AGLI Recortes de Prensa   Domingo 6  Octubre  2019

Los pagos a las CCAA o cómo comprar votos con el dinero de todos
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 6 Octubre 2019

El 10 de noviembre se acerca. Las cuentas electorales, según las encuestas, comienzan a fallar, y las arcas públicas tampoco están boyantes. Los viernes sociales fueron suficientes para ser primera fuerza electoral, pero no para obtener una mayoría absoluta. Lo que ha ocurrido en el Parlamento durante las últimas semanas es de sobra conocido.

El asunto es que Pedro Sánchez se ve en plena desaceleración, con Errejón dividiendo, aún más, el voto de la izquierda y la sensación decreciente de que la participación va a ser baja. Un panorama nada halagüeño que, en el mejor de los casos, supone una elevada incertidumbre electoral.

Algo se tenía que sacar de la manga nuestro presidente del Gobierno, y lo ha hecho con, exactamente, la misma herramienta con la que intentó, hace unas semanas, presionar para llegar a un acuerdo de investidura: el dinero de buena parte de los españoles.

Y es que, el Estado mantiene unos 7.200 millones de euros retenidos a cuenta de las Comunidades Autónomas. Se trata de fondos que ya se han recaudado en 2017, y que este año, dentro del marco del sistema de financiación autonómica, computan en los Presupuestos Generales del Estado como un gasto destinado a las regiones.

Tras el informe de la Abogacía del Estado, en el que se desaconsejaba el desembolso a las comunidades por evitar comprometer las acciones del próximo Gobierno de la nación, ahora, en plena campaña electoral, parece que todo se ha solucionado. Puro tacitismo político a cuenta de todos. Comprar votos con el dinero de todos también debería ser considerado corrupción. Especialmente en el caso de anunciarlo en un mitin y al día siguiente ser desmentido por la portavoz de tu Gobierno. Es como si alguien te invita a cenar y acabáis fregando los platos porque no lleva dinero encima.

El asunto es que el periodo medio de pago se ha disparado hasta los 36 días, algo que no ocurría desde la crisis de 2012, y las Comunidades Autónomas urgen a que el Estado cumpla con sus compromisos para obtener un balón de oxígeno en medio de la asfixia.

El FLA: dinero gratis sin coste electoral
Es importante recordar cuál es la situación de las autonomías tras 4 años de crecimiento económico positivo. Sólo cinco regiones se financian por sí mismas en los mercados, nueve están totalmente fuera de los mercados, asistidas a través del Fondo de Liquidez Autonómica, y el resto están en un punto intermedio.

La evolución, además, no es favorable. La mayor parte de regiones no sólo no se acercan a la reducción de déficit hasta el 0,1% del PIB, sino que lo están incrementando. Casualmente, muchas de ellas coinciden con las que más han acudido al FLA y, por lo tanto, más intereses están ahorrando. Alguna de ellas, como Cataluña, está mordiendo la mano que le da de comer y atacando un sistema económico que ya acumula el 90% de la deuda.

El FLA se crea en 2013 para hacer frente a las importantes tensiones de liquidez que mantenían algunas regiones. Se contempló como un mecanismo de financiación "extraordinario" y "transitorio". Y, como buena parte de los desincentivos a la responsabilidad que establece la socialdemocracia bajo el paraguas de la protección, continúa nutriendo a las regiones de argumentos para no abordar las reformas estructurales que necesitan.

Si a un sistema que ya de por sí desincentiva y tiene en su ADN mantener el status quo como es la financiación autonómica en España le añades dinero prácticamente gratis y sin coste electoral para los políticos, la respuesta es evidente: una España de dos velocidades y gran parte de los líderes clamando echando balones fuera y clamando por un nuevo modelo de financiación. Un modelo que, por cierto, pretenderán les siga nutriendo de recursos de forma gratuita. Lo que viene siendo subvencionar modelos obsoletos con el éxito de las regiones pujantes.

Una recesión encubierta
Tampoco las perspectivas en Europa no son positivas. Alemania e Italia están a las puertas de la recesión, y Francia se ha quedado en terreno de nadie. Ahora, Trump va a imponer aranceles por valor de hasta 7.500 millones de dólares, y eso va a ser un nuevo freno a países netamente exportadores como Alemania. Y, por lo tanto, con un impacto en toda Europa. Queda también articular finalmente el Brexit, que no hace sino añadir incertidumbre a la situación actual.

España no se libra de la desaceleración. La palabra desaceleración, proveniente de alguien capaz de disparar con pólvora del rey con tanta facilidad, en realidad es una recesión encubierta con el enorme gasto público que se ha hecho durante este año. Los datos de paro del mes de septiembre corroboran la debilidad que debemos esperar para el tercer trimestre del año.

Tras el peor mes de agosto en términos de incorporación al mercado laboral desde la salida de la crisis, en septiembre cabría esperar un repunte al alza, en términos mensuales, por puro efecto estadístico. Y, sin embargo, lo que hemos visto es un nuevo síntoma de debilidad. El incremento mensual de la afiliación media ascendió a 3.224 personas, no sólo el peor dato desde la salida de la crisis, también un dato inferior incluso al del mismo mes del año 2007.

El ritmo de disminución del paro, por su parte, también se reduce a la mitad con respecto al año pasado. La variación interanual en el mes de septiembre de 2019 es del -3,83%, frente al -6,09% de septiembre de 2018.

Para los socialistas, y, especialmente, para este Gobierno, el dinero no es de nadie. Por eso se permiten el lujo de administrarlo en función de lo que les interesa en cada momento para permanecer en Moncloa. No es sencillo ser candidato a la presidencia del Gobierno durante tantos años, ni mucho menos presidente, sin el apoyo de las urnas, como lo es Sánchez. Y, aún así, cree que su voluntad está por encima de la de las regiones para gestionar recursos que son de sus ciudadanos.

Cualquier cosa que nos quede por ver en este país es poco. Qué fácil es ir a la guerra con pólvora del rey. En este caso, del pueblo.

Brexit: cuál es el escenario que realmente no quiere ni plantearse la UE
Domingo Soriano Libertad Digital 6 Octubre 2019

Si los líderes de la UE se creyesen su propia retórica, aceptarían mañana mismo el último plan propuesto por Boris Johnson. Es una solución razonable a un problema endemoniado, el de separar comercialmente, sin que exista una barrera física, las dos irlandas. No es perfecto porque probablemente ningún plan puede serlo, pero cumple todas las exigencias que debería tener Bruselas.

El problema es que no se la creen. El discurso oficial nos dice que la UE es la mayor área de libre comercio del mundo, un espacio de paz y prosperidad en el que los países florecen y sus pueblos se hermanan, un lugar del que nadie querría nunca irse. Así, según esta versión, el Brexit sería un error de manual, un tiro que los británicos se están dando en su pie, una equivocación histórica que empobrecerá a las islas y del que saldrá una Unión más fuerte y cohesionada.

No se lo creen ni ellos.

En realidad, desde el principio de las negociaciones, la UE ha demostrado que no quiere facilitar el Brexit. Porque no quiere que salga bien y porque su fuerza no radica en los beneficios que ofrece a los socios que se queden, sino en el castigo que pueda imponer a los que se marchen. Lo peor que le puede pasar a la UE no es un Brexit que sea un desastre, que empobrezca al Reino Unido y dañe a la economía del resto de Europa, que dinamite las relaciones entre los exsocios y levante un muro de resentimiento en el Canal de la Mancha. Lo peor que le puede pasar a la UE es un Brexit que salga bien. Y no digamos si es un Brexit sin acuerdo, a lo Boris Johnson, pero que salga bien. Ése es el gran miedo en Bruselas, entre sus burócratas y sus políticos. Porque como salga bien, piensan aunque no lo digan, detrás marchan Suecia y Dinamarca, Holanda y Finlandia, Alemania e Italia.

Imagínense que mañana preguntamos a los ciudadanos de estos países, en un referéndum en el que tuvieran que elegir entre dos opciones:

Seguir como hasta ahora

Convertirse, en lo que hace referencia a sus relaciones con la UE, en Suiza o Noruega, países con un acuerdo comercial-aduanero con la Unión. Sin período de transición, sin coste, sin las dudas de la ruptura: simplemente, levantarse mañana y tener el mismo estatus que cualquiera de estos países.

¿Qué creen que escogerían los suecos? ¿Y los daneses? Pues eso.

De hecho, el miedo es lo mejor que tenía el campo bremain: los que querían que el Reino Unido siguiera siendo parte de la UE se pasaron la campaña asegurando que toda clase de males se abatirían sobre las islas si ganaba el Brexit. Por cierto, que por ahí también tienen su punto flaco: exageraron tanto las consecuencias negativas que, cuando tres años después, apenas ha pasado nada (de hecho, a la economía británica, en comparación con otras de la UE, no le ha ido demasiado mal), ahora sus predicciones no las toma en serio casi nadie.

Pero ese argumentario, el del miedo, nos dice mucho más. El resultado en el referéndum fue de 52% vs 48% a favor del Brexit. Y el discurso políticamente correcto nos dice que fue "ajustado", que una decisión tan importante no se puede tomar de esta manera, que el referéndum es un mecanismo viciado...

Sobre los resultados, ese 52%-48, aparte de que el Brexit es la opción política que más votos a favor ha tenido nunca en la historia británica, habría que pensar en lo que significa: porque podemos estar más o menos seguros de que el 52% que votó por irse… lo que quería era irse. Será por las campañas antieropeas de los tabloides desde hace 40 años o por las mentiras sobre el dinero que se ahorrarían. Ahí no entro, pero parece claro lo que les motivó: no les gusta la UE.

¿Y el 48%? ¿Querían quedarse? ¿Les gusta de verdad la UE? ¿O les daba miedo lo que ocurriría en caso de ruptura? Volvemos a la pregunta planteada antes: si la opción fuera levantarse mañana y ser Suiza, sin costes de separación, cuántos británicos habrían votado Remain. ¿El 20-25%? Y estoy tirando por arriba.

Porque ésa es otra. Nos dicen que la campaña del Brexit mintió y nos pintan al votante anti-UE como si fuera un hooligan con cuatro cervezas de más. Como si los que votaron por quedarse hubieran hecho un doctorado en historia constitucional inglesa y otro en economía antes de acudir a las urnas. Pero si en algún campo se agitaron el miedo y las bajas pasiones, fue en el del Bremain. Era lo mejor que tenían.

Y eso por no hablar de la propaganda. Ningún proyecto político ha recibido más dinero para su defensa a lo largo de la historia que la UE. Dinero del que sufraga viajes a periodistas para conocer las instituciones comunitarias, reuniones con líderes de opinión o conferencias para debatir sobre el futuro de Europa. Dinero para publicidad en los medios, para financiar subvenciones a sectores estratégicos y para abonar sueldos a políticos amortizados. No digo, porque no lo creo, que quienes son contrarios al Brexit lo sean porque les paguen para ello. Estoy convencido de que la mayoría son sinceros. Pero que se dejen de cuentos: la versión oficial pro-UE tenía muchos más medios y apoyos. No eran el lado débil en la pelea, como a veces se presentan. De hecho, en pocos asuntos hay más unanimidad entre la prensa y los partidos europeos que en lo que toca al Brexit. ¿Y nos dicen que el problema fueron las portadas del The Sun? ¿O unos pocos millones de libras que algún millonario excéntrico donó a la campaña del Brexit?

