AGLI Recortes de Prensa   Lunes 30  Septiembre 2019

10-N: una lección inteligente de ajedrez
Pedro de Tena Libertad Digital 30 Septiembre 2019

Ya dijimos no hace tanto que Pedro Sánchez podía ser malo, perverso si se quiere, pero que tonto no es. Lo contrario de tonto es listo, no inteligente. Y nadie puede dudar de que listo ha sido. Con escasas fuerzas, logró ser ahijado por Susana Díaz, a la que traicionó seguidamente para consolidarse como líder único de un PSOE cada vez más enfermo. Se empeñó después en cargarse al mismo Rajoy, que quiso ser cómplice de su propia decapitación política, y de paso le hizo un roto al PP con la erupción de Vox. Luego se centró en anular el agujero que Ciudadanos le hizo al PSC en Cataluña, dando paso a una infección en el partido de Rivera.

Finalmente, ha ido por Podemos, ni unidas ni unidos, al que ha clavado un Errejón de muerte en el lomo de la pareja de Galapagar. Seamos serios, quien ha logrado todo esto desde hace apenas cuatro años, tonto no es, no puede serlo. Pero ser inteligente es otra cosa.

Hay una famosa y conocida partida de ajedrez, la Inmortal, que se jugó en Londres en 1851 entre el alemán Adolf Anderssen y el germano-estonio Lionel Kieseritzky, probablemente los mejores ajedrecistas del momento. De aquella partida, destaquemos que Anderssen se dejó comer casi todas las piezas. De hecho, cuando terminó la partida sólo tenía el rey, un alfil, los dos caballos y seis peones. Su adversario, Kieseritzky, tenía sobre el tablero el rey, la reina, las dos torres, los dos alfiles, los dos caballos y cinco peones. Su victoria parecía cantada y, sin embargo, perdió tras un jaque mate espectacular. Se creyó tan listo que comió, comió y comió sin percatarse de que se estaba metiendo en una trampa mortal diseñada por una inteligencia superior que no improvisaba ni enredaba, sino que ideó un plan para ganar o supo aprovechar las circunstancias.

A estas alturas de la película española, ya no cabe duda de que la izquierda está rota y la derecha trizada, hecha trizas. Pedro Sánchez, en su parte del tablero, se lo está comiendo todo. Da hasta pena escuchar los aullidos lastimeros del mordido, antes mordedor, Pablo Iglesias, otro listo humillado por el indoctor. Da lo mismo ver a una Izquierda Unida aparente y achicada. Da grima ver la impostura evidente del becario Errejón. Da lástima ver los esfuerzos de Pablo Casado por sacar del pozo de las penas a la mitad del PP turulato que ha heredado. Da repelús ver cómo Ciudadanos camina por el alambre sobre un abismo al que ya van cayendo víctimas. Da fatiga, o gozo, según, ver la cojera del caballo de Abascal. En esta partida, Pedro Sánchez, comentado por Tezanos, parece el seguro vencedor. A la derecha apenas le quedan piezas, pero…

Los españoles, católicos de raíz hasta en lenguaje, solemos decir que hay veces en que la Virgen se aparece a los acorralados y les permite sortear el peligro. Por ejemplo, se acaba de escribir que el expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán gritó alborozado que la Virgen se le había aparecido cuando, a punto de ser laminado por el PP de Javier Arenas en las elecciones andaluzas de 2012, Mariano Rajoy, tan listo él, decidió subir los impuestos y dictar la reforma laboral en plena campaña electoral. De ese modo, Griñán, perdedor en las apuestas, logró gobernar, aplazando el cambio andaluz siete años más.

Pues algo así podría ocurrir en las urnas del próximo 10 de noviembre debido a los movimientos inesperados del muerto Francisco Franco y del vivo Quim Torra. Muchos piensan que las elecciones pueden manipularse, bien por intoxicación de la opinión publicada o pública, bien por maniobras orquestales en la oscuridad. Sigo pensando, dada mi experiencia andaluza, que a veces la Virgen viene a ver a alguien. En este caso, está viniendo a ver a la derecha trizada. Limitémonos a dos elementos, que lo de la crisis económica y las sentencias pendientes ya lo veremos.

Por una parte, se están rompiendo las costuras de la memoria histórica, en la que el PSOE ha asentado su prestigio moral gracias al desconocimiento de la mayoría de lo ocurrido en la II República. Léase, por favor, la antología de textos de Jesús Laínz sobre las razones de la izquierda para desenterrar a Franco. Aquí cada vez hay menos personas que creamos –ni siquiera los que fuimos encarcelados por el franquismo– la reinvención de la historia impulsada por el PSOE y llevada a la patraña por Podemos y demás cachos de su izquierda. Tengo para mí que el PP y Vox, en menor medida Ciudadanos, sienten cómo la Virgen viene a verlos. Los hechos son testarudos, a pesar de la deformación y la ocultación, y poco a poco las verdades van abriéndose paso.

Por la otra parte, Quim Torra ayuda lo que puede, sobre todo a Ciudadanos, aunque también al PP y a Vox, mostrando la cara íntima del separatismo catalán desde 1934 y avivando las fuerzas catalanas y españolas que Pedro Sánchez, Josep Borrell y el acólito Iceta habían anestesiado. Ya no cabe duda de cuál es la finalidad de los catasunos. En cualquier otro país donde los políticos no dispusieran de tantos privilegios, Torra ya habría sido interrogado, cuando menos, por orden judicial tras la confesión de los presuntos terroristas, en grado de aprendizaje si se quiere, que han sido encarcelados.

Otra vez tenemos, pues, la unidad, el sentido y el futuro de España en la diana electoral y Pedro Sánchez, que ser listo no es ser inteligente, acaba de perder su cuento de la buena pipa sobre que los malos no le han dejado gobernar. Aun disponiendo de casi todas las piezas, puede perderse la partida. Una lección inteligente de ajedrez. (O de la Virgen).

Los 23 gráficos que descubren la farsa de la gestión separatista en Cataluña
José María Rotellar Libertad Digital 30 Septiembre 2019

Los independentistas catalanes, en su delirio secesionista convertido, en octubre de 2017, en un auténtico intento de golpe de Estado, por el que muchos de sus dirigentes están en prisión preventiva, lanzan todo tipo de acusaciones contra el conjunto de España, culpando a la Nación a la que pertenecen de robarles los fondos que les corresponden por la actividad económica que generan. Todo eso es falso. El problema de Cataluña no es su financiación, que es una de las mejores, ni los objetivos que le marcan en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para cumplir el déficit, que son de los más laxos, ni que el conjunto de España no la ayude, pues su deuda es colocada gracias al Tesoro. No, su problema es de mala gestión: gasto público desmedido e impuestos altos, con una creciente inseguridad jurídica que les hace perder empresas, actividad económica y empleo.

Los independentistas pueden gritar contra el conjunto de España y pueden decir que el resto de españoles les roban recursos, pero todo ello no es más que una cortina de humo para tapar la nefasta gestión de sus gobiernos.

El problema no es que Cataluña reciba menos ingresos, porque recibe más que la media y más que Madrid, sino que gasta mucho ineficientemente, lo que le lleva a que su déficit y deuda se desborden y a que con su política de impuestos altos pierda actividad económica. Y por ello, para que nadie se fije en eso, critican la bajada de impuestos de la Comunidad de Madrid, dicen que está mejor financiada Madrid que Cataluña y buscan cualquier excusa para no reconocer la mala gestión que tienen desde hace ya muchos años.

Por eso, últimamente, han proliferado las voces y artículos en prensa que dicen que Madrid está favorecida por albergar la capitalidad, insisten en que Cataluña está infrafinanciada y mezclan todo tipo de cosas sin sentido alguno. Para hablar del Sistema de Financiación Autonómica, mencionan las balanzas fiscales para tratar de vender el perjuicio a Cataluña, cuando es un error burdo mezclar sistema de financiación con dichas balanzas, pero es que, además, también en las balanzas fiscales la Comunidad de Madrid resulta más perjudicada que Cataluña.

Por ejemplo, en un estudio del BBVA sobre balanzas fiscales, referido al período 1991-2005, dirigido por los profesores Uriel y Barberán, se pone de manifiesto que, en primer lugar, lo más correcto es aplicar el enfoque carga-beneficio y no el de flujo monetario a la hora de confeccionar las balanzas. En segundo lugar, el saldo negativo de la Comunidad de Madrid es casi el doble que el de Cataluña: -12.304 millones de euros para Madrid frente a los -6.934 millones para Cataluña.

En cualquier caso, es conveniente insistir en que las balanzas fiscales no es el elemento técnico preciso para medir la financiación autonómica, donde también sale ampliamente beneficiada Cataluña, que es una de las regiones mejor financiadas. De hecho, el Sistema de Financiación Autonómica (SFA) fue diseñado de manera bilateral entre el tripartito catalán liderado por Pascual Maragall y el Gobierno de España. Es más, los propios independentistas dieron el visto bueno al borrador de acuerdo antes de que el Gobierno de España lo propusiese al Consejo de Política Fiscal y Financiera. Lo plagaron de retorcimientos estadísticos para beneficiar a Cataluña -también a Andalucía, entonces gobernada por el PSOE- de manera que al hablar de población ajustada, que es la que se emplea para distribuir los distintos fondos, emplearon unos ajustes, unos grupos de edad y unos intervalos que aproximaban la población ajustada de Cataluña a su población real, mientras que a Madrid le hacían perder muchos habitantes a considerar a la hora de repartir los ingresos.

