AGLI Recortes de Prensa   Domingo 21 Julio 2019


Una democracia fallida
Manuel F. Lorenzo latribunadelpaisvasco 21 Julio 2019

La incertidumbre política en que nos encontramos actualmente en España, tras los últimos procesos electorales, no solo a nivel nacional sino también para poner en marcha importantes gobiernos autonómicos, es un síntoma preocupante que está haciendo aparecer profundas brechas políticas, tanto del lado de Ciudadanos y Vox como del lado de Pedro Sánchez y Podemos.

Algunos creen que es cuestión de buena voluntad y de cierta prudencia y concesiones para alcanzar pactos políticos que estabilicen al menos la situación evitando crisis mayores. Este es el criterio más extendido entre los comentaristas políticos habituales de los medios. Solo unos pocos son claramente conscientes de la gravedad de la situación, la cual requiere una visión de más largo alcance, para lo que se requiere, a nuestro juicio, un vuelo intelectual al estilo del que se atribuía a los filósofos platónicos. Ortega lo señalaba en alguna ocasión cuando decía que si le preguntas a un filósofo platónico por una situación actual, sea política o de otro tipo, su actitud será, en vez de analizar la cuestión concreta y pronunciarse sobre las posibles salidas, iniciar previamente una huida o regressus en sentido contrario, una salida de la caverna, hacia un horizonte lejano donde se encuentre alguna luz que nos puede iluminar para entender la situación, evitando las falsas apariencias en que se percibe habitualmente. Y después volver de nuevo a la caverna platónica (progressus) para tratar de convencer a los que siguen presos de las apariencias y sacarlos de su error, corriendo el peligro, como dice el mismo Platón, de que te intenten matar, aunque sea como hoy, solo por linchamiento mediático o por censura de silencio, equivalente a una muerte civil.

Pues, para Platón, saber es recordar lo que ya sabíamos cuando vivíamos en el mundo de las Ideas, en el que contemplamos la verdad y del que hemos caído a este mundo de las apariencias. Por ello podemos acudir a situaciones pasadas, lejos de nuestra perspectiva más inmediata, vistas como problemas ya resueltos y que, aunque lejanas en el tiempo, recordándonos en ciertas semejanzas la situación actual de la que pretendemos salir, nos ayuden a encontrar una solución a nuestros problemas.

La democracia actual ya dura 40 años, un número que es similar a lo que duraron otros regímenes políticos estables, como la Restauración decimonónica o el propio Régimen de Franco. Las Iª y IIª Republicas fueron periodos inestables y de muy corta duración. Por ello, la crisis política actual que atravesamos se debe entender como una crisis de un Régimen de larga duración. Nada nuevo bajo el sol español. Lo que puede ser interesante de este diagnóstico es entonces tratar de dibujar cuál podría ser la salida de la actual situación política de crisis de Estado. En tal sentido podría compararse con el final de la Restauración decimonónica que llevó a la dictadura de Primo de Rivera. Pero, aunque hay mucho elementos semejantes, como la corrupción, el separatismo, hay otros que no coinciden, como las luchas obreras o el terrorismo anarquista. Y ello es porque aquella era una España todavía agraria mientras que hoy vivimos en una España industrial, que alcanzó a instaurar una sociedad del bienestar ya desde el final del franquismo.

Por ello, puede ser más adecuado comparar la posible salida de lo que algunos denominan una democracia “fallida” con la famosa Transición del franquismo a la Democracia. Pues el franquismo, aunque cosechó grandes éxitos económicos y de bienestar social, nunca antes alcanzados, fue un Régimen políticamente fallido, ya que con la muerte de Franco se abrió una crisis sucesoria que dividió a la propia clase gobernante franquista en continuistas (los del “bunker”) y los reformistas. Además el propio entorno internacional, dominado por USA, presionaba hacia su no continuidad. Se abrió así la llamada Transición, que fue posible porque el propio Franco había designado a Juan Carlos como sucesor suyo a título de Rey y esté impulso el cambio desde arriba apoyándose en reformistas franquistas como Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suarez. Ello muestra que el franquismo no era estrictamente monolítico, sino que en él compartían el poder, además de falangistas de diverso tipo, democristianos, carlistas, etc. Frente al peligro de una vuelta al Frente Popular de la Republica que auspiciaban los partidarios de la “ruptura” (PSOE, PCE y otros) triunfó en referéndum la transición de la “Ley a la Ley” propuesta por el reformismo franquista.

El actual periodo democrático, aunque ha tenido éxitos de diverso tipo como la creación de un periodo largo de estabilidad política por el bipartidismo dominante y la expansión de los grandes bancos y empresas en Hispanoamérica donde llegamos a ser los grandes inversores junto con USA, sin embargo parece que está llegando a convertirse en lo que se denomina una democracia “fallida”, ante la impotencia del poder central en frenar la balcanización de España. Por ello está apareciendo una división entre los llamados partidos constitucionalistas que se oponen a los separatistas, que provocan sus rebeliones sediciosas proclamando la República catalana, y a sus aliados como Podemos o incluso el mismo PSOE, que permite el incumplimiento de la Constitución.

Tales partidos constitucionalistas pretenden defender la monarquía constitucional que tiene su origen en la Transición frente al peligro de un nuevo frente-populismo republicano, aunque difieren en la forma de hacerlo. PP y Cs pretenden defender la Constitución sin tocar apenas aspectos claves que han provocado la crisis, como las cesiones de soberanía a algunas autonomías o a la propia UE en la cuestión de la inmigración, mientras que Vox cree que la mejor defensa de la Constitución que garantiza la unidad de España está en revertir, dentro de la Constitución, esa soberanía al Estado central español, el cual, además, requiere de un reforzamiento ideológico de su identidad nacional, fruto de su larga e impresionante historia que habría que librar de negrolegendarismo. Por ello Vox podría acusar a PP y Cs de encerrarse en el “bunker” de una democracia fallida para conservar unos privilegios adquiridos por una partitocracia anterior que pone en peligro la existencia de España. Deberían, por el contrario, llegar a un acuerdo para una Reforma profunda de la política actual haciendo el harakiri de la partitocracia y sus excesos, como se la hicieron las Cortes franquistas. Para ello se necesita un nuevo Torcuato y que el Rey como Jefe del Estado junto al pueblo soberano, que sacó las banderas, lo apoyen mayoritariamente y derroten en las urnas al nuevo Frente Popular de Pedro Sanchez y sus aliados, que están provocando ya el desgobierno, la quiebra de la democracia constitucional y la posible ruptura de España.

El trile

Ignacio Camacho ABC 21 Julio 2019

Lo primero y tal vez casi lo único que enseñan los recientes bloqueos políticos, éste y el anterior de 2015-16, es que tienden a prolongarse tanto como lo permitan los plazos legales. La primera norma de una negociación es no regalar ni una hora y dejar que la cuenta atrás ablande a la otra parte en la convicción de que los acuerdos siempre son más fáciles cuanto más tarden. La segunda regla consiste en preparar a la vez los argumentos para señalar culpables en caso de que el trato fracase. A partir de ahí es menester esperar sin precipitarse, tensar la cuerda al máximo y, si hay que ceder, que sea al final y ni un minuto antes. Eso es lo que están haciendo Iglesias y Sánchez: apurar los tiempos mientras buscan el modo de eludir responsabilidades lanzándose mutuas acusaciones de sabotaje. Los pactos que se firman demasiado pronto siempre dejan a alguien con la incómoda sensación de haber podido sacar una ventaja más sustanciosa o un rédito más importante.

