AGLI Recortes de Prensa   Jueves 25 Julio 2019

La economía ya tiembla
EDITORIAL  Libertad Digital 25 Julio 2019

Muy malos presagios, que no harán sino agravarse si PSOE y Podemos llegan a un acuerdo.

No hace falta ser un experto en la materia para comprender que los agentes económicos suelen toman decisiones en función de unas expectativas dadas y muy influidas por el panorama político y social. Pues bien, el Índice de Cifra de Negocios Empresariales (ICNE), que permite conocer la evolución de los sectores económicos no financieros (industrias extractivas y manufactureras, energía eléctrica, gestión del agua, comercio...), viene arrojando datos muy preocupantes. De hecho, este indicador, publicado por el INE y de vital importancia para tomar el pulso al sector privado, se situó en números rojos durante el mes de mayo, en el que no hubo actividad legislativa y con un Gobierno que a día de hoy permanece en funciones.

Prácticamente desvanecidas las posibilidades de alguna clase de acuerdo entre el PSOE y los partidos ubicados a su derecha, tal y como en su día plantearon algunas organizaciones empresariales, los agentes económicos dan por cuasi inevitable un Gobierno socialista respaldado por la extrema izquierda podemita y el nacionalismo catalán golpista, con las funestas repercusiones en términos de generación de expectativas que cabe imaginar.

Igual de lúgubres son las señales que transmite un indicador igualmente importante, el del consumo de electricidad, clave para conocer la actividad de las fuerzas productivas. Este medidor ya arrojaba datos negativos en el segundo semestre de 2018, y acumula un año de correcciones a la baja; pero es que los datos correspondientes a abril, mayo y junio apuntan a una caída más acelerada de lo previsto.

Con este panorama tan perturbador, a la economía española, a sus elementos productivos y a los inversores extranjeros sólo les faltaba la conformación de un Gobierno social-comunista comandado por Pedro Sánchez y en manos de sujetos como Pablo Iglesias, Gabriel Rufián y los albaceas de ETA. Para echarse a temblar.

Sánchez contra el límite del 78
Editorial El Mundo 25 Julio 2019

Este jueves sabremos si la investidura de Pedro Sánchez sale adelante. Y por tanto si España tendrá un Gobierno de coalición que carece de precedentes desde la II República. Anoche las relaciones entre el PSOE y Podemos parecían rotas después de que, en un comportamiento oprobioso, las dos formaciones se traicionasen mutuamente revelando las intimidades de su negociación -centrada de manera impúdica en el reparto de posiciones de poder- para culparse la una a la otra de la imposibilidad de llegar a un acuerdo. Sólo de dos personalidades oportunistas y ególatras como las de Sánchez y Pablo Iglesias podría esperarse que se llegue a las horas previas a la votación decisiva en estas circunstancias y que al mismo tiempo no sea aún absolutamente descartable que alcancen un pacto. Si eso ocurriera, el asombroso precedente de lo acontecido en la jornada del miércoles sería un pésimo augurio para la gobernabilidad del país.

La entrada de un partido como Podemos en el Ejecutivo marcaría el rebasamiento de un límite que el PSOE, en la actual etapa democrática, siempre había respetado: negarse a la cohabitación con formaciones de izquierda radical, ideológicamente deudoras del comunismo. Fue mediante la renuncia al marxismo como Felipe González logró convertir al socialismo en alternativa de Gobierno, en la estela de la socialdemocracia europea. Aquel PSOE partió de la aceptación del libre mercado y la nítida defensa de la Monarquía parlamentaria y la integridad territorial del Estado para desbancar a la UCD y liderar un proceso de modernización premiado por los españoles con sucesivas mayorías.

Aquel PSOE fue señalado como origen de todas las traiciones por los jóvenes turcos de Podemos a partir del 15-M, reacción popular a una durísima recesión. Nuevos políticos de caduca ideología, formados en las juventudes del PCE y hoy al frente de Podemos, parasitaron aquella indignación para su proyecto ideológico de impugnación general del "régimen del 78". La propiedad, la libertad de prensa, la separación de poderes, la vigencia de la Corona, la unidad de la nación, la economía de mercado: todo debía ser reconsiderado y sometido a una nueva voluntad popular interpretada por Podemos, los portavoces de la gente frente a la casta.

Más allá de camuflajes y evoluciones impuestas por el pragmatismo, Podemos puede ver franqueado su acceso al Consejo de Ministros. Sánchez pasaría a la historia por convertir las líneas rojas que motivaron su defenestración en 2016 en las líneas programáticas de 2019. Que se sirviera de partidos golpistas para ganar una censura le define. Que este jueves pueda estrenar un Gobierno frentepopulista, también. Es un presidente que se muestra acomodaticio con los testaferros de ETA e implacable con los constitucionalistas. Si al volante va un superviviente sin escrúpulos con Podemos de copiloto, nada puede salir bien.

No, no y no
José García Domínguez  Libertad Digital 25 Julio 2019

Escribo estas líneas sin conocer aún el desenlace final de la trama, pero convencido de que ocurrirá lo normal en un país europeo normal gobernado por un partido socialdemócrata normal. Y lo normal es que los socialdemócratas, que proceden de una tradición política no sólo distinta sino opuesta a la de los grupos de origen revolucionario y vocación insurgente, rehúsen dar cabida a ese tipo de fuerzas en un Ejecutivo encabezado por ellos. De hecho, en ningún país europeo, con la muy puntual y efímera excepción del primer Gobierno de Mitterrand en Francia, se han producido nunca ese tipo de alianzas después de la Segunda Guerra Mundial. En ninguno. Y no hay razón para suponer que el PSOE renovado, una organización impregnada de un sesgo profundamente anticomunista fruto de su propia peripecia histórica durante la guerra civil, cuando el PCE bajo tutela soviética intentó fagocitarlo, vaya a conducirse de modo distinto al resto de los miembros de su familia ideológica en Occidente. Bien es cierto que Podemos no responde exactamente al perfil canónico de un partido comunista clásico como los de antes, aquellos arcaicos dinosaurios stalinianos que ahora moran en el fondo del baúl de la Piquer. Pero tampoco deja de compadecerse con la verdad que se trata de una fuerza que ampara bajo sus novísimas siglas toda la melancolía de izquierda a que dio lugar el derrumbe del comunismo realmente existente en 1989.

Así las cosas, lo máximo que los socialdemócratas de cualquier rincón de la Zona Euro pueden ofrecer a los poscomunistas de su entorno inmediato es alguna variante con matices menores del muy estricto contrato de adhesión que el Partido Socialista de Portugal puso sobre la mesa del Podemos luso, el llamado Bloque de la Izquierda, y de lo muy poco que aún queda en pie del achacoso Partido Comunista de Álvaro Cunhal. Un contrato de adhesión, las lentejas a la portuguesa, en el que la primera cláusula especifica de modo muy claro e indubitado que el límite infranqueable de la colaboración entre el PS y sus dos parientes lejanos reside en el libre acceso a los secretos de las deliberaciones del Consejo de Ministros. Nada de ministros ni, mucho menos, de vicepresidentas sociales u otras hierbas exóticas por el estilo. La segunda cláusula, todo un genuino ejercicio de realismo político, establece (el pacto aún sigue vigente a estas horas) que los dos socios minoritarios del Gobierno disponen de plena libertad para votar en contra del Ejecutivo en el Parlamento en cuantas materias no hayan sido contempladas de forma expresa en el acuerdo de legislatura. Una cautela que en el eventual remake español evitaría constantes tensiones que con toda seguridad podrían hacer volar por los aires la disciplina interna en el grupo parlamentario de Iglesias.

Un tercer elemento, y absolutamente crítico para que llegara a suscribirse el acuerdo, fue el asentimiento tácito de Bruselas al experimento. Algo que, no nos engañemos, de un modo u otro también tendría que ocurrir en España. Y es que conviene no olvidar nunca que renunciamos a lo sustancial de la soberanía económica tras firmar el Tratado de Maastricht. Un Gobierno que contraríe a Bruselas hoy se arriesga a que el BCE lo castigue haciendo que su deuda soberana sea más cara en los mercados, lo que limita automáticamente su margen financiero. Es lo que le pasó, sin ir más lejos, a la Grecia de Syriza, que se vio excluida de las compras de bonos, la célebre flexibilización cuantitativa, ordenadas con criterios políticos por Draghi.

Pero lo más demoledor para Iglesias del espejo portugués no es ninguna cláusula adicional, sino el vaticinio unánime de las encuestas cara a las inminentes elecciones generales: los socialistas se acercan a la mayoría absoluta mientras sus dos socios de legislatura se hunden en la nada.

No, no habrá coalición formal con reparto de carteras ministeriales. A lo sumo, muy a lo sumo, una triste ración de lentejas a la portuguesa. Y lo más probable es que ni eso.

EL DINERO PÚBLICO NO DUELE A NADIE
Antonio García Fuentes Periodista Digital 25 Julio 2019

“España: “El dinero público no es de nadie”: «Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie.» (29 de mayo, 2004); lo dijo “tal como suena”, nada menos que una ministra socialista, cuyo nombre es Carmen Calvo Poyato. La que inexplicablemente sigue en el empleo pero con ascenso.

Y lo dijo en público “con luz y taquígrafos”; lo que demuestra que si esta “impolítica” (político es algo mucho más excelso si se entiende que… “la política es el arte de gobernar a los pueblos y gobernarlos con equidad y justicia”) lo dijo con tal aplomo y soltura, es que ello “es lo normal”, en la mayoría de ambientes políticos, incluidos los consejos de ministros; donde todos juran al tomar posesión, del cargo; el… “guardar silencio” de lo que allí se hable.

Y si esto se dice y se hace “en las alturas”; lógico que en toda la enorme escala política y donde se maneja dinero público, cada cargo “meta mano” en donde puede y haga las barrabasadas de lo que sabemos por cuanto ha sido publicado en prensa… y al decir ello, recuerdo que un alcalde, creo recordar que de una localidad sin mucho relieve, en Andalucía, ya fijó a una empleada municipal, un salario mensual inexplicable, creo recordar que equivalente a un millón de pesetas… “por méritos adquiridos y vete a saber por qué motivos más, el alcalde saquea los fondos municipales, legaliza un dispendio de tal envergadura”.