Así, mientras que a Cataluña sólo le disminuían la población en 86.000 personas, un 1,15%, a Madrid le disminuían la población casi 3,5 veces más que a Cataluña, cuando la estructura poblacional de ambas regiones es similar. Así, Madrid perdía 290.000 personas, un 4,5% de su población real. En materia de población sanitaria el escándalo llegaba al extremo en el que Cataluña prácticamente no perdía población mientras que Madrid perdía 600.000 habitantes. Por tanto, Cataluña se vio ampliamente favorecida al poder contar con una población ajustada muy cercana a la real y recibir, así, unos mayores ingresos a la hora de establecer el reparto de los distintos recursos del sistema.

Ese retorcimiento del sistema en los parámetros de población se comprueba al comparar la financiación per cápita de Madrid y Cataluña entre su población real y su población ajustada: mientras que los fondos recibidos por Cataluña por población ajustada son muy similares a los que recibiría por la población real, en el caso de Madrid, la diferencia de la pérdida con Cataluña se multiplica por tres. Es decir, el sistema eleva la cifra per cápita de Madrid artificialmente, al restarle población cuando emplea los parámetros de ajuste de población. Eso deja, como hemos comentado, fuera de la contabilización para la dotación de fondos para servicios a 300.00 madrileños, que en el caso de la Sanidad llega a los 600.000.

Eso ha hecho que Cataluña sea la que más fondos ha recibido del actual SFA desde su puesta en marcha en 2009 hasta el año de 2018 (último en el que ha habido unas entregas a cuenta aprobadas, ya que el Gobierno de Sánchez se niega a transferir las comunicadas a las CCAA para 2019). De esta forma, Cataluña ha sido, junto con Andalucía, la que más ha recibido del SFA, con 164.000 millones de euros, que son 42.445 millones de euros más que los recibidos por Madrid, que tiene el mismo tamaño económico que Cataluña y donde se genera la mayor recaudación de IRPF.

Es decir, Cataluña se ha llevado el 18,28% de los fondos, casi cinco puntos más que Madrid, cuando tienen el mismo peso económico.

Esta mejor financiación de Cataluña también se refleja en la financiación per cápita media, incluso empleando la población ajustada con el retorcimiento de parámetros antes comentado, que benefician a Cataluña. Así, mientras la media está en 2.041 euros para el total de regiones de régimen común, Cataluña recibe 2.173 euros, mientras que Madrid se queda en 1.932 euros, por debajo de la media. Una vez más, se demuestra que Cataluña está sobrefinanciada.

Si eliminamos las trampas del SFA a la hora de calcular la población ajustada, que beneficia a Cataluña, y empleamos la población real, vemos que Cataluña sigue estando sobrefinanciada, 300 euros per cápita cada año más que Madrid, es decir, un 16,4% más que la región madrileña.

Por tanto, se mida como se mida, Cataluña está sobrefinanciada por el SFA, con esos 164.000 millones de euros recibidos a lo largo de estos diez ejercicios.

Al mismo tiempo, tanto que los separatistas claman por su independencia, debido a lo que consideran el maltratato de Madrid, y, sin embargo, no dudaron en renunciar a su autonomía financiera para alargar la mano y que su endeudamiento lo cubriese el Tesoro a través del FLA, pues la pésima gestión de sus gobiernos la había convertido en insolvente, con su calificación crediticia a nivel de bono basura.

De esta forma, Cataluña es quien más recursos ha recibido del FLA (Fondo de Facilidad Financiera), con 55.000 millones de euros, que supone el 34% del total de fondos del FLA.

De la misma forma, también Cataluña fue la segunda región que más tuvo que recurrir a la financiación del Gobierno español para pagar a sus proveedores en 2012 y 2013, ante los atrasos que acumulaba en su caso por no poder colocar su deuda, debido a su insolvencia. De esta manera, el ministerio de Hacienda financió la deuda pendiente a proveedores de Cataluña con 6.556 millones de euros, un 21,48% de todos los recursos del plan de pago a proveedores.

¿Eso qué supone? Que además de haber recibido 164.000 millones de euros del SFA, muy por encima de la financiación per cápita media, el conjunto de España ha cubierto 61.500 millones de euros de deuda de Cataluña, que dicha región, por su mala gestión, no ha podido financiar por sí misma. Es decir, si Cataluña no ha colapsado financieramente ha sido gracias al respaldo del Tesoro español, que ha cubierto el 78,28% de toda la deuda viva que tiene Cataluña. La comparación con la región de tamaño similar, Madrid, es reveladora: el Tesoro sólo ha cubierto la deuda madrileña en un 9,65%. Que esa cifra no sea cero se debe a que el Plan de Pago a Proveedores no permitía ser financiado directamente por las regiones y que en 2015, Madrid se acogió al Fondo de Facilidad Financiera para poder cubrir el endeudamiento del déficit excesivo de 2011, que se produjo por una caída drástica de 1.000 millones de euros en los ingresos y que el ministerio de Hacienda no dejó que la región madrileña los financiase por ella misma, pese a tener capacidad sobrada para ello.

Pese a los mejores ingresos no financieros, Cataluña ha acumulado la mayor deuda pública de España, con 78.831 millones de euros -el 78,28% de esa cantidad, financiada por el Tesoro-, debido a la mala gestión de sus gobiernos, que hace que tenga una de las deudas sobre el PIB más elevadas de todas las regiones, con un 33,90%, frente al 15,2% de Madrid, que es una de las menores y la que menos creció durante la crisis.

Todo esto se ha debido a que, motivado por esa mala gestión, Cataluña ha sido una de las regiones que ha incumplido sistemáticamente el objetivo de déficit, con un déficit medio del 2,27% del PIB, frente al 0,91% de Madrid, que es, junto a Canarias y Galicia, la que menos déficit medio ha tenido entre 2008 y 2018.

Y ese mayor incumplimiento, Cataluña lo hizo contando con la mayor flexibilidad del Ministerio de Hacienda a la hora de fijarle los objetivos de déficit, pues, en media, durante el período 2008-2018, Cataluña tuvo un objetivo medio de déficit del 1,01% del PIB, es decir, 1,9 décimas más que Madrid; por tanto, tuvo una mayor facilidad que Madrid para cumplir con el déficit, mayor facilidad que se cifra en 450 millones de euros de media cada año.

Y pese a contar con 300 euros per cápita de mayor financiación que Madrid, pese a que el Tesoro le cubría 61.500 millones de euros a un bajo coste, cuando no nulo, pese a recibir 164.000 millones de euros del SFA, la región que más recibía, y pese a que contaba con 450 millones de euros al año de mayor flexibilidad que Madrid para cumplir con su déficit, fue una de las regiones que más se desvió de su objetivo, al hacerlo en 1,26 puntos del PIB, más del doble que la media nacional y 1,17 puntos más que Madrid, pese a tener Madrid un objetivo de déficit 1,9 décimas inferior a Cataluña, con lo que el incumplimiento de la región catalana es todavía mayor. Mayor déficit que continuó en el último año cerrado, con un saldo negativo que es casi el doble que el de Madrid.

Hemos visto que Cataluña está mucho mejor financiada que la Comunidad de Madrid. Su problema no es de ingresos, como ya hemos dicho, sino de elevado gasto que le genera déficit y deuda. De hecho, frente a los 20.072 millones de presupuesto de Madrid (que prorroga los presupuestos al no conocer las entregas a cuenta de 2020, con lo que el gasto será, como mucho, esa cifra), Cataluña ha anunciado elevarlos hasta los 26.952 millones, casi 7.000 millones más que Madrid. Sin embargo, los servicios de Madrid no sólo no son peores que los de Cataluña, sino mucho mejores: no hay más que ver la calidad de la Sanidad o de la Educación madrileñas.

Y tampoco es cierto que el problema de las cuentas catalanas sea que Cataluña aporta más a la solidaridad de las regiones. Madrid, que siempre ha sido solidaria de manera callada y que siempre se ha enorgullecido de ello, ha aportado a la solidaridad de todas las regiones 24.023 millones de euros en el período 2009-2016, el de vigencia del SFA con el último año liquidado en el que se han producido entregas a cuenta no prorrogadas, frente a los 8.172 millones de euros aportados por Cataluña en el mismo período.

Ese gasto desmedido de Cataluña hace que les haya llevado a subir impuestos, casi a nivel confiscatorio. Madrid, al contar con un presupuesto más ajustado, baja los impuestos, de manera que tiene casi 5 puntos menos que Cataluña como tipo máximo de IRPF.

Al mismo tiempo, Madrid tiene 3 puntos menos de tipo mínimo en IRPF que Cataluña.

Impuestos que Madrid continúa bajando, con el anuncio de tres nuevas deducciones fiscales en el impuesto sobre la renta y con la rebaja anunciada de medio punto en cada tramo del IRPF a lo largo de la actual legislatura.

Y distintas políticas dan distintos resultados: Cataluña aplica una política de elevado gasto, impuestos muy altos, déficit y deuda abultados y gran intervencionismo público en la economía. La Comunidad de Madrid, sin embargo, opta por una política liberal clásica, liberal-conservadora: gasto ajustado, impuestos bajos, déficit y deuda contenidos y cumpliendo los objetivos de los mismos y mayor liberalización de la economía.

Y esos diferentes resultados se ponen de manifiesto:
Madrid tuvo un crecimiento del PIB en 2018 1,4 puntos superior al de Cataluña, un 60% más que el crecimiento catalán.

Ese crecimiento superior en un 60% también se da en el período entre 2010 y 2018.

Eso redunda en una mayor prosperidad de los madrileños, con un PIB per cápita un 13,4% superior al de los catalanes.

Debido a esa mayor actividad económica, Madrid tiene una tasa de paro menor

Y hay más gente que considera a Madrid como un lugar con mayores oportunidades de encontrar empleo, de ahí su mayor tasa de actividad.

