AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 4  Septiembre 2019

Importancia de VOX y Abascal /De Micenas a Atenas/ El erótico crimen
Pío Moa Gaceta.es 4 Septiembre 2019

Para divulgar en las redes y por otros medios.

**El único hecho relevante en la miserable algarabía política actual es la presencia de VOX. Y dentro de ella, la aparición de un líder auténtico, Abascal, «el único hombre en unas Cortes de tiorrillas y peleles engañabobos»: https://www.youtube.com/watch?v=g57nyMEFNRQ

**Todos debemos poner el máximo empeño en difundir las intervenciones de Abascal en las Cortes. Esta sí es una tarea práctica de la mayor importancia.

**Debemos exponer a todos, con máximo empeño, la significación histórica de Franco: el mantenimiento de la unidad nacional, conservación de la cultura cristiana, la monarquía y la base social para una democracia no convulsa.

**Los planes criminales de profanar la tumba de Franco nos dan la oportunidad de explicar a todo el mundo qué representó Franco y qué representa el nuevo frente popular de totalitarios y separatistas. Aprovechemos la ocasión.

**En este libro he emprendido la revisión del significado histórico del franquismo contra la marea de embustes imperante desde unos medios y una universidad convertidos en máquinas de manipular.
Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Expondré una tesis, que probablemente no sea original, pero que no he leído en ninguna parte: la cultura clásica griega provendría de la micénica, tras un período oscuro de medio milenio, durante el cual permaneció como el recuerdo añorante de un pasado mejor. De un modo difícil de explicar, en la Grecia clásica el contenido de aquella cultura pasó del recuerdo a la inspiración. Por lo común, la historia diferencia los tres períodos como independientes, e incluso descarta la etapa micénica como aparte de la propiamente griega. Sin embargo tuvo que ser en la sociedad micénica donde se forjaron los mitos griegos, pues no es probable que tomasen forma en una edad oscura culturalmente muy pobre. Los dioses y los héroes, los mitos de extraordinaria profundidad y belleza que inspiraron el «milagro griego» solo pueden ser los de Micenas, con más o menos añadidos y recreaciones a lo largo del tiempo. Homero y Hesíodo solo se entienden a partir de aquella herencia. En otras palabras, una cultura capaz de inspirar la Ilíada y la Odisea o la Teogonía, tuvo que ser realmente sobresaliente, y la prueba está en su herencia, mucho más allá, naturalmente, de la expuesta en las tablillas administrativas de los palacios.

Es curioso que Hesíodo no transmita una idea clara de la destrucción de aquella civilización, que achaca a la guerra de Tebas y a la de Troya. «La guerra tuvo por causa a Helena, la de hermosos cabellos, y por efecto la sombra de la muerte que llegó a envolverlos a todos». La caída de aquella civilización debió de dejar memorias muy confusas. Quedó la idea de una invasión doria o la hipótesis actual de «los pueblos del mar» (aparte de la de las guerras civiles entre aqueos, que sugiere Hesíodo). Pero eso es poco relevante para lo que digo y que podría resumirse así: la civilización micénica se derrumbó, pero permaneció como cultura capaz de reflorecer cinco siglos después. Es más, su influencia llega hasta hoy. (En Nueva historia de España y en Europa… expongo la diferencia entre cultura y civilización, conceptos que han dado lugar a interpretaciones diversas).

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«Su novela «El erótico crimen» se lee rápido. Por lo que viene diciendo sobre las motivaciones de los de la otra novela, me parece que en esta no se le ha escapado de las manos ningún personaje. O sea, que son personajes «de diseño»: cada uno obra y habla como usted ha decidido. Me he reído a carcajadas con varios pasajes, pero definitivamente entra en eso de los «géneros menores» que usted dice. El cachondeo que se trae con las ideas progres y con los tópicos de la novela policiaca está muy bien, el desenlace de todo el embrollo me la ha hecho terminar riéndome. De paso, ¿qué es eso del muñecote de Plaka en Atenas? No acabo de entenderlo. Bueno, a veces el humor es un arma más eficaz que las altas disquisiciones muy serias pero la novela en sí es muy menor comparada con «Sonaron gritos». Uno no podría imaginar que una misma persona hubiera escrito las dos. Lo de Moh Ul-sih supongo que es otra cachondada más, ¿no? Aunque después de dicho lo anterior se me hace más creíble: que la novela la hubiera escrito otro o en colaboración.

«Los diálogos entre separatistas: conozco el percal. Son así de absurdos y usted les ha encontrado el lado cómico. Es como el teatro del absurdo de Ionescu y todos aquellos. Muy logrado» (Lector)
https://www.amazon.es/El-er%C3%B3tico-crimen-del-Ateneo-ebook/dp/B07GD83ZN8

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]

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Si tolerásemos la ley de memoria histórica sin resistirla por todos los medios, estaríamos condenando a España a la mayor infamia. Un modo de oponerse es colaborar con ”Una hora con la historia”, un programa dirigido contra esa ley. Este programa debe llegar a cientos de miles de personas, y eso dependerá de que cada oyente se comprometa en su difusión y comentario utilizando las redes sociales y otros medios. Y de que colabore económicamente. El programa se sostiene con muy pocos medios y bastaría que unos 300 oyentes diesen a su banco orden de pasar mensualmente 10 euros para que “Una hora con la Historia” pudiese continuar sin problemas contra esta ley inicua.

Es una empresa que nos compete a todos, y que con el compromiso de todos puede demoler esta amenaza permanente sobre la democracia y sobre la misma España. No podemos consentir que el nuevo frente popular nos imponga su ley

La cuenta para colaborar económicamente es: BBVA “tiempo de ideas”, ES09 0182 1364 3302 0154 3346

Los grandes indicadores de la industria española anticipan ya el desplome que Sánchez niega
Carlos Cuesta okdiario 4 Septiembre 2019

El paro registrado sube en agosto en 54.371 personas, el mayor ascenso desde 2010

Pedro Sánchez no deja de negar la desaceleración que se ha instalado ya en la economía mundial y en la española. Mientras sus responsables económicos desprecian los indicadores laborales y de actividad que no dejan de frenarse, los cuatro indicadores clave del comportamiento de la industria española se han posicionado claramente en negativo: desde los pedidos de la industria, hasta la cifra de negocios muestran números negativos que oscilan ya entre el -3% y el -7,2%. Esos indicadores son ya un notable aviso de que la pérdida de fuerza de la economía española se ha convertido en una clara tendencia.

Los cuatro indicadores clave del comportamiento actual y futuro de la industria son los siguientes: el primero de ellos es la entrada de pedidos en la industria, un indicador que muestra en estos momentos un dato de variación interanual del -3,3%. El segundo de esos indicadores es el que muestra la variación interanual de los pedidos industriales de bienes de consumo duraderos. Ese termómetro registra actualmente una fuerte caída del -7,2%. El tercero de estos chivatos económicos no es en absoluto menos importante. Se trata de la variación interanual de la cifra de negocios del sector industria. Y ese dato recoge una caída del -5%. Y el cuarto y último de estos datos es el que recoge el comportamiento interanual de la cifra industrial de bienes de equipo, un indicador que muestra otro dato negativo del -3%.

El conjunto de estas cifras muestra una fotografía de fuerte desaceleración de la industria española que en nada concuerda con la versión hiperoptimista que lanza en estos momentos el Ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez.

Hecatombe
Este mismo martes, la Seguridad Social ha hecho públicos los datos que muestran que ha acabado el pasado mes de agosto con 19.320.227 afiliados después de su mayor hecatombe desde 2008, el peor año para el empleo de toda la crisis económica. Ha perdido la Seguridad Social 212.984 trabajadores, lo que supone la mayor destrucción de empleo registrada en un octavo mes del año desde 2008.

La caída mensual de la ocupación de agosto estuvo sustentada en la destrucción de empleo en la educación (59.630 afiliados menos), la construcción (27.464) y la industria manufacturera (22.760), entre otros sectores.

Y todos estos datos se suman a un panorama internacional que incluye la contracción del PIB de Alemania y del Reino Unido, la debilidad económica de Francia, la eurozona y de la propia UE. Donde también se confirma que El BCE no tiene ya casi margen de maniobra. Donde China acaba de recoger el peor dato industrial en 17 años. Donde la economía estadounidense refleja ya una curva de tipos invertida: se paga más por la deuda a corto y medio plazo que a largo plazo, reflejando una creciente desconfianza. Donde se descuenta el parón por el populismo y desgobierno en Italia. Y donde la falta de reformas en España por el parón administrativo puede convertirse en un nuevo y claro factor perjudicial para nuestra economía, que difícilmente podrá cumplir con los objetivos de estabilidad, especialmente las Comunidades Autónomas.

Un Gobierno sordo ante los tambores de crisis
OKDIARIO 4 Septiembre 2019

Mientras Pedro Sánchez maneja a su antojo el calendario y acorta los tiempos para vender a la opinión pública el falso relato de que han sido todos los demás quienes han hecho inevitable la convocatoria de unas nuevas elecciones generales, las señales de alarma de la economía española se aceleran en medio de un alud de indicadores que anuncian la llegada de una crisis de consecuencias imprevisibles. A los datos del paro en agosto, el peor en más de una década, y de la caída en picado de las afiliaciones a la Seguridad Social, se unen los pésimos indicadores industriales o el brusco descenso de las matriculaciones de vehículos.

No son datos puntuales atribuibles a un momento estacional, como trata de vender el Ejecutivo socialista, sino la constatación empírica de que las turbulencias económicas mundiales están afectando de lleno al rumbo de nuestra economía. España necesita, más que nunca, estabilidad política para afrontar los múltiples desafíos que se ciernen sobre un país que no puede estar al albur de los cálculos personales de su presidente en funciones.

La retórica vacua de Pedro Sánchez se estrella contra la realidad de una economía en fase de desaceleración. No hay tiempo que perder y, sin embargo, lo que parece sobrarle al jefe del Ejecutivo en funciones es precisamente eso, tiempo. Tiempo para acomodar el calendario a su particular estrategia, sin importarle las consecuencias de permanecer impasibles ante los negros nubarrones que se ciernen sobre una nación débil económicamente y obligada con urgencia a acometer las reformas pendientes para evitar ser vapuleada, de nuevo, por la crisis. Da la sensación de que Sánchez está tan obsesionado con garantizarse su futuro político a la sombra del poder, que parece haber hecho oídos sordos las señales de alerta que emiten cada día los indicadores económicos

Manual de recesión
Tras firmar un pésimo dato de paro, Sánchez presentó sus medidas para empeorarlo
Luis Ventoso ABC 4 Septiembre 2019

Escuece ver a España, país fabuloso y de enormes posibilidades si se brega duro, arrastrando los pies políticamente desde hace más de un año por la carencia de Gobierno. El país sigue avanzando, porque su inercia era óptima y porque los españoles estamos hechos de una pasta mucho mejor de lo que nos permitimos reconocer. Pero deambulamos como un pollo sin cabeza, porque no hay Gobierno, aunque sí la pomposa impostura de que existe uno. Gobernar no consiste en completar un álbum de selfis del atlético presidente gustándose aquí y allá. Ni en lanzar algún decreto ley alborotado y propagandístico. Ni en declarar una batalla sin cuartel contra los olvidados huesos de un muerto (que curiosamente va ganando). Ni en asaltar RTVE y el CIS. Ni en sermonear al respetable hasta el sopor con los mantras ya casi orwellianos del mal llamado «progresismo», que en realidad ralentiza el progreso. Lo de gobernar es más sencillo. Lo primero, lo básico, es sacar adelante los presupuestos, la herramienta que da sentido a un Ejecutivo. Lo segundo, aprobar leyes. Por ahora, Sánchez, con todo su boato instagramero, no ha logrado A ni B.

