AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 24 Julio 2019

Del aventurerismo a la coalición
Editorial El Mundo 24 Julio 2019

Ocurrió lo que tiene que ocurrir cuando un candidato no se trabaja la mayoría que necesita para su propia investidura. Sánchez perdió la primera votación con una contundencia que expresa bien su realidad parlamentaria: 124 votos a favor, 170 en contra y 52 abstenciones. Únicamente le apoyó el PSOE y el diputado del partido de Miguel Ángel Revilla. Y solo la abstención a última hora de Podemos evitó que la derrota fuera aún más aparatosa. Con esa decisión espera Pablo Iglesias allanar el camino de una negociación exprés -más de tres meses comprimidos en 48 horas- que permita alumbrar el primer Gobierno de coalición del actual periodo democrático. Para ello, Sánchez deberá ceder a la formación morada más y mejor espacio en el Consejo de Ministros. Que es exactamente lo que ha tratado de evitar.

Insistiremos cuantas veces haga falta en la misma idea: Sánchez no está descubriendo ahora que Podemos es una fuerza antisistema que no cree en el libre mercado ni en la unidad de la nación. Sánchez lo sabe desde hace años. Pero necesitaba su impulso para llegar a La Moncloa a cualquier precio, como necesitó a los independentistas responsables de un golpe de Estado. Escaló al poder usando una escalera infamante, y una vez arriba ha pretendido tirar la escalera para que el electorado futuro olvidara cómo había subido. A tal fin reclamó la colaboración de PP y Cs, partidos incompatibles con el nacionalismo y el populismo. Aliados de Sánchez en un ciclo político que comenzó en la moción de censura y que aleja al PSOE de su mejor tradición constitucionalista. Tercamente se repite el mismo plan en Navarra, en Baleares, en Valencia, en Barcelona. Y si hay acuerdo en el reparto de sillones, pronto también en el Gobierno de España. La lógica de la escapada que el aventurero Sánchez comenzó en 2016, tras su defenestración en Ferraz, le conduce derechamente a ser el primer presidente que cogobierna con el populismo de observancia marxista y querencia plurinacional.

No es el Gobierno que este país necesita, pero es aquel al que puede aspirar el presidente en funciones si nos ceñimos a sus actos. Es el Gobierno que deberá gestionar la sentencia del juicio del 1-O. Y es también el Gobierno que deberá hacer frente a la desaceleración de la economía. Ayer conocimos el informe del Fondo Monetario Internacional, que por fortuna revisa al alza las proyecciones de crecimiento para España en 2019, año en que nuestra economía crecerá hasta el 2,3% según el FMI. Pero sus predicciones para el 2020 no son tan halagüeñas: mantiene su estimación del 1,9%, el mismo dato que prevé Bruselas y una evidencia de que, pese a la mejora para este año, la economía española está perdiendo fuerza. Como sucederá en toda la zona euro. El contexto de ralentización global exigirá equilibrios y ajustes que pondrán a prueba la cohesión y el criterio de ese hipotético Ejecutivo.

La mascarada
Carlos Esteban eltorotv.com 24 Julio 2019

Pues así es, señores, como terminan las democracias. Los partidos van paulatinamente cooptando una ideología dominante, ocupando un mismo espacio, representando una misma opción, separados solo por la retórica y el intenso deseo de gobernar, hasta que irrumpe un nuevo partido y la reacción de todos revela el teatrillo.

Pedro Sánchez no respondió ayer a Santiago Abascal, pero sí, sin saberlo, respondió a mis dudas. Acudió a la réplica, pero no para referirse a nada de lo que hubiera dicho el líder de Vox, sino al nebuloso fantasma que tiene en la cabeza con esa etiqueta y que quiere amartillar en la opinión pública, y se dirigió a sus cómplices en la cámara, a todos los demás partidos, para reforzar las consignas, para recordarles que son, en realidad, un partido único cuyas ‘familias’ y sensibilidades mantienen siglas distintas y se disputan las sillas. Este es el intruso; con este reconocido como legítimo volveríamos al pasado, cuando el Parlamento representaba, horror, distintas ideologías y había que defenderlas.

¿Quieren leer el epitafio de la democracia, escrito por toda una redactora jefe de El País, el diario oficial del régimen? Aquí lo tienen, de una Raquel Peláez, en Twitter: “Con qué ligereza se está aceptando en este país el hecho espeluznante de que Santiago Abascal tenga turno para hablar en el Congreso de los Diputados”.

El hecho de que un partido democrático, que cumple todos los requisitos dispuestos en la Ley de Partidos y que ha obtenido el respaldo de millones de votos tenga turno para hablar -‘parlamento’ no viene de ‘callar’- es un hecho “espeluznante” que no deberíamos “aceptar con ligereza”.

