AGLI Recortes de Prensa   Martes 13 Agosto 2019

O España suma, o Sánchez
Si hubiese elecciones, PP y Cs deberían entenderse
Luis Ventoso ABC 13 Agosto 2019

Rivera, orador de enorme elocuencia, ideas razonables y agradable porte, no se distingue sin embargo por su enjundia intelectual y es hombre de magras lecturas. Tal vez por eso, cuando apareció construyó su discurso sobre el supuesto de que la dialéctica izquierda-derecha era más antigua que el gramófono y estaba superada. Pero el gran Albert no dio una en su diagnóstico. El debate político español está hoy marcado -como siempre- por el antagonismo entre zurdos y diestros, aunque ahora se hagan llamar progresistas y liberales. La polarización en dos grandes bloques ideológicos es tan aguda como no se veía desde los convulsos días de la República. Aunque esta vez la sangre no llegará al río, pues como señaló Marx con agudeza, la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa. ¿Cuáles son las diferencias esenciales entre los dos bloques? La primera radica en la unidad de España. El progresismo -PSOE y Podemos- se muestra laxo en la defensa de la nación y está dispuesto a pactar incluso con quienes tienen como programa destruir el país (véase la felonía socialista en Navarra). El segundo punto de divergencia es la economía: el bloque zurdo es intervencionista, partidario de castigar fiscalmente a empresas, bancos y profesionales cualificados y propugna aumentar los subsidios aun a costa de un endeudamiento insostenible. Por último, el progresismo desatiende a las clases medias, porque prefiere hacer hincapié en los derechos de diversas minorías. Además auspicia políticas de ingeniería social contra los valores católicos tradicionales.

Los dos bloques están empatados: once millones de votos cada uno en los últimos comicios, con levísima ventaja del arco progresista, que disfruta del enorme poder de las televisiones y el CIS. Sin embargo, a la hora de traducir el empate técnico derecha-izquierda a escaños y siglas, el PSOE tiene prima, por una razón aritmética obvia: el voto zurdo está dividido en dos (socialistas y comunistas), mientras que las opciones liberal-conservadoras se encuentran fragmentadas en tres: PP, Cs y Vox.

Me apostaría una mariscada a que PSOE y Podemos se entenderán «en el último minuto», como dice Ábalos, y gobernarán juntos. Pero si al final volvemos a votar en noviembre, es evidente que el liberalismo solo podrá derrotar a Sánchez si reagrupa sus fuerzas. La gran alianza constitucionalista, la coalición PP-Cs, «acabará ocurriendo», pronostica Álvarez de Toledo, que puede resultar altiva, pero es siempre inteligente. Tiene razón. O eso, u ocho años de Sánchez (a no ser que llegue otra crisis y los españoles vuelvan a llamar al PP para que apague el incendio). ¿Tendrá Rivera altura de miras para alcanzar ese acuerdo, o primará su ego? Cs tuvo su razón de ser cuando el PP estaba embadurnado por la mugre de la corrupción y con un discurso fofo frente al separatismo. Pero ha renovado su cúpula y reforzado su mensaje unionista, así que es ya hora de intentar el entendimiento del centro-derecha, porque un gobierno de Sánchez y Podemos puede dejar una España que, parafraseando a Guerra, «no la conocerá ni la madre que la parió».

O Vox o España desaparece
Nota del Editor 13 Agosto 2019

La grave situación de España, a causa de las constantes traiciones del PSOE y adláteres y de la manifiesta debilidad, inutilidad y trapicheos del PP (incluso con los nazionalistas)  y "ciudadanos" tiene que ser reparada por Vox.

Otra excusa de Sánchez para presionar
Editorial ABC 13 Agosto 2019

La ausencia total de autocrítica que tanto caracteriza a Pedro Sánchez tan solo es equiparable al constante tacticismo del que hace gala para lograr sus objetivos políticos a cualquier precio, ignorando por completo el interés general de los españoles. Prueba de ello es el particular teatrillo que ha protagonizado el líder del PSOE en los últimos días reuniéndose con diferentes colectivos de la sociedad civil para presionar a Podemos a fin de que acepte un Gobierno a la portuguesa, pero también la amenaza que lanzó ayer la ministra de Hacienda en funciones a las comunidades autónomas empleando como excusa la financiación regional. María Jesús Montero se escudó en la falta de Gobierno para no repartir los cerca de 7.000 millones de euros que deberían recibir las autonomías como resultado de las entregas a cuenta que prevé el sistema, así como la liquidación del IVA. Este retraso empieza a generar problemas de tesorería en algunas comunidades, dado que todas contaban con ingresar estos recursos extra.

