AGLI Recortes de Prensa   Lunes 1  Julio 2019

Y cuando despertamos, el totalitarismo estaba ahí
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco 1 Julio 2019

Añoro los años en los que tenía que demostrar que los nacionalistas utilizaban el sistema educativo como instrumento de control social y de aculturación para modificar cognitivamente a las masas, para hacerlas más receptivas a su proceso de adormecimiento para el pleno dominio.

Eran años en los que investigaba buceando en archivos para demostrar la burda utilización de las herramientas de adoctrinamiento, es decir, de los medios de comunicación bien untados con dinero de todos, para que fueran vehículos de desinformación y las escuelas para transmitir mitos, leyendas y una historia deformada, transformada, manipulada.

De lo que se trataba era de configurar unas cosmovisiones en las nuevas generaciones que fueran receptivas a las ideas inseminadas de nacionalismo, de falsa memoria y de sometimiento a doctrinas elaboradas por una ingeniería social bien preparada por izquierdistas y separatistas de todos los lares.

Hoy, eso que algunos ibamos desgranando como francotiradores a pecho descubierto, marcando con rojo las incoherencias de unos u otros, ya no es necesario demostrarlo, pues está a la vista para los que quieran ver. Y los que no quieren ver es porque o bien están muy cómodos en el sistema, disfrutando de prebendas que no tienen otros paisanos con más méritos y capacidad; o bien el lavado de cerebro que padecen es tan intenso y profundo que están incapacitados para pensar por sí mismos sin ser conejillos de indias perfectamente condicionados al modo de B. F. Skinnner, que entendía al ser humano como una máquina susceptible de ser programada.

Las evidencias de que vamos a fórmulas totalitarias de poder político bajo la excusa de ser democráticas son tan palpables que huelga hacer esfuerzos para ponerlas de relieve. Las evidencias no se demuestran, se perciben.

Recordemos lo que el propio Hitler dijo en uno de sus discursos:
“En el mundo inglés / francés existe la democracia… como sabéis, esta democracia se caracteriza por lo siguiente: Se dice que representa el poder del pueblo. Ahora, el pueblo, debe tiene la posibilidad de expresar su opinión y sus deseos.

La democracia, observándola de cerca, se puede percibir que tiene un problema y es que, ante todo, el pueblo no tiene convicciones, sino que estas convicciones le son impuestas, tal como ocurre en todos los lados. Y las preguntas decisivas son: ¿Quién establece la convicción / creencia / ideología del pueblo? ¿Quién instruye al pueblo? ¿Quién constituye el pueblo?

En estos países quien realmente gobierna es el capital, es decir, un exclusivo grupo de unos pocos cientos de personas que poseen inmensas fortunas, los cuales son completamente independientes y libres de sus actos a causa de esta peculiar estructura política.

Cuando ellos dicen ‘nosotros tenemos aquí libertad’, ante todo, se refieren a la ‘economía libre’. Y bajo el concepto de economía libre, ellos entienden no solo la libertad de conseguir capital, sino también reutilizar el mismo capital libremente, ser libre de cualquier supervisión estatal y popular tanto en la adquisición como en la utilización de dicho capital. Esta es la realidad de su concepto de libertad.

Las grandes fortunas, primero crean su propia prensa, los mismos que hablan de la libertad de prensa. Realmente, cada periódico tiene su propio dueño. Y de igual forma el dueño del periódico es quien lo financia. Por tanto, quien dirige ese periódico es el que lo financia y no el redactor.”

Y, sin embargo, ese discurso sirvió para instaurar una dictadura institucionalizada en forma de régimen criminal.

