AGLI Recortes de Prensa   Viernes 27 Septiembre 2019

Los vencidos de la guerra ahora son profanadores de tumbas
El resentimiento es como tomar veneno esperando que la otra persona muera” Carrie Fisher
Miguel Massanet diariosigloxxi 27 Septiembre 2019

La pírrica victoria de aquellos que, con la colaboración del TS, han decidido vengarse de Franco por haber sido derrotados por él en la Guerra Civil española y, después de más de cuatro décadas de su muerte, abriendo la tumba donde están reposando sus restos, en el Valle de los Caídos, resucitando con un acto tan repulsivo, una época en la que estuvimos a punto de caer bajo la bota subyugadora de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, bajo la dictadura implacable de Josef Stalin, uno de los más grandes depredadores y violador de los derechos humanos que la Humanidad haya podido conocer; han decidido emprender una acción de una bajeza moral y revanchismo que demuestra el grado de deterioro de la política española, en manos de unos dirigentes y politicastros que han conseguido gracias a sus errores, su incapacidad, su egoísmo y su desprecio por los españoles haberse convertido en el segundo problema que, según las encuestas, preocupan a los españoles. Estupidez, resentimiento, bajos instintos y falta de sentido común de estos personajes que nos gobiernan y de todos aquellos que vencidos por la envidia, la ignorancia, la sed de venganza y el rencor que los perdedores fueron capaces de trasladar a las sucesivas generaciones de sus descendientes, de modo que ochenta años después de aquellos lamentables sucesos de la Guerra Civil, todavía hay personas que han mantenido en sus corazones el resentimiento y el odio que se deriva de aquellos, ya remotos, tiempos en los que sus antepasados tuvieron que rendirse y deponer las armas ante la apabullante victoria de las fuerzas “nacionales”, en abril de 1939.

Cuando nuestro Presidente en funciones, incapaz de haber logrado ser investido pese a tener todas las circunstancia a su favor, tiene que irse a Nueva York para explicar en la ONU su “proeza” de haber conseguido sacar los despojos de un muerto del lugar donde estaban sepultados desde hacía 40 años, exultante de la victoria que, para toda esta tropa de incompetentes que llevan más de cinco meses teniendo paralizada a toda España, que se encuentran a las puertas de tener que enfrentarse a una revolución latente en Cataluña y, solamente por su incapacidad para negociar hasta con los partidos de izquierdas, los que debieran haber sido sus apoyos naturales han tenido que recurrir a unas nuevas elecciones. Parece que se quiere vengar de su fracaso de conseguir apoyos, volviendo a poner de actualidad, con la complicidad de todo sus ministros en funciones, de los partidos de la oposición de derechas y centro derecha, mediante el recurso de humillar a la familia del general Franco, profanando la tumba del general e impidiendo que la familia, como sería razonable, pudiera enterrarlo allí donde les viniera en gana. Choca que el TS haya llegado al extremo de querer pormenorizar llegando al detalle, dejando explicitado en la sentencia, entrando en un tema tan delicado como es el querer limitar los derechos de la familia Franco a enterrarlo en el lugar que les parezca una vez desalojado de su tumba en el Valle de los Caídos; hasta el límite de colaborar con el Gobierno socialista en su oposición a que fuera enterrado en la tumba que tienen en la Almudena, simplemente porque, como dice la leyenda del Cid Campeador, deberán tener miedo a que se levante de su tumba y monte de nuevo al frente del ejército español. Lo que sí es evidente es que siguen temiendo a que la Almudena que se convierta en un lugar de peregrinaje para todos aquellos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, y no soy yo quien les vaya a quitar la razón a los que piensan así. El miedo cerval de socialistas y comunistas, sin olvidarnos de independentistas a que, después de muerto, el general Franco siga ganando batallas, ha convertido el tema del Valle de los Caídos, de la tumba de la Almudena, de las peticiones de la familia del general y el empeño, podríamos decir que enfermizo, de los actuales gobernantes a que se pudiera repetir algo parecido a lo que sucedió entonces, en un desagradable e inapropiado episodio en el que todo ha derivado en una especie de sainete o drama en el que, los protagonistas, luchan entre sí sólo para que la audiencia que presencia con pasmo el lúgubre enfrentamiento, acabe aplaudiendo y votando al vencedor que, como es evidente, será el que más poder tenga.

Para esta tropa que nos gobierna el primer problema y el más urgente no se centra en las sombras de parón económico que nos amenaza o el brexit inglés que nos advierte de posibles pérdidas multimillonarias o un aumento del paro, la quiebra de empresas relacionadas con el turismo, directamente afectado por el brexit inglés y, recientemente, por la gran amenaza causada por la suspensión de pagos de la agencia de viajes Cook y las dificultades que ello va a crear para el turismo inglés en España; la invasión de migrantes que nos llegan por el sur y aquellos otros que se nos asignan por Europa, amenazando con crear en España graves complicaciones de convivencia y problemas derivados de las creencias religiosas de algunos grupos, en los que religión y política van unidas de la mano.

Si señores, la urgencia de desenterrar a Franco, no fuera que por perder unos días les fallara el efecto que para los socialistas va a tener en las urnas, favorable por supuesto, se les escapara de las manos si, por cualquier motivo ( que parece que los continúa habiendo pese a la sentencia del TS) retrasara el poder de documentar a través de la TV, las radios públicas y la prensa escrita, el acontecimiento de mostrar a un público visiblemente morboso, lo que quede de los huesos de Franco, para solaz y revancha de todos aquellos a los que el general, con su levantamiento, impidió que, como ahora intentan hacer de nuevo los que parece que acabarán haciéndose de nuevo con el poder, España acabara en manos de los comunistas soviéticos que fueron, en definitiva, los que consiguieron alargar la duración de una guerra que ya estaba perdida, intentando resistir hasta que se declarara la guerra que ya todos esperaban como inevitable en Europa, ante la postura anexionista de Hitler. Los comunistas españoles pensaron que entonces los franceses ocuparían España y que ello les favorecería. Erraron y España, aunque nadie se lo agradezca a Franco, permaneció neutral durante todo el tiempo que duró la II Guerra Europea (que acabó siendo mundial).