El presidente rubricó ayer el agosto con mayor destrucción de empleo desde 2010. Una vez más, comienza el «efecto PSOE». Pero el mismo día en que nos despertábamos con esa evocación del zapaterismo terminal, El Presidente y su bronceado Doñana comparecían en un espectacular acto bajo una bóveda de cañón de Chamartín para presentar su programa electoral para noviembre: las 370 medidas para «un Gobierno común progresista». Me las he leído, a pesar del muermo. Resumen: Sánchez propone gastar más en subsidios, subir los impuestos y continuar con la ingeniería social progresista. Justo lo que no hay que hacer ante vientos de crisis.

Todo es inconsistente. Ni una sola cifra económica. Ni una explicación sobre cómo se van a costear los nuevos gastos sociales (hasta el ultrazurdo Jeremy Corbyn acompaña sus promesas de una memoria económica). Palabrería hueca: «Un modelo laboral y salarial basado en una política de rentas progresista» (¿qué quiere decir ese bla, bla, bla?). Las pensiones se arreglarán «blindándolas constitucionalmente», como si citarlas en la Carta Magna bastase para hacerlas sostenibles. Urge «una nueva ley de educación», pues sabido es que solo son aceptables si las hace el PSOE. Por supuesto se habla mucho más de la «perspectiva de género», coletilla omnipresente, que de los problemas de las clases medias con hijos que sostienen el país. Nueva vuelta de tuerca a lo que llaman «memoria democrática», donde los crímenes del bando republicano directamente no existen. Collejas a la educación concertada y a los bienes de la Iglesia, un clásico: si careces de ideas siempre te quedan los comodines del anticlericalismo y Franco. Y que no falte el toque paleto de abonarse al quimérico «Green New Deal», copiando como papanatas el término acuñado por Ocasio-Cortez, la congresista podemita-demócrata de moda.

Pero no lo duden: con ese Manual de Recesión ganará las elecciones. Simplemente es el que más sale en la tele.

Parafernalia electoralista
Editorial El Mundo 4 Septiembre 2019

Para forzar la rendición de Iglesias, el presidente en funciones deslizó un cebo en forma de «altas responsabilidades» en instituciones y organismos no supeditados al Consejo de Ministros

Fiel al derroche propagandístico que, a falta de gestión, caracteriza el liderazgo de Pedro Sánchez, ayer el presidente en funciones anunció a bombo y platillo una "propuesta abierta de un programa común progresista". Consta nada menos que de 370 medidas, algunas de ellas tomadas del discurso de Podemos para presionar a Pablo Iglesias y al mismo tiempo seducir a su votante. Pero otras, como la negativa explícita a apoyar un referéndum de autodeterminación -como si cumplir la Constitución necesitara garantizarse en un programa electoral- diseñada expresamente para alejar la aquiescencia de Iglesias y acercar las urnas. Porque a este propósito respondía la parafernalia electoralista con que Sánchez compareció ante un público entregado para desgranar sus propuestas entre aplauso y aplauso.

Para forzar la rendición de Iglesias -o para camuflar antes los votantes de izquierda la intención de ir a las urnas de nuevo, haciendo ver que se busca de veras el pacto-, el presidente en funciones deslizó un cebo en forma de "altas responsabilidades" en instituciones y organismos no supeditados al Consejo de Ministros. Es decir, dice no a un Gobierno de coalición pero sí a la posibilidad de que miembros de Podemos ocupen puestos en empresas públicas u órganos reguladores, incluyendo una suerte de comisaría ad hoc en el Ministerio de Hacienda. Colocaciones a dedo a cambio de votos y una peregrina oficina de seguimiento del pacto mediante una comisión en el Congreso y en el Senado: una oferta escasamente compatible con el más mínimo decoro institucional, el respeto a la separación de poderes o alguna voluntad sincera de regeneración. Si Iglesias acepta, podría haber investidura. Si no lo hace, Sánchez espera poder vender en campaña su generosidad no correspondida. Que es en realidad el desenlace deseado desde el principio, tras meses de calculada pasividad y humillaciones al "socio preferente".

En su intervención, Sánchez se esforzó en adjudicar culpas mientras insistía en que "no es tiempo de reproches". No debería serlo, sino de aproximar posturas y tejer alianzas con honestidad en aras del interés general. El bloqueo, en la desahogada versión del presidente en funciones, es responsabilidad de todos menos de aquel al que el Rey asignó la tarea de recabar apoyos para una investidura viable. Y en esto consistirá la próxima campaña electoral del PSOE si un acuerdo in extremis no lo remedia: en señalar tanto a la oposición como a sus socios en autonomías y ayuntamientos por haber obligado a los españoles a volver a votar. Entretanto, el país permanece en la más absoluta parálisis legislativa, la economía empeora y el programa de Sánchez insiste en aumentar el gasto y subir impuestos.

Sánchez, del fraude a la farsa
OKDIARIO 4 Septiembre 2019

La pomposa y fatua presentación pública de las más de 300 medidas anunciadas este martes por Pedro Sánchez es la prueba del nueve de que el presidente del Gobierno en funciones concibe el ejercicio de su cargo como el de un prestidigitador que ha convertido la política en un mero juego de efectos visuales. De la chistera de Sánchez salieron ayer centenares de "progresistas" conejos que fue mostrando con la jactancia propia de quien se ha hecho fuerte en el arte del trucaje. Todo un ejercicio de encantamiento para revestir el relato de un momento político en el que Sánchez no busca sumar consensos para ser investido, sino -paradójicamente- garantizarse el rechazo de Podemos, a quien volvió a lanzarle el anzuelo envenenado, y pasar de nuevo por las urnas para domeñar definitivamente a Pablo Iglesias, sometido a una campaña de humillación permanente.

Las 300 medidas van incluso más allá de las que presentó el 23 de julio en el debate de investidura fallida. En consecuencia, cabe deducir que lo que hizo Sánchez entonces fue un mero trámite para cubrir el expediente. Lo de ahora no es distinto. En realidad, forma parte del mismo guión. De la chistera hueca del presidente en funciones siguen saliendo conejos por cientos. Mientras, España asiste a la operación de marketing como convidada de piedra. El prestidigitador sigue a lo suyo, entre la farsa y el fraude. Pocas veces en la reciente historia democrática un presidente del Gobierno ha colocado las instituciones al servicio de sus particulares intereses. No le mueve el interés general, sino perpetuarse en el poder a toda costa.

Quedan apenas tres semanas para evitar que los españoles vuelvan a acudir a las urnas y Sánchez, impertérrito, avanza en su estrategia de mercadotecnia con la mirada puesta en los comicios del 10-N. El de este martes fue el primer acto de campaña de la próxima legislatura. O el último de la presente. Qué más da. En realidad, Sánchez lleva en campaña desde el mismo día en el que llegó a La Moncloa.

Mudanzas
El PP necesita un cambio de paradigma y de hábitos, una sacudida que lo rescate del aciago karma de su pasado
Ignacio Camacho ABC 4 Septiembre 2019

Un edificio de alquiler, de esos de arquitectura transparente, espacios diáfanos con puestos de trabajo intercambiables y despachos escasos y acristalados. Mudarse a Las Tablas o por ahí, al nuevo Madrid de las tecnológicas, donde se han ido Telefónica o el BBVA, no le resolvería al PP el problema de la corrupción endémica de su pasado reciente, pero tal vez le ayudase a escapar del aciago karma político de la calle Génova antes de que a Casado lo atrape la energía lúgubre de tanto fantasma escondido en archivadores y armarios. Y de paso, la venta del horrendo inmueble azul y negro podría aliviar la economía del partido, estrangulada por el retroceso electoral, sin que nadie sienta de nuevo la tentación de recurrir a la ingeniería de las cajas B, esos túneles financieros que inevitablemente desembocan al otro lado de la calle, en la vecina Audiencia, más temprano o más tarde. Porque hay algo que el líder popular no puede demorar sin riesgo de que su proceso de renovación se estanque, y es una nueva estructura de funcionamiento corporativo, un código interno que fiscalice con mirada de detective sus mecanismos contables.

La coartada generacional, la que deposita en el aznarismo, el aguirrismo o el barcenato marianista la responsabilidad de los escándalos, tiene un recorrido limitado que termina justo donde empieza la administración de los mandatos autonómicos y locales recién comenzados. A partir de ahí, el cortafuegos retrospectivo dejará de ser útil si el nuevo liderazgo no instala pronto un implacable cambio de hábitos. El hecho cierto de que la derecha sufre un escrutinio moral mucho más intenso que sus adversarios, y la evidencia de que sus abusos venales reciben un reproche social más amargo -consecuencia, entre otros factores, del sesgo izquierdista hegemónico en el plano mediático-, no puede servir de consuelo si el electorado no percibe un salto cualitativo inmediato. Lo hecho, hecho está y tiene un coste reputacional muy caro, pero sólo se puede soltar lastre con una política de cielo raso, una regeneración real capaz de soportar el goteo de iconos históricos imputados que la lentitud de los procedimientos judiciales va a convertir en un calvario.

La corrupción del PP no está, como creen algunos de sus dirigentes, amortizada. No lo estará mientras el turbio ayer regurgite sospechas y acusaciones de cohechos y dádivas. No lo está para las generaciones más jóvenes o más dinámicas, que han escapado a Cs e incluso a Vox y no regresarán hasta que la desgastada marca demuestre merecer su confianza. El partido necesita mudanza simbólica y de costumbres para volver a representar a la mayoría de las clases medias moderadas. La reclamación de la presunción de inocencia es justa y necesaria, pero por desgracia a efectos prácticos sirve ya de poco o nada. Es un nuevo paradigma de ejemplaridad lo que reclama la nueva etapa.

Teatro político, realidad económica
 La Razon 4 Septiembre 2019

La realidad se impuso ayer, una vez más, a la ficción. La misma mañana en que Pedro Sánchez desgranaba –rodeado de todo su equipo político– las más de 300 medidas con que busca que Podemos le apoye en un nuevo intento de investidura se hicieron públicos los datos de desempleo de agosto.

Frente a las alharacas y fuegos de artificio –con pólvora que aportan los contribuyentes– conocimos que el número de afiliados a la Seguridad Social descendió en 212.984 personas respecto al mes de julio. Un dato clave pues significa que «ese» Ejecutivo contará con menos contribuyentes para pagar sus dispendios. Por otro lado, los desempleados sumaron 54.371 personas –el peor dato en un mes de agosto desde 2008–.

Nada de eso parecía afectar a Sánchez, que componía, nota a nota, una melodía con la que buscaba atar los votos de Unidas Podemos. Y por si no quedaron claras sus intenciones, a las pocas horas, el ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, hizo refuerzo positivo al asegurar que el PSOE le ha ofrecido a Unidas Podemos ocupar puestos «de alta reponsabilidad» en organismos institucionales para recuperar la confianza de la formación morada de cara a formar un Gobierno. Lo malo es que ese ofrecimiento se llama algo así como participar en la «gobernanza»... pero fuera siempre del Consejo de Ministros.

Esa piedra de toque le ha valido a la formación de Pablo Iglesias para saber la pureza de las intenciones del PSOE. Nulas. Todo lo demás de lo expuesto por el presidente del Gobierno en funciones, desde la revisión de las causas del despido objetivo y la prohibición de cortar los suministros básicos de agua, luz y gas en situaciones de pobreza –pedido por los morados–, a la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad iguales (16 semanas) e intransferibles y retribuidos al 100% en 2021, pasando por la creación de centros culturales comarcales que «propicien la descentralización de la Cultura» y, en consecuencia, la desigualdad que en esta materia existe entre el mundo rural y el urbano, o un nuevo Estatuto de los Trabajadores han conducido a una respuesta hermética de Podemos. Se tomarán un tiempo para contestar. Lo siguiente será el encuentro mañana entre los equipos de trabajo de PSOE y Unidas Podemos. Y poco más. Ambos están de acuerdo en trabajar lejos de los focos mediáticos. Unas condiciones que serán clave tras el fracaso anterior, en el que los rumores y medias verdades aireadas en los medios de comunicación, de forma más o menos interesada, dieron al traste con un acuerdo que no cuajó.