Y veamos lo que decía Lenin:
“La dictadura del proletariado no puede ser ’plena’ democracia, democracia para todos, para los ricos y para los pobres; la dictadura del proletariado debe ser un Estado democrático de manera nueva (para los proletarios y los desposeídos en general) y dictatorial de manera nueva (contra la burguesía). Las frases de Kautsky y compañía. sobre la igualdad universal, sobre la democracia ‘pura’, la democracia ‘perfecta’, etc., no son más que la tapadera burguesa del hecho indudable de que la igualdad entre explotados y explotadores es imposible. La teoría de la democracia ‘pura’ es una teoría de la aristocracia obrera, domesticada y cebada por los saqueadores imperialistas. Esta teoría fue sacada a luz para cubrir las lacras del capitalismo, para disfrazar el imperialismo y darle fuerza moral en la lucha contra las masas explotadas. Bajo el capitalismo no existen ni pueden existir verdaderas ‘libertades’ para los explotados, aunque no sea más que por el hecho de que los locales, las imprentas, los depósitos de papel etc., necesarios para ejercer estas ‘libertades’, son privilegio de los explotadores. Bajo el capitalismo, no se da ni puede darse una verdadera participación de las masas explotadas en la gobernación del país, aunque no sea más que por el hecho de que, bajo el capitalismo, aun en el régimen más democrático, los gobiernos no los forma el pueblo, sino que los forman los Rothschild, los Rockefeller y los Morgan. Bajo el capitalismo. la democracia es una democracia capitalista, la democracia de la minoría explotadora basada en la restricción de los derechos de la mayoría explotada y dirigida contra esta mayoría. Sólo bajo la dictadura proletaria puede haber verdaderas libertades para los explotados y una verdadera participación de los proletarios y de los campesinos en la gobernación del país. Bajo la dictadura del proletariado, la democracia es una democracia proletaria, la democracia de la mayoría explotada, basada en la restricción de los derechos de la minoría explotadora y dirigida contra esta minoría.”

En ambos casos, había parte de razón en lo que decían. Hoy parecen discursos coherentes con la problemática de fondo existente en la actualidad. Y, sin embargo, en ambos casos los resultados fueron letales para la humanidad. En ambos casos se utilizaba la palabra democracia bajo un ideal, pero un ideal perverso, inhumano, deshumanizante.

Y, sin embargo, en el presente, parece que una parte importante de nuestras sociedades se encuentran dispuestas a vivir en regímenes cerrados, con apariencia falsa de libertad y con democracias débiles, donde los derechos individuales y las libertades públicas se vean sometidas por estrategias de poder y dominio que tienen poco de racionalidad y mucho de interés de clase. Y no hablo de clases proletarias contra burgueses, sino de nuevas clases dominantes configuradas como castas que se superponen a otros grupos sociales a los que se obliga a una situación de casta sometida; subordinados, con derechos reales reducidos, aunque la apariencia sea de igualdad.

Mírense ustedes en el espejo y vean a qué grupo pertenecen.

El problema viene cuando quienes dirigen esas dinámicas de control, de poder y de dominio pierden la vergüenza, se saben poderosos, y ya no tienen reparos de seguir haciendo los correspondientes procesos de dominación; aunque queden al descubierto sus malas artes.

Solamente un ejemplo:
¿Qué hace Zapatero pidiendo al Tribunal Supremo que sea suave en sus sentencias en torno al golpe de Estado de los separatistas catalanes? ¿Y qué pretende al sugerir que pueda haber un indulto, o incluso deseándolo? ¿Qué hay detrás de ese tipo de conductas maquilladas con la palabra diálogo y negociación? Este canalla fue el que propició unos acuerdos con ETA cuya lectura de los papeles de quienes recogían el proceso de negociación revuelve las tripas de cualquier persona un poco civilizada, con sensibilidad y sentido de pertenecer a un país milenario.

Podemos no puede
Valentí Puig okdiario 1 Julio 2019

La pubertad es una de las edades del ser humano que, trasladada a la acción política, da resultados como Unidas Podemos. Nacieron en el limbo universitario de la hiper-ideología y ahora rebullen en sus escaños como un pura sangre a punto de lanzarse a la carrera por el poder aún a riesgo de llevar el país a otra convocatoria electoral que podría serles fatídica. Antisistema es antireformismo. Integrados “de facto” en las instituciones aunque obligados a mantenerse en la retórica neomarxista, ahora exigen su trozo de papel en el Consejo de Ministros.