También les podemos “agradecer” a los políticos republicanos que todavía quedaban en España, el que se dejaran intimidar por los generales rusos y Negrín, partidarios de resistir lo que, con la guerra perdida, sin embargo, costó a España miles de muertos de un bando y otro que se hubieran podido evitar si los republicanos se hubieran rendido cuando ya era evidente que la república no estaba en condiciones de ganar la guerra ni, tan siquiera, de oponer a las tropas del general Franco una resistencia razonable y útil algo que, evidentemente, pese a todo, no ocurrió.

Mucho nos tememos que, al fin y al cabo, toda esta movida organizada por los socialistas y comunistas, en relación a la tumba del general Franco y al eventual traslado de sus restos a otro sepulcro; en lugar de favorecer a las izquierdas, en vez de desanimar a los numerosos partidarios del general Franco que todavía quedan en una parte sensible de la ciudadanía española, que todavía vota, puede dar lugar a que les anime a acudir a las urnas ante la evidencia de que todos estos actos, encargados de agraviar las derechas, no son más que anticipos de lo que nos va a ocurrir a los españoles si, el 10 de noviembre, cuando se produzca la cuarta votación en este país en cuatro años, resulta que España cae otra vez en manos de aquellos que no se diferencian en absoluto a todos aquellos otros partisanos que, en 1936, se apoderaron de las calles, se levantaron en contra del orden establecido, quemaron iglesias y acabaron asesinando a todos los que se oponían a sus proyectos totalitarios y seguían empeñados en mantener la unidad de la nación española.

Cuando escuchamos a la señora vicepresidenta en funciones, la señora Carmen Calvo, podemos adivinar a través de sus palabras, de su fanatismo que le rezuma por los poros de su piel; de su mirada amenazante en la que se le nota que lo único que le importa es trasmitir a los votantes la idea que sin ellos, sin los socialistas, sin la reforma que intentan hacer en España y sin eliminar a todas las fuerzas que se les oponen, el país no va a poder sobrevivir. Lo que no nos dice es si, después de las advertencias que les ha hecho el Banco de España respeto al gasto público, sin tener en cuenta que Europa está amenazada por un paro económico que nadie sabe si va a ser breve o si, por el contrario, va ser el prolegómeno de una nueva crisis que pudiera complementar la que se nos anuncia a causa del “brexit” de la GB. En estas condiciones, ante una recesión que ya parece que se está produciendo, ante la posibilidad de que volvamos a tener un aumento de paro ( las estadísticas ya advierten de esta posibilidad) y que nuestras exportaciones queden recortadas, no sólo por el parón que pudiera producirse en Europa sino, por la posibilidades de que los norteamericanos sigan en su política de enfrentamiento con China o que, como ya hay quien lo advierte, se produzca lo que allí se denomina como impeachment, contra Trump¸ que pudiera alterar la confianza de los proveedores y consumidores en la gran nación americana.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos preocupa que lo que parecía que sólo se iba a producir en Cataluña donde, en virtud de las política soberanista que han entrado en juego y que han motivado el enfrentamiento de una parte de los catalanes con los que defienden ser españoles; ahora, por añadidura, se puede añadir que, en virtud de estas provocaciones por parte de la izquierda y del partido que actualmente está al mando del gobierno de la nación, se vayan profundizando, maleándose, enconándose o entrando en confrontación directa estas diferencias que se van creando por los políticos de modo que, antes de que podamos darnos cuenta, la situación de nuestra nación pueda llegar a ser insostenible; algo que, por mucho que se quiera obviar y negar, nadie puede desechar porque el derecho de quienes seguimos confiando en nuestra constitución y que no entendemos que se quiera hacer de España un país marginado de Europa y entregado a un sistema que nunca ha servido para mejorar el nivel de vida de sus habitantes, puede crear un rechazo tal que, en algún momento determinado, pudiera convertirse en la yesca que enciende la pólvora. Luego habrá lamentaciones, quejas y recriminaciones, pero nadie podrá alegar que no han sido advertidos de los efectos de políticas que, de su simple enunciado ya se sabe que no van a ser posibles y que, en todo caso, acaban por ser insostenibles en aquellos estados donde se ha intentado implantarlas.

Vox amplía el aforo de Vistalegre Plus Ultra ante la avalancha de peticiones
El partido pretende reunir a 12.000 personas en un mismo recinto
Maite Loureiro Libertad Digital 27 Septiembre 2019

Vox aprovechará el aniversario de Vistalegre, el acto que anticipó su éxito en las elecciones andaluzas y las generales del 28A, para hacer una gran exhibición de fuerza. Plus Ultra será también el pistoletazo de salida de la precampaña electoral.

La formación consiguió repartir las primeras 9.000 entradas en apenas unas horas desde que anunció la convocatoria, de ahí que haya decidido ampliar el aforo en 2.000 personas más, situando el escenario en el centro de la plaza. Todas las localidades estarán disponibles por lo que la capacidad total será de 12.000 personas, más que en la anterior convocatoria cuando consiguieron reunir a 10.000.

Para favorecer la asistencia, estas entradas no podrán reservarse y se destinarán a los asistentes más madrugadores que acudan el próximo 6 de octubre a las diez de la mañana. Desde esa hora y hasta el mediodía podrán disfrutar de lo que el partido denomina "una gran fiesta" con música, vídeos y amenizadores. Después intervendrán los principales líderes de Vox hasta las dos de la tarde. En total, cuatro horas de actividad, según trasladan fuentes del partido.

Ante la posibilidad de que se desborden todas las expectativas, se situará una gran pasarela para que Santiago Abascal, Javier Ortega Smith, Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, puedan salir fácilmente del recinto y dirigirse a las personas que se queden en el exterior.

También habrá varias pantallas en la calle para poder seguir el acto. "Repasaremos lo mejor de estos 12 meses de éxito que apenas hemos podido celebrar", asegura un dirigente del partido que recuerda cómo hace apenas un año estaban montando el primer Vistalegre sin saber siquiera si lo llenarían.

"Tenemos una militancia muy movilizada, que reclama la presencia de nuestros líderes fuera de las instituciones", destaca un miembro del partido que pone en valor lo acostumbrados que están a hacer grandes actos de este tipo, a diferencia de lo que ocurre con otros partidos.