Por tanto, el victimismo independentista catalán queda al descubierto, ya que no sólo el resto de España no roba a Cataluña, como dicen ellos, sino que Cataluña es la que más recibe del SFA, con 164.000 millones de euros; la que más ha sido sostenida en su endeudamiento por el Tesoro, con 61.500 millones de euros, el 78% de la deuda catalana; una de las que más ha recibido del Plan de Pago a Proveedores, con 6.500 millones de euros; y un SFA diseñado para beneficiarla, con una financiación per cápita superior a la media y mayor en 300 euros per cápita al año que Madrid.

Los problemas de Cataluña no son debidos a una mala financiación, puesto que como hemos visto recibe una de las mejores posibles en comparación con el resto de regiones, sino a una pésima gestión, con gastos innecesarios, que hacen que sea insolvente, no pueda financiarse por ella misma, al tener la calificación de bono basura y tener la mayor deuda pública de España, con uno de los mayores crecimientos de deuda sobre el PIB entre 2008 y la actualidad.

El problema de Cataluña no es que Madrid baje impuestos, que le permite a Madrid crecer más y tener los mejores servicios. Su problema es no imitar a Madrid en dicha gestión y hacer como la región madrileña: bajar impuestos, ajustar el gasto, cumplir con la estabilidad presupuestaria, crecer más y tener mejor evolución del empleo. Pueden seguir quejándose de algo falso, pero la realidad es otra, como demuestran estos datos, que son concluyentes.

La incertidumbre política impide la creación de 120 empleos diarios
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 30 Septiembre 2019

El déficit fiscal acumula un año sin apenas reducción y la factura total del bloqueo en el PIB supera los 10.000 millones.

No es fácil medir el impacto de la incertidumbre en la economía de un país, pero este complejo ejercicio se ha vuelto cada vez más necesario en España, a raíz del bloqueo institucional que atraviesa el gobierno de la nación desde hace ya cuatro años. La ausencia de reformas estructurales, el pulso separatista en Cataluña y las dudas sobre el rumbo que seguirá la política económica llevan ya varios años haciendo mella en el potencial de crecimiento de nuestro país.

El documento de referencia a la hora de medir el impacto de la incertidumbre política en la economía es un trabajo de tres economistas estadounidenses: Scott Baker, docente de la Northwestern University, Nick Bloom, profesor en Stanford, y Steven Davis, académico de la Universidad de Chicago.

Los estudios de Baker, Bloom y Davis abarcan tres grandes campos de análisis: en primer lugar, el número de publicaciones periodísticas referidas a la incertidumbre política; en segundo lugar, los parámetros fiscales pendientes de ajuste que se van acumulando como resultado de la ausencia de medidas efectivas; en tercer lugar, el grado de desacuerdo en las proyecciones económicas de las principales casas de análisis.

Aplicando el primero de sus tres campos de análisis al caso de español, se obtienen los resultados que arroja el siguiente gráfico. A la luz de los datos, podemos concluir que los niveles de incertidumbre política observados hoy se acercan a los del año 2012, cuando nuestro país estuvo a punto de caer en la bancarrota. Lejos quedaría el caos que desataron los atentados del 11-M en 2004, que representa el punto más crítico de la serie, pero la tendencia de los últimos cuatro años refleja un aumento progresivo de la incertidumbre.

Sin embargo, esta aproximación se queda algo corta y debe ser corregida y mejorada para medir con mayor precisión la evolución de la cobertura mediática ligada a los episodios de incertidumbre política. Este enfoque ha sido desarrollado por Corinna Ghirelli, Javier Pérez y Alberto Urtasun en un estudio que ha publicado el Banco de España. Bajo este prisma, es posible acotar el análisis para centrarse en los eventos de mayor incidencia para la economía, lo que contribuye a hacer un seguimiento más preciso de la situación. El resultado puede verse en el siguiente gráfico, donde puede verse la relajación de la incertidumbre tras la mejora económica y el regreso a un escenario peligroso como resultado de los distintos problemas políticos de los últimos años.

El coste de la incertidumbre
¿Qué coste tiene esa incertidumbre? Los técnicos de BBVA Research estiman ya que el golpe a la economía española provocado por los cuatro últimos años de bloqueo asciende a un punto del PIB o, lo que es lo mismo, alrededor de 10.000 millones de euros. El impacto sería aún mayor en materia de empleo, puesto que se habrían dejado de crear entre 150.000 y 200.000 puestos de trabajo (equivalente a 120 empleos diarios).

No solo eso: la frágil gobernabilidad de los últimos cuatro años amenaza con detener los avances en materia de reducción del déficit público. De 2012 a 2018, este epígrafe se redujo de forma progresiva (108.847 millones en 2012, 71.687 en 2013, 61.942 en 2014, 57.004 en 2015, 49.996 en 2016, 35.903 en 2017 y 29.982 en 2018), pero las cuentas para 2019 podrían cerrar con un desfase negativo muy similar al del pasado año (déficit cercano a 30.000 millones). Por tanto, la interinidad del gobierno no está evitando un aumento del gasto que amenaza con descarrilar los compromisos de estabilidad presupuestaria acordados con Bruselas y presentados ante los inversores.

Sánchez y Cruz plagian el marianismo
Advertencia al separatismo
Jesús Lillo ABC 30 Septiembre 2019

El presidente del Gobierno plagió su tesis doctoral y el presidente del Senado, prolífico redactor de manuales, saqueó los lineales del conocimiento filosófico para facturar su enciclopedia autogestionada. Como autoridades del género, juntos presentaron ayer en Barcelona, tierra de editores, el plagio del marianismo. Se llama -título provisional- «Serena firmeza» y consiste en amagar a lo largo de cientos de páginas con un artículo 155 que nadie se atreve a escribir pero que impregna el espíritu de un discurso supuestamente constitucional, muy transversal y hechicero en vísperas electorales. «El Gobierno responderá con serena firmeza para garantizar la convivencia, la integridad territorial y la soberanía nacional», dice Sánchez tras copiar y pegar en sus folios la doctrina de Rajoy sobre la cuestión catalana. Al expresidente del Gobierno y registrador de la propiedad, Sánchez ya lo ha plagiado en la práctica, al anunciar recursos constitucionales contra las resoluciones aprobadas por el Parlamento catalán, una «judicialización de la política» con la que el presidente del Gobierno en funciones se llenó la boca en sus tiempos de opositor, cuando era otra persona, según Carmen Calvo, y a la que ahora recurre con una pachorra -serenidad, en el nuevo paradigma- también inspirada en su antecesor.

Nada es casual en este «Manual de supervivencia» que tampoco escribió el presidente del Gobierno. Desde que forzó la repetición electoral, su socio preferente ha pasado a ser la «extrema izquierda», y es el centro en el que se mueve Pablo Casado donde ha localizado su nueva junta de dilatación. Después de ensancharse a costa de Podemos, siempre en abstracto y declarativamente, el líder socialista coge este otoño la calle de en medio para pregonar un progresismo compatible con la Constitución, dogma cuya digestión no entraña ninguna dificultad para quienes ya han asimilado lo de que Felipe VI representa los valores de la Segunda República.

Si el Garufa del tango de Fontaina y Solino era capaz de bailarse «la Marsellesa, la marcha Garibaldi y El Trovador», a Sánchez le ponen el himno del PP y lo clava. Le hizo la envolvente a Pablo Iglesias y ahora, de rebote, va a por Casado, pasando por Rivera. La gran coalición, monovolumen, es la suya propia. Algo escrito o plagiado tendrá Manuel Cruz sobre el tema.

Por qué quiere el PSOE desenterrar a Franco
Jesús Laínz Libertad Digital 30 Septiembre 2019

Lo que pretende el PSOE es borrar su culpa como principal responsable del hundimiento de la República y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco.

Salvador de Madariaga, embajador y ministro de la Segunda República:
– El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo (…) ¿Con qué fe vamos a aceptar como heroicos defensores de la República de 1931 contra sus enemigos más o menos ilusorios de la derecha a aquellos mismos que para defenderla la destruían? (...) Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936.

Claudio Sánchez-Albornoz, presidente del Gobierno de la Segunda República en el exilio:
– La revolución socialista de octubre de 1934, lo he dicho y lo he escrito muchas veces, acabó con la República.

Indalecio Prieto, presidente del PSOE, diputado y ministro de la Segunda República:
– Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario. Lo declaro como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo. Por mandato de la minoría socialista, hube yo de anunciarlo sin rebozo desde mi escaño del Parlamento.

Ángel Galarza, diputado del PSOE, fiscal general, director general de Seguridad y ministro de la Segunda República:
– Pensando en su Señoría [Calvo Sotelo], encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida.

– A mí el asesinato de Calvo Sotelo me produjo un sentimiento. El sentimiento de no haber participado en la ejecución.

Clara Campoamor, diputada del Partido Republicano Radical:
– La división, tan sencilla como falaz, hecha por el gobierno entre fascistas y demócratas, para estimular al pueblo, no se corresponde con la verdad. La heterogénea composición de los grupos que constituyen cada uno de los bandos (...) demuestra que hay al menos tantos elementos liberales entre los alzados como antidemócratas en el bando gubernamental.

José Ortega y Gasset, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– Mientras en Madrid los comunistas y sus afines obligaban a escritores y profesores, bajo las más graves amenazas, a firmar manifiestos, a hablar por radio, etc., cómodamente sentados en sus despachos o en sus clubs, exentos de toda presión, algunos de los principales escritores ingleses firmaban otro manifiesto donde se garantizaba que esos comunistas y sus afines eran los defensores de la libertad. Evitemos los aspavientos y las frases, pero déjeseme invitar al lector inglés a que imagine cuál pudo ser mi primer movimiento ante hecho semejante, que oscila entre lo grotesco y lo trágico. Porque no es fácil encontrarse con mayor incongruencia.