En medio de ese tira y afloja, el presidente se ha sacado de la manga una propuesta de reforma constitucional que olvidará en cuanto salga investido. La idea de favorecer el gobierno de la lista más votada, como sucede cuando no hay mayoría en los municipios, contó con su férrea oposición cuando la sugería el marianismo. Es un truco de prestidigitación política, una humareda improvisada, un ardid propagandístico para reforzar su relato victimista de vencedor legítimo al que la oposición trata de apartar por métodos espurios de su luminoso destino. Si llevase adelante el proyecto, que en términos generales representaría un avance positivo, sería la enésima deconstrucción de sí mismo, una nueva pirueta revocatoria de sus propios principios. No ocurrirá, y lo sabe, porque cualquier partido podría reclamar un referéndum que acarrearía muchos más problemas que beneficios.

Lo que le interesa es enredar, proyectar la imagen de gobernante responsable obstruido por sus intransigentes adversarios. No tiene estrategia, sólo reflejos tácticos. Ha convertido la investidura en un trile, en un fullero juego de manos en el que la bolita no se mueve de sitio mientras él maneja a toda velocidad los vasos. Pero su reputación de ventajista ya no confunde a ningún incauto: no traga el PP, no traga Ciudadanos y Podemos aguanta más de lo que cabía en sus cálculos. Si logra la reelección sin volver a las urnas, este proceso maniobrero quedará como el ensayo general de una legislatura inestable llena de forcejeos en precario.

Claro que había otro camino, el de una coalición con Cs para armar un Gobierno moderado de amplio respaldo. Pero ni Sánchez ni Rivera han querido explorarlo, uno porque no le gusta y el otro porque está curado de engaños. La única opción es ya la de repetir las elecciones o aceptar a una fuerza antisistema en el poder del Estado. Y sólo queda aguardar hasta que venza el plazo.

Investidurización
Antonio Burgos ABC 21 Julio 2019

No es Politiqués ni es Tertilianés, lenguas de tanto éxito social en los últimos años. Es otra variante lingüística del español que cada vez se habla más: el Gilipollés. Consiste en hablar del modo más rebuscado posible, para que se crean que eres cultísimo, renunciando a las voces claras y clásicas para sustituirlas por otras que se han inventado para vestir la mona de los conocimientos que no se tienen. Pondré varios ejemplos, por si no ha quedado claro, que parece que no. Ya no se ven las cosas: se «visualizan». Cuantas más veces digas «visualice», más culto se creen que eres los que no son menos que tú. ¡Con lo hermoso que es el verbo «ver», qué manera de enrevesar las cosas para hacerlas ridículamente complicadas!

«Visualizar» es casi prima hermana de otra voz del mismo hierro, reata y camada; «visibilizar». No es hacer patente algo, o llamar la atención sobre ese asunto, no. Hay que «visibilizarlo». Por ejemplo, todas las cabalgatas del Orgullo (a secas, sin mayor adhesivo) celebradas últimamente en España han sido para dar «visibilidad» a los LGTBI. No basta con llamar la atención sobre algo, con hacerlo patente: hay que «visibilizarlo». Que conste que la visibilidad escasa o nula por causa de la niebla que cierra por el invierno tantos aeropuertos no tiene nada que ver con eso. La «visibilidad» en las pistas de los aeropuertos «visualizan» en todo caso que están poco o mal señalizados y dotados para poder volar en condiciones meteorológicas adversas. Que, a su vez, no son «meteorológicas». Ahora a lo meteorológico se le llama «climatológico», será por lo del cambio.

-¿Cómo está la meteorología?
-Perdone, no tengo cambio. Cambio climático, por supuesto.

La tercera voz de este catálogo apresurado del léxico del Gilipollés es «culpabilizar». No se culpa a nadie, eso está muy antiguo: ahora se «culpabiliza», que parece que es mayor inculpación. Lo que me extraña es que se mantenga el «mea culpa», o sea el «por mi culpa» en el Confíteor de la misa. Será que como la mayoría de hablantes del Gilipollés no son muy de la Iglesia que digamos, la frecuentan poco. Si no, en el «Yo pecador» habría que decir «me culpabilizo», ¡vamos que si había que decirlo!, mientras se da uno golpes de pecho, pero, vamos, sin romperse las costillas, tampoco hay que ponerse así para «culpabilizarse» ante Dios.

A todas estas voces quizá les eche la pata otra preciosa: «verbalizar», en vez de decir. Yo, por ejemplo, no llevo hasta aquí escrito un artículo sobre el Gilipollés, sino que estoy «verbalizando» lo que pienso sobre estas tonterías tan gordas que cada vez se oyen más en España y donde cada vez hay más acémilas que creen que pasan por cultismos con estas tonterías tan grandores que tanto éxito social tienen.

Ahora bien, en vísperas de la investidura del presidente del Gobierno del Reino de España, lo que me extraña es que aún no haya verbalizado nadie una palabra en la que se visualice la visibilización de lo complicado que se pone el panorama previsto para el día 22. A estas alturas de curso y de mes me extraña bastante que todavía los hablantes del Gilipollés se refieran a la «votación de investidura» y la de semana de tejemanejes que llevamos con ello y que a nadie, por ejemplo, se la haya ocurrido decir que el día 22 tenemos la «investidurización» de Sánchez como presidente del Gobierno. ¿Pero cómo no están visibilizando la «investidurización» de este hombre, ni la están verbalizando, ora como gobierno de coalición, que sería la «coalicionalización», ora de cooperación, que sería la «cooperacionalización». ¿Será que quieren culpabilizar al PP, Cs y Vox otra vez de todos los males de la Patria? ¿O será que la investidura va a salir tan mal que tras el verano haya que ir a una «reinvestidurización»?

La Moncloa bien vale una coleta

FRANCISCO ROSELL El Mundo 21 Julio 2019

William Shakespeare inmortalizó el percance por el que Ricardo III, cuando parecía tener todo el poder bajo su puño, no sólo malogró el reino del que se había adueñado por medio de atrocidades y crímenes sin límite, sino una vida poblada de demonios interiores. "Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo", resume la impotencia de aquel soberano, exento de escrúpulos y miramientos, que fallecería el 22 de agosto de 1495 en la batalla de Bosworth cuando bregaba contra las huestes de Enrique Tudor, pretendiente a la Corona de Inglaterra.

Ante el avance de las tropas del conde de Richmond, el monarca ordena furioso que comprueben si su corcel favorito está presto para acudir al combate. Urgido por este propósito, el herrero se apresura a calzar sus cascos. Sin embargo, cuando plantaba la última herradura al cuadrúpedo, éste advierte que le falta un clavo. Ante lo apremiante de la situación, cavila salir del paso como Dios le da a entender. Así devuelve el equino con el último herraje sin la firmeza y fijeza que debiera para el envite que aguarda en el campo de batalla. De facto, bien caro lo pagaría su señor en una refriega que, a la sazón, finiquitaría sus días.