A falta de que Vox cierre esta semana el diseño de la campaña electoral, Vistalegre Plus Ultra será el mítin más multitudinario de todos.

Entrevista con el juez José Yusty Bastarreche
El juez del que depende la licencia para sacar a Franco: «Quisieron apartarme por motivos ideológicos”
El magistrado que decidirá sobre la validez de la preceptiva licencia urbanística que el Gobierno necesita para trasladar al dictador tendrá que "analizar la sentencia del Supremo" varias veces antes de pronunciarse.
María Jamardo okdiario 27 Septiembre 2019

El juez José Yusty Bastarreche se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, en 1976, donde ejerce como profesor desde el año 1986. Miembro del Cuerpo de Secretarios Judiciales en 1981, es magistrado titular del contencioso-administrativo número 3, desde 1992. Pese a su carácter discreto y riguroso, desde el pasado mes de febrero y muy a su pesar, se ha convertido en protagonista involuntario de la exhumación de Franco.

Es el magistrado responsable de decidir sobre la legalidad del preceptivo permiso municipal que el Gobierno necesita para actuar en la tumba de Franco y garantizar que las obras a desarrollar se hagan con todas las garantías de seguridad -no sólo para los operarios encargados de la apertura y cierre del nicho- sino para los futuros visitantes y usuarios de la Basílica de Cuelgamuros, una vez retirada la losa actual.

PREGUNTA: Le han acusado de no ser imparcial para resolver esta causa…
RESPUESTA: Han intentado apartarme por motivos ideológicos. Por un artículo que escribí hace nada menos que 12 años en ejercicio de mi libertad de expresión. [Se refiere Yusty a un análisis publicado bajo el título ‘Ante el proyecto de Ley de Memoria Histórica, en la revista de historia contemporánea ‘Aportes’, en 1996]

Yo nunca me he manifestado en contra de la exhumación. Sí de la Ley de Memoria Histórica que la autoriza porque es una norma innecesaria que reabre cuestiones que hace mucho tiempo que estaban finiquitadas.

Por si fuera poco, se me ha afeado el hecho de que sea firmante del manifiesto ‘Libres e Iguales’ -que han suscrito intelectuales como Fernando Savater, políticos como Nicolás Redondo y Joaquín Leguina, o cineastas como José Luis Garci- donde se defienden ambos principios constitucionales y donde se recoge el compromiso de miembros de todos los ámbitos de la sociedad civil con el cumplimiento de la ley. No entiendo entonces si es que el Gobierno preferiría que me inclinase porque los españoles seamos cautivos y desiguales…

P: Hasta el punto se le ha cuestionado en sus opiniones que la Abogacía del Estado solicitó formalmente su recusación. ¿No pueden los magistrados tener opiniones personales?
R: Cualquier ciudadano debe poder opinar con total libertad. Esto es lo que prevé nuestra Constitución. En mi caso se han querido relacionar cuestiones que no tienen nada que ver para dar una imagen desvirtuada de mi labor como juez.

Hay algo que, además, me gustaría dejar muy claro y es que ni mi padre, ni mucho menos mi abuelo, tienen nada que ver en toda esta causa. [Se refiere el magistrado, sin decirlo expresamente, a su padre, el almirante de la Armada Española José Yusti Pita (1909-1986), a quien una cierta hemeroteca ha querido relacionarle con episodios oscuros del régimen franquista. Tal es así que en Cartagena se retiró un busto con su imagen (2016) y se rebautizó una plaza dedicada a su nombre (2017), en aplicación de la Memoria Histórica]

P: Sin embargo, su recusación no fue admitida por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, ¿cómo se ha sentido?
R: Es la primera vez en mi vida que plantean mi recusación. Nunca antes me había pasado. Así que imagínese. El TSJM decidió que debía continuar conociendo de la causa. Pero, también condenó en costas a la Abogacía del Estado. Y esto sólo responde a una realidad y es que no existe ningún motivo objetivo por el que yo no pueda dictar sentencia, ajustada a Derecho, en la cuestión de la licencia urbanística de exhumación de Franco. No incumplo ni uno solo de los requisitos profesionales que la ley me exige para hacerlo.

P: ¿Cómo afectará a su decisión el hecho de que el Supremo haya avalado al Gobierno en la exhumación?
R: Más allá de los titulares periodísticos y de las lecturas políticas, desde un punto de vista judicial se trata de dos procedimientos distintos e independientes, aunque se refieran a la misma persona.

Lo cierto es que yo he seguido, una vez resuelto el incidente de mi recusación -que es la única razón por la que hemos llegado hasta aquí alargando innecesariamente los tiempos- con los trámites ordinarios establecidos para un contencioso-administrativo ordinario.

Si la sentencia del Tribunal Supremo, sobre la que todo el mundo opina pero que nadie conoce, se hace pública antes de que yo emita mi veredicto, entonces tendré que leerla varias veces con detenimiento para determinar si hay algo en la misma que afecte a mi procedimiento.

P: ¿Podría entonces usted tener que inhibirse en favor del Supremo?
R: Como le digo cualquier valoración sobre lo que el Supremo pueda decir en su texto es puramente opinativa. Y mi obligación, como juez, es conocer las resoluciones reales de otros órganos y respetar las mismas.

Si la Sala Tercera incluyese alguna referencia expresa a las obras necesarias para retirar los restos de Franco de su actual ubicación, habrá que ver en qué términos lo hace: si las califica de mayores o menores, si lo hace entrando en el fondo del asunto o como parte de un somero razonamiento jurídico…

Manuel Cruz, aforado moral
Editorial ABC 27 Septiembre 2019

ABC publica hoy el enésimo caso de plagio extraído de la extensa obra de Manuel Cruz, en esta ocasión procedente de «Amo, luego existo», volumen con que el presidente del Senado ganó en 2010 el prestigioso premio Espasa de Ensayo y en el que se suceden, sin la oportuna y obligada cita bibliográfica, textos cortados y pegados de otros libros de filosofía. El mecanismo plagiario es idéntico al de los anteriores casos desvelados por ABC, alineados desde hace semanas en una biblioteca, cada vez más voluminosa, que no solo descalifica a Cruz como pensador y profesor, sino a quienes lo protegen bajo un manto de impunidad que desprestigia a la Cámara Alta, cómplices necesarios de un ejercicio de corporativismo ideológico que blinda y legitima la impostura y la trampa. Estamos ante un genuino caso de aforamiento moral, de la defensa -insostenible- de quien con su contumacia traslada a la opinión pública, especialmente a los más jóvenes, alumnos o no, el mensaje de que el esfuerzo académico, la búsqueda de la excelencia, el rigor o el respeto a la verdad no son valores dignos de ser tenidos en cuenta.

