AGLI Recortes de Prensa   Sábado 13  Julio 2019

Román Escolano: "El gasto público ha llegado a su tope, está en niveles máximos"
El exministro dice que "los actuales niveles de gasto son, en parte, artificiales, porque se están financiando con un déficit estructural del 2%".
D.S.C.  Libertad Digital 13 Julio 2019

Román Escolano llegó al gobierno de España en 2018, reemplazando a Luis de Guindos. Con una notable trayectoria a su espalda, el exdirectivo del BBVA, expresidente del ICO y exvicepresidente del Banco Europeo de Inversiones asumió el reto de dar continuidad a las políticas económicas de Mariano Rajoy. Sin embargo, la moción de censura desalojó al gabinete popular y dejó a Escolano en fuera de juego cuando apenas se cumplían tres meses de su nombramiento.

Ante esta situación, Escolano se ha visto obligado a mover ficha y explorar nuevos horizontes profesionales. En septiembre del pasado año se incorporó como profesor a CUNEF, antesala de su fichaje como asesor de EY y Llorente & Cuenca. Pero, al margen de estos cambios, Escolano no ha dejado a un lado sus inquietudes políticas y, de hecho, ha sido uno de los invitados estrella del Campus de Verano que organiza la Fundación Faes. En dicho evento, Escolano pronunció una conferencia sobre Estado y Sociedad de Bienestar en la que puso de relieve la necesidad de "repensar" el modelo socioeconómico español y europeo.

El ex ministro destacó que "una de las grandes diferencias económicas entre Europa y el resto del mundo es que el Estado del Bienestar es mucho más grande en los países de nuestro entorno. De hecho, en muchos casos hablamos de niveles de gasto que alcanzan entre el 45% y el 50% del PIB. Son rúbricas muy importantes que certifican el gran tamaño de las Administraciones Públicas".

Escolano se mostró convencido de que los niveles de gasto público "han crecido de forma reiterada desde los años 70, hasta alcanzar niveles máximos. Han llegado a su tope. Esto quiere decir que tenemos que tomar decisiones políticas muy importantes, porque el peso del Estado sobre el PIB ya no avanza de forma significativa y, por tanto, tiene que ser replanteado".

Para explicar su tesis, Escolano sacó a relucir los Presupuestos Generales del Estado de 2018, que siguen en vigor en 2019 debido a la prórroga que se vio obligado a aplicar el gobierno socialista de Pedro Sánchez. Desglosando los PGE, el economista explicó que "las funciones más básicas del Estado consumen apenas el 5% del gasto. En esta categoría entran la defensa, la justicia, la policía, las instituciones penitenciarias y la política exterior. Son 19.000 millones sobre un gasto total de 355.000 millones. Por tanto, el peso que tienen las funciones esenciales del Estado es muy pequeño en comparación con otras rúbricas. Así, "el grueso del gasto está ligado a pensiones, transferencias sociales y servicios como la educación y la sanidad pública".

Pronunciándose sobre la salud de las cuentas públicas, el ahora asesor de EY y Llorente & Cuenca criticó que "los actuales niveles de gasto son, en parte, artificiales, porque se están financiando con un déficit estructural del 2% del PIB. Esto supone incumplir un criterio esencial: el de la suficiencia económica. Además, el resultado de este desequilibrio es el crecimiento de la deuda, que bajó fuertemente en los años de Aznar pero subió significativamente con esta crisis".

Además, Escolano advirtió que "el gasto en pensiones se está cubriendo con un volumen creciente de ingresos fiscales, de modo que las prestaciones por jubilación no se financian solo con las cotizaciones, sino que suponen cada vez más esfuerzo para los contribuyentes, mientras que la inversión pública se reduce de forma significativa. A largo plazo, esa dinámica es insostenible".

En clave reformista, el ponente destacó que la carga tributaria española "está demasiado concentrada en el factor trabajo". En este sentido, defendió su "desplazamiento hacia otros hechos imponibles", con ánimo de aliviar el bolsillo de unas clases medias que se están "estrechando" como consecuencia de la crisis.

La rendición de Breda en versión Sánchez
OKDIARIO 13 Julio 2019

Prosigue la entrega genuflexa de Sánchez a los nacionalistas. Aunque no descarta el escenario de unas nuevas elecciones –máxime cuando estas podrían resultarle aún más favorables–, prefiere no exponer su liderazgo al estrés y la inevitable incertidumbre que supone otra votación más. Así, para amarar la legislatura entrante, solo queda garantizarse el favor de los independentistas catalanes.

La negociación tiene sus riesgos. Los secesionistas luchan con las tendencias bipolares marca de la casa; o apoyar a Sánchez –saben que no puede haber nadie mejor para sus intereses dentro de Moncloa– o echarse definitivamente al monte. Pero la pulsión apocalíptica parece que va deshinchándose –la sociedad catalana empieza a estar realmente cansada de tanta locura–; se impone, pues, la tendencia a la integración. Este es el momento del pacto, del toma y daca en el que nos encontramos.

Y Sánchez, con frivolidad marca de la casa, parece dispuesto a entregar a los independentistas cualquier control o freno que el gobierno central pudiera todavía realizar sobre la inmersión lingüística en Cataluña, que ya es de hecho bastante intensa, para que sea absoluta y total, sin freno alguno. No solo es una cuestión del idioma –el español, de facto, ya ha desparecido como lengua vehicular en Cataluña–, sino de establecer el monopolio de la educación pública bajo los parámetros ideológico del nacionalismo más irredento.

Es realmente grave –y un fenómeno digno de estudiar en una facultad de Ciencias Políticas– que un Gobierno favorezca y patrocine a las fuerzas que buscan desnacionalizar el territorio que administra. Y no, no se trata del antagonismo entre un supuesto nacionalismo español y otro nacionalismo de similares características esenciales, solo que de filiación catalana y vasca. Se trata de la confrontación entre un modelo que tiene por raíz una visión abierta, universalista e ilustrada de la persona y de la sociedad, frente a otro, que pretende la vuelta a la tribu.

Sánchez y el fantasma de Syriza
Segundo Sanz okdiario 13 Julio 2019

El último viraje de Pedro Sánchez ha sido abrir la puerta a nombrar ministros de la órbita de Podemos después de mantener durante semanas la idea de un "Gobierno de cooperación", esto es, formado únicamente por socialistas, al estilo de la geringonça portuguesa. "El presidente se está planteando todos los escenarios", dice ahora la vicevogue Calvo.

Ya sabemos que el Señor Avión estaría dispuesto a vender su alma al diablo con tal de perpetuarse en el Palacio de La Moncloa. El problema está en el grave daño que supondría para la economía y el crecimiento del país, y sobre todo para el bolsillo de los españoles, la entrada de Podemos en el Gobierno, que Sánchez permitiría con tal de aferrarse al poder.

Si esto ocurre, España será el segundo país de los 28 Estados miembros de la Unión Europea con la extrema izquierda sentada en el Consejo de Ministerios (lo de Italia y el camaleónico Movimento 5 Stelle es diferente). Ahora mismo, sólo en Finlandia los radicales de Vasemmistoliitto (la Alianza de la Izquierda) gestionan dos carteras: Li Andersson, la de Educación, y Aino-Kaisa Pekonen, la de Asuntos Sociales y Sanidad.

Vasemmistoliitto, que ha compartido grupo parlamentario con Podemos en la Eurocámara, forma parte de un Ejecutivo pentapartito, liderado por los socialistas de Antti Rinne e integrado también por el Partido de Centro, Los Verdes y el minoritario Partido Popular Sueco (SFP).

Sin embargo, Sánchez nunca puede ser Rinne, primero porque el Suomen pääministeri gobierna con mayoría absoluta gracias al citado collage de fuerzas, mientras que el Doctor ‘Cum Fraude’ no suma con los populistas de Podemos y necesita a los nacionalistas, ambos cómplices del separatismo catalán.

