AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 2  Octubre  2019

Seduciendo a Vox
Emilio Campmany Libertad Digital 2 Octubre 2019

La demoscopia manda. Antes, una política se medía por su eficacia. Ahora, su valor depende de una encuesta. Antes, el gobernante que se equivocaba se apartaba y venía otro a enmendar sus errores. Era necesario que fuera alguien distinto que tuviera ideas y convicciones diferentes. El apaciguamiento de Chamberlain es un buen ejemplo. Cuando se demostró inútil, el primer ministro dimitió y dejó que Churchill, que fue quien con más vehemencia se había opuesto a ser indulgente con Alemania, dirigiera la guerra que él no había sabido evitar. Ahora, en España, si la encuesta detecta un rolar del viento, el mismo político que defendía una cosa pasa a ser partidario de otra completamente opuesta de la manera más natural y a nadie le extraña. Esto es posible porque se tolera generosamente que el político carezca de convicciones. Se da por hecho que lo único que tiene que hacer es darle en cada momento al electorado lo que el electorado pida a través de las encuestas. Para este trabajo no sólo no hacen falta ideas, es que sobran.

El que se plegara a las más humillantes exigencias del independentismo catalán, incluida la admisión de un mediador que terciara en el supuesto conflicto entre España y Cataluña, hoy pretende erigirse en martillo de soberanistas y máximo guardián de la unidad de España. El que se dejó elegir presidente del Gobierno con los votos de esos mismo independentistas, hoy, crecido y engolado, se llena la boca de España. Quien negoció con la ETA para que hicieran presidenta de Navarra a una correligionaria suya que consiente que el viejo reino sea colonizado por la banda afirma hoy dirigir el único partido capaz de mantener a España unida. Sin embargo, ese partido es, desde la Transición, una amalgama de facciones argamasadas tan sólo por la corrupción y el común propósito de saquear el presupuesto. Si no hubo tiempo para hacer que España acabara como México fue porque porque el Gobierno socialista perdió las elecciones cuando se supo que había fundado una banda terrorista cuyos miembros lo único que hicieron bien, como siempre en el PSOE, fue repartirse la pasta en vez de destinarla a derrotar a la ETA. Si el GAL no hubiera acabado con Felipe González, a lo mejor todavía estábamos bajo la bota del felipismo.

Es evidente que las encuestas de Redondo han detectado en el electorado una creciente preocupación por la unidad de España. No otra explicación hay al evidente propósito de Sánchez de atraerse a los votantes de Vox, que son a quienes parecen dirigidas sus bravatas constitucionalistas de ley y orden. En condiciones normales, en caso de convencerse el PSOE de la necesidad de dar esa pirueta, lo lógico habría sido elegir a otro líder que fuera un creíble defensor del nuevo programa, como por ejemplo el asturiano Javier Fernández. Pero, como estamos en España, el mismo caballo vale para todo. Tan sólo es necesario tener la suficiente cara dura y saber mentir con aplomo. Cuando sobra de esto, no hacen falta ideas.

Largarse de Cataluña
Pablo Molina Libertad Digital 2 Octubre 2019

Dicen los que pretenden conocer muy bien la política catalana que los independentistas tratan de obtener la victoria definitiva por aburrimiento del resto de los españoles, cada vez más hartos del terrible coñazo que supone aguantar a unos descerebrados dispuestos a arruinarse para varias generaciones a cambio de convertir el principado en una república. Si es así, a mí ya me han derrotado. Que se larguen de una vez y nos dejen en paz.

No hay quien soporte el continuo chantaje de unos privilegiados que llevan dos siglos expoliando al resto de los españoles, a los que acusan de ser la causa de todos sus males. Menos aún el discurso bipolar de una raza pretendidamente superior que no deja de llorar por que un puñado ignorantes muy por debajo de ellos en la escala evolutiva los mantiene esclavizados (a ver cómo se entiende eso). Ni siquiera las sandeces del puñado de imbéciles subvencionados que han descubierto las raíces catalanas de los grandes genios de la historia tienen gracia ya. Estos son capaces vencer por aburrimiento al santo Job y conmigo lo han conseguido ya.

No soy el primero, claro. Hay muchos catalanes que opinan lo mismo y han empezado a actuar en consecuencia. De Cataluña ya ha comenzado a salir la gente que no aguanta más el zamarreo de estos locos y los que les brindan su apoyo entusiasta desde las entidades civiles y los medios de comunicación. Dramaturgos, intelectuales y políticos señeros que han desarrollado toda su vida profesional en el principado ya se han largado de allí. Hacen bien. Nadie merece vivir señalado por una caterva de enajenados, algunos de los cuales han aprendido ya a manejar el amonal.

Todo sería diferente si estuviéramos a las puertas de que el Estado abordase el problema con todas las consecuencias, pero no parece que se adivine una solución en el horizonte más cercano. Ni los partidos nacionales van a suspender la autonomía un par de décadas, tiempo mínimo para limpiar la corrupción nacionalista y desprogramar a sus víctimas más trastornadas, ni las fuerzas catalanas constitucionalistas van a tolerar que a Cataluña se la trate como a una comunidad autónoma más.

Así las cosas, el llamado "problema catalán" lleva camino de prolongarse un par de siglos más, tirando por bajo. Demasiado tiempo para los que llevan décadas aguantando la matraca separatista. Que nadie los acuse de cobardes si lían el petate y se largan de ahí con la familia a buscar la paz y la libertad en otras partes de España. Muchos de los que podían lo han hecho ya.

Ahora PSC
Carmelo Jordá Libertad Digital 2 Octubre 2019

Parece que Sánchez y su alto mando monclovita están dispuestos a hacer campaña presumiendo de españolidad. Bien está. Este martes en Es la Mañana de Federico Espinosa de los Monteros lo leía como un triunfo de los que defendemos la unidad de España. Es una forma optimista de verlo, yo creo que en realidad es más que el enfermo está tan grave que por fin se puede hablar sin tapujos del mal que le aqueja. Y, sinceramente, no tengo claro que eso sea un triunfo.

