AGLI Recortes de Prensa   Viernes 23  Agosto 2019

El récord más triste de Sánchez que le convierte en el presidente más oscuro
ESdiario 23 Agosto 2019

El presidente en funciones esquiva como nadie el control del Congreso y del Senado: las cifras alcanzan cifras históricas y le confirman como el dirigente menos transparente en lustros.

Pedro Sánchez acumula un récord sin precedentes en España, pero no es para sentirse demasiado orgulloso: es el inquilino de Moncloa que lleva más tiempo sin someterse a ningún tipo de control ni en el Congreso ni en el Senado: medio año sin pasar por uno de los trances más genuinos de una democracia parlamentaria.

Con un agravante: lo hace con el menor grupo propio que nunca ha tenido un presidente en ejercicio, los apenas 80 diputados el inicio ahora reconvertidos, tras las Generales, a 123. El recuento lo hace La Razón, que pone cifras al espectáculo tras detallar las últimas cuestiones a las que tuvo a ben responder sobre cuestiones muy genéricas:

"Las tres preguntas, formuladas por Pablo Casado, Gabriel Rufián y Aitor Esteban, a las que Pedro Sánchez dio respuesta en el Congreso de los Diputados el pasado 27 de febrero. Desde ese día, el ahora presidente del Gobierno en funciones no ha vuelto a contestar a los partidos de la oposición", detalla.

Sánchez y su penoso concepto de democracia, participación y transparencia
"Ni en Pleno ni en Comisión Permanente. Casi seis meses sin que el jefe del Ejecutivo se someta al control parlamentario. Un total de 176 días hasta hoy, que es probable que se prolonguen durante, al menos, las próximas dos semanas", explica el rotativo.

Sin transparencia
Para ahondar en ese oscurantismo, el propio Consejo de Transparencia, dependiente técnicamente del Gobierno, ha tenido que denunciar la falta de la misma en La Moncloa. En concreto, triplica los incumplimientos previos de cualquier otro dirigente y ha llegado al punto de no responder siquiera a las resoluciones en algunos casos sonados.

Lo curioso es que el mismo Pedro Sánchez que esquiva ahora el control parlamentario exigía a su propio partido, cuando le depuso como secretario general y le llevó a dimitir como diputado, que obligara a Rajoy a comparecer en el Congreso para hablar de corrupción, algo que ya había hecho en incontables ocasiones en el parlamento e incluso en un juzgado.

¿Por qué PP, Cs y Vox se entienden después de las Elecciones pero no antes?
EDITORIAL ESdiario 23 Agosto 2019

Tiene poco sentido que los tres partidos desperdicien miles de votos por no llegar a acuerdos antes de acudir a las urnas que, después de votarse, sí están dispuestos a sellar, quizá tarde.

El centroderecha lleva desde 2015 sacando más votos en la práctica totalidad de las Elecciones que la izquierda, con diferencias además en el CIS que llegaron a alcanzar los cinco puntos justo antes de la moción de censura de Sánchez a Rajoy interpuesta en el verano de 2018.

Y sin embargo, la combinación de la división del voto entre distintas siglas y la disminución aparatosa del apoyo a Podemos permitieron que, en las Generales del pasado abril, el PSOE conquistara la victoria y Sánchez pareciera un líder hegemónico pese a lograr el mismo resultado que obligó a Rajoy a repetir los comicios en junio de 2016.

Sobrepremio al PSOE
Un solo dato refleja este fenómeno con una contundencia inapelable: la suma de votos de PP y Vox, sin contar incluso con Ciudadanos, tendría ahora mismo la mayoría absoluta que sin embargo tienen los socialistas, sobrepremiados por un sistema electoral que beneficia al más votado y hace perder muchas papeletas al resto: algo de lo que el PP no puede quejarse, pues en el pasado el beneficiario era él y no quiso cambiarlo.

No tiene sentido que PP y Cs se entiendan después de las Elecciones pero no antes, con Vox incluido

En todo caso, y un contexto de posible visita a las urnas el próximo noviembre, los tres partidos del centroderecha tienen la obligación de estar a la altura de sus votantes y de intentar, por todos los medios, que su representación en el Congreso y el Senado sea acorde con la dimensión de los votos recibidos.

Madrid y Murcia como ejemplo
Para eso los populares han lanzado la idea de "España Suma", una coalición preelectoral que refleje antes de ir a votar lo que, en realidad, ya está pasando en muchos lugares cuando ya se ha votado: tiene poco sentido que PP, Cs y Vox se entiendan en Madrid o Murcia, por citar dos ejemplos, pero que sean incapaces de hacer de manera previa para sortear los efectos más perversos de la Ley D'Hont.

Los 123 diputados de Sánchez le hicieron vencedor y le legitiman sin duda para la presidencia, pero además demuestran el modesto resultado que el PSOE ha de lograr para ganar al resto si acude dividido a las Elecciones. Quizá PP, Cs y Vox pierdan algo de su identidad por aliarse de antemano, pero sin duda harán más justicia a lo que esperan sus votantes.

La solución es Vox
Nota del Editor 23 Agosto 2019

Siguen los desmemoriados en reavivar a quienes nos han empujado a esta situción extrema que sólo Vox es capaz de resolver. Por responsabilidad hay que votar a Vox.

Cálculos en el aire de Pedro Sánchez
 La Razon 23 Agosto 2019

Las respuestas acerbas de los portavoces del PSOE a las últimas propuestas de pacto de Podemos, que contrastan con los gestos de apaciguamiento de la izquierda radical –sólo hay que ver el bajo tono con que el partido de Pablo Iglesias ha reaccionado a las advertencias de sanciones a la ONG «Open Arms» por parte de la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, y a su negativa a apoyar la comparecencia de Pedro Sánchez ante el Parlamento–, abunda en la idea de que el presidente del Ejecutivo en funciones y candidato a la investidura ya tiene decidido afrontar una repetición de elecciones en el caso, probable, de que no consiga el apoyo podemita sin otras contrapartidas que una mera declaración programática.

Sin duda, Pedro Sánchez cuenta con el temor de los de Pablo Iglesias a sufrir un nuevo descalabro electoral, que sería más acusado si se impone el relato socialista que transfiere la responsabilidad de la llamada a las urnas al resto de los partidos del arco parlamentario, pero, especialmente a los de su mismo espectro ideológico, para forzar la mano a Iglesias. Es un cálculo que, sistemáticamente, viene reforzando el presidente socialista del CIS, José Félix Tezanos, con sus encuestas de intención de voto, pero que puede resultar erróneo y meter a España en un bucle político.

Porque, a diferencia de la «cocina» de Tezanos, otros análisis sociológicos, como los que lleva a cabo «NC Report» para LA RAZÓN, señalan la existencia de imponderables, como es la abstención, como uno de los factores que pueden echar por tierra las previsiones optimistas del candidato Sánchez. En efecto, la tendencia que apuntan desde el pasado mes de junio la mayoría de los sondeos de opinión es a una mayor desmovilización electoral de la izquierda en el caso de una repetición de las elecciones generales, que podría costar hasta 800.000 votos a estos partidos y, también, a los nacionalistas. La causa hay que buscarla en un descenso general de la participación de más de cuatro puntos porcentuales, elevando la abstención hasta el 32,4 por ciento del censo electoral.

Por supuesto, los partidos del centro y la derecha también se verían afectados, pero en menor manera: perderían 400.000 votos. Aunque hay que tener en cuenta que se trata de sondeos alejados en el tiempo, tres meses, de la hipotética convocatoria a las urnas, lo cierto es que, como señalábamos al principio, la tendencia apunta en esa dirección. Entre las razones que la explican, estaría la pérdida de eficacia movilizadora del fenómeno VOX, que fue magnificado, y manipulado, por el PSOE en la última campaña electoral y, ciertamente, consiguió su objetivo, puesto que en Abril se registró la mayor afluencia a las urnas desde 2004 y la sexta participación más alta de la historia democrática, pero también el cansancio de los electores de la izquierda ante el espectáculo de unos líderes políticos incapaces de llegar a un acuerdo.

Además, la abstención incidiría más en los votantes socialistas que en los de Unidas Podemos, y prácticamente no afectaría al Partido Popular, siempre de acuerdo a los sondeos. Si bien la fragmentación del voto de centro derecha seguiría lastrando las expectativas de este sector ideológico, la suma de los de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal, más los regionalistas de Navarra y Canarias, superaría en 60.000 sufragios a los del PSOE, Podemos y sus confluencias, y los nacionalistas catalanes y vascos. Es decir, que en el mejor de los casos, Pedro Sánchez conseguiría, tal vez, mejorar algo sus posiciones a costa de Pablo Iglesias, pero volvería a encontrarse en la misma situación de necesidad. Y, a todo esto, cuando ya sólo falta un mes para certificar el fracaso de su candidatura, sin que pueda hablarse de una voluntad firme de llegar a un pacto ni con Unidas Podemos ni con Ciudadanos.

Asaltar los cielos
Samuel Vázquez / CdV esdiario 23 Agosto 2019

El autor rememora el auge y caída de Pablo Iglesias, con una curiosa teoría sobre cómo fue usado y qué ha quedado de aquel legado instalado peligrosamente en la sociedad.

