AGLI Recortes de Prensa   Sábado 6 Julio 2019

El crimen de Murcia
Javier Somalo  Libertad Digital 6 Julio 2019

¿Hablaron o no hablaron Iván Espinosa de los Monteros y José Manuel Villegas? ¿Firmaron o no firmaron un documento los negociadores de Vox y PP? ¿Querían los murcianos de Ciudadanos investir a Fernando López Miras pero la dirección nacional ordenó lo contrario? ¿Hubo asentimiento de Vox que se escuchó a través del "manos libres" cinco minutos antes de que se hiciera lo contrario? ¿Compartieron varias horas juntos Santiago Abascal y Pablo Casado durante las negociaciones?

Todos niegan y difunden versiones. Es posible encontrar en la prensa –no digamos ya en las redes sociales– cualquier combinación imaginable de lo sucedido entre PP, Ciudadanos y Vox. Incluso aparecen citas en restaurantes cercanos al Congreso de los Diputados y encuentros casuales o propiciatorios que de pronto se desvanecen sin dejar rastro. Hasta cinco horas de negociación entre Ciudadanos y Vox –sólo eso era noticia de apertura– pueden convertirse en el café improvisado más largo y amargo de la historia.

Cuantos más testigos y más medios de conocimiento tenemos, menos información llega o es más contradictoria, es decir, inútil. Pero lo realmente grave y desolador es que nos obliguen a investigar el detalle de las acciones individuales como si se tratara de reconstruir un crimen minuciosamente perpetrado. Lo intolerable es someter la carga de la prueba sobre el ciudadano votante que reclamaba unas ideas contra otras. Es una burla y ya cansa denunciarla.

El caso es que España dependía de Madrid y ahora resulta que Madrid depende de Murcia. Y si hemos llegado hasta aquí es porque nadie tiene los votos para gobernar. Hoy no hay votos para los partidos sino votos para ideas, porque hace ya mucho tiempo que se vota en contra de algo, para desalojar a alguien o para evitar su llegada. Antes, esas ideas estaban aglutinadas en dos grandes partidos pero hoy son cinco o seis: tres a la derecha y dos –camino de tres–, a la izquierda si desechamos el centro en el que casi todos dicen estar para justificar sus indecisiones. Así que hemos pasado de la fusión a la fisión, que deja más residuos en su proceso. No hablo de una defensa del bipartidismo PP-PSOE porque eso, en la práctica, nunca ha existido teniendo en cuenta que las debilidades del "turnismo" se cubrían con el separatismo –entonces llamado nacionalismo moderado–, razón de todos nuestros males, y porque se ha demostrado posible que la derecha gobierne con un programa casi de izquierdas o que la izquierda nunca deje en realidad de gobernar, gracias a sus medios de comunicación y a las cloacas –si quedan diferencias– esté quien esté en el Palacio de La Moncloa.

Como las versiones del crimen de Murcia son contradictorias, sólo podemos atenernos a los hechos probados, fruto de la relación política general entre el trío de Colón:

En todos los casos, el PP es la fuerza más votada de las tres y Vox es la menos votada.

Siendo Vox la menos votada es imprescindible para cualquier acuerdo. La fórmula y la proporcionalidad es lo que debería acordarse y no se consigue.

El PP está dispuesto a acercar posturas para forjar legislaturas o al menos no niega la negociación. Sin embargo, Ciudadanos exhibe una especie de aversión estética hacia Vox que no consigue argumentar en las negociaciones. Se trata de un apriorismo incompatible con la política que sólo está justificada, y es necesaria, respecto a partidos separatistas o que renuncian al orden constitucional de 1978.

El fracaso de la negociación, tanto en Murcia como en Madrid, no aboca automáticamente a un gobierno de la izquierda si uno de los tres partidos –o los diputados necesarios– no lo propicia activamente. Los tres han dicho que no lo harán. O hay acuerdo o hay transfuguismo o hay elecciones. ¿Con pacto previo, con alianzas o como simple tormento al votante que no quiere ser de izquierdas?

Los puntos de acuerdo presentados en Murcia o en Madrid –si no niegan ya hasta su mera existencia– son perfectamente asumibles por los tres partidos. De hecho, si los folios no llevaran logotipos, si se negociara bajo lema y plica como en los concursos literarios, quizá estaría todo resuelto. Exhiben sus muchas diferencias pero se empeñan en esconder sus muchas coincidencias. Rechazan parecerse aunque ese parecido sirva para evitar el engorde de la izquierda.

Acordar una investidura no significa asumir el programa completo o la ideología de un partido ajeno. Como ejemplo, Ciudadanos estuvo dispuesto a pactar con el PSOE en la investidura fallida del PP de Mariano Rajoy. Del "pacto del abrazo" hemos pasado al NO de Rivera a Sánchez y resulta que a Sánchez le sirve de igual manera. ¿No cabe mayor sacrificio?

Se culpa a Vox de haber nacido pero su origen es la escombrera del PP de Rajoy, de la derecha con mayoría absoluta que se echó a descansar y luego a colaborar con el mal por disimulo, por vaguería o por todo a la vez. Pero Vox no puede basar su existencia en la incompatibilidad porque el PP de Casado ya no es el PP de Rajoy. La realidad distorsiona la reacción de Vox aunque no sea culpa de Vox ni del PP sino un hecho.

Andalucía ha pasado de ser el buen precedente al origen de toda fricción. Vox lamenta el modelo andaluz como su estreno bisoño pero para Ciudadanos es el único válido. Lo que empezó como una nueva construcción es ahora motivo de demolición y traslada un peligroso mensaje: la derecha –o la no-izquierda aparente– no es capaz de sustituir regímenes socialistas.

El patriotismo, que siempre conlleva sacrificios, es un reclamo pero no se practica. Hay una tendencia a repartir las culpas entre los tres partidos pero, a vista de notario, creo que el que más bloquea es Ciudadanos –y para más señas, Albert Rivera– y el que más propicia la negociación es el PP. Abacal, Rivera y Casado, que se sepa, no se han reunido a puerta cerrada para acordar una vía de urgencia que preserve la autonomía electoral de cada formación pero ponga a la izquierda contra la pared. Ciudadanos y Vox suponen que el que ceda recibirá elogios de los que jamás serán sus votantes y reproches de los que no volverán a votar sus siglas; por eso buscan el ansiado "riesgo cero", inexistente en la política. El PP puede escapar de ese diabólico esquema.

Para evitar la tentación del decálogo, aquí lo dejo, justo al borde, como las malditas negociaciones. O llegan o fracasan: no hay término medio ni cafés casuales ni llamadas con testigos ni documentos anónimos o apócrifos que sirvan para resolver el crimen de Murcia. El arte de lo posible se ha convertido en el capricho por lo imposible, en la exhibición de la incoherencia y en el retruécano político. El votante no ha cambiado, han sido los partidos. No molesten hasta que no hallen la solución pero recuerden que un tal Pedro Sánchez quiere bordar sus iniciales sobre el reposacabezas de nuestro Falcon.

Nos están tomando el pelo juzgándonos como necios
En España la política se ha convertido en un negocio lucrativo para quienes la practican y en un engaño mayúsculo para los ciudadanos
Miguel Massanet diariosigloxxi 6 Julio 2019

Vamos a ver si somos capaces de poner un poco de orden en nuestras ideas, un poco de sensatez en nuestro discurso y un poco de sentido común en nuestras conclusiones respeto a la situación en la que, los políticos, han colocado al país, después de las últimas elecciones legislativas y las subsiguientes autonómicas y municipales; de las que se esperaba de la sensatez del pueblo español, de la experiencia de unos meses del gobierno en minoría del señor Sánchez, líder del partido socialista y de los representantes de los partidos tradicionalmente considerados de centro derecha, a los que se les suponía la inteligencia suficiente para saber adaptarse a realidades de hecho que requerirían inteligencia, flexibilidad, tolerancia y, por encima de todo, sentido práctico y realismo para comprender que es imposible cerrarse en banda, imponer a la fuerza todo un programa de gobierno, despreciar y negarse a negociar con un partido como VOX que ha sido capaz de conseguir 24 escaños en el Congreso, en las generales y peores resultados en las autonómicas y municipales pero, no obstante, que le facilitan la oportunidad de proporcionar mayorías a los partidos que, tradicionalmente, se han venido repartiendo el poder, sin cuyo concurso es imposible que, en muchas de las autonomías y municipios, puedan gobernar los partidos de derechas o centristas que, si Dios no lo remedia, van a pasar a manos de separatistas, comunistas o socialistas; permitiendo que se consume la gran amenaza que ha representado el abultado triunfo de las izquierdas, especialmente del PSOE, que ha teñido el panorama político de nuestra nación del color rojo de una izquierda que lo único que nos puede anunciar, viendo quienes son sus dirigentes y sus planes de gobierno, es que nos conduzcan de nuevo a la situación a la que Rodríguez Zapatero nos llevó, cuando a fines del 2011 tuvo que entregar España a las derechas para evitar que la amenaza de quiebra soberana se consumase y debiéramos acudir, como Portugal y Grecia, al rescate de los denominados hombres de negro.

Digan lo que digan, en esta ocasión en la que España se está jugando tanto, unas vez comprobadas las razones que cada partido aduce, lo que se ofrece a dar a cambio de sus votos de apoyo y su disponibilidad a ceder parte de sus triunfos en beneficio de los intereses de la nación española, sale una evidencia incontestable que, se mire de donde se mire, deja demostrado cuál de todos los partidos que han venido interviniendo en las conversaciones para conseguir alianzas para constituir gobiernos de derechas, con los que intentar contrarrestar los avances obtenidos por la izquierda, el que resulta ser el más intransigente, el que impide con sus formas desabridas conseguir acuerdos, el que se ha mostrado más intransigente y el verdadero responsable de lo que está sucediendo en Murcia, probablemente puede llegar a ocurrir en Madrid y hay grande posibilidades de que se produzca en la multitud de municipios donde VOX resulta indispensable para alcanzar la mayoría de los partidos centristas o de derechas, es el partido dirigido por el señor Albert Rivera.

