AGLI Recortes de Prensa   Martes 30 Julio 2019

Mejorar nuestra democracia
Pablo Sanz eltorotv.com 30 Julio 2019

Después del espectáculo político que nos brindaron nuestros políticos la semana pasada, con esa tragicomedia parlamentaria del debate de investidura, felizmente fallida, hay que preguntarse por qué hemos llegado hasta aquí, por qué el Régimen del 78 se encuentra chapoteando en esta ciénaga de indignidad y bochorno. ¿Por qué tenemos una mayoría de políticos de calidad tan ínfima? ¿No es acaso la sociedad civil la responsable de que hayamos llegado a este punto de degradación institucional, acostumbrada al funambulismo de la palabra hueca y gruesa de sus representantes?

Ante la situación política tan delicada que atraviesa España, con sus tensiones territoriales y sus agujeros financieros, la actual clase política ha sido incapaz de dialogar de forma racional y generosa para llegar a acuerdos mínimos con una cierta altura de miras en beneficio de la sociedad y no sólo de sus propios acólitos y paniaguados. Aparte de esto, también han perdido las formas. La legitimación política no sólo descansa en la ley, en la fría legalidad constitucional, sino que descansa en algo menos perceptible pero quizá más determinante, que es la confianza social y cotidiana en las instituciones, esto es, en las personas que encarnan la institución.

En las instituciones políticas las formas también son sustanciales. Las esencias sin las formas no pueden establecerse ni brillan, sino más bien corren el riesgo de disiparse o disolverse como efectivamente ha sucedido en España. Obviamente, en la política patria hace mucho que se perdió la esencia (si acaso la hubo alguna vez), pero lo que deberíamos consentir es que nuestros políticos siguieran faltándonos el respeto como lo han hecho, utilizando a su conveniencia las instituciones y sus plazos, y empleando entre ellos un discurso artero, ladino, zafio y tosco. Cuando los políticos fracasan, toda la sociedad lo hace, incluso cuando el fracaso de la investidura de la semana pasada fuera en realidad muy positivo para España y sus dolientes clases medias.

Tener como representantes políticos a dirigentes poco cualificados profesionalmente y que básicamente se dedican a incitar sectarismos, a polarizar aún más a los ciudadanos, a anatemizar planteamientos discrepantes, a demonizar adversarios, debería resultar intolerable en una sociedad madura y avanzada. Llevamos demasiado tiempo, lustros e incluso décadas, escuchando posicionamientos maximalistas y discursos con lógicas torticeras, dentro de un contexto de vacuidad, personalismo y mediocridad que ha terminado conformando una atmósfera (anti)política irrespirable. Terminamos un curso político con muy poca confianza en la capacidad de nuestros políticos para solucionar conjuntamente los graves problemas y desafíos que tiene por delante nuestro país, tras una etapa electoral y postelectoral que ha agotado la paciencia de la sociedad.

Hemos podido constatar nuevamente que el Régimen del 78 tristemente ha devenido en una suerte de demagogia altarera, que se recrea en los eslóganes y consignas, en las prácticas y manejos de los titiriteros y gurús de turno al compás de las sibilas demoscópicas, bajo un plantel de actores pésimos en su mayor parte pero extremadamente voluntariosos en la escenificación de un guion amañado por sus muñidores, las plutocracias y oligocracias de siempre, las que dependen del BOE para seguir domeñando este triste y ruinoso corral de comedias. Los grandes consorcios de comunicación nos sirven a diario este espectáculo político, un reality show de tramas y subtramas sobre investiduras, pactos, elecciones, encuestas de intención de voto etc. Pocos pero gigantescos grupos mediáticos, muy serviciales a una casta de oligarquías y plutocracias financiadoras de todo este show, retroalimentan los sesgos y las bajas pasiones sociales para mantener al público aletargado, mientras que los que parasitan el BOE permanecen tras las bambalinas presionando o destensando según sus aviesos intereses.

El Régimen del 78 se deslegitima mientras que sus actores chapotean en el barrizal que ellos mismos han ido haciendo, ensuciando a toda la sociedad en el mismo. Los miembros de la triada partitocracia-mass media-grandes corporaciones tienen el mismo interés común, abusar de la población, de su bolsillo y confianza, mientras dure y pueda durar el espectáculo, la credibilidad de la logomaquia y de las narrativas de derechos y prerrogativas “bienestaristas”, hasta que otra crisis devuelva al Estado y a los mercados a la pura y dura realidad. Será entonces cuando la sociedad vuelva a preguntarse qué fue de su democracia y para qué deben servir los partidos políticos y las instituciones menospreciadas mientras se miraba a otro lado. Cuando llegue la próxima crisis, que sin duda llegará, volveremos a preguntarnos por las esencias y entonces estaremos obligados a reconstruir las formas destruidas y olvidadas.

La democracia no sólo es votar. Votar es sólo una expresión, entre otras muchas, de un sistema democrático. La democracia es contribuir a la comunidad, dando lo mejor de uno mismo y más de lo que uno recibe, para así fortalecerla. Sin una ética que respalde la democracia es imposible la propia democracia. Los políticos pero también un buen sector social han olvidado esto y así nos ha ido y nos sigue yendo. Política sin ética. Política devenida en mero cálculo electoral, como oportunismo y polémica. Política como Estado de Partidos, como conquista del BOE en el que parasita la corporatocracia con sus lacayunos grupos mediáticos para sostener la ingeniería social. El servicio público devenido en muchos casos en autoservicio de las cúpulas partitocráticas y oligárquicas.

La democracia no se puede construir sin diálogo respetuoso ni ejemplaridad. Necesita una arquitectura conceptual y formal ética constantemente revisada, en el que predominen mejores aptitudes y actitudes para el bien de la nación y de la convivencia social. Se hace urgente en España prestigiar la política para recuperar la confianza en las instituciones, de modo que el principio de representación vuelva a adquirir su pleno sentido. Para ello, aparte de elegir mejor a nuestros políticos la próxima vez que nos convoquen a las urnas, deberíamos exigir inmediatamente que se abandonaran los cortoplacismos, voluntarismos y malabarismos maquiavélicos con los que se ha pretendido mediatizarlo todo con tal de llegar al poder y usufructuarlo el mayor tiempo posible, sin reparar en el daño que la incertidumbre e inestabilidad puedan causar al propio sistema político y económico del país.