Gregorio Marañón, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– Con el pretexto del triunfo de las derechas en las elecciones, intentaron un golpe de mano revolucionario y netamente comunista para ocupar el poder en octubre de 1934. Esto no lo recuerdan en el extranjero, donde no tienen por qué saber la historia de España al detalle, aun siendo tan reciente. Pero los españoles, que no lo han podido olvidar, se ríen del súbito puritanismo con que los mismos que entonces hicieron la revolución contra algo tan legal como unas elecciones se cubren hoy el rostro con la toga porque una parte del pueblo y el ejército se sublevó, a su vez, dos años más tarde, ante las violencias del poder, algunas de la magnitud del asesinato del jefe de la oposición por la propia fuerza pública (…) La sublevación de Asturias en octubre de 1934 fue un intento en regla de ejecución del plan comunista de conquistar España (…) El movimiento comunista de Asturias fracasó por puro milagro. Pero dos años después tuvo su segundo y formidable intento.

– No hay que esforzarse mucho, amigos míos. Escuchen ustedes este argumento: el 88% del profesorado de Madrid, Valencia y Barcelona ha tenido que huir al extranjero, abandonar España, escapar a quien más pueda. ¿Y saben ustedes por qué? Sencillamente porque temían ser asesinados por los rojos, a pesar de que muchos de los intelectuales amenazados eran tenidos por hombres de izquierda. ¿Comprenden ustedes ahora, queridos amigos?

– Sólo una cosa importa: que España, Europa y la Humanidad se vean liberados de un régimen sanguinario, de una institución de asesinos de cuyo advenimiento, por un trágico error, nos confesamos culpables.

– Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aún es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos; y por haber creído en ellos. ¡No merecemos que nos perdonen! Consolémonos con que los hijos parecen ya a salvo de peligro y con que ellos no se han contaminado con la revolución de Caco y caca.

– Yo creo que en el espíritu nacionalista, que ha nacido, hay muchas cosas buenas, algunas admirables. Por lo pronto, allí está España. Franco se ha conducido con serenidad, con nobleza. Con pulcritud, con espíritu español.

Ramón Pérez de Ayala, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– El respeto y el amor por la verdad moral me empujan a confesar que la República Española ha constituido un fracaso trágico. Sus hijos son reos de matricidio. No es menos cierto que ya no hay republicanos en uno u otro lado. Desde el comienzo del movimiento nacionalista, he asentido a él explícitamente y he profesado al general Franco mi adhesión, tan invariable como indefectible. Me enorgullece y honra tener a mis dos únicos hijos sirviendo como simples soldados en la primera línea del ejército nacional. Por su fe, sentido del deber y espíritu de sacrificio, la juventud nacionalista está haciendo España y el mundo vivideros para el porvenir.

– Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a los pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Inspecciono mi ficha histórica y, en puridad, no hallo ocasión para el remordimiento de haber creído jamás en ellos. Siempre los tuve por tontos de babero y brutos estructurales. Por ejemplo, nunca admití que Prieto tuviese inteligencia; sí, sólo pillería cazurra, que es su mimetismo. Prieto es brutísimo. Pero en un principio yo presumía, o me hacía la ilusión, de que percibían una vaga vislumbre de su bobería innata y su brutalidad incorregible, por donde se mostrarían dóciles, relativamente, al buen parecer de los demás entendidos. No tardé en desengañarme. Lo que nunca pude concebir es que hubiesen sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza.

– De Franco siempre he tenido la mejor opinión, lo cual vale bien poco, pues la opinión es sobremanera falible, singularmente la mía. Pero he tenido fe en él; y esto vale mucho más. Opinión o no opinión, fe o no fe, parece archievidente que España, Franco y España, esto es, libre, son una cosa misma.

Miguel de Unamuno, diputado de la conjunción republicano-socialista:
– Porque el gobierno de Madrid y todo lo que representa se ha vuelto loco, literalmente lunático. Esta lucha no es contra una República liberal, es una lucha por la civilización. Lo que representa Madrid no es socialismo, no es democracia, ni siquiera comunismo. Es la anarquía, con todos los atributos que esta palabra temible supone. Alegre anarquismo, lleno de cráneos y huesos de tibias y destrucción.

– No hay gobierno en Madrid; hay solamente bandas armadas, que cometen todas las atrocidades imaginables. El poder está en manos de presidiarios que fueron liberados y se pasean blandiendo sus pistolas. Azaña nada representa (…) Él es el gran responsable de lo que acontece. Cuando el movimiento surgió, creyó que se trataba de un simple pronunciamiento. No comprendió que había un pueblo dispuesto a unirse al ejército (…) Los comunistas nunca tuvieron una noción de política constructiva. Los anarquistas no fueron rozados por tal idea. Esos hombres están atacados de delirio furioso. Tal vez se trate de una crisis de desesperación. Las iglesias que saquean e incendian, los cristos que decapitan, los esqueletos que exhuman, acaso sean sólo gestos de desesperación; pero en todo esto debe de haber otra cosa de origen patológico (…) Felizmente, el ejército ha dado pruebas de gran prudencia. Franco y Mola tuvieron el supremo cuidado de no pronunciarse contra la República. Son dos hombres sensatos y reflexivos. Franco ha tenido la oportunidad de forjarse en Marruecos como un líder de primer orden. Militarmente, por lo menos, este soldado puede salvar a España.

Alejandro Lerroux, presidente del Gobierno de la Segunda República:
– No se trata de un pronunciamiento militar, sino de un alzamiento nacional tan sagrado, tan legítimo, como el de la independencia en 1808. Mucho más sagrado todavía, puesto que no se trata sólo de la independencia política, sino también de la organización social y económica, del hogar, de la propiedad, de la cultura, de la conciencia, de la vida, en fin, de toda una civilización y toda una historia.

– La posteridad hará justicia al gesto heroico del general Franco y al impulso patriótico del ejército. Los espíritus apegados a las apariencias de la legalidad, como los fariseos a la letra de su doctrina, pueden tranquilizarse. Ni Franco ni el ejército se salieron de la ley, ni se alzaron contra una democracia legal, normal y en funciones. Ni hicieron más que sustituirla en el hueco que dejó cuando se disolvió en la anarquía de sangre, fango y lágrimas.

Julián Besteiro, presidente del PSOE y de la UGT, diputado y presidente de las Cortes de la Segunda República:
– La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas. Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa, en manos de Stalin y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho las más macabras concepciones de Dostoievski y de Tolstoi. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada anticomintern.

José Manuel Otero Novas, diputado y ministro de UCD:
– La noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1976 le pedimos a Felipe González y otros dirigentes socialistas que suprimieran de un libro en ciernes una reivindicación orgullosa de su golpe de Estado de 1934. Les argumentamos que no era un buen comienzo de la democracia defender un ataque violento a las instituciones democráticas. Y se negaron. Salió la reivindicación. Y en 1984, el PSOE ya en el poder celebró en muchos puntos de España el cincuentenario del golpe, después de haber erigido estatuas a Prieto y a Largo Caballero, junto a la de Franco, al pie de los Nuevos Ministerios.

Por todo lo anterior, y por mucho más que no cabe aquí, el PSOE lleva ochenta años intentando reescribir la Historia. Porque, ocultando la verdad y construyendo –según la certera expresión de Besteiro– un Himalaya de mentiras, lo que pretende el PSOE es borrar su culpa como principal responsable del hundimiento de la República y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco. De este modo se blanquea su pasado y se legitima su presente y su futuro.

Etapas de este plan han sido las condenas parlamentarias al 18 de Julio, la Ley de Memoria Histórica, las incesantes campañas de derribo de estatuas y cambios de calles, la continua agitación de rencores ideológicos e históricos en los medios de comunicación, etc. Y el último paso, de sin igual carga simbólica, está siendo la exhumación de Franco, lo que conducirá a otros pasos que se seguirán dando con el Valle de los Caídos, la Constitución de 1978, la Monarquía y la propia existencia de España como nación.

www.jesuslainz.es

¿Prevaricaron los jueces de la sentencia bestial?
Pío Moa gaceta.es 30 Septiembre 2019

Para difundir al máximo. Creo que VOX ganaría muchos votos adoptando una postura firme y bien explicada ante la población, y distinguiéndose de paso de la patulea antinacional y antidemocrática. Es una de esas cuestiones y ocasiones que hacen imprescindible dar la talla.

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Llamo bestial a la sentencia última de unos cuantos jueces del Tribunal Supremo porque creo que es preciso cierto grado de bestialidad psicológica para profanar tumbas y ultrajar restos humanos, como pretende el gobierno, y avalar tal pretensión, ya que de eso se trata.

Por otra parte la prevaricación consiste en dictar sentencias a sabiendas de que son injustas y contrarias a la ley. En la carta abierta a esos jueces recordé que la sentencia no solo vulnera técnicamente los derechos de la familia y de la jurisdicción de la abadía, y de las leyes al respecto, cosa que saben perfectamente los jueces, sino que los vulnera al servicio del gobierno de un sujeto estafador, obsesionado con profanar la tumba de un gran personaje histórico. Parece bastante claro que la sentencia es ilegal, convirtiendo a dichos jueces en un tribunal político al servicio de las obsesiones del citado estafador, su gobierno y los partidos separatistas que le siguen y apoyan. Parece bastante claro asimismo que esos jueces no ignoran nada de todo ello. Por tanto, se trataría de una clara prevaricación.

