AGLI Recortes de Prensa   Jueves 11  Julio 2019

Una hora de España
Leopoldo Gonzalo y González ABC 11 Julio 2019

Tomo el título de Azorín, del maestro en el arte de ver. Pero no me sitúo, como él en su obra, frente a la España de la segunda mitad del siglo XVI, sino ante la España de hoy, la de esta hora crucial. A los que gustan trajinar con eso de la «memoria histórica», quizá interese la respuesta que Italo Calvino dio a quienes recabaron su opinión acerca del régimen de Franco. El autor de Las ciudades invisibles, desvinculado ya del Partido Comunista, caracterizó a dicho régimen como «un largo paréntesis en el proceso de descomposición de España». Se me ocurre relacionar la opinión del escritor italo-cubano con la solemne exhortación de Unamuno -nuestro gran vizcaíno- expresada años antes, en 1917, en El Gráfico, de Nueva York: «Porque hay que estar bregando a diario para que la España geográfica, terrenal, económica, no sea sino el cuerpo de la otra, de la España histórica o celestial». Triste sino el de esta vieja nación que se ve condenada a reconsiderar su propia existencia -o subsistencia- cada generación. Salvo algún paréntesis, por lo visto.

La actual situación de España evoca la escena representada en el célebre cuadro de Rembrandt «Lección de anatomía», en el cual el doctor Nicolaes Tulp, acreditado anatomista neerlandés, muestra a los asistentes la disección del cadáver de un ajusticiado. En efecto, todos asistimos atónitos al torpe descuartizamiento de España, más que a su disección. Lento ha sido su ajusticiamiento, que no es otra cosa que su desnacionalización. Primero nominalmente, mediante la progresiva sustitución de los adjetivos «nacional» o «español-española», por «estatal», en relación con los escasos organismos que permanecen adscritos a la Administración del Estado, tras su vaciado competencial a favor de las centrífugas criaturas autonómicas. Y a través de las diversas «inmersiones lingüísticas» y la invención de toda clase de «hechos diferenciales» e «historias particulares» adversarias de las construidas en el vecino patio autonómico, y de la propia historia común. Todo ello en el marco de un multiculturalismo utópico, producto de nuestra vertiginosa decadencia demográfica y de la ausencia de una política migratoria realista y responsable.

Las recientes y agotadoras elecciones generales, autonómicas y municipales, y el subsiguiente chalaneo en el mercado secundario de votos para formar los respectivos gobiernos y parlamentos, están poniendo a prueba la propia consistencia de la llamada democracia representativa, así como la gobernabilidad del Estado de las Autonomías. ¿A quién y para qué han votado realmente los españoles? Las negociaciones postelectorales ponen de manifiesto maridajes de conveniencia en función de intereses exclusivamente partidistas. Se compran y venden votos (los votos de los votantes) como si fueran auténticos títulos valores y al margen de los previos compromisos electorales, explícitos e implícitos, confesados e inconfesables. Se efectúan esas compraventas confundiendo la normal oferta de políticas públicas en un sistema democrático, con espurias demandas soberanistas contrarias a la Constitución política de la Nación y a su esencial fundamento: su Constitución histórica. España, tres milenios de Historia, puso por título el profesor Domínguez Ortiz a su obra jubilar.

Hay que insistir. El disparatado proceso de transferencias a las autonomías en materia de educación, sanidad, servicios sociales, cuencas hidrográficas, fiscalidad, relaciones internacionales, orden público, administración de justicia y penitenciaria… y tantas otras, nos ha traído hasta aquí. No se trata ya de la flagrante quiebra que ello ha supuesto de principios constitucionales básicos, como los de igualdad, equidad o seguridad jurídica, imprescindibles para el normal y armónico desenvolvimiento de la sociedad y de la economía. La penetración en el organigrama institucional de los partidos separatistas, en ocasiones resultado de la inconcebible legalización de auténticas bandas terroristas como ETA, y el impune comportamiento de otros con declarada intención secesionista-anexionista de regiones enteras del territorio nacional (Cataluña-País Valenciano-Baleares; País Vasco-Navarra…), anuncian un preocupante desenlace.

La principal causa de semejante panorama no es otra que el inconcebible diseño y ulterior despliegue del llamado Estado de las Autonomías. De una organización (¿?) del Estado que, para decirlo con palabras del profesor Juan A. Santamaría, escritas hace ya unos cuantos años, «[…] sólo genera incertidumbres, […] que impide gobernar y administrar con normalidad y espíritu cooperativo y que es una fuente de conflictos, de actuaciones de recelo y hostilidad recíproca; [de] un régimen que si no constaran la ignorancia, la improvisación, el arbitrismo y la falta de sentido de la realidad con que fue montado, se diría hecho mal de propósito». A lo que habría que añadir como complemento: la inacción correctora de tales defectos por parte de los sucesivos gobiernos centrales (fracaso de Loapa); la todavía vigente Ley Electoral -inalterada prácticamente desde 1977-, la cual concluye por conferir a los minoritarios partidos disgregadores locales un peso decisivo en las cuestiones nacionales, razón por la cual los gobiernos del Estado han tenido que contar con ellos para formar las mayorías necesarias con que gobernar. Resulta notable que pueda hablarse ahora de la disolución del bipartidismo, cuando el mismo no ha existido propiamente nunca, pues tanto PSOE como PP han tenido que contar con la «aquiescencia», con el «generoso beneplácito», de dichos partidos para constituirse en Gobierno de todos. Habría que hacer inventario de las contrapartidas otorgadas a tan contaminantes socios, no sólo en cantidad sino en calidad, para tener una idea de su influencia. Y en el reparto de papeles para la representación del drama, hay que incluir también al oligopolio de los influyentes medios de desinformación tan eficaces a la hora de manipular hechos, opiniones e ideas al servicio de intereses unas veces identificables y otras no.

La influencia del movimiento globalista dedicado a borrar cualquier expresión de la identidad secular de las naciones, y que, en el caso de la nuestra, actúa con predilección sobre sus propios fundamentos, sobre su ethos social, ha de anotarse igualmente entre los factores coadyuvantes a la disolución nacional. No otra cosa es la cristianofobia ejercida y patrocinada desde diversas instancias, acompañada por la práctica desaparición en escena de la Iglesia española que, es dolorosísimo reconocerlo, ha pasado de la declaración de la unidad de España «como bien moral» al consentimiento de ciertas iglesitas (¿?) inconcebiblemente afectas a diversos separatismos. Sí, aun siendo muy doloroso, es preciso reconocerlo, pues como dijo el gran Cicerón: «La verdad se corrompe tanto por la mentira como por el silencio».

En suma, España se encuentra en la mesa de disección del doctor Tulp, inerte y a la espera de ser descuartizada. Como diría el malogrado profesor Salvador de Moxó, nuestra «[…] querida Patria, España, obra común de reyes y labradores, de guerreros y clérigos, de pastores y mercaderes…», se encuentra gravemente enferma y amenazada. Hasta la fecha, sólo S.M. el Rey Felipe VI ha comparecido para evitarlo. Sólo el Rey y el valiente testimonio de una niña catalana de diez años, al parecer sometida a la agresión de su presunta profesora por dibujar en su cuaderno un corazón con la bandera de España, y escribir bajo la enseña: «¡Viva España!».
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Leopoldo Gonzalo y González es Catedrático de hacienda Pública y Sistema Fiscal Correspondiente de las Reales Academias de Jurisprudencia y Legislación, y de la Historia

El PSOE entrega España a los separatistas
OKDIARIO 11 Julio 2019

Todo partido político tiene una doble alma; aquella que persigue el ideal y otra que ambiciona el poder. Es lógico que así sea, pues la especificidad de una formación política es la de ser un instrumento social que gestiona el poder para ponerlo precisamente al servicio de un ideal concreto. Pero desde que Pedro Sánchez se ha hecho con el control del PSOE, el viejo Partido Socialista está renunciando a la defensa de sus principios ideológicos más reconocibles para convertirse en una máquina de acumular poder sin otro afán que alargar la estancia de Sánchez en La Moncloa.