En el punto culminante de aquella lid, el rey atisba alarmado cómo sus mesnadas retroceden ante el empuje enemigo. En un gesto de coraje, espolea a su cabalgadura para arengarles e infundirles valor. De pronto, su montura extravía la herradura calamitosamente incrustada y da con su cuerpo en tierra. Sin rienda que la refrene, la caballería sale en estampida y Enrique III cae a merced de los aceros enemigos, mientras avista con desespero cómo sus soldados se baten en retirada.

En ese brete, blandiendo la espada, grita con inútil lamento: "¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!". Quien había sido dueño y señor de todo, por un clavo, perdió la herradura; por la herradura, su caballo;por su caballo, la batalla;y por la batalla, su reino. La negligencia de un herrador había desencadenado el desenlace de la Guerra de las Dos Rosas entre la blanca de York y la roja de Lancaster en favor de quien, desde ese día, sería entronizado como Enrique VII, fundador de la dinastía Tudor.

En vísperas de otra encrucijada histórica, como es la que se dilucida esta semana en las Cortes con ocasión de la investidura del socialista Pedro Sánchez, un error estratégico del presidente de las mil y una caras le hace adoptar la fisonomía de Ricardo III. No ofrece su dignidad presidencial por un caballo, sino por la coleta de la que hace seña de identidad -y de papeleta, como ahora imitan Errejón y Carmena- el dirigente de Unidas Podemos.

No imaginaba que éste estaría resuelto a entregársela en un golpe de audacia para asegurarse una representación proporcional al número de escaños en un Gobierno de coalición del que formarían parte miembros de su dirección, como la portavoz de su grupo, Irene Montero, a la sazón su pareja. ¿Qué más le da quedarse a Iglesias, en última instancia, en la puerta disponiendo de una representación tan cualificada en el Consejo de Ministros y al otro lado de la almohada, al tiempo que a él le deja las manos libres para ser a la vez líder de un partido de Gobierno y de oposición en función de las determinaciones que se adopten?

Al arribar a la Casa Blanca tras el asesinato de Kennedy, Johnson preguntó al secretario de Defensa, Robert McNamara, su opinión sobre si debía sustituirse al director del FBI, John Edgar Hoover, y éste respondió: "Presidente, es mejor tener al indio dentro de la tienda meando hacia fuera, que colocarlo fuera meando hacia dentro". Ahora Iglesias, tomándole la palabra a Sánchez, podrá hacerlo a conveniencia. Hay que convenir con Bioy Casares que este mundo subestima la estupidez. A las pruebas hay que remitirse.

Para no desaprovechar la oportunidad caída del cielo de engrosar el Gobierno que pudiera constituirse a partir de la demorada sesión de investidura -80 días ya desde los comicios generales del último domingo de abril-, el líder podemita le ha cogido la palabra al presidente en funciones tras arrancarle concesiones con la técnica de lo que los anglosajones denominan salami tactics, esto es, como el que corta rodajas de salchichón. Vistas una a una parecen poca cosa. No obstante, si se persevera pacientemente en la estrategia, permite alcanzar los ambiciosos objetivos que se codiciaban e imposibles de cosechar de golpe y porrazo.

Lo llamativo es que, en el curso de la negociación para posibilitar la investidura de Sánchez, ha sido el propio PSOE el que se ha metido de hoz y coz en la trampa que le ha tendido UP sobre la base de que, haciendo esas condescendencias, sólo patentizaba que lo único que ansiaba Iglesias era ser, al precio que fuera, ministro y, si no lo era, se acabaría lo que se daba. A partir de la construcción de esa ficción, era sencillo cargar el muerto de la investidura frustrada a Iglesias y, si había repetición de elecciones, éste tendría que concurrir con esa losa sobre su ya de por sí encorvada espalda.

A favor de esa convicción del entorno de Sánchez, existía el precedente de 2016 cuando Iglesias salió por peteneras reclamando ser supervicepresidente y trató de acaparar bajo su órbita los centros neurálgicos de poder del Estado. Ese exceso de avidez arrumbó el Pacto del Abrazo con PSOE y Ciudadanos, y precipitó una nueva cita electoral en la que el sorpasso que perseguía darle a los socialistas derivó en agua de borrajas cuando fantaseó tenerlo a pedir de boca.

Si eso era pretérito imperfecto, la interpretación de los aurúspices del Palacio de La Moncloa se vio reafirmada cuando Iglesias recurría a la mascarada de un nuevo referéndum -reveréndum más bien- en que se hacía cuestión de honor de la entrada de Iglesias en el Gobierno, siendo ésta condición sine qua non para dar sus ineludibles votos afirmativos con el fin de que Sánchez siguiera teniendo casa en el Palacio de La Moncloa y derecho a pasearse por los cielos en Falcon.

El propio presidente en funciones habló de una consulta "trucada" destinada a fundar una negativa a su investidura. Elucidada la consulta -mejor llamarla plebiscito- en favor de aquél que la convocaba y que ya sabía de antemano el designio de la misma. Así es siempre, al margen de lo que someta a sus bases. Como se verificó con el casoplón de Galapagar, lo que hace presumir que podría hacer emperador a su caballo como Calígula. El PSOE no discernió que podría ser un mero trampantojo.

Tanto es así que, manteniendo su veto a Iglesias, subía la apuesta y se abrió de capa a la recepción en el Consejo de Ministros de destacados cuadros de UP. Así, yendo de farol hasta quedar apresado en su propia trampa, el PSOE empezó brindando un Gobierno de cooperación sin ministros de Podemos para luego acceder a la incorporación de independientes emparentados con Podemos sin que fueran designados por ellos. Luego entreabrió la puerta a ministros de esa cuerda, si bien de estricto perfil técnico, y postreramente admitió sin ambages a ministros con puestos de primer nivel en la nomenclatura de Podemos.

Llegando a ese extremo, el PSOE conjeturó que la obcecación de Iglesias impediría la consumación de la oferta y ayudaría al cuento de la buena pipa socialista sobre la terquedad mesiánica de un líder hondamente ambicioso. Por contra, rodando así los dados, Iglesias tuvo claro que la ocasión la pintaban calva y era el momento de cortar la retirada del PSOE ofrendando como un sacrificio personal su renuncia a ocupar sillón alguno en el Consejo de Ministros, con lo que dejaba de ser el escollo del que hablaba Sánchez. Olvidaba el PSOE que la consulta de Iglesias sólo le comprometía a aquello que él estimara por oportuno a cada hora, estipulando ese resultado como un cheque en blanco para caminar en una dirección y en la contraria. De tal manera que, cuando el PSOE se ha percatado de que se trataba de un señuelo para atraparlo en la jaula, ya no puede escapar sin ponerse en evidencia ante una formación que precisa el poder como el comer.

Como en el judo, la arremetida mal calculada del PSOE ha sido esta vez la fuerza de la que se ha valido Iglesias para desmontar el relato socialista y dejar sentado sobre el tatami a un Sánchez al que no le parece que le quede otra que pegar una patada en el tablero para revolver las fichas y con cualquier excusa tratar de empezar otra partida. Como un buen comunista bajo la capa de nata del populismo, Iglesias ha aplicado la estrategia que, en 1904, 13 años antes de que estallara en Rusia la guerra civil entre rojos y blancos, Lenin recogía en su ensayo Un paso adelante, dos pasos atrás. Lo ha hecho valiéndose de que el PSOE había ido demasiado lejos en su malabarismo con las cartas. Se ha plantado y ha dejado patente de que Sánchez no atesora triunfos para ese órdago.