No sé si ustedes lo recuerdan pero en el amanecer de Podemos lo jóvenes burgueses que venían a tomar el cielo por asalto repetían un mantra constantemente: la deuda es ilegítima, no la reconocemos y cuando lleguemos al poder no la pagaremos porque ese dinero se necesita para políticas sociales.

Cinco años después de la enésima revolución patrocinada desde el poder para que el efecto rebaño haga mucho más fácil manejar el descontento, de lo único que han podido presumir por twitter esos mismos jóvenes después del mandato de gobierno de Manuela Carmena es de que la alcaldesa ha reducido la deuda.

Goebbels y Gramsci crearon los aparatos de propaganda más efectivos que conoció el siglo XX, y entre sus máximas estaba la de la perversión del lenguaje: si lo hacen los otros “los recortes matan”, si lo hacen los míos se llama “reducción de deuda”.

La cuenta corriente
Querían asaltar los cielos pero sólo traían debajo del brazo una escalera de pintor vieja. Hoy en España gobierna el mismo partido que gobernaba cuando estalló el 15M, y en Madrid ¿quién gobierna?, el mismo partido que gobernaba cuando estalló el 15M. Disidencia controlada, otra victoria del poder.

¿Qué es lo que ha cambiado entonces?, pues básicamente la cuenta corriente de aquellos un poco más listos a los que el establishment puso el altavoz en la mano para que guiara al rebaño y luego pagó con 30 monedas de plata. El líder de la revolución tiene ahora un marquesado.

No hay mayor victoria del establishment de poder que hacer creer cada cierto tiempo a una generación que está iniciando una revolución que va a cambiar el mundo para que al final no cambie nada.

Sánchez, ¿el último tirano?
Cómo se escogió al líder no fue baladí, un intelectual de baratillo desconocido para el gran público pero no para ellos. Tertuliano de televisiones como Intereconomía o La 13 donde se llevaba autenticas tundas de opinadores como Jiménez Losantos, incluida aquella mítica frase de “me recuerdas a mí cuando era gilipollas”.

Mileurista recién salido de la cafetería de la facul que se desempeñaba como profesor sustituto de una asignatura para dar una baja en la facultad donde mandaban los suyos, la Complutense de Madrid, que fueron quienes le enchufaron. Jamás obtuvo plaza alguna por méritos.

Roma no paga traidores pero el poder en España sí, vayan a ver su choza y verán como sí. Puede que haya dos o tres personas que conocieran que el final del movimiento que iba a cambiarlo todo sería el de no cambiar nada, el resto se ha ido tirando del barco de una u otra manera según han ido descubriendo el engaño en el que es ya el mayor Juego de Tronos de la política en democracia.

La historia es así: los tiempos eran malos para el socialismo que iba a cosechar la mayor derrota de su historia, y se temía la desaparición del partido como en Italia, así que se movilizó a la parte más manipulable de la sociedad en la calle para que en vez de quedarse en casa fueran a votar, no por el PSOE pero sí para cualquier muleta que les permitiera sobrevivir.

Cinco años después de la enésima revolución patrocinada desde el poder para que el efecto rebaño haga mucho más fácil manejar el descontento

La idea era asaltar Izquierda Unida, pero los antaño comunistas eran ya una pieza más del juego del poder político y la vieja guardia no entendía de ideas, sólo de poltronas, así que no se dejaron.

No obstante IU dobló sus votos después de la epopeya de indignación dirigida desde arriba, y en el papel de engañados, como siempre, los de abajo.Eso permitió entre otras cosas no perder Andalucía, lo que se había considerado un punto de no retorno.

Pero la chavalería rebelde decidió ir por libre, y si antes les manipulaban unos, ahora con las huestes de Mariano ya en el poder serían manipulados por los otros. El PP rescató una televisión que estaba a punto de cerrar y en quiebra, y les dejaron salir mañana, tarde y noche como a Emilio Aragón en el Telecinco de los 90.

Nuevo objetivo: dividir a la izquierda, y menguar las fuerzas del partido eterno rival: el PSOE. Cuando vieron que el monstruo crecía demasiado y una serie de alcaldías de ciudades importantes dieron la voz de alarma pasaron al plan B, esas mismas televisiones que antes ponían la alfombra roja, ahora se tornaban críticas.

Sabían que la pieza era caza menor, y también sabían que la revolución no era más que esa pieza menuda y con coleta. No dejaría el poder nunca, como todo comunista ansía el poder por encima de todo y jamás lo dejará aunque todo se derrumbe a su alrededor.

El megáfono
Sea como fuere los jóvenes siempre estuvieron manipulados, por unos u otros. Desde el cole, deberíamos ya informar a nuestros chavales que la política denosta el liberalismo porque 40 millones de personas en su libertad individual somos invencibles, pero colectivizados en rebaño sólo hace falta dominar al que lleva el megáfono, el resto sólo repite los eslóganes del líder.

La situación actual es de esperpento, las huelgas y manifestaciones que desde aquella de los artesanos del Valle de los Reyes contra Ramsés siempre han sido contra el poder, se hacen ahora de la mano de este.

El poder de control del estado es ya incontrolable. Puedes ver una manifestación feminista y en la pancarta de cabeza al gobierno en pleno… y ningún joven se hace preguntas. Así los quieren.

La autoinfligida degradación de Barcelona
EDITORIAL  Libertad Digital 23 Agosto 2019

La Ciudad Condal es ya un ejemplo formidable de los estragos que pueden causar unos gobernantes pésimos; de cómo una clase política lamentable y un marco ideológico aún más nocivo son capaces de socavar la convivencia e infligir daños tremendos al bienestar social.

Barcelona es una ciudad que, en principio, lo tiene todo para ser en uno de los centros neurálgicos de Europa, y de hecho no ha sido infrecuente verla en ránkings de referencia para inversores, creadores, profesionales liberales y turistas. Sin embargo, la Barcelona que aparece de unos años a esta parte en los medios –nacionales e internacionales– es una ciudad bien distinta; una ciudad desquiciada, sometida a una tensión insoportable por un nacionalismo asilvestrado y liberticida y por unos niveles de delincuencia verdaderamente estupefacientes.

La crisis de seguridad que vive la capital catalana, que ya provoca alertas diplomáticas y por supuesto ha llegado a las portadas de los grandes medios internacionales, es consecuencia directa del fanatismo ideológico de sus elites políticas, que les lleva a despreciar todo lo que no tiene que ver con el desafío separatista al Estado de Derecho y a alentar fenómenos contraculturales y antisistema que, cómo sorprenderse, se les acaban volviendo en contra. La descalificable Ada Colau, personaje nefasto donde los haya, ya no presume tanto de outsider.

Colau y sus semejantes están demostrando una incapacidad espeluznante para gestionar una ciudad como Barcelona, que no deja de degradarse –y arrastrar por el fango su hasta hace sólo unos años extraordinaria imagen internacional– mientras ellos andan excitando la turismofobia, jugando a la política global con un oportunismo repugnante a cuenta de temas como la crisis migratoria y haciendo el caldo gordo a los golpistas que están convirtiendo Cataluña en un erial supremacista. Cuánto daño están haciendo estos indeseables.

Barcelona está siendo víctima de dos ideologías realmente peligrosas, sobre todo cuando van de la mano: el nacionalismo y el altermundismo anticapitalista. Lo peor es que este estado de cosas no parece tener remedio en el futuro previsible, como puede temerse cualquiera que eche un vistazo a los resultados de las muy recientes elecciones municipales en la Ciudad Condal. Barcelona está en el despeñadero, pero no porque así lo haya dispuesto divinidad alguna ni porque haya tenido una descomunal mala suerte en forma de desastres naturales o hecatombes similares con escasa o nula intervención humana, sino porque ahí la han puesto los propios barceloneses y sus muy votados representantes electos. Eso es lo descorazonador, eso es lo trágico y a eso es a lo que ellos mismos, los barceloneses, han de poner remedio si quieren que su ciudad vuelva a ser objeto de admiración internacional.

Y pasa lo que pasa
El deterioro de la seguridad en Barcelona no viene del cielo
Luis Ventoso ABC 23 Agosto 2019

Algunas historias se cuentan mal, o a medias. Por ejemplo, cuando en Cataluña se evoca el exitazo de Barcelona 92 suele venderse como un logro estrictamente local. Y sin duda los barceloneses, empezando por Maragall y Samaranch, desempeñaron un rol estelar. Pero Barcelona no era una ciudad flotando en el espacio sideral. Sus Juegos Olímpicos constituyeron también una enorme y onerosa operación de Estado, sufragada por todos los españoles. Un proyecto nacional que ilusionó a todo el país y que fue respaldado al máximo por la Corona del Rey Juan Carlos y el Gobierno de Felipe González. Ese esfuerzo de toda España obtuvo excelentes resultados. Barcelona, siempre encantadora y sugerente, pero ahora recién bruñida y modernizada por el pastón olímpico, se convirtió en un logo universal, el «icono de lo cool», un imán que atrajo a todo el planeta.

Los réditos de aquella formidable operación de márketing se han prolongado durante más de dos décadas. Barcelona semejaba una marca irrompible. Pero cuando parte de un pueblo pierde la brújula, abraza el desorden, cree que pisotear las leyes es súper chachi y que las normas son una gañanada de los fachosos de «Madrit», el resultado puede ser que la convivencia se enrarezca, el orden público se deteriore y la imagen maravillosa comience a apolillarse. Como español que admira la segunda de nuestras ciudades y la considera una de las tres más hermosas del país, me da rabia que Barcelona sea presentada por la BBC, por los dos mayores medios alemanes y por la diplomacia de Estados Unidos como una ciudad de riesgo para sus visitantes. Pero lo hemos ganado a pulso: los robos con violencia han aumentado un 30%, el paisanaje antisistema se ha vuelto endémico y hasta se han disparado los homicidios.