Si hubiera un mínimo de honradez en la clase política comunitaria, lo que deberían estar preguntándose ahora mismo es cómo pudo salir mal. Con el 90% de los grandes medios de comunicación a favor, con el apoyo de los partidos políticos, con el miedo a lo desconocido, con las décadas de dinero gastado en defender la UE…

En realidad, a mí sí me gusta esa Europa de los mercaderes que en algún momento parecía la estación final del proyecto de la UE, un continente en el que los productos y las personas se movían sin demasiadas restricciones. Eso sí, tampoco me llevo a engaño: la realidad es una caricatura de aquel proyecto original. Ningún área comercial en todo el mundo es más cerrada, tiene más leyes anti-competencia, restringe más el comercio y limita más la innovación que la UE. Por eso, entre otras cosas, nadie quiere quedarse y por eso tienen que agitar el miedo. Es lo único que les queda. Su mejor opción no es que el Brexit salga bien, sino que salga mal. Porque saben que, cómo a los británicos les funcione la apuesta, en 15-20 años aquí no queda ni el apuntador.

Por la regeneración democrática y el estado de derecho
Pío Moa gaceta.es 6 Octubre 2019

Estos y otros textos pueden consultarse también en www.piomoa.es

**¿Podrían ser denunciados los seis jueces de la bestial sentencia por prevaricación? Consulto a un abogado: «Tendría que juzgarlo la sala en pleno del TS, y no lo admitirían nunca, por interés corporativo». Al servicio de un Estafador.

**El PSOE ya llegó al poder anunciando que mataría a Montesquieu, la separación de poderes. Y en gran medida lo ha logrado. Pero la ley, su defensa por el poder judicial, es la garantía de la estabilidad social. Sin eso cae por tierra el estado de derecho.

**Con su golpe al estado de derecho, los jueces al servicio del Estafador y de sus aliados separatistas, han convertido la ley en una estafa. Han infligido también un golpe a la verdad histórica y a la democracia. Un golpe a la misma nación española.

**Esta quiebra del estado de derecho a manos del PSOE culmina una verdadera carrera de ilegalidades comenzada con Rumasa y que alcanzó un ápice en la justificación del terrorismo y rescate y premio a la ETA por Zapatero.

**La Triple M (medios de manipulación de masas) trata de presentar el tremendo atentado como un asunto secundario y de trámite. La campaña electoral debe girar en torno a este atentado contra el estado de derecho y contra España.

**Si un partido no denuncia el enorme delito, perderá una ocasión histórica y, de un modo u otro, contribuirá al hundimiento del estado de derecho y a la perpetuación de la estafa sistemática en que se ha convertido la política española

**El lema de la campaña podría ser «Por la regeneración democrática y el estado de derecho».

Otro giro de Rivera
Editorial ABC 6 Octubre 2019

La pregunta es si el líder de Cs ha encontrado ya su sitio abriéndose ahora a pactar con Sánchez o si habrá más saltos tácticos a golpe de lo que le pronostique la última encuesta

Entre las crisis internas de su partido y la preocupación por lo que en cada momento le pronostican las encuestas (en este momento, nada bueno para Ciudadanos), Albert Rivera discurre por la política española improvisando propuestas y confundiendo a sus electores. Sólo en este año, Rivera ha transitado por el espacio político ofreciéndose a unos y a otros, vetando a unos para La Moncloa y bendiciendo a otros como socios preferentes. Del «no es no» a Sánchez, Rivera pasó, en los últimos minutos de la legislatura anterior, a ofrecer su apoyo a la investidura del candidato socialista si aceptaba unas condiciones que, en una hábil y previsible réplica, el PSOE afirmó que ya cumplía. Y ahí quedó el líder de Ciudadanos, con el efímero protagonismo de una oferta que, en vez de trasladar la carga de la culpa sobre Sánchez, acentuó el sentido oportunista con el que se conduce Rivera. Tampoco asumió la negativa socialista con todas sus consecuencias, porque a continuación rechazó el «España suma» que le ofreció Pablo Casado, al que compensó ungiéndolo como socio preferente de Cs para formar gobierno si entre ambos tienen un escaño más que la izquierda.

Pero este alineamiento con el PP para un gobierno de coalición tampoco ha debido tranquilizarle, porque ayer, sin renunciar al pacto con los populares, lo compensó levantando el veto a Sánchez para la próxima legislatura, siempre que se pacten diez reformas sociales y políticas, que no las planteó como condiciones innegociables ni parecen inasumibles para el PSOE. Los críticos de Rivera que abandonaron el partido o sus cargos directivos se sorprenderán con este nuevo volantazo, aunque suponga darles la razón sobre la conveniencia de que Cs sea un partido disponible a pactos diversos.

La pregunta inevitable es si Rivera ha encontrado ya su sitio con esta propuesta de desbloqueo para la próxima legislatura o si tras ella se esconden más saltos tácticos que, en vez de dar claridad a su nueva oferta, la convertirán en una fuente de mayor incertidumbre sobre el papel de Cs en el presente y futuro de España. En este momento, el votante de Cs ya sabe que su líder está dispuesto a formar gobierno con el PP, pero también a apoyar la investidura de Sánchez, en ambos casos con condiciones, como es lógico. Esta opción puede ser tan rentable electoralmente como desastrosa para recuperar votantes perdidos si es percibida como una incongruencia. Todo dependerá de que Rivera haga una campaña que no transforme a su partido en un comodín del que resulte ganador, porque, para ese viaje, sus votantes pueden preferir directamente al ganador. Corre el riego, en fin, de que con tanta pirueta táctica termine de marear a los españoles.

Entrevista a Abascal: «Ahora hay un tricentrito: PP, Cs y PSOE son lo mismo»
El líder de Vox arrancará hoy su campaña en Vistalegre y, pese a que los sondeos no le son favorables, cree que en esta campaña llegarán a más gente.
C.S. Macías. larazon 6 Octubre 2019

Vuelve a Vistalegre, esta vez en formato «Plus Ultra» donde dará las gracias a los españoles por lo conseguido y les pedirá «ir más allá». Le paran algunos obreros por las calles de Carabanchel para pedirle una foto, salen camareras a aplaudirle y mientras posa paciente para nuestro fotógrafo unos niños que acaban de salir del colegio le gritan: «¡Santiiii, holaaaa!».

–Vox ya no da miedo y los demás partidos le ignoran, creen que ha tocado techo. ¿Que van a hacer para llamar la atención en esta campaña?
–No estamos preocupados en cómo nos ven los demás partidos sino en cómo hacer llegar nuestro mensaje a todos los españoles y estamos seguros de que esta campaña va a llegar más que las anteriores; tenemos más medios para hacerlo, ya nos han escuchado en el Congreso y muchos españoles ya no nos tienen miedo porque han visto que esa demonización que se hacía sobre Vox era injusta y falsa.

–¿Su adversario es Sánchez o Casado?
–Nosotros no lo planteamos ni si quiera en esos términos. Lo que queremos es convencer a los españoles, votaran a Sánchez, Rivera, Casado o a Podemos, de que Vox es una opción para todos. ¿Quién es nuestro adversario? Todos los partidos políticos, porque compiten con nosotros. Alguno diría incluso que enemigos en la medida en la que se presentan como enemigos de la unidad y las libertades.

–¿El nuevo PP de Casado le da más tranquilidad que el PP de Rajoy?
–El nuevo PP de Casado es el de Rajoy. Creo que le van a pasear como un estandarte durante toda la campaña electoral. Las políticas del PP siguen siendo las mismas, están en el consenso progre. Lo estamos comprobando en Murcia, en Madrid, en Andalucía. Han incumplido los pactos con Vox en materia de inmigración en relación con los menores no acompañados extranjeros, con la entrega de documentación a la Policía en Andalucía para proceder a la expulsión de los ilegales...

–Haciendo balance de su entrada en las instituciones, sus votos han servido para consolidar gobiernos de PP y Cs. ¿Ese papel de consorte externo le satisface?
–Creo que Vox ha cumplido con su deber. Venía a impedir los gobiernos de izquierda y a impedir que los partidos supuestamente de centro derecha hicieran políticas de izquierda. Lo primero lo hemos conseguido y lo segundo a medias. Creo que el resultado es bastante insatisfactorio, por eso vamos a las elecciones por separado. Aunque la izquierda ha querido hablar del trifachito es mucho más certero hablar del tricentrito: PP, PSOE y Cs están de acuerdo en casi todas las políticas, solo Vox ofrece una voz disonante.

–Pero en esos pactos renunciaron a sus objetivos de máximos: ni entraron en gobiernos ni sus principales reivindicaciones fueron atendidas como inmigración, leyes de igualdad...
–Lo que hicimos fue establecer unos mínimos que fueron asumidos por PP y Cs. Ellos han decidido incumplirlos, pero nosotros creo que hicimos lo correcto en ese momento. Tendremos que volver a negociar y a aprobar un presupuesto en Madrid, Murcia y Andalucía y parece ser que lo tendrán que aprobar con el PSOE, que son con los que están de acuerdo y con quienes se pondrá de acuerdo el 11-N.

–¿Hace alguna autocrítica de su política de pactos?
–Podríamos hacer una autocrítica en la medida en la que esos pactos han sido incumplidos, que piense alguien que fuimos inocentes, pero yo creo que no; que hemos cumplido con nuestro deber. La otra opción creo que hubiera sido peor y esto permite también que Cs y PP se retraten junto a las políticas progres del PSOE.

–Se siente cómodo cuando ve a Ortega Smith, en el homenaje a una mujer asesinada por su ex pareja, con esa pancarta, abroncando...
–Me siento profundamente incómodo viendo al alcalde de Madrid echar una bronca tan progre a un representante como Javier Ortega que llevaba, en ese momento previo al homenaje, una pancarta igual que ellos llevaban otra; y ambas tenían un componente ideológico. En una se afirma que hay una violencia de género porque hay un componente machista, se quiere criminalizar a todos los varones y en otra se dice que la violencia es violencia y que no tiene género.

–¿Por qué se hizo la foto con Salvini?
–Creo que los españoles pueden estar muy agradecidos a Vox porque ha cumplido con los deberes que no han cumplidos los gobiernos de España tanto de PP como de PSOE. Nosotros hemos conseguido que Salvini pase de apoyar el separatismo en Cataluña a apoyar a Vox y no hay ninguna duda de nuestra posición antiseparatista. Es decir; ese encuentro con Salvini supone una victoria diplomática de Vox para España y entendemos que muchos españoles están agradecidos de que le hayamos convencido. Por otro lado, estamos convencidos de que la posición de Salvini en materia de inmigración es la acertada.

–¿Entiende que por esa foto le etiqueten como extrema derecha?
–No, pero no me preocupan los apelativos cariñosos con los que nos llama la izquierda, la derechita cobarde y otros. Estoy preocupado con que los españoles entiendan que defendemos sus intereses, y que no tenemos miedo a hacerlo.

–Dimite Malena Contesti de Vox. Dice que criminalizan a la mujer y que son radicales y extremistas...
–Hay gente que conoce a los partidos cuando no va a repetir en las listas y hay gente que se retrata así misma. no tengo nada más que decir.