Pero, además, y he aquí la clave, si Finlandia se puede permitir dos ministros de izquierda radical —dentro de un gabinete de 19— en carteras como Educación y Asuntos Sociales y Sanidad es porque este país nórdico, icono de la sociedad del Bienestar, tiene menos deuda pública y menos paro que España, y su PIB per cápita es bastante más elevado. Mientras aquí la tasa de empleo se sitúa en el 58,3% (el dato más bajo de los últimos diez años), en la tierra de Nokia es del 68,7%. Y Rinne se ha comprometido a elevarla hasta el 75% en los próximos cuatro años.

Partiendo de estas cifras, con Podemos en el Consejo de Ministros, este país se parecerá más a Grecia que a Finlandia. Irremediablemente. Y en la cuna de Occidente ya hemos visto lo ocurrido: el fiasco de Alexis Tsipras pese a su edulcorada Syriza. Ahora, el fantasma de este populismo fracasado sobrevuela el despacho de Sánchez en Puerta de Hierro.

O el líder socialista sigue los pasos de su amigo António Costa en Portugal, mandando en solitario con el apoyo externo de la izquierda radical y los nacionalistas, o el Gobierno Frankenstein (con representantes de Podemos y sus confluencias) traerá ruina y recesión. La coalición de Iglesias pasó de tercera fuerza a cuarta en las generales del 28-A y perdió 29 diputados y casi un millón y medio de votos. Esto debe tener consecuencias.

El salchichón y la demogresca
Juan Manuel de Prada ABC 13 Julio 2019

Algunos amigos cándidos me lloran en el hombro, deplorando las desavenencias de partidos políticos, que hacen cada vez más difícil la formación de gobiernos estables. Yo les recuerdo entonces aquella estampa demoledora de Madrid, de corte a checa, en la que Agustín de Foxá retrata a los diputados en el buffet del Congreso, después de haberse despellejado en la sesión parlamentaria que acaba de concluir: «Se trataban todos con el afecto de los actores después de la función. Como Ricardo Calvo, tras hacer el Tenorio, se iba a cenar al café Castilla con don Luis Mejía, al que acababa de atravesar en escena».

Tantos años después, don Juan Tenorio y don Luis Mejía siguen atravesándose en escena, para mantener en vilo a sus respectivas aficiones, antes de pegarse la comilona. Ocurre, sin embargo, que los contendientes son cada vez más numerosos y aspaventeros y alargan cada vez más sus duelos, a veces tanto que exigen una repetición de la función (o sea, de las elecciones). Pues los partidos políticos nacieron con el único propósito -nos lo enseña Julia Camba- de apoderarse del Estado, «para mejor repartírselo entre unos y otros», «con el mismo criterio con que hubieran podido apoderarse de un salchichón; y, ni cortos ni perezosos, proceden a merendárselo vorazmente, en presencia del país entero que, siempre cándido y confiado, dice: “Bueno. Primero habrá que dejarles tomar algunas fuerzas, que bien deben necesitarlas los pobres, y luego ya empezarán a trabajar”». Ocurre, sin embargo, que el Estado convertido en almoneda por la partitocracia, acaba siendo pasto de los logreros y los vivillos, que quieren aumentar su porción de salchichón esgrimiendo sus resultados electorales, o bien gorronear su porción al compinche (que, sin embargo, aparenta ser rival o adversario, mientras dura la representación). Por lo demás, cuantos más comensales se suman al reparto, más trabajo cuesta repartir el salchichón; y como algunos comensales dan muestras indisimulables de carpanta, los comensales mejor nutridos aprovechan para torearlos ante el respetable, para que se note que pasan necesidad y asi gorronearles más fácilmente su porción de salchichón.

Nadie debe, pues, preocuparse por las estocadas de pega que carpantas y gorrones se pegan en escena, mientras se disputan el salchichón. Lo que de veras debería preocuparnos es que, mientras estos zampones se ventilan el salchichón, España se va volviendo poco a poco ingobernable, como siempre acaba ocurriendo con los pueblos sin religión y sin moral (o con la religión y la moral supletorias que les presta la política), según la ley de los dos termómetros enunciada por Donoso. Pues la partitocracia, para mantener en pie su tiranía (y lograr que los sometidos piensen, además, que viven en una democracia fetén), necesita encizañar a los pueblos en una demogresca constante que los agote y esterilice, suscitando en ellos motivos de discordia permanente que nada tienen que ver con las legítimas discrepancias, sino más bien con aquel clima que describiese San Pablo a los corintios: malquerencias, animadversiones, contiendas, envidias, difamaciones, pleitos, animosidades, disputas, murmuraciones y sediciones. Este clima de discordia es la gangrena que corrompe a España en todos los órdenes, desde el ámbito familiar (con sus destrozos antropológicos) hasta el ámbito de la comunidad política (con sus rampantes separatismos); pues ya no hay realidad social española que no encontremos dividida e incapacitada para alcanzar la comunidad del bien. Y este deterioro no hará sino crecer mientras no invirtamos la ley de los dos termómetros enunciada por Donoso.

Pero, ¡oye!, mientras la demogresca nos destruye, al menos podemos disfrutar de las estocadas de pega que nos brinda la partitocracia, en su disputa del salchichón.

'C de España'
RAÚL CONDE El Mundo 13 Julio 2019

La hegemonía del PP y el PSOE ha evitado la regeneración de un sistema político lastrado por la corrupción

Desde el caciquismo y el catolicismo hasta el clientelismo y el cunerismo. Isidro Sánchez, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Castilla-La Mancha; y Pablo Rey, analista de datos, analizan en C de España. Manual para entender la corrupción (Almud Ediciones) los términos clave para entender el nido de privilegios que golpea la actividad pública y erosiona el ascensor social en nuestro país. Aunque los autores no esconden la orientación ideológica del volumen -a la izquierda-, su trabajo destaca por el rigor a la hora de escrudriñar las causas de una inmundicia transversal. Entre otras, la difícil modernización de España, la falta de independencia del Poder Judicial y un sistema electoral que beneficia a los nacionalismos periféricos frente a las minorías nacionales.

La hegemonía del bipartidismo ha permeado el caldo de cultivo para perpetuar prácticas irregulares. Escribió Galdós sobre los partidos del turno: "No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna práctica, y adelante con los farolitos...". De ahí a Gürtel, Noos, Púnica y los ERE. Todo ello fruto de una cierta 'omertà' y de una estructura política refractaria a la regeneración. De la misma forma que Romanones y García Prieto pasaban del Consejo de Ministros a una de las grandes corporaciones, ya fueran los ferrocarriles o las Minas del Rif, los González y Aznar de nuestra época extendienden sus redes -y sus bolsillos- a través del sector privado.

Los autores del libro subrayan el lastre de "una Transición sin ruptura" y la posición de una oligarquía cuya influencia se traspasa de padres a hijos. Gregorio Morán sostiene que el poder "puede decidir qué se publica y cómo, y quién lo escribe y de qué manera". Sánchez y Rey se muestran contundentes con la prensa, sobre todo, en territorios como Cataluña. Y, siendo cabal la crítica a la complacencia de determinadas cabeceras, no sería justo soslayar el papel de los medios a la hora de destapar algunos de los casos más putrefactos. No es corporativismo;basta repasar la hemeroteca. Sin una prensa libre y sin la articulación de contrapoderes institucionales será imposible erradicar una lacra que se remonta a la picaresca.

Unamuno y el 18 de julio
Jesús Laínz  Libertad Digital 13 Julio 2019

El 19 de julio, en cuanto un oficial del ejército leyó en Salamanca la proclamación del estado de guerra, el viejo republicano salió corriendo del casino, agitó jubiloso el sombrero y exclamó: "¡Viva España, soldados! Y ahora, ¡a por el faraón del Pardo!". A continuación, en compañía de un diputado de la CEDA y otro de Izquierda Republicana, se presentó en el cuartel general para ponerse a su servicio.

Unamuno recibió con alborozo el alzamiento por su rechazo a unos dirigentes republicanos que habían provocado la revolución bolchevique y por su horror ante los desmanes de las turbas. Además, creyó que el golpe militar triunfaría en pocos días, prácticamente sin efusión de sangre, con el objetivo de rectificar el rumbo de una República cuya existencia no se puso en duda al principio. Ni siquiera la de la bandera tricolor.