El delito aumenta porque se ha realizado en nombre de una ley tiránica y antidemocrática de falsificación sistemática de la historia desde el poder, agravada por su exaltación del crimen, al querer hacer pasar por víctimas en defensa de la libertad a los numerosos asesinos y torturadores del Frente Popular que, abandonados por sus jefes, fueron capturados, juzgados y fusilados por el bando nacional. Esa ley ataca además las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra y se trata, por tanto, de una ley radicalmente anticonstitucional, pese a lo cual ha venido funcionando con sus autores (PSOE, comunistas y separatistas) y luego con el PP. Este hecho no refrenda ni justifica dicha ley sino que, por el contrario, degrada más profundamente la democracia, de cuya regeneración vienen hablando los políticos desde hace muchos años sin hacer nada al respecto, sino al contrario. Es cierto que en este caso los jueces pueden argumentar que se limitan a cumplir una ley que ellos no han hecho, pero al hacerlo sin protestas y con aparente entusiasmo contribuyen a la tiranía.

Si estos jueces han prevaricado, como parece evidente, deberían ser acusados. Yo no sé ante quiénes, ya que están en el Tribunal Supremo, pero algún grupo o partido debería tomar la iniciativa. Porque aparte de la cuestión puramente legal, se trata de una sentencia puramente política, que ataca la raíz de la democracia, la monarquía y la unidad nacional decididas en referéndum de 1976, y también en la Constitución.

Utilizar la ley contra la libertad y la democracia es en sí misma una tremenda aberración que tiene en España un precedente: el Frente Popular salido de unas elecciones fraudulentas y que en pocos meses demolió la legalidad republicana que decía defender. Las leyes justas son el medio de impedir que las discrepancias e intereses naturales en toda sociedad degeneren en choques violentos. El crimen sistemático del Frente Popular, conglomerado de totalitarios y separatistas, fue el origen de la guerra civil, cuyo espíritu parece querer reavivar esta sentencia.

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Manifiesto contra una ley tiránica y antidemocrática:

La llamada ley de memoria histórica pretende imponer a la sociedad una versión partidista del pasado español y por ese mero hecho adquiere carácter antidemocrático y totalitario, compatible solo con regímenes del tipo de Corea del Norte, la Cuba castrista o China. Constituye en sí misma una seria amenaza para las libertades de expresión, investigación y cátedra garantizadas por la Constitución.

El tema central de dicha ley es una valoración negativa del régimen anterior a la democracia y de su principal figura, Francisco Franco. Quizá es demasiado pronto para tener una perspectiva histórica ecuánime sobre ambos, pero no debe ocultarse que las valoraciones hoy predominantes y a menudo subvencionadas, proceden de puntos de vista y propagandas elaborados y sostenidos por el antiguo Partido Comunista –única oposición real al régimen de Franco, que no tuvo ninguna oposición democrática significativa– y por los partidos separatistas. No debe olvidarse tampoco que el comunismo ha impuesto, allí donde se ha establecido, la privación de las libertades más básicas junto con hasta cien millones de víctimas. Estos meros datos permiten calibrar la solvencia de sus críticas y valoraciones, que en cualquier caso no deben convertirse bajo ningún pretexto en dogmas impuestos.

Hemos podido comprobar en estos años los efectos de dicha ley, con la que recientemente ha querido darse un paso más persiguiendo con multas y cárcel a los discrepantes, algo nuevamente propio de regímenes como los mencionados más arriba. Efectos como la utilización propagandística y emocional de las víctimas de un solo bando y sin discriminar entre inocentes y culpables de crímenes; exigencias de censura en los medios contra la libertad de expresión; típico adoctrinamiento ideológico totalitario en las escuelas; incentivación de odios sociales reminiscentes de los que desgarraron a la república, manifiestos en ataques cada vez más frecuentes a locales, iglesias y sentimientos religiosos de la mayoría de la población; incremento de agresiones, incluso ya algún asesinato; escalada de despotismos e ilegalidades separatistas y ultraizquierdistas y, en general perturbaciones crecientes de la convivencia cívica en paz y en libertad.

Por todo ello, los abajo firmante exigimos la urgente derogación de una ley tiránica incompatible con la libertad y la igualdad de todos los españoles. Es hora de acabar con esta peligrosa anomalía, hija de una propaganda totalitaria y que perturba seriamente la democracia.
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Cómo y por qué se desintegró el franquismo: https://www.youtube.com/watch?v=cU815eYcapY

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Terrorismo y Cataluña
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 30 Septiembre 2019

En mi libro Barcelona La ciudad que fue cuento suficientes cosas como para que nadie se sorprenda por la íntima relación entre nacionalismo y terrorismo en Cataluña. Bien es verdad que, a estas alturas, no creo que un libro, ni mío ni de nadie, altere opiniones: hace 40 años publiqué Lo que queda de España avisando del peligro liberticida de la inmersión lingüística y aún hay quien niega su existencia, no en Barcelona, donde ya se exhibe, sino en todos los Gobiernos de Madrid. Sobre el apoyo de masas nacionalista al terrorismo, véase el atentado contra mí y los previstos contra otros del Manifiesto de los 2.300 escoltado por un Nou Camp lleno. Ahí están las fotos. Balance: algo habrá hecho, no molestes, no inventes cosas y nada te pasará, etc. Y al frente del linchamiento, la pro-terrorista prensa catalana.

El separatismo actual es el pujolismo-leninismo de Pujol y el PSUC. Sus ingredientes básicos son la mentira -a cargo sobre todo del PSUC- y el terror como aliado. El PSUC prefería a la ETA -véase el Eusko Gudariak que termina la película de Portabella sobre los últimos fusilamientos de Franco; nunca hizo algo así sobre las víctimas de la ETA o Terra Lliure-. Pujol prefería el autóctono del Front Nacional de Catalunya, cuya rama terrorista EPOCA -Exércit Popular Catalá- asesinó a los Bultó y Viola. Pujol fue a las elecciones con Cornudella (FNC) que reivindicaba el terrorismo de Estat Catalá y la ERC de los Badía, tan amados por Torra.

En el terrorismo separatista hay una continuidad secular: Maciá (golpe de Prats de Molló) defendía el terrorismo; Companys (golpe de 1934) legalizó el terror de la retaguardia en la Guerra Civil; terroristas como los Badía o sus hijos de EPOCA y Terra Lliure, como Sastre, son gran reserva en TV3, que dice que los cedarras preparaban acciones publicitarias.

Lo que sorprende a una opinión engañada por la mentira del pacífico nacionalismo catalán, es ver a medio Parlamento -nunca pasó en el vasco- aullando a favor de los terroristas encarcelados tras pillarles laboratorios de explosivos para hacerlos estallar el 1-O. La rebelión, con Torra al tanto, culminaría con la toma de ese hemicirco que rige un lerdo. Cambia el lerdo, no el circo: alentar la violencia y lamentarla.

O se interviene o habrá más entierros que el del pacifismo catalán, que ya tocaba.

Sánchez es poco creíble con Cataluña
Editorial ABC 30 Septiembre 2019

Pedro Sánchez volvió a mostrar ayer su discurso más duro contra el separatismo catalán al señalar que sus dirigentes «dan lecciones de democracia pero no condenan la violencia» y amenazar con «actuar con firmeza para garantizar la convivencia» si el separatismo vuelve a «quebrar el Estatuto». Sánchez nunca deja de estar en campaña, diciendo cada día lo que le interesa en cada momento. Joaquim Torra se ha convertido en un guiñapo político y a nadie debe quedarle ya ninguna duda de que su apoyo a los llamados «comités de defensa de la república» es incondicional. Ayer, a escasos metros de la cárcel de Lledoners, donde los golpistas del 1-O esperan sentencia, Torra se negó a condenar la actividad de los siete miembros de esos comités que están en prisión, acusados de delitos terroristas, y volvió a defenderlos. En definitiva, Torra ha bendecido la batasunización de las calles de Cataluña a la espera de una revuelta social organizada contra la previsible sentencia condenatoria del Tribunal Supremo. El discurso de Sánchez ayer es correcto: la amenaza contra el Estado de Derecho persiste y la evidencia es que se fraguaban atentados contra el Parlament, cuarteles de la Guardia Civil e intereses sensibles del Estado. No obstante, la cuestión por determinar es si las advertencias de Sánchez son creíbles, toda vez que el Consejo de Ministros reiteró por enésima vez que no está dispuesto a aplicar el artículo 155 de la Constitución con el argumento de que no se dan las condiciones.

De momento, Sánchez solo ofrece palabras y más palabras, mientras Torra se adueña de las amenazas y de la voluntad de los catalanes en nombre de los CDR. A estas alturas resulta poco relevante que Ciudadanos en Cataluña anuncie una moción de censura que no tiene ningún viso de prosperar. Semanas atrás lo hizo también el PP, pero solo recibió una negativa de Ciudadanos. Y, por supuesto, del socialismo catalán, cuyo único objetivo es sacar rédito del desgaste del separatismo en las próximas elecciones. La atmósfera de fractura social y de declive económico en Cataluña no está para golpes de efecto, sino para una actuación contundente sin mucha más dilación. La estrategia de Sánchez de «apaciguamiento» del independentismo se ha saldado con un fracaso absoluto y es irrisorio que ahora pretenda amedrentar a sus dirigentes con amenazas de contundencia que suenan a huecas, y cuya única virtualidad es la obtención de votos ante las elecciones generales. Sánchez afirma una cosa, pero no termina de ser concluyente ni ejecutivo. Por lo tanto, no es creíble. Con Torra, Cataluña queda abocada a un desierto moral y a una inmensa mentira política, pero Sánchez no debería hacer campaña con semejante drama.