Pablo Sanz Bayón es profesor de Derecho Mercantil en ICADE.

El déficit del Estado subió un 27% en el primer semestre por el aumento del gasto
Javier G. Jorrín El Confidencial 30 Julio 2019

El cierre presupuestario del primer semestre del año deja noticias preocupantes para el Estado. El déficit del Estado alcanzó al cierre de junio los 10.514 millones de euros, lo que supone un incremento del 27% respecto al mismo periodo del año anterior. Este aumento del saldo negativo fue consecuencia de un fuerte crecimiento del gasto del Estado, que aumentó un 3,8%, mientras que los ingresos se mantuvieron contenidos en el 1,8% (todos los datos medidos en términos de contabilidad nacional). Este déficit equivale al 0,84% del PIB, frente al 0,68% de un año antes.

Muchas han sido las partidas de gasto que ha incrementado el Gobierno en los primeros meses del año y, sin el respaldo de mayores impuestos, ha derivado en un aumento del déficit. Las cifras publicadas por la Intervención General del Estado (IGAE) no dejan lugar a dudas: el gasto del Estado superó los 105.000 millones de euros, la primera vez que alcanza tal cifra en un primer semestre. En total, el gasto aumentó un 3,8% respecto al mismo periodo del año anterior, 3.900 millones más. En términos de regla de gasto, la Administración Central elevó su gasto un 6,6% interanual hasta mayo, lo que muestra el ritmo de la ejecución presupuestaria.

Casi todas las partidas de gasto aumentaron durante la primera mitad del año, pero algunas lo hicieron con una intensidad superior. Por ejemplo, el gasto en remuneración de asalariados se incrementó un 7,3% como consecuencia de la subida del salario a policías y guardias civiles para la equiparación con los cuerpos autonómicos y el incremento del resto de trabajadores públicos por el acuerdo firmado con los sindicatos. Esto supone un aumento del gasto de 642 millones de euros, de modo que se llevan un 17% del nuevo gasto.

Las prestaciones sociales también se han llevado un importante incremento de la dotación presupuestaria con un gasto acumulado de 9.700 millones de euros. En total, el incremento de esta partida fue del 13,3%, principalmente como consecuencia de la subida de las pensiones, que al Estado le afecta porque tiene que financiar las prestaciones de las clases pasivas (trabajadores del Estado que no están en la Seguridad Social).

También se incrementaron los gastos destinados a la compra de consumos intermedios (gasto corriente), con un aumento del 11,7%. Tal subida, responde al gasto para financiar todos los costes de las elecciones de la primavera. Si se descuenta este efecto, el aumento del gasto en consumos intermedios se incrementó un 2,2%. La principal palanca de ajuste que ha vuelto a utilizar el Gobierno es la inversión: la partida de formación bruta de capital fijo se redujo un 13% en los seis primeros meses del año, lo que permiti´oun ahorro de 350 millones de euros.

Además, el aumento de las transferencias a las comunidades autónomas y las corporaciones locales pesa sobre las cuentas del Estado. Y eso que la no aprobación de los Presupuestos Generales del Estado ha permitido al Gobierno no actualizar las entregas a cuenta con las nuevas previsiones de crecimiento de los ingresos. Las entregas a cuenta aumentaron en 1.778 millones de euros en el primer semestre, un incremento del 5,6%.

Mientras los gastos crecían a ritmos del 3,8% interanual, los ingresos apenas aumentaban un 1,8%, según los datos de la IGAE. El volumen total de recursos de los que dispuso el Estado en la primera mitad del año ascendieron a 94.744 millones de euros. La partida que más creció fue la de la renta de la propiedad, esto es, los dividendos de las empresas públicas, que aumentaron un 3,3% hasta alcanzar los 3.487 millones de euros. Los ingresos impositivos se elevaron un 1,1% gracias al avance del 3,1% del IVA. Por el contrario, los impuestos sobre la renta y el patrimonio experimentaron un descenso del 1,1% hasta los 27.888 millones de euros.

Este comportamiento desigual de los ingresos y los gastos ha reducido a menos de la mitad el superávit primario (antes de los intereses de la deuda) que existía en 2018 al cierre de la primera mitad del año. En concreto, el superávit en 2019 se redujo hasta 2.278 millones de euros, frente a los4.750 millones de hace un año. Esto supone un saldo favorable equivalente al 0,18% del PIB. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) respaldó hace dos semanas el objetivo del Gobierno de lograr el primer superávit primario de la crisis, pero la ejecución de junio podría complicar esta meta. A partir de julio se contabilizarán una parte de los ingresos de la liquidación del IRPF que eran inesperados para la Agencia Tributaria, lo que mejorará el saldo primario gracias a los mayores ingresos del IRPF.

Lo que está claro es que estos datos exigen una gestión prudente de las cuentas públicas en la segunda mitad del año si lo que se pretende es mantener la senda de reducción del déficit público. La liquidación del sistema de financiación autónomico de 2017, que se realiza este año, mejorará el saldo del Estado en 2.500 millones de euros, pasando ese déficit a las regiones del régimen común. El motivo es la devolución de la compensación del 'nuevo IVA' (suministro Inmediato de Información) que provocó en ese año la pérdida de un mes de recaudación y el Gobierno se lo abonó a las comunidades aunque no estuviese realizado. En 2019 las CCAA tendrán que devolver esta compensación, ya que el Gobierno informó a la AIReF que no tiene intención de volver a compensar este desfase temporal.