Lógico pues, que una economía llevada de tal forma, terminara como ha terminado España; saqueada y arruinada para ni sabemos cuántas décadas venideras; puesto que ya, los “vaticinios políticos de recuperación no se los cree nadie”.

(De mi artículo de igual titular: febrero del 2014): Recuerdo hoy ello, por cuanto el diario ABC del 30-06-2019 y en su anexo de “Empresa”, publica lo que sigue: “Los sueldos públicos ya suman más del 10% del “PIB”, 127.000 MILLONES DE EUROS EN 2018 (en 1995 eran 50.337 millones) Incluyen dos páginas de datos aclaratorios.

Mientras España es saqueada de la forma que lo ha sido y sigue siéndolo; lo que ha llevado al empobrecimiento a la mayoría de españoles; muchos de ellos llevados a la indigencia; los políticos que nos manejan, se dedican a discutir por sus propios intereses (los nuestros les importan dos cojones) y como viene ocurriendo, tras las últimas elecciones, todos se enzarzan en peleas absurdas y ningunos (sálvese el que pueda demostrar lo contrario) ninguno (reitero) se preocupa de los verdaderos problemas de España, que son infinitos, no sólo en economía; “de lo que mi abuela materna sabía infinitamente mucho más que el mejor ministro del ramo, simplemente aconsejando de esta forma simple y concreta… si ganas un duro, no te gastes nunca más de tres pesetas; guarda las otras dos, que te harán falta en el porvenir”.

Claro, sencillo, veraz; más o menos obra así, la propia “Madre Naturaleza”; en todas sus manifestaciones de vida; y así marchó vete a saber cuántos millones de siglos… “Hasta que, el mono humano intervino para irla asesinando poco a poco, hasta llegar al grado de destrucción en que nos encontramos… y al que nos han llevado, los que nunca supieron gobernar de la mejor y más necesaria forma o manera. Amén de “los amenses”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

Hermann Tertsch: «Para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen fascista»
Salvador Sostres ABC 25 Julio 2019

¿Europa puede arreglar España?
España se tiene que arreglar a sí misma y estamos demasiado acostumbrados a estropearnos. La desinformación es total, y el deterioro es vertiginoso. Estamos a punto de tener un gobierno como el que en el 36 provocó una guerra creyendo que iba a ganarla. Esto no lo arregla Europa ni se arregla desde Europa, y por supuesto lo pagará España.

Carlos Herrera dice que Iglesias le ha metido un gol a Pedro Sánchez.
Son dos gallos en un mismo proyecto. Desiguales, porque Iglesias es mucho más capaz. Todo surge del pacto de Zapatero con los separatistas catalanes y ETA. El objetivo es un cambio del régimen. Empieza poco después del 2000 y salta a las instituciones con las bombas del 2004. Rajoy no tuvo el valor de pararlo. Y ahora Sánchez gobernará con comunistas venezolanos y golpistas. Y nos parece normal.

No todo el mundo.
Cuando alguien ha dado la voz de alarma se le ha ridiculizado y apartado, como a Jaime Mayor. Yo escribí dos libros, «Libelo contra la secta» y «Días de ira», y fueron ignorados.

Yo escribí sobre «Días de ira», me gustó mucho.
Cierto y te lo agradezco. También Herrera. Fuisteis de los pocos. Pero tú hace dos días le hacías una entrevista amable a un personaje como Antonio García Ferreras, que es el director de una orquesta contra el Estado. El éxito de Ferreras es el fracaso de la reconciliación en España. Solo Zapatero ha hecho más por el guerracivilismo y el odio para destruir los mimbres de afecto entre españoles.

Estas entrevistas son un resumen amable de España, una tregua.
Las treguas son buenas. Pero de ambas partes. La amabilidad puede ser una ofensa. Como aquella nauseabunda amabilidad de ministros de cultura de Rajoy siempre dando los premios a quienes insultan a España. Y entrevistar a Ferreras sin recordar el brutal acoso que ha ejercido LaSexta contra media España es blanquearlo.

También le he molestado dejándole sin la columna de Ruiz Quintano.
Las entrevistas de verano pueden ser más cortas. Y la única gran columna literaria que queda en la prensa española que es la de Ruiz Quintano.

Vaya, de verdad que lo siento.
Nada, no te preocupes. Es mi puñetera manía de decir las cosas. Una manía muy cara en España, por cierto. Parece incontinencia verbal pero es compromiso moral. Me enfado y protesto contra los atropellos, contra la mentira sistemática que acaba con Ferreras o Otegui dando lecciones de moral y con Iglesias y Montero, que promovían guillotinar a los Borbones, en el Consejo de Ministros

¿Alguna buena noticia?
Vox está dando la batalla pese al rodillo difamatorio. Se han despertado conciencias y se expande de nuevo la idea de que vale la pena el esfuerzo y el sacrificio por lo que se cree justo.

No creo que la izquierda le odie a usted más que a mí, ni que haya usted escrito los artículos para defenderme a mí que yo he escrito para defenderle a usted cuando la misma jauría y por los mismos motivos nos ha atacado, ni que pueda ser considerado comodidad escribir lo que yo escribo desde Cataluña.

Yo no soy quién para decir lo que tienes que escribir ni a quién ni cómo entrevistar y te agradezco que salieras en mi defensa. Pero tengo mi opinión y critico una entrevista a Ferreras en ABC en la que no se entera el lector de que lo que ha hecho rico y famoso a Ferreras ha sido dirigir el primer aparato de propaganda de ultraizquierda y filogolpista en España

Reconocer la humanidad del otro un antídoto contra el fascismo.
El problema, Salvador, no es el fascismo, ese espantajo. El problema está en la verdad. Y los proyectos totalitarios que se alimentan de la mentira y de la comodidad y cobardía de quienes no combaten esta mentira. Los periodistas, aparte de las élites que en España siempre traicionan a la nación, tienen una grave culpa. Por eso me irrita que gente que aprecio como tú, hagan entrevistas/masaje como la tuya a Ferreras. Hay que fomentar la amabilidad y la cordialidad, cierto, pero cuando el respeto es recíproco. Para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen fascista.

Marchena.
Marchena como Llarena son dos españoles que cumplen con su deber con aptitud y diligencia. En el español común eso es cotidiano y no llama la atención. Pero en las elites es tan extraordinario que impresiona mucho.

Qué es el verano
No me creo que le gusten las vacaciones. La verdad es que nunca desconecto del todo y circunstancias tan dramáticas y alarmantes como las de España ahora ayudan poco a poderlo hacer.

Una textura. La alpargata de niño en Ondárroa
Una canción. Las de Mina. Las cantaba muy bien una novia de mis remotos veranos jóvenes.

Una sopa fría. El gazpacho
Una iglesia para acudir en verano. La iglesia gótica de Lequeito con su inaudito retablo.

Una película. Me divertía el cine al aire libre de antes. Y recuerdo Mogambo, por decirte una.Hermann Tertsch: «Para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen fascista»

Sánchez contra Sánchez
Sánchez es la nada con gaseosa, un tinto de verano sin tinto
Francisco Robles ABC 25 Julio 2019

No es no. La frase que define la reducción ideológica del PSOE ha quedado para la memoria histórica que gastan los amnésicos. Se hartó de repetirla para bloquear a Rajoy. Sufrió un golpe de partido liderado por la misma dirigente que hoy se arrastra a sus pies en busca del perdón que le permita, con el tiempo, volver a eliminarlo: Susana Díaz es así, aunque en su momento deslumbrara a la pomada madrileña en los hoteles donde decía lo que esa misma pomada quería escuchar.

No era no. Ahora el no es sí. O debe serlo. Pedro Sánchez quiere ser presidente a cambio de nada. El concepto del narcisismo se queda pequeño ante la visión que le devuelve el espejo a este líder de sí mismo. Porque ahí está la clave que sostiene esta bóveda hueca donde solo existe la ambición de poder. A Sánchez le da igual el pacto con Unidas Podemos: proponen cuatro varones y la señora del jefe para los ministerios, de ahí lo de Unidas en el nombre irónico, tirando a Chesterton, del partido. A Sánchez se la traen floja el independentismo y la unidad de España. Está con los unos o con la otra cuando le conviene, y punto. Porque ahí, en la conveniencia, están el alfa y el omega de sus ideas. No hay más.

Diseccionar sus discursos o su discurso político es inútil. Hoy dirá lo que convenga hoy, y mañana hará lo mismo. Es barroco como el paso del tiempo según Quevedo. Ayer se fue, mañana no ha llegado, hoy se está yendo sin parar un punto… Pues eso. Lo de ayer no sirve hoy, y lo de hoy habrá caducado mañana. Por eso su enemigo no es Iglesias: su pretendida y presuntuosa coherencia con las ideas viscosas y resbaladizas del candidato. Ni lo son Casado y Rivera, empeñados en conformarse con el papelito de líder de la oposición en el reparto de este guiñol. Abascal le sirve para darle leña al mono naranja de Ciudadanos. Y los nacionalistas, para dárselas de progre o de español según haga falta.

Para Sánchez, el único que importa es Sánchez. Si las encuestas le dan mayoría absoluta en noviembre, habrá elecciones generales en el mes de los difuntos. Si no, cerrará un pacto con el diablo de Podemos -así los ha calificado sin reparo alguno- si es menester. La coherencia, que lleva una hache dentro como el apellido del futuro presidente, no va con él. Es un hijo de la posmodernidad, un político que podría haber participado perfectamente en «Supervivientes»: es un Omar con estudios, pero sin pasarse, que la tesis no iba a robarle tiempo para la adoración perpetua de su ego.