–¿Qué ofrece Vox que no ofrezca el PP con capacidad real además de gobernar?
–¿Qué puede ofrecer el PP con los resultados electorales que tiene si no puede formar un gobierno en solitario? ¿Qué pueden ofrecer los demás? Estamos en un momento de fragmentación política, ninguno puede garantizar la gobernabilidad por sí mismo, ni Vox; pero sí garantizar que millones de españoles se sientan representados.

–En Vox manda usted o Espinosa de los Monteros y Monasterio como «cerebro intelectual»?
–Habrá dudas de quién manda en casa, si Iván o Rocío; pero en el partido manda un comité ejecutivo nacional que yo presido. Ellos tienen su función y lo que han hecho en todos los procesos de negociación es seguir a rajatabla lo que el comité Ejecutivo de Vox y el presidente pidieron. Todas esas novelas de que había dos almas son falsas.

–¿Qué solución tiene para el problema independentista?
–La que ninguno se atreve a aplicar. Si nosotros obtenemos la confianza el 10-N, al día siguiente daríamos instrucciones para proceder a la detención de Torra, su puesta a disposición judicial y para que se presentase una querella por rebelión. Estamos ante unos hechos gravísimos que ni el PNV en sus peores tiempos hizo: la de justificar a quienes se les ha pillado preparando explosivos.

–Aznar cerró cuarteles de la Guardia Civil en Cataluña y les dio la competencia de seguridad –pacto Majestic–. Usted creció políticamente con él. ¿Qué responsabilidad le atribuye en la crisis actual? ¿Comprende sus cesiones al nacionalismo?
–Vistas las cosas con perspectiva, hay que reconocer que aquello fue un monumental error. Ha habido quienes han estado más cerca del separatismo y en eso el PSOE se ha llevado la palma. Pero creo que tanto el PP como el PSOE durante todos estos años de democracia han fallado en su falta de patriotismo al no pactar entre ellos cuando se podía y apoyándose en los separatismos. Por eso nosotros planteamos una recuperación de competencias.

–El 1-O visitó algunos cuarteles de Barcelona. ¿Cree que se les ha dejado solos?
–Recuerdo a mi padre decir «vivo gracias a Dios y a la Guardia Civil» y siento un profundo agradecimiento hacia ellos. Creemos que han sido abandonados por el gobierno y traicionados por la Generalidad.

–¿Comparte las críticas de Álvarez de Toledo al PP Vasco, de donde viene usted?
–Creo que el PP del País Vasco es un partido extraviado, que no sabe qué posición tomar y que quiere competir en el terreno del PNV. Ellos sabrán lo que hacen.

–¿Habla con alguien del PP? ¿Tiene amigos en el partido?
–Claro que tengo amigos dentro del PP y de otros partidos y tengo una interlocución normal con Pablo Casado.

–Todos se pelean por el centro y la moderación en estas elecciones. ¿Qué tipo de campaña va a hacer Vox?
–Vox va hacer la misma campaña, no haremos piruetas ni extravagancias. Y por eso hemos contestado al lema del PSOE que dice Ahora España, y nosotros decimos «España Siempre».

–¿España como elemento de marketing de todos o solo de la izquierda?
–Para la izquierda es un elemento de márketing, para nosotros es la razón de nuestro comportamiento y de nuestro compromiso.

–Y si suma PP, Cs y Vox el 10-N ¿Entraría en el gobierno?
–Vamos a ir primero a elecciones y luego ya veremos. Pero yo vaticino que habrá el 11-N un acuerdo entre PP y PSOE, y quien no quiera que Sánchez y Casado gobiernen en coalición, tienen una opción en Vox.

–Cs ha levantado el veto a Sánchez si cumple con sus condiciones...
–La veleta naranja siempre apunta a dónde le dice el viento de la conveniencia y el oportunismo o donde le ordena Macron. Y esto nos da la razón, son iguales.

–¿A quién le suma o resta que vayan divididos en el Senado
–Vox ha presentando en el Senado un solo candidato porque es más eficaz para que salga, pero quien vota podrá elegir a dos más de otros partidos. Que el PP presente un solo senador y habrá una mayoría absoluta en el Senado a favor del 155.

–¿Qué le parece que vuelva Franco a la campaña?
–Me parece que retrata muy bien al PSOE que presentó una Ley de Memoria Histórica para enterrar con dignidad a los muertos a querer desenterrarlos y decir a las familias que tienen que enterrarlos donde el Estado diga. Presentan las cosas de una manera y pretenden otra.

Presupuestos
Sostener a la clase política cuesta más de cincuenta euros de media a cada español
Calixto Rivero okdiario 6 Octubre 2019

Sostener a la clase política cuesta en España, al menos, 2.621 millones de euros. O lo que es lo mismo, el Presupuesto del Ministerio de Educación del Gobierno de España de un año. A esto habría que sumar cuál es el coste de los procesos electorales (cada vez más frecuentes) o de los sueldos en muchas empresas públicas por lo que la cuantía puede ser superior.

De media, cada español tendría que abonar 56 euros al año para poder pagar las nóminas y los gastos de funcionamiento de la alta dirección de las CCAA, las entidades locales (ayuntamientos, diputaciones, cabildos…) y del propio Estado.

Según los datos de los Presupuestos consolidados del conjunto de las CCAA en 2018, las regiones españolas gastan 799 millones de euros en un año en la partida de “Alta Dirección”, que es la destinada a pagar los sueldos de los altos cargos y las estructuras burocráticas.

En los ayuntamientos y diputaciones, la partida presupuestaria destinada a sostener a la clase política se denomina “órganos de gobierno” y asciende a 1.140 millones de euros.

Y en el Estado la partida “órganos institucionales, gobierno y otros” (que hace dos ejercicios se denominaba “alta dirección” aunque el Ejecutivo decidió cambiar su denominación en el libro amarillo de las Cuentas Públicas) asciende a 681 millones de euros.

En esta partida se cuentan los gastos de personal, pero también los gastos de burocracia y funcionamiento diario o las transferencias corrientes y de capital asignadas por las propias administraciones a los altos cargos. Sin embargo, el pago de las nóminas de la clase política se convierte, sin duda, en la cuantía más elevada.

En el Estado los gastos de personal destinados a los altos cargos ascienden a 70,69 millones de euros en 2018. Sin embargo, en las comunidades autónomas (teniendo en cuenta que hay 17 gobiernos y 17 parlamentos) la nómina destinada a pagar a los diputados, consejeros o cargos de confianza asciende, en conjunto a 455,2 millones de euros y en las entidades locales los sueldos del personal directivo y de los órganos de gobierno ascienden, si se suman todos, a 510,8 millones de euros.

En total las nóminas de los cargos públicos cuestan al erario público supera anualmente los 1.000 millones de euros (concretamente, 1.036 millones de euros) en 2018. Es decir, que sólo los sueldos de los directivos públicos cuestan más que la partida de “Comercio, Turismo y Pyme” de un año de las Cuentas Públicas (900 millones de euros) o que la de Cultura (838 millones).

Sin embargo, la crisis que estalló en 2008, y se recrudeció en 2012, no ha hecho que se reduzca el dinero que cuesta las nóminas de los altos cargos, a pesar de los planes de ajuste. En 2008 el coste de las nóminas en todas las administraciones ascendía a 951,6 millones de euros, un 8% inferior. Sólo el estado ha tenido en cuenta la austeridad en esta partida, que pasó de 81,3 millones hace diez años a 70,6 millones el pasado.

Sin embargo, Pedro Sánchez ha roto rápidamente esta tendencia desde que ha llegado a La Moncloa. Hasta el 31 de agosto los gastos de personal de la alta dirección están creciendo un 3,4%, según las estadísticas de ejecución presupuestaria del propio Ministerio de Hacienda.

Carta abierta a Francisco Franco Bahamonde.
Sigfrid Soria eltorotv.com 6 Octubre 2019

Querido Francisco,

Nací en 1962, por lo que cuando falleciste tenía 13 años. El recuerdo que tengo del día de tu fallecimiento es que, estando en 8º de EGB, se palpaba un sentimiento generalizado de profundo dolor. Lo único positivo que viví aquel jueves 20 de noviembre de 1975 es que las clases se suspendieran y me librara de un examen de lengua para el que no había estudiado absolutamente nada, alegría que tuve que contener porque el ambiente no lo percibía yo como para bromas. A mí la democracia me forjó y me caló, siendo actualmente un demócrata convencido y un firme opositor a las dictaduras. Tuve la maravillosa oportunidad de crecer con libertad de pensamiento y ello me hizo analítico y crítico.

Te dirijo esta carta para agradecerte algunas cosas y reprocharte otras, aún a sabiendas de que algunos van a ponerme a caldo por el capítulo de los agradecimientos, pero, ¿sabes?, esta es una de las magníficas ventajas de la democracia: la libertad de expresión. Asimismo, me dirijo a ti porque en este momento eres trending topic, es decir, estás en el ojo del huracán informativo porque van a exhumar tus restos sepultados en la Basílica del Valle de los Caídos, y es que, aunque tú no determinaste que allí te sepultaran, así lo hicieron. Por cierto, te va a exhumar un Gobierno de España que ha priorizado como asunto de Estado exhumarte a pesar de que estamos bajo un brutal chantaje separatista y con una importante crisis económica en ciernes. Eres toda una cortina de humo.

El primero de los agradecimientos es el de habernos librado de caer en aquella dictadura del proletariado que quería implantar el PSOE, dictadura que, acuérdate, pretendía ser un calco de la que ya había en la URSS de Stalin. Así lo hiciste en 1934 cuando te lo encargó la II República y así lo hiciste también, esta segunda vez motu proprio, en 1936 junto a tus compañeros generales Sanjurjo, Queipo de Llano y Mola. Menos mal que tuviste éxito, porque de no haberlo tenido, España hubiera corrido el mismo triste destino que la URSS. El segundo de los agradecimientos es el de habernos librado de participar en la II Guerra Mundial y felicitarte por cómo le tomaste el pelo a Hitler en Hendaya. Conseguiste darle esquinazo y no cediste un ápice ante sus estratégicas exigencias que, de haber claudicado, seguramente España hubiera sido nazi y el III Reich hubiera tenido más opciones de haberse salido con la suya. Qué curioso que el ministro de exteriores que llevó el Führer a la cita en los Pirineos fuese el mismo que firmó con Stalin el pacto de no agresión Alemania-URSS 14 meses antes; quizás fue eso lo que incrementó tu admirable cautela. También te agradezco haber tenido la sensibilidad que tuviste para con la clase obrera al haber legislado en favor de ella y dotado de unos derechos como nunca antes se hizo y como nunca después se ha hecho. Por eso afirmo que fuiste un militar apolítico que aplicó políticas socialistas pero que tuvo muy claro siempre a dónde llevaba el socialismo y cómo golpeaba el comunismo; no en vano tuviste como referente el desastre de la URSS, el de China y el de Yugoslavia; así como también tuviste como referente el infierno al que abocaron a sus países dos socialistas tan relevantes como Mussolini y el propio Hitler.

