AGLI Recortes de Prensa   Sábado 7  Septiembre 2019

Del papel custodio del Banco de España
José María Gay de Liébana okdiario 7 Septiembre 2019

La independencia ni tiene precio ni se mercadea. El Banco de España es un firme baluarte, apostado como centinela y vigía. Sus advertencias, pese a que no gusten al gobierno de turno, son un faro que nos ilumina. Meses atrás avisó de las negativas consecuencias que una subida tan fuerte del salario mínimo tendría sobre el empleo y no exagero si digo que hubo quien desde el Gobierno se tomó a guasa el pronunciamiento del Banco de España. Pues bien, no sólo el ritmo de creación de empleo decrece, sino que el paro repunta. Agosto vomita unos datos alarmantes: suben los parados, muy por encima de los 3 millones –la mayor subida desde 2010-, cifra de la que decía el presidente del Gobierno, en su discurso en pos de la investidura, que bajarían, y la caída de los afiliados a la Seguridad Social es de 213.000 personas –el peor dato desde el fatídico 2008-.

La debilidad laboral en nuestro país se agrava. ¿Por qué? Durante estos últimos años, nos jactamos de que el crecimiento económico de España ha superado al de la media de las grandes potencias de la Eurozona. Sin embargo, hemos sido incapaces, creciendo así, de recortar las altas tasas de desempleo que, a la vista de los datos del mes agosto, aumentarán. Y si éste es un extremo realmente preocupante, máxime cuando se divisa una contracción, el otro dato conocido del mes de agosto complica aún más el escenario: la pérdida de 213.000 afiliados en el régimen de la Seguridad Social, que tarde o temprano se plasmará en reajustes en el desempleo. Por demás, la atonía económica conlleva que la marcha empresarial afloje en cuanto a sus niveles de facturación y eso lleva implícito, automáticamente, recortes en el empleo.

A los países del sur de Europa, llega la economía otoñal, caracterizada por ese ligero enfriamiento que afecta, sobre todo, al sector manufacturero. Que la industria europea esté en horas bajas, es mal síntoma para el contexto económico continental y, peor aún, para los países del Sur, que somos los que estamos en una postura más delicada y andamos a la espera de ver qué sanas y reconfortantes medidas impulsa el Banco Central Europeo el próximo día 12 de septiembre, momento en el que, con toda probabilidad, anunciará un paquete, más o menos completo y más o menos ambicioso, de munición monetaria para ir descargando en los meses siguientes.

Para ello, el Banco Central Europeo, por lo visto, cuenta de antemano con el beneplácito de Christine Lagarde que está a pocas semanas de consumar su nombramiento como presidenta de la institución, sucediendo a Mario Draghi y, en principio, continuando con su política acomodaticia. Y es que no hay más remedio tal y como pinta el alicaído panorama económico europeo que echar mano de la política monetaria para seguir intentado insuflar ánimos o, como siempre decimos, respiración monetaria asistida, a una economía que anda pachucha. El problema es que la medicina que, en su día, cuando los países del Eurozona, con España a la cabeza, se encontraban en una dura encrucijada con la prima de riesgo haciendo de la suyas por culpa de sus desaguisados de las finanzas públicas, surtió efecto, ahora, al estar tan metabolizada y habituados a ración diaria, sus soluciones paliativas son menos positivas. Nos estamos acostumbrando en demasía a vivir a golpe de facilidades monetarias y sin ellas la economía muestra una preocupante atonía.

Volvamos a nuestro paro que sigue anclado en el 14% (13,9% para ser exactos), con el juvenil superando el 32%. En la revuelta Italia, el desempleo roza el 10%. En cambio, en la República Checa es del 2,1% y en Alemania, a pesar de su parón económico, del 3%. Otrosí, los descosidos de nuestras cuentas públicas impedirán que ante la que se avecina podamos echar mano de políticas fiscales “ad hoc”; simplemente, no hay margen. Los intentos de solucionar fatalidades que se otean no solo dependerán de que el 12 de septiembre, el Banco Central Europeo ponga más munición monetaria al servicio de la economía. La vulnerabilidad de España con sus cuentas públicas es uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos y, de momento, sin visos de solución. El Banco de España sigue advirtiendo de lo enrevesado de la actual coyuntura y de las turbulencias que se avecinan. ¿Se volverán a cachondear desde el Gobierno de las premoniciones de nuestra autoridad monetaria?

Sánchez agita la vuelta a las urnas
Editorial ABC 7 Septiembre 2019

La notoria desaceleración económica se ha convertido en uno de los principales motivos que pueden empujar a Pedro Sánchez a la convocatoria de elecciones. Los datos de empleo conocidos en agosto han sido demoledores, y es un pésimo indicio que la ministra de Economía, Nadia Calviño, haya rectificado sus previsiones y ya ni siquiera pueda confirmar que vaya a subir la previsión de crecimiento para este año. La ralentización de la economía empieza a ser algo más que una sospecha. Es evidente que al Gobierno de Sánchez le resultaría extremadamente perjudicial iniciar una legislatura de la mano de una extrema izquierda que exige un gasto público adicional cifrado en unos 30.000 millones de euros, y en un estado de debilidad parlamentaria que ni siquiera le garantizase la aprobación de unos nuevos presupuestos generales. Sería tanto como iniciar la andadura de un nuevo Ejecutivo con el lastre de una percepción económica muy negativa, porque a fin de cuentas es lo que deteriora siempre a un Gobierno por encima de cualquier otro condicionante. El bolsillo manda más que la ideología, y si a estas oscuras previsiones se suman el chantaje de Podemos para condicionar las cuentas públicas y la subida masiva de impuestos prevista para castigar a la clase media, el cóctel para Sánchez resultaría tóxico en sus primeros meses de Gobierno.

Convocando elecciones Sánchez no solo diluye el problema y gana tiempo, sino que podría presentarse ante las urnas como una víctima del resto de partidos, culpables de que no gobierne con garantías para reconducir la deriva económica. Nadie duda de que el bloqueo político está perjudicando a nuestra economía, y el único responsable es Sánchez porque la mayoría parlamentaria de la moción de censura sería viable ahora si realmente quisiera ser investido. Pero Sánchez contempla las nuevas elecciones como un mal menor, consciente de que después no podría haber unos terceros comicios fuera cual fuera el resultado, y que Cs cedería. Y si además vence en las urnas, habrá encontrado un plus de legitimidad para simular que será entonces cuando realmente pueda combatir la desaceleración. Sencillamente, Sánchez no parece querer iniciar ahora una legislatura con la losa añadida de una crisis financiera que solo podría combatir con medidas similares a las adoptadas por Rajoy en su momento. Eso le enfrentaría a tensiones insalvables con sus socios de gobernabilidad, y la legislatura amenazaría con ser inestable y corta. El PSOE quiere urnas antes de que el parón económico sea más visible, y Podemos también porque Iglesias cree disponer de un «relato» potente contra Sánchez y porque teme que Errejón conforme una alternativa nacional a su partido que ahora mismo no existe. Salvo rectificación in extremis, PSOE y Podemos encaminan a los españoles a elecciones.

