AGLI Recortes de Prensa   Martes 8  Octubre  2019

Sánchez, grave amenaza para la economía
EDITORIAL Libertad Digital 8 Octubre 2019

A pesar de la incesante propaganda gubernamental sobre las bondades de la gestión económica del Gabinete Sánchez, lo cierto es que los socialistas están abriendo un tremendo socavón en la economía nacional, tal y como confirman los datos.

Esta síntesis que ha publicado en Libre Mercado el economista Pedro Rotellar deja meridianamente claro el peligro extraordinario que entraña la continuidad del incompetente doctor Sánchez. Basta atender a lo que dicen los índices de confianza empresarial y familiar del último trimestre para comprender que la inseguridad está en el ambiente, y no es precisamente el PSOE –para qué hablar de sus aliados naturales– el más indicado para despejarla.

El comercio y la construcción presentan un estado muy preocupante, así como los datos relacionados con las afiliaciones a la Seguridad Social y con el desempleo, que no arrojaba cifras tan negativas desde el momento más duro de la última crisis económica.

La tendencia no tiene visos de revertirse si no se produce un cambio de Gobierno tras el próximo 10-N. Sin un contundente golpe de timón, España parece abocada a una recesión que podría ser muy dura, pues quedaron muchas y muy importantes cuestiones pendientes con la tímida salida de la crisis de 2008.

Este es el legado del incompetente y manirroto Sánchez, el de los bochornosos e intolerables viernes sociales: una economía que se deteriora a marchas forzadas, muy expuesta a los problemas internacionales y sin las reformas sustanciales hechas o consolidadas.

Una vez más, los socialistas ponen en grave peligro la prosperidad nacional. Confiarles de nuevo el Gobierno sería una insensatez que podríamos pagar muy muy caro.

Las pensiones, carne de propaganda desarma al separatismo
 larazon 8 Octubre 2019

La situación de quiebra técnica de la Seguridad Social, con un agujero de 50.000 millones de euros, y el especial impacto que produce cualquier noticia o disquisición sobre el futuro del sistema de pensiones entre aquellas personas que dependen de la pensión para subsistir o están a punto de alcanzar la edad de jubilación aconsejaría un tratamiento políticamente exquisito de un problema de tanta trascendencia social y, por supuesto, evitar la fácil tentación de convertirlo en carne de propaganda electoral.

Sin embargo, ayer, el candidato socialista y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, utilizó las pensiones como eje de su programa electoral, prometiendo no sólo su indexación al IPC, sino mayores incrementos para las más bajas y para las no contributivas, pero sin explicar de dónde va a proceder la financiación extra y, sobre todo, si a los efectos de la necesarias reformas continúa vigente el Pacto de Toledo.

Por supuesto, nos alegra que el PSOE haya pasado de acusar a la oposición del centro derecha de albergar malvadas intenciones contra los pensionistas a lanzar promesas desde el voluntarismo –aunque sólo sea por lo que supone de reconocimiento a la labor de los anteriores gobierno del PP, que mantuvieron el poder adquisitivo de los jubilados en los peores momentos de la crisis–, pero nos preocupa que esas propuestas electorales acaben en la frustración de los destinatarios, que es lo más probable, o en la mera desestabilización del sistema vigente, víctima, a la postre, de una carrera de ofertas a las que muy pocos políticos en campaña pueden resistirse.

Precisamente porque nos hallamos en plena contienda electoral, con unos resultados que escapan a cualquier previsión, por más que desde el PSOE se insista en la seguridad del triunfo de su candidato, parece ocioso pedir a nuestra clase política que dejen de tratar a los ciudadanos como menores de edad, incapaces de comprender los desafíos a los que se enfrentan como sociedad; desafíos de los que son muy conscientes, puesto que los viven en su día a día. Sería, incluso, más exigible a alguien como el presidente del Gobierno en funciones, que ha ejercido la máxima responsabilidad ejecutiva y aspira a renovarla.

Porque, con su estrategia de barra libre, no sólo desprecia el sentido común de la mayoría de los votantes, sino que ningunea sin el menor reparo a los especialistas del Banco de España, a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal y a los propios miembros del Pacto de Toledo, cuyos planteamientos sobre el futuro de nuestro sistema de Seguridad Social están, en muchos aspectos, en las antípodas del voluntarismo político del candidato socialista. Y no se trata de extender el miedo entre quienes son más sensibles, como señalábamos al principio, a cualquier demagogia, no importa del lado que proceda, puesto que, también, operan los catastrofistas, sino de plantear aquellas reformas del sistema que son imprescindibles para su sostenibilidad.

