AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18 Agosto 2019

Suma y sigue
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  18 Agosto 2019

Entre 1990 y 2014 el Partido Popular aglutinó un amplísimo espacio electoral que abarcaba el liberalismo, el conservadurismo y la democracia cristiana. Esta amalgama era heterogénea, sin duda, pero tenía suficientes elementos en común percibidos por sus votantes como determinantes para mantenerse cohesionada en las urnas. La habilidad de sus dirigentes consiguió que tanto los mensajes como las políticas fuesen lo bastante coherentes dentro de la diversidad de su espectro social para que los aspectos concretos que rechazaban unos u otros o que echaban en falta estos o aquellos no tuviesen nunca la fuerza necesaria para provocar cismas o la aparición de nuevos competidores.

Esta operación de difícil equilibrio doctrinal y de praxis en ocasiones cercana a la inconsistencia fue mérito de José María Aznar y sus sucesivos equipos y fructificó en cuatro etapas de gobierno, dos de ellas con mayoría absoluta. Este cuarto de siglo de hegemonía indiscutida del centro-derecha sucumbió bajo el embate de tres factores que por separado quizá hubieran sido manejables con pericia y decisión, pero que actuando en conjunto fueron letales: la crisis financiera de 2008 y sus secuelas, la corrupción galopante y Mariano Rajoy.

En efecto, la combinación del fuerte malestar social creado por el brutal incremento del desempleo y la caída de ingresos de familias y empresas durante la gran recesión, de la multiplicación de escándalos en el seno del PP a nivel municipal y autonómico y en el sensible ámbito de las cajas de ahorros y la pasividad inoperante y el vaciamiento ideológico característicos del largo mandato del sucesor de Aznar, se ha traducido en los últimos cinco años en la pérdida de la mitad de los sufragios, de dos tercios de los escaños en el Congreso, de la mitad de las Comunidades Autónomas y de numerosas capitales de provincias. Esta debacle sin paliativos ha ido acompañada de la aparición de dos rivales en el mismo terreno cuyos feroces mordiscos en ambos flancos han dejado al partido azul seriamente tocado, si bien, tambaleante y tullido a golpes, aún sigue en pie.

Tras el obligado cambio de liderazgo y de discurso -la continuidad del 'marianismo' en la figura de su oficial mayor SSS hubiera representado sin remedio la liquidación de las siglas- el PP ha emprendido como era de esperar la recuperación del territorio perdido, hoy compartido con dos vecinos incómodos que son a la vez adversarios y ocasionales socios y uno de los cuales, Ciudadanos, aspira sin disimulo a sustituirlo como principal referente del liberalismo, dejando un margen estrecho para que Vox pastoree al conservadurismo nacionalista español de corte confesional.

Ante este panorama inquietante, a Casado le espera una tarea de no poca dificultad y complejidad que exigirá a la vez la definición de un cuerpo doctrinal, la fijación de una estrategia y la capacidad de atraer a un electorado que le ha abandonado en busca de opciones que le proporcionen mayores satisfacciones emocionales y más sólidas certidumbres programáticas. Este ambicioso propósito ya tiene un nombre, muy acertado por su resonancia positiva y su claridad conceptual, Suma, es decir, la agrupación de sumandos dispersos en una única adición potente y atractiva.

Los ingredientes que den sabor a este plato son obviamente la defensa de la unidad nacional contra el separatismo golpista, una política económica favorable a la actividad empresarial basada en la moderación fiscal, la competitividad y la innovación, el equilibrio presupuestario, las reformas estructurales que transformen el Estado carísimo y territorialmente disfuncional que padecemos en una máquina eficiente y ágil, la real separación de poderes, un modelo educativo que reúna libertad, calidad y excelencia, un sistema de pensiones viable, el fin de la partitocracia para que las instituciones y la sociedad civil adquieran el necesario vigor, un atlantismo sin complejos y un europeísmo realista y comprometido.

No es aventurado creer que si las cúpulas del PP, de Cs y de Vox, encabezadas por tres líderes jóvenes, patriotas y sin hipotecas del pasado, se sentasen alrededor de una mesa con buena voluntad y flexibilidad, podrían configurar una agenda común que fuera la síntesis y el compendio de sus respectivas propuestas. Ahora bien, esta empresa tan beneficiosa para la Nación requeriría altura de miras, inteligencia, renuncia al protagonismo, imaginación y una voluntad férrea de servicio al interés general. La pregunta es si Casado, Rivera y Abascal son conscientes de que las amenazas que gravitan sobre España son de naturaleza existencial y que esta posibilidad de conjunción de esfuerzos que aletea en estos momentos es una obligación y un deber para todos y cada uno de ellos. De que así lo entiendan depende que esta Suma sea un Suma y Sigue o proporcione a los españoles otra decepcionante frustración.

Desmemoriado
Nota del Editor  18 Agosto 2019

Que manía esa de querer resucitar al PP a costa de Vox, como si el PP no mereciera una indigna muerte por las tropelías y traiciones que ha cometido. Parece que ha olvidado que Aznar le ofreció su cabeza a Pujol, aunque a cambio tuvo unas largas vacaciones en Europa, y que pudo seguir apoyando a Vox y se largó, por lo que ahora, cualquier cosa que diga contra Vox, tiene mala pinta y todo lo que dice a favor del PP suena a traición a la memoria, a los españoles, a las víctimas, a España

La sala de máquinas del poder (III)
Vox, el "amateur" da el salto a la política profesional
ÁLVARO CARVAJAL El Mundo 18 Agosto 2019

Hay tantos miembros de Vox llegados del mundo empresarial que no es de extrañar que, a menudo, las metáforas se contagien de su lenguaje. Quizá por ello una de las mejores definiciones sobre la organización haya sido la de Iván Espinosa de los Monteros, al compararla con una startup. Es decir, una empresa de nueva creación que con una idea y poquísimos recursos empieza a ofrecer un producto con muchas posibilidades. Pues bien, continuando con esta lógica, la startup Vox dio su gran salto durante el intenso ciclo electoral y ahora, con cuatro años por delante, se encuentra en la encrucijada de reinventarse en una empresa al uso para subsistir. Consolidarse, adaptarse y expandirse para poder defenderse y crecer en un mercado con más competencia que nunca, y en el que operan dos gigantes como PP y Ciudadanos.

Es tan grande este desafío que la dirección nacional de Vox ha puesto ya en marcha un plan para acometer la gran transformación del partido y de su funcionamiento interno para afrontar este "cambio radical" de sus "circunstancias". La idea es tenerla lista en menos de dos meses. Y la importancia es tal que el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, la ha presentado como la conversión de un partido político "amateur" en otro mucho más profesionalizado.

Porque hasta ahora el peso de Vox ha recaído sobre las espaldas de un puñado de personas y la mano de los voluntarios en los momentos decisivos. Ha sido un pequeño círculo de poder -del que son referentes Santiago Abascal, Ortega Smith, Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio- el que ha liderado a Vox para pasar de tener el pasado mes de noviembre una decena de concejales a ser la quinta fuerza política del país. Con 24 diputados en el Congreso, presencia en el Senado y representación en 10 parlamentos autonómicos. Así como 529 concejales que tienen voz en plazas del peso de los ayuntamientos de Madrid o Valencia. Todo en siete meses.

Una importante expansión
Así, la startup ha entrado en la liga de las grandes empresas políticas. Y ya, aquel puñado de personas resulta insuficiente para dirigir el rumbo en tantos lugares al mismo tiempo o para mantener el control de una organización cada día más grande. Más aún en un partido que presume de ser una organización orgullosamente centralista, en la que las directrices políticas en las autonomías y el funcionamiento se deciden en Madrid por la dirección nacional de Vox. A la que se rinden cuentas prácticamente a diario.

