AGLI Recortes de Prensa   Sábado 31  Agosto 2019

El error de relajar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento
José María Rotellar okdiario 31 Agosto 2019

La próxima presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró hace unas semanas que aplicará la flexibilidad que le permite la norma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para promover el crecimiento y la inversión. ¿Qué quiere decir esto? Que va a hacer menos ortodoxo dicho pacto de la Eurozona, con objeto de que el cumplimiento de los objetivos de déficit y deuda sean más flexibles.

Así destacaba Financial Times un documento interno de Bruselas, que aboga por eliminar la rigidez actual del pacto e ir hacia uno más flexible. Por tanto, parece que la Comisión Europea sí que ha empezado los preparativos para tratar de aprobar dicha modificación. Eso sería un tremendo error. Ya en 2005 se flexibilizó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento debido a que entonces tanto Alemania como Francia incumplían ampliamente los objetivos de déficit. Entonces, al relajarse dicho cumplimiento se sembró la semilla de los grandes incumplimientos posteriores, del gasto desmedido por parte de la práctica totalidad de países y de los problemas presupuestarios y financieros que ha arrastrado la Eurozona durante los peores años de la crisis.

El Pacto de Estabilidad y Crecimiento no es un capricho: se firmó para asegurar el cumplimiento de los cinco criterios de convergencia entre los países que fuesen a integrar la moneda única para, posteriormente una vez integrados, que siguiesen respetando los objetivos de déficit (por debajo del 3% del PIB) y deuda pública (por debajo del 60% del PIB o descendiendo hacia ese nivel a un ritmo anual adecuado).

¿Por qué esos criterios? Porque los países de la eurozona entregaban su política monetaria, que pasaba a ser ejercida por el BCE en función de los intereses de la media de la zona euro, pero no su política fiscal. El cumplimiento de esos criterios asegura, en gran medida, una convergencia fiscal, es decir, que cada país de la Eurozona vaya a comportarse en línea con la media de la zona euro, de manera que las decisiones de política monetaria les afectaría a todos por igual, sin peligrosas distorsiones. Si eso se rompe o se suaviza, los riesgos de gasto desmedido, déficit elevado y deuda insoportable serán muy grandes, con un efecto nocivo sobre la economía y el empleo. El problema a resolver no es el no poder gastar mucho, sino que debe buscarse el gastar bien y de la manera más austera y eficiente, con impuestos bajos y reformas por el lado de la oferta que permitan dinamizar la economía. Sin ellas, no habrá crecimiento sostenible, la política monetaria tan laxa del BCE no habrá servido para nada bueno y la Eurozona saldrá de ello más endeudada que antes.

José María Rotellar es Profesor de la UFV, del CES Cardenal Cisneros y del Trinity College

Alemania se enfrenta a la ralentización como debe ser: bajando los impuestos
Daniel Lacalle El Espanol 31 Agosto 2019

“Just get me to the airport, put me on a plane, hurry hurry hurry, before I go insane”, Joey Ramone.

La caída del PIB de Alemania generó una inmediata avalancha de artículos por parte de muchos intervencionistas pidiendo que se lanzase a gastar. Y, afortunadamente, el ministro de finanzas parece evitar como un héroe los cantos de sirena. Lanzar a Alemania a cometer los errores deficitarios y de exceso de gasto de algunos de sus socios no solo no ayudaría a la eurozona, sino que empeoraría aún más los problemas (lean “por qué el superávit de Alemania no es un problema”).

Una vez analizados los componentes del PIB alemán, queda claro que el problema no es interno ni necesita de las cuatro palabras más peligrosas en economía “estimular la demanda interna” (que debería traducirse por “subvencionar la sobrecapacidad a costa de los ahorros de nuestros nietos”). Si existe una evidencia es que la eurozona se ralentiza en medio de la mayor cadena de estímulos gubernamentales y monetarios en décadas y que el problema no es de falta de estímulos sino de exceso de intervención (lean “no podemos esperar milagros del BCE”).

El PIB alemán se ha contraído un 0,1% en el segundo trimestre, pero la principal razón de la caída han sido las exportaciones (-1,3% en el trimestre) mientras que las importaciones (cayendo un 0,3%) en realidad se mantienen si se armoniza el efecto por almacenamiento previo al Brexit del periodo anterior. Los datos de demanda interna muestran que sube el gasto público, el consumo de los hogares sube un 0,1% y la inversión en maquinaria y equipo aumentan un 0,5% en el trimestre.

Muchos elementos interesantes en estos datos. Primero: el mantra de que devaluando se exporta más, se encuentra con la realidad del empeoramiento generalizado del crecimiento y de la cuota de mercado de las exportaciones extracomunitarias de la eurozona en el periodo de exceso monetario.

Segundo, no hay ninguna evidencia en los datos de Alemania que indique que estén invirtiendo, importando o consumiendo menos de lo que necesitan. De hecho, existe la evidencia contraria, que Alemania probablemente se haya excedido en inversión en capacidad productiva, sobre todo en el sector automovilístico y energético, a tenor del aumento del capital circulante, en algunos casos a niveles preocupantes. Desde hace más de un año muchos analistas alertan sobre el alto porcentaje de capital circulante sobre ventas totales.

Alemania es el tercer mayor importador global y sus compras al exterior han aumentado anualmente hasta los 1,1 billones de euros. Alemania no muestra ninguna señal de déficit en necesidades de gasto ni de importación. Más bien lo contrario.

Alemania se puede enfrentar cómodamente a una ralentización porque sus cuentas públicas están saneadas, sus políticas de gasto son austeras y tiene un bajísimo nivel de desempleo. No es algo con lo que cuente España, que abandonó las reformas estructurales y repite los errores de 2008.

¿Por qué queremos que Alemania se una al club del exceso y gaste por encima de sus necesidades? Lo único que se conseguiría con semejante errado “estímulo de demanda” es dar una señal falsa de demanda que incentive aún más el endeudamiento y exceso de capacidad de los socios de Alemania y caigamos en los errores de 2004 que nos llevaron a la crisis de 2008.

Lo que debemos aprender de las medidas anunciadas por el ministro alemán Peter Altmeier es que la evidencia de la ralentización de la eurozona es el reflejo del fracaso de la cadena de políticas de demanda. Si debemos aprender algo es que más exceso gubernamental solo promueve burbujas subvencionadas, perpetúa sectores de baja productividad y ahoga a las empresas de alta productividad vía fiscalidad y burocracia.

La solución para el crecimiento alemán no es unirse a los que lo hacen mal en Europa, sino que toda Europa empiece de una vez a fomentar un modelo basado en fortalecer los sectores de alta productividad con bajos impuestos.

Una Europa que ataca el modelo alemán e irlandés por su éxito mientras blanquea el fracasado dirigismo francés, que solo ha generado estancamiento, es una unión condenada al fracaso.

Si queremos una Europa mejor necesitamos menos intervencionismo.