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El partido no ha terminado: ojo a los cambios tras el descanso
Pedro de Tena  Libertad Digital 30 Julio 2019

Muchos parecen considerar que el partido ha llegado a su final. Por eso, unos dan por hecho que han perdido la apuesta y otros revientan de alegría por suponer que han acertado. Pero lo único cierto es que queda toda la segunda parte de este extraño encuentro, y durante toda ella será el candidato Pedro Sánchez el que siga gobernando en funciones con el presupuesto de Mariano Rajoy. Más o menos como antes y como siempre desde la moción de censura consentida por el propio Rajoy, que no quiso dimitir para evitarnos todo este calvario. La gente de Moncloa sigue colocada, el PSOE sigue en el Gobierno y Pedro Sánchez va logrando nuevas metas con estrategias tortuosas y arriesgadas.

Vamos a ver, eso de que el pacto PSOE-Podemos-separatistas se haya roto para siempre jamás está por ver. Sigo pensando que, de aquí a septiembre, cuando los equipos salten de nuevo al terreno de juego ante las cámaras, tras los correspondientes contactos confidenciales en los vestuarios, el panorama va a ser otro. Habrá cambios en las alineaciones, en los sistemas de juego, en los banquillos y quién sabe si en el equipo arbitral.

Lo que ha conseguido Pedro Sánchez es anonadar a la pareja de Galapagar, uno de los principales obstáculos para conseguir un acuerdo realista con una izquierda radical pero moderada en formas y fondo, capaz de integrarse en el futuro en un PSOE liberado de Suresnes. Vamos, que Sánchez prefiere volver al previsible comunismo europeo de IU antes que a la mezcla peligrosa de bolivarianos, trotskistas y anarconacionalistas sin cohesión interna ni disciplina. De aquí a la segunda parte, Podemos tiene que sufrir grandes convulsiones internas que ya estaban larvadas en su interior, y el dúo del casoplón, además de quedar desprestigiado moral y mediáticamente, ha demostrado a los separatistas varios que han asistido al espectáculo con horror que ya no les sirve para agujerear el edificio constitucional.

Pero, además, Pedro Sánchez ha conseguido otra cosa muy importante con esta maniobra maquiavélica de parecer negociar cuando de hecho no iba a negociar nada con Pablo Iglesias. El PSOE se ha rendido a sus pies, desde los barones regionales a los socialistas históricos del viejo PSOE de Felipe González. Siguen desconfiando de sus verdaderas intenciones, pero desde la semana pasada ya nadie se atreve a criticar ni en público ni en privado la política del líder. No ha cedido ante los nacionalistas ni ha cedido ante los podemitas. Tampoco ha cedido, aparentemente, ante sus ambiciones personales. Ha puesto a España por encima de todo, propaga sin descanso, y se ha convertido en un santón intocable. Susana Díaz está derrotada y la guillotina ya ha afectado a su mano derecha parlamentaria, Mario Jiménez.

En la segunda parte se encontrarán un Pedro Sánchez y un PSOE muy fortalecidos internamente ante un Podemos, o ya veremos si más de uno por escisiones sobrevenidas, y ante un separatismo desesperado por encontrar un agujero por el que colarse en el futuro del queso español.

En la otra bancada, el centro-derecha, que suma los mismos escaños que el PSOE, 123 (a los que puede añadir los 24 de Vox), tiene que meditar una estrategia conjunta que debilite a la izquierda en su conjunto. PP y Cs pueden incluso pedir al PSOE y a Vox que se abstengan y erigir un Suma España, volviendo el calcetín de Sánchez del revés. O consentir en abstenerse uno de ellos. O los dos. Ya se ha equivocado pronosticando que se firmaría el pacto frankenstein en la primera mitad del partido y en el Congreso de los Diputados, aunque todo sigue la senda prevista en Navarra y Cataluña, donde al PSOE, a Bildu y a Esquerra sólo les queda besarse.

Yo creo que la actual izquierda española, sensible a las aspiraciones de los nacionalismos periféricos, con una nueva idea de España plurinacional y enemiga del concepto reconciliador de la Transición, no va a perder esta oportunidad, tal vez la única en mucho tiempo, de manejar el destino nacional. Sencillamente ha aplazado las jugadas decisivas, una vez debilitados sus principales adversarios internos. No me parece posible, por razón de la experiencia histórica y por razón de la cultura de partido, que apueste por unas elecciones generales que siempre carga el diablo teniendo el pájaro en mano. La querencia está clara y la negociación, aunque frustrada, ha clarificado las preferencias y los apoyos. Estaremos atentos a la alineación de los equipos y a su disposición en el terreno de juego.

Fiesta
DAVID GISTAU El Mundo 30 Julio 2019

Resultan comprensibles la decepción y la rabia de las víctimas. Pero el recibimiento heroico y festivo, como a ganadores del Tour, que reciben en sus pueblos los asesinos en serie de ETA son útiles para desenmascarar impostores. Hace apenas unos días, los españoles recibíamos en el Parlamento lecciones de democracia, ecologismo, Orgullo y feminismo de las mismas siglas que representan esta inalterable endogamia del odio que legitimó los asesinatos y todavía sigue haciéndolo. Al menos, la dosis de daño que sí tenían derecho a causar, tal y como lo estableció Otegi sin aclarar qué muerto en concreto es el primero de más.

Repartidas las credenciales progresistas, el PSOE no tenía ningún reparo en considerar a Bildu un igual que apenas presentaba algunas «discrepancias» relativas al pasado y que en el Parlamento proclamaba ser un partido "de la vida" en contraposición con la tiniebla franquista aposentada en esos mismos escaños. Los españoles representados por el PP, por Cs y por Vox era de peor naturaleza moral y de hecho necesitaban ser reprogramados en la nueva Transición para alcanzar la condición democrática plena desde la cual Bildu los observaba ya con el mohín de desprecio que merecen los bárbaros, peor aún, los pistoleros. A nadie en el PSOE le pareció oportuno discutir esto. Al revés: ningún criterio de exclusión civil rozaba siquiera a Bildu, impactaban todos contra los subhumanos que viven primitivamente a la derecha de Sánchez.