Pero no puedo evitar recriminarte que tardaras tanto en dejar el poder, de hecho, lo dejaste porque no te quedó más remedio, y eso estuvo muy mal. La inmensa mayoría de españoles entendieron, y entendemos, que fue mejor tu golpe que el otro posible, el del PSOE, que nos hubiera convertido en una dictadura marxista leninista. Aquella República estaba maldita y tenía solo dos salidas, la de Largo Caballero-Stalin y la tuya. Sin embargo, bien podrías no haberte creído posteriormente una designación divina para liderar el destino de los españoles y haberles dejado en algún momento liderarlo a ellos mismos. Podías haber hecho una transición pilotada por ti hacia una República, aprovechando que la Monarquía había huido, voluntaria y vergonzosamente, por la puerta de atrás en abril de 1931, y te hubieras cubierto de gloria para toda la eternidad. Te enrocaste y perdiste la perspectiva, cuando podías haber sido una opción salvadora imprescindible en 1936 y haber restablecido la democracia en 1964, por ejemplo. Esta reflexión que te hago a toro pasado no ha de sorprenderte; recuerda que tu colega el general Queipo de Llano se alzó en 1930 contra la dictadura de Primo de Rivera con el objetivo de restablecer la democracia en forma de República; y tú mismo prolongaste la II República salvándola del golpe del PSOE en 1934. Tú sabías luchar por la democracia, lo demostraste en Asturias, pero se te olvidó.

En 2019, los españoles te juzgan desde la más completa ignorancia respecto a cuál era la dramática e insostenible situación de España, arrastrada desde hacía décadas, que tú corregiste; y no solo te juzgan desde la ignorancia, sino con el ideológico tamiz de quienes propiciaron aquella barbarie, que son quienes afortunadamente perdieron la guerra civil. En fin, te van a exhumar al amparo de una bastarda ley llamada “memoria histórica”, tal y como anunció el impresentable presidente socialista actual en el plenario de la Asamblea General de la ONU, ese mismo plenario en el que el 21 de noviembre de 1975 todos los delegados guardaron un minuto de silencio puestos en pie y con la bandera de Naciones Unidas a media asta, rindiéndote tributo.

Gracias por haber amado tanto a España y por velar tanto por el bienestar de los españoles. Gracias otra vez por haberte tomado tan en serio los derechos de los trabajadores, la atención a los más desfavorecidos y la protección de la familia. Y gracias por habernos librado de las garras del alienante comunismo y mil gracias, en definitiva, por haber situado a España en el escenario internacional, sin paro, ni deuda. No sé si cumplirán la Ley y te harán Honores de Estado al exhumarte, aunque seguramente por lo que estarás más abochornado será por el papelón de la Iglesia Católica al olvidar que fuiste tú quien acabó con los asesinatos indiscriminados de sacerdotes y monjas por parte del PSOE, PSOE que ahora veja tu memoria por venganza, con el visto bueno del Vaticano. Ganaste a los socialistas dos veces, evitaste que impusieran su dictadura y les diste una lección con tus innumerables medidas socialistas; no te lo perdonan.

Sigue descansando en paz.

Valle de los Caídos
La Fundación Franco acusa al Supremo de filtrar la sentencia para preparar su recurso ante Europa
Liliana Ochoa vozpopuli.es 6 Octubre 2019

La Fundación Franco prepara el terreno para llevar a Estrasburgo la exhumación del dictador del Valle de los Caídos. Lo hace a través de un escrito presentado esta semana ante el Tribunal Supremo en el que acusa de violación de "derechos fundamentales" a los magistrados que acordaron el traslado de los restos al Cementerio El Pardo-Mingorrubio.

En el escrito, recogido por Vozpópuli, la institución se queja de que el Consejo General del Poder Judicial comunicara en su web el fallo "sin haberse redactado la sentencia ni conocer si los Fundamentos de Derecho tienen votos concurrentes o no". Por ello, pide "celebrar una vista oral para aclarar los hechos de esta publicación y sus efectos en el presente caso y así limitar la violación a los derechos fundamentales".

Este argumento es clave y podría servir a la fundación de paso previo a un nuevo reclamo ante la Justicia. Según la ley, las defensas pueden presentar un recurso de amparo a cualquier sentencia firme dictada en el Supremo ante el Tribunal Constitucional si consideran que se han vulnerado los derechos fundamentales de sus clientes. Y el Constitucional es la antesala obligatoria para acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Europa no juzgaría si es procedente o no la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Esa tarea corresponde únicamente al Supremo como órgano constitucional en la cima del Poder Judicial español. La labor de Estrasburgo recaerá en analizar si en el juicio fueron o no vulnerados derechos fundamentales.

"Indefensión y duda de imparcialidad"
Según la Fundación, la forma en la que se divulgó el fallo constituye "una tremenda indefensión y duda de imparcialidad". "El hecho que la prensa y las autoridades políticas hayan mencionado en todo el mundo que el Tribunal Supremo ha dado luz verde al gobierno en el asunto Franco compromete la imparcialidad del presente juicio", sostiene.

En el escrito se hace especial hincapié en el hecho de que el presidente en funciones Pedro Sánchez "haya utilizado este gran logro en la cumbre sobre cambio climático de la ONU" y que la vicepresidenta y varios ministros del Gobierno hayan asumido el fallo "como algo de ejecución inmediata".

A su juicio, la divulgación de la decisión del Supremo ha derivado en que las autoridades políticas y la prensa consideraran que el rechazo del recurso de la Familia Franco se traducía automáticamente en que todos los recursos interpuestos por la exhumación, incluido el de la Fundación, habían sido rechazados.

En concreto, los jueces desestimaron el recurso interpuesto por los familiares de Francisco Franco en relación con el traslado propuesto por el Ejecutivo. Posteriormente se conoció en la sentencia que se rechazaron los tres motivos alegados por la familia del dictador: la inconstitucionalidad del Real Decreto Ley 10/2018, la ilegalidad de la exhumación y la arbitrariedad de la denegación de la inhumación en la Cripta de la Catedral de la Almudena.

El asesinato de cuatro policías en el corazón policial de Francia revela cómo la infiltración de radicales islamistas puede afectar a numerosas instituciones galas
www.latribunadelpaisvasco.com 6 Octubre 2019

La Fiscalía Antiterrorista de Francia se ha hecho cargo de la investigación del reciente ataque ocurrido en la Prefactura de París, en el que un trabajador, convertido al islam, ha asesinado a cuatro policías y herido gravemente a otro a golpes de cuchillo, antes de ser abatido por otro gendarme. Las pesquisas, hasta el momento llevadas a cabo por la Fiscalía de París, se han reanudado ahora bajo las calificaciones de “asesinato e intento de asesinato de una persona depositaria de la autoridad pública en relación con una empresa terrorista”.

Tras este atentado terrorista, muchos han recordado un reciente informe divulgado por el diario parisino Le Figaro en el que dos diputados de la Asamblea Nacional, Éric Diard y Eric Poulliat, realizaban un retrato demoledor de hasta dónde habría llegado la infiltración islamista en los servicios públicos galos. La investigación analiza sectores claves para la vida pública, desde las Fuerzas de Seguridad a los transportes o las prisiones, pasando por la educación o los deportes, y pone negro sobre blanco lo que las élites políticas, intelectuales y culturales francesas llevan varias décadas negando: que el islamismo avanza a un ritmo rapidísimo en el suelo francés.

De hecho, y tal y como explicaba el propio Le Figaro en un fulminante artículo editorial, “además de efecturar sangrientos y espectaculares actos de terrorismo, el islamismo se está colando por todas las partes de la sociedad francesa como si fuera una zarza. En cuanto a la delincuencia, incluso podemos hablar hoy de un islamismo de cuello blanco. El número de salafistas detectados habría aumentado en quince años de 5.000 a 50.000 militantes”.

Y el atentado llevado a cabo esta semana en la Prefactura de París, uno de los grandes símbolos del Estado francés, en el corazón de la sede de la Policía, por un funcionario que trabajaba en el mismo desde hace más de una década, y además en el interior de uno de los servicios más sensibles, la Dirección de Inteligencia, ha llevado la situación al límite. El jefe policial de la capital francesa ha sido muy claro al respecto: "Esta tragedia es aún más terrible porque ha ocurrido dentro de la Prefectura y porque ha sido cometida por 'uno de nosotros’”.

Hace algunos meses, una nota interna confidencial del Departamento de Seguridad Pública, filtrada y publicada en Le Parisien, detallaba 17 casos de agentes de policía radicalizados entre 2012 y 2015. En particular, se señalaba a los policías que escuchaban y reproducían recitados religiosos musulmanes mientras patrullaban. Algunos de estos policías, según el periódico francés, se habrían negado abiertamente a proteger las sinagogas o a guardar un minuto de silencio para conmemorar las muertes de las víctimas de atentados terroristas. Un ejemplo: la Policía fue recientemente alertada sobre una agente que incitó al terrorismo en Facebook, afirmando que su uniforme solo era "un trapo sucio de la República”, limpiándose las manos en él. En enero de 2015, justo después de los atentados contra Charlie Hebdo y el supermercado kosher “Hypercacher” en Vincennes, que dejó 17 muertos, esta misma policía escribió en su página de la red social: "Ataque enmascarado dirigido por cobardes sionistas... Hay que matarlos”.

Pero la Policía no es la única que está nerviosa; también el ejército francés también está preocupado. Y mucho. No hay estadísticas claras del número de soldados musulmanes en las fuerzas armadas francesas, pero expertos militares aseguran que éstos son numerosos y que son vulnerables a las influencias y presiones islamistas, ya que Francia ha intervenido militarmente en África, contra Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), y en Oriente Medio, contra el autodenominado Estado Islámico. Sin embargo, y desde el atentado islamista contra Charlie Hebdo el 7 de enero de 2015, la mayor operación militar puesta en marcha por Francia ha sido en suelo nacional: se han desplegado 10.000 soldados armados en el país para proteger las sinagogas, las escuelas judías, las estaciones de tren y metro, y también algunas mezquitas. La misión de estos soldados ya no es ser una simple fuerza complementaria, sino, como explicó Le Figaro, "desplegar, de forma permanente, operaciones militares en el interior del país”.

Ya en 2013, durante el quinto debate parlamentario sobre seguridad nacional, el coronel Pascal Rolez, entonces adjunto al vicedirector de contrainteligencia de la Dirección de Protección y Seguridad de la Defensa (DPSD), declaró: "Estamos observando un aumento de la radicalización entre el Ejército francés, en especial desde el caso Merah”. Y recordó que Mohamed Merah, un joven francés musulmán, asesinó a tres soldados franceses en Toulouse y Montauban, y también asesinó a cuatro franceses judíos en una escuela de Toulouse.

Con el fin de identificar a los miembros de las fuerzas armadas en proceso de radicalización, la DPSD tiene en cuenta factores como los cambios en la vestimenta, las bajas por enfermedad reiteradas, los viajes realizados, o el robo de suministros o equipamiento militar.

El 21 de enero de 2015, la emisora de radio RFI informó de que unos diez soldados franceses habían desertado para unirse al combate yihadista en Siria e Irak. Jean-Yves Le Drian, entonces ministro de Defensa y hoy Ministro de Asuntos Exteriores, lo confirmó, aunque advirtiendo de que estos casos son "sumamente raros". Al parecer, uno de estos veteranos ocupó el cargo de "emir" en Deir Ezor, en Siria, y dirigió un grupo de unos diez combatientes franceses entrenados personalmente por él. Otros de los desertores franceses son expertos en explosivos o paracaidistas, y otros provienen de unidades de comando de la Legión Extranjera de Francia.