Fundado como revulsivo social de matriz lenilista, Podemos pronto se convirtió en un nuevo rico de la política, dominado todavía por la suposición de que su pureza ideológica le inmunizaba de la impureza humana y, por tanto, política. Ahora está atrapado entre viejos pliegues tectónicos como las abstracciones y la realidad, la superioridad moral y el fango de la política. Cuando han descubierto que, entre otras cosas, la política es el arte de lo posible, el plinto de su liderato ya había perdido consistencia y los resultados electorales les acotaban un espacio menor y menos determinante.

¿Podemos puede? En dos días, pasaron a ser casta mediopensionista, lo cual no es pernicioso para el sistema político salvo que conlleva una muy temprana fatiga de sus votantes desconcertados. No tan solo el grave aprieto de Pablo Iglesias, entre la espada en la pared, ya algo desacreditado como líder de una novedad, impide por ahora reconocer que nacieron para ser un anexo y no un recambio. Ahí está marcando territorio la alternativa Errejón.

En su desafío cara a cara con Pedro Sánchez, por ahora Pablo Iglesias está remoloneando bajo el arco que lleva del antisistema al sistema, un sino indeclinable en la política europea. Atrás quedan las arengas de Vistalegre pero por el momento los despachos nos está a mano. Sin poder, ¿para qué política? Procedentes de las tesis de Laclau y otros satélites totalitarios, en la cúpula de Unidas Podemos –por mucho camuflaje que adopten, una jerarquía es una jerarquía- están en el camino de Damasco del poder como totalidad, en un horizonte que no dibuja metas de libertad.

Su horizonte es el del igualitarismo retrógrado. Más poder y menos lenilismo, como una cura contra el acné juvenil. Personalismo de liderato y balcanización de sus marcas territoriales son factores de inestabilidad interna que han llevado, por ahora, al todo o nada que Iglesias le plantea al presidente del gobierno en funciones. ¿Es candoroso preguntarse como encajarían las políticas sociales de un Podemos en el gobierno con los ministerios económicos de un PSOE más o menos atento a la ortodoxia europea? Ya se sabe, quien primero parpadea, pierde la partida. Unidas Podemos ha ido extraviando, por obsolescencia y por contradicciones, su primer ropaje intelectual y la escenografía de novísima política –antipolítica, según- con la que irrumpieron en el Congreso de los Diputados.

El desgaste de Pablo Iglesias reclamando un lugar bajo el sol de la Moncloa es notable y contradice sus orígenes lenilistas porque en estos casos no se trataba de pedir el poder sino de tomarlo. Aquella democracia empoderada en la calle pierde dimensión humana. Es como la caída de un meteoro. En política, como en la vida, el síndrome Peter Pan tiene por rasgo el narcicismo. Unidas Podemos se está aproximando a lo más arcaico.

Valentí Puig es escritor

El indomable Fungairiño
Daniel Portero  Libertad Digital 1 Julio 2019

Un abrazo, Eduardo; y que mi padre y otros grandes compañeros fiscales que ya no están con nosotros, como Blanca Rodríguez, Balaguer y otros tantos, te hagan un merecido homenaje.

La última vez que vi a Eduardo Fungairiño fue en la Fiscalía General, en la toma de posesión de Jesús Alonso como fiscal jefe de la Audiencia Nacional, hace casi año y medio. Recuerdo sus cariñosas palabras hacia mi familia, como siempre, y su evocación de mi padre, cuyo asesinato a manos de ETA, en Granada (2000), le impresionó mucho.