Digiéranlo despacio, porque es la perfecta negación de la democracia. Hay ideas que no pueden tener representación, aunque acepten las reglas de juego; aunque ni siquiera sean disparatadas ni piensen en cambiar el régimen ni en aplicar cosas extrañas, nunca probadas, sino volver a un módico de racionalidad y sensatez ampliamente representadas en los mismos partidos del espectro hace no tantos años. No ya actuar: ni siquiera hablar. ¿Entienden? ¿Cómo se llaman los regímenes en los que hay opciones ideológicas que no tienen la posibilidad legal de hablar? Creo que el nombre no es ‘democracia’, pero no me hagan mucho caso.

Peláez es sincera y abierta, pero su postura la hemos visto expresada igual en la campaña y en los pactos postelectorales, y ahora el propio presidente del Gobierno la ha escenificado de modo que no quede la menor duda. Y uno puede aborrecer con toda el alma cada uno de los puntos del programa de Vox, es perfectamente legítimo, faltaría más; pero ni uno solo, o el principio en el que se basa, ha dejado alguna vez de defenderse por partidos exquisitamente democráticos en los países de Occidente, incluida España en la presente democracia.

La democracia es un sistema inherentemente inestable. Tiene mucho de tregua entre banderías, ninguna de las cuales puede imponerse a las demás por la fuerza. Es incómoda, porque supone reconocer la legitimidad de ideas muy distintas, una situación, precisamente, que se va ‘resolviendo’ mediante ese proceso del que hablaba al principio, hacia un consenso que haga imposible discutir lo importante, como cosa asentada e inmutable de la que ya no se habla, y se pierda luego en detalles y disputas de patio de colegio.

Si fuera a desaparecer mañana mismo, Vox ya habría cumplido una inapreciable misión: dejar todo eso meridianamente claro, exponiendo a la luz lo que muchos venimos diciendo hace algún tiempo.

Gobierno de colisión
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 24 Julio 2019

La única duda que subsistirá hasta mañana, salvo sorpresa hoy, es si Pedro Sánchez prefiere gobernar en funciones hasta noviembre, que para lo que hace le vale, o si las encuestas no son tan buenas como dice Tenazas, se rinde y forma con Iglesias un Gobierno que no será de coalición sino de colisión. En la electrizante tarde del lunes, Iglesias volvió a cornear a Sánchez pero, aunque a la defensiva, lo hizo de modo que uno de los dos tendrá que tragarse lo que dijo. Si Sánchez ve, y bien a la vista está, que con Iglesias no cabe alianza segura, no puede dejarlo entrar en el Gobierno, porque lo dinamita en seis meses. Si Pablenin cree, con motivo, que el liderazgo a la izquierda de la izquierda lo tiene ya en propiedad y como fiduciario del separatismo, puede quedarse en su mansión a esperar que el PSOE lo llame de nuevo tras las generales de noviembre. Eso, si el resultado es similar al de abril. Si el PP resucita a la derecha, Sánchez estaría peor que él.

Aunque superó a Margarita Xirgu haciéndose la víctima, Iglesias emulaba a Cisneros cuando, muertos los Reyes Católicos, recibió a unos nobles levantiscos que inquirieron cuáles eran sus poderes para mandar en España. Y se dice que Cisneros, viejo ya, descorrió una cortina que daba al patio de armas, donde sesteaba reluciente un buen número de cañones, y dijo: "Estos son mis poderes". Captada la indirecta, los nobles se largaron.

Los cañones de Iglesias eran menos brillantes, de hecho sólo era un cañón, pero no menos peligroso que los de Cisneros: el lloriqueante Asens. Al descrédito actual de la casta política catalana ha contribuido la exhibición de su tradicional cobardía y esa costumbre gemebunda y nauseabunda de pedir amor y diálogo, con lágrimas en los ojos, a los españoles a los que agreden. Son como el maltratador que culpa a la esposa de la paliza que le da. Pero al sentar a su lado al llorón que apenas balbuceaba español, Iglesias mostró que él no es sólo -y solo- Podemos, sino su circunstancia: los separatistas, dos de las tres patas del Plan Roures (PSOE-Podemos-ERC) para liquidar el régimen del 78, camino de la República.

Lo normal, pues, sería que Sánchez fuera a nuevas elecciones para mejorar su posición. Pero Sánchez es lo que sea, menos normal. Nunca nos hemos jugado tanto, de forma tan frívola y sin ninguna necesidad.