Su estrategia queda cada vez más en evidencia según pasan las semanas. Vemos, por un lado, cómo presiona a PP y C’s para que se abstengan y así “defender la Constitución española” y, al mismo tiempo, estrecha alianzas con formaciones de corte nacionalista e independentista en el conjunto de España. Es la pura negación del principio de contradicción más evidente para convertir la política en un continuo golpe de efecto mediático, en una conspiración permanente, siempre con un ojo visto en las encuestas.

Lo más lamentable de toda esta estrategia de Sánchez es que vive de los errores ajenos, que han sido muchos, y en el corto plazo es más que probable que le salga bien. Podemos acelera su hundimiento, y sin otra formación de izquierdas en el horizonte, bastan unos guiños para que sus votos refluyan de nuevo hacia el PSOE. En cuanto a la derecha, dividida como está, no tiene posibilidades reales para ser un contrincante ganador. Sánchez los utiliza como sparring con los que ensayar su perfil más constitucional, precisamente para compensar sus devaneos con la extrema izquierda. Y en cuanto a los independentistas, pacta con ellos porque sabe que la derecha, impotente, no puede ofrecer una alternativa.

Ussía destroza a Pablo Iglesias tras superar las "más alta cota del ridículo"
ESdiario 11 Julio 2019

Ni el periodista y escritor, azote habitual de los marqueses de Podemos, se podía haber imaginado en sus peores augurios la que estaba esperándole al líder morado a la vuelta de la esquina.

Mira que se está hablando de lo que está mendigando Pablo Iglesias un puesto en el Gobierno de Pedro Sánchez cueste lo que cueste pero este jueves Alfonso Ussía va más allá en su columna de La Razón, sin piedad: "Iglesias está superando, con holgura, la más alta cota del ridículo. Su obsesión por ser nombrado vicepresidente o ministro del Gobierno de la nación que aborrece, sólo tiene una interpretación. La supervivencia personal interesada exclusivamente en la garantía de su futuro y el cumplimiento de su arrogante vanidad".

Porque a juicio de Ussía, "a Iglesias, unas próximas elecciones, lo atemorizan. Es carne de descenso. Se siente acosado y acobardado por la posibilidad de su desaparición política".

Vamos que "al paso que lleva Podemos la única que podrá darle la patada será su portavoz en el Congreso, esa gran mujer que se lo ha ganado todo y sin ayudas desde el más bajo lugar de la revolución obrera", ironiza para añadir que "si Iglesias desaparece de la acuarela política, ella lo hará también, y no es recomendable un intercambio semiconyugal de patadas".

Pablo Iglesias se conforma ya con ser ministro de Deportes Raros con Sánchez

En cuanto a Sánchez, al que tacha de rencoroso, "todavía recuerda el no de Iglesias a su fallida investidura. Por otra parte, su gurú le ha mostrado unos gráficos ilusionantes con caídas estrepitosas de Podemos, Ciudadanos y Vox. A la gente no le gusta que la engañen tanto con sus votos. Y Sánchez no soportará una segunda investidura fallida".

Aunque "de satisfacer su vanidad, Iglesias se mantendría más o menos estabilizado", reflexiona, "Sánchez no sólo no desea a Iglesias de vicepresidente, ni de ministro, ni de subsecretario". No. "Está jugando con él porque puede hacerlo gracias a los estúpidos comportamientos de Ciudadanos y de Vox, que por brillante que haya sido su irrupción en Andalucía, ha decepcionado e indignado a muchos de sus votantes con sus pactos y abstenciones".

Según Ussía, "Vox no puede olvidar que es un recién llegado, un recién bien llegado. Ha sido insultado por Ciudadanos, pero esos piques personales no los entienden los electores. Tienen cuatro años para estabilizarse desde la humildad. Y Ciudadanos cuenta con el mismo tiempo para mostrarse ante los españoles como lo que es. El PP será el gran beneficiado del constitucionalismo, siempre que Casado no se empeñe en merendar tan habitualmente con Aznar. Y entre tanto batiburrillo, Sánchez le dice una cosa a Iglesias hoy, y mañana se lo niega, y así está el pobre vanidoso de las crines culares, que ha perdido la orientación".

Ayuso y Aguado deben corregir
Dos partidos liberales no pueden inventarse consejerías como agencias de colocación
Luis Ventoso ABC 11 Julio 2019

Flamantes gobiernos de todo signo suelen incurrir en la frivolidad de cambiar los departamentos de la administración nada más llegar al poder, como si con ellos arrancase una era. Mejorar el servicio público suele ser lo de menos. Lo hacen casi siempre por interés partidista y como si se tratase de una acción sin costes, algo así como mover unas fichas jugando al Monopoly. Pero cuando un presidente del Gobierno, o un mandatario autonómico, se pone estupendo y modifica el modelo y número de ministerios o consejerías se genera desorden, gasto público -pues esos cambios tienen un coste- y estrés en el cuerpo funcionarial. La pista de auditoría se embadurna. El personal anda en la berza y tiene que reubicarse. Con frecuencia se crean carteras huecas, sin contenido, y a veces la revolución interna dura un suspiro, pues en una espiral absurda todo vuelve a cambiar cuando aterriza el siguiente gobierno.

La primera decisión de Sánchez fue aumentar el número de ministerios desde los trece de Rajoy a diecisiete. ¿Ganaron algo los españoles al engrosar así la maquinaria burocrática? No parece. De hecho, el año de Gobierno de Sánchez se distinguió por mucha cosmética y poca chicha. Ni siquiera logró aprobar unos Presupuestos, la herramienta básica de un Ejecutivo. Nuevos ministerios como Transición Ecológica o Ciencia e Innovación nacieron como gestos de propaganda. Su principal afán fue escenificar que soy superprogre, verde, moderno... ¡hasta tengo un ministro astronauta! Los nuevos ministerios cabían perfectamente en las carteras ya existentes.

Que el PSOE incurra en dispendios gestuales a costa de los impuestos de todos es un clásico, no supone sorpresa. Lo que sí resulta inesperado es que acaben haciendo lo mismo partidos que se proclaman liberales, como PP y Cs, que se han pasado años predicando la austeridad en la vida pública y el control contable. Isabel Ayuso, la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, e Ignacio Aguado, el líder local de Ciudadanos, han firmado un pacto de Gobierno que establece que si llegan al poder las consejerías subirán de nueve a trece. Ese aumento, que se apellida más gasto y más burocracia, ¿mejorará en algo la vida de los madrileños? No parece. Quieren las consejerías para poder cuadrar su reparto de sillas: siete carteras para el PP, seis y la portavocía para CS. El partido paladín de la Nueva Política se pliega así a los enjuagues de la peor política. Por su parte, el PP reniega de la senda de austeridad con la que sacó al país de la crisis para abrazar el dispendio al servicio del propio ombligo.

Una vez que las quejas de Vox han retrasado la formación de un gobierno liberal-conservador en Madrid, Ayuso y Aguado deberían aprovechar el paréntesis, sentarse en una terraza a la sombra y ponerse a tachar carteras. Dos partidos que se dicen liberales no pueden inventarse consejerías como si fuesen agencias de colocación. El discurso de regeneración de Rivera y Casado necesita hechos, además de honorables palabras.

No hay razones para la abstención
 La Razon 11 Julio 2019

Tal vez, sin el episodio de la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy, promovida por el PSOE bajo un motivo falaz y cuando España aún afrontaba las consecuencias de la intentona separatista en Cataluña, podrían tomarse en consideración los llamamientos a la razón de Estado y a los consensos de la Transición que hacen los diputados socialistas de la XIIª Legislatura a sus colegas populares para que faciliten con su abstención la investidura de Pedro Sánchez. Por cierto, el mismo dirigente socialista que decidió dimitir cuando no consiguió imponer su voluntad de bloqueo – «no es no», proclamaba– y el mismo que escribió en unas precoces memorias que haber facilitado el Gobierno popular «había sido un error histórico», que subordinaba al PSOE a las derechas.