Antes de llegar a la disolución de las Cortes –prevista para el 23 de septiembre si no hay acuerdo– y que se convoquen elecciones el 10 de noviembre «hay tiempo», apuntan desde Unidas Podemos. Quizá no tanto si adoptamos unas perspectiva más realista y observamos el entorno económico, nacional e internacional. Más allá del desgobierno, la falta de Ejecutivo lastra cualquier respuesta de las administraciones ante la tormenta económica que se está fraguando. Los últimos datos del paro, que ayer deberían haber aguado el entusiasmo propagandístico de Sánchez, son la penúltima prueba de que el ciclo económico necesita de decisiones arriesgadas y valientes y no de mayor gasto público y endeudamiento. Una fórmula que ha hundido los últimos gobiernos socialistas. Pero el presidente del Gobierno en funciones parece decidido a seguir con la farsa. La mejor prueba, lo apuntado ayer por LA RAZÓN: mientras se apuraban los contenidos de las más de 300 medidas a presentar a Unidas Podemos, desde Moncloa se trabaja ya con las agencias de publicidad y análisis en una nueva cita electoral. El bucle político de Pedro Sánchez arrastra a todos. Sólo los tiempos constitucionales nos darán una salida.

El trampantojo del Gobierno en solitario de los socialistas
Dicha técnica pictórica consiste en fabricar una perspectiva que en realidad no existe. En estos días, estamos viviendo un ejemplo político: el Gobierno en solitario de Pedro Sánchez
Isidoro Tapia El Confidencial 4 Septiembre 2019

El trampantojo es una técnica pictórica para fabricar una perspectiva que en realidad no existe. Su etimología francesa deja pocas dudas ('trompe-œil', o 'engaña el ojo'). Estos días estamos viendo un ejemplo de trampantojo político: el Gobierno en solitario de los socialistas, también una trampa visual para intentar crear una perspectiva política que no existe.

Los socialistas repiten sin cesar dos argumentos que se invalidan mutuamente: que un Gobierno de coalición con Podemos sería el caos (“dos gobiernos dentro de uno”) y que, en cambio, un Gobierno socialista en solitario sería suficiente garantía de estabilidad para echar a andar la legislatura.

Se ha escrito prácticamente todo sobre el fallido Gobierno de coalición entre socialistas y morados. Así que detengámonos en la otra fórmula: ¿cómo sería un Gobierno en solitario de los socialistas? ¿Qué ocurriría si Iglesias diese finalmente su mano a torcer, y aceptase 'in extremis' la investidura de Pedro Sánchez?

Los socialistas se preguntan retóricamente que si pudieron gobernar con 85 diputados, ¿por qué no podrían hacerlo ahora con 123 escaños? Hay varias trampas anidadas en este argumento: la primera, aceptar que el primer Gobierno Sánchez (los ocho meses transcurridos entre la moción de censura y la convocatoria de elecciones) fue un Ejecutivo 'estable'.

Oferta de Sánchez a Podemos para evitar nuevas elecciones
Es cierto que logró sacar adelante algunas medidas (como la subida del salario mínimo), gracias al uso de la figura del real decreto-ley, cuyas costuras se estiraron hasta el límite; pero fueron muchos más los ejemplos opuestos: el más sonoro, el rechazo parlamentario al proyecto de Presupuestos (que provocó la convocatoria electoral). Pero no fue el único: la exhumación de Francisco Franco, el impuesto al diésel, la financiación autonómica, la reforma laboral, la renovación de RTVE, las medidas sobre el mercado de la vivienda... Es difícil no sentir una sensación de vértigo cuando se repasa la lista de gatillazos acumulados por el Gobierno de Sánchez durante su accidentada primera etapa.

Con todo, la segunda trampa es todavía más grosera. Incluso si admitiésemos como gobernar esa forma de sostenerse en el alambre, las condiciones políticas de la pasada minilegislatura no son reproducibles en la actualidad. Ni a izquierda ni a derecha. Por el flanco izquierdo, Podemos ha extraído la única conclusión posible cuando bastaron ocho meses de Gobierno para que los socialistas duplicasen en votos a los morados (antes de la moción de censura, ambas formaciones tenían un apoyo muy parecido). La fórmula del 'apoyo externo' al Gobierno solo sirvió para fortalecer a los socialistas.

Cuando se dispone de todo el aparato del poder, cualquier medida aprobada, incluso si procede originalmente de otro partido, se convierte en una medalla que brilla en el cuello de los socialistas. El ejemplo más evidente es precisamente la subida del salario mínimo, una de las medidas que más a menudo repiten los socialistas como logro de sus meses de Gobierno, olvidando que fue propuesta (casi podría decirse que arrancada) por Podemos durante la negociación del proyecto de Presupuestos.

Si Podemos consintió en apoyar sin muchas exigencias al Gobierno de Sánchez fue porque políticamente no podía obstaculizar la labor de un Ejecutivo socialista recién formado, y porque al hacerlo alimentaba entre sus bases la expectativa de que acabaría entrando en el Gobierno. Pero si a Podemos se le cierre la puerta del Ejecutivo (con unos puentes calcinados después de una negociación abrasiva), solo le queda convertirse en oposición. Una oposición de izquierdas que privaría al Gobierno del apoyo de sus 42 diputados.

Un resultado similar se produce en la derecha: durante los ocho meses de minilegislatura, hubo coincidencias puntuales tanto de PP como de Ciudadanos con los socialistas. Casado negoció un acuerdo (que luego descarriló) para renovar la cúpula del poder judicial, y Ciudadanos votó a favor de la convalidación de varios decretos-leyes. Pero todo fue antes de que la irrupción de Vox y la igualación de fuerzas entre PP y Ciudadanos convirtiesen la competencia política en la derecha en la batalla campal en que ahora se ha convertido, que cierra también la puerta a cualquier colaboración, aunque sea puntual, con los socialistas.

Así que no nos engañemos: un Gobierno socialista en solitario no sería más estable, ni más cohesionado ni más sólido que uno de coalición con la formación de Iglesias. Quizás el Consejo de Ministros fuese una balsa de aceite, pero la confrontación política se desplazaría, multiplicada, al ámbito parlamentario, convertido en un campo de minas para el Gobierno, condenado a estirar todavía más las costuras constitucionales porque ni siquiera sería posible legislar a golpe de decreto-ley, al contar con una mayoría contraria de 190 diputados (los tres partidos de la derecha más Podemos) que haría inviable la convalidación de estos decretos.

¿Qué buscan, entonces, los socialistas, insistiendo en el Gobierno en solitario? Decía Nacho Cardero hace unos días que Sánchez y Redondo se han convertido en dos 'yonquis electorales', feliz expresión para describir a quienes fían todo a su intuición política en las distancias cortas. Sobrevaloraríamos al Gobierno si pensásemos que existe un plan minuciosamente preparado para el resto de la legislatura. El único plan, en mi opinión, es sortear la primera valla, salvar la investidura. Porque los socialistas saben que una vez se produzca la investidura, el control de los tiempos pasa a Pedro Sánchez, ya que sería casi imposible que una moción de censura lo desalojase. Y entonces los tiempos políticos se invierten.

Sánchez puede resistir un año, o dos, en una situación de bloqueo absoluto a izquierda y derecha, y elegir el momento óptimo para acudir de nuevo a las urnas, esta vez sí con aspiraciones de poder gobernar en solitario con una mayoría parlamentaria suficiente.

El Gobierno en solitario de los socialistas es un trampantojo: presupone una realidad política que a día de hoy no existe, que los socialistas puedan gobernar en solitario, armando mayorías a su izquierda o puntualmente a su derecha. Si los socialistas insisten en proponerlo como única salida para evitar la repetición electoral, es porque piensan que les puede servir para saltar la primera valla y a continuación seguir corriendo. Como también les serviría para este mismo fin una abstención en la investidura de PP o Ciudadanos (por ese motivo, insisten también en pedirla, aunque sea con poca convicción y chirríe con el resto del argumentario socialista).

Pablo Iglesias tiene suficientes colmillos políticos como para que no lo engañen. Otra cuestión, claro está, es que quiera dejarse engañar. Recoger el guante que le acaba de lanzar Sánchez, con sus 370 medidas (por cierto, que los socialistas ofrezcan a otro partido político el “control” de organismos independientes como la Comisión de Competencia, sería un escándalo en cualquier país serio; como el nuestro quizá ya no lo sea, déjenme al menos señalar lo absurdo de vetar la presencia de 'perfiles políticos' en el Consejo de Ministros, pero aceptarlos sin pestañear en organismos técnicos), permitir su investidura sin pedir nada a cambio o (lo que parece más probable) aguantar el pulso hasta el final.

A fin de cuentas, Sánchez ya movió sus líneas rojas varias veces antes de la investidura de julio, y lo que era un 'no absoluto' hace unos días se acaba de convertir, después de la pirotécnica presentación del documento socialista, en aceptar compartir con Podemos “responsabilidades capitales en órganos no supeditados al Consejo de Ministros”. Es lo que tienen los faroles en los juegos de naipes. Que se acaban adivinando.

Mejor con cicuta caducada
Emilio Campmany  Libertad Digital 4 Septiembre 2019

Iglesias y no otro es quien tiene que decidir: investidura gratis o barranco electoral.

Se debate mucho acerca de qué ha decidido Sánchez. Los periodistas no paran de preguntarle sobre si habrá o no elecciones. Es absurdo porque la decisión no es de Sánchez. Es de Iglesias. Lo que Sánchez decidió hace mucho es ignorar la posibilidad de un Gobierno de coalición con Podemos. Se puede permitir la chulería porque las encuestas le auguran mejorar los resultados a costa de Podemos en caso de que se volvieran a sacar las urnas. La única forma que tiene el de Galapagar de evitar ser conducido al despeñadero electoral es fingirse alborozado por las trescientas medidas, cosa que ya ha empezado a hacer, votar la investidura de Sánchez sin recibir un miserable cargo a cambio.

Él y no otro es quien tiene que decidir: investidura gratis o barranco electoral. Es posible incluso que ya haya escogido y lo único que le falte sea encontrar, por un lado, la forma, como se dice ahora, de construir el relato ante la opinión pública y, por otro, convencer a los suyos de que lo que ha decidido es lo menos malo que pueden hacer. Si los principios y los compromisos importaran, no habría en realidad otra opción que ir a elecciones. Pero no es Iglesias hombre que se arredre ante tan poco. Si está permitido prescindir de obligaciones y promesas, lo mejor es aceptar ser por ahora el palafrenero de Sánchez. En otro caso, tarde o temprano acabaría de todas formas siendo el conserje de Ferraz, y encima le sería mucho más difícil recuperarse de un descalabro electoral mucho más grave que el del 28 de abril. Es verdad que ninguna de las dos alternativas es agradable, porque ¿qué es mejor, la inyección letal o la silla eléctrica, el garrote vil o la horca, el fusilamiento al amanecer o la guillotina? Por querencia republicana, seguramente a Iglesias le gusta más lo de la guillotina. Y en realidad da igual, pues lo más probable es que acabe muerto políticamente elija lo que elija.

Lo que pasa es que la única remota posibilidad que tiene de sobrevivir es haciendo a Sánchez presidente gratis y esperar a ver si se estampa contra la crisis económica que se avecina. Siempre podrá acusarle entonces de no aplicar políticas suficientemente inútiles. Y al menos conservará sus 42 diputados. Si ha de beber la cicuta, lo mejor es posponerlo todo lo que se pueda, y a lo mejor cuando haya que apurarla resulta que está caducada.

Un poco de optimismo
Pablo Molina  Libertad Digital 4 Septiembre 2019

La perspectiva de unas nuevas elecciones aterroriza al electorado del centro-derecha, pero el futuro no tiene por qué ser tan espantoso.