Y el mayor descaro es que Montero culpó a la oposición de dicho bloqueo. La realidad, sin embargo, es muy diferente. Fue Sánchez el que fracasó a la hora de aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2019, lo cual habría evitado esta situación, al igual que naufragó en su intento de investidura para mantenerse al frente del Ejecutivo. Además, esta advertencia no deja de ser otra treta del PSOE para responsabilizar a los demás de sus propios errores e incapacidades, puesto que el Gobierno, aún estando en funciones, debe aplicar fórmulas jurídicas que permitan liberar los fondos, que seguro contarían con el visto bueno del Congreso. Sánchez ha demostrado ser un experto en echar balones fuera, al tiempo que no duda en anteponer sus intereses personales a la defensa del bien común.

Sánchez, de vacaciones sin haber trabajado
EDITORIAL  Libertad Digital 13 Agosto 2019

Aunque miembros del Gobierno habían anunciado que el Ejecutivo no iba a tomarse ningún descanso en este mes de agosto, el presidente en funciones está pasando esta semana en Doñana, destino habitual para las vacaciones de los ocupantes de la Moncloa.

Nadie podría reprocharle a Sánchez que se tomase unos días de descanso si antes de eso hubiese hecho su trabajo, aquel para el que los contribuyentes le pagan y los votantes le votan, que en este momento no es otro que construir un acuerdo que le permita obtener la confianza del Congreso para ser elegido presidente.

En lugar de esto, el secretario general del PSOE se ha pasado la mayor parte de los tres meses y medio que nos separan de las elecciones del 28A poco menos que sesteando. Primero por la campaña de las municipales, autonómicas y europeas, una buena excusa si no fuese porque él ya sabía que se iban a celebrar esos comicios cuando colocó las generales a finales de abril. Después, estuvo semanas sin emprender un proceso serio de negociación y más tarde desarrolló un simulacro de intento de pacto con Unidas Podemos, en el que fue evidente su escaso interés por llegar a un acuerdo.

Pero aún peor ha sido su reacción tras la fallida sesión de investidura, emprendiendo una sorprendente serie de reuniones con "agentes sociales" -en realidad asociaciones o colectivos sin ninguna representatividad política y, en su mayoría, de izquierdas- sin ningún sentido más allá de dilatar de nuevo el proceso negociador real y, sobre todo, aumentar la presión sobre Pablo Iglesias.

Porque eso es lo único que están haciendo el PSOE y el propio Pedro Sánchez: presionar a Unidas Podemos y a otros partidos con un despliegue de política espectáculo y con la mirada siempre puesta en las encuestas y nunca en los intereses generales de España, que por otra parte nunca han preocupado ni lo más mínimo al dirigente socialista.

Muchos piensan, y no sin cierta razón, que esta situación de impasse con un gobierno en funciones es mejor que un ejecutivo comandado por Pedro Sánchez y muchísimo mejor que uno con ministros de Unidas Podemos, pero la obligación del líder del PSOE es llegar a acuerdos que le permitan ser presidente o reconocer su incapacidad para hacerlo y dar paso a otro candidato, no forzar la repetición electoral para intentar seguir desgastando a Iglesias u obligar al de Podemos a una rendición sin condiciones en el último segundo.

Con la situación económica deteriorándose con rapidez y el golpe de estado en Cataluña vivo y coleando, Sánchez sigue sin dar un paso al frente o al lado y se va de vacaciones. Sólo un político tan irresponsable, egoísta y sin escrúpulos como él ha demostrado ser podría permitirse una actitud así y, encima, coronarla con unas vacaciones a cuenta del contribuyente.

El rey de Trapisonda en Doñana (y de vacaciones)
Félix Madero. vozpopuli  13 Agosto 2019

La declaración del ministro Ábalos de que en el último minuto se puede llegar a un acuerdo político que facilite la gobernabilidad de España constituye una de las fuentes más genuina de nuestra rancia teoría política, esa que en modo alguno llega a ciencia y se queda en los tratados hispanos que con tanta frecuencia nacen frente a una caña cerveza y unos mejillones en la barra del bar. Se ve que el ministro, antaño del MOPU, vive bien instalado en el vértigo del funambulista. Ahí se crece y estimula. Si hubiera que ser justos deberíamos afirmar que esto del último minuto no explica sólo nuestra manera de entender la política sino la vida en general. Para el último minuto de las vacaciones suelen quedar casi siempre nuestros buenos propósitos para este mes, esos libros que metimos en la maleta y que están sin abrir, esos animosos propósitos de hacer una vida saludable lejos de los chiringuitos y los espetos, esa voluntad que se desvanece de dedicar tiempo a la reflexión, la familia y los amigos…

Pero que expliquemos la vida así no quita que lo que dice el ministro de Fomento sea un mal de nuestro tiempo que nos coloca sin salida en el callejón de la chapuza y a merced de los arribistas, siempre prestos a la solución fácil y al apaño como alternativa, a la falta de cualificación y el análisis. Y así, por ejemplo, y ya que hablo de José Luis Ábalos, sucede que no somos capaces de adivinar cuando el de Fomento habla en su condición de número dos del PSOE -lo que sin duda resulta ser ante la indolencia y trivialidad que gasta de la señora Lastra-, o actúa de ministro o de virtual vicepresidente, lo que sin duda también resulta ser lo quiera o no la señora Calvo. Eso que lo adivine el personal en…el último minuto. Esa mezcla tan nuestra de lo partidista con lo institucional que los españoles asumimos con la misma ligereza y tranquilidad con que respiramos diez o doce veces por minuto.

