AGLI Recortes de Prensa   Domingo 28 Julio 2019

La "Banda de Sánchez" es la ETA
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 28 Julio 2019

El peligro que Santiago Apóstol, Patrón de España, ahuyentó el 25 de Julio volverá a amenazar a la Nación y la Libertad el 23 de Septiembre. No ha pasado una semana de la Desvestidura de Sánchez y ya vemos el intento de remendar cuanto antes la desastrada túnica que quiso poner sobre sus hombros sin saber si tendría sastre para ella, que no lo tuvo. Ya ha salido Garzón reclamando para Izquierda Unida su condición de pitufo preferente del PSOE, a cambio de nada, salvo el perdón de su Amo. Ya ha salido el sorayismo sonámbulo, esa santa Compaña que persigue al PP de Casado para devolverlo al Reino del Sopor, como cuando recibía del finado Rubalcaba los planos de la rendición ante la ETA. Y ya ha salido la propia ETA a recordar su condición de socio preferente de Sánchez y viceversa, porque eso es lo que supone la entrega de Navarra al separatismo vasco: la garantía de una alianza de sangre, muerte y dinero, que son las que duran.

Lo de Navarra es para toda España
Este sábado publicó El Mundo la prueba documental del pacto PSOE-ETA que garantiza esa condición de aliado incondicional que Sánchez otorga a los asesinos, seguro de que Navarra le garantiza los votos del PNV y la ETA. Pero, ojo, lo hace en los términos que la banda a través de su fachada legal ha hecho públicos: "Hay que evitar la recomposición del Régimen tal y como lo hemos conocido" (…) "Por ello, en esta investidura debemos intentar impedir que eso suceda y cerrar el camino a esa posibilidad".

Se refiere a la investidura de Chivite, pasada al separatismo vasco que durante toda la legislatura combatió, pero la frase vale para la que en Septiembre ya ha anunciado que volverá a intentar Sánchez. De nuevo la ETA es la primera en anunciar su apoyo al candidato del PSOE. Otegui se adelantó a todos cuando dijo que un Gobierno PSOE-Podemos era "lo mejor para el Estado", es decir, lo mejor para destruirlo. Y ese "evitar la recomposición del Régimen" no se refiere sólo a Navarra, sino a España. El PSOE es la puerta del Estado; ERC y la ETA, la llave; y Podemos, la cerradura para abrir y desvalijar el Régimen Constitucional del 78, base legal y legítima de la Nación española cuya destrucción es la razón de su existencia. Volverán a intentarlo de nuevo antes del 23 de Septiembre. No dejarán nunca de hacerlo. La izquierda ya se ha rendido. Y si la derecha sigue tan despistada como hasta ahora, les está facilitando mucho la tarea.

Sánchez y la orden de la Anchoa
Ha escandalizado mucho la metáfora, para mí bastante realista, que utilizó Albert Rivera durante la Desvestidura: "La Banda de Sánchez". En términos coloquiales, el abigarrado conjunto de apoyos del candidato para su investidura era exactamente eso: una banda, tan atrabiliaria que al final Sánchez acabó con la aceitosa condecoración de dos anchoas en la solapa.

Pero lo genérico de la banda del frente Popular Separatista Anchoil, tan caricaturesco, perdía de vista lo esencial: el apoyo de la ETA a Sánchez para formar Gobierno, obviamente como vía para la destrucción de España. Al reunir o amalgamar a todos los socios de Sánchez como una banda, se difuminaba la auténtica banda terrorista, ni arrepentida ni disuelta, la ETA, que sigue siendo esencial en el Golpe de Estado catalán, en la anexión de Navarra al País Vasco y en la voladura del Régimen que dan por hecha en el Antiguo Reino y por hacer, pero factible, en la Monarquía Parlamentaria.

Rivera no "se pasó" al hablar de la Banda de Sánchez, sino que se quedó corto, porque no insistió en que los apoyos del PSOE se congregan en torno al terrorismo sin arrepentir y al golpismo dispuesto a reincidir. Y ese era el gran argumento moral. Luego está el material de lo difícil que le sería gobernar. Pero ¿quién piensa en gobernar? El PSOE… y poco. Sus socios vienen a desgobernar, descomponer, desajustar, deshacer y destruir. Sucede que Sánchez debe someterse al laxo examen de la Unión Europea y sus socios tan sólo deben examinar cómo acometen la Desunión de España.

El error de fondo de Rivera
Esta hipérbole o exageración en el ataque de Rivera a Sánchez tal vez puede entenderse como una reafirmación frente a lo que tanto y tan injustamente se le ha criticado: no ofrecerse, a cambio de nada, a investir presidente a Sánchez, como si no hubiera demostrado ya en Navarra su decisión de pactar sólo con los enemigos de la Nación y la Constitución. Como si no lo hubiera adelantado ya en la constitución de la Mesa del Congreso, colocando allí a la separatista Batet y al antiespañol Pisarello. Como si no lo estuviera demostrando a diario Iceta en Cataluña. Como si Carmen Calvo y Marlaska no hubieran hecho objeto a Ciudadanos de la más abyecta política de apartheid por dejarse apoyar por Vox, mientras el Gobierno de Sánchez y sus cloacas se apoya en la ETA y en los catanazis.

Sin embargo, ese ataque en tromba de Rivera, tan aparatoso y eficaz en un primer momento, encubría una fragilidad de fondo que se advirtió en la segunda parte: el autobombo de sí mismo y su partido como la única y verdadera oposición a la Banda de Sánchez, el único valladar en la defensa de España, el único resorte moral actuando en la vida pública española. No hay un solo "valiente", como definió a los ovacionistas de su bancada, en el PP. Todos en Vox son cobardes. Nadie más que Rivera puede liderar la oposición a Sánchez, aunque tenga más votos y más escaños. Nadie le gana a progresista. Nadie le gana a europeísta. Nadie le gana a español. En realidad, nadie le gana en insolvencia intelectual y desamparo personal. Si Rivera no tiene a nadie que le diga cuándo desbarra, está realmente fatal.

¡Santiago y Suma España!
Lejos de pensar, como algunos, que Ciudadanos ha cubierto su ciclo y ha abandonado su razón de ser, yo creo que Ciudadanos es especialmente necesario para la tarea que aguarda a las fuerzas políticas españolas, que son fundamentalmente tres: las que gobiernan en Andalucía y Murcia pero siguen sin gobernar en Madrid. Hasta ahora, el obstáculo ha sido Vox, pero veo claros indicios, ojalá superficiales, de que Ciudadanos pretende hacer de la ingobernabilidad de Madrid el escaparate de su singularidad política.

Vox, por la pomposa fatuidad de los baby-boomers de Saint-Tropez, ha sido hasta ahora el gran obstáculo para que Díaz Ayuso sea presidenta y empiece a organizarse la resistencia territorial a las bandas de Sánchez, la ETA y las otras. Pero desde la semana pasada es Aguado, o sea, Rivera, el que miente, trapacea y acaba huyendo por la puerta de atrás de los bares, con tal de no dar la cara para defender lo indefendible.

Lo malo no es que Ciudadanos se niegue a firmar un acuerdo que es idéntico al de Murcia, sino que mienta descaradamente para no firmarlo. Y peor sería que Rivera pensara esperar a que se despeje el horizonte de Sánchez, algo difícil antes del 23 de Septiembre, y nos lleve a elecciones en Madrid, con evidente riesgo de que gane la Izquierda. La mejor prueba del desnortamiento de Rivera y su pérdida de sentido de la realidad no es el No a Sánchez, sino en el No a Vox y al PP, que eso significa el No a Ayuso.

Total, que mientras las bandas de Sánchez toman Navarra y Aragón, en Madrid, Il Pensieroso Catalano sigue devanando la madeja del futuro de la Derecha. Tras el susto mortal del 25 de Julio y sin contar con el Apóstol en Septiembre, está claro que el único futuro para los enemigos de Sánchez es su unión electoral. Cabría actualizar el histórico grito de guerra de la Reconquista "¡Santiago y cierra España!", que, por cierto, no significa cerrar nada, sino atacar en formación cerrada, digamos "¡Ataca, España!". Podríamos ampliar el lema ya estrenado en Navarra: España Suma. Pero mucho me temo que los líderes de la derecha no están por sumarse a España.

Política contra la lógica
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  28 Julio 2019

El venerable presidente Tarradellas, al que una guerra civil, una larga dictadura y un interminable exilio transformaron de joven revolucionario en un sabio anciano, solía decir que en política se puede hacer todo salvo el ridículo. Tenía razón, pero olvidaba que hay otro límite igualmente infranqueable para el gobierno de la res pública, y no es ni la moral ni el sentido común ni la realidad económica ni siquiera la naturaleza humana, porque la URSS, sin ir más lejos, duró siete décadas. En efecto, se puede ejercer el poder de forma corrupta, insensata, ruinosa y aberrante y los que lo sufren aguantarlo durante muchos años por temor, cobardía, indolencia u obnubilación, pero lo que es imposible no sólo en política, sino en la vida en general, es actuar contra la lógica. La desnuda y aséptica inevitabilidad de sus reglas no admite escapatoria. Esa es la razón por la que Pedro Sánchez ha fracasado en su investidura.

El intento del apolíneo líder del PSOE era imposible de materializar por un motivo evidente: no hay manera de gobernar una nación con aquellos cuyo propósito explícito, contumaz y demostrado, es destruirla. Esa contradicción es insalvable y no hay habilidad, engaño o estratagema capaz de orillarla. Jordi Pujol, el mayor ladrón de España -con permiso del duque de Lerma-, acuñó un término muy revelador de su taimado carácter, el “gradualismo”, estrategia astuciosa que consiste en perseguir un objetivo perverso, en su caso la liquidación de España, mediante una serie paciente y prolongada de pequeños pasos, procurando que cada uno de ellos aparezca como asumible o incluso inocuo, hasta que su conjunto tenga un efecto devastador cuando la víctima ya ha entregado tanto que su debilidad no le permita reaccionar.

Primero se consigue el 15% del IRPF, después el 30, más adelante el 50 y así sucesivamente. Un día se transfieren las prisiones, otro el tráfico en las carreteras, otro las infraestructuras administrativas y logísticas de la Justicia, otro las políticas activas del INEM, otro el IVA minorista, hasta que el Estado desaparece de Cataluña teniendo en cuenta, obviamente, que la educación, la sanidad, la televisión pública y la capacidad de regar la sociedad con subvenciones estaban en manos nacionalistas desde la misma Transición. El tremendo fallo de los golpistas, que demuestra que el fanatismo va indefectiblemente ligado a la estupidez, fue precipitarse, interrumpir brusca y traumáticamente el lento y continuo vaciado de todo lo relacionado con lo común español para sustituirlo por lo particular catalán, lanzándose al asalto final sin advertir que el cuerpo a rematar, aunque casi exánime, guardaba aún suficiente energía para que el Rey con su fuerza simbólica y su palabra alertase a la ciudadanía y el juez Marchena con su toga los metiese entre rejas. Debido a su ansia incontrolada de culminar con un arreón definitivo la faena larga y sutil del pujolismo, no hay hoy un solo español que no sepa que existe un enemigo interior de índole mortal y que Pedro Sánchez ha jugado con la idea de entregarle nuestro viejo solar para que lo despedace.