La perspectiva de unas nuevas elecciones aterroriza al electorado del centro-derecha, convencido de que Sánchez arrasará esta vez y se pondrá a gobernar a placer con los separatistas y los marqueses de Teherán en el papel de simples palmeros. Las últimas encuestas alimentan el temor con unos datos que resultarían difíciles de creer si no fuera porque nadie creía tampoco que Sánchez iba a ser presidente del Gobierno tras ser expulsado por su propio partido y ahí lo tienen, atornillado a la Moncloa junto con su señora con la pompa y el boato de un monarca medieval.

La sensación de derrota de las derechas, alimentada cada día por todas las televisiones, parece situar a los tres partidos que representan el voto liberal-conservador ante un precipicio electoral del que lo mejor que pueden esperar es que no sea demasiado profundo, para que el batacazo no sea definitivo. Sin embargo, la situación en cuanto al número de votos obtenidos en las últimas citas electorales presenta un panorama bien distinto, de prácticamente empate técnico entre los dos bloques.

En las tres últimas elecciones generales los dos bloques han sumado en torno a once millones de votos, y solo el mayor fraccionamiento del electorado de la derecha ha dado una ligera ventaja en escaños a la izquierda. Valga como ejemplo un dato bien significativo: en 2011, el PP obtuvo 186 diputados con 10,8 millones de votos, mientras que en 2019 la suma PP-Cs-Vox tiene tan solo 147 con 11,2.

La conclusión es fácil de extraer a poco que uno apague un rato La Sexta y vea qué es lo que dice la realidad, aunque difiera por completo de los exabruptos de los tertulianos de Ferreras. Pero la solución para plantar cara a la izquierda en las urnas con garantías de éxito no es formar una coalición oportunista basada en el mero cálculo electoral, sino trabajar a fondo para convencer al electorado liberal-conservador, hoy dividido, de que los tres partidos que aspiran a representarlo tienen una base común ideológica tan sólida y tan amplia que un acercamiento de ese tipo ante las más que probables elecciones del próximo mes de noviembre sea visto con total naturalidad.

Servicio público ¿esencial?
Juan Ángel Soto okdiario 4 Septiembre 2019

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, señaló ayer que revisará a conciencia las cuentas y el rendimiento de Telemadrid, y que dará prioridad a otras partidas de gasto, bajo la idea de que ya no se trata de un servicio público esencial. Como era de esperar, la noticia no ha dejado a nadie indiferente. Hay quienes han aclamado este avance, que no supone sino un paso más en el cumplimiento del acuerdo de gobierno de la Comunidad. En él se especifica que se eliminarán “aquellos organismos que no respondan a criterios de interés general, eficacia y eficiencia”. En el extremo opuesto, como era todavía más previsible, hay quienes critican furibundos la medida de la nueva presidenta, enumerando las virtudes de las televisiones públicas y, en concreto, de las autonómicas.

Resulta por un lado ridículo, y por otro, altamente preocupante, el hecho de que haya que explicar a los amantes del gasto público que éste ha de tener algún sentido. La necesidad de aclarar conceptos como el de eficacia o eficiencia saca a la luz la “fiesta” española regada con el dinero de los contribuyentes. Fiesta que, aunque con la música más baja, continuó durante los duros años de la crisis, como prueba evidente de que la Administración pública no escarmienta, como tampoco lo hace ahora. Y no lo hace por falta de capacidad técnica, sino por la ausencia de voluntad política que haga efectivo cualquier mecanismo de rendición de cuentas. Hasta ahora.

Además de la cuestión puramente económica, ya muy relevante de por sí, esta decisión ha puesto de manifiesto otro concepto muy debatido actualmente en nuestro país, que es el del interés general. La televisión se trata de una magnífica herramienta de propaganda política y de adoctrinamiento ideológico, indiferentemente de si se pone al servicio de una empresa pública o privada. Sin embargo, las verdaderamente significativas son las públicas —tanto estatales como autonómicas—, en tanto en cuanto lo público habría de regirse por el principio de neutralidad. Esto hace ya tiempo que se dio por imposible, pues, en este juego de suma cero al que llamamos política, unos y otros buscan hacerse con el poder para favorecer sus ideales y sus intereses en la medida de lo legalmente posible —y en ocasiones más allá. De ahí que el anuncio de Díaz Ayuso haya levantado un revuelo considerable. Va contra las reglas de juego. Y, precisamente por eso, hay que celebrarlo. La mejor manera —y la más fácil— de salvaguardar la neutralidad de una televisión pública pasa por liquidarla. Y más aún si tampoco cumple con un mínimo de eficiencia y productividad, si bien esto todavía está pendiente de confirmación, a la espera de que finalice la revisión de las cuentas y audiencias de la citada cadena.

Por último, como de costumbre, un poco de pedagogía. En las democracias liberales como la nuestra, que muestran orgullosas las bondades del Estado de bienestar, acostumbramos a crear necesidades casi con la misma velocidad con la que afloran los derechos. De ahí que el concepto de “esencialidad” de un servicio público esté tan pervertido hoy. Habrá quienes, de hecho, argumenten que hablar de un “servicio público esencial” constituye un oxímoron, como lo es la “democracia socialista” o los “impuestos voluntarios”. Por mi parte, partiendo de la necesidad de un Estado limitado, considero que una televisión autonómica no entra en la descripción de “esencial”. Y no es que “ya no lo sea”, como señala Díaz Ayuso. Es que nunca lo fue.

El fin del «no bonita, no»
El Congreso cede ante una delegación iraní
ABC 4 Septiembre 2019

«El feminismo no es de todas, no bonita, no, se lo han currado los socialistas». Las palabras de Carmen Calvo excluyendo a todo aquel que no sea del PSOE de la lucha por los derechos de la mujer embarrancaron ayer en el fango de la cruda realidad. Bajo la presidencia de la socialista Meritxell Batet, el Congreso suspendió el saludo protocolario a una delegación iraní que visitaba las Cortes para que sus integrantes no se sintiesen incómodos al saludar a las mujeres de la Comisión de Exteriores. En un principio, estaba previsto que solo los hombres saludasen a los invitados, quedando excluidas las diputadas. Fue Vox quien dijo no querer participar en el saludo si esto era así, pues suponía una humillación al sexo femenino. Con los iraníes casi en la puerta, el lío lo resolvió el presidente de la Comisión, el socialista Sergio Gutiérrez, de manera expeditiva: eliminó el saludo y santas pascuas, lo que en realidad se trata de una derrota ante el machismo de la delegación iraní pues supone cambiar el protocolo que rige en la Cámara.

Desde el Congreso se trató de quitar hierro al asunto afirmando que se limitaron a mandar a los diputados «un correo electrónico de la Embajada de la República Islámica, en el que se recordaba el protocolo de la delegación (que prohíbe que los varones y las mujeres tengan contacto físico en público por motivos religiosos) para evitar situaciones incómodas a los diputados españoles». Lo que corrobora dos cosas: que los iraníes se salieron con la suya y que puede que «el feminismo no sea de todas, no bonita, no», pero la humillación sí.

El Congreso rectifica tras la queja de Vox y retira el saludo protocolario a una delegación iraní para evitar su veto a las mujeres
Vox denuncia que se haya aceptado que las mujeres tengan «un papel secundario» y aseguran que no asistirán a la reunión con los representantes de Irán
Gregoria Caro. Juan Casillas Bayo ABC 4 Septiembre 2019

El Congreso de los Diputados rectificó ayer y retiró el saludo protocolario al representante del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Mahmoud Barimanique, para esquivar así la prohibición a las diputadas de saludar a la Delegación iraní. La enmienda se produjo después de que fuentes del grupo parlamentario de Vox revelaran que la Cámara Baja les había trasladado que las mujeres que participaran en la cita con el país invitado no podrían «estrechar la mano de los representantes de Irán» y que, por tanto, solo podrían «mirarles, pero de lejos».

A modo de protesta, el partido de Santiago Abascal decidió ausentarse de la reunión de la Mesa y portavoces de la Comisión de Exteriores con la Delegación iraní. «Vox no participará de un acto que exige un trato diferente para las mujeres -relegándolas en este caso a un papel secundario-», subrayaron desde el grupo parlamentario, donde lamentaron que «en la Cámara que representa a todos los españoles se acepte esta inadmisible exigencia». Un par de horas después, tras el revuelo formado, Vox informó de que el Congreso había decidido «eliminar el saludo protocolario previo» para evitar el desprecio a las diputadas españolas. Aun así mantuvieron su negativa a ir a asistir a la reunión.

El presidente de la Mesa de la Comisión de Exteriores es el diputado del PSOE Sergio Gutiérrez, pero el resto de miembros del órgano son mujeres: las vicepresidentas Meri Pita (de Unidas Podemos) y María Luisa Alonso (Ciudadanos), y las secretarias Noemí Villagrasa (PSOE) y Ana María Zurita (PP). Por su parte, Vox no tiene representación en la Mesa de la comisión y sus dos portavoces son los diputados Agustín Rosety y Víctor Sánchez del Real.

Fuentes del grupo parlamentario del PSOE se limitaron a explicar que el Congreso había resuelto el brete en el momento en el que se rectificó y dieron por cerrado el asunto. Desde el Partido Popular, por su parte, no quisieron entrar a hacer valoraciones. Aunque sí abordaron la polémica Ciudadanos (Cs) y Unidas Podemos.

El partido liberal incluso presentó una iniciativa en el Congreso para instar al Gobierno a condenar la represión que sufren las mujeres en Irán. Lo hicieron la vicepresidenta Alonso y la portavoz de Cs en la Comisión, Melisa Rodríguez, que se negó también a acudir a la reunión con la delegación iraní pese a la rectificación de última hora. «Acaba de escribirnos protocolo del Congreso para decirnos que se ha pedido que no exista ese saludo. La realidad es que sí se nos había dicho en el día de hoy que no podíamos saludar, en este caso darle la mano, a los hombres de la delegación (iraní)», explicó Rodríguez en la Cámara Baja.

Tres iraníes encarceladas
Alonso sí acudió al encuentro con la Delegación iraní -por su «papel institucional»- al encuentro previsto con los representantes de Irán para, tal y como explicó Rodríguez, preguntar «abiertamente sobre el encarcelamiento de las mujeres en Irán por el hecho de quitarse el velo». «No vamos a dejar de preguntarles por todas las vejaciones en derechos humanos», sentenció la también portavoz adjunta en el Congreso. Las diputadas de Cs condenaron la falta de libertad de las mujeres en Irán para «algo tan sencillo como quitarse el velo», o la vulneración de los derechos del colectivo LGTBI o de libertad de prensa.

Por su parte, desde el grupo parlamentario de Unidas Podemos también defendieron que cualquier acto es una «buena oportunidad» para mantener una presencia reivindicativa y poder hacer denuncias bajo el foco mediático. La diputada de Unidas Podemos Meri Pita acudió junto a sus compañeras de PP y Cs porque en el grupo confederal entienden que era una «reunión diplomática» y porque creen «que la presencia política es importante para hacer denuncias». Al igual que Cs, Podemos censuró ayer el encarcelamiento de las tres mujeres iraníes.

Vox no es Unidas (sic) Podemos y planta cara a los ayatolás
EDITORIAL  Libertad Digital 4 Septiembre 2019

El partido supuestamente machista ha dejado a los pies de los caballos a los adalides del feminismo.

El grupo parlamentario de Vox evitó este martes una afrenta inadmisible en la sede de la soberanía nacional por parte de la teocracia iraní, que pretendía imponer su misoginia en el protocolo de una visita oficial al Congreso.

Los representantes de Vox rechazaron el protocolo de la vergüenza, aceptado ominosamente por la presidenta del Congreso, la feminista Meritxell Batet, en virtud del cual las mujeres que asistieran al encuentro programado con la delegación iraní no podrían estrechar la mano de los teócratas.