De ahí que ésta haya mandatado a Ortega para poner en marcha una importante expansión que en números se explica muy bien. Vox va a pasar de apenas cinco empleados con dedicación exclusiva en España a tener unas 60 personas en nómina. Están contratando expertos en comunicación, juristas, economistas... Puro aceite para engrasar la sala de máquinas del partido. A lo que habría que sumar un gran número de asesores que van de la cuenta de los grupos parlamentarios que tiene. Y que, juntos, dan un salto enorme a efectos operativos.

Esto significa una profesionalización total en todos los ámbitos y un mayor empleo de recursos para arropar a Abascal en el Congreso o para lanzar y coordinar iniciativas políticas que se presenten en los parlamentos autonómicos. Además de para llevar el control diario de Vox.

Pese a su gran crecimiento en comunidades y municipios, se quiere mantener viva la principal esencia organizativa: una férrea centralización dirigida por una estructura puramente presidencialista. Es una jerarquía vertical en la que el líder ocupa la cúspide. El poder en Vox está y se ejerce desde Madrid por Abascal y su estrecho grupo de colaboradores. Que tiene como expresión orgánica el Comité Ejecutivo Nacional.

Un corazón de poder de 12 personas
Este órgano, elegido por los votos de la militancia y cuyos miembros son propuestos por el líder como parte de su equipo, está formado por 12 personas y supone el corazón mismo del poder. Ahí es donde se fraguó la estrategia de las negociaciones con el PP y Cs para las investiduras autonómicas y locales, y donde se dirimieron las exigencias como el contenido de las ofertas y contraofertas. Y el que, finalmente, levantó la mano para llegar a un acuerdo.

La mayoría de estos 12 dirigentes es desconocida para el gran público. Y posiblemente también para los más interesados. Destacan Abascal y Ortega. Y hay tres vicepresidentes: Víctor González (primero), la eurodiputada Mazaly Aguilar (segunda) y el diputado Pablo Sáez (tercero). Especialmente interesante ha sido el rol de Víctor González, cuyos lazos con el mundo de las finanzas ayudó a Vox a conseguir financiación.

Sorprenderá que entre los 12 miembros de la Ejecutiva no están Espinosa ni Monasterio. Que tienen otros cargos orgánicos en Vox, pero no en este comité. No obstante, fueron ellos precisamente los elegidos para negociar los distintos pactos en las investiduras. Confirmando su rol de figuras en alza. Además de referentes consolidados, él fue elegido como el portavoz del grupo parlamentario de Vox en el Congreso y ella ejerce de presidenta de Vox Madrid. Dos patas de la máxima relevancia para el presente y futuro.

¿Tensión interna?
Hay quien ha querido ver en su cada vez mayor protagonismo un foco de tensión interna o, incluso, de división en Vox. Principalmente alentado a hurtadillas desde las filas del PP para torcer su brazo en las negociaciones. Pero a día de hoy no hay signos objetivos para sostenerlo. En cualquier caso, los ataques externos han sido tan furibundos contra los dos en los últimos tiempos que Abascal y Ortega han hecho ostentación pública de unidad para negar cualquier división. El líder de Vox se fotografió con ellos el pasado 10 de agosto de vacaciones en Andalucía y el día de la investidura de Madrid se deshizo en elogios hacia ella: "Quiero felicitar hoy muy especialmente a una persona que está llamada a ser una de las políticas más importantes de España en los próximos tiempos". También Ortega hizo un "homenaje" público a ellos en esRadio ante la "críticas injustas". Porque habían seguido las directrices fijadas por el Comité Ejecutivo Nacional.

Si Monasterio es la punta de lanza de Vox en la Asamblea de Madrid -su territorio más estratégico-, Espinosa de los Monteros lidera el equipo en el Congreso -el principal foco mediático de la política nacional- y es quien reporta directamente a Abascal. Se ha formado un triunvirato junto a Macarena Olona y Enrique Cabanas. La primera, secretaria general del grupo parlamentario, está llamada a ser una de las figuras con mayor proyección pública en Vox. En el partido alaban de ella su gran capacidad de trabajo y ya ha comenzado a formar tándem con Espinosa. Mientras, Cabanas ejerce en este grupo de enlace entre el partido y el grupo del Congreso como coordinador general. Es amigo y persona de la máxima confianza de Abascal y desempeña un papel similar a un jefe de gabinete. Formó parte de los equipos negociadores y fue el enviado a Murcia en la investidura fallida.

Además de Cabanas, al lado de Abascal siempre está Kiko Méndez Monasterio. Es su mano derecha, su gran asesor, y el responsable último del crecimiento político del dirigente vasco. No tiene cargo en el partido pero su influencia está fuera de toda duda en discursos y estrategia.

Vox es un partido que en sí mismo está diseñado para no tener contrapesos internos ni baronías. El control y la coordinación son aspectos que obsesionan a sus dirigentes y que en resumidas cuentas identifican con la frase de "Vox tiene que tener una sola voz, sin distorsión" o la de que "hay una única política: la nacional". Por eso mismo, Vox es el único de los grandes partidos que no cuenta con una estructura autonómica. Por no creer en las comunidades. Así que no hay barones en Vox. El partido se divide orgánicamente en provincias. Y son los responsables los que elevan la información y necesidades a la cúpula nacional, que decide. Así, Vox dice garantizar la "coordinación" y que prevalezcan los "intereses nacionales", evitando la conformación de "los reinos de taifas".

Control férreo de las cuentas
En esta obsesión por la autoridad, una de las principales medidas de la nueva transformación de Vox es el control férreo del dinero del partido, ahora que van a llover las subvenciones en tantos lugares distintos. El tesorero nacional, Andrés Porta Monedero, va a tener "control directo" de todas las cuentas corrientes de los grupos parlamentarios -Congreso o autonomías-, así como de cada Ayuntamiento. De esta forma, se necesitará la "firma" de la cúpula de Vox para cualquier gasto. Van a ejercer, avisan fuentes oficiales, "un control y una supervisión rigurosísimos".

La transformación en marcha pretende fortalecer el control "nacional" en otros ejes con la reciente creación de un ·comité de estrategia política" y otro de "gestión de recursos" (económicos, humanos). Esto va a dar pie a tres grandes "áreas": la de "coordinación intermunicipal" -con especialistas contratados para asesorar a los municipios-, la de "coordinación interparlamentaria" -para asesorar a los grupos y coordinar iniciativas- y una tercera de pura organización interna -para generar una estructura, dicen, "más ágil" y "menos burocrática"-. Habrá coordinadores encargados de controlar dos o tres provincias.

Esto se completa con dos cosas más. Un gran plan de formación de cuadros y el cambio de la sede nacional. De la actual oficina se pasará a un edificio entero en Chamartín. Que se mantiene, dicen, sólo con las cuotas de sus 52.000 afiliados. El objetivo ahora es alcanzar a 100.000 militantes para garantizarse el futuro al margen de los resultados electorales.

Crisis por la debilidad territorial
Fransisco Serrano. El líder de Vox en el Parlamento de Andalucía protagonizó una de las mayores crisis del partido y tuvo que ser desautorizado por sus duras críticas a la sentencia de La Manada. Hace tiempo que la dirección nacional ha convertido a Alejandro Hernández en el jefe de facto.

Juan José Bonilla. Es el máximo referente del partido en El Ejido, el gran feudo local de Vox. Estuvo al borde de la expulsión por indisciplina, pero finalmente se llegó a un acuerdo y mantiene el cargo.

Jorge Campos. Dirige a Vox en el Parlamento balear, pero su gestión está salpicada por la polémica y la división. Malena Contestí, diputada bien considerada por Madrid, dimitió recientemente de la dirección provincial por desacuerdos con él.

Ángel Martín. Se le abrió expediente por desobedecer la directriz de votar al candidato de Cs a la Alcaldía de Burgos.

