AGLI Recortes de Prensa   Sábado 27 Julio 2019

La farsa del impostor
Juan Manuel de Prada ABC 27 Julio 2019

Ya hemos señalado antes que el doctor Sánchez es un impostor. Un hombre que, por conseguir un doctorado, es capaz de encomendar a un negro que le aliñe una ensalada de plagios, mientras él se encarga de aliñar el tribunal que bendiga el bodrio, ¿de qué no será capaz por conseguir una presidencia del Gobierno? Todos los pasos que han conducido al fiasco de la investidura fallida eran artimañas de un impostor que, a la vez que se burla de las masas cretinizadas, aspira a conquistar su voto, convirtiendo para ello las instituciones del Estado en un tabladillo de la farsa.

¿Dónde se ha visto una investidura en la que los dos partidos encargados de hacerla posible se profesan una desconfianza recíproca y acérrima? ¿Qué sentido tenía pretender el voto de un partido como Podemos que, según afirma el doctor Sánchez, quería instaurar en el seno del gabinete ministerial un comisariado o gobierno paralelo? ¿A qué ha estado jugando este falsario durante los últimos meses? Porque, como ha quedado patente, él nunca pretendió compartir gobierno con Podemos, sino tan sólo que Podemos le regalara sus votos gratis et amore, y así repetir la jugada de la moción de censura. Para lograr este objetivo, el doctor Sánchez nos ha dado durante meses una matraca estupenda, repitiendo como un lorito que un gobierno socialista era la «única alternativa» querida por la «voluntad popular»; lo cual, aparte de una sandez filosófica, es una distorsión cognitiva como una catedral. Pues la «única alternativa» (no sé si querida por la «voluntad popular», pero desde luego exigida por la aritmética) era un gobierno de coalición en el que el doctor Sánchez podía elegir socio. Pero, en lugar de elegirlo y ponerse a negociar con él, este impostor se dedicó a gallear, como si todos sus posibles socios a izquierdas y derechas estuviesen obligados a entregarle la investidura a cambio de nada, amenazados por la sombra de unas nuevas elecciones que, supuestamente, los perjudicarían a todos. Así hasta que, para completar la farsa, el doctor Sánchez fingió una falsa negociación con Podemos, en la que ha probado las artimañas más rocambolescas, todas ellas desmontadas por Iglesias. Y ahora el impostor pretende además que nos traguemos que el responsable del fiasco es Iglesias, que siempre dejó claro que no habría investidura sin gobierno de coalición. Por supuesto, no nos extrañaría que el doctor Sánchez logre imponer su «relato»; pues tiene a su servicio una legión de jenízaros mediáticos encargados desde hoy de desprestigiar y convertir en un ogro al líder de Podemos, a quien hasta hace poco ensalivaban el bálano.

A mí, desde luego, todos estos episodios grimosos de la partitocracia terminal me la sudarían, si no fuese porque este bloqueo institucional buscado y provocado por el doctor Sánchez tiene como fin último agitar las discordias entre españoles. Pues es siempre en un clima de discordia manejado con astucia e impunidad donde los mediocres hacen su agosto. Hace unos meses, el doctor Sánchez agitó el fantasma de la ultraderecha para acaparar votos; y en unas nuevas elecciones agitará el fantasma de un Podemos arriscado y extremista para seguir acaparándolos. El mediocre vive y prospera de las discordias que atiza y de las insidias que vierte sobre sus adversarios. Y este es, a la postre, el argumento de la farsa que utiliza las instituciones del Estado como tabladillo; una farsa que no concluirá hasta que el impostor consiga la presidencia del Gobierno, como antaño consiguió el doctorado. No hay enfermedad tan perniciosa para una nación como el ascenso de los mediocres, que encuentran siempre aliados en la masa amorfa, amasando resentimientos y discordias.

El delirante Sánchez está missing
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 27 Julio 2019

Mientras a Pedro Sánchez no le sujeten con una camisa de fuerza, la gente correrá peligro. La voz que retumba en su cerebro y que repite sin parar, incluso, después de haberse estrellado en la investidura: “¡Yo soy el presidente! ¡Yo soy el presidente!”, paranoia que se conoce en psiquiatría como llamada existencial, retrata a un ególatra que anda completamente fuera de sus cabales. La inducción a los delirios viene de cuna y es una tara única e individual de la que sólo disfruta el propio desgraciado. El maniquí no se invistió a bajo coste y prueba de ello y horas más tarde, en T-5, volvió a sacar su cara de cemento frente a un serio Piqueras que no daba crédito a cuanto oía:

“¡No tiro la toalla! ¡Yo sigo! *** ¡Yo sigo!”. El sonado, fiel a la llamada existencial, acababa de reencarnarse en Felipito Tacatún. Lo primero que hizo en T-5 fue anunciar, entre bastidores, que se iba de vacaciones a ventilar la frustración. Luego, ya en plató, le echó la culpa toda de su fracaso apoteósico en el Congreso a Pablo Iglesias y se quedó tan pancho. Creyendo que había limpiado su conciencia, reveló una confesión conmovedora: “¡Mi deber principal es proteger a España!”. Por eso se va de asueto. Leer un montón de papeles en la tribuna le han dejado exhausto. Y eso que los papeles no incluían el programa político, porque no lo tiene, ni lo tuvo nunca. Si su deber es proteger a España, ¿por qué no se larga a Caracas con un billete de ida, a secas, en compañía del ameno ZP, que goza de los favores criminales de Maduro? Allí, garantizan el falso protocolo y regalan el título de doctor o presidente, sin necesidad de plagiarlo. Váyase a proteger a Venezuela, que falta le hace.

Prácticamente todos los líderes mundiales se han vuelto majaras. El norcoreano Kim Jong-un, adicto al kung-fú, lanza dos misiles sobre el Mar de Japón. Hasán Rohaní manda apresar un petrolero británico en el estrecho de Ormuz para que suba el precio del petróleo iraní. Nicolás Maduro se jacta de que lo suyo es la democracia bolivariana asesinando a otros 300 opositores. Donald Trump somete a concurso el aterrador muro que impedirá a cualquier sudaca muerto de hambre acceder al sueño americano. Emmanuel Macron, gabacho que mete el morro en nuestros asuntos a través de su espía Valls, que, a su vez, da lecciones de estilo a Rivera, cuando él se amanceba con la Colau. Eso sí es tener clase ¿o no, masón? (“La banda de Sánchez “que acuñó Rivera es un logro literario dignísimo). Volviendo a los líderes pirados, el maniquí de Prymark merece la medalla de bronce. Abascal tildó de marioneta al que pretendió esnobearle. Otro acierto genial. Y Casado se llevó la matrícula de honor: “Usted – le soltó al que 155 diputados corrieron como alimaña por rastrojo – exigía que le extendiéramos un cheque en blanco. No puede seguir jugando a la ruleta rusa con nuestro futuro y encima que pongamos la bala”.

Ojalá que en septiembre no vuelva el veraneante, que nunca retorne. Ya fuera del mapa tamaño oligofrénico, vuelven las buenas noticias. Bajan las temperaturas y sube la bolsa. A Echenique, el negociador motorizado, habría que regalarle una nueva moto con sidecar. Se la ha ganado a pulso. Gracias a su inestimable ayuda se han arruinado, una tras otra, cada una de las conversaciones, con una puntualidad maravillosa. Toulouse-Lautrec, doble agente que infiltró la podemia, ha conseguido que el de los delirios, se vaya a la mierda.