Tan repudiable exigencia no fue una ocurrencia extemporánea de alguna oscura autoridad iraní, sino que cuadra perfectamente con las terribles condiciones a las que están sometidas las mujeres en la República Islámica.

Una vez más, la izquierda española, tan aficionada a hablar en nombre de las mujeres, luce como servil apaciguadora de los regímenes que las someten a las sevicias más humillantes. Estos feministas de pacotilla, que de mil amores habían aceptado la vergonzosa imposición del régimen de los ayatolás, pretenden arrogarse la defensa de la igualdad entre los sexos, pero con frecuencia lo suyo es una burda estrategia para seguir manejando chiringuitos concienciadores con fines caciquiles y electorales.

Mientras la izquierda, que habla y no para de feminismo liberador y combativo, inclina la cabeza ante los peores misóginos, el partido acusado de ser una guarida de machistas de la peor ralea ha levantado la voz en la sede de la soberanía nacional para defender la dignidad de las mujeres y, por supuesto, la de todos los españoles.

El Congreso decidió finalmente cancelar el previsto saludo protocolario. No debió hacerlo. El acto debió haberse celebrado. Si los esbirros del Líder Supremo de la República Islámica de Irán no querían que les tocaran las diputadas españolas, que hubieran dejado pública y gráfica constancia de ello. Debieron, en efecto, retratarse; así como los revolucionarios por cuenta ajena de Unidas (sic) Podemos, cuyo líder, Pablo Iglesias Turrión, sigue en nómina de los ayatolás que odian a las mujeres vía Hispan TV.

Bien por Vox
Carmelo Jordá  Libertad Digital 4 Septiembre 2019

El único partido que ha tenido el punto de dignidad de decir "así no" ha sido Vox, mientras los que se llenan la boca llamándoles machistas.

Nasrín Sotudé, prestigiosa abogada defensora de los derechos humanos y Premio Sájarov del Parlamento Europeo en 2012, fue condenada en marzo de este año a 38 años de cárcel y 148 latigazos; este mismo mes de agosto a Saba Kord Afshari le han caído 24 años de prisión, a Mojgan Keshavarz 23 y a Monireh Arabshahi y Yasaman Aryani –madre e hija–, 16 a cada una.

¿Qué tienen en común estas mujeres, además de que van a pasar mucho tiempo en la cárcel? Básicamente, dos cosas: las cinco son iraníes y todas reciben ese castigo por protestar de una u otra forma –alguna tan inocente como regalar flores en el metro– contra la obligatoriedad de llevar el velo.

Porque mientras aquí especulamos sobre los micromachismos y la relación entre el feminismo y el antiespecismo, en muchos países la mujer está verdaderamente sojuzgada, no por un espectral heteropatriarcado, sino por una interpretación rigorista de una religión travestida de ideología que convierte a la mitad de la Humanidad en ciudadanas de tercera clase.

Pero eso no merece mayor crítica entre nuestras feministas –¡ni entre nuestros feministos!– de guardia, muy atentas a escandalizarse si alguien abre la puerta a una mujer como gesto de educación y respeto, pero ciegas y mudas ante la suerte que corren en otros países sus hermanas, a las que se ve que no creen.

Este martes, una delegación oficial de esa repugnante República Islámica de Irán ha visitado el Congreso de los Diputados; hasta aquí, todo normal, así son las relaciones internacionales; pero además se habían atrevido a exigir a las diputadas representantes de nuestra soberanía un protocolo de actuación que las relegaba al papel que las mujeres tienen en su país: secundario, vergonzante y vergonzoso, como parias a las que no se puede tocar y mirar, sólo de lejos. Totalmente inaceptable. Y los únicos que se han negado a participar en algo tan lamentable han sido los diputados y diputadas de Vox. Sólo me cabe decir una cosa: ¡bien hecho!

Porque a las mujeres no se las defiende dándoles puestos por cuotas, como si fueran seres incapaces, ni mintiendo sobre una brecha salarial que no existe, ni condenando a todos los hombres al papel de agresores en potencia, o llamando "violencia de género" a lo que es otra cosa, completamente repugnante por supuesto, pero que no necesita nombres falsos para serlo.

En cambio, creo que a la mujer sí se la defiende aislando en la medida de lo posible a un régimen totalitario, teocrático y que se cree que todavía puede tratar a las mujeres como si estuviésemos en el siglo XV; un régimen que, además, cuelga a los homosexuales de grúas, detalle que casi ninguno de tantos colectivos LGTBI parece considerar importante; un régimen que, para que no falte nada, promueve y paga el terrorismo más sanguinario en todos los continentes.

Y frente a ese régimen, el único partido que ha tenido el punto de dignidad de decir "así no" ha sido Vox, mientras los que se llenan la boca llamándoles machistas y homófobos no han sido capaces ni de un gesto. Lo dicho: bien por Vox.

La guerra que no se podía perder
Enrique Navarro  Libertad Digital 4 Septiembre 2019

Los países que no invierten en Defensa tienen más posibilidades de ser devoradas por los totalitarismos.

Si lo piensan bien, ochenta años no es nada, todavía viven decenas de millones de personas que vivieron cuando esta terrible tragedia envolvió a toda la humanidad en una guerra global. Pocos fueron los países que se escaparon de esta carga de destrucción que se llevó por delante a casi cien millones de muertos entre la guerra y los duros años que le siguieron y centenares de millones de heridos, y con casi nueve millones de personas asesinadas sistemáticamente por razón de su raza o religión. Ni siquiera en los bárbaros tiempos de los jenízaros cabría imaginar tanta ansia de muerte.

Era la guerra de la civilización contra la barbarie; de los valores de la libertad contra los de la opresión; la anterior guerra en la que se produjo este choque de civilizaciones terminó en el año 476 con la ocupación del trono de Roma por Odoacro, y de esta derrota nos costó casi mil años salir, por eso, este conflicto era una guerra que no se podía perder.

Estos ochenta años nos han dado una perspectiva de la que extraer algunas lecciones necesarias para evitar que algo así pueda ocurrir de nuevo, y para que en caso de que fuera inevitable un nuevo conflicto, asegurar nuestra victoria.

La primera lección es evidente; los regímenes autoritarios son expansionistas por naturaleza; necesitan de ampliar su esfera de influencia para subsistir, y por ello debemos desconfiar de todas aquellas naciones que reniegan de las libertades o las visten de regímenes fuertes, porque siempre estarán abocados a buscar soluciones fuera a los problemas que son incapaces de resolver en casa. El nazismo y el comunismo son dos ejemplos evidentes.

La segunda, es que el diálogo sólo es útil cuando se evidencia la voluntad de las dos partes de llegar un acuerdo justo, y que una mesa de negociación debe cesar cuando uno de sus contendientes se salta las reglas del juego; si lo hizo una vez, lo volverá a hacer.

La tercera, es que las alianzas internacionales son la principal línea de defensa de la democracia, ningún país sólo asentado sobre un régimen de libertades tendrá la capacidad militar y moral de derrotar a quienes carecen de las más mínimas restricciones morales. Sin Estados Unidos y sin el Imperio británico la guerra se habría perdido de forma irremisible.

La cuarta, los enemigos de mis enemigos son aliados de corto recorrido. El comunismo pactó con el nazismo repartirse Europa, y claro como entre pillos andaba el juego, pues pecaron de inocentes con un precio superior a veinte millones de rusos. Una vez más el gobierno supuestamente del pueblo masacrando a su propio pueblo.

Quinta lección Sin el poderío militar británico, Hitler hubiera invadido toda Europa y habría llegado a un acuerdo con la América aislacionista, desmarcándose de las ambiciones nacionalistas japonesas en diciembre de 1941. La lección es evidente, los países que no invierten en Defensa tienen más posibilidades de ser devoradas por los totalitarismos. Si Estados Unidos hubiera estado preparada para la guerra en 1939, seguramente nunca habría comenzado este desastre.

Sexta lección. El evidente éxito militar de Hitler fue consecuencia por encima de todo de una táctica y de una organización brutalmente eficiente. Allá de donde los italianos debían salir corriendo, los alemanes eran capaces de volver y hacer lo mismo con la mitad de efectivos. La disciplina germánica en su organización política, económica y militar convirtió a la pequeña Alemania en el enemigo del mundo.

Séptima lección. La determinación aliada fue fundamental para la victoria. Ni en los peores momentos decayó la voluntad de victoria. No importaban los daños y los sacrificios: la confianza en la superioridad de los valores de los países aliados fueron quizás el elemento decisivo para la victoria. Cuando los alemanes tuvieron que defender su madre patria, ya estaban exhaustos.

Octava lección. Sin el tremendo avance científico que se produjo en el mundo occidental en los años anteriores al conflicto, la victoria hubiera sido mucho más costosa. El mundo avanzó tecnológicamente en el periodo entre 1935 y 1945 más que en los treinta y cinco años anteriores. Si los países occidentales no mantienen esta vanguardia tecnológica estarán perdidos en el futuro, especialmente con la democratización de las tecnologías actuales. Sin Watson Watt, Alan Turing, Enrico Fermi o Von Neuman, la guerra habría durado más de una década. A ello se une que el antisemitismo en Alemania arruinó la posibilidad de una Alemania nazi y nuclear, y empobreció intelectual y artísticamente hasta unos extremos de barbarie al país que había liderado la cultura europea en el primer tercio de siglo.

La novena lección es para mi, la más relevante, y la que me genera más dudas sobre nuestro futuro. A una generación de mediocres líderes políticos que nos llevaron a la crisis de 1929, al auge de los totalitarismos y a las guerras de los años treinta, sucedió en el mundo occidental una generación de políticos de una envergadura gigantesca, que viendo lo que hoy nos rodea asusta. De Chamberlain a Churchill y de ahí a Boris Johnson; de Hoover a Roosevelt, y ahora Trump; de Albert Lebrun a De Gaulle y ahora Macron. No son los líderes que nos llevarían a una victoria militar como en 1945; por no hablar de los liderazgos militares, MacArthur, Eisenhower, Montgomery, Marshall, Dowding, Patton.

Para la última lección le cedo el testigo al hombre que simboliza la victoria, Winston Churchill, que, en sus magníficas Memoria de Guerra, señala la propia moraleja de la Obra: "En la Derrota, Altivez. En la Guerra, Resolución. En la Victoria, Magnanimidad. En la Paz, Buena voluntad."

Los invencibles contra los inagotables
Pedro Fernández Barbadillo  Libertad Digital 4 Septiembre 2019

Los Aliados tardaron casi cuatro años en obtener la victoria sobre el Eje a costa de millones de vidas. ¿Por qué pudieron resistir tanto los alemanes?

Un diplomático español dijo una vez que a la comunidad internacional le cuesta mucho encajar la aparición de nuevos Estados y puso el ejemplo de Alemania, nacida en 1871: su aceptación costó dos pavorosas guerras europeas que se convirtieron en mundiales.

La segunda fue mucho más sangrienta que la primera. Porque implicó a más naciones, sobre todo en Asia; porque los medios de destrucción, como la aviación, habían aumentado; y porque se convirtió en una guerra ideológica y racial.

Continuación de la Gran Guerra
Los participantes fueron los mismos de la Gran Guerra, con ligeros cambios en cada bando. Italia, Japón y Rumanía (el cuarto país que más tropas movilizó dentro del Eje) pasaron de combatir a Alemania a ser aliados suyos. Algunos neutrales de la anterior, como Irán, Noruega, Dinamarca y Holanda, fueron invadidos en ésta. Unos pocos combatientes, como Portugal y Turquía, en cambio optaron por la neutralidad. Y casi toda Hispanoamérica, que fue neutral en 1914-1918, participó en la SGM.