De entre la hojarasca
Emilio Campmany  Libertad Digital 24 Julio 2019

Los políticos hacen con nosotros lo que los antidisturbios con los manifestantes violentos: nos tiran granadas de humo para que no veamos lo que pasa. El País, nunca inocente, sólo encuentra una certeza, que PSOE y Podemos tienen hasta el jueves para negociar un pacto de gobierno. Le pasa a este periódico que miente hasta cuando no pretende hacerlo. Y la cuestión es clave para entender entre tanta hojarasca lo que ocurre. La verdad es que PSOE y Podemos no tienen hasta el jueves para negociar. Tienen dos meses, hasta la fecha de septiembre en la que haya que convocar elecciones generales para que se celebren en noviembre. Ninguno de los dos partidos tiene necesidad alguna de ceder hasta ese momento. Sánchez puede displicente seguir ofreciéndole a Iglesias un plato en la cocina y éste enrabietado continuar exigiendo que le dejen sentarse en el comedor con los mayores. Hay tiempo de sobra. En el caso de Sánchez, además, durante los dos meses que faltan para que sea inexcusable convocar elecciones, podría darse la feliz circunstancia de que Casado y Rivera se ablandaran, o los ablandara alguien, y se convencieran, especialmente Rivera, de que más vale dejar gobernar a Sánchez que acudir a medirse con él en las urnas.

Es posible que PSOE y Podemos estén condenados a entenderse. Es probable que Iglesias no sea capaz de mantener el órdago hasta el final por miedo a que Errejón y Carmena le levanten la merienda en unas elecciones en noviembre. Cabe que Sánchez no quiera realmente ir a nuevas elecciones, porque una cosa es lo que Tezanos nos dice y otra muy diferente lo que le dice a su señorito. A lo mejor, incluso, tanto Iglesias como Sánchez quieren llegar a un acuerdo y lo único que ocurre es que ambos quieren extraer, antes de cerrarlo, tantas ventajas como puedan para sus respectivas formaciones. Puede que todo esto sea así. Pero lo improbable es que ese acuerdo llegue este jueves, habiendo como hay tiempo de sobra para seguir negociando y, por lo tanto, sin que haya necesidad inmediata de que ninguno se apee del burro en el que están subidos.

Otra cosa es el daño que mientras tanto hace a la Constitución y al rey el empleo de estas tácticas de fulero. Para empezar, Sánchez se hace proponer por Don Felipe como candidato a la presidencia del Gobierno sin tener apalabrado un solo apoyo relevante. Olvida que, cuando después de unas elecciones el monarca recibe a todas las fuerzas parlamentarias, no lo hace por mera cortesía, sino para comprobar si algún candidato tiene respaldos suficientes para ser investido y en consecuencia proponerlo. No sólo, sino que Sánchez, ya candidato, continuó negándose a negociar nada. Este comportamiento es de algún modo inconstitucional porque deja sin razón de ser las consultas del rey, ya que, para acabar proponiendo al cabeza de la lista más votada por el mero hecho de serlo, no hace falta que Felipe VI consulte a nadie. Fatuo, soberbio, egocéntrico e insensato, además de algo corto.

La decadencia de Europa
Jesús Banegas ABC 24 Julio 2019

Los hechos y noticias que desde hace algunas décadas hablan de Europa muy raramente están asociados a su progreso; suelen invitar al pesimismo acerca de nuestro futuro. La reciente evolución de la economía, de la población y, sobre todo, de los valores morales que han venido sosteniendo durante siglos nuestra pujanza cultural muestran evidentes signos de decadencia.

En materia económica, los países europeos hace décadas que se están viendo superados no sólo por los emergentes asiáticos -Corea, Singapur, Taiwán, China, etcétera-, sino también por EE.UU. Como consecuencia, el peso relativo de Europa en el mundo lleva décadas decayendo, no sólo en términos económicos, también tecnológicos y sobre todo en innovación. Es bien conocido que el protagonismo europeo en la nueva economía digital es de segunda fila: los grandes gigantes tecnológicos están todos fuera de nuestras fronteras y nadie espera que los innovaciones por venir se vayan a generar aquí. Y por si no fuera suficiente con lo dicho, el Reino Unido está dando marcha atrás a su integración económica y política en la UE, lo que sin duda nos debilitará aún más. Mientras tanto, el crecimiento de la población europea está fundamentado -cada vez más- en la inmigración, habida cuenta la baja y decreciente tasa de natalidad. Europa es cada vez más norteafricana, social y culturalmente, algo que está haciendo proliferar movimientos xenófobos que nada bueno auguran.

Los valores culturales que han construido y amalgamado nuestra civilización están en crisis y muy particularmente una institución ejemplarmente representativa de la misma: la familia. Y en última instancia vivimos una época ayuna de líderes políticos de altura que puedan hacerse cargo de nuestras dificultades y liderar su superación. Todo lo dicho no es algo que tengamos que aceptar como en las -irreversibles- tragedias griegas, porque estamos muy a tiempo de remediarlo. En materia económica, como diría Julián Marías, está en nuestras manos afrontar y resolver los problemas que nos aflijen:

-Profundizando en el mercado único, hasta convertirlo en lo mas parecido al grande y homogéneo mercado norteamericano.

-Eliminando trabas a la innovación empresarial, hoy demasiado constreñida por normativas perfectamente prescindibles.