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA
Juan Eslava Galán: "La izquierda ignorante acepta que cometimos un genocidio en América"
EDUARDO ÁLVAREZ El Mundo 27 Julio 2019

Prolífico ensayista y novelista, no rehúsa ningún asunto de la actualidad. Lanza sus opiniones como trallazos agudos, alérgico a lo políticamente correcto. Por suerte. Tampoco deja de pisar callos en su último libro, 'La conquista de América contada para escépticos' (Planeta), delicioso relato que desmitifica el encontronazo con el Nuevo Mundo y arroja luz sobre sus protagonistas, con sus grandezas y sus miserias.

Dice Arturo Pérez-Reverte que nadie cuenta la Historia como Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948). Y es que tanto sus obras de ficción como sus ensayos son cócteles bien equilibrados de erudición y divulgación en los que destaca por encima de todo el humor con el que cuenta las cosas. Es su seña de identidad. También cuando conversa.

En vísperas de su regreso a las librerías, el presidente de México, López Obrador, se descolgaba con una extemporánea exigencia al Rey de España para que pida disculpas por la conquista de América. ¿Le estaba calentando a usted la promoción?
Le he dicho a los de la editorial que pensemos a ver qué le podemos regalar, porque se adelantó en la campaña, sí. López Obrador es un tipo inteligente y seguro que no cree lo que dijo. Lo que pasa es que es populista y necesita agitar de vez en cuando esas cosas de cara a la galería... Su petición al Rey se enmarca en una corriente indigenista en boga. Hay una serie de repúblicas en Latinoamérica que, de algún modo, han fracasado como Estados. Y lo más cómodo es mirar hacia otro lado y echarle la culpa a los españoles. Cuando realmente ese fracaso se forja a lo largo del siglo XIX cuando ya se han liberado de los españoles.

Pero los críticos con la conquista tampoco dejan de crecer en nuestro país. Por un lado, ahí está el Govern de Quim Torra aprovechando la polémica para pedir disculpas a los pueblos indígenas de América en nombre de los catalanes. Y, por otro, tanto en ámbitos académicos como en ciertos sectores políticos se abraza una posición vergonzante de todo lo que tiene que ver con el Descubrimiento, incluida la demanda para que el 12 de Octubre deje de ser el día de la Fiesta Nacional.
Sí, hay una corriente progre, que es herencia del franquismo. En España es muy típica la ley del péndulo. En la Dictadura se exaltaron los valores imperiales, Isabel la Católica... Y ahora, quienes quieren reivindicarse contra Franco asumen justamente los valores contrarios:que fuimos unos genocidas y todo eso. Hay un revisionismo por parte de la izquierda que mantiene sus raíces sentimentales en la persecución franquista. Pero yo creo que esa corriente de opinión respecto a lo que fue la Conquista es puro desconocimiento de la Historia.

¿Cree que es desconocimiento?
Si no, sería mala fe. Y yo prefiero pensar que se debe sólo a la ignorancia.

¿Por qué somos la única potencia europea que arrastra una Leyenda negra?
Tenemos cierto complejo respecto al resto de Europa o el mundo occidental que nos hace aceptar una Leyenda negra que se estableció en la época en que España era la dominante... Estaba en Italia, en Flandes, luchaba contra los príncipes protestantes, era la abusona... Esa Leyenda negra ningún historiador serio la toma en serio. Pero se sigue divulgando en el extranjero. Y aquí cala entre historiadores nacionalistas, que la aprovechan para sus propios intereses, o en parte del público en general con esa veta típica nuestra masoquista. Y se ha acabado aceptado ese sambenito sin fundamento, como el de plantear la conquista en términos de genocidio. Claro que se cometieron abusos. Pero si comparamos a nuestros antepasados con otros como los ingleses o los belgas brillamos en materia humanitaria muy por encima... No digamos ya si hablamos de imperios del siglo XVIII o XIX cuando ya hay una Declaración de Derechos Humanos, etcétera. Todos han tenido sus inquisiciones, aunque nosotros la mantuvimos un siglo más, hasta el XIX, pero en otros países de eso ya no se acuerdan ya... Sólo se destacan los aspectos negativos y se olvidan cuestiones como el hecho de que España liberó a muchos pueblos de la opresión.

Su libro sería una lectura recomendable para dirigentes como Nicolás Maduro que, en línea con lo que vociferaba Chávez, acusa a España de haber cometido un genocidio mucho mayor que el del régimen nazi.
Nuestra conquista estaba basada en el Derecho, en el de la época lógicamente. En la cristiandad se creía que el representante de Dios en la Tierra era el Papa. Y por razones que yo explico en el libro reparte el mundo no cristiano entre portugueses y castellanos. Pero cuando Bartolomé de las Casas denuncia el terrible trato que se le está dando a los nativos, ya en época de Carlos V, se preguntan si tenemos derecho a conquistar aquello. Sí, siempre que convirtamos a la verdadera religión a aquellos infelices... Ahí surgen el Derecho Internacional, el Padre Vitoria, etcétera. Hay que subrayar que allí van a regir las mismas normas, los mismos usos, que aquí en Castilla. Se cometieron terribles abusos, por supuesto, pero Isabel la Católica ya se preocupa de que los conquistadores se casen con las nativas. Todos somos iguales, todos somos hijos de Dios... La diferencia con lo que ocurre con otros imperios es tan grande...

Cristóbal Colón era un poco, por no decir un mucho, sinvergüenza, ¿no?
Es un hombre muy de su época, muy ambicioso, lo que hoy llamaríamos un trepa. Un hombre a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento. Él lo que quiere es conquistar los Santos Lugares. Era un sinvergüenza, sí, pero igual que aquéllos con los que se juega las cartas... No se pueden analizar las mentalidades de entonces con un prisma actual. Fueron los italianos los que lo sublimaron. La idealización de Colón no se produce hasta el IV centenario del Descubrimiento. En su época Colón quedó un tanto oscurecido por otros navegantes mucho más diestros que él... Pero, a finales del siglo XIX, con la gran inmigración italiana a América, se sublima, se le empiezan a levantar monumentos por todas partes... Justo al contrario que ahora, que se retiran sus estatuas por imperativo de los populismos, que ya sólo ven los aspectos negativos de la conquista, para sustituirlas por otras de rebeldes taínos, o caciques indígenas.

En estos tiempos de reescritura del pasado, usted es especialmente crítico con la falsificación de la Historia que hace el nacionalismo catalán...
Manipulan la Historia sistemáticamente. Y le están haciendo un flaco favor a Cataluña, un territorio que era tan respetado en todas partes. Todo es consecuencia del sistema educativo. Hace cuatro décadas, en Cataluña había entre un 10 y un 15% de nacionalistas; ahora más de un 40%. Las generaciones con el cerebro lavado que van saliendo de la escuela. Y a esto no le va a poner nadie freno, porque los políticos que tenemos son todos unos mindundis y no hay quien ponga un poco de orden. Así que dentro de un año es posible que los separatistas sean el 70%. Una de las ventajas que tenían los catalanes era el bilingüísmo. El español tiene una presencia internacional cada vez mayor y, sin embargo, en Cataluña sufre un ataque constante. Ésa es una herencia terrible para los jóvenes... El adoctrinamiento en las aulas es real. El porcentaje del profesorado independentista está por encima del de otros sectores. Y siembran el odio hacia España... Yo espero que las aguas vuelvan a su cauce, por el bien de todos, incluidos los catalanes. Que vuelva el seny y se acabe la rauxa [rabia]... Pero es un asunto muy complejo.