No se puede entender que este señor se haya cerrado en banda, al estilo del dirigente inglés del Siglo XVII, Sir Oliver Cromwell, líder político y militar inglés, quien en 1653 recibió el título de Lord Protector de Inglaterra, Escocia e Irlanda, con el que gobernó el país de forma autoritaria hasta su muerte. Cromwell fue un puritano acérrimo, cuyos discursos estaban plagados de referencias bíblicas y que sentía la misión divina de unir y reformar Inglaterra. Un político, como Albert Rivera, que formó un partido con la intención de luchar contra el separatismo catalán, al que parece que la ambición lo está llevando a posicionarse como un “redentor”, una especie de “salvador de la patria”, un presunto inquisidor que se ha asignado a sí mismo la función de limpiar al país de corrupción y que ha llegado a un punto de satanizar a un partido que puede que tenga ideas que hoy no están de moda, debido a la fuerza de las teorías relativistas que están inundando el país, al laicismo imperante, a la irrupción de un feminismo radical que no duda en emplearse a fondo para desacreditar a sus oponentes de género, los varones, y que no han dudado en emplear todos los ardides, trucos, falsas acusaciones, injurias y conjuras para llegar a alcanzar metas que ya no consisten en igualarse en derechos y deberes con el hombre, sino que ya exigen lo que indebidamente se denomina como “ discriminación positiva” para conseguir tener ventajas sobre sus oponentes de sexo en todos aquellos certámenes en los que se deban evaluar las capacidades de unos y otras.

Hemos estado escuchando a la señora Arrimadas, protestando contra lo que, para ella, es una actitud censurable de los señores de VOX. Según la argumentación de esta señora el partido del señor Alcaraz debiera de apoyar un futuro gobierno de Murcia, del PP y Ciudadanos, sin reclamar nada para ellos, tener ningún lugar en el futuro gobierno, ni pedir que se acepten alguna de sus propuestas políticas y, por si fuera poco, soportar que se les insulte y que los señores de Ciudadanos se nieguen a reunirse con sus representantes como si se tratas de personas afectadas por la peste. No sé si, intencionadamente o por casualidad, los señores de Ciudadanos coinciden en su valoración del partido de VOX al que consideran como la quinta esencia del franquismo pero, como les sucede a las izquierdas, no se muestran tan reacios a tratar con otros partidos comunistas o de izquierdas con los que han venido acordando gobernar, como fue el caso de la comunidad andaluza que compartieron con los socialistas, a pesar de la evidente corrupción quese detectó en el caso de los ERE fraudulentos y las acusaciones de posible malversación de caudales públicos.

Y es que la señora Arrimadas ha dado por supuesto que no existen más que dos posibilidades en Murcia: que gobiernen el PP y Ciudadanos, mientras el partido bisagra VOX se abstiene y se compromete a colaborar a cambio de nada, ni de ser considerado como aliado o, que se produzcan unas nuevas elecciones. Se olvida de que existe la posibilidad de que Ciudadanos se apee del pedestal en el que, ellos mismos, se han situado; se bajen al mundo de las realidades, donde no todos son santos, y se avengan a negociar una compensación que, de justicia, se les debe a los señores de VOX, aunque sólo fuera por ayudar a los dos partidos mayoritarios a hacerse con la alcaldía de Murcia. Resulta chocante que, a un grupo de personas que, como otras muchas que se lo callan, recuerdan que en los tiempos de Franco se hicieron cosas muy buenas, que hubo paz para quienes no se obstinaron en luchar contra el régimen y que España consiguió superar el cerco “sanitario” al que fue sometido por los países que intervinieron en la segunda contienda mundial, aparte de que el general Franco nos evitó entrar en la contienda; parece que tienen prohibido el tener simpatías por el régimen desaparecido, no obstante, vean la contradicción, cuando a los partidos comunistas o socialistas nadie les reprocha tener simpatías por un régimen de terror como fue el Soviético, en manos de un matarife insano, como fue Josif Stalín al que se le achaca nada menos que un genocidio de su propio pueblo de unos 30 millones de personas, que fueron desterradas para que murieran en Siberia y que tuvo la policía más eficaz, sangrienta y cruel de la que salió la KGB la madre de las “checas” que se trajeron a España para masacrar a miles de personas inocentes. A sus sucesores, en ocasiones tan malvados como ellos (vean el caso de Maduro de Venezuela) en manos de dictadores asesinos, no parece que se les exijan tantos “requisitos” como los señores de Oliver Cromwell (Huntingdon, 1599), líder político y militar inglés, quien en 1653 recibió el título de Lord Protector de Inglaterra, Escocia e Irlanda, con el que gobernó el país de forma autoritaria hasta su muerte. Cromwell fue un puritano acérrimo, cuyos discursos estaban plagados de referencias bíblicas y que sentía la misión divina de unir y reformar Inglaterra. Ciudadanos les pretenden exigir a los miembros, perfectamente constitucionalistas, aunque haya puntos que quisieran modificar de nuestra Carta Magna, como también muchos de nosotros que no participamos en política, aunque la comentamos, también estaríamos encantados en poder suprimir alguno de sus apartados referentes a las autonomías.No quiere decir que seamos votantes de VOX ni que nuestras simpatías estén de su parte, pero nos duelen las injusticias, nos fastidia la falta de lógica con la que los partidos grandes pretenden engañar a los ciudadanos y, nos repatea el hígado, que se carguen las tintas contra un partido que les resulta molesto a Ciudadanos por restarles votos, mientras, a lo largo de su historia, se han comportado como veletas cada vez que les ha convenido cambiar la dirección de las velas en sus relaciones políticas con otros partidos de izquierdas.

O así es como señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos convencidos de que a quién, en realidad, parece que no le conviene llegar a acuerdos con el PP (no olvidemos que es el principal estorbo en contra de las ansias de poder del señor Rivera que, como no se cansa de repetir, se considera o quisiera que lo consideraran como jefe de la oposición) de donde emana su principal fuente de votos, es al partido de Ciudadanos que parece que, en contra de lo que siempre están proclamando, no les importan tanto que España vaya bien, que los ciudadanos españoles vivan mejor y que suba su nivel de vida ( pese a que no dejan día sin repetirlo) como alcanzar un día en el que se puedan apoderar del Gobierno de España. No parece que, de momento esta sea la tendencia a la que apuntan los nuevos tiempos, pero este futuro todavía no está escrito en las hojas en blanco del destino de España.

El lamentable espectáculo de Cs, Vox y PP mientras Sánchez asalta Navarra
EDITORIAL ESdiario 6 Julio 2019

El PSOE está tomando todo el poder en España, de la mano de los peores, mientras el centroderecha se desmorona entre disputas absurdas, egos y errores.

Mientras el PSOE cerraba un (vergonzoso) acuerdo con Podemos para gobernar Navarra gracias a Bildu, el PP perdía la investidura como presidente de Murcia de su candidato por las desavenencias existentes entre PP y Vox, que amenazan con provocar lo mismo en la Comunidad de Madrid.

El espectáculo que ofrece así el centroderecha es lamentable, e indiciario de por qué le van tan bien a Sánchez y por qué, incluso, puede aprovecharse de Otegi, tras promocionarlo en TVE, para asaltar la Comunidad Foral y acercarla peligrosamente a los postulados nacionalistas más perversos: haga lo que haga el sanchismo, a sus rivales les pillará enfrascados en sus disputas internas.

Lo sucedido en Murcia es un ejercicio de inmadurez e irresponsabilidad que comienza en Ciudadanos y termina con Vox, con un PP de mediador inútil para rematar el paisaje. Los naranjas llevan semanas cometiendo el error de suscribir el mensaje de la izquierda al respecto del supuesto radicalismo de Vox, al que tratan como un apestado pese a necesitarle para prosperar.

Infantilismo
Una paradoja que los de Rivera han pretendido superar dejándole al PP como único interlocutor pero beneficiándose del resultado de esos acuerdos: una postura infantil que, además, no le ha servido a los naranjas para evitar los mismos ataques de la izquierda que si hubiesen rubricado los pactos Rivera y Abascal en persona.

Ni Cs ni Vox tienen disculpa. Su actitud, inmadura y caprichosa, solo está beneficiando a Sánchez

Pero Vox tampoco mejora mucho a Cs, pues si bien tiene razón en exigir respeto si se le piden sus votos; la pierde al convertir esas cuitas en materia decisiva, hasta el punto de preferir votar con el PSOE y Podemos que hacer viable su propio pacto de Gobierno con el PP.

Un espectáculo
El resultado de todo ello es que Sánchez, cada vez más, tiene las manos libres para hacer y deshacer a su antojo, convocar Elecciones o no hacerlo pero gobernar como si tuviera mayoría absoluta pese a disponer de solo 123 diputados.

La frustración del votante de centroderecha es inmensa ante este panorama, pero lejos de atenderla, Cs y Vox la agudizan, con un PP de espectador pasivo de un espectáculo que tampoco sabe parar. Si algo así se repite en Madrid, habrá Sánchez para lustros.

Vox por la defensa de España
Nota del Editor 6 Julio 2019

Nos gustaría saber porqué "ciudadanos" ataca a Vox y porqué hay tantos sujtos que echan la culpa a Vox de los problemas de "ciudadanos". El desastre español persiste porque aún no han desaparecido PSOE, PP, "ciudadanos" ni los filoterroristas e independentistas, todos ellos causantes del desastre contínuo de España. Vox es la solución.

Vox, CEDA y líneas rojas: ¿historias paralelas?
GABRIEL TORTELLA El Mundo 6 Julio 2019

La maraña de líneas rojas que surcan y zigzaguean en el escenario político actual español es desconcertante e inextricable: Ciudadanos veta al PSOE y a Vox, mientras que el PSOE tiene una tenue línea roja en torno a Ciudadanos, tendida por los militantes, no por los mandos del partido. Prácticamente todos los partidos, menos el Popular, han trazado una gruesa línea roja en torno a Vox, tachándolo de anticonstitucional precisamente porque exige que se cumpla la Constitución a rajatabla, incluso para modificarla. En cambio, a los partidos separatistas y a Podemos, que han proclamado abiertamente que quieren saltarse las normas constitucionales, y muy a menudo se las saltan, apenas nadie les pone líneas rojas ni les acusa de ser anticonstitucionales. Esto parece sorprendente, pero no lo es en un país como el nuestro, donde cumplir la ley se considera signo inequívoco de estulticia, y pedir que se cumpla la ley se califica como prueba indiscutible de fascismo.