Sánchez busca humillar a Iglesias
Cristiano Bown okdiario 7 Septiembre 2019

A la hora de ejecutar una estrategia es fundamental el correcto manejo de los tiempos. Sin duda el equipo de Sánchez conoce bien dicha premisa, pues calcularon con maestría la mejor fecha para convocar las pasadas Elecciones Generales del 28-A. El calendario elegido propició una remontada más que notable del Partido Socialista. Ahora, meses después, lanzan una ofensiva a Podemos con un documento con 370 medidas a 20 días de vencer el plazo para investir al presidente del Gobierno.

Para poder analizar la situación actual, debemos intuir cuáles son los objetivos del Partido Socialista. Para ello basta con recordar movimientos estratégicos anteriores para ver cómo trabajan las mentes pensantes que rodean al presidente Sánchez, es decir, Iván Redondo y compañía.

El gabinete del presidente está acostumbrado a trabajar con estrategias que puedan finalizar en dos posibles escenarios, donde ellos salen ganando en cualquiera de las dos opciones. Sería como una versión de la estrategia win-win sólo que en vez de existir dos partes distintas que salen beneficiadas, en este caso gana el PSOE ocurra el escenario primero o el escenario segundo. El mejor ejemplo lo vimos sobre cómo abordaron la moción de censura a Rajoy.

En la situación actual, el escenario primero sería un gobierno en solitario de los socialistas y el escenario segundo la repetición de elecciones. Ambos escenarios son cómodos para el PSOE. El primer escenario supone a corto-medio plazo continuar teniendo la sartén por el mango (por ejemplo, permite garantizar el puesto por más tiempo a los 330 altos cargos que ya ha colocado Sánchez en la administración). El segundo escenario, es cierto que conlleva más incertidumbre, pero todo apunta a un buen resultado electoral para los socialistas e incluso la recuperación del bipartidismo, sistema por el cual han vivido de forma muy cómoda populares y socialistas durante décadas.

La maniobra de distracción de un posible gobierno de coalición durante el pleno de investidura de julio, pudo confundirnos a todos. De hecho, me imagino a más de uno de los que diseñaron la estrategia sudando por si en el último momento Unidas Podemos aceptaba dicha propuesta. Lo que está muy claro es que el gobierno de coalición no estaba en la agenda de los socialistas, pero les salió bien la jugada y además lograron afear el comportamiento de Unidas Podemos ante la opinión pública.

Ahora Sánchez presenta 370 medidas para gobernar en solitario. Algunos podrían pensar que es muy pronto para presentar dichas medidas, pues quedan varios días para agotar el plazo de negociación y en política cada día es un mundo. Supongo que el objetivo principal del documento presentado es erosionar aún más el liderazgo de Pablo Iglesias y un golpe en la primera línea de flotación de la formación morada. Sánchez sabe que las medidas que ha presentado dejan a Podemos sin discurso y posiblemente sin electorado en una hipotética repetición electoral. Además, el presidente en funciones acaba de dar un arma política para todos los que internamente no soportan a Pablo Iglesias y no le quieren ver de ministro ni a él, ni a Irene Montero. Por lo tanto, conforme pasen los días, el nerviosismo y las disputas internas en Podemos aumentarán de forma exponencial con el objetivo de desestabilizar al equipo negociador y rebajar las expectativas de la formación morada.

En próximos episodios habrá que ver la reacción de Unidas Podemos. Dado el carácter de macho alfa de Pablo Iglesias, preferirá que se hunda su partido a ceder ante los que quieran que claudique ante el PSOE de Sánchez. Iglesias confiará en que con menos escaños podría ser incluso aún más decisivo y tampoco le temblará el pulso para aceptar el órdago a lo grande de los socialistas y repetir los comicios. Lo único que igual haga a Podemos ceder y rebajar sus expectativas podría ser el cansancio negociador y su debilidad para afrontar unos nuevas elecciones. Si la formación morada no tiene recursos ni económicos ni humanos para afrontar un nuevo horizonte electoral, entonces quizás cedan ante el chantaje sanchista y tengamos un gobierno socialista.

La presión fiscal, en máximos históricos
El Estado es hoy más grande que nunca y la aportación de las empresas al fisco también es más cuantiosa que nunca
Juan Ramón Rallo El Confidencial 7 Septiembre 2019

Existe una cierta narrativa política que asegura que, tras la victoria electoral de Reagan y Thatcher hace cuatro décadas, se inició la era del neoliberalismo, caracterizada esta por un continuado retroceso de la influencia del Estado en la sociedad. Según este relato, antes de los ochenta, el Estado gravaba fuertemente a los ricos y, gracias a ello, conseguía amasar enormes cantidades de ingresos públicos que ulteriormente procedía a reinvertir generosamente en el resto de la ciudadanía; a partir de los ochenta, en cambio, la fiscalidad sobre los sectores más acaudalados se redujo de un modo muy significativo, lo que inevitablemente fue de la mano de recortes y las privatizaciones que desarmaron el Estado de bienestar. Algunos autores, como la ínclita Naomi Klein, incluso han acuñado el término 'doctrina del shock' para referirse a situaciones de emergencia nacional artificialmente generadas por las élites económicas con el propósito de jibarizar el tamaño del Estado.

Semejante argumentario jamás encajó demasiado bien con la realidad, pero acaso pudo adquirir un cierto atractivo propagandístico durante los años más duros de la reciente crisis económica, cuando diversos países europeos (entre ellos España) tuvieron que efectuar modestos ajustes en el volumen de su gasto público para intentar restablecer su solvencia frente a una comunidad inversora que (con razón) desconfiaba de ellos. Pero, una vez superados los años más duros de esa crisis fiscal, esto es, una vez hemos regresado a la normalidad de nuestro expansivamente fagocitante marco político socialdemócrata, la idea de que el Estado se ha hallado en retroceso durante los últimos 40 años resulta del todo inverosímil incluso en medio de una borrachera de demagogia antiliberal.

Hace unos días, de hecho, la OCDE publicó la actualización de sus datos de presión fiscal para los 36 países que forman parte de este club y la conclusión fue incontestable: en 2017 (último dato disponible), la presión fiscal dentro de la OCDE alcanzó el nivel más elevado de toda su historia, a saber, el 34,2% del PIB (recordemos que los ingresos públicos de carácter no impositivo, como las tasas o los precios públicos, ni integran la presión fiscal, de modo que el tamaño real del Estado es todavía mayor).

