AGLI Recortes de Prensa   Viernes 6  Septiembre 2019

El despropósito de tener 17 sistemas educativos
Editorial El Mundo 6 Septiembre 2019

El alarmante informe presentado ayer por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) debe hacer reflexionar a la comunidad educativa sobre la necesidad de alcanzar cuanto antes un pacto de Estado por la Educación que ponga fin al despropósito que significa tener, de facto, 17 sistemas educativos distintos, uno por cada comunidad. No se trata de poner en cuestión la fórmula autonómica de descentralización territorial que fija nuestra Constitución, sino de admitir que la transferencia de competencias en materia educativa está poniendo en riesgo el derecho de todos los ciudadanos a recibir una educación de calidad que no esté condicionada por las presiones políticas y los caprichos ideológicos de los diferentes consejeros de educación.

Porque no se trata solo de la sobreabundancia de legislación autonómica, que resta coherencia y homogeneidad a los currículos de los alumnos, fomentando la desigualdad entre ellos en función del lugar donde cursen sus estudios. Los editores de libros educativos denuncian que en los últimos tres años los parlamentos autonómicos han producido 450 textos normativos diferentes, entre leyes, decretos, órdenes y resoluciones en relación a los contenidos curriculares, que se traducen en la elaboración de 17 versiones distintas de un mismo libro para atender a las particularidades territoriales -algunas de ellas idiomáticas- y para incluir o eliminar capítulos enteros de una misma materia.

Se trata también, y quizá esto sea lo más preocupante, de las presiones verbales -ya que no se atreven a ponerlo por escrito- y de los chantajes, para modificar y manipular contenidos educativos por absurdas razones partidistas, como eliminar en los libros de la Comunidad Valenciana el nombre de Fernando Lázaro Carreter porque sostenía que el valenciano era un dialecto del catalán, no hablar en los de Cataluña de los Reyes Católicos o suprimir en los textos de Canarias la referencia a los ríos, por carecer las islas de ellos. Desde el ministerio de Educación, sin embargo, se lavan las manos y se desentienden de tales atropellos al sentido común y a unas prácticas aberrantes que suponen un desprecio por la Educación y un injustificado aumento de los costes editoriales que por regla general asumen las familias.

Sea cual sea la próxima composición del Gobierno, es del todo imprescindible que, de acuerdo con la comunidad educativa y los partidos de ámbito nacional se llegue a un consenso para reconsiderar el actual sistema educativo y firmar un amplio y duradero acuerdo que comprometa a todos con una educación de calidad y que garantice, a la vez, una educación solvente que sea además una herramienta eficaz y competitiva para los trabajadores.

Despropósito y desigualdad educativa
 La Razon 6 Septiembre 2019

La denuncia de las asociaciones de editores de libros de texto de las presiones que sufren por parte de las consejerías autonómicas para que se elaboren unos contenidos escolares que, en muchos casos, sólo responden a caprichos personales, resabios localistas o intereses ideológicos sectarios, tiene la suficiente gravedad como para que el Gobierno de la nación y las instituciones del Estado, que siempre han pretendido permanecer al margen, tomen cartas en el asunto, salgan de su pasividad culpable y garanticen la equidad del sistema educativo y, sobre todo, el mínimo respeto a la autenticidad de los conocimientos que se enseñan a nuestros hijos.

Porque ni los padres constituyentes pretendieron que el sistema de descentralización autonómico terminara convertido en un mundo de taifas, en el que prima la desigualdad de los ciudadanos por razones de residencia, ni, mucho menos, estaba en su ánimo que la educación llegara a ser utilizada por algunos sectores políticos para minar la unidad territorial del Estado y la cohesión entre los españoles.

Cuando los editores advierten de que, mediante «mecanismos bastardos», se les obliga a introducir en los libros de texto contenidos falsos, inexactos y manipulados, o, simplemente, se impone el borrado de aquello que no interesa al responsable de turno, no sólo nos trasladan la impotencia de unos profesionales de la edición atrapados en una mecánica demencial, insólita, sino la de una sociedad que, a la postre, cada vez mira con mayor desconfianza el sistema de educación pública. Se argüirá que, en muchos casos, son diferencias menores, que demuestran más aldeanismo que otra cosa, pero ni es cierto –introducir el concepto de «corona catalano aragonesa» no es venial, como no lo es sustraer a los niños canarios el conocimiento de los ríos de España– ni es aceptable esta dispersión a la que se somete a los alumnos.

Y no basta con que la mayoría del cuerpo docente, como ocurre, supla con buena voluntad y conocimiento las fallas más graves, es preciso poner orden en el desconcierto y volver a la racionalidad. Porque, además, nos hallamos ante un caso de despilfarro de dinero público clamoroso, que va en detrimento de la calidad educativa y que, según la autonomía de la que se trate, perjudica en mayor o menor medida el principio de igualdad de oportunidades de nuestros jóvenes. Que en España haya que editar al año 33.222 manuales escolares diferentes y en seis lenguas distintas, que haya que hacer 17 versiones de un mismo texto de matemáticas de primaria o que se deba hacer frente a la promulgación de 450 nuevas normativas en tres años, lleva a preguntarnos si nadie incurre en responsabilidad legal alguna.

Por supuesto, la responsabilidad política es clara y no afecta sólo a los responsables autonómicos, por más que sean ellos los artífices de este régimen de incoherencia pagado con el dinero de todos, sino a los líderes de los grandes partidos nacionales que han sido incapaces de llegar a un acuerdo de Estado en una materia tan sensible y tan trascendental para el futuro de España como es la Educación de las nuevas generaciones. Un pacto que establezca currículos homogéneos para todos los alumnos, ajustados a los conocimientos científicos y a las mejores normas pedagógicas, y que garantice la igualdad a la que tienen derecho todos los ciudadanos españoles. Como señalábamos al principio, hace mucho tiempo que el Estado ha declinado su responsabilidad, incapaz de establecer los mecanismos –como la Alta Inspección, que sólo existe sobre el papel– necesarios para reconducir este despropósito que, una vez más, denuncian los editores. Pero siempre se está a tiempo de rectificar. Basta con allegar voluntad política y determinación.

País de inmensas tragaderas
¿En que otro lugar un mandatario regional desafía así a la Justicia y no pasa nada?
Luis Ventoso ABC 6 Septiembre 2019

Pedro y Pablo prosiguen mediante peones interpuestos con su adolescente y soporífero juego de las sillas y los egos. El desenlace dependerá del capricho del segundo en el último minuto. Quien diga a día de hoy que sabe si habrá elecciones o no va de farol (salvo que duerma con los Iglesias bajo las finas hilaturas de las sábanas del pazo de Galapagar). Pero mientras tanto en España siguen ocurriendo asuntos serios, que merecerían que existiese un Gobierno, a ser posible de verdad, y no de Instagram y cartón piedra. Ayer el presidente de Cataluña, que por ostentar tal cargo es también el máximo representante del Estado español en la comunidad, ofreció una conferencia de prensa en Madrid, uno de esos cruasanes con preguntas que tanto proliferan en las claras mañanas de la capital. ¿Y qué dijo Torra? Pues que si el Supremo condena a los políticos acusados de dar un golpe de Estado, como así será, él responderá «trazando en firme el camino a la independencia». Alardeó de que no acatará la sentencia: «La no cooperación con la Justicia es una obligación moral». Cita insólita, que no se permitiría en público ni un sátrapa bananero. Por último animó a la «desobediencia civil».

España debe ser el país con las mayores tragaderas del orbe. Es el único que conozco donde no pasa nada si un mandatario regional se declara en rebelión contra la Justicia y anuncia públicamente que si una sentencia no le gusta intentará declarar la independencia de su región vulnerando el orden constitucional (es decir, dar un golpe de Estado). ¿Qué valoración ha hecho de esta amenaza explícita nuestro Gobierno florero, teórico encargado de defender la soberanía nacional y la legalidad? Silbar, encogerse de hombros. «No voy a calificar el hecho de que una autoridad diga que solo acatará la sentencia que él quiere», ha comentado de pasada Borrell. Para el ministro, las amenazas de Torra «no son nada nuevo», así que dice que no le responderá «para no crear polémicas inútiles». La respuesta del Gobierno a un desafío ilegal es hacer el avestruz.

Si nos comportásemos acorde al magnífico país que somos, hoy mismo los partidos constitucionalistas estarían reuniéndose para activar un nuevo 155 y sacar del Gobierno catalán a un Ejecutivo cuyo titular se declara abiertamente contrario a la ley. Pero hemos dejado que se pudra tanto el clima político, nos respetamos tan poco como nación, que proponer algo tan elemental como suspender un Gobierno autonómico en rebeldía es saludado como un exceso fachoso, cuando en realidad se trata de algo tan elemental como hacer cumplir las leyes democráticas que a nos obligan a todos (separatistas xenófobos incluidos). La hábil estrategia de la inhibición ya la probamos con el sagaz sorayismo. Acabó con Junqueras y Puigdemont crecidos, fuera de control y declarando su República. Si no quieres que la hidra crezca no queda otra que cortarla a tiempo. Increíble que tras el susto de octubre de 2017 todavía no lo hayamos aprendido.

Fiscalidad para el despilfarro
José T. Raga  Libertad Digital 6 Septiembre 2019

O, lo que también podría titularse, la asfixia sin límite de los contribuyentes para complacer al administrador indolente, incapaz de sujetarse a las exigencias de una prudente y eficaz gestión de los recursos económicos.

Se diría que en España ha sonado el clarín para movilizar a las Autonomías, no sólo despertando sus exigencias de más recursos para atender gastos no siempre justificables –eso vienen haciéndolo desde la Lofca–, sino que ahora pretenden que todos aumenten los impuestos poniéndolos al nivel de los más altos. ¿Era esto la autonomía fiscal?

Este verano ha sido muy fértil en manifestaciones de presidentes autonómicos clamando por esa igualdad, alegando incluso razones de justicia, cuando, si por justicia fuera, habría que proclamar la igualdad, pero con quien menos grava, porque mejor administra. Lo contrario, seguir la pretensión de los que buscan la igualdad impositiva por arriba, es establecer la dictadura del poder sobre la indefensión del ciudadano, que de cada jornada trabaja más horas para la Administración que para sí y su familia.

Se preguntarán cómo es posible que así sea, si, al menos en teoría, los que aprueban las leyes, tanto en las Cortes Generales como en los Parlamentos autonómicos y en las sedes municipales, son nuestros representantes. Pues ustedes sabrán; quizá sea que, una vez elegidos, dejan de representarles para obedecer a otros intereses no coincidentes con los suyos.

Los impuestos, todos ellos, y las figuras afines a los mismos, implican siempre sacrificio de los contribuyentes; al menos de los que tributan, no de los que defraudan. El argumento de quien obliga a ello es que así tiene que ser para atender a las necesidades sociales.

¿Se consideran necesidades sociales los 330 altos cargos designados por el presidente en diez meses? ¿Quizá son necesidades sociales alimentar a los 19.000 designados a dedo – asesores sin capacidad para asesorar, parientes para atenciones de confianza, etc.–? Dar de comer al hambriento siempre ha sido una obra de misericordia; pero, si por hambre tuviera que ser, los hay con mucho mayor mérito.

Desde que las elecciones nos han arrojado al multipartidismo, se han multiplicado de forma insultante el número de cargos, subcargos y carguitos para gratificar generosamente el apoyo a los Gobiernos –a todos los niveles–, pues la lealtad a los compromisos se paga en euros; si no hay euros, no debe esperarse lealtad.

Las necesidades sociales básicas de los españoles deben ser las mismas dondequiera que vivan. Hay otras funciones que no son necesidades básicas, quizá tampoco necesidades –red de embajadas en el exterior, inspectores para vigilar que no se hable español en los recreos escolares, sostenimiento de fundaciones, asociaciones, clubes de amigos de…. –, incluso algunas pueden ser ilegales, por lo que, aun siendo legales, deben sostenerlas quienes las promuevan con su propio patrimonio.