El rechazo categórico a Vox por parte de la izquierda y el centro tiene un claro antecedente histórico: el veto puesto por la izquierda y el centro en 1934 a la CEDA, el partido de la derecha católica capitaneado por José María Gil Robles, que había ganado las elecciones de noviembre de 1933. La recién fundada CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), que, como su propio nombre sugería, era una amalgama de grupos conservadores de distintos pelajes, se mantenía en una posición ambigua sobre su adhesión a la República y sobre su relación con grupos minoritarios monárquicos y fascistas. En realidad, había más razones para exorcizar a la CEDA entonces que a Vox ahora. La más importante de todas, a mi entender, era la proliferación de grupos fascistas en plena Gran Depresión y, sobre todo, el golpe llevado a cabo por Hitler en 1933, que, después de ganar legítimamente las elecciones y ser investido canciller, en pocos meses proclamó la dictadura absoluta de su partido y comenzó a perseguir y asesinar a sus enemigo políticos y a los miembros de la minoría judía. Más tarde se comprobó que Gil Robles no tenía nada de nazi, sino que era un cristiano demócrata dispuesto a respetar las normas democráticas y republicanas; pero su deseo de sumar y aglutinar a todas las fuerzas conservadoras le hizo cometer el error de mantenerse en esa falsa y sospechosa ambigüedad.

El error de Gil Robles y la intransigencia irresponsable de la izquierda provocaron una catástrofe política en 1934 que puede considerarse como el prólogo a la Guerra Civil. Gobernar una República sin contar con el partido que había ganado claramente las elecciones (aunque no con mayoría absoluta) era difícil y poco democrático. El presidente, Niceto Alcalá Zamora, por diversas razones, no todas confesables, era partidario del veto, y dio el poder a Alejandro Lerroux, que también había obtenido un buen resultado, pero que necesitaba los votos de Gil Robles para mantenerse en el poder: los obtuvo sin condiciones. Aun así, era muy difícil gobernar porque la rotunda derrota de la izquierda imponía serias rectificaciones a su política, lo cual provocaba graves disensiones incluso dentro de la coalición vencedora. En el propio partido de Lerroux, su lugarteniente, Diego Martínez Barrio, provocó una grave escisión, que forzó la disolución del Gobierno. Después de una serie de intentos breves e infructuosos de formar otros gobiernos sin contar con la CEDA, a primeros de octubre de 1934, Alcalá Zamora tuvo que llamar de nuevo a Lerroux y admitir que éste incluyera en su Gobierno a tres ministros de la CEDA (pero no a Gil Robles). Entonces se armó la marimorena: la izquierda y los separatistas se alzaron en armas, en especial, en tres puntos: Madrid, Barcelona y Asturias. Las insurrecciones de Madrid y Barcelona fueron sofocadas en un par de días. En Asturias tuvo lugar una pequeña Guerra Civil que duró un mes y dio lugar a violencia inaudita por ambos bandos, y que además dio ocasión al general Francisco Franco a lucirse y convertirse en un héroe para la derecha. La insurrección de Barcelona (dos años después de la aprobación del Estatuto de Autonomía) fue obra del Gobierno catalán, encabezado por Lluís Companys, y sofocada por orden de Lerroux por el capitán general de Cataluña Doménech Batet, que por cumplir la legalidad fiel, proporcionada y eficazmente se ganó el odio implacable de sus paisanos separatistas y fue luego fusilado por Franco. Las secuelas de la insurrección de octubre del 34, consecuencia del veto a la CEDA, contribuyeron poderosamente a los odios y rencores que estallaron el 18 de julio de 1936; fueron, repito, la antesala de la Guerra Civil.

Hay, afortunadamente, muchas diferencias entre entonces y ahora. Aunque se ha extendido el populismo de derechas por Europa, este movimiento, por alarmante que sea, no puede compararse a los movimientos fascistas y nazis del siglo pasado. Vox, por otra parte, aunque tiene rasgos populistas, ni es fascista, ni parece tener estrechas relaciones con los otros populismos europeos. La Gran Recesión de 2007-15 ha tenido rasgos en común con la Gran Depresión de 1929-39, pero ha revestido menor gravedad, por razones que sería muy largo enumerar. Parece por tanto injustificado el trato que está recibiendo este partido. Por parte de la izquierda parece natural, por muchos motivos, entre otros que el anatema a "las tres derechas" le ha rendido dividendos electorales. Por parte de Ciudadanos la intransigencia parece menos comprensible, máxime cuando necesita sus votos para gobernar en Andalucía, en Madrid, y en muchos otros sitios.

Pero aún más incomprensible resulta la línea roja del Ciudadanos con el PSOE. Mientras no obtenga mejores resultados electorales, Cs está abocado a cumplir su papel de partido de centro, contribuyendo a la gobernabilidad de España y haciendo uso del poder que tienen los partidos bisagra para imponer unas políticas y vetar otras. No se trata de vetar partidos en bloque, sino las políticas que a Cs le resultan inaceptables. Comprendo que las políticas del PSOE a raíz de la moción de censura del año pasado le parecieran a Cs inaceptables; a mí también me lo parecieron. Pero la relativa debilidad parlamentaria actual de los socialistas permitiría a Cs hacer una contrapropuesta al gratis total que pide el PSOE: podría proponer un acuerdo exigiendo la renuncia a cualquier pacto con los separatistas, incluyendo la infamia cometida en Navarra.

Podría reforzar la postura del PSOE frente a Unidas Podemos, relegando a esta partido a un papel de mero apéndice prescindible. Podría exigir un mayor rigor y responsabilidad en la política económica, forzando al PSOE a enfrentarse seriamente con los problemas del déficit, la deuda y las pensiones. Pero, sobre todo, podría demostrar que el gran talón de Aquiles de la política española, el enfrentamiento cainita entre izquierda y derecha, que ha dado oportunidades de poder claramente desproporcionadas a los separatistas, se había terminado gracias a Cs. Esto podría marcar un hito histórico en la política española que Cs podría justificadamente atribuirse, tanto más cuanto que el partido nació en Cataluña con la misión principal de combatir el separatismo. Y si el PSOE rechazara esta oferta de apoyo condicionado, la responsabilidad recaería claramente sobre este partido, que tendría que explicar su negativa ante el electorado.

Se podrá responder a mi razonamiento que el PSOE de Pedro Sánchez no es de fiar; es cierto. Tanto Sánchez como su antecesor, Rodríguez Zapatero, han dado sobradas muestras de doblez. Pero Cs podría siempre retirar su apoyo si Sánchez volviera al fraude como la burra al trigo. Se me dirá también que Albert Rivera prometió solemnemente durante la campaña no colaborar con Sánchez en ninguna circunstancia. Fue un error, pero subsanable. Sin suscribir el cinismo de Enrique Tierno ("Las promesas electorales están para no cumplirlas"), el defendella y no emendalla está muy bien para Las Mocedades del Cid, pero no para política real. Las bases de Cs no le echarían en cara la rectificación; al contrario. Así, Cs habría llegado al verdadero poder, sólo un escalón por debajo de gobernar: proponer y vetar las políticas del Gobierno de la nación; y además aparecería ante los españoles como un partido que se arriesga al servicio de ellos, de los ciudadanos. Hoy, afortunadamente, no se trata de evitar la Guerra Civil; pero sí se trata, principalmente, de demostrar, de una vez por todas, que se puede cerrar el paso al separatismo. No es poca cosa.

Gabriel Tortella es economista e historiador. Sus últimos libros son Capitalismo y Revolución y Cataluña en España (con J.L. García Ruiz, C.E. Núñez, y G. Quiroga), ambos editados por Gadir.

Del odio de Elizo y la censura en el Congreso
Segundo Sanz okdiario 6 Julio 2019

En dieciséis años —casi diez de ellos en el Congreso de los Diputados— cubriendo información política a nivel local y nacional nunca antes me habían mirado con tanto odio como lo hizo el pasado miércoles la diputada de Podemos y vicepresidenta primera de la Cámara baja, Gloria Elizo. Tras la Mesa que me retiró la acreditación por el hecho de publicar las imágenes de los despachazos de Pablo Iglesias (triple) e Irene Montero (doble) a las que había accedido OKDIARIO, pregunté a la picapleitos morada —ella, por cierto, intervino en el procedimiento contra mí— por el sentido de las deliberaciones dentro de la sala. Allí, a la salida, delante de más compañeros. Y su respuesta fue la nada, la mala educación y la sinvergonzonería. Hay testigos.

Tras hacerle la pregunta, habilitado con mi acreditación (la sanción arrancó al día siguiente), su asesora de prensa Ángela Cartagena me señaló como si fuese ya el culpable de un crimen ("¡Es ése!", "¡Es ése!", "¡Es ése!") para que no me contestase. Y entonces repregunté obteniendo el mismo silencio e idéntica aversión. Todavía no se había hecho efectiva la censura, y ya me estaban aplicando la mordaza, impidiéndome que ejerciera mi trabajo. Porque ése es el objetivo que buscaban y buscan los dirigentes de Podemos, minar las fuerzas de quienes ejercen libremente el periodismo que más les retrata, es decir, de quienes realizan una apuesta decidida por la libertad de información.

Si Unidas Podemos ha perdido casi 1,4 millones de votos y 31 diputados y ha pasado de tercera fuerza a cuarta (y pese a ello quieren sentarse en el Consejo de Ministros) ha sido en buena medida porque OKDIARIO destapó que su discurso anticasta es tan incoherente como los 268 metros cuadrados del casoplón de los líderes de Podemos en una parcela de 2.000 de la sierra madrileña. O como los casi 50 metros cuadrados (todo un loft) que suman los contiguos despachos de Iglesias (triple) y Montero (doble) en el Congreso de los Diputados.