Pero es que, además, frente a lo que escriben los diputados socialistas en su «carta colectiva», la aritmética parlamentaria actual y la inmediata experiencia de los pactos autonómicos y municipales alcanzados por el PSOE con Podemos, separatistas, nacionalistas e, incluso, Ciudadanos, no tiene paralelo alguno con lo que ocurría en el verano de 2016. Asimismo, que el mismo partido que sumó fuerzas con quienes actuaban desde intereses y estrategias claramente anticonstitucionales para desalojar del Gobierno a un presidente legítimamente elegido y que acababa de negociar los Presupuestos del Estado, se envuelva en la bandera de la Transición, se describe perfectamente con uno de los párrafos de la carta. El que reza que «en política es tan importante lo que se dice como quien lo dice».

Por otra parte, ha sido el propio Pedro Sánchez quien aceptó el encargo de Su Majestad de formar Gobierno, acto político que, al menos, presupone que el candidato tiene o puede conseguir los apoyos parlamentarios suficientes, más aún cuando se plantea desde una mayoría parlamentaria tan exigua como la que obtuvo Mariano Rajoy en 2015. Llegados a este punto, parece inadecuado reclamar del Partido Popular la abstención en la próxima sesión de investidura, mientras se mantienen negociaciones con el partido de Pablo Iglesias, aunque sólo sea porque el PSOE podría utilizar ese «gesto de Estado» de la oposición para obtener una mejor posición negociadora frente a Podemos.

Pero si lo que subyace detrás de la carta es el temor de los socialistas a llegar a una situación de bloqueo, algo que no se debe descartar a priori tras la fallida experiencia de gobierno de Pedro Sánchez, que no consiguió pactar sus Presupuestos, se equivocan de interlocutor y, sobre todo, miden mal los tiempos. Si bien comprendemos la renuencia del PSOE a colocarse en la misma situación de dependencia parlamentaria que obligó a disolver las cámaras y adelantar la convocatoria de nuevas elecciones, y vista la postura intransigente del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, todavía es perfectamente posible abordar un pacto de gobierno en coalición con los de Pablo Iglesias y los partidos regionalistas y el PNV, que conjurara el peligro de una desafección táctica del nacionalismo catalán, cuya reacción a la ya cercana sentencia del Tribunal Supremo es de difícil pronóstico. En nuestra opinión, sería un Gobierno poco deseable, pero, al menos, evitaría la repetición electoral, daría salida al «impasse» político y, lo más importante, es perfectamente factible. La mejor opción a nuestro juicio, gobernar con Ciudadanos, obligaría al PSOE a reconsiderar muchos de sus acuerdos regionales, notablemente en Navarra, Cataluña y Baleares. Sin duda, Sánchez cuenta con que la amenaza de repetir elecciones pueda torcer el brazo de Pablo Iglesias sin necesidad de hacer grandes concesiones. Es un cálculo azaroso, pero que podría resultar. Lo que está totalmente fuera de lugar es pedir la abstención de quien menos razones tiene para darla.

El reflujo
Vox es el partido que registra, de largo, el mayor grado de arrepentimiento entre los votantes que lo apoyaron
Ignacio Camacho ABC 11 Julio 2019

Las encuestas del actual CIS tienen la credibilidad que tienen -o sea, muy poca-, pero hay un dato en el que coinciden con la mayoría de los recientes estudios de opinión privados, y es en la percepción de que Vox es el partido que retrocede más rápido. No se puede hablar de desplome pero sí de que registra, y de largo, el mayor grado de arrepentimiento entre los votantes que lo apoyaron. En el resto de fuerzas, ese efecto es mucho más moderado. La formación verde ya sufrió de hecho una notable caída de respaldo (20 por ciento) entre las generales de abril y las territoriales y europeas de mayo, y todo aparenta que el reflujo sigue avanzando; no es aventurado pronosticar que será aún mayor tras el bloqueo de los pactos aunque sus más convencidos partidarios tiendan a confortarse en el victimismo del veto de Ciudadanos. Además, tiene un nivel de porosidad bastante alto: mientras aumenta la proporción de sus electores dispuestos a considerar la posibilidad de inclinarse por el PP, el impulso de cambio ya resulta insignificante en sentido contrario. Se trata sólo de sondeos, ciertamente, aunque si la política es también un estado de ánimo, el de muchos simpatizantes de Vox refleja un patente desencanto.

La razón está en su sobredimensionado principio. La sacudida de rabia y de hastío que emergió de pronto entre los cascotes del marianismo disparó unas expectativas fuera de todo cálculo objetivo. Estimulada por la sensación de realidad aumentada que provocó el inicial éxito andaluz, la derecha más destemplada ignoró las limitaciones del sistema electoral y se autosugestionó con el espejismo. La evidencia fue dura: a escala nacional no funcionó lo que en Andalucía había servido. Apenas un mes más tarde, cumplido el desahogo, parte de la ilusión rompedora había prescrito y numerosos votos migrantes se fueron a la abstención o regresaron a su cauce antiguo. Faltaba este espectáculo de los acuerdos fallidos, la demostración de inmadurez, soberbia y maximalismo de unos dirigentes ofuscados en el peor error posible en un político: subordinar el mandato recibido en las urnas, que era el de cerrar el paso a la izquierda, a la reivindicación de su orgullo frustrado y herido.

En Vox se da el curioso fenómeno de que la cúpula es más radical que sus votantes. También de que el líder, Santiago Abascal, parece aislado en un círculo de confianza arriscado y poco razonable cuyos miembros tratan de imponerle un viraje intolerante. El atasco en la negociación de Madrid, de consumarse, tendrá consecuencias cuando la repetición de elecciones depure responsabilidades. Su electorado votó pensando en un acuerdo natural de las derechas y no entenderá un fracaso por mucha culpa que también pueda echarle a Rivera. Pero éste tiene un cierto margen de pérdida y a Vox le acecha el riesgo de que su experimen to populista acabe en la intrascendencia.

La rendición de Vox y el efecto Sansón

Rivera tendrá que darse cuenta de que está a punto de entrar en una deriva simétrica a la de Iglesias, emulando su capacidad de enemistad y de desagregación del partido de fundadores y militantes
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 11 Julio 2019

Ciudadanos se ha convertido en un partido irreconocible, como prueba que no lo sea ni para muchos de sus fundadores y militantes. Ahora está pretendiendo la rendición de Vox, es decir, que el partido de Abascal siga entregándole sus votos para usufructuarlos en el poder (autonómico) pero renegando de la identidad ideológica del cesionario de sus escaños. Pero Vox no se rinde, como demostró ayer en la Asamblea de Madrid y la semana pasada en el Parlamento de Murcia. Y, por más que se esté en las antípodas ideológicas de esta formación, no puede negarse en absoluto que le asiste la razón. El que quiera sus votos que se los trabaje, como está haciendo el Partido Popular.

Ya he escrito que sería muy conveniente que Vox mantuviese esta postura para clarificar las posiciones en el tablero político español. Si Ciudadanos ha optado por la concentración en la plaza de Colón, hay que estar a sus consecuencias. Rivera ha de ser enteramente responsable de la estrategia que ha adoptado, por errada que sea. Si persiste en dejar de reconocer a Vox —podía haber evitado el tripartito de derechas manteniéndose en el centro liberal—, el partido de Abascal está en su pleno derecho a resistir aunque sea a costa de incurrir en el efecto Sansón: morir matando, o en otros términos, conducir a las comunidades de Murcia y Madrid a otras elecciones con el riesgo de que en ambas se pierda la actual y mal avenida mayoría tripartita.