En cuanto a Podemos, ese fósil ideológico viviente que no cree ni en la economía de mercado, ni en la unidad nacional ni en la democracia representativa ni en los valores de la sociedad abierta, la posibilidad de darle entrada en el gobierno de un Estado Miembro de la Unión Europea y de la OTAN no es que sea por supuesto un disparate político, sino que cruza también la línea roja que separa la cordura de la insania. No cuesta demasiado imaginar lo que sería afrontar la sentencia previsiblemente condenatoria a los reos de la rebelión del 1-O con Irene Montero, Pablo Echenique y algún otro ejemplar de su especie sentados en el Consejo de Ministros.

Sánchez se metió a partir de la moción de censura faústica, apoyada por todo íncubo y súcubo que corretea por el Congreso, en un callejón sin salida del que sólo escapará yendo a unas nuevas elecciones o retirándose a la esfera privada para macerar su penitencia por haber estado dispuesto a traicionar a su país. Se ha hablado mucho del Gobierno Frankenstein, pero el artefacto que el doctor ficticio ha querido infructuosamente poner en pie habría sido algo peor que monstruoso, habría sido la conversión de la Moncloa en un manicomio.

Lo que está en juego / Seidman y la crueldad de Franco
Pío Moa Gaceta.es 28 Julio 2019

Rajoy dejó un país en golpe de estado permanente a partir de Cataluña; con dos regiones vaciadas de estado central y otras, gobernadas por el PP, en que las lenguas regionales se usan sin tasa contra la lengua e identidad nacionales; con la soberanía sistemáticamente entregada a la burocracia de Bruselas; con un ejército sometido a intereses ajenos, bajo mando e idioma ajeno; un país con su territorio invadido por una potencia “amiga y aliada, y en pleno proceso de colonización cultural, con peligro creciente por inmigración descontrolada, en especial islámica; con leyes totalitarias como la de memoria histórica o las LGTBI; con la ETA premiada y convertida en una potencia política en dos regiones… Estos son algunos de los logros del fulano, en la estela del gobernante anterior del PSOE.

Luego, el Doctor, como es tradicional en el PSOE, va más allá, y se plantea ya la ofensiva contra la monarquía y la Iglesia mediante la profanación de la tumba de Franco. Esta humillación a la memoria del hombre que trajo la monarquía y salvó a la Iglesia del exterminio es de tal calado que si las instituciones afectadas no reaccionan, quedarán como guiñapos y peleles en la sociedad española. Y la democracia ya liquidada de hecho. Pues es fácil darse cuenta que la profanación de la tumba de Franco no solo vulnera de raíz las leyes y el estado de derecho, sino que solo puede hacerse al modo de las leyes norcoreanas ya aprobadas “democráticamente” por pandillas de delincuentes instaladas en las Cortes. Nada puede ser más demostrativo que el hecho de que para atacar al franquismo, los atacantes necesiten atacar las bases mismas de la democracia.

Observen ustedes a los “expertos” de las tertulias y los medios en general, con muy pocas excepciones: ninguno de los cada vez más graves puntos mencionados entra en sus “análisis”. Con muy pocas excepciones, todo es una mezcla insufrible de charlatanería, cotilleo, suposiciones en torno al “Señor Sánchez”, trufada de insidias o denigración a VOX, para que se pliegue a los acuerdos y conductas corruptas de los otros. ¿Cómo tenemos unos medios intelectuales y periodísticos tan miserables? Porque las izquierdas con la complicidad de las derechas democristianas, han hecho una universidad igualmente miserable, de la que salen los políticos, intelectuales y periodistas actuales.

¿Y cómo se puede luchar contra esto? He hecho una propuesta hace tiempo: mediante asociaciones informales. Lo que también se llaman “grupos de afinidad”. Una especie de guerra de guerrillas. Hoy la defensa de España y la democracia no cuenta con los grandes medios de sus enemigos, pero en este clima viciado pequeños grupos de difusión pueden hacer mucho (siempre que no caigan en pintoresquismo y desahogos pueriles, cosa por desgracia demasiado frecuente). Basta con que las quejas se transformen en acción.
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Critica Seidman que según mi libro “el Caudillo no es «cruel, vulgar» ni «mediocre», sino más bien una persona «humanitaria. Franco sigue siendo una víctima de una prensa occidental obsesionada por la «hispanofobia», tal y como quedó ejemplificado por la cobertura que dieron los medios de comunicación a Guernica ya en 1937.

Por partes: la historiografía anglosajona (con las excepciones de rigor) y la española influida por ella, necesita pintar a Franco como cruel, vulgar y mediocre. Toda guerra es cruel, pero, ¿con quién puede compararse en crueldad a Franco? Consiguió su victoria reduciendo al máximo las pérdidas humanas (no fue una guerra enormemente sangrienta, como se suele pintar, sino mucho menos que otras muchas guerras semejantes, civiles o no civiles. Menos sangrienta que la Guerra de Secesión useña, por ejemplo). Pudo terminar la en un baño de sangre de sus enemigos, dada la superioridad adquirida, y la terminó sin disparar un tiro. El caso de Guernica fue fundamentalmente un mito creado por la prensa anglosajona, ¿y qué es comparado con las matanzas gigantescas y especialmente crueles de los bombardeos anglosajones sobre población civil, que probablemente duplicaron el número total de víctimas de la guerra de España? Así que si comparamos a Franco con Churchill, Roosevelt o Truman, Franco queda como hombre efectivamente humanitario. Porque además salvó a decenas de miles de judíos mientras los gobiernos anglosajones no hacían nada práctico. Por seguir con la comparaciones, única forma de definir la “crueldad”. Y los salvó sin tener ninguna obligación moral o política hacia ellos ni tener conocimiento de su exterminio, como sí tenían los gobiernos inglés y useño.

En cuanto a su mediocridad, derrotó a todos sus enemigos, militar y políticamente, durante 40 años. Se ve que sus enemigos eran mucho más mediocres. Y entre ellos hay que incluir a los gobiernos anglosajones, que amenazaron y provocaron abundantemente a España y apoyaron un aislamiento criminal, compinchados con comunistas y regímenes tiránicos diversos. Quizá por eso necesiten pintar a Franco al modo que desea Seidman. Pues bien, ni mediocre ni vulgar, precisamente.

En cuanto a la represión de posguerra, también fue comparativamente mucho más legal y humanitaria que la practicada en Francia, Italia o Alemania por los vencedores al terminar la II Guerra Mundial. El señor Seidman puede investigar el caso, si quiere.

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la reconquista y españa-pio moa-9788491643050
He expuesto (http://www.piomoa.es/?p=10595) razones por las que mi libro sobre la Reconquista es innovador y puede considerarse la mejor obra de síntesis escrita hasta ahora al respecto. Claro está que esto no es un dogma y cualquiera puede opinar lo contrario. Pero para ello debería dar asimismo razones y no sustituir estas por calificativos, como suele ser tan frecuente en estos “debates


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Peor, imposible
Luis Herrero ABC 28 Julio 2019

Lo peor de todo es que el aspirante a candidato del Gobierno ha dado probada muestra de su ineptitud para la gestión política durante el tiempo transcurrido entre las elecciones del 28 de abril y su investidura fracasada del 25 de julio. Durante esos tres meses se ha comportado como un patán. Contabilizemos sus errores de bulto:

El primero, la misma noche de las elecciones, fue vender su magro resultado como una proeza triunfal. Como venía de hacer espeleología, cavando fosas cada vez más profundas elección tras elección, el hecho de haber igualado los resultados que obtuvo Rajoy en 2015 -y que obligaron a repetir los comicios- le pareció toda una hazaña. Salió de las urnas convencido de que su investidura iba a ser pan comido.

El segundo error fue haberse creído que podría gobernar en solitario. Pero ni Podemos estaba por la labor de darle gratis su apoyo -ni siquiera a precio de saldo, como luego hemos visto-, ni Ciudadanos quiso prestarle oídos al requerimiento de la abstención patriótica. Desde ese instante comenzó el calvario de Sánchez. Cuando bajó la espuma del champán de la celebración del 28-A, por fin se dio cuenta -a la fuerza ahorcan- de que su única vía de acceso al poder pasaba, inexorablemente, por resucitar a un Frankenstein que había encarecido notablemente sus exigencias. El PNV exigía que Navarra no cayera en manos de Navarra Suma, ERC -ahora en comandita con Bildu, por si el trago independentista con la estelada no era lo bastante amargo- solicitaba la libertad de los políticos presos, y Podemos exigía Gobierno de coalición.

El tercer error de Sánchez fue creer que los podemitas jugaban de farol y que a medida que se acercara la fecha de la investidura irían relajando sus condiciones. Era tan claro que la repetición electoral jugaba en contra de Podemos que en Moncloa daban por hecho que harían lo que fuera por evitarla. Fue en ese pulso con Iglesias donde Sánchez sacó a relucir todo el repertorio de su torpeza política. Por no ponerse una vez colorado acabó poniéndose cien veces amarillo. Primero, Gobierno de cooperación: fracaso. Segundo, Gobierno con podemitas en segundos niveles: fracaso. Tercero, Gobierno con ministros independientes propuestos por Podemos: fracaso. Cuarto, Gobierno con ministros podemitas de carné pero de perfil técnico: fracaso. Quinto, Gobierno con ministros podemitas de perfil político, pero en carteras de segunda: fracaso…

El cuarto error de Sánchez, cuando la partida -después de tanto fracaso- consistía en enjaretarle a Podemos la culpa del bloqueo, consistió en abrirse a un Gobierno de coalición con todas las de la ley, pero vetando en él la participación de Iglesias. Estaba seguro de que los podemitas iban a mandar la idea a hacer puñetas. Pero se equivocó. Iglesias se tragó el sapo, y desde ese momento dio comienzo uno de los sainetes más bufos que se recuerdan. La idea consistía en que pareciera que el PSOE quería llegar a un acuerdo, cuando lo cierto es que la idea de alcanzarlo le producía escalofríos. Durante la última semana, los ciudadanos hemos asistido a una ducha escocesa -ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no- que ha convertido la política en lo más parecido a la rueda de la fortuna.

Si Sánchez hubiera dicho que no desde el primer instante -que es lo que le pedían el cuerpo y la cabeza- nos habríamos ahorrado este espectáculo de vodevil cutre que ha colocado a la clase política a la altura de lo que realmente es.

Ahora, de cara a septiembre, las cosas se complican mucho más. Aunque Podemos se bajara los pantalones y estuviera dispuesto a investir a Sánchez gratis total (algo altamente improbable), haría falta que los independentistas -con la sentencia del 1-0 encima de la mesa- mantuvieran su disposición a abstenerse. ¿Lo harán? Pincho de tortilla y caña a que no. Rufián ya dejó claro que era ahora o nunca. O Sánchez compra la complicidad de PP y Cs con la aplicación inmediata del 155 en cuanto el polvorín de la Diada ponga Cataluña patas arriba, o las nuevas elecciones no las evita nadie. El otoño arde.