A veces, un pequeño contratiempo puede echar todo abajo, como le sobrevino a Ricardo III o como se vivió en la célebre escena de Rebelde sin causa cuando el personaje de James Dean acepta el reto de correr una carrera rumbo a un precipicio y en el que el primero en saltar del vehículo en marcha sería considerado un gallina. Aquel entretenimiento suicida se consumó en tragedia cuando a su amigo se le engancha una manga de su cazadora en el tirador de la puerta del vehículo y se precipita al acantilado.

Es el grave revés que termina de ocurrirle a un Pedro Sánchez que, por pensar que la investidura le podría caer como fruta madura, puede habérsele podrido y abocarle a una legislatura de pesadilla no sólo para él -al fin, se lo habría buscado por su mala cabeza, teniendo otras opciones distintas a la de su proclamado "socio preferente"- sino para el conjunto de los españoles.

Yendo de enterado como le acaeció en la transacción de cargos de la Comisión Europea, donde fue utilizado de modo lastimoso por Macron para luego dejarlo tirado como una colilla, hoy en día se complica la investidura con un Iglesias que entiende que París bien vale una misa. Así se justificó ante la posteridad el hugonote Enrique IV cuando abjuró, en un ejercicio de posibilismo, a su fe protestante para acceder al trono de Francia. Después de un viaje de 80 días hacia ninguna parte, en vez de deshacerse de Iglesias, Sánchez se ha hecho más rehén de él y, lo que es peor, sin argumentos sostenibles frente a quien tenía contra las cuerdas. Esas mismas que hoy aprisionan a un candidato que se encamina hacia una investidura fallida con idéntico semblante que si lo hiciera rumbo al cadalso.

Como Chesterton señala por boca de Gabriel Syme, el hombre que fue Jueves: "La aventura puede ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo". Y penosamente puede serlo un hombre embebido de poder que, como Sánchez, puede asfixiarse con la coleta que le entrega Iglesias. Ochenta días de preparativos, en definitiva, para esto: para ofrecer su investidura por una coleta, remedando la tragedia shakesperiana de Ricardo III.

Lenguas rituales
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  21 Julio 2019

En un paso más de su obsesión por controlar a la población bajo su férula, las autoridades separatistas de Cataluña han encargado a una organización de su cuerda una investigación sobre la lengua que emplean profesores y alumnos en las escuelas fuera de las aulas durante su tiempo de ocio en el recreo. Engrasada por una cuantiosa subvención, la entidad en cuestión ha infiltrado decenas de espías en los centros de enseñanza para mediante estratagemas diversas observar el comportamiento de docentes y discentes, en una versión menestral y pueblerina de “La vida de los otros”. Este tipo de actuaciones, que oscilan entre lo enfermizo y lo patético, ponen de relieve lo inútil del esfuerzo de poner puertas al campo. Tras cuatro décadas de invertir ingentes recursos materiales y humanos en expulsar al español de la educación y del ámbito oficial y público en las cuatro provincias catalanas, vulnerando no sólo derechos individuales inalienables, sino la más elemental racionalidad, la mayoría de sus habitantes lo sigue teniendo como idioma materno o de uso preferente.

Los comisarios lingüísticos y los políticos independentistas son como el enajenado que intenta vaciar el mar con un cubo. La realidad es tozuda y la fuerza de una lengua de comunicación universal que emplean en el mundo quinientos millones de personas, y dotada de una literatura abrumadora por su magnitud y calidad, nunca podrá ser erradicada de Cataluña por mucho que se esfuercen tropeles de funcionarios sectarios y legisladores fanáticos. Este empeño por cambiar a base de ingeniería social totalitaria los hábitos de comunicación de los catalanes es uno de los aspectos más repulsivos y opresivos del secesionismo, cuyo fracaso evidente encoleriza a sus perpetradores hasta llevarles a cometer tropelías cada vez más grotescas, como este último episodio de los mortadelos en el patio fisgando en qué lengua los niños juegan al fútbol y los maestros comentan sus condiciones laborales o los avatares de sus existencias.

Todo nacionalismo necesita elementos diferenciadores que le den sentido. En el caso de Cataluña el signo de identidad no puede ser la raza -hoy se recuerdan los delirios craneométricos del doctor Robert como algo bochornoso-, tampoco la historia, a no ser que se la invente, ni la religión, porque Cataluña siempre ha sido cristiana y hoy está más bien secularizada, ni el nivel de renta cuando el PIB per cápita de Madrid ya ha superado al catalán, ni el expolio fiscal, que es una patraña sobradamente desmentida, ni el carácter, lo de la laboriosidad catalana es un mito que no se sostiene, ni el vanguardismo innovador y creativo a la vista de la fauna intervencionista e incompetente que ocupa las instituciones autonómicas. Por tanto, no queda nada para definir una personalidad colectiva distinta de la general española, salvo la lengua. Y en la lengua se han centrado masivamente las acciones legislativas, educativas y de medios de comunicación de los separatistas para levantar una barrera de odio hacia lo español sin regatear presupuestos ni atropellos a la libertad; libertad de educación, de expresión, de empresa, cualquier manifestación de espontaneidad y de naturalidad en el uso de la lengua ha sido cercenada, impedida o multada para imponer la parla sagrada, nacional y canónica.

El resultado de esta política, como suele suceder con las medidas de gobierno que ignoran o violentan la naturaleza de las cosas, ha sido un desastre sin paliativos. Se han derrochado enormes sumas de dinero para nada, se ha hecho del catalán un idioma antipático y detestable para muchos catalanes y no catalanes que, si el enfoque hubiera sido de libre y amigable convivencia con el español, hubieran querido aprenderlo y sin duda estimarlo, se han recortado las oportunidades de éxito profesional a numerosos jóvenes que no dominan lo suficientemente bien el español y se ha generado en el resto de España un sentimiento de hostilidad hacia Cataluña de negativas consecuencias sociales, políticas y económicas.

Al final, la Cataluña real se mueve por un lado y la oficial por otro. El catalán, en lugar de ser una herramienta de intercambio de conocimientos, vivencias y afectos en un clima de flexible bilingüísmo, se ha convertido en un corsé desagradable y en un ceremonial impostado que suena inevitablemente forzado y falso. El destino fatal de las lenguas rituales es el declive e incluso la desaparición. Los nacionalistas, que tanto se vanaglorian de su amor al catalán, se han erigido paradójicamente en sus peores verdugos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El Gobierno del Escollo y la Constitución como único escollo del Gobierno

Federico Jiménez Losantos.  Libertad Digital 21 Julio 2019

Hace tres años, en su gran libro Camino al 18 de Julio, publicado en los 80 años del inicio de la Guerra Civil, Stanley G. Payne dividió las causas de la autodestrucción republicana en tres áreas: la económica, la político-institucional y los liderazgos políticos. Y queda meridianamente claro que, de las tres, la menos importante en apariencia, los políticos y sus caracteres psicológicos, fue la decisiva para llevarnos a la guerra civil.