Ada Colau, una hija de soriana que da coba a los independentistas, incapaz de acabar su carrera universitaria y de pírrica experiencia laboral, distrajo toda su juventud como activista antisistema. No había manifa sin nuestra Ada: la lucha contra las cumbres del G-8, el No a la Guerra, el No a los desahucios. Ada como okupa. Ada disfrazada de Súper Woman contra los malvados propietarios de viviendas. Ada contra la invasión turística (de la que vive su ciudad). Situar al frente de la segunda metrópoli española a una resentida pro-okupa y enemiga de los empresarios no fue la mejor idea. Barcelona derivó en parque temático de manteros y okupas. La tolerancia mal entendida de Colau, que se llama aparcar las leyes, supuso un abono perfecto para chorizos, carteristas, trapicheros y navajeros. Y solo ahora, al ver que la prensa internacional denuncia la cara fea de la ciudad bonita, se empieza a llorar sobre la leche derramada...

Tampoco ayuda a crear un clima de orden y convivencia el disfrutar de un Gobierno autonómico que predica el odio al vecino y la burla a las leyes, que se encoge de hombros y sonríe zorruno cuando sus jóvenes vándalos separatistas cortan trenes y carreteras. Barcelona paga una atmósfera política muy concreta. Está en manos de los catalanes decir basta y girar.

¿Democracia u oligarquía?
Mientras continuemos engordando el Estado, las oligarquías —viejas o nuevas— adquirirán cada vez mayor poder
Juan Ramón Rallo El Confidencial 23 Agosto 2019

A la hora de organizar el poder político, existen tres alternativas muy generales: que gobierne uno (tiranía), que gobiernen algunos (oligarquía) y que gobiernen todos (democracia). En nuestros tiempos, la democracia se ha convertido no solo en el sistema político predominante dentro del mundo occidental, sino en un sistema político hiperlegitimado: tan es así que, apelando a la carta democrática, no solo se justifica su superioridad intrínseca frente a otros sistemas políticos rivales, sino también la extensión de sus ámbitos competenciales. No solo se trata de que la democracia sea mejor que la tiranía o que la oligarquía, sino que además es el receptáculo último de soberanía y, por tanto, posee la legitimidad para hacer lo que le dé la gana.

El liberalismo reconoce que la democracia tiene ventajas formales frente a otras formas de organización del poder político (en esencia: que, bajo ciertas condiciones, permite una tutela más inmediata de los gobernantes por parte de los gobernados y, en su caso, una sustitución pacífica de los primeros tras la censura de los segundos), pero también pone de manifiesto sus riesgos (la ilusión de que el pueblo es un sujeto soberano de derecho que se autogobierna) y, por tanto, la consecuente necesidad de establecer estrictos límites al funcionamiento de la democracia para que no degenere en una tiranía de la mayoría (separación de poderes y carta de derechos fundamentales del individuo).

Pero hoy no vivimos en una era liberal y, por tanto, el discurso de que la democracia está hiperlegitimada para tomar cualquier decisión por ser una expresión de la 'voluntad del pueblo' se ha convertido en un dogma de fe dentro de nuestras sociedades: los designios de la población son ley (pese a que las leyes deberían existir para proteger los derechos de las personas frente a otras personas o colectivos). Pero ¿qué sucedería con ese imaginario colectivo hiperlegitimador de las democracias si, en el fondo, las democracias solo fueran oligarquías enmascaradas?

En 2014, los politólogos Martin Gilens y Benjamin I. Page publicaron un famoso estudio en el que mostraban que las políticas públicas desarrolladas por la democracia estadounidense no respondían a las preferencias o a los intereses del votante medio sino, más bien, a los de las élites económicas (definidas como el 10% de la población con mayor renta) o a los de los grupos de presión organizados. Y aunque el estudio fue ulteriormente matizado, lo que en todo caso sí parece asentado es que las élites y los grupos de presión cuentan con una influencia desproporcionadamente alta sobre las políticas públicas. En este supuesto, pues, la democracia idealizada —todos gobernamos todo— degeneraría en oligarquía —unos pocos gobiernan todo— debido a la captura del gobernante por determinados colectivos organizados y especializados en esa captura: el defecto del sistema residiría en el sufragio activo, esto es, en cómo las preferencias del 'demos' se trasladan a políticas públicas concretas.

Ahora bien, existe una segunda razón que podría llevar a que una democracia degenerara en oligarquía: que los gobernantes siempre salgan desproporcionadamente elegidos de un reducido grupo de ciudadanos y que, por tanto, el poder efectivo lo ejerza, en última instancia, siempre la misma élite privilegiada. En este caso, la tacha democrática no residiría en el sufragio activo sino en el sufragio pasivo, esto es, en quienes terminan siendo escogidos para gobernar. Pues bien, en un reciente estudio, los politólogos Daniel Thompson, Andrew Hall y Jesse Yoder, así como el economista James Feigenbaum, han revelado que los políticos estadounidenses suelen proceder de entornos económicos y culturales muy superiores a los de la media de población: no es que la renta familiar o su nivel educativo sean los únicos factores determinantes del éxito de una carrera política, pero sí son factores que sesgan la selección de la clase dirigente.

Por supuesto, uno podría interpretar benignamente estas desviaciones del ideal democrático: si las élites están mejor informadas que el ciudadano medio, será lógico y positivo que las políticas públicas sean más coincidentes con sus preferencias; asimismo, si aspiramos a que los gobernantes estén altamente preparados para desempeñar su labor, debería resultar razonable que estos procedan de aquellas minorías sociales mejor educadas y más cualificadas. Sin embargo, también sería del todo ingenuo no reconocer los enormes riesgos que existen en estas desviaciones del ideal democrático: en concreto, el riesgo de que quien gobierne sea exclusivamente una reducida élite y que, justo por ello, lo haga solo para sí misma y a costa del resto de la población (en su momento, por ejemplo, ya denunciamos el nefasto papel de los 'lobbies' dentro de la economía). Es decir, desgraciadamente, hay un elevado riesgo de que no estemos ante imperfecciones menores del ideal democrático sino ante una genuina oligarquización del poder político.

Dos posibilidades
Llegados a este punto, y como de costumbre, caben dos posibilidades. La primera es la alternativa populista: aquella que apuesta por reorientar nuestras falsas democracias hacia los auténticos intereses del 'pueblo'. O dicho de otro modo, alterar radicalmente el proceso de selección de los gobernantes y, sobre todo, la agenda que estos traten de desarrollar. El principal problema al que se enfrenta esta alternativa populista es que inevitablemente termina degenerando en una nueva oligarquía: en toda sociedad, siempre habrá gente con mayor inteligencia, tiempo libre, recursos, locuacidad, conocimientos o pasión por mandar que el resto y, por tanto, esta gente tenderá a poseer una mayor influencia sobre la determinación de las políticas públicas y sobre la selección de los encargados de aplicarlas. El populismo, en suma, no busca realmente acabar con la oligarquía para restablecer la democracia, sino usar el reclamo de la democracia para acabar con una oligarquía e instaurar otra. Sustituir la casta por una neocasta. No otro, por cierto, es el mensaje de fondo de la famosa 'ley de hierro de las oligarquías': quienes terminan ejerciendo el poder dentro de cualquier grupo siempre son unas minorías profesionalizadas.

La segunda alternativa es la liberal: habida cuenta de que el poder del Estado siempre tenderá a concentrarse de manera relativamente oligárquica —pues siempre tenderá a emerger un grupo especializado en dirigir el Estado y en orientarlo hacia la satisfacción de sus intereses y necesidades—, convendrá minimizar las competencias de ese Estado para, a su vez, minimizar el poder político de la oligarquía. En lugar de buscar que todos gobernemos todo —volviendo necesaria la existencia de una clase gobernante escogida por una minoría de entre una minoría—, cada cual debería gobernarse a sí mismo en tantos asuntos como resultara posible. De ese modo, no solo pondríamos un coto competencial al poder político de las oligarquías, sino que también resultaría mucho más fácil fiscalizarlas por parte del resto de ciudadanos. Cuanto mayor sea el Estado, más potencialmente dañina será la oligarquía que lo maneje y, a su vez, más difícilmente controlable será esa oligarquía por parte de la ciudadanía. El ideal de democracia solo es alcanzable dentro de un orden político liberal en el que se reduzcan al mínimo los asuntos que deben ser deliberados y votados entre todos. Mientras continuemos engordando el Estado, las oligarquías —viejas o nuevas— adquirirán cada vez mayor poder.