Cabría otra posibilidad todavía más lógica. Si Ciudadanos no quiere firmar con Vox ningún acuerdo de gobierno, Abascal y los suyos podrían cambiar los términos de la actual inercia y apostar por apoyar a López Miras en Murcia y a Díaz Ayuso en Madrid para que gobiernen en solitario. Ciudadanos, siguiendo su veto al PSOE de Sánchez, estaría en la obligación de apoyar a ambos desde fuera sin contacto con Vox y sin gorronear así sus escaños. Esta resultaría una fórmula coherente con los escrúpulos de Ciudadanos aunque tiene una pequeña pega: los de Rivera no tocarían poder, al que, sin embargo, no están dispuestos a renunciar a costa de los votos de Vox.

Albert Rivera —que se recupere pronto y bien de la afección por la que ayer fue ingresado— tendrá que darse cuenta en algún momento de que está a punto de entrar en una deriva simétrica a la de Pablo Iglesias. Se comienza con las fantasías de sobrepasar al adversario más próximo ideológicamente (al PP o al PSOE), se continúa desagregando del propósito del partido a dirigentes comprometidos en su fundación y desenvolvimiento (Iglesias ha fulminado a los fundadores de Podemos y Rivera se ha alejado de ellos y, alguno, militante como Pericay, acaba de marcharse) y se termina enrocado en posiciones ilógicas que rozan la irracionalidad. La progresión con la que Rivera acumula enemigos y discrepantes —dentro y fuera de Ciudadanos— es también similar a la capacidad para la enemistad de que dispone el secretario general de Podemos. De tal manera que ambos personajes han entrado en un proceso posiblemente autodestructivo.

La naranja amarga: Rivera, contra todos
Ignacio Varela El Confidencial 11 Julio 2019

El comportamiento de Cs y de su líder hace de ese partido un agente adicional de inestabilidad y crispación en la desquiciada política española. Lo contrario de lo que figuraba en la etiqueta original

El papel del PP en este pulso entre Vox y Ciudadanos debería cambiar. Persistir en la equidistancia actual, repartiendo culpas entre unos y otros, no le va a rescatar del riesgo que asume de quedarse colgado de la brocha en Murcia y Madrid. Casado tendría que pedir coherencia —como la suya propia— a Rivera y reclamarle que asuma una relación con Vox sin persistir en el trampantojo actual.

El presidente popular está creciendo políticamente porque no intenta engañar a nadie: trata con Vox y firma acuerdos con Abascal, acude a la ronda de conversaciones con el presidente en funciones, le dice que no le apoyará ni por activa ni por pasiva en su posible investidura, le comunica que sí acordará determinadas políticas de Estado y delimita su radio de acción sin simulaciones. Tiene pendiente que Ciudadanos incorpore en su mochila el pacto con Vox de manera expresa o renuncie al poder que le dan sus votos. Carece de sentido que el PP acarree la losa de pactar con Vox y Ciudadanos pretenda liberarse de los lastres que ese acuerdo pueda conllevar apuntándose solo los beneficios en términos de poder.

Es verdad que el futuro de Vox es muy comprometido si no colabora con el PP y Cs para que Madrid y Murcia dispongan de gobiernos conservadores. Pero igualmente lo sería si se rinde a las pretensiones abusivas de Ciudadanos. De tal manera que es mejor morir como Sansón —con todos los filisteos— que hacerlo por consunción, entregando la cuchara a las ambiciones simuladoras de Albert Rivera. Veremos la consistencia de los unos y de los otros a muy poco tardar.

Estética masoquista
Agapito Maestre  Libertad Digital 11 Julio 2019

¿Es la estética de Vox idéntica a la de Rocío Monasterio? Me temo lo peor…

Lejos de este cronista juzgar a nadie por sus principios y convicciones éticas; el grado de escepticismo que he alcanzado, después de un largo y esforzado proceso de pensamiento, me impide aplicar normas morales a otros, por ejemplo, a los partidos políticos, que no quiero para mí, pero no puedo dejar de extrañarme, incluso de sentirme molesto e inquieto, cuando oigo hablar a algunas personas de Vox. Este miércoles, cuando escuchaba a la representante de Vox en la Asamblea de Madrid, tuve la sensación de que esta señora partía de una premisa moral que me cuesta mucho comprender y, sobre todo, hacerla universal, a saber, el sufrimiento es la clave del entendimiento del mundo e incluso de la vida política.

El asunto me desasosiega. Es inquietante esa forma doliente de asumir el mundo. Me resultan extraños los seres que rechazan gratuitamente la parte de alegría que contiene la vida. Son seres tan raros como mortecinos. Hay algo lobuno, oscuro y temible en ese comportamiento de cordero sacrificado. Aunque lo expresen con una sonrisa en los labios, cuesta hablar con quienes mantienen: "Cuanto peor las cosas", como suele decirse en las reuniones de taberna y parlamento, "mejor". Solo contribuyendo a empeorar el estado de las instituciones, aun a costa de sus propios intereses partidarios, alcanzaremos la luz universal. Miedo da tanta claridad anunciada. Miedo provoca una esperanza futura sin fundamento en el presente. Miedo dan quienes cantan: "Cuanto peor… mejor". ¿Empeorar? Sí, Vox también es responsable, y seguramente no menos que Cs, de que no funcione correctamente la Asamblea de Madrid. ¿O acaso hay algo peor que contribuir a que una institución no funcione por carencia de un mesogobierno?

Los factores masoquistas del partido de Abascal y Ortega Lara habrían dejado atrás cualquier idea de creatividad política. Es menester atizar el fuego del infierno institucional para saber de qué va esto… El establecimiento político amenaza ruina, Vox lo sabe, pero se suma a la irresponsabilidad organizada. Sí, para Vox la verdad está escrita en un manuscrito de dureza, frialdad y dolor. No seré yo, insisto, quien ponga ahora en cuestión esta convicción moral. Allá se las apañen esos dirigentes políticos con sus principios morales, pero no creo que esa actitud o, mejor dicho, certeza sea la mejor manera de acercarse a sus adversarios y enemigos políticos para construir puentes, vínculos y conformar un Gobierno para Madrid. Por eso, precisamente, me parece una indecencia, propia del peor cinismo de nuestra época, el final del discurso de la señora Rocío Monasterio: "Hablando se entiende la gente". He ahí la fórmula perversa para esconder la estética masoquista de esta señora, fundamentada en una actitud de reproche, mezcla de odio, desprecio y sufrimiento, contra todos los que tienen poder. ¿Es la estética de Vox idéntica a la de Rocío Monasterio? Me temo lo peor…

Blooqueo egoísta e irresponsable
ABC 11 Julio 2019

La Asamblea de Madrid vivió ayer un pleno inédito en el que la cerrazón de Vox y de Ciudadanos a entenderse propició que Isabel Díaz Ayuso no pudiese ser investida como presidenta de la Comunidad. Fue un pleno atípico que abre un escenario incierto, incluso hacia una repetición de las elecciones. Y fue, sobre todo, un estrepitoso fracaso del centro-derecha que concluyó con un irritante desprecio al votante madrileño. Lo ocurrido es irracional. No se trataba del caso de un partido de la derecha que, para investir a un candidato, exigiese sus votos a otro de la izquierda para salvar el bloqueo. No. Es el caso de tres fuerzas políticas de centro y derecha que ya han formalizado acuerdos de investidura antes -en Andalucía, o en el Ayuntamiento de la capital-, y que ahora han modificado su estrategia por un tacticismo sobreactuado, por afán de protagonismo, por la soberbia de sus líderes y por irresponsabilidad política. Porque, en definitiva, los vetos mutuos entre Ciudadanos y Vox están viciando la situación política por pura egolatría y tomando al madrileño como rehén. Son responsables a partes iguales de este despropósito porque no han llevado al extremo un desacuerdo político o programático, sino una pugna de índole cuasi-personal que solo beneficia a la izquierda, pese a que en lo único que están de acuerdo es en frenarla.