Hay un elemento clave en las dificultades de asentamiento de la II República: la violencia a la que nunca renunciaron las izquierdas para imponerse. Y tras el pucherazo de las elecciones de Febrero, archidemostrado por Villa y Álvarez Tardío, que fue en definitiva una expresión de violencia contra los partidos de derecha, llegó la llamada "primavera trágica del 36", con la avalancha de ocupaciones de fincas prohibidas y respaldadas a la vez por el Gobierno, el cambio de Jefe del Estado sobre la marcha y contra la Ley -Azaña por Alcalá Zamora- y los centenares de asesinatos políticos ante los que los gobiernos elegidos por ambos entre amigos dóciles, no sólo se mostró indiferente, sino que, en palabras del Presidente del Gobierno Casares Quiroga, se proclamó "beligerante".

"Contra el fascismo", añadió el fatuo y necio Casares. Pero para aquella Izquierda que, como recuerda Payne, ni siquiera condenó la invasión de Etiopía por Mussolini, el "fascismo", irrelevante en la España de 1936 -44.000 votos, el 0´7 del censo, en las elecciones de Febrero- e inexistente en la de 2019, es la excusa comunista que justifica cualquier atropello de la legalidad y el imperio de su violencia.

Pablenin y el comunismo en el Gobierno
Pablo Iglesias, que pasó este 19 de Julio, aniversario del abandono definitivo de la legalidad por la II República, de ser el Escollo para la investidura de Sánchez a colocar comunistas en el Gobierno de España por primera vez desde la Guerra Civil, proclamó la "alerta antifascista" en Andalucía cuando los tres partidos de centro-derecha lograron mayoría parlamentaria. Y Carmen Calvo, inventora del feminismo retrosocialista, llamaba a los opuestos a investir a Sánchez "Frente de obstrucción a la democracia". El fascismo siempre son los otros. La democracia, siempre ellos. Eso es la Izquierda y no da más de sí. Tampoco menos: Iglesias ha pasado de ser el Escollo para el Gobierno a formar el Gobierno del Escollo.

La de Cabra explicará cómo Iglesias pasó en un minuto de escollo a padrino de la democracia. Lo hará a su manera ostentórea, a coces con la Historia y a palos con la realidad, plastilina en su desportillado magín. No le temblarán la laca del flequillo ni el socavón bucal ni la facundia vocal. La ventaja del analfabetismo es que, desprovisto de freno moral, se atreve con todo, y puede justificar una cosa y la contraria en la misma frase. Los sacamuelas de antaño son frailes mudos al lado de estos boquirrotos de corrala, vecindonas de partido y mozos de mulas sin albardas gramaticales. Nunca tanto lerdo quiso dar tanta clase. Pero ojo: parecen tontos, no lo son. Lo que llaman "la batalla del relato" la ganan siempre. Sólo relatan ellos.

La inferioridad mediática y organizativa de las derechas
Desde que UCD dejó el Poder en 1982, los partidos de la Derecha, sin excepción, han competido en destruir los medios de comunicación que representaban su base electoral. Particularmente sañudo ha sido el PP, que de Aznar a Rajoy inauguró una forma suicida de entender la libertad de opinión que consiste en ayudar a los partidos de Izquierda a liquidar los medios creadores de opinión que no obedecen a los partidos de la Derecha. En la radio Aznar colaboró con el antenicidio y Rajoy dirigió el copecidio. En la televisión, Aznar empezó tratando de impedir el imperio de Polanco y acabó consolidándolo y entregando Antena 3TV a Asensio y el grupo Zeta. Cuando, arruinada, ésta quedó a expensas de la autorización para la venta, el Gobierno de Aznar, con Rajoy de intermediario, se la entregó a Planeta.

Cuando el PP volvió al Gobierno, Rajoy y Soraya maniobraron de forma clamorosamente ilegal para consolidar la absorción de La Sexta por A3TV y convertirla en el arma de desestabilización del PSOE auspiciando el apoyo incondicional a Podemos. El resultado es que, hoy, todas las cadenas de televisión nacionales están en manos de periodistas contrarios a la derecha o abiertamente favorables al separatismo y la extrema izquierda. Sus empresas se limitan a disfrutar el duopolio y a mantener, sin oposición política, la prohibición de crear emisoras privadas de radio y TV, con lo que la media España que no vota a la izquierda está sin una sola cadena.

PP, Cs y Vox aspiran al mismo modelo de Soraya: un trato amable a los líderes del partido mientras se trituran las ideas y valores de su base social. A lo que aspiran todos es a tener "un Ferreras o un Wyoming de derechas". Es decir, a que los medios de Derecha sean tan viles como los de Izquierda. Esa falta absoluta de respeto a las ideas y principios que dicen que defienden, y para los que piden el voto, pero que no toleran se defienda al margen de la estrategia cortoplacista de los partidos, sea el PP, Cs o Vox, ha convertido el panorama mediático en campo de exterminio profesional para los que defiendan ideas liberales o conservadoras, si no son sectarias.

Vox, que se anunció como abanderado de la lucha cultural contra la tiranía mediática de la Izquierda, es la gran decepción. Los intelectuales, muchos de ellos colaboradores del Grupo Libertad Digital, no aparecen en tribunas, artículos o tertulias defendiendo sus posturas. En su lugar, actúa un sicariato aristogato que usa las redes sociales para escrachar, al estilo podemita, a los medios que no les bailan el agua a sus líderes, cosa difícil porque hoy dicen una cosa, mañana la contraria, y presumirán, porque lo suyo es presumir, pasado mañana de lo criticado ayer. Esas veletas verdes actúan escoltadas por una matonería batasuna de extrema derecha clerical, única novedad mediática traída por el partido de Abascal y sus Aristogatos.

En resumen: que tanto en las empresas como en esas redes sociales que los anglobobos proclamaron capaces de puentear a los medios clásicos, ha empeorado la ya penosa situación en que nos dejó Aznar. El "invierno mediático" que auguré si dejaba el Poder en 2004 es eterna glaciación. Y sin medios poderosos que conecten a los partidos de derecha con sus bases, se produce lo que estamos viendo desde las municipales y autonómicas: una sucesión de chulerías e improvisaciones, una pérdida de tiempo, una feudalización partidista que impide que cuaje un discurso común ante la deriva social-comunista y separatista a que nos aboca el triunfo de Iglesias, que es también el de la Eta y el PNV, de todos los golpistas y separatistas. Ni uno solo de los enemigos de España dejará de celebrar este Gobierno.

Mañana puede empezar el camino a la III República
La razón de fondo es que lo único que tienen en común, que es el desmantelamiento del Estado y el acoso a la Nación española, es también el programa de cualquier Gobierno PSOE-Podemos. Por mucho teatro que le haya echado Sánchez, todos sabemos que comparte con Iglesias lo que decía inaceptable: la rendición ante el separatismo y la liquidación de la soberanía nacional. El indulto al golpismo catalán y la entrega de Navarra al separatismo vasco son los dos primeros pasos hacia la III República. Para ello, deberá retorcer hasta romperlo el brazo de la Justicia, convertir la sentencia del Supremo en papel mojado mediante las rebajas de la Fiscalía y el Constitucional, dirigidas por Conde-Pumpido, ducho en "mancharse la toga con el polvo del camino"… y con la sangre de las víctimas de la ETA.