España no puede ser pesebre de un Estado y diecisiete estaditos; 18 estructuras de gasto, de poder y de intervención, cercenando la libertad y los recursos de los ciudadanos.

Cómo cargarse España con 370 desatinos y un socio comunista
“El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria” Wiston Churchill
Miguel Massanet diariosigloxxi 6 Septiembre 2019

Bien señores, al parecer ya hemos llegado a la última escena de este sainete que tiene de todo menos de gracioso y que parece que va a tener un epílogo verdaderamente dramático para nuestra nación, España. No se puede decir que, el señor Pedro Sánchez, maestro del engaño, experto en la política de las letrinas de la política, doctor en el manejo de los tiempos y avispado mantenedor del engaño a la ciudadanía, no haya llevado con mano maestra toda esta transición, desde que el resultado de las elecciones de abril le dio suficiente mayoría para que, el Rey, le encargara formar gobierno, pasando por el previsto fracaso en su sesión de investidura, hasta poner a cada cual en su sitio. A la derecha como la culpable de que no hubiera gobierno en España por su “obcecación” en negarse a abstenerse para que pudiera formar gobierno y, a los partidos situados a su izquierda, por ambiciosos, intransigentes, intratables y de poco fiar; como ya le comunicó Sánchez a su socio “preferido” el señor Pablo Iglesias que, si nos tenemos que fiar de lo que ha sido su periplo por toda esta aparente negociación (nosotros lo calificaríamos de Vía Crucis en el Gólgota de la humillación) con el PSOE, nada más podemos decir que lo que ha hecho, poco y deficientemente, ha sido ir de mal en peor hasta acabar pidiendo árnica para que, el PSOE, le de algún pretexto que le permita salir “airoso” de este trance, ante sus propios votantes.

Ya cuando los socialistas estuvieron, en su día, intentando ponerse de acuerdo con Ciudadanos para conseguir un gobierno de coalición, intentaron acordar una lista de temas, no tan prolija como la que, el señor Sánchez, les ha presentado a los de Podemos para que se la traguen sin discusión; que, sin embargo no fue lo suficientemente buena para que llegaran a entenderse. Ahora la lista ha adquirido la categoría de lo que, para el señor Sánchez, se trata de un “programa de gobierno” que, de atenerse a su contenido, seguramente sus pretensiones intentan extenderse a varias legislaturas tan extenso, minucioso, socializante, costoso, desproporcionado, inalcanzable e irrealizable, de tal modo que su simple enunciado ya es suficiente para entender que una pretensión semejante está condenada, de antemano, al más delirante fracaso, con consecuencias imprevisibles para nuestra nación, con la posibilidad de que, una vez más, como ya le ocurrió al señor Zapatero en su día, España volviera a encontrarse en la situación en la que, aquel presidente nefasto para nuestra nación, dejaran lo que quedaba de España en manos del PP, el vencedor con mayoría absoluta de las elecciones, para que intentara sacarla del abismo en el que quedaba sumida.

Y ya que hemos mencionado a Ciudadanos y, hablando de este partido y de su jefe o líder, convertido en play boy, señor Albert Ribera, convendría que reflexionáramos un poco respeto al papel que parece que está intentando que, su partido, tenga en este batiburrillo en el que se ha convertido el tema de la investidura de Sánchez y, de paso, en lo que parece que se han convertido, sus malas relaciones, para no decir pésimas, con el PP que, sin embargo, no deja de ofrecerles la mano para intentar fortalecer la oposición a lo que se nos viene encima si, el PSOE y Podemos llegan a cualquier acuerdo que comprenda el apoyo de los separatistas vascos y catalanes que, si no nos equivocamos, parece que ya lo tienen asegurado. El personalismo, la egolatría, la falta de experiencia y la desbocada ambición de Ribera, parece que no tienen límite y su empeño en navegar en esta singladura hacia el poder en solitario, contando con que, algún día, podría ser el titular del gobierno con residencia en la Moncloa, se ha convertido en su obsesión; algo que, por otra parte, no le permite ver lo que está sucediendo en su propio partido donde, cada día, huyen de él y de la soberbia de su líder, nuevos cargos que formaron parte de la élite de Ciudadanos y ahora han dejado de compartir la forma dictatorial que parece ha adoptado, el señor Ribera, desde hace ya un tiempo.

Justo cuando se empiezan a prodigar noticias poco alentadoras respeto a lo que nos tiene reservado el futuro económico de Europa y, los ingleses, se están disputando irse de la CE, no sabemos si sin acuerdo o con él, pero, sin duda alguna, con graves perjuicios para el resto de la comunidad y, muy especialmente, para nuestra nación debido a las relaciones comerciales y demás vínculos económicos que nos unen a la GB, entre ellos casi medio millón de jubilados que están residiendo permanente en diversas comunidades autónomas y a los que, un brexit a la brava, seguramente les podría crear graves problemas para seguir permaneciendo en nuestro suelo; no parece que fuera el mejor momento para que, en España, se instaure lo que para el señor Pedro Sánchez sería un gobierno “progresista” pero que, para cualquiera que conozca cuáles son sus planes, se haya leído sus 370 propuestas ( ninguna de ellas tiene en cuenta el factor económico, tan importante para cualquier país) sus intenciones de entregar el control de diversos servicios a las huestes incontroladas de Podemos, cuyos dirigentes son la muestra más patente de la irresponsabilidad, el fanatismo, el revanchismo y la incapacidad para dirigir una economía que debería compararse al resto de las economías de los países europeos, con las previsibles consecuencias de pasarse por los forros de los pantalones todas las normas de austeridad dictadas por Bruselas, entre ellas, los límites de la Deuda Pública y los del déficit público; dos cuestiones sobre las cuales Bruselas, antes de que Sánchez haya puesto en funcionamiento todos los incrementos del gasto público que tiene previsto hacer, ya nos ha llamado la atención ante la evidencia de que nos estamos pasando peligrosamente, en cuanto a nuestro endeudamiento público, amenazando con superar el PIB.

Podemos imaginarnos que el CIS, pasara a manos de los comunistas de Podemos o la gestión de la Agencia Tributaria o el tema de la Seguridad Social y tantos otros como se está rumoreando que estarían dispuestos a ofrecer los socialistas a Podemos, para que se avengan a apoyar la investidura del líder del PSOE para ocupar la jefatura del Gobierno, mediante lo que se denominaría un pacto sobre un programa de gobierno, que no significase presencia alguna en el Gobierno de miembros del partido comunista, sin tener en cuenta que, si se les entregaba el manejo y la organización de determinados temas de suma importancia para el orden, la economía, los temas sociales o las inspecciones de Hacienda, su influencia podría a llegar a afectar al funcionamiento de la economía española de modo que su funcionamiento pudiera verse gravemente afectado en cuanto a nuestras posibilidades de poder competir con nuestra competencia e con el resto de países de la UE y eso sin tener en cuenta lo que supondría para España el tener un gobierno condicionado por sus acuerdos con comunistas y dependiendo de ellos a ojos de nuestros socios de Bruselas.

Si ya se habla de graves problemas en el sector del automóvil, de estancamiento económico, de reducción de la producción industrial, de menos inversiones, de contención de la demanda, de menos turismo (aunque se dice que se han gastado más dinero), de preocupante aumento del paro, incluso desestacionándolo, de disminución de las hipotecas y de las ventas de inmuebles etc., no es difícil llegar a la conclusión de que no es, precisamente, el momento más adecuado para que entre a gobernar en España un gobierno socialista lastrado por sus compromisos con los separatistas y los comunistas, con políticas “progresistas” que es obvio que no van a ser bien venidas por nuestros amigos de la UE, a los que no les quedaría nada más que tener que soportar, aparte del brexit, los problemas con Rusia, la inmigración y la amenaza del Este; el verse obligados a preocuparse de una España convertida en la cabeza de puente del comunismo imperante en las naciones de Suramérica, importado desde la dictadura venezolana.

Existe (nunca se sabe a ciencia cierta lo que maquina la cabeza de Sánchez) la posibilidad de que, como parecía que estaba pensando el líder socialista, de que no se llegue a acuerdo alguno y se tengan que convocar elecciones para mediados de noviembre. En este caso parece que existe unanimidad absoluta en que el que saldría más beneficiado en otra confrontación electoral sería el señor Sánchez del PSOE. Se habla de que, en este caso, las cenicientas podrían ser Ciudadanos y Podemos, con un PP que se quedaría más o menos igual, con unos pocos escaños más. Sin embargo, lo que todavía no se sabe y será difícil que se pueda valorar antes de que se produzcan los comicios es si, en el caso de que se llegaran a convocar nuevas elecciones, el número de ciudadanos hartos de que los llamaran a votar para que no sirviera para nada, decidirían no acudir a depositar su voto en las urnas. Incluso en el caso de que fuera así y los socialistas consiguieran un número de escaños que les facilitase gobernar sin tener que ceder privilegios a los separatistas o a Podemos, sin duda sería preferible a que llegaran a un acuerdo con Podemos, debido a que los últimos ofrecimientos que Sánchez les ha hecho implican participación en instituciones importantes aunque ello impida que tengan cargos de responsabilidad en el gobierno. No olvidemos que los comunistas tienen fama de ser muy hábiles cuando se les da cuerda y pueden aplicar sus prácticas intrigantes y proselitistas desde dentro de las instituciones, cuanto más si los cargos que ostentan les facilitan hacerlo desde una posición de fuerza.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como poco a poco, se van cumpliendo aquellos malos farios que hemos venido denunciando desde que el PP cometió el error de caer en la trampa de la moción de censura que, desgraciadamente, a causa de la corrupción que invadió sus instituciones, se veía venir desde hacía tiempo sin que, los que deberían haber actuado con diligencia para denunciar los hechos, lo hicieran, y se hiciera la purga que la situación requería. Ahora ya no quedan armas para impedir que lo que han decidido los españoles, por equivocados que pensemos que hayan estado, pueda impedir que España tenga que pasar por las Horcas Caudinas de un gobierno de izquierdas, al menos, durante cuatro años. Los efectos pueden ser deletéreos para el país.

Tezanos es un pelota y el CIS una fábrica de propaganda socialista
OKDIARIO 6 Septiembre 2019

Bien porque teme perder su puesto de trabajo -el Gobierno le ha ofrecido a Podemos el CIS entre otras bagatelas institucionales- bien porque la veneración al líder de José Félix Tezanos raya lo enfermizo, lo cierto es que el artículo que ha dejado escrito en la revista de la Fundación Sistema es la loa más almibarada que jamás haya hecho nadie de la figura de Pedro Sánchez. En esencia, lo que Tezanos piensa de Sánchez es que es una de esas figuras cumbres en la historia de la humanidad, un prohombre al que España habrá de venerar por lo siglos de los siglos.

Que Tezanos se deshaga en elogios a Pedro Sánchez es absolutamente legítimo, sino fuera por el pequeño detalle de que es presidente del CIS, un organismo donde, al menos, hay que guardar la apariencia de neutralidad. Para Tezanos, Sánchez es la luz que nos guía. Quienes le critican, desalmados sin escrúpulos. ¿Cómo es posible que alguien con una concepción tan sectaria de la vida política española pueda presidir un organismo público pagado con el dinero de todos los españoles? ¿Cómo es posible que alguien con una visión tan excluyente de la pluralidad de ideas puede estar al frente de una institución encargada de tomarle el pulso a la sociedad?

