AGLI Recortes de Prensa   Martes 27  Agosto 2019

Suma: todo lo tuyo es mío y todo lo mío es mío
Julio Ariza eltorotv.com  27 Agosto 2019

Hay espacios electorales a los que el PP dejó de llegar hace ya mucho tiempo, y que son movilizados por VOX y por CS. Por eso tres suman más que uno.

Ha puesto el Partido Popular en circulación la idea de ir a la fórmula electoral “España Suma”. Al parecer, debe constituirse algún tipo de unidad electoral entre los tres partidos de centro, centro derecha y derecha para evitar el teórico castigo de la legislación electoral. Hay que aclarar, sin embargo, algunas cosas previas.

La primera cuestión radica en la sinceridad de la propuesta, de la que es más que razonable dudar. En primer lugar porque mientras algunos líderes de PP presionan a través de los medios de comunicación a VOX para que se someta a dicha Suma (que van camino de querer convertir en Teológica, otros no secundarios, como la flamante (o flamígera, cual llama rubicunda) Cayetana, con ese desprecio ignorante tan suyo que proclama eso de libres e iguales para todos menos para los que no le gustan, sitúa a VOX en el mismísimo espacio exterior de la democracia tachando al partido de Abascal de nacionalista y ultraderechista. Lleva la portavoz despachándose a gusto con VOX desde hace mucho tiempo, poniéndole de chupa de dómine, ”portune et importune”, lo cual o no parece demasiado inteligente para lograr que “se sumen” al proyecto global o pone en cuestión la sinceridad de la propuesta.

Le pasa a esta señora lo de a aquel filántropo que amaba apasionadamente a la humanidad, pero no soportaba que alguien tosiera a su lado.l

Pero es que, en segundo lugar, no sé, es sospechoso que el PP lance esta propuesta a bombo y platillo a través de los medios de comunicación, porque estas cosas se hablan antes en privado, se consultan, se trabajan, se traban, y después, si es que salen los números y unos y otros se respetan y llegan a un acuerdo, entonces se acometen. Pero lanzar esa propuesta al aire, sin madurarla antes entre las partes, como un trágala, la convierte en fuego de artificio, en una salva. Y la destina al fracaso, la malversa. Si no ha faltado la sinceridad de la propuesta, entonces ha faltado la inteligencia de los proponentes. O hipocresía o torpeza. Todo por España.

La segunda cuestión radica en la utilidad de la campaña mediática “España Suma”. Vamos a ver, señores, todo apunta a que podríamos estar a las puertas de unas nuevas elecciones generales. ¿Lanzan ustedes, sin avisar a los hipotéticos socios, la idea “España Suma” para que Sánchez se asuste ante tamaña coalición y no convoque (y que así el líder del PP pueda tener más tiempo para ahormar el partido a su medida, siempre que su medida no sea, horror, Maroto) o para movilizar el voto de la izquierda (que viene la derecha), o para acusar, ya en campaña, a C’s y Vox de no haber querido unirse y erosionar así su campo electoral? Esto último podría ser una ocurrencia de Maroto (ya embajador segoviano en el exilio, dicen). Podría ser también que estén a todo y nada, y que tiren a bulto, a ver qué pasa. ¿Hay realmente alguien ahí?

La tercera cuestión es que, como ha quedado sobradamente demostrado, tres suman más que uno. Sumando tres, se ha ganado Andalucía (que nunca uno pudo conquistar). Sumando tres, se ha recuperado la capital de España (que uno solo perdió en las anteriores elecciones municipales). Sumando tres, se ha conservado la Comunidad de Madrid (que uno habría perdido tras el affaire del tembloroso Garrido). Sumando tres se ha conservado Murcia (que uno solo estuvo a punto de perder). Y así en muchas partes de España. Hoy por hoy, tres suman más que uno porque el voto de VOX es transversal, y encuentra donde ni el PP ni CS supieron buscar jamás, y porque CS recoge el voto de castigo al PP y pesca en el electorado de centro izquierda constitucionalista. Hay espacios electorales a los que el PP dejó de llegar hace ya mucho tiempo, y que son movilizados por VOX y por CS. Por eso tres suman más que uno.

En fin, para que España sume, hagamos las cosas bien. Seamos sinceros, seamos leales, seamos inteligentes. (Para mí que al senador Maroto en el exilio le faltan las tres patas).

Los límites de la Deuda
Primo González Republica 27 Agosto 2019

España no ha aprovechado con suficiente eficacia las condiciones financieras que se han dado en la zona euro para reducir el importe de la Deuda Pública todavía en circulación. Después de cinco años de crecimiento económico más que aceptable, el Estado ha logrado frenar el crecimiento del endeudamiento e incluso iniciar una etapa de descenso. Pero la reducción es bastante modesta.

Si ha llegado el momento de sacarle provecho a esta situación mediante un regreso a políticas fiscales expansivas con objeto de frenar los riesgos de frenazo económico es asunto que los expertos tratan estos días de analizar. Algunas políticas expansivas ya se están analizando en países europeos, como Alemania, aunque se trata de uno de los casos que menos nos puede servir de ejemplo, ya que Alemania ha logrado reconducir su déficit público y por lo tanto cuenta ahora con márgenes más que suficientes para volver a acelerar la máquina del gasto.

Los límites que tiene España en este sentido son bastante más modestos. Este año, el objetivo de reducción del déficit público debería llevarnos a la cota del 95,8% del PIB, un nivel que está bastante por encima del existente en el inicio de la crisis (en torno al 35% del PIB tan solo) aunque ha mejorado de forma poco ambiciosa en los últimos tres años, ya que había llegado a rondar el 100% del PIB. En estas condiciones, apretar la máquina del gasto no es todavía recomendable para España, aunque el riesgo es cada vez menor.

Ello se debe a que la rebaja de los tipos de interés sigue imparable y, con ello, el coste de la nueva financiación del Estado sigue cayendo, lo que redunda en un recorte adicional de la Deuda Pública en circulación sobre el PIB. Este año, por ejemplo, el coste de la financiación nueva está ya por debajo del 0,4%, frente al 0,6% del pasado año. Es cada vez más elevado el volumen de títulos de Deuda Pública que sale al mercado con tipos de interés negativos. Hay emisiones de Letras que están saliendo al mercado a tipos negativos del -0,5% y hasta más negativos aún.

La sensación más extendida señala que varios países europeos se van a lanzar a la puesta en marcha de programas de inversiones públicas tanto en materia de mejora de las infraestructuras como, sobre todo, en el estímulo a las políticas de impulso a las nuevas tecnologías. Europa se está quedando atrás en materia tecnológica y uno de sus sectores clave, el del automóvil, está mostrando dificultades para mantener la cabeza de la clasificación mundial en innovación tecnológica y en el empleo extensivo de nuevos combustibles de baja contaminación.