OKDIARIO venía realizando a ambos en la Cámara baja las preguntas más incómodas. Por ejemplo, ¿qué hacía el tesorero de Podemos en la firma de la compraventa de su casoplón? Montero se negó a explicarlo mientras que Iglesias utilizó la coartada de que era su “amigo”. OKDIARIO también fue el primero en informar de cómo la baja de paternidad del líder de Podemos tenía trampa y cartón, jugando con el voto telemático en función de si había o no adelanto electoral. Y OKDIARIO también ha sido el medio que más ha denunciado el pluriempleo de Pablo Iglesias, cobrando como diputado y como presentador de la televisión iraní HispanTV, amiga de la dictadura venezolana de Maduro. Un privilegio que incluso el PSOE ha tenido intención de revertir.

Podemos presentó la denuncia contra mí por presunta grabación y posterior publicación, el instructor del procedimiento, el jefe del prensa del Congreso, Jesús Serrano, señaló que acceder al pasillo de Podemos para contrastar la información —algo que no está prohibido a los redactores en ninguna normativa— era el objeto sancionable conforme a una Instrucción para reporteros gráficos, y el secretario general del Congreso, Carlos Gutiérrez Vicén, remató la maniobra diciendo que era el "uso" de las imágenes para la redacción de la noticia lo que obligaba a retirar la acreditación durante un año. Esta propuesta del secretario fue la que acordó la Mesa y firmó la presidenta Batet. Una mutación tan sorprendente como ilegal.

Vox no asiste al homenaje a Blas Infante y subraya su rechazo «a la deriva del Estado de las autonomías»
Redacción Gaceta.es 6 Julio 2019

Vox no participará este viernes en el acto institucional del Parlamento andaluz para conmemorar el 134 aniversario del nacimiento de Blas Infante, ya que considera que su figura se ha utilizado «como ariete» contra los sectores que se han opuesto «a la deriva del Estado de las autonomías».

El grupo parlamentario de Vox cree que «la confusión de ideas» de Blas Infante, reconocido en el Estatuto de Autonomía como Padre de la Patria Andaluza, «permite hacer del victimismo una filosofía de vida» para los políticos y por eso es «aclamado y utilizado desde el PSOE/PP a formaciones filoislámicas u organizaciones secesionistas laicas y de izquierdas».

En un hilo en Twitter, Vox ha defendido que quienes se posicionan frente a «la deriva del Estado de las autonomías» no pueden colaborar con actos como este y ha asegurado que nunca apoyarán homenajes «que estimulen el apoyo moral de los andaluces a un sistema regresivo que hace imposible la igualdad entre los españoles y la prosperidad de Andalucía».

Vox, que cuenta con doce diputados en la Cámara autonómica, entiende que el Estado de las atonomías «ha propiciado el saqueo» de Andalucía «a manos de una oligarquía corrupta.

Ha mostrado su posición «crítica y combativa» con los «nacionalismos autonómicos que buscan dividir a los españoles, la ruptura de la unidad de España y la transgresión de nuestro marco jurídico constitucional».

Además, ha hecho una invitación a los partidos del Gobierno andaluz (PP y Cs) y a la ciudadanía para buscar «nuevos fundamentos históricos no vinculados al enfrentamiento cainita entre españoles» sobre los que sustentar el legítimo orgullo de ser y sentirse andaluces.

El Parlamento celebra este viernes el acto institucional para conmemorar el nacimiento de Blas Infante, en el que están invitados todos los grupos políticos e intervendrán el presidente de la Junta, Juanma Moreno, y la presidenta de la Cámara, Marta Bosquet

Sobre España
Pío Moa Gaceta.es 6 Julio 2019

Una hora con la historia no consigue salir a flote. Los sucesivos llamamientos en petición de apoyo económico y difusión de los programas tienen muy escaso resultado, salvo por un pequeño grupo de valientes. Parece una labor casi imposible hacer comprender la necesidad de acción a un gran número de gente que prefiere la queja inane. No sea usted de esos. La cuenta para colaborar es BBVA “tiempo de ideas” ES09 0182 1364 3302 0154 3346

Una hora con la Historia. España en la guerra fría. Franco: “Nos necesitan más que nosotros a ellos”: https://www.youtube.com/watch?v=_pFTC1ppRLI
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*No me extrañaría que en unas nuevas elecciones el PSOE aumentara su ventaja. Ha sido un gran error que los otros partidos se hayan centrado en echarle, pues dejan la impresión de no tener otro programa que ese. Y si después la cosa va acompañada de estos vergonzosos enredos para repartirse los puestos, el error aumenta con el desagrado y hartazgo de la gente. Parecen quedar olvidados todos los principios
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Espero que mis amables lectores hagan lo que esté en su mano por difundirlo. Lo brindo a los embriones de partidos o movimientos como el de la reconversión, que aspiren a sustituir la agotada y corrupta casta política actual:

1.- Proclamamos que España es una nación, es decir, una comunidad cultural básicamente homogénea con un estado propio, conformada como país europeo desde el siglo VI, con tal impronta que le fue posible invertir su conversión en país africano- oriental tras la invasión musulmana. Y que siempre ha sido y debe seguir siendo independiente. Por lo cual no aceptamos las políticas tendentes a disgregarla en varios estados minúsculos, atrapados por la discordia, el resentimiento y la falsificación de la historia, insignificantes en el contexto internacional y objeto de las maniobras e intrigas de otras potencias; pues no en otra cosa consiste el programa de los separatismos. Tampoco aceptamos la disolución de España, privándola de su soberanía o de partes importantes de ella, en aras de un “europeísmo” sin asiento en la experiencia ni en la realidad histórica y cultural de España ni de Europa.

2.- Desde hace varias décadas asistimos a un ataque simultáneo a la nación desde los secesionismos, respondidos a menudo con la huida hacia adelante de unos “europeísmos” compuestos de tópicos infundados. Ambas tendencias, lejos de oponerse, se conjuntan en un empeño suicida, pues desde el plan de acabar con la historia de España dejándola en una muy improbable provincia de “Europa”, es imposible criticar a las fuerzas disgregadoras. Europeísmos y separatismos desprecian a la España real, cuya densidad histórica ha bastado hasta hoy para sostener a la nación frente a una ofensiva continuada sin que durante decenios se le haya opuesto ninguna fuerza política organizada.

3.- Los separatismos han sido la cruz más pesada en estos años, sobre todo porque los ha impulsado un brutal terrorismo con cientos de víctimas mortales. Terrorismo ayudado por la incapacidad de los gobiernos, salvo una breve temporada, para defender la ley y proteger a los ciudadanos. Gracias al terrorismo creció el PNV como falso antídoto “democrático”, protegido y financiado en la Transición desde Madrid, mientras los separatistas catalanes seguían detrás con exigencias siempre renovadas. El balance histórico reciente de los separatismos incluye cerca de un millar de asesinatos, el fomento del odio a España y una cultura de la mentira, el fanatismo y la corrupción institucionalizada –esta última poco diferente, por cierto, de la del resto del país –. Un balance tan a la vista apenas precisa mayor comentario. Por tanto es hora de decir que ese camino ha llegado a su fin, que la convivencia de los españoles en paz y libertad no puede continuar pudriéndose indefinidamente, y que los políticos y partidos que nos han llevado a esta situación deben ser relevados.

4.- A su vez, los partidarios de disolver la nación parten de una mística o beatería “europeísta” cuyo rasgo más definitorio es la ignorancia sobre Europa y el desprecio o la falta de confianza en España. Al respecto cabe recordar que:

a) La Unión Europea es un designio no democrático que viene desarrollándose sobre hechos consumados por unas burocracias ajenas o con muy escaso control popular, que imponen, por ejemplo, nuevos referéndums cuando alguno les ha salido contrario; y los gobiernos más partidarios, como el español, han vulnerado la Constitución, que señala taxativamente que la soberanía reside en el pueblo y no en ellos.

b) La pretensión de que la Unión Europea ha mantenido la paz en el continente es falsa. Esta fue mantenida desde 1945, en Europa occidental, por el paraguas militar de Usa. Las tres últimas grandes guerras europeas nacieron de la rivalidad entre Alemania por un lado y Francia e Inglaterra por otro, y por lo que hace a España, permaneció felizmente neutral en todas ellas, para beneficio no solo de nuestro país, sino del resto de Europa. Esa neutralidad indica el mejor camino para nuestro país, desgraciadamente interrumpido, y hoy España se encuentra en la UE, igual que en la OTAN, en calidad de aliado-lacayo, debido a la presencia en su territorio de Gibraltar, colonia militar de un supuesto aliado.

c) Por lo demás, diversas potencias europeas libraron después de 1945 costosísimas y crueles guerras coloniales, casi todas perdidas. La aún reciente de Yugoslavia se produjo en parte por injerencias de países de la UE, que luego no supieron atajarla. Lo mismo ha ocurrido con genocidios como el de Ruanda, y ahora vemos a la UE impulsando el integrismo islámico en el norte de África y Siria. La UE no se compone de países inmaculados, y podría llevarnos a conflictos muy contrarios a nuestros intereses.

d) Tampoco es real la idea de que debamos nuestra democracia a la CEE-UE. Por el contrario, esos países sí deben su democracia a la intervención bélica de Usa, mientras que la nuestra ha venido del desarrollo interno y autónomo del país, después de que este, en 1934-39, estuviera muy cerca de hundirse en una revolución totalitaria.

e) La suposición de una Europa igual para todos es de una inocencia pueril, y solo expresa el deseo de acabar con nuestra soberanía por parte de muchos políticos, ajenos al interés más profundo de la nación. Los líderes franceses, alemanes, ingleses y otros tienen una idea muy distinta sobre los intereses de sus países, y es obvio que, por su potencia económica, demográfica y política, son los que realmente marcan los derroteros de la UE. Que tantos políticos españoles estén dispuestos a pisotear nuestra soberanía, a la que deben servir y no vender, revela la abyección y la farsa en que ha caído la política española y la urgencia de un nuevo partido o movimiento político que permita salir de ella.