El caso es que Sánchez se ha apuntado al españolismo al menos nominalmente y de eslogan, y va por radios y televisiones que le falta decir que es capaz de aplicar el 155 en dos patadas, que si es preciso lo hará desde la grupa del caballo de Pavía y que pa chulo su pirulo.

El problema es que las palabras están bien por sí mismas, pero están un poco mejor si vienen respaldadas por los hechos, y a las primeras de cambio los hechos del PSC –que siempre han sido los del PSOE a la hora de la verdad– nos han dicho que ni grupa, ni chulo ni pirulo, que a ellos por moción de censura no les viene nada, por bloque constitucionalista tampoco y que si un tío con evidentes vínculos con una célula de (presuntos) terroristas preside la Generalidad… pues qué se le va a hacer, pelillos a la mar, que tampoco vamos a discutir por tonterías.

Los socialistas catalanes se han excusado en que "Ciudadanos no es la solución", y, la verdad, dado el errático rumbo de Rivera y los suyos últimamente, en cualquier situación normal podríamos pensar que es cierto, que ahora no lo son. Pero ¿acaso vive Cataluña una situación normal? ¿Va a ser peor Ciudadanos que un Gobierno no ya abiertamente separatista, que también, sino metido de hoz y coz en un golpe de Estado y con relaciones inconfesables con un grupo de tipos a los que han pillado con las manos en la termita?

Por otro lado, a nadie se le escapa que, con o sin los votos del PSC, la moción no va a triunfar, es decir, que en cualquier caso Iceta puede dormir tan tranquilo sin Lorena Roldán en el Palacio de la Generalidad, como Sánchez sin Iglesias en un ministerio. Todo lo que se le pedía era una toma de posición simbólica, colocarse a un lado de la línea que separa a los que quieren romper España y a los que no, a los que están dispuestos a protestar por que se detenga a (presuntos) terroristas y a los que no, un gesto sin coste. Pues oigan, ni eso.

El problema que tiene este nuevo Sánchez españolista es que su partido y él mismo llevan toda la vida entregados al PSC, un PSC que a su vez lleva toda vida la entregado a los típicos pijiprogres barceloneses, que a lo mejor no son nacionalistas del todo, pero que desde luego miran al resto de España con el mismo desdén que los separatistas pata negra. Es cierto que no podemos descartar que el presidente en funciones y toda su tropa de asesores se hayan caído del caballo camino de la Ciudad Condal, pero, teniendo en cuenta lo poco que les cuesta decir hoy blanco y mañana negro –y estar mintiendo las dos veces–, igual sería recomendable que cambiasen el lema de campaña por uno un poco más creíble. Por ejemplo, en lugar de "Ahora España", que digan "Ahora PSC". Como ha sido siempre.

Supremo pequinés
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 2 Octubre 2019

La sentencia del Supremo contra la familia Franco podría haberla suscrito, en mi modesta opinión, un tribunal de Pekín sobre los restos de Mao, siempre que lo ordenasen Xi Jinping y el partido comunista chino, el mayor carcelero del mundo. Pero Xi se ha proclamado dictador vitalicio para superar a Deng y a Mao, y ha restaurado el leninismo como doctrina esencial del partido, el pueblo y el Estado, así que no quiere quitar el gigantesco retrato del genocida de la plaza de Tiananmen. La Justicia, como aclaró Lenin en 1918, está para servir al pueblo, que es el partido, que era él, y luego Stalin, y, salvo Yeltsin, todos hasta Putin. La ventaja de un régimen totalitario es que no hay que darle vueltas a la Ley, se trata de obedecer al poder político, callar y ascender.

El problema del ponente Lucas y los que por unanimidad o en cuadrilla lo suscriben, como si Madrid fuera Pekín, es que se han excedido o delatado usando un lenguaje amenazador contra los Franco, el prior, el juez Yusti y cualquiera que discuta la Ley de Memoria Histórica, que es la negación de la Transición y la Ley de Amnistía, o la arbitrariedad del Parlamento o el sectarismo del Gobierno. Acatar la sentencia no les basta, quieren que la ovacionemos.

Dicen que la familia Franco "no goza de una facultad incondicionada de elección del lugar de enterramiento de sus deudos". Y se recrean: "No forma parte ni del derecho a la libertad religiosa ni del derecho a la intimidad personal y familiar tener siempre la última palabra sobre el lugar de sepultura de los parientes". Eso será en Pekín desde 1949 y en España ahora. Pero es un atropello. Se priva a los Franco, por ser ellos, de un derecho humano y constitucional que se apropia el poder: el placet de inhumación. Dicen que caducó el derecho de los Franco. ¿Desde cuándo? ¿No ofreció la familia trasladarlo a su cripta de la Almudena, y salió himplando Calvo a negarlo? Según esta doctrina tendencioso-administrativa, esa familia no tiene el derecho que concede al Gobierno: enterrar a su muerto dónde, cuándo y cómo quiera: con nocturnidad y clandestinidad. Bonita forma de superar la Dictadura: a unos se les anima a rescatar a sus muertos, a otros se les impide enterrarlos.

A Franco lo metían bajo palio en la Iglesia los obispos. Hoy serían juristas de reconocido prestigio pequinés.