Es verdad que, en nombre de la normalización y de la apetencia colectiva de olvidar la sangre -esa sangre- cuanto antes, se han cometido grandes ambigüedades. También en el PP. Cómo olvidar a Maroto presumiendo de las conversaciones con su peluquero batasuno con el que coincidía en la idea de la integración fulminante. A quien protestara por esto se le decía que no entendía nada porque era de Madrid, mesetario, y además un resentido. ¿Habrá cambiado Maroto de opinión ahora que de repente es de Segovia y tiene hasta recuerdos de infancia quebrando platos en Cándido?

Los recibimientos a etarras ponen en su lugar el ideal de la superación y recuerdan que una sentina moral infecta permanece idéntica aunque no vea interés estratégico en asesinar. Para hacer campaña a partir del fracaso en la investidura, Sánchez dijo que él no cambia principios por poder. Qué gran semana para demostrarlo. Adelante.

140 años de honradez socialista… a la basura.
Pedro de Hoyos Periodista Digital 30 Julio 2019

No sé si la indignidad de un partido abastece de infamia a toda una nación o si, al contrario, la indignidad de una nación llega hasta los partidos que la rigen. Lo del gobierno de Navarra es de una indignidad que clama al cielo, que enerva a las almas más templadas y que ofusca las mentes más preclaras.

Infamia tuvimos con la suciedad de la corrupción que partidos como el PP en ámbito nacional y el PSOE en su ámbito andaluz repartieron entre nosotros. Si, ser un corrupto, alcanzar las instituciones para llenarse los bolsillos, para gastarse el dinero de todos en prebendas, yates, casoplones o putas y comilonas, es una vergüenza nacional. Pero no la mayor. La mayor vergüenza es no reconocerlo, no admitirlo, no pedir públicamente perdón, no cubrirse los hombros de ceniza y no acudir de rodillas a la plaza pública.

Y el PSOE lo ha vuelto a hacer. Con tal de alcanzar el poder. Con tal de repartir dineros, prebendas y sillones monta lo de Navarra. Lo del futuro gobierno de Navarra es absolutamente indigno, tan indigno que no sé si esta indigna España en la que vivimos se merece tanta indignidad. Que le pongan los cuernos, la insulten y sigamos votando a los que lo hacen. “Sigan” quiero decir.

Justamente en estos días cuando los más marranos, los más indignos, aquellos que llevan la condición humana a los más bajos registros, aquellos que piensan que matar puede tener excusa y ser defendible (siempre que no maten a los nuestros, supongo) han salido a las calles para recibir entre banderas, fuegos de artificio, aurreskus, goras y gritos de ánimo, el PSOE de Navarra, ¿solo el de Navarra?, ha decidido apoyarse en ellos para gobernar. Sí, justo en estos días cuando los más detestable, aborrecible y despreciable de la humanidad se arremolina en las calles para dar la bienvenida a los asesinos el PSOE va al parlamento navarro, al gobierno navarro de la mano de quienes entienden, explican, comprenden y apoyan que se asesinara a socialistas para alcanzar sus últimos objetivos… militares. Ciento cuarenta años de honradez echados a la mierda.

Navarra, de nuevo perseguida
FERNANDO MÚGICA El Mundo 30 Julio 2019

George Orwell decía que "el lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen confiables y el asesinato, respetable". Así ocurre ahora en Navarra. El nuevo Gobierno que presumiblemente presidirá María Chivite se anuncia como cambio y progreso, según la retórica oficial del Partido Socialista de Navarra y de la coalición nacionalista vasca Geroa Bai impulsada por el PNV. Con la participación de Podemos y el respaldo de Izquierda-Ezkerra. Y con el apoyo en la sombra del partido heredero del terrorismo vasco, EH Bildu, de cuya abstención depende no sólo la investidura sino la aprobación o modificación de cualquier ley que proponga este Gobierno al Parlamento foral.

Muchos navarros observan estupefactos esta situación que nunca antes se había producido. Hasta 2015 los navarros tuvieron la ventaja de no haber participado en la formación de Euskadi ni en sus convulsiones sangrientas. En 1978 eludieron el Consejo General Vasco, constituyendo los navarros su propio Parlamento en 1979 y de ahí su Comunidad Foral en 1982. Sufrieron largamente el terrorismo de ETA pero supieron mantenerse a distancia de la nacionalización trágica del País Vasco, y en ese empeño coincidieron tanto los socialistas como los centristas y la derecha de Navarra. Y fueron abiertamente constitucionalistas durante décadas.

Su suerte cambió en 2015, cuando la crisis económica y el desgaste de muchos años en el poder hicieron caer a Unión del Pueblo Navarro. El Gobierno foral pasó a manos de la coalición nacionalista Geroa Bai e incluyó a EH Bildu, con el apoyo de Podemos e I-E. Desde entonces los nacionalistas vascos están felices, exultantes. Encontraron su El Dorado en Navarra. Los vascos siempre fueron una minoría importante en esta Comunidad, pero aún se debate si el euskera lo habla entre el 8% y el 12% de su población. Los nacionalistas reafirman sus propósitos políticos con la expansión territorial, que les parece la cima de su historia, y se iluminan con su ficción de tener un espacio vital por conquistar con la ikurriña y el euskera hacia adelante. Su avance sobre Navarra les permite dejar de ver e incluso olvidar la decadencia demográfica que dejan atrás en el País Vasco y su torcida hegemonía donde todos parecen o simulan ser nacionalistas.

Ahora, en 2019, para los nacionalistas vascos es fabuloso seguir gobernando en Navarra aunque sea en segunda fila, y presidir su Parlamento. Lo consiguen al encontrar como aliados a los socialistas, que pasan a presidir Navarra y vienen a ser sus difusores y justificadores. Incluso de EH Bildu que, como ya no puede vivir del terrorismo, se ha abonado al golpismo catalán mediante sus socios de ERC, y ahora es blanqueado y normalizado por un gran partido con implantación en toda España.