La (des)Memoria Histórica
Francisco Vázquez y Vázquez ABC 23 Agosto 2019

Pocas veces concurren en el mismo día dos acontecimientos históricos tan relevantes para España como los sucedidos en este 23 de agosto, aunque en años diferentes, concretamente el primero en 1936, año del inicio de nuestra Guerra Civil, y el segundo en 1939, año del final de la contienda. Traigo a colación estas dos efemérides porque ambas ponen en evidencia el desatino que representa el sectario y totalitario proceso de la «Memoria Histórica», impulsado por el Gobierno del actual PSOE, en su afán de quebrar el principal fruto de la Transición democrática, que no fue otro que el gran acuerdo de la reconciliación nacional plasmado en la aprobación de la Constitución de 1978, eventos todos ellos coprotagonizados por el antiguo PSOE, un partido ideológicamente distinto, cuyas patrióticas políticas de entonces son sometidas a revisión por quienes hoy ocupan (¿okupan?) la dirección socialista.

El primer hecho ocurre en la madrugada del 23 de agosto de 1936. En la cárcel Modelo de Madrid son asesinados significados militares y políticos, alrededor de treinta personas de entre los centenares que se encontraban detenidas por las autoridades republicanas, incapaces de impedir la toma de la prisión por una turba de milicianos anarquistas, comandados por el pistolero Felipe Sandoval, un criminal que fue el máximo responsable de la checa cenetista ubicada en el madrileño Cine Europa. La repercusión internacional de estas ejecuciones fue tremenda. El cuerpo diplomático extranjero amenazó con retirar a los embajadores de Madrid, denunciando la negligencia de las autoridades responsables, como el director general de Prisiones, Villar Gómez; el de Seguridad, Muñoz Martínez, o el ministro de Gobernación, general Pozas.

Muchos dirigentes republicanos quedaron conmocionados al enterarse. El presidente del Gobierno, el moderado José Giral, lloró, y el presidente de la República, Manuel Azaña, se planteó el dimitir, exclamando: «Me asquea la sangre, estoy hasta aquí [dijo señalándose el cuello], nos ahogará a todos».

Entre los asesinados se encontraban ilustres e históricas figuras republicanas, como los exministros Martínez Velasco, Rico Avello o Álvarez Valdés, o el fundador de la Unión Republicana y expresidente del Congreso, Melquiades Álvarez. Son republicanos asesinados por republicanos. Y conforme a la maniquea revisión histórica del presente, las preguntas surgen de inmediato: ¿se pueden reivindicar las figuras de las víctimas?; ¿se puede condenar a sus asesinos?; ¿son ilegítimos los juicios que condenaron a los criminales?...

Es más, ¿se me puede condenar a mí por exaltación del fascismo si denuncio que, además de pasividad, hubo también en algunas autoridades republicanas la sospecha de que incurrieron en complicidades y connivencias? Porque lo cierto es que a los pocos días se repiten los hechos y el 10 de septiembre de 1936, en la carbonera de la cárcel de Porlier, son ejecutados el diputado y exsubsecretario Rey Mora y el exministro de Marina Gerardo Abad Conde, histórico y ejemplar republicano, que entre otros cargos ejerció brillantemente el de alcalde de mi ciudad, La Coruña. La autoría de sus asesinatos se atribuyó, entre otros, a los milicianos comunistas Manuel Lázaro, Mariano Gutiérrez Albaladejo y Braulio Sánchez Mayoral, alguno de ellos incluido en la lista previa de víctimas del franquismo que preveía homenajear el Ayuntamiento podemita de la señora Carmena, también militante comunista.

Y para redondear la ignominia, poco más de dos meses después, entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre, en el conjunto de las cárceles madrileñas se llevan a cabo unas 33 sacas de prisioneros, que le cuestan la vida a más de 4.000 personas, ejecutadas en las matanzas de Paracuellos y Torrejón, horror que solo termina cuando se le encomienda la vigilancia de las prisiones al anarquista Melchor Rodríguez, conocido como el «ángel rojo», el cual sencillamente cumple con su deber.

Terror rojo y terror azul. Paracuellos y Badajoz. Todos en algún momento fueron víctimas o verdugos. Y hoy, ochenta años después, se pretende que nuevamente vuelva a haber vencedores y vencidos, condenando a unos sí y a otros no por los mismos hechos. Veamos si no, el segundo de los acontecimientos. Tres años más tarde, el 23 de agosto de 1939, se firma en Moscú el tratado de no agresión entre la Alemania nazi y la Rusia comunista, entre Hitler y Stalin, que personalmente asiste a la rúbrica oficial del pacto. Pocos ejemplos en la historia podemos encontrar de una degradación moral e ideológica tan oportunista como la protagonizada por los nazis y los comunistas, quienes además ocultaron al mundo un anexo que contenía un protocolo secreto por el que se repartían Polonia y los Estados Bálticos. Ocho días después, el 1 de septiembre, se inicia la II Guerra Mundial y durante ¡669 días! el comunismo es el principal aliado de Hitler. Y digo bien el comunismo. Por ejemplo, los comunistas franceses califican el esfuerzo bélico de su patria como propio de una potencia imperialista y exigen la paz con Alemania. No son ajenos los comunistas españoles a esta vergonzosa traición, producida tan solo cinco meses después del fin de la Guerra Civil. Sus ataques, como siempre, van dirigidos contra los socialdemócratas, no contra sus nuevos aliados, los nazis. Dolores Ibárruri califica de imperialistas a ingleses y franceses. El 18 de febrero de 1940 justifica la invasión y el reparto de Polonia, casi en las mismas fechas en las que policía secreta soviética, la NKVD, asesinaba en la fosas de Katyn, de un tiro en la nuca, a más de 22.000 oficiales del ejército y otros profesionales polacos, comprometidos con sus aliados de las SS nazis.

Y yo pregunto, ¿conforme a la ley de Memoria Histórica, no deberían las Cortes españoles aprobar una ley condenatoria de estos hechos y alianzas? Es lo que se viene haciendo cuando afecta a las mismas situaciones en colectivos y hechos de distinto signo. ¿No se debería también investigar y condenar a los maquis y exiliados comunistas para saber sus responsabilidades los 669 días que fueron aliados de los nazis? Lo cierto es que la propaganda comunista ha conseguido mantener oculto este episodio, posiblemente para no hacer cierto el axioma del gran dramaturgo español asesinado en Paracuellos, Pedro Muñoz Seca, que escribió una obra titulada «Los extremeños se tocan».

Todo este revanchismo alentado desde el Gobierno sanchista nos retrotrae a los españoles a 1939, ya que los mismos discursos y políticas de entonces son los que hoy se aplican, simplemente invirtiendo los términos: la Ley de Memoria Histórica sustituye a la Ley de Represión del Comunismo y la Masonería. Mientras que el Tribunal de Orden Público es reemplazado por las propuestas de la llamada «Comisión de la verdad». No es una memoria para todos.

Parafraseando al presidente Roosevelt en su discurso al Congreso estadounidense con motivo del ataque japonés a Pearl Harbor, podíamos decir que en la historia de España el 23 de agosto «es una fecha que vivirá en la infamia».
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Francisco Vázquez y Vázquez fue alcalde de La Coruña y Embajador de España.

El antisemitismo y el origen de la crisis de Europa
ISIDRO GONZÁLEZ El Mundo 23 Agosto 2019

El autor realiza un exhaustivo repaso histórico por el origen de la crisis cultural que sufrió Europa en el siglo XIX y cómo a partir de ella nació un odio judeófobo que acabó en el Holocausto

Recientemente este diario publicaba una lista sucinta pero muy significativa de los casos de judeofobia en la Europa actual. Pareciera que este fenómeno es un hecho aislado, acotado en el tiempo. Nada más lejos de la realidad. El problema, que se inicia ya en el siglo XIX, aunque hunde sus raíces en los anteriores, desembocó en la gran tragedia del Holocausto. Pero como escribió Cicerón "quien no conoce su historia está condenado a ser un niño". El médico judeo ruso Leo Pinsker, una de las tantas víctimas que sufrió las consecuencias del antisemitismo al ser rechazado en la Universidad por su condición de judío, escribía en 1884 en su libro Autoemancipación: "El judío es para los vivos un muerto, para los nativos, un extraño, para los sedentarios, un vagabundo, para los pobres, un explotador y millonario, para los patriotas, un expatriado y para las clases sociales, un competidor aborrecido".

¿Qué argumentos utilizaban los perseguidores de los judíos? Simplemente se les consideraba como extraños y enemigos de su patria en todas sus variables, como expuso Pinsker. Surge pues una gran paradoja que está basada en un dualismo ambivalente que podríamos enunciar así: ¿Por qué se persigue a aquellos que han contribuido tan decisivamente al florecimiento de la cultura y la ciencia en Europa, de la que tan orgullosos nos sentimos? Basta echar una ojeada para ver que en cierta medida las crisis del XIX tienen una proyección en la actual, aunque en otros parámetros.

Porque la Europa de la segunda mitad del XIX sufre una gran crisis de identidad. Los nacionalismos, compañeros inseparables del populismo, buscan el chivo expiatorio en los judíos, que perturbaban, según ellos, el logro de sus fines. El mismo lenguaje se hizo viral y se acuñaron términos que quedaron como fotos fijas: pogrom y antisemitismo. El primero es ruso, significa motín, revuelta, pero instintivamente se atribuye a la persecución de los judíos. El otro nace en la historiografía alemana del XIX acuñado por el historiador Wilhem Marr. El vocablo genéricamente se refiere a los semitas, pero se sobreentiende que está dirigido a los judíos.