Porque lo que desde la investidura del gobierno social-comunista se nos dirá es que todo lo que Sánchez, Podemos y sus aliados separatistas hagan para lograr su propósito, que es liquidar el régimen constitucional, lo harán dentro de la Ley y la Constitución… que admite su reforma. Lo que no admite es que todos los españoles dejen de ser propietarios de toda España, pero la gigantesca maquinaria propagandística de la Izquierda va a tratar de convencernos de que sí, que liquidar España, por fin, la arreglará.

Por eso son esenciales los medios de comunicación en los que se va a dirimir esa batalla de opinión pública. Los escasos medios de oposición a la Izquierda que sobrevivimos al PP no queremos imponer a los partidos su política, como dice el sicariato aristogato, eco de Rajoy. También su PP se quejaba de LD y esRadio mientras bailaba al son de la Sexta y de la SER. Pero esta vez no se trata de subir o bajar impuestos, sino de defender la Nación y la Libertad de unos enemigos que han tomado el Poder. Son los que, con el PSOE al frente en todas las regiones bilingües, ponen policía lingüística en los patios de las escuelas. Y siempre han contado con la complicidad del PP. Y siempre han sabido que Ciudadanos no se opone en serio a la inmersión lingüística, esa mordaza para ahogar desde la cuna la continuidad de todo lo español, sino que se ha inventado el truco del trilingüismo o timolingüismopara evitar la batalla que nunca quiso dar.

La Monarquía, escollo del Gobierno del Escollo
Eso es lo que tiene que acabar en la derecha: la cesión permanente a una política de desmantelamiento del Estado en lo que tiene de español. En política lingüística, Memoria Histórica, Ley de Violencia de Género y en cuantas leyes pretendan cercenar los derechos individuales, que serán todas. Como no tienen Ejército ni milicias, PSOE y Podemos tratarán de cambiar el régimen mediante una miríada de leyes de género, de empresa, de lenguaje "políticamente correcto", y de control "social" de los medios de comunicación, sometidos a tribunales políticos como el CAC o lo que invente la banda del Escollo, que algo inventará.

El único programa político que puede contentar a Podemos y al separatismo es derribar la monarquía parlamentaria, forma de Estado actual de España. Preparémonos, pues, para una campaña implacable contra los "obstáculos tradicionales", hijos del franquismo, y para oírselo al jefe de la facción comunista del Gobierno, que además de colocar a la familia y a la famiglia será un portavoz paralelo del Gobierno, en el que Sánchez se hará el sordo. Para el 20N, tendremos encima una recesión económica brutal. A lo mejor entonces la Derecha ya ha conseguido formar gobierno en Madrid.

En defensa de Vox, en defensa de España
Nota del Editor 21 Julio 2019

Seguimos con la tortura china, gota a gota contra Vox, en vez de aplicarla contra quienes tienen la culpa. Vox sigue y seguirá fiel a sus principios, y eso incomoda a quienes no apoyaron con su voto que siguen empeñados en tumbarla como hicieron con UPyD. Ha salido un tipo del PP, silencioso cuando este grupo mafioso subastaba trozos de España a los nazionalistas, diciendo lo que va a hacer por España y todos se han olvidado de lo que pudieron hacer y no hicieron y de que las promesas electorales son para incumplirlas y más el PP con el espejo que tenemos en Galicia.

La revolución era esto
FERNANDO PALMERO El Mundo 21 Julio 2019

Roca Barea y Villacañas podrán brindar con el mismo cava e igual entusiasmo cuando PSOE y UP firmen un acuerdo de gobierno

Quizá por el impacto de ver el nombre de María Elvira Roca Barea entre la nómina de intelectuales de "izquierda y progresistas" que firmaron un manifiesto pidiendo un "acuerdo profundo y leal entre fuerzas constitucionales", que juzgan de "urgente y necesario", José Luis Villacañas se apresuró a firmar otro que instaba a las "dos principales fuerzas de la izquierda española" a "dar curso" a un supuesto "mandato popular, urgente y necesario" para formar un "gobierno plural y progresista". Roca Barea y Villacañas, enfrentados bibliográficamente por la consideración historiográfica, ética y política que les merecen los imperios, en concreto el español, coinciden sin embargo en la defensa de Pedro Sánchez.

En el manifiesto firmado por el catedrático de Filosofía de la Complutense la opción no deja lugar a dudas. Es explícita: quienes deben formar gobierno son PSOE y UP. En el que rubrica la profesora de la Universidad de Málaga, la genérica alusión a "fuerzas constitucionales" (evitando citar siglas) da una equívoca apariencia de ambigüedad. Pero es obvio, por exclusión, que no existen en España más partidos que defiendan "posiciones de izquierda y progresistas" que el de Sánchez y el familiar de Iglesias-Montero. Como algunos de los firmantes, además, son catedráticos de Derecho no debe ser casual la utilización del concepto "constitucional", ya que, como bien saben, todos los partidos con representación parlamentaria, incluidos ERC y Bildu (TC, mediante), lo son. Lo cual no significa que respeten la legitimidad constitucional. Más bien lo contrario: pretenden su destrucción. Así lo han manifestado los "constitucionales" albaceas del 15-M, escisiones incluidas: la del otro clan familiar, Rodríguez-Kichi, e incluso Errejón, que acaba de liderar una alianza en el Senado para "defender un modelo territorial más descentralizado, plurinacional y con voz propia". Esto es, la voladura del actual.

La revolución era esto. Retóricas aparte. Y los firmantes de los dos manifiestos lo saben. Por eso se excluyen de ambos las alusiones a PP y Cs y se ignora que el PSOE se encuentra más cómodo en el populismo que en la socialdemocracia y que Sánchez llegó al poder gracias al diálogo con los secesionistas. ¿Acaso hay otra izquierda hoy en España? Roca Barea y Villacañas podrán brindar con el mismo cava e igual entusiasmo cuando PSOE y UP, según confirmaron ayer, firmen mañana un acuerdo de gobierno. De izquierda. Progresista. Y constitucional.

Cataluña: espionaje político-lingüístico
Roberto L. Blanco Valdés La voz 21 Julio 2019

En el franquismo existía la Brigada Político Social. En Cataluña, las brigadas político lingüísticas. Aquella se dedicaba a perseguir a la oposición democrática. Estas a espiar, y, en su caso, delatar, todo foco de resistencia en empresas, escuelas o comercios contra la dictadura lingüística impuesta por el independentismo.

El último episodio de esta imposición, dado a conocer por varios diarios de Madrid, lo protagoniza una supuesta ONG que recibe importantes subvenciones de la Generalitat -la Plataforma per la Llengua, en realidad otro Caballo de Troya del separatismo-, que se ha infiltrado de incógnito, aunque con autorización de la Consejería de Educación, en 50 escuelas catalanes. Sin conocimiento de alumnos y profesores, y con la disculpa de promover una actividad lúdica, los activistas de la plataforma espiaban la lengua en que docentes y estudiantes se comunicaban ¡en el recreo! para comprobar la profundidad de la inmersión lingüística, término bajo el que se esconde el plan de exterminar el castellano en Cataluña.