Todo es así, excepto para Pedro Sánchez que gasta 50 minutos más que los demás, que esos fueron los que tuvo esperar Felipe VI en su reciente audiencia. Fuera por la espera o porque hasta el Monarca se ha visto concernido por la teoría de Ábalos, El Rey ha terminado por salirse de su papel de árbitro y moderador para posicionarse con aquellos que desean un arreglo ¡en el último minuto! y evitar así las elecciones. Ignoro si cuando Felipe VI lo dijo pensaba que se estaba yendo de su papel, pero es lo cierto que no estaba, ni está, con los que deseamos unas nuevas elecciones y vemos en ellas la única solución para clarificar definitivamente el ambiente. Incluso aunque se repitieran los resultados, lo que dudo mucho, habría valido la pena. Hay quien quiere votar porque tiene verdadera necesidad de rectificar, vaya o no al colegio electoral.

Muchos pensamos que unas elecciones tendrían el efecto reparador de una segunda vuelta, circunstancia esta que es siempre más deseable que el apaño con Pablo Iglesias. Cuesta creer que Felipe VI, persona informadísima donde las haya, ignore que la posibilidad de que PP y Ciudadanos faciliten la investidura es muy lejana, imposible cree uno, y que la única sea el acuerdo en el último minuto de colaboración, coalición o legislatura con Unidas Podemos más los indeseables apoyos de separatistas y nacionalistas. ¿Eso desea El Rey? No es posible. Por eso el silencio del Jefe del Estado es tan importante y valioso. Cuando lo guarda y ejerce, claro. Por eso habrá que imputar su metedura de pata a la indeseable espera a la que le sometió ese monarca de si mismo y del reino de Trapisonda que es este Pedro Sánchez que en funciones (?) nos gobierna. En el reino de Trapisonda, con su corte instalada hoy en Doñana y que Cervantes cita en el Quijote hay embrollos, bullas y mentiras que hacen que la realidad y la actualidad no coincidan. Exactamente como aquí. Todo es ahí confusión, ruido, pendencia y zalagarda. En ese reino que tanto se parece al nuestro todo está en movimiento, por lo cual no es posible mantener una idea, un principio o convicción más de dos o tres días. Cervantes no sólo inventó la novela moderna, pareciera como si nos hubiera inventado a nosotros mismos, ciudadanos del siglo XXI, acaso tan parecidos a los del XVII de nuestros Siglo de Oro.

Acabará agosto, llegarán las prisas en septiembre y seguiremos instalados en el último minuto. Hasta entonces no descarten que nos acostumbremos a vivir instalados en él, en las prisas y en las urgencias y sin gobierno. A fin de cuentas somos muchos los que no tenemos ninguna prisa en que suceda lo único posible, un gobierno entre PSOE y Podemos, sea con ministros podemitas o a la portuguesa. (Por cierto, que no engañen cuando aluden a un gobierno a la portuguesa. En Portugal no hay un ejecutivo apoyado por nacionalistas y menos por separatistas)

Entre la criatura que puede parir la montaña y la ausencia de gobierno me quedo con lo último. A fin de cuentas el país sigue funcionando, acaso no peor que con el ejecutivo que sueña Pablo Iglesias y Sánchez está dispuesto a consentir. Por eso, y aunque no se las merezca, donde mejor luce Pedro Sánchez y menos daño puede hacer es de vacaciones. Ahí en Doñana, en el palacio de las Marismillas. Soñando con el último minuto que le promete José Luis Ábalos y le asegura Iván Redondo. Y con una investidura exprés. Y todo por el bien de España, vaya. Ad libitum.

El cuidado del alma
«Debemos exigir la libertad de enseñanza, pero no sólo. La función de los gobiernos en la educación se limita a garantizar el ejercicio del derecho a la educación, pero no ampartirla, ni mucho menos, a decidir su contenido científico, religioso, filosófico o moral. Los parlamentos expenden leyes pero no verdades. Si se educa a la persona, la formación del ciudadano va de suyo. Educar para la ideología no es educar; es manipular y oprimir»
Ignacio Sánchez Cámara ABC 13 Agosto 2019

A Boli, en su edad de oro.

El problema de la educación está bien ordenado en la Constitución, que garantiza la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, pero en la realidad marcha a la deriva. Y existen motivos. La falta de suficiente reconocimiento social de los maestros contrasta con la nobleza y dificultad de su trabajo. Una de las causas de la excelencia del sistema educativo finlandés se encuentra en la valoración social de los profesores. Por otra parte, la inevitable masificación de la profesión impide que algunos alcancen el nivel de competencia necesario. Ningún trabajo se ocupa de un objeto más valioso. Ni siquiera la medicina. El verdadero maestro no sólo enseña cosas sino que cuida del alma.