El día de la marmota
Juan Manuel de Prada ABC 31 Agosto 2019

Me ha causado gran hilaridad volver al tajo, después de estar durante casi un mes desconectado de las querellas patrias, y tropezarme con el patio de Monipodio de la política autóctona en el mismo punto en el que lo dejé, como en un perpetuo día de la marmota. Ahí sigue el doctor Sánchez, pretendiendo que lo entronicen por su cara bonita y amenazando tácitamente a todos sus adversarios con la celebración de unas nuevas elecciones; y ahí siguen sus adversarios haciendo el canelo, sin advertir que no son sino comparsas desempeñando el papel que interesa a los amos del cotarro, que no es otro sino convencer a las masas de que el doctor Sánchez es el mal menor.

Afirmaba Bernanos que la democracia es la forma de gobierno que mejor logra la sumisión del poder político a los designios del Dinero (o sea, a los amos del cotarro), pues consigue desespiritualizar al hombre de forma más rápida y eficaz, convirtiéndolo en un ansioso postulante de intereses materiales. Al olvidarse de su vocación espiritual, el demócrata vende su libertad verdadera -la que es un medio para obtener un fin más alto- a cambio de una libertad devaluada, que sólo anhela la consecución de un bienestar material (por supuesto, cada vez más exiguo y evanescente, como siempre ocurre con las engañifas que nos venden los charlatanes). Esta obnubilación típicamente democrática impide a las masas advertir los tejemanejes e intenciones de los amos del cotarro; pues, como advertía Valéry «la política es el arte de consultar a las gentes acerca de lo que nada entienden y de impedirles que se ocupen de aquello que les concierne». Y a la gente siempre le gusta mucho que la consulten, aunque no llegue a entender por qué razón la consultan tanto, aunque se finja hastiada de la incapacidad de sus políticos. A fin de cuentas, a la gente siempre le han dicho que las elecciones son la gran fiesta de la democracia; y nada le gusta tanto a la gente como la vida convertida en una fiesta perpetua que se repite una y otra vez, como las regurgitaciones de una fabada. Toda campaña electoral es para el demócrata como un vergel florido que le permite retozar ilusionado, imaginando el reino de Jauja que quedará instaurado, cuando el partido de sus amores gane las elecciones. En cambio, el infierno del demócrata empieza el día en que su partido forma gobierno y empieza a incumplir sus promesas electorales.

Así, la repetición de las elecciones prolonga las ilusiones de los demócratas. Y así los amos del cotarro logran la finalidad señalada por Gómez Dávila: «El sufragio universal no pretende que los intereses de la mayoría triunfen, sino que la mayoría lo crea». Los amos del cotarro quieren volver al bipartidismo o turnismo político que tan opíparos resultados brindó al Dinero; y han llegado a la conclusión de que quien mejor garantiza en estos momentos los designios del Dinero es el doctor Sánchez (como en otros momentos fueron González o Zapatero), pues las distintas facciones de la derecha andan disputando por ver quién la tiene más larga; y, además, el doctor Sánchez puede ofrecer en bandeja la cabeza de los mozalbetes levantiscos de Podemos. Pero, por supuesto, los amos del cotarro impondrán sus designios de forma disimulada, para que nadie pueda sospechar que interfieren en la llamada «voluntad popular», que podrá expresarse libremente en el Congreso, regalándole la investidura al doctor Sánchez, o mediante la repetición de elecciones, hasta que las cifras beneficien al doctor Sánchez. Pues, como nos enseña Bloy, «el sufragio es la inmolación frenética sistemática y mil veces insensata de la conciencia en aras de la cantidad».

Un oso en Villa Tinaja
Segundo Sanz okdiario 31 Agosto 2019

Dicen algunos vecinos de la zona de Riomonte en Galapagar que un oso ha llegado a estas faldas de la sierra madrileña y que lo han visto cerca del río Guadarrama, merodeando la parcela de 2.000 metros cuadrados de unos diputados muy pudientes, que ahora viven como las familias de ese abolengo contra el que antes se indignaban. Pero, ¿cómo puede ser eso? Si los osos dejaron de existir en Madrid hace 400 años por mucho que un plantígrado y su madroño formen parte del escudo de la capital. Los lugareños lo explican así: lo que corre de boca en boca es, en realidad, una alegoría y el oso tiene nombre y apellidos: Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Cuentan estos pobladores de la vereda que los Iglesias-Montero ya han sido presa del abrazo de este oso, que no es de afecto sino de asfixia. Y es que los líderes podemitas han caído en la trampa que más temían, la peor de sus pesadillas, ser abducidos por el sanchismo y acercarse al precipicio, al de pelear por emular siquiera el techo de la izquierda radical en este país: los 23 diputados de Carrillo en el 79 o los 21 de Anguita en 1996.

Si la legislatura fallida de hace unos años fue la de El Abrazo, por el retrato de Genovés que apadrinó el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, la presente puede llamarse la del Abrazo del Oso, el de Sánchez a Iglesias, el que dé la puntilla a un Podemos cuyo principio del fin se escribió con la revelación del casoplón de 600.000 euros de los jefes morados, exclusiva de OKDIARIO. El Obama de Pozuelo quiere culminar su obra, su oda a la resiliencia, del riesgo de pasokización a devolver a Podemos al reducto del comunismo en España.

La doble moral migratoria de Sánchez
 La Razon 31 Agosto 2019

Que el actual Gobierno socialista, que lleva ya cuatro meses en funciones, carece de una política migratoria digna de ese nombre se puso ayer de manifiesto, una vez más, en el transcurso de la rueda de Prensa celebrada tras la reunión del Consejo de Ministros. Preguntada por las expulsiones en caliente de algunos de los inmigrantes implicados en el asalto masivo a la valla de Ceuta, la ministra portavoz, Isabel Celaá, no sólo demostró falta de información, puesto que ignoraba que la Delegación del Gobierno había facilitado la cifra de 8 irregulares devueltos a Marruecos, mientras que otros 155 habían conseguido llegar a la ciudad autónoma, sino que vino a insinuar que deseaba «que no hubiera sido así», trasmitiendo una posición del Ejecutivo de laxitud, que se contradice con su obligación de ejercer la protección de nuestras fronteras y el cumplimiento de las leyes migratorias, entre las que se encuentra, desde la última reforma legal, la figura del «rechazo en frontera», conocida como «devolución en caliente».

Son este tipo de mensajes pretendidamente humanitaristas, claramente destinados a la galería, los que causan más confusión y desconfianza entre unos ciudadanos que comprenden la desesperación que embarga a quienes buscan en Europa mejores condiciones de vida, cuando no, simplemente, huyen de las tiranías, pero que no acaban de entender que no se actúe en consecuencia ante un asalto general a la frontera, con empleo de la violencia y haciendo caso omiso de nuestras leyes.

Son los mismos ciudadanos, como se advirtió el pasado jueves en la comparecencia parlamentaria de la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, que adivinan una doble moral en la actuación de un Ejecutivo que, de manera vergonzante, refuerza los acuerdos de control fronterizo con el reino de Marruecos, desempolvan viejos tratados de devolución de irregulares y financia la construcción de nuevas vallas en territorio marroquí, pero que, cuando se encuentra ante un caso mediático, como el más reciente del Open Arms, se apunta al «buenismo», en la peor acepción del término, tan caro a la izquierda.

