AGLI Recortes de Prensa   Martes 24  Septiembre 2019

Sánchez ha disparado la deuda en más de 30.000 millones desde que es presidente
Borja Jiménez okdiario 24 Septiembre 2019

La deuda del conjunto de las administraciones públicas cerró el pasado mes de julio -última cifra conocida- en 1,19 billones de euros, lo que supone 30.000 millones de euros más que cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa tras la moción de censura sobre Mariano Rajoy, cuando el pasivo se situaba en los 1,16 billones.

El incremento del gasto en pensiones, la subida del salario a los empleados públicos, el aumento en el gasto de personal, la devolución del IRPF de maternidad y paternidad y todas aquellas medidas tomadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez no se han visto paliadas por un aumento en los ingresos, tal y como esperaban los socialistas, que siguen fiando la consecución de los objetivos presupuestarios a unas más que optimistas previsiones de ingresos. Además, el Gobierno sigue obviando por completo los múltiples síntomas de desaceleración.

Todo esto está llevando a que la deuda de las administraciones públicas siga creciendo a un ritmo más que preocupante. Para que se hagan una idea, los 30.000 millones de euros que el conjunto de los españoles debemos más respecto a cuando llegó Pedro Sánchez a la Moncloa es el equivalente al valor en Bolsa de grandes empresas como Endesa, BBVA o Telefónica.

El economista Daniel Lacalle recuerda a OKDIARIO que "con ingresos fiscales récord y tipos de deuda históricamente bajos, Sánchez va a incumplir las estimaciones más altas de déficit por culpa de los viernes de despilfarro y su política de gasto. Nos lleva a un déficit estructural creciente".

‘Saltarse’ los Presupuestos
El presidente en funciones, Pedro Sánchez, propuso hace apenas unos días ‘saltarse’ los Presupuestos Generales del Estado para aprobar inversiones de innovación y reindustrialización a largo plazo, lo que le permitiría gastar dinero público sin tener que contar con el visto bueno del Congreso y del Senado a las Cuentas Públicas.

El problema es que el líder del Ejecutivo, en solo un año, ya ha comprometido partidas de gasto público para los próximos gobiernos que lleguen, recurriendo a una partida presupuestaria con la que no se carga al déficit del año en el que se aprueban los pagos, sino que se tendrá que pagar en los próximos ejercicios: los gastos de carácter plurianual o plurianuales.

En solo un año, el Ejecutivo ha disparado las inversiones de carácter plurianual en más de 5.000 millones (concretamente 5.184 millones de euros). En total, los gastos comprometidos por el Estado a largo plazo superan los 300.000 millones de euros (exactamente 301.500 millones excluyendo los pasivos financieros), un dinero que deja con menos margen de maniobra a los próximos Gobiernos y que tendrán que asumir los españoles en el futuro.

Sánchez y su "enfriamiento" provocan un principio de pulmonía en la economía española
José María Rotellar Libertad Digital 24 Septiembre 2019

Desde que se llevó a cabo la moción de censura y, en los primeros días de junio, tomó posesión Pedro Sánchez de su cargo como presidente del Gobierno, se produjo un cambio en muchos aspectos de la vida política y, con ello, de la economía española. Es cierto que los presupuestos aprobados en 2018, antes del cambio de gobierno, fueron expansivos, en gran parte como obligación de la composición parlamentaria, y que entre 2012 y 2018 hubo algunas medidas económicas que podrían haberse tomado de otra manera y evitar la subida de impuestos aprobada en diciembre de 2011, pero también es verdad que en términos generales había una estabilidad política y parlamentaria y una estabilidad presupuestaria, que dotaba a la economía de una confianza lo suficientemente importante como para que el consumo se mantuviese y se acometiesen inversiones empresariales, muchas de ellas procedentes de la inversión extranjera que se recibe en España.

Sin embargo, la llegada de Sánchez a lomos de una moción destructiva, que no tenía más programa que desalojar al PP del Gobierno, ha introducido una serie de factores que afectan muy negativamente a la economía española: inestabilidad política e inestabilidad presupuestaria, que provocan inseguridad en los agentes económicos debido a la incertidumbre existente, alimentada por el miedo a la aplicación de una política económica del corte de la que se reflejaba tanto en el proyecto de presupuestos devuelto en febrero como en la actualización del plan de estabilidad que el Gobierno envió a Bruselas a finales de abril.

Es normal que los ciclos económicos tengan partes bajistas, al igual que tienen partes alcistas. Ahora bien, lo que hay que hacer es adoptar medidas económicas ortodoxas que contengan el gasto, el déficit y la deuda y dejen más recursos a los ciudadanos y empresas, pues así se mitigarán los efectos del descenso económico. Para ello, lo primero que hay que hacer es reconocer la situación. Y lo segundo, dar estabilidad, confianza y seguridad, al tiempo que se adoptan las medidas ortodoxas antes mencionadas.

Sin embargo, durante mucho tiempo, el Gobierno de Sánchez trató de negar la realidad, pero la economía española confirma, con cada dato que se publica, que la desaceleración aumenta, además de manera cada vez más evidente.

Es tan evidente, que ya hasta Sánchez ha empezado a hablar de "enfriamiento" de la economía. Esto nos hace recordar una época vivida no hace tanto tiempo. Todo se repite: primero, la negación, luego, la utilización de términos poco claros. Como cuando Zapatero, hace diez años en una entrevista, mencionó, de pasada, el término "crisis".

Pues bien, este enfriamiento de la economía que menciona Sánchez es realmente un buen resfriado que puede llegar a pulmonía si se sigue impregnando a la economía española de la inseguridad de la que adolece desde mayo de 2018 y, sobre todo, si Sánchez gobierna con una política económica de izquierda radical, como la que hasta el momento ha planteado pero no ha podido ejecutar.

Así, si en julio hablábamos de la desaceleración del PIB en el avance que el INE daba de ese trimestre, ahora, dicho avance se queda incluso optimista, porque el INE ha revisado a la baja el crecimiento de la economía.

Antes, estimaba un crecimiento trimestral del ITR-2019 del 0,7% del PIB. Pues bien, ahora lo rebaja al 0,5%, con el segundo trimestre también en el 0,5% del PIB.

De hecho, el INE ha rebajado el crecimiento final de 2018, del 2,6% al 2,4%, y ha rebajado también el crecimiento interanual del PIB del primer y segundo trimestre, nada menos que dos décimas, del 2,3% al 2,1%.

De seguir así la economía, todo parece indicar que con dificultad llegaremos al 2% de crecimiento en el global del año, cuando hace sólo unas semanas el Gobierno quería elevarlo al 2,3%.

Hay que recordar que, antes de llegar Sánchez, ese último año completo (2017) la economía creció al 2,9%. Sólo en unos meses, el efecto de la desconfianza se ha comido medio punto del PIB, y en un año escaso se ha comido casi un punto.

Y esa desaceleración abarca todos los sectores y agentes económicos, tanto en tasa trimestral como interanual. La evolución del PIB en términos trimestrales es preocupante:

El PIB intertrimestral, crece un 0,5% escasamente (en realidad, un 0,4768%).
El consumo de los hogares baja hasta el 0% intertrimestral, 3 décimas menos que el trimestre anterior.
La inversión cae un 0,1%, cuando en el trimestre anterior crecía un 0,4%. Cuando el PP dejó el Gobierno, crecía un 2,7%.

Especialmente significativo de la desaceleración es el dato de inversión en bienes de equipo, que cae un 1,3%, cuando el trimestre anterior crecía un 3,6% y cuando se produjo la moción de censura crecía un 6,6%.

La agricultura cae un 4,2% en el ITR-19 y un 2,2% en el IITR-19. Cuando llegó Sánchez al Gobierno, crecía un 1,9%.
La industria crece sólo un 0,2%, mientras que el trimestre anterior crecía un 0,8%.
La construcción crece un 1%, 7 décimas menos que el mismo trimestre del año anterior.

Los servicios crecen un 0,6%, una décima menos de lo que crecía el trimestre anterior.
El comercio cae de manera abrupta y crece sólo una tercera parte de lo que crecía el trimestre anterior.
En cuanto a la variación interanual del PIB, los datos no son mejores, sino que también muestran esta desaceleración aguda de la economía.

El consumo de los hogares crece un 0,8%, cuando en la estimación de julio le daban una previsión de 1,7%. Respecto al IITR-18 crece 1,2 puntos menos. Esto muestra el empeoramiento de las expectativas de los consumidores, que han empezado a ahorrar por un motivo de prudencia.

La inversión crece un 1%, frente al 4% que crecía el trimestre anterior y al 8,2% que crecía cuando se produjo la moción de censura.

La inversión en bienes de equipo cae un 1%, lo que denota malas expectativas, que retrasan y anulan inversiones, ya que los bienes de equipo son imprescindibles para realizarlas. En el trimestre anterior crecía un 7% y cuando Sánchez llegó al Gobierno crecía un 12,1%.

En cuanto al sector exterior, las exportaciones crecen un 2,1% frente al 3,1% que crecían en el mismo trimestre de 2018, ligado, en parte, a una pérdida de productividad y competitividad de la economía española, y por otro lado, a ralentización de las economías que nos compran. Las importaciones, por su parte, caen un 0,9%, cuando crecían un 6,2% en el momento en el que se ejecutó la moción de censura, que muestra menor demanda de los nacionales más por prudencia que por caída de la renta, que todavía no se ha producido en términos generales, pero que, de seguir, así, se producirá y agravará la situación.

Por sectores, la agricultura cae un 4%, mientras que crecía un 7,8% al llegar Sánchez al Ejecutivo. La industria se queda en un 0%, acumulando cinco trimestres sin crecimiento interanual y la construcción crece un 4,3%, pero en el mismo trimestre del año pasado crecía un 5,4%.