El 'procés' del PNV y Bildu
Editorial El Mundo 30 Septiembre 2019

El PNV convirtió ayer la celebración anual del día del partido (Alderdi Eguna) en un acto de precampaña ante las elecciones generales del próximo 10 de noviembre con la sempiterna exigencia de mayor autogobierno. Tanto el presidente de la formación, Andoni Ortuzar, como el lehendakari Urkullu insistieron en que el País Vasco es "una nación en construcción", "otra cosa" distinta a España. "Es la leche", llegó a soltar el primero a modo de bilbainada acompañada de mofas al sentimiento español. Poco interés despertaría a estas alturas la retórica del nacionalismo vasco -ése que se beneficia tanto, también electoralmente, de la vitola de la moderación- si no fuera porque, como hoy publicamos, el PNV mantiene la reclamación del derecho a decidir en el nuevo Estatuto para el País Vasco que se está elaborando en el Parlamento de Vitoria. Alineados sin fisuras con los herederos políticos de ETA, los peneuvistas están decididos a provocar una nueva crisis institucional al Estado en pleno desafío del independentismo catalán, conscientes de la debilidad política que hoy domina en España por una situación de interinidad y desgobierno que se prolonga ya demasiado. Además, tal como se ha demostrado durante las negociaciones fallidas para la investidura de Sánchez, el PNV no pierde su esperanza en que de las urnas salga un enclenque Gobierno que necesite al nacionalismo para mantenerse en Moncloa.

En la reunión de los expertos designados por los distintos partidos con representación en el Parlamento Vasco, el jurista y diputado designado por el PNV va a volver a defender hoy que el Estatuto con el que los nacionalistas quieren dar carpetazo a Guernica debe recoger el derecho a decidir del pueblo vasco, al que se le reconocería como un sujeto político independiente de la soberanía nacional de todos los españoles que es la única que existe, tal como consagra la Constitución. Ese inexistente derecho a decidir es un eufemismo para no hablar abiertamente de autodeterminación, y no tiene cabida alguna en nuestra Carta Magna, tal como ha dejado meridianamente claro la doctrina del TC. Y ya la pasada primavera en las reuniones en las que se empezó a discutir la reforma estatutaria populares y socialistas vascos advirtieron al PNV de que insistir en esa vía estaba condenada al más absoluto fracaso porque iba a chocar con la legalidad.

Pero el partido fundado por Arana, a la vez que simula una imagen de moderación en contraste con la huida hacia adelante de los secesionistas catalanes, ha formado tándem con EH Bildu para sacar adelante un Estatuto que abriría otro importante frente al Estado. Si no se remedia, nos podríamos encontrar ante una reedición del procés a la vasca. Y ello con los socialistas convertidos en la muleta del PNV en el Gobierno vasco y con un Sánchez que no dudaría en volver a echarse en sus brazos en Madrid.

10-N: ¿y si el maquiavélico Sánchez se acaba llevando un disgusto?
EDITORIAL Libertad Digital 30 Septiembre 2019

Al descaliifcable líder del PSOE, el experimento de la repetición electoral le puede salir muy caro.

La decisión del chavista Íñigo Errejón de concurrir a las próximas elecciones generales con marca propia ha perturbado notablemente el panorama político, como ya está viéndose reflejado en las encuestas.

Así, uno de los estudios demoscópicos más recientes, realizado por GAD 3, recoge la exitosa irrupción de la formación de extrema izquierda Más País en el escenario nacional. Según el director de la referida encuestadora, Narciso Michavila, el partido de Errejón robaría "bastante voto a Podemos" pero también "al PSOE de Pedro Sánchez", lo que haría de hecho que los socialistas vieran empeorar sus resultados con respecto a las elecciones de abril

Sánchez provocó intencionadamente la repetición de las elecciones guiado por la convicción de que la división de la derecha le volvería a garantizar una victoria... que ampliaría a costa de los neocomunistas de Pablo Iglesias. Sin embargo, las urnas podrían dar una muy desagradable sorpresa al aprendiz de Maquiavelo que pretende seguir empotrado en la Moncloa.

Y es que los acontecimientos de los últimos días de lo que dan cuenta es de la implosión de una extrema izquierda que parece deambular por la arena política como pollo sin cabeza. Si desde Madrid el fracasado Errejón pretende hacer olvidar su batacazo en las autonómicas de primavera presentando candidaturas en las provincias con mayor número de diputados, desde Cataluña la batasunoide CUP anuncia que por primera vez concurrirá a unas elecciones generales, lo que da una idea de las complicaciones que podrían presentársele a Sánchez para la conformación de un nuevo Gobierno. Y eso por no hablar de lo que sucederá cuando se conozca la sentencia contra los capos del golpe de Estado separatista que han sido juzgados en el Tribunal Supremo.

Lo dicho: al descalificable doctor Sánchez, el experimento del 10-N le puede salir muy caro. Y seguro que en su propio partido habrá entonces quien aproveche la ocasión para tratar de, una vez más, quitárselo de en medio y apartarlo de la Secretaría General.

Los señores X de la violencia en Cataluña
Editorial elespanol 30 Septiembre 2019

Los autos del juez Manuel García-Castellón por los que envía a prisión a los siete miembros de los CDR imputados por terrorismo son una bomba para el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su antecesor, Carles Puigdemont. A la luz de la investigación, se explica la defensa cerrada que ambos vienen haciendo de los detenidos. Torra llegó a jalear a los encarcelados el pasado jueves en el Parlament al grito de "libertad", lo que motivó una bronca sin precedentes en la Cámara.

Según detalla el juez en sus escritos, cinco de los detenidos, que tenían explosivos en su poder y objetivos señalados para atentar, mantuvieron en septiembre de 2018 una reunión "secreta" con la hermana de Puigdemont. El propósito de esa cita era servir de correo para establecer "comunicaciones seguras" entre el ex president huido y su sucesor en la Generalitat.

Pacto con Torra
La revelación de estos hechos refuerza la credibilidad de lo declarado la semana pasada por uno de los imputados, que confesó que habían acordado con Torra una operación para presionar al Tribunal Supremo en vísperas de hacerse pública la sentencia sobre los líderes del procés. La operación consistía en ocupar durante varios días el Parlament de Cataluña.

Este domingo, Torra salía de nuevo en defensa de los CDR encarcelados. En un acto frente a la cárcel de Lledoners aseguraba tres cosas: que no tenía por qué condenar la violencia porque no puede condenar "lo que no existe", que la única violencia en Cataluña la han protagonizado las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que lo publicado por los medios de comunicación es un "relato falso" inventado para dañar la imagen del movimiento independentista.

Puigdemont participó por videoconferencia en ese acto y alardeó de que el Gobierno catalán nunca tendrá entre sus cargos "a ningún Señor X de una banda armada como los GAL", y que tampoco se verá a un conseller catalán "condenado por secuestrar a nadie", en alusión al Gobierno de Felipe González.

Moción de censura
Antes de que trascendiera el contenido de los autos de García-Castellón, la dirección de Ciudadanos había acordado tratar en su reunión de hoy lunes si presenta una moción de censura a Torra. La propuesta la había planteado días atrás el líder del PP en Cataluña, Alejandro Fernández, que solicitó a Cs y al PSC su apoyo para apartar a Torra. Después de lo que ya sabemos, esa moción se antoja ineludible.

Las revelaciones de la investigación y las declaraciones de los detenidos involucran de forma clara y directa a Torra y a Puigdemont en los planes para avanzar hacia la independencia al precio que sea. Será cuestión de tiempo que el todavía presidente de la Generalitat, que está a punto de ser juzgado por desobediencia al no retirar el lazo amarillo del balcón del Palau, tenga que dar cuentas ante la Justicia. Pero a raíz de lo que va conociéndose empieza a vislumbrarse quiénes son los señores X de la violencia en Cataluña.

Los CDR, el "brazo armado" del independentismo teledirigido por la Generalitat
EDITORIAL ESdiario 30 Septiembre 2019

Los indicios judiciales, cargados de pruebas, de que los CDR actúan sincronizados y a las órdenes de Torra y Puigdemont exigen una respuesta jurídica y política contra ambos.

A medida que se conocen datos sobre los preparativos terroristas de los CDR y, en general, sobre su actividad; se intensifican los escalofríos, pero también se entiende mejor su impunidad y su hiperactividad, intensa desde hace mucho tiempo y nada fortuita ni unilateral.

Porque es algo más que una certeza que actuaban y actúan bajo el mando protector, cuando no por las instrucciones directas, de una parte de los partidos y de las instituciones catalanas: no es nada osado ya afirmar que los denominados "Comités de Defensa de la República" son una herramienta más, peligrosa y violenta, del proyecto independentista impulsado ilegalmente desde la propia Generalitat.

No solo porque el propio presidente se dirigió hace un año a ellos invitándoles a "apretar", lo que en sí mismo ya es un estímulo y un indicio del respaldo que les daba, sino también por las sólidas sospechas judiciales, recogidas ya en documentos oficiales, de que ejecutaron determinadas acciones teledirigidos por el mismísimo Gobierno catalán.

Así lo atestigua, por ejemplo, el auto judicial del magistrado García Castellón que revela cómo los CDR tenían encargados por el llamado CNI catalán el asalto del Parlamento de Cataluña el día que se conozca la sentencia a los políticos golpistas del procés, una acción sincronizada y auspiciada pues desde las propias instituciones en la que, a más inri, la hermana de Puigdemont actuaba como enlace entre los comandos y la Generalitat.

Cabe preguntarse ahora qué debe hacer la Justicia y cómo deben actuar el Gobierno y el Senado una vez se constate que, de algún modo, los jefes reales de los CDR son, al menos, Torra y Puigdemont

Y también es algo más que una sospecha el hecho de que esos mismos salvajes ejercían de correo entre el fugado Puigdemont y el presidente nominal de la Comunidad, el incalificable Quim Torra. ¿Cómo no deducir que los asaltos a estaciones, la paralización de autovías o el boicot a manifestaciones constitucionalistas cometidos desde hace tiempo por los CDR respondían a órdenes directas de la Generalitat?