El impulso con dinero público, además del privado, a estas políticas sería posiblemente una de las tareas a las que se van a destinar recursos crecientes en los próximos meses, aprovechando las políticas monetarias permisivas que están anunciando los bancos centrales para apoyar la lucha contra el frenazo económico.

El presidente bidimensional
Ignacio Camacho ABC 27 Agosto 2019

Cuando Sánchez abandone la Moncloa, para lo que es de temer que falten algunos años, dejará allí el colchón -para que lo cambie su sucesor- y se llevará un álbum. De fotos, claro. Fotos con mandatarios internacionales, fotos entre las estatuas del jardín como un presidente americano, fotos de campaña, fotos en el Falcon. Ése será su legado: una colección de cromos, de retratos. Sánchez no gobierna, posa: su presidencia, hasta ahora, no es más que un largo cuaderno gráfico. Al principio se trataba de crearse un halo de hombre de Estado con aquel Gobierno bonito, ya tan desvaído y pálido, que se daba aires de Camelot kennedyano. Ahora posa de dirigente que quiere gobernar y no le deja una perversa oposición empeñada en achicarle el campo y en regatearle un triunfo electoral diáfano. La política es para él un encuadre perpetuo, un marco en el que salir ante la posteridad bien perfilado; su negativa a pactar con Iglesias se debe, en el fondo, al temor mal disimulado de que un socio tan narcisista como él le robe los mejores planos.

Así que mientras sigue en funciones, sometido a la limitación forzosa de sus facultades ejecutivas, aprovecha el verano para entregarse a la pasión de la fotografía. Esa placa del helicóptero en Canarias, sobrevolando con las célebres gafas de sol, entre Falconetti y Top Gun, un paisaje de cenizas, o la de comandante en jefe ante los hidroaviones, los coches de bomberos y las tropas formadas en perfecta fila. Esta última, con su estampa adelantada en un exacto vértice de mando, requiere el diseño de un experto en escenografía, un gurú publicitario de esos que tiene contratados para su mayor gloria propagandística. Y un esfuerzo logístico notable para desplegar todo ese atrezzo de aparataje civil y militar sobre la pista. Pero es en eso en lo que consiste su visión del poder: en la capacidad de organizar en torno a sí mismo un decorado simbólico a su medida. En catorce meses apenas si ha logrado aprobar unos pocos decretos de escasa eficacia operativa, pero ha construido una figuración, una estructura aparencial, una mística. Y a lo que se ve, con eso y el suficiente descaro le basta para mantener la iniciativa.

De esta manera se ha convertido en un presidente bidimensional, un formato apropiado para camuflar su falta de profundidad, su carencia de proyectos o de ideas. No los necesita; le vale con proyectar reflejos e imágenes que ofrezcan la sensación de que gobierna. Fachadismo político: su programa y su discurso se ciñen a su propia presencia, profusamente divulgada según el paradigma de la comunicación posmoderna. El liderazgo de esta época ha sustituido el carisma, el sentido de la perspectiva, la madurez intelectual o la clarividencia por el efectismo visual, la representación icónica y el dominio de la telegenia. El photocall es lo que cuenta; el pensamiento estratégico, ni está ni se le espera.

«España Suma» frente a la parálisis
Editorial ABC 27 Agosto 2019

A menos de un mes para que venza el plazo constitucional previsto para que los españoles sepamos si Pedro Sánchez consigue formar Gobierno o se convocan elecciones de nuevo, el retorno vacacional del presidente en funciones solo ofrece más de lo mismo: naderías, incapacidad negociadora, propaganda de falso progresismo y electoralismo de manual. Ayer, en su enésimo acto aparente de precampaña, se reunió con colectivos defensores de la «memoria histórica» y con miembros afines de entidades científicas, con el fin de buscar coartadas con las que culpar a Podemos del retorno a las urnas. Con Sánchez es imposible saber si negocia o no, o saber cuándo habla en serio o cuándo no lo hace, o si ha enfriado de modo irreversible su relación con Podemos. Ha ocultado la verdad tantas veces a la opinión pública, que su palabra resulta irrelevante a la hora de sacar conclusiones de cómo evoluciona la parálisis política que aqueja a España.

A día de hoy, nuestra nación sigue encaminada a la celebración de comicios si nada cambia de modo drástico en las próximas semanas. Mientras Sánchez insiste en un Ejecutivo en solitario apoyado desde fuera por Podemos, Iglesias sigue apostando por una coalición imposible y nefasta para los intereses de España. Sánchez continúa mudo, sin ofrecer pistas sobre otras alternativas de Gobierno ni cálculos de probabilidades para evitar las elecciones, e interpretarle se ha convertido en un suplicio desesperante para la opinión pública.

La teoría de que España se encamina al mal menor de celebrar nuevas elecciones gana peso. Es legítimo sostener que Sánchez e Iglesias pactarán a última hora, a la desesperada, cualquier fórmula de investidura que surja, apremiados por la presión de la izquierda mediática y social, y por los temores de que la derecha pueda ganar en las urnas si se celebrasen nuevos comicios. De hecho, los crecientes intereses políticos, sociales, económicos y culturales que apoyarían una fórmula de coalición del centro-derecha en España aglutinado en la marca «España Suma» no son una entelequia. La idea, surgida en ámbitos del PP para no sacrificar inútilmente mayorías ciudadanas en algunas Comunidades como Cataluña, el País Vasco o Navarra, o para no regalar a la izquierda una mayoría en el Senado, tiene todo el sentido. Pero hoy sigue siendo poco factible, y es una pena. Falta que Cs se abra a negociar para no fracturar de modo innecesario a la derecha si se celebrasen nuevos comicios. Rivera ha tenido muchos aciertos en política; también errores potenciados por un exceso de ego que ha penalizado a su partido. Por eso debería reflexionar. «España Suma» no es un recurso de mal perdedor, sino el germen de una garantía de defensa de la unidad de España frente a quienes dudan de ella y de nuestra Constitución.

El florero de Macron
Emilio Campmany  Libertad Digital 27 Agosto 2019

Igual que Napoleón quiso dominar Europa, Macron quiere dirigir el mundo. La marcha de Merkel, el Brexit de Reino Unido, el neoaislacionismo de Trump le dan una oportunidad para intentarlo, aunque a Francia, que siempre está hambrienta de gloria, le quedan pocos dientes con los que morderla. Pero la ocasión que ofrecen las circunstancias es una tentación para cualquier gobernante francés.