Efectivamente, las proclamas de aquellos primeros días solieron acabar con vivas a la República, algunos de los principales dirigentes no se distinguieron por sus simpatías monárquicas y las tropas salieron de sus cuarteles bajo la bandera republicana. Su sustitución por la multisecular bandera bicolor, con todo el simbolismo antirrepublicano que ello implicaba, no se decretaría hasta el 30 de agosto debido a la presión de los decisivos elementos monárquicos, tanto carlistas como alfonsinos, implicados en el alzamiento. Precisamente sobre la cuestión de la bandera escribiría Unamuno estas líneas en los apuntes que fue acumulando en las últimas semanas de su vida con la intención de usarlos para un posible libro titulado El resentimiento trágico de la vida:

Fue un disparate mandar quitar los crucifijos de las escuelas pues con ello le dieron un sentido que no tenían, y otro disparate cambiar la bandera pues le dieron a la bicolor un sentido que no tenía. El crucifijo es símbolo de una religión inconsciente popular = laica, pagana y no ortodoxa, y la bandera era nacional y no monárquica.

Pocos días después del alzamiento, al constituirse el nuevo ayuntamiento salmantino, Unamuno tomó posesión de su cargo de concejal, tras lo que pronunció un breve discurso en la Plaza Mayor:

Hay que salvar la civilización occidental, la civilización cristiana, tan amenazada. Bien de manifiesto está mi posición de los últimos tiempos, en que los pueblos están regidos por los peores, como si buscaran los licenciados de presidio para mandar.

La idea de la salvación de la civilización fue uno de los motivos centrales de su apoyo a los alzados, como explicó en sus numerosos textos y declaraciones de aquellos meses bélicos. Por ejemplo, el 10 de agosto escribió una carta a su amigo el socialista belga Émile Vandervelde en la que, junto a dicha idea, le confesó su arrepentimiento por haber colaborado en el advenimiento de la República:

He llorado porque una tragedia ha caído sobre mi patria (…) Y yo, que creía trabajar por el bien de mi pueblo, también soy responsable de esta catástrofe. Fui uno de aquéllos que deseaban salvar la humanidad sin conocer al hombre (…) No me abochorna confesar que me he equivocado. Lo que lamento es haber engañado a otros muchos. De esto quiero dejar constancia y, si entraña una humillación, la aceptaré (…) La historia me había mostrado la imagen de una España grande y espléndida. Sentí el dolor de su decadencia. Creí necesario invocar la democracia socialista para levantarla. Creí que una antigua tradición de civilización cristiana podía sustituirse impunemente, e incluso con provecho, por el más progresivo materialismo. Luché por esta reforma. Conocí la persecución y el exilio. Pero no cejé hasta llegar al fin. Un día saludé entusiasta la llegada de la República española. Amanecía una nueva era. ¡España revivía! Pero España estuvo a punto de perecer. En muy poco tiempo el marxismo dividió a los ciudadanos. Conozco la lucha de clases. Es el reino del odio y la envidia desencadenados. Conocimos un periodo de pillaje y crimen. Nuestra civilización iba a ser destruida.

Una semana más tarde concedía una entrevista al periodista norteamericano Hubert R. Knickerbocker en la que le explicó que "Madrid está bajo el control del bandidaje y la licencia, y el mundo debe enterarse de que la guerra civil española no es una guerra entre liberalismo y fascismo, sino entre civilización y anarquía". Subrayó el singular peso del anarquismo en la izquierda española, mayor que el del comunismo a diferencia de los demás países europeos, a lo que añadió una curiosa reflexión racial sobre la que volvería en entrevistas posteriores:

Los españoles son esencialmente fatalistas. Quieren ir en todo hasta el límite; gustan de los extremismos. No olvidemos que la sangre que corre por sus venas no es sólo morisca y vasca, sino también gitana (…) Esos energúmenos declaran que tienen derecho a quemar iglesias porque las iglesias son feas y llaman República libre a los que quieren suprimir todas las libertades religiosas.

Según Knickerbocker, los reproches más ácidos los dedicó a unos dirigentes republicanos a los que acusó de haber desvanecido sus sueños de una República liberal. Su rencor llegó a sugerir a Azaña que se suicidara como acto patriótico. Y ante la pregunta sobre por qué se ponía al lado de los militares que pretendían acabar con una República que tanto había ayudado a crear, la respuesta de Unamuno fue la siguiente:

Porque el gobierno de Madrid y todo lo que representa se ha vuelto loco, literalmente lunático. Esta lucha no es contra una República liberal, es una lucha por la civilización. Lo que representa Madrid no es socialismo, no es democracia, ni siquiera comunismo. Es la anarquía, con todos los atributos que esta palabra temible supone. Alegre anarquismo, lleno de cráneos y huesos de tibias y destrucción.

A principios de septiembre le tocó el turno al diario francés Le Matin:

No hay gobierno en Madrid; hay solamente bandas armadas, que cometen todas las atrocidades imaginables. El poder está en manos de presidiarios que fueron liberados y se pasean blandiendo sus pistolas. Azaña nada representa (…) Él es el gran responsable de lo que acontece. Cuando el movimiento surgió, creyó que se trataba de un simple pronunciamiento. No comprendió que había un pueblo dispuesto a unirse al ejército (…) Los comunistas nunca tuvieron una noción de política constructiva. Los anarquistas no fueron rozados por tal idea. Esos hombres están atacados de delirio furioso. Tal vez se trate de una crisis de desesperación. Las iglesias que saquean e incendian, los cristos que decapitan, los esqueletos que exhuman, acaso sean sólo gestos de desesperación; pero en todo esto debe de haber otra cosa de origen patológico (…) Felizmente, el ejército ha dado pruebas de gran prudencia. Franco y Mola tuvieron el supremo cuidado de no pronunciarse contra la República. Son dos hombres sensatos y reflexivos. Franco ha tenido la oportunidad de forjarse en Marruecos como un líder de primer orden. Militarmente, por lo menos, este soldado puede salvar a España.

El 20 de septiembre, la firma de Unamuno encabezó el Mensaje de la Universidad de Salamanca a las Universidades y Academias del mundo acerca de la guerra civil española, en el que se reiteraba la idea central del "choque tremendo producido sobre el suelo español al defenderse nuestra civilización cristiana de Occidente, constructora de Europa, de un ideario oriental aniquilador".

Poco después le visitó el hispanista holandés Johan Brouwer, de la revista Tijd, a quien le explicó que, en su opinión, el principal culpable de lo que sucedía en España era Azaña por haber querido cambiarla sin sentar previamente nuevas bases, lo que consideraba una frivolidad que sólo podía producir "desorden, alteración, inestabilidad, vacío". Por culpa de Azaña, España se había convertido en un barco a la deriva. Brouwer le interrogó sobre el generoso donativo que Unamuno había aportado al esfuerzo de guerra de Franco:

–Usted ha ofrecido una suma en apoyo al ejército del partido de le derecha. Así que su posición está clara.
–Mi posición nunca está clara. Nunca he estado de acuerdo con nadie. Ni conmigo mismo. Lo único que está claro es que esta guerra debe acabar. Un país como España necesita unos dirigentes constructivos y con autoridad. La historia debe poder desarrollarse con tranquilidad. Desde estas convicciones apoyo el partido que se ha rebelado. La rebelión es la línea continua. Con el mantenimiento de la autoridad habrá la oportunidad para la sabiduría, para la reflexión y también para la educación del pueblo.

Aunque afirmó temer por igual el comunismo y el fascismo por no reconocer ninguno de ellos "la plena dignidad espiritual, racional y social del ser humano", explicó así su preferencia por el bando rebelde:
Estoy del lado de los rebeldes porque sólo en ellos veo garantías para una solución progresiva de los problemas de España. Con ellos veo las posibilidades para una acción colectiva y constructiva. Esperamos que los diversos partidos políticos que están unidos en el frente de la derecha encontrarán en la lucha común la buena voluntad y el espíritu de sacrificio para reconstruir España. La Iglesia tendrá que dedicarse con empeño a su tarea evangelizadora. La gran masa deberá estar unida con ella en fe. Y en cuanto al fascismo, sólo puede surgir y existir en un Estado espiritualmente débil.