También se ha puesto de moda el revisionismo de la Transición.
Hay muchas cosas que se hicieron mal. La primera, tantas autonomías, algo absurdo. Estoy totalmente en contra de que haya 17. Había que darle algo a los catalanes y vascos sin que se molestaran los militares. Y se hizo un apaño desgraciado, el café para todos. Creo que habría que acabar con las autonomías y volver a ser todos los mismos. Y la segunda, la ley electoral. No puede ser que el voto de un señor de Soria valga más que el de otro de Madrid o Barcelona. Pero a ver quién le pone ahora el cascabel al gato...

Dice que nuestros políticos son gente «fundamentalmente inculta».
Aquí no hay pensamiento político ni en la izquierda ni en la derecha... Volvemos a lo de la ignorancia. Por ejemplo, no dejamos de escuchar el insulto fascista. No saben lo que es el fascismo, propio del periodo de entreguerras, que surgió como contrapunto al comunismo, las dos religiones políticas terribles del siglo XX. Curiosamente, la izquierda populista está próxima a los regímenes de Cuba o Venezuela que sí se parecen al fascismo tradicional. Tenemos políticos sin más experiencia que la de estar en partidos desde los 17 años. ¿Han hecho algún trabajo? Ninguno. No saben lo que es ganarse la vida. Antes, en la Transición, nuestros dirigentes tenían una formación, una experiencia profesional... Ahora hasta los que alardean de títulos de doctor no se sabe muy bien cómo lo han logrado...

¿A usted le inquieta la irrupción de la derecha extremista de Vox en nuestro país?
Yo soy muy enemigo de las etiquetas. Y soy partidario de que salga el partido que salga, siempre que sea constitucional, hay que darle acogida. Porque, por muy extremista que sea, desde que se le da acogida y se le da un sillón, se le rebajan los humos automáticamente. No conviene que estén fuera del sistema, sino que siempre hay que integrarlos en él, que obedezcan la Constitución y las leyes. Dentro de esos parámetros, que piensen lo que les parezca... No hay que tenerles miedo ni dejarles fuera. Cordones sanitarios no tiene que haber. Eso sólo se les ocurre a estos políticos que no saben manejar las cartas que tienen entre manos. La Constitución es el cordón sanitario en el que nos tenemos que basar todos. Y, si no gusta, cambiémosla siguiendo los mecanismos establecidos.
 
La Guerra Civil es otro asunto sobre el que usted ha escrito mucho. ¿Qué le parece cómo se está gestionando políticamente la llamada memoria histórica?
Muchos de los libros que se publican sobre la Guerra Civil son tendenciosos, tanto desde un lado como desde el otro. Yo soy muy partidario de que no haya ninguna persona enterrada en una cuneta como si fuera un perro. Hay que recuperar los cadáveres, dárselos a las familias, dignificarlos... Pero, dicho eso, me parece absurdo y demencial que la izquierda y la derecha se estén tirando los muertos de la Guerra Civil a la cabeza. Nadie es Historia viva. Ya no hay ningún responsable vivo. En la Transición tuvieron la grandeza de pasar esa página. Pero con Zapatero, que si su abuelo... Hemos vuelto a despertar el fantasma de la guerra para atacar al rival... A los de derechas se les acusa de los muertos causados por el bando nacional. Pero, ¿y los de la izquierda no heredan los muertos provocados por los suyos? Es todo un sinsentido.

¿Qué le parece la intención del Gobierno de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos?
Soy partidario de que saquen a Franco del Valle de los Caídos, un monumento que representa un época histórica y al que hay que dar alguna utilidad, como la de crear allí un Museo de la Guerra Civil. Pero que entreguen los restos de Franco a su familia y que ésta entierre los restos donde les parezca. Si quieren hacerlo en la cripta de la Catedral de La Almudena, me parece estupendo, porque ahí tienen un nicho... Todo ese miedo de la izquierda de que se convertirá en un centro de peregrinación... Los primeros 15 días irán allí los franquistas residuales que quedan a llevarle coronas o cualquier cosa. Hacen ruido, pero son cuatro gatos, y después aquello se quedará en nada.. Porque Franco ya no era nadie hasta que lo resucitó Zapatero. Si ni los escolares sabían ya quién era. Pero lo están intentando resucitar.

¿Tenemos algún gen especial los españoles que nos condena a la división cainita?
No, lo que pasa es que somos una democracia muy joven, nos falta rodamiento... Pero las diferencias respecto al resto de los europeos están desapareciendo como se refleja en las generaciones más jóvenes.

Pero usted suele destacar que la falta de patriotismo español nos distingue de nuestros vecinos. Y ahí tenemos como ejemplo que a punto ha estado de entrar en el Gobierno un partido como Podemos que no considera propia la bandera constitucional común...
Si finalmente entraran en el Gobierno, si en verano logran ponerse de acuerdo con el PSOE, tendrían que pasar por el aro. Se tienen que dejar ya de populismos. Yo dignificaría las instituciones imponiendo por ejemplo que uno no pueda acudir a las Cortes con camiseta, con aspecto astroso. Las formas tienen mucha importancia, incluido el respeto a la bandera, a los símbolos... Y los nuevos tendrán que respetar las formas.

El jueves fracaso la investidura. Pero, ¿qué opinión le merece un Gobierno de coalición?
Tener un Gobierno de coalición representaría un avance. Si me pones la galería de rostros que entrarían en ese Ejecutivo, no lo considero un avance por ese lado;pero el hecho de que haya una coalición sí, porque así es como funcionan y avanzan las democracias.

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Investidura: alivio e incertidumbre
Daniel Lacalle El Espanol 27 Julio 2019

“The devil is never a maker. The less that you give, you're a taker”. Ronnie James Dio.

Decía Jim Rogers que a él no le preocupa la incertidumbre, sino la certidumbre. En el caso de la investidura fallida, la frase es perfecta. Muchos ciudadanos sentirán alivio porque nos hemos librado, tal vez por unos meses, de tener al chavismo patrio en puestos de gobierno.

Mientras el Parlamento se convertía de nuevo en un espectáculo de reproches y personalismos y Pablo Iglesias, en un alarde de generosidad, pedía nada más que todas las competencias que suponen controlar subvenciones, la EPA y los indicadores adelantados muestran la ralentización.

Afortunadamente se sigue reduciendo el paro, pero, en términos desestacionalizados, el número de parados se ha incrementado el segundo trimestre por primera vez desde 2013, según el INE. Es la menor reducción del paro en términos reportados desde el segundo trimestre de 2013. El crecimiento interanual de la ocupación es un 33% peor que el del primer trimestre y mucho peor que el de 2018.

En los últimos doce meses, la demanda eléctrica cae en el 70% de los sectores de mayor consumo, y no es por magia de eficiencia. La caída de consumo eléctrico es especialmente agresiva en el último mes, y afecta a la inmensa mayoría de los grandes consumidores, incluida papel, madera, química, refino, comercio al por menor, actividades sanitarias, etc.

El índice manufacturero de España entraba en contracción en junio (47,9), muy por debajo del nivel anterior (50,1, una ligera expansión) y de lo estimado por analistas (49,5).

El indicador de confianza industrial de junio se situaba en -4,8, el de confianza del consumidor en -2,1 y la matriculación de vehículos se desplomaba en junio. La caída en España supera el 8%, mucho peor que en Alemania (-4,7%) o Reino Unido (-4,9%).

El PIB va a sostenerse por aumento de gasto público y deuda y gracias al sector exterior, aunque la balanza comercial vuelve a empeorar en mayo. Además, España retrocede en el Índice Global de Innovación 2019 hasta el puesto 29. Suiza, Suecia, EEUU, Holanda y Reino Unido son los 5 líderes globales en innovación, países que llevan a cabo las políticas opuestas a las que quieren imponer desde Podemos.
Ninguno de estos factores de ralentización se va a mejorar aumentando el intervencionismo y subiendo impuestos.