El fenómeno se desarrolló sobre tres áreas importantes: El Imperio ruso, Prusia, que más tarde sería Alemania, y Francia. Rusia, con su paneslavismo religioso ortodoxo, pretendía la conformación de un Estado basado en la unión de la etnia y la religión y fijó como enemigos a los judíos. Ahí están los pogroms de Kiev y Odessa de 1881-1882. Enseguida, el odio irradia a países vecinos como Polonia y varias naciones eslavas, como se recoge magistralmente en la película El violinista en el tejado, de Norman Jewison. De las persecuciones se pasó a las leyendas y las calumnias, cristalizadas en los famosos Protocolos de los Sabios de Sion, propagados por la Ojrana, la policía secreta rusa, siendo su autor Sergio Nilus, que quedaron como un tópico de difícil desmitificación, y en los libelos de sangre y las acusaciones de crímenes rituales, como refleja El Proceso, la película dirigida por G.W. Pabst, con guión de Rudolf Brunngraber.

En Alemania el antisemitismo surge ya en la época previa a la unificación de 1870, que tuvo un soporte ideológico y político en la identificación de la etnia y la nación -que se traslada al vocabulario habitual con el nombre de pangermanismo- a la que sirvió de condicionante una corriente nacionalista paneuropea: la llamada Primavera de los pueblos, iniciada en 1848 y según la cual "Alemania aún no se había unificado ni era una nación grande porque había elementos que la distorsionaban: los judíos". Enseguida, emerge desafiante una gran contradicción: la gran cultura alemana estaba sustentada en parte por los judíos, es decir, querían echar a aquellos que constituían su cultura. Este es ya uno de los principales síntomas de la crisis cultural europea, que por definición es universal, liberal y supone un contrapunto al mundo acotado y cerrado de los nacionalismos. El huevo de la serpiente se expandirá por toda Europa, hasta desembocar en la gran tragedia.

Pero la paradoja mayor surgió en el país de las libertades por excelencia: La Francia de la Revolución, de los Derechos del Hombre, de la instauración de los tres poderes, que por primera vez reconoce de manera explícita y legal la igualdad de los judíos con los demás ciudadanos. La ola de antisemitismo que se abatió sobre Francia a final del XIX acabó en el Affaire Dreyfus que devino en un movimiento antijudío en toda Europa. ¿Por qué Francia, en cuya cultura había una importante aportación judía? ¿Por qué en el país de las libertades, de la Revolución y de los Derechos del Hombre? Desde la derrota de Sedan (1870), cuando pierde la hegemonía europea en su confrontación con Alemania, Francia sufre una gran crisis de identidad, de la cual culpa a los judíos, ya que el capitán Dreyfus, de origen judío, es acusado de pasar información secreta a los alemanes. Había que buscar un chivo expiatorio, sí, pero hay un componente nuevo que actúa como coadyuvante decisivo: la prensa. Hasta entonces, el antisemitismo crecía entre las elites intelectuales y políticas. Desde ese momento, sin embargo, el poder expansivo de la prensa lo convierte en más letal. Un hecho puede trasladarnos a aquella realidad: más de 500 periodistas se reunieron en 1899 en la ciudad Rennes, donde se llevó a cabo el proceso, y fue el acontecimiento no sólo político sino también periodístico con más resonancia en Francia y en toda Europa, incluida España, donde El Heraldo de Madrid llegó a publicar dos ediciones diarias. Los efectos traspasaron el debate político para llegar al enfrentamiento en la calle y en el seno de las propias familias.

Este repaso histórico, muy general y elemental, nos ayuda a comprender la certera reflexión de Pinsker. Para formar una gran nación, son extraños; en épocas de crisis económicas, son responsables. Stefan Zweig, en sus conocidas memorias, El mundo de ayer (Acantilado), trató de explicar las aseveraciones de Pinsker, probablemente sin haberlo leído. Por su especial situación, explicaba Zweig, el judío necesita identificarse con la cultura y las costumbres del país en el que vive, utilizándola como elemento protector, con un deseo irrefrenable de no sentirse excluido. Y de esa necesidad, el judío se transforma en un gran dinamizador de la cultura europea.

La Europa del XX, sometida a presiones contrarias y contradictorias a la esencia de su cultura, produjo los fenómenos más destructivos aún: los totalitarismos, los fascismos, el nazismo y el comunismo. Ortega y Gasset escribe en La rebelión de las masas, prefigurando lo que se columbraba de una manera amenazante, que "tanto el fascismo, el nazismo como el comunismo son elementos extraños a la cultura europea y la abocaban en dirección inversa a la esencia que la vio nacer". Tesis tales como el patriotismo de la gran Francia, la gran Alemania, la gran Rusia se vivieron con profusión en el periodo de entreguerras (1919-1939). El primer síntoma apareció al concluir la Primera Guerra Mundial, cuando se culpó a los financieros judíos de la derrota de Alemania y tuvo su traducción en el asesinato en 1922 de Walther Rathenau, ministro de la República de Weimar de origen judío. Un ambiente, el de entreguerras, que la historiadora Zara Steiner describe con nitidez en su libro El triunfo de la Oscuridad. Historia internacional de Europa (1919- 1939).

El antisemitismo es una hiedra que parecía definitivamente desecada, pero no es así. El olvido y el silencio son traidores. El historiador francés Léon Poliakov ha descrito esta evolución casi cíclica en su monumental obra La Europa Suicida 1870-1939. Asombra a día de hoy, cuando uno se asoma a las paginas de la prensa de la época e incluso a los documentos diplomáticos, el respeto casi reverencial y la admiración a los logros de los Estados totalitarios, incluidos países de tradición liberal y democrática como EEUU y Gran Bretaña, que demostraron una reacción servil y claudicante y vieron las medidas contra los judíos como una anécdota que palidecía bajo el ruido estruendoso de los aparentes logros de los totalitarismos. Chaves Nogales, en una extraordinaria crónica desde el Berlín en abril de 1933 nos describió in situ la situación que se estaba larvando y las consecuencias que traería. Siendo muy graves los ataques de estos años a sinagogas e instituciones judías, es mucho más preocupante y más letal el olvido y el desconocimiento de los orígenes de aquel fenómeno.

Isidro González es historiador y miembro de comité científico de la Cátedra Universitaria España-Israel. Su ultimo libro es Los judíos y España después de la expulsión (Almuzara, 2014).

Unamuno, represaliado por el Frente Popular
Pedro Fernández Barbadillo  Libertad Digital 23 Agosto 2019

El cine español sigue dando muestras de su ingenio y su pluralismo. A finales de septiembre, se estrenará una nueva película sobre la Guerra Civil y contra los nacionales. ¡Y van…!

El protagonista de la película, dirigida por Alejandro Amenábar, será Miguel de Unamuno y mostrará su enfrentamiento con el general Millán Astray, aunque está más que demostrado hasta por las fotografías que se trató de un incidente luego exagerado por la propaganda de izquierdas. Se lo inventó en 1941 un periodista exiliado en Londres que no se encontraba en Salamanca el 12 de octubre de 1936. Y gracias al martillo de la izquierda y la vagancia de la derecha se ha convertido casi en dogma, como la falsa afirmación del general Mola de la existencia en Madrid de una quinta columna que justifica el genocidio de Paracuellos.

La película, titulada Mientras dure la guerra, mostrará las consecuencias para Unamuno de su discusión pública con Millán Astray, que supusieron la retirada del rectorado vitalicio de la Universidad de Salamanca y de la concejalía del Ayuntamiento de la ciudad, actos decididos por civiles, no por los militares. Sin embargo, para que la historia sea completa, hay que saber que Unamuno fue despojado de sus cargos y honores meses antes por el Frente Popular.

El Frente Popular fue el primero
En la Guerra Civil, el primer bando que asesinó a diputados, bombardeó ciudades desde aviones y barcos, construyó campos de trabajo para los prisioneros, estableció el racionamiento y sometió a la población civil a la militarización fue el Frente Popular.

También fue el primer bando que empezó la purga de profesores en las universidades e institutos de enseñanza media. En agosto de 1936, perdidas Huelva y Badajoz, el Gobierno de José Giral encontró tiempo para elaborar una lista negra de profesores a los que purgar. En la reunión del 22 de agosto, el mismo día en que por la tarde las izquierdas perpetraron la matanza de la Cárcel Modelo, el Consejo de Ministro aprobó cuatro decretos a propuesta del ministro de Instrucción Pública, Francisco Barnés Salinas, que ordenaban ceses de varias docenas de profesores y funcionarios de la enseñanza, sin dar explicaciones de las razone ni permitir un procedimiento de reclamación a los interesados. Los decretos se publicaron en la Gaceta del día 23.

El primero de esos decretos, firmados todos por Manuel Azaña, presidente de la República, se dedicaba a una sola persona: Miguel de Unamuno y Jugo. ¿El motivo? Su adhesión al alzamiento, expresado en numerosas declaraciones públicas, discursos y entrevistas.

El Gobierno ha visto con dolor que D. Miguel de Unamuno, para quien la República había reservado siempre las máximas expresiones de respeto y devoción y para quien había tenido todas las muestras de afecto, no haya respondido en el momento presente a la lealtad a que estaba obligado, sumándose de modo público a la facción en armas.

En consecuencia, el Gobierno del Frente Popular le retiró la condición de rector vitalicio y eliminó su nombre del único instituto de enseñanza media que había en Bilbao. Éste último honor, generado en 1934, con un Gobierno de centro-derecha, provocó entonces la protesta del PNV.