El faraón del Pardo no tardó en reaccionar contra quien tanto daño estaba haciendo a la reputación exterior de la causa republicana, privándole de su honor de rector vitalicio y de sus cargos en el Ministerio de Instrucción Pública, ante lo que la Junta de Defensa Nacional contraatacó confirmándole en el rectorado. Y la prensa republicana vertió cataratas de insultos –chalado, bilioso, cínico, inhumano, mezquino, impostor– contra el gran traidor al que ahora acusaban de ser el inspirador espiritual del fascismo. Por ejemplo, en el primer número de El mono azul (27 de agosto), revista de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, el comunista Armando Bazán le fulminó con estas palabras:

El marxismo nos enseñaba a gritos que la obra de Unamuno estaba toda alimentada se sangre reaccionaria, que su aliento venía desde la misma noche medieval (…) No hemos tenido que esperar mucho tiempo para ver con nuestros propios ojos el hundimiento de Unamuno en medio de un mundo de generales, obispos y terratenientes.

El órgano socialista Claridad menospreció el manifiesto de los intelectuales en apoyo del Gobierno de la República, que había aparecido en la prensa el 30 de julio, por considerar poco fiable la lealtad republicana de muchos de ellos, razonable posición dado que los socialistas sabían mejor que nadie que muchas de sus firmas habían sido arrancadas a punta de pistola, como atestiguaron, entre otros, Ortega y Marañón:

El fascismo triunfante hubiera publicado un manifiesto con las mismas firmas. Proporciona esta seguridad el conocimiento de la condición moral de tipos como Unamuno, Azorín, Baroja, Madariaga, etc. Cada uno de ellos lleva un traidor dentro. O una complacencia de meretriz, a elegir.

Pero la realidad fue que, aunque no varió su oposición frontal al Gobierno republicano, el entusiasmo inicial de Unamuno por quienes se habían rebelado contra él no tardó en enfriarse ante las noticias que le iban llegando sobre la represión que los alzados estaban ejerciendo en su retaguardia. Algunas de las víctimas fueron amigos suyos, como Casto Prieto, alcalde republicano de Salamanca, José Manso, diputado socialista, y Atilano Coco, pastor protestante y masón cuya esposa imploró al viejo rector una ayuda que no le pudo prestar.

Pero ésta es otra historia, que no tardará en llegar.
www.jesuslainz.es

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Sánchez, fotocopia de ZP
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 13 Julio 2019

La inoperancia del maniquí ha convertido La Moncloa en una mala y sórdida copia de la plaza Djemaa El Fna, Marrakech, explanada donde convergen realidades y mentiras, ¡Fabulosa Djemaa El Fna!, ¿cómo traducir tu nombre para demostrar que tal plagiario, es necio incluso en el plagiar? En aquel mercado, que compra y vende todo y cuyo techo es el cielo, el maniquí en funciones, con su semblante de sótano vacío, alcanza orgasmos cediendo España a los traidores. Tan mágico zoco, transformado en un vulgar palacio de horteras, sito en Madrid, en el que todo se urde, excepto lo esencial, debería tener en cuenta que el bienestar y el futuro no es mera mercadería.

Quien haya votado en las últimas elecciones puede considerarse una persona muy fácil de engañar, por no llamarle, directamente, panoli. Votar le hizo perder su condición de votante libre, para mutar en un rehén manipulado obscenamente. Viendo el desolador atasco en el que nos han metido todos los partidos políticos, sin excepción, nada se opone a que digamos: tanto los líderes, como los incautos que les votan, andan desasistidos de la más mínima razón. El espectáculo de traiciones, trufado de calumnias, embustes y ridículas promesas que brinda el sanchismo, no merece otra oportunidad. Que desaparezcan los idiotas e ineptos, sería lo mejor que nos podría suceder.

Dicho maniquí en funciones y sátrapa disfuncional, al que le excita fomentar su ego, con un cociente intelectual de carcajada, se pasa las necesidades y tragedias de la gente por el forro. Cree ser el puto amo y auténtico rey del mambo. Le da igual aturdir con falsas promesas al mendigo Iglesias, de quien se chotea públicamente, que entregarle Navarra a Bildu. A los golpistas de Cataluña, les canta la copla del indulto, milonga que se mofa de ellos y de cuanto promete, siempre en privado, junto a su coro de palmeros y zafios consejeros. Sánchez iguala, si no supera, en las peores artes de la política, al muy nefasto Zapatero. Ambos nacieron para mentirnos y arruinar a nuestro país. Ahora, en pleno verano, me daría un subidón ver a estos idiotas de manual, que rompen la convivencia, nadando entre tiburones tigres, que atacan toda clase de presas, incluidos los idiotas.

El PSOE ofrece al separatismo cambiar la LOMCE para eliminar los controles a la inmersión lingüística
Carlos Cuesta okdiario 13 Julio 2019

Los socialistas siguen avanzando en su negociación con los separatistas para asegurar la investidura de Pedro Sánchez. La nueva oferta trasladada ya a ERC incluye una reforma de la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) con el fin de dar aún más poder sobre la educación a los nacionalistas. El cambio pretende acabar con los controles nacionales a la imposición del catalán. La reforma, de esta manera, supondrá la imposibilidad legal, no sólo de garantizar una mínima enseñanza en castellano en las escuelas de esa comunidad autónoma, sino también de que los padres puedan defenderse con posibilidades reales de triunfo en los tribunales frente a los abusos lingüísticos.

Según los socialistas, su objetivo es “una educación pública catalana, inclusiva, laica y de calidad”. Pero por debajo de ese manto, no dudan en afirmar que “defendemos un sistema educativo justo, equitativo y respetuoso con las competencias del Estatuto de Autonomía de Cataluña”. Un sistema que avance en “el arraigo territorial y la defensa del modelo de escuela pública de Cataluña”, tal y como recoge la información divulgada ya por los socialistas catalanes en su partido.

El PSC afirma que su reforma garantizará “un dominio de las dos lenguas”. Pero lo cierto es que resulta difícil de creer, especialmente cuando los puntos que su propia información destaca aluden a la necesidad de acabar con “la LOMCE, una ley que supone un retroceso sin precedentes en cuanto al modelo de inmersión lingüística, la recentralización de competencias, la regresión ideológica que implica”.

Por todo ello, los socialistas han ofrecido ya a ERC “derogar la LOMCE como primera medida de apoyo al modelo de Escuela catalana”.

Y esa derogación supone, literalmente, abrir la puerta a la eliminación de los controles lingüísticos. Hoy por hoy, esos controles están ya totalmente devaluados. Pero, eso sí, cuando menos abren la puerta a las reclamaciones y a la posibilidad de llegar a controlar, en caso de que la Administración decida hacerlo, el abuso en la aplicación de lo que los separatistas denominan “inmersión lingüística”, una práctica que se ha convertido en un todo un mecanismo de imposición del catalán y de expulsión del idioma castellano.

Sin controles
La eliminación de facto de esos controles supondría, literalmente, la renuncia a perseguir el adoctrinamiento lingüístico nacionalista y entregar en bandeja de plata este arma a los partidos que quieren seguir utilizando las escuelas como un mecanismo de fabricación del sentimiento separatista.

Los socialistas combinan esta oferta de reforma con una apuesta por la vuelta al Estatuto de Cataluña íntegramente negociado en época de Rodríguez Zapatero y tumbado en parte por el Tribunal Constitucional. En ese Estatuto, de hecho se incluía un control absoluto de la educación por parte de la Generalitat.

Y todo ello ocurre cuando los últimos informes en materia de educación relatan ya un nivel de exclusión del castellano casi absoluto en las escuelas catalanas. De hecho, en Cataluña hay en total 4.635 centros de Infantil, Primaria y Secundaria y de ellos ni uno oferta educación con el castellano como lengua vehicular de enseñanza.