Lo de Tezanos en el CIS raya lo obsceno, porque ha puesto las estructuras del organismo que preside al servicio de los intereses exclusivos de su venerado Pedro Sánchez y en contra del resto de formaciones políticas, lo que invalida el objeto y el sentido mismo del Centro de Investigaciones Sociológicas al convertirlo en una máquina de propaganda socialista. Por decirlo todavía más claro: Tezanos ha hecho del CIS una fábrica de compra de votos del PSOE, diseñando una estrategia de orientación y captación de sufragios en favor de Pedro Sánchez. Que su artículo puede resultar indigesto y hasta grimoso es lo de menos. Lo de más es que Tezanos no puede seguir ni un minuto más en el cargo. Por una simple cuestión de dignidad democrática.

La trituradora de personas
José María Rotellar okdiario 6 Septiembre 2019

La política es una actividad noble, pues ha de basarse en la vocación de servicio público: trabajar para sus conciudadanos, dar lo mejor de sí mismo sin importar horarios y parar el trabajo cuando el cuerpo advierte de que hay que hacer un alto para poder continuar al día siguiente. Así debe ser la máxima que rija la política y todo lo relacionado con la Administración, además de una honradez que debería tener toda persona en cualquier ámbito de la vida y una preparación acorde con las responsabilidades que se desempeñan.

Sin embargo, durante los últimos años, y cada vez de manera más intensa, la política ha pasado a convertirse en una trituradora de personas, un espectáculo mediático, una especie de circo romano donde divertir al público arrojando a la arena a diversos políticos como antes en Roma se arrojaba a los cristianos, para que se los coman los leones políticos y mediáticos -ahora- y los reales -antes.

Estos nuevos inquisidores lo hacen envueltos en una supuesta regeneración que proclaman. Es cierto que en la política ha habido, hay y habrá corrupción, desgraciadamente, como en la sociedad, pues la política no es más que el reflejo de la dicha sociedad. En España se estima que hay entre un 20% y un 25% de economía sumergida, que en los períodos de crisis económica puede llegar a ser de alrededor de un 27%. Eso significa que en España, cada año, la sociedad española defrauda unos 250.000 millones de euros. Cada año. Hay algún político que incluso se ha enorgullecido de pagar facturas sin IVA en el pasado, y lo hace antes de ponerse el traje de gran inquisidor. Eso es fraude también, tan perseguible y reprobable como la corrupción que algunos políticos hayan podido llevar a cabo, porque ese fraude de las facturas sin IVA, por ejemplo, también es corrupción, a la escala que se quiera, pero corrupción.

Es lamentable que haya políticos o funcionarios corruptos, cosa que hay que evitar, perseguir, juzgar y, en su caso, castigar con todo el peso de la ley. Ahora bien, no sólo hay que respetar la presunción de inocencia, sino que no se puede intentar convertir toda actuación en la gestión como un acto corrupto. Los nuevos inquisidores consideran que todo es corrupción: venta de inmuebles, litigios con otros órganos de la Administración, decisiones basadas en criterios técnicos y ortodoxos, que pueden dar mejores o peores resultados, pero legales, todo para ellos es corrupción. No lo hacen porque piensen que lo es, sino para obtener, a base de titulares, el desgaste del adversario político, bien porque es de distinta ideología o incluso porque se quiere ocupar el espacio ideológico de aquel adversario a quien se quiere destruir.

Para ello, se monta el espectáculo de comparecencias, declaraciones y peticiones de responsabilidad sobre cualquier cosa, por bien hecha que esté y legal que sea, eso da igual, ya que el objetivo es practicar, después, la caza mayor. La izquierda de ahora es maestra en esas lides, y, curiosamente, es acompañada por algún partido que se dice de otro espectro ideológico, que se llama nuevo -aunque lleve ya casi quince años en política- y que no se da cuenta de que poniendo en duda todo, sin razón alguna, poniendo en duda actuaciones realizadas escrupulosamente, nadie va a confiar ya en la política, y no sólo los ciudadanos a la hora de votar, sino que nadie va a querer servir a la sociedad desde la política.

Al actuar así esos partidos, van a conseguir que en la política sólo queden personas poco cualificadas, que no tienen capacidad para dedicarse a otra cosa, salvo a seguir las directrices de su jefe político a la hora de apretar un botón o poner un mensaje en twitter, así como las personas que quieren emplear la política para enriquecerse ilegalmente. Eso es lo que va a pasar: que el resto, las personas preparadas, que pueden ganarse la vida fuera de la política, no van a querer estar en política, ni siquiera los románticos de la misma, porque terminarán espantados, ni los ricos de familia, porque también saldrán huyendo para no aguantar la inquisición. Quedarán, con alguna excepción, los menos válidos y los menos fiables en todos los sentidos.

De hecho, ya está pasando: cada vez es más difícil encontrar a personas para cubrir puestos de responsabilidad en la gestión, porque saben que los inquisidores han convertido la visión que transmiten de la política en tal lodazal que ya la gestión allí no suma, sino resta a la hora de buscar un empleo, de manera que cada vez más personas que tienen capacidad van poniendo fin al sacrificio personal que supone dedicarse a dicha actividad y prefieren dedicarse a sus respectivas profesiones. Eso es lo que están consiguiendo estos nuevos inquisidores: dejar como un páramo el servicio a la sociedad.

Abascal dice ‘no’ a la coalición España Suma que propugna el PP: "No caemos en trampas de propaganda"
OKDIARIO 6 Septiembre 2019

Santiago Abascal desoye los cantos de sirena que lanza el PP para ganar adhesiones a la coalición que propugna, España Suma. El partido liderado por Pablo Casado pretende que esa alianza de centroderecha incluya a Ciudadanos y quizá a Vox, pero el presidente de esta última formación ha dejado claro este viernes que no comparte el anhelo popular.

Abascal considera que la propuesta del PP es una "trampa de acción de propaganda" diseñada para una nueva convocatoria electoral, que además tiene como objetivo "matar a Vox".

Abascal ha recalcado en una entrevista en EsRadio que en su formación están "preparados" para llevar a cabo una labor de "oposición frontal", en el caso de que fructifique un pacto de Gobierno liderado por los socialistas, y también para "afrontar nuevas elecciones" si se da este desenlace.

Reconoce que este sería una "segunda oportunidad para evitar que gobierne el frente popular", el "peor de los escenarios".

Y en esa situación, Vox no se presentaría conjuntamente con el PP y Ciudadanos, en el hipotético caso que los de Albert Rivera aceptaran la oferta del PP, porque su mensaje "desafía la corrección política", algo que esas dos formaciones, a su juicio, no hacen.

"Nosotros somos muy diferentes de ellos, pero no caemos en trampas de acciones de propaganda, como es España Suma", ha dicho, tras instar al PP a "ponerse de acuerdo entre ellos en primer lugar".

Abascal ha recordado que tanto la portavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, como algunos de los varones del partido, entre ellos el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, "ya descartan a Vox en esa operación".

Con todo, el líder de Vox no cree que este escenario vaya a ser el definitivo, porque no ve que haya una "dificultad para pactar" entre el PP, Ciudadanos y el PSOE: "Se han puesto de acuerdo para blindar leyes de memoria histórica y de género en Murcia", ha dicho.

Barcelona, ciudad sin ley: de aquellos polvos, estos lodos
OKDIARIO 6 Septiembre 2019

El incremento de la criminalidad en Barcelona funde -en parte- sus raíces en la idea permisiva que tiene su alcaldesa, Ada Colau, de determinadas actividades delictivas y en el papel que en su ideario populista desempeñan los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Colau participó del movimiento okupa, de modo que no es de extrañar que nada más llegar a la Alcaldía todos sus primeros movimientos fueran más próximos a determinados colectivos que participan de actividades ilícitas, como los manteros, por ejemplo, que a los agentes municipales encargados de velar por el cumplimento de la ley.

Aquello fue el caldo de cultivo de lo que ocurre hoy en Barcelona, una ciudad donde la delincuencia ha crecido de forma exponencial. Si añadimos que el independentismo ha generado un clima de insumisión evidente, el cóctel populista-secesionista ha provocado estragos en la seguridad de una ciudad que en poco tiempo ha pasado a encabezar los índices de criminalidad.

Lo que debería hacer Ada Colau es reconocer la dimensión del problema, reflexionar sobre sus errores pasados y asumir que ese sedicente progresismo de antaño está en el germen de lo que hoy ocurre en una capital que no puede ser gestionada sin distinguir claramente entre el bien y el mal, entre los que delinquen y los que velan por el cumplimiento de la ley.

Y lo que no puede hacer en ningún caso es negar la evidencia y acusar a la oposición y a los medios de comunicación de estar generando un clima de alarma, porque la alarma no la crea quien denuncia, sino los delincuentes que campan impunemente a sus anchas. Las estadísticas no engañan, sino que son el reflejo más cabal de un problema que no se resuelve echando balones fuera ni denunciando campañas de acoso. Colau tiene que asumir su responsabilidad y aceptar que de aquellos polvos, estos lodos.

Lo de Núñez ya es de juzgado de guardia
Editorial ABC 6 Septiembre 2019

La juez María Núñez Bolaños -que instruye la causa de los ERE y otras vinculadas a la gestión fraudulenta de fondos de la Junta de Andalucía durante el mandato socialista- aprovechó los tres únicos días que estuvo en juzgado, entre sus vacaciones y una nueva baja por enfermedad, para parar la investigación sobre un concejal del PSOE y para desimputar a otros dos ex altos cargos socialistas. No llueve, diluvia ya sobre mojado en la actitud de esta magistrada, cuya indolencia en la instrucción ha sido denunciada por la Fiscalía Anticorrupción ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). No es que discrepe uno u otro fiscal, son todos los de la Audiencia Provincial de Sevilla los que se han quejado. Porque son escandalosas sus dilaciones, de tal forma duerme los casos que muchos de ellos terminan prescribiendo, amén del rechazo, sin motivación convincente, de nuevas pruebas solicitadas por fiscales y agentes anticorrupción. Y los que no prescriben, ella los va archivando. De hecho, Núñez está pendiente de una acción disciplinaria del CGPJ por la acumulación de retrasos injustificados. Desde 2016 solo ha dictado cinco autos de procesamiento de las 182 diligencias previas que se han incoado. Inconcebible.

El caso de los ERE o el de la fundación pública Faffe, creada en 2003 para (en teoría) formar a desempleados andaluces, son de una gravedad máxima. Nepotismo, enchufismo y desvío de cientos de millones de dinero público destinado (también en teoría) a los parados que volaba hacia otros bolsillos a través de una trama orquestada para delinquir. Por eso la actitud de Bolaños es inaudita e irresponsable y causa un grave daño a la imagen de la Justicia, como si esta pasara de largo sobre el mayor escándalo de corrupción de la historia de España. Y eso sí que es de juzgado de guardia.

La impunidad de la dictadura comunista
Cristina Losada  Libertad Digital 6 Septiembre 2019

La jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, se dispone a anunciar la retirada de la ley de extradición que ha desencadenado masivas protestas en la ciudad a lo largo de tres meses. La decisión, sin duda concertada con las autoridades de Beijing, puede ser el preludio táctico de una gran escalada represiva contra un movimiento de protesta en pro de la democracia liberal. Así lo indica la experiencia: es lo que sucede cada vez que cobran fuerza los desafíos democráticos a la dictadura del Partido Comunista Chino.

Lejos de apreciar que la aparente concesión –descrita por líderes de las protestas como "demasiado poco, demasiado tarde"– tiene por finalidad probable blanquear una posterior operación de castigo, las primeras reacciones en las democracias occidentales equivalen a un suspiro de alivio. No se dice, pero se presiente en el alivio lo que se va a decir: "Por fin aceptan alguna demanda de los manifestantes"; "por fin podrá volver la tranquilidad a Hong Kong, salvo por algunos obcecados radicales (pues a ese estatus marginal se reducirá a los que persistan, tal como quiere Beijing)"; "por fin podremos olvidarnos de un conflicto que apela a nuestra conciencia democrática, pero que en realidad no nos importa".