A nosotros esas ambiciones nos resbalan, pero deberíamos hacernos con un presidente que evitara las humillaciones que tanto gusta a los gabachos infligirnos cuando se vienen arriba. El resurgir de la grandeur nos ha pillado con un palurdo engreído al frente del Gobierno inclinado a sufrir cualquier afrenta a nuestra nación con tal de que se la paguen con armiño y oropel, para él y para su esposa. Ya se dejó embolicar Sánchez cuando hubo que cubrir los cargos de la Unión Europea. Macron consiguió poner a una francesa al frente del Banco Central Europeo y tiró por el barranco al socialista que iba a presidir la Comisión gracias al supuesto buen hacer de Sánchez. Pero al menos en aquella ocasión nuestro presidente recibió para Borrell el premio de consolación que es estar al frente de la fútil diplomacia europea.

Que te lo hagan una vez, pase. Pero que te lo hagan de nuevo y sin recibir nada a cambio es del género idiota, que no es masculino ni femenino y que abunda en la persona de nuestro presidente. Porque ¿a qué ha ido Sánchez a Biarritz? ¿A acompañar al representante de Burkina Faso? No intervino en ninguna sesión, no se reunió con nadie y, por supuesto, no se trajo ningún compromiso, al menos en beneficio de los intereses de España. Si alguna misión tuvo allí, no fue consciente de ella. Macron castigó a Boris Johnson sentándole al lado de Sánchez, que le colocó un tablón de los de no te menees explicándole lo malo que es salirse sin acuerdo. Todavía hoy está el primer ministro inglés arrepintiéndose de, por asistir a la cena, haber cancelado la hora que tenía con su dentista para sacarse las cuatro muelas del juicio, un solaz divertimento comparado con una cena al lado del palizas de Sánchez.

No hubo más. ¿Y qué más va a haber con Sánchez? Lo más gracioso es cómo El País trata de ocultar la irrelevancia del presidente del Gobierno, al que califica de "aliado clave de Macron en la Unión Europea". No es aliado clave de nadie, y menos de Macron, con quien apenas intercambió dos palabras, y porque el francés era el anfitrión. Si no, ni eso. Lo que sí hizo el presidente francés es, en un receso, reunirse con su mujer para discutir en qué habitación del palacio colocarían el precioso, aunque inútil y un poco hortera, florero español que acababan de mercarse. Los dos coincidieron en que, debidamente cuajado de rosas rojas, donde mejor luciría era en el salón Pompadour. De belle a beau, comentó divertida Brigitte.

Sánchez: mi reino no es de este mundo
Félix Madero. vozpopuli  27 Agosto 2019

Los que gusten de la Historia que asoma en el Nuevo Testamento y, sobre todo, la más fiable que se cuenta en los Hechos de los Apóstoles sabrán que entre Pedro, la roca en la que descansa la Iglesia, y Pablo de Tarso, el verdadero secretario de organización del cristianismo, hubo de todo menos bondad y comprensión. Celos por el liderazgo, envidias entre sus seguidores, habladurías…entre quien vio y vivió con el Nazareno y el que hablaba de oídas, pero con más fe y visión que el que negó tres veces al Señor. Tan es así que el primero llamó hipócrita al segundo en Antioquia por una cuestión de pura ortodoxia. Con los mismos nombres se repiten las mismas desconfianzas 2.000 años después y entre nosotros, aunque ahora no se trata de una cuestión de método y fe y si de poder y supervivencia. Pedro no se fía de Pablo. Pablo tiene en muy poca cosa a Pedro. Y hasta puede que los dos tengan razón. Hipócrata es lo más menudo que se dicen cuando no están cara a cara.

Me sorprende la candidez del ministro Ábalos cuando afirma que no cree que el líder de Podemos -un partido en demolición-, vaya a negar por tercera vez a Pedro Sánchez. Me sorprende porque el ministro de Fomento va corto de ingenuidad y sobrado de astucia, aunque no sé si también de conocimientos. Decía Di Stéfano que la calor embota el cerebro hasta al más espabilado de los futbolistas. ¡Qué decir de nuestros políticos! Iglesias es dueño de un partido que tras cinco años de existencia ha conocido las mieles de la gloria y el ácido aroma con que se acompaña el fracaso. Ahora acabamos de saber que después de un año de la polémica del chalet de Galapagar un 16% de los inscritos que pagaban sus cuotas ha decidido dedicar su dinero a mejor causa. No le convienen unas nuevas elecciones, lo sabe, pero morirá matando. O matándose antes que parecer un pusilánime con el que pretende jugar un político mediocre asesorado por un zascandil de la oportunidad y el enredo.

Tengo un buen amigo (de derechas) que conoce muy bien a Iglesias y que siempre me repite lo mismo.
-No sabes de lo que es capaz. No te imaginas hasta donde está dispuesto a tensar la cuerda.

Ese mismo amigo conoce también a Monedero, y en su boca pone estas palabras.
-Pablo está loco, pero muy muy loco. Y hará lo que cree que debe hacer sin atender a más razones que las que le dicte su orgullo.

Naturalmente Monedero no está poniendo en duda su equilibrio mental, está señalando, y avisando, de lo que es capaz. Que si hay que ir a unas nuevas elecciones se va. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga, aunque el quilombo empiece en su casa de Galapagar.

Va terminando agosto, el mes más especulativo de lo que llevamos de año. Un mes perdido que anuncia que vamos directos a unas nuevas elecciones el 10-N. Es lo que desea Sánchez, que sólo trabaja con un único empeño: que el personal crea que él hizo todo lo posible para que evitar nuevos comicios. Es mentira, pero a estas alturas aburre volver a escribir lo que tuvo que hacer y no hizo. Su reino no es de este mundo, y quizá por eso algunos periódicos titulaba el domingo pasado: Sánchez aprovecha la "oportunidad" del G-7 para abordar los desafíos mundiales. La ironía no cabe en un titular, de modo que podemos pensar que hay quien cree que este hombre, que ha fracasado una y otra vez para ser investido presidente, esté habilitado para abordar las oportunidades y desafíos mundiales. Pero ¿a quién pretenden engañar? Días atrás, en Gran Canaria, le preguntaron por las elecciones a las que el país se ve abocado por su inacción e incuria, y respondió así: Lo importante es estar donde estamos, y ya habrá otros momentos para responder a esas cosas. ¿No les parece que da un poco de miedo preguntarnos como estamos? ¿No lo siente él? ¿Es posible que sea tan frívolo que no sepa como está le país que en funciones dice gobernar?

Termino mis vacaciones lejos de España, en Méjico, donde al llegar pensé que 10.000 kilómetros serían suficientes para olvidarme del tono mediocre y cansino de la política española. No, es imposible. El móvil es un invento que el maligno ha regalado al ser humano para su infelicidad. Imposible no saber lo que pasa incluso en este inmenso país que tan poco sabe del nuestro. Nos parecemos en algo, desde luego. He intentado encontrar a alguien que hablara bien de Andrés Manuel López Obrador y no lo he encontrado. Más o menos como sucede en España con Sánchez. Los dos países viven inmersos en la política mágica de la actualidad, imposible saber cómo han llegado a sus palacios presidenciales. Nadie parece haberlos votado. O se han olvidado.