-Favoreciendo -no prohibiendo, como hasta ahora- concentraciones empresariales que permitan competir con los gigantes tecnológicos -no europeos-, como en el caso de las telecomunicaciones, mercado en el que Europa tiene diez veces más empresas que EU.UU. y China juntos.

-Disminuyendo la presión fiscal, que resta dinamismo al crecimiento de la economía y del empleo.

-Eliminando subvenciones y gasto público clientelar, que benefician a unos pocos a costa de la inmensa mayoría.

En cuanto a la inmigración, es necesario y urgente afrontar tanto su necesaria existencia, como una regulación que sólo puede ser comunitaria, al menos entre los países miembros del Acuerdo de Schengen. Mirar irresponsablemente para otro lado, tratar de desviar los problemas al vecino y hacer cada país una política distinta, es lo peor que nos puede pasar y que ya nos está pasando. Se trata de un asunto crucial, que la irresponsabilidad de los políticos europeos está dejando de agendar y resolver cuanto antes.

En el orden moral llama la atención el desmoronamiento de los principios vertebradores de nuestra civilización occidental y muy en particular de la familia. Los enemigos de las instituciones sociales espontáneas, creadores de artificios orientados a la atomización de la sociedad y a su dependencia del Estado, han venido teniendo éxito en Europa como ponen de manifiesto:

-La sustitución de la familia -cuna del compromiso, la fidelidad, la solidaridad y la trasmisión de las buenas costumbres- por el aislamiento y la soledad que engendran los hogares unipersonales; que en Suecia ya superan el 50 por ciento.

-La decadencia del matrimonio -compromiso y estabilidad- y la emergencia de nacimientos gestados por madres solteras, que de nuevo en Suecia alcanzan el 55 por ciento.

-La generalización de las desgracias -pobreza, mala educación, abusos, hábitos destructivos, etcétera- se centra mayormente en hogares monoparentales y escasamente en familias intactas.

-La violencia de género -con Suecia como distinguido líder mundial- es mucho más frecuente donde la familia nuclear, semánticamente despreciada como «heteropatriarcado», está mas diluida.

-En los países nórdicos, donde más lejos ha llegado la crisis forzada de la familia, cada vez más gente -casi un 50 por ciento en Suecia- no tiene quien la despida de este mundo cuando fallece.

En una sociedad abierta, a diferencia del homo sovieticus que tan magistralmente retratara la premio Nobel Svetlana Aleksiévich, siempre es posible -como sostenía Karl Popper- salir del error y emprender el camino del acierto; y es lo que en Europa debiéramos hacer cuanto antes. Es el tiempo de autocríticas y reformas para vencer la decadencia de una Europa que aún está a tiempo de revertir su destino, para mejor.
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Jesús Banegas es presidente del Foro de la Sociedad Civil.

La guerra civil de Abascal
Pedro de Hoyos Periodista Digital 24 Julio 2019

Estoy íntimamente convencido de que la derecha, esta nueva derecha sin complejos, ganaría muchos votantes si hablara menos de Franco, Indalecio Prieto y Calvo Sotelo y arrebatara a la siniestra izquierda actual parte de su discurso social. Hablar de Franco es lo que quiere Sánchez. E Iglesias. Hablar de la segunda República es lo que quiere esta cohorte de catetos que no buscan la tercera, no, no nos confundamos, buscan la Segunda República Bis.

A la nueva derecha le toca hablar de los españoles, claro, de los españoles que no pueden acceder a una vivienda por los sueldos de miseria, que no pueden acceder a las subvenciones porque nos gastamos el dinero en chiringuitos macarras y sectarios. A la nueva derecha toca hablar de emigración ilegal, insistir en la ilegal, machacar con la ilegal, deshacer el discurso del racismo. Regalo un eslogan: “ No es racismo, es legalidad. Cámbienla o aplíquenla.”

Hablar de la Segunda República, de Calvo Sotelo o, ya puestos, del General Prim es un regalo a la dialéctica de sus enemigos, es darles la razón… de cara a aquellos votantes que reciben un mensaje sin analizarlo. Cierto que hay que deshacer tanto entuerto ideológico interesado, claro que esa es una batalla. Claro que hay que dar la batalla de la ideologización interesada de los medios, claro que hay que “desmarxistizar” la sociedad. Claro que hay que combatir la relativización social, claro. Pero huyendo como alma que lleva el diablo de la dialéctica guerracivilista que pretenden los contrarios.

Hay asuntos en los que debió insistir, ocupando el tiempo que usó para la guerra civil, maldita guerra civil. Preguntar a Sánchez cómo va a dar cobijo en España a los asaltantes que hirieron a los guardias civiles, preguntar cuánto se tarda en expulsar a los menas que violan y asaltan, volverlo a decir, volverlo a preguntar, volver a preguntar cuántos de esos recursos se podían desviar para ayudar a los pequeños empresarios.., Lo hizo, sí, algo de ello dijo, pero quedó todo tapado bajo el oportuno, para sus rivales, discurso de la guerra civil. Sobra, es el pasado, es el discurso de la rabia,es el discurso de ellos, dejémosles con ello.