Porque, de hecho, los Gobiernos de Pedro Sánchez, tras la pifia del «Aquarius», que provocó uno de los efectos llamada más sonoros de los últimos años, han conseguido reducir, entre enero y agosto de este año, las entradas de inmigrantes irregulares en un 39 por ciento con respecto al mismo período del año anterior. Es decir, se ha pasado de las 33.000 llegadas de 2018, a las 18.000 de 2019. Esta política de mayor firmeza y colaboración con Rabat, también ha tenido su reflejo en los intentos de asalto a las vallas de Ceuta y Melilla. El de ayer fue el primer asalto violento registrado desde agosto de 2018, y se resolvió con la expulsión inmediata y sin más trámites legales de los 116 subsaharianos que habían conseguido llegar, por orden directa del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.

Cabe preguntarse, y ese es el fondo del problema, cuál va a ser ahora la postura gubernamental con respecto a los 155 inmigrantes que han conseguido saltar la valla, tras herir a 12 de los escasos guardias civiles que protegían la frontera y que carecían de medios disuasorios adecuados a la misión. Porque lo sucedido, no hay más que ver las imágenes, reúne idénticas características a la anterior. Mucho nos tememos que, dadas las circunstancias políticas, con un presidente en funciones que necesita el apoyo de la izquierda radical para superar la investidura y que fue vapuleado en el Congreso por sus presuntos socios a cuenta del Open Arms, que el ministro del Interior se ponga la careta más humanitaria y no proceda a la correspondiente expulsión de quienes no ha dudado en transgredir el ordenamiento jurídico español. Pero así se gestiona en España la emigración.

Mitos y estereotipos de la inmigración actual (y II)
Jorge Mestre okdiario 31 Agosto 2019

Cuando en política un asunto o problema se convierte en recurrente es porque no se le ha encontrado solución o falta voluntad para ello. El caso de la inmigración, al que la pasada semana le dediqué algunas reflexiones, forma parte de esas cuestiones pendientes de resolver y que a buen seguro aparece en la lista de todo dirigente político europeo, sobre todo en los casos de los países que como España son fronterizos con África o cercanos a Oriente Medio. Y no es porque la inmigración no afecte a los demás países del continente europeo, pero como ahora describiré muchos de sus políticos observan el problema con un distanciamiento que, en ocasiones, roza la desidia.

Mientras la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, comparecía ayer en el Congreso de los Diputados por la nula actuación del Ejecutivo en la crisis de agosto del Open Arms, los inmigrantes que viajaban desde Lampedusa en el buque Audaz de la Armada estaban a punto de desembarcar en suelo español; 150 inmigrantes se preparaban para saltar la valla que separa Ceuta de Marruecos; y más de un centenar de individuos procedentes de distintos países africanos llegaban a las costas europeas.

A la lista de los mitos que la semana pasada me refería sobre la inmigración, hoy me referiré a los siguientes:

Salvini es el responsable de la incompetencia europea en materia migratoria. Nada más lejos que la realidad, el ex ministro del Interior italiano y otros de los llamados políticos populistas son fruto de nuestro tiempo, es decir, de la crisis financiera de hace diez años y de la política cortoplacista de los dirigentes políticos afincados en países sin frontera marítima en el Mediterráneo. Ya lo decía Barbara Tuchman en su magnífico libro “La marcha de la locura”: la insensatez de los políticos más preocupados por parchear los problemas que buscarles una solución real es la causa del desgobierno y de la anarquía que nos rodea. Si la solidaridad, la co-responsabilidad y la cooperación entre los estados europeos fueran reales, posiblemente políticos como el italiano de la Liga no hubieran encontrado el terreno abonado para lograr tantos apoyos. Las llegadas a Italia de inmigrantes han pasado de 120.000 en 2017 a menos de 5.000 en los ocho primeros meses del año, según los datos de la Oficina Internacional de Migraciones de la ONU. Y esa realidad es un hecho incontestable que se traduciría en votos para la candidatura de Salvini si mañana hubiera elecciones en Italia.

Lo que resulta incomprensible es que a España se le pidiera dar respuesta a todas las personas que estaban en el Open Arms por el solo hecho de que el barco tuviera bandera española y en el caso del Ocean Viking de bandera noruega no hubiera ninguna demanda a Noruega para que hiciera lo propio y se hiciera cargo de los 356 inmigrantes que estaban sobre cubierta. Finallmente, tuvieron que ser Alemania, Francia, Rumanía, Portugal, Luxemburgo e Irlanda quienes se responsabilizaran de ellos. La UE debería ayudar a los países más solidarios con los inmigrantes llegados a su territorio destinando fondos para garantizar una atención y trato correcto.

Los países de la UE no son un ejemplo en política migratoria. Pese a que como digo la UE tiene que ayudar económicamente a los estados que asumen inmigrantes, más allá del tweet diplomático de apoyo, no son los países europeos deudores de su política migratoria. Más deja que desear, tras la crisis venezolana que ha traído consigo la salida de más de 4 millones de personas del país, la respuesta de los países del entorno. Así, Ecuador ha impuesto esta semana un requisito de visa a los venezolanos que huyen del país. Chile y Perú han aprobado restricciones similares. Y así podríamos seguir con similares respuestas en EEUU y Australia.

Con todo lo dicho, creo que, entre la falta de voluntad, consenso y la necesidad política de parchear los problemas, la cuestión de la inmigración se eterniza y siempre termina por hallar culpables para ocultar las verdaderas raíces de la cuestión. La UE necesita abordar seriamente este asunto más allá de un punto del orden del día y proponerse una cumbre con la Unión Africana para que las dos organizaciones sienten las bases de una mayor colaboración. Al mismo tiempo, la Unión Europea debe ser más solidaria con los países que acogen inmigrantes y tendría que intensificar la lucha contra las mafias de tráfico de personas en el Mediterráneo.

Apagón de Sánchez con el Audaz
Editorial ABC 31 Agosto 2019

El buque de la Armada Audaz arribó ayer al puerto gaditano de San Roque con quince de los cien inmigrantes del barco español Open Arms que permanecieron tres semanas a bordo junto a la isla italiana de Lampedusa sin poder desembarcar. La crisis del Open Arms ha concluido después de desnudar al Gobierno de Sánchez en todas sus incoherencias y de retratar una política continua de bandazos e improvisaciones. Los inmigrantes ya están en manos de las Fuerzas de Seguridad españolas, que ahora deberán clarificar su situación administrativa en las condiciones personales que establezca nuestra legislación para cada uno. Pero su desembarco nada tuvo que ver con el aparato propagandístico, casi cinematográfico y obscenamente demagógico, que organizó el Gobierno de Pedro Sánchez hace un año con la llegada del Aquarius a Valencia. Ayer no había nadie del Gobierno en San Roque. Nada quedaba del triunfalismo exacerbado del «Gobierno bonito», ni había cámaras de televisión a bordo, ni ministros convirtiendo la cubierta de un barco en un plató. Ahora, tal y como se plasmó el jueves en el Congreso, no respaldan a Sánchez ni los partidos de la izquierda afines al PSOE y favorables a las conductas irregulares del Open Arms, ni los partidos de la derecha que exigen que un rescate real en altamar no sea confundido con un chantaje de las mafias a toda Europa. Sánchez ha sido víctima de su propia inconsistencia política, y la travesía del Audaz solo ha conseguido poner punto y final a un nuevo episodio de descoordinación política grave demostrativo otra vez de que el buenismo, como mecanismo para la obtención de réditos políticos, no funciona y solo ofrece una imagen de debilidad del que otros países, como Marruecos, siempre toman nota.