Sin embargo, a medida que pasan las horas tras la investidura fallida, el fracaso se relativiza. Escuchábamos las llamadas a la urgencia de Podemos, ERC, IU y Bildu y su autoproclamada generosidad -con el dinero de los demás- y, con ello, quedaba claro que el partido socialista tiene al enemigo a las puertas de casa y unos supuestos socios que son más una hilera de caballos de Troya. El presidente Sánchez sabe perfectamente que abrir la puerta a ministerios de Podemos y contar con la evidentemente altruista generosidad de ERC, PdCAT, PNV y Bildu es también firmar su sentencia de muerte.

Nadie duda de que es una mala idea aliarse con quien tiene como objetivo suplantarte y formar gobierno de una nación que quieres romper. Un gobierno es un equilibrio inestable ya de por sí cuando cuentas con ministros de toda confianza… Imaginen lo que es cuando tienes a ministros cuyo objetivo es dinamitar las instituciones y al partido gobernante desde dentro.

El socio generoso tiene todos los incentivos para poner la zancadilla al presidente en cuanto pueda, ya que debe fortalecer su diferenciación de cara a unas elecciones futuras y a la vez mostrar que no le dejaron hacer lo que promete a sus votantes. Es más, la legislatura empezaría a hacer agua desde el momento en que aceptas como socios a partidos cuya razón para unirse es solo ir contra las instituciones que representas.

No era posible para Ciudadanos o PP abstenerse. Ya saben, por experiencia, que la oferta de acuerdos de Estado no se aceptaba ni se va a aceptar y que el pacto del abrazo de la serpiente se utilizó como as en la manga para poner firmes a Podemos, no para gobernar.

El presidente del Gobierno sabe que solo tiene una forma de sobrevivir: acabar con el populismo desde dentro, absorbiéndolo. Pero la táctica le imposibilita también aceptar pactos de Estado con los partidos constitucionalistas. Supondría dinamitar decenas de pactos en municipios y comunidades con los socios de la extrema izquierda. Es mejor, como táctica, ser presidente en funciones hasta que se pueda agotar: todo lo que vaya bien en España va a ser gracias a la labor impecable del gobierno en funciones y todo lo que vaya mal será culpa de los demás, del bloqueo y de los generosos.

Puede ser una buena estrategia para el presidente, pero una mala estrategia para España. Porque, mientras tanto, ignoramos las señales de alarma.

Ya escuchamos su apasionada alabanza del presupuesto y reforma laboral del PP: "En los últimos 12 meses se han creado más de 510.000 empleos"”, "el déficit en 2018 fue del 2,5%" o apuntarse el resultado de la represión financiera del BCE que ha llevado a que las primas de riesgo de toda la eurozona se desplomen artificialmente. Salvini hace lo mismo en Italia. "Hemos puesto contra las cuerdas a la Unión Europea y el bono soberano de Italia se ha revalorizado más que nunca", decía un diputado suyo.

Nos seguirán diciendo que España "crece más que la media de la UE", que es un subterfugio conformista cuando la eurozona empeora. Y además hay muchos países en la UE que crecen mucho más, con menos paro y mayor atracción de inversión.

Puede ser cierto que sea mejor no hacer nada que empeorar, pero no hay tampoco nada bueno en la parálisis institucional de cara a una ralentización que hay que vigilar. Fuera de tacticismos políticos y generosidades con el dinero de los demás, la realidad de esta investidura es que España lleva en bloqueo institucional desde hace años y los problemas de fondo no se solucionan, solo se disfrazan bajo el gas de la risa monetario. El enfermo no se cura, pero se divierte. Hasta que los síntomas empeoran de manera notable.

Mejor sin gobierno que con un gobierno pésimo
EDITORIAL  Libertad Digital 27 Julio 2019

Si se repasa la mayor parte de las cabeceras periodísticas y se escuchan la inmensa mayoría de las opiniones televisivas, parece que es obligatorio lamentar sonoramente el resultado de la sesión de investidura que este jueves ha acabado con la segunda derrota de Pedro Sánchez, así como escandalizarse porque los políticos no sean capaces de llegar a acuerdos.

Lo cierto es que no hay nada lamentable en que una coalición social-comunista no haya llegado al poder, apoyada además por los separatistas catalanes, los no menos desleales nacionalistas vascos y los filoterroristas de Bildu como guinda del más nauseabundo de los pasteles.

Y es que, pese al mito difundido con afán por los estatistas de todos los partidos, es muchísimo mejor que no haya gobierno a que haya un gobierno pésimo, como sin duda lo sería cualquiera presidido por Pedro Sánchez y con los sosias políticos de Iglesias sentados en el Consejo de Ministros.

Nuestro propio país pasó casi un año con un gobierno en funciones y otras naciones europeas han atravesado periodos similares o incluso mayores sin que en ningún caso se hayan visto sumidas en el caos. Es cierto que España se encuentra una situación muy compleja con el golpe de Estado en Cataluña, pero incluso teniendo eso en cuenta, ¿alguien cree que un gobierno PSOE-Unidas Podemos apoyado por ERC, PNV y Bildu sería el adecuado para afrontar ese reto?

Por otro lado, los debates de los pasados lunes y martes, la sucesión de desplantes y ataques de antes y después, y hasta el breve enfrentamiento parlamentario de este jueves han dejado muy claro que Sánchez no quería ser investido esta semana o, mejor dicho, que no estaba dispuesto a hacer ni el más mínimo sacrificio político y, probablemente, ni siquiera un excesivo esfuerzo.

Y lo cierto es que la reticencia de Sánchez a tener miembros de Podemos en su gobierno es más que comprensible: los de Iglesias han demostrado ser cualquier cosa menos socios leales, además de desconocer casi por completo la estructura del Gobierno, las funciones de cada ministerio e incluso, como se ha visto este jueves, la administración que controla las competencias de cada cosa.

Ante la certidumbre de que Sánchez va a hacer todo lo posible por no gobernar con Podemos, hay que ir asumiendo que la repetición de elecciones es cada día más probable. En este escenario los tres partidos del centro derecha deberían hacer una reflexión sobre la estrategia que siguieron en los pasados comicios y los resultados que obtuvieron.

El fracaso de esta investidura es un alivio momentáneo, pero los últimos dos años han demostrado sobradamente que Pedro Sánchez no sólo es un rival políticamente muy peligroso, sino que es un gobernante capaz de cualquier cosa y que carece completamente de principios y escrúpulos. España no puede permitirse pasar años con un presidente así y sólo PP, Ciudadanos y Vox pueden evitarlo, pero está claro que haciendo la guerra cada uno por su lado no lo lograrán.

La piedra de los fracasos
JORGE BUSTOS El Mundo 27 Julio 2019

El problema es usted, señor Sánchez. Su Persona. Federico siempre me dice que no, que el problema es el PSOE mismo, pero yo creo que Page no hubiera hecho esa moción de censura. Ni la cumbre de Pedralbes. Ni habría legitimado a Bildu. Ni demonizado a Cs. El PSOE padeció a Zapatero, pero aún dio a Javier Fernández. Hoy el escollo de España, la piedra en la que España tropieza una y otra vez desde 2016, se llama Pedro. Y sobre su jeta de feldespato, donde la crispación mandibular esculpe abdominales fuera de sitio en las fotos de perfil, se levanta la iglesia sanchista, secta de Estado entregada al apostolado de la discordia. O usted o el caos.