Como en la tesis doctoral firmada por Pedro Sánchez, los reiterados plagios del presidente del Senado son tolerados por un Partido Socialista que no ha dudado en aceptar y consagrar la mentira como un instrumento para medrar, ya sea en la Universidad y la política, dos esferas de la vida pública en las que se miran esas nuevas generaciones a las que el profesor Manuel Cruz ha dedicado su vida profesional. La lección magistral que se desprende de todos sus plagios, como el del presidente del Gobierno en funciones, es que todo vale. Para redactar manuales de filosofía, ganar premios de ensayo o completar una tesis doctoral, copiar y pegar es un atajo legítimo para llegar a lo más alto


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El golpe se reactiva en Cataluña
Editorial El Mundo 27 Septiembre 2019

La jornada de ayer se recordará como el momento en que el independentismo reactivó la insurrección contra la democracia. De nuevo el poder político y un activismo social que se quita la careta para degenerar abiertamente en terrorismo vuelven a actuar al unísono para socavar los cimientos del Estado de derecho. Se trata de relanzar, con nueva virulencia, otro otoño subversivo como el de 2017. Ya ni siquiera se molestan en defender el supuesto carácter pacífico del soberanismo. Ahora el presidente de la Generalitat y los partidos en que se apoya su Govern salen en defensa de procesados por terrorismo, enviados por el juez a prisión bajo la gravísima acusación de planear atentados como medio de precipitar la consecución de la república. Cuando se conoció esa decisión, hubo bronca en el Parlament; pero quien resultó expulsado por el presidente Torrent fue Carlos Carrizosa, portavoz de Ciudadanos. Es imposible no recordar los días de septiembre de 2017, cuando los derechos de la oposición fueron aplastados por el rodillo separatista. Pero semejante ejercicio de despotismo resulta hoy si cabe más vergonzoso, por cuanto nace de una maniobra de legitimación de la amenaza terrorista que empieza a cernirse sobre Cataluña, según la propia Audiencia Nacional.

Se equivocaron quienes minimizaban los efectos de años de adoctrinamiento en las escuelas y los medios de comunicación, con una ideología volcada en el odio hacia España y con el fermento de la frustración generada por el fracaso del procés. El desafío reiterado al Estado y el desprecio a las reglas de la democracia han creado el caldo de cultivo para la irrupción del terrorismo en Cataluña. Frente a ello, en lugar de esconder la evidencia como hace la Generalitat con una irresponsabilidad incalculable, no cabe sino responder con determinación con todos los instrumentos del Estado de derecho.

Cataluña ofrece síntomas de haber emprendido el camino inverso al recorrido por el País Vasco. La democracia española logró vencer a ETA tras cuatro décadas de abyecta trayectoria. El nacionalismo catalán está pulverizando cualquier atisbo de su hipotética voluntad pactista. Los síntomas de enfrentamiento se acumulan desde hace varios años, pero la detención de siete miembros de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) constituye un salto cualitativo que debería activar todas las alarmas institucionales. Están acusados de terrorismo y tenencia de explosivos -en aplicación del artículo 573 del Código Penal- y el juez García Castellón decretó ayer prisión provisional para todos ellos. La Fiscalía les acusa de ultimar acciones terroristas de cara al próximo aniversario del 1-O.

No estamos, pues, ante coacciones violentas como las que han ejecutado los CDR en anteriores ocasiones, sino ya ante una amenaza terrorista directa. En este contexto, que Torra siga presentando a estos grupos como un "movimiento pacifista" no es más que una forma de blanquear la violencia para la consecución de objetivos políticos. Si a ello se suman el plante de los Mossos -instrumentalizados por el Govern- en la comisión de Seguridad Estado-Generalitat y las resoluciones del Parlament que instan a expulsar a la Guardia Civil de Cataluña y a liberar a los presos, queda claro que la Generalitat continúa instalada en el rupturismo y la ilegalidad. En lugar de abroncar a la Guardia Civil, tal como hizo Fernando Grande-Marlaska por la operación llevada a cabo contra los CDR, lo que debe hacer el Gobierno de Sánchez es articular las medidas necesarias para hacer frente al independentismo, que ya no solo plantea un pulso institucional sino un reto para la seguridad. La prioridad ahora ya no solo es combatir políticamente el independentismo, sino atajar la incipiente amenaza terrorista. El 155 parece hoy más inevitable que ayer.

Más países, menos España
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 27 Septiembre 2019

El costalero Errejón tiene la misma tara política de nacimiento que el que lo fue todo para él, el nazareno Marqués de Galapagar: no puede decir la palabra España. Llevando al extremo la vil sumisión de la izquierda a los nacionalismos antiespañoles y a sus planes de discriminación laboral, lingüística y social, lo primero que ha hecho el grabado escrachador de Rosa Díez en la Complutense, el becario black de la universidad de Málaga, el multimillonario ladrón de fondos venezolanos -75 millones de euros de la CEPS- el antisistema que, cuando rodeaba el Congreso con Alfon y demás pandilla firmaba con el acrónimo ACAB (All Cops Are Bastards), es renunciar a llamar a la adjuntía que le ha montado Ferraz "Más España".

Por eso, que no es complejo sino traición al pueblo y sumisión a las castuzas periféricas, su nuevo partido, como el viejo, no pasará de cirineo del PSOE, que desmonta a España los días pares fingiendo que la defiende los impares y lleva siglo y medio destruyendo la nación política pero heredando a los que la construyen o, tras pasar ellos por el poder, la reconstruyen. La experiencia es un grado; y Errejón siempre ha sido un grado inferior a alguien: Iglesias, Carmena, Sánchez y, ahora, hasta del de Equo. Vale lo que su jefe. En sí y por sí, poco menos que nada.