Ambos tendrán que atenerse a las consecuencias si se repiten los comicios en otoño, porque la izquierda está tomando nota de esta fractura cainita en la derecha, y porque se trata de dos partidos que deberían asumir un riesgo serio de perder votos y escaños. Por eso es una necesidad imperiosa que las negociaciones tomen una senda racional y pragmática, y durante las próximas semanas recapaciten sobre su error. Las diferencias, egos aparte, no son insalvables. Ese acuerdo, igual que en la Región de Murcia, no pondría en riesgo ni la estabilidad, ni el factor de coherencia política exigible a tres partidos con objetivos similares.

Equivocados de enemigo
Nota del Editor 11 Julio 2019

Como diría un castizo, ¡ vaya carajal que ha montado "ciudadanos". La irrupción de Vox ha sido la mecha que ha explosionado su burbuja y quienes no votaron a Vox se permiten el disparate de criticarles por enfrentarse a la estupidez de "ciudadanos" que ha visto como saltaban a la luz todas sus miserias, incapaz de defender España.

Vox defiende España y quienes atacan a Vox están impidiento la muerte lenta e inevitable de los partidos que traicionaron y traicionan a España. Quienes defendemos a Vox, lo hacemos por defender España y lo hacemos porque no hemos perdido la memoria, la que nos impulsa a esperar que los partidos que nos han empujado hasta aquí desaparezcan. Es inadmisible que sigan tomándonos el pelo con cuarenta años de pastoreo, con falsas palabras para engatusar a los débiles y olvidadizos. Aun hay demasiados interesados en que parezca que algo cambia para poder seguir empeorando.

Inmoral despilfarro del régimen socialista andaluz
EDITORIAL  Libertad Digital 11 Julio 2019

De los distintos acuerdos que finalmente hicieron posible en junio que el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, lograra sacar adelante sus Presupuestos, ninguno tan necesario como el compromiso del Ejecutivo autonómico de reducir el gasto improductivo y erradicar ese enorme entramado de chiringuitos que no hacen otra cosa que despilfarrar el dinero del contribuyente. Buen ejemplo de ello lo constituye lo que este lunes desvelaba el consejero de la Presidencia y portavoz del Gobierno regional, Elías Bendodo: en los últimos siete años la UE procuró a Andalucía 8.015 millones de euros, pero sólo el 19,78% fue realmente destinado a los fines previstos, mientras el resto se dedicaba a cebar redes clientelares.

Repárese en el caso de la entidad Andalucía Emprende, que no sólo tenía al 80 por ciento de su personal contratado –nada menos que 1.000 personas– sin cumplir los criterios mínimos de respeto a la igualdad de oportunidades, publicidad y concurrencia, sino que gastaba casi todo su presupuesto en pagar las nóminas y mantener su sede; y sólo un 0,1 por ciento en ayudar a los emprendedores. También se puede recordar el caso de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, donde trabajaban casi 500 personas: de sus 24 millones de euros de presupuesto, sólo uno se destinaba a la acción cultural propiamente dicha, mientras que 18 millones iban a pagar nóminas y los 5 restantes a gastos corrientes.

Así podríamos seguir con muchos otros ejemplos, que explican por qué la Andalucía enfeudada a los socialistas durante casi cuatro décadas no redujera la brecha de desarrollo que la separa de tantas otras regiones a pesar de haber recibido desde 1986 más de 100.000 millones de la UE, cifra colosal equivalente a tres presupuestos autonómicos anuales.

Bien está que la Junta actual tenga claro que el mejor Gobierno no es el que más gasta sino el que hace más con menos y, en consecuencia, saque la podadora. También sería bueno, finalmente, que dicho compromiso se tomara como referente para la conformación de pactos en otros lugares entre aquellos partidos que creen que no hay política más antisocial e inmoral que la que despilfarra el dinero del contribuyente.

Cretinismo intelectual
Pío Moa Gaceta.es 11 Julio 2019

–Su historia de la Reconquista ha sido tildada de “tradicional y nacionalista española”.
–Bueno, la situación de la universidad es tan pobre que en lugar de argumentos hay etiquetas. Pero en un sentido sí es tradicional. Hoy existen dos puntos de vista básicos: el tradicional, es decir, una reconquista que reconstruyó la nación española; y el antitradicional: no existió España antes de los árabes, y durante los siglos siguientes solo reinos cristianos muy diversos y a la greña, sin raíz en la situación preislámica, que se inventaron una ficticia relación con el reino godo y terminaron expulsando a los musulmanes, que tenían una cultura muy superior; y a base de mentiras terminaron uniéndose excepto Portugal, en una unidad puramente personal y más bien ficticia. Este punto de vista es el que predomina hoy en la universidad, hasta el punto de que algunos cretinos prohíben a sus alumnos usar siquiera el término “Reconquista”.

–Pero esa descripción de la Edad Media española dividida en distintos reinos cristianos que se peleaban entre sí es cierta.
– Claro que es cierta. Pero no es el único hecho ni el fundamental. Eran reinos que reivindicaban el anterior hispanogodo y por encima de las reyertas y particularismos se consideraban españoles. Es decir, al mismo tiempo que esas tendencias disgregadoras había otras integradoras o unificadoras. Y estas fueron las que prevalecieron, y hay que estudiar el proceso desde ese punto de vista. Si hubiera prevalecido la balcanización de España, no podríamos hablar de reconquista, sino de otra cosa. Pero vamos a verlo con más claridad: desde hace tiempo, y sobre todo desde el “desastre del 98″, se ha formado una tendencia intelectual, basada en la Leyenda Negra, que niega la realidad histórica de España o la retrotrae a tiempos muy recientes para quitarle arraigo. No solo están los separatistas o los movimientos utópicos, casi peor son los regeneracionistas, con Ortega a la cabeza. Esos niegan la realidad histórica de España, o la reducen a un hecho geográfico, o a una enfermedad, lo que es una insigne estupidez. Y de ahí su empeño en negar, o en su caso denigrar, la Reconquista. Por eso tildan de “nacionalismo español” una versión que realmente no precisa demostración, porque es una evidencia. España existe y tiene una larga historia, mal que les pese. Ellos desean disgregar o disolver o “regenerar” a España, pero para ello necesitan tergiversar la historia real, lo que es muy significativo. Salvando las distancias, se parece mucho a los intentos de derrotar post mortem a Franco en nombre de la democracia: para ello tienen que atacar los elementos más fundamentales de la democracia. ¿No es demostrativo?

–Siendo así, ¿en qué difiere su historia de otras tradicionales? ¿Hacía falta repetir lo de siempre?
–En primer lugar sostengo que se trató de una empresa política. Muy ligada a la religión, pero política. Y conviene distinguir. El aserto, creo que de Menéndez Pelayo, de que el catolicismo creó la unidad de España y que sin él volveríamos a las tribus prerromanas es un disparate. La unidad cultural de España la creó la Roma pagana, el catolicismo de la última época no pensaba en España sino en el Imperio romano; y fue el arriano Leovigildo quien planteó a España como nación, dotándola de un estado propio: su hijo Recaredo completó el proceso al hacerse católico, pero su otro hijo, el católico Hermenegildo pudo haber destruido el designio de su padre. Durante la Reconquista, la influencia de la Iglesia fue, en líneas generales, favorable a la unidad de España, pero no siempre, como sabemos: los intereses podían coincidir o no. Decir que España era (y en gran parte sigue siendo) católica, es cierto. Pero identificar catolicismo y España como hacen algunos tradicionalistas, no lo es. Y hay otras muchas cosas en las que discrepo de las versiones más tradicionalistas. Por ejemplo, de la “herencia temperamental”, tan cara a Sánchez Albornoz. Este es el mejor medievalista español del siglo XX y nadie le ha superado hasta ahora, pero su “temperamento” le hace ver, por ejemplo, una “España musulmana”, que, por cierto, han recogido todos los hispanófobos que ahora presionan por una inmigración musulmana sin tasa.