Para ser franco, mejor el oro que la exhumación

Sigfrid Soria eltorotv.com 2 Octubre 2019

No es memoria histórica, es odio socialista en 2019 hacia quien truncó los planes del PSOE en 1934 y en 1936. El objetivo del Partido Socialista Obrero Español en aquella época era liquidar la II República, acabar con la democracia, y sustituirla por una dictadura marxista leninista como la que ya imperaba en la URSS de Stalin. Esto podrá gustar más o menos a los socialistas españoles actuales y a la progresía en general, pero así fue y así hay que recordarlo. El PSOE lo intentó con el golpe de estado de octubre de 1934, pero tanto el presidente de la II República como el presidente del Gobierno, los republicanos Niceto Alcalá Zamora y Alejandro Lerroux (este último también ministro de Guerra), encomendaron al General de División Francisco Franco el aplastamiento del golpe de estado socialista. El General de División, máximo nivel en el escalafón militar de aquella época pues en la II República se suprimió el empleo de Teniente General, fue eficiente y abortó el bastardo intento del PSOE; la II República pudo continuar porque Franco evitó que la izquierda se la cargara. Los socialistas lo volvieron a intentar en 1936 con una estrategia menos puntual, comenzando por acceder al poder de manera fraudulenta en febrero, manipulando los resultados electorales. Francisco Largo Caballero, líder del PSOE, en la campaña de las elecciones generales dijo: “La clase obrera debe adueñarse del poder político convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución.” Este insigne dirigente del PSOE estuvo detrás de la brutal desestabilización que perseguían los cientos de asesinatos cometidos por el Frente Popular en la primavera de 1936.

El fin de la democracia que ideaba Largo Caballero, y el Frente Popular, estaba apoyado por Stalin y, de no haber sido por el alzamiento militar del 18 de julio, la dictadura del proletariado hubiera tardado muy poco tiempo en implantarse en España. Realmente, la Guerra Civil tuvo su prolegómeno con el pucherazo de la izquierda de las generales de febrero de 1936 y la ocupación fraudulenta del poder por el Frente Popular, liderado todo ello por el PSOE. La democracia ya estaba destruida por la izquierda mucho antes del 18 de julio, por tanto, la Guerra Civil fue una pugna entre dos posibilidades de dictadura. Y entre esas dos posibilidades, indudablemente fue mucho mejor la que protagonizó aquel General que ya en 1934 había salvado la democracia, porque aquel militar implementó unas verdaderas políticas socialistas que desarrollaron los derechos de los trabajadores, exactamente al contrario que ocurrió en la URSS de Stalin.

El PSOE de Francisco Largo Caballero estaba en deuda con Stalin y se preveía que lo fuera a estar mucho más a cuenta de la confrontación bélica ya en marcha. El firme apoyo soviético, a quienes estarían bajo el mandato del Politburó de Moscú si ganaran la contienda española, se afrontó con el oro del Banco de España, patrimonio de todos los españoles. Y esa decisión la tomó Largo Caballero poniendo como marioneta a Juan Negrín. El desfalco de la cuarta reserva de oro más grande del mundo, la española, comenzó la madrugada del 14 de septiembre de 1936, siendo presidente del Gobierno y ministro de Guerra Largo Caballero, ministro de Hacienda Juan Negrín y ministro de Marina Indalecio Prieto, ¡vaya tres golfos! En la autoría de este histórico desastre están conjuntamente el PSOE y el Gobierno de España. Es más, el periplo desde Madrid hasta Cartagena fue custodiado por la Brigada Motorizada del PSOE. De ahí al puerto de Odesa, llegando a Moscú el 5 de noviembre. Es necesario hacer mención a las cajas que fueron desapareciendo por el camino, que solo en lo que respecta a la diferencia entre las contabilizadas por el jefe del Tesoro, Francisco Méndez Aspe, y hombre de confianza de Negrín, y las contabilizadas por el director del NKVD, Alexander Orlov, fue de 100 cajas, pesando cada una de ellas 75 kg, de oro. Después de la guerra civil, en la Banque Commerciale de l’Europe du Nord existían un total de 1.896 millones de francos a nombre de colegas, familiares y agentes de Juan Negrín. Los altos dirigentes socialistas de 1936 son los más grandes comisionistas de la Historia de España, grandes maestros de lo que hoy vemos.

Más de ochenta años después, viene el PSOE con su maldita Ley de Memoria Histórica a versionar lo que le conviene, a maquillar sus asesinatos e indignidades y a ocultar sus robos. Francisco Franco reventó los bastardos sueños marxistas y antidemocráticos de Pablo Iglesias Posse y machacó los inminentes planes autárquicos de Stalin, Francisco Largo Caballero, Juan Negrín y toda aquella gentuza totalitaria. Lo hizo por partida doble, en 1934 y en 1936. Además, su gestión, aunque dictatorial, fue claramente socialista incomodando por ello a los socialistas, y por eso quieren exhumarle, vejar su figura y enviarla al olvido. A la inmensa mayoría de los demócratas españoles de 2019 nos da exactamente igual dónde estén los restos de Franco, aunque preferimos no estar exhumando restos por motivos ideológicos. Lo que sí exigimos es que los socialistas no gasten nuestro dinero en tapar sus vergüenzas, en cortinas de humo ni en hacer lo que verían una barbaridad que se hiciera con Mao, Lenin, Stalin, Castro o Chávez. También nos gustaría seguir disfrutando del Valle de los Caídos y de todo su entorno, tal y como disfrutamos de las fabulosas joyas artísticas que componen todo nuestro Patrimonio Nacional. Asimismo, francamente, agradeceríamos muchísimo que el PSOE, y Pedro Sánchez al frente, intentara recuperar todo o parte de las decenas de miles de millones que nos birló en 1936.