f) La justificación máxima de esos políticos consiste en que, como Esaú en el relato bíblico, a cambio de la cesión de la independencia obtendremos buenos platos de lentejas. Pero Esaú no es ningún buen ejemplo: quien sacrifica sus derechos y libertad por una ventaja material suele perder ambas. El mismo argumento ha sido empleado con relación al euro. Según sus partidarios, no se sabe si más ignorantes u sinvergüenzas, la nueva moneda nos aseguraba una prosperidad sostenida y sin fin, un crecimiento firme, pensiones garantizadas, etc. El inmenso y manifiesto engaño no ha incitado a tan malos dirigentes a admitir sus errores y retirarse de la circulación: por el contrario, ahí siguen tan ufanos hablando de superar una crisis que ellos han causado con su demagogia, mediante nuevas cesiones de independencia. Es claro que la libertad y la dignidad nacionales cuentan poco para ellos al lado de sus privilegios y afán de poder.

g) También suele presentarse la entrada en la CEE-UE como el inicio del desarrollo español, cuando durante casi quince años antes de entrar en ella, España crecía a un ritmo superior al de cualquier otro país europeo, de manera más sana que nunca después, y con pleno empleo. Precisamente la entrada en la CEE-UE, que nuestros ignaros políticos llaman “entrada en Europa” (España siempre ha estado en Europa), ha marcado una economía a trompicones, con índices de paro inauditos, habiéndose destruido gran parte de nuestro tejido industrial para desembocar finalmente en una extendida corrupción y medidas desastrosas que hoy sufrimos duramente. Y aún dicen los partidos que fuera de la UE no hay salvación, pese a que países tan próspero como Noruega o Suiza se mantienen fuera, varios de los más ricos han rechazado el euro, e Inglaterra, siempre más consciente de sus intereses, mantiene un pie dentro y otro fuera.

h) La UE acarrea además otro coste no mencionado, pero cada día más inquietante: el desplazamiento de la cultura y la lengua españolas por la cultura e idioma anglosajones. Cada día el inglés invade más el espacio público, los “europeístas” tratan sin disimulo de cooficializarlo enseñándolo en el mismo plano que el español y no como idioma extranjero, ponderándolo como la lengua de la ciencia, la música, la milicia, la moda, el pensamiento… en fin de todas las actividades culturales superiores, para las que, en la práctica, se niega valor a nuestro idioma.

Basten estos puntos, desdeñados por nuestros políticos, para demostrar que el balance de nuestra integración en la UE no es bueno: hemos perdido independencia y libertad, económicamente nos hallamos en una crisis profunda de salida muy incierta, reducidos a la posición de aliado-lacayo, y con una verdadera invasión del inglés. Por tanto, es hora de hacer cuentas y dejarse de beaterías inspiradas por la ignorancia sobre Europa y el desprecio hacia España, y adoptar otra política, que podría consistir en defender la vuelta al nivel de la CEE o incluso nuestra salida del euro o de la UE. Estas, desde luego, resultarían muy costosas en una primera etapa-– sin olvidar que nuestra salida del euro podría venir forzada desde el exterior–; pero de ningún modo sería el apocalipsis con que nos amenazan quienes nos han llevado al desastre actual. Otros países han pasado por experiencias semejantes y han conseguido remontar el bache, recuperando al mismo tiempo su soberanía. La beatería europeísta puede resultar todavía más destructiva que el fanatismo disgregador y en todo caso lo complementa.

(Esta entrada estaba en este blog el 26 de julio de 1012. Ya ven, como si nada)

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Murcia: segundo aviso
EDITORIAL  Libertad Digital 6 Julio 2019

Vox se juega su supervivencia en la región; y la mejor manera que tiene de asegurársela no pasa por igualarse por abajo con Ciudadanos sino por todo lo contrario.

La sesión de investidura del candidato del PP a la presidencia de Murcia acabó este jueves en fiasco, al no contar Fernando López Miras con el apoyo de los cuatro diputados de Vox.

La decisión del partido de Santiago Abascal de votar en contra se produjo después de una reunión de más de cinco horas entre dirigentes de Vox, PP y Ciudadanos en el propio Parlamento regional. De acuerdo con los asistentes a la misma, el entendimiento en cuestiones programáticas había llegado al 95%, pero los líderes nacionales de Ciudadanos salieron a la palestra para desautorizar la reunión y afirmar, categóricos, que su partido no negocia nada con Vox.

La actitud del partido naranja es injustificable e indignante, pues lo que está en juego no es una cuestión menor sino el color político de una de las pocas autonomías con un proyecto político razonablemente liberal. Ciudadanos puede entenderse perfectamente con Vox, partido con el que comparte muchísimo más de lo que pretende, pero se niega a formalizar un acuerdo y a abandonar su ominoso cordón sanitario contra una formación que de ninguna de las maneras merece ser tratada como una apestada. Vox no es Podemos, Vox no es Bildu, Vox no es como los partidos golpistas que demonizan a Ciudadanos en Cataluña. Rivera lo sabe mejor que nadie, por eso su posición es sangrante e imperdonable.

Lo más estupefaciente es que la alternativa a la investidura de López Miras, encumbrar al candidato socialista, tampoco parece entrar en los planes de un Rivera que se niega a apoyar a candidatos forofos de Pedro Sánchez, como sin duda lo es el líder del PSOE en Murcia. ¿Qué se propone entonces Ciudadanos? ¿Mantener el bloqueo y forzar la repetición de las elecciones? No está Murcia para oportunismos rastreros ni para jugar con fuego.

En cuanto al baqueteado Vox, ha de tener muy en cuenta que si su negativa a investir al candidato popular se traduce finalmente en la entrega de la región a la izquierda, las consecuencias serán devastadoras para todos los murcianos; también para sus votantes, que mantendrán el honor intacto pero se verán igualmente condenados a sufrir las políticas ruinosas y liberticidas del socialismo realmente existente en España. Vox se juega su supervivencia en la región; y la mejor manera que tiene de asegurársela no pasa por igualarse por abajo con Ciudadanos sino por todo lo contrario, por darle una lección de grandeza que no olvide nadie, empezando por los muy mayoritarios electores de centro-derecha en una Murcia que no merece caer en manos del socialismo frentepopulista y que tiene mucho que ofrecer al resto de España como bastión, precisamente, de un modelo liberal alternativo que apueste por la libertad y el desarrollo económico.

Irresponsabilidad histórica del PSOE en Navarra
Editorial El Mundo 6 Julio 2019

El acuerdo suscrito por el PSN con los nacionalistas de Geroa Bai, además de Podemos y la rama de Izquierda Unida en Navarra, concederá a la socialista María Chivite la presidencia de la Comunidad Foral. Pese a que la coalición Navarra Suma, que integra a UPN, PP y Ciudadanos, fue la lista más votada en las pasadas elecciones autonómicas, el hecho de que los socialistas hayan decidido sumarse al frente formado por la izquierda y los separatistas, abiertamente partidario de una política de euskaldunización de Navarra, supone una grave irresponsabilidad de Sánchez. Máxime teniendo en cuenta que la alternativa al centroderecha en la Comunidad Foral solo es posible si EH Bildu se abre a la abstención. Que el PSOE, una formación que ha sufrido en sus carnes la herida del terror, esté dispuesto ahora a aceptar los votos de los herederos de ETA constituye un ignominioso mercadeo que allana la investidura de Sánchez, pues Geroa Bai es la marca navarra del PNV, verdadero socio preferente de Sánchez desde la moción.

La posición en la que quedó el PSN después de los comicios del 26-M no es nueva. Zapatero vetó los pactos con el nacionalismo en Navarra en 2007, lo que provocó en su día la dimisión del entonces líder de los socialistas en esta comunidad, Fernando Puras; y Rubalcaba adoptó idéntica posición en 2014. En cambio, Sánchez ha decidido no guiarse por la misma senda de responsabilidad que sus antecesores en Ferraz aprobando una operación política que liquida la unidad de los constitucionalistas en una autonomía absolutamente decisiva para la unidad nacional. Pese al zigzag de declaraciones entre la dirección federal del PSOE y la dirección regional, la realidad es que Sánchez -entre cuyos estrechos colaboradores figura el navarro Santos Cerdán- nunca mostró voluntad de cercenar el ansia de los socialistas navarros de gobernar apoyados en formaciones declaradamente adversas al marco constitucional. Y cabe recordar que la Constitución recoge la posibilidad de anexionar Navarra al País Vasco en su disposición transitoria cuarta. Esta vía es la que defiende abiertamente el nacionalismo para cumplir su viejo sueño de incorporar Navarra al terrorio vasco.

La gravedad del paso dado por Sánchez convierte a un eventual Gobierno navarro formado por los socialistas y los rupturistas en una bomba de relojería para la estabilidad de España. Y no solo por su dependencia de los abertzales, lo que golpea la memoria de los socialistas como víctimas del terrorismo, sino por el ideario vasquista de Geroa Bai y la izquierda navarra. El anterior Gobierno de Uxue Barkos ya dejó claras las prioridades de este bloque. La imposición del euskera, la ikurriña -pese a no ser bandera oficial- en el espacio público y las políticas educativas orientadas hacia el vasquismo preludian otros cuatro años en la misma senda, agravada en este caso por la onerosa dependencia de Bildu.

No hay que engañarse, por tanto, sobre las intenciones de Sánchez para su investidura. La operación en Navarra evidencia que la única vía que contempla es la reedición de una investidura Frankenstein, pese a exigir de forma hipócrita la abstención al PP y Cs. Sánchez ha usado al PSN como laboratorio de lo que a finales de julio puede concretarse para toda España: un Gobierno en manos de una tóxica coalición de independentistas y populistas. El peor escenario en un momento en el que el desafío soberanista continúa en marcha en Cataluña.