Sánchez y la caseta del perro
Jesús Cacho. vozpopuli  28 Julio 2019

“Repuesto durante el fin de semana del fuera de juego en que le dejó la maniobra del viernes de Iglesias echándose a un lado, Sánchez ha decidido ir a nuevas generales en noviembre. No hay otra forma de explicar este absurdo discurso triunfalista de dos horas, trufado de esa ideología todo a 100 de igualdad, feminismo, derechos LGTBI y cambio climático. Pedro ya está en campaña. Todo lo demás es teatro”. Es el texto de un wasap que recibí en la mañana del lunes, cuando el líder socialista no se había apeado aún de una tribuna donde descargaba el que parecía ser programa de Gobierno de un candidato que acabara de arrasar en las urnas con 180 escaños, muy lejos de la humildad que cabía esperar en un tipo que acudía a la cámara en busca de apoyos que sumar a sus magros 123 asientos. Entre la mañana del lunes y el mediodía del jueves, cuando se consumó la segunda y definitiva derrota del candidato, los españoles asistimos a un espectáculo insólito, un abracadabrante teatro de guiñol con toneladas de tinta de calamar, destinado a dar esquinazo a unos, engañar a otros y asustar a casi todos con la posibilidad de un Gobierno de Frente Popular que, además de arruinar la economía, hubiera supuesto un auténtico cambio de régimen, de modo que cuando el jueves se consumó la ruptura, una sensación de alivio se extendió por doquier. A un tris de la tragedia. Uffff…pavernosmatao.

Gracias, Pablo. Pablo Iglesias, ese profesor de políticas convertido en el mayor animal político de la izquierda española, a la vez que en un tipo ciertamente enigmático, cuya misión en esta España crepuscular parece haber consistido en reducir a cenizas aquel arrollador movimiento del 15-M que un día amenazó con poner patas arriba el statu quo. Una vez más, Iglesias Turrión frustra un Gobierno de Frente Popular, mientras consume en el fuego fatuo de su soberbia las posibilidades electorales de un movimiento que por la senda de migas que el flautista va dejando pronto volverá al redil donde siempre pernoctó el comunismo en España: en torno al 10% del voto popular. ¿Agente doble? ¿Triple agente? A cambio, Iglesias y señora ya tienen chalé con piscina en el que olvidarse de las penurias de esa clase social a la que pretendían rescatar de la miseria. La conquista del cielo bien entendida empieza por uno mismo.

Hemos entrado de lleno en la etapa de la adjudicación de culpas. El británico who’s to blame? O eso que ahora llaman “el relato” y que no es otra cosa que la vieja propaganda de siempre destinada a desacreditar al adversario cara a esas aparentemente inevitables urnas del 10 de noviembre. Iglesias sale de esta refriega con heridas a flor de piel; las de Sánchez no se advierten a simple vista, aunque quizá sean más profundas. El candidato se ha dejado demasiados pelos en la gatera de una investidura que le ha vuelto a mostrar tal cual es: un cínico consumado, un tipo sin escrúpulos y sin ideología conocida, a quien le da lo mismo Juana que su hermana porque no cree más que en su ego superlativo. Nunca tanto necesitó tan poco. Su recital de frases vacías del jueves (“Señor Iglesias, si me obliga a elegir entre una Presidencia de España que no sirva a España o mis convicciones, elijo mis convicciones” (…) “He querido ser leal a mis principios”) serviría para completar una antología de la carcajada.

Nunca ha pretendido formar Gobierno con Podemos, porque detesta a Iglesias y a Podemos y está decidido a destruirlos al unísono. Su política estos días ha consistido en pedir la abstención de “las derechas” después de insultarles a conciencia, y exigir el voto de la extrema izquierda tapándose la nariz como si de un apestado se tratara. Hazme presidente, Pablo, pero no esperes ni las gracias. Estaba en lo cierto el señor marqués de Galapagar cuando dijo aquello de “hemos pedido el cuarto de invitados y nos han dado la caseta del perro”. Con 123 escaños, Sánchez Castejón ha perseguido el sueño imposible de un Gobierno en solitario sin dar nada a cambio, simplemente por mi cara bonita y porque yo lo valgo. En los casi tres meses transcurridos desde el 28 de abril, no ha sido capaz de mover un dedo para negociar seriamente nada con nadie. Por el contrario, con los separatistas de ERC y los filietarras de Bildu, además de con esa derecha reaccionaria y meapilas que encarna el PNV, se ha mostrado amable y sumiso hasta lo obsequioso. ¿Puede ser presidente del Gobierno de España un personaje que insulta a la oposición de derechas, desprecia a sus teóricos aliados de izquierda, y solo muestra respeto rayano en la rendición a los enemigos declarados de la Constitución y la unidad de España?

La señora vicepresidenta, ese fenómeno natural nacido en Cabra y apellidado Calvo, dio el viernes por cerrado cualquier posible pacto futuro con Podemos, abriendo de nuevo las compuertas al turbión de reproches sobre “las derechas”. Seguimos en el teatro de guiñol que desde Moncloa maneja Iván Redondo y sus adláteres, con la ayuda de buena parte de los medios de comunicación. “Toca explorar otras situaciones para evitar elecciones”, dijo la doña. Ni el más leve signo de autocrítica. Se anuncia riada de presiones sobre el PP y en particular sobre Ciudadanos, el eslabón débil de esta cadena de ignominia en razón a su orfandad mediática ("ni tenemos ningún miedo, ni estamos en disposición de repartir alpiste a cambio de apoyo, que es lo que explica nuestra situación"). Ejercicio falsario. Fuegos de artificio destinados, una vez destruido Podemos, a erosionar las posibilidades electorales de la derecha cara a las urnas de noviembre, que es lo que en el fondo siempre ha pretendido Sánchez y su troupe, al dictado del señor del CIS.

La menos mala de las soluciones
Para muchos españoles sin filiación partidaria concreta, la vuelta a las urnas es la menos mala de las soluciones. Cualquier cosa antes que ese eventual Gobierno de Frente Popular cuyas consecuencias el país tardaría mucho tiempo en superar. La sola idea de ese Ministerio de Justicia Fiscal (además del de Bienestar Animal) produce escalofríos. O esa cartera de Trabajo en manos de Pablenin y sus chicos, un ministerio que en el último minuto intentó cambiar por los 6.000 millones de las Políticas Activas de Empleo, la pasta de los cursos de formación que no forman a nadie y terminan siempre en la buchaca de los sindicatos. O ese nuevo Estatuto de los Trabajadores destinado a reforzar el papel del parasitismo sindical en las empresas, un desastre desde el punto de vista de las pymes en particular, sometidas al dictado del comisario comunista de turno.

Si el crecimiento del PIB sigue siendo este año superior al previsto es justamente por el rechazo a los PGE de Sánchez y a la paralización de las políticas complementarias (“viernes sociales”) planteadas por su Gabinete, lo que ha permitido prolongar la inercia del ciclo expansivo iniciada con el Gobierno Rajoy. Imaginar ese Ejecutivo social-populista “a la vanguardia de un nuevo sistema económico donde el crecimiento beneficie a una mayoría y no solo a unos privilegiados” (Sánchez dixit) no solo es un desvarío conceptual impropio de cualquier adulto con la cabeza bien amueblada, sino una amenaza concreta para la libertad de empresa, el crecimiento y el empleo. Un Gobierno semejante supondría decir adiós a cualquier reforma estructural y liberalizadora, imprescindibles ambas para maximizar un crecimiento equilibrado y sostenido, aumentar la competitividad y alentar la creación de empleo, lo que unido a una estrategia fiscal y presupuestaria basada en el aumento descontrolado del gasto público y de los impuestos es el camino más seguro para llegar a la ralentización y, en último término, a la destrucción de la economía.

El problema, por eso, no se apellida Iglesias sino Sánchez. El problema de esta España empantanada en mitad de ninguna parte es este aventurero de la política, este peculiar Berlusconi atado al palo mayor de los enemigos de la Constitución, a quien el PSOE decente echó de casa en el otoño de 2016 sospechando que se disponía a hacer lo que después hizo: despreciar a la España constitucional y abrazarse (lo acaba de hacer en Navarra) con sus enemigos directos. Tras fracasar en el intento de ser investido (“La responsabilidad de que el señor Rajoy pierda la investidura es exclusiva del señor Rajoy por ser incapaz de articular una mayoría”, dijo el bergante un 29 de agosto de 2016), ese PSOE “decente”, si es que algo queda, debería proceder a descabalgar de una vez por todas a este sujeto y nominar a otro candidato, como vía alternativa capaz de lograr los consensos necesarios para poner el país en marcha. Pero no nos engañemos, el problema no es sólo Sánchez. Él es apenas el galán de moda en la España de Jorge Javier, de Belén y de Isabel. La España rendida a los collares de cuentas de las ideologías de a perra gorda que llegaron con Zapatero para quedarse, y que se mira ensimismada en el ombligo de sus celebrities televisivas. Recogemos la cosecha del control de la enseñanza por la izquierda radical y del lavado de cerebro de unas televisiones que, mientras hacen su cuenta de resultados con nuestros impuestos, llevan años alimentando con la basura de sus Sálvames a millones de españoles acostumbrados a soluciones fáciles para problemas tan complejos como el déficit o la deuda pública.

Consejos de Administración de postín
Y esa España está encantada con Sánchez, dispuesta a comprarle la mercancía averiada de esas frases suyas para consumo de idiotas y, lo que es peor, a votarle. No es una situación que afecte solo a la España menos informada. También a la España de algunos Consejos de Administración de postín. Dolores Dancausa, por ejemplo, consejera delegada de Bankinter: “Si sale el Gobierno de coalición que se está negociando, en la línea de que la actividad económica no se resienta, se tomen medidas de Estado y se mire por el país, bienvenido sea…” Se supone que esta señora, acostumbrada a manejar grandes fortunas, habrá consultado con sus millonarios clientes antes de hacer una afirmación que a su pobre calado intelectual une una penosa sintaxis. O Ana Botín, que desde el puente de mando del grupo Prisa dirige las maniobras orquestales del candidato y su gurú, Iván Redondo. O José MaríaPallete, capitán de una Telefónica convertida en inagotable fuente de datos personales de los que se nutren Redondo y Tezanos para elaborar sus estrategias. O esa CEOE de Antonio Garamendi, callado cual muerto en todo este episodio, incapaz de emitir opinión como es su obligación.

Obligados, por eso, a soportar a Sánchez hasta que esa España ensimismada se harte de él, que se hartará. No hay mimbres morales, no hay urdimbre de sociedad civil capaz de darle a este tipo una patada en el trasero y alumbrar una solución de consenso para España. No queda más que esperar. “Pedro Sánchez, el hombre de la flor en el culo, se ha adentrado en su propio laberinto y ahora se trata de encontrar la salida más cómoda para él y más onerosa para sus adversarios. Repetición electoral. Y, como es sabido que las urnas las carga el diablo, hay que cubrir de mierda al competidor hasta las orejas” escribía ayer aquí Gregorio Morán. No hay más plan que ese hasta el 10 de noviembre próximo. Que ustedes lo soporten bien.