Como vimos en la investidura de Díaz Ayuso, el Sacarino de Moncloa es un chulín de cátedra que vacila entre dos totalitarismos: el fascista-peronista y el marxista-leninista. Su Laclau es el gulag cantado por Evita o Chávez travestido de Cristina Kirchner, el "sayón con hechuras de bolero" que adivinó Machado. Pero eso es hoy la izquierda en España: la ardorosa negación de una nación de ciudadanos libres e iguales en favor de las taifas insolidarias. Cuando han visto que Errejón no era "Más España" sino menos, se han zambullido en su incubadora mediática ("Más PRISA" y "Más Sexta") los separatistas catalanes del País Valenciá y el nacionalismo baturro, mientras llega la chirigota separatista andaluza de Rodríguez y Er Kichi. ¡Y todavía cantan la Internacional!

Como Errejón Tres-comidas-diarias dice que él, sólo él, no es sectario, ha corrido a proclamar que nunca pactará con Ciudadanos. Será porque hablan "la lengua de las bestias salvajes". O porque su amo, de momento, dice "arre". Pactará cuando diga "so".

No nos podemos permitir una ETA bis en Cataluña
Sergio Fidalgo okdiario 27 Septiembre 2019

La violencia larvada que se está generando en Cataluña por parte de radicales como Quim Torra, que incitan a "apretar" y apoyan las algaradas callejeras de los autodenominados CDRs, puede acabar cristalizando, si no se toman las medidas adecuadas, en una banda terrorista al estilo de Terra Lliure. Se está produciendo una banalización de este fenómeno que es muy peligroso. Ya no es solo el pasear a Arnaldo Otegi por todos los rincones de esta comunidad autónoma como si fuera un hombre de paz, y que tanto Carles Puigdemont como Esquerra Republicana compitan en ver quién es más amiguito del dirigente de Bildu.

Es que en Cataluña comienza a ser un mérito el haber pertenecido o colaborado con una banda armada. Ya no se trata solo de casos como el de Gonzalo Boye, abogado de Carles Puigdemont y que fue condenado a catorce años de prisión por colaborar con ETA en el secuestro del empresario Emiliano Revilla. Es que Carles Sastre, uno de los asesinos del empresario José María Bultó como miembro del Exèrcit Popular Català, es un sindicalista reivindicado por el secesionismo y fue definido como “un gran reserva del independentismo” en la televisión de la Generalitat.

Por no hablar de Fredi Bentanachs, uno de los fundadores de Terra Lliure, al que hace unos días Carles Puigdemont recibió con todos los honores en la ‘Casa de la República’ que tiene en Waterloo, y que se ha fotografiado con Quim Torra y Joan Tardà en diversos actos secesionistas. Sin olvidar su activo papel en el violento escrache que un centenar de radicales hicieron a Societat Civil Catalana en un homenaje a El Quijote que se celebraba en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona.

La Cataluña de 2019 está mucho más radicalizada que la de los 80’s e inicios de los 90’s, cuando Terra Lliure fracasó ante la falta de apoyo social. Los catalanes no crearon un tejido como el que la izquierda abertzale construyó para apoyar a ETA, y el problema no se enquistó. La ERC de Àngel Colom consiguió que dicha banda criminal, ante su fracaso, se disolviera y la vía terrorista quedó abandonada en Cataluña. Muchos de sus antiguos integrantes son actualmente cuadros de esta formación o de entidades satélite, como en el caso de Sastre, y deberían difundir entre el independentismo el error de escoger la vía de la violencia armada.

Los ‘lehendakaris’ de los años de plomo de ETA eran mucho más cuidadosos en sus declaraciones públicas que Quim Torra en la actualidad. Y eso ya es mucho decir. Cada declaración del presidente de la Generalitat que deslegitima el sistema democrático español da alas a los más radicales que quieren tomarse la justicia por su mano para "librar a Cataluña” de esa "España" que es para ellos una "dictadura franquista".

Si el secesionismo no hace una reflexión seria, el actual conflicto social pasará a una fase más peligrosa. Ahora mismo hay dos Cataluñas que se ignoran. Pero las miradas de odio que se ven en las concentraciones pro CDRs, en los mitines separatistas en los que se incita a "marchar de Cataluña" a los que no piensan como ellos, o su búsqueda de la exclusión del espacio público de los catalanes no independentistas, no son buenas señales. Se empieza tachando de “colono”, “invasor” o “no catalán” al vecino y se acaba aplaudiendo su asesinato.

Ni Cataluña, ni el resto de España se pueden permitir una reedición de Terra Lliure. A la sociedad vasca le ha llevado mucho sufrimiento, y varias décadas, alcanzar cierto nivel de convivencia aceptable, y aún hoy en día la influencia del entorno que protegió al terrorismo de ETA es muy grande y las heridas causadas por la barbarie de la banda asesina están lejos de cerrarse.

Es imprescindible que Cataluña no emprenda el mismo laberinto sin salida por el que los vascos, y todos los españoles, tuvimos que pagar un precio muy alto. Y el primer paso es que los dirigentes secesionistas tengan, por una vez, el valor de reconocer que se equivocaron al violar la Constitución, que mintieron a sus seguidores, y que España no es una dictadura y que la única manera de convivir en paz es aceptar que los catalanes no independentistas no son sus enemigos, sino sus vecinos. El problema es que ese político independentista valiente y con sentido de Estado ahora mismo no se sabe quién es. Y ante ese vacío solo queda la opción policial y la firme acción de la Justicia democrática de nuestro país para defender a millones de catalanes de una violencia que cada día puede ir a más.

Apología terrorista en el Parlamento de Cataluña
OKDIARIO 27 Septiembre 2019

Mientras el juez encarcelaba sin condiciones a los siete miembros de los CDR acusados por la Fiscalía de formar un grupo terrorista para subvertir el orden constitucional, la mayoría independentista del Parlamento de Cataluña, con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, a la cabeza expresaba a voces su solidaridad con los encarcelados al grito de "¡Libertad!, ¡Libertad".