Qué envejecido se le vio en la investidura, señor Sánchez. Qué meteórico deterioro. Una cana por cada no, una arruga por cada alarde de resistencia. Y de fondo el murmullo secreto del motor que le mueve: la revancha. Tachar cada noche otro palito en la pared de Moncloa y clavar otro alfiler en el muñeco vudú de los que decían que no valía. Cómo se parecían el jueves sus ojos vidriosos a los de aquel octubre en Ferraz.

No hable de convicciones, por Dios. Usted habla de principios como Nacho Vidal hablaría de castidad. Ha cambiado tantas veces de criterio que en Twitter ya son legendarias las broncas de Pedro Sánchez a Pedro Sánchez. Por eso nadie se fía de usted: ni la izquierda ni la derecha ni el centro. Hasta los socialdemócratas europeos le consideran un fraude tras la envolvente de Macron con Merkel. Solo le defienden los separatistas, y por interés. Usted es la única razón de que no podamos creer en la abstención de PP o Cs; en abstracto, sin duda, la mejor opción para España. Pero la política no opera en el vacío. Y usted lo ha ocupado todo. Váyase y en un par de días habrá sobre la mesa tres coaliciones diferentes o cuatro fórmulas de cooperación. Deje que España compruebe que el problema era usted. Votaron muchos al PSOE, sí, pero no se engañe: sobre todo votaban contra Vox.

Su lugar en la historia se lo garantizan no solo sus actos sino la escuela cizañera y vetocrática que ha creado. Cuando salga del complejo monclovita no tengo ninguna duda de que va a ser el expresidente más apestado de la historia de la democracia. Ni en Venezuela le harán un hueco. Porque a usted nadie le quiere ni le conoce una idea ni le reconoce un carisma. A usted solo le ponen el cazo. Revilla le da un sí por el AVE. Rufián le sermonea por un indulto. Y usted mira en el móvil el tiempo que hará en Doñana.

Pero usted se irá, y con suerte se quedarán los pájaros cantando. Y es posible -solo entonces será posible- que este país deje de ser el pantano de vetos que usted inauguró como el Franco de sus ficciones góticas. Váyase, Sánchez. O quédese donde está. Como el de Cuelgamuros. Y siga fracasando.

Bendito fracaso
Javier Somalo  Libertad Digital 27 Julio 2019

Primavera de 2018. Durante la semana del debate de la moción de censura, el líder del PNV Andoni Ortuzar ofreció a Rajoy una posible salida. La moción era contra una persona, no necesariamente contra todo el partido. Los nacionalistas vascos recordaron al presidente que su partido tenía buenas relaciones con Génova pero que tanta corrupción no era bien vista y que el caso Gürtel sonaba a final.

En el escaño presidencial estaba el bolso de Soraya como metáfora polisémica. El presidente ya había comido y seguía en el restaurante Arahy, donde le esperaba la noche con la puerta de Alcalá ya iluminada. Según el PNV, una decisión de última hora podría hacer decaer la moción… Otro whisky. Y el bolso guardaba el sitio a Rajoy por si volvía o quizá sólo marcaba a quién pertenecía el vacío de poder o simplemente reposaba en mullido por no estar –un Loewe fetén– en el suelo, que es donde se le suponía en condiciones parlamentarias normales.

Pedro Sánchez fue quien expresó con claridad dentro del Congreso de los Diputados lo que podía suponer esa decisión de última hora de la que hablaba el PNV.

Dimita, señor Rajoy, dimita y esta moción de censura habrá terminado aquí y ahora. Podrá salir de la Presidencia del Gobierno por decisión propia. ¿Está dispuesto a dimitir, señor Rajoy?

Sánchez no quería un PP con Rajoy como tampoco lo quería Rivera, pero Sánchez sabía que no habría inmolación. Tanto lo sabía que anotó el episodio por si hubiera que aprender de él. Todos achacaron la moción al caso Gürtel, empezando por el líder del partido de los ERE, Mercasevilla, los cursos fraudulentos de formación y, antaño, de tan extensa retahíla de casos que casi cumple sin falta el orden alfabético. La teoría general de los escollos no estaba, pues, inédita. Rajoy fue el primer escollo así que el título le ha venido heredado a Pablo Iglesias.

La moción del Arahy o del Loewe o del Macallan con hielo acabó en fusilamiento, no en inmolación, y llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa sin ser elegido pero con la promesa de convocar elecciones de inmediato. Hasta que vio el Falcón, claro. Desde aquel Peugeot 407 con el que reconquistó Ferraz tras su expulsión… el cambio prometía. Lo podrán atestiguar los colegas de cuadrilla que acompañaron al matrimonio Sánchez-Gómez al concierto de los Killers. Parecerá anecdótico pero la condición humana es capaz de descender a las más bajas miserias en los peores momentos de la historia. Casi un año, miles de kilómetros y litros de queroseno después, Sánchez convocó elecciones sin otro remedio y las ganó con 123 escaños, mejorando el fiasco anterior pero quedando muy lejos de la mayoría absoluta.

Los simpatizantes socialistas lo festejaron coreando "¡con Rivera, no!". Pero Sánchez le dijo meses después a Rivera que los votantes de Ciudadanos deseaban, según las encuestas, que permitiera un gobierno del PSOE. Y, tras la feria de vanidades, el presidente en funciones y candidato terminó por señalar al Escollo Iglesias. Fue José Luis Rodríguez Zapatero, no podía ser otro, el que dio la idea última a Pablo Iglesias de que probara a pedir las políticas activas de empleo. Zapatero, el de Maduro, el obediente en las actas de ETA, el del tuteo con los golpistas y ahora el celestino frustrado entre el PSOE y Podemos. Gran papel para un ex presidente del Gobierno que pulsó el botón nuclear a ver qué pasaba.

Con Mariano, no. Con Rivera, no. Con Iglesias, no. Está claro que sólo queda una toma para completar el trailer de esta película del Doctor No: con Sánchez, no. Pero ya sabemos que eso no va a suceder porque Rajoy marcó el camino en aquella larga sobremesa de censura y Sánchez lo anotó. La entrevista "after-hour" en Telecinco tras el spoiler de Paz Padilla –no nos falta de nada– mostró a un niño que ha sacado malas notas pero que no quiere quedarse sin verano. La Moncloa y sus juguetitos se desvanecen. Eso es todo. No hay asomo de Estado en la cabeza Sánchez y no merece más oportunidades.

Era de esperar que Sánchez el decaído prometiera al rey no cejar en su empeño por conseguir apoyos y es de suponer que Iglesias, ERC, el PNV o Bildu lo fiarán todo a futuras negociaciones en el plazo exigido, de aquí a septiembre. El rey vuelve a optar, como es lógico, por el papel de árbitro que deja jugar sin señalar ya la repetición electoral. Y volverá la burra al trigo, si quedara. Pero no olvidemos que el rey que permite la prórroga es el mismo que se dirigió a los ciudadanos de Cataluña prometiendo no dejarles solos en pleno golpe de Estado. Fue entonces cuando despertaron muchas conciencias y comenzaron muchas cosas que cualquiera de los posibles socios de Pedro Sánchez en la pasada sesión de investidura habrían querido revertir nada más llegar.