Bildu,línea roja para los demócratas
 La Razon 28 Julio 2019

Uno de los graves problemas de la actual socialdemocracia española, la que, supuestamente, encarna el PSOE, es la existencia de un doble discurso con respecto a unos movimientos nacionalistas que, lejos, de moderar con el tiempo sus posiciones, se sirven de las ventanas de oportunidad que les conceden los socialistas para incidir en aquellas áreas administrativas que más convienen a sus proyectos de fractura social. Si primero fueron las islas Baleares, donde el PSOE regional ha favorecido el crecimiento del separatismo pancatalanista, con un modelo lingüístico que busca la exclusión del castellano en la Administración, la Sanidad y la Educación, ahora vemos repetirse el modelo en Navarra, pero con una particularidad que lo hace especialmente sensible, al poner al Gobierno de la comunidad foral en manos de un partido como Bildu, heredero directo de la banda terrorista que ensangrentó esas mismas tierras y cuya estrategia está encaminada, precisamente, a eliminar el sujeto político navarro.

Y esto es así, por más que la presidenta del PSN, María Chivite, se tape tras subterfugios pueriles y se excuse en que no ha negociado directamente con los batasunos para conseguir su imprescindible abstención. Así, que en el Congreso de los diputados el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, reclamara el derecho a gobernar del partido más votado, mientras en Pamplona su formación se veía obligada pactar con otras tres fuerzas políticas para invalidar la clara victoria de Navarra Suma –que superó a los socialistas en 8 escaños y 16 puntos porcentuales de voto–, no sería más que otra muestra palmaria de incoherencia, a la que ya nos tiene acostumbrados, sino fuera por lo que supone la inclusión de los proetarras en la ecuación.

Ayer mismo, la dirección de Bildu explicaba a sus afiliados y simpatizantes, sin ambages ni disimulos, las razones de su apoyo a la socialista Chivite, que no eran otras que la de impedir la consolidación de la alternativa mayoritaria constiticionalista en Navarra, lo que ellos denominan «el régimen», para lo que es imprescindible, según los bildutarras, que el PSN no llegue a acuerdo algunos con los partidos que conforman Navarra Suma, es decir, UPN, Ciudadanos y el PP. Una estrategia que conviene al proyecto soberanista, como ellos mismos reconocen, y al propio proyecto político de Bildu. Pero hay más. La dirección proetarra asegura que los socialistas navarros son conscientes de que van a necesitar sus votos a lo largo de toda la legislatura y que ello les permitirá, textualmente, «incidir e inclinar la balanza en algunos temas», condicionando la acción de Gobierno.

Técnicamente, María Chivite pone a su partido extramuros del bloque constitucionalista, y no sólo porque se avenga a gobernar en coalición con el nacionalismo vasquista que representa Geroa Bai, sino porque queda a merced de la tutela de Bildu, que no va a dejar que se pierdan lo que ellos consideran las conquistas del anterior gobierno navarro en materia lingüística y educativa. En estas circunstancias, parece ocioso que desde el PSOE y otros sectores de la sociedad se pida a los líderes del PP y de Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, que faciliten la investidura de Pedro Sánchez con una abstención táctica. Bildu no ha dejado de ser una línea roja para los demócratas de este país por más que algunos, voluntaria o involuntariamente, se empeñen en normalizar a los herederos políticos de los asesinos de ETA. Ni Casado ni Rivera pueden dejar pasar por alto este tipo de componendas políticas que sólo refuerzan a quienes pretenden desestabiliazar la democracia española y su modelo constitucional. En política no todo vale y es preciso elegir.

Cuando la ingeniería social separatista alcanza al patio
Editorial El Mundo 28 Julio 2019

No cabe exagerar la relevancia de la exclusiva que dio este periódico a propósito del espionaje a los niños catalanes en los patios de sus colegios para vigilar hasta el idioma en el que juegan. En las democracias no se espía a los niños: causa bochorno tener que recordarlo. Y menos se les somete a vigilancia identitaria para comprobar hasta qué punto el español, concebido como una suerte de virus traído por el extranjero en lugar de como lengua materna y cooficial, ha sido inoculado en la espontánea expresión de los chicos. Sabemos que el nacionalismo catalán es un proyecto de ingeniería social de largo alcance que ni siquiera tras el fracaso del procés se replantea su propósito, sino que sigue persiguiéndolo a despecho de los derechos políticos de más de la mitad de la población, amparado en el poder autonómico, en la culposa omisión del Gobierno central y en una apabullante hegemonía mediática. Pero no podemos acostumbrarnos a esta clase de atropellos que van degradando día a día la libertad civil en Cataluña.

Hoy publicamos, además, que la Plataforma per la Llengua -la entidad que «observó de incógnito», según reconoció la Generalitat, a niños y profesores en 50 escuelas catalanas para comprobar si hablaban en catalán- gastó 526.678 euros anuales en salarios para retribuir a sus empleados. O sea, a los operarios de esta suerte de Stasi lingüística. EL MUNDO ha tenido acceso a la última auditoría que se le hizo a esta mal llamada "ONG del catalán", la correspondiente al ejercicio 2015, en pleno despliegue del procés. Aquel año recibió 1,4 millones de euros, de los cuales más de la mitad provinieron de subvenciones públicas: concretamente, 723.224 euros. La principal inyección llegó desde la Generalitat de Cataluña, que aportó 650.000 euros, el Ayuntamiento de Barcelona sumó 39.000 euros más y la Diputación de Barcelona otros 17.316 euros. La conclusión es tan evidente como escandalosa: los impuestos de todos los catalanes están sirviendo para financiar el espionaje totalitario a niños en los recreos por parte de militantes a sueldo de una causa segregacionista.

Asimismo, la Plataforma per la Llengua ha creado una aplicación de móvil que invita a sus usuarios a enjuiciar el uso del catalán en los establecimientos y compartir la valoración en las redes sociales. "Si estás cansado de ir a restaurantes, bares y comercios y que no te atiendan en catalán, la CatalApp es tu herramienta", es su forma de publicitar la delación y fomentar el boicot. A organizar y difundir estas actividades la susodicha asociación gasta anualmente la otra mitad que no dedica a los sueldos de sus activistas. Pese a todo esto, Pedro Sánchez no dedicó a Cataluña una sola palabra en el discurso programático de su fallida investidura.

El candidato que quiso ser 'Jueves'
FRANCISCO ROSELL El Mundo 28 Julio 2019

En su gran novela El hombre que fue jueves, una obra donde desarrolla su característico humor en medio de una trama surrealista, Chesterton narra la historia de Gabriel Syme en el Londres de inicios del siglo XX. Se trata de un poeta reclutado por Scotland Yard para que se infiltre en una organización anarquista, cuya cúpula está constituida por siete miembros que se identifican entre sí con los nombres de la semana. Bajo el alias de Jueves, Syme recibe la encomienda de desmantelar la banda y apresar a su cabecilla (Domingo), invisible durante casi toda la trama. La acción va experimentando giros imprevistos y nada es lo que parece. Así, aquellos aparentes sediciosos resueltos a aniquilar la civilización occidental son, en verdad, policías encargados de combatir el extremismo violento. En definitiva, una conjura de necios.

De la misma manera que aquel Supremo Consejo Anarquista no era tal, sino que "todos éramos -como estalla uno de los fingidos anarquistas, al percatarse de la farsa- un hatajo de policías imbéciles acechándonos mutuamente", tampoco ha existido el Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos que hubiera posibilitado el pasado jueves la investidura del aspirante a la reelección, Pedro Sánchez. Viendo su cara de derrota del jueves a la hora del almuerzo, cabe aplicarle análogas palabras a las que el escritor inglés le dedica a Syme: "No era realmente un poeta, pero, sin duda alguna, era un poema". Desde luego, no es para menos. Pocas veces una investidura ha dejado tan desvestido a un presidente que se toma la gobernación como un juego de azar.

Resultaba paradójico que quien, durante la designación de las nuevas autoridades de la Unión Europea, se presentó como gran adalid de la socialdemocracia que se levanta como un dique contra populistas y nacionalistas, auspiciara al sur de los Pirineos cohabitar con una formación neocomunista como Unidas Podemos. Para colmo de males, bajo el padrinazgo de ERC y Bildu. Amigados ambos desde el malhadado Pacto de Perpiñán (2004) por el que la horda terrorista excluyó a Cataluña de sus acciones criminales y que articulan ahora un eje de destrucción de la nación española.

En medio de la zarabanda, actuando entre bambalinas, tampoco faltó el concurso a última hora del ex presidente Zapatero, actual embajador plenipotenciario del sátrapa Maduro, como intermediario con Iglesias y los separatistas. Con la votación definitiva a punto de efectuarse y con la papeleta telemática de Irene Montero ya emitida desde el casoplón de Galapagar, el Maquiavelo leonés irrumpió en escena sugiriendo al caudillo de UP que podía salir del atolladero renunciando al apetecido Ministerio de Trabajo a cambio de reclamar la gestión de las políticas activas de empleo. Ello le facultaría el manejo de una suculenta partida de buen provecho para hacer clientelismo político. Con ese variopinto cuadro de actores, no cabe duda alguna que se hubiera podido hacer una versión actualizada del clásico de Chesterton, siendo de gran entretenimiento a quien asignar el nombre de cada día de la semana.

Al tiempo, como estrambote, Sánchez consumaba su disposición a hacer su norte y guía las rayas rojas que se comprometió a no desbordar y acordaba hacerse con la Presidencia de Navarra con la llave falsa del brazo político de ETA, con quien el presidente en funciones se fundió en un simbólico abrazo el martes, cuando redujo a meras divergencias sus diferencias con una organización que no ha condenado los crímenes de ETA, entre ellos, los de muchos socialistas. Entretanto, desde la tribuna de invitados, la gran beneficiada con esa trapacería, María Chivite, obsequiaba a Albert Rivera con una castiza peineta por denunciar tan flagrante claudicación. Nada se seca antes que la sangre. Fue lo que arguyó el general De Gaulle cuando resolvió que Argelia debía ser independiente y uno de sus consejeros empezó a objetar: "¡Tanta sangre derramada!". El general le cortó en el acto adaptando a la circunstancia gala el proverbio latino.

Mientras Sánchez atraviesa con paso decidido ese punto de imposible retorno, se hace una mudez ensordecedora en un PSOE callado como nunca antes. Ni siquiera durante el cesarismo de un González que ahora se muestra ominosamente transigente con quien acusó de haberle mentido y del que dudaba hace tres años que pudiera hablar durante "más de media hora" sobre qué se puede hacer por el país. Junto a él, todos los barones críticos -Díaz, Vara y Page- se han plegado a este tiempo de silencio, al igual que los tenores Bono, Chaves e Ibarra hicieron con Zapatero hasta el punto de poner en marcha innecesarias reformas estatutarias para darle aire de normalidad al inconstitucional Estatut de Maragall y acabar sentado en su Consejo de Ministros, como fue el caso del otrora virrey andaluz.