A su alrededor, Carmen Calvo infla un globo sonda de vez en cuando y nos lo echa para que mordamos ese hueso. Él mismo, sin cortarse un pelo, lanza en un discurso tan importante como el de investidura la idea de que los niños tienen que jugar: como si fueran tontos y no supieran hacerlo por su cuenta y riesgo. Como si él no hiciera otra cosa que jugar con nosotros. Los que se indignan con el no es no que ahora es sí, caen en la trampa. Porque Sánchez es la nada con gaseosa. Un tinto de verano sin tinto. Y ahora mismo, sin verano.

La trampa de las palabras
¿Puede hablarse de una «izquierda fascista»? Se puede. Históricamente
Gabriel Albiac ABC 25 Julio 2019

Tan peligrosas son las evidencias… Sánchez e Iglesias han sacado a pasear una de ellas. La de un hogar común, al que ambos dan el mismo nombre: «izquierda». Y esa palabra viene a tomar función sagrada: dice el mandato de recomponer lo originario. Y, culminada la ruta del progreso, alumbrar el amable reino de una fraternidad sin conflictos ni rencores: un paraíso en tierra, valga el tópico. Es una mitología perseverante y triste. Y, a la larga, catastrófica, como acaban por serlo las leyendas doradas que acunan el desasosiego de este mamífero hablante que somos: animal siempre asomado al abismo de su paradoja. La que dejó cristalizada un pensador del XVII: «no deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que lo llamamos bueno porque lo deseamos».

Los hombres buscan consuelo. A cualquier precio. Porque ser lúcido es demasiado doloroso para el que sabe que no hay más realidad humana que la de una especie predadora. Y que sabe que saberlo no modifica nada, porque toda victoria nuestra sobre la bestia que acarreamos es transitoria y siempre amenazada por nuestro miedo: eso que fuerza a nuestra imaginación a inventar enemigos en cuya destrucción sentirnos a salvo. Lo diré con las compasivas palabras de Albert Camus en 1957: «Cada generación se cree, sin duda, llamada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo hará. Mas su tarea es tal vez más grande. Consiste en impedir que el mundo se deshaga». Es la testaruda tarea de una Penélope que retorna, en cada madrugada, a su punto de partida.

Ni eso tiene remedio, ni pienso yo que exista más envite ético para un hombre libre que el de repetir y repetirnos una tal resistencia sin desenlace: en cada generación, en cada hombre. Y sé que aquel -que aquellos- que dice poder triunfar sobre esa paradoja, está sólo planificando su variedad más exterminadora. El asalto a los cielos es prólogo siempre de infierno. Ni es algo nuevo ni dejará de acecharnos. El siglo XX supo demasiado de ello.

Me produjo estupor, el lunes pasado, otra cosa. Algo que no es primordial ni metafísico. Algo que habla sólo de ignorancia, de una ignorancia complacida y perseverante: ¿hay algo peor que eso? «Ustedes y nosotros tenemos algo en común: somos izquierda». La proclama era idéntica en Iglesias y Sánchez. Y es mentira. Una mentira tan evidente que basta leer algunos textos fundacionales al alcance de todos. Y, sin embargo, nadie parece querer explicitar lo obvio.

«Izquierda» -eludo las valoraciones- es un tópico cuya genealogía es fácil de seguir en la historia del PSOE; aun en sus desfallecimientos. Pero, ¿cuál es la genealogía anímica de Podemos? Iglesias y Errejón la habían puesto en el manifiesto populista de Ernesto Laclau. Pero Laclau es el doctrinario de una «izquierda» muy concreta: la peronista. Y el peronismo no es otra cosa que la variedad latinoamericana del fascismo. ¿Puede hablarse de una «izquierda fascista»? Se puede. Históricamente. En la Italia de los años veinte como en la Alemania de inicio de los años treinta, antes de que los «nazi-bolcheviques» de Otto y Gregor Strasser, que a sí mismos se definían como la «izquierda obrera» del partido Nacional-Socialista, fueran aniquilados por sus camaradas de las SS en la noche del 30 de junio de 1934. La «izquierda peronista» es la heredera de aquel oxímoro. Como Podemos es el último avatar de la izquierda peronista.

¿Dice Sánchez lo mismo que dice Iglesias cuando dice la palabra «izquierda»? Le convendría pensarlo. Y nos convendría saberlo.

El presidente de la Cámara de Barcelona, un talibán lingüístico inaceptable
EDITORIAL. ESdiario 25 Julio 2019

El presidente de la Cámara de Barcelona, Joan Canadell, ha anunciado que no utilizará nunca el español para responder a las preguntas que le formulen en sus comparecencias públicas, en un ejemplo de integrismo nacionalista que evidencia el profundo problema existente en Cataluña, en buena medida impulsado y aumentado por sus instituciones.

No hace falta extenderse para enjuiciar una actitud que choca con la naturaleza de la entidad que dirige Canadell, con la condición de sus socios, con las necesidades de la organización y, en definitiva, con el más elemental sentido común.

Analfabetos
Tampoco hace falta recordar que las lenguas son puentes y que, quienes las utilizan como trincheras, conculcan su principal valor y las transforman en una herramienta ideológica castrante: no son un fin, sino un medio para hacerse entender, y cuando se olvida esa evidencia se prostituye su principal cualidad por razones incomprensibles pero siempr

Lo penoso es que Canadell no es una excepción, sino la confirmación de que el supremacismo catalán ha logrado, a fuer de insistir en ello durante décadas, que muchos catalanes crean que el español no es tan lengua suya como de un conquense o un madrileño y que la perciban como una imposición extranjera que conviene desechar.

Ignorar a este indeseable
El empobrecimiento económico, cultural, social y moral de esa estrategia es supino; pero también indiciario de una política general que las instituciones catalanas han venido imponiendo con impunidad sin que el Estado haga su trabajo. Que es bien sencillo y se resume en pocas palabras: evitarlo.

En el caso que nos ocupa, sería bueno que la prensa en general, sin distinción de posición editorial ni de origen autonómico, se negara a atender a este señor tan reaccionario e indigno de ocupar el puesto que rellena de mala manera. No sería suficiente, pero al menos es un comienzo.

Informe del Gobierno holandés
Países Bajos: los inmigrantes cometen delitos en tasas mucho más altas que los ciudadanos holandeses

www.latribunadelpaisvasco.com 25 Julio 2019

Los datos oficiales publicados por la Oficina de Estadísticas de Holanda CBS han revelado que los ciudadanos extranjeros en el país están cometiendo delitos en una tasa muy superior que los ciudadanos holandeses nativos.

La Policía holandesa solicitó a Statistics Netherlands (CBS) que examinara los datos de 2010 a 2017 para determinar si en Holanda "las personas con antecedentes migratorios no occidentales tenían una representación excesiva en ciertas etapas de la cadena de justicia penal en comparación con las personas con antecedentes holandeses".

Y lo que encontraron fue alarmante.
El informe de la CBS reveló con qué frecuencia aparecen en los registros de la policía, el Ministerio Público, los tribunales y los centros de detención personas con “antecedentes holandeses o con antecedentes de migración no occidental”, y cómo estas cifras se relacionan con la población general del país y el número total de delitos cometidos.

El número de “sospechosos registrados por la policía por cada 10.000 residentes” con "antecedentes holandeses" fue de 1, mientras que para los inmigrantes marroquíes fue de 5,4, para los inmigrantes de las Antillas holandesas y de Aruba, 5,8, para los inmigrantes de Surinam, 4, los inmigrantes de Turquía, 3,2 y, en general, para los inmigrantes no occidentales, 2.7.

Los juicios llevados a cabo por la Fiscalía por cada 10.000 residentes contra aquellos con antecedentes holandeses fueron 1, frente a 5,5 para los marroquíes, 6,9 para los originarios de las Antillas Holandesas y Aruba, 4,5 para los inmigrantes de Surinam, 3,3 para los inmigrantes turcos y 3,1 para otros no migrantes occidentales.

Las sentencias de culpabilidad emitidas por los Tribunales Penales por cada 10.000 residentes contra aquellos con antecedentes holandeses también fueron 1, contra 7,1 para los marroquíes, 9,6 para los procedentes de las Antillas Holandesas y Aruba, 5,8 para los migrantes de Surinam, 3,7 para los migrantes turcos y 3,3 para los demás migrantes no occidentales.

Los presos detenidos en prisión por cada 10.000 residentes para aquellos con antecedentes holandeses también fueron 1, frente a 11.2 para los marroquíes, 17.3 para los migrantes procedentes de las Antillas Holandesas y Aruba, 17.3 para los migrantes de Surinam, 4.8 para los migrantes turcos y 4.4 para otros migrantes no occidentales.

Estas cifras revelan que, proporcionalmente, los migrantes con antecedentes no occidentales están cometiendo delitos a tasas mucho má elevadas que los holandeses nativos.

Este informe no ha sido recogido por la prensa generalista holandesa.

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El daño a España ya está causado
Editorial ABC 25 Julio 2019

A solo unas horas de que se celebre en el Congreso la segunda votación del debate de investidura de Pedro Sánchez, que previsiblemente se saldará con una nueva derrota del candidato y un rebrote de la tensión entre quienes hasta no hace mucho se consideraban «socios preferentes», el esperpento vivido en los últimos días arroja irremisiblemente consecuencias nocivas para nuestro sistema institucional. En primer lugar, es indigno el espectáculo de oscurantismo mostrado por Sánchez e Iglesias -cuya transparencia se ha limitado a desafiarse en público y a filtrar documentos y conversaciones de manera sesgada y hostil-, una opacidad basada en el reparto de cargos y no en un proyecto acorde con las necesidades sociales, económicas y de estabilidad de España. Nada queda de aquel Iglesias que iba a revolucionar la política sin negociar en «despachos con moqueta o en los reservados de los restaurantes». Iglesias es un conspirador nato y el instigador de este juego de intrigas y obsesiones personales, carente de la transparencia y el respeto que merecen los españoles. Todo ello, con la complicidad de un Sánchez superado por las circunstancias y debilitado. Anoche, la cerrazón entre ambos provocó la ruptura.