Sobre la educación planea la amenaza de las ideologías y la voluntad de manipularla a favor de sus intereses particulares. Si hubiera un solo bien común, residiría en la educación. Todo lo demás es secundario y derivado. Y cuando la ideología transita hacia los ensayos de ingeniería social, la educación muere y, con ella, la libertad y la dignidad de la persona. Aquí reside acaso la causa de que la educación se politice y no pueda tratarse como una alta cuestión de Estado. Toda ideología es enemiga de la libertad, pero unas mucho más que otras. Libertad, sí y libertad de enseñanza, también, pero no hay que olvidar que sin verdad no hay libertad.

Por otra parte, no es posible educar si no se posee una idea clara acerca del ideal de hombre que hay que formar. No se puede educar sin contestar, o, al menos, intentarlo, a la cuarta y última pregunta que, según Kant, debe responder la filosofía; ¿qué es el hombre? Educar es conducir. Pero no tiene sentido conducir si no sabemos adónde vamos. Conducir no significa llevar al niño como se monta un caballo o se guía un automóvil. George Steiner dice que el verdadero maestro abre la ventana pero no describe el paisaje. Por lo tanto, se trata de una tarea imposible sin una concepción de la persona, en definitiva, sin una filosofía. Si no hay verdad, no hay educación. Además, como nos recuerda Ortega y Gasset, toda pedagogía adolece de un irremediable anacronismo, lo que acentúa su dificultad. Se educa con los medios y conocimientos de hoy a quien va a vivir en un mundo vital diferente, que aún no existe. En el fondo, se trata de la vieja idea del viejo Platón. Como afirma el filósofo polaco Jan Patocka, Europa no es otra cosa que el platónico «cuidado del alma», pura pedagogía. De ahí surgen las dos grandes escuelas pedagógicas: la socrática y la sofista. La primera busca el cuidado del alma y el bien del discípulo. La segunda busca el comercio de los bienes del alma y el interés del (falso) maestro. Toda educación ideológica es necesariamente sofística.

La tarea deviene casi utópica en un tiempo, como el nuestro, que parece decantarse por la abolición de la persona, por la negación de la condición personal del hombre. Cómo se va a educar a alguien si no hay alguien sino algo. Las cosas no se educan; se utilizan. Tampoco es posible la educación cuando no existen o se niegan y no reconocen las minorías ejemplares. El Estado debe ser democrático; la escuela no puede serlo. Es necesariamente aristocrática: un profesor y varios alumnos, en perfecta desigualdad. No hay educación si desaparecen la «sal de la tierra» y la «luz del mundo». Además, es muy difícil una solución legal porque no se trata de un problema meramente jurídico. Es una cuestión demasiado importante para que la pueda solucionar el derecho. Éste se apoya en la opinión púbica, en las ideas vigentes, mientras que la educación forma la opinión pública y, por ello, no se apoya en ella. De ahí que la verdadera política fuera para Platón pedagogía social.

Cita Juan Ramón Jiménez, en un maravilloso prólogo a una edición infantil (en la que no cambió ni una coma del texto) de su maravilloso libro Platero y yo, al poeta alemán Novalis: «Donde hay niños, existe una edad de oro». Esa edad de oro es la que, en buena parte, ponemos en manos de la escuela. Depositamos nada menos que el oro más valioso. Todavía quedan, espero que no sean pocos, maestros que piensan que su tarea no es sólo instruir sino educar. Y educar no es sólo enseñar valores constitucionales y reglas de urbanidad, sino, sobre todo, cuidar del alma. Pero, ¿quién habla hoy del alma? Acaso se nos ha escapado entre las rendijas de la jerga pedagógica.

Así como al político habría que preguntarle qué idea tiene acerca de lo que hay que hacer con una nación desde el Estado, al maestro cabría interrogarle acerca del tipo de persona que quiere formar. Si no acierta a responder, no es un verdadero maestro, sino, si acaso, un técnico de la pedagogía.

Debemos exigir la libertad de enseñanza, pero no sólo. También debemos, entre otras cosa, recordar con John Stuart Mill, que la función de los gobiernos en la educación se limita a garantizar el ejercicio del derecho a la educación, pero no a impartirla, ni mucho menos, a decidir su contenido científico, religioso, filosófico o moral. Los parlamentos expenden leyes pero no verdades. Si se educa a la persona, la formación del ciudadano va de suyo. Educar para la ideología no es educar; es manipular y oprimir.

Nos agobia la crisis pero nos quedamos en la superficie, en sus manifestaciones más ruidosas que suelen proceder de la política. Pero ninguna crisis importante suele ser política. Es necesario mirar en lo hondo. Quizá sabemos lo que nos pasa, pero ignoramos por qué nos pasa. Tal vez la solución no se encuentre en los pactos poselectorales, sino en los cuartitos y en los parques donde juegan los niños. Al menos, deberíamos defender esa edad de oro donde habita la felicidad y germina el futuro.
-----------------
Ignacio Sánchez Cámara es catedrático de Filosofía del Derecho.