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El feminismo liberal, aportación clave de Díaz Ayuso al discurso del PP de Casado
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 18 Agosto 2019

El PP ha tenido desde su refundación real por Aznar en Abril de 1990 –la de Fraga poco antes no pasó de simbólica- dos ideas básicas: la defensa de España y de la economía de mercado, es decir, la Nación como ámbito de libertad individual bajo la Constitución y los bajos impuestos como garantía de la libertad de las personas para disponer de su propiedad. Hoy pueden parecernos de cajón esos dos principios, pero no lo eran en España ni en Europa antes de los años 80, la década de Reagan y Thatcher.

Cuando España "no se llevaba"
En España, el sector democristiano de la Derecha -primero en UCD y luego en Coalición Democrática (AP-PDP-UL)-, muy influyente entre los empresarios y los medios de comunicación aunque inexistente en las urnas, defendía, abierta o solapadamente, dejar al PNV y Pujol la representación de los no socialistas en sus comunidades autónomas. Era tan débil la idea nacional en la Derecha que Fraga, preso de los complejos franquistas que hábilmente aprovechaban los democristianos del PDP, apoyó la creación de franquicias regionales como Unión Valenciana o el PAR para completar mayorías de centro-derecha. El precio último de aquella política fue el de abandonar la defensa de los derechos civiles de los castellanohablantes.

En lo económico, hasta la generación de Aznar en AP, la derecha era intervencionista, socialcristiana, fiadora en el gasto público, y se acordaba de la libertad individual para defender la de los padres para elegir escuelas católicas y controlar la educación de sus hijos. Pero las órdenes religiosas se rindieron al seguro de la Enseñanza Concertada, si no venían ya rendidas al nacionalismo, y aquella fuerza social todavía importante en los 80 frente al PSOE, abandonada por la Iglesia, hizo suya la idea liberal de libertad de elección de centro o la del cheque escolar.

Pero los complejos franquistas de Fraga y el clericalismo del PDP –no del catolicismo, porque, aparte de los jóvenes liberales de UCD como Zaplana y Pedro Pérez, más laicos, los jóvenes liberales del grupo de Aznar –Moreno, Cortés, Aragonés, Bernaldo de Quirós- venían del Opus ilustrado que, en la línea de Ullastres, representaba Antonio Fontán. Y leían a Mises y Hayek en la naciente Unión Editorial. Y suscribían la doctrina austríaca del jefe de la patronal bancaria Rafael Termes, otro catalán del Opus como López Rodó. Pero la Derecha abandona el intervencionismo económico, que venía nada menos que de 1898, cuando Cánovas publica Por qué me he hecho intervencionista, gracias al trabajo de estos grupos de reflexión intelectual, hoy think tanks, asumido políticamente por Aznar.

La caída del Muro y la reinvención de la Izquierda
La caída del Muro de Berlín en 1989 y la implosión de la URSS en 1991 cogieron a la derecha en plena reorganización política y afianzaron la apuesta liberal de Aznar frente a los tiquismiquis democristianos. Las tesis de Fukuyama sobre el triunfo de la democracia liberal en El fin de la Historia excitaban a los políticos y les animaban a dejarse llevar, como si pocos años antes, a comienzos de los 80, el comunismo no se hubiera hecho con una parte sustancial del mundo, amenazando a la otra. En el PP, la desideologización en favor de la gestión se plasmó en el viraje de Aznar al afianzarse en el Poder y fundar la Internacional Centrista, un engendro democristiano con Eugenio Nasarre como ideólogo que yo critico en Viaje al centro de la nada (1999), recogido en Con Aznar y contra Aznar.

Esa apuesta por la gestión sobre las ideas impidió al PP combatir las dos ideas básicas con que la Izquierda supo reinventarse en todo el mundo: la ideología de género y la Memoria Histórica. Aznar había aceptado la Ley del Aborto de González y tuvo sobre la mesa el proyecto de ley, presentado por Zaplana, de Unión o Enlace Civil Homosexual. A los católicos les espantaba el concepto de matrimonio homosexual que, por primera vez en su historia, proponía una Izquierda desnortada tras la caída del Muro. No sólo por el rechazo a la homosexualidad de casi todos los grupos religiosos, sino porque el matrimonio para los cristianos es un sacramento y, por tanto, sagrado. La Unión Homosexual suponía los mismos derechos civiles que el matrimonio religioso… y no se llamaba matrimonio. Una buena solución, pero, al final, Aznar decidió que "lo de los maricones lo legalizara otro". Desde entonces, lo que era Movimiento Gay, ahora LGTBIetc, quedó en manos de la Izquierda. Por pereza política y por falta de convicción liberal.

Pasó lo mismo con la Memoria Histórica. La izquierda, pese a la Amnistía de la Transición, consiguió que las Cortes condenaran al régimen franquista, como si la democracia no viniera de ese régimen y como si la Izquierda no debiera condenar el terror de la II República. Pero el PP tragó. Como tragó, cuando no impulsó directamente, como en Galicia o las Islas Baleares, la discriminación del español a través de la inmersión lingüística. La frase más repetida era que "no había que entrar al trapo de la Izquierda", Y por no entrar nunca a esos trapos, se acabó arriando la bandera nacional.

El PP de Casado, hasta ahora: Nación y Economía
La resurrección del PP de Casado sobre la ruina del de Rajoy, una ruina que, insisto, empezó con Aznar, se ha basado en recuperar el discurso nacional –aunque con la política lingüística de Feijóo, hija de la de Fraga y hermana de la de Matas, no habrá "ciudadanos españoles, libres e iguales", en Galicia ni en ninguna parte- y el económico, centrado en la bajada de impuestos, aunque el precedente de Montoro no invite a confiar en el PP.

Pero, con la excepción de Cayetana Álvarez de Toledo y pese a la clamorosa deserción de Maroto –un casado gay que no critica los abusos de la izquierda en el Orgullo gay- el PP no se había apartado de Ciudadanos en la obediencia a lo políticamente correcto. Ni en la Memoria Histórica –se abstuvo en la exhumación de Franco, a favor de la cual votó Rivera- ni en el discurso sexista de la Izquierda. Hasta la investidura de Díaz Ayuso.

La clave de la "superioridad moral" de la Izquierda
Ahí ha aparecido, sin premeditación, pero demostrando hasta qué punto han asumido las dirigentes del PP una posición de combate contra la "superioridad moral" de que siempre presume la izquierda y que tiene en el feminismo radical su punto más sólido, o menos combatido hasta ahora. Quedó plasmado en el discurso de intenciones de la candidata, pero nunca lo plúmbeo ha facilitado la comprensión de la opinión pública. Fue en el debate contra los comunismos podemitas –Isa Serra, Sol Sánchez, Errejón- donde Díaz Ayuso se batió el cobre a base de bien, en la forma y el fondo.

En lo político, hizo lo más inteligente para el PP, que era identificar a la oposición con el comunismo venezolano. Pero eso era previsible. Tanto, que ni la obtusa Serra ni Sol Sánchez, de Izquierda Unida, defendieron los logros de la Revolución bolivariana. Se centraron, como acabó haciendo Fray Gabilondo -"ni una mala palabra ni una buena acción"- en los bulos o imputaciones de corrupción de algunos medios digitales, pese a haber sido rechazadas legalmente como publicó LD, y en el feminismo que, por la presencia de Vox en la coalición de Gobierno, parecía el punto más débil. Y ahí, en lo personal y lo feminista, es donde la candidata estuvo mejor.

No se ha hecho –las vacaciones, supongo- un montaje audiovisual de todo lo que Díaz Ayuso respondió a Serra y Errejón en materia de género. Pero basta espigar unas cuantas frases para constatar el cambio de aquel PP sumiso a la izquierda de Rajoy y Soraya y este de Casado y Díaz Ayuso.