El gran John le Carré escribió El espía que surgió del frío. Estos espías del separatismo no surgen del frío, sino del trío. Del trío, sí: del que forman el proyecto de construcción nacional independentista, la impunidad con la que han podido impulsarlo durante treinta y cinco años (la primera ley de normalización catalana es de 1983) y el engaño generalizado sobre la finalidad que, en Cataluña, como en Galicia, Navarra, el País Vasco, la Comunidad Valenciana o Baleares persiguen los normalizadores.

Empezando por el final, aunque los impulsores de la denominada normalización lingüística -calificación cuya resonancias autoritarias no pueden ser peores- dicen defender las lenguas vernáculas de nuestros territorios bilingües, tal alegación solo es una manipulación dirigida a colar como altruista un fin político sectario: impulsar una ingeniería lingüística dirigida a alcanzar sociedades monolingües. Como con Franco, pero al revés. Aunque, salvo en Cataluña, los nacionalistas están muy lejos de lograr ese objetivo, el monolingüismo forma parte de toda estrategia de construcción nacional digna del tal nombre: de ahí la inquina contra el castellano, concebido como extranjero; y de ahí la limitación de los derechos personales de los hablantes de la lengua común, sostenida sobre la falsa idea de que quienes tienen derechos son las lenguas y no sus hablantes.

Todo ello ha sido posible gracias a la impunidad con la que se ha movido el separatismo. Impunidad política frente a los no nacionalistas, acomplejados hasta el punto de asumir todo o parte de la estrategia normalizadora. E impunidad jurídica, que ha permitido a los gobiernos regionales nacionalistas incumplir las leyes estatales y las sentencias judiciales, con el resultado que está a la vista: niños y profesores espiados por comisarios políticos cuando están en el recreo.

Islas Baleares
El director de Política Lingüística de la socialista Armengol es un xenófobo separatista de ERC
Lluís Segura ha sido concejal de Cultura de Més-ERC en el Ayuntamiento de Lluchmayor (Mallorca).
Segundo Sanz okdiario 21 Julio 2019

Lluís Segura ha llamado "nazis" a los miembros de Ciudadanos y ha comparado a la formación de Rivera con la banda terrorista ETA
Los socios del PSOE en el Gobierno de Baleares prometen el cargo exigiendo la "autodeterminación"

El Gobierno balear que preside Francina Armengol en coalición con Podemos y los nacionalistas de Més ha nombrado como nuevo director de Política Lingüística a Lluís Segura, militante de Esquerra Republicana-Illes Balears y ex concejal de Cultura del Ayuntamiento de Lluchmayor. Este ex miembro de la Ejecutiva del PSOE de Mallorca (2004-2006) tiene un marcado perfil independentista, hasta el punto de lanzar mensajes xenófobos contra los españoles.

Por ejemplo, en un mensaje de Twitter replicó "Pues sí" a otro usuario que decía: "La bandera de España representa a todo el mundo imbécil". De igual modo, en la misma red social, Segura ha escrito perlas del tipo: "España = país de torturadores legitimados por la Santa Inquisición".

El año pasado y siendo concejal de Cultura de Més-ERC en el Ayuntamiento de Lluchmayor respondió a las quejas vecinales por la instalación de lazos amarillos separatistas en un edificio municipal que éstos no serían retirados "mientras España siga sin respetar las leyes internacionales relativas a la libertad de expresión y opinión". Si bien ahora mismo no figura en su perfil de Twitter, Segura ha llegado a lucir en él el icono del lazo amarillo independentista.

Desde Actúa-Vox Baleares calificaron entonces de "intolerable" que "un representante público del Ayuntamiento arremeta contra la presencia de la Guardia Civil en el pueblo o coloque lazos amarillos en las presentaciones y actos de cultura".

Así mismo, los ataques a Ciudadanos por parte de Segura en las redes sociales son de tono elevado. También en Twitter ha comparado a la formación de Albert Rivera con la banda terrorista ETA después de que la formación naranja se atribuyera la retirada de una pancarta en la fachada del Ayuntamiento de Reus (Tarragona) que exigía la libertad de los presos golpistas del procés. Militantes de C’s reivindicación la acción en "cumplimiento a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que insta a garantizar la neutralidad y el respeto a la pluralidad de los ciudadanos".

En otro mensaje, Segura se pregunta si decir "militante de Ciudadanos y de Falange" no es una "redundancia" e incluso habló de que "los nazis de Ciudadanos se reúnen en El Escorial". Actúa-Vox denunció en 2018 que el nuevo alto cargo del Ejecutivo balear "insulta a todo lo que no sea favorable a la independencia de los "Países Catalanes".

Como nuevo director de Política Lingüística, este profesor de Filosofía ha quedado encuadrado en la Consejería de Cultura que dirige la vicepresidenta balear Bel Busquets, integrante de la formación soberanista Més.

Colau también subvencionó a la ONG que espió a los niños que no hablan catalán
VÍCTOR MONDELO El Mundo 21 Julio 2019

El Ayuntamiento de Barcelona otorga anualmente a la Plataforma per la Llengua varias subvenciones: en 2015, 27.000 euros para fomentar el uso de la lengua catalana

Cataluña. El Govern regó con 3,7 millones de euros a la ONG que espiaba en los recreos que se hablara catalán
Educación. Quim Torra permite espías en los recreos para comprobar si los niños hablan catalán

La Plataforma per la Llengua -la entidad que vigila a niños y profesores en el recreo para saber si hablan en catalán- está fundamentalmente financiada por la Generalitat de Cataluña, que desde 2012 le ha inyectado 3,7 millones de euros mediante subvenciones adjudicadas a dedo. Sin embargo, muchas otras administraciones públicas sustentan a la autodenominada "ONG del catalán", entre ellas el Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por Ada Colau.

En 2016, el Consistorio realizó las mismas aportaciones por un montante global de 27.000 euros y con los mismo fines. En 2017 la cantidad quedó rebajada a 20.000 euros al dejar de financiarse la promoción del cine en catalán. No así el impulso de los juegos infantiles en esa lengua, que el Ejecutivo de Colau pasó a sufragar con 8.000 euros, y la enseñanza del catalán a nuevos vecinos de la capital catalana que lo desconocen, que absorbió 12.000 euros salidos de las arcas del Ayuntamiento barcelonés. La Plataforma per la Llengua todavía no ha dado a conocer las subvenciones de 2018 y las del año en curso.

Concesiones a dedo
Además de la Generalitat, del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat Valenciana -que tal y como reveló el viernes este diario también aportó 136.000 euros a la Plataforma per la Llengua desde 2016-, la entidad cuenta con otros pagadores. Entre ellos destaca la Diputación de Barcelona.

En 2017, el ente supramunicipal adjudicó a la ONG 31.000 euros para diferentes proyectos; en 2016 le inyectó 15.000 euros y en 2015, 20.000 euros. Las subvenciones corresponden al periodo en el que la Diputación estaba gobernada por el PDeCAT y ERC, que encargaron a la Plataforma per la Llengua "hacer visible el catalán en los establecimientos con rotulación y carteles en catalán, acercar el catalán a personas de origen extranjero o concienciar a los diferentes colectivos de la importancia del uso social del catalán como lengua de oportunidades".