Un gobierno que pretende arreglar con una sonrisa y con simples fotografías de una épica falsa el complejo conflicto de la inmigración ilegal en Europa es que no entiende la magnitud del drama. Es lógico que sea zarandeado por sus propios socios ideológicos, por la oposición, por otros países, por las organizaciones que fuerzan rescates aun siendo conscientes de su ilegalidad, y hasta por las mafias, que se jactan de doblegar a gobiernos dóciles e incongruentes como el de Sánchez. Por eso no es casual el nuevo salto de 153 inmigrantes ilegales a la valla de Ceuta, que volvió a causar heridas a varios agentes españoles. Las mafias, los propios inmigrantes y hasta el Gobierno marroquí huelen la irrelevancia de la política en España, y no es circunstancial que el salto se produjera dos días después de que Interior hiciese público que desaparecerán las concertinas como medida disuasoria. España no puede comprometer su seguridad, sus fronteras y la integridad de sus agentes, pero la actitud de Sánchez no ayuda. Muy al contrario, parece dar alas a las mafias.

El reto migratorio no se soluciona con propaganda
Editorial El Mundo 31 Agosto 2019

El mismo día en que un buque de la Armada, el Audaz, atracaba en Cádiz con 15 inmigrantes a bordo procedentes del Open Arms, otros 155 inmigrantes asaltaban con violencia la valla de Ceuta. Había más periodistas esperando la llegada del Audaz que inmigrantes a bordo, y los había porque la operación de rescate militar diseñada por Moncloa tras su chapucera y dilatoria gestión de la crisis del Open Arms tenía una finalidad netamente propagandística. Como la tuvo el recibimiento del Aquarius en los primeros días del Gobierno de Sánchez tras la moción de censura. Como la han tenido los sucesivos anuncios de una futura retirada de las concertinas en boca de Fernando Grande-Marlaska, anuncios irresponsables tratándose de un ministro del Interior que no solo llegan a oídos de las mafias sino también de Marruecos, de quien depende en última instancia y por acuerdo expreso con España la tarea de contención de los irregulares.

Cabe recordar que el último salto en grupo de la frontera de Ceuta se registró el 22 de agosto de 2018, cuando los asaltantes aprovecharon la relajación de las autoridades marroquíes durante la Fiesta del Sacrificio. Un total de 119 indocumentados logró acceder a la ciudad, pero todos salvo tres menores fueron devueltos al día siguiente a Marruecos. Otro tanto cabe esperar de los que, usando la violencia contra 11 guardias civiles que han necesitado asistencia médica por contusiones en piernas y brazos, lograron cruzar ayer la frontera. Lo hicieron, precisamente, por el extremo norte del perímetro fronterizo, cerca del espigón marítimo que no llega a cubrir la valla con concertinas desplegada durante los últimos meses por Marruecos en paralelo a las defensas territoriales españolas.

No cabe reprocharle al Gobierno que defienda las fronteras de España: es su deber. Lo que resulta de una hipocresía bochornosa es que sostenga un discurso buenista en público, cargado de demagogia para evitar que Podemos le reste votos en esta materia -por no recordar el sonrojante papel de salvador de vidas que se atribuía en Manual de resistencia-, mientras sus hechos desmienten semejante retórica con contundencia. Pero ocurre que el Gobierno de Sánchez trata la cuestión migratoria como cualquier otra; es decir, como una pieza más en la construcción de su incesante relato electoral.

Toda realidad ignorada prepara su venganza. Y el desafío migratorio seguramente es la realidad más cruda a la que se enfrenta Europa en el siglo XXI, empezando por su frontera sur. La eclosión populista en Italia no se entiende sin su exposición diaria a los flujos migratorios, y nuestro país está igualmente expuesto a ellos. Una dramática muestra de ello se produjo ayer en Ceuta, pero habrá más. En la sesión plenaria celebrada el jueves a propósito de la crisis migratoria, todos los grupos políticos sin excepción desnudaron las contradicciones y los bandazos de este Gobierno que antepone sistemáticamente la representación a la gestión. La inmigración ha de ser un asunto de Estado. Lo que debería hacer Sánchez es aparcar por una vez su obsesión por la propaganda y tratar de impulsar una respuesta conjunta europea al reto migratorio con ayuda de Josep Borrell en su nueva responsabilidad como jefe de la diplomacia de la Unión.

El TC lleva cuatro años y un mes para decidir sobre la prisión permanente
La resolución de los recursos interpuestos no figura en la agenda a corto plazo. Todavía no hay ponencia para debatirse.
Francisco Velasco. Madrid. La Razon 31 Agosto 2019

La constitucionalidad o no de la prisión permanente revisable sigue en aire. Cuatro años después de que el Tribunal Constitucional admitiese los recursos de la entonces oposición, encabezado por el PSOE, contra la reforma del Código Penal que establecía esa medida, todo conitnúa igual. Y las previsiones apuntan a que esta cuestión permanecerá en ese stand by durante algún tiempo más; y mientras tanto, en este año hay ya cinco sentencias en las que se condena a esta pena, tres de las cuales las fueron por agresión sexual y asesinato.

En marzo de 2015, el Congreso aprobada definitivamente la reforma del Código Penal que introducía la pena de Prisión Permanente Revisable para delitos de especial gravedad, como cuando la víctima de un asesinato sea menor de 16 años, cuando sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual, en los asesinatos múltiples o en violaciones en serie o en aquellas en que las víctimas de las mismas sean menores tras privarles de libertad o torturarles. Esta medida sólo contó con el apoyo de los diputados del PP, que entonces contaban con mayoría absoluta en la Cámara.

La oposición en bloque criticó duramente este reforma por considerarla claramente anticonstitucional. Por ese motivo, PSOE, CiU, Izquierda Unida, el Grupo Parlamentario Vasco y el Grupo Mixto presentaron recurso de inconstitucional pro considerar que, en líneas generales, vulneraba cuatro preceptos de la Constitución: El artículo 15.1, que prohibe las penas inhumanas; el 17, que regula el principio de proporcionalidad; el 25.1, ya que no es una pena determinada, y el artículo 25.2, al considerar que atenta contra el principio de reinserción.

El 27 de julio de ese mismo año, el Alto Tribunal admitía a trámite los recursos y comenzaba su tramitación. El PSOE, por su parte, cuando llegó al Gobierno, renunció a derogarla , pese a que la recurrió, al esgrimir que lo procedente era esperar la decisión del Tribuna Constitucional. Pero esta resolución sigue sin llegar, pese a que el pasado 25 de julio se cumplieron cuatro años desde la admisión a trámite de los recursos, Y, lo que es peor, pues no hay visos de que la misma vaya a llegar próximamente. De hecho, según señalaron a LA RAZÓN fuentes próximas al TC, «no hay fecha para debatir los recursos» y no figura entre los temas previstos en la agenda más inmediata del tribunal. El ponente de los recursos es el magistrado Fernando Valdés, quien todavía no ha presentado una ponencia a sus compañeros para debatirla. Por tanto, ni siquiera en estos momentos se conocer si la propuesta será de estimar total o parcialmente los recursos, o rechazarlos.