El PSOE se encomienda a Bildu
ABC 6 Julio 2019

El Partido Socialista de Navarra formalizó ayer el acuerdo alcanzado con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra para la investidura de María Chivite en la Comunidad Foral, a la espera de que los proetarras de Bildu lo refrenden como mínimo con su abstención. Se trata de un acuerdo bendecido por Pedro Sánchez, por el que el PSOE vuelve a aliarse con el nacionalismo anexionista y por el que aceptará gustoso los votos de Bildu, despreciando cualquier pacto con los partidos constitucionalistas integrados en la lista mayoritaria de Navarra Suma. El PSOE podrá disfrazar este acuerdo como quiera, e incluso podrá alegar que no ha pactado absolutamente nada con Bildu, pese a ser el único beneficiado con su previsible abstención. Lo que debería ser una buena noticia -que el nacionalismo vasco y navarro pierde el poder de la Comunidad Foral-, se convierte en una noticia alarmante, puesto que el PSOE, que no ganó las elecciones, ha decidido dar la espalda a los partidos defensores de la unidad de España para gobernar junto con quienes defienden el derecho de autodeterminación o la absorción de Navarra por parte del País Vasco.

El PSOE tenía distintas alternativas. La primera asumir su derrota y abstenerse para permitir la gobernabilidad de Navarra Suma; la segunda, haber pactado incluso, como en su día hicieron en el País Vasco el PSE y el Partido Popular, para impedir un Gobierno del PNV sustentado en los batasunos; y la tercera, pactar con partidos como los que ha pactado, la marca navarra del PNV y la extrema izquierda con el beneplácito de Bildu. Ya resultó indiciaria hace unas semanas la claudicación del PSN cuando permitió que Bildu se hiciera con un puesto clave en la Mesa del Parlamento Foral, lo que evidenció el doble rasero del discurso de Ferraz al respecto. Todas aquellas afirmaciones de José Luis Ábalos, Carmen Calvo o el propio Pedro Sánchez de que la «línea roja» era negociar con Bildu han resultado ser una grosera mentira. Por acción o por omisión, el resultado es el que es, y el PSN gobernará con el aval de Bildu porque sin él sería absolutamente imposible. No iban desencaminados quienes, como ABC, advertíamos de que el proceso de blanqueamiento de Arnaldo Otegui en la mesa del Consejo de Ministros o en Radiotelevisión Española tenía un solo objetivo, el de garantizarse el poder a toda costa. Y ello, con la indignidad que supone hacerlo incluso sobre la memoria de todos aquellos militantes socialistas asesinados por ETA, sin que un terrorista convicto y confeso como Otegui haya siquiera pedido perdón. El PSOE tendrá que evaluar el coste de este tipo de decisiones en términos de congruencia, ética política e impacto sobre sus propios votantes. Pero de momento, las sonrisas de María Chivite durante las negociaciones de los últimos días, o en las fotografías de ayer, sobran.

Navarra resta
Manuel Marín ABC 6 Julio 2019

La presidenta del Partido Socialista de Navarra, María Chivite, celebró ayer el acuerdo alcanzado con Geroa Bai, Podemos y Ezkerra para ser investida presidenta de la Comunidad como un pacto «con un programa ambicioso, centrado en las personas, progresista, con avances sociales y en el que se hace especial hincapié en la convivencia». Tal cúmulo de vacuidades es pura retórica sin contenido. Deliberadamente, Chivite obvió citar que todo ese «programa ambicioso y progresista» no podrá llevarse a cabo sin los votos de Bildu en el Parlamento Foral. Es cierto que el acuerdo debe ser ratificado por las Ejecutivas de cada partido en los próximos días. Pero también lo es que Chivite recibió hace unas semanas el visto bueno de Pedro Sánchez a un acuerdo que, por acción o por omisión, incluía a Bildu en la mochila. Ninguna dirección de los partidos implicados vetará esta alianza porque si fuera a ser vetada, hace tiempo que el PSOE habría anunciado su abstención para que gobernase Navarra Suma.

De nuevo, y bajo la coartada del «progresismo», el PSOE pacta con un nacionalismo anexionista y con una izquierda radical defensora del derecho de autodeterminación. Es otra fractura más, la enésima en los últimos tres años, del moribundo «bloque constitucional», que ha dejado de existir incluso a efectos dialécticos. Esa es una de las herencias con las que tendrá que lidiar el PSOE en el futuro, en la medida en que la espita abierta por Pedro Sánchez supone un retorno a aquella etapa de Rodríguez Zapatero en la que el federalismo, el concepto «discutible y discutido» de nación, y la identidad nacional quisieron convertir la Constitución en un texto maldito y borroso.

Lo ocurrido en Navarra solo ofrece una interpretación: sin Bildu, el PSN no podrá gobernar en coalición con nacionalistas y populistas. Y si finalmente gobierna, es porque Bildu y Arnaldo Otegui, indultado y blanqueado oficialmente por distintos portavoces del Gobierno de Pedro Sánchez, así lo consienten. La dignidad política y ética no es un concepto unívoco. Cada cual sitúa el listón donde quiere, porque siempre habrá argumentos para defender la aceptación de «votos gratis» de Bildu que no han sido requeridos o negociados. Lo determinante para el PSOE será la asunción de riesgos porque necesariamente Chivite y la marca PSOE quedarán contaminadas por Bildu. ¿Habrá silencio de dirigentes socialistas que abominan de cualquier aval batasuno, de militantes cuya memoria histórica con ETA no les permite digerir apoyos como ese, y de votantes perplejos? ETA es pasado, han proclamado miembros del Gobierno. Pero Navarra resta…

Sánchez entrega Navarra al PNV
 La Razon 6 Julio 2019

El nacionalismo vasco tiene como objetivo irrenunciable que Navarra no sea gobernada por los partidos constitucionalistas y, en concreto, por la coalición Navarra Suma –formada por UPN, PP y Cs–, que ganó las últimas elecciones en la comunidad foral. Javier Esparza tiene toda la legitimidad para presidir la comunidad, ya que la formación que encabeza obtuvo 20 de los 50 escaños, lo que le permitía tener una mayoría con una base sólida, siempre y cuando los socialistas navarros hubiesen permitido su elección. El PSN ha tenido en sus manos abstenerse para facilitar el Gobierno de Navarra Suma, pero ha preferido entregarse a los nacionalistas vascos –con el apoyo de dos diputados de Podemos y uno de Izquierda-Ezkerra– y un invitado que no será menor: EH Bildu.

La socialista María Chivite gobernará Navarra con once diputados. Los abertzales de Otegi, con ocho escaños, no van a ser unos convidados de piedra, como indica el hecho de ser la fuerza determinante de este acuerdo, que consiguió una plaza en la Mesa de la cámara. Con esta decisión, los socialistas anuncian una estrategia que va a condicionar su gobierno y su posición ante futuros acuerdos con EH Bildu.

La entrevista a Otegi en RTVE –justo el día antes del homenaje en el Congreso a las víctimas del terrorismo– estuvo claramente planificada para limpiar el pasado de la organización que fue el apoyo político –y algo más– de ETA, una condición necesaria para apuntalar la precaria mayoría de Pedro Sánchez cara su investidura. Es así de indecente. Pero hay algo aún más relevante: es la condición principal que el PNV –que es la formación que encabeza Geroa Bai– ha puesta para apoyar a Sánchez. Y no es un motivo menor: para el nacionalismo vasco es clave mantener el poder en Navarra –en la manera que sea, pero, en todo caso, que no esté manos de los constitucionalistas–, por la mera necesidad de desarrollar un espacio vital para Euskal Herria.

Cuando el nuevo presidente del Parlamento foral, Unai Hualde, de Geroa Bai, pronunció exclusivamente en euskera su primera intervención en la cámara, sin tener en cuenta que su uso entre la población navarra no llega al siete por ciento, estaba marcando muy claramente que lo que está en pie es el programa euskaldunización de Navarra, a costa, si es necesario, de enfrentarse a una realidad sociológica y política contraria. Suma Navarra también fue la fuerza más votada en las legislativas y se hizo con la alcaldía de Pamplona.

Querer marcar dos comunidades es una estrategia clásica de consecuencias nefastas. La primera prueba de la imposibilidad de aceptar que la capital navarra no esté gobernada por un partido nacionalista vasco la tendremos hoy con el chupinazo de los Sanfermines, que es el escenario elegido, como es tradición, por los abertazales para imponer sus banderas –la ikurriña por encima de la enseña de la propia la comunidad– y dejar claro que Navarra es parte fundamental del proyecto de EH Bildu.

Sánchez no tiene un proyecto nacional, sino la suma de aliados oportunistas que le puedan facilitar continuar en La Moncloa. Ya ha demostrado que está dispuesto a ser investido con el apoyo de ERC, aunque este partido esté anunciando movilizaciones ante la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 1-O bajo el lema de «volveremos a hacerelo» –es decir, a ir contra la legalidad democrática–, o de aceptar los votos de Otegi. Lo que hay en común entre estos partidos es impedir que la derecha gobierne, los socialistas por retener el poder y los independentistas porque creen que así puede avanzar en sus objetivos. Sánchez está llevando al PSOE, un partido histórico y leal a España, a depender de los mayores enemigos de nuestra democracia.

Sánchez pacta de tapadillo con los proetarras

OKDIARIO 6 Julio 2019

La traición a la Navarra constitucional se va consumando paso a paso. Y lo más triste es que esta felonía acontece bajo el liderazgo de un partido, el PSOE, al que hasta ahora le suponíamos un mínimo de aprecio a la Constitución.

Una de las muchas pruebas de que no están haciendo lo correcto es la forma –noctámbula y a través de intermediarios– de llevar a cabo los pactos que colocarán a María Chivite en la presidencia de la Comunidad Foral. Negociar con EH Bildu es demasiado indigno. Los socialistas lo saben perfectamente, entre otros motivos porque ETA asesinó a once de sus compañeros; a gente como Fernando Múgica, Enrique Casas, Joseba Pagaza y Ernest Lluch, que murieron por defender la libertad de todos los españoles. Por eso, el PSN recurre a ERC.

Pero esta táctica del disimulo en nada afecta al núcleo de la cuestión, que es dar un gobierno a quien ha perdido unas elecciones y, además, para más inri, hacerlo con el apoyo de los nacionalistas de Geroa Bai y de los radicales de Podemos, IU y Bildu. Que estos últimos se abstengan no quiere decir que su voto sea menos decisivo y que, por ello mismo, no vaya a tener un precio. Sí, lo tendrá, y será alto. En concreto, la tarifa que los bildutarras le quieren pasar a Chivite tiene dos elementos.