Libertad de enseñanza sin idioma español
Nota del Editor 13 Agosto 2019

Hablar de la libertad de enseñanza y del cuidado del alma cuando se conculcan los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes toturados con la inmersión en lenguas regionales y adoctrinados por el tinglado autonosuyo, suena a utopia lejana.

Las irresponsables vacaciones de Sánchez con un país bloqueado y cuesta abajo
EDITORIAL. ESdiario 13 Agosto 2019

Pedro Sánchez, como cualquier persona, tiene derecho a unos días de descanso tras una temporada de trabajo, y en ese sentido sus vacaciones en Doñana debieran ser asumidas con normalidad, como lo fueron las de todos sus antecesores.

Pero hay un matiz que anula esa evidencia y convierte su asueto en una especie de burla para la ciudadanía. Y es que, al igual que un alumnos con suspensos suele quedarse en casa estudiando para recuperar las asignaturas pendientes, un líder político digno de tal condición no puede marcharse a disfrutar del ocio cuando tiene el país manga por hombro.

Y ése es el caso de Sánchez, que ha convertido la política nacional desde 2015 en un continuo avispero, por distintas razones pero siempre con un punto en común: sus necesidades y aspiraciones personales.

Otro verano agitado más
El verano de 2016 estuvo marcado por la repetición de las Elecciones Generales de 2015, fruto de una obcecación personal que paralizó institucionalmente España durante un año. Y el del año pasado quedó señalado por la moción de censura, prolongación funesta de su falta de aceptación de unos resultados electorales que le disgustaron y revocó aliándose con Podemos y el secesionismo.

Por mucho que el sanchismo nos haya acostumbrado a todos a este tipo de imágenes, conviene insistir en su anormalidad y advertir de los riesgos que comporta tanta frivolidad

En esta ocasión, y con las urnas a su favor, tampoco ha sido capaz de darle al país la mínima estabilidad necesaria para arrancar el curso político con normalidad y atender desafíos tan relevantes como la crisis territorial o la incipiente desaceleración de la economía.

Aunque con Sánchez la responsabilidad siempre es de otro, se llame Rajoy o Iglesias, ni toda la maquinaria mediática que le respalda puede esconder la evidencia de que la culpa es suya: a él le corresponde encabezar las gestiones y el diálogo para hacer viable una investidura, y hasta la fecha no ha hecho otra cosa que intentar forzar a todos a que se la regalen de manera gratuita.

La pantomima de las entidades sociales
La pantomima en marcha de generar una especie de programa de Gobierno respaldado por entidades sociales utilizadas de atrezzo para su función, no esconde la certeza de que el líder del PSOE ha dejado a España sin Gobierno mientras él se marchaba de vacaciones a un privilegiado rincón de la naturaleza sostenido con fondos públicos.

Y por mucho que el sanchismo nos haya acostumbrado a todos a este tipo de imágenes, conviene insistir en su anormalidad y advertir de los riesgos que comporta tanta frivolidad en momentos tan delicados. Con un suspenso tan rotundo, todo lo que no sea hincar los codos para superar la nota negativa es, simplemente, inaceptable.

Vox propondrá eliminar las subvenciones a los partidos: "Deberían financiarse con sus propios recursos"
OKDIARIO 13 Agosto 2019

De momento, el partido liderado por Santiago Abascal aceptará las subvenciones que les corresponden por ley porque no van a "salir al ruedo con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados".

Javier Ortega Smith ha anunciado este lunes la intención del partido en el que milita, Vox, de proponer la eliminación de subvenciones públicas para los partidos y agentes sociales (patronal y sindicatos). Aunque de momento, el secretario general del partido liderado por Santiago Abascal ha dicho que aceptarán las subvenciones que les corresponden por ley.

Ortega Smith ha argumentado que los partidos políticos, los sindicatos y las patronales son organizaciones que deberían financiarse con "sus propios recursos", a través de cuotas a sus afiliados o las donaciones que pudieran recibir.

"Siempre hemos defendido que la financiación de los partidos políticos tiene que proceder de sus propios recursos y no de recursos públicos", ha defendido en una entrevista en esRadio, recogida por Europa Press.

Sin embargo, el secretario de Organización de Vox ha afirmado que van a aceptar las subvenciones que les corresponden por ley porque no van a "salir al ruedo con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados".

"Lo que se tiene que hacer es suspender cualquier tipo de subvenciones públicas, pero a todos los partidos a la vez. Lo que no vamos a hacer es seguir compitiendo con partidos que cuentan ya con recursos infinitos y ser los únicos que rechacemos unas subvenciones publicas, que son legales, aunque pensemos que no deberían existir".