Atendiendo al siguiente gráfico, no es complicado darse cuenta de que jamás hubo un periodo de retroceso del sector público a partir de los ochenta: al contrario, la presión fiscal continuó aumentando desde el 30% del PIB hasta el 33%, un nivel desde el que no comenzó a retroceder (ni siquiera de un modo relevante durante la recesión de 2009), sino en el que más bien se estancó. En los últimos años, empero, el Estado ha reanudado tímidamente sus tendencias expansionistas, hasta ubicarse en su actual máximo histórico (34,2% del PIB).

Nuestro país, por ejemplo, pasó de una presión fiscal del 14,3% del PIB en 1965 a una del 33,7% en 2017, esto es, la extracción tributaria que practica el Estado español se ha más que duplicado en medio siglo. Asimismo, otros Estados como el francés han aumentado su actual presión impositiva hasta el 46,2% del PIB, devorando así prácticamente la mitad de sus economías.

O dicho de otro modo, lo que algunos denominan 'era neoliberal' no es más que un periodo de consolidación del tamaño del Estado hasta finalmente alcanzar su máximo histórico. No una era de disminución, asfixia o cercenamiento del Estado, sino de asentamiento en el nivel más elevado de su historia. En este sentido, ni siquiera cabe argumentar que este agrandamiento del sector público se ha producido a costa de incrementar los impuestos a los trabajadores y bajárselos a las empresas: todas las figuras tributarias (impuesto sobre la renta, cotizaciones a la Seguridad Social, impuestos sobre el consumo e impuesto sobre la renta empresarial) proporcionan al Estado más ingresos (como porcentaje del PIB) en 2016 que en 1965. De hecho, uno de los mayores aumentos relativos de la recaudación tuvo lugar en los impuestos sobre las empresas (cuya presión fiscal ha crecido un 38%).

En definitiva, el Estado es hoy más grande que nunca y la aportación de las empresas al fisco también es más cuantiosa que nunca. Aquellos que muestran su insatisfacción por la calidad de los servicios que hoy les ofrece el Estado no deberían atribuir su frustración a que el sector público se haya achicado y quedado sin recursos, sino a que es un gestor tremendamente torpe e ineficiente de esos recursos, por lo que, justamente, necesita justificar su propia incompetencia a través de malas excusas, como la falaz narrativa del auge neoliberal.

Defendiendo el sistema de partidos
Juan Manuel de Prada ABC 7 Septiembre 2019

No vamos a mancillar más nuestra pluma, glosando las vicisitudes de ese tedioso día de la marmota en el que el doctor Sánchez ha decidido atrapar a los españoles, hasta que logre salirse con la suya. No existe tentación más irresistible que la del poder, que no en vano el diablo brindó a Cristo en el desierto, ofreciéndole todos los reinos del mundo y su gloria si le adoraba. Y esta tentación, cuando prende en el corazón del hombre inferior, lo hace enloquecer, como nos enseña la tragedia de Macbeth. Pero al menos Macbeth liquidaba a sus rivales, en lugar de dar la tabarra con tropecientas medidas de oropel y coaliciones con freno y marcha atrás y negociaciones inacabables y demás embelecos archisabidos, como hace el pelma del doctor Sánchez.

En lugar de glosar las vicisitudes de este infumable día de la marmota, probaremos el denuesto del sistema de partidos, tarea mucho más noble y entretenida. Uno de los más ridículos mitos de nuestro tiempo es el sistema de partidos, vulgo partitocracia. Aunque vemos cada día cómo el sistema de partidos está destruyendo la comunidad política, todos los memos sistémicos lo consideran la panacea para elegir a los gobernantes, para garantizar las libertades, para fiscalizar la gestión pública, para expresar la voluntad popular... ¡cuando es evidente que fue concebido, precisamente, para impedir tales cosas! Si uno se toma la molestia de leer a los grandes tratadistas de los partidos políticos descubre que, misteriosamente, siempre se refieren a ellos con desconfianza. Ocurre así desde Tocqueville, que en La democracia en América les dispensa un juicio trágico: «Los partidos son un mal inherente a los Gobiernos libres». Algunos tratadistas nos advierten que desgarran miserablemente a los pueblos; otros alertan sobre su influjo corruptor sobre la Justicia y la Administración; y, en fin, los más descarnados -como Michels- afirman sin rebozo que el régimen de partidos conduce a la oligarquía, con la consiguiente postergación del pueblo. Juicios que no se distinguen demasiado del que les dedicó su gran detractora, Simone Weill, presentando a los partidos como organizaciones sin otro objetivo que la fanatización de las masas, que se logra «matando en las almas el sentido de la verdad y la justicia».

Y, entre los pensadores políticos españoles, si nos ceñimos al juicio de liberales y progresistas (para que luego no digan que barremos para casa), encontramos parecidos vituperios. Gumersindo de Azcárate arranca así su libro El régimen parlamentario en la práctica: «Se presenta al régimen parlamentario como el único compatible con la soberanía del todo social, y los partidos como medios necesarios para su ejercicio, y luego resulta que en vez de conducir todo ello, como era de esperar, a la constitución de Gobiernos nacionales, engendra, por el contrario, el grave mal de los Gobiernos de partido». El conde de Romanones, liberal fervoroso, en su Biología de los partidos políticos reconoce que, «cuando en vez de cumplir el fin del bien general, influyen en la sociedad con el solo objeto de obtener su propia utilidad [o sea, siempre, añadimos nosotros], los partidos son fuente de vicios, daño constante y mortal en toda sociedad donde se producen». Y, en fin, el republicano y liberal Joaquín Costa, en Oligarquía y caciquismo afirma: «Eso que complacientemente hemos llamado y seguimos llamando partidos no son sino facciones, banderías o parcialidades de carácter marcadamente personal». ¡Y esto lo escribía en la época de mayor esplendor del sistema de partidos! ¿Qué hubiese escrito ahora, cuando el doctor Sánchez, con tal de salirse con la suya, mantiene a los españoles atrapados en un tedioso día de la marmota?

La minoría opresora
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 7 Septiembre 2019

De vez en cuando es ilustrativo navegar por las cloacas digitales del Ku Klux Klan supremacista. Lo comprobé al encontrar en el pasquín de El Nacional (30/8) un artículo del abogado Gonzalo Boye titulado "Los derechos de las minorías". Boye obtuvo la licenciatura estudiando en la UNED durante los 6 años que pasó en la cárcel, cumpliendo una parte de los 14 años de prisión que le había impuesto en 1992 la Audiencia Nacional por haber colaborado con ETA, junto a otros tres secuaces del Movimiento de Izquierda Revolucionaria chileno, en el largo secuestro (249 días) del empresario Emiliano Revilla.