Así de crudo, así de triste. En Hong Kong se arriesgan por la democracia, se baten contra una dictadura que recorta uno tras otro los derechos y libertades que se había comprometido a mantener en la ciudad semiautónoma bajo el principio de "un país, dos sistemas", y apenas encuentran eco y apoyo en países donde la democracia está consolidada y continuamente se proclama que hay que defender la democracia de sus enemigos. Pero esos enemigos se llaman Trump o Salvini, Viktor Orbán o Boris Johnson, última incorporación al elenco de enemigos de la democracia. Los comunistas chinos, en cambio, no entran en las listas de malos que componen esos defensores de la democracia, sean políticos, activistas o periodistas. La dictadura china es un hecho que ninguno se atreverá a negar, pero causalmente lo obvian. Como si no existiera.

Conscientes de la indiferencia exterior, dos líderes de las protestas de Hong Kong, Joshua Wong y Alex Chow, decían en una tribuna publicada por el New York Times:
Comprendemos que quienes critican el intervencionismo de Estados Unidos se sientan inclinados a simpatizar con China como un país aún en vías de desarrollo amenazado por un Occidente hiperdominante. Pero escúchennos a nosotros aquí en Hong Kong, por favor: la China comunista no es una alternativa al intervencionismo que ustedes aborrecen o rechazan. Esta es una verdad incómoda que el mundo tiene que afrontar.

Mucho me temo que su llamamiento será desoído. En realidad, ya lo ha sido. Las protestas de Hong Kong no han arrancado ningún acto significativo de apoyo en el democrático Occidente. La famosa solidaridad no se ha visto por ninguna parte. Los hongkoneses están solos. No porque estén lejos, allá en Asia. La lejanía no es obstáculo en otros casos. El obstáculo es, ni más ni menos, el objetivo por el que luchan. El obstáculo, paradójicamente, es la cercanía: la democracia. Luchan por una democracia genuina y esto, en el democrático Occidente, no interesa. No interesa, para empezar, al activismo de izquierdas, que es el que suele movilizarse. A fin de cuentas, hablamos de una dictadura comunista, no de una dictadura de derechas, y eso, lo reconozcan o no, pesa y mucho.

La mejor descripción que he leído sobre los motivos de esta brutal indiferencia hacia las protestas de Hong Kong la daba desde allí el profesor Peter Baehr en un artículo en Quillette ("A letter from Hong Kong"):
Tristemente, los jóvenes de Hong Kong no pueden esperar la solidaridad de los estudiantes y profesores universitarios occidentales más militantes. Perdieron su gusto por la libertad hace años. Israel ofende más gravemente su sensibilidad que la China comunista (o Irán). En todos los aspectos significativos, estos occidentales son el opuesto de la gente joven [de HK] que conozco. Mientras que los estudiantes hongkoneses detestan el comunismo, muchos de sus homólogos occidentales abrazan el marxismo. Mientras los post-colonialistas occidentales desprecian la civilización occidental, los hongkoneses desean poder acercarse más a ella. Cuando los estudiantes de Hong Kong hablan de espacio seguro se refieren a un espacio libre de gases lacrimógenos y balas de goma, no a un refugio libre de palabras ofensivas. Un trigger warning [advertencia de que una pieza puede herir la sensibilidad] no es el aviso previo de un profesor ante un cuadro de Goya; es el sonido de un disparo al aire en la bahía de Causeway durante la noche.

La democracia, para el activismo occidental, se ha estrechado, rígidamente, hasta quedar reducida a los límites a la libertad impuestos en nombre de las mil y una facetas de las políticas de identidad. La libertad que quieren los hongkoneses en desigual confrontación con el poder comunista les resulta ajena e irreconocible. Más aún: es lo que pugnan por destruir.


Del teólogo y paleógrafo franciscano Saturnino Ruiz de Loizaga
Presentación del libro "El castellano. La lengua franca, patrimonial y única de Valdegovia"

.www.latribunadelpaisvasco.com 6 Septiembre 2019

El próximo jueves 12 de septiembre, a las 19,30 horas, en la Casa de la Cultura de Álava (Sala Ignacio Aldecoa) del Paseo de la Florida de Vitoria, la Asociación Hablamos Español presentará el libro El castellano. La lengua franca, patrimonial y única de Valdegovia a través de los siglos, del que es autor el prestigioso teólogo y paleógrafo franciscano Saturnino Ruiz de Loizaga. La presentación correrá a cargo del escritor Ernesto Ladrón de Guevara, columnista de La Tribuna del País Vasco.

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El párrafo de Rufián
Cristina Losada  Libertad Digital 6 Septiembre 2019

El hombre de Esquerra en Madrid dijo el otro día que por su partido "no será", dando a entender que ahora pueden votar a favor de investir a Sánchez. Primero contribuyeron a hacer caer su Gobierno. Luego se abstuvieron en la investidura de julio. Aunque no sin que el hombre lamentase compungido la desunión de la izquierda, viejo tema de final de concierto que siempre lleva a los espectadores a encender los mecheros y a mecerse en el narcisismo melancólico. Ay, la izquierda desunida: siempre será vencida. Y esto, que es rigurosamente incierto, lo toman como distintivo de virtud. Pero sigamos.

El diputado Rufián, que es el hombre del plañido, ha lamentado que el "programa común" excluya la posibilidad de un referéndum de autodeterminación para Cataluña. Es interesante lo que dijo al respecto:

Se lo podían haber ahorrado. Es un párrafo que les gustará mucho a Lambán, Borrell, García Page… y que entiendo que es una concesión al alma más nacionalista española y de algunos integrantes del PSOE, pero a nosotros nos gusta muy poco.

Dejemos el alma aparte de los asuntos terrenales. Dejemos aparte la sintaxis. La cuestión importante es que, al contrario de lo que dice Rufián, ese párrafo no se lo podía haber ahorrado el PSOE. Por eso, porque no se lo puede ahorrar, está en el documento, en la medida número 350. Por cierto, no es un párrafo. Son tres líneas al final de un párrafo sobre el modelo de Estado hacia el que se propone avanzar –integrador, con diversidad, igualdad, solidaridad y todas las cosas bonitas en armonía–, que dicen escuetamente:

En ese modelo no tiene cabida un referéndum de autodeterminación, que el TC ha considerado contrario a la Constitución y que, desde una perspectiva política, provoca la quiebra de la sociedad.

Son unas líneas desvaídas y flojas, sin la fuerza de la convicción, sin el destello de la inteligencia. Son como una frase hecha, la apostilla que se coloca por compromiso. Y es que no se han puesto por convicción, sino por necesidad. Porque el PSOE no se puede ahorrar una mínima señal contraria a la agresión destructiva que es el referéndum de autodeterminación. Pero no a causa de Borrell y los que cita Rufián como los únicos que estarán satisfechos. Es notable cómo esta gente del separatismo olvida –es un decir– que España existe. Y cómo acaban más alejados que nadie de la realidad, más embebidos y embobados que nadie por el show político aquellos que, como Rufián, se jactan de venir de la calle.

La causa de que esas líneas estén en el programa socialista no son cuatro o cinco dirigentes del partido. La causa son millones de españoles que quieren seguir siendo ciudadanos españoles y no quieren que unos aprovechados y unos fanáticos les arrebaten una parte de su nación y su Estado. Los socialistas necesitan decir que el referéndum secesionista "no tiene cabida" porque esos millones de españoles existen. Entre ellos, millones de ciudadanos de Cataluña. Entre ellos, millones de votantes del PSOE. Para todas estas personas, España no es una ficción, no es un invento, no es una "cárcel de pueblos", no es una dictadura, no es nada de lo que dicen los separatistas que es. Y cuando vieron los extremos de deslealtad, de falsedad, de maldad a los que llegó el independentismo catalán hace dos años, bueno, si ya estaban hartos de sus amenazas y coacciones, de su victimismo y supremacismo, de sus exigencias y privilegios, entonces pasaron a indignarse en serio.

Esa es la razón del parrafito que no le gusta a Rufián. Es verdad que hay votantes de la izquierda a los que les gustan los separatistas. Son como la escritora Almudena Grandes, quien después de las elecciones dijo que "la mayoría" de los que votaron al PSOE y a Podemos aplaudiría los pactos con nacionalistas e independentistas, y los indultos a los del 1-O. Pero la mayoría de Grandes es realmente pequeña. Y aún más pequeña es la que forman los progres políticamente analfas que se ven a sí mismos como gurús de la izquierda e imparten lecciones sobre cómo hay que resolver lo de Cataluña. Esta gente no se olvida de que España existe, no. Bien que existe para facturar. Por lo demás, les parece facha, igual que a los colegas de Rufián. Pero no son la mayoría, y por eso las líneas sobre el referéndum, aunque flojas, desvaídas y poco convincentes, están ahí.

Enaltecimiento del terrorismo: ¿Qué oculta el Gobierno?
OKDIARIO 6 Septiembre 2019

¿Por qué el Gobierno se niega a facilitar al Consejo de Transparencia datos relativos a las medidas adoptadas para frenar el incremento de los actos de enaltecimiento del terrorismo en el País Vasco y Navarra? ¿Por qué se escuda en que la información no es preceptiva al estar en disposición de las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno? ¿Por qué si no hay nada que ocultar se parapeta en alambicados resquicios legales? ¿Por qué algo tan sencillo como informar de qué se está haciendo para evitar las bochornosas escenas que se repiten un día sí y otro también se convierte para el Gobierno en materia reservada? ¿Por qué ese empeño, en definitiva, en ocultar algo que debería ser de dominio público?

La cerrazón del Ejecutivo no hace otra cosa que alimentar las sombras de sospecha sobre un pacto oculto con Bildu, formación que con su abstención ha permitido que la socialista María Chivite gobierne en la Comunidad Foral de Navarra. Si el Gobierno no tiene nada que ocultar, ¿por qué ha impuesto esta absurda ley del silencio? Haría bien en despejar cualquier duda al respecto y no empecinarse en argumentos que no resultan creíbles, porque las razones esgrimidas para no facilitar los datos requeridos por el Consejo de Transparencia suenan a pobre excusa. Cada día que pasa sin que el Gobierno ofrezca la información solicitada más grande se harán las dudas y más espesas las sombras de sospecha.

Resulta sencillamente inaudito que el Ejecutivo no colabore en el esclarecimiento de un asunto, el del incremento de los actos de exaltación terrorista, que en condiciones normales debería ser el primer interesado en trasladar a la sociedad española. Si no lo hace, las dudas que su actitud provoca seguirán aumentando. Y las sospechas de un pacto encubierto con Bildu se extenderán sin remedio hasta el punto de que la opinión publica dé por hecho que el Gobierno y la formación proetarra han negociado y llegado a un ominoso acuerdo. ¿Qué oculta Pedro Sánchez?

La vía asiática
Al Madrid del poder ha dejado de inquietarle el independentismo. Contempla a sus dirigentes como monigotes políticos
Ignacio Camacho ABC 6 Septiembre 2019

Ahora el espejo es Hong-Kong. Por su protesta de desobediencia civil, no por el proceso previo de absorción en China, claro. Desde los años ochenta, el soberanismo catalán se ha querido reflejar en diversos modelos de autodeterminación, a cuál más estrafalario: Quebec, las islas Feroe, Suiza, Escocia, los países bálticos. Hasta Kosovo y más recientemente Eslovenia, funestas invocaciones del drama yugoslavo. El caso es siempre parecerse a algo, aunque las reclamaciones de secesión en el mundo suelen terminar en conflictos dramáticos. Ayer, en un Madrid cuyo sobredimensionado aparato institucional sólo mandó a escucharle a un par de altos funcionarios, Torra amenazó con convertir Cataluña en una manifestación de rechazo a la hongkonesa si el Supremo condena a sus colegas procesados. Y se quedó tan pancho sin reparar en que la concurrencia lo escuchaba con cara de palo sin mostrar el más mínimo sobresalto. De momento, a lo que se parece Barcelona, por el grado de inseguridad ciudadana al que la ha conducido el mandato municipal de Ada Colau, es más bien a una Tijuana o a una Caracas del Mediterráneo.