Los socialistas templarán el sesgo autoritario y sectario que había tomado el Gobierno nacionalista de Navarra desde 2015. Pero no evitarán la nueva división que se cierne sobre el territorio, donde los nacionalistas miran mal a los navarros del sur por ser españoles, y las mayores inversiones y gastos públicos se destinan sobre todo al norte que tiene más votantes nacionalistas. Además de la progresiva extensión del euskera sobre el conjunto de la Comunidad Foral, aunque más que para comunicarse sirva para adquirir estatus y conservar privilegios, signo de estos tiempos de impiedad, deshonor e indiferencia.

El futuro de los vascos, oscuro e incierto, se extiende como una sombra sobre Navarra. Los que cumplen los tres requisitos de raza, lengua e ideología nacionalista son la nueva aristocracia que cree dominar por derecho natural. Muchos se consideran -y así lo dicen- con derecho a causar dolor a sus víctimas. Resultan medievales, con tendencia a matar siervos y herejes. En su retorno al antiguo régimen, adoran la pureza étnica de la que emanaban sus ideas, y piensan que todos los demás son extranjeros sobre quienes mandar.

Aunque siendo el País Vasco la sociedad que más ha envejecido en España desde la Transición, y dada la hispanofobia que ha imperado en Euskadi durante décadas, los vascos que ahora vienen muriendo de modo natural están siendo reemplazados por personas de orígenes muy distintos, y en proporción cada vez son más los extranjeros. En 2018 murieron allí cinco personas de origen vasco-español por cada tres nacimientos de madres con esa procedencia. Con la tendencia demográfica de los últimos años cabe prever que en 2019 alrededor del 28% de los bebés que nazcan en el País Vasco serán de madres extranjeras, y más del 30% en 2020. Su lengua vehicular no será precisamente el euskera que los nacionalistas pretenden extender sobre Navarra para compensar su declive originario.

Y como cada vez son menos los vascos originales, los nacionalistas se sirven crecientemente del adoctrinamiento a manos de sus conversos, extraños de diversas procedencias que vienen a instruir del origen y finalidad de lo vasco, y de la naturaleza y futuro de la gran Euskal Herria. Los conversos son tenaces e infalibles, detectan la ortodoxia nacionalista y se aplican a mejorarla y agudizarla, llegando a ser los más aguerridos practicantes de lo que significa ser vasco, su nueva fe revelada. Mito sobre mito van explicando el mundo, ahora contra la Constitución española, como antes predicaba Xabier Arzalluz sobre la pureza racial de los vascos, y antes aún Sabino Arana sobre lo malvados que eran los españoles en busca de la disolución de la raza vasca y sus costumbres. Ahora ya lo adoctrinan otros con gran retórica y convencimiento, y si eso lo sufren los vascos cabe suponer cómo de mal lo perciben los navarros.

El trabajo de los socialistas en Navarra va a ser muy complicado y no será entendido. Modernizar y hacer más justa la sociedad, al mismo tiempo que expanden y socializan elementos arcaicos e intransitivos como los nacionalistas, que no circulan sino se imponen, puede ser una misión imposible. Y no digamos mantener la entereza y lealtad constitucional teniendo como socios a partidos que pretenden eliminar de Navarra toda traza de España, y anexionarla más adelante a Euskadi. En esos aspectos lo que dure el nuevo Gobierno foral no va a ser tiempo de progreso sino de cargas, como lo fueron los cuatro años anteriores bajo el mando nacionalista y sus socios de EH Bildu que homenajean a los terroristas para que nadie olvide el sentido de su historia. La combinación de socialistas y nacionalistas generará excesivas imposiciones de ideas y situaciones obligatorias para la mayoría de los navarros, y a muchos les van a hacer sentirse extranjeros en su propia tierra. Mejor hubiera sido pactar entre constitucionalistas ya que tienen sobrada mayoría para gobernar.

Navarra nunca ha estado más expuesta a injerencias exteriores. Ni a las extorsiones predecibles de la alianza de EH Bildu -de quien depende el Gobierno- con sus socios catalanistas de ERC, cuyo jefe está en prisión por haber intentado un golpe de Estado. Se han presentado juntos a las elecciones europeas y actúan coordinados en el Congreso de los Diputados. Apuestan juntos contra España y tienen ahora con Navarra un exquisito rehén.

Los días darán pasos torcidos. La colaboración socialista con los experimentos nacionalistas tiene mal pronóstico y trae un futuro vidrioso para Navarra y para el conjunto del país. La opción del PSN ha sido perder el alma. Es un retroceso. Anticipa mayores conflictos secesionistas de los nacionalismos que operan en España y han convertido Navarra en una de sus piezas de juego. Y es una pésima señal en Europa.

Fernando Múgica es abogado.

Gana ETA, pierde España
Cayetano González  Libertad Digital 30 Julio 2019

La esquizofrenia en la que ha vivido el PSOE este fin de semana en el terreno de su relación con ETA es de las que marcan época. Al mismo tiempo que la militancia socialista en Navarra aprobaba mayoritariamente que su candidata María Chivite presida el Gobierno de la Comunidad Foral con el apoyo del PNV (Geroa Bai), Podemos, IU y la necesaria complicidad de Bildu, dos terroristas de ETA eran recibidos en Hernani y Oñate como auténticos gudaris: el sanguinario exdirigente de la banda José Javier Zabaleta y Xabier Ugarte, uno de los cuatro secuestradores-torturadores de José Antonio Ortega Lara, al que ETA mantuvo secuestrado 532 días en un agujero inmundo construido en una nave industrial de Mondragón.

Un hijo del concejal socialista Froilán Elespe, asesinado por ETA en Lasarte en marzo de 2001, ya no aguantó más la ignominia que suponían los homenajes a los etarras y pidió a las autoridades que hicieran algo. Estas, como siempre, reaccionaron tarde. En lugar de impedir con la fuerza de la ley esas afrentas a las víctimas del terrorismo, las toleraron y, eso sí, después del bochornoso e inmoral espectáculo presenciado en Hernani y Oñate, solicitaron a la Fiscalía que actuase por si se hubiera producido enaltecimiento del terrorismo.