Giro en el argumentario
Abogado defensor del espía antisistema Edward Snowden y miembro del equipo jurídico del golpista prófugo Carles Puigdemont y del trovador necrófilo Valtònyc, igualmente prófugo, Boye ha practicado un giro en el argumentario de los secesionistas: pasó del derecho a la autodeterminación a los derechos de las minorías. No es tonto este trilero, pero piensa que todos los demás –desde el pueblo llano hasta los líderes de las democracias occidentales– sí lo son. Porque solo una comparsa de alucinados podría digerir esta patraña.

El giro del argumentario y su inconsistencia son testimonios de la descomposición que corroe al movimiento independentista. Boye sorprende a los dos millones de cofrades y los deja en pañales cuando abjura del credo de la autodeterminación. Reconoce a regañadientes que según el derecho internacional la autodeterminación solo es válida para los pueblos indígenas o colonizados y no se puede aplicar al conflicto entre lo que él llama el Estado español y los caudillos regionales a los que atribuye la representación de Cataluña.

Pescar incautos
Quienes han utilizado hasta ahora el cebo de la autodeterminación para pescar incautos ocultaban torticeramente que la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU sobre independencia de países y pueblos coloniales dictamina:
Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional o integridad territorial de un país es incompatible con los preceptos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Una cláusula imperativa que todas las autoridades e instituciones de las naciones civilizadas han utilizado para dar con la puerta en las narices a los carroñeros antiespañoles cada vez que estos imploraban audiencia para vender su mercancía tarada. Se hunde la autodeterminación, aunque los más desquiciados se empeñen en mantenerla a flote.

Genealogía híbrida
Felicitémonos de que el picapleitos haya cometido el desliz de abordar el tema de la ficticia violación de derechos que, según su versión falaz, perjudica a la minoría catalana dentro del Reino de España. Porque esto nos brinda la oportunidad de denunciar, una vez más, que es una minoría racista la que viola sistemáticamente, en la región catalana de este Reino, los derechos de la mayoría a la que los poseedores de apellidos ilustres atribuyen una genealogía híbrida.

Los derechos de las minorías son, por supuesto, inviolables, pero –¡cuidado!– también hay minorías totalitarias, oligárquicas o étnicas que, cuando asumen el poder hegemónico, pisotean los derechos de todos aquellos que no forman parte de la élite privilegiada. Estas minorías se convierten, entonces, en opresoras. Como la que, en Cataluña, se ensaña con la mayoría juzgada impura. Felicitémonos, repito, de que el picapleitos documente involuntariamente este abuso. Cita en su texto la versión actual del Artículo 2 del Tratado de la Unión Europea, que enumera todos los valores arrebatados a la mayoría española sojuzgada en Cataluña. Dice así:
La Unión se basa en los valores de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.

Totalitarismo rampante
Los ciudadanos que conforman la mayoría española dentro de la sociedad catalana asisten impotentes a la vulneración de todos estos valores. Un sistema electoral que duplica el peso de los votos emitidos en el medio rural sobre el de los emitidos en el medio urbano lesiona la democracia y concentra el poder en las franjas más retrógradas de la población. El control monopólico que la casta endogámica ejerce sobre la burocracia regional, los centros de enseñanza y los medios de comunicación, consolida la desigualdad, la discriminación, la intolerancia y la insolidaridad. Estas lacras castigan a todos quienes no forman parte de la tribu dominante.

Las autoridades locales desobedecen las sentencias de los tribunales y patrocinan bandas de aprendices de squadristi fascistas que cortan carreteras, asedian instituciones públicas, aprietan (Quim Torra dixit) y escrachan a los opositores, y embadurnan con excrementos las sedes de los juzgados y de los partidos políticos y entidades sociales que se apartan de la ortodoxia, aunque sean independentistas que, empujados por la astucia, no acatan la disciplina de los kamikazes. Este aquelarre, que los pirómanos llaman "no violencia" y ahora "tsunami democrático", se traduce en la fuga de inversores y empresas y en la fractura social. En síntesis, el Estado de Derecho, el pluralismo y la dignidad humana son víctimas del totalitarismo rampante impuesto por la minoría opresora. Versión autóctona del Brexit y el apartheid.

Volver al siglo XXI
Lógicamente, esta es una violación flagrante de los derechos que consagra el Tratado de la Unión Europea arriba citado. Los responsables de tamaño atropello se harían acreedores a una sanción severa si perjudicaran a una minoría, pero existen más motivos para hacer caer sobre ellos todo el peso de la ley si, como sucede en Cataluña, se ufanan de oprimir a la mayoría. Una mayoría neta que opta por el talante inclusivo y fraternal. Según la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión catalán, quienes se sienten tan españoles como catalanes componen el 39,2 % de la población; más españoles que catalanes, el 4,2 %; y solo españoles, el 6,7 %. En tanto que quienes se sienten más catalanes que españoles son el 20,1 %; y solo catalanes, el 23,5 %. El 50,1 % frente al 43,6 %. Más o menos la misma diferencia que da la encuesta citada entre los partidarias de la unidad con España (48,3 %) y los independentistas (44 %). Y van bajando.

La embestida de la minoría endogámica que oprime a la mayoría española y castellanohablante que vive, trabaja y produce riqueza en Cataluña, nos degrada al nivel de la servidumbre feudal. Solo la recuperación de los derechos expoliados nos hará volver al seno del siglo XXI del que nos han secuestrado estos oscurantistas subversivos.

PS: ¿Tsunami democrático? Me remito al juicio atinado de alguien tan poco sospechoso de "trifacha" como el funámbulo Antoni Puigverd ("La metáfora del tsunami", LV, 4/9):
Un tsunami equivale a un terremoto, con una diferencia: a su paso las furiosas olas todo lo aplastan. Un tsunami arrasa con todo, perjudica a todos. A nadie beneficia, salvo a los restauradores del orden y a los saqueadores. Como metáfora de un movimiento político es insensata, salvo que esté inspirada en una pulsión suicida.

Una verdad como la copa de un pino, lo diga Agamenón o su porquero. En esta emergencia anunciada, nuestra España solidaria tiene el deber de enviar urgentemente las fuerzas de salvamento mejor equipadas para auxiliar a sus ciudadanos amenazados por un desastre arteramente prefabricado.

Las Cortes bolivarianas de Podemos
Segundo Sanz okdiario 7 Septiembre 2019

Los populistas de Pablo Iglesias están degradando una institución como el Congreso de los Diputados a un nivel desconocido hasta la fecha. Y no es sólo por los circos que montan en las butacas o por las algarabías puño en alto que acostumbran protagonizar en el hemiciclo. Lo del decoro parlamentario ya se da por descontando entre quienes no se respetan ni a sí mismos. El problema está en que desde que se constituyeron las Cortes salidas del 28-M y lograron el control de la Cámara baja junto al PSOE, vienen colonizándola progresivamente, utilizándola a su antojo con el permiso de los socialistas, saltándose normas internas y pautas de cortesía ya asentadas, coartando la libertad de información a la Prensa y sobre todo burlándose de los ciudadanos que han elegido otras opciones políticas distintas.