El diputado de Vox ha insistido en que aceptar esas subvenciones no puede suponer "renunciar" a proponer una modificación de la ley en el Congreso de los Diputados en el mes de septiembre.

La política y la playa
Carlos García-Mateo okdiario 13 Agosto 2019

España en la playa, aunque la política no hace vacaciones. Esto nos condena a orillar sueños y lirismos. Nada de escribir sobre atardeceres frente al homérico azul, las casas blancas y las coloridas buganvillas. Obviemos la sensualidad de cenar bajo una pérgola, el vino blanco, la camisa de lino y los dulces frutos marinos. Los políticos nos animan a seguir abrochando detalles de la vida nacional. No sabemos de cierto dónde están ellos en agosto, pero su presencia virtual no cesa. Mientras, las medias clases se entregan a todos los tics veraniegos: el baño de sol, la cervecita antes de comer, el arroz, la siesta patriótica.

Las vagas fantasías de riqueza, erotismo de una existencia imposible. Por ejemplo, la de aquel afortunado grueso, reloj de oro, que baja del yate junto a una señorita rubia. Viéndolo soñar, cabe suponer que al español, en realidad, se la trae al pairo si hay o no Gobierno. O si en Navarra se ensaya una oscura coalición. Las luchas por el poder, sus obscenidades, pertenecen a esa lejana vida aplastada por la jornada laboral, aunque noticieros y columnas impresas sigan sus detalles. Y sus gruesas exigencias.

La última es que enterremos el recuerdo de ETA, mas no el de Franco, estrella mediática desde la tumba. La cargante memoria histórica es ideológicamente selectiva. Sin embargo, el español estival tiene otros asuntos: ahora su dilema no es ETA o Franco, sino pedir paella o decantarse por la fideuá. Surgen suaves problemáticas de ese tipo, comer hoy o mejor mañana con los Gutiérrez, que veranean en el mismo pueblo. O si cambiar el ajo por la sandía en el atávico gazpacho. Es un ser que disimula muy bien en agosto, cuando percibe que la vida, gozosa, le pertenece un poco. Atrás quedan los imponderables de este mundo. Se le ha visto partir en multitud, calor y huelgas. Incluso llevando consigo a la suegra, que sería la más poderosa prueba de continuidad del contrato familiar. Y también del estoicismo que regula los matrimonios.

Para conjugar el veraneo, el héroe recorre distancias extraordinarias y salva muchas dificultades. Luego, se agolpa en un conjunto cultural sobre la arena, armado del más complejo aparataje: cremas, toallas, nevera, flotadores y todo aquel cementerio de sueños en la cabeza. Quizás no apreciamos lo suficiente el alto precio de tales fruslerías, de la vida articulada. De esa felicidad de clase estaban hechas las quimeras del welfare, sus guerras fratricidas, el fantasmagórico rastro en la playa de Omaha. También las del Tercer Reich, todo hay que decirlo: vacaciones en familia a bordo de un Volkswagen modelo Kraft durch Freude, traducido “fuerza a través de la alegría”. La política es un largo y delirante veraneo.

Carlos García-Mateo es escritor y autor del blog Barcelonerías.

Ortega Smith ajusta cuentas con el programa de Losantos en directo y pasa esto
ESdiario 13 Agosto 2019

El secretario general de Vox ha aprovechado una entrevista para quejarse de las críticas vertidas por la emisora de esRadio contra el partido y, en especial, contra Espinosa de los Monteros.

En Vox siguen muy enfadados por las críticas vertidas en las últimas semanas en esRadio contra el partido y, en especial, contra el matrimonio formado por Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio.

De ellos ha llegado a decir Federico Jiménez Losantos que son "los Ceaucescu", la parte "meapilas, carca, yunquera, ultracatólica y sectaria" de Vox.

Tanto el portavoz del partido en el Congreso como la líder del mismo en Madrid se han venido defendiendo en las redes sociales, y este lunes han tenido refuerzos.

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha concedido una entrevista a La mañana de Federico. Y, en los instantes finales, ha aprovechado para quejarse de las que ha considerado críticas injustas a su partido y, en especial, a sus compañeros Espinosa de los Monteros y Monasterio.

Según él, no se ajustan a "la realidad" y no tiene razón de ser. El número dos de la formación no estaba en el estudio, sino que ha entrado por teléfono. Y además no tenía al otro lado a Jiménez Losantos, que está de vacaciones. Este mes le sustituye el periodista Luis Fernando Quintero.

Sus interlocutores no le han replicado en el momento, sino una vez que Ortega Smith hubo colgado el teléfono. Y para decir que en esRadio son independientes y critican lo que les parece.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Presión a la Justicia en Cataluña
 La Razon 13 Agosto 2019

No es habitual que en un Estado de Derecho un juez sea acosado y se lancen a la puerta de su casa excrementos. Es una forma de presión inadmisible que recuerda tanto a los métodos mafiosos como a los empleados por los grupos de choque ultranacionalistas que anunciaban lo peor en la Alemania de los años treinta. Los escraches sufridos especialmente por Pablo Llarena, el juez instructor de la causa judicial sobre el referéndum del 1-O, ha mantenido en un estado de desprotección absoluto a un poder central del Estado en un momento en el que en Cataluña se estaba poniendo en marcha un verdadero golpe a las instituciones democráticas.