Confianza en Franco hasta el final
La noticia de la represalia llegó a la zona nacional en seguida y las autoridades encontraron una ocasión para replicar la cacicada. El 4 de septiembre de 1936, el Boletín de la Junta Nacional de Defensa, presidida por el general Miguel Cabanellas, publicó un decreto firmado por este militar en el que con un estilo recargado alababa a Unamuno y le mantenía en sus cargos.

...la cruzada emprendida por España — pueblo y Ejército— para librar a la Civilización de Occidente del secuestro en que gentes incomprensivas de su excelencia la retenían, ha merecido de tan ilustre prócer del saber la adhesión fervorosa y el apoyo entusiasta que de intelecto y espíritu tales cabía esperar.

Después del incidente en el paraninfo de la Universidad, Unamuno sufrió las represalias de que también el bando que apoyaba le retirase su favor. No se le encarceló, pero se le hizo el vacío.

Sin embargo, como recuerda Jesús Laínz, Unamuno mantuvo hasta su muerte, ocurrida el 31 de diciembre de 1936, su apoyo al alzamiento, su enemiga al Frente Popular y su admiración por Franco, ya generalísimo, al que definió como "un buen hombre y un gran general".

En sus últimas líneas, esbozadas tres días antes de morir, el desesperado Unamuno reiteró sus obsesiones: la barbarie del Frente Popular, su adhesión al alzamiento para salvar la civilización, los métodos no civilizados de los militares, el desquite de inspiración carlista y frailuna por encima de la lucha contra el marxismo, el exilio exterior o interior que esperaba a muchos españoles inteligentes y limpios de corazón, el abatimiento…

¿Saldrá algo de todo lo anterior en la película o es que el discurso de la memoria histórica no admite matices entre fascistas y demócratas?

Comunicado del comisario Villarejo con revelaciones extraordinarias
Redacción eltorotv.com 23 Agosto 2019

El comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo ha emitido un comunicado que, por su interés, reproducimos íntegramente a continuación:

‘Ante la total imposibilidad de poder emplear otro medio, me veo obligado a emitir este comunicado para dar mi versión de la filtración, previa manipulación, del cutre aviso de la apertura de 20 nuevas piezas en septiembre, “gracias a la intervención del CNI en mi sumario”, habilitado para ello como policía judicial.

Mis escritos a la Audiencia Nacional son ocultados. Mis solicitudes de colaboración con la instrucción, negadas. Mis declaraciones ante el juez, escondidas a mi abogado. Pero el silencio nunca será una opción para mí ni para mi defensa.

Me pregunto cómo en lugar de 20 no son 200. ¿Y por qué no 2000?… si se trata de presentarme, en definitiva, como el culpable de todos los males que afectan a España en esta ‘causa general, inquisitorial y prospectiva’ de revisión torticera de lo que hice para los gobiernos de España los últimos 25 años.
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Resulta significativo que, una vez más, mis manifestaciones sean alteradas y/o silenciadas a la opinión pública, mientras que lo filtrado por “medios judiciales” a través de su boletín oficial, el diario ‘El País’, se difunda profusamente buscando adormecer al pueblo y dictar una sentencia mediática por anticipado.

Imagino que estas “fuentes judiciales” beberán de las enseñanzas de teóricos como Thom y Prigogine con sus tesis sobre la ‘teoría del caos’ y de ‘catástrofes fractales’… y todo lo referido a la ‘teoría de las cuerdas’: escritos plagados de toscas y mediocres falsedades jamás alcanzarán la categoría de verdad judicial.

Es un peligro intentar hacer catarsis de todo el Sistema usándome a mí como único chivo expiatorio. Soy parte, como una pieza más, de ese sistema: el mundo de la Inteligencia guarda siempre un catálogo de ‘ilegalidades’ que ordenan desde arriba quienes, por ejemplo, y precisamente ahora, tratan de destruirme borrando sus huellas.

No me extraña que siempre sea “El País” el elegido para pulverizarme. Pesa mucho aún el entorno Sogecable en esas “fuentes judiciales”, por la operación en la que participé, y conozco bien, para descabalgar a un juez molesto por otro más afín a los intereses del Grupo Prisa.

¿Quién ha impuesto al juez la apertura de estas 20 nuevas piezas para justificar la ampliación de mi prisión? ¿Se está justificando la intervención telefónica de mi abogado con la manida excusa de velar por la “seguridad del Estado”, incurriendo en un atropello salvaje y en una lesión definitiva al ejercicio del derecho de defensa?

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a las conversaciones que en su día mantuve con el apreciado Clemente Auger, en escenarios no precisamente judiciales, para pactar que situara a un protegido suyo y de paso eliminar al instructor molesto.

Ahora puedo entender mejor que era esencial robarme las micro-cintas que guardaba en la caja fuerte y que contenían todas las gestiones que realicé en el tema Sogecable, cintas que tras la incautación ya habrán desaparecido como tantas otras, para siempre. Eso no conviene que se sepa, pero lo contaré en sede judicial con pelos y señales.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a las gestiones que con cierta ortodoxia realicé para desactivar la operación de Independencia, organizada por CIU cuando convocó elecciones anticipadas en 2012, buscando la mayoría absoluta.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas, se refiera a las operaciones de Inteligencia que hice para forzar la investigación del Clan Pujol, ya que era el instigador y jefe de esta deriva independentista, que luego tornó en una atolondrada marea amarilla.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a los pagos que hice a Javier de la Rosa para conseguir su colaboración para demostrar la mayor operación de blanqueo por importe de 2000 millones de euros entre el Clan Pujol, Prisa y el Banco de Santander; y, por consiguiente, que no se refiera a desacreditar mis gestiones sobre tan excepcional blanqueo, salvo que busquen anular así toda la instrucción que hoy está curiosamente paralizada.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a anular las gestiones que hice respecto al ciudadano iraní Massoud Zandi, socio del poderoso Juan Luis Cebrián, que terminó manteniendo una íntima relación con una destacada personalidad judicial para evitar su imputación, cosa que consiguió.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a la ocultación de las actividades que realicé, primero con el SECED, luego con el CESID y el CNI, sin contraprestación de ningún tipo, salvo la satisfacción -incluida la patriótica- del deber cumplido.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a las maniobras que llevé a cabo para ocultar la información que en 2015 advertí, relativa a confidentes peligrosos como el imán de Ripoll, y que el destituido Sanz Roldán ignoró tan irresponsablemente.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar los datos compartidos con el CNI sobre el atentado del 11 de marzo de 2004, aunque no se quiso valorar mi testimonio, casualmente, en relación al único marroquí, “El Messi”, por el que se interesó el fiscal y que huyó al día siguiente cuando se destapó el pastel.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar las gestiones que junto a destacados miembros del CNI, realicé para recuperar un comprometedor pendrive que un fiscal anticorrupción extravió sobre información muy sensible del Caso Noos.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a silenciar las gestiones que realicé en el entorno del DAESH (el grupo terrorista heredero de Al Qaeda), de las que puntualmente estuvo informado el Gobierno para evitar la comisión de atentados de destrucción masiva (incluido uso eventual de suicidas) en España.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a tratar de ocultar los numerosos encuentros y reuniones, comidas incluidas con miembros muy significativos del CNI, que tanto éxito les proporcionó. ¿Cómo es posible que todos ellos hayan sido destinados lejos de España para evitar los testimonios que pretendían dar a mi favor y que me consta ya habían transmitido, no solo a su ex director, sino a los miembros de la Fiscalía? ¿Una nueva casualidad?

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar la denuncia que en su día interpuse sobre la utilización de datos que recibí de la princesa Corinna por parte de un ministro para asegurar el puesto que ahora ocupa.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar la profusa información que aporté sobre todos los pagos ilegales que recibió Podemos de Venezuela y los contactos que mantuvo con ETA, cuando tuve ocasión de poder declarar sobre el inventado espionaje al teléfono de la ex íntima amiga de Pablo Iglesias.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a cómo ocultar mis contactos con el ex miembro del GAL y lugarteniente de Carlos Gastón, llamado Alex B. (alias ‘Chacal’), quien a cambio del barco de coca que dejó pasar Marlaska, informó sobre atentados de ETA que pudieron evitarse.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a cómo ocultar las gestiones que hizo el comisario García Castaño para informar del tráfico de llamadas a ciertos jueces y fiscales sobre teléfonos privados de ellos. A fin de cuentas, esos listados de llamadas, tanto de esposas como de amantes y otras personas, conseguidos con cierto servidor ilegal de Telefónica, es la mejor garantía para que este comisario jamás ingrese en prisión.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a la ocultación de cuantas reuniones y citas compartí con muy importantes personajes judiciales, donde se me solicitaron servicios, además de privados, auténticamente escabrosos de los que pondré al corriente a su señoría en sede judicial.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar cuando el Fiscal del Tribunal Supremo me pidió ayuda para evitar que la causa sobre José Blanco se cerrara, a pesar de la existencia de delito, por la presión absoluta del ex Fiscal General del Estado de quien dependía.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar la documentación probatoria donde un fiscal anticorrupción pidió ayuda a periodistas para denunciar que el instructor del caso donde se descubrió a una “jueza amiga”, avisando de un pinchazo, iba a ser ascendido a cambio de no investigar la identidad de su compañera.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar cómo un oficial de la Guardia Civil, auxiliado por miembros del CNI, borraran del ordenador personal de un fiscal anticorrupción las pruebas de pedofilia por la que había sido imputado en varios sumarios.