El “aquí ya vale todo” corre estos días de boca en boca no sólo en los partidos de la oposición, sino especialmente entre el personal de la Casa que no vive de la política y que asiste atónito a cómo la extrema izquierda hace de su capa un sayo con el funcionamiento de la sede de la soberanía nacional. Hacía tiempo que un grupo parlamentario con sólo 42 diputados (incluyendo las confluencias) no campaba tan a sus anchas por la Carrera de San Jerónimo como lo hace Podemos, cuyos Elizos y Pisarellos se creen los reyes del mambo desde el 23 de mayo.

En la primera semana de actividad tras las vacaciones de agosto, ha quedado de manifiesto cómo los podemitas han logrado pervertir el Parlamento con la complicidad de los socialistas, con quienes negocian un acuerdo de Gobierno antes del 20 de septiembre. Los socios impidieron a la prensa cubrir qué diputados y diputadas, feministas muy ellas de puertas para fuera, recibían a los teócratas iraníes, los mismos que quisieron imponer un saludo machista y que financian la tele donde Iglesias presenta una tertulia. La Cámara tampoco distribuyó foto de esta reunión pese a tenerla.

El otro sarao llegó el jueves, precedido de una mentira y una manipulación como una catedral. Unidas Podemos pidió a la Mesa del Congreso, de la que es miembro Pisarello, tucumano y separatista catalán, que autorizara la celebración de una conferencia sobre ‘Nuevos horizontes económicos en América Latina y Europa’. Sin embargo, bajo esta petición se escondía la asistencia del candidato peronista a las próximas elecciones en Argentina, Alberto Fernández. El acto estaba co-organizado por la Facultad de Políticas y Sociología de la Complutense, germen y cortijo de Podemos, y terminó convirtiéndose en un mitin con gritos de "¡Presidente, presidente!" y "¡Vamos a volver, vamos a volver!". La Sala Constitucional, tomada por barras bravas de la política y convertida en una asamblea de facultad.

Poco antes, los morados también ordenaron que los servicios de la Cámara impidiesen cualquier imagen de sus negociadores llegando a la reunión con el PSOE o ya sentados en el ‘comedor de gala’ del número 36, donde no hubo avances para formar Gobierno. Vaya imagen la de los ujieres sometidos a la locura de Planenin y los suyos. Aturdidos, seguían órdenes de arriba y ni dejaban acceder al lugar al fotógrafo de Podemos. Las Cortes empiezan a normalizar tics propios la Asamblea bolivariana de Venezuela. Chavismo parlamentario. Preocupante.

Vox vuelve el 6 de octubre a Vistalegre para lanzar la campaña bajo el lema ‘Plus Ultra’
OKDIARIO 7 Septiembre 2019

Abascal dice ‘no’ a la coalición España Suma que propugna el PP: "No caemos en trampas de propaganda"
Iglesias nos lleva a nuevas elecciones en medio año al no ceder ante Sánchez: “O Gobierno o nada”

Los partidos políticos se preparan para la campaña electoral, cada vez más cerca tras el desencuentro que mantienen el PSOE y Podemos. Y el primero en tomar la iniciativa, sin estar las Cortes disueltas aún, ha sido Vox.

Los de Santiago Abascal han reservado el Palacio de Vistalegre de Madrid para celebrar un acto el próximo 6 de octubre bajo el lema ‘Plus Ultra’. Según ha anunciado el partido, el acto tendrá como objetivo defender España y su unidad, su soberanía, sus fronteras, sus familias, sus raíces y su libertad "frente a la dictadura progre del resto de partidos".

Vox consiguió llenar Vistalegre en 2018 con más de 10.000 personas en un acto en el que presentó sus cien medidas para el país en el emblemático escenario donde Podemos ha celebrado sus grandes citas.

"Vistalegre 2018 fue la primera batalla que ganasteis. Hasta entonces se habían reído, luego intentaron silenciarnos, después manipular nuestro mensaje y demonizarnos. Pero vosotros seguisteis ahí, sin miedo a nada ni a nadie. Y así conseguisteis representantes en Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y 24 diputados en el Congreso de los Diputados. La España viva por fin tenía voz en las instituciones", explica el presidente de Vox en la carta en la que anuncia la convocatoria.

El lema elegido para esta ocasión será ‘Plus Ultra’, del latín ‘Más allá’ e himno oficial de España, y en esta cita se busca avanzar en lo logrado en Vistalegre el pasado año. "Queda mucho por hacer. Juntos iremos más allá, como dice el lema de nuestro escudo nacional: ¡PLUS ULTRA!", señala el líder de la formación en la misiva.

Hasta la cita que tuvo lugar en el emblemático palacio madrileño el 7 de octubre de 2018, según explica en la carta, "la dictadura progre pensaba que los españoles nos habíamos rendido y que íbamos a permitir que se rompiera la Nación, que se adoctrinará a nuestros hijos, que nos enfrentaran a hombres y mujeres, que nos expoliaran fiscalmente para sostener su estado de las autonomías, que entregaran nuestra soberanía a Bruselas y a los globalistas".

"Creían que aguantaríamos todo tipo de tropelías sin rechistar. Minusvaloraron la capacidad de resistencia de los españoles de a pie y los valores que han hecho de España lo que es, la mayor gesta civilizatoria de la historia", destaca Abascal.

Entrevista exclusiva con el autor de la novela "Frío Monstruo"
W. Galt: “Las ideologías más nocivas para la humanidad se definen como progresistas”
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 7 Septiembre 2019

Frío monstruo, una novela de suspense, geopolítica y ciencia-ficción recientemente publicada en la red mundial de Amazon, se ha convertido en una de las primeras grandes distopías literarias que tratan de adivinar y dibujar cómo será el futuro próximo de Europa. Y lo que puede entreverse sobre nuestro porvenir entre las páginas de Frío monstruo no es especialmente agradable porque la novela, firmada por W. Galt y levantada sobre una narración trepidante que se desarrolla en el año 2050, esboza un continente convulso, dramático e irreconocible arrasado por la corrección política, la islamización, la censura, el auge de los movimientos populistas de extrema-izquierda, el terrorismo, el integrismo ecológico y la dictadura de la ideología de género.