Sin embargo, y creo que esta es la falacia central de todo este drama, el fracaso de la investidura está muy lejos de responder a un ejercicio de responsabilidad por parte del candidato socialista por más que haya querido proyectar esa imagen. Lo que no quiere Sánchez es compartir mesa en el Consejo de Ministros con el partido que le ha quitado votos. El pacto de Pedralbes es prueba más que suficiente para demostrar que a este PSOE no le hacen falta malas compañías para terminar de consentir el golpe de la Generalidad. Y si, aun así, la velocidad de los acontecimientos hiciera flaquear la memoria, siempre quedarán las palabras de Carmen Calvo cuando, en octubre de 2018, criticó a Ciudadanos y al PP por "ir por ahí constantemente usando el apelativo de golpe de Estado". La doctrina Calvo dice que no hubo golpe de Estado porque "no hubo fuerza" y que no hubo fuerza porque "les faltó el arma". Ni el Escollo ha sido tan claro. Sánchez se vale solo para destruir un país entero.

Presumiblemente cerrada la vía Galapagar, mucho tendrían que volverse las tornas para que Ciudadanos o PP decidieran apoyar un gobierno de Pedro Sánchez. Si no lo hacen, como parece previsible, no deberían seguir criticando la posibilidad de unas nuevas elecciones porque debería ser lo deseable ante el providencial atasco. Otra cosa permitiría pensar que, en realidad, habrían preferido que Podemos hubiera facilitado el peor gobierno posible en el peor momento posible.

Puede ser insoportable y odiaremos las campañas electorales. Se planteará la posibilidad de una candidatura conjunta en el centro derecha y se someterá a la batalla de encuestas y al insufrible combate de egos. Y hasta se correrá el riesgo de acabar en el mismo sitio. Pero ir a unas nuevas elecciones siempre es preferible a dejar que una subasta de medio pelo, un regateo de zoco, un concurso de faroles o un PSOE que no ve golpes sean el origen de un gobierno que hoy debe afrontar, sin excusas, los retos más importantes de nuestra democracia. Desde luego, Pedro Sánchez fracasaría hasta con mayoría absoluta.

Tras el primer Consejo de Ministros del candidato decaído ha comparecido ante la prensa la vicepresidenta Carmen Calvo, la que niega el golpe, la que explica el pacto de Pedralbes, la que filtra negociaciones, la de los cinturones de Hermès que empiezan a parecerse demasiado a los bolsos Loewe de Soraya. Dijo Calvo que no habrá vacaciones y se permitió abrir la nueva era con un consejo al PP: "Abra paso a mi gobierno, aunque no coincida en nada, y luego haga labor de oposición. Es su papel: liderar la oposición". Sin rubor.

Pues es tiempo de impedirlo. Rajoy no quiso irse y prefirió que lo echaran. Puede que Sánchez, con ese andar prepotente que gasta, esté siguiendo sus pasos.

Navarra desnuda la impostura del candidato Sánchez
Editorial El Mundo 27 Julio 2019

Exactamente el día después de que fracasara la investidura de Sánchez, se anunciaba el pacto en Navarra de María Chivite con Podemos y Geroa Bai, que necesita de la colaboración de Bildu para alumbrar el próximo Gobierno de la Comunidad Foral. Es decir, para cerrar definitivamente el paso al constitucionalismo de Navarra Suma, que casi dobla en escaños al PSN. Lo previsible, pues, es que Navarra termine siendo entregada al proyecto identitario del nacionalismo y del populismo, avalado por los testaferros de ETA: una deriva excluyente de euskaldunización. Chivite, que durante el debate de investidura protagonizó un bochornoso gesto de descalificación hacia Rivera, que la acusaba de querer hacer lo que finalmente ha hecho, debería haberse reservado sus peinetas para hacérselas a los proetarras; pero se las hace a los constitucionalistas. En una tribuna del Congreso y en el Parlamento de Navarra.

Se cumple así el lúgubre pronóstico tanto de PP como de Cs, que supieron identificar en Navarra el verdadero termómetro de la voluntad de Sánchez de llegar a acuerdos con otros partidos constitucionalistas para hacer frente al nacionalismo. Incluso UPN puso a disposición del candidato socialista el sí de sus dos diputados con tal de que abortara el nacimiento de un Frankenstein navarro, tal como hicieron hasta en dos ocasiones José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba, quienes siempre tuvieron claro que los batasunos no podían ser actores legítimos de la gobernabilidad socialista. Es cierto que Bildu ha comunicado que someterá el pacto al criterio de sus bases, pero a nadie se le oculta que estas consultas se diseñan para legitimar decisiones tomadas de antemano. Es cuestión de días que se consume la infamia.

Sin embargo, nada de esto merece la consideración de Carmen Calvo, quien ayer se apresuró a interpretar el nuevo relato de los guionistas monclovitas: la coalición con Podemos es imposible -esto apenas 24 horas después de haber ofrecido a los de Pablo Iglesias una vicepresidencia y tres ministerios- y ahora toca que PP y Cs invistan a Sánchez o serán los culpables de la repetición electoral. Hace falta un desparpajo verdaderamente notable para lanzar estos drásticos giros de guion y esperar que la memoria del electorado -singularmente el de izquierdas- sea tan frágil como para olvidar lo sucedido esta misma semana entre el PSOE y su socio preferente. Mientras Irene Montero insta a retomar las negociaciones y el Rey da tiempo a los partidos para que las desarrollen con la seriedad precisa para asegurar el éxito del candidato que él proponga, Calvo pone en marcha la máquina de la propaganda gubernamental, según la cual los responsables del fracaso de Sánchez son todos menos Sánchez. Es decir, el candidato responsable de recabar los apoyos en un régimen parlamentario. Si el PSOE no está empeñado en repetir elecciones, confiando en poder crecer a costa de desgastar a Podemos, lo disimula mal.

De la versión de Moncloa está escandalosamente ausente la contradicción principal: los pactos territoriales sistemáticamente cerrados por el PSOE con nacionalistas y populistas impiden a Sánchez reclamar apoyo a PP o Cs. Chivite no hace nada que no le ordene Sánchez. Y Sánchez no puede aspirar a que lo invistan los mismos partidos a los que él margina e insulta de continuo, mientras entrega una y otra vez la manija del poder a los enemigos de la Constitución. La impostura sanchista no suma.

Vocación Frankie
RAFA LATORRE El Mundo 27 Julio 2019

El desastre ha permitido saber que la alianza no fue accidental. El epitafio de la segunda investidura fallida de Pedro Sánchez lo puso Carmen Calvo tras el Consejo de Ministros, cuando le advirtió a Podemos de que se ha equivocado de enemigo: "El adversario del PSOE son los partidos de derechas". De las reflexiones calvinistas tras la derrota se deduce que la gran virtud de los socialistas es que tienen muy claro dónde está el enemigo. De manera que aquello de que la derecha empujaba, arrojaba, abocaba, obligaba, lanzaba o catapultaba a Pedro Sánchez a la extravagancia era una pobre fantasía exculpatoria. Había vocación.

La última sesión del debate, el Hemiciclo sonó a réquiem y a Pedro Sánchez no le incomodó esa letanía de paraíso perdido que entonó el sector más radical de la Cámara. Podemos no había roto una alianza circunstancial a la que Sánchez ya se había resignado sino algo más prometedor.

Sánchez ha llevado al PSOE a un remotísimo lugar donde Rufián puede hablar de sensatez, Oskar Matute de empatía y Aitor Esteban de patriotismo sin que el secretario general sienta la más leve incomodidad. Ese deterioro institucional es el rastro más reconocible del sanchismo y fue perfectamente visible durante la sesión parlamentaria que había de tumbar su candidatura. Me parecen muy razonables las críticas a la pasividad de Casado y de Rivera. A la política uno viene remangado para tratar con el mal menor.