Abocados estamos a unas nuevas elecciones, pero antes nos queda asistir al teatrillo de quien es el culpable. Hay quien recuerda que seguiremos igual tras el 10-N porque no podemos esperar resultados diferentes si los políticos siempre hacen lo mismo. Bien, puede que sea así para Sánchez y para quienes esperan colocarlo fuera de circulación. Los votantes, llegado el caso, sí que podemos cambiar eso porque no necesariamente tenemos que votar siempre lo mismo. Aunque la verdad sea dicha, no sé si convertido en un ser de lejanías me estoy equivocando de país. Casi seguro que sí.

Antes de terminar
Asegura Ignacio Aguado que para poner "pajines" o "aidos" en un gobierno, prefiere no hacerlo. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid debería recordar lo que su presidenta tiene dicho -y no ha rectificado- acerca de Ángel Garrido, ayer del PP y hoy de Ciudadanos; ayer presidente de la Comunidad de Madrid y hoy consejero de Transportes. ¿Y qué dijo Isabel Díaz Ayuso tras abandonar Garrido el PP? Textual: Espero que con su marcha se cierre el mercadillo de políticos de segunda mano.

Con un parlamento paralizado, con una financiación autonómica sin resolver, con cuatro elecciones en cuatro años (si es que votamos en noviembre) con un Consejo de Ministros que no puede aprobar proyectos de ley ni decretos leyes, con un Poder Judicial que agoniza en su prórroga de mandato más la situación catalana a la espera de la sentencia del Supremo, sacar a relucir a "pajines" y "aidos" es tener poca memoria. Señor Aguado: todo aquello que puede empeorar, empeora. O dicho de otra forma: todo lo que puede empeorar, no mejora.

España Suma y "¡viva el vino!"
Jose Alejandro Vara. vozpopuli  27 Agosto 2019

España Suma, pero no siempre. En Galicia más bien resta. Hay zancadillas oscuras en el PP a la estrategia de Casado para las generales

Las dos fotografías más reseñables de este estrambote estival tienen a dos protagonistas antagónicos. La primera, esa de Pedro Sánchez en Canarias, plantado al frente de una formación en cuña de hidroaviones, helicópteros, motobombas, mandos castrenses, cargos políticos y algún concejal. Resulta tan provocadora y excesiva que no supera la categoría 'fake'.

La otra imagen se tomó en Galicia, en la fiesta de la vendimia de la localidad de Leiro (Orense) con Mariano Rajoy de pregonero. "Viva el vino... de Ribeiro", clamó el protagonista, en clave de autoparodia a su famoso "¡Viva el vino!" de hace ya doce años por tierras manchegas, exclamación que ha pasado a los anales como uno de los momentos cumbres del marianismo popular. La estampa en cuestión es un arracimado bodegón de discrepantes, con Rajoy al frente, siempre a punto de retirarse definitivamente de la política, acompañado por Alberto Núñez Feijóo, Ana Pastor, Manuel Baltar y la plana mayor del PP gallego. Es decir, la fotografía del anticasadismo.

Reaparición de fantasmas
Poco tiene que ver esta estampa gallega con la petulancia desaforada de Sánchez, tansmutado en un Top Gun de todo a cien. Entre los efluvios vinícolas de la romería de Leiro reaparecieron algunos de los fantasmas que tanto perturban a Pablo Casado en su empeño por resucitar a un PP que él se encontró hace un año al borde de la extenuación. El gallego y su cuadrilla, la santa compaña de los populares gallegos, en feliz celebración.

Casado piensa de Feijóo lo que don Quijote de aquel Fristón, "un sabio encantador, grande enemigo mío, que me tiene ojeriza y procura hacerme todos los sinsabores que puede". Feijóo atraviesa momentos complicados. No sabe qué hacer con su vida (política). Si presentarse de nuevo a las gallegas, que tocan el año que viene, o si esperar a las generales del 10 de novimiebre (caso de que así sea) para actuar en consecuencia según los resultados. O Santiago o Génova, he ahí el dilema. Mientras tanto, no le importa estorbar.

En Génova ya no lo soportan. Este domingo se mostró sutilmente crítico con la aventura de España Suma, estrategia que despachó con un desprecio a la gallega. "Un proyecto que tiene toda la seriedad y espero que sea útil", afirmó complaciente. "En Galicia no es necesario", remató displicente. O sea, Pablo, empieza tú primero que a mí me da la risa.

Disputas internas
El equipo de Casado asegura que con España Suma, traslación a nivel nacional del positivo experimento navarro, el bloque de la derecha podría doblarle el pulso a Pedro Sánchez. El acuerdo en aquellas provincias con escasa representación, amen del Senado, propiciaría un vuelco en el arco parlamentario. Ciudadanos no está por la labor. Ni siquiera piensa en sumar, es decir, cederle protagonismo a las listas del PP allí donde apenas consigue representación. Tampoco en la interna de los populares hay unanimidad. Algunos barones regionales se espantan ante este proyecto, y algunas voces liberales ya ven asomar la patita de Vox por la puerta del acuerdo.

¿Cuándo vocearon tanto los romanos como en el momento de su ruina?. Argumenta Feijóo que este invento de Casado, que ya registró su número dos, García Egea, con el enunciado de todas las regiones, no es necesario en Galicia. Allí ni entra Cs ni entra Vox, repite infatigable. No es cierto. Rivera logró en las generales 180.000 votos y dos diputados en ese esquinazo noroccidental. De ahí tantos aspavientos y tanto enseñar músculo. El PP gallego emite ya algunas señales crepusculares. Necesita un refuerzo, que Feijóo rechaza. Se basta y se sobra. La foto de Leiro, además de la exultante exaltación del ribeiro, debe entenderse también como un aviso severo a Casado. Y van...

El hundimiento
RAÚL GONZÁLEZ ZORRILLA. Director de La Tribuna del País Vasco 24 Agosto 2019

La vergüenza de Occidente se llama Unión Europea. El gran territorio que un día pensamos como el corazón de hierro de la gran civilización occidental se ha convertido en un estercolero totalitario, en un paraíso oclocrático regido por un puñado de élites políticas, económicas y mediáticas de corte socialdemócrata que, para que nada cambie, han puesto a su servicio a la chusma que tan generosamente han alimentado durante años.