Aval de Europa
Pero, pese a ello, el Alto Tribunal sí ha reconocido recientemente en una sentencia, dictada el 29 de enero, que una la cadena perpetua, que es lo que se argumenta en el fondo de los recursos de lo que constituye en realidad la pena de prisión permanente revisable, está avalada por el Convenio Europeo de Derechos humanos, que no prohibe la imposición de esa pena «en respuesta a delitos especialmente graves», aunque especifica que tal previsión sea compatible con el artículo 3 del citado Convenio dicha condena debe ser «reducible durante su cumplimiento conforme criterios previsibles establecidos en una previsión legal o la jurisprudencia que la interpreta; lo que significa que el penado no solo ha de tener una perspectiva de liberación y conocer cuál debe ser su conducta para satisfacer las exigencias que la justificarían, sino que ha de contar con una posibilidad de recurso para exigirla».

Por tanto, el TC ya vendría a reconocer que una pena tan grave como la cadena perpetua está avalada por el Convenio Europeo de Derechos Humanos, siempre que se trate de delitos de especial gravedad y el condenado tenga perspectiva de poder salir en libertad pasado unos años de cumplimiento.

La Fiscalía General del Estado también se ha pronunciado al respecto en dos ocasiones. El Consejo Fiscal señalaba que la prisión permanente revisable «no es incompatible con la libertad condicional» y que ello «es compatible con el principio constitucional de resocialización de los condenados», ya que el condenado «mantiene una oportunidad concreta y realizable de recuperar la libertad».

El CGPJ, por su parte, aprobó un informe en el que para una amplia mayoría de los vocales la medida de prisión permanente revisable ofrece dudas de constitucionalidad en relación con el artículo 25.1 de la Constitución, el relativo a la resocialización.

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César Antonio Molina: “Los socialistas no pueden pactar con los asesinos de sus militantes”
Las democracias son evolutivas, no revolucionarias, plantea el escritor en 'Las democracias suicidas', su más reciente libro, publicado por Fórcola
Karina Sainz Borgowww.vozpopuli.com 31 Agosto 2019

César Antonio Molina es gallego, abogado y escritor. Creció en una familia republicana que probó la amargura del exilio y predispuso su sensibilidad para el pensamiento y la creación. La cosa pública le importa. Ha dedicado a ella páginas y tiempo, lleva más de treinta libros y cuarenta años dedicados a la vida cultural española. Ha participado en ella como periodista, gestor –estuvo al frente del Círculo de Bellas Artes, fue director del Instituto Cervantes y ministro de Cultura en el Gobierno de Zapatero-, y por supuesto, como escritor.

Hay un poso político en el pensamiento y las opiniones de César Antonio Molina. Cuando la cultura entró bajo sospecha, en aquellos años que sucedieron a la crisis económica y barruntaban la que se produjo en política, publicó A la caza de los intelectuales (Destino) y ahora, cuando la socialdemocracia parece incapaz de levantar un muro para frenar los nacionalismos y los populismos, escribe Las democracias suicidas, un conjunto de ensayos publicados por Fórcola, un sello que se distingue por los libros sólidos y necesarios. Y este lo es.

Urge debatir y pensar los temas de los que Molina habla en este libro: la desconfianza mutua entre representantes y representados, la proliferación de reescrituras de la leyenda negra y el auge de una lógica populista que se vale del agravio para dinamitar el sistema político. Para conseguir una mirada profunda, Molina propone al lector recuperar pensadores esenciales, desde desde María Zambrano o Miguel de Unamuno hasta Kant, Hanna Arendt o Kierkegaard, así como personajes históricos que iluminen un presente obsesionado con apagar las luces.

Las democracias son evolutivas, no revolucionarias, plantea el escritor. En las páginas de estos ensayos, César Antonio Molina reflexiona, prácticamente estruja, episodios del radicalismo del siglo XX, para extraer de ellos el sentido original de su tragedia y su amenaza. No pretende aliviar la sed del lector, sino recordarle que la siente o que alguna vez la tuvo. Sobre algunos de estos temas conversa el intelectual gallego en esta entrevista que concede a Vozpópuli.

El nacionalismo y el populismo son la advertencia constante en Las democracias suicidas. ¿En qué se diferencian los de hoy de los del siglo XX?
Son distintos en la superficie, pero en el fondo tienen las mismas características. Los populismos aprendieron de las terribles consecuencias de sus antecesores. Por eso sus maneras, sus formas y su vestimenta parecen más benévolas que en el pasado. Hoy no veremos nunca a un populista de extrema derecha o izquierda vestido con uniforme militar, como los nazis o los anarquistas.

Si pensamos en el independentismo catalán, ¿cuál ha sido más efectivo, el de hoy o el del Pujolismo?
El independentismo actual ha creado sus propios instrumentos. Por ejemplo, la Asamblea Nacional de Cataluña es ese tipo de organismo como los que se utilizaron en la Alemania del nazismo o la Italia del fascismo: elementos civiles que agitaban, perseguían, denunciaban y actuaban en nombre del poder haciéndolo pasar como deseo del pueblo. Eso ha existido, entonces y hoy, de la misma manera que en las escuelas y las universidades se tergiversaba, se mentía y se convertía a los jóvenes en seres sectarios. Entonces, como hoy, se utilizó el cine y la radio para difundir esas ideologías. Luego la televisión, una televisión envenenada, mentirosa e inverosímil para engañar y manipular a la opinión pública. Los instrumentos y las ideas son las mismas.

Pero no el siglo. Estamos en el XXI. Han transcurrido ochenta años.
Entonces se ejerció la violencia, y hoy también. Sólo que la violencia ha cambiado. Hoy la violencia es que te persigan en Internet y en las redes sociales. Como entonces, es violencia que pinten las casas de la gente que no es nacionalista. Y también es violencia que a los niños les impidan hablar el idioma que quieren. Y por supuesto que es violencia que en la universidades, empresas y oficinas dividan a los que son nacionalistas de los que no. Eso es violencia. Lo que ocurre es que Torra no va en uniforme saludando a la romana, aunque creo que en el fondo le gustaría.

¿Por qué a la socialdemocracia le cuesta tanto generar un muro de contención ante los populismos?
La socialdemocracia parte de la creencia de que todo ser humano es bueno y que sólo puede ser malo si se le educa para esa maldad. La socialdemocracia cree en la persona, en el individuo, en la libertad, en las ideas y en el hecho de que todo el mundo pueda defenderlas de una manera legal. La socialdemocracia es transigente, comprensiva y hasta cierto punto paternalista. Por eso le cuesta tanto actuar drásticamente, porque eso contradice el espíritu de libertad, fraternidad e igualdad que defiende. Eso le pasó a la República española. Si hubiese tomado algunas decisiones no hubiese pasado lo que pasó, por eso fue transigente con los nacionalistas catalanes.