La decisión política de Pedro Sánchez de pactar el Gobierno de Navarra con la marca del PNV en aquella comunidad, con Podemos, con Izquierda Unida y con el necesario apoyo de los amigos de ETA, Bildu, es de una gravedad tal que sólo la ceguera o el desconocimiento de lo que Navarra significa para los nacionalistas vascos y para ETA puede impedir calibrarla en su justa medida.

La integración de Navarra en la idílica Euskadi que dibujó Sabino Arana ha sido uno de los motivos por los que ETA ha asesinado a 857 personas, 42 de ellas en la propia Navarra. El PNV tampoco ha renunciado nunca a esa integración y, como un gesto simbólico, eligió a un navarro, Carlos Garaikoetxea, como candidato a lehendakari en las primeras elecciones autonómicas tras la transición democrática. "Nafarroa, Euskadi da" (Navarra es Euskadi) era una de las consignas que más se jaleaban en las manifestaciones o actos políticos de los nacionalistas del PNV y de los batasunos en los primeros años de la democracia.

En estos últimos cuarenta años, el PSOE, y más concretamente el Partido Socialista de Navarra, siempre ha tenido una posición ambigua, cuando no errática, acerca de las alianzas políticas en la Comunidad Foral. Normalmente ha pesado más impedir que gobernara la derecha, aunque eso llevara aparejado tejer alianzas como las que ahora se han buscado. Pero la línea roja de aceptar y necesitar el apoyo de los amigos de ETA para gobernar, el PSN nunca la había traspasado.

En el momento presente, cuando la inestabilidad del marco constitucional es un hecho por mor del proceso secesionista impulsado desde Cataluña; cuando el PNV permanece agazapado a la espera, pero sin renunciar a sus fines independentistas; cuando en Baleares hay más que brotes verdes en esa misma dirección, va Sánchez y pacta en Navarra con los nacionalistas vascos y con los de Podemos y acepta el apoyo de los que representan el proyecto político de ETA en las instituciones. ¿Sorprendente? Viniendo de Sánchez, en absoluto.

La realidad es que Bildu no tiene más que motivos para estar agradecido al PSOE. Primero fue Zapatero quien negoció políticamente con ETA y devolvió a las diversas marcas de la banda terrorista a las instituciones. Actualmente es Sánchez quien negocia con ellos, blanquea a su líder, Arnaldo Otegui, en TVE o les trata con guante de seda en el reciente debate de investidura.

Sólo por lo que ha hecho Sánchez en Navarra y por su relación Bildu, hay motivos más que suficientes para que tanto PP como Ciudadanos ni se planteen facilitar en las próximas semanas su investidura. Hay cosas con las que no se juega. El futuro político de Navarra o el respeto a la memoria de las víctimas del terrorismo son dos de ellas, y en ninguna de las dos es Sánchez de fiar.

Gobierno Navarra
El PSOE se arrodilla ante PNV y Bildu: "Una comisión" supervisará la aplicación de leyes nacionales en el País Vasco
Carlos Cuesta okdiario 30 Julio 2019

El PSOE empieza a pagar el precio de sus pactos y lo hace arrodillándose ante EH Bildu y PNV en el País Vasco. Ambos partidos han pedido un nuevo Estatuto de Autonomía vasco y el PSOE-PSE no sólo está por la labor de darlo, sino que, además, acepta que las relaciones con esta comunidad se rijan por un principio de bilateralidad, como si la relación entre España y una parte de ella fuera de igual a igual.

Los socialistas aceptan, de este modo, que las leyes de aplicación en el País Vasco pasen un control previo por parte de una "comisión bilateral" con presencia vasca y nacional en paridad o que pasen directamente el examen de los senadores vascos. La fórmula es similar a la que alumbró el famoso y polémico ‘Pacto de Pedralbes’ en el caso catalán. Consiste, concretamente, en establecer "mecanismos de bilateralidad" en el trato con el País Vasco porque, tal y como señala el PSE (PSOE) en sus votos en la tramitación del Estatuto vasco, "el Grupo Socialista propone dos fórmulas de cooperación y participación en asuntos que afecten a las competencias de Euskadi".

La primera de estas fórmulas pasa por "crear –como hacen otros estatutos– una comisión bilateral –Junta de Cooperación en el caso navarro– para la participación y colaboración en el ejercicio de las competencias estatales que afecten a la Comunidad Autónoma y el intercambio de información para asuntos de interés común, tal y como lo expone el Estatuto catalán". De ese modo, todo lo que afecta al País Vasco tiene que ser negociado en este ente.

La segunda vía pasa por "crear un grupo específico con los senadores y senadoras de designación autonómica para que, en la tramitación de las leyes prevista en la Constitución, supervise e informe a las instituciones vascas sobre la afección que pudiera tener esa tramitación en competencias propias, y así ejercer una mejor defensa de nuestro autogobierno".

Es decir, que toda ley que afecte al País Vasco debería esperar a conocer el informe de este grupo de senadores. Y, además, teniendo en cuenta que el Gobierno de Pedro Sánchez, en caso de serlo, dependerá de PNV y EH Bildu, por lo que será difícil que su informe no sea tenido en cuenta.? Todo ello, además, se desarrolla dentro del texto del nuevo Estatuto de Autonomía vasco. Una norma donde se plasma no sólo la "autodeterminación" y el "derecho a decidir" del País Vasco en una primera fase, sino que, en una segunda, se pretende incluir a la Comunidad Foral de Navarra en lo que ellos llama su "nación": Euskal Herria.

"Reconocimiento mutuo"
Los trabajos no han parado desde la moción de censura del PSOE de Sánchez contra Mariano Rajoy, y los nacionalistas vascos continúan su camino –gracias a la negociación mantenida con el gobierno socialista– hacia un articulado donde se incluye la autodeterminación del País Vasco. El partido de Iñigo Urkullu trabaja en la elaboración del texto que recoge el trato "de igual a igual", de "no subordinación", de esta comunidad autónoma con respecto a España.