Los servicios crecen un 2,9%, mostrando un claro estancamiento. Dentro de los servicios, el comercio crece un 2,8%, tres décimas menos que el trimestre anterior. Y, además, vuelve a deteriorarse uno de los puntos más débiles de la economía española, la productividad, que sigue cayendo y lo hace un 0,6% en el ITR-19 y vuelve a caer un 0,3% en el IITR-19, que resta competitividad a la economía española.

Obviamente, eso tiene su repercusión en el mercado de trabajo. Todos los datos nos muestran la tendencia bajista de la economía, cada vez de manera más intensa. Primero, la EPA del segundo trimestre mostraba cómo la desaceleración era clara en el empleo, con menores crecimientos en la ocupación que el mismo trimestre del año anterior y con incremento del paro una vez que se le elimina la estacionalidad propia de las contrataciones de Semana Santa y del inicio de las de verano, siendo la primera vez que se incrementaba el paro desestacionalizado desde 2012.

Por su parte, en cuanto al paro registrado nos encontramos con el peor agosto desde el año 2010, como ya mencionamos en Libre Mercado.

También son los peores datos de afiliación a la Seguridad Social de un mes de agosto desde 2008.

Y la contratación indefinida no deja de caer desde hace más de medio año.

Con todo ello, queda de manifiesto, una vez más, que la economía se desacelera y que es preciso que se acometan reformas profundas que permitan minimizar la ralentización. Hace falta ajustar el gasto, reducir los impuestos en cuanto sea factible y no subirlos nunca e intervenir lo mínimo posible en la economía, para, así, cumplir con los objetivos de estabilidad, atraer inversiones y facilitar la actividad económica y, con ello, el empleo. Por desgracia, la política económica del Gobierno, tal y como ha reflejado en la actualización del plan de estabilidad enviado a Bruselas a finales de abril, va en la dirección contraria a lo que necesita la economía española.

Este "enfriamiento" de Sánchez puede acabar en pulmonía para la economía española. Si Sánchez sigue, ya sabemos qué futuro nos espera: el mismo que nos procuró Zapatero.

Bruselas le advirtió a Sánchez: Podemos es un peligro
OKDIARIO 24 Septiembre 2019

Bruselas, como informa OKDIARIO, desaconsejó de forma reiterada un Gobierno de coalición del PSOE con Podemos. Fueron muchas las voces que desde la Comisión Europea alertaron de la gravedad de la desaceleración económica que viven Europa y España y señalaron su disconformidad con el hecho de que entraran miembros de la formación de Pablo Iglesias en el Ejecutivo nacional.

No es de extrañar: Bruselas teme al populismo. Sobre todo cuando puede entrar en la sala de mandos de una potencia económica como España, que empieza a dar síntomas evidentes de desaceleración de su economía. El mensaje era muy sencillo: no se pueden dejar carteras ministeriales importantes a determinados políticos capaces de desbordar el control financiero y la estabilidad económica de los Estados miembros.

Las advertencias hicieron recordar a los interlocutores lo ocurrido con Grecia y las difíciles negociaciones que se tuvieron que realizar con el gobierno de Alexis Tsipras .

Cierto es que España no es Grecia, pero en un momento en que Alemania se acerca a una recesión, el Brexit amenaza gravemente a la economía europea y naciones como Italia se sitúan en una posición de endeudamiento desbordado y prácticamente sin crecimiento, Bruselas se expresó con toda claridad y firmeza: "Si revienta España, revienta toda la UE".

Así se lo trasladaron distintos dirigentes comunitarios a los equipos de Pedro Sánchez, cuyas reflexiones internas no distaban mucho de las advertencias que llegaban desde Bruselas. Es por eso que tras la oferta inicial de entregar carteras ministeriales e incluso una vicepresidencia social a Podemos, inexplicablemente rechazada por la formación morada, Sánchez tuvo claro que no habría ninguna concesión más.

Sus cálculos electorales y las recomendaciones comunitarias le llevaron a mantenerse firme en su negativa hasta el final. La coherencia no es una virtud que anide en el presidente en funciones, pero si a su propio interés personal se le sumaba el interés de Europa, el resultado estaba estaba cantado: España volverá a las urnas.

Sánchez pierde el pulso con OKDIARIO y entrega las imágenes aéreas ‘prohibidas’ de la manifestación de Colón
El Gobierno decidió esconder las imágenes aéreas de la manifestación del 10-F grabadas por la Policía
Fernán González okdiario 24 Septiembre 2019

El Ministerio del Interior ha dado su brazo a torcer y finalmente ha cumplido la resolución del Consejo de la Transparencia que obligaba al Ejecutivo de Pedro Sánchez a entregar los vídeos tomados por los helicópteros de la Policía Nacional durante la célebre manifestación constitucionalista de la Plaza de Colón el pasado mes de febero. Se trata de unas imágenes que la opinión pública no ha podido ver hasta ahora por decisión gubernamental.

En un disco CD-ROM, el Ministerio del Interior ha entregado a OKDIARIO siete vídeos aéreos de la manifestación encabezada por el PP, Ciudadanos y Vox. Un ciudadano pidió esas imágenes en virtud de la Ley de la Transparencia. Sin embargo, el equipo de Pedro Sánchez y el ministro del ramo, Fernando Grande-Marlaska, impusieron un cerrojazo informativo.

Sin embargo, gracias a una reclamación ante el Consejo de la Transparencia y el Buen Gobierno, el Ministerio del Interior ha tenido que cambiar de criterio. Tenía un plazo de 10 días para cumplir con la resolución de Francisco Javier Amorós Dorda, subdirector general de Transparencia. Finalmente, esta semana el Ejecutivo ha cumplido y ha remitido a este periódico los archivos solicitados.

El bloqueo informativo fue muy sorprendente ya que habitualmente el Ministerio de Interior y la Delegación del Gobierno de Madrid no tienen inconveniente en ceder estas imágenes. Gracias a estas panorámicas se puede comprobar el volumen de la asistencia a estas concentraciones, sean de protesta, eventos sociales o fiestas como las de Nochevieja en la Puerta del Sol.

El máximo órgano de transparencia apuntó que las excusas del departamento de Grande-Marlaska para ocultar la información no eran justificables. El reclamante pedía "todas y cada una de las filmaciones íntegras en formato vídeo y fotografía fija de las vistas aéreas de la concentración", celebrada en la Plaza de Colón de Madrid el pasado 10 de febrero, bajo el lema ‘Por una España unida’.

De hecho, el reclamante alegaba que "la Policía ha difundido en ocasiones, en redes sociales y de forma pública, grabaciones e imágenes similares de otras manifestaciones". La Policía, por ejemplo, facilitó imágenes de la llegada de los inmigrantes del buque Aquarius al puerto de Valencia, el pasado verano. La opacidad fue duramente criticada por los sindicatos policiales. "La Policía Nacional nunca oculta las imágenes aéreas que captan sus helicópteros", aseguraron fuentes sindicales a este periódico.

Esta manifestación se convocó tras conocerse la idea del Gobierno de contar con "un relator" para solucionar de manera dialogada la crisis territorial en Cataluña. En el acto se escucharon lemas como ‘Elecciones ya’, ‘España unida jamás será vencida’, ‘Puigdemont, a prisión’, ‘Fuera el okupa’, ‘No necesitamos mediadores’, ‘España no está en venta’ y ‘Con la soberanía nacional no se mercadea’.

A pesar de la claridad de los argumentos del peticionario, la Dirección General de la Policía denegó el acceso a los vídeos por motivos de seguridad: "Son realizadas para tener un conocimiento de la cantidad de personas que asisten a una concentración y así poder determinar la cantidad de los recursos humanos y materiales a utilizar para garantizar la seguridad de todos los asistentes, teniendo estas imágenes un carácter preventivo de la seguridad ciudadana, auxiliar y de apoyo a las funciones que la Policía Nacional tiene atribuida por mandato constitucional".

‘No hay excusas’
Transparencia, en cambio, estimó que esa causa no se ajusta a este caso, y que la excusa del Gobierno no se sostenía: "La Administración se limita a invocar el límite, sin justificarlo mínimamente, señalando solo que las imágenes sirven para prevenir la comisión de actos delictivos, sin acreditar el perjuicio concreto, definido y evaluable que se produciría facilitando las imágenes solicitadas".

Además, el órgano de transparencia confirmó que las imágenes son imprescindibles para que la ciudadanía tenga un dato "relevante" y "sobre el que hay que informar". Por otro lado, rechazaba una posible vulneración de los derechos de los participantes, ya que, al ser imágenes aéreas, resultaba imposible identificar a los presentes.

Por ello, instó al Gobierno a proporcionar "todas y cada una de las filmaciones íntegras en formato vídeo y fotografía fija". El Gobierno dispuso de dos meses para recurrir la decisión pero ha optado por no hacerlo. En otros casos como asuntos relacionados con la tesis de Sánchez o la correspondencia con el Vaticano por la exhumación del dictador Franco sí ha recurrido a los tribunales.

Críticas del Gobierno
Las imágenes eran relevantes para precisar el éxito de la convocatoria. La Delegación del Gobierno, dirigida entonces por el socialista José Manuel Rodríguez Uribes, estableció esa asistencia en apenas 45.000 personas. Los organizadores, en cambio, dieron como buena la cifra de 200.000.

La manifestación fue criticada por el Gobierno. "Hay partidos de fútbol que han conseguido más convocatoria", aseguró el ministro de Fomento, ahora en funciones, José Luis Ábalos, cuya mujer es asesora del delegado del Gobierno en Madrid, según publicó OKDIARIO.

La vicepresidenta, Carmen Calvo, acusó a PP, Ciudadanos y VOX de no aceptar la Constitución y protagonizar una "involución democrática". Grande-Marlaska, habló de "mentiras", "falsedades" e "insultos" en el manifiesto, que calificó de "fake news".

Sale Franco, entra Pedro Sánchez
Mateo Requesens eltorotv.com 24 Septiembre 2019

El papel en blanco aguanta cualquier cosa, y el papel en que se redactan las sentencias judiciales tampoco está exento de esta deducción. Jurídicamente se puede sostener una cosa y la contraria sin incurrir en prevaricación alguna. Lo hemos visto con la jurisprudencia sobre las cláusulas hipotecarias, materia en la que el Tribunal Supremo ha seguido un criterio para a continuación adoptar, sin pestañear, el contrario.

Por ello no es de extrañar el fallo de la Sala de lo Contencioso Administrativo a favor de la intención del gobierno socialista de sacar del Valle de los Caídos los restos de Franco. Argumentos jurídicos aparte, lo que más sorprende es que se ignore el derecho de la familia a sepultar los restos en cualquier otro lugar habilitado para ello, como sería la Almudena. Tal recorte de libertades motivado única y exclusivamente por motivos ideológicos, utilícense los retruécanos jurídicos que se quieran usar, para mucha parte de la ciudadanía supone un motivo más de alarma y desconfianza ante un sistema que se autoproclama Estado de Derecho y alardea de libertad como valor supremo, pero que en la práctica que es capaz de ignorar la voluntad de la familia de un finado para que se haga la voluntad del poder político.

La Ley de Memoria Historica es una norma sectaria y lo que es peor, totalitaria, que pretende fijar por decreto la verdad historica y la opinión política que los ciudadanos debemos tener sobre la guerra civil y el franquismo. La guerra civil y la figura de Franco suscitan posiciones encontradas y polémicas, lo cual es muy lógico, pues si para unos fue un dictador que reprimió las libertades en España, para otros es un libertador que salvó España de los carniceros bolcheviques. En un sistema auténticamente democrático cada cual tendrá su opinión y podrá expresarla libremente.

Más allá de la coyuntural utilización de la profanación de la tumba de Franco para los fines electoralistas del PSOE, lo verdaderamente preocupante de la decisión del Tribunal Supremo, es que ratifica la baja calidad democrática de nuestro sistema político, con lo que de retroceso para las libertades individuales supone.

La libertad nace de la limitación del poder político, y cuando un gobierno, atendiendo única y exclusivamente a criterios ideológicos, decide, por encima de la familia, cuando se ha de sacar a un muerto de su tumba y donde hay que enterrarlo, nos encontramos con el ejercicio abusivo del poder, sea ratificado o no por un Tribunal.

El hecho de que el fallo judicial sea consecuencia de la aplicación de unas leyes aprobadas por una mayoría parlamentaria, solo nos hace recordar las palabras de Tocqueville, “todo está permitido en interés de la sociedad. Máxima impía, que parece haber sido inventada en un siglo de libertad para legitimar la llegada de los tiranos”.

El Frente Popular 'depuró' a Ortega y Gasset
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 24 Septiembre 2019

En charlas con amigos, cuando sale la lista de personajes españoles o acontecimientos espectaculares de los que se podría hacer una película, como Juan de Palafox, de bastardo a arzobispo y virrey, o la vuelta al mundo de Elcano, yo siempre respondo: "¡Mejor que no se haga nada a que la hagan Almodóvar o Amenábar!" Y mi prevención se debe a que ya estoy escarmentado.

Las incursiones de nuestros cineastas (sí, nuestros, porque les pagamos con nuestros impuestos) en la historia española han sido patéticas, mentirosas y, encima, aburridas. Encima, la mayoría de los actores no sabe vocalizar y sus frases son muchas veces ininteligibles. En el remake de Los últimos de Filipinas, sale un fraile drogadicto que no existió. En 22 ángeles, la guionista Alicia Luna se inventa una trama ultra-capitalista, clerical y pre-fascista que trata de sabotear la expedición que lleva la vacuna de la viruela a América. Y en Altamira aparecen unos imaginarios curas cerriles rabiosos con el descubrimiento de la cueva, mientras que sí hubo una campaña de varios laicistas que consideraron un fraude las pinturas, descubiertas por el devoto Marcelino Sanz de Sautuola.

Por tanto, en el cine español no puede aparecer un cura santo, un aristócrata honrado, un rey inteligente, un soldado valiente, una monja culta, un patriota honorable… Por tanto, los guiones son absolutamente previsibles, como en las películas de serial killers en las que sabemos que el asesino es el personaje al que le gusta la música clásica.

Graham Greene escribió allá por los 60 o 50 que la décima parte de los británicos eran católicos (antes del Concilio Vaticano II y de Francisco, claro), por lo que toda novela de esos años con más de diez personajes debería incluir un católico. Ignorar ese hecho sociológico, añadía, daba a la novela británica un aire paleto.

Ágora, de Alejandro Amenábar
Ha empezado a exhibirse Mientras dure la guerra, sobre el choque entre Miguel de Unamuno y el general José Millán Astray en Salamanca el 12 de octubre de 1936. En Libertad Digital hemos explicado varias veces que el relato sobre este incidente aceptado como canónico y elaborado por un exiliado en 1941, en el que rellenó los huecos con su imaginación, tiene poca relación con lo que ocurrió, pero Amenábar ya mostró su nulo respeto a la realidad histórica cuando filmó Ágora, sobre la biblioteca de Alejandría y la filósofa Hipatia.

Las guerras limitadas a ejércitos en el campo de batalla quedaron superadas en el siglo XX, desde el triunfo de los bolcheviques. Por eso, la población civil sufre desde entonces más las consecuencias de los conflictos que los uniformados. Y la guerra civil española no fue una excepción a esa ideologización. El discurso dominante suele citar como ejemplo de exterminio planeado las arengas del general Queipo de Llano pronunciadas por la radio desde Sevilla; pero se olvida, por ejemplo, de la columna de Rafael Alberti titulada A paseo, publicada en el Mono Azul, en la que señalaba a enemigos del pueblo a los que dar el paseo, como Pedro Muñoz Seca.

Una purga dirigida por un comunista

Unamuno
El primero de los dos bandos en purgar el profesorado fue el Frente Popular, ya a finales de agosto de 1936. A Unamuno, partidario de los sublevados desde el principio, Manuel Azaña y el ministro de Instrucción Pública, Francisco Barnés, le dedicaron un decreto completo para afearle su desafección y destituirle de todos sus cargos.

Pero la depuración no concluyó ahí. Otro texto que los historiadores progres olvidan siempre es la orden del 2 de diciembre de 1937, publicada en la Gaceta de la República del día 4. Esta orden anunciaba la apertura de expedientes sancionadores a varios profesores que no habían acatado una orden de agosto anterior del Gobierno republicano para que se presentasen en la Universidad de Valencia con la finalidad de reanudar las clases en el curso universitario 1937-1938. ¡Iban a regresar a la España del Frente Popular los profesores que habían hecho lo imposible por salir de ella!

La firmó el comunista Wenceslao Roces, entre cuyos méritos al servicio de la democracia, la República y el pueblo destaca el saqueo del tesoro numismático del Museo Arqueológico Nacional, hecho que también se omite en muchas de sus biografías.

En esa lista, la mayoría era republicana, incluso había contribuido a traer la República. Estaban José Zubiri, Américo Castro, José Ortega y Gasset, Claudio Sánchez Albornoz, Luis Recasens, Blas Cabrera Felipe, Niceto Alcalá Zamora y Castillo (hijo del primer presidente de la República), Alfonso García Gallo, Alfredo Mendizábal…

Es decir, que el Ministerio de Instrucción Pública llevaba al día la lista de profesores desafectos y tomaba medidas contra ellos. Pocos días después, comenzaba la ofensiva del Ejército Popular en Teruel.

Gregorio Marañón
Algunos de esos profesores regresaron a la España de Franco. Ortega y Gasset incluso se ofreció al general, que lo rechazó después del fracaso del grupo de intelectuales que contribuyeron a desprestigiar la Monarquía y luego escaparon de la guerra, como el propio Ortega, Ramón Pérez de Ayala y Gregorio Marañón. En cambio, otros, como Castro y Alcalá Zamora, se mantuvieron en el exilio y en él murieron algunos. Sánchez Albornoz volvió a España después de la muerte de Franco y como se opuso al discurso de la izquierda y del nacionalismo andaluz sobre la supuesta maravilla que fue Al-Andalus en sus últimos años recibió insultos de este sector, que es el que controla la enseñanza en Andalucía desde principios de los años 80.

Como se ve, la historia es mucho más compleja, y apasionante, que una película que no pretende sino apuntalar el discurso dominante amputando hechos y personajes que no encajen en él. Los reyes de taifas también tenían poetas y músicos a sueldo, de los que ya nadie se acuerda.

Fue tal el desastre de Ágora fuera de España, debido a su morosidad, a su didactismo insoportable, a su feminismo de izquierdas y a su anticristianismo, que la productora recurrió a cambiar el título y, sobre todo, el cartel en otros países. Quizás le pase lo mismo a Mientras dure la guerra. Es mala política empresarial tratar a los clientes como si fueran tontos o asistentes a un mitin.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El tirón caudillista del doctor Sánchez
Amando de Miguel Libertad Digital 24 Septiembre 2019

Después de las últimas elecciones generales, hace cinco meses, fui invitado con otros profesionales españoles a una grata comida en la embajada madrileña de un país avanzado. Al término del ágape, los comensales adelantaron sus vaticinios sobre el nuevo Gobierno, que se presumía inmediato y fácil de encabezar por el doctor Sánchez. Yo me quedé en minoría de uno (siempre incómoda) al pronosticar que no se podría formar Gobierno y que, por tanto, habría nuevas elecciones. Supongo que a mis compañeros de mesa mi opinión les pareció una salida de pata de banco. El hecho es que, tras un año de interinato, el tal Sánchez se ha visto imposibilitado de formar Gobierno y, por tanto, vamos a unas nuevas elecciones. Menos mal que a los españoles nos gusta votar.

Adelanto ahora otra predicción. En noviembre iremos otra vez a las urnas, pero, tras el resultado, nadie podrá formar Gobierno y tendremos que ir a unos nuevos comicios. La verdad es que para el presidente socialista la situación no es nada traumática; antes bien, él se encuentra muy a gusto con su Gabinete en funciones, que es casi una réplica del de Sancho Panza en la ínsula Barataria.

Nótese que seguimos llamando "presidente" al doctor Sánchez, pero nunca ha sido votado como tal en el Congreso de los Diputados. Su aparentemente precaria posición en funciones le permite el disfrute de todas las amenidades del poder, especialmente de la más codiciada: nombrar altos cargos y conceder subvenciones. Empezó con su esposa y luego siguió por toda la amplia comitiva de fieles. Es un hombre feliz.

El egregio profesor Sánchez no podrá formar Gobierno en noviembre porque, en contra de sus anhelos (fomentados por los arúspices del CIS), no va a obtener una mayoría absoluta de diputados. Por tanto, deberá tratar de entenderse con los líderes de Unidas Podemos, Ciudadanos y Esquerra Republicana de Cataluña. Pero con ellos reina un clima de resentimiento, cuando no de odio.

Visto lo visto, no se sabe cuál de los tres posibles aliados es más ingenuo si cree que va a poder coaligarse con el doctor Sánchez. A ver si no es una candidez la de Pablo Manuel Iglesias al imaginar que puede ser aceptado bonitamente en el Consejo de Ministros y hacerle ver que no debe difundir a nadie el contenido de las deliberaciones. A Albert Rivera le chorrea el agua del bautismo cuando pone como condición que el doctor Sánchez vaya a bajar los impuestos o renuncie a indultar a los golpistas catalanes. Esquerra Republicana de Cataluña no es un partido nacional y, por tanto, es absurdo que forme Gobierno con el Partido Socialista Obrero Español. Los argumentos anteriores se han aplicado a la crisis actual, pero condicionan la futura.

Cabe también la posibilidad de que el doctor Sánchez dimita, verbo que le produce urticaria, pero no caerá esa breva. Así que lo más probable es que tengamos presidente en funciones para los restos.

Una posibilidad más realista es que la participación electoral baje ostensiblemente en noviembre. En cuyo caso el PSOE obtendría una plantilla de diputados todavía más exigua que la actual. Ese decorado (no llega a escenario) se alimenta, además, de la suposición de que en la contienda electoral aumente el número de partidos con representación suficiente.

Queda todavía una rara posibilidad, que la suma de las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox) pudiera alcanzar la cota de la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y, por consiguiente, formaran Gobierno. La dificultad está en que los dirigentes de los tres partidos no se pueden ver ni en pintura. Pero podrían hacer un esfuerzo de entendimiento civilizado. De lo contrario, continuará otro año más el tirón caudillista del doctor Sánchez.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Terrorismo en Cataluña: el huevo de la serpiente
EDITORIAL Libertad Digital 24 Septiembre 2019

Si acaba surgiendo una especie de ETA catalana, será una tragedia lamentablemente muy anunciada.

La Guardia Civil ha detenido este lunes a nueve miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) en una operación antiterrorista ordenada por la Audiencia Nacional. Los arrestados estarían preparándose para cometer atentados con motivo del aniversario del referéndum insurreccional del 1-O y la sentencia del juicio contra los golpistas que ha tenido lugar en el Tribunal Supremo, y entre sus objetivos se contaría un cuartel del Instituto Armado en la provincia de Barcelona. Estos individuos tenían en su poder sustancias para la fabricación de explosivos que, de hecho, ya habían probado con éxito en una mina abandonada, lo que dio lugar a la intervención de la Benemérita.

Los CDR, fuerza de choque del separatismo que tomó el nombre de los siniestros CDR de la Cuba comunista, han contado siempre con el apoyo entusiasta del presidente de la Generalidad, el supremacista Quim Torra, que ha llegado a presumir de tener a toda su familia encuadrada en esa organización liberticida volcada en la imposición del miedo en las calles de Cataluña.

Los capos separatistas han seguido mostrando su apoyo a los nueve detenidos incluso después de saberse que estaban dispuestos a perpetrar una matanza, lo que pone de manifiesto, una vez más, la catadura moral de unos indeseables que no dejan de demostrar que son los peores enemigos de Cataluña.

Este siniestro desarrollo de los acontecimientos no puede resultar extraño a quien venga siguiendo la actualidad catalana desde que los nacionalistas se echaron al monte. En Cataluña, escenario de algunas de las peores matanzas de la organización terrorista nacionalista ETA, criminales como Arnaldo Otegi han sido agasajados y homenajeados en repetidas ocasiones por el separatismo, que de hecho ha convertido al líder de Bildu en una suerte de gran referente incluso moral.

Con este ominoso caldo de cultivo, que los medios financiados por la Generalidad se encargan de mantener en permanente estado de ebullición, solo era cuestión de tiempo que los más radicales pasaran de las palabras a los hechos terroristas. Otra vez, pues sólo desde la más injustificable ignorancia o desde la pura maldad se puede negar la vinculación del nacionalismo catalán con el terrorismo, no sólo el callejero. Piénsese sin ir más lejos en Terra Lliure, cuyos dirigentes son de hecho ensalzados abiertamente por medios y capos separatistas.

Si, tras todos estos años de batasunización del nacionalismo catalán, en los que éste ha tomado del mundo proetarra lemas, consignas, parafernalias y hasta referentes políticos, surge en Cataluña una especie de ETA, será una tragedia lamentablemente muy anunciada. Y la culpa, la tremenda e imperdonable culpa, la tendrán los infames capos separatistas que incubaron el huevo de la serpiente.

La amenaza terrorista del independentismo
Editorial El Mundo 24 Septiembre 2019

La detención de nueve personas vinculadas a los Comités de Defensa de la República (CDR) acusados de preparar acciones violentas, incluyendo el uso de explosivos contra edificios del Estado, constata la deriva violenta del independentismo. En los registros, la Guardia Civil encontró material para la fabricación de Goma 2 y el plano de al menos un cuartel de la Guardia Civil en Cataluña. El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, aseguró que se imputa "la posible comisión de un delito de carácter violento a unas determinadas organizaciones". Todo ello acredita que la violencia de los CDR conduce a una amenaza terrorista de extraordinaria gravedad que exige una respuesta firme del Estado. Una respuesta que, como la propia aplicación del 155, Pedro Sánchez no sienta la tentación de subordinar también a la estrategia electoralista.

La Fiscalía señaló que está recabando pruebas sobre el avanzado grado de preparación de los "proyectos terroristas con fines secesionistas" de los detenidos. Acusados también de rebelión, si se demuestra la fabricación de bombas y la búsqueda de objetivos podrían enfrentarse a una acusación por terrorismo. A nadie se le oculta ya que el cúmulo de cesiones de los dos grandes partidos al nacionalismo catalán, lejos de conformarle, ha terminado alentando un estado de perpetua insurrección, más o menos agresiva. Pero ahora tenemos grupos separatistas dispuestos a atentar. Es la consecuencia de décadas de incitación al odio y de manipulación difundida por altavoces públicos y privados al servicio de la causa soberanista. Lo más vergonzoso es que acciones que ponen en riesgo el orden público sean excusadas por parte de buena parte de la clase política catalana.

Quim Torra, el mismo que exhortó a los CDR a "apretar" y que se jactó de la militancia de su familia en esos grupos radicales, tachó de "represión" la operación dirigida por la Audiencia Nacional. Y ello pese a que la Generalitat se personó como acusación contra dos de los detenidos por pertenecer al grupo independentista Los 9 de Lledoners. Ambos están imputados por la protesta contra el traslado de los presos del procés a Madrid. Al margen del cinismo de Torra, Sánchez no puede permanecer impasible ante el hecho de que el representante ordinario del Estado en Cataluña descalifique una acción propia de toda democracia. La operación llega en vísperas de la sentencia del 1-O, cuyos efectos son imprevisibles. A la unilateralidad política se suma la amenaza de una cantera volcada en la violencia. El procés nunca fue un proceso pacífico ni una revolución de las sonrisas, sino un movimiento orientado a vulnerar la ley y suspender el Estado de derecho en Cataluña. Por más que esté en funciones, el Gobierno no puede especular con la seguridad.

Más violencia contra el Estado
Editorial ABC 24 Septiembre 2019

La operación policial y judicial realizada ayer por la Audiencia Nacional contra los llamados «comités de defensa de la república» catalana (CDR), que arrojó nueve detenidos, demuestra que la violencia nunca ha dejado de estar presente en el ánimo de rebeldía del independentismo frente a la autoridad del Estado. Ya no puede decirse que fuera una especulación sin base sostener que hay células del separatismo catalán interesadas en radicalizar la respuesta social cuando se haga pública la sentencia del TS contra los golpistas del 1-O. De hecho, lo que estaba en diseño es una revuelta popular de tinte violento que incluía la fabricación de explosivos, según las pruebas halladas, y la planificación de ataques contra cuarteles de la Guardia Civil, como el de Canovellas. Incluso, preparaban un asalto al Parlament el mismo día en que el Supremo notifique su sentencia y se conozca el fallo. Los CDR no son grupúsculos aislados de radicales incontrolados capaces de cometer atentados, sino facciones organizadas e identificadas a las cuales el propio Joaquim Torra, ha alentado públicamente a «apretar» contra la autoridad del Estado. La complicidad de la Generalitat en la promoción de un ambiente de odio en las calles, y de rebelión contra el Estado de Derecho y los tribunales, demuestran la irresponsabilidad de un separatismo decidido a incendiar Cataluña para mantener viva una utopía carente de sentido.

Es cierto que el separatismo está roto, y que ERC ha rebajado el tono de amenaza al Estado. También lo es que muchos dirigentes de la antigua CiU hoy desmarcados o expulsados del PDECat están impulsando una vía política catalanista alejada de cualquier declaración unilateral de independencia. El propio Mas, culpable de la fractura emocional en que viven 7,6 millones de catalanes, parece estar desmarcándose cínicamente del monstruo que contribuyó a crear.

Sin embargo, las pruebas policiales ofrecen poco lugar a la duda. No hay pacifismo alguno en parte de los CDR, hacia los que la Generalitat ha expresado simpatías vergonzosas. No todos los CDR planificaban reuniones festivas con cánticos reivindicativos de la independencia, tal y como los golpistas quisieron hacer creer durante el juicio. Es más grave. Se les ha intervenido abundante material explosivo y diversos planos de lugares en los que atentar. Incluso no es descartable que los detenidos lleguen a ser encausados por delitos vinculados al terrorismo. Si esta es la réplica institucional que propone el independentismo frente a la sentencia del Supremo, flaco favor harán a Cataluña. Y casi lo peor es la respuesta de Torra a las detenciones, volviendo a hablar de la «represión del Estado» y de sandeces de similar tenor, en vez de censurar que se preparaba una respuesta violenta, quizá previsible si él mismo fue el que ordenó «apretar».

El discurso de odio anima la violencia
Editorial larazon 24 Septiembre 2019

No sólo roza la temeridad la reacción del presidente de la Generalitat de Cataluña, Joaquim Torra, vilipendiando la actuación de la Justicia contra un grupo criminal, sino que revela, una vez más, el discurso de odio instalado entre los dirigentes separatistas catalanes, responsables, en último término si se quiere, de la violencia de persecución que sufre una parte de la sociedad que no comulga con las ideas nacionalistas.

Raya, también, la estulticia, pretender que la Guardia Civil, actuando en coordinación con la Fiscalía de la Audiencia Nacional, no ha reunido suficientes indicios y pruebas contra los presuntos terroristas detenidos, tras dos años de investigación de las actividades de los sospechosos, con seguimientos, intervenciones telefónicas y control de sus redes sociales.

Pero, con todo, lo peor de la actitud de Torra, el máximo representante de las instituciones del Estado en la comunidad autónoma catalana, es la insensatez que demuestra un responsable político que incita a la desobediencia y al desorden, y justifica la violencia de raíz ideológica, en un país que ha sufrido durante décadas el más brutal de los terrorismos identitarios, como fue el de la banda etarra, y en una región que ya sufrió con el terror de Terra Lliure y el MDT la cristalización del mismo odio que hoy predica.

Sí, juega con fuego el nacionalismo catalán si pretende que la intimidación puede torcer la decisiones de la Justicia española y cambiar el destino penal de quienes se alzaron contra la Constitución y la democracia, y se equivocan aquellos ciudadanos en Cataluña que justifican una especie de imposible «terrorismo blando» y que, como en los peores tiempos del País Vasco, salieron ayer a las calles en apoyo de quienes, cuando menos, desprecian los derechos políticos y la libertad de los demás.

Porque de las actuaciones judiciales, todavía bajo el secreto de instrucción, se desprende que los nueve miembros de los CDR detenidos, algunos de ellos con antecedentes por actos de violencia, preparaban atentados con explosivos contra infraestructuras críticas, edificios estatales y, al menos, un acuartelamiento de la Guardia Civil, de impredecibles consecuencias. De hecho, si los CDR surgieron del seno de las juventudes de las CUP como un movimiento mimético de Jarrai y la «kale borroka», y con una denominación de claras reminiscencias castristas, era cuestión de tiempo que dieran el paso siguiente.

Y lo cierto es que la Guardia Civil ha actuado para impedir la comisión de unos actos de puro y simple terrorismo que, además, se pretendían coordinar con movilizaciones callejeras y acciones contra la convivencia ciudadana en las fechas previstas para la notificación de la sentencia del «procés», que en estos momentos redacta el Tribunal Supremo y que, como no puede ser de otra forma, tendrá que ser acatada, cualquiera que sea su contenido. Pero, hay que insistir en ello, lo que no tiene parangón, es la reacción de las propias autoridades de la Generalitat, con su discurso sobre el Estado represor, cuando se habla de explosivos y de planes para hacerlos estallar.

Hasta el discurso de odio del presidente Torra debería tener un límite en el sentido común y en el mínimo principio de precaución. Porque lo que se demuestra es que el separatismo catalán persiste en su fuga de la realidad, inmune a los hechos. Como si de lo ocurrido en octubre de 2017, cuando las previsiones constitucionales se cumplieron, abortando, con la Ley y sólo desde la Ley, el golpe antidemocrático, no hubieran obtenido la menor experiencia. Aunque, por supuesto, los ciudadanos de Cataluña pueden felicitarse. Las Fuerzas de Seguridad velan para que la lacra del terrorismo no llegue a instalarse, por más llamamientos insensatos a la violencia que haga Torra.

Y los CDR apretaron
Cristina Losada Libertad Digital 24 Septiembre 2019

Los partidos separatistas y sus compañeros de viaje comunes no han dejado lugar a la duda. Lejos de acogerse a la prudencia ante la detención de nueve personas vinculadas a los CDR, sospechosas de planear atentados terroristas para las próximas semanas, salen en tromba a denunciar que la operación es un montaje para asociar el independentismo al terrorismo. "El movimiento independentista es pacífico y siempre lo será", clama el presidente de la Generalitat, Quim Torra. Si lo fuera, que no lo es, lo que hubiera hecho Torra es desmarcarse: desvincular de inmediato a su partido y a su Gobierno de unos individuos que almacenaban material que sirve para fabricar explosivos, probaban bombas de fabricación casera y disponían de planos de edificios públicos, como el de un cuartel de la Guardia Civil.

En ninguna parte se toman a la ligera datos como los expuestos, aunque sean sólo los iniciales y la operación siga en marcha. En ningún lugar del mundo democrático autoridades como un presidente regional, como diputados, alcaldes y concejales, se posicionan y manifiestan a favor de sospechosos de planear atentados y en contra de los jueces y la policía que los investigan y detienen. Conocemos las excepciones: los partidos que son brazo político de organizaciones terroristas, sus representantes y sus cómplices, esos sí. Esos sí denuncian las detenciones como "represión del Estado" y montan manifestaciones de protesta. Qué maldita coincidencia. Las primeras reacciones de los separatistas catalanes siguen un modelo que conocemos bien.

El caldo de cultivo para la aparición de grupos dispuestos a llevar la violencia al grado del terrorismo es conocido igualmente. Ese caldo de cultivo se ha ido espesando desde el 1-O hasta hoy. El separatismo ha levantado la bandera blanca –un pacifismo que presumen congénito, a pesar de los precedentes– como parapeto y salvoconducto para justificar y alentar actos de violencia de distinto tipo, incluida aquella colindante o concordante con el terrorismo de baja intensidad. No es cosa de enumerar, una vez más, todo cuanto han hecho los CDR que entra en esa categoría. La cuestión decisiva, en lo que al caldo de cultivo atañe, es que la dirección política separatista ha exculpado siempre cualquier acto de violencia, por la vía de negar que se tratara de violencia. Aunque su aliento no se ha limitado a dejar mal olor.

Torra llegó a la presidencia autonómica presentando como credencial la pertenencia de toda su familia, así lo dijo, a los CDR. Luego los animó a apretar: "Apretad, apretad, hacéis bien en apretar". Esto, los pacíficos congénitos dirán que es algo dicho con sentimiento. Pero es consentimiento. Consentía Torra, y con él el resto, los actos de violencia de esos comités de defensa de la república inexistente. Y cómo no, si en el imaginario de Torra los grandes héroes del independentismo, los que marcaron el camino, los pioneros, fueron tipos como los hermanos Badia y Daniel Cardona, todos dados a la violencia. Nada simbólica.

Aún hay héroes más recientes y no menos violentos. La consagración como dirigentes del movimiento independentista de Carles Sastre, condenado por el asesinato del industrial José María Bultó, y de Frederic Bentanachs, otro de los fundadores del Terra Lliure, es un símbolo, sí, pero un símbolo de exaltación de la violencia terrorista. Y con ambos se ha retratado, en actitud afectuosa y deferente, el presidente de la Generalitat. Claro que la querencia por los terroristas retirados, y en ningún caso arrepentidos, no es un rasgo personal y peculiar de Torra. Basta ver el cariño y la admiración que profesan a Arnaldo Otegi las masas independentistas. Otro pacifista de toda la vida.

A quién le puede extrañar que haya brotado, en este caldo de cultivo, un grupo como el que acaba de ser detenido. No sorprenderá a nadie. Y menos a los que escucharon los gritos a favor de Terra Lliure que sonaban en las protestas independentistas. Por si quedara alguna duda de que los partidos separatistas sabían lo que hacían al alentar a los radicales, su defensa cerrada de los sospechosos detenidos la despeja. Son familia.

El futuro catalán, el pasado vasco. Por Julio Ariza
Julio Ariza eltorotv.com 24 Septiembre 2019

A pesar de todas las teorías conspiratorias que está manejando en este momento el separatismo catalán, que hace ya mucho tiempo se convirtió en una especie de movimiento paranoico y alucinatorio; a pesar de que hay en este momento en Cataluña gente que cree que las detenciones por terrorismo de los CDR es una estrategia de la maldad estatal que solo busca criminalizar el nacionalismo y justificar una sentencia dura del Tribunal Supremo; a pesar de todas las excusas y de todos los mantras, lo que algunos veníamos advirtiendo desde hacía año, era cierto.

Cataluña, en los momentos claves de su historia, ha tenido siempre una expresión violenta, muy violenta, asesina. Ahí está el surgimiento del terrorismo en los últimos tramos de la revolución industrial, tan novelada; los crímenes desatados en Barcelona durante la revolución de 1934 y la Guerra Civil (una comunidad que recupera a Compayns padece algún tipo de derrame intelectual colectivo); el terrorismo de los muchachos aquellos de Terra Lliure que en 1977, en plena transición, a alimón con ETA, le colocaron una bomba en el pecho al joven Bultó, al que hicieron saltar por los aires. La Audiencia Nacional condenó a Carlos Sastre en 1985 (actual dirigente de la Organización intersindical independentista CSC) a 30 años de cárcel por su intervención en este asesinato, pero hoy en día aparece en TV3, la televisión del régimen separatista que Soraya no se atrevió a cerrar, presentado como “gran reserva del independentismo”. Podríamos seguir con los ejemplos.

El hecho es que la política catalana ha sido tomada por ellos. Ni flower power, ni movimiento alegre y confiado, ni alegría-alegría-alegría, ni qué alegría cuando me dijeron, a pesar de la triste pantomima del prior de Montserrat. Se han vuelto locos. Torra –que debería estar ya citado por la Audiencia Nacional- anima a los CDR a apretar, y éstos, que están en casa, aprietan. Resultado. Según la Guardia Civil (pocas bromas) los CDR estaban preparando un atentado contra una Casa Cuartel, iban a asaltar el Parlamento de Cataluña y a colocar explosivos, para lo cual se estaban valiendo de manuales yihadistas de fabricación de bombas. ¡Son tan pacifics, tan macos! Lo peor del separatismo se ha hecho con Cataluña y la lleva al epicentro de su peor historia.

La mecha ya está encendida. El agravio político-paranoico, asimilado. El odio, sembrado. La derrota del procés, a la vuelta de la esquina. Sus líderes, a punto de ser condenados.

No son «gent de pau», son terroristas alentados por la Generalitat de Cataluña
OKDIARIO 24 Septiembre 2019

La detención por parte de la Guardia Civil de nueve personas en Cataluña vinculadas con los denominados Comités de Defensa de la República (CDR), acusadas de preparar acciones violentas, incluyendo el uso de explosivos contra edificios del Estado, demuestra que el "brazo civil" del independentismo hace ya tiempo que había diseñado una estrategia terrorista para alcanzar sus objetivos secesionistas.

La operación ordenada por la Audiencia Nacional se ha llevado a cabo tras más de un año de investigación policial y ante la evidencia de que los detenidos planeaban actos terroristas ante el segundo aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre y la sentencia del juicio del ‘procés’ prevista para octubre.

El hecho de que en los registros se encontrara material para la fabricación de Goma 2 –la misma que empleaba ETA– y el plano de al menos un cuartel de la Guardia Civil en Cataluña, según confirman fuentes de la investigación, demuestra la verdadera naturaleza de los CDR.

No son meros agitadores que levantan barricadas incendiarias y practican la violencia callejera, sino que, alentados por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el entorno político independentista, su fin último pasaba por subvertir el orden constitucional atentando contra intereses del Estado. Conviene definirlos con propiedad para no distorsionar la realidad: no son radicales, porque, a tenor de lo manifestado por la Fiscalía, su intención era desatar el terror en niveles de alta intensidad.

El grado de impunidad con el que se mueven los CDR no habría sido posible sin la complacencia del poder político que ostenta el independentismo y sin la tibieza de la Policía autonómica, sujeta a las directrices políticas de los separatistas. Por decirlo de una manera muy clara, Torra no es que haya tolerado la estrategia de los Comités de Defensa de la República (CDR), sino que los ha alentado y potenciado.

Si alguien tenía alguna duda, tras las detenciones de ayer solo los cándidos o los mal intencionados seguirán creyendo que estamos ante un grupo de jóvenes rebeldes con pasamontañas dispuestos a incendiar la calle de tanto en tanto. Lo que preparaban eran atentados. Y la Generalitat los ha dejado actuar. No son "gent de pau". Son terroristas.

Si te dicen que caí
Salvador Sostres ABC 24 Septiembre 2019

Tanto en TV3 como en los demás medios del régimen se dio voz ayer a personajes del más turbio pelaje para presentar a los detenidos como víctimas de la España represiva, incluso suponiendo que las peores sospechas se confirmaran. Si se trata de independentistas no importa lo que hayan hecho: son los nuestros. Torra apoyó estas consideraciones en un deplorable tuit.

Un movimiento que siempre fue pueril, que descubrió el cínico engaño de sus líderes cuando ya era demasiado tarde y que ha sido derrotado por su propia inconsistencia mucho antes que por la maquinaria del Estado, que a lo sumo está actuando de sepulturero, cruzó ayer la última frontera de su vulgaridad. Como los palestinos, los independentistas no pierden ninguna oportunidad de perder una oportunidad, y en su desorientación y su impotencia por revertirla, en lugar de desmarcarse del terrorismo, crearon un contexto justificativo para abrazarlo. Nunca tuvieron la razón, ni la mayoría, ni una capacidad de sacrificio a la altura de su reto, pero las horas de propaganda que dedicó ayer la televisión pública a despreciar al juez instructor, y a ensalzar a los cabecillas de los más ignominiosos grupúsculos antisistema, dejó al independentismo sin el hipócrita relato de las sonrisas.

La comprensión con la violencia no es nueva en Cataluña -desde Terra Lliure hasta los 50.000 votos que obtuvo Batasuna en las europeas de 1987, pasando por la entrevista de Carod con Ternera en Perpiñán-, ni la dificultad para distinguir entre víctimas y verdugos. «Ustedes que pueden, dialoguen», Gemma Nierga lo dijo, en la manifestación contra el asesinato de Ernest Lluch, creando el momento de mayor humillación que hasta entonces había sufrido nuestra libertad y nuestra democracia.

Los CDR son violentos y es creíble que estuvieran preparando los explosivos. Torra dice que quiere paz y pide a los vándalos que «aprieten», lo mismo que exige democracia al Estado y, en cada cosa que hace, la insulta y la corrompe.

La imagen idílica que los independentistas tienen de sí mismos se rompe en el espejo de su realidad intimidatoria y golpista. La mayoría son demasiado cobardes para ser unos terroristas pero carecen de la dignidad para rechazar la violencia cuando creen que les beneficia. Dicho de otro modo: era imposible que sin estar moralmente destruida, Cataluña llegara a hacer este ridículo.

El rejón de Julio Ariza a Errejón
Julio Ariza eltororv.com 24 Septiembre 2019

Más allá de los porros iniciáticos con el amigo Pablo (ahora llamado, por cierto, el pardillo, por haber caído en el juego de trileros del hombre del Falcon); más allá del llanto por la muerte del padrecito Chávez, modelo de democracia auténtica, más allá de las tres comidas al día de camarada Maduro o de la turbia beca malagueña de este mozo burgués disfrazado de progre, en realidad lo que es Iñigo el del Rejón es un inmenso cursi. Atención a estas frases, que salen al azar, sin apenas esfuerzo. Para romper con el coleta, por ejemplo, dijo: “Estamos en tareas que dificultan la conciliación de los afectos”, qué bonito. O esta otra: «La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales”, ahí es nada. O esta: “A Chávez le debemos la recuperación de la política como un arte plebeyo y cotidiano”, ¡caray, que tío! O esta: “Venezuela no está sola, en el sur de Europa necesitamos mucho de ese cálido viento latinoamericano”. Ni el mismísimo Pablo Neruda, oiga.

Iñigo el del Rejón es además un impostado actor: yo le recuerdo ahora cogido de las manitas de Manuela Carmena, como caperucito rojo visitando a la abuelita, mirándola entrañable, tierno, cariñoso, comiendo magdalenas. Qué chico más majo. Y qué bueno. Y le recuerdo poniendo cara de interés y reafirmando repetidamente con la cabeza, en un gesto que ya casi es un tic, las sandeces de cualquier sacerdote del Catón progresista. Y le recuerdo enfatizando esa cara de chavalote feliz, abrazado a Pablete, pletórico, asaltando los cielos, lleno de futuro, el rojerío entero en el estrado, todos cantando canciones de la guerra y de los años setenta. ¿Setenta? ¡Setenta, sí setenta!

Vivan los aires de la izquierda renovada y fresca.

Un grupo de amiguetes de la facultad de políticas de la Complutense que anduvo al servicio de sátrapas venezolanos, de extraños iraníes, que frecuentaba herrikotabernas y se decía partidario de la autodeterminación de Euskadi, además de compartir el relato de la izquierda abertzale sobre la transición y la democracia española, todo muy negro, claro, un grupo de amiguetes se aprovechó de la crisis económica para subirse al carro de la farsa mediática y política española. Como son comunistas, conspiran entre sí, se pelean entre ellos, se traicionan, se mienten, se acuchillan (algo aprendieron Soraya y Cospedal de esas maneras). Como son comunistas, se han hecho de la nomenclatura en un pispás: Iglesias se ha hecho con esa formidable dacha de Galapagar con vistas al valle de los Caidos y entre él la compañera Montero se levantan un dineral, a más de coche oficial, escolta y garita de la Guardia Civil a la puerta del chalé (ya lo hemos conseguido, Pablo). Y Errejón se ha puesto al servicio electoral del PSOE para para hacerle la pinza al camarada y que le empiecen a invitar a los saraos. Otra manera de entrar en el establishment. Dos caminos distintos para subirse al carro de la farsa.
Suscríbete a nuestro nuevo canal

Ahora viene Iñigo el del Rejón, como en su día Pablo el de la coleta, sintiéndose aire fresco, renovador, jatorra, vendiéndonos la burra. Pero esa burra es la misma que la del colega, un pollino más visto que el tebeo. Uno y otro han basado su vida política en la mentira, la impostación, la deslealtad, la traición y la intriga. Maja gente. (Solo falta Rufián).

Guardia Civil y Policía relacionan a 130 mandos de los CDR con actividades terroristas
Carlos Cuesta okdiario 24 Septiembre 2019

La Guardia Civil y la Policía Nacional cuentan en estos momentos con un listado de hasta 130 mandos de los Comandos de Defensa de la República (CDR) con potencial terrorista. Se trata de los activistas y líderes de estas unidades violentas cuyo comportamiento ya ha sido analizado por ambos cuerpos policiales y han mostrado tener actividades, intenciones y capacidad para preparar mucho más que meras algaradas callejeras.

Los CDR se encuentran ya bajo supervisión ante la evidencia de que podrían estar preparando un golpe terrorista de cara al 1 de octubre –aniversario del referéndum ilegal de 2017– o tras la sentencia del Tribunal Supremo por el golpe de Estado separatista.

Tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional cuentan con una estimación inicial de hasta 3.000 personas implicadas en estos CDR. Además, de todo ese colectivo, los agentes policiales pertenecientes a las Fuerzas y Seguridad del Estado consideran que cerca de 300 son los auténticos cabecillas y líderes de las revueltas, así como ataques violentos organizados. Pero, también, a su vez, dentro de ese grupo de liderazgo, los seguimientos policiales han llegado a la conclusión de que un máximo de 130 radicales son los que podrían estar desarrollando o preparando en estos momentos ataques organizados calificados como actos terroristas.

Los dos cuerpos policiales, además, cuentan con evidencias de que, de cara al 1-O, pueden estar preparándose más actos terroristas con explosivos como el que ha sido descubierto este lunes. Hay que tener en cuenta, además, que los miembros detenidos de los CDR que preparaban un atentado con explosivos ya habían probado el poder destructivo de sus bombas en varias canteras abandonadas. Un acto preparatorio que los agentes no descartan que se hayan producido en más ocasiones.

Por el momento, la Guardia Civil ya se ha incautado de numerosas sustancias precursoras de explosivos en esta reciente detención. Se trata de cantidades significativas de ácido sulfúrico, parafina, polvo de aluminio, decapante de uso industrial y gasolina, tal y como adelantaba en exclusiva OKDIARIO.

Los nueve detenidos, que son miembros de los autodenominados CDR, disponían de “los precursores para fabricar los explosivos” para dicho atentado. Esto es, las sustancias base con las que se fabrican explosivos y que suelen ser de fácil acceso por su uso industrial o agrícola.

Desde el pasado mes de abril, la Unión Europea (UE) ha impuesto restricciones al comercio de estas sustancias para evitar que se usen con fines terroristas. Su objetivo principal, según la investigación en marcha bajo secreto de sumario, era hacer coincidir su golpe con el aniversario del 1-O y con la publicación de la sentencia del Supremo sobre el juicio a los golpistas presos.

Los CDR de Quim Torra y la prueba de la violencia germinal del independentismo
EDITORIAL ESdiario  24 Septiembre 2019

El comando desarticulado cuando tramaba atentados terroristas nace de la génesis misma de este independentismo: ilegalidad, coacción, ruptura de la convivencia y en definitiva violencia.

Parece un titular de otro sitio y otra época, pero ha ocurrido esta misma semana: la Guardia Civil ha desarticulado un comando preparado para cometer atentados terroristas, con percutores de explosivos y planos de instalaciones y cuarteles, teóricos objetivos de sus planes.

Pero esto no ha ocurrido ni en el País Vasco ni en el Belfast de los 90, sino en la Cataluña del siglo XXI. Y lleva la firma de los CDR, una recua de salvajes que, sin embargo, ha tenido la protección cuando no la promoción de las instituciones catalanas, comandadas por personajes y partidos que piensan igual que los nueve detenidos pero utilizan otros medios para lograr el mismo fin: la independencia a toda costa.

Porque a los CDR los ha mimado como nadie Quim Torra, presidente de la Generalitat, el mismo que hace solo un año les invitó a "apretar" y que este lunes, cuando se conoció la operación ordenada por un juez, se puso de su parte. Como el conjunto de los partidos secesionistas, por cierto.

Los CDR de Torra no son un hecho aislado, sino el clímax de una forma de entender la vida y la política que empobrece y denigra a Cataluña

En ese contexto de respaldo institucional, vergonzoso pero indiciario de la catadura del separatismo, conviene recordar la impunidad con que esos Comités de Defensa de la República han cortado autovías durante meses, levantado barricadas y prendido hogueras, paralizado el transporte público o, incluso, boicoteado manifestaciones pacíficas de ciudadanos constitucionalistas.

La violencia soberanista
¿Cómo no van preparar atentados quienes han gozado de tanto respaldo, de tanta impunidad e inclusive de tanto reconocimiento? Porque los CDR no son unos peligrosos delincuentes para el PdeCat, las CUP o Esquerra; sino los osados muchachos dispuestos a responder a la represión española hasta sus últimas consecuencias.

Pero ante todo son la prueba de que el soberanismo, en sí mismo, es un movimiento agresivo y violento. Porque violento es asaltar las instituciones, saltarse las leyes, romper la convivencia y estigmatizar al distinto, que son las tres características germinales del independentismo en Cataluña. Los CDR de Torra no son un hecho aislado, sino el clímax de una forma de entender la vida y la política que empobrece y denigra a Cataluña.

De Terra Lliure a los CDR: la violencia del secesionismo catalán
La banda terrorista dejó cinco muertos, de los que cuatro fueron militantes suyos
Daniel Tercero ABC 24 Septiembre 2019

Uno de los mitos recurrentes del independentismo catalán es que este movimiento «nunca ha tirado ni un papel al suelo», que es «democrático» y, sobre todo, es «pacífico». Ayer, poco después de que la Guardia Civil, por orden de la Audiencia Nacional, detuviera a nueve independentistas radicales acusados de terrorismo, entre otros delitos, los líderes políticos secesionistas repitieron estas premisas. Sin embargo, los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) —que nacieron, antes del 1-O, bajo el nombre inicial de Comités de Defensa del Referéndum— ponen en entredicho toda esta teoría, que olvida, además, la existencia de varios grupos terroristas en la historia reciente de Cataluña, como el Exèrcit Popular Català (Època) y Terra Lliure.

Aunque Terra Lliure se disolvió en 1995, antes, un gran número de militantes del grupo terrorista se integró en ERC. Así lo confirmó en el año 2006, en sede judicial, Xavier Vendrell, entonces secretario de Organización de ERC. Vendrell, precisamente, ha formado parte del llamado «estado mayor» durante todo el procés, en representación del partido que preside Oriol Junqueras, y cuya labor fue la de coordinar a los partidos en la línea estratégica del envite secesionista.

Terra Lliure dejó cinco muertos a lo largo de su historia (nació en 1978 y un año después integró a los militantes de Època, grupo terrorista nacido en 1970 ). De estos cinco, cuatro fueron de la propia banda. Sí dejó decenas de heridos, entre los que figuró, por ejemplo, Federico Jiménez Losantos. En total, aunque no hay datos concluyentes, la banda cometió unos doscientos atentados. En 1996 ya no quedaba ni un solo terrorista o colaborador de la banda criminal en las prisiones españolas.

Pese a la disolución de Terra Lliure, la violencia independentista, en diferentes grados y de forma puntual, siempre ha reaparecido en los momentos de máxima tensión política en Cataluña y los exdirigentes de la banda terrorista, así como los de su brazo político (Moviment de Defensa de la Terra, MDT), han encontrado cobijo en el establishment nacionalista.

A primeros de este mes, el expresidente autonómico catalán fugado de la Justicia, Carles Puigdemont, recibió en su domicilio de Waterloo (Bélgica) a Fredi Bentanachs, fundador de Terra Lliure y habitual en la organización de las manifestaciones independentistas de los últimos años. Bentanachs, diez días antes de la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona, el 21 de diciembre de 2018, pidió a la población —en un vídeo en su cuenta de Youtube— un «alzamiento de la república» y, a los protagonistas de la violencia, que «no sean ataques irracionales» y sí tengan «objetivos claros». Fredi estuvo varios años en prisión a inicios de los años ochenta por pertenecer a Terra Lliure. «No me arrepiento de nada de Terra Lliure», concluía en su vídeo de 2018.

Otro «reserva del independentismo» (como le presentaron en TV3) es Carles Sastre, terrorista de Època y Terra Lliure. Para la CUP es un «jefe» y ahora lidera el sindicato Intersindical-CSC, que convocó la huelga salvaje del 8-N de 2017. Sastre estuvo en la cárcel once años por el asesinato del empresario José María Bultó. Como Vendrell, Bentanachs o Sastre, la Cataluña nacionalista acoge a sus «reservas». Jaume Martínez Vendrell (Època) tiene una calle en su pueblo natal y Jordi Argelaguet (MDT) dirige el CIS catalán desde la llegada de Artur Mas.

Los Mossos no colaboraron con la Guardia Civil en la captura de los terroristas del CDR
Carlos Cuesta okdiario 24 Septiembre 2019

Los Mossos no han ayudado en la operación de detención del Comités de Defensa de la República (CDR) que preparaba un golpe terrorista con explosivos en Cataluña de cara al aniversario del 1 de octubre. Fuentes policiales han confirmado a OKDIARIO que toda la operación se ha desarrollado, desde el inicio hasta el final, exclusivamente con los medios y efectivos de la Guardia Civil.

Esas mismas fuentes destacan que investigaciones similares están siendo desarrolladas por unidades de la Policía Nacional. Pero añaden que, de nuevo, la colaboración en estos trabajos de los Mossos es inexistente. Los problemas a los que apuntan estas fuentes son de dos orígenes: el primero de ellos de carácter político y el segundo, meramente operativo.

El primero apunta a la escasa motivación política de los mandos de la policía autonómica catalana para actuar contra los CDR, convertidos ya en auténticos agentes de la movilización separatista en esta comunidad autónoma. “No existen órdenes, ni ganas de darlas, para actuar contra violentos que, en el fondo, comparten un mismo fin con buena parte de los políticos separatistas catalanes: la independencia de esta región española”, destaca una fuente policial conocedora de la situación.

El segundo de los problemas tiene mucho que ver con el primero pero no es idéntico. Y hace referencia a la falta de profesionalidad con la que se desarrolla, o más bien no se desarrollan, las labores investigadoras básicas en este tipo de asuntos. Porque, como apuntan estas fuentes, se ha desatendido durante tanto tiempo el seguimiento de los colectivos violentos dependiendo de su sesgo político, que en estos momentos es muy difícil realizar una buena investigación sobre sus actividades.

Por ello, operaciones como la desarrollada por la Guardia Civil en la que se ha detenido a nueve miembros de los autodenominados CDR con precursores para fabricar explosivos, es prácticamente imposible de realizar contando con los Mossos o, menos aún, impulsada por ellos mismos.

Hay que recordar que el objetivo principal de este CDR detenido, según la investigación en marcha bajo secreto de sumario, era hacer coincidir su golpe con el aniversario del 1-O y con la publicación de la sentencia del Supremo sobre el juicio a los golpistas presos.

La totalitaria propuesta de Bildu
Cayetano González Libertad Digital 24 Septiembre 2019

Bildu ha decidido retirar la propuesta que presentó el viernes en el Parlamento vasco para que éste hiciera un llamamiento a los líderes de los tres partidos constitucionalistas –PP, Ciudadanos y Vox– para que no participaran en los actos de sus partidos que pudieran tener lugar en el País Vasco durante la próxima campaña electoral.

Ante la polémica generada, y seguramente porque se ha dado cuenta de que estaba dando una baza electoral gratuita a los tres partidos vetados, Bildu –coalición en la que el mayor peso específico lo tiene Sortu, partido creado en 2011 por líderes de la izquierda abertzale que en sus estatutos fundacionales hace una referencia expresa al rechazo de la violencia, pero que siempre se ha negado a condenar de forma rotunda los crímenes de ETA– ha decidido retirarla, reconociendo que fue un error, no por el tufillo totalitario que desprendía, sino "por el contexto elegido y por la falta de claridad de la iniciativa". Además, añadía que su objetivo nunca había sido "poner en entredicho el derecho a la participación política en nuestro pueblo".

Hace falta tener una gran carga de inmoralidad para hablar ahora del derecho a la participación política, cuando en el pasado los antecesores de Sortu no condenaron –Eusko Alkartasuna y la antigua Izquierda Unida, ahora Alternatiba, integrados en Bildu, sí lo hicieron, al igual que Aralar– ninguno de los asesinatos de ETA, incluidos los de los concejales o cargos públicos de PP, PSE, AP, UPN y UCD.

Todos aquellos que sostienen que ETA ha sido derrotada tienen aquí una prueba más de que no es exactamente así. Puede haber sido derrotada la ETA de los comandos terroristas, pero no la ETA política y social que está tan incrustada en la sociedad vasca. Se tardará muchos años en curar y restañar las graves heridas que el terrorismo ha causado, en términos morales y éticos, a esa sociedad.

Con su propuesta, Bildu ha escupido en la cara a los 163.637 ciudadanos que el 28 de abril votaron al PP, a Ciudadanos y a Vox en el País Vasco. Y como es de suponer que ese veto lo querrían extender también a Navarra, a esa cifra habría que sumar los 125.390 navarros que votaron a Navarra Suma (coalición formada por UPN, PP y Ciudadanos) y a Vox.

En la propuesta de Bildu ahora retirada llamaba la atención que no había ninguna referencia, y por supuesto ningún veto, al PSOE. ¿Por qué? Baste recordar la foto de la secretaria general del PSE, Idoia Mendía, en la última Navidad brindando con Arnaldo Otegui; o la comida de hace un año en un caserío guipuzcoano entre Zapatero, presidente que impulsó desde la Moncloa e incluso antes de llegar al poder un proceso de negociación política con ETA, y el propio Otegui; o la entrevista que TVE le hizo a este individuo hace unos meses; o el trato y el tono afable con el que Sánchez se dirigió a los diputados de Bildu en el Congreso durante el debate de su fallida investidura. O recordemos, en fin, el apoyo prestado por Bildu en Navarra y aceptado por el PSOE para que María Chivite se convirtiera en presidenta de la Comunidad Foral.

Con el sólo recuerdo de estos hechos se podrá encontrar la explicación de por qué Bildu no incluía a los líderes del PSOE en su veto, algo que, en condiciones normales, debería producir bochorno a los dirigentes socialistas, incluidos esos barones tan españoles ellos cuando hay elecciones, como Fernández Vara o García Page. Pero con el actual PSOE hay que perder toda esperanza. El afán de poder se ha impuesto claramente al mantenimiento y la defensa de unos principios que en otros momentos sí ha tenido el PSOE. Bildu no es un buen compañero de viaje en ningún lugar. De momento, los socialistas lo han elegido en Navarra, y habrá que ver si en un futuro en algún sitio más.

Comunidad Foral de Navarra
Nueva cesión a Bildu: el PSOE recula y no prohibirá la ikurriña en los ayuntamientos de Navarra
El PSOE gobernará Navarra con los que acusaba de «aplicar la vieja agenda del nacionalismo vasco»
Agustín de Grado okdiario 24 Septiembre 2019

La mayoría que el PSOE tiene en el Parlamento de Navarra junto a los nacionalistas de Geroa Bai, ultraizquierda de Podemos y Ezkerra y los proetarras de Bildu tumbará la proposición de Navarra Suma para aprobar una Ley de Símbolos que prohíba la ikurriña en los ayuntamientos navarros. La Mesa ha emitido este lunes informes contrarios a la iniciativa de la formación constitucionalistas que integran UPN, PP y Ciudadanos.

El gesto de los socialistas con sus socios partidarios de la euskaldunización de la Comunidad Foral no es baladí. La Ley de Símbolos que vetaba la exhibición de la bandera del País Vasco en los edificios oficiales de Navarra fue derogada en 2017 por los partidos que ahora han convertido en presidenta a la socialista María Chivite: Geroa Bai, Podemos, Ezkerra y Bildu, entonces todos hermanados bajo el Gobierno de la nacionalista Uxue Barkos.

La posición del PSOE contrasta con la que ha venido defendiendo hasta las elecciones del pasado 26 de mayo. Los socialistas se opusieron a la derogación de la ley, junto a UPN y el PP, las otras dos formaciones constitucionalistas de la Cámara foral. Y en su programa electoral, el PSN-PSOE incluía el compromiso de impulsar una ley que "dignifique" los símbolos propios "frente a la dejación del Gobierno nacionalista de Navarra".

La promesa electoral era tajante: "Mantendremos un compromiso inequívoco con los símbolos de la Comunidad Foral, impulsando de nuevo una normativa que los dignifique frente a la dejación del Gobierno nacionalista de Navarra".

Ahora, meses después, la socialista Chivite es presidenta gracias a los votos (y la abstención) de quienes formaban ese Ejecutivo al que criticaban. Y con ellos alcanzó un acuerdo de investidura en el que desapareció el compromiso para impulsar la norma prometida.

PSOE Navarra
El programa del PSN-PSOE y el acuerdo alcanzado para la investidura de Chivite
Así, este lunes, el portavoz de los socialistas, Ramón Alzórriz, ha tenido que hacer auténticos equilibrios para, donde antes el PSOE defendía la necesidad de una ley que dignificara los símbolos "frente a la dejación" que hicieron sus socios en el pasado, explicar que ahora "hace falta un mayor consenso, una negociación y un dialogo entre diferentes para que haya mayor estabilidad en torno a estas cuestiones".

El cambio de criterio ha sido denunciado como "una cesión enorme" de los socialistas al nacionalismo por el líder de Navarra Suma. "Son ejemplos evidentes de la incoherencia manifiesta del PSN y dejan a las claras que por el sillón se está renunciando a los principios, a los valores y a la ideología", ha asegurado Javier Esparza.

Donde dije digo…
La derogación de la ley que impedía a la ikurriña ondear en los edificios oficiales de Navarra fue justificada por los hoy aliados del PSOE con el argumento de que "el camino de la exclusión y la prohibición" conducía a "una espiral de enfrentamiento y restricción en el empleo de símbolos mayoritariamente aceptados por distintas entidades locales", según puede leerse en la exposición de motivos de la ley derogatoria.

Chivite, entonces en la oposición, afirmó que la derogación era un asunto "prioritario para el proyecto nacionalista vasco", que facilitaba su avance en Navarra bajo el trípode "lengua, bandera y territorio" y que lo único que conseguía era "separar a los navarros".

Tres años y medio después, Chivite es presidenta de la Comunidad Foral es presidenta gracias al respaldo de aquellos a los que acusó de estar ejecutando en Navarra el proyecto nacionalista vasco. O, como denunció el PSOE en su programa electoral, "la vieja agenda del nacionalismo vasco.


 


Recortes de Prensa   Página Inicial