El resultado es que para un total de 1.196.148 alumnos, sólo 15.000 alumnos (menos del 1%) pueden estudiar en colegios que oferten la educación en castellano. Y todos ellos son privados: con un coste anual por plaza de al menos unos 6.000 euros. Estas son las conclusiones, por ejemplo, del trabajo de campo realizado por la Fundación Unidad + Diversidad. La comparativa es literalmente tétrica: “En Andorra hay tres centros donde se oferta enseñanza con el castellano como lengua vehicular de enseñanza”, señala el informe. Es decir, que literalmente es más sencillo recibir educación en castellano en el extranjero que en Cataluña.

La degradación de la Generalitat

 La Razon 13 Julio 2019

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha decretado la apertura de juicio oral contra el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, por desobedecer a la Junta Electoral y mantener lazos amarillos, esteladas y otra simbología independentista en edificios públicos durante las pasadas elecciones. La Fiscalía pide una condena de un año y ocho meses de inhabilitación por un delito de desobediencia. Torra admitió ante el TSJC que desobedeció la orden al no reconocer al órgano que se lo reclamaba, la Junta Electoral, porque él sólo se debe al «mandato superior» del pueblo de Cataluña. Es decir, el pueblo de Cataluña estaría por encima de la Ley.

Puede que ese sea el gran error del nacionalismo. Para entender lo que está sucediendo en Cataluña hay que partir del hecho de que no son los ciudadanos los que se rebelan contra el Estado, sino el propio Estado –la Generalitat como parte de él– quien se rebela contra los ciudadanos. De ahí la construcción de una realidad paralela en la que se ha instalado el nacionalismo, en la que no sólo se incumple la Ley por la que todo gobernante debe velar y dar ejemplo de su acatamiento, sino que desatiende sus obligaciones en la Administración hasta convertir ésta en un mero aparato político al servicio de la causa del separatismo.

La parálisis política es absoluta, no hay iniciativas más allá de las que alientan el «proceso» y todas las instituciones, empezando por la misma Generalitat, no sigue más agenda que la marcada por la hoja de ruta de independentismo. Torra, que no se avergüenza al autoproclamarse «presidente sustituto», representa la hipérbole de esta degradación. A un año de su mandato, su gestión es penosa, algo que no debería corresponderse con una comunidad que tiene plena autonomía en temas fundamentales. Los presupuestos no se han aprobado, ni hay perspectiva de que salgan adelante, lo que ya indica la falta de programa, y el Govern sólo ha aprobado tres leyes, a cual más insustancial (la suspensión del Consejo Comarcal del Barcelonés y dos modificaciones de leyes ya existentes). Por su parte, el Parlament sólo ha aprobado una ley.

El tejido productivo en Cataluña mantiene su solidez, pero ya se ha alertado de que el crecimiento económico está lastrado por la inestabilidad política y por el desprestigio tras la marcha de más de 3.800 fuera de Cataluña tras el 1-O y, sobre todo, por la falta de proyectos. La calificación crediticia que las principales agencias asignan a la de deuda de Cataluña es la de bono basura. Los mercado no se fían de los aventureros políticos. El hecho de que la Cámara de Comercio de Barcelona esté presidida por el sector nacionalista más xenófobo es un ejemplo de la desorientación de amplios sectores del mundo empresarial catalán. Las instituciones de autogobierno se han puesto al servicio del independentismo y eso está teniendo consecuencias graves, lo que ya ha afectado a la convivencia y, sin duda, será una rémora para el futuro inmediato.

El nacionalismo ha patrimonializado las instituciones catalanas utilizando una fórmula tóxica: mezclar el negocio y la bandera. La fotografía de los presidentes de la antigua Convergencia, que diseñó, desarrolló las «estructuras de Estado» y ejecutó el golpe independentista es demoledora: Jordi Pujol ha sido repudiado por la implicación de su familia en casos de corrupción aprovechando su condición política, Artur Mas ha sido inhabilitado por participar en el referéndum ilegal del 9-N, Puigdemot esta huido tras haber sido acusado del rebelión y Torra debe declarar ante el TSJC por desobediencia. No sería exagerado decir que la figura de la presidencia de la Generalitat ha quedado arrasada por un proyecto político que se está demostrando como un desastre para el futuro de Cataluña.

Un PP desnortado
Editorial El Espanol 13 Julio 2019

Este viernes, el PP ha votado a favor de que Bildu presida la comisión de Derechos Humanos en las Juntas Generales de Guipúzcoa. Es gravísimo que los populares hayan dado su conformidad a que la formación de Arnaldo Otegi presida el organismo que debe velar por garantizar unos derechos que ETA ha pisoteado con el aplauso y el aliento de su brazo político.

Si bien el PP esgrime que todo ha sido producto de una "confusión" en la votación, lo cierto es que el responsable de ese voto, Juan Carlos Cano, ya dio pie a la polémica cuando dijo que no se le "caerían las prendas" si tuviera que dialogar con los batasunos. Para más inri, el voto del PP a favor de Bildu coincide con el 22º aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. No cabe mayor escarnio.
Residual

La realidad es que el PP se ha convertido en un partido residual en el País Vasco y lleva camino de desaparecer. Que algunos de sus dirigentes se muestren partidarios de llegar a entendimientos con el mundo abertzale no ayudará, desde luego, a reencontrar el camino perdido.

Son preocupantes, en ese sentido, los llamamientos desde el PP vasco a tener una "personalidad propia" que les permita mayor autonomía de discurso y de acción. Si lo que pretenden Alfonso Alonso o Borja Sémper es tener capacidad para mirar a otro lado con los abertzales, es que el partido ha perdido el norte.

Verdugos
Pablo Casado no puede dejar pasar por alto este lamentable episodio de las Juntas Generales de Guipúzcoa. No basta con pedir disculpas, como se ha hecho. No es entendible que los populares condenen la alianza de los socialistas con Bildu en Navarra mientras ellos justifican a los proetarras en el País Vasco.

Sería imperdonable que el PP intentara pasar página y blanquear por acción u omisión a quienes aplauden a los que fueron sus verdugos más encarnizados durante años de plomo y sufrimiento. Las víctimas del terrorismo ya han puesto el grito en el cielo. O Casado fulmina a Cano, o se queda sin argumentos para exigir a Chivite que renuncie a pactos con Bildu para presidir Navarra.

Europa no paga traidores
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 13 Julio 2019

Ni a Europa ni a su componente español les interesa apadrinar la creación de este simulacro de 'repúblika' infectada por virus racistas y xenófobos.

Las redes de arrastre del supremacismo catalán atrapan selectivamente a sus cautivos. Cuando toca llevarlos a los colegios electorales en la jornada de los comicios legales, capturan hasta dos millones de adictos, un 39% del censo. Si el evento es un referéndum ilegal desprovisto de fiscalización fiable (1-O), la cifra publicada es más o menos la misma. Los cómputos de asistencia a los actos del 11 de septiembre quedan librados a la imaginación de los organizadores, y las manifestaciones, cortes de carretera y escraches que alteran la vida normal de la población trabajadora y estudiosa solo reúnen a pocos miles o centenares de activistas hiperventilados o de ociosos en plan chirigota.

Complicidades contra natura
Últimamente, estas redes de arrastre han expandido su radio de acción para montar espectáculos bochornosos en países vecinos, donde los prófugos de la justicia española buscan impúdicamente complicidades contra natura. Dicen que el Consell per la República reunió entre 8 y 10.000 forofos frente a la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo para apoyar el usufructo de escaños por los reos Carles Puigdemont y Antoni Comín . La corresponsal María-Paz López retrata así a la concurrencia ("Aquí nadie desfallece", LV, 3/7):

Este perfil de persona de edad, con tiempo libre y economía holgada, dispuesta a viajar, salta a la vista al escrutar el paisaje humano del día.