Este es el retrato de la situación que se vive hoy en España: un Parlamento autonómico dominado por una mayoría separatista convertida en apologista de la violencia. Ni el independentismo podía llegar más lejos en su indignidad, ni el Estado de Derecho podía llegar más lejos en su infinita paciencia y tolerancia ante el desafío del separatismo catalán, cómplice y colaborador necesario de terroristas.

En vísperas de conocerse la sentencia del Tribunal Supremo que habrá de dilucidar el horizonte penal de los políticos catalanes presos, el independentismo sigue instalado en su estrategia de combate contra las instituciones del Estado, pero con un grado de virulencia cada vez mayor. Su nivel de ignominia crece por días, catapultado por su mayoría en un Parlamento catalán que está utilizando como arma arrojadiza contra la oposición, maniatada en su papel de voz crítica y sometida a niveles lacerantes en un Estado de Derecho.

Ese es el problema, que el Estado de Derecho está siendo vilipendiado sin que el Gobierno en funciones parezca demasiado preocupado por la escalada de violencia (ya no sólo verbal) que se está viviendo en Cataluña. Lo ocurrido en el Parlamento catalán -una mayoría independentista jaleando a terroristas- resulta inaceptable en una Cámara en la que la mayoría secesionista ha subvertido la democracia. Esa es la realidad. Y si Pedro Sánchez no tiene nada que decir, tal vez sea porque tiene mucho que callar.

Las imágenes de los incidentes registrados en el Parlamento de Cataluña revelan con toda crudeza el estado de la situación. Una inmensa mayoría de españoles asiste al bochornoso espectáculo con una mezcla de indignación y vergüenza.

La vida rota de una Cataluña al borde de la guerra civil
Julio Ariza eltorotv.com 27 Septiembre 2019

No se nos podrá decir que no lo hemos advertido. Cataluña está al borde de la guerra civil y nadie parece enterarse. Es políticamente incorrecto decirlo. Se sale del discurso permitido, del pensamiento único, del Catón de los medios de comunicación subvencionados. Pero es lo que está ocurriendo.

Hace poco decíamos que el futuro de Cataluña era el pasado del País Vasco, y la gente se alarmaba. Nos llamaban cenizos. Pues bien, ya hemos visto cómo se acaba de desactivar un grupo terrorista, el primero de la nueva ETA Catalana, que quería volar un Cuartel de la Guardia Civil y asaltar el Parlament. La diferencia con el caso vasco es que, allí, sin embargo, el Gobierno y el Parlamento vascos nunca llegaron al grado de defensa de los terroristas que ayer se vio en la Generalitat y el Parlament. No hay precedentes en el Parlamento Vasco de lo que vimos ayer en Cataluña, ni un Lehendakari que llegara a la psicopatía política de Torra.

Las imágenes de un presidente enloquecido, un fanático escasamente dotado y en deriva puramente delictiva (que aún no ha sido llamado a declarar por un juzgado); las imágenes de ayer de ese Parlament fuera de quicio, en claro enfrentamiento civil; el espectáculo de unas fuerzas separatistas llamando a la desobediencia institucional, en fase insurreccional, defendiendo a unos terroristas como si fueran héroes; todo eso evidencia que la vida política y civil se ha roto. El fanatismo se ha apoderado de Cataluña. La violencia germina. La Paz ha terminado. Llegarán los muertos. El que no quiera ver que mire hacia otro lado. Pero el que quiera ver, que mire esas imágenes del parlamento catalán de ayer mismo. Lo que ha llegado a Cataluña es un nuevo terrorismo apoyado desde las instituciones por los partidos separatistas y los medios de comunicación afines. El desafío es total y ha pasado a la acción.

Mientras, la vida ciudadana de Barcelona se degrada y la ciudad condal ya es una ciudad sin ley. La inseguridad en la calle ha alcanzado cifras desconocidas. Da miedo dar un paseo por el centro. Los manteros, los inmigrantes ilegales, los ukupas, los marginales, los traficantes, los proxenetas, han tomado el mando de la calle.

Por si fuera poco, el Yihadismo tiene en Cataluña las células más peligrosas del territorio nacional.

La Iglesia catalana, que pudo llegar a jugar un papel importante para preservar la paz, ha perdido la cabeza, cuando no la vergüenza, y ya no puede erigirse en estandarte moral para la convivencia.

Mientras, al Gobierno solo se le ocurre poner un recurso, continuando la estela acobardada de Rajoy. En Madrid la incapacidad política es completa. Pedro Sánchez sigue pensando en los huesos de Franco. Pablo Iglesias sigue pidiendo una cartera (y apoyando esa metáfora de la sedición que es el mal llamado derecho a decidir). Hay un loco en Bruselas que habla desquiciado para insultar a España, y la justicia española es humillada por un socio comunitario (y sin embargo se nos llena la boca hablando de la Unión Europea). El PP no tiene quien le escriba, después del bochornazo de Soraya con su socio Junqueras. Albert Rivera quisiera ser más serio, pero le puede la vida y no actúa como piensa. Solo la voz firme y serena del que llaman el ultra nos da alguna esperanza.

Al final habrá que intervenir en Cataluña. Cuanto más se tarde en tomar la decisión, peor será la situación, más extrema la violencia y más dura la solución. En Cataluña se ha roto la vida política, ha dado comienzo la violencia terrorista y se están dando los pasos para llegar a un enfrentamiento civil en toda regla. Que Dios nos coja confesados.

La persistente y consentida rebelión institucional en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 27 Septiembre 2019

¿Qué le pasa a la clase política y mediática, que parece no entender que la aplicación del 155 no está prevista para castigar delitos, sino para evitar que cometan desde las instituciones autonómicas?

No se puede negar –todo lo contrario– el carácter antidemocrático, oprobioso y vergonzoso de la monumental bronca que han protagonizado este jueves las formaciones golpistas en el Parlamento regional de Cataluña por el encarcelamiento por terrorismo de varios miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR), auténtico brazo armado de la persistente rebelión institucional que se iniciara en el Principado en la Diada de 2012. No se puede negar tampoco el aún más grave pronunciamiento institucional que ha emitido ese Parlamento en manos de los golpistas en favor de la expulsión de la Guardia Civil de Cataluña y de la impunidad para sus correligionarios encarcelados.