Que estos ataques se realicen, además, con la sintonía y cuando no el aplauso –acogiéndose a un extraño sentido de la libertad de expresión– de los responsables políticos de la Generalitat, es realmente preocupante, síntoma de un deterioro institucional sin precedentes en nuestra democracia. Este hecho empieza a tener consecuencias que afectan al prestigio de la magistratura en Cataluña y abona la idea, no sin razón, de que en esta comunidad no se respeta la Ley. Empezando por sus gobernantes.

Hay datos que evidencian que no es un lugar deseado para ejercer la magistratura: de las 75 plazas desiertas de jueces en toda España, 46 están sólo en Cataluña, es decir el 61,3 por ciento. Desde 2017 han abandonado este territorio un total de 74 jueces. La presión política es cada vez más fuerte y no esconde sus intenciones de intervenir en un poder independiente. De ahí la creación en 2017 por el departamento de Justicia de la Generalitat de un «Sistema de evaluación y mejora continua», que tuvo que frenar el Consejo General del Poder Judicial, apelando al artículo 122.2 de la Constitución, que «atribuye de modo inequívoco al Consejo la inspección».

Este intervencionismo ha continuado, como demuestra el hecho de que CGPJ anunciase el pasado mes de julio que abría una investigación sobre si la Generalitat había espiado a los jueces. El primer indicio partió de que en los ordenadores de algunos jueces y magistrados apareciera un mensaje sobre la «vigencia y aplicabilidad» de una instrucción de la Secretaría de Administración y Función pública de la Generalitat. El ejemplo dado por los líderes políticos, del presidente del Parlament al de la Generalitat, pasando por los medios de comunicación públicos –TV3 y Catalunya Ràdio– sigue abonando la idea de que nacionalistas e independentistas no tienen la obligación de cumplir la Ley y que la causa de la secesión de un territorio de España está libre de cualquier responsabilidad porque les asiste un inexistente derecho histórico.

Estos sucesos muestran la intención inequivocamente totalitaria hacia un poder del Estado, como quedó claramente recogido en la «Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república», que era la que iba a reemplazar el actual orden constitucional. En dicha norma, que se aprobó en el Parlament los días 6 y 7 de septiembre –con la ausencia de la oposición–, se ejercía un absoluto control del poder judicial. En concreto, el futuro Fiscal General de Cataluña de la nueva república sería nombrado, según el artículo 67, por el Parlament a propuesta de la Generalitat, así como el del presidente del Tribunal Supremo de Cataluña. No hay que olvidar que de los 14 artículos del Estatuto de Autonomía de Cataluña que fueron anulados por el Tribunal Constitucional en su sentencia de 2006, ocho tenían que ver con los órganos del poder judicial y las atribuciones de instituciones de control estatutario. Es decir, la Generalitat inició un largo proceso para hacerse con el control de determinados órganos que cree que deben estar al servicio de la causa a que se dedica con exclusividad: la ruptura de la unidad territorial.

Una grabación desenmascara a Meritxell Batet: así trata a los diputados de Vox
Laura Moro. ESdiario 13 Agosto 2019

La presidenta del Congreso, la tercera institución del Estado, debería ser únicamente juez y no parte, pero cuando habla y cuando actúa no puede ocultar su animadversión hacia el partido.

El PSOE ni puede ni quiere disimular la incomodidad de ver a Vox sentado en los escaños del Congreso; a cuyo líder, Santiago Abascal, ni siquiera se dirigió Pedro Sánchez durante la fallida investidura. Le ignoró.

No conformes con relegar a los 24 diputados de la formación a lo que se conoce como el gallinero del hemiciclo (la parte más alta y apartada), los socialistas también han arrinconado a Vox en la configuración de las distintas comisiones parlamentarias.

Eso es al menos lo que denuncian los de Abascal, que el PSOE no ha respetado la proporcionalidad a la hora de que la Mesa de la Cámara (en la que no está Vox) designara el número de puestos que le corresponde a cada partido en cada comisión. Y los miembros de las respectivas mesas de cada comisión.

De los 43 diputados que tiene cada una, 15 son del PSOE, 8 del PP, 7 de Ciudadanos, 5 de Unidas Podemos y 3 de Vox. A mayores hay 2 de ERC, 2 del Grupo Mixto y 1 del PNV. Ninguna comisión está presidida por Vox. En cambio Esquerra, que obtuvo 1,6 millones menos de votos, preside una.

El caso es que durante la jornada constitutiva de las 28 comisiones, el 30 de julio, Vox hizo constar su desacuerdo con el reparto pactado sin contar con ellos. En la primera sesión de cada comisión, ya fuera Defensa, Trabajo o Hacienda, el diputado de Vox de turno tomó la palabra para poner de manifiesto su disconformidad.