Muchos viajaron en los más de 60 autocares y los vuelos charter que fletó la ANC con nuestros impuestos, aunque alguna familia "también ha organizado una escapada vacacional en coche". Los dos prófugos desertaron de la cita y se plantaron en territorio alemán por miedo a que la gendarmería francesa les aplicara una orden de detención urgente. Puigdemont se escaqueó como es su costumbre, a pesar de que su documento español, único con el que peregrina denigrando a su país natal, le habría permitido cruzar la frontera. Precisamente Lola García reveló, con gran escándalo de la cofradía renegada, que el DNI del prófugo expira el 3 de febrero próximo y su pasaporte –también español, por supuesto– el 3 de agosto del 2023 ("Mar de fondo en la antigua Convergència", LV, 2/6).
Instintos carroñeros

Lo que el cardumen arrastrado por la red se empecina en ignorar, a pesar de que está claro como el agua, es que las coordenadas de su itinerario son idénticas a las del nefasto Brexit, y que el sibarita megalómano que guía la operación desde el palacete de Waterloo actúa movido por los mismos instintos carroñeros que convierten a Nigel Farage y Boris Johnson en las bestias negras del Reino Unido. David Fernández compadece al rebaño del falsario sublevado contra Europa ("Adéu, Europa!", LV, 8/7):

Me disculparán el desahogo, pero me resultó especialmente penoso escuchar a Carles Puigdemont dando lecciones a la Unión Europea. Y lo lamento también por los pocos miles que se fueron hasta Estrasburgo con amplia representación entre ellos de jubilados que, otra paradoja, siguen cobrando su pensión mientras se la garantiza un Estado del que quieren irse. Y ya no les importa si en la deriva dejan de ser europeos.

Ni europeos, ni españoles… ni catalanes. En el mitin no se vio ni una bandera catalana. Solo las esteladas revolucionarias de la tribu apátrida.

Trinchera cavernaria
Esta es la cuestión. En sus trances de rabia incontrolada, el "pastelero loco" (Joan Coscubiella dixit) regurgita la hostilidad que le inspira la Unión Europea porque esta bloquea su ofensiva contra las instituciones democráticas del Reino de España. No se priva entonces de anatematizarla desde su trinchera cavernaria. Por ejemplo, tuvo la desfachatez de definir así a la UE ("Puigdemont cree que Catalunya debería votar si quiere seguir en la UE", LV, 26/11/2017):

Un club de países decadentes y obsolescentes, en el que mandan unos pocos ligados a intereses económicos discutibles.

Ahora, su nueva bravata la lanzó desde la ciudad alemana de Kohl, en la orilla derecha del Rin, porque, repito, temía que la gendarmería francesa lo detuviera si cruzaba el río. Allí (LV, 3/7):

Puigdemont insistió en que la UE necesita "un reforzamiento democrático". "De esta manera no nos interesa esta Europa -dijo-. Una Europa en la que los buenos, las voces plurales de los ciudadanos, no solo no sean escuchadas sino que no tengan los derechos garantizados, no es nuestra Europa.

Joaquín Luna le respondió con su habitual causticidad ("Ho tornarem a fer!; bueno, pues vale" LV, 3/7):

Sí, en el corazón de Europa. En Estrasburgo, Alsacia. Allí, ayer, un sector del independentismo mostró hasta dónde alcanza su arrogancia: o Europa nos da la razón -cosa que no sucede ni en los tribunales ni en sus instituciones- o Europa es una mierda que ni sabe de democracia ni de libertades.

Arrogancia y esperpento. Una escenificación llamada a seguir engañando a la tropa y evitar que asuma hasta qué punto el rey estaba desnudo en esta fábula política financiada con fondos públicos (otra curiosa forma de represión inaudita en el mundo).

Aprendiz de 'Führer'
La fanfarronada del aprendiz de Führer prófugo se debe leer a la inversa. Ni a Europa ni a su componente español les interesa apadrinar la creación de este simulacro de repúblika infectada por virus etnocéntricos, racistas y xenófobos, víctima de un desgobierno protagonizado por sectas igualmente rapaces que se disputan el botín, donde se tergiversa la historia y se maltrata la cultura para justificar la fragmentación cainita, en tanto que se ahuyenta a emprendedores, inversores y turistas para favorecer a una oligarquía retrógrada. Esta es la razón por la cual Europa y su componente español tratan a los golpistas imputados por la justicia con el mismo desprecio que reservan para los promotores del Brexit desquiciante.

Europa no alimenta los brotes totalitarios. Europa no paga traidores.

PS: Cuenta la leyenda que allá por el año 150 A.C. el cónsul Quinto Servilio Cepión de Lusitania ofreció una recompensa a quien matara al jefe rebelde Viriato. Tres allegados a este lo asesinaron y cuando reclamaron la recompensa, el cónsul respondió: "Roma no paga traidores". La frase quedó estereotipada para denigrar a políticos desleales.

Ya no llueve en Ermua
Ignacio Camacho ABC 13 Julio 2019

No había en el año mejor día que el aniversario del crimen de Miguel Ángel Blanco para que las Juntas Generales de Guipúzcoa entregasen a Bildu la presidencia de una comisión de Derechos Humanos. Con el voto a favor, por cierto, de un juntero del PP que inexplicablemente aún sigue en el cargo, porque si tuvo un despiste es un inútil y si lo hizo adrede, un villano. Pero ése es sólo un aspecto colateral de un caso que demuestra la vileza que suele gastar el nacionalismo vasco. El PNV es un partido que los días impares da ejemplo de responsabilidad y criterio sensato mientras los pares se desquita sacando sus demonios más innobles del armario. El jueves le tocaba, como en aquellos tiempos de plomo de Estella, pactar con el diablo rescatando las peores inclinaciones de su pasado para humillar a las víctimas del terrorismo con un guiño macabro. Ninguna fecha resultaba más adecuada para ello que la efeméride del más célebre de los asesinatos, el que provocó aquella sacudida unánime de repugnancia y hartazgo que hoy parece sólo el eco remoto de un sentimiento apagado. Así queda bien claro quién va a escribir, y cómo, la memoria oficial del holocausto. Y que la pintura blanca de tantos millones de manos ha servido al final para enjalbegar el relato, diluir culpas y disimular el triunfo moral de los malos.

Hace dos décadas, en una comisión similar presidida por Iñigo Urkullu en el Parlamento autonómico, se sentó muy campante Josu Ternera junto a otros terroristas en excedencia como Arnaldo Otegi y Jon Salaberria. No había transcurrido ni un trienio del Espíritu de Ermua. Fue una gran idea: dos de los tres desertaron de sus escaños para regresar a la actividad carnicera y el tercero acabó en la cárcel como testaferro legal de ETA. Ahora se repite la historia de forma menos cruenta, con el objetivo de integrar en las instituciones a los que la banda señaló para administrar su herencia. Entre las canalladas que Otegi dijo hace poco en la tele con desnuda crudeza -ya saben, aquello del derecho a causar daño y otras bagatelas- destacó la naturalidad con que explicó que ya no les hacía falta la violencia. Es decir, que su proyecto de supremacía étnica continúa sin necesidad de descerrajar a muchachos con las manos atadas dos tiros en la cabeza. Sin arrepentimiento, sin colaboración con la justicia, sin mala conciencia; desde cómodos sillones oficiales en los que instalarse a redactar a su manera -y con tu dinero- las actas de su propia historia sangrienta.

Nada, o muy poco, queda de aquel lejano calambrazo democrático; apenas un protocolo memorial cada vez más vacío y rutinario. La «lluvia violenta y salvaje» de la canción de Carlos Goñi, el chaparrón de infamia que nos heló la médula y nos rebeló el alma, ha escampado. Si te sientes mojado no mires para arriba: es que te están meando encima en nombre de los derechos humanos.

EL GIBIERNO SOCIALISTA, SUS AMIGOS Y COMPINCHES
Los terroristas de ETA no ganaron, pero sus compinches de Bildu lo están haciendo
Periodista Digital  13 Julio 2019

Para entender en qué consiste la «normalización» en el País Vasco baste con saber que EH Bildu presidirá la Comisión de Derechos Humanos en las Juntas Generales de Guipúzcoa con apoyo de todos los grupos que las forman.

Al lavado de memoria sobre el pasado de ETA se une así el escarnio a sus víctimas, más aún porque ha coincidido el acceso de los proetarras a ese cargo con el aniversario del secuestro y asesinato del concejal del Partido Popular Miguel Ángel Blanco.