Porque a la Seguridad Social, tal y como hoy está concebida, se le cargan por parte del Estado una serie de prestaciones que son ajenas al sistema de cotizaciones. De hecho, el 70 por ciento de su deuda tiene su causa en estos gastos –las jubilaciones de los trabajadores propios de la Seguridad Social; las pensiones de maternidad, paternidad y viudedad, y los complementos a mínimos–, que hay que afrontar, desde luego, pero que deberían computarse directamente a los Presupuestos Generales del Estado. El futuro de las pensiones, que, en realidad, es el presente de casi nueve millones de españoles, merece de nuestros representantes algo más que una de esas subastas de ofertas tan propias, desafortunadamente, de las campañas electorales. Pero, mientras, el mentado Pacto de Toledo sestea en su inanidad.

Los 'viernes sociales' pasan factura: el gasto público crece al mayor ritmo de la última década
M. Llamas Libertad Digital 8 Octubre 2019

El déficit público, lejos de reducirse, aumenta un 18% interanual hasta junio por el fuerte incremento que ha registrado el gasto en el último año.

Ni el 1,3% del PIB que aprobó en su día el Congreso, vigente hasta el momento, ni el 2% que fijó de forma unilateral y arbitraria el Gobierno de Pedro Sánchez. Todo apunta a que España incumplirá ambos objetivos de déficit en 2019, y, de hecho, en caso de mantenerse la actual senda que arrojan las cuentas públicas, el agujero fiscal podría incluso superar la cifra alcanzada el pasado ejercicio, revirtiendo así la gradual reducción que se registra desde 2012.

El déficit rondó los 30.500 millones de euros en 2018, una cifra equivalente al 2,5% del PIB, pero desde que Pedro Sánchez se hizo con el poder a mediados del pasado año, el desequilibrio presupuestario se ha agravado debido al fuerte aumento que ha experimentado el gasto público. La subida de los sueldos públicos, la revalorización de las pensiones en función del IPC y el incremento de prestaciones sociales, fruto de los "viernes sociales" que protagonizó Sánchez de cara a las pasadas elecciones de abril, han engordado el déficit de forma muy sustancial.

En concreto, la diferencia entre ingresos y gastos se situó en 26.711 millones de euros hasta el pasado mes de junio, un 18,1% más que en el mismo período del pasado año, según el último informe trimestre que ha publicado la Intervención General del Estado (Igae). Esta cifra representa el 2,14% del PIB, frente al 1,88% de hace un año.

Déficit acumulado hasta junio
Además, una vez descontado el pago de intereses, el déficit primario se disparó un 54% interanual, hasta rozar los 12.600 millones, el 1% del PIB, 0,33 puntos porcentuales más que en el primer semestre de 2018. Asimismo, es la primera vez desde 2016 que el déficit crece en el primer semestre en comparación con el ejercicio previo.

El problema es que mientras los ingresos no financieros se situaron en 228.746 millones de euros hasta junio, tras creer un 4% interanual, los gastos escalaron hasta los 255.457 millones, un 5,3% más. Esto significa que el gasto ha crecido en cerca de 13.000 millones de euros durante el primer año de Gobierno de Pedro Sánchez.

Es decir, a pesar del aumento de la recaudación, la clave es que el gasto crece a un ritmo superior al de los ingresos, lo cual no sucedía desde finales de 2012, cuando España atravesaba uno de los peores momentos de la crisis.

Y es que, una vez eliminado el efecto estacional para poder analizar los datos de forma homogénea, el gasto se disparó un 6% interanual en el segundo trimestre, su ritmo más alto desde el tercer trimestre de 2009, en plena recesión, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así pues, el gasto avanza hoy al mayor ritmo de la última década, muy por encima del crecimiento de la economía (2,3% interanual), de modo que su peso sobre el PIB está volviendo a repuntar tras años de progresiva reducción.

Y todo apunta a que esta tendencia se mantendrá, dado que en julio las cifras no han mejorado. El déficit de las Administraciones Públicas, sin incluir las Corporaciones Locales, se situó en 25.190 millones, un 8,4% más que hace un año. En términos del PIB, ha pasado del 1,93% en julio de 2018 al 2,02% en 2019.

Y, una vez más, aunque los ingresos crecieron un 4,6% interanual, hasta los 251.843 millones, el aumento de los gastos volvió a ser superior, un 4,9%, hasta los 277.033 millones, como consecuencia de la subida de sueldos públicos y prestaciones sociales. La celebración de unas nuevas elecciones generales no contribuirá a reducir esta tendencia.