El primero será la transformación de las actuales 65 mancomunidades navarras en 12 comarcas. Y el rediseño y asunción de poderes de esas comarcas supone un fuerte avance de poder para EH Bildu en los ayuntamientos navarros en cuestiones como la imposición del euskera o el control de los servicios municipales. El segundo elemento es la visualización de la negociación de EH Bildu con los socialistas, es decir, proseguir el blanqueamiento de su sangriento partido, en línea con lo que ya hizo TVE con la entrevista a Otegui.

Chivite, en resumen, revela ser una aplicada alumna de Sánchez. El presidente del Gobierno en funciones llegó al poder con una moción de censura que hizo a los nacionalistas árbitros del partido, autores del reglamento y beneficiarios del resultado. Lo que desde entonces está pasando a escala española, Chivite lo reproduce ahora a escala navarra.

Los envenenadores recetan
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 6 Julio 2019

Albert Rivera y Ciudadanos están acaparando, en pocos días, más espacio mediático que el que ocuparon desde su aparición en el escenario político. Llueven sobre ellos opiniones, críticas y consejos dispensados con una prodigalidad que el observador desprevenido podría interpretar como una prueba de afecto y de interés por corregir posibles errores tácticos para garantizarles el éxito de su iniciativa. Sobresalen, en esta campaña de asistencia benévola, personajes y medios que hasta ayer nomás menospreciaban al dirigente citado y a su partido o solo se ocupaban de ellos para borrarlos del mapa. El súbito interés que esos viejos detractores demuestran ahora para llevarlos por el buen camino invita a pensar que su intervención reparadora encubre el deseo de utilizarlos para sus fines espurios antes de hacerlos desaparecer. Son envenenadores que le recetan al paciente, con pretextos humanitarios, el elixir de la buena muerte.

Fines espurios
¿Fines espurios? Basta pasar revista a los materiales que abordan este tema para comprobar que cualesquiera sean las disquisiciones de sus autores, todos ellos desembocan en una única y apremiante conclusión: si Ciudadanos desea conservar su imagen de partido liberal y Rivera la suya de líder progresista, sus diputados deben abstenerse en el Congreso cuando se vote la investidura de Pedro Sánchez.

No voy a entrometerme en los debates internos de Cs sobre esta cuestión: soy partidario de mitigar las diferencias entre constitucionalistas, no de verterles gasolina, porque los necesitamos a todos unidos. Pero incurriría en un acto de abandono de mis convicciones si no denunciara la felonía de quienes hostigan desde fuera a Ciudadanos porque no le perdonan su negativa insobornable a colaborar bajo cuerda en el encumbramiento del entreguista Sánchez.

Cornudo apaleado
El mayor despropósito, que los pactistas repiten hasta el hartazgo, consiste en sostener que al negarse a facilitar la elección de Sánchez, Ciudadanos lo empuja a los brazos de los comunistas, los secesionistas y los blanqueadores de etarras. Lo remacha un editorial tendencioso ("La crisis de Ciudadanos", LV, 25/6):

Por eso, [Rivera] ha negociado con el PP y con Vox. Por eso, se niega a apoyar la investidura de Sánchez, pese a que tal apoyo libraría al socialista de cualquier dependencia de Unidas Podemos o de los independentistas.

El reproche destila parcialidad sanchista. El trepador de marras optó por depender de esa gentuza desde el vamos, porque se siente más cómodo intercambiando favores con la chusma totalitaria que dialogando con los ciudadanos libres e iguales. Si Rivera cediese a las presiones y le abriera las puertas de la Moncloa a Sánchez, haría el papel del cornudo apaleado, porque el ungido seguiría prefiriendo amancebarse con la hez del contingente cainita.

Retórica difamatoria
La élite que se ha confabulado para imputar a Rivera la derechización de su partido huele a rancio. Juan Luis Cebrián no vacila en autoproclamarse apóstol del liberalismo español para adoctrinar con lecciones de apolillada progresía a un público cada vez más raleado. Y abomina de la rectitud de Ciudadanos, acusándolo de negarse a dar el visto bueno al doctor Sánchez ("Carta de un liberal de acá a un liberal de allá", El País, 24/6). Le augura la defunción:

Comienza a agonizar y envenenado también por la pócima y el arrebato del poder, aunque la beba por el momento (¡encima esto!) en proporciones casi irrisorias.

Cebrián no se priva de emplear la retórica difamatoria que aprendió durante su espectacular carrera al servicio del aparato de propaganda del Caudillo, y acopla insidiosamente a Ciudadanos con Vox, "un partido neofranquista, heredero del más crudo credo reaccionario" En boca de Cebrián, que sirvió a aquel credo reaccionario cuando no era rentable ser un "liberal de acá", sus argumentos suenan a la mención de la soga en casa del ahorcado.

No es no, no y no
Los envenenadores son precisamente quienes recetan la capitulación de los partidos constitucionalistas cuando los enemigos de España intentan poner a su elegido al frente del Gobierno. La fórmula del veneno lleva la marca del aprendiz de brujo Rodríguez Zapatero, con el aval del necrófilo Arnaldo Otegi. Facilitar la investidura del escanciador del brebaje equivale a aceptar el contubernio con los comunistas, la fragmentación de España, el indulto de los golpistas, el blanqueo de los terroristas y la euskaldunización de Navarra. Ninguna de estas traiciones contará con el voto de Ciudadanos, del PP o de Vox y sí con el del actual (y esperemos que transitorio) PSOE, Unidas Podemos y la olla podrida de partidos antiespañoles. No es no, no y no.

Investidura exprés
Existe, sin embargo, una vía para concertar una investidura exprés, prescindiendo de las trampas y capitulaciones que los trileros guardan bajo sus cubiletes. No me explico por qué todavía no la planteó ninguno de nuestros eminentes politólogos. El único obstáculo para dicha concertación tiene nombre y apellido: Pedro Sánchez. Un trepador inescrupuloso del que el PSOE se había desprendido con muy buen tino y que volvió a coger el bastón de mando rescatado por el voto de 74.223 militantes de su partido. Esos escasos 74.223 ciudadanos son los padres del engendro que ahora pone patas arriba el Reino de España y amenaza la continuidad de la vida institucional democrática.

La presión no debe recaer sobre el PP y Ciudadanos para que renuncien al deber de enrocarse en la defensa de la Monarquía constitucional y la integridad de España, sino sobre el PSOE para que se desembarace del candidato pringado. Bastaría que en el PSOE perdure una pizca de cordura y de patriotismo, o que en la sociedad se produzca un movimiento regeneracionista masivo, para barrer el engendro del escenario y sustituirlo por un candidato potable. Cito un nombre, Javier Solana, que no es el desiderátum (ver mi artículo "Javier Solana, maestro ciruela", LD, 7/5/2011), pero que muy probablemente satisfaría las expectativas de los partidos constitucionalistas para una investidura exprés.

Él, u otro de su talla en el plano nacional e internacional, pero por favor librémonos lo antes posible del pelele conchabado con la anti España.

Las políticas lingüísticas van por un camino y la realidad por otro
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco 6 Julio 2019

El programa de TV3 “Llengua ferits” dejaba constancia recientemente de la inferioridad del catalán para competir con el español en casi todas las esferas del uso social, incluidos los recreos de los colegios, en los que no hay manera de que los niños abandonen la lengua común en sus comunicaciones espontáneas. Lo mismo ocurre en la esfera de las redes sociales y de la comunicación, allí donde no hay medios subvencionados, como es el caso de YouTube, etc.

De hecho, La “Plataforma per la Llengua” reconocía recientemente en su “InformeCAT 2018” que el catalán ha perdido 300.000 hablantes en los últimos quince años.

El uso social del euskera o del catalán, allí donde la mano larga de las instituciones gobernadas por caciques o diseñadores sociales no llega, en aquellos ámbitos en los que hay una cierta libertad y no prácticas coactivas o coercitivas, es pobre e incapaz de competir con la lengua de Cervantes, que es la que se extiende por el mundo a velocidad supersónica.

Es una realidad imposible de soslayar o de impedir. No se puede poner puertas al campo o remar en contra de la naturaleza de las cosas. Es tan evidente que supone una estupidez negar lo que es obvio. La realidad o se ve o no se ve. Pero cuando no se percibe, la psicopatología de la vida cotidiana suele atribuirlo a la percepción de realidades paralelas o inexistentes. Y ese grado de distorsión de la percepción tiene un nombre: alucinación, lo cual indica que puede ser atribuido a una paranoia, esquizofrenia o perturbación sensorial de algún grado.

Este tipo de síndromes afecta a personas particulares, pero también lo sufren las sociedades. Si no, no se entiende que haya colectividades que persistan en negar los hechos como son y que vivan en realidades virtuales, contra la evolución objetiva de las cosas. Pero hay gentes que prefieren creerse las mentiras, vivir sumidos en mitos, transcurrir en un pensamiento mágico sostenido en el tiempo.

Esto puede ser debido a la ignorancia o a la complicidad consciente e interesada para el lucro personal. Es un psicodrama que impide hacer frente a las cosas tal como suceden en el transcurso de nuestra vida cotidiana. Ese grado de neurosis colectiva que consiste en sustraerse a la evidencia de la realidad sensible tiene mucho que ver con la conformación de las masas, es decir, con una programación de las mentes para que vivan en la irrealidad y que su forma de interpretar lo evidente sea hipnótica.

Las cosas son como son. Y es una verdad de Perogrullo que las lenguas no se pueden imponer. Que las lenguas no tienen derechos. Que los territorios no tienen derechos. Que las lenguas siguen la evolución natural que quieren los hablantes, los cuales son los propietarios de los usos lingüísticos y por tanto los detentadores de derechos. Que por mucho dinero que se gaste en promocionar y extender una lengua, las comunidades son pertinaces en uno de los principios de su uso en todo el mundo, que es que se utiliza aquella lengua que resulta más eficaz para comunicarse y entenderse con el mayor número de personas.