Esta confluencia de acontecimientos tan antagónicos, política y moralmente, retrata el nivel de amnesia y deshumanización que hace falta en la sociedad vasca para dar por buena la presidencia de una comisión de derechos humanos a cargo de un partido que no ha condenado la violencia practicada por ETA y cuyos dirigentes siguen justificando, entre equilibrios retóricos, lo que llaman «lucha armada».

Para estas situaciones no hay previstas esas «consecuencias» que el ministro en funciones Grande-Marlaska sólo reserva para Ciudadanos y Partido Popular por pactar con Vox.

Al contrario, semejante infamia es aplaudida como un ejemplo de «reconciliación» en la sociedad vasca, como lo fue en su día la designación de Josu Ternera para la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco, en 2000.

De poco sirvió, porque ETA siguió matando y Ternera huyó de la Justicia.

Tampoco servirá ahora la presidencia de Bildu en la Comisión de la Junta guipuzcoana nada más que para aumentar el sentimiento de agravio de las víctimas de ETA, que ven que a la derrota policial y judicial de los terroristas está siguiendo una victoria social y política, lenta, pero inexorable, de los herederos de sus verdugos.

Ningún partido que excuse la violación presidiría una Comisión por la Igualdad, ni uno que defendiera la pederastia, una Comisión de la Infancia.

Pero en España, un partido que prolonga políticamente el legado de ETA y reclama la legitimad de su actividad terrorista sí puede presidir un órgano supuestamente destinado velar por los derechos humanos y la «cultura democrática».

Así no es posible colocar a ETA en el lugar que le corresponde en la historia negra del propio País Vasco; y es la sociedad vasca la que debe asumir que si su silencio mayoritario en el pasado fue cómplice de los terroristas, ahora también es cómplice su ilimitada capacidad para ocultar a casi novecientas víctimas mortales, miles de heridos y de familias destrozadas y traumatizadas, y decenas de miles de exiliados, que dejaron de votar en las urnas vascas.

ETA no ganó al Estado la independencia del País Vasco, pero ha conseguido asentarse en la vida diaria de una sociedad inexplicable.

Historia de Miguel Ángel Blanco en nueve fotos: el mártir que acabó con ETA
ESdiario 13 Julio 2019

Se cumplen 22 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, icono y mártir del Espíritu de Ermua que arrinconó a ETA. Su Fundación es autora de este texto emocionante de recuerdo.
(…)
amanece tan pronto
y yo estoy tan solo
y no me arrepiento de lo de ayer.
Sí, las estrellas te iluminan
Y te sirven de guía
Te sientes tan fuerte
Que piensas que nadie te puede tocar
(….)

Estrofa de la canción “Maldito duende”, Héroes del silencio

Es muy posible que Miguel Ángel Blanco cantara en alguna ocasión esta canción de su grupo favorito, Héroes del silencio, una letra que como una premonición anunciaba la soledad de sus últimas horas. Estas palabras evocan la forma en que Miguel Ángel Blanco quiso vivir y la manera en que ETA decidió asesinarle.

Miguel Ángel, un chico de veintinueve años con un presente lleno de actividad, de motivación, de sueños y proyectos y con las aficiones normales de un chico de su edad. Una vida rota por la barbarie del terrorismo que ha dejado un vació entre sus familiares y amigos imposible de llenar. Su vida fue breve pero intensa. Miguel Ángel no imaginó que trabajar por sus conciudadanos en el Ayuntamiento de Ermua como concejal del Partido Popular le convertiría en un héroe de la democracia, del Estado de derecho y del pluralismo político.

Entregó su vida por la Libertad sin que hubiera temido perderla y se convirtió en un referente de la concienciación y movilización ciudadanas contra el terrorismo, contra ETA. Hubo muchas víctimas antes de Miguel Ángel Blanco, en muchos casos anónimas, muchas después; a todas, sin distinciones rendimos homenaje y memoria.

Recordar a Miguel Ángel Blanco es recordar todas las consecuencias de la barbarie terrorista, a todas las miles de familias afectadas por el totalitarismo etarra. Miguel Ángel Blanco no pudo escuchar la voz de toda una sociedad en pie de Libertad contra el fanatismo y la dictadura del terror. Es una obligación moral y una luz de esperanza recordarle y mantener su estela de compromiso y humanidad.

Miguel Ángel Blanco tenía veintinueve años cuando ETA lo secuestró el 10 de Julio de 1997, cuarenta y ocho horas después apareció herido de muerte con dos tiros en la cabeza en la localidad guipuzcoana de Lasarte. Era el secuestro número 78 de la banda terrorista ETA desde 1970, el número 10 de los secuestrados asesinados. El número 778 en la macabra nómina de muertos de la terrorífica organización.

Miguel Ángel Blanco era una persona tan rigurosa con la puntualidad que sus compañeros de la asesoría donde trabajaba comenzaron a preocuparse por él al comprobar que se había retrasado media hora en la cita que tenia con un cliente a las 15.30 de aquel fatídico 10 de julio de 1997, nueve días después de la liberación de José Antonio Ortega Lara por la Guardia Civil.

Llevaba tan solo unos meses trabajando en esta empresa radicada en Eibar donde acababa de comenzar su carrera profesional como economista. Un comunicado anónimo en llamada a Egin sobre las 17.30 informó que se había secuestrado a un concejal del Partido Popular en Ermua y que el coste de su libertad era la vueltade todos los presos de ETA al País Vasco antes de las 16 horas del sábado 12 de julio.

A partir de ese momento el pueblo de Ermua, con su alcalde Carlos Totorica a la cabeza empezó a salir a la calle exigiendo la libertad de Miguel Ángel, acompañando a la familia en aquellas angustiosas horas, ejemplo de solidaridad y de concienciación que fue seguido por centenares de miles de ciudadanos españoles. Ermua se convirtió en un referente social en la lucha contra la barbarie y por la Libertad acosada por el terror de ETA.

Miguel Ángel había nacido en Ermua el 13 de mayo de 1968, todas las personas que le conocieron le definían como una persona normal, afable y extrovertida, sencillo y alegre. Era el hijo mayor de un matrimonio de trabajadores: Consuelo Garrido y Miguel Blanco, tenía una única hermana, Mari Mar.

Sus padres inmigraron hacía treinta años desde Galicia buscando trabajo, se conocieron y se casaron en Ermua. Miguel Ángel tuvo una infancia sin apuros económicos pero sin lujos. Su padre era albañil y durante un tiempo Miguel Ángel también lo fue hasta que encontró otro trabajo más acorde con los estudios que había realizado de económicas en Sarriko.

A los 7 meses de licenciarse logró su sueño, trabajar en una empresa, “Eman Consulting” que le permitiera desarrollar su preparación cerca de su querido pueblo, Ermua. Pasaba sus días a caballo entre Eibar y Ermua, localidades en la que se ubican las sedes de la empresa para la que trabajaba, montado en el tranvía que une ambas poblaciones.
Otegi, el hombre que estaba en la playa mientras ejecutaban a Blanco

Aún le quedaba tiempo para tocar la batería con su grupo “Poker” y servir a su comunidad desde su puesto de concejal. Un joven normal que no había renunciado a divertirse, que pese a sus responsabilidades políticas y laborales salía los fines de semana con su cuadrilla y su novia a tomar vinos y disfrutar de sus amigos.

Miguel Ángel Blanco alternaba su trabajo con la política desde 1995, año en el que se afilió a Nuevas Generaciones del Partido Popular, dirigidas en aquella fecha por su amigo de universidad y Presidente de Nuevas Generaciones, Iñaki Ortega.

Éste le convenció y logró que se integrara en el Comité Ejecutivo de la provincia de Vizcaya. Cuando tuvo edad suficiente abandonó Nuevas Generaciones y se comprometió con la política local. Fue número tres en las listas del Partido Popular por Ermua en las elecciones municipales de mayo de 1995, en las que el PP cuadriplicó sus anteriores resultados en el pueblo y en las que Miguel Ángel logró su acta de edil.