– En cuanto a su nacionalismo español…
–Sí, claro, soy nacionalista español, porque creo que sería un gran desastre la balcanización de España, su división en unos cuantos estaditos impotentes y mal avenidos, juguete de intereses de otras potencias… Vea el caso de Portugal, una semicolonia inglesa; y Cataluña caería de lleno en la esfera francesa. Por cierto, no creo que una hipotética unión con Portugal nos fuera a traer más que problemas. Es un hecho histórico muy asentado y no hay que darle más vueltas. Creo también que una nación con la enorme densidad cultural y política de España no debe disolverse en una “Europa” LGTBI que intenta abolir el pasado y crear una situación de “despotismo democrático” como la que denunciaba Tocqueville… España tiene un serio problema con sus intelectuales. Aunque casi no viene al caso, el otro día comentaba con una amiga la actitud ante la dictadura de Primo de Rivera. Fue una dictadura muy liberal, que no solo impulsó el progreso económico como nunca antes desde la invasión napoleónica, sino que además curó cuatro auténticos cánceres del país: el terrorismo o pistolerismo anarquista, la guerra del Rif, unos separatismos que ya se disponían a la acción armada, y el golpismo y demagogia del PSOE, que pasó a moderarse y colaborar con Primo de Rivera. ¡Unos logros fantásticos en menos de siete años! Pues bien, la mayoría de los intelectuales sobre todo los más influyentes, como Unamuno u Ortega, se pusieron a disparatar como auténticos orates contra un régimen que quería institucionalizarse en un bipartidismo con un gran partido de derechas y otro de izquierdas, un PSOE civilizado. Pues nada, aquellos botarates lo que querían es lo que tuvieron y tuvo el país: una república caótica en rápida degeneración hacia el crimen. Y a día de hoy no se ha aprendido la lección.

Sin conocer el pasado no es posible entender el presente
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Los años dorados del franquismo y el “milagro español”: https://www.youtube.com/watch?v=pzfMPUSWdII

La izquierda seguirá ensalzando al sanguinario Che Guevara en Leganés
Redacción eltorotv.com 11 Julio 2019

VOX pidió la retirada del busto del ‘Che’ para que el comunismo, un modelo ideológico que acabó con la vida de 100 millones de personas, «no sea ensalzado».

El alcalde de Leganés (Madrid), Santiago Llorente (PSOE), ha confirmado este jueves que su Gobierno «no tiene intención» de retirar la estatua de Ernesto ‘Ché’ Guevara como ha pedido el grupo municipal de VOX.

El regidor ha asegurado que «no es necesario crear polémica donde no la hay» y ha precisado que «más allá de actos concretos del ‘Ché’, ese monumento -ha remarcado- representa un movimiento que se desarrolló en muchos pueblos y que se identificaba con la necesidad de libertad».

Por su lado, el portavoz del grupo municipal de Más Madrid-Leganemos y socio de Gobierno, Fran Muñoz, ha remarcado que se trata de un asunto que «no interesa a nadie».
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VOX pidió la retirada del busto del ‘Che’ para que el comunismo, un modelo ideológico que acabó con la vida de 100 millones de personas, «no sea ensalzado». «Es inconcebible que haya un busto en nuestra ciudad de un asesino que ejecutó a sangre fría, un insulto hacia el concepto más básico de respeto a la libertad», dijo la portavoz de la formación, Beatriz Tejero.

‘El carnicerito de La Cabaña’ fue uno de los ideólogos de la Revolución cubana, orgulloso ejecutor diario de presos políticos y autor de la frase «celebro al hombre convertido en eficaz y fría máquina de matar».

Inmigrantes siembran el terror en Alemania mediante violaciones y agresiones sexuales en grupo
www.latribunadelpaisvasco.com 11 Julio 2019

La oleada de violaciones y agresiones sexuales que se vive en Alemania, tiene tres características principales: la juventud extrema de los agresores (los últimos detenidos tenían entre 12 y 17 años de edad), el carácter grupal de los ataques y el hecho de que éstas, en su mayor parte, están cometidas por hombres de origen extranjero, fundamentalmente, en las últimas semanas, por turcos, sirios y libaneses.

"Ya no sois bienvenidos" ("Nicht mehr willlkommen"), publicaba recientemente en su portada el diario 'Bild', el más popular de Alemania, en un mensaje dirigido a los inmigrantes ilegales. Y es que hace unos días, una chica de 18 años con deficiencia psíquica fue violada en la ciudad de Muelheim por cinco niños de entre 12 y 14 años, todos ellos miembros de la minoría búlgara de Turquía. Apenas unas horas más tarde, en la localidad de Herne, una niña de 15 años fue agredida sexualmente en la parada de un autobús por cinco chavales de entre 11 y 17 años. En este caso, eran refugiados sirios y libaneses. El pasado mes, otros dos menores de origen libanés, de 13 y 14 años, violaron a una compañera de clase tras obligarla a beber vodka. Fue encontrada, inconsciente, en medio de un coma etílico, con tres miligramos de alcohol en la sangre.

En abril, otra 'manada' de ocho hombres, todos búlgaros y con edades entre los 14 y los 16 años, violó a una adolescente en Wüppertal. Lo grabaron con sus teléfonos móviles. Seis de los agresores fueron detenidos, los otros huyeron, probablemente a su país de origen.

Según explica el analista Soeren Kern, con datos de 2017, las estadísticas preliminares muestran que los migrantes cometieron más de una docena de violaciones al día, el cuádruple desde 2014, el año antes de que la canciller Angela Merkel permitiera la entrada en Alemania a más de un millón de inmigrantes, en su mayoría hombres musulmanes, de África, Asia y Oriente Medio. Los datos oficiales que se conocen hasta el momento indican que en 2018 se denunciaron en Alemania 45.536 delitos sexuales, de los que 8.047 fueron violaciones.

Un informe oficial —Criminalidad en el contexto de la migración (Kriminalität im Kontext von Zuwanderung)— publicado por la Oficina Federal de Investigación Criminal (Bundeskriminalamt, BKA) muestra que los migrantes (Zuwanderer, definidos como solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes ilegales) perpetraron 3.466 delitos sexuales en los primeros nueve meses de 2017, o aproximadamente 13 al día. En comparación, en todo 2016, los migrantes cometieron 3.404 delitos sexuales, o aproximadamente nueve al día; en 2015, 1.683 delitos sexuales, o aproximadamente cinco al día; en 2014, 949 delitos sexuales, o aproximadamente tres al día; y en 2013, 599 delitos sexuales, o aproximadamente dos al día.

Kern recuerda, además, que se cree que la cifra real de delitos sexuales relacionados con los inmigrantes en Alemania es mucho más alta que la cifra oficial. Por ejemplo, los datos de la BKA incluyen únicamente los delitos cometidos en Alemania en el año en que se han resuelto (Aufklärungsquote), según las estadísticas de la policía. Tanbto es así que el director de la Asociación de la Policía Criminal (Bund Deutscher Kriminalbeamter, BDK), André Schulz, calcula que hasta un 90% de los delitos sexuales cometidos en Alemania no aparece en las estadísticas oficiales.

La policía alemana suele omitir cualquier referencia a los migrantes en sus informes sobre delincuencia. Cuando lo hacen, suelen referirse a los delincuentes migrantes con eufemismos políticamente correctos como "del sur" (Südländer), hombres con "piel oscura" (dunkelhäutig, dunklere Geichtsfarbe, dunklem Hauttyp) o una combinación de ambos: "del sur, con piel oscura" (südländische Hautfarbe). Esta costumbre, aparentemente dirigida a desvincular a los atacantes del islam, hace prácticamente imposible que los ciudadanos alemanes ayuden a la policía a identificar a los sospechosos.