En este ambiente caótico, y tomando como referencia para la acción numerosas capitales de una Unión Europea a punto de saltar por los aires, se teje la trama de esta obra que, a modo de las novelas referenciales del género como 1984 o Un mundo feliz, describe con todo lujo de detalles cómo, alentada e impulsada por misteriosos grupos de poder políticos, financieros y tecnológicos, una nube densa de totalitarismo, control ideológico y comunitarismo dictatorial va tiñendo de rojo y negro un continente desolado en el que la clase media prácticamente ha desaparecido y en el que los ciudadanos mejor situados económicamente habitan en entornos posthumanos alejados de la cruel y en ocasiones delirante guerra civil fría que se vive en las calles.

W. Galt, que firma Frío monstruo y que también es el nombre del protagonista de la novela, es el pseudónimo de un experimentado escritor español que cuenta en su haber con una decena de obras ya publicadas, algunas de ellas en editoriales reconocidas, y que ahora ha decidido escudarse bajo un alias. “El pseudónimo provoca una abstracción respecto al autor que me parecía interesante. Cuando un escritor utiliza su nombre, quienes están familiarizados con su obra no pueden evitar cierto prejuicio respecto a lo que esperan de ese autor, y los que no están familiarizados con su obra observarán la novela desde lejos y con los prejuicios que les provoque el autor a través de referencias. Usar un pseudónimo evita todo esto y pone de relieve únicamente el texto. El valor o disvalor del texto será el único criterio de los lectores, lo que, en cierto sentido, “purifica” la obra, opción a considerar cuando, además, la novela trata cuestiones políticas espinosas y difíciles que pueden incluso molestar a muchas personas de determinadas ideologías o lugares de procedencia. Finalmente, utilizar como pseudónimo el nombre de un personaje es un juego novelesco que me apetecía utilizar”.

En su último número, la Revista Naves en Llamas, editada por La Tribuna del País Vasco, ha publicado una extensa entrevista con W. Galt. A continuación, ofrecemos un amplio resumen de la misma.

¿Cómo surge la idea de escribir una novela tan corrosiva, políticamente incorrecta y demoledora como “Frío Monstruo”? ¿Es esta su primera obra? ¿Qué otras obras inspiran su novela?
En absoluto es la primera obra. He escrito más de diez novelas y publicado algunas de ellas en editoriales tradicionales, algunas de ellas muy importantes. Ya entonces tuve algún problema con una de esas editoriales por unos comentarios sobre el terrorismo de ETA.

Es difícil aprehender el momento en que surge una idea. Seguramente fue hace muchos años, cuando leí por primera vez 1984, de George Orwell, una novela imprescindible. Me impresionó cuando era muy joven. Seguramente es la novela que más veces he leído. La idea, que rondaba por ahí, fue madurando a lo largo de los años y a través de muchas lecturas, siempre muy heterogéneas. Soy autodidacta y leo a impulsos según el interés del momento y, sobre todo, según el tema a tratar en la siguiente novela. De modo que es imposible decir un momento en que surge la idea, aunque seguramente el desencadenante fue el descubrimiento de La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, una novela impresionante que se convirtió, durante el siglo XX, en una “Biblia” para muchos librepensadores liberales americanos. Por desgracia, parece que en Europa no ha tenido la misma relevancia, lo que no es extraño dado el pensamiento políticamente correcto y socialista que impregna la cultura europea desde hace décadas con unos resultados más que discutibles.

Cuando comencé a investigar sobre utopías y distopías, por supuesto releí Un mundo Feliz, de Aldous Huxley, Nosotros de Zamiatin, y otras novelas conocidas del género. También leí ensayos al respecto y, como he dicho antes, La Rebelión de Atlas fue definitiva en la voluntad de escribir una distopía. Mucho más cuando encontré Eso no puede pasar aquí, de Sinclair Lewis, la cual me pareció el modelo ideal precisamente porque partía de una situación mucho más verosímil. 1984 retrata el modelo soviético. Hoy no corremos el riesgo en Europa de volver a un modelo como el soviético, pero Eso no puede pasar aquí plantea el mismo problema que está ocurriendo en Europa desde hace unos años: populistas que arrastran masas y acaban con la democracia. Lewis se inspiró, además, en una persona real, Huey Long, gobernador y luego senador por Luisiana, quien pretendía disputar la presidencia de EEUU a Roosevelt. Long era un populista en el más estricto sentido de la palabra, y conseguía adeptos como si sus alegatos fuesen una sustancia adictiva en un país arrasado por la mayor crisis económica que se había conocido hasta ese momento.

No es difícil imaginar el destino de EEUU si hubiera ganado las elecciones Long en lugar de Roosevelt, pues basta indagar un poco en el personaje para comprobar lo que hizo en el Estado que gobernó. Y tampoco es difícil imaginar que no hubiera entrado en la II Guerra Mundial, lo que hubiera podido tener unas consecuencias que hiela la sangre imaginar.

Fue oportunamente asesinado antes de poder disputar el poder a Roosevelt. Un asesinato muy sospechoso.

Además de las novelas que he mencionado puedo decir que me ha inspirado también la historia. No creo que estemos condenados por el Destino o algo similar a repetir la historia, pero, por desgracia, ésta demuestra que los hombres volvemos a tropezar en la misma piedra, a pesar de las experiencias dolorosas que hayamos podido sufrir. Una prueba evidente es el inexplicable predicamento que tienen aún hoy ideologías como el comunismo y el socialismo. Alguien podrá pensar que olvido mencionar el fascismo, pero no lo olvido, simplemente lo incluyo en la denominación socialismo, porque eso es lo que es, una derivación del socialismo con el veneno añadido del nacionalismo. Si observamos las políticas socioeconómicas de los partidos populistas de izquierdas (en realidad, neocomunistas) y de la Falange Española, por ejemplo, son tan parecidas que huelga cualquier explicación adicional. Por tanto, me inspira la realidad, la historia y, por supuesto, una completa biblioteca.

También tengo en mente siempre el consejo de María Zambrano: “Hay cosas que no se pueden decir, pero cuando se escribe, hay que escribir precisamente de las cosas que no se pueden decir”.
Me parece un mandamiento imprescindible para quien quiera escribir honestamente.

Su novela presenta una Europa en 2050 arrasada por el totalitarismo socialdemócrata, por la corrección política, por los movimientos de extrema izquierda y por la islamización. De hecho, hay páginas de su obra que parece ser más un ensayo que una ficción. ¿Así ve nuestro futuro colectivo a medio plazo o todo es ficción?

Espero no haber caído en el error de haber dejado sin trama literaria la novela. Pero lo que entendía que debía decir tenía que decirlo. Para ello, es necesario que los personajes hablen y expliquen. He intentado imaginarlos en ese marco que describes e intentado comprender cuáles serían sus impresiones y sus reacciones y mover a los personajes en ese mundo imaginado.