El 'islamismo para niños' que horroriza a Holanda: "Esto solo es la punta del iceberg"
El libro '¡Ayuda! Estoy creciendo', escrito por una holandesa convertida al islam, se ha convertido en escándalo público tras una investigación contra las aulas islámicas en el país
Imane Rachidi. La Haya elconfidencial 2 Octubre 2019

El temario es propio de la Edad Media, pero algunos alumnos de Primaria en Holanda lo estudian en pleno 2019. Un total de 44 escuelas islámicas oficiales reconocidas y subvencionadas por el Estado utilizan un manual educativo en el que se insta a los niños y niñas a subrayar sus diferencias, a condenar la homosexualidad o a considerar el contacto visual entre ambos sexos como un acto prohibido de 'zina' (adulterio, en árabe).

El libro de educación sexual '¡Ayuda! Estoy creciendo' se ha convertido en escándalo tras la publicación hace unos días de una investigación de los dos grandes grupos de comunicación nacionales, Nieuwsuur y NRC Handelsblad. El material didáctico, elaborado por una holandesa conversa al islam, Asma Claassen, y desarrollado bajo el paraguas de la Organización de Juntas Escolares Islámicas (ISBO), cuenta con una versión para chicos y otra para chicas y explica, entre otras cosas, por qué Alá “aborrece a los homosexuales” y “prohíbe la unión con alguien” del mismo sexo.

Un ejemplo es este fragmento de la página 75: “La gente del pueblo de Lot se había desviado por completo del camino de Alá. Los hombres de Sodoma habían comenzado a tener relaciones sexuales entre ellos, en lugar de con sus esposas… Esto nunca antes había sucedido en la historia y Alá lo aborreció y lo consideró un gran pecado. Alá instruyó a Gabriel para destruir las siete ciudades de Sodoma con todos los edificios, personas y animales… Dejó que llovieran las piedras de arcilla dura, en cada piedra estaba el nombre de la persona a ser golpeada con ella”.

Espiar a las propias niñas
Otro de los apartados polémicos de este libro se centra en la prohibición de mirarse entre niños y niñas y la necesidad de que las chicas no usen “ropa de los no creyentes”, lo que incluye prendas ajustadas, ausencia de un pañuelo cubriendo el pelo e, incluso, condenas al maquillaje o la depilación de cejas. Además, en un pasaje del libro, se aconseja a las niñas que recopilen fotos de musulmanas que van vestidas de forma adecuada y otras de mujeres que van “mal vestidas”. Según la televisión holandesa NOS, que hizo una investigación sobre el temario de estas escuelas, las chicas tuvieron que colgar estos recortes en los baños del colegio.

La Inspección de Educación alegó en un principio “no ver razones” para intervenir estos libros porque "no entran en conflicto" con los valores básicos del Estado constitucional democrático. Sin embargo, la asociación de defensa de los derechos LGTBI (COC) instó al Gobierno a revisar el libro porque a los niños homosexuales se les está diciendo "que no son bienvenidos". "Es horrible, inaceptable y contrario a la ley. Los estudiantes tienen derecho a una escuela donde se sientan seguros y aceptados”, afirmó la presidenta de esta organización, Astrid Oosenbrug.

Ante las denuncias públicas del contenido de este libro, que se lleva utilizando en estas escuelas desde 2013, los editores enviaron un manual adicional a los profesores para 'aclarar' conceptos.

En el apartado sobre la homosexualidad, introdujeron algunos cambios: “Alá envió un castigo a la gente porque no escuchaba ni mejoraba. Si observamos el comportamiento de los dos profetas que vivían en ese momento de la historia —Abraham y Lot— vemos que tratan a la gente de Sodoma de una manera cortés y amable. Permanecieron tranquilos, firmes, justos, amables y educados y no fueron tentados por un mal comportamiento o un lenguaje inapropiado”, añaden, en un intento de suavizar el temario.

Escuelas salafistas y la muerte con espada
Mientras que los colegios islámicos de Primaria están sometidos a la Inspección del Ministerio de Educación y reciben financiación estatal al ofrecer un currículo reconocido por el Estado, hay otras escuelas coránicas y extraescolares instaladas en mezquitas salafistas que escapan al control oficial. La misma investigación periodística, que se publicó en dos entregas, concluyó que se educa a los niños en “alejarse de la sociedad holandesa” y “buscar un país islámico” al que recurrir cuando crezcan.

Los investigadores se hicieron pasar por padres que estaban pensando inscribir a sus hijos en varias escuelas coránicas para pedir material didáctico de estos centros, tildados de 'clubes' por el Gobierno. Gracias a ello, pudieron escuchar alrededor de 70 horas de grabaciones de audio y vídeo de lecciones en donde los maestros glorifican un sistema donde se aplica el castigo de la ley islámica (la sharía) a todos los infieles y pecadores.

Estas organizaciones enseñan a los jóvenes musulmanes qué grupos y tipos de personas son “enemigos” y “no creyentes”, y señalan “la pena de muerte que merecen los adúlteros, los homosexuales, los apóstatas y los brujos”. Para ello, los niños tienen que hacer ejercicios de relleno y preguntas de opción múltiple, donde deben elegir qué castigo es el correcto para cada pecado cometido: latigazos, lapidación o muerte con una espada.

El salafismo, el movimiento fundamentalista y ultraconservador por excelencia dentro de la educación islámica informal, se está volviendo cada vez más influyente en Holanda y el resto de Europa, promovido por la financiación extranjera procedente de diferentes países del Golfo. La investigación ha identificado al menos 50 centros de enseñanza salafista en Holanda, que ofrecen este tipo de lecciones a más de 1.000 niños durante las tardes o los fines de semana.

Los liberales de VVD y Unión Cristiana, ambos partidos de la coalición del Gobierno holandés, proponen hacer cambios en la Constitución que aclaren los límites de las escuelas informales y que permitan a la Inspección de Educación intervenir en estos centros en caso de que haya señales de irregularidades.