Espero que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a ocultar todos los encuentros que durante tantos años mantuve con directores y editores de medios de comunicación donde, entre otras peticiones especiales, me solicitaban la forma de presionar a las empresas para obtener publicidad. Siento que alguno de ellos, según me consta y puedo probar, ya ha sido animado a publicar falsedades sobre mí, a cambio de no resultar imputado por el dinero que recibió y ocultar la vinculación de sus familiares con el tráfico de cocaína.

Espero, de momento, que ninguna de estas 20 nuevas piezas se refiera a las relaciones que mantuve, con otras empresas del IBEX 35, en especial en el extranjero, en la mayoría de los casos a petición del gobierno de turno. Entendía y entiendo que estas multinacionales representan un trozo de España cada vez que consiguen implantarse en un país en beneficio de la economía que a todos nos afecta. Aplicarles el mismo daño reputacional que al BBVA, o aun superior, solo servirá para deteriorar algunos de los pilares fundamentales de nuestra economía, quizá para regocijo único de las huestes podemitas.

El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Se puede seguir vendiendo puerilmente, incluso entre chanzas y tiras de humor, que no soy más que un espía veterano que se vende por dinero. Mi hoja de ruta aquí no pasa por ‘chantajear’, como señalan algunos estómagos agradecidos e irreflexivos. Pasa por presentar pruebas. Y desde luego a acceder a todas las que están en el juzgado y a las que no me permiten acceder para así seguir alterándolas con total impunidad.

El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Se podrá seguir con el desnudo soez e integral a que he sido sometido sobre los aspectos más íntimos y personales de mi vida, en esta ‘causa secreta’, y seguir transmitiendo mi vida a modo de ‘reality’, por cierto muy rentable para muchos.

En el CNI, en parte de la Policía y la Fiscalía se tiene verdadero pavor a lo que voy a relatar para defenderme. Sólo ese miedo, ligado a la cobardía y la estulticia, justifica hoy mi injustificable presencia entre barrotes por cuyo resarcimiento pelearé en las más altas instancias europeas.

Pero no hay mal que por bien no venga. Cada día, fuerte mentalmente y con una disciplina obligada, estoy poniendo por escrito lo que mi memoria, que creía débil, me ofrece cada vez que me sumerjo en los distintos trabajos que hice en mi dilatada vida.

Me siento un poco identificado con ese personaje que en su día inventó el filósofo escritor argentino, Jose Luis Borges, llamado “Funes el memorioso”, al que todos inútilmente trataban de destruir por todos los medios, ya que les ponía en peligro su memoria infinita y desbordante. Coincido con Funes cuando decía eso de “mi memoria es un vertedero de basura”: cada día que estoy aquí encerrado, recuerdo cada vez más la basura que unos y otros me pidieron hacer desaparecer. Ahora aflorará y les llegará algo más que su nauseabundo olor.

Sólo pido poder tener tiempo, antes que mi precaria salud flaquee para siempre, poder llevar mis escritos a sede judicial. La ciudadanía entenderá así el desprecio que les regalan ciertos poderes del Estado: está en los 40 terabytes incautados que tiene el juez. Y digo: ¿va a eludir el señor García Castellón su responsabilidad como garante de la legalidad, permitiendo que el CNI, la Fiscalía y algunos mandos policiales estén expurgando, borrando, las pruebas que a unos y a otros comprometen? ¿Pretende ser cómplice de esta aberrante y sucia actitud?

En la era de Internet, esto es imposible: es como intentar hacer o borrar una raya en el agua. Tengo una lista, en mi memoria y por escrito, en la que quedan alineados quienes, más pronto que tarde, sufrirán la vergüenza y el escarnio. Son algunos de los que hoy están permitiendo o jaleando mi cobarde linchamiento. El paso del tiempo, que pretenden ingenuamente que sea una soga y mi rotunda perdición, tengo la plena seguridad de que juega cada instante a mi favor’.

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Los socios de Sánchez agitan la 'contracumbre'
Editorial El Mundo 23 Agosto 2019

A Sánchez le será difícil explicar a sus homólogos internacionales que parte de los que tratarán de impedir la cumbre han sido sus socios de Gobierno y pueden volver a serlo

Socios en el Parlamento y rivales en la calle. Porque por más que el ministro de Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, que estará al frente del Centro de Coordinación de Operaciones para garantizar la seguridad de la cumbre del G-7, sostenga que las organizaciones independentistas y de extrema izquierda pueden ejercer "su derecho a manifestarse para defender otras formas de entender el desarrollo social", lo cierto es que el objetivo de los grupos que formarán parte de la llamada contracumbre será impedir que ésta se desarrolle con normalidad. Precisamente por eso, Marlaska ha anunciado que el Gobierno vasco movilizará 4.000 ertzainas, que estarán apoyados por casi 3.000 efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional. De esta forma, cuando el domingo Pedro Sánchez acuda, como invitado del presidente francés Emmanuel Macron, a una de las sesiones que tendrán lugar en Hendaya, en la calle, estos efectivos le defenderán de aquellos que con sus votos le hicieron ganar la moción de censura y de los que sigue dependiendo si quiere formar Gobierno.

Porque al frente de la contracumbre, que ha establecido una de sus bases de operaciones en Irún, estarán miembros de EH Bildu, ERC y Unidas Podemos, hermanados de manera "pacífica y en tono festivo y familiar", según han adelantado, con los chalecos amarillos franceses y los anarquistas de los black bloc. Varios de estos grupos ya han advertido que las acciones de bloqueo, que durarán hasta el mismo domingo 25, implican manifestaciones, concentraciones, cortes de carreteras y autopistas y el boicot de los ferrocarriles y el aeropuerto. Además, en varias localidades, se organizarán asambleas y charlas, como ocurrirá en Irún hoy, donde dos de los principales protagonistas son el ex etarra Arnaldo Otegi y la golpista y fugada de la Justicia Marta Rovira, que participará por videoconferencia en una sesión sobre los "intercambios entre naciones sin Estado".

A Sánchez le será difícil explicar a sus homólogos de EEUU, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Japón que parte de los que tratarán de impedir una de las cumbres más relevantes de la agenda internacional han sido durante un año sus socios de Gobierno, que lo son ahora en Navarra, donde están llevando a cabo la hoja de ruta que dejó fijada ETA, y que volverá a necesitar sus votos (a cambio de concesiones) si vuelve a defender su investidura. Si realmente quiere convertirse en un referente de la socialdemocracia europea, Sánchez debe volver a las senda constitucional y olvidarse de populistas, independentistas y filoetarras.

TV3 ha tejido una red de impunidad
Sergio Fidalgo okdiario 23 Agosto 2019

TV3 siempre ha sido una televisión nacionalista desde su fundación en 1984, pero en los últimos años se ha tirado al monte y se ha convertido directamente en una maquinaria de propaganda separatista, sufragada generosamente con fondos públicos. Esta cadena es la principal herramienta de cohesión de las filas secesionistas, que reciben cada día su ración de consignas desde los estudios centrales de Sant Joan Despí.

Por supuesto, TV3 cuenta con el apoyo explícito o implícito de un universo de medios bien regados con dinero público, vía presupuestos o propaganda institucional, como Catalunya Ràdio o RAC-1. Pero la cadena de la Generalitat es la única televisión de ámbito autonómico catalán que merece recibir tal nombre, por sus medios y por la capacidad profesional de sus trabajadores, y eso la convierte en el eje de la ofensiva mediática del independentismo.

TV3 y la cadena de radio de la Generalitat, Catalunya Ràdio, gozan de cierta impunidad gracias a la red de apoyo que el secesionismo ha tejido alrededor suyo. No se trata solo de que buena parte de sus profesionales sean ‘escogidos’ por su adhesión a la causa separatista. Nadie duda que Mónica Terribas, Toni Soler, Jair Domínguez, Ricard Ustrell o Cristina Puig, por citar solo algunos, son independentistas. Es más difícil que un camello entre por el ojo de una aguja que un constitucionalista sea el conductor de un programa ‘estrella’ de esa casa.

Además, el separatismo ha tejido una red de complicidades que hace casi imposible cuestionar, desde el nacionalismo catalán, el actual papel de los medios de comunicación de la Generalitat. De entrada, porque buena parte de los periodistas con peso en los grandes medios catalanes no solo son también independentistas, sino que además forman, han formado o aspiran a formar parte de la parrilla de TV3. Por ejemplo, desde el líder del programa radiofónico más escuchado en Cataluña, Jordi Basté; pasando por la omnipresente opinadora del Grupo Godó, Pilar Rahola hasta los ‘Óscars’, Óscar Dalmau y Óscar Andreu, los dos humoristas más populares del panorama radiofónico catalán.

No solo eso, también han conseguido silenciar a los organismos que deberían controlar el buen funcionamiento de los medios de comunicación públicos. De entrada, el Colegio de Periodistas está en manos de una comunicadora de Catalunya Ràdio, Neus Bonet, que no solo no ha hecho un análisis crítico de la deriva de la tele y la radio públicas, sino que promovió que dicho colegio apoyara la “huelga patriótica” del 3 de octubre de 2017. Además, defendió públicamente a Mónica Terribas cuando protagonizó uno de los momentos más vergonzosos de la radio pública en la Europa Occidental: cuando públicamente pidió en septiembre de 2017 a los oyentes de su programa, el más escuchado de la emisora, la localización de los vehículos de la Guardia Civil y la Policía Nacional para radiarlos en antena.