En cuanto a si he acertado, el tiempo lo dirá. Espero equivocarme. Como dice la frase de Wells que da inicio a la novela: “No hay un modelo de lo que está por llegar”, de modo que estamos a tiempo de evitarlo. Otra cuestión es si queremos evitarlo y, sinceramente, no veo a los ciudadanos europeos con la voluntad de hacerlo. Esto tampoco significa que inexorablemente vayamos a una Europa como la que describo en la novela, pero lo cierto es que hay indicios de que podemos llegar a esa Europa horrible si no rectificamos a tiempo.

En este momento, esa rectificación, como digo, no se ve: los partidos socialdemócratas que conocíamos hace veinte o treinta años, que aceptaban sin reservas el sistema capitalista y la democracia liberal, están pereciendo o mudando de piel arrasados por el populismo de izquierdas. Véase los resultados electorales de la socialdemocracia alemana; en Francia, prácticamente ha desaparecido, al igual que en Italia. En el Reino Unido está en manos de un individuo que se parece más a Pablo Iglesias que a Willi Brant; en España, el PSOE se ha radicalizado tras el surgimiento de Podemos y defiende políticas de ingeniería social que arrasan con la igualdad de los ciudadanos y con la igualdad de los territorios, aliado de un nacionalismo decimonónico. Lógicamente, nadie puede ya esperar de estos movimientos, que representan a millones de europeos, oponiéndose a las políticas de discriminación que ellos mismos defienden o intentando volver a los principios que hicieron de Europa la civilización más avanzada de la historia hace apenas unas décadas. Tampoco nadie puede imaginar a esos movimientos oponiéndose a una islamización que avanza lenta pero inexorablemente con su enorme peso demográfico. Alguien puede pensar que esa invasión silenciosa es programada según algunas noticias que filtran informaciones de los servicios secretos alemanes o que es meramente casual, pero lo cierto y verdad es que se espera que en Europa haya en 2050 unos 150 millones de musulmanes. ¿Será Europa entonces Europa y podrá sostenerse sobre los mismos principios que ahora cuando una tercera parte de su población sustente unos principios incompatibles con nuestra cultura y nuestra idea de libertad y democracia?

Basta mirar a la historia para adivinar la respuesta.

Frío monstruo es una distopía que presenta un futuro de Occidente cuyos primeros esbozos podemos observar ya mismo, simplemente prestando atención a lo que ocurre a nuestro alrededor. ¿Por qué cree que estas cuestiones, claves para el futuro de nuestra civilización, apenas se tratan actualmente en la literatura de ficción occidental?

Hace 100 años el comunismo llegó al poder en Rusia y desde el primer momento se tuvo conciencia por parte de algunos de la verdadera faz del monstruo. Personas cultas, como Zamiatin, seguramente conocían utopías como la de Tomás Moro. Adaptar, dándole la vuelta al argumento, esos textos previos a la situación real de la Rusia comunista sólo necesitó una vuelta de tuerca de un autor inteligente. Unos años después, Huxley vio la oportunidad de crear otra distopía, pero en un marco completamente diferente, en las entonces ya prósperas democracias occidentales británica y estadounidense y ve que el mundo artificialmente feliz puede ser real. Sobre las ruinas de Europa, Orwell crea 1984 con el modelo soviético.

Por tanto, podemos ver que fue la realidad la que inspiró a esos autores. En la Europa actual, mucho más próspera que la de hace cien años, la literatura de las últimas décadas ha girado en torno a la indagación introspectiva del individuo o en la metaliteratura, ejercicio inteligente pero absurdo e implicado sólo en la consideración íntima del individuo, literatura, al final, lógica en unas sociedades de la opulencia, como las nuestras, en las cuales el individuo vuelve la mirada a su egocéntrico interior: por otra parte, los autores que se consideran comprometidos, que siempre son de izquierdas, critican sin contención alguna la mejor civilización jamás creada por los hombres. Esta crítica siempre se basa en los mismos principios socialistas, aunque en muchos casos no se diga expresamente porque, imagino, a algunos les da vergüenza reconocer que la alternativa que podrían plantear es la que ha fracasado reiteradamente llevando ruina y opresión por donde se ha aplicado.

De este modo, criticar el capitalismo se ha convertido en un lugar común, dando la impresión de que vivimos en el peor de los mundos posibles, cuando es evidente que es el mejor creado hasta ahora. La corriente subterránea del socialismo más radical y del comunismo nunca ha dejado de trabajar en ese sentido. Por supuesto, ni que decir tiene que han ganado la batalla del lenguaje, pues se denomina progresista a las ideologías precisamente más nocivas para la humanidad. Como también la izquierda ha ganado la batalla de la opinión pública (una presentadora muy guapa y muy tonta dijo hace poco que ella era de izquierdas porque era buena persona) hasta el punto de que el pensamiento políticamente correcto trabaja como la censura más eficaz que probablemente se haya inventado jamás, pues funciona desde fuera, como presión frente a quienes piensan de forma diferente, pero también es interiorizada por los autores, que se limitan de este modo en sus críticas (salvo que sean contra el capitalismo y la democracia, claro).

Ayer mismo leí una entrevista a un anterior jefe económico del FMI que hablaba de que las sociedades con más igualdad entre hombres y mujeres son más evolucionadas y prósperas. Una obviedad. Pero en todo su discurso no mencionó ni una sola vez que el origen de dicha igualdad es el pensamiento liberal ni tampoco que los lugares del mundo donde menos igualdad entre hombres y mujeres existe es en el mundo musulmán. Evidentemente, ha interiorizado la censura progresista.

Aunque Frío Monstruo transcurre en diversas capitales europeas, España, con una Cataluña independizada y vendida al mejor postor, desempeña un papel central en la trama. ¿Será España uno de los primeros países en caer ante el Leviatán totalitario que dibuja en su ficción?

Sin duda. España cometió el error de otorgar excesivas concesiones a los movimientos nacionalistas y ahora mismo está en el primer puesto en la carrera en Europa por la secesión. Sabemos que hay movimientos secesionistas en Europa desde hace mucho tiempo: flamencos, bávaros, corsos, por no mencionar Escocia e Irlanda del Norte. No obstante, lo que parecía imposible hace unas pocas décadas, que un territorio español estuviera más cerca de la independencia que Irlanda del Norte, por ejemplo, se ha cumplido. Ya los estatutos de autonomía españoles son excesivamente generosos, y España fue demasiado confiada y generosa en la autonomía concedida a las regiones. No se tuvo en cuenta que el poder localista, para subsistir, necesita convertir el localismo en su esencia. Así, las tensiones nacionalistas han ido a más, lo que es evidente. Cataluña ostenta unos niveles de autogobierno como no existen en ningún otro territorio de Europa. Pero desde el principio, como antes apuntaban algunos entre las recriminaciones generales, y luego han confirmado los hechos, trabajó para crear un país independiente de la nada. Bastaba con controlar, como sabe cualquier marxista, los medios de comunicación y la educación, de modo que en pocas décadas han conseguido una desafección total respecto al resto de España de la mitad de su población. Si algún territorio se independiza en Europa en los próximos años será, salvo sorpresa mayúscula, Cataluña. A ello contribuye que una izquierda que se quedó en los años ochenta sin discurso, se ha apuntado al discurso nacionalista bajo falsas banderas como la autodeterminación y el falso derecho a decidir. Esto ha contribuido a que no sólo la mitad de Cataluña desee la independencia, sino que parezca no importar, o que se comprenda dicho anhelo por amplias capas de la población española. En este marco, esperar que dentro de unos años, diez o quince, como dijo Iceta, el porcentaje de población que desee la independencia sea algo mayor de la mitad actual, no sólo es esperable, sino que parece una situación inexorable. En tal caso, como muchos tememos, si dentro de unos años ocurre una situación aún más seria que la octubre de 2017, nadie apoyará a España si ésta decide utilizar la violencia para sofocar la independencia. La vía eslovena será un hecho porque Europa no permitirá que se use la violencia, aunque sea legítima.