"Solo es la punta del iceberg"
Otros son más tajantes. La principal voz contra el salafismo en el Parlamento holandés de los últimos 10 años, Ahmed Marcouch, insta al Gobierno de La Haya a tomar medidas más radicales y prohibir el movimiento salafista en Holanda. Marcouch, actual alcalde de Arnhem y musulmán, pide “llevar ante la justicia” a las organizaciones salafistas y alerta de que lo que ha salido a la luz sobre estas escuelas es "solo la punta del iceberg”, porque “si esto nos asusta, qué habrá detrás. El problema es mucho más profundo”, explica este holandés de origen marroquí a El Confidencial.

Marcouch considera que los salafistas “usan la máscara religiosa para difundir estas ideas y envenenar a los niños pequeños y a los adolescentes, aprovechando que todavía están en una etapa en la que se intentan conocer a sí mismos, buscando su identidad”. Además, recuerda que muchos jóvenes se han radicalizado en estos centros “y han acabado tomando las armas contra su propia sociedad, o emigrando a territorios de la yihad” como Siria o Irak. Solo en su municipio, unos 70 jóvenes se han unido a un grupo terrorista.

“Les convencen de la idea de que hay una 'umma' [comunidad musulmana], de que deben luchar contra la democracia y el Estado de derecho. Les dicen que su objetivo puede lograrse incluso con la violencia contra los infieles, apóstatas y demás. Con estas ideas, son capaces de matar a su propia familia. No es un grupo político con el que se pueda hablar o escuchar su opinión. Buscan la violencia, son una fuente de radicalización y debemos actuar ya”, alerta este exdiputado socialdemócrata.

La comunidad religiosa también ha condenado estas lecciones. El presidente del Consejo de Mezquitas Marroquíes en Holanda, Said Bouharrou, asegura estar muy preocupado por el aumento de influencia del salafismo en la educación islámica en Holanda. “Un cambio en la Constitución es una medida sin sentido porque tardará años en llevarse a cabo y en dar resultado. Estos niños no tienen ese tiempo. Si queremos ser efectivos en la lucha contra los abusos dentro de la educación salafista, hay que atajar el problema de raíz, hablar con los padres y con las mezquitas”, alerta, en declaraciones a este diario.

El Parlamento holandés lleva el tema en agenda para los próximos meses, entre exigencias de la propia comunidad musulmana a tomar medidas rápidas y urgentes. “La libertad de educación no significa libertad para poner a los niños en contra de nuestra sociedad", advirtió el líder del partido liberal, Klaas Dijkhoff. El ministerio investigará lo que está sucediendo en las escuelas oficiales islámicas, pero en cuanto a las academias de fin de semana, que ofrecen una educación informal y no subvencionada, se requiere un cambio en la ley y un mayor control más efectivo.

“Estas prácticas son inaceptables y son muy peligrosas”, añade René Peters, de Llamada Democristiana (CDA), otro partido integrado en el Gobierno holandés. Su compañero de coalición, el progresista Paul van Meenen (D66), considera estas escuelas extraoficiales una forma de adoctrinamiento de los niños holandeses “con ideas repugnantes y degradantes, y no debería haber lugar para ello”.
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Iceta rebaja la firmeza de Sánchez
 larazon 2 Octubre 2019

Se puede especular tanto sobre la motivación última de Ciudadanos a la hora de presentar una moción de censura contra el presidente de la Generalitat de Cataluña, Joaquim Torra, como discrepar sobre la inutilidad de una acción política condenada de antemano al fracaso, pero, sin entrar en juicio de intenciones, lo cierto es que las últimas actuaciones llevadas a cabo por los partidos separatistas catalanes, que buscan un calculado incremento de la tensión social en el Principado, obligan a las formaciones constitucionalistas a plantar cara al discurso sedicioso de Torra por todos los medios a su alcance. Y uno de ellos, y no menor, es el de llevar al Parlament, que vuelve a las andadas de la desobediencia, el debate de la legalidad constitucional y de la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes que compete al presidente de la Generalitat y que otorgan legitimidad a su cargo.

Pues bien, el PSC ha dicho que no apoyará la moción de censura, rompiendo el bloque constitucional, por considerar que se trata de una maniobra electoralista del partido naranja, con la que se trataría de contrarrestar la caída que le auguran las encuestas. En otras circunstancias, nada tendríamos que oponer a la argumentación del secretario de los socialistas catalanes, Mikel Iceta, pero con el presidente de la Generalitat alentando una campaña de desobediencia civil y de rebelión ciudadana, y bajo la sospecha de que se había concertado con grupos extremistas, como los CDR, para llevar a cabo acciones que pueden calificarse perfectamente de terroristas, parece evidente que no es el mejor momento para ponerse de perfil.

Entre otras cuestiones, porque la postura de Iceta, que jugó con la equidistancia hasta que se consumó el golpe antidemocrático en Cataluña en octubre de 2017, hace dudar de la consistencia de la proclamada firmeza del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y sus reiteradas advertencias a la Generalitat para que deponga su actitud levantisca, incluso, bajo la amenaza de volver a aplicar el artículo 155 de la Constitución, medida que, pese a las dudas de procedimiento, es perfectamente legal y entra dentro de las prerrogativas de un Ejecutivo en funciones. De hecho, se podría aplicar al candidato socialista la misma vara de medir que a Ciudadanos y, como ha hecho el PSOE, afirmar que se trata de unas declaraciones marcadas por la coyuntura electoral y sin más recorrido, pero incurriríamos en el mismo juicio de intenciones que queremos evitar. Primero, porque es difícil calibrar hasta qué punto la deriva que pueda tomar el separatismo catalán tras la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo obligará al Gobierno a tomar medidas extraordinarias en defensa de la legalidad y de la democracia, y segundo, porque entendemos que ningún político con sentido de Estado utilizaría un instrumento constitucional de tanta trascendencia por mero electoralismo.