Hay, sin embargo, un hombre entregado que les ha hecho el trabajo de prospección. Se llama Javier Esparza, lidera Navarra suma y por esas cuestiones del Madrid Mental en el que viven los medios -es la teoría más benévola-, no se le hace mucho caso. Ganó las elecciones autonómicas con un margen extraordinario pero necesita siete escaños para gobernar. Le ha ofrecido a los socialistas navarros el Gobierno de coalición que Sánchez no le ofreció ni a PP ni a Ciudadanos. El PSN de Chivite ha preferido urdir un inverosímil tetrapartito de nacionalistas y populistas con tal de no darle el gusto. Con el agravante de que el monstruito necesita la abstención de Bildu para cobrar vida. Chivite, como Calvo y al contrario que Podemos, tiene bien claro cuáles son sus adversarios.

El otro día resultaba pasmoso el garbo con el que, en el Congreso, Bildu espolvoreaba su ideario con feminismo y ecologismo, que es el azúcar glasé que cubre la morcilla de sangre. Más sorprendente fue que el candidato Sánchez no le preguntara a Matute, ya que le iba a obsequiar con su abstención y por curiosidad, si la sororidad bildutarra incluía a la ertzainaAna Isabel Arostegi.

Rufián ya es Jean-Paul Sartre
José García Domínguez  Libertad Digital 27 Julio 2019

Que Gabriel Rufián, un cínico y descreído pícaro sin oficio ni beneficio que ha logrado encontrar en la política su modus vivendi por puro azar, se esté convirtiendo a estas horas en una suerte de gran referente moral de la izquierda española indica hasta qué punto la inflación mediática tan propia de estos tiempos nuestros ha devenido una eficacísima máquina de embotar cerebros. Cotidiana labor de idiotización colectiva, la que hace posible que semejante personajillo de novela de Eduardo Mendoza emule hoy la autoridad intelectual de un Jean-Paul Sartre a ojos de la progresía televidente, que fundamenta su éxito en la mezcla a partes iguales de ignorancia y sentimentalizacion de lo político que caracteriza a sus creadores de opinión, los guionistas del manido relato. He ahí el llanto compungido de todas esas plañideras audiovisuales, las que lamentan tan desconsoladas que "la izquierda" no haya podido unirse para llevar a cabo un proyecto común. Un lloriqueo coral, el de los grandes opinadores de cabecera del progrerío, que se sustenta en la premisa errada de que existe un hilo de continuidad temporal e histórica entre Podemos y el viejo Partido Comunista de España. Un hilo, por lo demás, que ni existe ni nunca podría haber existido.

Podemos, su cultura política y las tradiciones doctrinales de las que bebe, no procede en absoluto del PCE, un partido que no sólo aceptó la Constitución que corona el ordenamiento jurídico de nuestra democracia liberal bajo la forma de una monarquía parlamentaria, sino que fue unos de los actores más activos en la elaboración de la propia Carta Magna. Se impone recordar a ese respecto la fractura entre partidarios de la llamada reforma y los defensores de la ruptura, la que se produjo entre las formaciones antifranquistas tras nombrar el Rey a Adolfo Suárez presidente del Gobierno con el encargo expreso de desmantelar desde dentro el andamiaje institucional de la dictadura. En aquella cesura, quienes optaron por quedar fuera del proceso emprendido por las Cortes constituyentes, negando de paso la legitimidad del nuevo régimen democrático del 78, no fueron los comunistas de Carrillo, sino Herri Batasuna, la primera marca blanca de ETA, junto con el independentismo catalán de entonces, el que años más tarde se reagruparía bajo las siglas de ERC.

Y junto a ellos, codo con codo, el añadido de la surtida miríada de grupos y grupúsculos de la ultraizquierda surgida de diferentes escisiones fundamentalistas del propio PC, tal como el Partido del Trabajo en el que militó el padre de Errejón, o el PCE (marxista-leninista), secta filoalbanesa que frecuentó el padre de Iglesias. De aquella ultraizquierda iluminada, testimonial y extramuros del sistema, siempre abrazada a la causa de los distintos separatismos periféricos en su común rechazo a la idea de la soberanía única de la nación española, es de donde viene Podemos. De donde viene y donde sigue. Porque no se han movido de ahí ni un ápice. Bien poco que ver, pues, ni con la tradición política ni con la cultural del Partido Comunista de España. ¿O alguien en su sano juicio sería capaz de imaginar al ponente constitucional del PCE-PSUC, el profesor Jordi Solé Tura, compartiendo complicidades y confidencias desde su escaño con el separatista Asens y el cantamañanas de Rufián? No son la izquierda, son sus albañales.

Ganar el patio o ganar el mundo
TERESA GIMÉNEZ BARBAT El Mundo 27 Julio 2019

A partir de la emisión en TV3 el domingo 30 de junio, en su espacio 30 minuts, de un documental titulado Lletraferits donde se hablaba con tintes dramáticos de la situación del catalán, se originó una polémica que aún colea. Llovía sobre mojado porque unas semanas antes la portavoz del Gobierno de la Generalitat, Meritxell Budó, se había negado a responder preguntas en castellano por motivos peregrinos.

En respuesta, se publicaron artículos que desmentían tales aseveraciones, como uno muy detallado en Crónica Global del 7 de julio (Las mentiras del documental de TV3 sobre la muerte del catalán) que demostraba con cifras la falsedad de Lletraferits.

¿Por qué el debate de la lengua desencadena estas pasiones? ¿A quién le preocupa el catalán y por qué? Podríamos sugerir tres tipologías. La primera contiene a los románticos: gente de cultura, familia y lengua catalana a quienes les apena la posibilidad de que vaya retrocediendo y desaparezca, como tantas otras lenguas que se han ido minorizando en el planeta. Yo podría ser un caso representativo de este grupo. La segunda la poblarían los nacionalistas (independentistas es su sinónimo, e hispanofobia el signo principal de su carácter). Ellos conocen perfectamente el rasgo de la lengua como marcador grupal y elemento diferenciador comunitario. Son los que usan el catalán para hacer avanzar su agenda separatista. Una tercera contendría a los oportunistas políticos que apostaron por el soberanismo y a quienes vehiculan sus inquietudes (frustraciones, necesidad de ideal, búsqueda de estatus en su entorno...) a través de un proyecto épico. Naturalmente, estos grupos descritos pueden estar mezclados. El establishment catalán, por ejemplo, empezó entre el primero y el segundo y ha ido desplazándose hacia los dos últimos.

El caso es que la mitad de Cataluña puede simpatizar y comprender al primer grupo en forma amplia, pero no comparte en absoluto los proyectos y filosofía de los otros dos. Esta parte de la población ha sido maltratada durante años por un sistema escolar que la discrimina y que utiliza todos los medios a su alcance para hacer oír una única voz, y por un Estado cuyos sucesivos gobiernos no han reaccionado ante la conculcación de derechos por parte de las instituciones catalanas.

La cuerda se fue tensando hasta que, en un alarde de desfachatez supremacista y de desprecio a las reglas básicas de la convivencia y la Ley, se produjo el intento de golpe de Estado. Esto ha ido en perjuicio del primer grupo (creciente y comprensible antipatía por todo lo catalán) y ha frustrado y hecho retroceder definitivamente los sueños del segundo.

En el tercero, unos exploran escenarios de subsistencia y otros algún tipo de desahogo que, al albur de ciertos comentarios, pasa por la llamada a la coacción indisimulada y el coqueteo con la violencia.