Realmente, no sabemos cuándo comenzó el hundimiento. Pudo ser el 9 de noviembre de 1989, cuando con la caída del Muro de Berlín la izquierda se quedó huérfana de utopías sangrientas y poco después comenzó a fraguar en la megalópolis brasileña de Sao Paulo nuevas líneas de pensamiento totalitario en forma de neofeminismos, de ideología de género, de ecofascismos, de corrección política, de fatuo multiculturalismo o de fánatico “altermundialismo”. Pudo ser el 11 de septiembre de 2001, cuando los ataques terroristas islamistas contra Nueva York y Washington que provocaron la muerte de más de 3.000 personas se presentaron como un puñetazo del Islam más radical en la mesa global. O pudo ser el 9 de noviembre de 2016, cuando la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos, un hombre extremadamente vocinglero, pero orgullosamente identitario, guardián de la tradición, defensor del pensamiento honrosamente conservador y sólido portavoz de esa gran mayoría de ciudadanos silenciosos y triturados a impuestos que por no pertenecer a ninguna minoría son despreciados por los demócratas exquisitos, alertó de que algo nuevo y diferente se estaba fraguando en el corazón de nuestras sociedades. O quizás la fecha del inicio de la infamia sea lo de menos porque lo que sí sabemos a ciencia cierta es que el colapso ha comenzado a producirse en medio de un inmenso caos de ignorancia, fanatismo, irracionalidad y de valores, principios y modelos éticos hechos jirones.

¿No lo creen? Miren algunos pequeños detalles a su alrededor. La violencia estalla en las principales capitales de Europa de la mano de una inmigración tan ilegal como descontrolada, de un incremento exponencial del consumo de drogas y de una falta absoluta de referentes morales y de principios educacionales; el viejo continente, con los niveles demográficos más bajos de su historia, reemplaza su población con seres humanos cargados con modelos culturales absolutamente incompatibes con los nuestros, mientras la izquierda política pide que “no se tengan hijos para cuidar el medio ambiente”; la gran líder occidental en estos momentos es una niña autista que en medio de un estruendo bobalicón somete a no pocos parlamentos democráticos y a la práctica totalidad de los medios de comunicación del sistema a las más variadas estupideces de la extrema izquierda; la libertad de expresión desaparece en los grandes países de la UE al dictado de múltiples y variadas legislaciones “antiodio” que solamente se activan cuando, por ejemplo, alguien se atreve a defender los principales fundamentos de la gran civilizacion judeocristiana; el populismo sexual comienza a intentar blanquear la pedofilia; y, mientras todo esto ocurre, no pocos “progresistas” exigen que se deje de comer carne o de viajar en avión para cuidar “el planeta”, el presidente Sánchez se hace un selfie sonriente con Gran Canaria quemada de fondo, el presidente Macron llega al G7 escupiendo estupideces vacuas sobre los incendios de la selva amazónica y en la pequeña y decadente reunión que las “democracias liberales” mantienen en Biárriz, nadie, salvo Donald Trump, es capaz, no ya de artícular soluciones ante problemas cruciales para nuestro futuro sino, simplemente, de nombrar los grandes desafíos que se ciernen sobre nuestros países, sobre nuestra cultura, sobre nuestra civilización.

Occidente, empequeñecido, noqueado y confundido, agoniza. Y, mientras lo hace, aplaude su quebranto a través de Twitter. Y lo que viene, ante nuestra indeferencia pretenciosa y prepotente, es el totalitarismo neocomunista chino, es el totalitarismo islamista financiado por Arabia Saudí o Qatar y es la democracia autoritaria de Rusia.

No lo duden. Nos van a quitar la sonrisa idiota y socialdemócrata que tenemos en el rostro en menos de lo que se hace una generación.

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Feijóo: ¿Suma o resta?
Cristina Losada  Libertad Digital 27 Agosto 2019

Casado y su equipo apuestan con ímpetu declarativo por formar una coalición electoral entre su partido, Ciudadanos y Vox. La urgencia obedece a la posible repetición de las generales. En apariencia, la idea es unir la fuerza electoral de tres partidos que defienden la unidad de España, más ciertas premisas de política económica, a fin de ganar juntos lo que no ganaron en abril por separado.

El proyecto tiene nombre, España Suma, y un precedente, el de Navarra, donde sólo logró parcialmente su objetivo: la coalición ganó, pero no pudo llegar al Gobierno. Su contraejemplo es Andalucía. Allí los tres partidos se presentaron por separado y consiguieron algo que parecía imposible: acabar con el monopolio socialista en la Junta. Estas experiencias muestran algo importante: no es fácil prever el resultado de una y otra modalidad. Las coaliciones electorales no siempre suman y presentarse por separado no siempre resta.

En apariencia, decíamos. Porque caben otras interpretaciones, y es que impulsen España Suma como entremés del teatro preelectoral para dejar en evidencia a Ciudadanos y a Vox. O que sea el borrador de un proyecto más ambicioso: reintegrar en el PP a dos partidos a los que tiende a ver como hijos pródigos cuyo destino, único y fatal, es retornar a la casa paterna. Hace tiempo que personalidades del PP se pronuncian en ese sentido y Casado, decidido a remontar la bajada de abril, le ha dado forma a la idea dotándola, además, de densidad histórica. Si Aznar hizo la refundación de la derecha, Casado se propone su refundición.

Ninguno de los dos supuestos hijos extraviados del PP se reconoce como tal ni está por disolverse. Es lógico que desconfíen de una coalición electoral que tiene pinta de ser el primer plato de una comida en la que ellos mismos serían el segundo. Ciudadanos bien puede alegar que el precedente navarro sólo es exportable a otra región donde concurran circunstancias similares, no a escala nacional. Precisamente lo contrario de lo que piensa Núñez Feijóo, quien ve la coalición perfecta para unas generales y perfectamente innecesaria en la región que gobierna.

El presidente gallego está muy a favor de sumar en España, pero prefiere restar en Galicia. Ya existe, dice, una "fórmula que suma a la inmensa mayoría de los gallegos, que es el Partido Popular". De momento. Después de los buenos resultados de los socialistas en las generales, el PP gallego ve su siguiente mayoría absoluta en peligro. Ya la vio en riesgo en 2016, de ahí que dedicara su campaña a advertir de que el voto a Ciudadanos era, al mismo tiempo, inútil y desastroso: iba a quitarle votos decisivos al PP y a regalarle la Xunta a un Frankenstein socialista-nacionalista-podemita. Aquello funcionó con un podemismo en alza, pero ¿ahora?

El rechazo preventivo de Feijóo a una coalición electoral en Galicia tiene interés no sólo porque marca unos límites a Casado. De nuevo. También porque contradice su propia posición en las autonómicas de hace tres años. Entonces, en uno de sus últimos llamamientos, pidió el voto para el PP ofreciendo una "coalición electoral" de facto. Se dirigió a los votantes que estuvieran pensando en otras opciones de centro-derecha, léase Ciudadanos, con el reclamo de la coalición. Una coalición simbólica, en efecto. Aunque una coalición cuya posibilidad había sondeado antes.