También en enero de 2015, tras los atentados de París, la policía descubrió que Emmanuelle C., una gendarme auxiliar francesa de 35 años de edad, se había convertido al islam en 2011 y mantenía una relación con Amar Ramdani, buscado por posesión de armas y tráfico de drogas. Ramdani fue cómplice de Amedy Coulibaly, responsable de los atentados criminales en Mountrouge y en el supermercado “Hypercacher” de París. Ramdani fue avistado por el Departamento de Inteligencia de la Prefectura de Policía de París (DRPP, por sus siglas en francés) en el área "pública" de la fortaleza de Rosny-Sous-Bois, en Sena-San Denis. En esta fortaleza se encuentra la división científica de la gendarmería. En cuanto a Emmanuelle C., fue acusada de haber cometido más de 60 infracciones de seguridad en el archivo de sospechosos (FPR, por sus siglas en francés). Fue sentenciada a un año de libertad vigilada y expulsada de la gendarmería.

El 6 de marzo de 2016, un veterano militar "radicalizado", Manuel Broustail, fue detenido al bajar de un avión en la ciudad de Fez, en Marruecos. Según el periódico francés Presse Ocean, Broustail llevaba en su maleta un machete, cuatro cuchillos de cocina, dos navajas de bolsillo, una porra extensible, una capucha negra y una lata de gas. Broustail, veterano soldado francés y converso al islam, había estado anteriormente bajo arresto domiciliario en Angers (Maine y Loira), días después de los terribles atentados de París, donde fueron asesinadas 130 personas.

Hace tres años, en 2016, Thibault de Montbrial, experto en terrorismo y presidente del Centro de Estudios de Seguridad Nacional, declaraba lo siguiente: “el riesgo más importante es que agentes de las fuerzas de seguridad puedan atacar a sus compañeros. Que alguien de uniforme ataque a otra persona que lleva el mismo uniforme. En Francia, esa hipótesis no es imposible. Las fuerzas de seguridad deben ser conscientes del riesgo”.

Lamentablemente, el ataque en la Prefactura de París le ha dado la razón.


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Desde la "habitación del pánico", Rivera se ofrece a "la banda de Sánchez"
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 6 Octubre 2019

Hace dos años, Albert Rivera decidió convertirse en "l´hereu" del electorado del PP, abandonado por la incompetencia y la traición de Rajoy. Y se embarcó en una tarea semejante a la de Podemos hace cuatro años: pasar en escaños a su competidor en la derecha para ser la alternativa a la izquierda. Y cuando se produjo la prevaricadora sentencia del recusado y recusable juez de Prada, fue el primero en saludarla como un punto de no retorno en la demolición de aquel gobierno idiotizado ante Cataluña.

La moción insospechada y Casado el inesperado
Lo que no sospechaba Rivera es que Roures había urdido una alianza de comunistas y nacionalistas que le ofrecieron en bandeja a Sánchez la Moncloa, mediante una moción de censura a la que el líder de Ciudadanos, tras haber sugerido que era moralmente necesaria, votó "no". Se situaba así en el campo que quería heredar, el de la derecha, tras esgrimir las razones de la izquierda para echarlo del Poder. Defendió a un PP muerto para poder resucitarlo y llevarlo a la victoria contra el PSOE y sus fétidos aliados.

No contaba con que en el Congreso-funeral del PP iba a colarse entre las dos 'niñas ashishinas' un inesperado heredero de Rajoy, Pablo Casado, salido de lo menos podrido del partido y que derrotó a la favorita Soraya. Lo peor para Rivera es que hasta en lo estético Casado tenía algo de Cs, y que, tras haber dado el volantazo de la socialdemocracia al liberalismo, se encontraba con un liberal de los de verdad, de los de FAES, no de Macron.

Al tiempo, por la parálisis de Rajoy y su inútil 155 ante el golpe en Cataluña, surgió Vox, que debilitaba aún más al PP. Rivera podría haber vuelto al centro-izquierda, pero siguió apostando todo a la Moncloa en vez de guardarse una baza con el PSOE, como ya hizo con Sánchez y se cargó Podemos. Y llegó el mal resultado del PP, y el bueno suyo, pero aún así se quedó a bastante distancia del PP, seguramente la menor que puede esperar.

La "banda" que no era de Sánchez
Ante la investidura de Sánchez, Rivera hizo una apuesta arriesgada, si no suicida: dar por hecho un pacto de Gobierno del PSOE con Podemos, respaldado por toda la patulea separatista. Y usó la sesión de investidura como un reality televisivo contra Sánchez. A los que lo respaldaban los llamó "la banda de Sánchez" y dijo que al lado, en la "habitación del pánico", habían formado el Gobierno que se vería a la mañana siguiente. Pero llegó esa mañana; y lo afirmado por Rivera se reveló del todo falso.

Y entonces, Rivera, desapareció. Entró en un hospital de la mano de Malú y luego se distrajo todo el verano entre el fado y la canción española. Tuvo lugar entonces la salida de media docena de líderes de Cs favorables a la abstención para que gobernara el PSOE. Rivera los fulminó sin dudar. Y a la vuelta, dio la astuta voltereta que glosamos aquí, plagiando la oferta de Casado a Sánchez cuando él se negaba incluso a ir a Moncloa; y cuando Sánchez no tenía tiempo ni ganas de hablar, seguro de su victoria electoral. Y otra vez a votar, como Sánchez siempre quiso y Rivera nunca adivinó.

Desde entonces, han pasado muchas cosas, pero las protagonizadas por Rivera han añadido confusión al ya confuso panorama a la derecha del PSOE. Tras defender Navarra Suma como la piedra de toque de la lucha contra el separatismo y contra la "banda de Sánchez", que en Navarra es la ETA, Rivera expulsó del partido al grupo de Cs en el País Vasco por hacer un pacto similar, de hecho copiado literalmente, con el PP. Tras defender que Arrimadas no se presentara a la sesión de investidura por no tener votos suficientes, va y presenta una moción de censura contra Torra en peores circunstancias aritméticas. Entre aquello y esto, hay un abismo.

El de la desesperación demoscópica, sin duda. Porque este sábado Rivera se ofreció a Sánchez en los mismos términos que a Casado. Y lo hizo tan chapuceramente que ni siquiera nos ha preparado para el volantazo. Dice que primero llamará a Casado si los números dan para formar Gobierno; si no, llamará a Sánchez para lo mismo. Eso dijo ayer. Tengo la impresión de que, hoy, tras haber formado Gobierno con el PP pero gracias al apoyo de Vox en Andalucía, Madrid y Murcia, dirá que, tras el acto de Vista Alegre, Cs prefiere formar Gobierno con Sánchez antes de mancharse con Vox. Fea excusa para un salto con triple tirabuzón, pero la que necesita Sánchez.

¿Es más chulo Falconetti o Riveretti?
Nunca fue Rivera hombre de ideas sino de ocurrencias, al hilo de las encuestas, a riesgo de que fallen. Y mal tienen que pintar las de Ciudadanos para un cambio tan radical, de un día para otro, sin argumentos y resonando aún el eco de su bronca en las Cortes a "la banda de Sánchez" por tramar un gobierno social-comunista-separatista en la "habitación del pánico". Da la impresión de que Rivera hace de Jodie Foster, a la espera de que alguien lo rescate. ¿Quién? Todo el mundo. ¿Y por qué? Porque él también lo vale. ¡No va a ser Sánchez el único chuleta de España! Aun así, no me extrañaría que nuestro futuro acabara jugándose entre Sauna-Adán y la Barceloneta.

El verdadero Pedro Sánchez
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli 6 Octubre 2019

Ha causado estupor por su desfachatez el brusco giro imprimido por el doctor Sánchez a su discurso sobre la forma de enfrentar el problema separatista catalán. Ha pasado en cuestión de horas de templar gaitas ante las mayores tropelías de los golpistas, de su reunión al máximo nivel con Quim Torra en Barcelona donde recibió impertérrito un delirante plan de separación de Cataluña de España, de predicar el diálogo como el mejor camino de apaciguar a los rebeldes y de prometer cualquier cosa dentro de la Constitución, es decir, más dinero y más competencias para que la voladura de la unidad nacional prosiga con reforzada celeridad, a envolverse en la enseña roja y gualda, blandir el garrote del artículo 155 de la Constitución y de la Ley de Seguridad Nacional y proclamar con firme determinación que el Estado garantiza el cumplimiento de la legalidad y que el que se la salte pagará las consecuencias.

Hasta tal punto ha sido súbito el derrape que ha pillado al ministro del Interior y a la Portavoz y ministra de Deseducación fuera de juego. Mientras ambos se referían a las últimas bravatas del presidente títere de la Generalitat en un tono entre vago y conciliador, su jefe de filas bajaba del avión convertido en flamígero arcángel custodio del orden constitucional. Se supone que el Gobierno en pleno deberá adaptarse rápidamente a las nuevas directrices, aunque no todos sus integrantes despliegan la velocidad camaleónica del inquilino de La Moncloa.

Comportamiento errático
Otro motivo de desconcierto es el impúdico descaro con el que el presidente en funciones se erige como el aguerrido defensor de la patria indivisible frente a los embates del independentismo mientras su querido compañero de bailoteo Miquel Iceta se niega a respaldar la moción de censura contra Torra en el Parlamento de Cataluña, Navarra es gobernada por una coalición de socialistas y nacionalistas respaldada por los filoetarras y en Valencia y Baleares sus correligionarios se alían con los pancatalanistas para ir construyendo el sueño imperialista de Prat de la Riba.

Esta exhibición de cínica incoherencia adquiere sin embargo sentido cuando se considera el objetivo prioritario de Pedro Sánchez en esta vida, al cual supedita cualquier otro elemento, sea éste de carácter político, económico o moral. Su fin primordial en este mundo es disfrutar, manosear y ejercer el poder y todo lo demás, su país, sus conciudadanos, sus principios si algún día los tuvo, le importa un rábano. A partir de esta premisa, su comportamiento veleidoso y aparentemente errático cobra una perfecta consistencia.

Cuando se trataba de ganar la moción de censura, el maridaje con bolivarianos, golpistas y justificadores del terrorismo era tranquilamente admisible, en el momento de intentar pasar con éxito la investidura, los votos de lo peor del hemiciclo podían ser otra vez bienvenidos, una vez fracasada la operación de gobernar en solitario los recientes socios ya no eran presentables y en la antesala de unas elecciones generales el valeroso compromiso con el Estado de Derecho, la sensatez y la racionalidad económica resultan de lo más conveniente. Obviamente, al día siguiente del recuento de papeletas, se hará lo necesario, por ignominioso e imprudente que sea, para asegurar cuatro años de goce ilimitado de los privilegios y oropeles de la jefatura del Ejecutivo.

No es casualidad que el principal consejero del Doctor Sánchez sea un especialista en comunicación política o, lo que es lo mismo, un director de escena, y no un ideólogo

No se trata, pues, de poner la razón de Estado por encima de escrúpulos éticos o de prescindir si es necesario para la grandeza de la patria de estorbos como la honradez, la verdad, la justicia o la magnanimidad, tal como recomendaba el sabio florentino que fue por ello quemado en efigie por los jesuitas en Ingolstadt, sino de sacrificar lo que haga falta en aras de la propia gloria y satisfacción, aunque ello signifique que la nación se descomponga y se arruine.