Esto le espetó a Isa Serra:
"La izquierda ha hecho una campaña machista y repugnante. No sólo contra mí, sino contra todas las mujeres que no siguen su dictado".
"La izquierda que ustedes representan necesita que haya pobreza para vivir de ella. Necesitan una mujer víctima para dirigir sus vidas".
"Quieren a jóvenes que dependan de sus paguitas y de su dictadura moral. Así es como gobiernan".

Y luego a Serra y Sol Sánchez:
"Ustedes hablan de feminismo. Yo quiero combatir cualquier tipo de discriminación. ¿Qué pasa: que los hombres no sufren? Una sociedad que aspira a caminar unida tiene que eliminar barreras que tenemos los dos sexos. Los hombres afectados por Infancia Libre, digo yo que tienen algún problema de familia".

"Obviamente que las cifras dicen que hay violencia contra la mujer. Pero no podemos dar a entender que los hombres nacen violentos y las mujeres nacen víctimas. Yo quiero una sociedad de libres e iguales. Ustedes intentan imponer un concepto único de ver la vida".

Errejón, el típico profesor maltratador
Tras el repaso recibido por Serra y Sánchez, sólo un necio habría insistido en el camino de la ideología de género. Pero Errejón es eso: un necio pagado de sí mismo. Que, además, no pudo resistir a una tentación típica de los profesores mediocres: maltratar verbalmente a los alumnos. La chulería del profesor maltratador dejó frases que avergonzaron hasta a sus "hinchas" periodísticos. Desde "usted no resiste un debate de 15 minutos" al sadismo profesoral: "A veces se traba un poco, pero lee genial". No contó con que Díaz Ayuso ni era una alumnita suya ni se iba a dejar maltratar. Y esto le contestó:

"Voy a hablar ahora de quién es usted, ya que usted me ha señalado. Usted es el político más traidor de la Historia. La debe todo a Pablo Iglesias. En el momento más difícil dice que se va porque le interesa la política madrileña. Si tan preocupado estaba por los problemas regionales, podría haber venido antes".

"Se ha quitado de en medio a Pablo Iglesias, pero no se ha quitado su pasado político".

"Ustedes decían que las huelgas se ganan con piquetes cuando defendían a 'Alfon', cuando defendía piquetes con metralla. Él es otro referente de los que tanto hablan. Su cartel acabó colgado en la universidad al lado de la cara de Otegui, dos hombres de paz".

"Lo que sabemos de usted es que empezó en una universidad pública donde destrozaron la convivencia de los estudiantes. Medraban en asociaciones para poner pancartas a los presos etarras y amedrentar a políticos que iban a dar charlas, como el escrache infame a Rosa Díez".

"Usted se incorpora a CEPS, que ha estado cobrando de Chávez y Maduro, siete millones de euros. De ahí vendría su famosa frase: 'Chávez vive, la lucha sigue'".

"Tiene las manos manchadas de dictadura y no le gusta la libertad. De eso se compone su trayectoria política".

"Muchas gracias por apiadarse de las mujeres, pero no lo necesitamos. Las mujeres queremos seguridad, empleo. Hombres y mujeres tenemos problemas muy parecidos".

Y como él siguió en plan profesor maltratador, siguió recibiendo:

"Viene aquí a sentar cátedra y a tratarme con desprecio para decirme lo que necesita la Comunidad de Madrid, cuando no sabe ni cuántos municipios tiene la Comunidad de Madrid".

"Usted acostumbra a hacer los deberes a una mujer. Y más si es del Partido Popular. (…) Su alta capacidad de comprensión no le permite entender que una política del PP le explique la realidad de Madrid".

Pero lo importante, con serlo el fondo, fue la forma: ni sonrisita, ni mano tendida, ni diálogo, ni complejitos ni complejitas. Fueron por lana y salieron trasquilados. Entraron feministrantes y salieron feninistrados. El futuro del PP pasa por asumir lo que dijo, aunque no fue más allá, Rocío Monasterio: "Representar a la España que disiente del discurso progre". Y la base más sólida del discurso progre, junto a la Memoria Histórica, es el feminismo radical, el sexismo anticonstitucional, el manadismo hembrista.

El PP se había sometido a la dictadura progre por comodidad y por maricomplejines. Y luego, por no parecer menos centrista que Ciudadanos. Así ha acabado la Derecha, hecha tres pedazos donde existe, porque hay ya una parte de España donde ni siquiera existe. Para reconstruirse, necesita, como en 1990, un discurso alternativo. Y éste pasa, hoy, por enfrentarse al feminismo radical. No hay que inventar nada. Basta decir la verdad de lo que se piensa y se siente, que es exactamente lo que hizo Isabel Díaz Ayuso. Por cierto, meritísima Presidenta de la Comunidad de Madrid.

Cuando los pueblos aman a sus propios ladrones
FRANCISCO ROSELL El Mundo 18 Agosto 2019

Igual que hay masas ideologizadas indulgentes con la corrupción peronista en Argentina las hay aquí con la cleptocracia organizada tantos años por el 'virrey' Jordi Pujol en Cataluña

La atinada apreciación del maestro Borges de que el peronismo era incorregible no ha sido enmendada por el tiempo; al contrario, se ha visto reforzada y revaluada hasta resultar una moneda común más solvente que el cíclicamente depreciado peso argentino. Tal ponderación hizo fortuna nada más salir de labios del genio. Ello dio pie a una festejada anécdota. Con su vista ya irreversiblemente perdida, un gentil paseante se ofreció a ayudarle a cruzar una confluida avenida bonaerense. Avisado su inesperado lazarillo sobre lo que la celebridad opinaba de los peronistas, se sintió obligado a prevenirle de su condición de tal: "Disculpe maestro, pero le tengo que advertir que soy peronista". Con una sonrisa bienhumorada, éste repuso: "¡No se preocupe, joven! Yo también soy ciego".

Ciertamente, Argentina, siendo un país pródigo en recursos, se ha entregado de hoz y coz a un peronismo que ha obrado un sistema clientelar y corrupto que no sólo la ha depauperado lastimosamente, sino que la ha hecho tan solipsista como para no percatarse de la naturaleza y de la gravedad de sus males. Empero, la atinada ponderación de Borges sobre la incorregibilidad peronista cabe extenderla a buena parte de los argentinos, aunque no se adscriban a este movimiento, si bien se comportan como tales.

Siendo peronistas sin saberlo, le dan la razón al general Perón, a tenor de la contestación que le dio a un periodista extranjero que le inquirió sobre las querencias políticas de sus compatriotas. Tras pormenorizarle la existencia de radicales, socialistas, comunistas, fascistas..., su entrevistador le objetó: "Pero, general, ¿dónde se deja usted a los peronistas?", a lo que el caudillo refutó: "Ah, no, peronistas somos todos".

Así lo parece atendiendo a la historia del país desde los años 40 cuando Perón prohijó una causa populista en la que Podemos tiene una fuente de inspiración por medio del filósofo postmarxista bonaerense Ernesto Laclau, autor de La razón populista, y a la amplia victoria cosechada por su candidato, Alberto Fernández, en las elecciones primarias de hace una semana, lo que aventura el retorno peronista a la Casa Rosada tras los comicios decisorios de octubre.

De refrendarse las expectativas, el liberal Mauricio Macri supondría un nuevo paréntesis en el cuasi monopolio del poder por parte del movimiento auspiciado por quien entendía que "nosotros proclamamos los derechos sociales" y "las cuestiones actuariales que las arreglen los que vengan dentro de 50 años". En justa correspondencia, la primera dama, Evita Perón, enardecía a las masas al grito de "¡ustedes tienen el deber de pedir!", mientras cavaba la ruina argentina y ponía su fortuna al buen recaudo suizo, sin merma de la confianza de un pueblo enfebrecido con sus mentiras alzadas en verdad oficial. Ya el retórico Gorgias confió a Sócrates su experiencia de que cada vez que arribaba a una ciudad con su hermano para que les confiasen su salud, siempre escogían a él, un sofista, y no a su consanguíneo, médico. Acumuló una fortuna tal como para autoerigirse una estatua de oro. Invariablemente, curanderos y milagreros siempre prosperan en épocas de turbación.