Empero, el pretendiente que quiso ser Jueves volvió a verse sorprendido por su socio de circunstancias, Pablo Iglesias. Si el viernes anterior a la segunda votación de investidura había dejado en evidencia a Sánchez, tras renunciar a puesto alguno en el Consejo de Ministros para no poner en riesgo las concesiones que le había arrancado al PSOE, quien saltó de un Gobierno de cooperación a la portuguesa sin ministros de Podemos a entregarle una Vicepresidencia a Irene Montero, su pareja, y tres carteras más, el líder de UP no pudo contenerse el día de autos. Apareció el escorpión que lleva dentro, cuya naturaleza le lleva a aguijonear a la rana, aunque perezcan ambos en el tránsito de una orilla a otra. No obstante, en este duelo de escorpiones, habrá que ver si se produce el desenlace que se registró durante el rodaje de Centauros del desierto, cuando John Ford sufrió una picadura de este alacrán. Ello provocó la general consternación de los productores de la cinta, quienes telefonearon a John Wayne para interesarse por la salud del gran director. El mítico vaquero respondió con precisión de pistolero: "Ford se encuentra muy bien. El que ha muerto ha sido el escorpión".

Después de haber hecho un inteligente ejercicio de astucia y contención, a Iglesias le acaeció lo que al campesino que vende su alma al diablo, a cambio de toda la tierra que abarque a pie. Cerrado el trato, el labriego echa a andar sin cesar para acaparar hectáreas y más hectáreas. En su avarienta ceguedad, se resiste a cerrar el círculo hasta que, extenuado, cae muerto. Entonces aparece el demonio con pala de sepulturero y sentencia: "Creo que no necesitabas más que un terrenito de un metro de ancho y dos de largo". Lo preciso para enterrar a quien, ideando hallar copioso remedio, perdió lo que tenía. Lo cierto es que, cuando Iglesias parecía haber resucitado por ese error de cálculo de Sánchez y de sus asesores, éste se empeñó en suicidarse por actuar con pareja precipitación a la que le arrastró en 2016 a autopromoverse Archipámpano de las Indias mientras Sánchez participaba en la ronda de consultas con don Felipe VI.

Por aquello de que no hay mal que por bien no venga, merced a esa desbocada ambición de Iglesias, España ha soslayado ser la Grecia que evitó milagrosamente ser con la forzada dimisión de Zapatero y en la que ahora reincide Sánchez cuando la antigua Hélade ha removido su Gobierno retornando a uno de sus partidos tradicionales. A la economía española le irá mejor con un Gobierno en funciones obligado a prorrogar los presupuestos cuasi eternos del ex ministro Montoro, quien reina luego de abandonar el caserón de la calle Alcalá que alberga Hacienda, que un Gabinete que derribe los fundamentos de una economía que, aunque sea de forma inercial, aún crece al ralentí y sostiene unos niveles de empleo aceptables. Pero que se desplomaría ipso facto con una contrarreforma laboral como la promovida por UP y que el PSOE sólo alienta de boquilla porque sabe perfectamente de las secuelas de este mal medicamento de la farmacopea sindical. Sentada esta premisa, conviene no confundirse con ese aterrizaje suave. Cuando los motores de la economía en marcha se paren va a ser complicado volverlos a echar a andar. A este respecto, se está perdiendo un tiempo fundamental ante la negligencia manifiesta de una clase política que ni rectifica ni hace propósito de enmienda. Buenos son ellos.

De hecho, hasta acometer su fallida investidura, Sánchez ha disimulado su pasividad por medio de aspavientos. Después de 80 días sobrevolando en globo desde que recibiera el encargo del Rey, se pinchaba este jueves y se caía con todo el equipo. Al modo de ese piloto e inventor francés de nombre Franky Zapata. Tras ser la sensación del desfile de la Fiesta Nacional de Francia del 14 de julio, al sobrevolar con un fusil los Campos Elíseos, Zapata fracasó estrepitosamente este jueves también en su intento de cruzar el Canal de la Mancha con su Flyboard Air precipitándose al mar. Pero, más allá de casualidades fallidas, lo cierto es que Sánchez acreditó con su fracaso sin paliativos que no hay vientos favorables para quien no sabe a dónde va y prefiere quedar a merced de los acontecimientos al tenerse por un hombre tocado por la Fortuna.

Teniendo posibilidad como ninguno de construir mayorías a derecha e izquierda, nada indica que Sánchez vaya a tomar otra dirección, por mucho que hable en contrario, empeñado en gobernar en solitario con 123 escaños (124 con la propina del Partido Regionalista de Cantabria). Algo imposible. No puede jugar a la geometría variable de Zapatero con cuarenta escaños menos. Sus eventuales socios no van a estar, sin compartir parcelas de Gobierno a cambio, por la «geometría variable» como el que corretea a la gallina ciega.

Persiguiendo una segunda oportunidad, difícilmente puede pretender la abstención de PP y de Ciudadanos si no está dispuesto a romper con los independentistas con los que persigue entenderse sin la intermediación de Podemos, si bien trata de endosarles a ambos un bloqueo que solo cabe achacar a él al no querer romper el nudo gordiano que le unce al nacionalismo. Solo persigue anular a la oposición apelando al sentido de Estado del PP para que Casado se amolde a la vida muelle con la que González se trajinó a un Fraga al que lisonjeaba con que le cabía el Estado entero en la cabeza.

Por eso, lo más probable es que, acto seguido de creer que ha anulado a Podemos, el afán de Sánchez será cortarle un traje a Albert Rivera. Una vez que ya Vox no sirve para movilizar a la izquierda en la misma medida que hace unos meses, usando el espantajo de la ultraderecha, todo advierte, en efecto, que ese papel lo puede ejercer el líder de Cs sobre el ardid de ser una especie de Salvini español. Como ya deslizan quienes han asignado, por su cuenta y desatino, el pasmoso rol de hombre de Estado nada menos que al Pijoaparte de Rufián, como si fuera el Miguel Roca de los años de la Transición.

Toda una pamema encaminada a que, de cara a los eventuales comicios de noviembre, el PSOE pesque en el caladero de Cs, lo cual sería estupefaciente tratándose de una formación a pachas con el nacionalismo. Pero que explicaría los últimos resultados del PSC, al aprovechar la errática política del riverismo en Cataluña y lo revuelto de sus aguas convenientemente agitadas con la complicidad socialista que busca convertirlo en su sidecar. La propaganda es capaz de los mayores portentos que el ser humano pudiera imaginar. Rivera debe atarse, pues, los machos y no dar facilidades con intervenciones deslavazadas como la de esta semana. Propias de un mal estudiante que deja todo para una noche de insomnio, fiado en exceso en sus dotes oratorias.

En todo caso, hay que perder la esperanza de que, más allá de intentar anular a la oposición para persistir en sus tratos con el nacionalismo, el PSOE vaya a rectificar tras la fallida investidura del hombre que quiso ser Jueves. Como en aquella discusión entre dos amigos sobre si la tostada cae siempre del lado de la mantequilla, lo que les lleva a hacer la prueba corroborando que cae de la parte untada, argüirán que se equivocaron de lado al untar la mantequilla.

"Se entontecieron en sus razonamientos", escribió San Pablo de aquellos que, alardeando de sabios, vinieron a quedar en necios como los conjurados de la novela de Chesterton y de su correspondiente recreación en la investidura fallida. No cabe mejor diagnóstico que estas palabras paulinas sobre la irresponsabilidad negligente de quienes libran el destino de España mirándose en el espejo de su ombligo. Claro que, para ver la luz, el apóstol hubo de caerse antes del caballo camino de Damasco.

Pactos post electorales
El PSOE gobernará Navarra gracias al permiso de Bildu, el partido de los asesinos de 11 socialistas

María Jamardo okdiario 28 Julio 2019

PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra sellaron ayer un compromiso de legislatura que suma 3 escaños en el Parlamento de Navarra, a tres de la mayoría absoluta. Una abstención de EH Bildu hará que la investidura prospere.

Tras el acuerdo alcanzado este viernes por el PSOE para gobernar en Navarra con los apoyos expresos de los nacionalistas de Geroa Bai y Podemos, Bildu anuncia que no pondrá impedimento al pacto. María Chivite será presidenta de la comunidad foral de la mano de los herederos políticos de ETA, la banda terrorista que asesinó a 11 de sus compañeros socialistas.

La formación política bilduetarra ha confirmado que respaldará la Presidencia de Chivite al frente de la autonomía. Una mera abstención de sus diputados en la sesión parlamentaria de investidura, será suficiente.

El precio de Pedro Sánchez a la infamia en Navarra -tras dar Ferraz el visto bueno a la componenda entre PSOE, Podemos, Geroa Bai e Izquierda-Ezkerra, con la connivencia de los bilduetarras- será sacrificar la memoria de los militantes socialistas que fueron asesinados por ETA: Germán González López, Isaías Carrasco, Jose Luis López de Lacalle, Enrique Casas, Fernando Múgica Herzog, Froilán Elespe, Juan Priede, Fernando Buesa, Joseba Pagazaurtundúa, Juan María Jáuregui y Ernest Lluch.

En un comunicado oficial, Bildu ha anunciado este mismo sábado su bendición a un Gobierno de coalición en Navarra. Para ello, propondrá a su militancia si el respaldo al mismo deberá pasar por votar a favor o abstenerse en la investidura de la candidata socialista a la Presidencia del Gobierno de Navarra, María Chivite. Lo hará planteando una consulta vinculante a sus afiliados, en los próximos días.

Pese a que desde la formación abertzale han insistido en que su posición queda alejada del contenido del texto alcanzado por los cuatro partidos firmantes, creen que el imprescindible apoyo de Bildu a la Presidencia de Chivite es conveniente para el partido.

No pasa desapercibido para los bilduetarras la afinidad que han mantenido con los socialistas en los últimos tiempos y a todos los niveles políticos. No en vano, PSOE y Bildu -Sánchez y Otegi- han votado juntos, y en el mismo sentido, en más de la mitad de las leyes e iniciativas legislativas que se han articulado en Navarra.

Justicia podemita
Además, el documento programático de Gobierno cerrado este viernes en Navarra para la investidura de la socialista María Chivite otorga la consejería de Políticas Migratorias y Justicia a Podemos, formación que, en la Comunidad Foral, defiende retirar competencias a la Audiencia Nacional en lo relativo a los presos de ETA para cedérselas a los jueces navarros.

En su ‘Documento Político Horizonte 2019-2020’ los de Pablo Iglesias proponen, por ejemplo, "que la jurisdicción de vigilancia penitenciaria sea devuelta al ámbito del juez natural predeterminado por la ley. Su centralización en la Audiencia Nacional representó en su día una expresión de la excepcionalidad, cuya reversión resulta hoy tan oportuna como factible".