Las mayores diferencias entre los dos conflictos fueron la magnitud del segundo, con genocidios y matanzas (los turcos ya exterminaron a más de un millón y medio de armenios a partir de 1915), y el objetivo de los vencedores. La primera se había librado por parte de las potencias anglosajonas con la finalidad de "acabar con todas las guerras". La segunda, por el contrario, quería evitar que Alemania desencadenase una tercera guerra al precio de aniquilarla.

Por eso, los Estados que quisieran participar en la organización del mundo de posguerra debían unirse al bando de las Naciones Unidas (expresión acuñada por el presidente Roosevelt en 1942) suscribiendo la Declaración de 1942 y declarando la guerra a las potencias del Eje. Razón por la cual a partir de febrero de 1945 varias naciones hasta entonces neutrales presentaron sendas declaraciones de guerra que, por lo demás, eran ridículas: Venezuela, Uruguay, Argentina, Paraguay, Chile, Turquía, Siria, Egipto. Curiosamente, Egipto, país soberano, no declaró la guerra a Alemania cuando había tropas del Afrika Korps en su territorio, sino dos años y medio después. La condición anti-germana estaba tan arraigada en la ONU que las dos Alemania sólo ingresaron en 1973.

El sentimiento popular posterior a la guerra en 1945 no era el de una paz perpetua como el de 1918, sino el de la inminencia de un nuevo conflicto. Si acababan de enfrentarse el nacionalsocialismo contra el comunismo y la democracia, la nueva guerra podría librarse entre los vencedores: comunistas y demócratas.

El Eje, alianza sin ventajas
Si nos fijarnos en el desarrollo de la SGM, llama la atención lo poco que aprendieron los alemanes de su derrota veinte años antes. Gracias al Pacto germano-soviético, el III Reich se libró de la guerra en dos frentes por dos años, porque Stalin, de acuerdo con su interpretación del marxismo-leninismo, quería azuzar la guerra entre capitalistas. Pero en todo lo demás, los alemanes nacionalsocialistas tuvieron una dirección y una preparación tan defectuosa como el káiser y su Gobierno, aunque ocultada por sus victorias en la primera parte de la SGM, sus tácticas y su armamento.

La diplomacia alemana fue tan nefasta como en el II Reich. El ministro Ribbentrop había asegurado a Hitler que Londres y París no defenderían a Polonia de un ataque alemán y se encontraron el 3 de septiembre de 1939 con sendos ultimatos. Alemania no construyó una verdadera alianza militar y política como hicieron el Imperio británico, la URSS y EEUU. Los dos principales aliados de Alemania, Italia y Japón, actuaban por su cuenta.

Mussolini no avisó a Hitler de su ataque a Grecia, que durante el resto de la guerra obligó a mantener tropas en ese país y Yugoslavia. Peor se comportaron los japoneses. No declararon la guerra a la URSS, atacaron a EEUU sin avisar y en ningún momento coordinaron sus planes militares con Berlín y Roma (por ejemplo, no ocuparon Madagascar, que habría dificultado el tráfico naval británico entre el Atlántico y el Índico), a pesar de lo cual Hitler y Mussolini declararon la guerra a EEUU días después del ataque a Pearl Harbor. El Pacto Tripartito, pensado para evitar la implicación de EEUU, había concluido con su entrada en la guerra.

En cambio el 22 de diciembre de 1941, los británicos y los estadounidenses empezaron a concertar sus ejércitos, marinas e industrias.

Fallos de Alemania
Quien dirigía la política en Alemania era Hitler y solo él. No reunía a su consejo de ministros desde febrero de 1938 y prohibió a sus ministros reunirse entre ellos. A la Cancillería o al Berghof convocaba a sus favoritos, como Joachim von Ribbentrop, Wilhelm Keitel, Joseph Goebbels y Albert Speer, y a sus hombres de confianza, como Heinrich Himmler y Martin Bormann. En consecuencia, en el Estado surgieron reinos de taifas y administraciones paralelas, como se comprobó en el desarrollo del armamento y la decadencia de la Luftwaffe.

De acuerdo con los planes alemanes, la guerra estalló demasiado pronto. Hitler la había previsto para dos o tres años más tarde y la Wehrmacht no se encontraba aún preparada. (Lo mismo le ocurrió a Stalin, que estaba preparando una guerra ofensiva para pasados dos años.) Los submarinos de la Kriegsmarine en septiembre de 1939 eran pocos para poner en dificultades a las Armadas británica y francesa, y encima tan viejos que eran más bien sumergibles. El primer vuelo de un avión a reacción, el Heinkel He-178, se realizó el 27 de septiembre de 1939, pero su fabricación se aplazó, porque el mando militar consideró que costaba mucho y que ganarían la guerra con las armas convencionales. El Me-262 empezó a volar en misiones de combate en el verano de 1944, demasiado tarde.

El principal talón de Aquiles de la máquina militar alemana eran las materias primas, sobre todo el petróleo. El III Reich sólo dispuso de los pozos de petróleo rumanos… y del suministro soviético durante un año y medio. Fue una de las razones de la invasión de la URSS y también de la estrategia japonesa. A los Aliados les sobraban, sobre todo desde que EEUU puso sus recursos al servicio de la causa.

Goebbels habló de recurrir a la ‘movilización total’ en febrero de 1943, cuando Stalin ya la estaba aplicando desde hacía más de un año, y sólo se pasó de las palabras a los hechos cuando Hitler le dio poderes para aplicarla ¡unos días después del atentado de julio de 1944!

El racismo explícito de los nazis y sus propósitos descarados de construirse un imperio colonial en Europa del Este a costa de los eslavos, a los que consideraban seres inferiores (Untermenschen), les enajenaron cualquier apoyo de los ucranianos y de los rusos anti-comunistas. Letonia fue, en proporción a su población, el país que más reclutas proporcionó a las Waffen-SS, por encima de Alemania. ¿Con cuántas tropas y auxiliares voluntarios habrían podido contar los alemanes de haberse presentado como libertadores y no como esclavizadores?

El Eje, cuya propaganda afirmaba que defendía a Europa del imperialismo británico y de un "complot judío", no pudo presentar a los pueblos europeos, fueran aliados, neutrales u ocupados, un proyecto sugestivo de paz y prosperidad similar a la Carta del Atlántico de EEUU y Gran Bretaña.

La fecha exacta
Antony Beevor subraya que Berlín perdió la SGM en mayo de 1940, cuando Winston Churchill accedió al cargo de primer ministro y rehusó negociar con Hitler. Lo seguro es que el vencedor dejó de serlo a principios de diciembre de 1941.

Cuando Hitler se enteró del bombardeo japonés en Hawái, estaba angustiado por el contraataque del Ejército Rojo en todo el frente, que comenzó dos días antes. Entonces reaccionó con un pensamiento mágico: "Ahora sí hemos ganado la guerra. Tenemos un aliado que jamás ha sido vencido en tres mil años y otro aliado que siempre está en el bando victorioso".

Los Aliados tardarían casi cuatro años en obtener la victoria sobre el Eje, a costa de millones de vidas, pero el péndulo había comenzado su giro. ¿Por qué pudieron resistir tanto los alemanes? Mussolini admiraba la disciplina de los alemanes, que había permitido a 80 millones de ellos acercarse a la victoria en la Primera Guerra Mundial y obligar a medio mundo a unirse para derrotarles.

Francisco Franco dijo ¡en junio de 1939! que la nueva guerra entre Alemania y los Aliados sería un combate entre "los invencibles" y "los inagotables", y que al final la ganarían éstos. Acertó, y quizás esa convicción suya explica su comportamiento en la entrevista de Hendaya con Hitler.

En su último discurso pronunciado en Sportpalast de Berlín, el 30 de septiembre de 1942, cuando se libraba la batalla de Stalingrado, el Führer vaticinó: "Esta guerra no conocerá vencedores ni vencidos; de ella saldrán únicamente muertos o supervivientes". Los alemanes que recordasen sus palabras en mayo de 1945, con un país ocupado por ejércitos extranjeros y sepultado bajo escombros, pensarían que al menos ese pronóstico de Hitler se cumplió.


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Otras elecciones, ¿para qué?
Liberal Enfurruñada okdiario  4 Septiembre 2019

Organizar unas nuevas elecciones en noviembre nos costaría a los españoles entre 130 y 170 millones de euros, que quizá podrían dedicarse a algo más útil, como por ejemplo darle un par de platos de lentejas a los 197.000 niños que el socialista Ángel Gabilondo se ha inventado que "están en situación de pobreza extrema" en Madrid, cuando la cifra real, siendo dramática, es más de 20 veces menor, con lo que lo mismo además de las lentejas hay para proporcionarles las tres comidas a todos durante 3 ó 4 años. O podríamos sustituir con ese dinero, tal y como desea el sectario ministro Marlaska, las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla que fueron instaladas en 2005 por Zapatero, por otro tipo de muro menos lesivo y más eficaz para evitar la entrada de violentos inmigrantes ilegales.

Seguro que existen cientos de miles de ideas para darle mejor uso a esos millones de euros que salen del bolsillo de los españoles, incluso muchos pensamos que no deberían salir de nuestra cartera, porque gastarlos en ir a votar de nuevo es igual de inútil que quemarlos en una incineradora. No existe ninguna posibilidad de que votando de nuevo vaya a cambiar nada, excepto en los húmedos sueños de José Félix Tezanos y de Iván Redondo. Todas las encuestas que se han publicado, incluso las que manejan internamente tanto el PSOE como el PP, coinciden con lo que señala el sentido común: que desde abril hasta aquí los bloques de izquierda y derecha no se han movido y que lo único que podría afectar mínimamente al resultado sería el aumento de la abstención de unos ciudadanos cada vez más hartos de las escasas cualidades de la clase política española, con la que tenemos que enfrentarnos a la crisis económica mundial, al Brexit y al desafío independentista.

En realidad la amenaza de nuevas elecciones es una estrategia que sólo beneficia egoístamente a Pedro Sánchez. Tanto ‘su persona’ como el consejero áurico -el ínclito Iván Redondo que lo hace posar a lo John F. Kennedy, con las Ray-Ban puestas dentro del Falcon, o como todo un héroe de acción al frente del operativo militar que estaba participando en la extinción del incendio de Gran Canaria- consideran que le conviene tensar la cuerda en sus negociaciones con la extrema izquierda y los separatistas, amenazando con un nuevo proceso electoral en el que ellos creen que sus futuros socios de Gobierno se van a ver seriamente perjudicados. Y tensando esa cuerda electoral piensan que unos y otros les harán pagar un precio menor a cambio de su apoyo en la sesión de investidura, que es lo único que pretenden Sánchez y su asesor de pelo implantado.

Porque no existe ninguna posibilidad de que, haciéndonos ir a votar de nuevo en noviembre, el PSOE logre una mayoría suficiente para poder prescindir del respaldo de la ultra izquierda, los golpistas y los amigos de los etarras. Así como tampoco es posible que la oposición logre los votos suficientes como para convertirse en alternativa, ni como España Suma ni aunque se convirtieran en España Multiplica. Así pues nuestro presidente en funciones arriesga 170 millones de euros que salen de nuestros bolsillos y deja pasar un puñado meses sin actividad política de Gobierno, única y exclusivamente para mejorar su posición en la mesa de negociaciones y tratar así de ceder dos carteras del Consejo de Ministros en lugar de tres. Parece que el que dijo hace más de un año que a Franco le quedaban dos telediarios en su tumba del Valle de los Caídos no tiene ya mucha prisa. Igual con suerte hasta sale él antes.