Y esto nos lleva a un última reflexión sobre el error de Iceta al negarse a apoyar la moción de censura que plantea Ciudadanos –y que ya ha sido admitida por la Cámara autonómica– y respalda el Partido Popular, ya que a nadie se le escapa que en el caso de que Pedro Sánchez tuviera que aplicar el 155, debería contar con el mayor apoyo político posible, lo que implica tanto la colaboración del partido que lidera Albert Rivera como la de los populares de Pablo Casado. Es decir, con la reedición del frente constitucionalista que respaldó a Mariano Rajoy en octubre de 2017, por más que el PSOE y Ciudadanos condicionaran el alcance y la duración de la aplicación del artículo 155, lo que, luego, se ha demostrado que fue un error. Por lo tanto, Miquel Iceta y el PSC deberían estar al lado de los constitucionalistas en Cataluña. Sin excusas ni equidistancias.

El increíble "Ahora España" del Sánchez que pacta con Bildu en Navarra
EDITORIAL Libertad Digital 2 Octubre 2019

Con tal de mantenerse en el poder, Pedro Sánchez es capaz tanto de llegar a los más ominosos acuerdos con el separatismo como de envolverse en la bandera de España y venderse como el más ardoroso defensor del orden constitucional en Cataluña, esa Cataluña devastada por los golpistas que le instalaron en la Moncloa. Ahora, con las elecciones generales del 10-N a la vuelta de la esquina, se saca de la manga el eslogan "Ahora España" y proclama categórico que, aun estando en funciones, no ve "ningún problema" en aplicar el artículo 155 en el Principado.

El problema para el desvergonzado Sánchez es que el PSC no parece querer seguirle en esa impostura, porque prefiere persistir en su abyecta equidistancia entre los defensores del orden constitucional y los golpistas. De ahí que, el mismo día en que el impostor doctor Sánchez se ha exhibido increíble y repentinamente decidido a intervenir la Administración regional catalana, el PSC se haya vuelto a retratar como cómplice del nacionalismo negándose a secundar la simbólica moción de censura contra el supremacista Quim Torra presentada por Ciudadanos y respaldada por el PP.

Dado que JxCat, Esquerra y la CUP tienen mayoría absoluta en el Parlamento regional, es obvio que la digna y encomiable moción contra el presidente de la Generalidad no pretende ser más que ser un gesto, un compromiso de lealtad con el Estado de Derecho y de compromiso con la democracia y la unidad de España desde Cataluña. Pero el PSC prefiere seguir mirando para otra parte mientras el golpista Torra reafirma su compromiso con la república catalana y los execrables Comités de Defensa de la República (CDR) siguen apretando contra la convivencia.

Así las cosas, y dada su tremenda falta de escrúpulos, habrá que esperar a los resultados del 10-N para saber si, ante un previsible nuevo triunfo en minoría del PSOE, Sánchez vuelve a ponerse en manos de los separatistas o si, por el contrario, por una vez piensa en la Nación y llega a una suerte de gran acuerdo con PP y Ciudadanos. Es de temer lo peor, y que el "Ahora España" acabe en la trituradora de propaganda de un partido que, ahora, lo que hace es sabotear los esfuerzos del constitucionalismo y, de hecho, alinearse con enemigos jurados de España y su Estado de Derecho en territorios tan sensibles como la Comunidad Foral de Navarra.

Farsa socialista sobre Cataluña
Editorial ABC 2 Octubre 2019

El PSC comete la penúltima deslealtad al constitucionalismo al salir al rescate de Torra y lo hace en el aniversario del 1-O, dejando en evidencia el «Ahora, España» de Sánchez

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha percibido que toca hablar de España en esta precampaña electoral, porque su acreditada cercanía a los nacionalistas catalanes ahora resulta tóxica. El rápido tránsito que ha hecho de la oferta de diálogo, con paseos junto a Quim Torra en La Moncloa, a la invocación del artículo 155 de la Constitución -que se puede aplicar aunque su Ejecutivo esté en funciones, según manifestó ayer- corre paralela a la acumulación de indicios, cada más numerosos y más sólidos, de las relaciones del actual presidente de la Generalitat y de la familia Puigdemont con los CDR detenidos por terrorismo. Sea más por necesidad que por virtud, el súbito abrazo de Sánchez al 155 y a la firmeza contra los separatistas merecería ser tenido en cuenta como una posible vía abierta a la rectificación del socialismo en sus relaciones con el nacionalismo catalán. Hasta el requerimiento expreso de Sánchez a Torra para que condene la violencia y «no juegue con fuego» podría entenderse como una confirmación de ese viraje.

Sin embargo, de nuevo apareció Miquel Iceta para deshacer el espejismo. En un momento crucial para la defensa del constitucionalismo en Cataluña, los socialistas catalanes anuncian su abstención en la moción de censura de Ciudadanos a Quim Torra. La gravedad de la situación evidencia la falta de principios en la reacción del PSC. El gobierno de la Generalitat se ratificó ayer en los objetivos separatistas durante el segundo aniversario del 1-O. Los CDR, como los batasunos, amenazan con hacer «temblar al enemigo». La Asamblea Nacional Catalana anuncia que colapsará la circulación tras conocer la sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Y como director de esta orquesta siniestra está Quim Torra, señalado por presuntos terroristas como colaborador de sus planes violentos. Si ante esta realidad antidemocrática e inmoral que encarna Quim Torra, los socialistas catalanes, con Miquel Iceta al frente, consideran que deben lavarse las manos, definitivamente el nuevo discurso de Pedro Sánchez sobre Cataluña es una farsa.