Ante este estado de cosas, el ingeniero Macri tendría, eso sí, el honor de ser el primer gobernante no peronista que culmina su mandato desde 1928 tras heredar una situación límite con un Estado plagado de clientelismo, despilfarro y corrupción, como si fuera la forma de ser de los argentinos. Aparecían entonces las calles bonaerenses cubiertas de graffitis con Cristina Kirchner interpelando a los viandantes con el dedo índice junto a la leyenda La culpa es tuya... vos me votaste. Incluso para el peronismo más recalcitrante entrañaba una gran incomodidad adherirse a la diarquía multimillonaria del matrimonio Kirchner hablando del hambre para abanderar a los desheredados que ellos producían con su nefanda política y sus mangancias al por mayor. Por más que los argentinos tengan asumido que nadie se hizo rico allí con su trabajo desde la eclosión del peronismo, incluso el abuso tiene un límite.

Olvidando su historia y condenados impenitentemente a repetirla como Sísifo a arrastrar la roca pendiente arriba, la artífice de aquel "país sensacional" -"sensación de inseguridad, sensación de crisis, sensación de recesión, sensación de incertidumbre"-, al tiempo que es juzgada por sus latrocinios, retorna a la vida pública al cabo de cuatro años de dejar la Casa Rosada por la puerta trasera. Lo hace como vicepresidenta en la candidatura que ha derrotado sin paliativos a un perplejo Macri, quien además puede verse tragado por la ola gigantesca que ha desatado el tsunami electoral. Paradójicamente, a la hora del adiós, intenta atajar contrarreloj con medidas de corte claramente peronista que desmienten su trayectoria liberal, lo que refrendaría la generalizada impresión de que todos los partidos argentinos son, en esencia, peronistas. En el combate que libra en pos de su pervivencia política, Macri enciende la chimenea del gasto electoral haciendo fuego con los pesos de los Presupuestos del Estado. En su agonía, ha claudicado a la tentación populista vendiendo su alma al diablo y ya se sabe cómo se cobra éste sus deudas de juego.

Es tal la omnipresencia del peronismo que, durante la Guerra de las Islas Malvinas, hubo argentinos que, al modo de los afrancesados de la España napoleónica, ironizaron con que había sido una buena idea desafiar al Reino Unido para ver si, en represalia, los invadía y erradicaba la corrupción institucional de un país acostumbrado a robarse a sí mismo. Pero, claro, ya ni siquiera la Inglaterra del Brexit liderada por el populismo ramplón de Boris Johnson, buen biógrafo de Churchill pero pésimo heredero de sus enseñanzas, tiene nada que ver con aquella otra de Margaret Thatcher que sí fue, por contra, epígono del estadista británico por excelencia.

En este sentido, se diría que, al cabo de 40 años de aquel conflicto destinado a enmascarar los problemas de la Dictadura, ambos países confluyen en parejos populismos que eluden las consecuencias de sus acciones echándolas a rodar por tejados ajenos. [Por ello, fue gratificante escuchar un discurso de investidura tan en las antípodas de la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, pregonando la bajada de impuestos y el impulso a la libertad económica. Bases de la autonomía del espectacular desarrollo frente al declive de la Cataluña fuertemente intervenida por el nacionalismo o de otras regiones en manos de la asfixia fiscal de la izquierda estatalista. No obstante lo cual, a nadie se le escapa de lo hercúleo de la tarea de la novel Ayuso timoneando una coalición frágil y remando a contracorriente de un eventual Gobierno de la nación de izquierdas supeditado a podemitas e independentistas.]

No cabe duda de que Argentina es una catástrofe de la mala política. Pero el peronismo no se circunscribe allende los mares, sino que se manifiesta aquende al registrarse igualmente lo que el gran intelectual mexicano Gabriel Zaid denomina "verdad por afiliación" y que, traducido en parámetros ideológicos, supone "tengo razón por declararme de izquierdas, en vez de serlo por tener razón". Ello origina masas ideologizadas comprensivas e indulgentes con los corruptos hasta extremos groseros como en los 40 años de régimen socialista en Andalucía o con la cleptocracia organizada tantos años por el virrey Jordi Pujol en Cataluña y del que EL MUNDO hacía nuevas revelaciones esta misma semana sobre la parte de su patrimonio proveniente de sus agios oculto en Suiza.

Tras el amago socialista de meterlo en la cárcel por el agujero de Banca Catalana, éste empezó a dar lecciones de ética, como presumió asomado al balcón de la Generalitat, a base de prolongar la corrupción desde el Gobierno autonómico con un éxito inusitado. No ya entre su propia parroquia inclinada a tolerar al ladrón si es de los suyos, sino desde la izquierda cómplice, como bien tradujo el escritor comunista Vázquez Montalbán -"Nadie, absolutamente nadie en Cataluña, sea del credo que sea, puede llegar a la más leve sombra de sospecha de que sea un ladrón"-, así como todos aquellos que necesitaban su voto para gobernar España con quien tuvo engañados a tantos como para proclamarle español del año.

Muy recientemente, Felipe González seguía creyendo en su inocencia, pese a que las pruebas en contra formaban un alud tal como para recluirle entre rejas tanto al capo como a su familia. No sólo rezaba unida el credo nacionalista, sino que constituía una organización sacrosanta de delincuentes. Eso sí, dotada de patente de corso y con capacidad indubitada para esquilmar a los catalanes y al conjunto de los españoles acusando a estos últimos de robar a Cataluña. Un pájaro de cuentas este Pujol que recuerda el poema de Martín Fierro: "De los males que sufrimos / hablan mucho los puebleros, / pero hacen como los teros / para esconder sus niditos: / en un lao pegan los gritos / y en otro tienen los güevos".

Pocos autorretratos tan cabales como el que ese gran embaucador que ha resultado ser el nada honorable Pujol hizo de sí en la octavilla en la que, bajo el título Os presentamos al general Franco, apeló a boicotear una visita del dictador y en el que labró su mito de redentor de Cataluña. "El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha elegido -se leía- como instrumento de gobierno la corrupción. [...] Sabe que un país podrido es fácil de dominar. [...] Por eso, el régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica".

Al cabo de 50 años, en los que Cataluña ha discurrido del franquismo al nacionalismo sin vivir plena libertad, es difícil no ver reproducido prístinamente a este gran Tartufo. Alardeando de virtud, se ha descubierto un gran impostor. Ha hecho del patriotismo su patrimonio, jugando con una crédula sociedad que ya elevó a la categoría de héroe antinazi a un farsante llamado Enric Marco.

Toda Cataluña tenía motivos sobrados para saber de los negocios de la parentela de los Pujol, pero se hacía la nueva. Quiso creer más lo que oía de boca del patriarca de la tribu que a lo que veía con sus ojos. Primero fueron los enjuagues del abuelo cambista ejerciendo estraperlo bajo el amparo que siempre prestó a la burguesía catalana el franquismo, luego el enriquecimiento ilícito del hijo con el voto de oro de los Presupuestos del Estado y el rédito del 3% de las obras de la Generalidad y, postreramente, los ahorros de los nietos, secundando esos tráficos ilegales por ser quienes eran. Tras irse de rositas del saqueo de Banca Catalana y garantizarse una impunidad que ha pervivido hasta su jubilación, Pujol creyó que todo el monte era orégano hasta que, con sus propias manos, llamó a sus daños.