No es casualidad que el principal consejero del Doctor Sánchez sea un especialista en comunicación política o, lo que es lo mismo, un director de escena, y no un ideólogo o un experto en la buena gestión de la res publica. Conocido así el verdadero Pedro Sánchez, los españoles que le otorguen su sufragio el 10 de Noviembre deben encomendarse a la Providencia para que se dé la feliz e improbable casualidad de que el interés general coincida con el del secretario general del PSOE. Dado que está demostrado que los electores se mueven sobre todo por impulsos emocionales, no cabe duda que no hay nada más excitante que transformar las urnas en una ruleta rusa.

El salto de la rana de Sánchez
FRANCISCO ROSELL El Mundo 6 Octubre 2019

"Hay políticos que, tratando de salvar los muebles, queman la casa". Felipe González hacía esta consideración la otra noche en Madrid en un contexto en el que, citando una apreciación del ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, coexisten "grandes problemas y cabezas pequeñas" (cabezas de chorlito, diría un español). Fue a propósito del laberinto británico y de la espiral desatada por Cameron al prometer un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea para frenar el voto de los euroescépticos. Su desenlace le costó su carrera y que Gran Bretaña sea hoy, como la Rusia de Churchill, "un acertijo, envuelto en un misterio, dentro de un enigma".

A Cameron le ardió la cresta punk con los colores de la Union Jack con que The Economist ilustró su portada de balance de sus primeros 100 días de Gobierno catalogándolo como «el gobernante más atrevido del Oeste». Siendo el político de las islas más confiado al consejo de los asesores, no se atuvo a la prevención de Edward Heath, quien no quiso una consulta sobre la entrada en la Comunidad Europea con el argumento de que los diputados eran comisionados del pueblo y, en una democracia representativa, la voluntad del Parlamento es soberana. Un Cameron, capaz de grandes riesgos -como el referéndum escocés-, sería el tercer primer ministro tory -luego vendría May- que caía arrastrado por la cuestión continental.

Lo cierto es que a Cameron le salió mal lo que a González le resultó milagrosamente bien con su sufragio sobre la OTAN de 1986. Lo auspició también para acaparar el voto de la izquierda en los comicios de octubre de 1982 para luego virar en redondo y promover su continuidad. Pese al sobresalto, y la imposibilidad manifiesta de haber gestionado un hipotético no, como está sobreviniendo con el Brexit, a González le reputó una proyección de estadista en foros internacionales que aún persiste.

Pero, claro, como González no da puntada sin hilo, es posible que, hablando de la temeridad de Cameron, pensara en Sánchez al ver cómo se atasca en los sondeos y puede ver frustrado su plan para consolidar una mayoría cómoda que le permita gobernar a su modo y manera. Le acaeció al recién fallecido Chirac en 1997 cuando anticipó las urnas para coger desprevenido a un desconocido Jospin, y Pirineos abajo padecieron tales deslumbramientos en los adelantamientos tanto Artur Mas como Susana Díaz, saliéndoles por la culata el disparo con el que querían cobrarse cabezas ajenas.

A juicio de González, España padece una crisis de representantes, que no de representados, y no le falta lógica, pues los resultados de abril facultaron a Sánchez para alcanzar acuerdos en todas las direcciones y con solidez parlamentaria suficiente en todas ellas. En su opción preferente, según proclamó, con Unidas Podemos, pero también a su derecha, bien conjunta o alternativamente con Cs y PP, si hubiera ofrecido -y era su obligación tras aceptar la encomienda del Rey- de ofrecer, en cualquiera de las disyuntivas, un programa común. Pero, con estas cuartas elecciones en cuatro años del 10-N, Sánchez parece resuelto a seguir, con la ventaja de disponer en campaña del dinero y los medios públicos de la manera tan desaprensiva en que lo viene haciendo desde que ocupa La Moncloa, hasta que los españoles le den los escaños que cree merecer.

Si los argentinos bromean con que "si crees que te has enterado de lo que nos ocurre, es que no te lo han explicado bien"; otro tanto se percibe en esta España a salto de mata o expuesta al salto de la rana de Sánchez. Lleva al ruedo político el brinco con la muleta que pegaba aquel revolucionario de la tauromaquia que fue Manuel Benítez El Cordobés para provocar el arranque del animal y que reedita Sánchez agitando la bandera de España después de tenerla en el desván para no enfadar a sus socios independentistas que le llevaron a La Moncloa tras su moción de censura Frankenstein contra un pasmado Rajoy.

Pero, claro, en medio del tremolar de banderas, Sánchez no aclara si, en justa correspondencia, está dispuesto a renunciar a coaligarse con aquellos que hacen bandera -valga la redundancia- de romper España ni están dispuestos a ser españoles al españolazo modo de ni por el forro (no precisamente de la gabardina), como regurgita el peneuvista Ortúzar. ¿Lo hará, Sánchez? No parece. De la misma manera que tampoco un leopardo puede renunciar a sus manchas, por mucho que adorne el cuadro. Es decir, los españoles llegarán a las urnas sin saber qué hará Sánchez en caso de revalidar su victoria, con quién pactará y en qué circunstancias. Ahí radica el enigma de este 10-N con el que, a tenor de su lema de campaña, Sánchez busca cargar votos del centroderecha, preferentemente del caladero de Cs, para rondar los 145 escaños y complementarlos con PNV y errejonistas, más las abstenciones de ERC y Bildu, esto es, mediante la estrategia del cuco que pía en su nido y pone los huevos en el ajeno para que le críen sus polluelos.

Sin embargo, la cosa no rila, a tenor de los sondeos, y su prevista rodadura en llano camino de la meta como gran triunfador se empina con curvas. Por eso, no sería extraño que, tras convocar al embajador norteamericano para pedirle explicaciones sobre el arancel que penaliza la importación de productos españoles como el aceite, el vino o el jamón, haga lo propio -permítaseme la humorada- con su colega británico sobre Gibraltar, si es que no le convoca una manifestación a las puertas de la legación, como Franco.

Conduciéndose a base de volantazos, trata de capear la adversidad cuando calculaba que le bastaría con estar atento a desplegar su velamen para aprovechar bien esos vientos tan favorables a sus intereses. Si pudo complementar hasta tres mayorías estables alternativas con UP, Cs y PP, la fragmentación que pudiera obrar Errejón podría forzarle a tripartitos o a una gran coalición con PP, a lo que no otorgaría -conviene no engañarse- porque descabalaría sus ententes con los nacionalistas en un tercio del territorio, con casos sangrantes como el de Navarra con Bildu.

Hace cuarenta años, en las elecciones de marzo de 1979, en las que Adolfo Suárez revalidaría la Presidencia y que generaron un fiasco en el PSOE al desvanecerse la posibilidad de entrar en La Moncloa, los carteles y vallas del partido del puño y la rosa llamaron la atención. En el retrato que aparecía de González, la cineasta Pilar Miró adoptó, como responsable de su imagen, la decisión de pintarle unas canas. Aspiraba a darle un aire de madurez -como ahora el PP plantando barba a Casado- a aquel postulante de 37 años que se jugaba su segunda oportunidad ante un veterano galán de la escena como era aquel otro abulense de 46 años artífice de la Transición a la democracia.

Pero, si sorprendente resultaba aquella instantánea de un González de cine, cual Clark Gable sin bigote, no lo fue menos el lema de Cien años de honradez que aparecía en las vallas al coincidir las votaciones con el centenario de su fundación por Pablo Iglesias Posse. Pronto el perspicaz Ramón Tamames, dirigente del PCE y candidato por Madrid, apostillaría "...y cuarenta años de vacaciones" por la escasa presencia socialista en la lucha contra el franquismo. Aquel "...y cuarenta años de vacaciones" emborronaría muchas marquesinas rotuladas con los cien años de honradez junto a las imágenes del tipógrafo Iglesias y el abogado laboralista González. Luego, los episodios de corrupción que acompañaron a la gobernación socialista ajaron definitivamente aquella heráldica honradez.

Cuando el lunes Sánchez se valía de su altura de gastador del Ejército para erigirse en mástil de la bandera de España, tras cuatro años de ahorrarse la denominación del país que preside para no incomodar a sus socios de correrías, no había por menos que rememorar los cien años de honradez. Tras fomentar la confusión sobre el concepto de nación -"Vamos a ver, Pedro, ¿sabes lo que es una nación?", le espetó Patxi López-, auspiciar la España plurinacional a la boliviana en el que incluso Madrid sería una nación, o de alcanzar La Moncloa merced a una moción de censura Frankenstein con quienes no ocultan su objetivo de finiquitarla, Sánchez se envuelve en su enseña y saca pecho con su Ahora, Gobierno; ahora, España que ha provocado la denuncia por plagio de la Fundación Francisco Franco.

Durante la presentación, no se le cayó de la boca la palabra España, que repetía como una advocación a cada frase que pronunciaba. Volvía el término España a los carteles socialistas cuando no lo hacía desde 2004. Empero, atendiendo a sus tornadizas posiciones, convendría añadirle, evocando la maldad de Tamames, a ese «Ahora, España», un "... Y mañana, ya veremos". Por eso, con Sánchez, quien personifica la coherencia de la incoherencia, fiarse hoy es engañarse mañana, como acredita este cuatrienio en el que ha sido un factor de inestabilidad, aunque se ofrezca como valor estable frente a la marejada política y económica.

A este propósito, Borges hacía una reflexión que viene como anillo al dedo. Partiendo de la observación de Gibbon, en su Historia de la declinación del Imperio Romano, de que no aparecen camellos en El Corán, el universal escritor subraya que Mahoma, al no haber duda de su naturaleza, podía permitirse ser árabe sin cabellos; "en cambio, un falsario, un turista, un nacionalista árabe, lo primero que hubiera hecho es prodigar camellos, caravanas de camellos en cada página".

No obstante, si lo precisa en pos de los escaños que ambiciona, Sánchez se pasearía por Barcelona con una cinta de la bandera de España en el sombrero como Lerroux, político populista de mil caras, bautizado el Emperador del Paralelo por su capacidad para movilizar a las clases populares barcelonesas, y que culminó su carrera como jefe de Gobierno de la II República. Los nacionalistas le endilgaron el peyorativo término de lerrouxismo por oponerse a quienes ya entonces procuraban "reeditar en España el rompecabezas austrohúngaro". Luego, como presidente del Gobierno, asumiría la responsabilidad de sofocar en 1934 el "acto faccioso" de la proclamación del Estat català por Companys "con olvido de todos los deberes que le impone su cargo, su honor y su responsabilidad".

Si no actuara movido por mero cálculo electoral, este cambio de posición de Sánchez podía ser celebrado como una vuelta a los parámetros socialistas que rigieron con González -"un nacionalista español", fue el saludo que le brindó el principal rotativo norteamericano tras su triunfo del 82- y que se torció con la estrategia de Zapatero -sustanciada en el Pacto del Tinell que hizo a Maragall presidente de la Generalidad- de asegurarse la hegemonía en la España bipartidista mediante su vínculo de sangre con el nacionalismo, a la par que tendía un cordón sanitario en derredor del Partido Popular, de modo que su vuelta al poder sólo fuera factible por una impracticable mayoría absoluta.