La variable conveniencia fuerza cambios, pero hay un rasgo que destaca en los pronunciamientos de Feijóo en clave nacional. A Galicia tiende a exceptuarla, como si lo que conviniera a la región, lo que conviniera, en realidad, a su partido, nunca fuera lo mismo que lo conveniente a escala nacional. Nunca suma. Será el síndrome del barón con su feudo.

Los favores abertzales nunca fueron gratis
Editorial El Mundo 27 Agosto 2019

Las deudas no entienden de ética y el PSOE sigue pagando una factura tan abultada como la vergüenza que arrastra con ella: el favor abertzale de propiciar la investidura en Navarra de María Chivite. Ya lo había advertido en aquella sesión una desafiante Bakartxo Ruiz: "No se olvide que usted es presidenta porque Bildu le va a dar cinco abstenciones", amenazó la portavoz de EH Bildu, en una clara premonición de los aciagos tiempos venideros: el futuro político de la comunidad foral quedaba desde ya en manos de los abertzales.

Hoy se rubrica una derivada de tal contubernio. El preludio, recordemos, fue pactar la humillante entrada de los herederos políticos de ETA en la mesa del Parlamento autonómico pese a haberlo negado con anterioridad. Ahora, el PSN ha maniobrado para ceder la Alcaldía de la localidad de Huarte a Bildu y, ello, pese a que Navarra Suma y los independientes habían brindado su apoyo a los socialistas. Para mayor escarnio, debe saberse que el movimiento responde a una exigencia de los filoetarras pues, también en la investidura, fue Bakartxo Ruiz quien a gritos reprochó a Chivite: "¡Hay que tener jeta de cemento!", por no haberle allanado el camino de Huarte.

Sánchez prosigue el despiece de Navarra
OKDIARIO 27 Agosto 2019

El paso del tiempo está poniendo en evidencia, de forma acelerada, el pacto de Pedro Sánchez con Bildu, con los amigos de ETA. La presidencia de Navarra para el PSOE a cambio de permitir que los filoetarras metan la cuchara todo lo que quieran en las políticas de la región. Y por si ello no fuera suficiente, ahora vemos que los socialistas de la Comunidad Foral facilitan que Bildu obtenga la Alcaldía en Huarte, un municipio situado a pocos kilómetros de la capital autonómica.

Teóricamente, abertzales y socialistas no han convenido nada. En la práctica estamos viendo todo lo contrario. La abstención de Bildu para que Chivite sea presidente es mucho más que una abstención. A través de Podemos y de Geroa Bai, la filial del PNV, los abertzales saben que sus propuestas tendrán adecuada resonancia dentro del Ejecutivo navarro. Una estrategia similar sucede con Huarte. Una apariencia de pasiva dejadez del PSN, que en la práctica es tácita complicidad, permite que Bildu obtenga de nuevo el bastón municipal.

Una vez que el cambalache quede consumado, ¿qué consecuencias tendrá en la vida práctica de los ciudadanos navarros? No hay duda de que el proceso de euskaldunización a marchas forzadas continuará a todo tren, contraviniendo así la voluntad de los navarros, que de forma mayoritaria votaron por la opción integradora y constitucionalista de Navarra Suma. Pero la más grave es la educación en el odio a España y en la exculpación de los crímenes de ETA.

Excusamos señalar que esta alianza será para los socialistas navarros pan para hoy y hambre para mañana. Pactar con Bildu, porque por mucho que lo quiera maquillar lo están haciendo, supone la renuncia a todas sus señas de identidad constitucionales; supone una rendición ideológica en toda regla. En las próximas elecciones autonómicas, que nadie tenga duda del resultado. Subirá Navarra Suma, subirá Bildu, y el PSN, con toda justicia, se despeñará.

Lengua
El PSOE de Denia impone el requisito lingüístico a 500 funcionarios locales
HÉCTOR FERNÁNDEZ El Mundo 27 Agosto 2019

Llevará a pleno el cambio puntual en la Relación de Puestos de Trabajo el jueves cuando aún no se ha aprobado la Ley de la Función Pública Valenciana. El sindicato de Empleados Públicos cree que perjudicará a interinos y empleados mayores
El presidente del Generalitat y secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig. EFE

El PSPV-PSOE de Vicent Grimalt en Denia (Alicante) llevará el próximo jueves a su aprobación en pleno el requisito lingüístico (la obligación de saber valenciano en diferentes grados) para cualquier persona que quiera trabajar en el Ayuntamiento de la localidad alicantina. Así se lo comunicó el pasado viernes a los sindicatos en la mesa de negociación (solo se dio cuenta, sin negociar la implantación) y ayer pasó por comisión informativa municipal. Los socialistas gobiernan Denia en solitario y con mayoría absoluta desde el pasado mes de mayo en que ganaron las elecciones y sólo ofrecieron a sus antiguos socios, los nacionalistas de Compromís, las áreas de «plagas» o «cementerio», que las rechazaron.

Desde el SEP (Sindicato de Empleados Públicos de la Comunidad Valenciana) uno de los que se ha opuesto a la medida junto al SPPLB -a diferencia del FESEP, CC OO y UGT-, la medida no es el modo de proteger el valenciano y mucho menos a los trabajadores del municipio: «El gobierno municipal no cumple con la legislación vigente y sin embargo quiere aplicar leyes que no están aprobadas». Y es que fuentes del sindicato señalan que lo que se ha hecho es una modificación puntual de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) con determinadas exigencias de conocimiento lingüístico del valenciano para cada uno de los puestos de trabajo de los alrededor de 500 empleados del Ayuntamiento, pero no se modifica la RPT en su conjunto pese a que data de hace 15 años y el convenio colectivo es de hace 24 años, ya que está vigente desde 1996.

El requisito lingüístico para los trabajadores de las administraciones valencianas (autonómica, provinciales y locales) resultó uno de los mayores conflictos políticos durante el pasado mandato en el área de la consellera Gabriela Bravo, que quería introducirlo en todos los niveles de la administración mediante la Ley de Función Pública Valenciana. Una ley todavía sin aprobar y cuya única excepción prevista es la de los profesionales sanitarios.

El PSPV-PSOE de Ximo Puig gobierna en la Generalitat Valenciana en coalición con Compromís y Podemos, con quienes mantiene una postura común en materia de lengua. De hecho, durante la pasada legislatura fueron los nacionalistas los que impulsaron legislación educativa como la Ley de plurilingüismo o el decreto del uso del valenciano en la Administración, con el apoyo de los socialistas. Ambos fueron tumbados en buena parte de su articulado por el Tribunal Superior de Justicia. El primero, por determinar el nivel de inglés que debía darse en cada centro educativo en función del nivel de valenciano que escogiera. El segundo, por imponer el valenciano sobre el castellano como lengua prioritaria entre los funcionarios.