En segundo lugar, lo vivido durante la sesión de investidura, con Sánchez humillado ante Bildu y comprensivo con los separatistas, deja a los partidos constitucionalistas en un plano de aparente inferioridad respecto a las minorías. PSOE, PP y Cs alcanzarían una mayoría política infinitamente más solvente, que permitiría lograr pactos de Estado esenciales. Pero Sánchez no ha ofrecido nada en esa línea. Solo ha exigido una investidura gratis, y ha vuelto a abrirse sin complejos a partidos que quieren aniquilar los consensos constitucionales. Esa sumisión ya ha causado daños que amenazan con ser irreparables.

Y en tercer lugar, en España ha calado la idea de que celebrar otras elecciones sería un fracaso colectivo, una tragedia para el sistema y un fraude a los españoles, y que cualquier mayoría siempre será mejor opción que retornar a las urnas. La premisa, cultivada por la izquierda como coartada para justificar un gobierno débil, extremista e inestable, es falsa. Nuestro sistema puede ser imperfecto, y sería razonable idear la fórmula que impidiese bloquear la investidura, incluso abordar una reforma electoral contra esta parálisis. Si se convocaran unas nuevas elecciones no serían la consecuencia de un fallo colectivo, sino como consecuencia del fracaso de una formulación de gobierno imposible y perjudicial para todos. Empezando por el propio PSOE, que se ha sumado con gusto a las consultas-farsa de Podemos. «Democracia interna en diferido» deberían llamarlo.

España no se merece este bochorno
 La Razon 25 Julio 2019

Tampoco en la segunda votación de investidura, que se celebra hoy, tiene Pedro Sánchez asegurado los apoyos suficientes, si nos guiamos por la última oferta ofrecida a Pablo Iglesias, es decir, nada. Es un hecho insólito someterse al escrutinio de los diputados sin un acuerdo que se haya hecho público, propio del ciclo político inaugurado por el líder socialista. Que concurra ante la cámara sin haber conseguido cerrar un acuerdo fiable con su socio principal, Pablo Iglesias, devalúa su presidencia y sólo favorece a la inestabilidad.

La incertidumbre y el tiempo seguirán actuando como un arma de presión contra todos los partidos, falseando la realidad de los hechos: Sánchez no tiene mayoría suficiente y la que puede conseguir no la quiere. Ya se sabe que el candidato socialista vino a decir en la primera sesión que todos estaban obligados, invocando un peculiar sentido de Estado –que él no se aplica–, a votarle para desbloquear la situación: Podemos, PP, Cs, PNV, independentistas catalanes y los abertzales proetarras.

Esa anormalidad es lo que define su candidatura, porque todo hubiera sido diferente si por lo menos se hubiera esforzado en llevar unas negociaciones serias y claras. Por contra, Sánchez ha demostrado que ha actuado con soberbia, obcecado con un objetivo que no podía cumplirse según sus deseos –que le apoyen a cambio de nada– y mucha irresponsabilidad porque el gran causante de esta parálisis institucional es él, en primer lugar, y el que está llamado a ser su socio de Gobierno, Unidas Podemos, en segundo lugar. La manera como se ha desarrollado las negociaciones indica el problema que tendría un futuro Gobierno entre PSOE y UP.

Ese es el mal del que Sánchez quiere huir, pero que su torpeza política le ha impedido ver, incluso hasta quedar atrapado dentro de su propia trampa: evitar que Podemos entrase en el Gobierno para acabar necesitando sus votos para el único objetivo que parece innegable, que Sánchez continúe en La Moncloa. Lo realmente arriesgado de esta operación es que sus efectos negativos podrán comprobarse en breve. Ni los dirigentes socialistas han hecho una defensa argumentada de un gobierno de coalición con Podemos, ni hay una corriente social muy activa a su favor, más allá de los canales habituales de partido morado.

Según un sondeo de NC Report que publicamos hoy, un 66,1% por ciento de los consultados está en contra de una coalición PSOE-UP, pero lo que es más significativo es que el 61,9% de los votantes socialistas tampoco lo estaría. El 62,2% de este mismo sector electoral es contrario a que UP deba ocupar carteras ministeriales y un 66,7% es contrario a que Podemos tenga una vicepresidencia. El PSOE ha llevado hasta el final la estrategia de que estaba dispuesto a forzar las elecciones si Podemos insistía en tener cuotas de poder inaceptables que ponían en riesgo la de un Gobierno fuerte bajo la disciplina de Sánchez y abría las puertas a un Ejecutivo paralelo con Iglesias fuera pero ejerciendo a la vez fiscalizador y agitador.

Lo único cierto es que el PSOE preferiría un Gobierno monocolor con el apoyo externo de Podemos, pero no ha sido capaz de construirlo. Volver a las urnas de nuevo el 10 de noviembre era una opción factible para los socialistas, pero el desgaste sufrido por su absoluta incapacidad política para hacer un Gobierno de coalición con su socio principal –convertido al final en el adversario, si es que alguna vez dejó de serlo–, lo ha transformado en un escenario lleno de minas. Por contra, Iglesias ha conseguido el dominio propagandístico, recuperar la iniciativa y reivindicarse como el único que puede competir en el liderazgo de la izquierda, muy a pesar de Errejón. Cualquier salida no es lo mejor para la estabilidad política de España, sea volver a las urnas o a un Gobierno de dos partes que se detestan.

Podemos no puede entrar
Cristina Losada  Libertad Digital 25 Julio 2019

El Gobierno francés de 1981, que incluyó a miembros del Partido Comunista, ha salido del olvido estas semanas. Su recuperación, de la que hay que felicitarse porque fue un caso inédito y causó conmoción en la Europa democrática, tiene que ver con la posible inclusión de Podemos en un Gobierno del PSOE. La decisión de Mitterrand, hace treinta y ocho años, se ha barajado como un precedente de un Gobierno de los socialistas con la extrema izquierda, aunque se pasa por alto que no fue una coalición de dos –socialistas y comunistas– sino de cuatro: incluía a radicales y gaullistas de izquierda.

La referencia a aquel Gobierno francés, que encarnó la idea de "unión de la izquierda" impulsada por Mitterrand, también se ha hecho para apuntalar el veto socialista a la presencia de Iglesias. El secretario general del PCF, George Marchais, no formó parte del Gabinete del primer ministro socialista Pierre Mauroy, que contaba con más de una treintena de ministros, de los que sólo cuatro eran comunistas y sólo uno de ellos tenía rango de ministro de Estado, el de Transportes, cartera que fue para el número dos del PCF.

El arreglo no duró más de tres años. Pero lo esencial es lo que no suele mencionarse. Y es que la entrada de los comunistas en el Gobierno se produjo después de que sufrieran dos importantes derrotas, tanto en las presidenciales como en las legislativas, que indicaron un imparable declive. En realidad, entraron gracias a esas derrotas. Mitterrand dio un paso audaz, pero no temerario. Metió al PCF en el Gobierno seguro de que el escaso peso electoral de los comunistas limitaba mucho su capacidad de exigencia. Los comunistas no iban a pintar casi nada y al presidente socialista, por unos u otros motivos, le venía bien tenerlos dentro.

Volviendo a lo nuestro, actual y urgente: lo de los cuatro ministros comunistas en el Gobierno de Francia en 1981 no sirve como precedente. Simplemente no lo es. Aún más: quienes busquen precedentes, no van a encontrarlos. En los países europeos, los partidos socialistas y socialdemócratas no han formado coaliciones en exclusiva con un partido de extrema izquierda. El sociólogo Alberto Penadés hizo el otro día un recorrido por las distintas variantes, y escribía:

Nunca se formado en Europa, en toda su historia, una coalición de Gobierno como la que se plantea entre el PSOE y Podemos.

Eso, sin entrar en la singularidad de Podemos. Eso, dando por supuesto que Podemos es un partido a la izquierda del PSOE como cualquier otro. Cuando no lo es. No es, para nada, la vieja Izquierda Unida, de algún modo heredera del PCE y de sus posiciones en la Transición y sobre la Constitución, que contribuyó a elaborar. Podemos representa el corte del cordón umbilical que unió a los comunistas españoles al consenso constitucional. De hecho, su singularidad más visible es la íntima asociación con el separatismo catalán y la dinámica del golpe de octubre. Tan íntima, que lo tienen dentro. La exigencia podemita de incluir en el Gobierno a dos conspicuos separatistas de los comunes, como Asens y Pisarello, fue una clara provocación. El tándem que ha formado con Esquerra Republicana es señal inequívoca.

Toda la negociación, por parte de Podemos, ha sido una puesta en práctica de su visión del poder y de la toma del poder: el asalto. Naturalmente enmascarado con la mentira victimista ("El PSOE nos pisotea", "nos dan la caseta del perro") y la demagogia de la casa ("Queremos estar en el Gobierno para bajar la factura de la luz"), porque el primer asalto nunca se hace a cara descubierta. Iglesias puso en escena a su personaje de profe de voz suave que lo explica todo despacito y parece que ha tenido algún éxito de cara a la opinión. Sus actuaciones cuelan. Quizá no es mal actor. El propio paso del tiempo, el efecto rutinario, ha contribuido a normalizar a Podemos, a que lo tomáramos, al final, por un partido homologable, un partido que podía entrar en eso que la izquierda llama la casa común. Pues no.

No por su discurso populista, el envoltorio, sino por el contenido del paquete. Según la portavoz Ione Belarra, los podemitas han llegado "desde las plazas", por lo que no se pueden contentar con "un papel decorativo en un Gobierno del PSOE". Pero de las plazas indignadas habrán llegado votantes de Podemos, militantes y algún que otro dirigente, aunque la mayoría llegaron de plazas universitarias. El partido, sin embargo, no viene de las plazas. El partido Podemos viene de Caracas, y no de la Caracas demócrata que resiste, sino de la chavista. De ahí viene, de ahí su raíz, sus designios y sus métodos. Viene del rechazo de la democracia liberal y de la economía de mercado. Va de impugnar la nación española, la Constitución y la forma de Estado. Su actuación en las negociaciones ha vuelto a poner a la vista su sustancia original, su voluntad de asalto. Esa sustancia y esa voluntad no pueden estar en el Gobierno de España.