A la nueva derecha debe interesarle más el presente y el futuro, dejémosles a ellos vivir en el pasado. Líbreme Dios de corregir a los políticos, ya tienen suficientes asesores para equivocarse sin mi colaboración pero esta es mi opinión.

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La estampida del elefante
RAÚL DEL POZO El Mundo 24 Julio 2019

Gobierno o bloqueo y hubo bloqueo y derrota de Pedro Sánchez. Sabido es que este político se crece en el castigo, pero ayer perdió el primer combate. "Su soberbia le está matando", le dijo Ana Oramas de Coalición Canaria. Vuelve la soberbia del viejo PSOE según los veteranos de IU. "Nos ha llamado inútiles" se quejó Laura Borrás. "Ha crecido ante la humillación un nuevo Pablo Iglesias, el gran animal político. Al PSOE lo sacas del guión de Iván Redondo y vuelve a las andadas", comenta un dirigente de Podemos. Muchos diputados se han sentido despreciados con la falsa majeza y chulería de un político sin votos suficientes que les exigía la abstención después de insultarlos. Puso a caldo a los de la cancurdia y a los izquierdosos y le han respondido acusándolo de mentiroso y negligente. En la segunda sesión del debate de investidura con ERC, PNV, Junts x Cat, Bildu, Compromís, Coalición Canaria UPN y PRC se notó la desbandada y quedó claro que el elefante del lazo amarillo sigue amenazando no sólo en la calle sino en las instituciones. Durante la sesión de investidura sonó todo el tiempo su trompa, a pesar de que Pedro Sánchez habló al principio como si no lo viera. Tanto ERC como los posconvergentes en vibrantes intervenciones, informaron que el elefante ya es manada en vísperas de la sentencia al procés. La política ya no es sólo la lucha por el poder, como probó el libro No mirar a un elefante, sino la lucha por la fábula y la de los separatistas ha logrado que los españoles no dejen de pensar en que el elefante configura gobiernos.

Laura Borrás consideró en su discurso que Pedro Sánchez ha protagonizado una oda al bloqueo y ahora pide a la cámara que no bloqueen la investidura. "¿Por qué deberíamos votarle? -se preguntaba-. Si con usted ha incrementado la represión". Los diputados separatistas proclamaron ante toda la nación que la unidad de España ha dejado ser un proyecto legítimo en el momento que en su nombre han atropellado los derechos humanos. Gabriel Rufián en un ingenioso discurso recordó a Pedro Sánchez que ha llegado a la investidura sin números: «¿Qué hace pidiendo la abstención a las derechas y olvidándose de nosotros? ¿Merecemos que los hijos de Aznar y de don Pelayo pasen por encima de nosotros?". Retrataron a Pedro Sánchez como un tipo que juega a la ruleta rusa dando una segunda oportunidad a Casado, Rivera y Abascal. Tan crecidos están los separatistas que esperan, hablando de mesas de diálogo y de solución política, que Pedro Sánchez sea elegido un jueves-milagro para acelerar la estampida del elefante.

A fuego lento
Ignacio Camacho ABC 24 Julio 2019

No por repetido resulta menos irritante el espectáculo de los diputados separatistas blasonando en el Congreso de su rol esencial en la gobernabilidad del Estado. De un Estado con el que quieren romper y cuyo orden jurídico y político -o sea, la Constitución- no sólo detestan y desafían sino que se permiten calificar de infrademocrático. Pero allí están ellos, disfrutando de la libertad que les concede ese raro aparato de opresión -además de otras prebendas más prosaicas- para por un lado denunciar su supuesto carácter autoritario y por el otro decidir quién debe gobernarlo. Sería ingenuo denunciar la contradicción de este cinismo tan propio de los nacionalistas, que ellos consideran simple sentido pragmático. Los viejos comunistas lo llamarían «entrismo», la táctica de combatir desde dentro al adversario. Pujol la utilizó desde el primer momento pero al menos se molestó en simular una cierta lealtad, aunque en Cataluña y en privado presumía -como luego Mas- de su astucia para el engaño. Rufián y compañía, en cambio, proclaman su falta de compromiso sin el menor reparo y se permiten lanzar ultimátums ufanándose con desdeñosa soberbia de tener la sartén agarrada por el mango. En esto bien llevan razón: ni siquiera la quiebra del bipartidismo ha logrado que dejen de ser aritméticamente necesarios.