Desde el SEP endurecen sus críticas. «Nosotros no estamos en contra del valenciano; de hecho la mayoría de los trabajadores lo cumplen. Pero, ¿que hacemos con los trabajadores a los que les perjudica? Los interinos, en un Ayuntamiento donde la tasa de temporalidad se sitúa entre el 30 o el 40% de los empleados públicos, aquellos que no cumplan con el requisito no podrán acceder en el futuro a la convocatoria de una plaza». Además, también creen que saldrán perjudicados los mayores, los de entre 40 y 50 años que no han estudiado valenciano de forma continuada en su etapa formativa. Y aunque este requisito no se puede aplicar de forma retroactiva a quien ya tiene su plaza, «puede llegar a dificultar la promoción interna de los funcionarios», añaden desde el SEP.

Prioridades
Las mismas fuentes también consideran que se trata de un tema que no es prioritario y que por ello no se aprobó mientras gobernaban en coalición los socialistas y los nacionalistas. «No aprueban una nueva RPT, que es su obligación legal fijando y adecuando los complementos de nocturnidad, turnicidad o disponibilidad de los funcionarios de Denia, pero sin embargo la primera media de los políticos, empezando por el alcalde Vicent Grimalt, fue subirse el sueldo un 25%», señalaron. En este sentido también llaman la atención sobre otros cambios laborales que debería haber acometido el consistorio antes, como la «carrera profesional» para que los trabajadores pudieran tener claro un horizonte de mejora en sus puestos de trabajo. «Aplicar estos cambios sí que es prioritario porque de ello depende que el Ayuntamiento de Denia sea una administración más eficiente y moderna», continúan.

El SEP es partidario de que el conocimiento de valenciano sea un «mérito» y que como tal se valore en los procesos selectivos, y en todo caso, que sea un requisito en casos como la Oficina de Atención al Público, con apenas entre 15 o 20 trabajadores.

También advierten de los problemas que tiene el municipio a la hora de ocupar determinados puestos de trabajo, por ejemplo de enfermeros y médicos en la residencia de ancianos, cuando llega el momento de la sustituciones. Unos problemas que se acrecentarán con el requisito lingüístico.

«Nosotros no estamos aquí para defender criterios políticos sino laborales», resumen desde el sindicato muy molestos con que no se les diese la oportunidad de debatir la aplicación del requisito lingüístico en la mesa de negociación.

Algo en lo que no está de acuerdo el concejal de Fiestas y Normalización Lingüística, Óscar Mengual, y diputado provincial. En declaraciones a EL MUNDO, Óscar Mengual aseguró que «se llevó a la mesa de negociación y los sindicatos estuvieron de acuerdo. No tiene más relevancia». Preguntado por el hecho de que se aplique un requisito que no está fijado por la legislación -ya que la Ley de Función Pública no ha sido aprobada-, el concejal socialista se remitió a la Ley de uso y enseñanza del valenciano del año 1983. «No tiene más importancia», reiteró Mengual.

De diferente opinión es el portavoz de Compromís, Rafael Carrió, antiguo socio de los socialistas y a diferencia del aumento de sueldos esta vez sí favorable a la implantación del requisito lingüístico «porque s un trabajo que se veía desarrollando desde hace tiempo y se ha presentado junto a la RPT en comisión informativa y con el apoyo de todos los sindicatos, excepto dos».

Carrió, no obstante, para justificarlo no se remite a la legislación de 1983 sino al Decreto sobre el uso del valenciano en la administración, de 2018, parte de cuyo articulado fue tumbado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana tras recurso del PP y que este año ha llegado al Tribunal Supremo en recurso de casación de la Abogacía de la Generalitat.

Que el frikismo no tape la amenaza 'indepe'
Alejandro Tercero Cronica Global 27 Agosto 2019

Algunos compañeros no catalanes de la redacción se muestran sorprendidos por la inagotable capacidad del procés para fabricar frikis. Vinieron a Cataluña pensando que este era el territorio más avanzado del país, pero se han quedado de piedra al comprobar que aquí también somos capaces de engendrar catetos y gañanes en la misma cantidad (o más) y del mismo nivel (o alguno superior) que en sus respectivas comunidades autónomas.

El paradigma de la Cataluña moderna, europeísta y adalid del progreso hace tiempo que se ha desvanecido. De hecho, empiezo a creer que nunca fue más que un mito, una leyenda, una fábula, una ficción, un cuento, mera propaganda.

En las últimas semanas, los ejemplos que confirman este planteamiento se multiplican.

Y es que he visto cosas que no creeríais.

He visto a un tuitero --Rubén-- anunciar en un sobrecogedor relato un “golpe de Estado” el 11S consistente en “asaltar” el Parlament y proclamar la independencia.

He visto a predicadores de Òmnium Cultural lanzar sermones en el metro de Barcelona con las palabras de su profeta Jordi Cuixart.

He visto a una "coral amarilla" de la ANC de Figueres ensalzar los lazos procesistas al ritmo del Yellow submarine de los Beatles.

He visto al exetarra Gonzalo Boye pedir limosna para el fantasmagórico Consell per la República de Puigdemont.

He visto a la consejera de Agricultura de la Generalitat, Teresa Jordà, recomendar --toda ufana, ella-- una cerveza etiquetada con el lema "fuck Spain".

He visto a una profesora de la UPF --Neus Torbisco-Casals-- comparar la transexualidad con el supuesto derecho a la autodeterminación de Cataluña.

He visto al vicepresidente del Parlament Josep Costa equiparar el movimiento revolucionario de Hong Kong con el procés.

E incluso he visto a Josep Lluís Alay, miembro de la élite independentista --es la mano derecha del expresident fugado--, alimentar teorías conspiranoicas sobre la Guardia Civil a propósito de la bomba de la Guerra Civil hallada frente a una playa de la Barceloneta.

Es verdad que estas intervenciones no difieren demasiado de las declaraciones habituales de los frikis consagrados del nacionalismo catalán --los Rufián, Rahola, Caram, Cotarelo, Bilbeny, Cucurull, Talegón, Toni Albà, Joan Bonanit, el obispo Novell, Mark Serra, el mosso Albert Donaire, Lluís Llach y compañía--. El problema es que estos planteamientos tapan otros de similar nivel intelectual lanzados por los que ostentan el poder en Cataluña.

No debemos olvidar que este Govern --de la mano del vicepresidente autonómico, Pere Aragonès, de ERC-- ha recuperado el discurso del “España nos roba”.

No debemos olvidar que este Govern ha permitido que una entidad ultranacionalista como Plataforma per la Llengua espíe a los niños catalanes en las escuelas para fiscalizar la lengua que utilizan en el patio.

No debemos olvidar que este Govern ha comprado y promovido la teoría conspiranoica de que el CNI alentó o permitió los atentados terroristas del 17A.

No debemos olvidar que este Govern sigue aplicando la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán --probablemente la mayor aberración cultural que se ha perpetrado en las democracias occidentales en las últimas décadas-- a pesar de ser ilegal.