Al servicio de Torra y Puigdemont
La prisión decretada para siete miembros de esta organización por tenencia de explosivos y preparación de atentados ha confirmado en buena medida todos estos indicios, y la protección sonrojante que les ha ofrecido el conjunto de partidos independentistas prueba, además, la complicidad entre todos ellos.

Los CDR detenidos por terrorismo actuaron de mensajeros entre Torra y Puigdemont
Cabe preguntarse ahora qué debe hacer la Justicia y cómo deben actuar los poderes del Estado, incluyendo al Gobierno y al Senado, una vez se constate que de algún modo los jefes reales de los CDR son, al menos, Torra y Puigdemont.

Y resulta más que razonable preguntarse si no deberían abrirse ya acciones judiciales e institucionales contra ambos por asociación con la violencia o incluso por dirigirla directamente. El Estado de Derecho no puede permitirse tener al frente de instituciones a dirigentes que, además de cometer delitos, instigan el terrorismo.

El riesgo del otoño catalán
Xavier Salvador cronicaglobal 30 Septiembre 2019

No nos equivoquemos: aunque la economía española pueda sufrir algún leve contratiempo y las elecciones generales del 10 de noviembre pueden alterar, incluso provocar alguna desgracia, el mayor problema de este 2019 empieza en unas horas en Cataluña.

Decía Cervantes que cuando la zorra predica no están seguros los pollos. Y la prédica ha regresado en forma de penosa sesión parlamentaria esta semana. Si la estupidez del independentismo ha alcanzado cotas inimaginables por su mentira y falta de honestidad, las diferentes sensibilidades del constitucionalismo o los distintos niveles de ambigüedad, tanto da, son igual de nocivos para resolver el actual estado de cosas.

Mañana se cumplirán dos años del referéndum ilegal que organizó el procesismo. Esa es una efeméride que sus promotores intentarán jugar como sea. Para ellos fue el momento del martirologio colectivo, de supuesta inmolación democrática de una parte de la sociedad catalana y de muestra visual de la existencia de un Estado represor y tirano. En una tierra tan aficionada a la épica y a las conmemoraciones de perfil romántico, el nacionalismo disparará ese cartucho. Seguro.

Fue Goethe quien alertó de que los verdaderos peligros se centran casi siempre en aquellos que nada tienen que perder. Y una parte del independentismo, frustrado, sectarizado y enloquecido, puede liarla parda. Entre otras cosas, porque poco, o nada, tienen que perder aquellos que abrazan la fe y están dispuestos incluso a dar su vida por ella. Tiene la pinta que los CDR que un juez de la Audiencia Nacional ha enviado a prisión sin fianza en aplicación de la ley antiterrorista eran parte no insignificante de ese conjunto.

No obstante, hay conceptos a definir con más claridad. Una cosa son los procesistas y otra, matizada, los independentistas. Puede parecer un chiste de Gila, pero hay distinciones que convienen. Los primeros tienen mucho que ver con un nacionalismo tan cansino como pragmático, antaño CiU hoy ERC, y con una parte de los que han hecho de la espiral soberanista su modus vivendi (en la función pública, en los medios de comunicación, en las empresas e instituciones económicas y en cualquier ámbito). Los segundos, sin embargo, son los instrumentalizados en una etapa inicial por los primeros. Más tarde, quedan transmutados en descontrolados dogmáticos. El independentista original, aquel del 15% histórico, se ha reforzado por todos los que han tomado la comunión procesista en los últimos años sumándose a un pequeño ejército de almibarados manifestantes de clase media y medio rural.

Más aclaraciones. Es cierto que el independentismo ha sido pacífico en términos generales. Siempre, claro, que no se considere violencia la coacción de un marco mental nacionalista que imponía una lengua en la escuela, se infiltraba en las instituciones, entidades y medios de comunicación para generar hispanofobia, arrebataba a una parte de los catalanes el vínculo y los afectos con el resto de territorios de España, se expresaba con superioridad moral respecto a otros ciudadanos y, en síntesis, tocaba las narices con la apropiación del patrimonio común de la Cataluña plural y diversa. Sería necesario que tampoco entendamos como afrenta violenta la vulneración del marco legal en el parlamento de todos, el aplastamiento de la separación de poderes y que quieran gobernar la comunidad con un caciquismo propio del franquismo. O que nos hagamos los muertos y consideremos que los escraches, pintadas, ataques vandálicos y otras muchas expresiones de búsqueda del terror y fomento del odio al adversario ideológico sean una versión postmoderna de la libertad de expresión. Este medio lo sufrió en manos de los cachorros de la CUP y un año y medio más tarde seguimos sin noticia alguna de las acciones judiciales o policiales realizadas para poner coto o ajusticiar a sus autores. Eso, pese al supuesto interés inicial de la Fiscalía de Delitos de Odio…

En ese contexto, la reacción fanatizada de Quim Torra​ al encarcelamiento de los CDR violentos pillados con las manos en la masa y cómo le ha secundado una parte de la mayoría política que gobierna Cataluña no son más que el preludio de lo que viene. Si toda la esperanza hay que depositarla en el semblante serio del vicepresidente republicano Pere Aragonès en su escaño mientras sus compañeros de bancada realizaban una de sus perfomances parlamentarias estamos realmente jodidos si se me permite la expresión. El presidente de la Generalitat es un cupero con traje y corbata, como Laura Borràs, la enviada especial a Madrid. Y Aragonès y los suyos tienen todavía mucho que demostrar en términos de cordura política y pulsión convivencial.

Es cierto y shakespeariano que los peligros visibles nos atemorizan menos que los imaginarios, pero permitan que hacer prospectiva de los días que nos vienen nos ligue con el horror, aunque sea, de momento, una previsión. El independentismo radical anima al procesismo a practicar la desobediencia civil en el momento en que se conozca la sentencia del Supremo. De momento, lo único que atienden Torra y los suyos es la amenaza del 155 y la acción de los jueces. Véase la guerra de las banderas en la fachada de la Generalitat o la fina línea que divide algunas manifestaciones de esos grupos entre lo lícito y lo ilícito. Aunque Carles Puigdemont, el principal agitador y director de escena a distancia, tenga ya muy poco que perder, sobre todo a la vista de cuál será su futuro carcelario más previsible.

Mientras ellos están en la fase de perdidos al río, en el constitucionalismo ha vuelto a quebrarse la unidad en la respuesta. Ciudadanos montó su show en el Parlament, que es lo mejor que han hecho desde que ganaron las elecciones en diciembre de 2017. Tienen esa visión de que los votos sólo se movilizan por las imágenes televisivas y que los programas o las estrategias ideológicas son como los pañuelos Kleenex.

Socialistas y populares, sin embargo, asistieron cabizbajos y avergonzados en la Cámara catalana a la aprobación de resoluciones sin valor ejecutivo, pero que pedían la salida de la Guardia Civil de Cataluña por cumplir con su deber y obligación constitucional o se adelantaban al espíritu de la decisión del Supremo. Un proverbio de la Europa del este sostiene que está permitido, en tiempo de gran peligro, “andar con el diablo hasta haber atravesado el puente”. Quizá por eso los dos grandes partidos nacionales no se levantaron de sus escaños, como sí hicieron en 2017. O, más probable, porque la campaña electoral española está viva y cada actuación tiene más significación en clave de búsqueda de voto que como compromiso con sus programas y postulados. Los discípulos de Pablo Iglesias en el Parlament volvieron a despertar añoranzas sobre liderazgos como los de Joan Coscubiela en 2017, cuando decidieron esta vez votar alguna resolución con la mayoría independentista.

Todo Madrid anda ya enfrascado en qué decidirán el 10N los españoles, pero de nuevo se pierde de vista que Cataluña puede provocar un nuevo estallido de inestabilidad de dimensiones desconocidas. Que el otoño puede resultar caliente es a estas alturas un Perogrullo monumental. Más difícil de saber es cuánto contribuirá la situación catalana y los movimientos de una parte de sus dirigentes y ciudadanos a poner en riesgo y grave amenaza el bienestar colectivo de España.

Algunos nos tememos lo peor.

El fulminante
Gabriel Albiac ABC 30 Septiembre 2019

La llama que el fulminante genera es mínima: una chispa apenas. El efecto que de ella se sigue puede ser la muerte. El fulminante pone tan sólo el nimio fogonazo que hace falta para prender la dosis bien medida de pólvora que, en la vaina del cartucho, propulsará, al estallar, el proyectil hacia su destino. No mata el fulminante, desde luego: apenas si dejaría en la mano, al prender, la llaga de una quemadura. Pone, sí, en movimiento la bala que mata. A través de conjugadas determinaciones: vaina, pólvora, estallido, propulsión, proyectil, distancia, puntería. Pero esa mínima chispa que inicia la ignición es condición necesaria de todo cuanto viene luego. Sin fulminante no hay disparo.

Acción-reacción-acción… y vuelta a empezar: la espiral insurreccional es tan vieja como el mundo. Funciona siempre. Aunque su resultado no es necesariamente aquel que sus inductores planificaron. Y puede muy fácilmente -así sucedió con Ernesto «Che» Guevara y su pequeño grupo de hombres armados en Bolivia- acabar por dar el vuelco a un suicidio planificado. Pero una vez puesta en marcha la cadena de sus determinaciones materiales, no existe ya línea de retroceso: la bala parte.