Leal oposición
ARCADI ESPADA El Mundo 25 Julio 2019

La prensa socialdemócrata está encantada con la buena educación institucional de Casado y su papel templado en la primera sesión del debate de investidura. Y lo animan a seguir así, alejándose de los modos de Rivera, bad boy. Hay una base objetiva en los elogios, que es la desigual educación de los dos. Pero el sometimiento de Casado a los usos de la leal oposición puede contribuir a la normalización de la "coalición inaudita" como certeramente la llamaba Alberto Penadés, en un artículo reciente en El País. No hay nada en Europa asimilable a lo que quieren hacer el Psoe y el partido Podemos. No solo por la coalición en sí. La investidura de Sánchez también depende del nihil obstat de Bildu y/o de los independentistas catalanes. Y ya no digamos las tareas del futuro Gobierno, cada vez que sus planes requieran de mayoría absoluta. La irrupción gubernamental de la podemia estará lejos de atenuar la falta de escrúpulos de Sánchez o la demagogia menstrual de Calvo, es decir, los benéficos ejemplos que podrían esperarse de que los socialistas compartieran el poder. La coalición, como los proyectados apoyos parlamentarios, no serán un freno, sino una espuela.

La simetría figurada e implacable del actual momento es que el Pp o Cs estuvieran negociando con Vox una vicepresidencia del Gobierno, y lo que en ese caso saldría de la boca de la leal oposición. Por lo tanto, la oposición parlamentaria tiene que encarar en forma y fondo el escándalo de un escenario inédito en la política europea. Ello no supone perder la cabeza sino conservarla muy firmemente. Entre otras cosas para cortar de raíz los asombrosos intentos de ejercer la superioridad moral a que el Eisoptrófobo se atrevió por los acuerdos con Vox de sus adversarios. Pp y Cs deben exhibir esa simetría y también la necesidad de que Sánchez no prolongue un minuto más su farsa sobre los apoyos que pidió y Pp y Cs le negaron. Estos dos partidos, y en especial Cs, pueden ser responsables de no haber hecho posible un gobierno de coalición razonable. Pero en modo alguno pueden serlo del gobierno que forme Sánchez. Los argumentos que sobre ese asunto el candidato expuso me recordaron los que usaban hace años los piratas internáuticos: si yo robo es porque no hay oferta legal disponible.

Casado, y con menos énfasis Rivera, han ofrecido pactos de Estado. Es una conmovedora retórica, sobre todo cuando parte del gobierno está en contra del Estado. Solo hay un pacto de Estado que la oposición debe ofrecer a Sánchez, si hoy sale elegido. Y es la traición inmediata, radical y sostenida a la mayoría que le llevará al poder. Es un pacto necesario. Y posible. Alguna ventaja tendrá que España disponga de un tipo como él.

España en proceso
Carlos García-Mateo okdiario 25 Julio 2019

Ya tenemos a Sánchez midiéndose presidente, después de un sinfín de reuniones y conversaciones telefónicas ocultas al pueblo, por el pueblo y todo por el pueblo. Se denominan negociaciones y amparan detalles de naturaleza prosaica, trozos de la tarta que son los presupuestos del Estado. Podemos seguir leyendo a Galdós en sus Episodios Nacionales y tener la certeza de que la vieja nación conserva la salud de siempre.

Las debilidades del nuevo tiempo político (erosión del bipartidismo) son fortalezas en unos pocos, indispensables para la investidura del líder socialista. En tal pomposa circunstancia, tenemos a lo más granado de la España que se aborrece, una manera agotadora y muy antigua de ser español. Iglesias se pone estupendo, semblante grave ante la mirada de la Historia. Quiere despachos ministeriales para salvarnos de tantos peligros que acechan a la nación. Así de desmedido tiene el ego el muchacho. Luego, los nacionalismos periféricos (incluso el más activo y criminal en el propósito de un terruño limpio de compatriotas refractarios e invasores españoles) arriman el ascua a su sardina gracias a Sánchez. Estos proponen también una salvación, pero limitada a la pequeña patria (País Vasco, Cataluña).

En el terreno de las cábalas, se habla y escribe ya sobre los posibles ministros del futuro gobierno. Leo hoy que suena un tal Gerardo Pisarello, argentino y durante años mano derecha del “mal menor” Colau. Para los barceloneses, este personaje tiene un retrato fijo en la reciente historia de la ciudad: absoluta incapacidad de gestión unida a la más escandalosa de las perezas. Hay del mismo modo una fotografía que complementa el retrato, cuando Gerardo forcejeó con el concejal Alberto Fernández Díaz para evitar que la bandera de España luciera en el balcón consistorial. Es un extraño modo de agradecimiento al país que te ha acogido. En esa misma imagen una estelada ondeaba sin causarle a Pisarello ninguna reacción. Sí, queridos lectores, Podemos y sus sucursales (en este caso Barcelona en Comú de Colau) han percibido siempre en el procés una oportunidad. Una energía que entronca con la motivación primera de su fundación como partido: el derrocamiento del régimen constitucional.

En efecto, si el proceso catalán posee unas características estéticas, unas modulaciones propias, también ofrece oportunidades más allá del Ebro. En la tesitura actual, se está produciendo su traslación al conjunto del país, vía Podemos y los socialistas. Aunque los promotores y financiadores del procés no lograron su objetivo último (la independencia de Cataluña), sí han conseguido el objetivo secundario, y no es poco: la desestabilización del régimen vigente. Algo que está en la erótica fundacional de Podemos. Sin eludir suculentas partidas presupuestarias (seguimos en Galdós).

Que sea el partido socialista quien vaya a liderar este episodio ibérico no me parece inverosímil. Tampoco incoherente. Algunos se rasgan las palabras recordando el orden y la lealtad institucional de la etapa González comparándolo a lo de ahora. Pero hay que, simplemente, hacer un suave ejercicio de memoria histórica. Estos son los tiempos y las solvencias del PSOE a lo largo de su historia: el tiempo del marxismo clásico de su fundador; el de colaboración con el Régimen de Primo de Rivera; el populista republicano de Largo Caballero; el del silencio sepulcral en la Dictadura de Franco; el socialdemócrata de la Transición con Felipe; el postmoderno de Zapatero y éste último neopopulista de Sánchez. Toda una hoja de servicios a la nación.

Carlos García-Mateo es escritor y autor del blog Barcelonerías.

Jordi Pujol, con él empezó todo
Josep Burgaya Cronica Global 25 Julio 2019

La práctica política catalana en el campo independentista ha resultado la continuación del pujolismo, aunque sea con otros medios y una cierta modificación del lenguaje. De hecho, el patriarca Pujol sigue siendo alguien venerado y continuamente homenajeado y acompañado, a pesar de los flagrantes delitos​ cometidos por él y por su extensa familia personal y política. No cesa el soberanismo de repetir el discurso de que, más allá del hombre y sus debilidades, quedan su legado político y su figura de “estadista”. Incluso el diario Ara lo acaba de reivindicar de manera muy abierta. Todo se les disculpa a los Pujol en nombre de un falso bien superior. Y es que de hecho fue Pujol quien estableció las bases de un planteamiento nacional-populista que ha devenido hegemónico y que relegó cualquier otro posicionamiento político e ideológico, a la vez que creó un imaginario patriótico que ha servido de elemento propulsor de las estrategias radicalizadas que se imponen a partir de 2010. Con él empezó todo. Aunque algunos sectores del separatismo actual, al procurar enviar el delfín Artur Mas a "la papelera de la historia", en enero de 2016, en realidad pretendían recluir en el olvido todo lo que había significado el pujolismo, lo cierto es que no lo han conseguido. Resultó un ejercicio de voluntarismo autojustificador por parte de la CUP y así poder apoyar un gobierno de derechas, pero recubierta la opción de una capa de falsa rebeldía. Pujol continúa contando con notables seguidores que todavía –en voz baja– le exculpan por su elevada contribución patriótica. El conjunto del movimiento nacional-popular independentista, en todas y cada una de sus vertientes, le debe mucho, tanto en la teoría como en la práctica, al pujolismo. Todo lo que se ha producido dentro de esta última década en el mundo nacionalista tiene que ver con lo que Jordi Pujol y los suyos empezaron a diseñar y a configurar en la década de los ochenta. Estaríamos ahora en su fase superior.

El nacionalismo pujolista más que un partido erigió un potente movimiento del que se podía formar parte aunque se establecieran énfasis diversos sobre los ritmos de consecución de la "plenitud nacional", donde era compatible incluso militar en otras propuestas políticas fuera de CiU, pero que compartían con el núcleo duro de Pujol las grandes verdades de país que se iban instituyendo. Esto implicaba la durante muchos años una organización menor como ERC, pero también a los grupos fragmentados del espacio nítidamente independentista e incluso algunos elementos de la burguesía a los que los avatares del antifranquismo les habían llevado a militar en el PSUC​. Así se fue construyendo un potente imaginario donde, lógicamente, la defensa de la lengua y de la cultura "propia" conformaban su pilar central a partir del cual se construía una "nueva Cataluña", que para algunos se basaría en el modelo socialdemócrata sueco y para otros en el conservadurismo británico, e incluso en el irredentismo sionista que había llevado, a fuerza de voluntad, a la conformación del estado de Israel. Una alegoría de país que se legitimaba a través del recurso a un historicismo de carácter nítidamente romántico. La adecuación del discurso histórico a las necesidades de la política, mitos incluidos, ha constituido un aspecto fundamental de la construcción del nacional-populismo en la Cataluña de los últimos cuarenta años. La conmemoración del Milenario de Cataluña, la pomposidad del tercer aniversario de la Guerra de Sucesión, el enaltecimiento de fechas míticas –23 de abril, 11 de septiembre–, o la reinvención de lo que significó el franquismo en Cataluña, han sido elementos clave, ahora ya absolutamente asumidos de manera más que distorsionada.