CATALUÑA
Los espías de los recreos gastan medio millón en sueldos
VÍCTOR MONDELO El Mundo 28 Julio 2019

Es la cantidad que Plataforma per la Llengua, la autodenominada 'ONG del catalán' destina a las nóminas de sus 19 empleados

Quim Torra permite espías en los recreos para comprobar si los niños hablan catalán

La Plataforma per la Llengua -la entidad que «observó de incógnito» a niños y profesores en 50 escuelas catalanas para comprobar si hablaban en catalán- gasta medio millón de euros anuales en pagar las nóminas de sus trabajadores.

Así consta en una auditoría encargada por la propia entidad para dar cuenta del uso de las muchas subvenciones que recibe de administraciones públicas como la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona o la Diputación provincial.

Según el análisis elaborado por Grup Integral d'Auditors, en 2015 -último año auditado- la autodenominada «ONG del catalán» gastó 526.678 euros en salarios para retribuir a sus 19 empleados.

La Plataforma per la Llengua empleó más de un tercio de los fondos ingresados durante ese ejercicio a pagar los sueldos de su plantilla, puesto que, según la auditoría, recibió 1,4 millones de euros. Más de la mitad de ese montante procedió de subvenciones otorgadas por administraciones. Concretamente la entidad recibió durante ese ejercicio 723.224 euros por ese concepto. La principal inyección llegó desde la Generalitat de Cataluña, que aportó 650.000 euros, el Ayuntamiento de Barcelona sumó 39.000 euros más y la Diputación de Barcelona otros 17.316 euros. A esas cantidades hay que sumar los 6.000 euros de la Diputación por Tarragona, 2.389 euros de la Diputación de Lleida, 5.861 euros de la Comisión Europea y aportaciones testimoniales del Ayuntamiento de Sabadell y de las pequeñas poblaciones de Canet y Arenys.

A esos 723.000 euros ingresados por subvenciones, la Platafoma sumó otros 648.902 procedentes de cuotas de socios que financian voluntariamente su actividad, centrada también en promover la «normalización lingüística» en el consumo, con campañas de delación de comerciantes que no rotulan sus negocios o productos en catalán. Una de las actividades más habituales de la Plataforma per la Llengua consiste en denunciar a la Generalitat a estos empresarios para que sean sancionados económicamente en aplicación del Código de Consumo y la ley de normalización lingüística catalana.

La organización también ha creado una aplicación móvil, CatalApp, que invita a vivir «al 100% en catalán» y permite a sus usuarios «valorar el uso del catalán en la atención oral o escrita» de establecimientos. «Si estás cansado de ir a restaurantes, bares y comercios y que no te atiendan en catalán, la CatalApp es tu herramienta», defiende la Plataforma por la Llengua, que insta a sus seguidores a puntuar el uso del catalán en los establecimientos y compartir la valoración por las redes sociales para señalar los negocios que usan el castellano y promocionar los que emplean el catalán.

Otro de los caballos de batalla de la Plataforma per la Llengua es extender la inmersión lingüística a ámbitos tan privados como el idioma en el que juegan los niños fuera de los colegios. Para ello, la entidad organiza anualmente la llamada Fiesta por el Juego y el Ocio en catalán, que en su edición de 2017 llegó a pedir la liberación de los «presos políticos» mostrando pancartas de los encarcelados a los pequeños congregados ante el Arco del Triunfo de Barcelona para participar en la jornada lúdica.

En organizar este tipo de actos y difundir sus actividades gasta anualmente la «ONG del catalán» 703.000 euros, según su auditoria, de los que 271.000 euros acaban destinados a «publicidad y propaganda».

Nada sin Bildu
Paz Prieto. Pamplona ABC 28 Julio 2019

Con rapidez, al fracaso en la investidura de Pedro Sánchez le sigue el anuncio de un pacto para que María Chivite sea la próxima presidenta de Navarra. A este anuncio, otro de Uxue Barkos señalando que toca buscar una mayoría estable para asegurar la gobernabilidad. Y a este, otro de Bildu, que pedirá a sus bases que permitan tal nombramiento. Esta no es una buena noticia para muchos navarros y menos para la hija de un asesinado por ETA. Chivite dice que no ha pactado ni pactará con Bildu. Pero Bildu se apresura a recordarnos que será presidenta porque así lo desean. Le han hecho saber a sus gentes en una carta interna que ellos son «interlocutores prioritarios para mantener relaciones continuadas con el Partido Socialista de Navarra». Es lo que tienen las matemáticas, que dejan poco lugar a las dudas. Bildu no dio su apoyo gratis al gobierno de Barkos y tampoco lo hará al de Chivite, porque son igual de imprescindibles.

A las víctimas de ETA en Navarra no nos sorprenden ni Bildu, ni Barkos, ni Podemos con su marca navarra. Sí la irresponsabilidad y el ansia por gobernar a toda costa de una socialista navarra que conoce los funerales. Bildu sigue representando hoy a ETA. Nunca ha condenado sus atrocidades y de ella se han nutrido muchas veces sus filas, empezando por su cabeza hoy más visible. Para quienes piensen que Bildu ha cambiado, sirva esta muestra. ETA asesinó en Pamplona a veintisiete personas. Obligado por el Parlamento Foral, el anterior alcalde, de Bildu, tenía que colocar placas conmemorativas de estos asesinatos. Colocó dos. Una de ellas nombra al niño Alfredo Aguirre. A Alfredo lo mató una bomba accionada cuando Francisco Miguel Sánchez, policía nacional de 32 años y con dos hijos, comprobaba un aviso. Ambos murieron, pero en la placa sólo figura el niño. Estos son los interlocutores prioritarios.

Si a la señora Chivite le importa más ser presidenta que mantener la dignidad, las víctimas de ETA y sus familias no podemos más que sentir dolor al ver cómo se dispone a legitimar la capacidad de Bildu para intervenir en la acción de gobierno en Navarra.

*Paz Prieto es hija del teniente coronel José Luis Prieto, asesinado por ETA

'Sororidad' en Navarra
JAVIER REDONDO El Mundo 28 Julio 2019

En 2006, Iglesias publicó en una revista menor un artículo titulado El hilo rojo. La revuelta contra el Gobierno de Aznar el 11 de marzo de 2004. Analiza "los repertorios de acción colectiva", desde Seattle -1999- a Génova (ciudad) -2001-, contra el G-8. En España, sostiene, el Movimiento Global contra el capitalismo y la guerra obtuvo su mayor éxito el 13 de marzo de 2004. Mediante técnicas de smart mob consiguió "desestabilizar al Gobierno" en funciones. Lo explica así: difusión masiva y horizontal de mensajes a través de redes de contactos de los teléfonos móviles que permite aparentar la fragmentación total del emisor. En la pericia para ocultar el origen y el procedimiento tradicional de diseminación vertical de arriba abajo radicó gran parte del éxito de lo que Iglesias denominó "la revuelta del 13 de marzo".

Para Iglesias, ese día "representó la posibilidad de la Política como práctica de intervención autónoma respecto de la Democracia representativa y desobediente frente al conjunto de fundamentos normativos del sistema. El 13-M no fue una maniobra dirigida a provocar el vuelco electoral sino una crisis sistémica en toda regla". Bajo toda esta farfolla late una idea nuclear: para Iglesias, las movilizaciones demuestran su efecto desestabilizador. Mucho más si se producen con aspecto transversal. Iglesias expuso todavía sin saberlo el origen de Podemos a partir del movimiento antiglobalista que actuó primero contra los organismos internacionales, luego se manifestó contra la Guerra de Irak y finalmente contra los mercados. "Lo que tenemos el 13-M es el cuestionamiento del sistema político a partir de un desafío sin precedentes en una jornada de reflexión electoral; una ruptura total de las reglas del juego; la demostración de la viabilidad de formas políticas de intervención autónomas respecto a [sic] la política institucional normativizada".

El 13-M fue la segunda demostración y puesta en escena del ciclo de protesta que convergió en 2011 con el ciclo de indignación (primero fueron las movilizaciones por el Prestige). Iglesias fanfarronea y subraya que la victoria del PSOE en 2004 constituyó una recuperación del orden sistémico; la prueba de que el sistema se repone pero nunca del todo; se cuartea, flaquea y debilita progresivamente hasta que un diputado de Bildu accede a la tribuna parlamentaria, se pavonea y presume ante la bancada conservadora de feminismo y sororidad, o sea, de demócrata: el último, sigiloso y sutil 13-M, Navarra mediante

El hombre que levantó la alfombra del 3%: "Cataluña ha normalizado la corrupción"
Joan Llinares fue designado director del Palau de la Música Catalana tras la dimisión de Félix Millet. Nadie imaginó que destaparía las cloacas de la corrupción política en Cataluña
David Brunat El Confidencial 28 Julio 2019

El 23 de julio de 2009, los Mossos d’Esquadra entraban en el Palau de la Música Catalana con una orden de registro. La burguesía catalana, o lo que es casi lo mismo, la élite empresarial y política de Cataluña, contenía el aliento horrorizada. Fèlix Millet, presidente del Palau desde el año 1990, se movía agitado esa mañana. Su teléfono móvil no paraba de sonar. Una de las llamadas fue de Artur Mas. Ese interés fue entonces pasado por alto, pero terminaría siendo premonitorio. Acababa de arrancar la operación judicial que demostraría la financiación ilegal de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) a través de la adjudicación de obra pública, de la que obtenía como contrapartida el 3% del presupuesto a modo de comisión. Ferrovial fue la empresa implicada en la trama del Palau. En su caso la comisión ascendía al 4%: un 2,5% para Convergencia y otro 1,5% para Millet y Jordi Montull, director de administración del Palau.

Joan Llinares (Alzira, 1953) es el hombre que levantó la alfombra de la putrefacción política en Cataluña hace ahora diez años. Tras la dimisión inmediata de Millet, Llinares fue designado director general del Palau de la Música el 29 de julio de 2009. Su misión: auditar las cuentas de la institución y recuperar la confianza del patronato, de los mecenas y de la sociedad. Llegó al Palau a las 8 de la mañana del 30 de julio y apenas salió de allí durante meses. Jamás imaginó que, en las entrañas de ese bello palacio modernista, punto de encuentro de la élite social catalana, encontraría una ciénaga de corrupción política, avaricia desmedida y delincuencia organizada.

Tras un año y medio de intenso trabajo, el 31 de diciembre de 2010, Llinares abandonó el Palau con la satisfacción del deber cumplido. Había sacudido todas las alfombras y había entregado a la autoridad judicial pruebas irrefutables para procesar tanto a la antigua dirección del Palau como a la cúpula de Convergencia. Con los primeros hubo suerte. Fèlix Millet, su mano derecha Montull y la hija de este, Gemma Montull, fueron condenados a largas penas de prisión, de las cuales apenas han cumplido unos meses a la espera del fallo definitivo del Tribunal Supremo. Solo han devuelto 5,91 millones de los 23 que saquearon.