Cuesta creer, desde luego, la conversión de un político de mil y una caras sin otra ideología que la obtención del poder a cualquier precio. Lincoln decía que se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero que no se puede engañar a todos todo el tiempo. Como no siempre es así, Sánchez persiste con la bandera de conveniencia de España para mejorar sus condiciones electorales. Como esos buques cuya ligazón entre el naviero y el Estado del cual enarbolan su pabellón es accidental, pero al que se acogen por dispensarles mínimos controles de seguridad y caudalosas ventajas sobre su país de origen.

Una encerrona para Pablo Casado
Jesús Cacho. vozpopuli 6 Octubre 2019

Perplejidad en las filas del PSOE. Los Ábalos de turno hacen su particular relato de lo ocurrido en los últimos meses. Conseguimos movilizar a la izquierda cara al 28 de abril enarbolando la bandera del miedo a la extrema derecha. Ganamos las elecciones. Pablo Iglesias se bajó los pantalones hasta más allá de los tobillos y ni aun así consentimos en hacer ese Gobierno de izquierdas que nos pedían quienes nos votaron, la mayoría de los cuales están ahora muy enfadados y, lo que es peor, convencidos de que el responsable del fiasco se llama Pedro Sánchez, seducido desde la misma noche electoral por la idea de volver a las urnas para mejorar posiciones. De modo que va a ser difícil movilizar de nuevo a la parroquia, lo que explica la falta de tensión que se advierte en las agrupaciones socialistas. Todos agachan la cabeza ante el “jefe”, dispuestos a descargar su frustración sobre el blanco fácil de un Iván Redondo al que acusan de haber embarcado al partido en la aventura insensata de la repetición electoral, de ser un mero producto del marketing y, además, de estar aprovechando su posición en Moncloa para labrarse un futuro como consultor tras el sanchismo. Nadie parece reparar en el papel del gurú demoscópico de Sánchez, José Félix Tezanos, auténtico responsable en la sombra de la repetición electoral.

Horas después de que el pasado 18 de noviembre este diario publicara que Redondo se había “caído” del comité electoral del PSOE, el partido se movilizó para aclarar que, aunque su nombre no figurara en el listado correspondiente, el “favorito” seguía coordinando la campaña y participando en las reuniones del comité reducido que toma las decisiones estratégicas. Un telefonazo personal de Sánchez había devuelto a su Godoy al trono. Trabajo por delante tiene. El voto socialista parece haberse parado en las encuestas, mientras el de Podemos se mantiene sensiblemente estable, apenas con ligeros retrocesos. Ir por lana y volver trasquilado. ¿Y cómo ha recibido la amenaza Pedro el Grande? Emprendiendo una espectacular pirueta discursiva, que no ideológica, para presentarse ante el electorado como el campeón del españolismo, el Santiago y cierra España de la unidad nacional amenazada por el separatismo catalán. “Ahora, España”. Antes no, y después ya veremos. En la mejor tradición del “OTAN, de entrada no” del compañero Felipe. Un ejercicio de travestismo que tiene a muchos ciudadanos sumidos en un pasmo del que no logran recuperarse. “Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras”.

Se trata de pescar votos por el centro, particularmente en el caladero de Ciudadanos (Cs), puesto que en esa izquierda que le ha tomado la matrícula hay poco que rascar. Nadie duda de su cuajo para imponer un 155 mucho más drástico que el endosado en su día por el pastueño Mariano Rajoy si ello le sirviera para salvar con holgura el listón del 10 de noviembre. El andamiaje discursivo del presidente en funciones, empero, tiene su talón de Aquiles en ese PSC de Miquel Iceta a quien debe casi todo lo que hoy es. Y es Iceta, un tipo capaz de levantarse independentista y acostarse constitucionalista sin despeinarse, quien marca la política socialista en Cataluña. Ello por no mentar lo ocurrido en Navarra y en otros lugares. De modo que “España, ahora”, sí, pero donde se pueda, porque no se puede en Cataluña, ni en Navarra, ni en País Vasco, ni en Baleares…

Cataluña, he ahí el problema, una de las piedras en el camino no solo de Sánchez, que desde luego, sino en el de todos los españoles que aspiran a continuar viviendo en una democracia con igualdad de derechos. El segundo aniversario del referéndum del 1-O ha puesto al descubierto las costuras rotas del movimiento separatista. Su debilidad. Todas las sociedades 2.0 son cobardes por naturaleza, si bien la catalana lo es muy especialmente. El separatismo funcionó mientras fue percibido como el depositario único del poder, todo el poder, por incomparecencia dolosa del Estado. Cuando esa percepción se rompe, cuando se constata que existe un Estado de verdad dispuesto a utilizar su fuerza legítima para oponerse a sus planes, y que esa fuerza siempre será superior a la suya, entonces el fervor multitudinario cede el paso a la precaución y el miedo. Dicho lo cual, se engañaría quien imaginara que el Movimiento está muerto. La crisis afecta fundamentalmente a aquella burguesía que se dejó embarcar en la chalupa agujereada de Mas, pero sus restos se han radicalizado y se han hecho fuertes en posiciones de extrema izquierda. Se ha hecho, por tanto, más peligroso. La verdadera prueba de fuego, con todo, tendrá lugar tras la publicación de la esperada sentencia de los líderes del 'procés'. Lo que ocurra esos días tendrá una influencia directa en los resultados del 10 de noviembre y, naturalmente, mucho más allá.

El fantasma de una nueva recesión
El otro gran problema es la economía. El fantasma de la crisis llama de nuevo a las puertas de un país que aún tiene muy presente los estragos causados por la gran recesión de 2008. La situación se ha deteriorado rápidamente por un cúmulo de circunstancias que están en la mente de todos. Si el consenso de los economistas estaba fijado en un crecimiento del 2,4% para este año, el Banco de España (BdE) lo ha dejado ya reducido a un 2%, y es muy posible que el resultado final quede por debajo de esa cifra. Los optimistas hablan de un crecimiento del 1,5% “como mucho” para 2020, con el fantasma de una nueva crisis asomando en el horizonte de 2021 cuya profundidad dependerá de la existencia, cuanto antes mejor, de un Gobierno estable, capaz de dar respuesta institucional a las demandas de una economía que no conoce una sola reforma de importancia desde hace mucho tiempo. Se ha perdido un tiempo precioso en la discusión galgos-podencos que ha tenido ocupada a nuestra clase política, aunque la cosa podría haber sido peor, mucho peor, de haberse materializado ese Gobierno de coalición PSOE-Podemos con las 370 medidas planteadas en su día por Sánchez como última oferta a Iglesias, medidas propias de un botarate populista dispuesto a tirar del gasto público financiado con subidas de impuestos a todo hijo de vecino.

Salvados por la campana.
A estas alturas caben pocas dudas de que el Gobierno que salga de las generales del 10-N, sea del signo que sea, se verá obligado a adoptar medidas de ajuste en no pocas partidas del gasto. Porque la situación de un país que todos los años necesita salir al mercado para endeudarse en cerca de 40.000 millones simplemente para mantener su maquinaria en funcionamiento es insostenible incluso con tipos de interés como los actuales. “Cuando una persona o empresa gasta más de lo que gana, quiebra. Cuando un gobierno gasta más de lo que gana, te envía la cuenta” que dijo Reagan. Hablamos de un país con un déficit que mañana mismo el BdE podría elevar hasta el 2,6% a final de año, por encima del guarismo pactado amablemente con Bruselas, un país que se ha mostrado incapaz de acabar con ese desfase incluso tras años de crecimiento del PIB en el entorno del 3% y más. Como parece imposible imaginar un Gobierno Sánchez cogiendo el toro de ese ajuste por los cuernos tras el 10-N con la ayuda de Iglesias y su Podemos, solo cabe suponer algún tipo de pacto PSOE-PP o PSOE-Ciudadanos capaz de poner fin al bloqueo actual y hacer viable un Gobierno encargado de hacer frente al tsunami que se avecina.

Albert Rivera sorprendió ayer al personal en el auditorio de Mutua Madrileña al dar por finiquitado su “no” a Sánchez. “España en Marcha” es el nuevo eslogan de Cs. “Españoles con futuro / y españoles que, por serlo, / aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno”, que dice un verso del “España en marcha” de Gabriel Celaya. El argumento, sencillo, pivota sobre la necesidad de evitar unas nuevas elecciones en la primavera de 2020, que serían las quintas, y sobre la urgencia de acometer una serie de reformas –las pensiones, por ejemplo- que están en la mente de todos y que el partido naranja se ofrece a abordar preferentemente con el PP o, en su caso, con el PSOE. Buen golpe de timón. Está por ver el precio que paga Cs en las urnas por haberse negado a resolverle a Pedro el problema de Pedro, como en los últimos meses le han exigido con violencia mediática inusitada desde los cuatro puntos cardinales. Cs y su orfandad mediática. Como apuntan las encuestas en el caso de Podemos, no parece, con todo, que el “castigo” vaya a ser excesivo, entre otras cosas porque, al margen de esa condición de Guadiana que le caracteriza, lo único que ha hecho Rivera ha sido ser fiel al compromiso anunciado mucho antes de 28 de abril de no pactar con Sánchez en ningún caso. Lo que sí parece claro es que la suma PSOE-Cs no será suficiente para sostener un Gobierno Sánchez a partir del 3 de diciembre.

Hacia la “gran coalición” que apoya el marianismo
Queda el PP. El zangolotino Rajoy lo dejó claro el viernes en La Toja donde, con Felipe González como compañero de tertulia, se mostró partidario de una “gran coalición” (sic) entre PSOE y PP tras las generales. No deja de tener su aquel que el gallego borrachín que fue capaz de refugiarse en el Arahy la tarde noche del 31 de mayo del 18 dejando sobre el escaño la muesca inerte del bolso de la señorita Pepis, se presente ahora como salvador del desastre por él mismo creado. Su desvergüenza roza lo inaudito. De la misma opinión es Núñez Feijóo, presidente de la Junta de Galicia, y otros muchos que tuvieron mando en plaza en la derecha hasta la moción de censura. El marianismo se ha puesto otra vez en marcha, y las presiones sobre Pablo Casado, naturalmente empresariales, van a ir en aumento en las próximas semanas. Marianismo y sanchismo coinciden en algo capital: en la oportunidad que las urnas ofrecen de reducir a Cs y Podemos a la mínima expresión, volviendo a entronizar a ese viejo bipartidismo (“tú ándate siempre de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas y guarda el coño”, de acuerdo con el consejo que un moribundo Alfonso XII dio a la reina María Cristina) que creímos muerto. La operación coexiste con un corrimiento hacia posiciones más centradas que, con mayor discreción que Sánchez, ha emprendido en las últimas semanas el palentino, estableciendo un cortafuegos con Aznar y los suyos.