La novedad ahora, en el caso catalán, merece ser estudiada. En el modelo clásico, la acción del núcleo guerrillero busca provocar respuestas desmedidas en los cuerpos armados que garantizan la defensa del Estado. E implementar sus simbólicas represivas. De sus previsibles actuaciones indiferenciadas sobre la población, se seguirían malos tratos y aun masacres ciudadanas que acabarían por prender la pólvora de un estallido popular generalizado. A eso se daría nombre de revolución, aunque, en la mayor parte de los casos, se haya tratado, en el siglo XX, de golpes de Estado guiados por un solo partido de vanguardia.

En Cataluña, los CDR operan sobre la hipótesis de la existencia de un Estado paralelo y dotado de ejército propio: los «mozos de escuadra» (pintoresco el nombre, pero excelentemente armada la fuerza). La acción terrorista no buscaría, en este caso, una reacción potencialmente represiva de la fuerza armada, sino todo lo contrario: su incorporación mayoritaria al bando de los insurrecciónales. Con el consenso comprensivo -cuando no la orden política explícita- del mando supremo de ese que es visto como el ejército germinal de la nación emergente.

Bajo la dirección política de la Presidencia de la Generalitat -se deduce de las declaraciones de los detenidos-, los «mozos» tomarían entonces militarmente Cataluña y, con la legitimación de un parlamento autónomo que se autoproclamase Asamblea Constituyente Catalana, podrían, este vez de verdad, proclamar una independencia que no fuera tan sólo la verbena lastimosa de hace dos años.

Tal es la alucinación patriótica de los CDR, esa guerrilla de salón. Pero, en política, de las alucinaciones de salón se siguen con frecuencia efectos trágicos. No se juega vanamente con los fulminantes. No, cuando el cartucho entero está en buen uso.

Salir del atolladero
Isabel San Sebastián ABC 30 Septiembre 2019

España se enfrenta a una dramática escalada en el desafío secesionista catalán sin un Gobierno capaz de parar los pies a los separatistas que ocupan el poder autonómico. ¿O debería escribir «okupan», con k? Resulta difícil aceptar que pueda detentar (he escogido el verbo a conciencia) la máxima representación del Estado en dicha comunidad un individuo como Quim Torra, no ya instalado en el desacato y la provocación constantes, sino directamente implicado por uno de los presuntos terroristas detenidos la semana pasada en la preparación de una acción violenta contra el parlamento autonómico. Resulta igualmente intolerable que dicha institución haya dejado de funcionar como un cámara de debate entre todas las fuerzas políticas para transformarse en un instrumento al servicio del independentismo, a costa de silenciar impúdicamente las voces críticas. ¿Y qué decir de una televisión local pagada con el dinero de nuestros bolsillos, cuya función es jalear el maldito «procés» hasta el punto de disculpar a quienes planeaban darle «un empujón» utilizando explosivos? Cataluña se ha convertido en un «territorio comanche» donde no impera más orden que el que conviene a los golpistas. ¿Hasta cuándo habremos de soportar esta situación quienes vivimos cumpliendo las normas y pagando religiosamente el sueldo de los insurrectos, sus cómplices y los incapaces que deberían frenarlos?

Rajoy cometió el grave error de precipitarse en la convocatoria de unos comicios autonómicos una vez aplicado el 155 tras la intentona golpista, sin dar tiempo a que se hiciera una limpieza democrática a fondo, y Sánchez ha multiplicado exponencialmente las consecuencias de esa equivocación incurriendo en la irresponsabilidad de forzar dos elecciones generales seguidas. Con lo cual ahora nos encontramos ante un Ejecutivo y un Parlamento autonómico en abierta rebeldía a la Constitución, frente a un Ejecutivo nacional débil, en funciones desde hace más de un año y únicamente ocupado en tomar medidas electoralistas que favorezcan al candidato socialista en las urnas.

Es hora de que unos y otros pongan las cartas boca arriba y nos digan claramente qué proponen hacer para sacarnos del atolladero en el que nos han metido. Porque Cataluña es el mayor de los problemas, pero no el único. Por citar solo los más acuciantes, se avecina una nueva crisis económica, la demográfica no amaina y el sistema de pensiones es totalmente insostenible. España necesita un gobierno fuerte que, a tenor de los sondeos, habrá de estar conformado o al menos sostenido por más de un partido. Y es ahora, antes de pedirnos el voto, cuando los dirigentes de las distintas opciones deben decir la verdad sobre sus intenciones. La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad respecto de futuros pactos, precios y condiciones. No es pedir demasiado. Que Sánchez decida de una vez si mirará a su derecha o a su izquierda en busca de socios, ya sea para ser investido o para investir a otro si así lo decide el electorado. Que Rivera nos aclare si «no es no», es «depende de la circunstancia» o es «según el momento», porque hasta la fecha ha cambiado tantas veces de opinión que resulta difícil tomarle en serio. Y que Casado concrete si estaría dispuesto a suscribir un gran pacto de Estado con el PSOE y, en caso afirmativo, cuáles serían sus requisitos. Además de, por supuesto, precisar cómo piensan actuar en Cataluña.

Sé que muchos colegas aceptan la máxima cínica de que las promesas electorales están para no cumplirse, pero en lo que a mí respecta, no perdono el engaño y me estoy quedando sin opciones.

Boicot en Cataluña a un libro que desnuda al "timador y xenófobo" Jordi Pujol
ESdiario ESdiario 30 Septiembre 2019

Pese al rechazo de editoriales y medios de comunicación catalanes, una biografía saca a la luz las mentiras que hizo de su propia vida y obra el histórico expresidente de la Generalitat.

Todas las mentiras de un mentiroso empedernido como Jordi Pujol han quedado al descubierto gracias a un documentado libro que retrata sus años previos a la entrada en política y que ha salido a la luz no sin dificultades, pues el mundo editorial y periodístico de Cataluña le está haciendo un boicot encubierto a una obra que deja por los suelos al icono del nacionalismo catalán.

El periodista y escritor que durante muchos años trabajó en La Vanguardia, Manuel Trallero, es el autor junto a Josep Guixà del libro en cuestión, titulado Pujol: todo era mentira. En él no se examina la figura de Pujol en su largo periodo como presidente de la Generalitat, una etapa que abarca de 1980 a 2003, ni tampoco los escándalos de corrupción que le han salpicado tanto a él como su clan. Concretamente, hace alusión a un Pujol anterior que bien podría explicar su comportamiento posterior, entre 1930 y 1962.

Durante mucho tiempo parecía un ser omnipotente, apabullando a todo el que se le ponía por delante. Trallero ha desgranado en los micrófonos de la COPE algunos de los perfiles del que es, sin duda, un personaje clave de la política española del siglo XX. Para empezar, se sacó de la manga su propia vida y obra:

“Se había inventado su biografía y memorias. Nosotros solo nos hemos fijado en las primeras 150 páginas del primer volumen de sus memorias. Se ha inventado toda la biografía, al menos en lo que respecta desde 1930 a 1962.”

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Uno de los motivos por los que se inventó su propia biografía, fue su padre: “Pujol decía que su padre era un bolsista independiente, lo cual es otra mentira. El padre utilizaba la actividad en la Bolsa como una simple tapadera. El padre era socio del judío David Tennembaum y las actividades que llevaban a cabo eran completamente ilícitas. Se dedicaban al tráfico de divisas y de diamantes. Eran todos negocios francamente muy oscuros, muy sucios.”

En la obra, Trallero y Guixà tratan de detallar donde se origina la famosa herencia a la que constantemente invoca Pujol. El origen es fundamentalmente de estas actividades ilegales de su padre y el socio: “Se conocieron en una casa de cambios que había al final de las Ramblas de Barcelona y era donde acudían todos los marines cuando desembarcaban en la ciudad, y eso era un negocio fabuloso y millonario.”

De su enfermedad mental al populismo
Cuanto más se conoce el personaje, más difícil resultar creer en lo que se llegó a convertir: “Pujol engañó a quien quería ser engañado. Es una mentira que los catalanes hemos comprado porque quisimos ser engañados. Era un timador. Pujol llegó a creerse sus propias mentiras. Con doce años padece una enfermedad mental que llegó a convertirse en una obsesión, pero esto no quita su clarividencia. Con 17 años escribió una carta donde está plasmado todo su programa político, incluida la xenofobia. Ya había previsto que había que hacer un programa populista, sin florituras intelectuales que hacía la resistencia cultural al Franquismo. Sabía que lo que había que hacer era el ‘Patufet’ (una revista infantil catalana), y el patufet de hoy en día es TV3. Es decir, lo que había que hacer era populismo, nada de elitismo.”

Una base ideológica que décadas más tarde le llevaría a gobernar con mayoría absoluta durante varias legislaturas la Generalitat de Cataluña, haciendo uso del victimismo de los catalanes: “El nacionalismo tiene una base sentimental, y Pujol encarnaba la Cataluña victimista que había perdido la guerra, y así se presenta a las elecciones, como encarnación de la víctima. Pujol era Cataluña. De hecho cuando la prensa osa a meterse con sus hijos, decía que quien se mete con sus hijos se mete con él y por tanto se mete con Cataluña.”

Un diplomático jubilado saca a la luz cuando Pujol decidió declarar la "guerra" a España
23 años de gestión con más luces que sombras y que, para Trallero, no servirá para que Jordi Pujol pase a la historia: “De Pujol no quedará nada, su obra desaparecerá. Su aportación fueron los Mossos, la escuela catalana y TV3, y todo ello tienen un futuro muy complicado.”

El libro ha sido editado por la editorial andaluza Almuzara. Y es que como no es difícil de imaginar, las editoriales catalanas se han negado a publicar la obra: “Ni tan siquiera se han puesto al teléfono. Te digo más, el director de La Vanguardia ha prohibido hablar de mi libro.”
 


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