El texto señala sin rodeos, además, que "se configurará un nuevo modelo de relación con el Estado, bilateral, de igual a igual, de respeto y reconocimiento mutuo, de naturaleza confederal. El nuevo marco político de relación con el Estado español se estructurará al amparo de la disposición adicional 1ª CE y la adicional única del ‘Estatuto de Gernika‘, estableciendo un nuevo modelo relacional, singular y bilateral, que estará fundamentado en el reconocimiento de ambas partes como sujetos políticos. La relación será de respeto mutuo y de no subordinación, y a tal efecto se anudará un sistema de relación bilateral efectiva e incorporará un régimen eficaz de garantías que blindará el autogobierno vasco".

Acuerdo en Navarra
Chivite impulsará en los colegios navarros la "memoria compartida" de etarras y víctimas para atraer a Bildu
Luz Sela okdiario 30 Julio 2019

El acuerdo para investir a María Chivite como presidenta de Navarra destaca además el impulso a la Ley de abusos policiales.

El acuerdo programático para la investidura de la socialista María Chivite como presidenta de Navarra recoge el impulso a la llamada "memoria compartida", en relación a la violencia etarra, en el sistema educativo y distintos ámbitos sociales. Se trata de un relato en el que se incluye tanto a los muertos a manos de la banda terrorista, como a las víctimas de organizaciones paramilitares, grupos de extrema-derecha o la lucha contra ETA.

La medida consta en el ‘Preacuerdo de Programa para una legislatura de convivencia, igualitaria, innovadora y progresista’, suscrito entre el PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezquerra para la investidura de Chivite. El acuerdo deberá contar con el apoyo de Bildu, al menos mediante su abstención.

Según esa propuesta -que se incluye en el apartado de ‘Memoria reciente’– se "potenciarán las áreas de educación en valores, de promoción de los derechos humanos y de participación de la sociedad navarra en la construcción de una memoria compartida y un relato contrastable con el pasado".

"Relato no excluyente"
El futuro Ejecutivo navarro se compromete además a "avanzar en un relato no excluyente" de las "consecuencias de la violencia terrorista", así como a "impulsar con un amplio acuerdo político y con las asociaciones de víctimas la modificación o actualización" de la Ley de Víctimas del Terrorismo y a "desarrollar y aplicar" la Ley de abusos policiales -Ley de reconocimiento y reparación de las víctimas por actos de motivación política provocados por grupos de extrema derecha o funcionarios públicos- recurrida por PP, Ciudadanos y Vox al Tribunal Constitucional y que equipara a víctimas y verdugos. La ley recoge la creación de una comisión de reparación –nombrada por el Gobierno foral y el Parlamento, con participación de asociaciones de distinto tipo- y facultada para declarar la condición de ‘víctima’ y acordar medidas de reparación. "Siempre desde la mirada institucional hacia las víctimas", apostilla el documento.

El acuerdo que hará presidenta a Chivite obliga también al acercamiento de etarras, "para evitar el desarraigo en el cumplimiento de las penas privativas de libertad conforme a los principios de reinserción y resocialización", se justifica.

Bildu ha anunciado que este martes someterá a sus bases la posible abstención en la investidura de la socialista, aunque la organización de Arnaldo Otegi ya avanzó su postura favorable. La formación, según una carta enviada a su militancia, reveló el acuerdo con los firmantes del pacto Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra para convertirla en "interlocutor prioritario" a lo largo de la legislatura. Sus votos serán determinantes. "Una de las claves principales es la capacidad para condicionar e incidir en las políticas del Gobierno, ya que necesitaría nuestros votos en cada una de las cuestiones que quieran sacar adelante a lo largo de la legislatura", dicen en un escrito, y añaden: "Eso nos daría capacidad de incidir y de inclinar la balanza en algunos temas".

Apoyo de Otegi
También su líder, Arnaldo Otegi, instó este domingo a favorecer un Gobierno del PSOE en Navarra, en el propósito de "no facilitar un gobierno de la reacción ni en Navarra ni en el Estado ni en ninguna institución".

No es la primera vez que los socialistas insisten en su defensa de la "memoria compartida". De hecho, figura así en el programa con el que Chivite concurrió a las elecciones, en el que proponía un "relato fidedigno" de la violencia de ETA.

El ex lehendakari socialista, Patxi López, habló también en su día de una memoria "reconocida" y también "compartida", en la que se recordase a todas las víctimas sin excepción, tanto las de ETA, como las del Batallón Vasco-Español, los GAL u otros grupos violentos, además de los hechos ocurridos en la lucha antiterrorista y "las personas que sufrieron violación de derechos humanos por parte de algunos funcionarios del Estado". "Sin equiparaciones de ningún tipo, sin diluir responsabilidades ni admitir justificaciones inaceptables", apostilló López en una intervención.

Cartas a los españoles (X)
Enrique Domínguez Martínez-Campos eltorotv.com 30 Julio 2019

Queridos amigos:

En marzo de 1980 se celebraron las primeras elecciones autonómicas en Vascongadas y Cataluña. En Vascongadas ganó el nacionalseparatismo (PNV y Herri Batasuna) sólo cinco meses después de ser aprobado el Estatuto vasco. En Cataluña las ganó el partido de Pujol y los democristianos (CiU). El “Molt Honorable” lograba alejar a Tarradellas de la Generalidad. Sus primeras palabras fueron. “Pueblo de Cataluña: les propongo que juntos construyamos Cataluña. Ahora es el momento de hacerlo. ¡Vamos, manos a la obra!”. Fue el punto de arranque, en ambos cantones autonómicos, para socavar los cimientos de España. Con la ayuda inestimable de algunos medios y muchos estultos políticos.

El 8 de mayo Pujol tomó posesión del cargo. Dijo: “Yo era consciente de que, a pesar del Estatuto de Autonomía que acabábamos de conseguir, el poder político de Cataluña era insuficiente… Actuaremos con firmeza desde este mismo momento para que el catalán sea en la práctica… la lengua propia de Cataluña… El programa de CiU… pretende hacer la síntesis entre la voluntad de construcción metódica, de construcción sistemática de país de Prat de la Riba y aquel espíritu también de ardiente patriotismo… aquel espíritu igualmente constructivo del presidente Maciá… dos grandes constructores de Cataluña (??)”. Éste era el “ético”, el “moderado” Pujol. Alabando al padre del totalitario nacionalseparatismo catalán y al golpista Maciá. Y comenzó, para empezar, la “inmersión lingüística”.