La amenaza cayó en el vacío: entre las élites capitalinas ha dejado de preocupar el independentismo y se contempla a sus dirigentes como monigotes políticos, botarates gesticuladores cuyas bravatas ocultan la incapacidad real de plantear otro desafío. Ya nadie considera a los secesionistas en condiciones de volver a echar el carro por las piedras ni da valor a sus promesas de desacatar la sentencia. Sin embargo, esa minusvaloración displicente o altanera es la que en 2017 facilitó la revuelta. Porque el nacionalismo, por desarticulado que esté, siempre encuentra la forma de cohesionarse en la resistencia y en cada revés obtiene el combustible victimista del que sacar nuevas fuerzas. Desde que se retiró Pujol y su partido arrastró a las templadas clases medias por el camino de la ruptura abierta, el Estado ha cometido siempre el mismo error de estrategia: subestimar la determinación soberanista con un exceso de confianza y de indolencia.

En verdad Torra es lo que parece: un pobre activista iluminado, un títere que Puchimón utiliza desde Bruselas para camuflar su fracaso. El eje del movimiento indepe se ha desplazado a una ERC decidida a aparcar su proyecto durante un cierto intervalo pragmático. Pero aunque unos y otros disputen un pugilato subterráneo, comparten la Generalitat y mantienen una enorme cuota de poder en sus manos, con un formidable dispositivo de propaganda intacto. Y ninguno de ellos desea parecer pusilánime en su designio común porque eso les haría perder terreno ante unos seguidores que sí se han creído la milonga del destino manifiesto. Ambos son conscientes, además, de la fragilidad política del momento. Hong-Kong está muy lejos pero lo estaría mucho más si en Madrid hubiese un Gobierno decidido a ponerse serio.

El problema es el sujeto
Fernando Sánchez Costa. Presidente Sociedad Civil Catalana. La Razon 6 Septiembre 2019

La denuncia de adoctrinamiento en la enseñanza catalana ha sido una constante a lo largo de los últimos años. Es conocido el informe que realizó la Alta Inspección Educativa del Estado, así como extensos informes del sindicato AMES, la Asociación por una Escuela Bilingüe y Societat Civil Catalana. Cabe destacar también las denuncias que ha realizado el profesor represaliado Francisco Oya y el magnífico libro reciente Educar en la mentira, publicado en Almuzara por Pedro Antonio Heras, que es un apasionante viaje por la autoconcepción nacional catalana y vasca a través de sus libros de historia. Pero la cuestión que querría subrayar hoy es previa y seguramente más fundamental. Mi opinión es que el problema con la narrativa educativa en Cataluña no reside tanto –que también– en el predicado, sino en el sujeto. Es decir, el problema no es esencialmente que se diga esto o aquello sobre el pasado, sino que el punto de referencia, el «nosotros», el sujeto del que siempre se parte es Cataluña. España se convierte así, de forma imperceptible pero efectiva, en algo añadido al «nosotros», en una realidad accidental y periférica. De este modo se va asentando en la conciencia colectiva que hay un sujeto político y nacional claro, que es Catalunya, que de forma accidental se ha visto unida a una estructura estatal prescindible.
En el orden del aprendizaje, antes que un contenido la nación es un sujeto textual. Para recuperar una mínima cohesión nacional y un proyecto de futuro compartido, sería importante que los libros de texto de nuestro país tuvieran también como sujeto histórico compartido a España. Ciertamente, como siempre, la virtud está en el punto medio. No se trata de negar el sujeto catalán, sino de recordar su confluencia en un sujeto político más amplio, que no es ajeno, sino que es muy propio y ha sido configurado también por los propios catalanes.

Cataluña no quiere que se estudie a los Reyes Católicos en las escuelas
Denuncia de los editores de libros de texto. Advierten de las «presiones» para elaborar los manuales y que la falta de acuerdo político aumenta la desigualdad educativa
C.S. Macías. La Razon 6 Septiembre 2019

La Asociación Nacional de Libros de Enseñanza (Anele) denunció ayer los «mecanismos bastardos» que usan las comunidades autónomas para que los libros de texto «digan lo que ellos quieren y no lo que la ciencia dice», así como una normativa «desaforada» que obliga a poner en el mercado 51.528 títulos. Así lo aseguró Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), al presentar el informe sobre el libro educativo en España para el curso 2019-2020 en el que el precio de los manuales aumentará un 1 % de media. Ávila criticó «el nulo respeto a la libertad de cátedra» que ejercen los consejeros de «todas las autonomías» para lograr sus propósitos y conseguir que de los libros de texto «desaparezcan los ríos, como en el caso de Canarias», para que el conde de Barcelona Wilfredo el Velloso sea «Wilfredo el Piloso, pero no se hable de los Reyes Católicos» (Cataluña) o se cite a la corona catalano-aragonesa, que «no figura en ningún texto de la Edad Media porque no existe». Estos ejemplos que citó se han producido a lo largo de los últimos veinte años.

Ávila criticó que la comunidad valenciana pretendiera en su día sancionar a un director de la RAE (Fernando Lázaro Carreter) por decir en un libro de lengua que el valenciano era un dialecto del catalán y destacó que el «surrealismo» alcanza también a los libros de Formación Profesional (FP), donde la discrepancia se centró en la «explicación del funcionamiento de una caja de cambios» (Castilla-La Mancha), informa Efe.

Según destacaron, estas «presiones» algunas formuladas con un sutil «tengan en cuenta esto...» o «nos gustaría estos comentario» o «les sugiero» se han hecho por parte de algunas consejerías de educación de las comunidades. A ello, denuncian que se une la elaboración de 450 normas autonómicas en los tres últimos años que «amplían las diferencias territoriales entre los alumnos» y dan lugar a 51.528 títulos (33.222 en soporte papel en todas las lenguas oficiales y 18.308 en formato digital).

El presidente de Anele, José Moyano, reclama un pacto por un «currículo homogéneo de sentido común» y recuerda que las editoriales han de cumplir en cada comunidad a la hora de elaborar los materiales educativos la normativa vigente que «debería fundamentarse en el saber científico y el respeto». Moyano indicó que algunas comunidades entre las que se encuentra Cataluña «hay que pasar el filtro de control de adaptación curricular para acceder a los modelos de ayuda», es decir; hacen un desarrollo de las materias y exigen a los editores un depósito y registro de libros de texto para controlar que se adaptan a la normativa.

El informe detecta 17 maneras distintas de estructurar una misma materia docente según la comunidad autónoma y subraya cómo la falta de acuerdo político aumenta la «desigualdad educativa» entre los alumnos españoles y que el acceso de los alumnos a contenidos actualizados, innovadores y de calidad están «cada vez más condicionados por las decisiones políticas» y varían también de una comunidad a otra.
Formas de estudiar Naturales

En concreto Moyano se refirió a las diferencias existentes en una materia «tan neutra» y carente de contenido ideológico como la de ciencias naturales y se preguntó ¿por qué la alimentación saludable está en el currículo de Murcia y no en el de La Rioja? o ¿por qué en un sitios unos conceptos tienen que estar en la unidad 2 y en otros en la 6 o incluso darse en distinto curso». Con ello, advirtió de que se está acrecentando «la brecha de desigualdad de los alumnos entre comunidades» e incluso el problema de que un alumno que se traslade a otra comunidad autónoma podría no estudiar un tema o repetirlo por darse el contenido en un curso diferente al de su comunidad de origen. Además, subraya que también dependerá de la pericia del docente y de cómo estructure el curso lo que evitará que también haya una diferencia en el rendimiento de los alumnos donde Castilla y León o Madrid destacan entre las mejores y frente a Andalucía.

La desigualdad también se ve reflejada en las políticas de dotación de recursos a los centros y a las ayudas para la adquisición de material escolar, que reciben un 54 % de los alumnos.

Con un gasto medio por alumno de 98,10 euros en el período 2018-209, Anele destaca que la inversión por estudiante para la adquisición de material este curso oscila entre los 108 euros de Andalucía, que tiene un sistema de préstamos universal; a los 5,74 de Cataluña, que aplica ayudas directas a familias vulnerables. En este sentido, el sistema de ayudas influye también en la renovación y actualización de los recursos educativos, que la mayoría de comunidades dejan en manos de los centros.

Educación. Diferentes ediciones de libros de texto
«Cada región presiona para colar sus caprichos en los libros de texto»

OLGA R. SANMARTÍN. Madrid. El Mundo 6 Septiembre 2019

Educación asegura que no le constan las coacciones y Cs le dice que sí las conoce

«Las comunidades autónomas presionan para colar sus caprichos territoriales en los libros de texto. Cada una tiene su manía y es una falta de respeto a la libertad de cátedra. Nos lo dicen en las reuniones, porque no se atreven a ponerlo por escrito. Muchas veces no les hacemos caso, porque son cosas absurdas». Quien habla es Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que engloba, en total, a 800 editoriales de todo tipo, incluidas las que elaboran los manuales escolares.

Ávila denunció ayer las «presiones» que reciben estas editoriales por parte de consejeros, viceconsejeros y directores generales autonómicos para que se ciñan a unos contenidos ideológicos determinados que resalten las peculiaridades autóctonas de la región, aunque sean inexactos o cuestionables desde un punto de vista académico. Dijo, por ejemplo, que en la Generalitat catalana están empeñados en utilizar en los libros de Historia el término «Corona Catalanoaragonesa», aunque «en ningún documento de la Edad Media aparece este concepto».

Y contó otros casos: «Cataluña nos pidió que hablásemos de Wifredo El Piloso, no el Velloso, y no de los Reyes Católicos»; «Canarias, como no tiene ríos, quiso que les diésemos importancia y suprimiésemos la frase: 'Los ríos son grandes lugares de asentamiento y civilización'»; «La Comunidad Valenciana pretendía censurar un libro de Fernando Lázaro Carreter que sostenía que el valenciano era un dialecto del catalán»; «Andalucía se enfadó porque a un libro de Música le faltaba citar el tambor rociero»; «En Castilla-La Mancha nos dijeron que adaptáramos 'a la realidad autonómica' un libro de la FP sobre las cajas de cambio de los vehículos»... Este tipo de coacciones ya fueron denunciadas en 2017 por José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros de Texto (Anele), durante una comparecencia en el Congreso a instancias del PSOE, aunque no con estos detalles.

A pesar de ello, un portavoz del Ministerio de Educación respondió ayer a EL MUNDO por escrito que «no tiene constancia» de estas presiones» y «desconoce el alcance que puedan tener». La diputada de Ciudadanos Marta Martín recordó que precisamente fueron las palabras de Moyano las que llevaron al equipo del entonces ministro del PP, Íñigo Méndez de Vigo, a encargar a la Alta Inspección del Estado el famoso informe sobre adoctrinamiento en los libros de texto que después ocultaron tanto él como la ministra actual, Isabel Celaá.

«La ministra no puede desconocer estas presiones», denunció Martín, que registró una pregunta parlamentaria para que Celaá explique qué medidas va a tomar al respecto.

La denuncia que los editores concretaron ayer sirvió para evidenciar las consecuencias de la «dispersión» del sistema educativo en un contexto en el que las competencias educativas están transferidas a las comunidades autónomas y no se alcanza un pacto de Estado que unifique lo que estudian los alumnos. Los gobiernos autonómicos han publicado en los últimos tres años hasta 450 textos normativos diferentes, entre leyes, decretos, órdenes y resoluciones en relación a los libros de texto. Si el análisis se remonta a los últimos ocho años, las normas aprobadas son 1.820.