"Las autoridades han dado la orden estricta de no informar sobre delitos cometidos por refugiados", ha explicado un oficial de alto rango de Fráncfort a Bild. "Sólo se responderán preguntas específicas de los representantes de los medios sobre dichos actos”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La doble ruina del fugitivo

ABC 11 Julio 2019

La aventura europea de Carles Puigdemont tiene, además de un impedimento legal irresoluble, un grave problema económico: cuesta mucho dinero, dura mucho y empieza a cansar a muchos de sus partidarios. El expresidente de la Generalitat y prófugo de la Justicia española debió pensar que su autoexilio, además de erigirlo a la condición de presunto mito nacionalista, se financiaría de por vida. Y naturalmente no es así. Es una más de las múltiples ensoñaciones del soberanismo catalán, que poco a poco va descendiendo a la cruda realidad de que un Estado nacional no se rompe fácilmente, de que incumplir la ley es el camino directo al banquillo de los acusados (si uno no sale huyendo cobardemente, como hizo él, dejando tirados a sus cómplices, claro) y de que la euforia separatista hay que pagarla. Como las donaciones a la causa del fugado están bajando a causa del desbarajuste interno de los cabecillas «indepes», Puigdemont ha intentado por todos los medios conseguir el acta de eurodiputado, para asegurarse su nómina y sus generosas asignaciones económicas para asistentes. El revés que le propinó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea al rechazar las medidas cautelares contra el «no» del Europarlamento a considerarlo diputado le ha dejado en puertas de la quiebra económica.

De su ruina política se está encargando también el paso del tiempo, por su distanciamiento con su sucesor en la Generalitat, Quim Torra, y por el retorno a escena de Artur Mas, otro expresidente catalán, este sí, condenado por desobediencia y cuya inhabilitación acaba en febrero de 2020. Mas, primer cabecilla del «procés» prejubilado por orden de la CUP, confía en que, puesto en comparación con sus sucesores, el nacionalismo opte por él como mal menor frente al desastre de Puigdemont y Quim Torra. El panorama para Puigdemont se oscurece de manera constante, en la medida en que declina el proyecto que encarnó para la ruptura inconstitucional del Estado. Y si del juicio por el 1-O celebrado en el Tribunal Supremo resultaran condenas a prisión para Oriol Junqueras y otros acusados, el declive de Puigdemont -confortable en su casa-mansión de Waterloo- será imparable. Son 40.000 euros al mes lo que cuesta la fuga, entre el alquiler de la «casa de la república», los asesores, los abogados y la escolta privada que, en teoría, la Generalitat no puede pagar. La asfixia económica ya le aprieta.

El valor de lo simbólico
Rosa Díez okdiario 11 Julio 2019

Durante los años noventa se gestó en el País Vasco un movimiento que se autodenominaba constitucionalistas vascos. Éramos personas que militábamos en diferentes partidos políticos o sindicatos, o plataformas cívicas… O que no militaban en nada, salvo -lo más importante- en la defensa del orden constitucional y de las libertades que la Constitución del 78 proclama para todos los ciudadanos españoles.

Muchos de ellos recalamos en Basta Ya!, y desde esa plataforma reivindicamos el valor político y simbólico del término constitucionalista. Solíamos explicar que fuera de Euskadi quizá no era tan necesario (aunque pienso que siempre lo es) hacer esa reivindicación de defensa del orden constitucional, puesto que como algunos nos hacían saber constitucionalistas somos todos… Pero en Euskadi la Constitución aún no había tenido una oportunidad y reivindicarla en toda su integridad era una cuestión de vida o muerte (nunca mejor dicho…).

A algunas de esas personas se nos otorgó en enero de 2004 la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional. Fui a recogerla junto a Fernando Savater, Carlos Martínez Gorriarán, Maite Pagaza, María San Gil, Olivia Bandrés… y un nutrido grupo de compañeros de resistencia contra el nacionalismo obligatorio y totalitario.

He lucido esa medalla en muy contadas ocasiones, casi siempre en los actos de la celebración del Día de la Constitución o de las Fuerzas Armadas. La guardo como un honor y me siento orgullosa por tener esa distinción en compañía de algunas de las personas que más respeto y admiro. La considero un símbolo de la lucha que libraron muchos ciudadanos anónimos para recuperar para Euskadi las libertades y por evitar que triunfara el totalitarismo y arrasara con la democracia en España.

La Orden del Mérito Constitucional no es sólo una medalla; es una orden civil española creada por el gobierno de Felipe González en la III Legislatura mediante Real Decreto de 18 de noviembre de 1988 concedida a "aquellas personas que hayan realizado actividades relevantes al servicio de la Constitución y de los valores y principios en ella establecidos" y puede ser concedida "tanto a personas físicas como jurídicas, públicas o privadas, españolas o extranjeras". Es por eso, porque representa que la persona que la ostenta se ha hecho acreedora a ella por defender los valores y principios constitucionales, por lo que considero que no debe mantenerla quien con su actitud haya despreciado esos valores y esos principios y haya trabajado para subvertir el propio orden constitucional.

Con el conocimiento que teníamos entonces del papel jugado por quien fuera Vicepresidente del Tribunal Constitucional (por el cupo nacionalistas catalanes, como se hace todo en España) en marzo de 2017 envié una carta al entonces Presidente del Gobierno de España solicitándole le fuera retirada esa medalla a don Carles Viver Pi-Sunyer, persona clave en la sedición de Cataluña, cuya actitud al respecto ha sido calificada por el propio Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en el juicio contra Artur Mas.

Hoy conocemos aún más datos que acreditan la improcedencia de que dicho personaje mantenga la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional. Gracias a un registro ordenado por el juez, sabemos que en el Proyecto de Constitución para la República catalana que este individuo redactó contemplaba que los funcionarios del Estado presentes en Cataluña que no fuesen de origen catalán pudieran ser purgados y repatriados tras la independencia impulsada por el Gobierno de Carles Puigdemont, ese prófugo que las autoridades belgas se niegan a entregar a España.

Este ex magistrado también estudió la posibilidad de vetar la nueva "nacionalidad catalana" a los empleados de la Administración General del Estado así como de suprimir la obligación de los Mossos de hacer cumplir la Constitución. La reivindicación de que le retiraran la Medalla de la Orden al Mérito Constitucional que ostenta el señor Pi Sunyer -hecho por el que ahora se escandalizan algunos-, es hoy aún más pertinente. Transcribo a continuación la carta remitida en su día al Presidente del Gobierno, carta que, por cierto, nunca tuvo respuesta. Un Real Decreto concede, un Real Decreto puede retirar. No es que piense que Sánchez y Marlaska estén por la labor, pero bueno, por pedirlo que no quede.
* * *
Excmo. Sr. D. Mariano Rajoy Brey.
Presidente del Gobierno de España.
Sodupe, 23 de marzo de 2017.

Sr. Presidente,

He tenido recientemente conocimiento de que por Real Decreto 861/2005, de 8 de julio, le fue concedida a don Carles Viver Pi-Sunyer la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, distinción que ostenta hasta el presente.

En el mencionado Decreto se citan como "méritos y circunstancias" que le hacen acreedor de esa distinción: "su actividad al servicio de la Constitución y de los valores y principios en ella establecidos, singularmente como magistrado del Tribunal Constitucional".

No es mi intención poner en cuestión la circunstancia en la que le fue concedida a don Carles Viver Pi-Sunyer la Medalla de la Orden al Mérito Constitucional, pero si quiero llamar la atención del Presidente del Gobierno sobre la circunstancia actual del citado ciudadano.

Don Carles Viver Pi-Sunyer ha sido Presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional que en su día reconocía eficacia automática suspensiva para la resolución del TC, lo que no le impidió comparecer recientemente ante el Superior de Justicia de Cataluña para defender las tesis golpistas de Artur Mas y del resto de condenados por desobediencia al TC.

Su intervención en el juicio le hizo acreedor de la siguiente consideración por parte del Tribunal: "El testigo Sr. Viver i Pi-Sunyer mostró en el juicio oral una memoria selectiva que pone en serio compromiso su credibilidad…."; "en el escenario descrito, deberá comprenderse que la aportación de este testigo no pueda merecer mayor consideración que la viabilidad que obtuvo su opinión sobre la oportunidad y necesidad de aclarar la providencia del TC…" (Páginas 59 y 60 de la sentencia del TSC).