Con Convergencia no hubo tanta suerte. Daniel Osàcar, por entonces tesorero del partido, fue el único que pagó el pato. Artur Mas ni siquiera acudió a juicio como testigo. Otra decena de altos cargos del partido de Jordi Pujol también salieron indemnes. Algunos de ellos manejan actualmente las riendas de la Generalitat y del proyecto independentista. No han dejado de gobernar en la última década, a pesar de que la Audiencia de Barcelona acreditó un desfalco de 35 millones procedentes del Palau de la Música. Otros 9,6 millones no han podido identificados, su rastro perdido para siempre a causa de la destrucción de documentos efectuada en los días posteriores al registro judicial y también por el silencio de Millet y Montull, quienes si nada cambia se llevarán multitud de secretos a la tumba.

Joan Llinares es director de la Agencia Valenciana Antifraude desde mayo de 2017.

PREGUNTA. Menudo viaje el de ese año y medio al frente del Palau de la Música.
RESPUESTA. Y fíjese que todo empieza con el registro de los Mossos para investigar una salida sospechosa de dos millones en metálico, en billetes de 500 euros, en dos remesas. Eso activó las alarmas sobre blanqueo de capitales en la Agencia Tributaria, que solicitó documentación. Desde el Palau dieron explicaciones muy extrañas, la agencia encontró dudas razonables y lo puso en conocimiento de la fiscalía. Ese es el antecedente de la entrada de los Mossos, de la dimisión forzada de Fèlix Millet y de mi llegada.

P. El consorcio del Palau le encomendó la tarea de auditar las cuentas del Palau de la Música y sanear la institución. Supongo que no imaginaban que llegaría usted tan lejos, en especial Convergencia.
R. Yo tomé la dirección del Palau de la Música con la tranquilidad de mis más de 20 años de experiencia en la gestión cultural, un ámbito que dominaba, por lo que no esperaba encontrarme con más problemas de los ya conocidos. Pero el 30 de julio de 2009, nada más entrar por la puerta a las 8 de la mañana, empezaron a sucederse las sorpresas.

P. Explique.
R. La primera sorpresa llega cuando le pido a la directora financiera que comunique a las entidades bancarias con las que el Palau tuviera cuentas que había cambios y que las cuentas quedaban bloqueadas hasta designar a los nuevos apoderados. Porque desde el registro de los Mossos d’Esquadra unos días antes nadie había hecho nada, los apoderados seguían siendo Fèlix Millet y Jordi Montull.

Cuando veo que se tarda en ejecutar esa primera orden pregunto qué ocurre, y me encuentro con la sorpresa de que existen casi 100 cuentas bancarias. Eso ya me puso en alerta. La directora financiera del Palau era Gemma Montull, la hija del director de administración. Me ponía trabas para todo. En ese momento yo no sabía que su padre y ella estaban siendo investigados, porque las diligencias judiciales estaban bajo secreto de sumario.

P. Millet, Montull y su hija formaban una verdadera trama delictiva.
R. A Montull me lo encuentro el primer día, el 30 de julio. Me dice que se va de vacaciones y que ya me contará cosas del Palau cuando vuelva. Yo le había pedido que me explicara la compra de un inmueble de tres millones por parte del Palau a una empresa inmobiliaria que, me habían informado, era propiedad de ellos. La operación se había hecho solo dos días antes de la entrada de los Mossos. Ese primer día también abrí la caja del Palau. Los Mossos habían acreditado la existencia de 200.000 euros en esa caja siete días antes. Cuando la abro, me encuentro solo 2.000. La secretaria del Fèlix Millet me dice que esa caja es propiedad de Millet y que se ha llevado el dinero que falta.

P. ¿Cuándo empieza a ver que la trama tiene una derivada política?
R. Ese mismo mes de agosto. Al ver tantas cosas extrañas digo "hay que hacer una auditoría forense para saber qué hay detrás de cada documento". Y entre los papeles que aparecen en agosto están unos convenios firmados con la Trias Fargas, la fundación de Convergència Democràtica [luego rebautizada como CatDem]. Es un convenio anual que suma 650.000 euros en pagos en los últimos años. El Palau le pagaba a la fundación con un objetivo genérico, que es el de realizar actividades culturales. Estudiamos estos convenios y vimos que no habían pasado por el patronato, que eran decisiones personales de Millet.

Luego empezaron a aparecer facturas de centenares de miles de euros por parte de tres empresas que se dedicaban esencialmente a campañas electorales. Bajo epígrafes muy simples como 'mailing' realizado para promoción del Palau se habían facturado cantidades que sobrepasan los tres millones. Facturas de 90.000 euros, de 130.000. Era facturas muy simples en un papel sin ningún justificante ni informe. Prestaban servicios a Convergencia, pero quien pagaba la factura era el Palau.

P. ¿Los trabajadores del Palau lo sabían?
R. Me dijeron que no conocían esas empresas, que nunca habían trabajado para el Palau y que los conceptos de las facturas eran falsos. A esto se añade otro detalle: factura que llegaba, factura que se pagaba el mismo día. Era un indicio de anormalidad muy serio.

P. Y en estas llega la surrealista llamada de Felip Puig, hombre fuerte de Convergencia, en un episodio digno de la Cosa Nostra.
R. Ocurrió en plenas negociaciones para recuperar el dinero de los convenios firmados con la fundación de Convergencia. De repente suena un teléfono en el despacho, que antes ocupaba Jordi Montull. Había varios aparatos sobre la mesa, pero no era ninguno de ellos. El sonido venía del interior de un cajón. Lo abrí. Era un teléfono que ya había visto pero que pensé que lo tenían ahí guardado y desconectado. Descuelgo y se identifica Felip Puig. Me dice "bueno, ¿ya está claro todo lo de los convenios? ¿Ha salido algo más?". Le respondo que lo de los convenios se está negociando y que del resto no puedo dar ninguna explicación. Me quedé a cuadros.

P. Usted ha reconocido que tuvo problemas serios con Convergencia cuando empezó a sacudir las alfombras.
R. Fue al cabo de muchos meses. Una vez reformamos los estatutos y reorganizamos el Palau para garantizar la transparencia y que se eliminara el sistema de cuatro organizaciones paralelas para que hubiera una única gestión del presupuesto y un único NIF, se designó como presidente provisional a un antiguo cargo de Convergencia, José María Busquets, que lo primero que hizo fue intentar aislar mi trabajo. Ordenó al equipo jurídico que desde ese momento despachara solo con él.

Por otra parte, nada más vencer CiU en las elecciones autonómicas el 28 de noviembre de 2010, entró una nueva junta directiva al Palau en la que vi a viejas glorias de Convergencia como Jordi Sumarroca, involucrado en toda la trama del 3%, que empezaron a dificultar mi trabajo y condicionar todo lo que hacía. Por entonces yo ya había llevado toda la documentación al juzgado y estábamos viendo si el Palau de la Música se personaba no solo contra Millet y Montull, sino también contra Convergencia, el partido político que había aparecido aprovechándose del Palau y saqueándolo.

P. Cosa que no ocurrió.
R. Sí se llegó a hacer, pero luego lo retiraron. Yo, en calidad de director del consorcio público del Palau, me impuse. Ordené al servicio jurídico que ampliara la personación en la causa y acusara a Convergencia para recuperar los 6 millones de euros que se había apropiado.

P. ¿Y cómo consigue Convergencia finalmente evitarlo?
R. Pues es sencillo. Cuando Convergencia gana las elecciones, Artur Mas tiene vía libre para controlar el consorcio del Palau de la Música. Yo había avisado hacía tiempo de que el 31 de diciembre terminaban mis servicios, porque la auditoría y la reorganización estaban acabadas. Solo los mecenas me pidieron que me quedase. Insistieron en que siguiera porque había devuelto la confianza a la institución.

P. Tampoco a usted le apetecía demasiado seguir en un Palau de la Música controlado por Convergencia.
R. Así es. Sentarme en la misma mesa con Artur Mas sabiendo todo lo que sabía que había hecho en el Palau me revolvía las tripas. He aguantado muchas cosas, pero esa era imposible. Si además se añade que en la junta del Palau habían entrado personajes que ya entonces parecían vinculados a la financiación ilegal del partido por otros casos que iban saltando, pues las cosa empeoraba. Luego entró David Madí, mano derecha de Artur Mas en la confección de la estrategia comunicativa de Convergencia. Con ese panorama, seguir en el Palau era de un masoquismo total.

P. ¿La trama del 3%, cuyo episodio más simbólico es el caso Palau, es la Gürtel de Cataluña?
R. Es evidente que el 3% es corrupción institucional al máximo nivel.

P. Y aún así existe la sensación de que, todavía hoy, se pasa de puntillas por esa trama. ¿El 'procés' ha servido para blanquear a Convergencia y desviar la atención sobre la corrupción institucional en Cataluña?
R. Con esta trama del Palau y con todo lo que se ha ido destapando del 3%, mucha gente que hoy sigue gobernando y dirigiendo la política catalana debería estar apartada completamente, ya sea en su casa o en la cárcel. Pero ahí siguen.

P. ¿Qué siente cuando ve a los mismos rostros vinculados al caso Palau de la Música, desde Artur Mas a David Madí pasando por Agustí Colomines, hoy ideólogo de cabecera del independentismo y entonces presidente de la fundación Trias Fargas, al frente de las instituciones catalanas diez años después?
R. Mi sensación, por este caso y por el resto que hay en el Estado español, es que no hay conciencia del daño que hace la corrupción. No existe ninguna predisposición política a nivel de gobierno que se plantee seriamente luchar contra ella. Usan la corrupción para tirarse los trastos unos a otros y nada más. No hay conciencia ni en Cataluña ni en el resto del Estado y eso hace que la corrupción siga latente. Vividores, bandas organizadas en todos los partidos políticos, que se perpetúan en el poder y se enriquecen ilegalmente. Es sorprendente que no tengamos leyes específicas como en Francia o Italia.

P. No parece que Cataluña tenga unos estándares de transparencia y calidad democrática superiores a los del resto de España como se suele sugerir.
R. No, pero aquí influye el saber vender el producto. Mi tierra, Valencia, parece que sea el lugar donde hay más corruptos de España por la naturaleza esperpéntica de los personajes, pero yo vengo estudiando el fenómeno de la corrupción desde hace muchos años y no he visto diferencias sustanciales en ningún territorio de España. El sistema está estructurado de manera que se hagan adjudicaciones de obra pública en función del político de turno.

Esto además se ha ido perfeccionando hasta la perversidad más absoluta, ya hasta presumen de que los expedientes están perfectos. A Artur Mas se le ha oído decir esto más de una vez cuando se le acusa del 3%, o a Paco Camps, o a los políticos de Madrid y Andalucía. Todo está bien porque administrativamente han conseguido que sea indetectable. Pero en Andalucía y en Cataluña los 'modus operandi' son los mismos, y la mentalidad de los que están involucrados difieren muy poco. La mayor diferencia es la ideología, en la que unos juegan el papel del victimismo y de inventarse determinadas persecuciones políticas.