Ese exhibicionismo provocador y arrogante debería avergonzar o más bien sublevar a Pedro Sánchez, si quedase algo de dignidad política en el personaje. Le están diciendo sin sutilezas ni ambages que lo apoyarán porque lo suponen receptivo a sus intereses: complaciente, dúctil, manejable. Que quieren un presidente que bajo la benévola etiqueta de dialogante se muestre comprensivo con su voluntad de separarse, y que mientras encuentran el modo o la oportunidad de hacerlo no les agobie con demasiadas exigencias legales. Alguien, en suma, que les dé margen para preparar su siguiente demarraje, que no se inmiscuya en sus asuntos, que les quite de encima a jueces y fiscales y que no sea escrupuloso con sus propias responsabilidades.

Al independentismo, lo dijo Otegi, le conviene la coalición entre el PSOE y Podemos. Tampoco es que la vayan a colmar de favores: como primera providencia, en cuanto salga la sentencia del Supremo se apresurarán a montar un buen tiberio, y se harán valer a cara de perro en cada ley y cada presupuesto. Pero es lo mejor a lo que pueden aspirar: eso que Borrell llamó política de ibuprofeno. En su estrategia más sensata, la de Junqueras y los exconvergentes más posibilistas, el procés necesita un replanteamiento que pasa por seguir construyendo estructuras de secesión y ampliar su base social con el tiempo. Para reformular su proyecto les viene bien un gobernante que les deba el puesto y no estorbe mientras cocinan un nuevo envite a fuego lento. Y eso es lo que esperan encontrar en Sánchez: un clon de Zapatero.

Sánchez veta al partido de Ortega Lara y corteja al de quienes lo secuestraron
EDITORIAL  Libertad Digital 24 Julio 2019

Abascal tenía toda la razón: el PSOE prefiere ir de la mano de los proetarras.

Tiene toda la razón el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) al criticar la "cobardía de Pedro Sánchez frente a Bildu en el Congreso, después de que haya optado de forma deliberada por no hacer referencia a los crímenes de ETA ni a la justificación permanente de la formación abertzale sobre los mismos". Ciertamente, la nauseabunda y servil condescendencia con la que el candidato socialista a la presidencia ha tratado a los proetarras –así como a las formaciones golpistas catalanas– es clara prueba de que Sánchez, tal y como denuncia Covite, "ha preferido no incomodar a su potencial aliado de cara a la investidura antes que recordarle, como era de justicia, que sigue justificando el asesinato selectivo de seres humanos". Incluidos no pocos socialistas.

Ciertamente, aun cuando Sánchez llegara finalmente a un acuerdo con la extrema izquierda podemita, todavía le seguiría siendo necesario el concurso de separatistas catalanes y vascos para ser investido presidente. Y, consciente de ello, no sólo no ha querido recordar a Bildu su abyecta complicidad con el terrorismo etarra, sino que ha llegado incluso al repugnante extremo de decirle a su portavoz: "Yo a su grupo no le veto, respeto la legitimidad que tiene", así como a manifestar que socialistas y proetarras "compartimos cuestiones, que tienen que ver con los derechos sociales, o con la Memoria Histórica, a la cual agradezco que haga referencia".

La total carencia de escrúpulos de quien, por conservar la poltrona, es capaz de compartir "memoria histórica" y protección de "derechos sociales" con el altavoz de una banda terrorista que ha segado criminalmente la vida a un millar de españoles es tan infame como lo es el antidemocrático ostracismo que los socialistas –y desgraciadamente no sólo ellos– practican contra una formación liberal-conservadora de impecables credenciales democráticas como Vox: Sánchez no sólo no ha querido, en su turno de replica, dirigir siquiera la palabra a Santiago Abascal, sino que los portavoces del PSOE siguen tratando al partido de José Antonio Ortega Lara como una excrecencia antisitema a la que no se debe otorgar la menor legitimidad.

Así las cosas, y teniendo presentes las alianzas ya consumadas de socialistas y proetarras en lugares tan importantes como Navarra, nadie ha demostrado tanto que Abascal acierta al afirmar que "Sánchez prefiere a Otegi antes que a Ortega Lara" que el propio candidato socialista a la presidencia del Gobierno.

La realidad finalmente se ha impuesto y estamos condenados a una de las dos siguientes opciones: o la repetición de Elecciones en noviembre, o la conformación de un Gobierno de coalición con dirigentes de extracción populista y comunista sustentado, a su vez, en la condescendencia nada gratuita del separatismo.

Con el nacionalpopulismo
Es decir, la misma fórmula que se estrenó en la moción de censura y que activa todas las alarmas con los precedentes ya conocidos: si el independentismo se atrevió contra un Gobierno del PP apoyado en esto por Ciudadanos e incluso el PSOE, ¿cómo no va a hacerlo con un uno que le puede deber su propia existencia?