Se fue construyendo un relato en el que se combinaba la subyugación a España, por la fuerza, con un pasado esplendoroso del que había disfrutado el país en los escasos periodos de "libertad", erigiéndose incluso como la primera democracia del continente, haciendo una lectura presentista de una institución de carácter medieval como era la Diputación del General nacida en el siglo XIV, en una concepción de la soberanía política muy diferente y con un sistema electivo que distaba mucho de ser real. De ahí que los presidentes nacionalistas del gobierno de la Generalitat contemporánea –que, de hecho, es una invención ad hoc improvisada por Fernando de los Ríos en las Cortes españolas de los años treinta del siglo pasado– insistan en ser los sucesores legítimos de estos cargos feudales. Quim Torra​ siempre afirma ser el 131 presidente. En realidad, resulta ser el noveno de una institución "creada e inventada" con el Estatuto de Autonomía de 1932. La conformación de la comunidad cultural hecha por el nacionalismo catalán a partir de la transición política adquiere mucho del supremacismo que contiene la versión romántica alemana de Herder o de Fichte, lo sostiene no sólo una orgullosa "vocación de ser", sino de una victoria y plenitud que tarde o temprano se conseguirá de manera determinista. Se insta a los ciudadanos convertidos en "patriotas" a pasar a la acción, reforzar y también dotar de contenidos el país y de potenciar los elementos de identificación. Y aquí es donde estamos varados. Muy lejos de la construcción de una sociedad moderna fundamentada no en la identidad imaginaria, sino en el concepto de ciudadanía.

Totalitarismo en Cataluña
Yo soy quien espía los juegos de los niños
Jesús Lillo ABC 25 Julio 2019

Fue Jorge Martínez quien en 1983 escribió para sus Ilegales -sin una sola rima, a borbotones de rabia, desencanto y asonancia- la letra de una canción en la que amontonó estampas y versos de un apocalipsis como otro cualquiera, ajeno al género de la ciencia-ficción y ambientado en la cotidianidad del público de los primeros años ochenta. Se titulaba «Yo soy quien espía los juegos de los niños» y se quedó corta como pieza premonitoria, especialidad de aquella casa de los Martínez.

Más de treinta años después, la Generalitat de Quim Torra encargó a una entidad -Plataforma per la Llengua, cuya neutralidad debe de ser proporcional a su respeto a la infancia- un trabajo de campo para comprobar el grado de absorción y uso del idioma catalán entre los menores de edad, a los que los agentes infiltrados en los colegios cogieron distraídos en el recreo para someterlos a examen, lo más normal del mundo en una comunidad en la que se reparte estiércol a domicilio y se pintan las fachadas de quienes levantan la voz y cuya Universidad se asemeja a menudo a un vivero de alimañas. Esto de Torra y las escuelas no es más que una forma de llevar la cuenta y la estadística.

En las aulas catalanas, «apreteu» no significa precisamente hincar los codos. El doble lenguaje que permite al separatismo llamar «presos políticos» a una cuadrilla de delincuentes y «presidente» a un fugado de la Justicia llevó ayer al consejero regional de Educación, Josep Bargalló, a asegurar que no se espió a los niños mientras jugaban, sino que fueron «observados de incógnito». La desfachatez del consejero de inmersión y propaganda escolar de la Generalitat viene a naturalizar y generalizar el método de la observación en el que se basa todo totalitarismo. Hasta en la escuela y desde la escuela. Crecer en la Cataluña de Quim Torra implica un proceso de socialización y culturización que incluye el espionaje -«observación de incógnito», según el consejero de adiestramiento político- y que prepara al individuo para una vida adulta en la que ser señalado con el dedo es el resultado de un simple ejercicio de autodefensa y supervivencia. Bargalló es un puericultor cuyo trabajo consiste en evitarle traumas al futuro ciudadano de la república, por si se distrae en el recreo.

Ánimo, Joan
Hay que seguir molestando, que no nos frene ni la canícula de julio
Luis Ventoso ABC 25 Julio 2019

Hay que seguir dando el coñazo. La causa no admite vacaciones. No permitamos que la canícula de julio, la siesta con el Tour y la sangría nos distraigan de la sagrada misión. Joan Canadell, mayor de edad de 51 años, ingeniero de formación, preside desde hace un mes la Cámara de Comercio de Barcelona. La venerable institución nació a finales del XIX y tiene como razón de ser fomentar el comercio y la industria en Cataluña. Dado que las cámaras están un poco demodé, en las elecciones a la de Barcelona solo votó el 4,5% del censo, lo que permitió que ganase el tal Canadell, de acendrado credo separatista. En su toma de posesión declaró que su objetivo en la Cámara es trabajar por la República, contra la malévola oligarquía del Ibex y contra la sumisión a compañías impuras, es decir, las que no son cien por cien catalanas. Con tan amable proyecto parece evidente que Joan va a disparar las ganas de invertir en Cataluña. Además, facilitará que las compañías catalanas puedan expandirse por su mercado natural y mayoritario, que mientras Joan no lo remedie resulta -¡oh, fatalidad!- que es el resto de España.

El admirable Joan anunció ayer su primera medida: queda prohibido el español en las comunicaciones de la Cámara. ¡Qué maravilla! Una decisión tan sagaz como cordial. Británicos, chinos, franceses, alemanes, estadounidenses y otros mastuerzos están lanzándose a aprender español, porque creen que les abre las puertas de medio mundo. Pero Joan, que es mucho más listo, identitario y pata negra, se ha percatado de que es mejor comunicarse solo en catalán, idioma que, con todo el respeto y aprecio, ni siquiera es el más hablado en su comunidad. Según la última encuesta del instituto de sondeos de la propia Generalitat separatista, el español es la lengua habitual del 50,7% de los catalanes, y el catalán, del 36,2%. Vaya por Dios: el idioma prohibido por el bueno de Joan le saca 14 puntos al que ha declarado obligatorio.

Fiel al prestigioso Instituto Junqueras de estudios contables trucados, nuestro amigo Joan anunció también ayer que Cataluña lidera la atracción de inversión extranjera en España. Eso de que el «procés» ha castigado a la economía son paparruchas españolistas. Los tozudos datos oficiales reflejan que en 2018 Madrid recibió 39.925 millones de inversión foránea, con una subida del 125%; mientras que Cataluña captó 2.985 millones, con una caída del 11,7%. Pero tal vez a Joan se le haya aparecido la Moreneta en una noche de insomnio patrio y le haya revelado otras cifras.

Joan y sus compañeros de causa pelean de manera obsesiva contra la unidad de España, su bienestar y sus intereses. Pero si hoy Iglesias le dice que sí a Sánchez, el presidente de España aceptará encantado el plácet de esos separatistas para seguir desayunando en La Moncloa. Lo hará incluso a sabiendas que su Gobierno será un zombi, rehén de partidos que recaerán en sus exigencias rupturistas y harán imposibles los presupuestos. Volverán entonces los grandes temas de Estado: los huesos de Franco, el LGTBI, tocar las meninges a los católicos y pasear en el Falcon.

LUCHA ANTITERRORISTA
Así ha noqueado la Guardia Civil a Resistencia Galega tras 14 años y 60 atentados
Redacción. España Gaceta.es 25 Julio 2019

La detención por la Guardia Civil de los líderes de Resistencia Galega ha neutralizado a una organización que en sus 14 años de vida ha perpetrado 60 atentados. Con sus «almas máter» en la cárcel y noqueada por la perseverancia de los agentes, de la banda terrorista solo quedan cenizas de las que le costaría renacer.

A mediados de junio, y tras trece años «a pico y pala» para poder localizarlos, la Guardia Civil arrestó a los dos cabecillas de la banda: Antón García Matos, «Toninho», y Asunción Losada Camba, que habían estado refugiados los últimos meses en una casa abandonada de Fornelos (Pontevedra).

Un año después de que la organización anunciara su manifiesto fundacional, en julio de 2005, la pareja pasó a la clandestinidad. Desde entonces, según han dicho fuentes de la lucha antiterrorista, la Guardia Civil no ha cejado en su búsqueda, centrada en varias líneas de investigación que priorizaban el norte de Portugal y el sur de Galicia.

Y nunca, han añadido las fuentes, se ha tomado en cuenta como hipótesis probable que se hubieran escondido en Venezuela, en contra de lo que se ha apuntado en alguna ocasión.

Resistencia Galega nació en 2005 como un movimiento que propugnaba la independencia y que no descartaba la acción violenta para sus propósitos. «Lo relevante no es lo que se golpea, sino a quién se golpea». Así anunciaba en esas fechas el inicio de sus acciones.

Asomaba una organización que sería el relevo de otras que desde los primeros años de los 70 fueron apareciendo de forma cíclica en Galicia para reivindicar la independencia de ese territorio, el gallego lusista e, incluso, la anexión de parte de Portugal.

Porque como recuerdan las fuentes consultadas, entre 1973 y 1975 hubo un movimiento similar bajo el nombre de «Irmandiños», que dio paso cuatro años después a la Loita Armada Revolucionaria (1979-1980) y más tarde al Exercito Guerrilheiro do Povo Galego Ceive (1986-1991).

En ese escenario social gallego, donde nunca ha faltado un caldo de cultivo, con más o menos aceptación del independentismo, apareció Resistencia, que desde sus comienzos situó en la cabeza de la organización a «Toninho», quien ya había liderado el Exercito Guerrilheiro.

Un líder indiscutible que, junto con su pareja Asunción Losada, han dirigido la organización y, como cabecillas, han ordenado la colocación de los 60 artefactos explosivos obra de Resistencia.

Artefactos dentro de termos y ollas a presión que, según creen los investigadores, confeccionaba el propio «Toninho» y colocaban miembros «legales» (no fichados) de la organización en sedes de partidos, instituciones públicas, oficinas bancarias u otros lugares.

«Legales» a los que también golpearon las fuerzas de seguridad, que han llegado a detener a una veintena de responsables de la colocación de los explosivos.

Sesenta atentados y ninguna víctima mortal, prosiguen las fuentes que, no obstante, indican que eso ha sido «circunstancial».