Con todo, ¿qué se podía esperar cuando la renuencia del Gobierno central a suspender la Administración regional en rebeldía permitió que el Parlamento salido de las últimas elecciones catalanas siguiera en manos de grupos secesionistas aun cuando hicieron público que no renunciaban a su compromiso con el golpe de Estado y su delirante Estado soberano en forma de república? ¿Qué se podía esperar si se dejó que un continuador del golpe de Estado de Artur Mas y Carles Puigdemont como es el racista y totalitario Quim Torra fuera el máximo representante del Estado en Cataluña en su condición de presidente de la Generalidad? ¿Qué se podía esperar cuando el Gobierno central se siguió negando a activar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña pese a que el golpista Torra –cuyo juicio ha sido aplazado– cumplió su promesa de desobedecer a los tribunales que le habían ordenado retirar los lazos amarillos de la fachada del Palacio de la Generalidad?

¿Qué le pasa a la clase política y mediática de este país, que parece no terminar de entender que la aplicación del artículo 155 no está prevista para castigar delitos (de eso se encargan los tribunales), sino para evitar que se lleguen a perpetrar desde las instituciones autonómicas cuando quienes las dirigen se comprometen a cometerlos?

Teniendo presente todo esto, así como las arengas de Torra a los CDR –"Apretad, apretad, hacéis bien en apretar"–, lo auténticamente asombroso es que la Cámara catalana hubiera vivido una jornada normal y democrática o emitido un impecable pronunciamiento institucional en repudio de la violencia secesionista y en defensa del orden constitucional.

Con todo, lo peor es pensar que, por desidia o interés político del Gobierno de Pedro Sánchez, el cabecilla del golpe que preside la Generalidad no sólo cuenta con la lealtad de los CDR –entre los que figuran miembros de su familia–, sino con la obligada obediencia de miles de Mozos de Escuadra, entre los que puede haber muchísimas personas respetuosas del orden constitucional, pero que, estando a las órdenes de Torra, difícilmente podrán evitar o perseguir el terrorismo callejero de los CDR cuando este brazo armado del secesionismo institucional apriete y apriete contra la nación española y su Estado de Derecho.

¡Apretad! ¡Arread!
Isabel San Sebastián ABC 27 Septiembre 2019

La «rabiosa actualidad» relativa al destino de los restos de Francisco Franco ha desplazado de las portadas un «asunto menor», cual es la detención en Barcelona de un comando terrorista independentista que planeaba atentar en Cataluña de manera inminente. Lógico. Al fin y al cabo, el dictador murió hace 44 años mientras que estos individuos no solo forman parte integrante del mayor desafío al que se enfrenta España, sino que representan una escalada determinante en ese conflicto: el regreso a la violencia pura y dura, a la intimidación mediante las armas, como «argumento» político. ¿Quién no entendería que prioricemos al difunto dictador en el orden de nuestras preocupaciones? ¡Tiene todo el sentido del mundo!

Mientras el Gobierno en funciones, su presidente-candidato, sus múltiples terminales mediáticas y la parte contratante de la segunda parte, que también desempeña su papel, nos entretienen con esa disputa estéril, se está fraguando ante nuestros ojos una repetición exacta de nuestra historia más negra. Y lo peor es que viéndolo, sabiéndolo, disponiendo de todos los elementos de juicio necesarios para actuar todos a una con el fin de frenar al tren antes de que descarrile, nos empecinamos en fingir que en realidad no pasa nada.

Cataluña sigue los pasos que anduvo el País Vasco en los «años de plomo». Afortunadamente esta vez la actuación de Guardia Civil ha impedido a los terroristas «poner muertos encima de la mesa», pero la intención de los CDR era exactamente esa. Por eso es la Audiencia Nacional la encargada de la operación y por eso la Fiscalía les imputa gravísimos delitos de terrorismo y rebelión. Con todo, lo peor no es que nueve asesinos en potencia estuvieran preparando explosivos para sembrar el terror. Lo peor, con diferencia, es la reacción del presidente de la Generalitat ante la noticia, acusando al Estado de «ejercer la represión como única respuesta». Porque sucede que él, Torra, es la máxima representación de ese Estado en Cataluña. Lo peor, por tanto, es que tengamos a la zorra custodiando a las gallinas. Lo peor es que confundamos tolerancia con irresponsabilidad y consintamos que la primera autoridad de una comunidad autónoma española anime abiertamente a sus vanguardias armadas; esto es, a sus «comités de defensa de la república», a «apretar», no sabemos si el gatillo, el detonador, o ambas cosas. Esto es lo que debería quitarle el sueño a Pedro Sánchez, mucho antes que los huesos de Franco o la competencia electoral de Pablo Iglesias.

Decía mi admirado Albert Boadella en los años noventa que el nacionalismo catalán obtenía por cooptación todo lo que arrancaba el vasco merced a la sangre derramada por los matarifes de ETA. Y tenía razón. Claro que, antes de beneficiar a los separatistas catalanes, esa sangre era rentabilizada por los recogedores de nueces del ahora blanqueado PNV, considerado por todos la quintaesencia de la moderación. Fue su entonces presidente, Javier Arzalluz, quien pronunció la célebre frase de «no conozco un solo pueblo que haya obtenido su liberación sin que unos arreen y otros discutan. Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas». Sustituya el lector «arreen» por «aprieten» y estarán ante la manifestación actual del miserable reparto de papeles que establece el independentismo legal con su versión violenta en el empeño de doblar el brazo a la Nación, la Constitución y la democracia.

Tardamos casi cuatro décadas repletas de dolor y muerte en desenmascarar ese apaño infame, y algunas pagamos un altísimo precio por hacerlo. ¿Cómo es posible que volvamos a estar en la casilla de salida?