«Los currículos de las diversas comunidades autónomas tienen cada vez menos elementos comunes entre sí», denuncia el informe El libro educativo en España 2019/2020 publicado por los editores. Anele, por su parte, considera que la Lomce del PP tiene responsabilidad en este caos, pues no especificó qué es lo que los alumnos tenían que estudiar en cada curso. Además, la clasificación entre asignaturas troncales, específicas y de libre configuración ha permitido a los gobiernos regionales poner asignaturas propias con sus peculiaridades locales.

Estas diferencias, unidas a los «caprichos» ideológicos de las autoridades educativas, llevan a que las editoriales se hayan visto obligadas a publicar este curso 33.222 libros de texto diferentes sólo en soporte papel, que se suman a 18.309 volúmenes en soporte digital. Entre unos y otros, alcanzan los 51.530.

Cada año son más. Sólo los libros en papel para el alumno han pasado de los 10.839 contabilizados el curso pasado a 11.381, y los del profesor, de 1.834 a 2.058. En este soporte tradicional, los más numerosos son los escritos en castellano (5.345) e inglés (2.361), seguidos de los que están en catalán (1.811), valenciano (643), euskera (505) y gallego (422).

«Como hay ocho millones de alumnos en la enseñanza obligatoria, esto se traduce en 43 o 44 millones de volúmenes que se manejan cada curso», estimó el presidente de Anele, José Moyano, advirtiendo del «esfuerzo» que les supone producir todos estos materiales.

Andalucía gasta 108 euros por alumno y Cataluña, 5,75
Los editores presentaron ayer un informe en el que también se advierten las «llamativas diferencias» en los distintos sistemas de ayudas para las familias. «En unos sitios son ayudas directas, en otros préstamos universales, en otros aportaciones por nivel de renta... Cada modelo conlleva una atención diferente. Dependiendo de dónde viva un alumno, recibe una ayuda u otra», denunció José Moyano, presidente de Anele.

El informe detalla que en Andalucía -donde los libros de texto son gratuitos para todos los estudiantes- la inversión pública por alumno en libros de texto es de 108,3 euros, mientras que en Cataluña es de 5,75 euros, pues sólo se conceden ayudas directas a alumnos en vulnerabilidad. Después de Andalucía, la región con mayor inversión por alumno es La Rioja (102,15 euros), que utiliza un sistema de préstamo universal de 3º a 6º de Primaria y después recurre a ayudas directas en función de la renta. Destacan por su volumen presupuestario el programa de préstamo Xarxa Llibre de la Comunidad Valenciana (42 millones de euros para este curso, lo que supone un gasto de 81,11 euros por alumno) y el programa Accede de la Comunidad de Madrid, con 26 millones (37,59 euros por alumno), según los datos que manejan los editores, que denuncian que estos sistemas «cada vez son más variados y complicados» y que están produciendo «desigualdad», «ya que no todos los alumnos tienen las mismas posibilidades de acceder a los mismos recursos».

La putrefacción de la Barcelona de Ada Colau
Sergio Fidalgo okdiario 6 Septiembre 2019

Para entender cómo la Ciudad Condal se ha transformado en la versión mediterránea del Chicago de Al Capone basta con analizar la fauna que ha gobernado la ciudad durante los últimos cuatro años. Porque la putrefacción de la Barcelona de Ada Colau no ha sido cosa de un verano desafortunado, ni de una mala racha de delincuencia. Que Jaume Asens y Gerardo Pisarello hayan sido los ‘hombres fuertes’ del consistorio ya indica que el respeto a las leyes no fue nunca una prioridad para la alcaldesa que soñaba con un mundo mejor, y que se ha limitado a convertir su ciudad en un infierno.

Jaume Asens ha sido abogado de ‘okupas’ y radicales antisistema, unas credenciales que muestran su poco apego a las políticas de seguridad y a cumplir con lealtad las leyes de lo que él considera “opresor Estado español”. Exacto, además es secesionista, otra muestra más de su ‘respeto’ por nuestro sistema institucional. Ahora lo sufren en Madrid como diputado en el Congreso, pero su semilla de caos y de desobediencia ha germinado en el ecosistema barcelonés y ha contribuido a la cosecha de inseguridad ciudadana.

Otro ‘fichaje’ de Pablo Iglesias para el Congreso, Gerardo Pisarello, ha sido el gran azote del equipo de Ada Colau hacia la Jefatura del Estado, una de las piedras angulares de nuestro sistema institucional. Se hizo ‘famoso’ por su pugna en el balcón del ayuntamiento para evitar que Alberto Fernández Díaz, del PP, mostrara una bandera de España después que un regidor de ERC luciera una ‘estelada’. Pero su influencia perniciosa ha ido mucho más allá de no permitir que haya ninguna efigie real en el salón de plenos. La política de ‘desobediencia’ activa del equipo de gobierno municipal, con lazos amarillos y pancartas secesionistas en edificios municipales, tiene mucho de su sello.

Barcelona se descompone porque las políticas de seguridad de Ada Colau están en estado de putrefacción. Decidieron gestionar el bienestar de los ciudadanos al margen de la Guardia Urbana, restándole efectivos y medios, y retirando a sus agentes todo el apoyo político. El equipo de gobierno municipal de los ‘comunes’, gracias a Asens, convirtió a la policía local en uno de sus enemigos, para satisfacer al sector más extremista de su electorado. Luego se apoyaron en el buenismo de “las leyes injustas no merecen ser cumplidas”, y el comercio ilegal de los manteros se extendió por todo el centro de la ciudad.

Esa querencia por la desobediencia llevó a Colau a ser una de las principales aliadas del proceso secesionista. Jugó a una falsa equidistancia, porque siempre que había que estar al lado del independentismo, allí estaba ella. Por no olvidar la permisividad de los `comunes’ hacia los instigadores de la turismofobia que acosaban a hoteles, autobuses turísticos y a todo tipo de negocios relacionados con este sector. Y no ha ayudado contar con una policía autonómica, los Mossos, más preocupados en perseguir a los que quitan lazos amarillos, o en espiar a líderes constitucionalistas, que en detener a delincuentes.

El ambiente de “todo vale” en Barcelona se fue instalando. Y a pesar de las políticas de ‘desconexión’ turística de Colau los visitantes seguían viniendo. ¿Cuál es el cóctel? Muchos extranjeros adinerados disfrutando de la gastronomía y la oferta cultural de una ciudad con un clima privilegiado en un contexto de deterioro del respeto a las normas y a la autoridad. El paraíso para cualquier delincuente que no tenga escrúpulos y que no le importe tirar rápidamente de navaja para conseguir un abundante botín, y huir corriendo.

Más de trescientos robos al día. Quince asesinatos en lo que llevamos de año. Los robos con violencia e intimidación han aumentado un 30,5% en el primer semestre de 2019. Es el fruto de cuatro años de políticas municipales basadas en negar la realidad. Ada Colau ha estado ausente de la ciudad durante su peor crisis de delincuencia. ¿Qué hizo nada más volver? Buscó televisiones ‘amigas’ para culpar a todo el mundo de los problemas, y no reconocer sus propios errores. Son los últimos coletazos de una forma de gestionar la seguridad que ha llevado a la ciudad al caos.

Porque por mucho que el PSC, los socios de gobierno de los ‘comunes’ en el ayuntamiento, haya puesto a un profesional como Albert Batlle al frente del área de seguridad, mientras el populismo de Colau niegue la realidad Barcelona seguirá cayendo en una espiral de violencia.

Dactiloscopia de las Víctimas: ¿Quién es víctima y de quién en el “conflicto vasco”?
José Manuel Lestón Díaz. lagaceta.eu  6 Septiembre 2019

El problema de la mafia nacional-terrorista vasca (Eta) y de un régimen nacionalista vasco excluyente no es otro que el de definir realmente quién es víctima , pues para la concepción separatista (nada integradora) existe un conflicto inexistente por el cual se señala a la víctima como culpable y/o apestada, en base a un sectarismo que fomenta la división en la sociedad, por medio de un soberanismo secesionista, repartido, eso sí, en toda una pluralidad de marcas afines en lo importante y contrapuestas según el momento político (pactismo), las circunstancias y las intensidades. En resumen se trata de ejercer la soberanía sobre un territorio siempre, mientras no llegue la ansiada independencia. Es decir, ser independientes sin serlo. Lo que los nacionalistas llaman más “autogobierno”, en una clara y progresiva desconexión de España por clara actitud desleal y antidemocrática hacia el Estado y su marco legal vigente. En realidad funcionan como un “estado de facto”. Cuantas más transferencias menor grado de imparcialidad en sus políticas (menor Universalidad hacia sus ciudadanos y, por tanto, menor justicia). Y esto último afecta, como no, a la definición, clasificación y tipología de las víctimas. La justificación de un mal llamado “conflicto” asienta por quien lo justifica o declara su existencia las bases de una negociación política, judicial y penitenciaria para su resolución, saltándose así el protocolo normativo que rige nuestra democracia, en un intento de blanquear la historia de Eta y lavar la imagen de un nacionalismo vasco moderado o radical “adyacente”, en detrimento de las víctimas. Precisamente la gestión de las cárceles vascas viene siendo una de las principales y reiteradas reclamaciones del Gobierno Vasco en cuanto a competencias se refiere. Éste es un nuevo aliño a añadir en la ensalada separatista que nos preparan los nacionalistas, en aras de una paz supuesta, que en su formalización es injusta para las víctimas (a las que nadie escucha). Y ese factor excluyente y exclusivista del nacionalismo vasco es el que le impide posicionarse del lado de las víctimas (incluso en sentido amplio, como luego veremos).

Centrándonos en el título de este capítulo, la definición de víctimas, su clasificación y tipología, puede resultar confusa y al mismo tiempo amplia según la visión de los supuestos y falsos (pero sí mediatizados, segmentados y politizados) bandos enfrentados, y también según el grado de adoctrinamiento de unos y otros, independientemente de que sólo unos hayan puesto la nuca y otros las pistolas. El quién es quién hay que tenerlo claro desde un principio para no distorsionar el asunto. Aún así la definición de víctimas, su clasificación y tipología puede igualmente torcerse del camino correcto al intentar parcialmente definir, clasificar y tipificar el concepto de violencia en aquel territorio como si se tratase de una guerra de banderizos, que es lo que realmente buscan. Tampoco debemos caer en la archiconocida, calculada e interesada estrategia de la equidistancia entre víctimas y verdugos, algo indignante para cualquier defensor de los derechos humanos. Imparcialidad y asepsia es lo que debe primar en cualquier proceso de paz que realmente merezca ese nombre, simplemente por integrar a todos. Pero no olviden que esa necesaria y sana imparcialidad no significa equidistancia. Debe predominar siempre el carácter social frente al matiz partidista y mafioso de un régimen para que definitivamente todos los vascos sean libres e iguales, porque sencillamente los derechos humanos están más íntimamente ligados al concepto de Ciudadanía (individual, libre e igual) que al de Identidad (colectiva, cautiva y ‘homogeneizante’). No se puede construir ninguna identidad nacional democrática sin que prevalezca antes el concepto de Ciudadanía en su población. Realmente las identidades colectivas excluyentes vasca y catalana son las realidades pronacionales que más han contribuido a conculcar durante décadas los derechos humanos en aquellos territorios, precisamente por su falta de pluralidad. Y aún lo siguen haciendo, frente al constitucionalismo integrador, respetuoso y plural (todavía en vigor).