Una democracia que no sabe defenderse es una democracia débil. ¿Cree que la democracia española es débil?
No es que sea débil, es condescendiente y eso puede provocar debilidad. Como partimos de la Guerra Civil y de una dictadura larguísima y tremenda, pensamos que cualquier movimiento podría remitirnos a tiempos del pasado y eso es un error. Hoy tenemos una constitución y leyes que rigen el país y deben de ser cumplidas. Y todas aquellas personas que no las cumplan deben pagar por eso. La democracia debe regirse por ese principio: cumplir o no cumplir la ley. Los nacionalistas dicen que se judicializa todo, ¿pero qué pretendían ellos? Pues lo que harían en su Estado totalitario, el que ellos quieren crear, donde los jueces serían nombrados por los políticos y ellos serían los que dictaminarían a favor o en contra de sus propios intereses. La democracia no tiene por qué tener la más mínima mala conciencia, aquellos que no cumplan las leyes que han sido votadas por la gran mayoría de los españoles y refrendadas en sus órganos de decisión, el parlamento y el senado, tienen que ser condenados.

Para que María Chivite gobernara, el PSN pactó con Bildu. Eso lo permite la democracia, ¿pero es correcto?
Son partidos legales, de lo contrario no estarían ahí. Pero me parece terrible que el Partido Socialista, en cuyas filas hay personas asesinadas por gente de la misma ideología que ese partido, apoye a los asesinos de sus militantes. Ya no es una cuestión de legalidad, es una cuestión de ética, de sentimientos dentro del partido, de honor a sus propias víctimas y de reconocimiento a la labor que hicieron. ¿Qué pensaría Ernest Lluch? ¿Qué pensaría Tomás y Valiente? No se puede pactar con los asesinos de tus militantes, ciudadanos libres de este país, ni se puede pactar con aquellos partidos que van contra la constitución, contra la unidad de España y contra las instituciones.

Pues esos que menciona son hoy, en su mayoría, socios del PSOE. En esa lógica, el PSOE que aspira a gobernar es una amenaza contra
El PSOE es un partido con una gran historia y es consciente de eso, pero se ha metido en un pragmatismo erróneo, porque no se puede gobernar a toda costa. El fin no justifica los medios. Los partidos políticos tienen que dar ejemplo a la ciudadanía y es incomprensible que se pueda pactar con estos partidos que sabemos que son enemigos del propio partido socialista.

Desde el verano de 2015 España vive una inestabilidad política continua. ¿La dificultad para hacer posible una investidura es un síntoma. ¿De qué exactamente?
El mundo en general no está pasando por su mejor momento, no es sólo España. Es incomprensible que un país como EEUU, defensor de la democracia y refrendador de todas las libertades, tenga un presidente como Trump, que es otro fascista enmascarado. Un país como Inglaterra, el país parlamentarista más antiguo del mundo y ejemplar en sus momentos más difíciles, pueda tener de primer ministro a un payaso como el que tiene. Esto da idea de por dónde va el mundo. Menos mal que hay gente como Macron o Merkel, porque es terrible que Italia tenga a un ministro mussoliniano como el que hay.

¿Cómo juzga el liderazgo político español en comparación?
A la altura de las cosas que vamos nombrando, digamos que está en un nivel medio menos malo. Hay tres partidos verdaderamente constitucionalistas encabezados por gente joven, que tiene saber y conocimiento, pero a la que le falta la capacidad de tacto y que prefieren anteponer sus intereses particulares a los del Estado. España está en un momento grave porque tenemos un cosa de gran envergadura y muy compleja con el secesionismo.

¿Cómo encararlo?
Eso debería conducir a un pacto de Estado en los que enumeraran las diez cosas fundamentales que tiene que afrontar este país, incluida Cataluña, la inmigración, la igualdad, el género, la sanidad. Una vez que acordaran eso, deberían trabajar de manera conjunta. Porque no hay demasiadas diferencias entre ellos, cuando sí las hay con los nacionalismos catalanes o vascos, y con los populismos de extrema derecha o extrema izquierda. Tienen que ser capaces de ver que la situación es complicada y que o se afronta de manera colectiva o vamos a tener gravísimos problemas.

Se habla de un resurgimiento de la derecha, un resurgir conservador, se habla hasta de trifachito. ¿Qué piensa?
Es un error hablar de las derechas y las izquierdas. Es volver a la época de la Guerra Civil. Deberían ser conscientes de lo que están haciendo tratando de equiparar a Vox con Ciudadanos y el PP o a Podemos con el PSOE. El propio PSOE no debería cometer ese error, de hablar de las derechas, porque son distintos entre sí como el propio PSOE lo es, de la misma manera que no debemos hablar de un frente popular, no debemos volver al mundo filológico y lingüístico del pasado, que nos trajo tantos males.

¿Tiene sentido mantener una ley de memoria histórica, tal cosa como ésa se puede legislar?
Walter Benjamin decía que toda la historia debía ser un presente, para recordar los males e injusticias cometidas, resarcirlas y continuar, en lugar de estar todo el tiempo hurgando en la herida. Hay que curarla y continuar. Cuando vino la democracia por la que todos luchamos, y volvieron los exiliados políticos al parlamento, la Pasionaria, Carrillo y muchos otros que habían luchado incluso en bandos contrarios, vimos la reconciliación. La Constitución es el hijo que nació de esa reconciliación. A partir de ese momento, incluso en aquellos que formamos parte de familias que sufrieron el exilio, lo supimos. Tenemos que recordar, pero ese recuerdo no puede ser un ancla en el futuro de un país.

¿Quedó muy resabiado después del episodio del ministerio de Cultura? ¿Volvería usted a ocupar un cargo político?
Todos los ciudadanos desarrollan una actividad política en el puesto de trabajo en el que están y yo nunca he dejado de ejercerla, ni antes de estar en la política activa ni después. Mis artículos, mis opiniones siguen siendo de carácter político, a pesar de que yo sea profesor y escritor. Mi paso por la política lo considero satisfactorio, tanto en el Instituto Cervantes como en el ministerio de Cultura, hicimos un montón de cosas, licuamos por nuestro país en todo el mundo. Uno siempre está dispuesto a servir a su país donde le toque.

Se lo pensaría, ¿entonces?
Lo que pasa es que ya fuera de la apolítica activa uno es más libre e independiente para decir lo que piensa dentro de las mismas ideas que uno ha defendido siempre. Yo sigo opinando lo mismo, pero hay temas como el nacionalismo y los populismos que se me hacen insoportables. Por eso espero que los dirigentes del PSOE piensen y mediten algunas cosas de las que hacen, porque están representando a miles de personas y a 140 años de historia como organización. Y sí, me siento más libre. Además, en la política se pueden hacer muchas cosas. Los que dicen que no tienen medios y no pueden hacer nada son malos políticos. ¿Y entonces para qué están en el puesto? Con poco dinero se pueden hacer muchas cosas si hay inteligencia, ganas y creatividad. Eso fue lo que hicimos mi equipo y yo tanto en el ministerio de Cultura como en el Instituto Cervantes.