No debemos olvidar que este Govern destina ingentes esfuerzos y todos los recursos públicos a su alcance a dinamitar la imagen de España en el extranjero.

Y no debemos olvidar que desde el Govern se sigue llamando abiertamente a la “confrontación” con el Estado --y no solo desde JxCat, sino también desde ERC-- y se amenaza con que “lo volveremos a hacer”, en referencia al 1-O.

Educación
Una encuesta vigila el valenciano en el comedor y la megafonía de los colegios
El Gobierno autonómico provoca el descontento de entidades y centros educativos con un polémico instrumento
Rosana B. Crespo. Toni Jiménez. ABC 27 Agosto 2019

El Gobierno valenciano, formado por PSPV-PSOE, Compromís y Unides Podem, tiene marcado un claro objetivo durante la presente legislatura recién iniciada: que los centros escolares utilicen la lengua valenciana en todos los ámbitos posibles, tanto dentro como fuera de las aulas.

La Generalitat quiere velar por su cumplimiento a través de una herramienta contemplada en la ley de plurilingüismo aprobada el pasado año. Se trata de un cuestionario que ya ha comenzado a remitirse a los colegios -tanto públicos como concertados- que estos han de completar dentro de la solicitud de autorización de proyecto lingüístico. Aunque la petición de información acerca del uso de la lengua ya se aplicaba en época del PP, el actual escrito se ha remozado y refleja nuevos supuestos. En total, 32 escenarios sobre los cuales los centros deberán responder si se habla o no en valenciano, lo cual ya ha generado descontento entre algunos directores, entidades y asociaciones de padres y madres.

32 escenarios
En concreto, figuran algunos como la rotulación en todos los espacios del colegio, los tablones de anuncios, los carteles, los materiales y soportes digitales, la página web etc. Pero se va más allá. El control también se aplicará hasta en la megafonía, las asambleas, las reuniones de trabajo, el comedor y la biblioteca. Incluso en actuaciones administrativas -fichas del alumnado, solicitudes de matrícula o becas, comunicaciones a la familia, inventarios...-, en formación del profesorado, en parlamentos en actos oficiales -graduaciones, celebraciones...-, intervenciones ante los medios de comunicación, actividades extraescolares o en las relaciones con entidades e instituciones públicas y privadas que programen actividades.

El equipo directivo de los colegios será el responsable de responder a si se habla valenciano en todos esos supuestos, aunque en ocasiones también deberá encargarse el equipo docente y el claustro. Según consta en el escrito, el objetivo temporal marcado es, como máximo, el año 2022.

El PP acusa de adoctrinar
La oposición política ha criticado duramente el contenido. Desde el PP, su presidente nacional, Pablo Casado, se hacía eco ayer de la noticia publicada por ABC en la que se explicaba el control sobre la utilización del valenciano. «Imitando a Quim Torra en Cataluña, los socialistas permiten en Valencia que se vigile la lengua en la que hablan los alumnos en el recreo o en el comedor. Rechazamos el adoctrinamiento, apostamos por la libertad y una Ley de lengua que garantice el castellano como lengua vehicular», escribió.

También los populares en la región censuraron estas actuaciones. Su líder, Isabel Bonig, se pronunció en el mismo sentido en redes sociales: «Solo en el PPCV hemos sido dique de contención frente al nacionalismo y adoctrinamiento que defienden (Ximo) Puig y sus socios. Frente a los intereses particulares, debemos defender los intereses de los valencianos».

En el Parlamento autonómico ya se han presentado diversas peticiones de documentación y preguntas al respecto, tal como recuerda la diputada popular Beatriz Gascó. «El consejero de Educación, Vicent Marzà, se ha convertido en un comisario político dedicado a desterrar el castellano de la educación», afirma.

Por su parte, Ciudadanos ha solicitado tener acceso al cuestionario, recordando que estas medidas son un «ataque a la libertad», y Vox ha pedido la dimisión de Marzà por investigar en qué lengua se expresan «nuestros niños, sus familiares y el personal de los centros escolares».

Compromís ataca al PP
Ante las preguntas de este periódico acerca de la encuesta, desde la Consejería autonómica de Educación se remitieron ayer a los comunicados oficiales enviados por los grupos parlamentarios. En ellos, los partidos de izquierdas trataron de defender la aplicación de estas herramientas. El portavoz de Compromís en las Cortes Valencianas, Fran Ferri, aseguró que el PP hacía «las mismas encuestas cuando gobernaba» y que «siempre demuestra un odio visceral hacia la escuela pública». Desde el PSPV-PSOE, Manolo Mata incidió en que la apuesta por el trilingüismo es «determinante» en el sistema educativo valenciano e instó a Pablo Casado a «preocuparse primero por educarse él mismo».

La cuestión lingüística ha sido una de las más polémicas de la Consejería de Educación dirigida por Vicent Marzà (Compromís). El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana tumbó el decreto de plurilingüismo que aprobó el Gobierno por entender que discriminaba a los alumnos que escogían el castellano frente al valenciano. La norma establecía que aquellos que se decantaran por la segunda opción darían más horas en inglés, lo cual para el TSJ vulneraba la Constitución al no existir igualdad. Tras los varapalos judiciales que suponían la paralización del decreto, el Ejecutivo regional tuvo que elaborar otra ley de plurilingüismo que salió adelante en 2018 y que venía a subsanar todas las irregularidades de la anterior norma. Aun así, tanto en la primera como en la segunda ya se recogía la posibilidad de establecer herramientas de control del uso del valenciano en los centros como los polémicos cuestionarios.

Ayudas al catalanismo
Otras prácticas de la Consejería de Marzà también han acaparado numerosas críticas durante los últimos años. Es el caso del reparto de las subvenciones a entidades consideradas catalanistas. Un ejemplo es Escola Valenciana, cercana a la tesis de la existencia de los denominados Países Catalanes y a la que perteneció el propio responsable del departamento en su etapa docente. Desde 2016 hasta 2018 ha llegado a percibir más de un millón de euros públicos en concepto de cursos, ayudas o fomento del valenciano por parte de la Generalitat, el Ayuntamiento de Valencia y la Diputación (mayoritariamente desde el Gobierno autonómico).

Otro ejemplo es Plataforma per la Llengua, la conocida como «ONGdel catalán» que investigó de incógnito el uso de esta lengua entre alumnos y profesores en los patios de los colegios. De 2016 a 2018, el Ejecutivo valenciano le ha otorgado 136.573 euros para el fomento del valenciano. Una de las que más subvenciones recibe es Acció Cultural del País Valencià. La entidad impulsada por el editor Eliseu Climent -y a la que la Generalitat de Cataluña inyecta miles de euros- ha ingresado más de 700.000 entre 2016 y la actualidad desde diversas instituciones valencianas.
 


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