En su libro “A los jóvenes de Cataluña” Pujol les decía: “Cataluña es una nación… No podemos transigir en esto… Nuestras instituciones políticas tienen limitaciones importantes, no tienen el grado de soberanía ni de poder que el pleno desarrollo de la nación catalana exigiría… El patriotismo es esencial”. ¿Cómo frenar esta embestida del nacionalseparatismo con una Constitución que no “entendía” de lealtades?
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Porque el 28 de febrero se votó en referéndum el Estatuto andaluz, que fue apoyado masivamente por los españoles allí (menos en Almería) y, poco después, el gallego, en donde sólo votó el 27% del censo. En resumidas cuentas, el Título VIII de la Constitución comenzaba a crear graves problemas de todo orden difíciles de resolver. ¿Y qué hacían el gobierno y la oposición? Dar muestras de sorpresa y preocupación, pero nada más. Aquel tsunami autonomista parecía no tener freno.

Sin la batuta del director de orquesta que era Torcuato Fernández Miranda la estrella de Suárez se apagaba. El egoísmo desenfrenado de los nacionalseparatistas era insaciable. El gobierno era incapaz de frenar la sangría terrorista. El deterioro socioeconómico, con un aumento galopante del paro, hacía cada día más difícil la estabilidad política. La frase del presidente de “puedo prometer y prometo” quedó como una frase hueca, sin sentido, de la que ya no se fiaba nadie.

Por todo ello, el PSOE decidió plantear al gobierno una moción de censura sabiendo que la perdería. Fue en el mes de mayo. A primeros de este mes el Rey recibió al general Milans del Bosch, Capitán General de Valencia, quien le expuso su gran preocupación por la situación política y terrorista en España debido a la falta de autoridad del gobierno.

Alfonso Guerra fue el primer político que empezó a atacar al adversario (Suárez, etc.) a base del insulto personal. El 20 de mayo, en el Congreso, el PSOE presentó una moción de censura. La perdió por 166 votos en contra frente a 152 a favor y 21 abstenciones. Guerra dijo que “Suárez no soporta más la democracia y la democracia no soporta más a Suárez”. A pesar de perderla, los socialistas lograron una victoria moral que fue el principio del fin de Suárez.

Muchos años después (2007) supimos que Suárez en 1980 había declarado, entre otras cosas, lo siguiente: “La clase política le estamos dando un espectáculo terrible al pueblo español… La imagen que ofrecemos es terrible… Yo no opino, como muchos, que el pueblo español estaba pidiendo a gritos la libertad. En absoluto… Porque el pueblo español, en general, ya tenía unas cotas de libertad que consideraba más o menos aceptables… Se pusieron detrás de mí… porque yo les alejaba del peligro de una confrontación… No me apoyaban por ilusiones y anhelos de libertad, sino por miedo a esa confrontación, porque yo los apartaba de los cuernos de ese toro…”. Extraordinaria revelación de una persona informada frente a tanto mito verbenero sobre la falta de libertades del pueblo español difundida por políticos y medios ayer y hoy. Y acababa diciendo: “Que no traslademos (los políticos) al país nuestros rencores personales”.

En mayo de 1980 era ya un hecho el distanciamiento entre el Rey y Suárez. La “química” entre ellos había acabado. El célebre “consenso” de la Transición había terminado. Había durado unos tres años. Un verdadero milagro.

En virtud de la situación creada, Torcuato Fernández Miranda acusó a Suárez de osado, ambicioso y hombre que traería gravísimos problemas a España (ya les había abierto la puerta de par en par, añado yo). Y en junio de este año, lleno de tristeza y amargura, se fue a Londres. Allí murió a los pocos días de su llegada, el día 19. A pesar de que el Rey le concedió el ducado de Fernández Miranda y el Toisón de oro, no le compensaron de la profunda decepción política que sufría. No murió de ninguna enfermedad. Murió, sencillamente, de pena.

En el segundo semestre de este año los acontecimientos se precipitaron. El desmembramiento de UCD era evidente. En julio Suárez avisó a sus “barones” de un posible “plan socialista” para formar un gobierno de concentración nacional presidido por un militar. Por estas fechas responsables del CESID comentaron al Rey la existencia archivada de la llamada “Operación De Gaulle”. En síntesis consistiría en dar un golpe de Estado sin disparos ni escenas denigrantes secuestrando al gobierno en el Congreso. Inmediatamente después, para revestir la Operación con carácter democrático, un militar (a ser posible profundamente monárquico) se haría cargo de la situación para formar un gobierno de concentración en el que estuvieran representantes de los principales partidos políticos y presidido por él. Esta operación era imprescindible –con Suárez al frente del gobierno o sin él- si se quería enmendar una situación que ni UCD, ni PSOE, ni ningún otro partido por sí solo, se atreverían o podrían solventar. En especial la revisión de la Constitución –sobre todo su Título VIII- para delimitar con exactitud las competencias autonómicas. Aquel desmadre que se les estaba yendo de las manos a todos a toda velocidad.

El último ministro de Educción de UCD que tuvo plena competencia educativa en toda España, Otero Novas, confesaría años después que se equivocaron. “Lo que nos preocupaba entonces era ETA y el argumento era: . Yo me acuso de haberme equivocado…; el error inicial de creer que se darían por satisfechos sí lo cometimos. Y por eso clamo ahora (año 2011) contra los políticos del apaciguamiento”.

¡Claro que se equivocaron! Quizás por ello fuese necesario entonces –antes de que fuera demasiado tarde- una “Operación De Gaulle”. Intentaré explicar brevemente su preparación y desenlace. En otra carta.

Enrique Domínguez Martínez-Campos es coronel de Infantería DEM (R).
 


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