Los frutos de la desobediencia
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 31 Agosto 2019

Al cumplirse el segundo aniversario del atentado terrorista del 17-A, sociólogos y psicólogos han vuelto a abordar la gran incógnita: ¿cómo es posible que jóvenes de buena familia, aparentemente integrados en la sociedad de su entorno, perpetraran tamaña atrocidad? Las respuestas de los expertos son variadas y dependen más de la ideología de quienes las formulan que de pruebas científicas. Sin embargo, echo en falta un elemento clave para hacer una valoración completa del fenómeno. Y este elemento es precisamente la descomposición del entorno en el que deberían haberse integrado estos jóvenes: la sociedad catalana.

El deber de odiar
Hagamos un esfuerzo para visualizar experimentalmente el razonamiento de un grupo de islamistas sometidos a la disciplina ciega que les impone su fe religiosa, tan estricta que los predispone a inmolarse para cumplir con la ley coránica. Lo que les impresiona en el entorno catalán en el que deberían integrarse es el hecho de que lo habita una masa de infieles divididos en facciones, algunas de las cuales se jactan de desobedecer beligerantemente las leyes -en este caso terrenales- y de servir a un falso califa prófugo de la justicia y a su visir putativo apoltronado en el foco de la rebelión.

Los yihadistas emboscados observan cómo estos herejes controlan una secta cismática minoritaria pero dueña del poder regional cuya ley consiste, precisamente, en desobedecer la ley. Para colmo, esta secta se guía por la tradición de Caín, inculcando en las escuelas y los escritos profanos el deber de odiar al hermano Abel falazmente acusado de portar taras genéticas. El visir putativo, Quim Torra, diagnosticó que estas taras habían convertido a sus hermanos castellanohablantes nada menos que en "bestias con forma humana, carroñeros, hienas, víboras". Bajo la férula de este energúmeno, la Fiscalía destaca que los delitos de odio crecieron un 124 % en el procés (LV, 29/3).

No es extraño que los islamistas se sintieran estimulados a atentar contra personas inocentes cuando comprobaron que dentro del bando infiel fermentaban fobias tan virulentas como las que los movían a ellos. Si unos infieles desobedecían a sus autoridades legítimas y servían a los usurpadores, más motivos tenían ellos para desobedecer a esos extraños y cumplir con el mandato divino de librar la guerra santa.

El bombardeo continúa
Los embriones de asesinos fueron bombardeados desde su infancia en las escuelas catalanas con andanadas de discursos supremacistas programados para fragmentar la sociedad. A ellos no les hicieron mella estos discursos porque tenían sus propias creencias aglutinantes, pero sí les enseñaron a menospreciar la condición humana de sus vecinos discriminados por los divulgadores de mitologías identitarias. Y el bombardeo continúa. No hay motivos para pensar que sus efectos serán menos nefastos que los ya conocidos.

El leitmotiv de la campaña subversiva sigue siendo la desobediencia. Lola García, directora adjunta de La Vanguardia, exhuma del panfleto Reunim-nos, del falso califa prófugo Carles Puigdemont, y del regüeldo del visir Torra, algunas piezas del puzzle golpista ("El plan Torra", 22/8):
Conclusión: solo queda el enfrentamiento con el Estado, largo, aunque con "fases de baja intensidad y otras de alta". Un camino "doloroso, que no será agradable", y que empieza a partir de la sentencia.

Quim Torra situó el martes la aplicación de esa doctrina como su principal misión al frente de la Generalitat. Se trata de "retomar la iniciativa", diseñar una "agenda de ruptura", de "confrontación democrática", de "resistencia no violenta", alentar la desobediencia civil para entorpecer el funcionamiento de las instituciones estatales y desestabilizar la política española. Torra no concreta el método, pero Puigdemont escribe que, además de manifestaciones -Hong Kong ya fascina al activismo independentista- existe "todo un muestrario de opciones" entre las que cita "boicot pacífico, objeciones fiscales y de conciencia.

Cuentos chinos
Lola García da en el clavo cuando escribe que "Hong Kong fascina a los activistas independentistas". No por lo que representa como ejemplo de resistencia al totalitarismo, puesto que ellos son totalitarios hasta la médula, sino porque demuestra que es posible poner una comunidad emprendedora patas arriba semana tras semana. Hong Kong es su sueño húmedo, para decirlo con el anglicismo que alude metafóricamente a los deseos sexuales reprimidos que provocan una polución nocturna. ¿Democrática la confrontación? ¿No violenta la resistencia? ¿Pacífico el boicot? Cuentos chinos. Los cabecillas del movimiento insurreccional se han encargado de reclutar sus fuerzas de choque, integradas por los gamberros de los CDR y la CUP, con los comisarios de la ANC, para ocupar las calles y los centros neurálgicos de las ciudades durante el alzamiento contra España, y para purgar a los blandengues, si los hay.

Un cóctel de mentiras en el que sobresale, ahora, el camelo de que ERC se ha moderado y tiende la mano al diálogo. Otro cuento chino. Leo: "ERC dobla la apuesta con un referéndum sobre la monarquía" (LV, 13/4):
Esquerra no se conforma con un referéndum de autodeterminación de Catalunya, sino que quiere otro: este segundo, sobre si los ciudadanos españoles prefieren un Estado monárquico o republicano.

Lo anunció Gabriel Rufián antes de las elecciones del 26-M en un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum en Barcelona. Y la desobediencia tampoco le es ajena a ERC. Bajo la información de que "Torra reclama asumir riesgos para otra `confrontación´ con el Estado" (LV, 21/8), aparece la noticia de que:
Fuentes de ERC (…) recuerdan que la confrontación o la desobediencia civil también se prevén en su hoja de ruta. "También hay que tener presente la herramienta de la desobediencia civil, que, en última instancia, y con una coordinación perfecta con las instituciones catalanas, nos tiene que llevar a conseguir nuestros objetivos nacionales.

Existe un remedio
Toda la política del secesionismo catalán está englobada por el mantra de la desobediencia. Si quienes mandan, desobedecen las leyes, ¿por qué han de obedecerlas los mandados? El mal ejemplo cunde. Ya se expande por toda España montado en el frentepopulismo bilduetarrafílico. Hoy estamos cosechando los frutos venenosos de la plaga de desobediencia convertida en norma de conducta: terrorismo yihadista, homenajes a asesinos, violencia familiar, reincidencia delictiva, tráfico de seres humanos, drogadicción precoz, corrupción pujolitizada impune, lavado de cerebros escolar y, por último, aunque es lo más importante, crisis de la sociedad de libres e iguales provocada por la decadencia del patriotismo cívico.

Afortunadamente existe un remedio para la desobediencia, de probada eficacia si se aplica a tiempo en las zonas infectadas y en la dosis correcta. Se llama Artículo 155. Con un refuerzo para casos patológicos agudos: Artículo 116. Solo hace falta un Gobierno con agallas para aplicarlo.

La Fiscalía obedece a Sánchez para contentar a Bildu
OKDIARIO 31 Agosto 2019

El entorno proetarra podrá celebrar este sábado en Alsasua su particular Ospa Eguna, el día del Odio contra la Guardia Civil para pedir la expulsión de este cuerpo de Navarra. La Fiscalía ha descartado solicitar que se prohíba el acto, al considerar que los hechos no pueden tipificarse como un delito de odio previsto en el artículo 510 del Código Penal.