La defensa del catalán es algo que suena noble y positivo. Pero el infierno está empedrado de proyectos que se acabaron revelando perjudiciales. La borrachera del poder, unida a la neutralización política de la ciudadanía no nacionalista, ha creado personajes que tienen grandes dificultades para asumir el principio de realidad. Algo que nos muestra esa realidad es que en un mundo globalizado la tendencia es a utilizar lo que permita una comunicación más fluida. Y eso pasa por el uso preferente de las lenguas internacionales. Esos infelices aún pretenden ganar el patio y que toda la ciudadanía adopte el catalán como lengua preferente cuando es del todo imposible, dado que la lengua materna del 55% de los catalanes es el español y éste es el segundo idioma más hablado del planeta en número de hablantes nativos. No se corrige con ingeniería social, que es lo que han pretendido.

En un excelente artículo que tradujimos para la web Tercera Cultura, y que llevaba por título Déjenlas morir, Kenan Malik hablaba con toda crudeza de las lenguas minoritarias. "Para sobrevivir, una lengua debe tener una función. Una lengua hablada por una persona, o incluso por cientos, no es en realidad una lengua. Es una fantasía particular, como un código secreto infantil". Al director de TV3, Vicent Sanchis, que también ha terciado en el debate apoyando al sector Lletraferit, le recuerdo en un programa de televisión al que asistimos ambos, hace quizá 10 años. Aseguró entonces que se había unido a una iniciativa de defensa de las lenguas en extinción. Se trataba de elegir una lengua hablada por menos de 1.000 personas. Al parecer él estaba estudiando una. Me gustaría saber si ha continuado este empeño y si su lengua mascota ha experimentado alguna mejoría.

Soy antropóloga de formación, y mi gremio adora la diversidad lingüística y cultural. Siendo diputada en el Parlamento Europeo, he vivido la presión de lo políticamente correcto en la defensa de esa diversidad. No voy a entrar en debatir algo tan obvio como que conocer lenguas nos enriquece. Pero creo que ya es hora de reconocer el poder integrador en comunidades más amplias de las lenguas comunes. Y que este reconocimiento forme parte de la agenda de partidos progresistas, abiertos y europeístas, que valoran los aspectos positivos de la globalización y que encaran de forma realista sus consecuencias negativas. En Cataluña ya se ha hecho todo lo que se podía hacer por el catalán. Muchos de los que lo tenemos como lengua materna y familiar damos las gracias por disfrutarla en la escuela y en la mayor parte de nuestra vida ordinaria. Pero llega un punto en el que la bondad empieza a tener tintes siniestros. Hay amores que matan. El pasado no volverá por dos motivos: sus circunstancias fueron otras y muchas veces es puro mito.

Ninguna cultura, ningún modo de vida, ni siquiera una lengua, tienen un derecho a existir otorgado por una instancia superior. Tenemos una reverencia supersticiosa por la identidad, por la diferencia, sobre todo cuando ha sido victimizada (aunque sea torticeramente). El nacional-progreísmo (no me reescriban progresismo, que no es lo mismo) perpetúa esa reverencia insensata cuando actúa como si le debiera algo a este zeigeist que les mantiene buscando fórmulas absurdas cuyo carácter reaccionario y letal no saben ver. Me refiero con ello a esa propuesta de Ley de lenguas que ofrece Mercè Vilarrubias en el libro del mismo título, y que apoyan principalmente quienes tienen por obligatorios los sacrificios en el altar del catalanismo, que siempre acaba en lo mismo, pues es su naturaleza. No insistamos.

Teresa Giménez Barbat, ex eurodiputada, es escritora.

La Diputación de Barcelona que el PSOE pactó con el partido de Puigdemont ‘enchufará’ a 92 asesores
Gonzaga Durán okdiario 27 Julio 2019

La Diputación de Barcelona tuvo en la legislatura anterior un total de 78 asesores. Ahora, con la socialista Núria Marín al frente gracias al apoyo de JxCAT, ha incrementado esta cifra hasta los 92
Los socialistas pactan con JxCat y gobernarán la Diputación de Barcelona con el partido de Puigdemont

La Diputación de Barcelona, presidida por la socialista Núria Marín, contará con 92 asesores, un número que casi duplica a los diputados que componen esta institución: 51. El aumento del número de asesores se aprobó en un pleno celebrado esta semana. Es una de las primeras medidas de Marín como presidenta tras alcanzar un pacto con JxCAT. En la anterior legislatura la Diputación de Barcelona contó con 78 asesores, un número inferior a los 92 actuales.

Este jueves, la socialista nombró a los primeros 57 de los 92 asesores. De estos 57, 12 corresponden a su Gobierno del PSC en la Diputación, mientras que los otros 45 corresponden al resto de grupos políticos. Las retribuciones de estos 57 cargos de máxima confianza, en su conjunto, es superior a los 3,3 millones de euros bruto anuales, según informa ‘Economía Digital’. De tal forma que cuando los asesores asciendan hasta 92, sus salarios sobrepasarán los 5 millones euros.

Entre estos asesores destacan algunos como Antoni Fogué, ex presidente socialista en la Diputación de Barcelona entre 2008 y 2011, Koldo Blanco, concejal de Ciudadanos en Barcelona en la anterior legislatura, Marc Bertomeu, ex dirigente en los comunes, o los ex diputados del PP Juan Milian y Josep Llobet.

Fogué tendrá un sueldo de 79.597 euros brutos anuales, divididos en 14 pagas de 5.685, como nuevo asesor del área de Presidencia. La retribución de Blanco será de 68.984 euros, la de Bertomeu 52.087 euros, y las de Milian y Llobet serán de 52.087 euros cada uno.

Elegir entre dos sueldos
La Diputación de Barcelona cuenta con 51 diputados, que son a su vez concejales o alcaldes de los ayuntamientos de la provincia de Barcelona y que se reparten tras las elecciones municipales del 26-M. Su composición actual es la siguiente: PSC (16 diputados), ERC (16), JxCAT (7), En Comú Podem (5), Ciudadanos (4), PP (2) y Tot per Terrassa (1).

Los diputados que acaban en la Diputación de Barcelona deben elegir uno de los dos sueldos públicos que les corresponden. Muchos prefieren elegir la retribución anual de la Diputación al ser mucho mayor, empezando por la presidenta socialista Núria Marín. Como alcaldesa de Hospitalet de Llobregat le correspondían un salario de 80.010 euros brutos anuales, pero ha preferido los 104.564 euros brutos anuales que le corresponden por ser presidenta de la Diputación.

Otros diputados de la institución han escogido la misma opción que Marín. Se trata de Ferran Mascarell y Neus Munté, diputados de JxCAT y concejales de la oposición del Ayuntamiento de Barcelona, y de Celestino Corbacho, diputado de Ciudadanos, concejal también de la oposición en el Consistorio de Ada Colau y ex ministro de Trabajo con José Luis Rodríguez Zapatero.

Mascarell, Munté y Corbacho tenían dos opciones: elegir entre los 56.387 euros brutos anuales que le corresponden a un concejal de la oposición del Ayuntamiento de Barcelona o los 90.672 euros brutos anuales con los que cuentan los vicepresidentes de la Diputación y los presidentes de los grupos políticos. Los tres han prefiero cobrar la retribución más alta.

Otro caso extraordinario es el de Jaume Collboni, compañero de Núria Marín en el PSC y primer teniente de alcalde de Barcelona con Colau, que ha optado por cobrar el sueldo del Consistorio barcelonés en lugar del de la Diputación. Aún así, ha escogido el salario más alto, puesto que como teniente de alcalde le corresponden 98.192 euros brutos anuales, mientras que como vicepresidente primero de la Diputación optaba a un salario de 90.672 euros.


 


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