Es agotador tener que insistir que ese interés por buscar la lengua de comunicación de más prestigio y vehículo eficaz de cultura y de disfrutar con las relaciones interpersonales, no coincide con el propósito de ciertos políticos que entienden su acción como un pastoreo de gente sin criterio, con el cerebro perfectamente acondicionado para recibir las consignas totalitarias preparadas para el control social.

Las rejas de esa cárcel virtual con las que se trata de limitar las ansias de libertad y el ejercicio del libre albedrío son sistemáticamente traspasadas, pues no hay nada más humano que el ansia de libertad.

Parece mentira que los políticos que creen que la democracia es el ejercicio del poder pisando derechos e imponiendo paradigmas, arrasando lo que se les cruza por el camino, no entiendan que aquel aserto de Goebbels: “Repite una mentira mil veces que se convertirá en verdad”, siempre tiene caducidad, y la realidad de las cosas se impone sobre la voluntad de los tiranos.

Y es que la realidad es tozuda, queridos amigos.

Es, simplemente, la evolución de las cosas, imbéciles totalitarios.

El PSOE cierra un acuerdo con nacionalistas y Podemos para presidir Navarra a la espera de la abstención de Bildu
MAXI VEGA El Mundo 6 Julio 2019

Las cuatro fuerzas firmantes (PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra) cuentan con que los siete parlamentarios de Bildu se abstengan para cerrar el paso a Javier Esparza
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Entrevista. Enrique Maya, alcalde de Pamplona: "Es indignante que el PSN nos trate igual a Navarra Suma y a Bildu"
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La líder del Partido Socialista de Navarra (PSN), María Chivite, avanzó este viernes en el camino de su investidura como futura presidenta de la Comunidad Foral al cerrar un acuerdo programático con los nacionalistas de Geroa Bai, y los populistas de Podemos e Izquierda-Ezkerra (I-E).

Este era el primer paso obligado para que Chivite, que perdió las elecciones por amplia diferencia frente a la coalición de centroderecha de Navarra Suma (UPN, PP, Ciudadanos), pueda hacerse con la Presidencia regional. El segundo, también obligado, es todavía más controvertido: lograr que EH Bildu, se abstenga. La aspirante socialista ha sido hasta ahora contundente rechazando negociar con la izquierda abertzale, aunque acepta ser investida con sus votos. «No vamos a negociar nada», dijo este viernes, añadiendo que Bildu «verá qué quiere hacer en base a ese programa» que ha consensuado con los otros tres partidos.

La ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, rechazó también que el PSN haya negociado con los independentistas vascos. Incluso aseguró que gracias al acuerdo logrado Bildu va a salir del Gobierno navarro, del que ha formado parte la última legislatura en coalición con Geroa Bai.

María Chivite resumió el acuerdo de 70 páginas indicando que se trata de «un programa ambicioso, centrado en las personas, progresista, en el que hay grandes avances sociales, en el que se afrontan los retos económicos y en el que se hace especial incidencia en la convivencia».

El pacto recoge 10 ejes centrales económicos, sociales y de autogobierno, y coloca en un lugar prioritario el impulso del euskera en la Comunidad Foral a través de un pacto que lo aleje «del debate partidista», manteniendo como norma de consenso la Ley de 1986, aunque admite su posible modificación.

Así, en el área educativa el acuerdo dice que se va a apoyar «la necesaria e imprescindible» planificación educativa del euskera «como lengua propia», para lo que se seguirá un desarrollo «gradual y progresivo de la oferta educativa del euskera», siempre «desde la voluntariedad y la convivencia».

Además, se contempla el «apoyo al euskera en las expresiones culturales», «impulsar la creación artística innovadora vinculada al euskera», el «fomento del euskera en los medios de comunicación» y su enseñanza «de manera especial» en «programas dirigidos a la población más joven».

Otro de los asuntos que se destaca en el acuerdo es la exigencia al Estado de la transferencia a Navarra de la competencia de Tráfico y Seguridad Vial, lo que conllevaría la desaparición de la Guardia Civil de las carreteras de la comunidad. También se incluye «seguir trabajando» para que la Policía Foral sea «la policía de referencia» en ese territorio en materias de seguridad ciudadana y medioambiental.

En la valoración del acuerdo, la líder de Geroa Bai, Uxue Barkos, dijo que «Navarra expresa la capacidad de acuerdo entre diferentes, la capacidad de trabajar desde la política para dar respuesta al conjunto de la ciudadanía, empezando por un acuerdo programático».

Sin embargo, EH Bildu no tardó en reaccionar al anuncio y difundió un comunicado en el que recuerda a los firmantes, y particularmente al PSN, que «no tienen mayoría» y que los votos abertzales son «imprescindibles» tanto para «formar Gobierno como para mantener una estabilidad». La coalición abertzale dejó entrever que quiere facilitar el nuevo Gobierno para seguir «impulsando los avances sociales y democráticos que ha conseguido la ciudadanía navarra en los últimos años», pero ya ha advertido en varias ocasiones que quiere negociar su abstención directamente con los socialistas.

También reaccionó de forma inmediata el presidente de UPN y candidato de Navarra Suma, el más votado en las pasadas elecciones, Javier Esparza, que afirmó que «está en manos» del líder del PSOE, Pedro Sánchez, que los gobiernos de Navarra y de España «no dependan de los independentistas». Fue muy crítico con el PSN de María Chivite al señalar que, tras su acuerdo con Geroa, Podemos e I-E, «se va a convertir en el Partido Socialista de Euskadi».

«Los navarros votaron un Gobierno constitucionalista y el PSN se va a convertir en el Partido Socialista de Euskadi, acepta pactar con nacionalistas para hacer políticas nacionalistas, y lo más doloroso es que acepta pactar con Bildu para llegar a la Presidencia del Gobierno de Navarra», manifestó Esparza.

El presidente de UPN agregó que «la ambición personal de Chivite no tiene límites, sólo puede ser presidenta pactando con Bildu, lo sabe y se presta a esto». «Más allá de los acuerdos programáticos hay una realidad numérica. Chivite será presidenta si Sánchez y Otegi lo pactan. Si ellos deciden que sea presidenta, será presidenta, si el PSOE no pacta con Bildu, no será presidenta de Navarra», concluyó.

Mientras tanto... los presos de ETA
Mikel Buesa  Libertad Digital 6 Julio 2019

ETA se ha disuelto pero no está enterrada, especialmente en el ámbito carcelario —que es ya casi el único en el que quedan militantes—.

Uno de los propósitos —o tal vez de las promesas— del doctor Sánchez cuando arribó al gobierno fue el de encontrar una solución para los presos de ETA. La presión del PNV era, en este tema, intensa. Y no digamos la de Sortu-Bildu, cuyos votos podían ser en algún momento necesarios. Al ministro Grande-Marlaska se le encomendó la tarea y la abordó sin alharacas ni pomposas declaraciones, ciñéndose a la letra de la normativa penitenciaria, aunque no a su espíritu. O sea, lo mismo que hicieron sus predecesores —Pérez Rubalcaba y Fernández Díaz, sobre todo— con gran aspaviento y engordadas pretensiones a través de las que entonces se denominó vía Nanclares y que hoy, en virtud de la discreción, carece de título identificativo. Pero se trata de lo mismo: a los etarras que estén dispuestos a salir de la disciplina de la organización terrorista se les hace progresar de grado y se les alivia su régimen carcelario. Claro que otrora eso del abandono de la obediencia había que declararlo por escrito y pedir un perdón nominal —poca cosa, ciertamente, porque lo que la ley prevé es otra cosa: convertirse en delator, en resumen— y ahora basta con que el recluso se apunte al turno de limpieza o al reparto de revistas de la biblioteca carcelaria. Se han rebajado las exigencias, sí, pero no se nota demasiado porque tampoco se habla gran cosa del asunto.

Ya he señalado en otra ocasión que el destino de una política así concebida no es otro que el del fracaso —remito a mi serie de artículos "Los presos de ETA y el juego de la gallina", 1, 2 y 3—, pues fracasados son los números que las autoridades del Ministerio del Interior han podido exhibir en cuanto a sus resultados. Y ahora, con Fernando Grande-Marlaska al frente de la política antiterrorista, está pasando lo mismo. Esos números son bien elocuentes: hay 213 presos etarras en las cárceles españolas y 170 de ellos —el 80 por ciento— siguen en el primer grado, algunos —cuarenta, en concreto— incluso con un régimen cerrado que es aún más restrictivo, de manera que la progresión al segundo grado sólo afecta a 43 de aquellos —el 20 por ciento—. Hay que señalar, además que, con relación a estos últimos, sólo tres han llegado al tercer grado, de forma que sólo duermen en la prisión. Y también, que de los 40 restantes, sólo 25 han "merecido" el acercamiento a cárceles próximas al País Vasco.

No me voy a entretener ahora a hacer comparaciones con el pasado, pues los números son casi exactamente los mismos. Sólo una minoría de los presos de ETA se doblegaron con Rubalcaba y Fernández Díaz, y sólo una minoría lo hacen ahora con Grande-Marlaska. Y eso que, como he señalado, las exigencias de éste han abandonado completamente el terreno ideológico —arrepentimiento, perdón— y se circunscriben a la aceptación de participar en los trabajos carcelarios.

Lo que todo esto significa es, sencillamente, que ETA se ha disuelto pero no está enterrada, especialmente en el ámbito carcelario —que es ya casi el único en el que quedan militantes de la organización—. Anótese, además, que es en ese ámbito en el que la disidencia de ETA —que responde a las siglas de Amnistia ta Askatasuna (ATA)— ha encontrado uno de sus principales caldos de cultivo. Son éstos los que aspiran ahora a reeditar la lucha armada y los que le acaban de recordar a Arnaldo Otegi que "Euskal Herria sigue en guerra" para que abandone sus veleidades pactistas con Pedro Sánchez.

Grande Marlaska, lo mismo que sus predecesores, ha fracasado en este asunto de la política penitenciaria contraterrorista porque, según parece, en el Ministerio del Interior no se aprende de los errores. Por eso, la derrota política de ETA no se ha producido. Y ahora resurge, con ATA, el fantasma del terrorismo nacionalista.


 


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