Aquel día de invierno de 2018, Eduardo Fungairiño me dijo que debíamos seguir ejerciendo la acusación popular, porque era muy necesaria para la sociedad. A esas palabras, yo le respondí: "Seguiremos en la brecha, Eduardo, pero cada vez nos ponen más dificultades para ejercitarla". Sin embargo, él me animó y me transmitió mucha energía positiva, que yo trasladaba a nuestros quehaceres en Dignidad y Justicia. Tras su fallecimiento, he querido esperar unas horas para evocar diferentes momentos de su vida. Yo me quedo con dos muy importantes para la mía. El primero fue cuando, en 2002, tuvimos que asistir en la Audiencia Nacional al juicio contra los dos autores materiales del asesinato de mi padre. Recuerdo lo cariñoso y amable que fue con nosotros Fungairiño antes del juicio, además acompañó al fiscal Balaguer, que fue quien llevó la investigación del caso. El segundo fue su destitución en 2006, como consecuencia de las exigencias de ETA en la negociación que mantuvo con el Gobierno de Gorburu-Zapatero. En su lugar, el entonces fiscal general Cándido Conde Pumpido colocó al fiscal Javier Zaragoza, quien no ayudó mucho en la lucha antiterrorista durante la época de la negociacion con ETA pero que posteriormente enmendó ese error, y de hecho en el juicio contra los separatistas catalanes ha llevado a cabo una brillante acusación. Aquel día, en su despedida de la Audiencia Nacional, pude ver le mucho que le querían sus compañeros.

Sólo me queda añadir que, en la época de Felipe Gonzalez, Eduardo Fungairiño y unos pocos compañeros suyos eran Los Indomables porque nunca se plegaron al Poder Ejecutivo y mantuvieron la independencia que debe tener el Ministerio Fiscal.

Un abrazo, Eduardo; y que mi padre y otros grandes compañeros fiscales que ya no están con nosotros, como Blanca Rodríguez, Balaguer y otros tantos, te hagan el merecido homenaje que bien mereces.

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Ahora no habrá investidura
Carlos Dávila okdiario 1 Julio 2019

En realidad, los periodistas no debemos hacer pronósticos ni, mucho menos, adivinaciones. No nos pagan para eso. Esas clases de piruetas quedan para los Rappel de turno. Pero una cosa son los agüeros más o menos comprometidos y otra muy distinta un pronóstico político fundamentado en datos y claves incontrovertibles. Y en eso estamos ahora, en adelantar con prudencia pero con suficiencia, que la investidura que pretende ganar Sánchez en este julio se va a quedar en agua de borraja.

Ahora mismo el presidente en funciones tiene las mismas posibilidades de ser reelegido en el Parlamento que las que tengamos usted y yo amable (o no amable, que de todo hay) lector. En toda la panoplia de negociaciones que se están cumpliendo para abrir ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autónomos o yo qué se qué otras instituciones más o menos inútiles, sólo para el Ejecutivo nacional hay una respuesta cierta: en julio, Sánchez no será elegido jefe del Gobierno. Sus potenciales socios, que son de cualquier camada y de variado pelaje, no tienen la menor intención de votarle, van a hacerle sudar la camiseta este verano creemos que en Mojacar si acude a su adosadito de la antigüedad, o en cualquiera de las residencias oficiales en la que se encuentra como si fueran su cortijo particular.

Con Podemos y su agónico líder, el adán Iglesias, lo tiene todo perdido. El comunista no ha conseguido arrancarle a su pertinaz interlocutor algo más que calderilla política y administrativa. Sánchez ha toreado al ultra Iglesias y esta vez ni siquiera se ha molestado en mentirle, que es la cualidad en la que mayormente destaca el provisional inquilino de la Moncloa. No ha habido claramente negociación entre ambos, aunque, eso sí, el radical socialista le ha ofrecido gestos para calmar su ansia de poder. El último de estos gestos le ha agradado, según todas las opiniones, extraordinariamente al todavía jefe de Podemos. Ha sido la rufianesca entrevista al terrorista Otegui en la televisión gubernamental. Sánchez ha propiciado este desmán como para decirle a Iglesias. “Ves: estamos trabajando para componer una mayoría de izquierdas que haga imposible la resurrección de las derechas”.