Si Josep Pla expresó gráficamente que "el catalanismo no debería prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos", ahora que no fabrica tantos calzoncillos y sí muchas banderas, faltan metros de tela de estelada para ocultar tanto latrocinio. El nacionalismo combatía el supuesto expolio de Cataluña por parte de esa España que le robaba expoliando a España entera y a su amada Cataluña. Lo mismo que el antaño líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, se enriqueció agitando su xenofobia contra la Roma ladrona y el Sur parasitario. No es casualidad que los detalles de su sistémico saqueo figurasen en una carpeta bajo el epígrafe The Family. Ambos encarnan aquello de Samuel Johnson de que el patriotismo es el último refugio de los canallas y en cómo los deseos aumentan con las posesiones.

Sin embargo, no hay voluntad de dar fin a la mascarada. Mucho menos cuando el ser humano no aguanta mucha realidad y escoge autoengañarse en una Cataluña expoliada por sus gobernantes. Al tiempo que se quedaban con la bolsa, daban más voces que nadie gritando "¡que viene el ladrón!". Amaban a su ladrón como sólo los argentinos supieron hacer con Perón. Al ser derribado en 1955 por la llamada revolución libertadora que restauró la democracia y que difundió información acerca de las malversaciones y las prácticas sexuales del dictador, al que acusaban de proxenetismo y corrupción de menores, sus partidarios salían en su defensa coreando: "Puto y ladrón, queremos a Perón". Allí persiste perenne su legado como aquí sigue indemne un cleptócrata que, más que un patriota catalán, ha resultado serlo de la Unión de Bancos Suizos. Es lo que sucede, en efecto, cuando los pueblos reverencian hasta la idolatría a sus ladrones.

Corrupción catalana. De 290 millones a comisiones del 5%
Los Pujol: el botín sin fondo de la 'sagrada familia'
ÁNGELES ESCRIVÁ El Mundo 18 Agosto 2019

La forja de la gran fortuna de la familia: cómo contaron hasta con el príncipe Tchokotoua, con los corruptores de la Kirchner en Argentina e incluso con un blanqueador de dinero procedente de la droga... Según el último, y demoledor, informe de la UDEF, son puro "crimen organizado"

La clave AND09871 no corresponde al nombre de un androide, ni a la identificación de un planeta. Es la puerta hacia una realidad todavía más explosiva y todavía inasible, a veces epatante, cuyos límites aún no han podido ser determinados. Se trata de la numeración de la primera cuenta que la familia Pujol abrió en Andorra el 21 de noviembre de 1990, el lugar por el que a partir de esa fecha empezaron a fluir «capitales de origen desconocido» y que fue el primero en el que se fijó la Policía para desarrollar unas investigaciones que han destapado el mayor caso, cuantitativa y cualitativamente, de corrupción de la historia de España.

Los miembros del clan Pujol institucionalizaron el soborno y la corrupción en Cataluña, provocaron la «muerte social» de quienes se resistían y en su aspiración por dominar el mundo se juntaron con lo mejor de cada casa, desde socios con los que blanqueaban el dinero de la droga, hasta empresarios acusados de sobornar millonariamente en Argentina a la entonces presidenta Cristina Fernández Kirchner. Han compartido testaferros con Correa y Rato, y, puestos a pagar comisiones para abrirse camino en los ámbitos más insospechados -desde los vertederos, a los casinos y a la venta de material médico-, se las pagaron hasta al príncipe ya fallecido Zourab Tchokotoua, amigo personal del Rey emérito.

El informe de la UDEF que afirma todo esto, todavía en condicional y presuntamente, y que ha sido recientemente entregado al juez, sostiene que los miembros que integran la almendra familiar responden perfectamente al concepto de «crimen organizado» y, por primera vez, cuantifica en 290 millones de euros el dinero del que se han apropiado. Aunque de un modo reconocidamente impreciso e inexacto. Claramente a la baja.

BAILE DE CIFRAS Y NUEVOS PAÍSES
Desde que un informe de la Policía publicado por El Mundo destapase crudamente el secreto a voces del enriquecimiento espurio de la familia Pujol, se han dado muchas cifras. Inicialmente, los análisis más serios afirmaban que las sociedadas controladas principalmente por los mayores de la familia habían «movido» al menos 581.270.429 euros.

Documentos policiales más imprecisos aseguraron después que se trataba de «una de las fortunas más grandes de España», tan grande que causaba «estupor». Y, más tarde, desde el Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz, que chapoteaba en la batalla sorda que se libraba en las cloacas del Estado, se llegó a afirmar que las posesiones del clan catalán estaban valoradas en 1.800 millones de euros.

Probablemente las cantidades con las que han trabajado los Pujol se acerquen a esta última cifra, pero no se trataría de dinero necesariamente de su propiedad sino correspondiente a las transacciones que han venido realizando con los años. Aunque, por el momento, ni siquiera eso está acreditado. El redactor del último informe de la UDEF, que se atreve con la cifra de los 290 millones, reconoce que hay lagunas en los cálculos porque muchos países no han querido colaborar. «Es previsible», se lamenta, «que el conocimiento de lo ocurrido en las posiciones financieras que se ostentaron en dichos lugares alterara sustancialmente los cálculos».

Y no ha tardado en comprobar cuánta razón tiene porque desde que firmó sus conclusiones -el 31 de julio- y cuando a penas faltan unas semanas para que la instrucción acabe en la Audiencia Nacional, dos países han enviado datos cruciales. Andorra ha comunicado el número de cinco cuentas relacionadas con los Pujol y desconocidas hasta el momento; Suiza ha revelado que ha encontrado un fondo de inversión perteneciente a la familia con 18 millones más procedente de «conductas corruptas». Y Hacienda ha descubierto que, con el entramado societario de Robert Ribes, un testaferro andorrano, la familia ocultó otros 9 millones en Panamá.

Probablemente el momento más llamativo de esta historia se produjo al principio, cuando salió a la luz aquella conversación entre la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola (JPF), Victoria Álvarez, y la dirigente del PP catalán Alicia Sánchez Camacho, grabada en el restaurante La Camarga de Barcelona por la agencia de Detectives Método 3 por encargo de los socialistas catalanes. Poco a poco empezó a saberse que aquella acusación que Pascual Maragall, entonces President, lanzó en 2005 en el Parlament a la cara de Jordi Pujol sobre el cobro de comisiones del 3% -y que después retiró- era una nimiedad al lado de lo que de verdad estaba ocurriendo.
Un contrato con EMTE contenía por adelantado los gastos de un viaje antes de hacerlo. Un 'post-it' (en la foto) demostró que esa cifra era el 5%CRÓNICA

Victoria Álvarez contó cómo JPF ingresaba dinero a espuertas en bancos andorranos y lo trasladaba a la antigua usanza, en el maletero del coche. Se supo que el clan, se hacía pasar por la Sagrada Familia en los bancos del país vecino, que Marta Ferrusola, la matriarca se hacía llamar la madre superiora y que, cuando quería trasladar dos millones de euros, pedía que le mandasen «dos misales». Y trascendió la colección de coches de lujo -salieron fotos del Lamborghini de más de 800.000 euros- que JPF había comprado a precio de ganga. Nada extraño en alguien que pasa el ticket del peaje la autopista a la empresa.

Pero el president seguía asegurando que todo aquel mundo de excesos en el que él no parecía encajar tenía su origen en la fortuna familiar, en la herencia que le dejó su padre y que había sido convenientemente administrada. Como hiciera con Maragall, de nuevo sacó las uñas desvergonzadamente en la comparecencia parlamentaria. «Si vas segando una parte de una rama, al final cae toda la rama y los nidos que hay en ella hasta caer el árbol entero», soltó.

BANCA CATALANA
Sin embargo, las investigaciones policiales no tuvieron inconveniente en remontarse hasta la raíz. Estas pesquisas niegan tajantemente que la herencia de Pujol y Ferrusola estén en la base del dinero de la familia. No hay ningún documento notarial que lo demuestre. Y se remontan a los tiempos de Banca Catalana en 1984 porque los investigadores creen que ésa es la base patrimonial de lo que después crecerá de forma exponencial. Explica los 600 millones de pesetas de la venta de la entidad y recoge los casi dos millones de un préstamo recibido por la familia no devuelto en un caso oscuro cuya investigación nunca convino políticamente, según el fiscal que la llevó a cabo.