Conviene, por tanto, ser pesimistas sobre una posible rectificación de los cabecillas del movimiento separatista, cabecillas y no dirigentes pues, como ayer se comprobó en la conmemoración del segundo aniversario del 1-O, su irresponsabilidad les aleja de la consideración que merece un cargo público. Hace tiempo que Torra (como antes Puigdemont y aún antes Mas y Pujol) dejaron de ser los representantes de todos los catalanes, despreciando a más de la mitad de esa sociedad y gobernando solo para una facción, condenando de paso a Cataluña a un empobrecimiento súbito (van para 5.500 empresas las que se han ido) y, lo que es peor, a una fractura social sin precedentes.

El doble juego del PSOE con Cataluña, una irresponsabilidad que delata a Sánchez
ESdiario 2 Octubre 2019

En una jornada de estruendoso pinchazo del independentismo, que ha logrado agotar a los propios soberanistas y sufrió un plantón tremendo en el aniversario del 1-O, el verdadero foco de atención ha estado en el PSOE, protagonista de un doble juego lamentable consistente en sostener posiciones distintas según dónde se expongan.

De un lado, el renovado constitucionalismo de Sánchez, que siempre aparece en las vísperas de unas votaciones, le llevó a esgrimir la aplicación de un nuevo 155 incluso estando en funciones, que es tanto como decir justo antes de acudir a las urnas.

Pero de otro, su delegado en Cataluña, el siempre adaptable Miquel Iceta, se negó a respaldar una moción de censura contra el agitador Quim Torra, que de nuevo lanzó un mensaje de rebelión desde la Generalitat, incompatible con la ley y desde luego con las obligaciones de un presidente autonómico.

Soplar y sorber
No se puede soplar y sorber a la vez, por mucho que la costumbre endémica de Sánchez de hacerlo pueda confundir a la opinión pública: en solo quince días pasó de reclamar el endurecimiento del delito de rebelión en el Código Penal a ganar una moción de censura con el voto de todo el independentismo, en un precedente que pone en solfa ahora su españolismo sobrevenido.

Es incompatible amenazar con el 155 y sostener a Torra, pero si alguien ha cuadrado este círculo en incontables ocasiones ha sido Pedro Sánchez

Si los socialistas no tienen el mismo discurso en Madrid y Barcelona, hay que poner en cuarentena todo lo que diga el aspirante socialista, acostumbrado a adaptar sus principios y discursos a sus intereses y circunstancias, y no a las necesidades del país que preside o aspira a presidir.

Que Cs haya puesto la moción de censura a Torra para intentar recuperar el pulso en Cataluña, algo debilitado tras la marcha a Madrid de Inés Arrimadas, no significa que no sea oportuno intentar relevar a un dirigente más cercano al golpismo que a la institucionalidad para que, al menos, se escuche en el Parlament una voz alternativa al soberanismo.

Los precedentes de Sánchez
Así lo entendió el PP, respaldando la propuesta, y así lo rechazó de inmediato el PSOE apelando a que, si bien no quiere a Torra, tampoco a Lorena Roldán, la candidata instrumental de una moción que en ningún caso prosperaría y tiene simplemente un apreciable valor simbólico.

Es incompatible amenazar con el 155 y sostener a Torra, pero si alguien ha cuadrado este círculo en incontables ocasiones ha sido Pedro Sánchez. Por eso no hay que fiarse de su discurso ni de la amplitud de la bandera de España que saca del armario cada vez que se convocan Elecciones. Si hay alguien capaz de sostener una cosa y hacer la contraria, ése es el líder socialista.

El 154
Ignacio Camacho ABC 2 Octubre 2019

Para convertir el 155 en una palanca electoral, Sánchez tiene un problema que se llama Partido Socialista de Cataluña. El presidente está amenazando con la intervención de la autonomía en busca de un leit motiv que le haga daño a la derecha y le arrebate una parte sustancial de su «relato», lo único que interesa a un político acostumbrado a enfocar las elecciones como una ocupación retórica de espacios. Ahora va sobre todo a por el de Ciudadanos, fuerte competidor en la especialidad de sostener un criterio y su contrario. A tal efecto se siente cómodo en la pose de dirigente responsable y sensato, en ese umbral de la autoridad democrática que un brillante analista foráneo define como «el artículo 154». Pero si Torra y sus alegres muchachos de la gasolina se empeñan en responder a la sentencia del Supremo en los términos insurgentes que tienen anunciados, el Gobierno puede verse en la tesitura de trascender el simple amago. Y no está nada claro que eso le convenga en un territorio donde se juega un significativo número de escaños. Cuestión de cálculo.

Hasta ahora, la política sanchista en Cataluña la ha venido diseñando Miquel Iceta, partidario de un constitucionalismo relajado, de mano blanda, un tercerismo de vía intermedia capaz de pactar con JxC en la Diputación barcelonesa y en la capital con Colau para birlarle la Alcaldía a Esquerra. No le ha ido mal, aunque el presidente tuviera que coquetear con el indulto a los líderes de la revuelta e ir a Pedralbes a hincar la rodilla en tierra. La aplicación del 155 revocaría de plano esa estrategia apaciguadora, que ayer se confirmó con el desmarque de la moción de censura planteada por Cs contra Torra. Es obvio que el partido naranja trata de compensar con esta maniobra el abandono, casi huida, de Arrimadas y la lacerante renuncia a administrar con cierta energía su victoria. Sin embargo, la abstención del PSC en plena ofensiva separatista emite, más que un mensaje moderado, una declaración contradictoria con la aparente firmeza gubernamental frente a la bravata facciosa. Y en campaña funcionan mejor los mensajes unívocos que las ambigüedades paradójicas.