En el nadir de nuestro descontento
CÉSAR ANTONIO MOLINA El Mundo 4 Septiembre 2019

El autor medita sobre los hechos inmediatos y los que aún están por venir en este nuevo curso y apunta: "Para salvar a una democracia de sí misma se necesita una ciudadanía activa"

Me gustaría iniciar este nuevo curso político redactando uno de esos artículos que escribía mi añorado maestro Álvaro Cunqueiro. Hablarles, por ejemplo, de los Kuchi, una tribu afgana que inventó la flauta; o de Sir Gilbert Price que viajó al Afganistán, en los años 30 del pasado siglo, para estudiar a los perros del país (en Madrid ya hay más canes que niños); esos elegantes, finos, olfateadores, rápidos y duros animales. Sir Gilbert ya había investigado sobre los perros pastores lapones, los spaniels, y al famoso Flush, el perro de Isabel Barrett Browning, fallecido en Florencia. Frente al Palacio Pitti hay una placa en el inmueble donde vivió y murió la escritora británica, muy cerca por cierto de la casa donde estuvo escondido Carlo Levi, el autor de la novela Cristo se paró en Eboli . Virginia Woolf le dedicaría todo un libro y su dueña un poema titulado Flush or Faunus. Un perro romántico porque suspiraba como un enamorado.

Pero no va a poder ser así porque, tras la aparente tregua veraniega, hay que volver -como escribió Larra- "al espectáculo de la tragedia española y de la propia impotencia ante él". Tragedia, drama, tragicomedia, esperpento, aplíquenle ustedes el género literario que quieran. El espectáculo de los asesinos etarras siendo recibidos como héroes; el no menos alarmante espectáculo del socialismo navarro gobernando con Bildu, los asesinos de tantos militantes suyos, ¿nos hemos olvidado de Ernest Lluch, Tomás y Valiente o Fernando Múgica, entre tantos otros? ¿No hay memoria histórica para ellos? O, si se prefiere, el espectáculo de las ya peligrosas universidades españolas rechazando a nuestros exitosos científicos galardonados internacionalmente que, sin embargo, aquí, son afrentados ante mediocres endogámicos. No menos grave, el espectáculo hiriente de todos nuestros políticos (sí, Todos, con mayúscula) de vacaciones, habiendo suspendido todas las asignaturas y sin prepararse para este septiembre endiablado. Ya lo decía Fígaro: "El político no ve más que propios intereses y derechos". Y si eso no era poco, el espectáculo de Torra, indigno como siempre, insultando a nuestros compatriotas que liberaron París. "Estos catalanes -diría Azaña, ya en el exilio, en una carta a Carlos Esplá- se tienen muy merecido lo que les pasa. Lo malo es que su locura ha dañado a todos, porque también nosotros hemos tenido nuestros mentecatos, nuestros esquizofrénicos, nuestros visionarios... y nuestros memos. A los mitos idiotas de Burgos se le pueden oponer otros mitos de Barcelona o Valencia no menos risibles. Unos y otros son a los frutos de la inteligencia, lo que las fallas de su país de usted son a la estatuaria. Lo mejor sería hacer una hoguera con unos y otros".

Y en medio de todo esto, la Amazonía en llamas y Brasil, "el país del futuro", como escribió Zweig, paradójicamente instalado en un futuro que nunca llega. No menos traumático, a niveles globales, ha sido el inusitado golpe de Estado contra el Parlamento Británico, el más antiguo del mundo, que pone en grave riesgo a las democracias occidentales, y a la propia Reina, que jamás lo debió firmar.

Un día, Walter Benjamin, recorriendo el París de hace un siglo, leyó una gran pintada a la entrada de uno de los pasajes. Decía así: "¡Disparad contra los relojes para detener el día!". ¿Qué es si no un gobierno en funciones? ¿Cómo tenemos que asimilar la imagen del Audaz recorriendo el Mediterráneo para recoger a 15 personas? Con ese gasto ¿a cuántos necesitados se les podría dar de comer? ¡Que los problemas acaben arreglándose a sí mismos, porque para crearlos ya nos bastamos nosotros! Y me refiero a todos los partidos. Los inmigrantes continuamente a las puertas, sin que Europa siga sin saber cómo arreglar este problema. Problema que ha provocado, en gran parte, la vuelta de la extrema derecha más radical; el Brexit con su mal ejemplo antidemocrático y dictatorial del actual primer ministro británico; la desaceleración económica; la Diada y demás aquelarres nacionalistas, y la sentencia por el golpe de estado de Puigdemont y demás conspiradores, a punto de hacerse pública. "¡Yo soy nacionalsocialista! Tú eres incapaz de comprenderlo porque tienes talento. Yo no lo tengo, así que necesito el nacionalsocialismo". Esto es lo que le declaró a Sándor Márai un íntimo amigo antes de lo que iba a suceder en Alemania.

¡Volver a votar! Los ciudadanos que vamos a votar en unas elecciones lo hacemos porque tenemos fe. Es decir, un consuelo anticipado. Fe en la ideología que representa ese partido y esos dirigentes supuestamente capacitados. A estas alturas muchos han perdido la fe. ¿Volver a otras nuevas elecciones? Por capricho y egolatría, por falsas tácticas partidistas, por equivocadas estrategias. ¿Quedará alguien con fe? "Sin fe, sin ideologías,/me encontré solo llorando sobre mis ruinas", dicen unos versos de Jules Laforgue. Nuestro Mariano José de Larra, nuestro zarandeado patrón laico, llegó a confesar en su desesperación que no sabía ya para quién escribía, que ya no sabía quiénes eran los suyos. Yo todavía creo que sí, pues son los mismos de siempre, solo que inútilmente reprendidos. Todos los políticos (Victor Hugo, que también lo fue, los definió como "médiocrité supérieure"), y también los nuestros, están a punto de morir por tener razón. A Bunin, uno de los grandes escritores soviéticos represaliados, lo acusaron de "nihilismo ideológico podrido". Él había gritado que las mentiras lo ahogaban. Las mentiras no solo propias sino también las ajenas de Trump, Putin, Johnson, o Salvini, no es que se estén ya convirtiendo en verdades sino en algo peor: en ideologías.

Para salvar a una democracia de sí misma se necesita una ciudadanía activa. En el caso de tener que ir a votar: ¿a cuánto sale el voto per cápita? Yo propongo que se vaya activamente y se convierta también en un referéndum. En la próxima reunión entre Iglesias y Sánchez me imagino este diálogo semejante a aquel otro que mantuvieron Lenin y Trotski:

-L. (P.I.) "¿Qué será de nosotros si fracasamos?".
-T. (P.S.) "¿Qué será de nosotros si triunfamos?".

También me imagino la próxima charla entre el Rey y la Presidenta del Congreso: "Majestad. Individualmente los cantantes del coro son muy buenos, pero el coro es un desastre". Esto se lo dijo el alcalde de la ciudad de Lvov al Emperador Francisco José. Durante décadas habían intentado que visitara la capital de Galitzia, y ya de viejo lo hizo. La Aida (de por sí poco grata) que le prepararon como agasajo fue horrorosa. A la vista de la cara que ponía el Emperador austrohúngaro, al alcalde sólo se le ocurrió esa disculpa. Volviendo a Lenin, en Democracia verdadera, un texto perteneciente a Estado y revolución, escribió que el verdadero socialismo haría intercambiables la vida personal y la política, por lo que una no tendría que cuidar de la otra. Iglesias de esto sabe mucho, y los demás, este verano, han tomado buena nota.

En una charla entre el escritor judío Stéphane Hessel, autor de Indignaos, y el palestino Elías Sanbar ambos llegaron a la conclusión de que estamos en el nadir de la democracia occidental. Nadir, en astronomía, es el punto de la esfera celeste que representa la dirección vertical descendente, en un punto concreto, opuesto al cenit. El punto más bajo. Siendo yo un joven periodista, allá por los inicios de la democracia, en una entrevista a Bergamín (nunca las permitía) publicada en Cuadernos para el Diálogo, el republicano y gran escritor madrileño exiliado, me dijo: "Lo más peligroso en el toreo es hacer trampas, porque el toro nunca las hace y el torero nunca hace la trampa para el toro ni para él, sino para el público, que es lo que sucede en la política y lo que está sucediendo ahora en España. Porque lo más peligroso y difícil de las trampas, en política como en el toreo, es salir de ellas. La trampa está clara para todos, todo es una gran trampa. Los tramposos también está claro que lo son. Lo único que está oscuro, oscurísimo, tenebroso, es cómo vamos a salir de esa trampa".

P.D. ¡Ah!, esta sí una gran noticia. Quince millones de euros para la Real Academia Española. El Gobierno anterior, supuestamente "nacionalista" español, ni agua.

César Antonio Molina es escritor, ex director del Instituto Cervantes y ex ministro de cultura. Autor de La caza de los intelectuales (Destino) y Las democracias suicidas (Fórcola).

Así comienzan las inquietantes maniobras adoctrinadoras del gobierno de Chivite

ESdiario 4 Septiembre 2019

Geroa Bai, la "pata" nacionalista del gobierno de la socialista, mueve ficha y lanza un torpedo a la línea de flotación de la red educativa en la Comunidad Foral.

Los socios nacionalistas del PSOE en el Gobierno de Navarra, Geroa Bai, quiere meter mano en la educación. En la privada, claro. Es un viejo objeto de deseo del nacionalismo, el del adoctrinamiento en las escuelas. Y de ellos depende ahora para ocupar su cargo, además de Podemos y Bildu, la nueva presidenta de la Comunidad Foral, María Chivite.

El grupo de Geroa Bai en el Parlamento de Navarra ha registrado dos proposiciones de ley dirigidas al Congreso para "garantizar la laicidad de la escuela pública", proponiendo la reforma de la ley orgánica de Libertad Religiosa, la de Educación, en relación con la enseñanza de religión, y la modificación del artículo 27 de la Constitución.

El grupo parlamentario ha registrado estas iniciativas para su debate en pleno, ya que, aunque ambas fueron aprobadas la anterior legislatura, decaen con el nuevo inicio de sesiones.
Bildu pasa al PSOE la primera factura de su abstención en Navarra muy rápido

Para Geroa Bai, "la necesidad de avanzar hacia un sistema educativo laico hace imprescindible emprender una reforma constitucional y las modificaciones legales necesarias para no impartir religión confesional en el currículo escolar".

El grupo parlamentario añade en una nota que "la religión en las aulas es un debate de legislación básica y, como tal, debe resolverse donde corresponde, que es en el Congreso de los Diputados".

El concreto, en las iniciativas registradas, se propone la modificación de una serie de disposiciones legales, vigentes actualmente en España, que, según Geroa Bai, "colisionan con la necesidad de avanzar hacia un sistema educativo laico, para dar solución a un debate, desde el lugar en el que corresponde, sin parches, ni medidas provisionales que lejos de suponer una verdadera solución, no resuelven el verdadero problema de fondo".

Fascismo = Comunismo: tanto monta, monta tanto…
Noé de la Cruz eltorotv.com 4 Septiembre 2019

En los últimos meses, en los últimos días, horas, incluso ahora mismo, mientras escribo este artículo, se pueden ver y oír las mayores incongruencias que caben en cabeza humana. Fascismo=nacismo=comunismo=stalinismo, ultraderecha=ultraizquierda, socialismo real, son términos que se tocan en sus extremos. Tienen la misma finalidad, modificar las sociedad, en la que se instalan, a su antojo, en unos casos, o destruirla, para construir una sociedad nueva. Utilizan estrategias muy semejantes, con distinto nivel de intensidad y de destrucción. Son dictaduras, acompañadas de un adjetivo o de otro, nacionalismos excluyentes, totalitarismos y teocracias. Algunos de ellos intentan camuflarse con los colores de la social-democracia nacida de los principios, de la filosofía y las propuestas de Henri, conde de Saint-Simon y posteriormente Charles Fourier. Saint-Simon fue el auténtico creador de la SOCIALDEMOCRACIA y el promotor del desarrollo comercial e industrial del siglo XIX. Karl Marx y Friedrich Engels, sin embargo despreciaron el trabajo de Saint-Simon y Fourier, calificándolo de “socialismo utópico”. Ellos crearon el socialismo real, es decir, el Comunismo.