Seguro que el miércoles por la noche, tras la emisión de esa canallada televisiva, Iglesias telefoneó a su colega etarra para agradecerle que, por una vez, sea él que se ha puesto a tiro. Pero en eso se ha quedado todo, Sánchez, el ufano rey de los vinos, no le ha dado a su aliado de la siniestra ni siquiera un saci. De forma que Iglesias, tan pelotudo él, se levantará en la próxima investidura y gritará, para que le escuchen bien en Venezuela e Irán, sus patrias de adopción, “¡No!” y con las mismas se irá de veraneo, aunque entre el fresquito de la sierra madrileña donde mora, y su piscina de “Madrileños por el mundo”, no necesitará mayor despliegue en viajes y estancias.

Y si el comunista no le va a arropar, tampoco lo hará el hombre objeto de todas las presiones: Albert Rivera, cuya egolatría ha sido zarandeada en los pasados días por un economista que lleva en su ADN el gen socialista, Tony Roldán, y otro de la misma especie al que desde la Sexta se le ha venido convenciendo que nadie como él, y su sapiencia infinita, para propulsar a España hasta los más alto de la primogenitura universal. Rivera está que trina y eso que aún no se ha enterado del todo de lo que pueden preparar los díscolos, que no es otra cosa que una operación muy parecida a la que en los ochenta urdió Francisco Fernández Ordóñez: un partidito de coyuntura (Partido de Acción Democrática se llamó aquel) que fue sólo un apeadero provisional entre la militancia en la UCD y su llegada con grandes aspavientos al PSOE. De ahí que Rivera, que puede ser un egocéntrico desbocado pero que tiene poco de tontito de pueblo, haya recomendado a los fugados que se vayan con viento fresco a otra casa porque él no quiere moscas testiculares en la suya.

Es decir, que la investidura queda muy probablemente para cuando llegue septiembre, pero téngase en cuenta esta certeza: al minuto siguiente de no recibir la aprobación del Congreso, la cuenta atrás empieza a correr y cuarenta y siete días después, si antes no hay acuerdo, habría que abrir de nuevo las urnas generales. ¿En qué fecha? Pues si la primera investidura fallida se celebra en la segunda quincena de este julio, no habría otro remedio que convocar elecciones o para el domingo 29 de octubre o para el 10 de noviembre. Fechas muy comprometidas políticamente porque para entonces ya se conocerá la sentencia condenatoria de los golpistas del 17 y no es improbable que sus socias rebeldes independentistas puedan reaccionar convocando elecciones catalanas. Un lío más que añadir al que ya tenemos organizado en España y del cual, dicho sea de paso, están/estamos los españoles hasta los mismos c… Y es que como los políticos continúen dando esta lección de asombrosa estupidez, de egocentrismo rencoroso, no es difícil que en una nueva ocasión los electores se inclinen por votar a Bríos, un eufemismo nada democrático cuyas gestas podemos encontrar todavía en la colección, que existe, de “El guerrero del antifaz”.

Cómo salvar el catalán
Cristina Losada  Libertad Digital 1 Julio 2019

Aunque todavía no lo saben, los inquisidores lingüísticos del separatismo, para hacer lo que quieren hacer, necesitan una buena tabla rasa polpotiana.