La independencia sería un juego de dominó. Si lo hace Cataluña, inmediatamente detrás hará lo mismo el País Vasco. Y en algunas otras regiones, como Baleares y Valencia, se está trabajando desde los grupos de izquierda en la misma línea de creación artificial de identidades nacionales. Por tanto, unos años después, éstas también podrían solicitar un estatus independiente con alguna variante de colaboración para maquillar una independencia de facto.

Ahora mismo no veo esto como un futuro impensable, sino como la secuencia lógica de los acontecimientos a la luz de lo que ahora vivimos.

Como decía, no veo ninguna otra región de Europa más cerca de la independencia que Cataluña, ni siquiera Escocia.

En su Europa distópica, la libertad apenas es una ilusión construida con drogas (maná) y con subsidios y ayudas públicas. El Estado es una maquinaria que lo arrasa todo a su paso, mientras los ciudadanos europeos le ceden dócil y alegremente el paso. Apenas hay resquicios para la esperanza en su obra; los hay, pero no parecen muy sólidos… ¿Cómo podríamos los europeos de hoy escapar de la distopía que usted ha dibujado para nuestro futuro?

El verdadero enemigo de una sociedad libre es el subsidio. Evidentemente, no me refiero a las ayudas públicas a las personas más desfavorecidas, utilidad que ya proclamaban los primeros liberales, sino a esa manera de concebir la vida política y social que consiste en subsidiar la sociedad para construir una industria política que permita la vida fácil a una élite inepta y parasitaria que, de este modo, va garantizándose durante décadas su pervivencia a costa de la sociedad productiva. Sólo se puede sostener la industria política desde la creación artificial de conflictos inexistentes y desde la mentira, y para eso se cuenta con todos los resortes del Estado, en manos de los dirigentes de esa industria política. Basta comprobar el nivel medio de los políticos para comprender que no son precisamente lo mejor de la sociedad española. La industria política necesita ingentes cantidades de recursos, lo que parasita la sociedad y, al mismo tiempo, le hace creer en la necesidad de sostener esa ficción. Más de la mitad del Estado y de la Administración que sostenemos es completamente artificial, innecesaria desde el punto de vista de la política real y de las necesidades reales de la sociedad. Pero nos hacen creer lo contrario para incrementar cada vez más ese monstruo.

En la novela, el “maná” es un homenaje al soma de Un Mundo Feliz y una metáfora de esa falsa felicidad que nos intentan vender desde la industria política según la cual todo lo que nos ofrecen es bueno para nosotros, cuando no deja de ser un dulce veneno, como las ingentes cantidades de dinero barato que dispensa el Banco Central Europeo para sostener nuestros ineficaces gobiernos y que, tarde o temprano, me temo que conducirá a un crack económico sin precedentes (Europa se niega a tener los recursos que podrían paliar la situación, como sí los tiene Estados Unidos).

Creo que de esa distopía, que ya vivimos en gran parte, sólo se puede escapar defendiendo con furia los principios que usted señalabaen su editorial de La Tribunal del País Vasco del pasado 22 de octubre de 2018, que coinciden básicamente con los principios que intenta sostener en una Europa al borde del caos el protagonista de la novela. Sería esa Europa que se niega a morir bajo la corrección política y que pretende seguir siendo la, insisto, mejor civilización creada por el Hombre, sustentada en una tradición de principios de origen cristiano y greco-latino y que, en definitiva, no son más que la libertad individual, la democracia y la propiedad privada, que sirve de refugio de las anteriores y sin la cual nada es posible...

Entrevista íntegra en la Revista Naves en Llamas
http://www.navesenllamas.com/2019/08/naves-en-llamas-n-7-2019-es-1984.html

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Open Arms, Podemos, Roures y los golpistas son lo mismo
OKDIARIO 7 Septiembre 2019

Óscar Camps, fundador y director de ‘Open Arms’, participará en los actos convocados por los separatistas para ir calentando la Diada. Lo hará en perfecta coordinación con la golpista asociación Òmnium Cultural, a la que pertenece Jordi Cuixart, procesado por el 1-O.

No es casualidad que Óscar Camps haya sido el elegido para participar en la "Trencant setges", previa a la Diada y que se celebra desde hace unos años en Badalona. Al fin y al cabo, entre el ‘Open Arms’ y el independentismo hay una estrechísima relación, hasta el punto que, además de distinciones y medallas, han mediado jugosas subvenciones para ayudar al fundador del barco "en su labor humanitaria".

La retroalimentación de intereses entre el director del ‘Open Arms’ y el independentismo está más clara que el agua: Camps pone en jaque a los Gobiernos de Europa y el independentismo se frota las manos distinguiendo y subvencionando a uno de los suyos, convertido en icono mundial de la solidaridad. De tal manera que secesionismo, ‘Open Arms’ y Podemos forman un triángulo con la inestimable ayuda del empresario favorito del independentismo catalán, Roures, presto siempre a sacar el máximo provecho de las aguas revueltas.

Al final, todo queda en casa. De ahí que Camps sea el invitado de las fiestas independentistas de la presente edición, una manera de agradecerle los servicios prestados y, tal vez, una oportunidad más para seguir regando de subvenciones al "intrépido" fundador del barco que ha logrado doblarle el pulso al poder político de Europa.

Bajo la bandera de la aparente solidaridad del ‘Open Arms’·, Camps ha tejido una tupida red de intereses de la que no es ajena ni muchísimo menos el independentismo catalán, presto a echar la caña para cobrarse la pieza en un mar de objetivos cruzados.

Invitado de honor, el director del ‘Open Arms’ tendrá una aparición estelar en los actos independentistas previos a la Diada. Un apoyo a la causa secesionista que no es otra cosa que la constatación de que los dos llevan mucho tiempo haciendo negocio.
 


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