Por lo tanto, no se extrañen que el Colegio de Periodistas de Cataluña no haga un escrutinio crítico del buen funcionamiento de los medios de comunicación de la Generalitat. Y seguimos, porque el caso del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), es aún peor. Según su web oficial este organismo “tiene como principios de actuación la defensa de la libertad de expresión y de información, del pluralismo, de la neutralidad y la honestidad informativas, así como de la libre concurrencia del sector”.

Los medios de comunicación de la Generalitat no saben lo que es la “neutralidad” informativa gracias a la inacción del CAC. No extraña, si escrutamos la mayoría que controla su órgano de dirección. Comencemos por su vicepresidente, Salvador Alsius. ¿Quién es este periodista? Fue una de las primeras estrellas de TV3, y también fue decano del Colegio de Periodistas de Cataluña. Forma parte de la plataforma Catalunya Sí, cercana a ERC. Siendo miembro de un organismo que ha de velar por la neutralidad de los medios públicos asistió a diversos actos de apoyo a la consulta ilegal del 1 de octubre con dirigentes como Raúl Romeva, Alfred Bosch o Josep M. Terricabras. No solo eso, también asistió, como miembro de Catalunya Sí, a un acto electoral de apoyo al candidato de ERC en las autonómicas del 2017, Carles Mundó.

El presidente del CAC es Roger Loppacher, un hombre que hizo carrera en la Convergència pujolista y postpujolista, que fue, a propuesta de CDC, director general de Medios Audiovisuales, secretario general de los departamentos de Interior y Gobernación, y vicepresidente del consejo de administración del Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat. Lo más alejado de un ‘independiente’ para velar por la ‘neutralidad’ de TV3 y Catalunya Ràdio.

Vayamos con Yvonne Griley que es la que garantiza la mayoría secesionista en el CAC, dado que actualmente cuenta con cinco miembros. También es del entorno neoconvergente y fue la responsable de Política Lingüística de la Generalitat entre el 2011 y el 2013, uno de los puestos más sensibles dentro del organigrama del gobierno catalán, dado que la lengua es el eje angular del discurso secesionista. Además, es socia de dos de las entidades más radicales del separatismo: Plataforma per la Llengua y Òmnium Cultural.

TV3 no cambiará, y seguirá siendo una herramienta a favor de la división entre catalanes y de propagación de rencor hacia el resto de España, mientras la red de complicidades que el secesionismo ha tejido alrededor suyo siga siendo poderosa.
 

Una reforma lingüística
MERCÉ VILLARRUBIAS El Mundo 23 Agosto 2019

La autora aborda las trabas de los hablantes del español en ciertas comunidades al tiempo que señala la insuficiente iniciativa del Estado en el reconocimiento y la visibilización de la diversidad lingüística del país

Bienvenido sea el debate sobre la Ley de Lenguas, propuesta que empecé a formular a finales de 2014 junto con mis colegas los ensayistas Juan Claudio de Ramón, Joaquim Coll y el lingüista Javier Pérez, entre otros. La reciente publicación de mi libro Por una Ley de Lenguas, donde la propuesta se articula detalladamente, ha suscitado interés y ha sido objeto de algunas críticas. En este artículo explicaré el núcleo de nuestra propuesta, el cual ha sido malinterpretado en gran parte de las críticas.

La Ley de Lenguas Oficiales y Derechos Lingüísticos, su nombre completo, es una propuesta de ley estatal que tiene como objetivo una reforma lingüística en España. Aborda dos cuestiones mal resueltas en este momento: la imposibilidad con la que se encuentran los hablantes del español en las comunidades bilingües para ejercer sus derechos lingüísticos y la insuficiente iniciativa del Estado en el reconocimiento y visibilidad de la diversidad lingüística del país.

Para tratar estas dos cuestiones de mejor manera, la propuesta aboga detalladamente por un cambio de paradigma: dejar de hablar tanto de las lenguas y pasar a hablar de los hablantes. De los hablantes-ciudadanos, de sus preferencias lingüísticas y de sus derechos lingüísticos, términos ambos ausentes en el actual debate público. De esta manera lograríamos llevar la discusión sobre las lenguas al terreno que le corresponde, el de la ciudadanía. Sería una percepción alternativa a la actual visión romántica de las lenguas como soporte del pueblo diferenciado. Vincular lenguas y ciudadanía nos permitiría, a su vez, estar en condiciones de elaborar una normativa lingüística estatal con el objeto de regular no las lenguas españolas sino unos derechos lingüísticos mínimos para todos los ciudadanos y ciudadanas independientemente de donde vivan.

La propuesta surge del diagnóstico de lo que no ha funcionado bien en estos 40 años de democracia. La primera cuestión: hemos llegado a un punto donde las políticas lingüísticas nacionalistas en las comunidades bilingües no conocen límite. Todo está bien y todo está permitido si se hace en favor del catalán/valenciano o el euskera y, en menor medida, el gallego. Lo podemos observar en los múltiples incidentes lingüísticos que constantemente se dan en estas comunidades.

Mientras, los ciudadanos cuya lengua materna o lengua de preferencia es el español carecen completamente de derechos lingüísticos (en Cataluña y en Baleares, y de forma más matizada en las demás comunidades bilingües). La razón está en que las políticas lingüísticas dependen en este momento exclusivamente de la voluntad de las administraciones autonómicas al ser la legislación lingüística estatal dispersa e insuficiente. Ya que los gobiernos autonómicos nacionalistas están embarcados en unas políticas pro-monolingüismo, debería corresponder al Gobierno español subsanar la consiguiente ausencia de derechos lingüísticos de los hablantes del español, recogiendo en una legislación aprobada por el Congreso la ya abundante jurisprudencia lingüística emitida por el Tribunal Constitucional y los Tribunales Superiores de Justicia autonómicos.

La ley de lenguas, sin embargo, no se centra solamente en esta grave problemática, sino que también aborda una segunda cuestión. Proponemos una reforma lingüística global que tenga en cuenta a todas las lenguas españolas oficiales y a los derechos de todos sus hablantes. Pensamos que es esta la mejor manera de abordar la perdurable disputa lingüística española porque es la forma más justa: regular los derechos lingüísticos de todos. Por ello, el segundo objetivo de la ley es dotar al catalán/valenciano, al euskera y al gallego de una mayor y mejor presencia en las instituciones centrales del Gobierno y el Estado. Ya que la propuesta tiene su eje en los derechos lingüísticos de la ciudadanía, la ley especificaría con qué instituciones y órganos estatales los hablantes del catalán/valenciano, el euskera y el gallego tienen derecho a comunicarse en su lengua.

Ello conformaría el plurilingüismo estatal, el cual de hecho constituye ya una realidad en muchas esferas de nuestras vidas. Algunos ejemplos de derechos lingüísticos ejercidos de facto por parte de los hablantes del catalán/valenciano, euskera y gallego, pero raramente reconocidos públicamente: los DNIs en las comunidades bilingües son bilingües; los teléfonos centrales de algunos ministerios permiten la comunicación en español, catalán/valenciano, euskera y gallego, y es el usuario quien escoge; los premios y subvenciones del Ministerio de Cultura están abiertos a creadores en todas las lenguas oficiales.

Sin embargo, estas y otras acciones de plurilingüismo estatal nunca han sido comunicadas ni puestas en valor por parte de los sucesivos Gobiernos centrales, quienes se han limitado a tramitarlas de forma puramente burocrática. La razón está en que el Estado siempre se ha inhibido en este tema, un tema precisamente crucial para el proyecto común español. Pero ya desde los primeros Estatutos, el Estado ha dejado el relato lingüístico de la democracia plenamente en manos de los nacionalistas; los pésimos resultados de ello están a la vista de todos.

Para cambiar las cosas, el Estado debe intervenir y debe hacerlo bien en un tema tan sensible. La intervención debe darse en dos niveles sucesivos: discursivo y legislativo. Para ello se requiere, en primer lugar, desarrollar una visión global y ecuánime de todas las lenguas y sus hablantes, con una fuerte voluntad de inclusividad y siendo firmes en la defensa de los derechos lingüísticos de todos.

Así pues, la propuesta de la Ley de Lenguas no discute la utilidad de las lenguas minoritarias ni busca regalar nada a los nacionalistas. Se trata de un plan claro y detallado para que el Estado, de forma gradual, se involucre activamente en la gestión de la diversidad lingüística de nuestro país en clave de derechos civiles, convirtiéndose en un nuevo actor lingüístico. Este es el núcleo de la propuesta.

Mercé Villarrubias es lingüista y escritora; y autora del libro Por una Ley de Lenguas (Ed. Deusto, 2019).

Una reforma gramatical
Nota del Editor 23 Agosto 2019

El tinglado de las lenguas regionales es un disparate inadmisible desde cualquier punto de vista racional. Hay que derogar todas las leyes de lenguas regionales y dedicarse a las actividades que necesita España y los españoles para salir adelante. De una vez por todas, hay que parar frontalmente a quienes utilizan las lenguas regionales como arma para destruir España.


 


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