A partir de ahí, los agentes han intentado desgranar cada operación, las grandes y las pequeñas. Porque aunque es cierto que hay operaciones de los Pujol en las que se manejan millones, la mayoría de los pagos son de cantidades modestas. Los investigadores afirman que «desde antaño la familia Pujol Ferrusola habría aprovechado su posición privilegiada en pro de acumular un patrimonio desmedido». Cobraban comisiones interviniendo en todos los departamentos y en todos los niveles de la Administración, una parte de las cuales pasaba a Convergència i Unió -JPF actuó como tesorero de la formación-mientras la otra era ingresada en sus cuentas en el extranjero. Hay fotografías de post it en los contratos donde se calcula el 5% de la inversión para donarla como coima.

Dos agendas personales de JPF, el más activo de todos en una familia que «se repartía los papeles», encierran más de 29 visitas a departamentos de la Generalitat, Fomento, Diputación... Hay una entrada de 8,3 millones de pesetas procedentes de la venta realizada por De la Rosa de un edificio a la Generalitat por un monto de 1.500 millones. Más tarde constan los 5,6 millones de euros obtenidos por «idear» y vender los vertederos de Guïlles y Vacamorta, instalaciones que se pusieron en marcha a pesar de estar plagadas de irregularidades, gracias a la intervención directa de los Pujol. Una operación que necesitó de todo un despliegue de ingeniería financiera para ocultar los ingresos: Andorra, Suiza y la empresa Nordics APS en Dinamarca participada por una sociedad domiciliada en la Isla de Man.

Pero el informe también contabiliza las comisiones más frecuentes, las más modestas, como la de 391.450,40 euros obtenida por los servicios contratados y no prestados en el caso ITV; o los 348.000 euros en concepto de colaboración en proyectos y concesiones de infraestructuras en México; o los 188.777 del proyecto de construcción de redes eléctricas en Gabón.

Como un modo de contextualizar la forma de conducirse de la familia Pujol, el informe de la UDEF recoge momentos especialmente delicados. El investigador llama la atención del juez sobre la relación entre Jordi Pujol Ferrusola y los hermanos Felip (consejero en el Govern) y Jordi Puig, socio suyo en algunos negocios. Según cuenta, Jordi Puig le debía a JPF 260.000 euros por, presuntamente, la inversión conjunta de un inmueble que se negaba a pagarle y éste se los reclamó a Felip.

El modo como se realiza la devolución final del dinero sugiere blanqueo de capitales a los policías que añaden: «Es factible que se utilizara dinero con proveniencia en otros tipos delictivos más graves como el tráfico de estupefacientes a gran escala atribuible a terceros». La UDEF aclara que Pujol no tiene nada que ver con la droga pero sugiere que su socio sí y que él lo sabía.

Los Pujol, según la investigación, usaron como testaferro a Juan Manuel Rosillo, un empresario de origen mexicano que llegó cuando las Olimpiadas, puso en marcha la construcción del barrio de diagonal Mar, fue condenado por defraudar a Hacienda 8,5 millones y acabó escapando a Panamá tras haber provocado en estado de embriaguez un accidente de tráfico en el que murió una persona. Vendieron apartamentos en Panamá a miembros de la mafia rusa que al sentirse engañados estuvieron a punto de darles un susto. Y se aliaron en Argentina, donde optaron a la gestión de tres casinos, con Isolux, cuyos responsables estuvieron involucrados en el caso de Los Cuadernos del Centeno, provocado por las notas que tomaba un taxista cada vez que acompañaba a un alto cargo del gobierno argentino a la sede de una gran constructora para recibir dádivas en metálico. La que fuera presidenta Cristina Kirchner fue investigada por haber cobrado más de 12,6 millones de dólares de Isolux.

La voracidad de los Pujol, según los informes policiales, no parece tener barreras. Relatan desde las dificultades que han tenido para obtener pruebas y testimonios por el temor de la gente a enfrentarse a ellos hasta algunos actos de chantaje. «En noviembre del año 2000, una de las principales mutuas de salud en Cataluña llamada L' Aliança fue sometida parcialmente a intervención administrativa por parte de la Generalitat con ocasión de sus irregularidades financieras. Sospechosamente, el Departamento de Economía levantó las restricciones gubernativas coincidiendo con la facturación por parte del holding Europraxis a esa mutua de 109.669,93 euros», describen.

Y es una voracidad que atribuyen también a la familia política. Según el testimonio de los antiguos propietarios de la empresa Focio, la Administración les hizo la vida imposible -les precintaron un parking para camiones, les declararon los terrenos inundables- hasta que cedieron y vendieron unas propiedades al Grupo Copisa, una de las múltiples empresas que recurrieron a los servicios de Jordi Pujol Ferrusola. Tras la escrituración tuvieron que pagar una intermediación que nunca había existido. «Apareció por la sede de la empresa Ramón Gironés, padre de Mercedes Gironés -ex esposa del mayor de los Pujol- para exigir el cobro de un 3% del importe total de la venta» de más de 30 millones de euros. Decidieron pagar un 1% .

Negocios madereros y hosteleros en México, ferroviarios en Marruecos, de suministros médicos en Uganda, de casinos en Argentina... No hay sector que se resista a cubrir de maná a la familia Pujol que ha hecho lo posible por impedir la acción de la Justicia -pagó un dineral a un testaferro para que mintiera al juez- y que no se deja arredrar. JPF fue acusado de evadir 14 millones en plena investigación y de intentar blanquear dinero desde Soto del Real. Los Pujol aseguran, sin embargo, que se van a hacer un Sandro Rosell y todo va a quedar en nada. Cosas de una familia que se cree todavía sagrada.

Derecha 'pija'; derecha 'obrera' (o lo que Vox pudo ser y no fue)
Estefania Molina El Confidencial 18 Agosto 2019

Me comentaba hace poco alguien del Partido Popular, a cuenta de lo difícil que fue entenderse con Vox en Murcia y la Comunidad de Madrid, que así como su líder Santiago Abascal "es sencillo, y aunque tiene esas ideas tan extremas..., 'Santi' es un tío del PP. Le conocemos bien, hemos compartido años de partido y actos con él", sus socios Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros le parecían a mi interlocutor personas con "una visión más elitista de la sociedad".

Y quizás la metáfora 'popular' resuma el progresivo declive que la demoscopia augura a Vox, tras el superciclo electoral de 2019. Es decir, que el partido ultra carece ya de una fuerte implantación obrerista de masas, al estilo del Frente Nacional, para rascar votos ante la desafección izquierdista —los 'banlieus' comunistas de la Francia de Macron— o del caladero socialista. A diferencia de Marine Le Pen, Vox se asienta ya sobre un 'target' más minoritario: ultraliberal, entre un nacionalismo épico y la extrema conservación social.

Tanto es así que culminado el rol de 'brazo corrector del PP' en el feudo de Ayuso en Madrid, la formación ultra tendrá difícil mantener sus 2,4 millones de votos, si Pedro Sánchez nos lleva a elecciones el 10-N. ¿De dónde los iba a sacar? Varios sondeos vaticinan que Vox remitiría en favor de los populares o la abstención, aun cuando en el horizonte la sentencia del 'procés' está por llegar.

Entre las explicaciones plausibles, sublima ahora si la pulsión 'voxita' fue sobredimensionada en su aparición. El caldo de cultivo era particular: los comicios andaluces del 2-D, sesgados por la desmovilización de la izquierda y el vector antiinmigración del campo andaluz. Temporalmente, incluso llegó tardío: medio año después de la elección de Pablo Casado y un año posterior al 1-O con el Govern secesionista en prisión (mientras ERC se presentaba al 28-A como la 'nueva CiU' en Madrid).