Las presiones sobre Casado no cejan dentro del propio PP. El argumento es el esgrimido ayer por Rivera: la necesidad de evitar una quinta llamada a las urnas, hipótesis inaceptable, con el país en puertas de una nueva y quizá brutal crisis económica. En Génova existe la sensación, travestida de rumor, de que gente de ambos partidos está ya hablando sobre el día siguiente, es decir, sobre qué hacer el 11 de noviembre. Pero acudir en plan Cuerpo de Bomberos a apagar el incendio provocado por un ambicioso irresponsable sin más norte que su propio ego, es una operación de alto riesgo para el joven líder popular. Una vulgar encerrona, en la que Casado se juega mucho. Por el riesgo de quemarse en esa operación de socorro de cuyo éxito Sánchez podría ser el único beneficiario, y por la eventualidad de dejar al descubierto el flanco de Vox, y sobre todo de un Ciudadanos que con Rivera al frente sigue soñando, a expensas de lo que resulte el 10-N, con desplazar al PP de la hegemonía del centro derecha. Nadie concibe un apoyo, en todo caso, que vaya más allá de la abstención para asegurar la elección del socialista como presidente, y de asumir el peaje de garantizarle también los PGE de 2020. Demasiado, en todo caso, para un hombre que está aún lejos de haber reconstruido los pilares de esa fortaleza que el irresponsable Rajoy redujo a escombros.

La conquista del centro político
 larazon 6 Octubre 2019

El mapa político español quedó trastocado cuando el PSOE llegó al Gobierno a través de una moción de censura con el apoyo de los partidos independentistas que habían planificado y ejecutado un golpe contra la legalidad democrática. Un plan creado en una probeta que, si bien se saldó con el éxito de Pedro Sánchez, su prestigio político quedó hipotecado al pactar con los que estaban dispuestos a llevar a España al enfrentamiento. Claro que en política nada es eterno, y de la misma manera que no tuvo escrúpulos en asociarse con los partidos de Puigdemont y Junqueras –¡qué hirientes aquellos dos votos de EH Bildu!–, ahora hace una reconversión hacia un centro patriótico. Bienvenido. Si entonces hablaba de la «España plural», ahora sencillamente se queda con el sustantivo, borrando aquel pasado que tuvo su hito en el Palacio de Pedralbes con la «cumbre» con Joaquim Torra y su documento de 21 puntos (y aquel «es imprescindible poner fin a la limitación de derechos fundamentales» o «es necesario una mediación internacional que facilite una negociación en igualdad»).

En definitiva, Sánchez viaja al centro porque es el espacio razonable en el que puede articularse una política de pactos de Estado en una coyuntura que puede resultar adversa, si se confirma la desaceleración y entramos en un periodo de recesión económica. Ni que decir que la situación en Cataluña necesita al frente un Gobierno fuerte con partidos constitucionalistas leales. En este sentido, con su socio «principal», Unidas Podemos, estaba asegurada la inestabilidad.

El problema de Sánchez es hacer creíble ese giro después de la aventura izquierdista de la pasada legislatura. Simétrico al error de cultivar un posible gobierno de izquierdas imposible, ha sido el de Albert Rivera en su negativa –más cerril que racional– de permitir que el Gobierno echara andar, no mirando a los intereses generales que tanto le gusta invocar al líder de Cs para impedir que Iglesias e independentistas se convirtieran en fuerzas decisivas. La rectificación llegó ayer, tarde, pero llegó. Rivera ha levantado el veto que le impedía facilitar llevar a Sánchez a La Moncloa, ni siquiera abrir una negociación en torno a unos acuerdos generales de Estado.

Ahora, sí. Ahora ha llegado el momento de alcanzar «un gran acuerdo nacional», suponemos que tras comprobar que su cerrazón le está ocasionando un descalabro electoral. Hace bien en rectificar, pero políticamente tiene serias consecuencias en el capital político de Rivera, porque esa misma decisión la pudo tomar antes del pasado día 23 de septiembre y se hubiera evitado unas nuevas elecciones que nadie quería, además de perder su espacio natural de centro por una estrategia demasiado ambiciosa y mal calculada. Quiso arrebatar el liderazgo de la oposición al PP y ha fracasado. Después de todo, Sánchez se fía más de Pablo Casado, que ha demostrado más sentido institucional.

Rivera ha dado su giro tarde, cuando era evidente la caída de Cs y, algo peor en un partido joven, el desencanto por una formación de centro que ha mimetizado en un tiempo récord lo peor de la vieja política. PSOE y PP buscan ahora a ese votante que Rivera ha dejado en la estacada. Que las elecciones del 10-N se jueguen en el centro es una buena señal. Esperemos que no sea un mero movimiento táctico porque sería demoledor para un electorado que amenaza con hacer valer la abstención. La sociedad española ha sido sometida a una presión política que no se corresponde con su sentido democrático, se ha dado cabida a las expresiones más radicales, a derecha y a izquierda, y se ha envenenado el debate con cuestiones superestructurales e ideológicas –con Franco como un comodín infalible–. Es el momento de reconducir la situación hacia la centralidad, hacia los intereses generales de España y de los españoles.

País Vasco
Urkullu podrá ocultar qué proetarras son declarados víctimas de la Policía con ayudas de hasta 390.000 €
La Ley vasca contra la Policía reconoce a proetarras como víctimas sólo con una entrevista y un test
Agustín de Grado okdiario 6 Octubre 2019

No será necesario acreditar ante un juez el haber sido víctima de abusos policiales. Tampoco revelar la identidad al conjunto de los vascos que, con su dinero, pagarán las reparaciones económicas que el Gobierno de Íñigo Urkullu prepara para las supuestas víctimas de las “vulneraciones de derechos humanos en el contexto de violencia de motivación política entre 1978 y 1999”: 135.000 euros por fallecimiento y hasta 390.000 en el caso de invalidez.

La ley, aprobada por el PNV y el PSE, sobre la que pendía un recurso del Gobierno de Rajoy ante el Tribunal Constitucional que Pedro Sánchez retiró tras ser investido presidente con el apoyo de los nacionalistas vascos, da por hecho “la existencia de víctimas de graves violaciones de derechos humanos que no han sido reconocidas, ni reparadas” y legaliza que se pueda acreditar la condición de víctima de la represión policial “sin que sea preciso que haya existido un proceso judicial previo”.

Una autodenominada ‘comisión de valoración’, designada por el poder político, decidirá quiénes son los beneficiarios de las ayudas públicas con las que el Gobierno vasco pretender resarcir a las supuestas víctimas de la supuesta violencia policial durante los años más duros del combate de la sociedad española contra ETA, añadiendo así un capítulo más al interesado relato de que la violencia en el País Vasco fue el resultado de un enfrentamiento entre dos bandos, con víctimas en ambos lados.

La ley reserva a la supuesta víctima de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado -y en caso de fallecimiento a su cónyuge, pareja o descendientes- el derecho a que “tal reconocimiento no se publicite ni notifique a terceros”, cuando así lo solicite expresamente. De tal forma que, amparado en el derecho a la intimidad, se puede dar el caso de que haya reconocimiento de ‘víctimas’ de la represión del Estado, con ayudas económicas de hasta 390.000 euros, cuyos beneficiarios el conjunto de la sociedad vasca y española desconozca.

Vía de escape
Tal posibilidad es una vía de escape frente a la exigencia de transparencia que debería regir en un proceso que, al margen siempre de la tutela judicial, se presenta susceptible y polémico. Además, supone una excepción al primero de los principios de actuación de la ley: “Promover un reconocimiento institucional y social de las víctimas (…) favoreciendo su visibilización, la rehabilitación de su honor y su satisfacción moral” (artículo 4).

A falta de un proceso judicial independiente, la ‘comisión de valoración’ estará compuesta por el director de Derechos Humanos del Gobierno vasco, tres personas designadas por la consejería competente en la materia de derechos humanos, tres personas “expertas en la materia” designadas por la Comisión del Parlamento Vasco encargada de los derechos humanos, dos peritos forenses y un psicólogo.

La ley, concluido el plazo de información pública en el que se encontraba hasta mediados de septiembre, podrá ser aplicada de inmediato ya que, al haber retirado el Gobierno de Sánchez el recurso que Rajoy presentó ante el Tribunal Constitucional, desapareció la suspensión automática que recae sobre todas las normas que el Ejecutivo nacional recurre ante el órgano encargado de velar por la constitucionalidad de las leyes.

Superado este obstáculo, el Gobierno de Urkullu se dispone a habilitar en los Presupuestos de 2020 los créditos necesarios para financiar estas compensaciones económicas: 35.000 euros por incapacidad permanente parcial; 45.000 por incapacidad permanente total; 95.000 por incapacidad permanente absoluta; 390.000 por gran invalidez; y 135.000 por fallecimiento.

Independentismo en Cataluña
Sanción ‘ejemplarizante’ de Torra a un mosso por una entrevista a OKDIARIO: 8 meses sin sueldo
P. Barro y R.Tejero okdiario 6 Octubre 2019

Un ‘aviso a navegantes’ en toda regla. Así entienden en los Mossos d’Esquadra el castigo que se le ha impuesto a Ángel Gómez, el agente que pone cara a la plataforma ‘Unión de Mossos por la Constitución’. Ocho meses sin empleo y sueldo por una entrevista a OKDIARIO. Consideran que la elección del momento, en vísperas de la sentencia del 1-O, no es casual: “El que se mueva, palo”.

Ángel Gómez, agente de los Mossos d’Esquadra y presidente de la asociación Unión de Mossos por la Constitución, recibió la noticia este viernes: la expediente que le abrió la División de Asuntos Internos (DAI) ha finalizado con una sanción de pérdida de empleo y sueldo de ocho meses. Además, pierde su destino, por lo que cuando se reincorpore podría ser enviado a un nuevo puesto mucho más alejado de su casa. Un castigo que entre mossos se considera “excesivo”.

Además, explican fuentes internas de los Mossos, consideran que la elección del momento en el que se le comunica la sanción “no es casual”. Le llega a pocos días de conocerse la sentencia del 1-O, por lo que entienden que se trata de un “aviso a navegantes”, una advertencia a todo aquel que esté pensando en manfiestar su lealtad al orden constitucional en los próximos días.

La División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos D’Esquadra abrió el pasado mes de mayo un expediente a Ángel Gómez por sus declaraciones en una entrevista concedida a OKDIARIO. Lo hizo de uniforme y asegurando que la tensión que se estaba gestando en la calle de cara al Consejo de Ministros que se iba a celebrar en Barcelona el pasado diciembre era tal que incluso no era "exagerado hablar de muertos".

El departamento de los Mossos resolvió que "de los hechos mencionados anteriormente se desprende la necesidad de incoar el expediente disciplinario obligatorio para sancionar las presuntas faltas que se pueden derivar”.

La “Stasi” de Torra
Son muchas las voces internas en los Mossos que vienen denunciando que la División de Asuntos Internos (DAI) se ha convertido en los últimos años en una ‘policía política’ a la caza de disidentes que no sigan la línea independentista marcada por el gobierno de Quim Torra. Una situación que, según sospechan, irá a más próximamente tras la llegada de un nuevo director muy próximo a Puigdemont y a la ‘línea dura’ del secesionismo.

Según aseguran algunos de estos agentes, esta división causa terror entre cualquiera que esté dispuesto a manifestarse leal al orden constitucional, ya que opera “como una auténtica Stasi” al servicio de Torra, en referencia a la temible policía política de la Alemania Oriental.

“No es comprensible que ya haya varios compañeros sancionados por expresar y defender la legalidad y el orden constitucional establecido, mientras otros agentes como Albert Donaire (erigido ‘portavoz’ de los Mossos independentistas) insulta públicamente y día tras día a España, a su gobierno, al Rey o a otros compañeros y a él nunca le pasa nada” se quejan amargamente. “Aquí -dicen- el que se mueva que no sea de su cuerda, palo”.


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