Llueve sobre mojado: durante los dos últimos años, distintas localidades de Navarra y el País Vasco han acogido más de un centenar de homenajes a presos etarras, ante la completa permisividad del Ministerio del Interior y la única oposición de las asociaciones de víctimas del terrorismo. No ha sido hasta el pasado mes de julio cuando el Gobierno de Pedro Sánchez ha solicitado a la Fiscalía que investigue si estos actos pueden ser constitutivos de delito.

Mientras se humilla a las víctimas del terrorismo con actos de exaltación de sus verdugos, la Justicia permite que los proetarras denigren a la Guardia Civil, el cuerpo que más ha sufrido y más vidas ha perdido en la lucha contra ETA. El Ospa Eguna se celebrará este sábado en Alsasua, precisamente en la misma localidad navarra en la que, hace tres años, un grupo de matones celebraron su particular Día del Odio dando una paliza a dos agentes de la Guardia Civil y sus novias, en un acto de inequívoca significación política que Podemos insiste en calificar como una "pelea de bar".

Resulta inevitable pensar que la permisibilidad de la Fiscalía y el Ministerio de Justicia con estos movimientos del entorno proetarra no es casual, sino que responde al juego de alianzas que el presidente Pedro Sánchez mantiene con Bildu.

Pero no se puede consentir que los constitucionalistas sigan siendo humillados y perseguidos en Navarra, para que Pedro Sánchez pueda mantenerse unos meses más en la Moncloa. Los ministros en funciones de Justicia e Interior, Dolores Delgado y Fernando Grande-Marlaska, han demostrado que no están a la altura en casos como este. Algo que resulta especialmente decepcionante en el caso de Marlaska, quien durante su etapa como magistrado de la Audiencia Nacional sí demostró voluntad para luchar contra los asesinos de ETA.

Pero es evidente que el problema hoy es la frivolidad con la que el presidente Pedro Sánchez cambia sus principios y su discurso, de un día para otro, según sus intereses políticos y su instinto de supervivencia. El hombre que llegó a La Moncloa gracias al voto de Bildu y los independentistas catalanes pretende presentarse ahora como el abanderado de los constitucionalistas, mientras sigue pactando bajo la mesa contra las fuerzas cuyo único objetivo es destruir la nación.

Este sábado en Alsasua (Navarra)
La Fiscalía navarra avala la ‘fiesta del odio’ de Alsasua: la Guardia Civil "debe tolerar las ofensas"
Luz Sela okdiario 31 Agosto 2019

La Fiscalía de Navarra rechaza actuar contra el 'Ospa Eguna' de Alsasua (Navarra), el llamado 'Día de la expulsión' o 'Día del adiós', que cada año organiza el entorno proetarra y en el que se insta al repliegue de la Guardia Civil y Policía Nacional de la Comunidad.
La Guardia Civil denunciará a Chivite si consiente la ‘fiesta del odio’ de Alsasua

La Fiscalía de Navarra ha rechazado actuar contra la celebración, este sábado, del ‘Ospa Eguna’ de Alsasua (Navarra), el llamado ‘Día de la expulsión’ o ‘Día del adiós’, que cada año organiza el entorno proetarra y en el que se insta al repliegue de la Guardia Civil y Policía Nacional de la Comunidad. La Fiscalía, en respuesta a la petición de la asociación de la Guardia Civil Jucil estima que corresponde "archivar las diligencias de investigación por no ser los hechos denunciados constitutivos de delito".

En su argumentación, la Fiscalía recoge una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de 2018 -en el caso ‘Savva Terentyev vs Rusia’- en el que se establece lo siguiente: "Los cuerpos policiales no pueden considerarse un grupo o colectivo que necesite una protección especial bajo el paraguas del discurso del odio. Por el contrario, se trata de una institución pública, que como otras de su clase, debe tener mayor grado de tolerancia ante las palabras ofensivas".

La asociación ha expresado su indignación con la respuesta de la Fiscalía de Navarra. El secretario general de Jucil, Cristian Eric Marco, ha avanzado que la organización estudiará medidas "para conseguir que tanto estos actos de odio como los homenajes a terroristas en el País Vasco dejen de producirse". "No vamos a parar", ha afirmado, en conversación con OKDIARIO. Jucil alegó que la celebración del día del ‘Ospa Eguna’ en Alsasua "persigue la humillación, acoso y fomento del odio hacia los guardias civiles" y que "podría ser constitutivo de un delito de odio hacia el colectivo".

La Audiencia de Navarra considera, sin embargo, que la Guardia Civil no puede ser objeto de protección de los hechos contenidos en el artículo 510 del Código Penal.

Dicho artículo establece penas de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses a "quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad".

"Colectivos vulnerables"
La consideración de si la Policía y Guardia Civil puede ser o no objeto de un "delito de odio" ha sido ampliamente discutida.

En este caso, la Fiscalía recuerda que "el bien jurídico protegido" por el artículo 510 "es la dignidad de las personas y colectivos de personas, a los que por su especial vulnerabilidad, el Código Penal le otorga una protección específica".

En este contexto, se remite a un auto de la Audiencia de Barcelona, en diciembre de 2018, que estimó el recurso de un imputado por delitos leves de lesiones a agentes de la Guardia Civil que participaban en una manifestación de Jusapol, en septiembre de ese año. En dicho acto, los agentes fueron atacados con puñetazos y patadas e insultados con mensajes como ‘Policías hijos de puta’.

La Audiencia, en cambio, rechazó las imputaciones considerando que esos ataques a los agentes se enmarcan en la "crítica política" sobre un tema de "interés general", y añadió que "no cualquier colectivo o grupo social de personas puede ser tributario de la protección" ante un ‘delito de odio’ ya que debe "circunscribirse a los colectivos vulnerables e históricamente discriminados en el contexto concreto en que se emita el discurso".

"Entendemos que la Guardia Civil, como Institución del Estado, no puede ser objeto de discriminación a través del discurso del odio", estima la Fiscalía de Navarra.

Argumenta también que en la denuncia "no se especifica ni concreta ningún acto o hecho que pudiera tener relevancia penal o en su caso, justificaría la suspensión del acto".

"Sin obviar la motivación ideológica y política del acto, debemos resaltar que no siendo nuestro derecho un derecho penal de autor, sino de actos o hechos concretos, de lo indeterminado de la denuncia a este respecto, no se evidencian hechos subsumibles en ningún tipo penal", se añade.

Este viernes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, también dictó un auto en el que rechaza prohibir el acto porque considera que “no existe constancia de que se hayan producido o vayan a producir” delitos que justifiquen tal restricción de derechos fundamentales con carácter previo.

Moreno contradice de esta forma la posición de la Fiscalía, que este jueves solicitó la prohibición de estos actos que se organizan desde el año 2010 por entender que reproducen el "objetivo táctico" de ETA consistente en expulsar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de las comunidades autónomas del País Vasco y Navarra y que, además, humillan a las víctimas del terrorismo.

El juez argumenta que "sólo la persecución y castigo de los hechos ilícitos penales una vez que estos se han producido" y "no puede" así "actuarse con carácter preventivo".
 


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