Fracasado el argumento de la atribución de culpas del bloqueo, Sánchez necesita un argumento fuerte sobre el que basar su oferta. En ese sentido le vendría de perlas abordar el conflicto catalán con un golpe sobre la mesa que desactivaría la principal reivindicación de las tres derechas. Ahora España y tal: la jugada perfecta. Sólo que a una importante porción del electorado catalán de izquierdas no le hace maldita gracia esa idea, de modo que lo que avanzase en una orilla lo podría retroceder en la opuesta. Por no hablar de la segura pérdida del independentismo como apoyo de emergencia. Es lo que pasa cuando en vez de los principios pesan las conveniencias: que los asuntos de Estado se convierten en mera cuestión de cuentas.

La Justicia para los pies a Chivite y sus socios
Editorial ABC 2 Octubre 2019

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha anulado que en los concursos regionales de oposición se valore el euskera como mérito para cualquier puesto en la llamada zona mixta y no vascófona y en los puestos de los servicios centrales de la Administración foral. La sentencia -que atiende parcialmente, pero en sus partes esenciales, los recursos de varios sindicatos y desestima de plano las alegaciones del Gobierno navarro- considera «discriminatoria» la norma y supone un varapalo para el actual Ejecutivo foral, liderado por María Chivite.

La dirigente socialista llegó al poder gracias al plácet que le concedieron los proetarras de Bildu por asumir, entre otros asuntos, este polémico decreto en su pacto con nacionalistas y populistas, dándose un año de reflexión para acometer posibles modificaciones. Va a tener que darse más prisa Chivite, pero en sentido contrario al que desean sus socios nacionalistas vascos, pues así se lo ordena la Justicia, que con esta sentencia para los pies a la ofensiva euskaldunizante emprendida por el anterior Ejecutivo de Geroa Bai, que aspiraba al viejo sueño abertzale de convertir a Navarra en la cuarta provincia de lo que llaman Euskal Herria.

Fueron cuatro años entregados por completo a la causa, tiempo que, tras perder los comicios, pretendían prolongar en el mandato de Chivite, en su condición de socios imprescindibles del Gobierno socialista, aliados, naturalmente, solo hasta que la presidenta les incomode por algo y la dejen caer. Por eso era tan negativo para Navarra y para España que el PSN echase mano de Bildu para conquistar el poder después de haber perdido con tanta claridad las elecciones (dieciséis puntos y ocho escaños le sacó Navarra Suma en las autonómicas). Y por eso Sánchez se hubo de imponer y dejar que el constitucionalismo parara los pies al nefasto proyecto nacionalista para Navarra.

Tribunales
El Constitucional obliga a Torra a ofrecer también en castellano la prueba final de educación primaria
Avala la constitucionalidad del decreto del Estado que permite a los padres elegir la lengua que sus hijos usarán en el examen.
María Peral elespanol 2 Octubre 2019

El Pleno del Tribunal Constitucional ha acordado este martes avalar la constitucionalidad del real decreto que regula la prueba final que realizan los niños al acabar la Educación Primaria, en el aspecto referido a que los padres puedan elegir si sus hijos hacen el examen en castellano o en la lengua cooficial.

Éste era el punto nuclear de un conflicto de competencia promovido por el Gobierno de Cataluña y admitido a trámite por el TC en abril de 2016. La Generalitat consideró que el real decreto 1058/2015, por el que se regulan las características generales de las pruebas de la evaluación final de Educación Primaria, invadía sus competencias en materia educativa y vulneraba la ley catalana de inmersión lingüística.

La Ley Orgánica de Educación de 2006 y la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa de 2013 introdujeron la realización de una evaluación individualizada de los alumnos al finalizar el sexto curso de Educación Primaria.

La LOE estableció que correspondía al Gobierno de la Nación determinar los criterios para evaluar si se habían logrado los objetivos de la etapa educativa de Primaria y el grado de adquisición de las competencias en comunicación lingüística, matemáticas, ciencia y tecnología, así como las características generales de las pruebas. Los criterios de evaluación que determine el Gobierno son aplicables a todos los centros docentes del sistema educativo español.

El desarrollo de esa previsión legal dio lugar al real decreto 1058/2015, que la Generalitat de Cataluña cuestionó en un apartado del artículo 7 según el cual "la evaluación de las competencias en relación con las asignaturas distintas de lengua castellana y literatura, primera y segunda lengua extranjera y lengua cooficial y literatura se podrá realizar en lengua castellana o en la lengua cooficial correspondiente, a elección de los padres, madres o tutores legales".
No hay invasión competencial

El TC ha descartado que ese precepto invada competencias de la Generalitat, ya que se trata de una prueba final en el conjunto del Estado que los alumnos deben poder realizar en la lengua que mejor conozcan, sea ésta el castellano o la lengua cooficial del territorio en el que viven.

Es, además, una evaluación que se lleva a cabo en todos los centros, no sólo los públicos y concertados que se adecuen al sistema de inmersión lingüística sino también en los privados, por lo que sería muy desfavorable a los alumnos obligarles a hacer la prueba conforme a un sistema de inmersión que no siguen.

El TC, en cambio, ha declarado inconstitucionales apartados menores de los artículos 4 y 7, este último en cuanto a que atribuía al Ministerio de Educación la competencia para elaborar "cuestionarios de contexto" con el fin de obtener información sobre las condiciones socioeconómicas y culturales de los centros para la contextualización de los resultados obtenidos en la prueba de Primaria.

La sentencia, con ponencia de Pedro González-Trevijano, sólo ha tenido un voto en contra emitido por Cándido Conde-Pumpido. Este magistrado explicó muy sucintamente su discrepancia con la declaración de constitucionalidad de la norma sobre la lengua de la prueba. Indicó, a este respecto, que no quería que sus argumentos jurídicos acabaran filtrados a los medios de comunicación totalmente desvirtuados, como, a su juicio, ha sucedido con su ponencia sobre las demandas de amparo presentadas por varios condenados por la Sala Penal del Tribunal Supremo en el caso del 'asedio al Parlament'.


 


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