La única diferencia entre corruptos en España es que 'unos juegan el papel del victimismo y de inventarse determinadas persecuciones políticas'

P. ¿Quizá la sociedad catalana ha sido la más dócil de todo el Estado con su clase política?
R. En la Comunidad Valenciana o en Baleares los partidos con casos de corrupción lo han pagado electoralmente. También a nivel de España, el gobierno de Mariano Rajoy cae cuando la sentencia de la Gürtel, que condena al Partido Popular como participante, y se usa la corrupción para motivar la moción de censura.

P. ¿Y por qué Cataluña es distinta?
R. Porque en Cataluña hay una componente que acompaña a todos los procesos de corrupción que es que la ha normalizado. Su normalización, la banalización del problema.

P. Eso es gravísimo.
R. Pues esa banalización no es exclusiva de Cataluña. Solo que en unos sitios tiene más éxitos y en otros menos.

P. ¿Y a qué se debe? ¿La sociedad catalana está especialmente dormida o quizá perdona estos pecados a cambio de otros caramelos?
R. Ha habido ciertas reacciones a la corrupción dentro de la sociedad catalana, no olvidemos que la CUP impide la investidura de Artur Mas porque lo considera un corrupto. O los cambios de nombre de Convergencia, que ha hecho tantas filigranas que ya no sé ni cómo se llama. Otra cosa es que no se haya hecho la limpieza que se debería. Como que el señor David Madí esté todavía en el patronato del Palau de la Música. ¿Por qué el patronato se negó a acusar a Convergencia en el juicio sabiendo que se jugaban seis millones de euros que pertenecían al Palau? La sensación de que la corrupción aún está ahí la tengo al ver a personas con tanto poder involucradas en casos judicializados.

P. Usted ha sido muy duro con Artur Mas. Le ha acusado de ser la mano que meció la cuna del 3%, aunque él ha negado varias veces que Convergencia se financiara de manera irregular.
R. Pensar que un tesorero decide algo dentro de un partido [en referencia a Daniel Osácar, extesorero de Convergencia] es algo que no se cree nadie. Tenemos a Sarkozy imputado por un tema de financiación de su partido en Francia porque es el responsable político y quien toma las decisiones estratégicas. Se va a por él porque es el máximo responsable y dimite. Eso pasa en Francia y en cualquier país. Que en España sean los tesoreros los que asumen la responsabilidad penal de los casos de corrupción es bochornoso. Es un reconocimiento de que no se quieren tocar las verdaderas estructuras corruptas de las organizaciones políticas.

La lección que yo saqué del Palau de la Música es que los tesoreros iban a recoger el dinero y punto, pero que todo esto se negociaba mucho más arriba. ¿Cómo una empresa multinacional que construye obra pública como Ferrovial le da a un tesorero un millón entre otras muchas remesas? ¿Al tesorero? ¡Será al partido! ¿Y quién ha negociado esto en las alturas? Hay una falta de respeto hacia la inteligencia de las personas que está en el trasfondo de cómo la corrupción es asumida como parte del sistema. Es que, si no, no cuela. No entiendo cómo pueden llegar al límite de culpar a los tesoreros.

P. Más allá del trato judicial, cuya dureza se puede discutir, la imagen de muchos políticos españoles como Francisco Camps, Eduardo Zaplana, el propio Mariano Rajoy, han quedado socialmente manchadas. Sin embargo, la mayoría de líderes convergentes de aquella época siguen siendo referentes en Cataluña. ¿Qué le parece?
R. Me produce verdadera vergüenza. Es intolerable que haya gente directamente involucrada en el saqueo de las arcas públicas para beneficio propio, para alterar los resultados de la democracia, que es para lo que sirve la financiación ilegal de los partidos, para cobrar sobres... Todo esto es una vergüenza pública de la que todo el país debería estar haciendo catarsis, empezando por supuesto por Cataluña.

P. A Fèlix Millet se le atribuye el aforismo de que 'Cataluña son 400 personas, siempre somos los mismos'. Quizá esa es la raíz del problema.
R. Bueno, eso de las familias ha sido así. La política ha sido cuestión de grupos, de élites, y cuando Millet lo decía era por algo. Millet era un señor premiado y admirado por todos. Antes de la entrada de los Mossos al Palau de la Música se le iba a dar la medalla de oro de la ciudad de Barcelona, aprobada por el ayuntamiento, creo, por unanimidad. No hay más que ver el acta de la comisión que se la concedió, todas las loas que le hacían los partidos políticos. [El empresario y fundador de Convergencia, Jordi Sumarroca, vinculado a la trama del 3%, recibió la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat en 2010].

P. ¿Cataluña ha aprendido la lección del Palau de la Música?
R. Una vez le oí a un corrupto que si lo volvería hacer y la respuesta fue "sí, y lo haría mejor". A veces da la sensación de que los casos que hemos ido destapando sirven para que mejoren las tramas y los 'modus operandi'. Que esas personas sigan ahí se debe sencillamente a que nos falta una estrategia global contra la corrupción.

LA CATALUÑA NACIONALISTA
Josep Bargalló: el señor X del 'Gran Hermano' separatista en las escuelas catalanas
La polémica por el espionaje a los niños catalanes en las escuelas no cesa y ni siquiera el perfil bajo del consejero responsable ha logrado que amaine la tormenta.
Cristian Campos ESP

"La escuela no se toca" dijo Josep Bargalló tras ser nombrado consejero de Educación del Gobierno autonómico catalán en mayo de 2018. Bargalló, nacido en Torredembarra (Tarragona) en 1958 y miembro de ERC, sucedió en el cargo a Clara Ponsatí, que huyó de la Justicia junto a Carles Puigdemont y otros consejeros de la Generalidad tras la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017 en el Parlamento catalán y la inmediata aplicación del artículo 155 de la Constitución. Ponsatí es la autora de la frase "en Educación no necesitamos construir estructuras de Estado, las tenemos listas". Bargalló sólo ha tenido que seguir los pasos de sus predecesores en el cargo.

El miércoles, el consejero Bargalló se vio obligado a dar explicaciones en el Parlamento tras las críticas de los partidos de la oposición por el espionaje llevado a cabo por la Plataforma per la Llengua en cincuenta escuelas catalanas. La Plataforma, una asociación paragubernamental apodada 'la ONG del catalán' y generosamente subvencionada por la Generalidad y otras administraciones locales catalanas, infiltró topos en las escuelas para realizar una supuesta actividad educativa cuyo objetivo real era espiar el idioma hablado por profesores y alumnos. El engaño –ni los unos ni los otros fueron informados del verdadero propósito de los topos– sirvió para constatar que "sólo" el 14,6% de las conversaciones en los patios de las escuelas catalanas se desarrollan en catalán.

Las razonables sospechas de que el acceso a las cincuenta escuelas espiadas por parte de la Plataforma per la Llengua habría sido imposible sin la necesaria complicidad de la Consejería de Educación condujeron a la presentación de una batería de preguntas por parte del PP. Bargalló negó la mayor y dijo que su departamento no había autorizado la realización del estudio. "El departamento no ha autorizado a ninguna entidad privada a que haga ningún estudio sociolingüístico de utilización de la lengua en los patios u otros espacios de centros docentes" respondió el consejero a preguntas de Daniel Serrano, del PP.

Las críticas, sin embargo, arreciaron cuando Bargalló fue más allá de su respuesta inicial y justificó a los responsables de la Plataforma per la Llengua afirmando que la infiltración en cincuenta escuelas catalanas y el engaño a profesores y maestros no había sido espionaje sino "observación de incógnito". En su respuesta, el diputado popular Serrano acusó a Bargalló de mentir y pidió su dimisión tras bautizarle como "el señor Z del Gran Hermano separatista". "El departamento lo sabía y lo consintió y lo ha tenido que autorizar. Nadie se cree que la plataforma haya ido a cincuenta centros en Cataluña sin autorización de su departamento. Dejen en paz a los niños y dimita" añadió.

Bargalló no es una figura de segunda fila en el nacionalismo catalán ni un desconocido en la Consejería de Educación catalana, que ya dirigió durante un par de meses entre diciembre de 2003 y febrero de 2004. Su breve periplo en este departamento clave del Gobierno catalán tiene una explicación: en febrero de 2004, Bargalló fue nombrado Conseller en Cap –una suerte de vicepresidente del Gobierno catalán, luego rebautizado como Consejero Primero– por Pasqual Maragall durante el primer tripartito a raíz del llamado pacto del Tinell entre el PSC, ERC e ICV.

Bargalló ocupó el cargo hasta mayo de 2006, año en que fue reelegido diputado en el Parlamento catalán. El de ERC, sin embargo, renunció a su escaño para ser director del Instituto Ramon Llull, el equivalente del Instituto Cervantes en Cataluña, y entre 2008 y 2010 también de la Fundación Ramón Llull, un organismo con sede en Andorra cuyo objetivo es la promoción del catalán y la cultura catalana en todo el mundo. Desde 2011, fecha en la que Bargalló fue sustituido por Vicenç Villatoro al frente del Instituto Ramon Llull, hasta su nombramiento en 2018 como nuevo consejero de Enseñanza, de Bargalló se ha sabido poco o muy poco.
Consejero de perfil bajo

Bargalló, licenciado en Filología Catalana por la Universidad de Barcelona, no es el consejero más polémico ni el más lenguaraz del actual Gobierno catalán. Algo que no resulta sorprendente teniendo en cuenta ese reciente perfil bajo de ERC cuyo objetivo es evitar darle el más mínimo argumento al Gobierno de Pedro Sánchez para no conceder el indulto a Oriol Junqueras y el resto de líderes del procés. Lo cual no impide que Bargalló, ángel custodio de la joya de la corona del nacionalismo catalán, es decir de su sistema educativo y de la inmersión lingüística, haya ejercido cuando ha sido necesario de escudo protector frente a cualquier crítica de los partidos de la oposición.

El 28 de septiembre del año pasado, a las puertas de los actos de conmemoración del referéndum del 1-O en toda Cataluña, Bargalló renunció públicamente a actuar contra los padres que ese día decidieran no llevar a sus hijos a la escuela. El resultado de la anunciada dejación de funciones tuvo como lógica consecuencia la presencia de decenas de miles de niños y adolescentes en las manifestaciones y actos de ese día. "Si se trata de un hecho puntual, ni hemos actuado ni actuaremos nunca" dijo Bargalló, confundiendo deliberadamente los actos puntuales de algunos padres con el vaciado masivo de las escuelas en un día concreto y con una finalidad obviamente política.

Bargalló también ha defendido la escuela catalana de lo que él llama "injerencias judiciales" con el argumento de que la única autoridad educativa en Cataluña es el Gobierno catalán. La afirmación del consejero se produjo durante una sesión de control al Gobierno en el Parlamento catalán tras ser preguntado por las acciones de su consejería en defensa de los maestros acusados de adoctrinamiento frente a los tribunales. "Quien tiene que determinar si los derechos de algunos alumnos fueron alterados es el Departamento de Enseñanza y no la Fiscalía o los juzgados" afirmó el consejero.


 


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