El batería del grupo
Miguel Ángel tenia gran pasión por la música. Le gustaban fundamentalmente los grupos que cantaban en castellano, su favorito era Héroes del Silencio. Desde niño le encantaba tocar la batería, sus padres no tuvieron más remedio que comprarle una, tenían pocas opciones, o eso o acabaría con las cazuelas y ollas de la cocina que golpeaba con unos palos. La afición fue tan lejos que en sus ratos libres, sobretodo en primavera y verano, se dedicaba a tocar con su grupo Póker, antes llamado Cañaveral y Adiskideak (Compañeros).

El 9 de marzo de 1997, la hermana de Miguel Ángel, Mari Mar, había emprendido un viaje hacia Escocia para ampliar sus estudios de Turismo. Antes de abandonar su hogar despertó muy temprano a Miguel Ángel y se despidió de él en voz baja. Miguel Ángel le comentó que si podía ese verano haría una escapada para ir a verla. Fue la última vez que le vio con vida. Cuatro meses después Mari Mar regresaba junto a sus padres para afrontar el secuestro y el asesinato de su hermano.

Era un hermano cercano, el apoyo para solucionar cualquier problema. Es recordado por su hermana Mari Mar como una persona de gran paciencia, cabezón, perseverante, de carácter fuerte, nervioso, activo, muy responsable, tenaz, muy sociable. Miguel Ángel llenaba los espacios de buen humor, de alegría, le encantaba contar chistes, su carcajada le salía de dentro del corazón. Le gustaba tratar con afecto y atención a las personas, sobretodo a las mayores, y era muy amigo de sus amigos.

Hay muchas cosas, infinitas, que Mari Mar y sus padres ya no podrán hacer con Miguel Ángel, los pequeños detalles, las celebraciones importantes que no serán compartidos y que miden la importancia de la ausencia, ese demoledor vacío en las circunstancias cotidianas, semanales, anuales que recuerdan lo que le gustaba, lo que hacía, lo que comentaba.

La miseria de los fanáticos que le arrebataron su vida jamás podrán ser capaces de medir el sufrimiento que causan sus actos criminales. A Miguel Ángel Blanco le gustaban mucho las Navidades, tenia la costumbre de cocinar los langostinosdándoles un toque especial, preparar las bandejas de turrón junto a su familia como una tradición, poner el árbol, salir a chiquitear por Ermua con su cuadrilla el día de Nochebuena y Nochevieja.

La película que deberían ver Carmena e Iglesias
En Ermua en estas dos tardes, antes de las cenas de celebración se invita a barra libre a los todos los ciudadanos, a vino, cerveza o mosto, las calles se llenan y esta generosa costumbre constituye una razón más para salir y felicitarse las fiestas.

Miguel Ángel tampoco podrá ya inundar el aire con su música. Su afición por la música y concretamente por la batería venía de muy atrás, prácticamente desde la infancia. Cuando era niño, utilizaba los bolígrafos para tocar y para romperlos, hacia música contra cualquier objeto contundente. O cogía los pucheros de su madre para improvisar y se hacía una batería.

El profesor de música dijo a la familia que Miguel Ángel tenia muy buen oído. Le gustaba sobretodo la música pop española de los ochenta, su grupo favorito era Héroes del silencio, coleccionaba todo de ellos, también sus camisetas aunque luego no se las pusiera. A los 15 años en un viaje con sus padres a Galicia, en el pueblo de su madre, Cabanas, donde hay mucha afición a las orquestas, la familia Blanco se encontraba disfrutando de una verbena veraniega. Miguel Ángel le comentó a su padre la ilusión que le hacía poder tocar en esa orquestatan grande

Su padre le contestó que no se preocupara que conocía al batería y le iba a pedir que le dejara tocar por lo menos una canción. Y así fue. Miguel Ángel subió y empezó a tocar y nadie le pudo decir que sólo una canción, el batería de la orquesta no tocó más. El encargado quería contratar a Miguel Ángel pero sus padres le dijeron que tenia que estudiar, que era muy joven para dedicarse a la música profesionalmente.

Estudioso, trabajador y comprometido
Miguel Ángel siempre compatibilizó sus estudios con la música y más tarde el trabajo, su responsabilidad política y la música. Para él la música era más que un hobby, era una pasión. Un año antes de ser asesinado pudo comprarse por fin una buena batería.

La cifra del terrorismo en España, con ETA y otros horrores: 10.181 víctimas

A su hermana le encantaba ver tocar a su hermano mayor, le llenaba de satisfacción, sobretodo delante de sus amigas. Después de acabar la carrera de económicas en Sarriko (Vizcaya) y mientras encontraba otro trabajo Miguel Ángel Blanco trabajó con su padre como albañil. Mantenía con Miguel una relación de compañeros, así lo recuerda su padre cuando define esa relación como mucho más que una relación de un padre con su hijo. A Consuelo, su madre, Miguel Ángel también la quería de una forma especial, la cuidaba y compartía sus cosas con ella, le gustaba pasar ratos, muchos ratos, charlando tranquilamente.

Miguel Ángel siempre fue muy curioso, le gustaban los debates en la televisión, las discusiones. La política activa era para Miguel Ángel una manera de colaborar con sus conciudadanos y contribuir a mejorar Ermua, pueblo que él tanto amaba, aumentar el bienestar de la gente, escuchar sus demandas.

Toda la familia estaba muy orgullosa del compromiso político que el hijo mayor había tomado, nadie, salvo su madre, tuvo temor por lo que podría pasarle. A los pocos meses de que Miguel Ángel empezara a trabajar en el Ayuntamiento como concejal del Partido Popular fue asesinado Gregorio Ordóñez. Este asesinato conmocionó a toda la sociedad, Gregorio Ordóñez era concejal, en este caso teniente de alcalde, ETA lo asesinó el 23 de enero de 1995.

Con Goyo
La ofensiva terrorista de ETA contra los cargos públicos constitucionalistas, especialmente contra los concejales, actuaba en toda su vil crudeza. A Miguel Ángel le conmocionó mucho este asesinato porque además de ser compañero de partido, el sábado anterior habían coincidido en un acto y le habían presentado a Gregorio Ordóñez.

Durante el desarrollo de su responsabilidad política Miguel Ángel tuvo algún encontronazo con simpatizantes de ETA, pero anecdóticos, Ermua siempre fue un pueblo tranquilo. Algún insulto de fascista, españolista, txakurra, lo anormalmente normal dentro de una sociedad en la que se convive con algunos, pocos en Ermua, fanáticos abertzales.

Nunca se calló, no sentía miedo, no se sentía blanco de ETA, nunca ocultó que pertenecía al Partido Popular. Miguel Ángel se tomó el trabajo de concejal con mucha responsabilidad, se ocupaba de supervisar el cumplimiento de los presupuestos municipales. Una estrecha compañera de partido, portavoz del grupo Popular en el Ayuntamiento de Ermua, Ana Crespo, recuerda a Miguel Ángel como una persona sumamente responsable, cercano, vital, entrañable, con el que se conseguía fácilmente hacer un buen equipo. Lo más duro de la ausencia del compañero fue el siguiente pleno con su silla vacía. Lo último que Miguel Ángel le comentó es que se acababa de comprar un coche.

Seguiremos luchando
El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco marcó un antes y un después en la lucha contra el terrorismo. Miles de ciudadanos en toda España salieron a la calle a defender la vida y la Democracia, se pusieron en la piel de Miguel Ángel, su familia y sus compañeros e intentaron con su manifestación y su clamor salvar la vida de un ciudadano víctima de la barbarie de ETA. España entera señaló a ETA y a sus cómplices políticos como los principales enemigos del Estado de Derecho, como el auténtico problema vasco.

Cuando escribimos estas letras emocionadas aún ETA sigue en activo (el artículo fue escrito antes de la disolución). Miguel Ángel, serena y firmemente, queremos decirte que seguiremos luchando para que no haya más víctimas del terrorismo, para que la pesadilla acabe pronto, para que tu estela siga siendo camino de Dignidad y de Libertad.

Mari Mar Blanco Garrido sigue siendo la presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco, una entidad decisiva en la protección de los derechos humanos y de todas las víctimas del terrorismo. El joven concejal de Ermua fue asesinado cruelmente por ETA un 13 de julio de 1997.


 


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