Ha tenido gran éxito, no sólo de audiencia, un programa de TV3 dedicado a cómo salvar el catalán. Parte del éxito fue involuntario. Por las redes sociales corren fragmentos que se han tomado como gags humorísticos. Está el que protagoniza Àlex Hinojo, activista cultural, manifestando su deseo o su derecho de hablar en catalán con los electrodomésticos. "Yo a mi tostadora le quiero hablar en catalán", decía Hinojo. Y a la lavadora y al resto de electrodomésticos. Mucha gente se lo ha tomado a risa, pero va en serio. Su exigencia no es más que una actualización de la sempiterna demanda de los más hostiles a cualquier cohabitación o convivencia con el idioma español. "Queremos vivir en catalán (gallego, euskera, etcétera)", suelen decir. Lo interesante es que ese vivir suyo implica un explícito y absoluto rechazo a convivir.

La coexistencia pacífica de las dos lenguas es, para los expertos llamados a deponer en el programa, una auténtica sentencia de muerte para el catalán. El uso indistinto de una y otra lengua, esa anarquía de cambiar de una a otra sin atender a otra norma que la libre decisión de los hablantes, resulta el caso más terrible. Francisco Xavier Vila, director del centro de Sociolingüística y Comunicación de la Universidad de Barcelona, lo exponía con claridad sobrecogedora:

En el momento que me da igual hablar una lengua que otra con la misma persona y todo el tiempo estoy cambiando entre las dos lenguas quiere decir que las dos son igual de propias por nosotros. Y si son exactamente igual de propias hay una que sobra.

La libertad, ya se sabe, es tremendamente peligrosa. Si se permite que las personas alternen libremente el uso del catalán y el español, el fin estará cerca para uno de ellos, y es obvio para cuál. Pero hay escenarios todavía más apocalípticos, como el patio del cole. TV3 ha descubierto que la lengua del patio es el español. Incluso los niños que hablan catalán en casa, en el patio se dejan llevar y caen en la tentación. El resultado de esa caída en el pecado es un desastre: "El catalán ha perdido la partida en el patio". Y esto a pesar de que es una partida que los nacionalistas han puesto todo su empeño en ganar desde hace mucho tiempo. Habrá que imponer más coacción. Aumentar la vigilancia. Sancionar mucho más.

O no. Porque lo que viene a decirse es que todo lo que se ha hecho para erradicar el idioma español de Cataluña, todo el programa de inmersión, todas las imposiciones, más la continua vigilancia y el celo sancionador, son insuficientes para salvar al catalán. El mensaje del programa y, por extensión, del poder separatista es que sólo hay una manera de salvar al catalán de la extinción segura. Y que esa única tabla de salvación del catalán es la creación de un Estado independiente.

La cuestión, sin embargo, no es tan simple. Ni siquiera con un Estado independiente. Porque no cualquier Estado independiente puede hacer todo lo que hay que hacer, y todo lo que los fanáticos quieren hacer, para que el español se deje de hablar y de mezclar indebidamente en el habla de la gente. Es difícil que una prohibición tan estricta como la que tienen en mente pueda pasar el filtro de los derechos reconocidos en la UE. Es complicado prohibir Netflix, plataforma cuya labor descatalanizadora subraya uno de los entrevistados diciendo: "Netflix es mucho más poderoso que el franquismo". Ni tampoco es fácil acabar con costumbres enraizadas, como la que ha dado en establecer el español como lingua franca en discotecas y bares de copas de Barcelona, costumbre ya denunciada hace tiempo por un conocido escritor de la ciudad.

No. No es posible imponer tal nivel de prohibición, tal grado de coacción, tanta intromisión en la vida privada desde un Estado que cumpliera los mínimos democráticos, ni aunque estuviera, como estaría, fuera de la UE. Tendría que ser un Estado totalitario, por supuesto, pero para arrasar con todas las viejas y malas costumbres, para esa erradicación plena que desean, el único modelo adecuado va a ser el de Pol Pot. Aunque todavía no lo saben, los inquisidores lingüísticos del separatismo, para hacer lo que quieren hacer, necesitan una buena tabla rasa polpotiana. Y un Gran Hermano orwelliano en cada casa que detecte a los que sigan pensando y soñando en español. Esos contumaces delincuentes.
 


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