La estrategia es todo en política. Y sería poco esperable un resurgir masivo de Vox en unos años, a caballo de una eventual crisis económica. Atizando al PSOE, capitalizando el descrédito de Podemos (como haría Le Pen). Para eso estaría ya un PP curtido en gestión. Además, el programa de Vox —sistema mixto de pensiones, etc.— no pasaría por alto a las clases castigadas por la precariedad. De hecho, el partido buscó el voto obrero el pasado 26-M, tras no reparar en él el 28-A, sin éxito flagrante.

Que en política, como en la vida, algo raramente puede llegar a ser lo que de ninguna manera es. Y Vox en ningún caso vino a suplir 'el declive de Podemos', a cargar contra una "casta" en la sociedad, o a reprochar áticos a Guindos y chalés en Galapagar. Porque Abascal es, en esencia, el grito de rechazo a la moderación económica, moral, nacional… no de la izquierda, si no de la derecha "blanda" de Mariano Rajoy.

Así que 'nacer para perecer' es la paradoja que persigue a la formación ultra desde su entrada institucional. O bien, asumir un desgaste inmediato llevando a elecciones a PP-Cs por no aplicar su "batalla cultural". O bien, esperar tres o cuatro años como ariete incansable del PP, aunque transigiendo con un pragmatismo gubernativo que le debilita —aunque en el corto plazo sea difícil de cuantificar—. Esa es la senda que tomaron en Andalucía y ahora en Madrid.

Lo que sí deja ya la estela 'voxita' es lo que Fernando Sánchez-Dragó explica sobre su libro-entrevista a Abascal. "No quiere llegar a Moncloa él, sino sus ideas", resume el escritor sobre el elefante en la habitación de Ciudadanos y el PP. A la sazón, Vox sirvió para avivar las contradicciones de un Albert Rivera que estuvo muy cerca de 'sorpasar' al PP y a quien el auge patriótico se lo impidió. Y pese a todo, en el futuro será difícil que el partido ultra desaparezca de las instituciones abonado a su visibilidad.

A la postre, la faceta más elitizante de Vox quizás sea su visión de la sociedad. Lo que llaman "políticamente correcto" y que buscan combatir mediante la llamada "batalla cultural". Que en España, la lucha por la democracia liberal se entiende como síntoma de conquista de derechos (8-M, LGTBI...), lo que frenó a Vox en 24 escaños, en un país donde además la inmigración ha descendido a lo largo de 2019, pese a las ideas de un presunto efecto llamada.

El declive de Vox es el declive de España, así que no te olvides de votarlos
Nota del Editor 18 Agosto 2019

Si, y de paso recomienda a tus amigos del PP que entierren su partido causante de muchos de los problemas de aquejan a España.

Los Pujol: «fer país», hacerse ricos
roberto l. blanco valdés La Voz 18 Agosto 2019

Pujol fue presidente de la Generalitat veintitrés años: de 1980 al 2003. Durante ese cuarto de siglo -¡y un cuarto de siglo es mucho tiempo!- la idea central que marcó su ejecutoria fue la que se resumía en el lema Fer país. Una idea pretendidamente inocua bajo la que se escondía en realidad el proyecto de construcción nacional con el que los entonces emboscados separatistas pretendían sentar las bases de lo que luego habría de venir: el infausto procés que debía haber culminado en una Cataluña independiente.

El engaño histórico del nacionalismo catalán fue formidable: con una mano sostenía los gobiernos del PSOE o del PP a cambio de más poder y peloteaban al jefe del Estado, mientras con la otra horadaban sin desmayo todos los elementos de cohesión sin los cuales un Estado nación no puede persistir. Fue ese un ejercicio de deslealtad constitucional e institucional del que no existe en la Europa de posguerra ejemplo comparable.

Pero el inmenso engaño de Pujol no se limitó a inocular en la sociedad catalana el odio a España que hoy, por desgracia, es en una parte de aquella claramente perceptible. Al mismo tiempo que Pujol «hacía país», el honorable (sic), su mujer y sus siete hijos -todos imputados hoy por la Justicia- aprovechaban para hacerse un capitalito que ha resultado ser, según la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), un capitalazo: 290 millones de euros, es decir, la friolera de 48.000 millones de las antiguas pesetas.

La UDEF lo tiene claro: Pujol «habría desarrollado las funciones atribuibles a Andreu Viloca [extesorero de CDC] en cuanto a la recaudación del 3 %, u otros porcentajes, en los primeros gobiernos autonómicos catalanes, si bien habría derivado una parte sustancial del dinero al patrimonio de la familia Pujol Ferrusola […] No nos cabe duda de incardinar las conductas [de los miembros del clan Pujol] dentro del concepto de crimen organizado».

De ser acertadas las conclusiones de ese informe, lo que solo a los jueces toca acreditar, la muy inquietante pregunta es evidente: ¿cómo pudo mantenerse años y años una acción delictiva de tan portentosa envergadura pese a todos los controles existentes en las sociedades democráticas? La propia UDEF da la respuesta: «La familia [Pujol] habría aprovechado su posición privilegiada de ascendencia en la vida política/social/económica catalana en pro de acumular un patrimonio desmedido directamente relacionado con percepciones económicas fruto de conductas corruptas».

Y es que, para sus partidarios, el nacionalismo no es una ideología, sino una forma de verdad, algo mucho más cercano a la religión que a la política. Por eso, mientras censurar a los políticos no nacionalistas resulta parte esencial de la democracia, atreverse a hacer lo propio con los santones nacionalistas es como enmendar la plana a Dios. Pujol y su mujer lo sabían y muy pronto enseñaron a sus siete hijos esa lección elemental.

VOX asegura que el "riesgo de radicalización" en Cataluña "es real"
OKDIARIO 18 Agosto 2019

Ignacio Garriga, dirigente de VOX, ha afirmado de manera rotunda que su partido defenderá la libertad en todo el Estado y especialmente en Barcelona y Cataluña, "donde la creciente delincuencia, y donde el riesgo de radicalización es real".

Así lo ha expresado el diputado del partido de Santiago Abascal antes de comenzar el homenaje de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (Acvot) por el segundo aniversario del atentado yihadista en La Rambla el 17 de agosto de 2017. Ha señalado, además, que hay muchas mezquitas salafistas e imanes radicales, y ha alertado: "El enemigo lo tenemos en casa".

Acompañado del eurodiputado de VOX, Jorge Buxadé, Garriga también ha criticado las "teorías de la conspiración del separatismo, que lo único que pretende es sacar el foco del verdadero problema". Buxadé, por su parte, ha señalado que el separatismo catalán es una "secta".

Esta misma semana, desde VOX han exigido que se "cierre de todas las mezquitas fundamentalistas y la expulsión de los imanes radicales" para "prevenir atentados de corte islamista" como los ocurridos en el verano de 2017. Además, ha destacado que "el incremento descontrolado de la inmigración ilegal es un signo más de alerta" y que "la prueba" de que los dirigentes políticos no han "aprendido la lección" del terrorismo es que hay un "consenso" entre "todos" los partidos para que "miles de inmigrantes ilegales campen a sus anchas" en las calles.

"Los riegan con subvenciones aprobadas por los Parlamentos regionales, como el de Cataluña", ha afirmado el diputado de VOX por Barcelona. Garriga ha añadido que "ni (la alcaldesa de Barcelona) Ada Colau ni (el presidente de la Generalitat) Quim Torra transmiten tranquilidad o seguridad alguna". "Sólo hace falta ver cómo aumenta la delincuencia en Barcelona", ha apuntado.

Durante el homenaje de este sábado en la Ciudad Condal, los altos cargos de la Generalitat han acudido con lazos amarillos en las solapas de las americanas. Un hecho que ha levantado las críticas entre Ciudadanos, VOX y PP, todos han coincidido en que "no era día de lacitos", sino de mostrar unidad.


 


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