Porque aunque es verdad que generalmente actuaban por la noche, es decir, programaban el temporizador del explosivo para ese horario, la potencia de los mismos podía haber alcanzado a un empleado de basuras, a un barrendero, a un aficionado a correr a esas horas o al vecino que sacaba a pasear a su perro.

Pero la lucha de la Guardia Civil no se centró solo en los «operativos» de la banda y en sus líderes, sino que, como se hizo también con ETA, se extendió a sus estructuras de apoyo, en varias operaciones que suman alrededor de 40 detenidos.

Una de ellas es la que se llevó a cabo en 2005, denominada «Castiñeira» y en la que se detuvo a 10 personas como presuntos activistas del grupo radical AMI (Assembleia da Mocidade Independentista).

Otras operaciones de la Guardia Civil contra esas estructuras se desarrollaron en 2015 y 2016. Fueron las denominadas «Jaro» y «Jaro II», que se saldaron en el primer caso con nueve detenidos miembros de la organización Causa Galizia y en segundo con tres representantes de la dirección del colectivo independentista Ceivar.

Antes de estas últimas intervenciones contra los «apoyos», Resistencia Galega perpetró lo que llegó a ser su último atentado, el que en octubre de 2014 explosionó en la entrada del Ayuntamiento de Baralla (Lugo). La Guardia Civil detuvo al autor.

Unos meses antes, concretamente en abril, el Tribunal Supremo dictaminó por primera vez que Resistencia Galega era una organización terrorista.

Fue un punto de inflexión, resaltan las fuentes, porque agravaba las penas por pertenecer a ese grupo y, de facto, redujo la capacidad de captación de adeptos a la causa, aunque no la anuló del todo.

De todos modos, la ya organización terrorista tuvo que recurrir a sus «históricos».

Mientras tanto, la Guardia Civil buscaba a los líderes y siguió muchas pistas a un lado y otro de la frontera hispanolusa, con una importante cooperación con las autoridades policiales portuguesas.

Finalmente, la perseverancia dio resultados y, en el marco de la operación «Lusista», Antón García Matos y Asunción Losada fueron localizados y arrestados. Durante la «clandestinidad» han mantenido contactos con sus colaboradores, pero su capacidad de actuación fue mermando poco a poco.

Hoy, Resistencia Galega está desarticulada como grupo terrorista y parece que tiene difícil resurgir de sus cenizas. De todos modos, las fuerzas de seguridad permanecerán atentas.

Espías en los patios de los colegios
La autora denuncia el espionaje que, con engaños, se ha llevado a cabo en colegios e institutos catalanes para averiguar en qué lengua se expresan los alumnos.
Sonia Sierra El Espanol 25 Julio 2019

Que las lenguas que se hablan en los patios de los colegios es una obsesión de los nacionalistas no es ninguna novedad. Basta leer los proyectos lingüísticos de muchos centros catalanes y las órdenes que se dan para vigiliar que se hable catalán en la hora del recreo para comprobarlo.

Hay que entender que el nacionalismo catalán se basa en una obra de ingeniería social que se resume en “un sol poble” (un solo pueblo). No dudo de las buenas intenciones de quienes acuñaron el concepto al inicio de la Transición, pero en manos del pujolismo este lema acabó significando que todo el mundo debía acatar los postulados nacionalistas sin rechistar, y todo el que osara cuestionarlos sería acusado rápidamente de crispar, de romper consensos y, por supuesto, de facha.

Según el nacionalismo, la única manera de tener una sociedad cohesionada es que el catalán sea la única lengua de la esfera pública, y por eso han erradicado el español como lengua vehicular y no han permitido que se incorpore el inglés a diferencia del resto de Comunidades Autónomas. No es casualidad que Cataluña sea la única comunidad que no da cifras sobres sus centros bilingües: no las da porque no existen más allá de un puñado de centros privados.

Pues bien, con la excusa de potenciar el catalán, tenemos que sufragar entidades como Plataforma per la Llengua. Para los que no conozcan a la autodenominada ONG de la lengua (catalana), se trata de una entidad privada progubernamental que -subvenciones por aquí, subvenciones por allá- recibe cada año alrededor de un millón de euros sin concurso público. Un millón de euros pagado de nuestros bolsillos que utilizan básicamente para denunciar a comercios y restaurantes si no utilizan el catalán y para espiar a nuestros hijos en los colegios. Huelga decir que desde Cs ya hemos pedido que se les retiren las subvenciones públicas.

TV3 y Plataforma per la Llengua han entrado en los patios para ver en qué lenguas hablan los alumnos

TV3 y Plataforma per la Llengua han entrado en los patios de los colegios para ver en qué lenguas hablan los alumnos. El famoso documental del hombre que quería hablarle a las tostadoras en catalán causó revuelo por este aspecto y descuidó otro más grave: la televisión pública utilizó la excusa de un reportaje para comprobar en qué lenguas hablan los menores en el patio.

Además, en el caso de Plataforma per la Llengua, según sus propias afirmaciones, mintieron al profesorado sobre las verdaderas intenciones de su “estudio”. Y he aquí el primer problema: tanto TV3 como TVE han hecho publirreportaje sobre este infame informe tratándolo de “estudio sociolingüístico” aunque, salta a la vista, no cumple los requisitos para ser tratado como tal.

Empecemos por el principio: la autoría. Cuando alguien lee un estudio lo primero que suele fijarse es en el autor. Evidentemente, a mayor prestigio del autor, mayor credibilidad tiene el estudio. En este caso, sin embargo, no sabemos el nombre del autor o autores. ¿Se trata de un estudio sociolingüístico sin sociolingüistas? Pues es lo más probable.

Aquí encontramos ya la primera ruptura con un código deontológico, el de la Asociación de Antropología del Estado Español (ASAEE) que habla de preservar la autoría incluso cuando, como en este caso, el trabajo constituya el encargo de una entidad. Evidentemente, la Antropología y la Sociolingüística son disciplinas diferentes pero dada la similitud metodológica, el ejemplo resulta pertinente.

Pero este no es el único punto del código deontológico que se salta Plataforma per la Llengua ni el más grave. El peor, sin duda, es el engaño con respecto al objeto del estudio. El punto 2 de dicho código deontológico dice: “Informará a los participantes en su trabajo de los objetivos de su investigación”, y añade “solicitará el consentimiento informado de los participantes”.

¿Qué dirían si una entidad religiosa espiara en los patios de los colegios para ver si se blasfema?

No solo eso. En octubre del año pasado, la Comisión Europea hizo público un documento titulado “Ethic in Social Science and Humanities” en el que también recalca la necesidad de informar a los participantes del objeto del estudio y, además, obtener el consentimiento de sus progenitores o tutores legales. ¿Qué tipo de inmunidad tiene Plataforma per la Llengua para explicar alegremente en rueda de prensa que engañaron sobre la verdadera naturaleza de su estudio y no pase nada?

Porque si un engaño así ya es grave, en este caso, además, se trata de menores. Las familias catalanas tienen que poder dejar a sus hijos tranquilamente en los centros escolares sin que vengan entidades privadas a espiar a sus hijos para realizar un informe con fines políticos. Evidentemente, Plataforma per la Llengua no tiene ningún interés académico y su informe no conoce el rigor científico ni aunque se tropiece con él.

Plataforma per la Llengua utiliza esos datos conseguidos de forma torticera para pedir que desde los organismos oficiales se tomen medidas para que, a la hora del patio, los alumnos opten por hablar catalán en lugar de la lengua que libremente decidan usar. Da miedo pensar que tenemos a auténticos liberticidas pululando por los patios de nuestros colegios e institutos.

El hecho de que haya gente pululando por los patios de los colegios catalanes es demencial y llama la atención que no haya generado un auténtico escándalo. ¿Qué dirían si una entidad religiosa espiara en los patios de los colegios para ver si se blasfema? ¿O si una entidad contraria a los derechos del colectivo LGTBI campara a sus anchas por los institutos para ver si dos alumnos del mismo sexo se cogen de las manos o se besan?

Desde Cs vamos a exigir explicaciones en el Parlamento de Cataluña y en el Congreso de los Diputados. No podemos consentir que se espíe en los patios de los colegios. La protección de los menores es sagrada y vamos a velar por ella.

*** Sonia Sierra es diputada y portavoz de Educación de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña.

¿En qué idioma hablas, criatura?
Gari Durán El Espanol 25 Julio 2019

De pronto se enteran de que una entidad multisubvencionada como Plataforma per la Llengua, se infiltra en las escuelas catalanas para conocer de primera mano el uso que se hace de esta lengua en los recreos (porque en horario lectivo ya se sabe: el porcentaje es del 100%). Y arde Troya y Roma al tiempo. Que si espionaje en el recreo, que si la Stasi, la KGB y los Jemeres Rojos. Que si parece mentira que se estén gastando este dinero en controlar en qué lengua hablan los niños en lugar de dedicarlo a cosas más necesarias. Que si es indecente la cantidad de dinero que se lleva esa plataforma y el resto de hermanos mártires. Sorpresa, indignación, artículos de opinión, incendio en las redes, horas de tertulia, y ya.

Ni idea en el resto de España de que lo que fuera parece inconcebible y singularmente grave, no lo es en Cataluña, en Baleares, en Valencia, en todos los territorios en los que por ley se proscribe la lengua común -la que existe “obligación de conocer y el derecho a usar”-. Y no porque tengan razón sino porque a las imposiciones, a la anormalidad constitucional, a la arbitrariedad y al sectarismo, uno se acaba acostumbrando (recuerden, el régimen de Franco acabó cuando éste murió en la cama).

Hurtándole -por una vez- el protagonismo a Cataluña, les diré que en Baleares, una socialista, Francina Armengol -que no necesitaba esta vez los votos de los soberanistas para ser investida presidenta-, ha regalado una macro secretaría autonómica y una dirección insular de Política Lingüística a ERC -sí, como buena colonia de ultramar, contamos con una filial del partido catalán-. Por no hablar de otros cargos menores -y otros no tanto, en la Consejería de Educación- y algunos más en el Ayuntamiento de Palma. Y por supuesto, la presidenta socialista -que se define a sí misma como una catalana de Mallorca-, una legislatura más, mantiene la promoción -llamémosle por su nombre, imposición- del catalán como uno de los ejes de su gobierno, a la altura, por ejemplo, del acceso a la vivienda.