Pero hubo un momento especialmente tenso durante la constitución de la Comisión de Asuntos Exteriores, bajo la presidencia de Meritxell Batet. Un momento sobre el que hasta ahora la Cámara había corrido un tupido velo.

A la hora de proceder a elegir por asentimientos los miembros de la Mesa de la Comisión (pactados previamente), el diputado de Vox Víctor Sánchez del Real pidió la palabra para expresar: "Queremos hacer notar nuestra oposición al procedimiento, proceso y resultado, en el sentido de que no se respeta la proporcionalidad necesaria en los órganos de la Cámara de la representación de los distintos partidos políticos".

Batet se revolvió en su asiento y ahí empezó el toma y daca. Aunque, en teoría, la presidenta del Congreso ha de ser juez y no parte... del PSOE. Ésta preguntó a Vox si solicitaba votación en urna, y como Sánchez del Real respondió que no, Batet dio por sentado que no había oposición.

En ésas intervino la portavoz adjunta del partido, Macarena Olona: "Disculpe, señora presidenta (...). Sí hay oposición por parte del Grupo Parlamentario Vox al acuerdo que se ha alcanzado.
Lo que ha indicado, y creo que con mucha claridad, es que en la medida en la que nuestros votos no variarían el sentido de ese acuerdo que se ha alcanzado, no exigimos una votación formal. Nos damos por enterados del acuerdo, que no conformes, que es muy distinto".

La presidenta de la Cámara volvió a la carga: "Esta Presidencia quiere cerciorarse de si hay una oposición a que el método para elegir a los miembros de la Mesa sea por asentimiento, porque en el que caso de que la hubiese tendríamos que proceder a la votación formal".

Y Olona se lo repitió más claro aún: "El Grupo Parlamentario Vox no presta su conformidad al acuerdo alcanzado, pero no exige que se proceda a una votación formal en la medida en la que nuestros votos no variarían el sentido del acuerdo alcanzado".

Batet siguió y siguió, mientras crecía la tensión: "Por tanto, a la pregunta que les hacía de si piden votación formal, la respuesta es que no la piden". Y la diputada de Vox acabó por explotar: "Señora presidenta, ¿por cuarta vez le tengo que repetir lo que estoy diciendo?".

Ni por ésas la presidenta del Congreso paró: "No. Quiero aclararlo, porque quiero que se siga el procedimiento adecuado, de acuerdo con el Reglamento de la Cámara".

Y la diputada de Vox ya se lo tomó con sorna: "Es su función, señor presidenta. No me cabe la menor duda de que vela por eso. Batet replicó todavía una vez más: "Lo sé, señora Olona. No hace falta
que me lo recuerde".

El hospital de Palma rotula únicamente en catalán pese a los miles de turistas que llegan en verano
Joan Guirado y Enrique Falcón. Palma de Mallorca okdiario 13 Agosto 2019

En diciembre del año pasado el Gobierno de Sánchez retiró el contencioso contra la imposición del catalán en la sanidad pública balear por el "compromiso adquirido" por el Govern de Francina Armengol para revertir la situación.

Pese a que en verano el 60% de los usuarios del hospital de referencia de las baleares son turistas, en el hospital de Son Espases de Palma de Mallorca sólo existe rotulación en catalán. Todos los carteles indicativos del centro sanitario, tanto en las urgencias como en las plantas hospitalarias, están escritos únicamente en catalán.

En diciembre del año pasado el Gobierno de Pedro Sánchez instó a la Abogacía del Estado, a través del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, dirigido entonces por la actual Presidenta del Congreso Meritxell Batet, a retirar el recurso contencioso que meses antes había presentado el ejecutivo de Mariano Rajoy contra el decreto del Govern de les Illes Balears que imponía el uso del catalán en la sanidad pública, pese a la obligación del uso habitual del castellano.

Según aseguró entonces la Delegación del Gobierno en las Islas Baleares, el Estado retiraba el decreto contra la imposición de esta lengua, "por el compromiso adquirido" por parte del gobierno autonómico de la socialista Francina Armengol, que se comprometió a revertir la situación. Medio año después, OKDIARIO ha comprobado in situ en las instalaciones de Son Espases que todo continua igual, lo que provoca un problema importante para muchos usuarios que no entienden el catalán.

Fuga de médicos
La imposición del catalán en la sanidad pública balear ha provocado que la isla de Ibiza dejará de contar con los servicios de su única neuropediatra, Ileana Antón, que trabajaba en el Hospital de Can Misses. El decreto aprobado por la Mesa Sectorial de Sanidad de las Islas Baleares exige tener un título que acredite el conocimiento de catalán para seguir trabajando en el sector, algo de lo que no disponía esta doctora argentina pese a hablarlo y entenderlo a la perfección, tras cuatro años residiendo en las pitiusas.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial