AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 25  Septiembre 2019

Jodidos locos
Miguel Ángel Belloso. vozpopuli  25 Septiembre 2019

Algunas decisiones de Sánchez están produciendo ya efectos letales en nuestra economía. Ni un reproche, ni una crítica

Uno de los mayores éxitos de la propaganda socialista durante la época de Rajoy fue sellar en el imaginario público la idea de que el país había sido sometido a unos recortes brutales y a una austeridad intolerable. Todavía sigue hablando de ello a estas alturas la vicepresidenta Calvo, cuya indigencia intelectual la hace esencialmente corrosiva. Pero como suele ser frecuente, los hechos revelan la falacia.

España es el estado de la Unión con el déficit público más alto, y el único que debe recurrir a más deuda para financiar la del pasado. La causa es que, durante la etapa del exministro Montoro, el gasto social siguió manteniendo su peso sobre el PIB de forma permanente. A Montoro, andaluz de Jaén, no le daba lecciones de socialismo nadie, y por eso se ocupó a fondo de que el sufrimiento para enderezar la economía comatosa que había dejado Zapatero fuera el menor posible.

Pero las plañideras de la izquierda y el coro mediático que las acompaña consiguieron convencer a la opinión pública de que se había sufrido una masacre y un recorte de derechos insoportable, y de eso todavía viven. De manera que las políticas puestas en marcha por el presidente Sánchez tras la moción de censura se dirigieron a reparar aquel presunto crimen.

Una de ellas fue la colosal subida de un 22% del salario mínimo. Se adujo al respecto las diferencias que nos separaban de Europa, y la necesidad de que los trabajadores recuperasen poder adquisitivo, que vendría muy bien para impulsar la demanda interna. Lo cierto, sin embargo, es que la demanda interna ya estaba siendo pujante, gracias a los puestos de trabajo creados por la reforma laboral, que las exportaciones se han comportado hasta ahora fastuosamente gracias a la devaluación de los precios y de los salarios que produjo la citada reforma, y que el país estaba registrando unas notorias ganancias de productividad.

Pero la izquierda siempre tiene un argumento poderoso para malversar la realidad y justificar su razón de ser, que es el combate contra lo que llaman la hegemonía neoliberal. Este fue que la recuperación no estaba llegando a todos; más aún, que las desigualdades habían aumentado y que la pobreza, sobre todo la pobreza infantil, estaba creciendo. Nada de esto, ni era ni es cierto, pero da igual. Lo que cuenta en estos tiempos que vivimos es la eficacia del ejercicio de la posverdad, es decir, la pericia y la capacidad de los agentes políticos de hacer pasar por hechos incontrovertibles lo que sólo son bulos, repetidos, eso sí, con una perseverancia granítica.

Manipulación de la izquierda
Aunque en estos momentos España es el país que continúa registrando el mayor crecimiento de la eurozona, está, paradójicamente, en peores condiciones de afrontar una eventual recesión que Grecia, Irlanda o Portugal. Y cito estos tres estados porque, si están mejor que nosotros, comparativamente hablando, es porque los tres fueron rescatados por la Unión Europea, y por tanto tuvieron que sufrir, en esta ocasión con sus atroces consecuencias temporales, las condiciones draconianas impuestas por los ‘hombres de negro’, al punto que ahora gozan de unas economías más sanas y menos atenazadas por el apalancamiento que la española.

Cuando a veces se escribe en nuestro país sobre el milagro portugués, hay que aclarar que éste nace exclusivamente de la intervención de las autoridades comunitarias y de las rigurosas medidas exigidas como contrapartida a regar Portugal del dinero público que necesitaba a fin de no quebrar e infectar gravemente de paso la vida del euro. Por eso estas tres economías tienen superávit primario -si se descuenta el pago de los intereses de la deuda pública- mientras España sólo prevé alcanzarlo este año, algo que se presenta cada vez más difícil dada la evolución de la economía internacional.

La conclusión es que Rajoy fue realmente un héroe al resistir y evitar la intervención de nuestra economía -exceptuando las ayudas recibidas por el sector financiero-, pues de lo contrario los españoles habrían padecido lo que es un ajuste genuino y severo de sus condiciones de vida; pero también que la obscena manipulación de la izquierda le ha hurtado cualquier mérito al respecto. Al contrario, pasará a la pequeña historia que fabrican los mezquinos que pueblan la nación como el protagonista del mayor ‘austericidio’ jamás cometido, y Montoro como un patán sin escrúpulos.

Recuerdo estas evidencias porque ahoya ya tenemos datos de sobra como para temer los nocivos efectos que tendrá la subida del salario mínimo del 22% decretada en su día por el presidente por accidente Sánchez a fin de reparar la presunta injusticia retributiva. De momento los costes laborales se han disparado un 2,4% en el segundo trimestre del año, impulsados también por el inconveniente aumento de las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social.

Tal grado de velocidad es muy superior al del resto de los países de la UE, y la clave de las enormes ganancias de competitividad de la economía española durante los años de Rajoy fue precisamente esa: que nuestros costes laborales crecían sensiblemente menos que los de nuestros competidores, o que no crecían, o que incluso bajaban. Por eso la subida del salario mínimo al margen de cualquier vínculo con la productividad está destinada a socavar el crecimiento y a provocar desempleo a medio plazo, sobre todo entre los jóvenes y los trabajadores con menor cualificación a los que se pretende falsamente proteger.

Nada de lo escrito parece conmover a los socialistas de Sánchez, que aspiran a ganar más diputados en las próximas elecciones con ocurrencias parecidas a las que nos han impedido reducir el déficit público y sanear la economía como han hecho la maldita Grecia, Irlanda y Portugal, o sea engañando a los votantes haciéndoles creer que hay margen para aumentar el gasto social descuidando la obligación de mimar la productividad y la competitividad del sistema. Sánchez y los corifeos mediáticos que lo han apoyado y lo apoyarán en la próxima campaña electoral en pos de restaurar la justicia social en el sentido más peronista del término -recuerden la expresión de Evita: allí donde hay una necesidad nace un derecho-, están jodidamente locos.

¿Que se creían ustedes?
Miquel Giménez. vozpopuli  25 Septiembre 2019

Eso se preguntaba Juan Carlos Girauta, a propósito de las detenciones de miembros del CDR

Se acabaron los tiempos de mirar hacia otro lado, de fingir que nadie sabe nada, de poner carita de circunstancias cuando se acosa a un no separatista. Porque todos esos progres de salón son tanto o más culpables que los nacional separatistas de lo que pasa en Cataluña. Son ellos quienes han blanqueado el sepulcro supremacista y violento en el que pretenden meternos a la mayoría de catalanes que no comulgamos con su fanatismo racista y, ahora tenemos la última prueba, violento.

Son los socialistas, tan equidistantes, tan buenistas; son los podemitas, neocomunistas de cargo y coche oficial, siempre dispuestos a apoyar al separatismo antes que actuar en defensa de la clase trabajadora; son los periodistas, intelectuales y artistas adictos al régimen, que sostienen en una mano el bolígrafo para firmar manifiestos infames mientras que con la otra reciben subvenciones jugosas; son los empresarios que callaron como unos muertos mientras el monstruo crecía y crecía. Es la sociedad catalana que no creía que la revolta de els somriures acabaría en un sórdido taller, repleto de elementos para fabricar explosivos que no tienen otra finalidad que la de causar muerte y terror.

¿Qué se creían ustedes? ¿Qué mantener a incendiarios en TV3 o en Cataluña Radio salía gratis y no iba a tener consecuencias? ¿Qué tolerar a cargos públicos su desobediencia y su golpismo contumaz no acabaría por pasar factura? ¿Qué pactar con ellos en instituciones o prometerles indultos y referéndums los amansaría? ¿De verdad se lo creyeron? ¿Creyeron que existían dos separatismos, uno bueno y otro malo? A juzgar por como todos, absolutamente todos, han respondido de manera unánime a las detenciones, acusando al estado de inventárselo todo y de perseguir de manera fascista e implacable a unos pobres angelitos, nadie entre ellos puede tener ya la menor excusa.

Defender a los presuntos terroristas es repetir lo que ya vimos, por desgracia, durante décadas en el País Vasco. Es banalizar al mal como hacía Arzalluz con ETA, justificando a quienes buscan la eliminación de cualquier forma de disidencia, recurriendo a todos los métodos. Es defender a un Puigdemont que llama a la insurrección desde su cómoda casita de Waterloo o a Borrás, que acude a las manifestaciones con un bolso de Armani, que, quien lo tiene, lo gasta. Es defender a los de siempre, a los que manejan el cotarro. ¿Qué se creían ustedes? ¿Qué todo se arreglaba con el famoso y asqueroso talante? Grave error. A la que rascas, los admiradores de Otegi se despeñan por la misma senda que él. Ya va siendo hora de que las cosas se digan alto y claro: Cataluña está en manos de unos golpistas peligrosos que no van a dejar de insistir en su locura y recurrirán a lo que sea con tal de conseguir sus fines. Si el estado no hace nada, si los partidos nacionales no se ponen las pilas, si no se les corta las alas a esos violentos –que cada día lo serán más-, acabaremos lamentando la sangre que se va a verter por las calles de mi tierra.

Cuando esto suceda, y Dios quiera que no pase nunca, que no nos digan que se solidarizan con las víctimas o que parece mentira a que extremos se ha llegado. Ustedes, políticos de un rojo pálido vergonzante y vergonzoso, serán tan responsables como quienes siembren de crímenes Cataluña. Por ese camino vamos si no se aplica la ley. ¿O que se creían ustedes?

De la concordia al electoralismo
Editorial El Mundo 25 Septiembre 2019

El Tribunal Supremo decidió ayer por unanimidad avalar la exhumación de los restos mortales de Francisco Franco. Su cuerpo saldrá de la basílica del Valle de los Caídos pero tampoco podrá ser enterrado en la sepultura familiar de la catedral de La Almudena, como pretendían sus allegados, cuyo recurso ha sido desestimado. De este modo, la Justicia da cauce legal al mandato parlamentario que instaba al Ejecutivo a sacar el cadáver del dictador de Cuelgamuros, donde ha permanecido desde 1975. Un juzgado de lo contencioso-administrativo mantiene suspendida la licencia urbanística alegando razones de seguridad, y la familia pretende pedir la suspensión cautelar al Tribunal Constitucional mediante recurso de amparo; pero resulta inimaginable que el TC entre en conflicto con el Supremo, a cuyo criterio deberá también someterse el juez de lo contencioso.

La unanimidad judicial y la mayoría política vienen así a culminar un tortuoso proceso que debería haberse desarrollado de otra manera. Aunque fue en tiempos de Rajoy cuando se aprobó la iniciativa que instaba a la exhumación, ha sido el Gobierno de Sánchez el que ha hecho bandera de un asunto cuya delicada naturaleza habría requerido una sensibilidad especial. Es una lástima que una medida que aconsejaba el máximo consenso -tal fue el criterio de la comisión de expertos- quedara subordinada a una estrategia de confrontación partidista. El choque con la familia también podría haberse evitado explorando un acuerdo de buena fe. Pero se impuso el propósito propagandístico de un Gobierno débil que, desde la moción de censura, se ha caracterizado por tratar de disfrazar la ausencia de gestión mediante la exacerbación de la guerra cultural. Incluyendo la ficción de una pugna en diferido entre franquistas y antifranquistas, vieja trampa que la izquierda tiende a la derecha y en la que caen las voces excéntricas de Vox. En cuanto a la abstención de PP y Cs, cabe recordar que era un modo de protestar contra la fórmula de decretazo elegida por Sánchez, no contra el fin de la iniciativa.

Los españoles gozan hoy de una democracia que figura entre las de mayor calidad del mundo. La concordia fue posible en 1978, y su vigencia no depende en absoluto del lugar donde reposen los huesos de Franco. Hay que aplaudir las medidas que el Estado disponga para reparar la memoria de las víctimas del franquismo, desde resolver los indignos enterramientos en cunetas hasta reconocer que un mausoleo en teoría erigido a los caídos no debe albergar los restos del máximo responsable del régimen totalitario que siguió al fratricidio. Pero, entristece saber que, cuando los manuales de historia registren este episodio, no podrán contar que la exhumación del dictador se llevó a cabo con la misma altura de miras y espíritu de reconciliación que, 40 años atrás, presidió la transición a la democracia. Ya solo parece importar el electoralismo.

¿ Una democracia entre las de mayor calidad del mundo ¿
Nota del Editor 25 Septiembre 2019

Eso de las voces excéntricas de Vox suena a intento de hundir la verdad, la razzón, los pirncipìos morales y éticos. Y como ciudadano de cuarta clase, puede decir que esto que llaman democracia en un tinglado para tomarnos el pelo, un insulto a la inteligencia. Y encima tenemos que sufragar los dispendios y disparates del Dr cum fraude.

Un tribunal infame en una democracia fallida /Dilema de VOX
Pío Moa gaceta.es 25 Septiembre 2019

Decía hace tiempo que la última barrera institucional frente al ataque sistemático a la democracia y a España (y de paso a la monarquía y a la Iglesia), era el poder judicial o parte de él. Esa última barrera ha caído con la infamia de un Tribunal Supremo que representa todo lo contrario de la justicia y la independencia, avalando la profanación de una tumba, y precisamente la del estadista mayor que ha tenido España en siglos. Un tribunal sencillamente infame, a las órdenes de un Doctor fraudulento que encabeza hoy al partido más corrupto y totalitario. Es natural que el Doctor y su gobierno a tono odien a Franco hasta el extremo de querer profanar sus restos. Ellos se identifican abierta y descaradamente con el conglomerado de totalitarios, chekistas y separatistas a quienes Franco derrotó. Se sienten solidarios de la orgía de «canallería y estupidez» que denunciaba Gregorio Marañón, asentada en el «Himalaya de falsedades» que denunciaba Besteiro. «Eso» ha vuelto hoy a desgobernar España. Con el culpable silencio de sus víctimas más inmediatas, la monarquía y la Iglesia. También de los que se llaman demócratas y no entienden de democracia más que el corrupto reparto de cargos y dineros. Pero los demócratas y los que amamos la verdad y a España no seguiremos esa vía de colaboración con el delito. Ellos creen que tienen la partida ganada, pero se equivocan. Como siempre.

La profanación planeada de la tumba sería un paso más para ilegitimar a la monarquía (traída por Franco), humillar a la Iglesia (salvada del exterminio por Franco) y progresar en el totalitarismo de la ley de memoria histórica, amenazando y persiguiendo a quienes defendemos la verdad del pasado, pues no tienen otro modo de mantener el «Himalaya de falsedades» acorde con el miserable historial de PSOE y separatistas.

Pero la indecencia de unos partidos de izquierda y antiespañoles que no han aprendido nada del pasado, es solo una de las raíces del problema. La otra está en ese magma derechista llamado vagamente democracia cristiana posconciliar, de la UCD al PP (aunque no se presentaran directamente como democristianos). Sus políticos tenían la obligación, desde el principio, de saber claramente quiénes eran los partidos y políticos que iban a tener voz y poder en la democracia, y hacerles aprender de su propio pasado. No tenían que haberles pasado una sola mentira ni una sola demagogia sobre la historia reciente. Hicieron todo lo contrario, desde financiarles y facilitarles sus chanchullos con silencio cómplice hasta marginar cualquier resistencia a sus desafueros. En parte era natural. UCD y PP compartían la misma ideología básica que los separatistas vascos y catalanes, se sentían hermanados con ellos, tal como el PSOE sentía un hermanamiento profundo con la también socialista ETA. Estos juegos de solidaridades ideológicas profundas han funcionado, y mucho, para socavar primero y anular después la abrumadora decisión popular de 1976, que acordó el paso a la democracia DESDE el franquismo, desde sus magníficos logros históricos, y no contra ellos, como querían los llamados rupturistas. Y estos por fin lograron imponerse con Zapatero y desde entonces no han cesado de corromper la democracia y perjudicar a España. Hubo también en 1976 unas derechas que se decían franquistas sin entender el significado histórico del franquismo, y que atacaban la democracia por el recuerdo temeroso del Frente Popular, sin entender tampoco la decisión del pueblo español y la necesidad de jugar en las nuevas circunstancias. Así abandonaban la poderosa bandera de la democracia en manos de quienes la alzaban siendo realmente los peores enemigos de ella, y condenándose de ese modo a un aislamiento, fragmentación e inoperancia progresivos.

Hay otro elemento a considerar para entender la infamia de la derecha tipo PP. La democracia cristiana era y es, con ese u otro nombre, un movimiento internacional, con especial incidencia en Italia y Alemania, los países derrotados en la II Guerra Mundial. Por ello sentían forzosamente una dependencia psicológica directa de Usa e indirecta de la Unión Soviética. Y esa actitud la aplicaron también a España, que había permanecido neutral, se había reconstruido con sus propias fuerzas y había derrotado un criminal aislamiento decretado, casualmente, por los vencedores en una guerra que no fue española, es decir, por un conglomerado de comunistas, democracias y tiranías varias. De un modo u otros, los gobiernos de los países de Europa occidental, que tan fácilmente habían cedido y tanto habían colaborado con los nazis, parecían sentir la necesidad de que España acompañase a los vencidos. El PSOE había intentado prolongar a toda costa nuestra guerra civil para enlazarla con la mucho más brutal europea, y siempre han lamentado la neutralidad de España, porque sus sórdidos intereses de partido siempre han pesado en él más que cualesquiera sacrificios y miseria de los españoles. En cuanto a la democracia cristiana española, su dependencia psicológica y política de la europea le obligó a camuflar vergonzantemente el pasado de sus políticos que tanto habían prosperado en el franquismo y dentro de su aparato estatal, y finalmente a condenarlo, siguiendo a los desvergonzados «demócratas»de izquierda y separatista.

Y aquí estamos ahora, en pleno golpe de estado permanente en Cataluña, en la desmoralización y podredumbre de las instituciones, empezando por el poder judicial, con cuadrillas de golfos que se dicen representantes del pueblo español para entregar su soberanía, fomentar el aborto, el islam, el multiculturalismo, la inmigración salvaje, atacar a la familia o imponer leyes totalitarias, amenazando a quienes defendemos la verdad de la historia y la democracia. A esto hemos llegado, y a esto hemos de oponer toda la resistencia necesaria para derrotarlos.

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Lo único nuevo y significativo en el panorama político español es VOX. Y dentro de ello, su relación con el PP. El PP ha sido bastante peor que el PSOE, porque llevaba a cabo la misma política y de paso neutralizaba cualquier alternativa. Ningún partido puso más empeño que el PP en sepultar a VOX bajo una losa de silencio (mientras promovía, con maquiavelismo aldeano, a Podemos), y lo consiguió en gran medida durante años. Una vez rota la losa, el PP ha debido cambiar de táctica: ahora trata de fagocitar al nuevo movimiento fingiendo un patriotismo y amor a la libertad que jamás ha tenido. El PSOE está llevando, de otro modo, una política similar con Podemas, podemizándose para recuperar sus votos.

Por lo que se refiere a VOX, si no acierta a diferenciarse netamente del PP, será absorbido o neutralizado. Es necesario señalar que, sí, echar al Doctor es un objetivo importante, pero el Doctor no es el único enemigo de España y la democracia. Lo ha sido aún más el PP, por lo ya dicho, y puede perfectamente volver a serlo si consigue hacer caer a VOX en trampas grotescas como lo de «España suma». La España del PP siempre ha sumado con el PSOE y los separatistas, repartiéndose con ellos los dineros y los cargos. Y aspira a volver a aquella situación, para los «centristas» casi paradisiaca.

VOX puede ser la alternativa real. Y debe serlo, por interés del país.

Franco como coartada y la doble moral de la izquierda
OKDIARIO 25 Septiembre 2019

El Tribunal Supremo ha avalado la decisión del Gobierno de exhumar los restos de Francisco Franco y trasladarlos para su posterior inhumación a otro lugar distinto de la cripta de la madrileña catedral de La Almudena. A la espera de conocer los argumentos de la sentencia, que OKDIARIO respeta, como no podía ser de otra manera, cabe preguntarse si los magistrados entrarán a valorar, cuando el contenido del fallo se haga público, el derecho que asiste a cualquier familia a decidir el lugar donde dar sepultura a sus muertos.

Será interesante comprobar cómo el Supremo aborda un asunto tan delicado como éste, porque con independencia de la repercusión política y la rentabilidad electoral que el Gobierno tratará de obtener tras el pronunciamiento del tribunal, están en juego derechos tan fundamentales como el de la intimidad. Lo conveniente, en todo caso, sería que Gobierno y familia llegaran a un acuerdo aceptable por ambas partes, porque es obvio que el derecho a una "sepultura digna", como señaló Carmen Calvo, pasa indefectiblemente por escuchar el criterio de los descendientes del dictador.

Si se acepta que los restos de Francisco Franco no podían estar en un "mausoleo de Estado" -expresión también de Carmen Calvo-, cuesta mucho entender que figuras como Santiago Carrillo, Dolores Ibarruri "La Pasionaria", Lluís Companys o Largo Caballero, de cuya actividad criminal hay pruebas sobradas, disfruten de calles a modo de homenaje.

La Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de Zapatero-inexplicablemente no derogada cuando el PP contaba con mayoría absoluta- no buscaba la justicia, sino que fue una revancha con efectos retroactivos. La izquierda hizo una interpretación sectaria de la historia para que muchos de sus referentes ideológicos alcanzaran la condición de defensores de la libertad pese a que tenían las manos manchadas de sangre.

Sánchez utilizará la sentencia del Supremo como baza electoral, pero la memoria de millones de españoles es inalienable. Franco fue un dictador, no cabe duda. Y si tiene que ser exhumado del Valle de los Caídos, los nombres de los anteriormente citados tendrían, uno a uno, que ser retirados del callejero. Por una elemental cuestión de dignidad y justicia.

Fin a la coartada de Sánchez con Franco
Editorial ABC 25 Septiembre 2019

La decisión del Tribunal Supremo de autorizar la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos ha sido unánime. El Gobierno de Pedro Sánchez creó una normativa ad hoc para poder cumplir con su promesa, y ahora el criterio del Alto Tribunal -a la espera de lo que puedan dictaminar el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Estrasburgo, si se da el caso- tendrá que ser ejecutado. Incluso, el Gobierno ya ha anunciado que lo hará con celeridad para no interferir en la campaña electoral. Los criterios favorables o contrarios a la exhumación ya sobran, en la medida en que existe una resolución judicial que debe respetarse y que es de obligado cumplimiento y acatamiento. El caso entra en una nueva fase en la que pretender perpetuar una discusión ideológica sobre la justicia o injusticia sentimental de la decisión carece ya de mucho sentido. El PSOE, y con él la izquierda en bloque, han utilizado la memoria histórica a capricho, con un criterio de sectarismo muy señalado y con intereses puramente electorales. Se trataba de resucitar el guerracivilismo como coartada para abordar algo que no era una prioridad social.

Importaban más la vendetta emocional, el revanchismo tardío y la fractura de la sociedad con un argumento divisor que la pura legitimidad administrativa de una decisión política. Pedro Sánchez ha impuesto su criterio, pero ahora debe dejar de seguir sosteniendo a Francisco Franco, fallecido hace 45 años, como el principal problema de nuestra sociedad, como una deuda de la democracia o como un lastre para la convivencia. Hace mucho que España superó todo lo que Pedro Sánchez ha querido resucitar por interés propio.

El circo llega a Nueva York
Juan Ángel Soto okdiario 25 Septiembre 2019

Pedro Sánchez anunció ayer en Nueva York que España destinará 150 millones de euros al Fondo Verde del Clima, con el objetivo de combatir el cambio climático y ayudar a los países en vías de desarrollo a que “el crecimiento y el desarrollo sean compatibles con el clima”. Resulta curioso que Sánchez confíe en que la ayuda económica vaya a promover y compaginar ambos esfuerzos, cuando la experiencia y la investigación empírica demuestran que la contribución directa ni tan siquiera sirve para lo primero. Pero este no es el punto relevante, sino la actuación en sí misma, que más que poder atribuirse a una profunda ignorancia en torno a la ayuda al desarrollo, se trata de la última representación teatral (devenida ya hace tiempo en circo de tres carpas) de una obra con fines puramente propagandísticos.

Como parte de esta pantomima, Sánchez también aprovechó para señalar que esos 150 millones constituían la aportación que se puede hacer en un momento como el actual, con un Presupuesto prorrogado; pulla dirigida a quienes se resisten a que viva en La Moncloa más allá de lo imprescindible. En efecto, para los que abogamos por un Estado más reducido, esta última maniobra confirma que, en ocasiones, cuanto más limitado se encuentre el Ejecutivo en sus actuaciones —y disposiciones de gasto—, mejor.

En el marco de la misma Cumbre de Acción Climática, Greta Thunberg increpaba ayer a los líderes mundiales, tildándolos de irresponsables y reivindicando que ella “debería estar en la escuela y que le habían robado su niñez y sus sueños”. Mucho me temo que los únicos que le han arrebatado la infancia fueron sus padres al entregarla como cabeza de cartel de la causa medioambientalista, tejida por lobbies corporativos e ideologías neomarxistas —nótese la ironía en la contradicción.

Sin embargo, sí nos hallamos en posición de afirmar que Sánchez, en cada función de ese circo, en cada explosión de fuegos artificiales, sí que nos está robando a los españoles posibilidades de resistencia y de posterior recuperación ante la inminente crisis. Una recesión que se ve más cerca a tenor de la revisión que ha hecho hoy el Banco de España, en la que ha bajado en un 20% la previsión de crecimiento para 2019 —2% frente al 2,4% de la revisión del mes de junio.

En la campaña electoral de 2008, el negacionismo de Zapatero frente a la crisis le salió a cuenta. Quizá, Sánchez aplique una estrategia similar, pues solo así podría justificar algunas de las medidas que pretende llevar a cabo, como, por ejemplo, la subida de las pensiones, con la que busca sortear antes de las elecciones el límite legal de revalorización del 0,25% para 2020. O, tal vez, ni tan siquiera necesite negar lo evidente, pues es tal el grado de apatía o autocomplacencia de amplios sectores de la ciudadanía, que ni las contradicciones o incoherencias harán peligrar su voto. A todo ello se le une un número de voto cautivo sin precedentes y en continuo crecimiento, que, a buen seguro, mimará durante la campaña. En la España de las tribus, todo resulta posible. Con los ingredientes enumerados se están cocinando desastres de proporciones preocupantes.

A Sánchez, adalid de la socialdemocracia y el progresismo, le caracteriza una peligrosísima ludopatía política y económica. Una ludopatía adulterada, dado que no se trata de su futuro y su dinero lo que está en juego, sino que apuesta (y arriesga) el bienestar y la prosperidad de todos los españoles. Estos harían bien en recordarlo el próximo 10 de noviembre.

Juan Ángel Soto, director de Civismo

Exhumación Franco
Abascal: «Estaremos siempre en contra de desenterrar muertos y odios del pasado»
Esta es la tumba que Sánchez construyó para Franco en El Pardo: OKDIARIO accedió a ella en exclusiva
Los Franco seguirán dando la batalla: recurso al Constitucional con solicitud de cautelares
OKDIARIO 25 Septiembre 2019

"Empieza la campaña socialista: Profanar tumbas, desenterrar odios, cuestionar la legitimidad de la monarquía". El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha sido de los primeros en reaccionar a la decisión del Tribunal Supremo, que da la razón al Gobierno al autorizar la exhumación de Franco y condicionar su nuevo enterramiento.

Y es que el Gobierno meterá en la campaña electoral la exhumación de Franco, aunque intentará que se produzca antes de que arranque, una semana antes de la cita con las urnas del 10-N, según ha dicho la vicepresidenta, Carmen Calvo.

Abascal advierte que "sólo VOX se opondrá frontalmente, porque sólo VOX tiene el valor para defender la libertad y el sentido común frente al totalitarismo y los trucos de propaganda electoral".

"Nos da igual que sea legal o no la intención del gobierno de profanar tumbas contra el deseo de las familias", escribe Santiago Abascal en Twitter tras conocer la decisión del Supremo sobre la exhumación de Franco.

En Vox "estaremos siempre en contra de desenterrar muertos y odios del pasado", señala Santiago Abascal. "Miramos al futuro. Porque amamos a España y deseamos la convivencia entre los españoles", añade.

El Supremo ha autorizado por unanimidad al Gobierno la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. El destino de los restos del dictador será el cementerio de El Pardo, tal y como solicitaba el Gobierno, un lugar de enterramiento diferente a la madrileña catedral de La Almudena, destino que era la voluntad de los nietos, desde un principio.

Con esta decisión del Supremo se pone fin a una contienda judicial que se iniciaba el pasado mes de marzo, cuando los Franco anunciaban al Gobierno que darían la batalla para oponerse a la decisión ministerial de retirar los restos de su abuelo de la que ha sido su tumba, en la basílica de Cuelgamuros, durante los últimos 40 años.

Franco, ministro sin cartera
El sanchismo convierte en reclamo electoral a un muerto de hace 44 años
Luis Ventoso ABC 25 Septiembre 2019

El rostro de Carmen Calvo, habitualmente en rictus de semiberrinche progresista, lo transmitía todo. La vicepresidenta en funciones transitaba por las teles amigas -que son todas- con una sonrisa desbordada. Su euforia era tal que diríase que el Club Deportivo Egabrense, el equipo de su pueblo, Cabra, acabase de conquistar la Champions. Nuestro presidente en funciones, que disfruta en Nueva York de un garbeo de cuatro días con su mujer mientras detiene el cambio climático, hacía un inciso en su lucha sin cuartel contra el calentamiento global para saludar la noticia en los términos más solemnes: «Es una gran victoria para la democracia».

No, Sánchez, no. La gran victoria para la democracia se produjo en 1978. Entonces los dos bandos que se habían matado con crueldad en la Guerra Civil acordaron el perdón mutuo y el olvido de antiguas y horribles afrentas para abrir juntos un periodo de libertad y concordia. Acertadamente, Franco pasó entonces a convertirse en materia para los historiadores. Y allá se quedó, sumido en el semiolvido, hasta la llegada de Zapatero. Experto en remover avisperos (reabrió también la caja de Pandora del separatismo), se propuso por motivos familiares un imposible: vengar la derrota republicana en una Guerra Civil de más de sesenta años atrás. Impulsó para ello una Ley de Memoria maniquea e intransigente, que solo admite una lectura única y sin matices: todos los franquistas eran unos sanguinarios criminales y todo lo que hizo Franco fue execrable; todos los republicanos, frentepopulistas y anarquistas eran unos idealistas encantadores, alentados por los más nobles propósitos, y la República fue una Arcadia feliz, una perfecta democracia, que habría ido como la seda de no ser por la traición de cuatro generales africanistas desleales.

Sánchez, que viene a ser Zapatero 2, pero ya sin sonrisas de cortesía, le ha dado otra vuelta de tuerca a las leyes de Memoria, hasta el punto de que decir lo que voy a resumir acabará constituyendo un delito. La República se había convertido en un régimen totalmente fallido, incapaz de hacer cumplir sus propias normas y con el orden público descontrolado. Franco evitó que España sucumbiese a una revolución comunista y acabase bajo una dictadura de ese signo. Pero para ello llevó a cabo una represión durísima, brutal en los primeros años cuarenta, y se convirtió en dictador perpetuo, incapaz en vida de dar paso a las libertades. Sin embargo, la fase final del régimen fue aperturista, dejando atrás la tontuna autárquica y con iniciativas económicas valiosas que hicieron posible el estirón de España. Además, el régimen franquista tuvo una clara vertiente social, con una notable protección de los trabajadores. Decir todo esto está prohibido.

Franco, convertido por Sánchez en ministro sin cartera del PSOE, sale del Valle de los Caídos, donde llevaba 44 años y donde jamás quiso estar. De telón de fondo, en Cataluña ya se preparan bombas contra España y su democracia y Torra sale en defensa de los terroristas. Pero ahí Sánchez no opina. Está muy entretenido con sus huesos electorales de hace cuatro décadas.

Vox quiere resucitar con la exhumación de Franco
El franquismo les parecía un tema lejano, del que no merecía la pena ni tomar posición. Sin embargo, en cuanto ha llegado la resolución, alegan que bien podría ser su abuelo
Marta García Aller elconfidencial 25 Septiembre 2019

A Vox le pasa con Franco como a Xavi con Qatar, aunque no sea democrático, le siguen viendo ventajas. Algunos miembros del partido de extrema derecha han reconocido sin tapujos su admiración por el dictador y firmado manifiestos en su honor. Y Vox se negó hace unos días a condenar el franquismo en el Congreso de los Diputados porque, alegaron, “esto es materia de los historiadores". Así que no es de extrañar que el de Santiago Abascal sea el único partido español que se opone abiertamente a la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos, aprobada hace un año en el Parlamento y ratificada ahora por unanimidad en el Supremo.

Sí debería extrañarnos, sin embargo, que tras conocer el fallo del alto tribunal, Abascal escribiera en Twitter: “Nos da igual que sea legal o no la intención del Gobierno de profanar tumbas contra el deseo de las familias". Lo de que a un candidato a la presidencia del Gobierno le resbale la legalidad es mucho más preocupante que hacia quién sienta o no nostalgia. Qué menos se puede esperar de un legislador que muestre públicamente respeto por las leyes. Manías de la democracia.

El franquismo le parecía a Vox hace solo dos semanas un tema tan lejano del que no merecía la pena ni tomar posición. Sin embargo, en cuanto ha llegado la resolución del Supremo, los de Abascal han dejado de repente de hablar Franco como si fuera Napoleón y alegan que bien podría ser su abuelo. De ahí que Rocío Monasterio, portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, invoque como argumento para ponerse del lado de la familia Franco "la libertad de los familiares de enterrar a los muertos donde quieran”, porque “se puede crear un precedente muy peligroso". El precedente preocupará, si acaso, a los descendientes de futuros dictadores.

PP y Cs, que cuando el Congreso votó la exhumación optaron por abstenerse, se han centrado en acusar a Pedro Sánchez de instrumentalizar el traslado del dictador para sus fines electorales. Tanto Pablo Casado como Albert Rivera han evitado criticar que Franco vaya a salir de Cuelgamuros para ser enterrado en El Pardo, algo que Moncloa promete ejecutar “cuanto antes”. Si Vox ha tratado de hacer todo el ruido posible contra el fallo del Supremo y se ha puesto abiertamente del lado de los nietos del dictador, es porque con ello espera poner en un brete por ponerse de perfil a sus socios de Colón. "Va a ser interesante ver qué es lo que hacen, sea antes de las elecciones o no", ha dicho el portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros.

Sin embargo, por más que el día del fallo del Supremo les haya servido a Abascal, Espinosa y Monasterio para lograr un protagonismo en los telediarios que hace tiempo que perdieron, a Vox puede salirle la indignación con la exhumación por la culata. Más que movilizar votantes, si sigue haciendo campaña contra la sentencia judicial, Vox se arriesga a visibilizar el fervor por sus siglas de los nostálgicos del franquismo y disuadir a los simpatizantes más moderados que necesita para frenar la caída en las urnas que le dan todas las encuestas del 10-N.

Más de cuatro décadas después de la muerte de Franco, las dos Españas no se dividen en a favor o en contra de exhumar a Franco. Llevarlo al cementerio de Mingorrubio junto a su mujer, Carmen Polo, no atenta según el Supremo contra su dignidad. La mayoría de españoles, como demuestra su Parlamento, se dividen más bien entre los que se alegran y a los que mayormente les da igual, pero se indignan por el electoralismo de Sánchez y creen que hay otros asuntos más importantes. Si habrá cosas que arreglar en España que el exfutbolista Xavi Hernández dice que en Qatar se vive mejor que aquí. No parece el único que piensa que la democracia está sobrevalorada.

La guerra del PSOE
Nota del Editor 25 Septiembre 2019

Es un disparate llamar guerra civil española a la guerra del PSOE contra España y muchos españoles. Y eso de denominar extrema derecha a quienes defendemos los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes no deja de ser una manera de demostrar la falta de rigor, de principios morales y éticos de quien así se expresa, y que desconoce o tergiversa la historia reciente de España.

El cuadro macro salta por los aires y arruina los cálculos de Sánchez para el 10-N
El 10-N que había planeado Sánchez de cara a las elecciones será muy distinto a lo previsto. La ralentización se acelera y la economía crecerá ya por entonces por debajo del 2%
Carlos Sánchez elconfidencial 25 Septiembre 2019

Las elecciones del 10-N, ya formalmente convocadas, se celebrarán en un contexto económico muy diferente al previsto por el Gobierno hace apenas unos meses. La economía, en concreto, estará ya creciendo por entonces por debajo del 2% en términos interanuales (ahora avanza un 2,1%); se crearán menos puestos de trabajo (una tercera parte), y, por último, el ritmo de avance de las inversiones en capital fijo (bienes de equipo, intangibles y construcción) caerá a la mitad.

Esto, al menos, es lo que prevé el Banco de España en sus últimas proyecciones macroeconómicas, que suponen una revisión en profundidad a la baja de las estimaciones enviadas por la ministra Nadia Calviño a Bruselas hace menos de cinco meses.

El principal recorte se refiere al empleo. El Gobierno de Pedro Sánchez había estimado para este año un avance del 2,1% en términos de contabilidad nacional (puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo), pero ahora los economistas del banco central prevén un crecimiento del 1,8%, la menor tasa desde 2014, que representa el inicio de la recuperación. La diferencia de tres décimas entre una tasa y otra supone unos 55.000 puestos de trabajo menos de lo estimado por los servicios técnicos del Ministerio de Economía, lo que da idea de la intensidad del recorte.

Ahora bien, la distancia será todavía mayor en 2020. Si se cumplen las previsiones del Banco de España, el empleo crecerá el año próximo apenas un 1,3%. Es decir, cinco décimas menos de lo estimado inicialmente, lo que supone algo más de 91.500 puestos de trabajo a tiempo completo.

En total, por lo tanto, se crearán este año y el próximo unos 146.500 empleos menos de lo estimado hace apenas unos meses. Y hay que tener cuenta que el crecimiento mensual de la afiliación a la Seguridad Social, una vez desestacionalizadas las cifras para hacerlas homogéneas, ha pasado a ser actualmente casi la mitad del ritmo observado en 2018.

Tendencia
Como consecuencia de ello, la tasa de paro no bajará del 13% ni este año ni el siguiente, como esperaba la Moncloa, lo que significa que 12 años después del comienzo de la crisis, España mantiene un nivel de paro de doble dígito. De hecho, el propio Gobierno llegó a estimar que hasta 2022 no bajará del 10%, aunque a la luz de las últimas previsiones, es probable que tampoco se vaya a lograr ese objetivo. Los datos de empleo y paro del tercer trimestre, en todo caso, se conocerán el 24 de octubre. Es decir, muy cerca de las elecciones, y lo que dice la tendencia más reciente es que el empleo está creciendo significativamente menos que en trimestres anteriores.

El otro componente del PIB que se comportará de forma más negativa de lo previsto tiene que ver con las inversiones, que crecerán este año y el próximo un 2,3% y un 3,4% respectivamente, lejos del 4% y del 3,5% previsto por Economía.

Menor crecimiento significa, lógicamente, menor recaudación, y eso explica en parte que también el Banco de España revise al alza el objetivo de déficit del Gobierno, con lo que ello supone a la hora aprobar políticas fiscales expansivas en un contexto de ralentización de la actividad económica. El Gobierno había previsto que el déficit bajaría este año hasta el 2%, y el próximo al 1,1%.

El banco central lo niega, y considera más probable que este año se cierre en el 2,4%, y en el 1,8% el próximo. Por lo tanto, en 2019 no se habría corregido prácticamente nada el desequilibrio fiscal en un contexto todavía de crecimiento relevante. Los datos del Banco de España, incluso, sugieren que el déficit estructural (el que no tiene en cuenta el ciclo) empeorará este año, lo que obligaría al futuro Gobierno a realizar ajustes, ya que es el que tiene en cuenta la Comisión Europea. Es decir, el margen de maniobra para hacer políticas expansivas es nulo si se quiere cumplir con las reglas de la Unión Europea.

Ajustes pendientes
España, de hecho, tiene pendiente un ajuste fiscal (ingresos y gastos) significativo para poder cumplir con las recomendaciones de Bruselas, que en su última comunicación ya advertía de los riesgos que tenían las previsiones de las ministras Calviño y Montero en cuanto a recaudación. Y hay que tener en cuenta que por entonces la desaceleración de la economía no era tan acusada y solo se atisbaba.

La elección del 10 de noviembre para celebrar las elecciones, en cualquier caso, tiene una doble lectura. Todos los institutos de coyuntura dan por hecho que la economía continuará ralentizándose en los próximos meses, pero también es cierto que nada indica que en 2020 se dé la vuelta la coyuntura, lo que significa que si se hubiera fraguado un Gobierno de coalición, este hubiera tenido que aprobar un ajuste. Esa tarea es la que tendrá que hacer ahora el nuevo Gobierno.

El calendario hasta el 10 de noviembre, en todo caso, está sembrado de minas. El día 30 de este mes de septiembre, se conocerá la contabilidad nacional del segundo trimestre, que ya mostrará el deterioro de la actividad económica, sobre todo después de la última revisión de Estadística, mientras que un mes más tarde, el 31 de octubre (10 días antes de las elecciones), se conocerán los datos de contabilidad trimestral correspondientes al tercer trimestre, que ya reflejará con claridad la pérdida de fuelle de la economía.

Es decir, Estadística certificará la ralentización, que ya se podrá comprobar con claridad el 6 de noviembre, que es cuando se conocerá la producción industrial, que, según los indicadores adelantados, se ha hundido y está en recesión. Al menos, el 4 de noviembre se conocerán los datos de afiliación a la Seguridad Social del mes de octubre, que, como se sabe, es tradicionalmente un buen mes en términos de contratación por razones estacionales vinculadas a la vuelta a clase. Un oasis en un mar de incertidumbres.

La palabra que definirá el resultado del 10-N
En los próximos comicios, el eje ideológico que pareció resultar decisivo en la anterior convocatoria será abandonado por algo mucho más pragmático y realista
Esteban Hernández elconfidencial 25 Septiembre 2019

Los avisos desde el Gobierno en funciones, lanzados con bastante insistencia por la ministra de Economía, Nadia Calviño, subrayan un otoño complicado. A la sentencia del 'procés' y el impacto del Brexit se suma una probable crisis económica, que sería devastadora para la gran mayoría de los españoles. Las advertencias no son menores, no solo porque los riesgos que se señalan estén ya apareciendo por el horizonte, sino porque están cargados de profundidad electoral.

Los mensajes son claros: frente a una situación que se anuncia muy difícil, un país como España no puede permitirse la parálisis institucional, ya sea por la ausencia de Gobierno o por su debilidad al carecer de apoyos suficientes. La estabilidad resulta esencial para hacer frente a los desafíos que se vislumbran en el horizonte y eso exige un Gobierno fuerte y decidido a encararlos. La ortodoxia europea, como bien apuntaba Luis de Guindos, señala que se debe avanzar en las reformas, elevar la productividad, modernizar las empresas y gozar de equilibrio presupuestario, y esa tarea precisa de continuidad y de consensos para ser realizada.

El eje
Estabilidad no es una palabra que se pronuncie electoralmente en vano. Desde que la crisis asomó la cabeza, ha constituido el eje que ha vertebrado los comicios, y eso sin contar con que en la época de Aznar este tipo de argumentos también estuvieron muy presentes. En la campaña en que Mariano Rajoy compitió con Rubalcaba, la idea central consistía en resaltar la necesidad de un Gobierno que aportase estabilidad, reformas y rigor presupuestario en un momento complicado, aquel al que, se afirmaba, nos había llevado Zapatero. Había que salir de la crisis y eso solo podía ocurrir con un líder decidido y sensato.

En las diferentes convocatorias a las que hubimos de concurrir en la época de la reelección de Rajoy, el esquema electoral fue muy semejante: había una opción estable y razonable, la del PP, y enfrente se situaban un PSOE echado a la izquierda, que solo podría gobernar si se aliaba con Pablo Iglesias, y un Podemos radical que, en el peor de los casos, sobrepasaría a los socialistas y convertiría España en algo parecido a Venezuela.

Una excepción parcial
Pueden parecer ideas débiles, banales o manidas, pero constituyeron el centro de la política española durante años: contraponer un partido sistémico, dispuesto a hacer lo que había que hacer para sacar el país adelante, con la otra opción, débil y llena de riesgos, ha sido el escenario habitual en el que las elecciones han transcurrido.

En cierta medida, los pasados comicios fueron la excepción, ya que la división ideológica estuvo muy presente. El discurso fue transparente: por un lado, aparecía un partido progresista, moderno, feminista, sensibilizado con el cambio climático, que solo gobernaría apoyado por la izquierda, y por el otro estaba Vox, el líder implícito de la derecha. Votar al PP significaba impulsar un Gobierno formado por el trifachito, con el peligro consiguiente de regresar a tiempos pretéritos. Lo moderno y lo atrasado, el futuro y el pasado, la evolución o la involución fueron los elementos que definieron el eje, ya resituado en términos ideológicos, que organizó la campaña.

Un adversario radical
Sin embargo, al exponer así los argumentos, se excedía del posicionamiento izquierda/derecha para regresar a un marco muy similar al precedente, ya que volvía a aparecer el peligro de una formación desatada que nos pondría en riesgo. Ocurría a ambos lados del espectro político, porque el contraargumento de la derecha funcionaba en el mismo plano: el PSOE era una formación coaligada con la izquierda radical y con los independentistas, una alianza que llevaría España al desastre; la única forma de regresar a la sensatez era expulsar a Sánchez de la Moncloa. Los dos bandos jugaron las mismas bazas al ofrecer un Gobierno de sensatez y estabilidad, en consonancia con los tiempos, que se oponía a un adversario radical que nos sumiría en grandes riesgos. En esa pelea, el PSOE tenía las de ganar, ya que era difícilmente creíble cuando las derechas estaban sobrepasando a Vox en hostilidad.

Este esquema lo veremos repetido en el nuevo escenario electoral, y eso es lo que subrayan las distintas advertencias. España necesita un Gobierno estable, las circunstancias lo exigen y es preciso que quien dirija la política española tenga la fortaleza y los apoyos necesarios para hacer lo que es debido. En esa tesitura, las elecciones perderán carga ideológica, y ya se ha empezado a notar con el tono, la actitud y el aspecto físico de Pablo Casado, que pretenden subrayar la moderación, y con las palabras de Sánchez, que ha insistido en la fragilidad que habría supuesto contar con Unidas Podemos en el Ejecutivo.

La ventaja socialista
En esa carrera, el PSOE parte con ventaja, porque parece el único partido con la fuerza electoral suficiente como para ganar las elecciones y sumar los apoyos precisos. Ese será su mensaje central: España necesita fortaleza, dirección y reformas, y el partido socialista es el único que está en condiciones de garantizar la estabilidad.

De momento, esa tesis está ganando respaldo entre las élites españolas que, al igual que las europeas, conocen de la dificultad del momento, y cada vez son más proclives a apoyar un Gobierno de Sánchez enfocado en la dirección correcta. Los mensajes que ha enviado el presidente en funciones van en esa línea, que se entiende indispensable, de moderación, sensatez, continuidad del 'statu quo', sintonía con Bruselas y nada de heterodoxia, y dado que es la opción con más posibilidades, es más que probable que veamos algunos apoyos al PSOE que no esperábamos. La creencia en que las instituciones no pueden seguir paradas por más tiempo y que deben acometerse las reformas precisas antes de que todo se tuerza anima el respaldo a la candidatura socialista.

En realidad, este movimiento contiene buena parte de lo que ha sido la política europea de los últimos años, el combate entre una opción sistémica, que cumpliría sus deberes, frente a enemigos que irían por sendas diferentes y que, al hacerlo, pondrían a la sociedad en peligro. Una opción que triunfaba siempre, pero que últimamente no está siendo tan eficaz como antes. En el caso español, hay un apunte significativo: los mercados están completamente tranquilos, ya que descuentan un resultado que conducirá a la estabilidad.

El Constitucional no está para intrigas
Editorial ABC 25 Septiembre 2019

En el Tribunal Constitucional (TC) va a librarse en las próximas semanas una batalla jurídica con consecuencias muy graves sobre la protección del Estado frente a la rebelión separatista y la posición jurisdiccional de la Sala Segunda del Tribunal Supremo en el Estado de Derecho. El TC tiene que resolver el recurso de amparo interpuesto por los condenados por el asedio violento al Parlamento catalán en junio de 2011. Después de ser absueltos por la Audiencia Nacional, un recurso de la Fiscalía permitió a la Sala Segunda del Tribunal Supremo revocar la absolución y condenar a los acusados por un delito contra las instituciones del Estado. En aquel entonces, el fiscal general del Estado era Cándido Conde-Pumpido. Este mismo Conde-Pumpido es el que ahora defiende en el TC la absolución de los acusados, con un borrador de sentencia que está fracturando el tribunal por lo insólito de su planteamiento. La tesis de Conde-Pumpido es que la Sala Segunda a la que él perteneció tras dejar la Fiscalía General habría vulnerado las libertades de expresión y reunión de los acusados.

Si prospera el planteamiento de Conde-Pumpido, el TC sentaría un precedente de impunidad sobre la violencia contra el Estado, con repercusiones que podrían ser muy negativas en la futura sentencia que dicte la Sala Segunda en el proceso del 1-O contra dirigentes golpistas del separatismo catalán, si finalmente fuera condenatoria. Repercusiones no solo ante el propio TC, sino también fuera de España, como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Además, la revisión de lo decidido por la Sala Segunda sería una nueva intromisión en la competencia exclusiva de este tribunal en la valoración de la prueba y de la legalidad ordinaria. Ya hay precedentes de la injerencia del TC en la labor jurisdiccional del Supremo. En 1999, Carles Viver -muñidor de la estrategia jurídica del separatismo catalán e incomprensiblemente libre de cualquier cargo judicial- promovió como magistrado del TC la absolución de los miembros de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, porque, a juicio de la mayoría, sufrieron una pena desproporcionada. Sentencia dictada, por cierto, en pleno pacto de Estella entre PNV y ETA. En 2011, el TC también revocó -por seis votos frente a cinco- la nulidad de las candidaturas de Bildu acordada por la Sala del Tribunal Supremo competente para aplicar la Ley de Partidos. Gracias a esa sentencia, los proetarras pudieron volver a las instituciones vascas.

Corresponde al presidente del TC, Juan José González Rivas, velar por el correcto funcionamiento del tribunal y no permitir intrigas personales contra el Tribunal Supremo.

Detención de 9 CDR en Cataluña
Una turba separatista persigue a un policía local de Sabadell al confundirlo con un guardia civil
Pelayo Barro okdiario 25 Septiembre 2019

"¡Facha! ¡Facha de mierda!". La tensión generada entre los CDR por la detención el lunes de varios radicales en posesión de explosivos llevó a que un grupo de separatistas confundiesen a un policía municipal de Sabadell con uno de los agentes de la Guardia Civil que participó en la ‘Operación Judas’. Le persiguieron con intenciones poco amistosas hasta que finalmente otra persona intercedió por el agente: "¡Que es de nuestra policía!".

La manía persecutoria se ha instalado en ciertos ambientes separatistas de Cataluña. Ayer, los miembros de los CDR que se manifestaban en apoyo a sus compañeros detenidos por un delito de terrorismo veían agentes de la guardia civil por todos lados. Lo vivió en sus carnes un intendente de la Policía Local de Sabadell, donde fueron detenidos varios miembros de estos grupos.

Durante la tarde, los manifestantes se iban agolpando frente a la comisaría. En un determinado momento, el agente municipal (que iba de paisano) salió de la comisaría. En ese mismo momento, una turba empezó a perseguirle y a insultarle agresivamente. "¡Facha! ¡Facha de mierda!" le gritaban mientras el hombre iba acelerando el paso escoltado por otro agente uniformado.

Cuando el grupo de acosadores estaba a apenas unos centímetros del ‘falso’ guardia civil, una persona entra en escena, se interpone entre ellos y les cierra el paso. Comienza a decirles en catalán que están equivocados: "¡Es policía nuestra!".

Sin entrar en razón, dos mujeres jóvenes que perseguían al agente municipal le agarran de la camisa y comienzan a gritar al hombre. La tensión aumenta mientras el tumulto forcejea y se insulta, lo que aprovecha el policía municipal para huir del lugar.

Liberar a los detenidos
Los CDR (Comités de Defensa de la República) de Cataluña se concentraron el lunes en Sabadell en señal de protesta por las detenciones llevadas a cabo por la Guardia Civil que en un operativo policial han detenido a nueve de sus integrantes más radicales por delitos de terrorismo.

Los independentistas exigieron la liberación de los arrestados y alegaron que estas detenciones responden a un intento de "eliminar la voz crítica" de los que están a favor del independentismo catalán. En un comunicado, además, lamentaron que el arma que se use contra ellos sea la represión con el objetivo de "descabezar las aspiraciones democráticas".

Elecciones: criadillas y gayumbos

RAÚL DEL POZO El Mundo  25 Septiembre 2019

El otro día en el plató de Espejo público, recordando que en el poblachón del Foro, desde Francisco de Quevedo, con una mano te abrazan y con la otra te desjarretan, le pregunté a Pablo Iglesias que cómo uno de Vallecas se ha dejado quitar la cartera por uno de Cuatro Caminos. Mientras se dirigía al confesionario de Sussana Griso, me contestó: Vamos a ver quién, al final, es el que pierde". No es que Pedro Sánchez le haya guindado sólo la cartera; es que lo ha dejado en gayumbos, mientras duerme a pierna suelta en Moncloa con el alimento para él más dulce de la mesa de la vida: el poder. Pablo Iglesia le llama ahora a todas horas mentiroso y el presidente perpetra la escisión del verdadero populista. Tarde descubrió Pablo que los faqueros más dañinos son las más cercanas y que Íñigo Errejón, con su pelmazo de cabecera Ernesto Laclau y los ojeadores de Ferraz, preparaba la apoteosis de la deslealtad. La nueva socialdemocracia prefiere populistas o supremacistas antes que rojos. A Errejón, el PSOE le espera: puede llegar a comandante.

En la época en la que los ciudadanos votan a políticos energúmenos, egocéntricos, mal educados, capaces de arrojar al mar a los emigrantes, Pedro Sánchez mantiene las formas, disimula su arrogancia, pero ha evolucionado de narcisista chupacámaras, a político duro, dispuesto a ir convocando elecciones, por criadillas, hasta que las gane.

A pesar de su insolencia hay quien cree que no está tan claro que se coma el turrón en Moncloa. Crece la incertidumbre en un país amodorrado y confuso. El galán ha demostrado pericia y audacia en el arte de engañar a sus adversarios consiguiendo que le llevaran a la presidencia y apropiándose del mérito de los que le acusan de mentir. Se ha dicho que el XXI es el siglo de la mentira política y que la mentira se ha democratizado, pero aún así le va a resultar muy difícil a Sánchez convencer a sus presuntos votantes de que Pablo Iglesias ha cerrado el paso a un Gobierno socialista, aliándose con la derecha. Todo eso ocurre cuando millones de españoles dudan a quien votar en un espectáculo en el que ningún partido ha dejado de sobreactuar y pensar en sí mismo, y no en la España, que sigue deshaciéndose. El monocolor y el bipartidismo quieren reaparecer, las mayorías absolutas son difíciles de conquistar, los gobiernos de coalición fracasan. Las encuestas anuncian resultados parecidos a los de la última consultas. Lo que es que seguro es que Pedro Sánchez se convirtió en centrista, mientras aparecen en los extremos del cuadro de la transfiguración la derechas y las izquierdas fragmentadas.

En memoria del subinspector Francisco Anguas
Ignacio Vidal-Folch cronicaglobal 25 Septiembre 2019

Hoy es el aniversario de la muerte del subinspector Francisco Anguas, asesinado el 25 de septiembre de 1973 por Salvador Puig Antich cuando aquel, en compañía de otros dos policías de la brigada antiatracos, procedía a registrarle en una portería de la calle Gerona, esquina Consejo de Ciento. Francisco Anguas tenía 24 años. Era sevillano. Era un joven culto, aficionado a la literatura y el cine, jovial y simpático. Tenía una vocación profesional muy moderada, aunque fuese hijo y nieto de guardias civiles, hubiese sido el número dos de su promoción y en el momento de su muerte esperase ser ascendido a inspector para poder pagar la hipoteca de un piso y casarse con su novia.

Los hechos fueron así. Al empujar a Puig Antich, que se resistía a la detención, al interior de la portería, el subinspector cometió un error profesional: cierto que requisó rápidamente la pistola que Puig llevaba al cinto por la parte delantera, pero no imaginaba que el bandido iba doblemente armado (cargaba otra pistola, entre los riñones, además de una navaja; los militantes del MIL, atracadores de banco anarquistas, habían decidido morir antes que rendirse, como sé porque conocí personalmente a dos de ellos y leí las memorias de Jean Marc Rouillan, que lo dice bien claro).

Puig Antich desenfundó esa segunda pistola y le pegó tres tiros letales al pobre Anguas. Los compañeros de éste reaccionaron disparando sus armas y dejando al asesino fuera de combate. Por cierto, que dieron muestras de notable altura moral al resistirse a la tentación, que supongo que debió de ser muy fuerte, de matar allá mismo al asesino. De esto se ocupó el régimen, condenándole a muerte y ejecutándole en la cárcel Modelo.

Estos acontecimientos fueron traumáticos para mi generación. O por lo menos para el sector “concienciado” y más o menos politizado de mi generación. Recuerdo que en alguno de sus libros, la adorable Isabel Núñez publicó un cuento titulado La noche en que mataron a Puig Antich, donde cuenta que al día siguiente de que le aplicaran el garrote vil a Puig se afilió al partido comunista o a no sé qué otro partido antifranquista, a la salida de una manifestación en el cementerio de Montjuïc que la policía disolvió a porrazos. A mí, aquella ejecución, que fue junto con la de Heinz Chez la penúltima del franquismo (creo que luego mataron todavía a unos etarras), también me trastornó, y pasé noches de insomnio pensando que el franquismo era un régimen de crueldad gélida y que vivía en un mundo despiadado. También participé en aquel “homenaje” del cementerio al que fue Isabel Núñez, pero yo no la conocía.

Recuerdo que luego yo bajaba corriendo de Montjuïc, eludiendo los porrazos de la policía. Iba con una compañera de la facultad que no podía correr mucho porque tenía “la regla”, me dijo, y la abandoné a su suerte, pues aborrecía la idea de pasar la noche en comisaría y quizá ir a la cárcel, como le había ya sucedido a algún miembro de mi familia. A veces me acuerdo de aquella mañana y me avergüenzo un poco, pero no mucho.

Sigo estando contra la pena de muerte. No es que algunos no la merezcan, pero un Estado democrático, como la representación que es de la colectividad, no puede permitirse cometer errores de juicio que sean irreversibles. Como es la muerte. Y creo que el Estado no debe pagar estipendio a funcionarios cuyo trabajo consista en matar a seres humanos.

Y sigo pensando, como entonces, como cuando sufría porque iban a matar, estaban matando, habían matado a Puig Antich, que éste era un imbécil, un señorito y un aventurero irresponsable. Me dan vergüenza ajena los infundios inverosímiles que intentan culpar de la muerte de Anguas a sus propios compañeros. Y me parece lógico que se hagan los sensibles con este caso gente como Huerga, Colau, Roures, Errejón, etc, que están al nivel mental y moral del pistolero del Movimiento Ibérico de Liberación, pero desde luego no “cargan fierro”. Para eso se necesita valor.

Sigo creyendo que matar a Puig Antich no estuvo bien. Aunque solo sea por los motivos que he expuesto, y porque no he olvidado aquellos días. Pero echo en falta que alguien se acuerde del subinspector Anguas, que murió en el cumplimiento heroico de su deber; de Francisco, que fue sacrificado para satisfacer los caprichitos heroicistas de un niñato consentido de la burguesía catalana.

En estas fechas del año 2019 en que muchos irresponsables de la política y de la prensa catalanas calientan a las masas para que “aprieten” y “sigan apretando”, y con más o menos claridad alientan a la juventud más idiota a atreverse a cometer algún acto criminal, a provocar alguna muerte movilizadora y presuntamente utilísima para reavivar el procés, yo recuerdo con simpatía y reconocimiento al subinspector Anguas en el angustioso momento de detener al pistolero doblemente armado; forcejean, le encuentra la pistola, se la arrebata… ¡Ay, tenía otra!

No reclamo en la calle, ante el portal donde el joven Anguas perdió la vida, una placa que no le pondrán las deleznables autoridades que gobiernan Barcelona; reclamo solo un pensamiento, el recuerdo de un lector.


Declaraciones en la ONU
Donald Trump: "El socialismo es el destructor de las naciones y de las sociedades"
www.latribunadelpaisvasco.com 25 Septiembre 2019

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha defendido en Naciones Unidas que "el futuro no pertenece a los globalistas sino a los patriotas".

Trump insistió en el inicio de su discurso ante la Asamblea General de la ONU en que "el mundo libre" debe proteger su estructura nacional y no tratar de reemplazarla. "Si quieres libertad, muestra orgullo por tu país", dijo el líder estadounidense ante el resto de jefes de Estado y de Gobierno dados cita en Nueva York en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Donald Trump aprovechó su discurso en la ONU para lanzar una advertencia a todos aquellos que piensan en emigrar a Estados Unidos, alertándoles de que no se les permitirá entrar en el país, al tiempo que ha arremetido duramente contra quienes defienden "fronteras abiertas". "No paguéis a los traficantes, no paguéis a los coyotes", ha advertido a los migrantes, principalmente centroamericanos y mexicanos, pero cada vez más de otras partes del mundo, que llegan hasta la frontera sur de Estados Unidos. "Si llegáis hasta aquí, no os permitiremos entrar y os mandaremos de vuelta", ha asegurado.

En este sentido, dejó claro que mientras él sea presidente de Estados Unidos "haremos respetar nuestras leyes y protegeremos nuestras fronteras", al tiempo que ha elogiado los esfuerzos realizados por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para frenar la llegada de migrantes a suelo estadounidense. Por otra parte, cargó contra los activistas que propugnan una política de "puertas abiertas", defendiendo que sus políticas son "crueles y malvadas" que lo que hacen es alentar a las redes de tráfico de personas.

Trump ha denunciado que muchos países receptores de migrantes se están viendo superados y ha defendido que todos tienen "derecho a proteger sus fronteras". Asimismo, ha animado a todos los países a aunar esfuerzos para dejar sin trabajo a los traficantes de personas.

Irán
Para Trump, el mundo tiene el "deber de actuar" contra los "ataques violentos" de Irán a las refinerías saudíes y su "deseo de sangre", aunque subrayó al mismo tiempo que EE.UU. "nunca ha creído en los enemigos permanentes" y no quiere cerrar la puerta a la diplomacia.

"Todas las naciones tienen un deber de actuar. Ninguna nación responsable debería satisfacer el deseo de sangre de Irán", dijo Trump en su discurso ante la Asamblea General de la ONU que este martes se celebra en Nueva York.

Maduro, "marioneta" de Cuba
Donald Trump llamó "marioneta de Cuba" a su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro, y prometió que Estados Unidos seguirá del lado del pueblo venezolano "hasta que se restaure la democracia". "El dictador Maduro es una marioneta cubana protegida por guardaespaldas cubanos", sentenció Trump durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

Trump denunció que Cuba "saquea la riqueza de Venezuela" para mantenerse a flote, y pidió "a los venezolanos atrapados en esta pesadilla" que no olviden que Estados Unidos "está unido apoyándoles", con "vastas cantidades de ayuda humanitaria".

El mandatario estadounidense dijo que la situación en Venezuela es un recordatorio de que "el socialismo y el comunismo no se tratan de justicia ni de sacar a la gente de la pobreza", un mensaje que también le sirve para combatir al ala más izquierdista del Partido Demócrata en EE.UU. Donald Trump definió el socialismo como "el destructor de las naciones y de las sociedades" y advirtió de sus efectos nefastos "cuando se combina con las nuevas tecnologías", sin dar más detalles.

Sobre Ucrania: señala a Francia y Alemania
Donald Trump defendió su decisión de bloquear el desembolso de millones de dólares en ayuda militar para Ucrania para que países europeos, como Francia y Alemania, proporcionen más fondos al país del este del Europa. "¿Por qué solo Estados Unidos está poniendo dinero? Y, por cierto, pagamos ese dinero. Pero siempre me pregunto por qué otros países, especialmente en Europa, no están proporcionando ayuda a Ucrania".

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Pumpido maniobra en el Tribunal Constitucional para que se pueda anular en el futuro la sentencia del 1-O
Manuel Marín ABC 25 Septiembre 2019

El magistrado del Tribunal Constitucional Cándido Conde-Pumpido, fiscal general del Estado durante toda la etapa de Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, tiene ultimada la redacción de una sentencia con la que, a priori, pretende amparar y absolver a las ocho personas que fueron condenadas en abril de 2015 a tres años de cárcel por los episodios de violencia que se produjeron en el asedio al Parlamento catalán en junio de 2011.

Esta ponencia de Conde-Pumpido será debatida por el pleno del TC en las próximas semanas y no está previsto que las deliberaciones y el fallo definitivo se conozcan antes de que el Tribunal Supremo dé a conocer su sentencia contra los golpistas del 1-O. Sin embargo, la ponencia de Conde-Pumpido, elaborada ya desde el pasado mes de junio, está generando tensiones internas en el Tribunal no solo por la desautorización que supondría para la Sala Penal del Supremo y su sentencia condenatoria por aquel asalto al Parlament, sino porque de facto contribuiría a elaborar una nueva doctrina constitucional sobre el concepto de «violencia». Esta tesis podría dejar sin efecto los argumentos que el Supremo pueda adoptar en su fallo contra Oriol Junqueras y los demás dirigentes catalanes juzgados, en el supuesto de que fueran condenados por rebelión.

Validar actos de violencia
La preocupación en el seno del TC por la maniobra de Conde-Pumpido es creciente en la medida en que amparar a los ocho asaltantes de la Cámara catalana supondría validar actos de violencia contra una institución democrática, como lo es un Parlamento regional. Si además este fallo del TC se produjese antes de que el Supremo dicte su sentencia sobre Junqueras y el resto de acusados de golpismo, generaría un problema mayor en la medida en que el Supremo aún debe dirimir si, por ejemplo, el intento de asalto a la Consejería de Economía de Cataluña, previo al referéndum ilegal de «independencia» que organizó Carles Puigdemont en 2017, es incardinable en un delito de rebelión. Sería tanto como que el TC condicionara previamente, y a modo de presión, la deliberación del Supremo sin siquiera esperar a su sentencia. Ello generaría el riesgo de un conflicto institucional severo.

Según ha podido conocer ABC, la propuesta de sentencia de Conde-Pumpido -que cuenta con el rechazo de varios magistrados del TC, y que dada su complejidad y conflictividad se ha remitido al Pleno de los doce magistrados- sostiene que en 2015 el Supremo vulneró los derechos de reunión, manifestación y participación política de los activistas del 15-M que se congregaron a las puertas del Parlament en 2011.

En aquel año, miles de personas se concentraron frente a esa institución catalana impidiendo de modo violento el acceso de los diputados para celebrar una votación. El clima de indignación ciudadana por aquellas fechas era máximo, y la situación se desbocó al punto de que el propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, solo pudo acceder al recinto del Parlament en helicóptero.

«Tolerancia cero»
Aquellas imágenes del 15 de junio de 2011 se emitieron en todo el mundo, y el episodio se saldó con seis detenidos y 45 heridos leves, 18 de ellos mossos d´Esquadra. En aquel momento, Conde-Pumpido, en su condición de fiscal general, dijo públicamente que la Fiscalía iba a responder con «tolerancia cero», tildó las protestas de «ataque directo a las instituciones», y sostuvo textualmente que «la violencia no es admisible en ningún sistema democrático». Hoy, sin embargo, ya como miembro del TC, plantea que los condenados sean amparados y absueltos en contra del criterio del Supremo, y descarta la aplicación del concepto jurídico de «violencia» a ese caso. Su cambio de criterio es notorio, más aún cuando siendo fiscal general fomentó con firmeza la condena de los acusados.

Los antecedentes judiciales de este caso resultaron conflictivos. En primera instancia, la Audiencia Nacional absolvió a 18 de los 19 acusados que llegaron a juicio. Se les acusaba de delitos contra las instituciones del Estado, atentado y asociación ilícita. Solo uno de los acusados fue condenado por una falta, y no por delito, pero el tribunal juzgador se dividió. Dos magistrados, Manuela Fernández y Ramón Sáez, impusieron el criterio de la absolución al otro juez, Fernando Grande Marlaska, hoy ministro del Interior con Pedro Sánchez. Tras la exculpación de los acusados, en febrero de 2015 fue la propia Fiscalía la que solicitó a la Sala Penal del Supremo que se repitiese el juicio con el fin de condenarlos.

Cambio de criterio
Ya en abril de ese mismo año, el Supremo sí revocó la sentencia de la Audiencia y condenó a tres años de cárcel a ocho de las personas anteriormente absueltas por un delito contra las instituciones del Estado. El redactor de ese fallo fue Manuel Marchena, toda vez que el ponente inicial, el magistrado Perfecto Andrés Ibáñez, quedó en minoría porque proponía mantener la absolución de los acusados. Así las cosas, los condenados recurrieron ante el TC, que ahora parece extraordinariamente fracturado y con opiniones muy divergentes a las de Conde-Pumpido.

De hecho, en el seno del TC resulta llamativo el cambio de criterio de este magistrado porque después de que se mostrase públicamente en desacuerdo con la absolución decretada por la Audiencia, y después de sostener que hubo violencia y de cuestionar la permisividad con un asedio como el que se produjo al Parlament, pretende ahora reducir aquellos hechos a un mero acto de libertad de manifestación. O de legítima acción de protesta política ciudadana. Extrapolando este criterio a lo ocurrido en los días previos al 1-O y a la consulta ilegal que concluyó con la declaración de Cataluña como una «república» en 2017, esa doctrina podría llegar a dejar inerme al Supremo para justificar ahora una hipotética condena por rebelión.

Sacrificio de la libertad
Según ha sabido ABC, la ponencia de Conde-Pumpido considera que el asalto al Parlament de 2011, atendiendo al contexto de convulsión social frente a la clase política en que se produjo, está al ejercicio normal de un derecho fundamental como es el de manifestarse. Por eso, la condena que dictó el Supremo de tres años de cárcel no solo sería desproporcionada, sino que podría producir un sacrificio innecesario de la libertad, de modo que disuadiría en el futuro a otros ciudadanos para poder ejercer los derechos de reunión y manifestación.

Conde-Pumpido cree también que el Supremo condenó teniendo en consideración el propósito de los asaltantes de impedir el desarrollo de la actividad parlamentaria, sin que ese hecho jurídico fuese valorado antes en la sentencia absolutoria de la Audiencia Nacional, de modo que el Supremo no debió revisar ni corregir algo que no fue juzgado. En definitiva, Conde-Pumpido plantea una enmienda a la totalidad contra la sentencia dictada por Marchena en su momento, expresa un cambio de criterio que algunas fuentes del TC tildan de «inexplicable e incoherente», y pretende sentar las bases para que en su día pueda revocarse cualquier fallo por rebelión a los acusados del 1-O.

El TS corrige a la Audiencia
De hecho, la diferencia de interpretación entre la Audiencia Nacional y el Supremo sobre los hechos ocurridos en el asedio al Parlament es radical. Donde la Audiencia, y ahora también Conde-Pumpido, observó un acto de libertad de expresión amparado en el derecho de reunión, el Supremo vio una colisión flagrante de ese derecho con otro superior y de más peso: «el derecho de participación de los ciudadanos a través de sus legítimos representantes en el órgano legislativo».

Para el Supremo, era evidente que asediar el Parlament e impedir mediante la fuerza y la coacción el acceso de los diputados no podía ser un argumento legal para «neutralizar» otros derechos que son indispensables para la vigencia del sistema constitucional. «Paralizar el trabajo ordinario del órgano legislativo (…) -añadía el Supremo- es atacar los valores superiores del orden democrático». Los condenados, sencillamente, contribuyeron a reforzar la violencia e intimidación sufrida por los diputados autonómicos, aunque ahora Conde-Pumpido discrepe de ese criterio.

Riesgo de fractura en el TC
El riesgo de fractura en el TC es notable porque Conde-Pumpido pretende arrastrar a varios magistrados de tendencia progresista en un Tribunal que, de un tiempo a esta parte se había conjurado -con éxito- para abordar las sentencias con tintes políticos y conflictivos desde la unanimidad. Y sin ofrecer fisuras que pudiesen considerarse ideológicas, o pudiesen poner en riesgo la unidad de criterio frente a cualquier ataque a las instituciones.

En este sentido, el papel que desempeña el presidente del TC, Juan José González Rivas, es considerado determinante, pero en esta ocasión parece insuficiente ya que desde el propio sector conservador del Tribunal se le atribuye cierta condescendencia y permisividad con debates jurídicos que quedaron cerrados hace tiempo y que ahora ofrecen una imagen de división muy desfavorable frente a cuestiones esenciales como la defensa del Estado.

Un problema de convivencia
Violencia e intimidación en Cataluña

Jesús Lillo ABC 25 Septiembre 2019

Insiste el presidente del Gobierno, como el que canta misa o habla de la transición ecológica, en extender la idea de que lo que hay en Cataluña no es más que un «problema de convivencia», término con el que trata de socializar una crisis catalana que ni siquiera es ya política -para qué hablar del Código Penal- y cuyo máximo responsable anima en sus ratos libres a los encapuchados a «apretar». Tenemos en España tanta experiencia acumulada en problemas de convivencia como en dobles lenguajes. Una cosa lleva a la otra. Esta ha sido la genuina política de inmersión lingüística de un socialismo que, metido en traducciones convivenciales desde los tiempos de Zapatero, no termina de entender el significado de pintadas como las que ayer aparecieron en una comisaría de Rubí: «Que se vagin» y, fuera de plano, «Fora les forces d’okupació» o «Fuck Spain». Traducidos al euskera, los grafitis bien podrían pasar el corte del urbanismo y la urbanidad de Alsasua, donde también se han registrado algunos problemas de relaciones sociales.

Si los golpistas del procés son «presos políticos», los detenidos el pasado lunes por su presunto plan para atentar contra un cuartel de la Guardia Civil o el Parlamento regional son, como dice el presidente de la Generalitat, «ciudadanos comprometidos con su sociedad». Quim Torra se lo explicó ayer por carta a Pedro Sánchez: la desarticulación del comando dinamitero de los CDR -uno de cuyos miembros fue apadrinado por Oriol Junqueras como concejal de ERC- fue una simple «operación judicial-político-mediática», otro obstáculo para esa convivencia que el molt honorable, apóstol del roce y del cariño, fomenta con apretones. «Apreteu, apreteu».

La Cataluña del estiércol en los portales, de la pintada en la fachada, de los recreos monitorizados por comisarios de la pureza idiomática, de los fabricantes de explosivos domésticos, de los manuales de adoctrinamiento y del niño en lo alto del castell con una banderola a favor del golpismo -ayer en la plaza de San Jaime- es lo que deja aquella revolución de las sonrisas con que el separatismo trató de legitimarse ante el mundo frente a la ferocidad del Estado de Derecho. No tenemos ningún problema de convivencia, sino de doble lenguaje, de no querer entender lo que los apretadores de Arran saben expresar con solo tres palabras en la puerta de una comisaría. No es un problema de convivencia, sino de miedo, en catalán o en euskera

Violencia y 'radical chic'
Josep Maria Cortés cronicaglobal 25 Septiembre 2019

El nacionalismo, como todas las creencias fideístas, no percibe sus propias contradicciones. La intervención de la Guardia Civil sobre los CDR, pillados con material explosivo, ha sembrado el penúltimo desconcierto en las amplias bases del mundo soberanista. La contradicción entre la revolución de las sonrisas y la Goma 2 no tiene salida. Los dirigentes nacionalistas le abrieron la boca a Belcebú (“la fuerza republicana es legítima”, afirmaban alegremente), y ahora recogen a sus chicos en la puerta de las comisarías o se despiden de ellos metidos en furgones camino de Madrid.

Así lo vive un segmento de las capas acomodadas de la población que, en su apoyo al procés, se ha comportado como la nueva radical chic, manteniendo el tipo en la revuelta, hasta el momento en que su status se ve amenazado por ella. República sí, pero con las cosas de comer no se juega. Violencia bueno, pero lejos de mi jardín. Las bases sociológicas de los radicales --papás, tiets, tietes, amigos y curas de familia-- no quieren saber sino satisfacer su necesidad de creer. Y “creer es no querer saber” (Pascal).

La trivialización del soberanismo radical es la madre de los desmanes en nombre del Dios-patria. Cuando Torra y Torrent (presidente del Parlament), después de los registros y detenciones del lunes, culpabilizaron al Estado en lugar de recriminar a los potencialmente violentos CDR, están legitimando el uso de la fuerza tan deseada por los juscoboutistas e hiperventilados. Son las autoridades catalanas las que, en lugar de prevaricar, deberían frenar en seco cualquier escalada en las calles. Hay que establecer la cronología del terror potencial de unos pocos. Procesar las intenciones de un crimen es mejor que organizar su lamento.

Las cosas no van, pero nuestro mundo sigue proponiendo el hedonismo y la ética indolora a pesar de que la actual geografía humana se hace insostenible por la presión migratoria y el equilibrio medioambiental. El mismo ciudadano, nuestro mejor yo, el que no asume la reducción del disfrute en beneficio del resto, está permitiendo que se imponga un modelo plebiscitario de consecuencias eternas. Es el “declive de la valentía”, por utilizar las palabras premonitorias de Alexander Solzhenitzyn, en un famoso discurso pronunciado en Harvard en 1978, en el que el disidente soviético habló de lo justificable que resulta fundamentar políticas nacionalistas sobre la debilidad y la cobardía. Si estuviera aquí, confirmaría que, entre nosotros, se abre paso la reacción autoritaria marcada por el destello de la tierra y por la catarsis mediante la violencia.

El pasado lunes día 23, mientras Mossos y Guardia Civil sellaban los registros, las calles de la reacción se confundían con las aceras por el batiburrillo de los congregados; llegaron a las concentraciones en modo piquete, que saltaban aquí y allí sin previo aviso, se hizo difícil el accesos a la línea verde beirutí de los CDR. Entre los grupos de protesta destacaba la diputada de Junts per Catalunya en el Congreso, Laura Borràs, a quien algunos manifestantes increparon: "¡Campaña, no!" El delegado del Govern en Barcelona, Juli Fernández, y el portavoz de JxCat en el Parlament, Eduard Pujol, también pisaron la calle y soportaron a los manifestantes que dirigían su rechazo al responsable de Interior, “Buch dimisión”; los más ruidosos calificaron de "traidores" a los políticos de JxCat, que iban tres pasos por detrás. En medio de los fregaos, destacó enhiesto el señor Carles Riera, psicoterapeuta Gestalt, líder de la CUP, aunque el asunto ya no parece ir con él. Riera ha hecho un tramo y ahora se comporta como un infiltrado de la Cuarta Internacional, en espera de destino. La confusión de la calle es inevitable, pero ellos, los asamblearios de la acción directa se entienden en la koiné de los levantiscos.

De repente, hemos regresado a la Barcelona de los Comités de Acción (1971-1973) y de los últimos adoquines, solo que entonces jugaban el siniestro Tribunal de Orden Público (TOP) y la prefectura de Vía Layetana. Ahora, los forjadores de la Cataluña republicana denuncian el monopolio de la violencia del Estado y esgrimen el duopolio catalán, hecho de termita, polvo de hierro y nitrato de amonio; todo acompañado de una lista bien visible de objetivos a batir. Pero, ojo, no lo tomen a broma porque casi todos los movimientos terroristas empezaron un día a base de cartuchos y pólvora mojada. Por suerte, la afición a la magia es concomitante con el deseo de espectáculo, que siempre existirá en Cataluña, un país más estético que sentimental. Me viene al hilo el clásico chiste de uno que llama a una puerta donde hay un cartel en el que está escrita la palabra Adivino, y desde dentro se oye una voz que pregunta: ¿Quién es?

El demonio nacional que provocó el estallido de los Balcanes no puso en marcha la solución europea, porque Helmut Kohl lo apostó todo a la reunificación de Alemania y porque el presidente francés de entonces, François Mitterrand no estaba seguro de su influencia en Gran Bretaña, EEUU, Naciones Unidas y la OTAN. Cada vez que un miembro de la UE atraviesa un proceso de separación, como el de la Lega Norte en Lombardía y el de Cataluña, Bruselas pierde una ocasión para ser un verdadero actor político en bloque. Y en cada intento de partición, aun cuando esta no se produzca, la insolencia de los territorios sedicentes se revela más autoritaria que la pasividad de los estados democráticos.

Aunque lo de los CDR parezcan prolegómenos, en su interior germina la violencia. La Generalitat, la principal institución del Estado en Cataluña, debe detener a los violentos, pero en vez de cumplir con su obligación, Quim Torra envía una carta en catalán a Pedro Sánchez diciéndole que las detenciones vulneran derechos. Es como una arcipreste rebelde encarándose con su obispo. Si alguien llama a la puerta del president, toc-toc, donde seguro habrá un cartel que ponga lo de Adivino en letras de molde, entonces Torra contestará desde dentro ¿Quién es? Nunca se ha enterado de nada, pero tiene un intestino a prueba de chile-cabro mexicano.

El peor PSOE vuelve al guerracivilismo
EDITORIAL Libertad Digital 25 Septiembre 2019

El PSOE, tan responsable del estallido de la Guerra Civil, no tiene legitimidad alguna para desenterrar dictadores ni para dar lecciones de democracia a nadie.

Tiempo habrá de analizar detenidamente el contenido de la resolución de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo en la que se ha acordado la exhumación de los restos de Francisco Franco. A la espera de que se hagan públicos, habrá que recordar que la ley es muy clara al exigir la autorización de la familia para llevar a cabo una exhumación –salvo que concurran razones sanitarias excepcionales que, desde luego, no se dan en este caso– y que la familia del dictador no ha podido ser más clara al pronunciarse en contra de cualquier exhumación y de la utilización política que se está haciendo de todo este asunto.

Dado que el sepulcro de Franco se encuentra en un lugar sagrado y, por tanto, inviolable, habrá que estar muy atentos a los argumentos esgrimidos por el Supremo para ignorar los diversos pronunciamientos de la Iglesia Católica en el sentido de que sólo autorizaría la exhumación si así lo solicitara la familia.

Sea como fuere, y argumentos jurídicos aparte, resulta absolutamente deplorable que, con una tremenda crisis económica en ciernes, con un gravísimo bloqueo institucional que ha llevado a la convocatoria de dos elecciones generales en un solo año y con un Cataluña batasunizada en manos de una banda de golpistas, el partido que controla el Gobierno en funciones haga de la exhumación de un dictador fallecido hace casi medio siglo el centro de la atención política.

Teniendo en cuenta que jamás fue intención del vencedor de la Guerra Civil que lo enterraran en el Valle de los Caídos –monumento a la reconciliación donde están enterrados caídos de los dos bandos–, es vergonzosa al tiempo que aparentemente paradójica esta obsesión por desenterrar a quien lleva enterrado más de 40 años en ese lugar por orden del rey Juan Carlos.

La aparente paradoja se resuelve cuando se comprende que el PSOE, partido tremendamente responsable del estallido de la muy buscada por los socialistas Guerra Civil, lo que persigue en realidad no es tanto profanar una tumba o exhumar un cadáver como desenterrar la división entre españoles, alentar el guerracivilismo y reescribir la Historia con manipuladora indecencia para satisfacer sus intereses políticos.

Así, lejos de celebrar la reconciliación nacional, tal y como hizo en 1986 el Gobierno socialista de Felipe González con este comunicado con ocasión del 50 aniversario del estallido de la Guerra Civil, Pedro Sánchez, con el beneplácito de separatistas, golpistas y la extrema izquierda podemarra, está decidido a excitar el odio cainita con la esperanza de sacar tajada electoral. Tan repugnante como suena.

Tres de los seis magistrados que avalan la exhumación de Franco son próximos al PSOE y un cuarto al PNV
Los jueces de la Sección Cuarta de la Sala Tercera del Alto Tribunal han deliberado este martes, durante poco más de una hora, hasta acordar, de forma unánime, la salida de los restos del dictador del Valle de los Caídos.
OKDIARIO 25 Septiembre 2019

Un total de seis magistrados han conformado el tribunal encargado de resolver el recurso de casación presentado por la familia Franco ante el Supremo.

Estos son los miembros de la Sección Cuarta de la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo que han avalado, por unanimidad, el Real Decreto del Ejecutivo socialista y los dos acuerdos ministeriales que reformaron la Ley de Memoria Histórica para exhumar al dictador del Valle de los Caídos y trasladar sus restos al cementerio de El Pardo:

Jorge Rodríguez-Zapata
Es miembro del Supremo desde 1991 y accedió al mismo por el conocido como ‘cuarto turno’. Esto es: se incorporó al Alto Tribunal por la vía de "juristas de reconocido prestigio". Ha sido presidente del tribunal que ha autorizado al Gobierno socialista de Pedro Sánchez la exhumación de Franco, al ser el más antiguo de entre todos los jueces que lo integraban.

Entre 2002 y 2011 formó parte del Constitucional -con el respaldo del PP, el PSOE y CIU- siendo el magistrado que más votos particulares ha emitido en contra de las sentencias dictadas por el órgano. Uno de los más polémicos fue el que suscribió en contra de la resolución que declaraba inconstitucional la tipificación como delito del ‘negacionismo’ del Holocausto. Mientras el Pleno del Tribunal de Garantías consideró que dicha negación formaba parte del derecho a la libertad de expresión, Rodríguez-Zapata se inclinaba por recogerlo en el Código Penal.

Como miembro del Constitucional confeccionó, además, la sentencia que en 2010 anuló, parcialmente, la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Rodríguez-Zapata emitió un durísimo voto particular contra dicha resolución, convencido de que en la norma había más preceptos inconstitucionales de los que finalmente fueron declarados ilegales.

Pablo Lucas
Miembro del Supremo desde 2001, también por la vía de profesionales de reconocido prestigio, ha sido el ponente de la sentencia sobre la exhumación de Franco cuyo contenido íntegro han asumido unánimemente todos sus compañeros y que será público en los próximos días.

Ya el pasado mes de junio logró el consenso de todos los miembros de la Sala que firmaron el auto de suspensión cautelar de la exhumación del dictador, a petición de la familia y en aras al interés general de la causa.

Lucas Murillo de la Cueva forma parte de la Sala de Gobierno del Alto Tribunal y, desde 2009, es el magistrado competente del control judicial previo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Fuentes jurídicas aseguran que su nombre sonó como candidato a vocal del CGPJ -en la renovación de 2013- a propuesta del Partido Nacionalista Vasco, formación en la que su hermano Enrique fue miembro de la Comisión Jurídica Asesora del Gobierno Vasco de Íñigo Urkullu.

Celsa Pico
La juez catalana fue la segunda mujer en incorporarse al Supremo, donde desarrolla su carrera como magistrada, desde 2004. Pico perteneció a la asociación progresista Jueces y Juezas para la Democracia. Varios de los miembros de esta asociación fueron quienes promovieron su incorporación al Alto Tribunal. También forma parte de la Comisión de Ética del CGPJ.

La carrera de la magistrada ha avanzado próxima a la de Margarita Robles, a quien conoció en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona.

Pico ha centrado en no pocas ocasiones el interés de los medios por sus marcadas posiciones feministas. Una de las más sonadas, a raíz de sus críticas a Carlos Lesmes -posteriormente a su llegada a la Presidencia del CGPJ y del Supremo- al dirigirse exclusivamente a los magistrados hombres en su carta oficial de presentación, que remitió tras tomar posesión en el cargo.

Pilar Teso
En 2008 desembarcó en el Tribunal Supremo, procedente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y de la Audiencia Nacional.

Su nombre ha sonado de manera reiterada como candidata a la Presidencia del Consejo General del Poder Judicial. En 2013 optó formalmente al cargo y quedó en segundo lugar por detrás de su actual titular, Carlos Lesmes.

Sigue siendo una de las favoritas del Ejecutivo de Pedro Sánchez para presidir el órgano en su próxima etapa, tras la renovación ‘feminista’ que prepara el Gobierno socialista. Tal es así que antes de la candidatura fallida del juez Manuel Marchena, Teso era la mejor posicionada.

Segundo Menéndez
Ha sido el último presidente de la Junta Electoral Central, antes de su reciente renovación.

En la decisión del Supremo que denegó la primera solicitud de la familia Franco para suspender la exhumación, fue el único que pidió que ni siquiera se admitiese a trámite el escrito de los nietos del dictador. Es miembro activo de la asociación progresista de Jueces y Juezas para la Democracia.

Como miembro de la misma firmó la denuncia que sentará a Quim Torra en el banquillo por no retirar, durante la última campaña electoral, los lazos amarillos separatistas del balcón del Palau de la Generalitat.

También en su labor dentro del máximo órgano de control de los procesos electorales respaldó la exclusión de Vox en los debates organizados, por diferentes medios de comunicación, durante la última campaña a las generales del 28-A.

José Luis Requero
Ingresó en 1987 en la Audiencia Nacional y es magistrado del Tribunal Supremo desde 2014.

Fue vocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP. Denunció al ex juez Baltasar Garzón por el ‘caso del ácido bórico’.

"Tsunami democràtic" ocupa una oficina de la Caixa, a la que acusa de "financiar la represión"
Depositan bidones con banderas de España y esteladas ante las sedes de ERC, Òmnium, ANC, Podemos y la consejería de Interior.
Libertad Digital 25 Septiembre 2019

Jornada de performances procesistas en Cataluña. Un grupo del "tsunami democràtic", la plataforma que aspira a coordinar las respuestas separatistas a las sentencias del Tribunal Supremo por el golpe de Estado de hace dos años, ha ocupado una oficina de la Caixa en el barrio de Gracia de Barcelona. Los sujetos, cubiertos con unas caretas blancas, se han sentado en las oficinas y han repartido pasquines en los que acusan a la entidad bancaria de "financiar la represión".

Sobre las ocho y cuarto de la mañana y provistos de un megáfono, carteles y las mentadas caretas, unas treinta personas han irrumpido en la oficina y repartido su propaganda entre los trabajadores y los clientes.

Horas antes, desconocidos han depositado a las puertas de las sedes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural, ERC, "Podem Catalunya" y el departamento de Interior de la Generalidad unos bidones con un líquido verde en el interior, pegatinas con la bandera de España y esteladas, las inscripciones "amonal" y "tnt" y unas caretas similares a las utilizadas por el "tsunami democràtic" pegadas en uno de los lados de los citados depósitos. Trabajadores de las entidades y partidos citados han avisado a los Mossos d'Esquadra, que han movilizado a sus artificieros y han cortado las calles para analizar los aparentes artefactos. Portavoces de las organizaciones afectadas han afirmado que no conseguirán atemorizarlos.

El gesto de la viuda de un guardia civil asesinado con la socialista Chivite
ESdiario 25 Septiembre 2019

La esposa del agente asesinado vilmente por ETA se ha negado en un homenaje a saludar a la presidenta de Navarra, que lo es gracias a Bildu.

María José Rama, viuda del guardia civil Juan Carlos Beiro asesinado por ETA en 2002, ha declinado saludar este martes a la presidenta de Navarra, María Chivite, y ha criticado con dureza que haya accedido al Gobierno de Navarra con la abstención de Bildu.

Los hechos han ocurrido en un acto de homenaje a Beiro en Leiza coincidiendo con el 17º aniversario del asesinato de Juan Carlos Beiro, acto al que han acudido la presidenta de Navarra y numerosas autoridades de la Comunidad foral, de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, de la Policía Foral y del Ejército.

Al comienzo del acto, han comunicado a la viuda que María Chivite estaba en el acto, pero María José Rama ha preferido no saludarla. "Para mi no es bienvenida ella aquí porque no está haciendo lo que debería y se junta con quien no debería.

Igual que Uxue Barkos, pues ella. Yo con esa gente no, para mi no son gratos, que venga, que siga viniendo, que haga lo que quiera, pero sé que no viene de corazón y su conciencia no es la mía, con lo cual, para mi sobra", ha afirmado en declaraciones a los medios de comunicación al finalizar el acto.

María José Rama ha seguido en esta línea señalando que "nadie la invitó -a Chivite-, ella ha venido porque esto no es privado, es público, ha venido porque le ha dado la gana, yo estoy en mi derecho de saludarla o de no saludarla". "No piensa como yo. No la voy a saludar", ha señalado, para añadir a continuación "cómo pretendes que la vaya a saludar cuando está gobernando con etarras".

"¿Con qué conciencia la saludo? El problema es de ella, que viene, yo no la quiero aquí para nada, nunca la tuve y nunca la necesitaré, lo siento mucho", ha afirmado. María Chivite, por su parte, ha preferido no hacer declaraciones a los medios de comunicación.

El homenaje se ha desarrollado en el lugar en el que fue asesinado Beiro mientras retiraba una pancarta trampa que escondía una bomba. Se han depositado varias coronas de flores junto a la placa que recuerda al cabo de la Guardia Civil, una placa con la siguiente leyenda: 'Querido Juan Carlos, aquí te quitaron la vida por defender la paz y la libertad. Para tu familia, amigos de Leiza y los que te quisimos serás paloma en libertad'.


 


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