Añadir a esa fórmula el populismo de Podemos, que tiene derecho a exigir su cuota sin duda, resulta de lo más inquietante pero refleja a la perfección la naturaleza de Sánchez, deudor ahora de su propia trayectoria: como ése es el campo que él mismo ha sembrado, con esos bueyes ha de arar.

El jovencito Frankenstein
DAVID GISTAU El Mundo 24 Julio 2019

Cuando nos hablaron del Gobierno Frankenstein, lo que no sabíamos es que se referían a la versión de Mel Brooks. Porque cualquiera que haya pasado estos dos días encerrado en el Congreso de los Diputados con los futuros artífices de la segunda Transición, aparte de salir despavorido hacia el extranjero con lo que le haya cabido en el coche, habrá concluido que a este momento español sólo le falta Marty Feldman haciendo de Igor con una cartera de ministro. Una cualquiera, ornamental, creada para mantenerlo entretenido como la que Sánchez quiere darle a Irene Montero para que la use, mero cargo de fogueo, como complemento de vestuario. Ministerio de Chorradas de Podemos, de nueva creación, sin dotación presupuestaria. Y a ver si cuela.

Al final, la coalición saldrá. Aunque sólo sea por miedo a la penalización social en caso de fracaso y porque todavía queda gente convencida de que ahí fuera hay una España fascista -redundancia- que requiere ser sanada a base de refundarla como otra cosa. En este sentido, estremece constatar a qué siglas convoca Rufián para encomendarles la reinvención española: excepto el PSOE, a aquellas que sólo tienen como elemento común, más allá del salvoconducto progresista, el afán histórico de destruir España -¿qué puede salir mal?-. Pero, mientras eso se decide en el laboratorio secreto al cual no tenemos acceso, a los cronistas nos toca prestar atención a una sesión parlamentaria, la de ayer, en la que todo, incluidas las tribunas semivacías, era un recordatorio de intrascendencia.

Rufián progresa adecuadamente. Acaba de alcanzar el estadio evolutivo en el que uno aprende que existió alguien llamado Unamuno. Es verdad que lo interpreta a su manera porque ha convertido a Unamuno en un independentista catalán que desde el más allá ve en los antidisturbios españoles una mutación de Millán Astray, a quien Rufián llamó Millán Estrich o algo así. Rufián trajo, para compartirlo con la cámara, el secreto de una expresión manida que para él era nueva: "Venceréis pero no convenceréis". La pronunció como si estuviera dispuesto a conceder un quesito del Trivial al diputado que adivinara la autoría de la misma. Rufián tiene una conciencia solemne del papel que le toca desempeñar en sustitución de Junqueras y por ello declaró que no volverá a hacer las payasadas que le dieron fama como humorista involuntario en Madrid. Hay un riesgo ahí, ¿eh?, como cuando Jim Carrey dijo que quería ser tomado en serio como actor y por ello dejaría de poner caras.

Rufián volvió a enfrentar a Sánchez al elefante en la habitación. También lo hizo después Laura Borràs, con referencias más explícitas al 155, a la mitología de los exiliados y a ese sentimentalismo victimista que bañó en poesía, de forma que llegamos a temer que su bancada se pusiera a cantar el Imagine reglamentario. Es verdad que, en la respuesta a ambos, Sánchez no fue nada ambiguo cuando les recordó que no existe una sociedad catalana monolítica e independentista y que hay una contradicción si quien llama a negociar asegura al mismo tiempo, como hace Torra, que no concibe otra cosa que la unilateralidad golpista del que promete que lo hará de nuevo.

Pero, estos días, los partidos que reparten las credenciales de progreso y pretenden agruparse en torno a ellas impusieron una jerarquía de los problemas por resolver que concede más importancia a todas aquellas causas en las que les resulta más fácil coincidir. Lo social, lo ecológico, lo justo, lo feminista, las banderas colectivas en las que la vicepresidenta Calvo y el ministro Marlaska vetan a los monstruitos de Colón porque el mejor de los mundos posibles sólo puede construirlo -y disfrutarlo- la izquierda.

Así, fue revelador cómo Bildu se caracterizó en boca de su portavoz Mertxe -lo que hay que hacer para no ser Merche- Aizpurúa: definió a su partido a través de todas estas causas fotogénicas, sin mencionar siquiera el linaje terrorista con el que jamás hubo ruptura moral o el proyecto independentista que es prioritario. De manera que un extranjero que no conociera el origen de Bildu, y que sólo supiera lo que escuchó ayer, no tendría inconveniente en ver a un partido homologable con la socialdemocracia con el que perfectamente podría asociarse el PSOE.

Si no fuera por los presos y la sentencia pendiente, esta operación cosmética permitiría amalgamar también a ERC y JuntsxCat en una noción vertebral de la que sólo quedaría excluido el fascismo, es decir, todo lo que respira con voluntad de contrapeso a la derecha de Sánchez. Por eso a Sánchez le cuesta tanto hablar del elefante y en cambio hace demostraciones, en cuanto puede, de compartir con las tribus de extramuros a las que hay que rehabilitar conciencia social, ecológica y feminista.

Aitor Esteban siguió la inercia de atacar a los mismos partidos de La Derecha con los que el PNV pactará en el futuro en cuanto cobre el precio convenido. Porque la coima al PNV, que como bien sabe Rajoy no te preserva de su traición, es una de los pocas unidades de destino en lo universal que aún quedan.

Hay un problema con el PNV. No es fácil incorporar a la pandilla progresista al partido de Dios y Ley Vieja que lleva atornillada en la cabeza la boina carlista como el tapón en una botella de Dyc. Tampoco es fácil, tan nacionalismo del siglo XIX como es, integrarlo en el criterio efebocrático por el que Rufián anunció que a su generación le corresponde mandar. Cuando lo dijo, Iglesias miró a Esteban sonriente, como diciendo: "Carroza, tú no vienes al festi".

El rotundo fracaso en la investidura de un arrogante y despectivo Pedro Sánchez
EDITORIAL ESdiario 24 Julio 2019

Pedro Sánchez fracasó en su primer intento de investidura, poniéndose fin así, para empezar, a la fenomenal campaña de propaganda que le presentaba de manera bien distinta a la reflejada por las urnas: se diría que, en lugar de disponer de 123 diputados, los mismos que Rajoy cuando fue obligado por el PSOE a repetir comicios, estaba al frente de una rotunda mayoría absoluta que sólo necesitaba ser refrendada rutinariamente por el Parlamento.

De hecho, el aspirante confundió la imagen hegemónica que difunde de sí mismo en compañía seguidista del ecosistema televisivo con la dimensión real de sus fuerzas y trato a todos sus potenciales socios con un desprecio e indiferencia atípica en tan litúrgicas circunstancias.

Sánchez trata a Bildu mejor que a Vox y le promete un pago por su abstención

Se diría que para Sánchez, por alguna razón, todos los partidos de cualquier espectro ideológico tenían la obligación de respaldarle para, a continuación, permitirle gobernar a su antojo sin contestación ni complemento alguno.

Un absolutismo posmoderno
Una especie de absolutismo posmoderno consistente en que los aliados solo lo serían para completar sus votos en la investidura y la oposición una figura decorativa desactivada para el resto de la legislatura. Y que pretenda eso el líder político que con más contumacia ha hecho lo imposible por bloquear el país hasta lograr su objetivo, resulta definitorio del perfil ético y político del personaje.

Sánchez no es el triunfador que vende la televisión, sino el ganador con solo 123 diputados que ahora queda retratado por sus socios

Víctimas de ETA cargan contra la ‘cobardía’ de Sánchez y su ‘condescendencia’ con los etarras de Bildu
Agencias eltorotv.com 24 Julio 2019

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, ha pedido al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, una «rectificación pública» por la «condescendencia» con la que ha tratado a EH Bildu este martes en el Congreso de los Diputados y ha criticado su «cobardía» al «ignorar los crímenes de ETA». Además, le ha censurado que «reconozca» a la coalición abertzale «como interlocutor válido desde la tribuna» de la Cámara Baja.

En un comunicado, Covite se ha referido, de esta forma, a la intervención de Sánchez durante el debate de investidura, tras el discurso de la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, y ha considerado que «es impropio» no reprochar a esta formación «su justificación del asesinato selectivo y sistemático de seres humanos».

Por ello, ha criticado «la cobardía» de Sánchez «frente a Bildu en el Congreso, después de que haya optado de forma deliberada por no hacer referencia a los crímenes de ETA ni a su justificación permanente» por la coalición abertzale.

La asociación de víctimas ha recordado que el presidente en funciones se ha limitado a afirmar que tiene «serias discrepancias en lo referente al pasado» con EH Bildu, pero ha eludido profundizar más en el asunto, con un: «Y ahí me quedo».

Según Covite, la réplica a Aizpurua «deja claro» que el líder socialista ha preferido «no incomodar a su potencial aliado» de cara a la investidura que recordarle, «como era de justicia, que sigue justificando el asesinato selectivo de seres humanos».

Este colectivo también se ha mostrado molesto por frases que pronunciado Pedro Sánchez al dirigirse a la coalición, como: «yo a su grupo no le veto, respeto la legitimidad que tiene». En este sentido, ha criticado la «condescendencia» con la que ha tratado a EH Bildu, algo «grave y preocupante», teniendo en cuenta que se trata de «la única formación política que en España se niega a condenar el terrorismo».

Por último, también cree que «es impropio» que no le «eche en cara los continuos homenajes públicos a etarras salidos de prisión». Por todo ello, le ha reclamado una rectificación pública, así como «un cambio de actitud que deje claro el aislamiento político de quienes siguen justificando el terrorismo».


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