Desgraciadamente la “sociedad civil” del nacionalismo vasco lleva décadas buscando cínicamente su paz sin buscar la paz de todos, esto es, sin buscar un final de Eta no negociado, siendo los propios nacionalistas en realidad los creadores del problema, por acción o por omisión, o por ambas. Bien es verdad, por otra parte, que la sociedad civil de las víctimas de Eta viene buscando únicamente justicia por diversos motivos, y poco más. En cualquier caso, la cantidad de ponencias, iniciativas, pactos para limar sus asperezas internas (las de los nacionalistas) son cuantiosas, en un intento de huir hacia delante sin querer abordar el problema de lleno, salvo para apuntalar un proceso de paz falso e infame que les facilite “vía exclusión” su preponderancia institucional sin armas físicas, pero sí ideológicas, sociales y linguísticas. Es más importante la soberanía de sus aforados que la libertad de los ciudadanos de aquel territorio, aunque todos quieran vivir en paz y algunos no lo sepan o no lo visualicen, máxime cuando la disidencia se paga cara. Por eso lo que prima es conservar el poder a costa de todos los vascos, provocando el frentismo entre los ciudadanos de aquel territorio para que éstos dejen de ser considerados personas y “se conviertan” en un inventado sujeto político colectivo llamado “pueblo vasco”. Olvidan interesadamente que el individuo es el auténtico poseedor de derechos en vez del “pueblo”. Y ese olvido también lo tienen para con sus presos al no facilitarles su libre reinserción, sin tutelajes. De esa falta de consideración hacia el ser humano, de esa falta de respeto por sus derechos individuales, es de donde sale la categorización de “ciudadanos de primera” y “de segunda”, que por aplicación efectiva vía institucional -mediante la conculcación sistemática de derechos- o por anulación física (incluso por simple amenaza) a manos de una banda terrorista es vinculante tanto para unos como para otros, lo cual se aprecia en desigualdades de trato. De ahí también sale el que sean rehenes de una ideología totalitaria. A pesar de ello, los terroristas tienen más derechos y oportunidades que sus víctimas, como contraprestación a los servicios prestados al nacionalismo mediante su operativa y también como reparación por una vida criminal sugerida por una ideología en lo teórico en parte compartida, que siempre ha estado a su servicio y amparo, sin buscar nunca su libre reinserción. ¿Y por qué?. Porque el nacionalismo vasco, con la aquiescencia de un gobierno central vendido, dentro de un falso y engañoso proceso de paz, busca la cuadratura del círculo: tras haber fanatizado a sus huestes, arruinando la vida de cientos de jóvenes vascos y de sus familias, con el fin de preponderar institucionalmente y de forma soberana, bajo la leyenda de un activismo “gudari” así considerado, pretende ahora la reconciliación con “esas otras víctimas” mediante la negociación de su situación (se lo debe), mientras renuncia a reconciliarse con las víctimas de aquéllas, todo para blanquear un pasado trágico de complicidades y atrocidades que en su haber ni para los suyos debiera ser respetable, pues “esas otras víctimas”, aunque no lo quieran reconocer, son víctimas suyas. Éste es el caballo de Troya que nos han logrado colar, gracias a la traición de los últimos gobiernos de España. Y también todo esto es la prueba del nueve que demuestra el rotundo fracaso del nacionalismo vasco en cuanto a derechos humanos, al no ser nada integrativo. Su única viabilidad ha sido electoral y competencial, pues socialmente su proyecto ha sido un auténtico desastre, no exento de tensiones internas importantes. Si al final logran una paz en clave nacionalista serán “cojonudos”, pues al final nadie habrá sido. Sin embargo, los asesinados seguirán con la etiqueta del algo habrán hecho para morir como murieron. Nunca serán un referente, como tampoco lo fueron los disidentes en el seno del propio nacionalismo vasco. Triste y desolador ¿verdad?.

Obviamente, aunque sea una obviedad, no está de más volver a repetir que los terroristas etarras son víctimas -y también culpables- de sus propios actos, y que las víctimas de Eta lo son tanto de esa organización terrorista como del resto del excluyente mundo nacionalista vasco (que las aisló y no las protegió). Esto que parece tan claro no lo es tanto para algunos. Por ello se hace necesario resaltar que en el falso proceso de paz que cursamos tan importante como el fin definitivo de Eta, que aún no ha llegado, es el relato real de lo sucedido y su conceptualización, y también el fin de un nacionalismo sectario, pues no se puede separar la paja del grano cuando la planta tiene un mal germen en su origen, que a día de hoy aún pervive. Aquí también hay un frente programado y calculado por todo el nacionalismo vasco, que lo que busca es imponer su distorsionada verdad. De este tipo de simplificaciones de la realidad surge la errónea e interesada concepción de que en Euskadi existen varios tipos de violencia, para sugerir acto seguido la existencia de un conflicto y así identificar un frente de víctimas varias, logrando la necesaria equidistancia o bilateralidad entre víctimas y verdugos para un negociado proceso de paz injusto y ventajista. Por culpa de esta parcialidad ilógica y simplista hay también víctimas “de primera” y “de segunda”, no sólo ciudadanos de ambas categorías (como expresé más arriba). Claro está que la paz buscada ha de ser válida para todos, lo cual no implica el olvido de quienes realmente han sido perseguidos por los criminales de Eta, que merecidamente buscan “Memoria, Dignidad y Justicia”. Ellos lucharon por la libertad de todos mientras otros segaron vidas en nombre del nacionalismo vasco (de su ideario) para mantener el seto nacionalista. Su democrática lucha y su vil muerte no pueden acabar siendo estériles, pues no murieron para acabar negociando con una banda terrorista (y con el mundo político nacionalista que lo ampara). Aun valiendo poco la vida para algunos...¡qué poco vale la muerte!. Al final el asesinato sale de balde para los huídos, y de saldo para los encarcelados por injustas y anticipadas excarcelaciones. En cualquier caso, su reinserción, sea por excarcelación y/o por falta de interés en su persecución/procesamiento, en base a un proceso de paz entreguista y poco garantista, será insustancial por su falso arrepentimiento, bien visible en la no delación de sus compañeros de armas y en la nula asunción de responsabilidades. Ni siquiera entregarán todo su arsenal. A día de hoy la banda terrorista aún no se ha disuelto. Y esto está sucediendo -si no se remedia- porque su reinserción la dicta Eta, gracias a un proceso de paz que no les obliga a nada y que no les desliga de la banda. Todo ello bajo el amparo del PNV, nada interesado en desintoxicar el sectarismo radical que pulula en el ambiente, pues le conviene. Precisamente que no olviden una cosa: por reinsertarse según los dictados de Eta y de un nacionalismo excluyente nunca estarán reinsertados del todo, pues su sociedad, la nacionalista, por la cual se reinsertaron, desoyendo a la otra mitad del pueblo vasco (la sociedad agraviada), seguirá siendo excluyente con los disidentes, ya sean o hayan sido de su bando o del bando contrario. De su condición de asesinos no podrán nunca escapar, tanto por sus “consumados hechos” como por la llama de sus víctimas, que sigue viva y les perseguirá mientras no se restablezca su memoria y algo más, por mucha reinserción que nos vendan. Entenderán ahora que sólo una sociedad enferma y cerrada que se erige como vasca puede considerar a los culpables héroes y a sus víctimas villanos, y puede hacer homenajes públicos a los terroristas y no puede poner placas conmemorativas en las calles a sus víctimas. Así es imposible construir un relato veraz de lo ocurrido, y menos conceptualizar y categorizar los componentes que conforman dicho relato. Como tampoco es posible identificar a los personajes del mismo para que la historia no se repita. Y todo ello justo ocurre porque nadie realmente pretende asumir la realidad ni señalar a todos los actores inmersos en tan desastroso proyecto/proceso, siendo los ‘señaladores’ los mismos de siempre, los dogmatizados por la frentista y excluyente doctrina sabiniana. ¡Casualidad también!.

Cambiando de tercio, la imparcialidad y asepsia para construir un proceso de paz justo y equilibrado también ha de venir del mundo de las víctimas, de su tejido asociativo y de la sociedad civil en general, apartando a un lado cualquier frentismo o partidismo que impida una más que deseable reconciliación, sin renunciar obviamente a una Justicia adecuada. En este sentido, a mi entender este otro mundo civil ha acortado innecesariamente su campo de visión, al centrarse casi exclusivamente en el plano judicial, sin apenas divisar el más que deseable potencial que supone un obligado plano social para cualquier proceso de paz que pretenda ser finalista. Esta reduccionista visión ha relegado en la práctica al mundo asociativo de las víctimas de Eta al desolador puesto de meras comparsas de un bipartidismo pactista (‘desactivador’ de sus justas reivindicaciones), salvo honrosas excepciones asociativas, abriéndose paso así un proceso de paz infame, precisamente, entre otras cosas, por la no concurrencia de un plan de paz contrapuesto y más integrador que el que padecemos. La búsqueda de justicia no debe de ser un condicionante necesario para no plantear un Plan de Paz para todos, que contrarreste el ya existente por injusto e insuficiente. Sobra decir que el mundo “cívico” abertzale nos lleva décadas de ventaja (elkarri, lokarri, etxerat y otros). Su tejido asociativo va siempre unido, con una estrategia clara y común, y con respaldo del nacionalismo vasco (es todo un Régimen con su propio Movimiento). A diferencia de nosotros ellos trabajan por una memoria histórica unificada y compartida, dentro del exclusivista y poco plural concepto de nación que ellos “profesan” con fervor. Sin embargo, cabe recordar que, frente a cualquier separatismo excluyente y desintegrador, nuestra Constitución es el único marco legal asumible por no excluir a nadie.

Escenarios para la paz:
En base a lo anteriormente expuesto y atendiendo a una visión amplia del problema, a continuación se describen 3 escenarios de paz, o sus correspondientes vías para su consecución, con el fin de que se pueda visualizar con claridad los momentos políticos pasados, presentes y futuros:

1ª Vía, la de “Vencimiento Sin Negociación” (la que fue): Derrota incondicional de Eta en base a una lucha antiterrorista integral en todos los ámbitos posibles de actuación de la banda terrorista. Se le vence sin negociar: se le derrota deteniendo a sus comandos, aislándola socialmente (con manifestaciones), cortando sus fuentes de financiación, manteniendo la dispersión de presos, aplicando la ley o cambiando la legislación (Ley de responsabilidad penal de los menores en delitos de terrorismo -Kale Borroka- del 2000, Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo -Pacto Antiterrorista- del 2000, Ley de Partidos Políticos del 2002, Sentencia de ilegalización de su brazo político por parte del Tribunal Supremo en 2003 y la Doctrina Parot del 2006). Ésta era la vía más correcta para derrotar definitivamente a Eta como quedó demostrado, pero no necesariamente por sí misma podía lograr la paz social sin la colaboración primordial de los nacionalistas y sin la necesaria lealtad de los socialistas. Si estos dos condicionantes no lo hubieran sido ahora estaríamos hablando de una paz real y auténtica para todos, siempre y cuando se hubiera facilitado además a los presos de Eta una libre y segura reinserción fuera del programa y del organigrama de Eta, cumpliendo con sus responsabilidades y delatando a sus huidizos colegas. Para mi esta vía sería la más justa y democrática de todas las expuestas si hubiera gozado de la colaboración y lealtad de nacionalistas y socialistas respectivamente, pues fueron finalmente estas dos graves ausencias las que impidieron el consenso y la reconciliación entre todos. Es cierto que durante el último año del Gobierno de Aznar, Eta no pudo asesinar a nadie (estaba acabada). Pero en los años posteriores sí necesitó buscar una salida airosa a su situación en la denominada hoja de ruta de Zapatero-Eguiguren, fraguada soterradamente y a traición años atras entre bambalinas con el propio nacionalismo vasco. Y aún así la banda terrorista prosiguió con su agenda de muerte y frentismo (T-4 y demás atentados). Es el “posibilismo” de siempre que busca alianzas para mantener o alcanzar el poder, en detrimento de las víctimas, usadas con intermitencia como un kleenex (a demanda). En resumen, todo es posible a costa de la Ley. De esta vía (la 1ª) se ha pasado a la 3ª, la peor posible (por culpa del posibilismo desleal imperante), saltándose la 2ª, hoy por hoy la más realista.