Los ciento treinta años de socialismo real, de los que se sienten orgullosos los seguidores del PSOE y los celebran como un ritual religioso, han sido y son Marxismo puro. La socialdemocracia en España, con los principios de Saint-Simon, sólo tuvo vigencia en el periodo de Gobierno del Presidente Felipe González Márquez. Él eliminó el Marxismo del PSOE. Por desgracia, ha vuelto a los principios y a la ideología socialista con el lamentable Zapatero y se ha consolidado con el Doctor Sánchez, para iniciar el final y el entierro inexorable del PSOE en las próximas décadas..

Queda hecha la reflexión teórica de los principios vitales que nos rodean, a cada minuto, en la vida diaria del presente. Vamos, a señalar algunas incongruencias, malos entendidos, disparates, mentiras, calumnias, descalificaciones …. en la política anti democrática que vivimos.

Vamos a ver algunas semejanzas en el concepto y en las estrategias de actuación entre el fascismo y el comunismo en sus distintas manifestaciones.

FASCISMO: Doctrina y movimiento político-social totalitario, nacionalista y antidemocrático. Partido único. Todo está sometido al poder del Estado. La falta de libertades y la violencia eran las estrategias habituales de sometimiento. Totalmente opuesto al liberalismo. El NACISMO fue la denominación del FASCISMO en Alemania. Podemos situarlos en la ultra-derecha.

COMUNISMO: Sin lugar a duda, podemos utilizar los mismos adjetivos anteriores, la antidemocracia por excelencia. El discurso, sin embargo, es distinto. El Fascismo-nacismo, ultraderecha, va directo, de forma clara, expedita, al objetivo, manifestando lo que va a hacer y lo hace. El Comunismo, ultraizquierda, actúa de forma más sibilina, oscura, con ambigüedad, confundiendo fácilmente a los ensimismados oyentes. Confunden a los ciudadanos diciéndoles que el poder está en ellos, porque el pueblo es el que manda. Dicen, con frecuencia, medias verdades y mentiras, prometiendo lo que ni pueden darles ni les dan. Cuando se ha establecido el sistema comunista, desaparece la libertad, la igualdad y todo aquello que sonaba tan bien. Sólo existe el Estado y los que lo conducen. Hablan del reparto de la riqueza a los que no tienen, pero ocultan a los miles de multimillonarios comunistas y a los grupos de poder, que los respaldan y los justifican.

Hay un signo inequívoco que pone de manifiesto la semejanza de fascistas-nacistas y de comunistas-marxistas: ambos levantan el brazo, como signo dominante para saludar y para dejar constancia del orgullo que los mueve. De los primeros, por suerte, quedan residuos poco significativos. De los segundos, sin embargo, en España, tenemos próximo al 40%, que son socio-comunistas o están manipulados y confundidos por el falseado discurso y comportamiento del socialismo real.

Nuestra Democracia está débil, está enferma.

Algunos hechos, que, por sí mismos, sin necesidad de defensores, ponen de manifiesto la expresión, “ EL MUNDO AL REVÉS”:

Los Fascistas, nacionalistas, traidores, separatistas, violentos llaman «fascistas», a Albert Rivera, a Ciudadanos y a los familiares de las víctimas asesinadas por”JOSU TERNERA” en Miravalles, el pueblo del asesino. Al homenaje a las víctimas se sumaron personas de distintas localidades, especialmente de Aragón, recordando la matanza de Zaragoza. Gran parte del pueblo salió a la calle para impedir el acto. Ruido estruendoso, carteles insultantes, corte de calles. Eran los defensores y justificadores de las acciones inhumanas, LOS ASESINATOS de su amigo y vecino de ETA. Gracias al cordón policial, la situación no llegó “a mayores”. En situaciones como estas se produce la duda de los porcentajes de animalidad enloquecida y de irracionalidad del ser humano en determinadas circunstancias, si es que los vasco-etarras siguen siendo seres humanos o han tenido alguna mutación desconocida.

El colmo de la escena eran los gritos desaforados de “FASCISTAS”, contra los pacíficos demócratas recordando a sus seres queridos.

La villanía más deprimente llegó cuando grupos de seres sin nombre, vecinos de la localidad, recorrieron la zona que habían pisado los manifestantes, “para limpiarla del hedor a Democracia y respeto”, que hubieran podido dejar los familiares de los asesinados.

Como un rito satánico, “anti-fascista”, rociaron con lejía la zona donde los manifestantes habían celebrado el acto. Barrieron y fregaron el suelo por donde habían pisado. (Foto: El Mundo).

No se puede olvidar al separatista, fascista, pro etarra vasco, en la TVE, llamar fascistas a los representantes de los partidos demócratas. Fue vergonzoso e irritante.

Es vergonzoso igualmente oír a un ser tan gris del “Poder , perteneciente al partido que DES-GOBIERNA”, equiparar a VOX con el ETARRA BILDU.

Sin duda me uno a la opinión de una auténtica social-demócrata, nada sospechosa de no saber lo que dice. Yo añado a la última expresión de Rosa Díez: Sin principios éticos, con una inteligencia emocional enferma.

El colmo de la INDIGNIDAD lo ha marcado el Presidente del DES-GOBIERNO:

Estableció una estrategia demoniaca para crear no un “cordón sanitario”, como se dice ahora. Tomó el cordón umbilical del recién nacido VOX, lo ató a su inocente cuello con la única intención de estrangularlo. Vox nació con la suficiente fuerza, como para liberarse de él y sobrevivir, aunque quedó seriamente marcado. El mensaje, “VOX, LA ULTRADERECHA” se extendió, con la misma virulencia, que la enfermedad de la peste en la Edad Media.

La mayor parte de los Medios de Comunicación y una cantidad considerable de periodistas, lamentablemente, vergonzosamente, asumieron el estribillo de la canción y lo repiten por doquier, como una verdad incontestable. Así cada día, cada hora, el eco suena: “VOX, LA ULTRADERECHA”. Lo que no tiene explicación mínima, razonable, es que Ciudadanos se haya dejado envenenar con tal pócima, hasta poner en peligro la gobernabilidad de este maravilloso y maltratado País y el futuro de su propio partido, si traiciona la Democracia.

Los ciudadanos, que desconocían absolutamente a VOX (yo tampoco lo conocía, pero me preocupé y lo remedié), se lo terminaron creyendo, porque, quien lo repetía con tanta frecuencia y convicción, al fin y al cabo, era el “Presidente”. Cómo nació la idea en el Presidente. Sin duda, como decimos los Psicólogos, fue una “alucinación onírica”, que suele aparecer, cuando estamos entre dos sueños, próximo a despertarnos, lo recordamos “casi” todo. De esta forma, con frecuencia, nacen las grandes ideas, para bien o para mal. Analizados los hechos, llego a la conclusión aproximada del caso:
C:\Users\NOÉ DE LA CRUZ\Documents\A DOCUMENTOS USUARIO\A ACTUAL G 8GB 2014\PERIÓDICO Y MAS\DEMOCRACIA\PEDRO SÁNCHEZ\FOTO PS.jpg

En el sueño, el Presidente se miraba en el espejo y veía a VOX. Se transformaba de inmediato en su propia imagen con una leyenda que le decía: “ Tú eres el líder de la extrema-izquierda”. Él le contestaba: “Tú eres la extrema derecha”. Lo repetía una y otra vez, hasta despertar, obsesionado porque realmente se veía muy lejos de lo que VOX representaba en su sueño, un partido nuevo, democrático, limpio, diciendo muchas de las verdades que sentimos la mayoría de los españoles. Él seguía “el catecismo de Marx con el puño en alto”. (Foto Google).

Lo que realmente ve el Presidente es la enorme distancia que lo separa de la Democracia real que desea el Pueblo Español. Es una distancia absolutamente imposible de alcanzar por su parte. Está rodeado y complaciente, por acción o por omisión, con una “ensalada” de anti-demócratas, fascistas, nacionalistas-separatistas, traidores a sus propias raíces, socio comunistas con mil caras, según conviene o según cambia el tiempo. El Presidente no es fiable. Que se vaya lo antes posible, es la petición que hago, en nombre de España, a los social-demócratas que se marcharon o que siguen todavía en el PSOE.

Termino incluyendo una opinión más de Rosa Díez, esperando que sea escuchada y atendida, si todavía les queda alguna pavesa de dignidad.

Inmersión lingüística
Los 'espías del recreo' preparan una gran campaña "en los patios" de Cataluña
VÍCTOR MONDELO. Barcelona El Mundo 4 Septiembre 2019

La Plataforma per la Llengua recauda fondos para promover el uso del catalán en los recreos y también lanza un sello para distinguir a los productos etiquetados en catalán y boicotear al resto

Subvenciones. El Govern regó con 3,7 millones de euros a la ONG que espiaba en los recreos que se hablara catalán

La Plataforma per la Llengua -la ONG que espió a niños en 50 escuelas de Cataluña para comprobar si hablaban en castellano- tiene nuevos planes para impulsar el uso del catalán en el recreo.

La entidad ha iniciado una colecta de 30.000 euros con los que pretende poner en marcha «una gran campaña de sensibilización» para «promover el catalán en los patios de escuelas e institutos» tras constatar en su «observación de incógnito» que «sólo el 15% de las conversaciones en los patios de instituto de las zonas urbanas de Cataluña son en catalán».

La Plataforma per la Llengua -que pretende contar con «los principales agentes de la comunidad educativa» para llevar a cabo sus nuevas medidas en los recreos- ha conseguido recaudar 10.864 euros y espera alcanzar el objetivo de los 30.000 en dos meses.

Para ello, la autodenominada «ONG del catalán» ha realizado un llamamiento a particulares y empresas con el fin de que realicen un donativo, a pesar de que la entidad está generosamente regada con subvenciones públicas de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación.

Tal y como reveló este diario, el Govern inyectó 3,7 millones de euros a la Plataforma per la Llengua entre 2012 y 2018, de los 1os que anualmente gasta medio millón para pagar las nóminas de sus 19 empleados.
Boicot por no etiquetar en catalán

Pero los proyectos de la Plataforma per la Llengua no se circunscriben únicamente a la implantación del catalán en las conversaciones que mantienen los escolares en los patios. La organización, que habitualmente delata a negocios que no rotulan sus locales en catalán para que la Generalitat los multe, ha lanzado un distintivo para diferenciar a las marcas que etiquetan sus productos en catalán de las que no los hacen.

La entidad ofrece distinguir con el «sello de producto lingüísticamente responsable» a los productos que por lo menos estén etiquetados en catalán, a cambio, eso sí, de que la marca que los comercializa les pague una cuota anual mínima que oscila entre los 100 y los 1.000 euros en función del tamaño de la corporación.

La Plataforma per la Llengua ofrece a las empresas adheridas difundir su «actitud proactiva» y «compromiso» con el uso del catalán entre sus 20.000 socios, las 150.000 personas que reciben su propaganda por correo electrónico y sus 133.000 seguidores en las redes sociales. «El objetivo es reforzar la visibilidad y la proyección de los productos lingüísticamente responsables», defiende la ONG, que viene a promover así una suerte de boicot como el puesto en marcha por la ANC hace meses contra las empresas no independentistas.

La entidad secesionista presidida por Elisenda Paluzie lanzó un listado de compañías afines a su causa y reclamó a los partidarios de la separación del resto de España que consumieran sus productos y servicios en lugar de hacerlo con aquellas que no querían posicionarse políticamente y especialmente con aquellas que trasladaron su sede social fuera de Cataluña por miedo a los efectos del referéndum ilegal del 1-O.

La Plataforma per la Llengua ha distinguido ya con su «sello de producto lingüísticamente responsable» a la cadena de supermercados Sorli, a la charcutería La Selva y a cinco pequeños productores de cava, cerveza artesanal, turrón y productos alimentarios ecólogicos.
 


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