¿Presunción de inocencia o inocencia de cuna?
Antonio Robles Libertad Digital 27 Septiembre 2019

A propósito de la detención de nueve presuntos terroristas de los CDR por parte de la Guardia Civil, el independentismo catalán ha salido en tromba para descalificar al Estado. Reconforta tanto celo en la defensa de la filosofía de la no violencia cuando se trata de librar del delito a los propios. Hay que evitar a toda costa que se desmorone el propio relato. Cuanto más se esfuerzan en ocultar sus convicciones antidemocráticas, más evidentes aparecen sus costuras supremacistas.

Curiosa revolución de las sonrisas, mientras la actuación judicial garantiza la presunción de inocencia, los mangantes del procés despotrican contra las detenciones en nombre del privilegio de cuna. ¡Ay!, cuánto recuerda a ese derecho de sangre de la aristocracia medieval que, como en la Grecia arcaica, monopolizaba la nobleza, junto a los ideales morales que la situaban por encima de la plebe tosca, sin linaje ni virtud.

Si reparan un instante, el fundamento de esa impostura se asienta en la creencia de que, por el mero hecho de nacer en cuna bien, naces virtuoso. Como estos simpáticos chicos de los CDR armados con explosivos e intenciones violentas, a los que, por el mero hecho de luchar por la independencia, todo les está permitido. O si quieren, todos sus actos se convierten en virtuosos. Así se llega sin apenas darse cuenta a la esencia del totalitarismo. La identidad catalana, al fin desnuda frente a sus actos. Es el triunfo de la guerra. Porque sólo en la guerra la justificación de los actos depende del bando en que luchas. La muerte de la justicia universal, el fin de la ciencia, la tolerancia y la democracia. O lo que es lo mismo, el triunfo del fanatismo. ¿Hay algo peor?

Lo que nos está pasando es muy grave. No porque den golpes de Estado o se organicen para volar la convivencia con Goma 2, sino porque los valores en que fundamentamos los pilares de la tolerancia, la libertad y la democracia han sido pervertidos por una pandilla de mangantes que aún tienen predicamento en la capital del reino. Sin convicciones democráticas, la eliminación del otro no sólo es posible, lo peor es que llega a ser justificable.

Con la detención de estos neoterroristas de la identidad culmina el Programa 2000 de Jordi Pujol, destinado a reducir a todas las instituciones catalanes a su secta nacional. Cualquier iluminado busca la sumisión incondicional de sus acólitos. El rebaño ha sustituido a una sociedad consciente. Sabemos que hemos llegado a ello porque en Cataluña hace años que no se argumenta ni se razona, sólo se cree en las propias convicciones por el mero hecho de ser las propias.

Este estadio de sugestión colectiva, del triunfo de la manada, habría de llegar en algún momento. Ahora la frustración hará el resto. Una colectividad condicionada a la llegada a la tierra prometida no puede sobreponerse a su frustración. Al menos un residual tanto por ciento incapaz de digerir la derrota. A eso nos enfrentamos.

Coda: "¡Fora les forces d’ocupació", "Pim, pam, pum, que no en quedi ni un!", "Apreteu! apreteu!"... ¿Por qué nos hemos acostumbrado a que representantes institucionales del Estado como el presidente de la Generalidad puedan insultarnos con tanta insolencia?

Grande-Marlaska es cómplice de Torra
Carlos Dávila okdiario

El ministro de Interior, Grande-Marlaska, y lo digo con toda claridad, es cómplice de Torra, el rebelde presidente de la Generalitat. Primero, por la incapacidad que tiene para que los lazos amarillos sigan apareciendo en la fachada de la Generalitat. No los quita ni manda que los quiten.

Y segundo, y mucho más importante, por la postura y la conducta que está teniendo respecto a los siete CDR, los siete filoterroristas, que llevaban años haciendo explosivos para subvertir el orden constitucional y el orden público en Cataluña el mismo día que salga la sentencia de los rebeldes del 1-O de 2017.

¿Qué hace Torra? Torra les bendice. ¿Y qué hace Grande-Marlaska? Sencillamente se alinea con ellos y dice que tenía que haber sido informado antes. Pero, ¿desde cuándo la Guardia Civil informa al ministro de turno los entresijos de una operación?

No lo hace, acuérdense ustedes de lo que ocurrió en el ‘Caso Faisán’. Grande-Marlaska incluso ha abroncado a la Guardia Civil por cumplir con su obligación. Por eso es cómplice y por eso debe dar explicaciones. En un país normal este hombre no estaría ya en el Ministerio de Interior.

Infamia separatista: exigen la ‘retirada’ de la Guardia Civil de Cataluña
Redacción eltorotv.com 27 Septiembre 2019

El Parlament ha aprobado este jueves una propuesta de resolución de JxCat y ERC por la que la Cámara exige «la retirada de Cataluña de los efectivos de la Guardia Civil«, tal y como hacen los etarras en el País Vasco.

«Se ha mostrado abiertamente como una policía de carácter político que está centrada en perseguir a determinados colectivos políticos y sociales, y completamente redundante a la hora de garantizar la seguridad de la ciudadanía», recoge el texto ha prosperado en el Debate de Política General.

La propuesta ha salido adelante con los votos a favor de JxCat, ERC y la CUP, con la abstención de los comuns, y los votos en contra de Cs, PSC y PP.
Juicio del golpe de Estado

La propuesta aprobada advierte «un incremento de la represión y una creciente deriva en la restricción del libre ejercicio de los derechos civiles y políticos por parte del Estado, y una acción concertada de los diferentes poderes de Estado constituida en una auténtica causa general contra el independentismo».

Por eso, el Parlament constata que el proceso judicial del Tribunal Supremo contra los impulsores del 1-O es «arbitrario, sesgado y en el que los derechos fundamentales de la ciudadanía se han visto abusados y violentados por parte, tanto de los cuerpos policiales del Estado, como de la Fiscalía, el juez instructor, el juzgado del Supremo, el Gobierno y el Jefe de Estado».

La Cámara «denuncia a un Gobierno y a una cúpula del poder judicial manifiestamente sesgada y que actúa claramente preocupada por garantizar la razón de Estado». También avisa de que sería «un abuso flagrante» el Supremo dictara sentencia antes de que el Tribunal de Justicia de la UE se pronuncie sobre la inmunidad parlamentaria de Oriol Junqueras, que salió escogido eurodiputado en las últimas elecciones.
 


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