La concesión de la ayuda fue directa, es decir, a dedo. La Diputación argumentó así que no se permitiera a otras entidades aspirar a la subvención: "Este tipo de proyectos sólo están siendo implementados por esta entidad en nuestro país y es consecuentemente imposible poder realizar por concurrencia pública este trabajo". Queda por comprobar si la Diputación continuará subvencionando a la Plataforma per la Llengua después de que el PSC se haya hecho con su Presidencia gracias a los votos de JxCat, que se mantiene en el Gobierno del organismo.

Las subvenciones de la 'ONG del catalán' superan los dos millones desde 2016
Plataforma per la Llengua ha firmado un convenio con la Generalitat, presidida por Quim Torra, por valor de 1,86 millones en subvenciones, pero también es regada por Ada Colau y por la Diputación de Barcelona
Álvaro Medina www.vozpopuli.com 21 Julio 2019

Plataforma per la Llengua es una de las entidades pancatalanistas que más dinero público recibe. Solo de la Generalitat ingresa, a través de convenios trianuales, cerca de cuatro millones de euros. Su labor es únicamente promover la lengua catalana como herramienta de cohesión social, pero ahora ha admitido espiar a los niños de 50 colegios en el patio del colegio, con el beneplácito y permiso de la Generalitat de Quim Torra.

Es la primera vez que una entidad catalanista exige a la Generalitat traspasar la línea roja de la escuela para imponer la lengua que se habla en los tiempos libres en el patio del colegio. El primer intento del que se tiene constancia fue en 2009 con la colocación de una pancarta con la frase: "Al pati parlem en català". Fue en la escuela Betania, en Cornellá. Los padres hicieron piña y obligaron al centro escolar a retirarla. Desde entonces, no ha habido ninguna institución que se propusiera a instaurar el catalán como única lengua en el recinto, incluidos los recreos.

A raíz de las sentencias del Supremo, que ha impuesto a centros dar el 25% en castellano, se han registrado acoso a las familias que habían denunciado, con escraches en sus viviendas con manifestaciones y lemas, como las ocurridas en la escuela Gaspar de Portolà de Balaguer (Lérida) o en Escuela Pía Santa Anna de Mataró (Barcelona), donde la familia tuvo que cambiar de centro.

La Plataforma per la Llengua ha firmado hasta ahora dos convenios trianuales con la Generalitat para obtener subvenciones. El último de ellos está firmado por el exdiputado del PSC Ferrán Mascarell, que se incorporó en 2010 al Gobierno de Artur Mas; Pilar Pifarré, diputada de CiU entre 2006 y 2010, en plena etapa del tripartito de José Montilla; y por el presidente de esta entidad pancatalanista, Òscar Escuder.

Según el convenio, la Generalitat, a través de distintas Consejerías, como Cultura, con Santi Vila a la cabeza entonces de ser procesado en el juicio del 1-O, Empresa, Bienestar Social, Presidencia, Gobernación y Justicia. Las cuantías no son idénticas, Cultura es la que más aporta, con 405.000 euros, mientras que Presidencia y Empresa otorgan sendas partidas de 372.000 euros. Gobernación ha entregado 360.000 y Familia, otros 291.000. El montante desde Justicia, por su parte, es significativamente inferior, 60.000 euros. Todo ello suma 1,86 millones de euros, a los que hay que sumar otras subvenciones otorgadas por el Ayuntamiento de Barcelona, regido por Ada Colau, que solo el pasado año le otorgó 18.000 euros en subvenciones, aunque también le ha denegado solicitudes por una decena de miles de euros por no pasar notas de corte mínimas o por problemas técnicos; y las Diputaciones, especialmente la de Barcelona.

En Arenys de Mar, por ejemplo, se le concedió 1.533 euros a finales de 2017 para promocionar la cultura de Cataluña en el municipio, gobernado entonces por Estanis Fors (CiU).

El objetivo casi único es tratar de que el catalán sea la única lengua vehicular en Cataluña, a costa de reducir a la mínima expresión el castellano. Para ello, defienden el uso del catalán en todos los ámbitos, o mantener y proteger los derechos de los catalanohablantes, sin importar las consecuencias para otras lenguas.
Subvenciones también desde Valencia

Si a los 1,86 millones, dados entre 2016 y 2018 por parte de la Generalitat, hay que sumar otros 2,36 millones desde 2012 a 2015, a través de otras subvenciones, incluido el convenio firmado también con el ejecutivo catalán, entonces en manos de Mas. En el último convenio no aparece partida alguna de Educación, pese a ser uno de los temas que más importa ahora a esta ONG.

Las subvenciones concedidas a Plataforma per la Llengua también han traspasado fronteras. La Generalitat de Ximo Puig (PSPV) ha regado desde 2016 a esta entidad para sufragrar la promoción del valenciano en distintos sectores. Las ayudas superan en este trienio los 136.500 euros. Una de ellas fue de 48.125 euros para el "fomento de trabajo de investigación y de estudios en el ámbito de la planificación lingüística".

La plataforma usa el dinero para potenciar la lengua valenciana en la música, ámbitos sociales. Las ayudas públicas no superan los 48.125 euros.

Generalitat de Cataluña
Torra financia un estudio sobre los nombres de las cigarras en catalán
Raquel Tejero okdiario 21 Julio 2019

El informe se ha plasmado en una infografía interactiva.
Torra permite que se espíe a maestros y alumnos para denunciar el uso del español

La Generalitat de Cataluña de Quim Torra ha financiado un estudio infográfico en el que se recogen por primera vez las denominaciones en catalán de las especies y subespecies de cigarras que se pueden encontrar en Cataluña y en zonas geográficas cercanas.

Se trata de un informe elaborado por el TERMCAT, el centro de terminología de lengua catalana creado por el Govern. Este departamento financiado con dinero público tiene como misión, según su propia página web, "coordinar la actividad de terminología en catalán, a través de la prestación de servicios de calidad, la creación de productos de terminología y la normalización de los neologismos, para garantizar la disponibilidad de la terminología catalana en todos los sectores de conocimiento".

En este caso, el TERMCAT ha llevado a cabo un estudio para poder usar el catalán a la hora de hablar de las cigarras “con los correspondientes nombres científicos”. Los nombres catalanes han sido fijados por una ‘Comisión para la Nomenclatura Catalana’ de la especie, constituida por varios especialistas catalanes.

La infografía recoge 19 especies y subespecies de cigarras, tales como la cigarra sangrienta, que se ha denominado como ‘bruñidora ala-roja’; la ‘cigadella alacurta’ o la ‘cigalella menuda’. Además , en la mayoría de los casos, se incluye una terminología adaptada al valenciano, pasándose a denominar como ‘xitxarreta’.

El estudio se ha plasmado en un documento interactivo en el que el usuario puede consultar los datos de cada cigarra. En el proyecto también ha colaborado ‘cicada.cat’, una web catalana especializada en esta especie y desarrollada por la Universidad de Gerona.

El TERMOCAT de Torra ha realizado estudios anteriores y continuados sobre otros aspectos como la música, para buscar los términos más adaptados para traducir el español al catalán y donde el flamenco, por ejemplo, pasa a llamarse ‘flamenc’.
 


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