No le molesta ni le llama la atención, que los dos titulares de los cargos aludidos y alguno más como la vicepresidenta del Consell de Mallorca sean abiertamente separatistas y que, como el resto de sus compañeros de partido, prometan su cargo “por imperativo legal y sin renunciar al derecho de autodeterminación” o que, en concreto, el director insular de Política Lingüística llame terroristas a los de Ciudadanos e imbéciles a los españoles -entre los que, a su pesar, él se cuenta-. Porque no es importante, porque es lo corriente, porque si hay algo que está normalizado aquí es la anormalidad.

De hecho, les hablo de cuestiones que en Baleares no dejan de ser anécdotas que inflaman, como mucho, a los lectores del único periódico que las cuenta, o a los oyentes de la única emisora que las recoge. Pero poco más.

Cuando se menciona a los chiringuitos nacidos y mantenidos a partir de determinadas leyes, olvidamos que la lengua catalana -llamada propia por oposición al español, lengua invasora- hace décadas que por lo mismo, constituye en Baleares, un sector “productivo”. Que de él dependen muchísimas nóminas. Que la “normalización lingüística” iniciada a finales de los años 80 -y que más de treinta y cinco años después no se da por concluida, ni se dará jamás-, ha servido y sirve para justificar subvenciones a entidades, empresas e individuos, sin más que hacer referencia al mandato de promocionar la “lengua propia” que aparece en el Estatuto de Autonomía. O como ocurre con Òmnium Cultural en Cataluña, implica mantener una organización -la Obra Cultural Balear- abiertamente soberanista, que se erige en algo parecido a una administración paralela, que debemos sostener vía presupuestos, pero que sólo sirve a los intereses de los separatistas.

Y vuelvo a la historia del espionaje de los niños en el patio. No me parece raro, malo sí, pero no raro. No es de hecho más que una de las acciones que prevé -en el caso balear- la “Propuesta de Actuaciones en materia de Política Lingüística para el quinquenio 2016-2021” o el “Plan de Normalización Lingüística” que le precedió.

Se trata de que si existe un problema -los niños insisten, pertinaces ellos, en hablar en castellano en el recreo-, las entidades y organismos públicos que se requieran tienen que evaluar el problema y ponerle solución.

Para eso se necesita una entidad que lleve a cabo el estudio, se le pague por ello con la alegría que da hacerlo con dinero ajeno, que con ello se la mantenga y que los resultados justifiquen que el proceso de normalización lingüística nunca tenga fin.

¿Que para ello se conculcan unos cuantos derechos, tanto de los niños como de los padres e incluso de los docentes? ¿Que hay necesidades mucho más perentorias -y mucho más reales- que cubrir? Ninguna argumentación les vale porque trabajan en un plano distinto.

Se trata de cumplir el Plan y de alimentar a los que dependen de él. Lo demás, como en cualquier régimen autoritario, no importa.

La jefa del espionaje a los niños catalanes se lleva un corte épico en Antena 3
ESdiario 25 Julio 2019

La vicepresidenta de la Plataforma per la Llengua trataba de defender que el catalán está peor tratado que el castellano en Cataluña, hasta que se topó con Gonzalo Bans y tuvo que callarse.

El espionaje a los niños catalanes efectuado por la Plataforma per la Llengua para concluir que el catalán se habla el 24% del tiempo en los patios escolares sigue dando de qué hablar.

La vicepresidenta de la entidad privada, Mireia Plana, entró este miércoles en Espejo Público para defender que no ha habido "espionaje" ni pretenden "imponer" el catalán a los niños, sino que se equipare al castellano. Puesto que, según ella, el resultado que ha arrojado el informe es fruto de que los escolares tienen "más referentes culturales" en castellano que en catalán.

Plana llegó a decir que el catalán está peor tratado que el castellanoñol en Cataluña, y que de hecho hay leyes -no especificó cuáles- que lo arrinconan frente al idioma que, aunque no ella no lo dijo, hablan 577 millones de personas, según los últimos estudios.

En ese momento el copresentador de Lorena Díaz, Gonzalo Bans, saltó y pegó un corte épico a la vicepresidenta de la Plataforma per la Llengua al desmontar con datos esa supuesta marginación.

Bans señaló que en las escuelas el catalán está protegido por la inmersión lingüística, y que de hecho los estudiantes solo dan dos horas de castellano. También le dijo que los medios públicos catalanes emiten íntegramente en catalán, y que en TV3 está "terminantemente prohibido" hablar en castellanoñol.

Asimismo le recordó a Plana otro dato que ella había omitido: en Cataluña las empresas están obligadas a rotular toda la cartelería en catalán bajo la amenaza de multas, hasta un simple rebaixes en el escaparate en tiempo de rebajas. Y que de hecho en cualquier supermercado en los estantes los productos están en catalán, aunque luego algunas etiquetas de los productos estén en castellanoñol porque hay empresas que no están dispuestas a gastar dinero en ese doble etiquetaje que no les resulta nada rentable.

La espía no fue capaz de rebatir los datos del periodista, y se limitó a reiterar que el catalán es "cultura" y que si no se cuida desaparecerá.

En paralelo, la polémica llegó este miércoles al Parlamento de Cataluña, donde el conseller de Educación, Josep Bargalló, se lavó las manos y aseguró que no autorizó a la Plataforma per la Llengua a entrar en centros para realizar su informe.

Bargalló sostuvo que en el informe queda claro que se realizó "una observación de incógnito" y que la entidad no se lo dijo ni al departamento ni a los centros en los que realizaron el estudio.

DE LÍDER INDISCUTIBLE AL OSTRACISMO
Jordi Pujol: cinco años de la confesión que dinamitó su biografía
Redacción. España. Gaceta.es 25 Julio 2019

A las 18.09 horas del 25 de julio de 2014, las redacciones de los medios de comunicación recibían en su buzón un escueto correo electrónico del abogado del expresident Jordi Pujol, con un comunicado adjunto de página y media que iba a provocar un terremoto sin precedentes en la política catalana.

«Mi padre Florenci Pujol i Brugat dispuso como última voluntad específica que un dinero ubicado en el extranjero -diferente al comprometido en su testamento-, rendimiento de una actividad económica de la cual ya se ha escrito y comentado, y que no se encontraba regularizado en el momento de su muerte en septiembre de 1980, fuese destinado a mis siete hijos y mi esposa.»

Así arranca la confesión de quien durante 23 años -de 1980 a 2003- presidió la Generalitat de Cataluña y que, tras un goteo de informaciones periodísticas que hablaban de corruptelas y cuentas oscuras de la familia Pujol en el exterior, decidió dar un paso al frente e inmolarse con un anuncio que dinamitaba su biografía.

En su devastador comunicado, el expresidente de la Generalitat e histórico fundador de CDC admitía que «lamentablemente nunca se encontró el momento adecuado para regularizar esta herencia».

Fue un golpe bajo para su propio partido, Convergència, y para su delfín, Artur Mas, a quien él había ungido como sucesor y que, tras siete años en la oposición, había alcanzado el mando del Govern y en ese momento se disponía a pilotar una de las operaciones políticamente más arriesgadas: la consulta soberanista del 9N.

De hecho, la reputación de los Pujol estaba ya en caída libre, con varios de los hijos del expresident investigados por presuntas prácticas corruptas, como Oriol Pujol Ferrusola, que once días antes había dimitido de todos sus cargos -llegó a ser secretario general de CDC- por su implicación en el caso ITV.

Abrumado por el escándalo generado por la confesión de Pujol y alarmado por el daño que este episodio causaba al soberanismo, Mas cortó amarras con su ‘padre’ político, que se vio obligado a renunciar a todos sus honores y prerrogativas como expresident.

En la cúpula convergente arraigó la teoría de que Jordi Pujol había decidido sacrificarse con aquel comunicado para hacer de paraguas protector de sus hijos y asumir en primera persona la responsabilidad de aquel dinero sin regularizar.

De respetado icono del catalanismo, Pujol pasó a ser repudiado incluso por sus antiguos correligionarios, a quienes les incomodaba aparecer relacionados con su nombre.

En 2016, CDC buscó dejar atrás la pesada mochila de los casos de corrupción que la erosionaban y se refundó como PDeCAT, partido al que Pujol, condenado al ostracismo, ya no se afilió.

Ahora, el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata mantiene imputados al expresident, a su esposa Marta Ferrusola y a sus siete hijos, entre ellos el primogénito Jordi Pujol, que en 2017 estuvo ocho meses en prisión preventiva y que según el magistrado era el encargado de organizar y distribuir el dinero oculto de la familia.

Cinco años después de aquel dramático punto de inflexión para su reputación, los más fieles defensores de Pujol intentan rehabilitar su imagen con actos de reparación y reivindican su legado político y su obra de gobierno, una tarea que dejó de hacer el Centro de Estudios Jordi Pujol, su fundación, disuelta repentinamente un mes y medio después de la confesión.

Después de haber acompañado desde un segundo plano el giro independentista de Convergència al inicio del proceso soberanista, Pujol ha renunciado en los últimos años a impartir doctrina, como solía hacer ya retirado a través de multitud de artículos.

Solo ha roto su silencio en contadas ocasiones, y en fechas recientes lo ha hecho para aportar un punto de pragmatismo y alertar al soberanismo de que su victoria final no es algo que esté escrito en el destino.

«Cuando se va tan lejos, fácilmente todo se puede desordenar. Se ha ganado terreno pero la línea del frente ha quedado desorganizada, y entonces cabe la posibilidad de la derrota», advirtió Pujol el pasado 23 de mayo en una mesa redonda organizada por una asociación afín a él, Tagamanent-Construir Catalunya.

Lejos de los tiempos en que era reverenciado como referente máximo del catalanismo, hoy sus esporádicas opiniones pronunciadas en voz alta apenas influyen en el relato político de Cataluña.


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