A mayor abundamiento y sobre la circunstancia actual, el citado Pi-Sunyer es en este momento el encargado de redactar y ultimar la llamada la ley de transitoriedad jurídica que ha de ampara el referéndum inconstitucional. O sea, el mencionado jurista al que se le reconoció méritos constitucionales otorgándole nada menos que la Orden al Mérito Constitucional lleva años preparando las llamadas "estructuras del Estado" en Cataluña y trabajando a las órdenes y a sueldo de los secesionistas para destruir las instituciones y los derechos colectivos que están amparados por Constitución Española. Sirvan todos estos antecedentes para dirigirme a usted como ciudadana y sostener la siguiente petición:

SOLICITO le sea retirada la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional a don Carles Viver Pi-Sunyer, por no concurrir en el presente momento ni los méritos ni las circunstancias que en su día le hicieron acreedor de la misma. Sin otro particular y a la espera de su resolución y respuesta, aprovecho la oportunidad para saludarle cordialmente.

Fdo. Rosa Díez.

¡Es Esquerra, estúpido!
Carlos García-Mateo okdiario 11 Julio 2019

Una de las gracias del periodismo de opinión es formular hipótesis. Incluso atreverse con el futuro (y esperar que se cumpla). Y como no hay vidente infalible, comenzaré por cubrirme un poco las letras con el pasado, que requiere también de poderes visionarios, como saben los historiadores.

ERC es un partido antiguo, de los más antiguos de España. Fue fundado en Sants (Barcelona) en 1931 y entre sus dirigentes aparecen nombres tan destacados como Macià (viejo cacique de comarca y militar), Companys (responsable de un periodo negro y criminal en Barcelona) o Tarradellas (un señor al que de vez en cuando alguien iba a visitar a su austero exilio francés). Sobre este último, y en virtud de una operación del gusto de la Transición, conservamos una imagen entrañable, cuando dijo desde el balcón de San Jaume aquello de “Catalans, ja soc aquí!”. En esos momentos Pujol debía estar ya maquinando, en la sombra, cómo bajar del balcón al viejito republicano.

ERC fue dirigida después por Heribert Barrera, hombre dedicado más a su particular acomodo en instituciones que al partido. Su pensamiento fue doméstico, de pureza xenófoba, ese que las elites catalanas con pedigrí, como la señora Ferrusola, han mantenido discretamente. Las siguientes aventuras políticas de Esquerra estuvieron ligadas al Tripartito, un ejercicio fuerte de poder. Aunque fuera tan estrambótico como la excursión de Carod-Rovira (a la sazón vicepresidente de la Generalitat) a Perpignan en coche oficial para pactar una “tregua” con ETA.

La inconsistencia, la imagen de organización poco fiable, con cuadros y líderes asilvestrados, funcionó como un estigma hasta la llegada de un profesor universitario llamado Junqueras. Hombre de misa diaria y devoto del catalanismo clásico de Prat de la Riba (intelectual de cabecera de Pujol), parecía la última rareza, una más en la esperpéntica trayectoria del partido.

Como sabemos, ERC volvió al poder de concentración (nacionalista) con su nuevo caudillo. Y, en efecto, sus actuaciones como número dos del gobierno Puigdemont en la preparación y ejecución política del procés entroncan con aquel histórico desmadre republicano. Una especie de ADN insurreccional que Esquerra no puede quitarse de encima. Y aquí entro en el terreno de las hipótesis, que podrían alterar una tradición. Junqueras recibirá condena, mas no se dilatará mucho su salida de prisión. Una vuelta al escenario político (si es que alguna vez lo ha abandonado) que será hito del catalanismo. La evocación de Tarradellas regresando a la patria (erótica soñada por el de Waterloo) y todo el mundo emocionado. Pero con la estimable diferencia de no tener a ningún Pujol en la sombra pergeñando su caída. El actual desorden convergente no vaticina su resurrección, aunque Mas quiere volver a la arena. Quizás a Madí, cerebro gris de la burguesía indepe, ya no le queden ganas de más aventuras.

En cualquier caso, Junqueras podrá ser presidente de la Generalitat un día no muy lejano. Siempre que haya aprendido la gran lección del fracasado golpe, que tiene estos elementos: nadie en España (ningún gobierno) va a tocar el poder instituido de la Generalitat (presupuesto, competencias y organismos); el procés ha permitido medir los límites del sistema, los límites de la insurrección, por tanto. ¿Y qué hacer ahora? Conseguir la independencia de Cataluña por otros medios. ¿Cómo? Como ya estamos contemplando en ciudades gobernadas por ERC: acatamiento de la legalidad y buen gobierno (obras son amores). Ejercicio cotidiano de la política: todo lo que fue descuidado por los excesos del procés.

Si Esquerra y Junqueras han aprendido la lección, tendrán francas posibilidades de reescribir la agenda política catalana. ¿Y la independencia? Que el censo y la propaganda de baja intensidad, continuada, hagan su labor. ¿Pueden esperar veinte o treinta años? Por supuesto. El Estado tiene el reloj, pero ellos tienen el tiempo.

Carlos García-Mateo es escritor y autor del blog Barcelonerías.

La paranoia del independentismo
 El Mundo 11 Julio 2019

Un año y medio después del comienzo de la legislatura, la Generalitat que preside Quim Torra, el valido de Puigdemont, logró ayer aprobar su primera ley en el Parlament. Este dato, que ilustra la parálisis del Ejecutivo catalán, muestra hasta qué punto el independentismo necesita de forma imperiosa continuar reivindicando la quimera del proceso, los mal llamados presos políticos y la supuesta represión de un Estado democrático consolidado como es España. En este contexto hay que insertar la absurda y desproporcionada campaña en contra de Josep Borrell por el interés del Ministerio de Exteriores para controlar y contrarrestar las iniciativas secesionistas en el extranjero. Que ERC o JxCat pongan el grito en el cielo por el hecho de que un Estado active su diplomacia para conocer qué hace el soberanismo fuera de nuestras fronteras no deja de ser otra muestra, una más, de la paranoia kamikaze en la que persisten aquellas formaciones cuya voluntad consiste en liquidar la soberanía nacional.

La fractura abierta en el seno independentista, antes de la sentencia del 1-O y después de los varapalos sufridos en los tribunales de la UE, está en el origen de la reacción hiperventilada de algunas formaciones de este bloque a la hora de acusar a Borrell de haber urdido una trama de "espionaje" contra los más destacados dirigentes independentistas. "Las cloacas están colapsadas", afirmó Torra, quien exigió la dimisión de quien acaba de ser propuesto como jefe de la diplomacia comunitaria. La realidad es que la información que la Abogacía del Estado ha incorporado a la causa del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para cerrar las embajadas del Govern incluye informes y actuaciones ordinarias de Exteriores. No hay nada extraño ni ilegal. Es una obligación del Gobierno evaluar la iniciativa del Ejecutivo catalán en el extranjero o activar los mecanismos para detectar el uso indebido de fondos y recursos públicos para menoscabar la imagen de España. Lo contrario sería renunciar un deber tasado por la ley.

La conversión de las oficinas en el exterior -habituales en casi todas las comunidades autónomas- en auténticas embajadas, con el fin de hegemonizar una actividad diplomática que excede por completo el marco constitucional, fue un ariete de la asonada secesionista que no detuvo el Ejecutivo de Rajoy. Con Sánchez se han reabierto otras nuevas. Cabe recordar que la representación de España en el exterior compete en exclusiva al Gobierno central. Por tanto, resulta una broma de mal gusto hablar de escándalo democrático. El victimismo que blanden los independentistas de forma demagógica no es más que la materialización de un deber inexcusable para Exteriores: apoyarse en la representación diplomática española para empezar a hacer frente de una vez a la ofensiva política y propagandística del separatismo.

 


 


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