2ª Vía, la más “realista” (la que podría ser) y, quizá, no la más justa, aunque se aproxima. Necesaria y obligada para la consecución de una paz firme y estable. No es tan buena como la primera vía de haberse cumplido aquélla sin condicionantes, pero es manifiestamente más justa y mucho mejor que la tercera por su gran viabilidad. Ésta ha de ser consensuada entre todos, sin negociación política de por medio, ajustándose por ello a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por eso es integrativa. No olviden que entre los nacionalistas hay gente con la que se puede y se debe tratar. Aquí se intentarían solventar las lagunas que las otras dos vías presentan, ya sea por acción, omisión o por condicionamento. Al no darse en la primera vía ni en la tercera las condiciones necesarias, por culpa de deslealtades manifiestas y antagónicos frentismos interesados, sólo cabe esta posibilidad para reconciliar a todos buscando una justicia adecuada, en aras de una paz no exenta de cierta generosidad entre las partes. Esta vía sería un mixto entre la primera y la tercera, añadiendo ausencias o eliminando excesos, mientras se liman asperezas entre las partes. La libre reinserción de los presos en esta vía, tras favorecer previamente procesos o mecanismos que los desliguen realmente y de forma segura de la banda terrorista (sin pagar cara su disidencia y/o delación), es factor clave para volver a la normalidad democrática. De no hacerse así se estará manteniendo la capacidad negociadora y mafiosa de una banda terrorista sobre la situación de sus presos, que es lo que sucede en la tercera vía, hoy asentada por un Plan Integral de Reinserción erróneo (PIR) y por la consabida Vía Nanclares. De no seguir ese factor clave al mismo tiempo también se estaría manteniendo la capacidad negociadora del nacionalismo para mantener sus prerrogativas para la resolución del conflicto, como así finalmente ocurre. En resumen, todo para afianzar su preponderancia institucional. Si realmente están arrepentidos dejarán de ser presos políticos del nacionalismo vasco, dejarán de ser sus rehenes. En esto el nacionalismo vasco moderado debería colaborar sin miedo, olvidando las tensiones internas que al principio puedan subyacer de tal colaboración, dando paso a la Libertad. ¿Por qué?. Porque no necesariamente pierden capacidad de voto al favorecer la libre reinserción de presos al margen de la banda terrorista Eta, ya que pueden concertar otras cosas de cara a todos sus conciudadanos. Se trata de crear una sociedad abierta a todos (no excluyente), sin corsés que la atenacen y sin privilegios según quién. De ahí que esta vía o propuesta no es la de los políticos sino más bien la de la Sociedad. Seguramente por eso aún no se ha explorado. Supondría una auténtica Transición, aquélla que no llegó todavía a ciertos territorios, y el encaje únicamente de todo partido que respete las reglas.

No quiero olvidarme de las víctimas. Deben de tener un papel importante, no el único, en todo el proceso. Esto les obliga a manejar una visión de conjunto amplia y realista, no exenta de gran responsabilidad y de cierta generosidad, siempre y cuando sean tenidas en cuenta unas mínimas y justas reivindicaciones, que hoy no se les ofrecen. En esta vía no se equiparan víctimas y verdugos según la consabida equidistancia de algunos. Simplemente se identifican y se observan sus complicadas situaciones para ser atentidas de forma justa, sensible y conveniente. Piensen que no está de más ajustar el Plan o Proceso de Paz que supone esta 2ª Opción a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, más que nada porque en aquel territorio hay una falta clara y real de los mismos. En cualquier caso, todas las víctimas lo fueron en virtud de una doctrina excluyente, independientemente de que algunas tengan, por aplicarla “físicamente”, un merecido horizonte penal a sus espaldas (de su comportamiento en la cárcel, de su actitud frente a Eta y de cierta reparación hacia sus víctimas dependerá su futuro régimen penitenciario y su posterior reinserción).

Por último, fíjense que para la aplicación efectiva de esta vía son necesarios ciertos agentes o desarrolladores de la misma para que el proceso sea garantista, que brillan especialmente por su ausencia en la tercera vía, lo cual poco dice a favor de esta última, que tradicionalmente usa el concepto “normalización” para estandarizar-normalizar todo aquello que es realmente anómalo para una sana democracia. Desconfíen de cualquier proceso normalizador porque normalmente es sectario en su esencia.

3ª Vía, la “posibilista” (en la que estamos) o de “desactivación de la 1ª Vía”: Es la que siempre elige el PSOE (y sus periféricas marcas autonómicas) para atajar los problemas soberanistas, independentistas o de organización del Estado (federalismo y/o reforma constitucional incluidos). Esta vía es una huída hacia adelante y sólo en apariencia parece no excluyente. La Ley siempre es negociable como los Presupuestos. Consiste en la neutralización de la primera vía (la más efectiva para acabar con Eta) y en el consiguiente y entreguista pactismo con todo el nacionalismo vasco (incluido el terrorista), a cambio de una falsa paz en clave nacionalista, sin armas, sin justicia y sin democracia (Vía Eguiguren-Zapatero, vía Rajoy-Sánchez). Ya no se excluye físicamente con las armas, pero sí con todo lo demás (no hay integración, pues ésta sólo existe para la casta dirigente, sus acólitos y también para los “chicos de la gasolina”). Es la continua vía de las concesiones la que ha mantenido, mantiene y mantendrá el “coto” del excluyente poder nacionalista sin ordenar, mediante una sociedad cerrada y poco plural. Los nacionalismos excluyentes precisamente por serlo sólo buscan poder eliminando al adversario. Al ser insaciables no se les puede comprar ni con dinero, ni con cesiones, ni con reformas constitucionales. Eso simplemente retrasa el reloj de la independencia, que nunca se para. Cuanto más autogobierno más independientes son sin aún serlo. Luego los políticos políticamente correctos y al uso dirán que no hubo concesiones y que nunca tendrán la Independencia. Pero si en sus pequeños virreinatos ya son independientes de facto sin ser soberanos, al saltarse las leyes y no existir libertades. Mientras no se les combata ideológica y legalmente no reconducirán su actitud excluyente, por ser sus máximos beneficiarios. En resumen y dicho irónicamente: El separatismo “separa”, nunca se detiene. Como diría Nikita Jrushchov sobre los políticos, pero aplicado a los muñidores del actual proceso de paz: “...Prometen construir un puente aunque no haya río”. De ahí que esta paz sea estéril e inútil porque han desecado interesadamente el “río de las víctimas” (las suyas y las ajenas), ya sea por trágico soterramiento, por desviación forzosa fuera del territorio o por apartheid social o carcelario. No quieren volver al cauce democrático de un río plural, hoy inexistente, que integre a todos sus afluentes en aquel territorio, porque no desean reconocer el fracaso de una doctrina ideológica compartida que ha arruinado a miles de familias propias y “extrañas”. Sería admitir para los terroristas que su “lucha armada” fue en vano y que sus sufrimentos (penales) derivados de la misma no fueron ni serán propios de gudaris sino de asesinos (se acabarían los homenajes públicos-Omenaldiak); para el resto del nacionalismo vasco sería tanto como reconocer que lo excluyente de su doctrina fue realmente el germen del fanatismo subsiguiente o subyacente. Esa cruda realidad, que unos y otros dentro del nacionalismo vasco no quieren ver ni reflejar, es la misma que impide definir, clasificar y tipificar a las víctimas (incluso de ambos lados), para así definitivamente poder forjar un proceso de paz participativo y democrático, alejado de cualquier red clientelar o interés partidista, sin por ello renunciar a una justicia adecuada para aquellos con horizonte penal aún a sus espaldas. No olviden que la 3ª Vía, la más negativa para una sana y democrática alternacia política en las diferentes instituciones vascas, es la única que tiene “altura de miras” para la banda terrorista (y también para Urkullu según sus declaraciones), por ser irónicamente Eta quien la dicta desde las “miras” de sus armas mientras el nacionalismo vasco ‘aparentemente moderado’ la asume y tutela. Resumiendo, no hay posibilidad de éxito en el proceso de paz con la Eta que sugiere esta vía para el futuro, porque el nacionalismo vasco nunca se verá forzado a dejar de ser excluyente. Únicamente es y será incluyente con los propios, esos activistas “descarriados” que desde hace décadas utilizó para mantener un común proyecto político y cierto autogobierno, esos mismos que ahora interesadamente conviene “rescatar” para reinserción y reciclaje del propio nacionalismo, en un patético intento de hacerse perdonar la sabiniana doctrina inoculada durante años. En suma, esta 3 Vía consolida una memoria histórica sectaria por parcial e injusta por el falso relato derivado de la misma, que sólo conviene al convergente y cómplice nacionalsocialismo pactista que impera desde hace décadas en nuestro país.

Conclusiones:
Analizadas las tres vías o escenarios para la paz observarán que, a excepción de la segunda vía, el resto no se preocupa de todas las víctimas para materializar un proceso de reconciliación entre las partes y así lograr una paz social integradora, pues ni siquiera nadie se plantea desintoxicar ideológicamente aquellas tierras del fanatismo que aún perdura en muchos de sus pueblos, sencillamente por no derrotar o, cuando menos, por no reconducir a un nacionalismo fanatizado por el germen excluyente y genuino de su doctrina. Precisamente por su “no desfanatización” Eta y el nacionalismo vasco, tal y como los conocemos hoy, seguirán latentes, tras no eliminarse o derrotar su carácter intolerante. En eso nunca se han rendido, aunque para siempre (de momento) guarden silencio los percutores. De ahí que se haga necesario explorar-aplicar por primera vez la 2ª Vía, la de los ciudadanos, para construir definitivamente entre todos la paz, sin estar mediatizados por intereses expurios. Ahora bien, permítanme hacerles una demoledora pregunta: ¿acaso las oligarquías dominantes de los principales partidos nacionales y nacionalistas de nuestro país están dispuestas a secundar esta vía ciudadana cuando su habitual proyecto responde más a su propio interés político que al interés general?.

Definitivamente cualquiera puede comprobar que sólo hay un proceso de paz en la tercera vía (incompleto e injusto), porque, salvo en la segunda (que hasta hoy nadie ha planteado), ni siquiera en la primera existe (precisamente por las reseñadas deslealtades). En cualquier caso, en las Tres Vías, independientemente de su alcance y contenido, se impone la necesidad de contar con la población nacionalista, a la cual no se puede excluir, para hallar una verdadera paz social que entierre definitivamente cualquier factor excluyente en aquella sociedad. Por ello es urgente la redacción de un verdadero plan de paz para las víctimas y la sociedad civil en general como necesario contrapunto al proceso excluyente que actualmente sufrimos por mor de una partitocracia absorbente y manipuladora. Recuerden que unos y otros únicamente saben repetir las mismas proclamas y reivindicaciones de siempre que, estancadas en sus respectivas y opuestas doctrinas políticas, resultan inexorablemente frentistas en el tiempo, arrastrando así al mundo civil correspondiente a un idéntico e inevitable frentismo por fiel seguidismo de las mismas. De ahí que nadie busque la reconciliación, facilitándose consecuentemente el puro e inmoral pactismo-posibilismo político reinante, que obviamente sólo interesa a las diferentes oligarquías que nos administran (las nacionales y las nacionalistas), con el fin de asegurarse su acomodado asiento, en detrimento de una ciudadanía dormida en el voto útil por culpa de unos medios de comunicación mediatizados por el poder. Al final la falta de ética trae como consecuencia lo políticamente correcto, que normalmente termina siendo “el todo socialmente injusto” que padecemos. A esto lo llaman los nacionalistas “normalización” del P. Vasco (y de Navarra). Pero tengan presente una cosa: se construirá obviamente una sociedad más abierta o cerrada según se derrote o no todo elemento excluyente o fanático de aquel territorio. De momento y por desgracia la pauta dominante es la “oclusión”. Así es imposible lograr una definición de víctimas, y menos una consecuente clasificación y tipificación de las mismas, de cara a la consecución de una paz consensuada y democrática.


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