La España reformista
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo 8 Octubre 2019

Los partidos políticos españoles han mostrado sobradamente su renuncia a conseguir acuerdos políticos constitucionales para enfrentarse a los retos nacionales, europeos e internacionales para los que nunca han tenido ni tendrán fuerza política suficiente, aunque en ocasiones hayan conseguido mayorías más holgadas de las que hoy prestan unos ciudadanos más desconfiados que en tiempos pasados. Hemos acudido a las urnas cuatro veces en cinco años y nuestros políticos no han sabido administrar con prudencia y altura de miras nuestra voluntad, expresada con claridad en los sucesivos comicios. La procrastinación, la ambición, el atolondramiento, el sectarismo y el rencor personal han sido pasiones que les han impedido una administración razonable de nuestras decisiones. Cuanto más hablan nuestros políticos de la Transición, cuanto más mencionan a Suárez, González, Carrillo o Fraga, menos esfuerzo realizan para traspasar las reducidas y confortables fronteras de sus respectivas siglas. Se conforman con gritar más, con dividirse por mitosis, como si de amebas se tratara; con exagerar, con ofrecer un poco más que el contrario, sin tener en cuenta las capacidades de nuestra nación y evadiéndose de la responsabilidad que contraen cuando se ofrecen a representarnos. A pesar de los esfuerzos denodados de los políticos para conseguir nuestra inhibición -parece que no se puede hacer tan mal involuntariamente-, yo no renunciaré al derecho a votar, que parece el broche de mi ciudadanía.

Tal vez recordando mi antigua actividad política e incitado por la cercanía de unas nuevas elecciones, no puedo evitar expresar mi idea de una España mejor, más vertebrada internamente y con más fuerza para enfrentar los retos que nos situarán, si no lo han hecho ya, en la disyuntiva de volver al aislado vagón de cola o situarnos entre los países más prósperos. Esta España deseable y posible la conseguiremos con políticos que ejerzan su responsabilidad, sabiendo qué si ellos no la enfrentan, otros vendrán que desarrollarán políticas más agresivas, populistas y nacionalistas de diversa naturaleza. El reformismo es un talante, una forma moderada y optimista de ver el espacio público, en combate permanente contra la resignación. Supone valentía para negar improvisaciones y acometer las políticas que requiere una sociedad cambiante; supone responsabilidad para decir y hacer lo que tal vez no haría, ni diría un ciudadano en su vida privada. Ser reformista supone relativizar los motivos que le diferencian de sus oponentes para buscar puntos de acuerdo, supone tener la inteligencia suficiente para saber que no tenemos que empezar de nuevo continuamente y que tampoco debemos dar por terminado lo conseguido. También supone defender la Constitución del 78, pero no convertirla en un inmutable jeroglífico egipcio. Nos propone intentar crear un patriotismo tan laico como republicano desde la propia Carta Magna del 78, es sentir los símbolos de nuestra nación sin necesidad de esgrimirlos contra nadie. Es enfrentarnos a todos aquellos, a la derecha y a la izquierda, que en tantas ocasiones nos han hecho fracasar con las mejores intenciones y los peores resultados. Su pensamiento, sus ideas, desbordan los estrechos márgenes de los ideólogos neoliberales que escriben en hojas en blanco como si las circunstancias, el azar, el nacimiento en un lugar determinado o en una familia concreta no influyeran injustamente en el desarrollo vital de las personas. Igualmente se siente encarcelado con las propuestas de los neocomunistas, demasiado simples para los tiempos que nos han tocado vivir, y que adquieren mayor prestigio en Europa según el tiempo oscurece el recuerdo de las tragedias que provocaron en el siglo XX. Ser reformista hoy en España es huir de los fantasmas del pasado, del ambicioso sectarismo, de los estereotipos ideológicos del siglo XX y es entender el futuro como la oportunidad de realizar una sosegada aventura política.

El reformista tiende a valorar por él mismo las circunstancias que le rodean, tiene el arrojo de desprenderse de clichés ideológicos o religiosos y abomina de las políticas que se basan exclusivamente en la identidad de cualquier tipo porque resquebrajan el espacio público que forja los consensos ciudadanos fundamentales. En realidad entronca con la Ilustración al perder el miedo a elaborar sus propios juicios y renunciar en parte a ellos en la búsqueda de los acuerdos que organizan una vida social plural y armónica. No se opone a la globalización, ni le paralizan los cambios profundos que vivimos, se dispone a la inmensa tarea de gestionarla con la serenidad que da el hecho irrefutable de saber que siempre hemos sido capaces de administrar las novedades y aprovecharnos de ellas para progresar económica, social y moralmente.

Viendo la España actual, el reformista ejercería su espíritu crítico al resaltar que 40 años de concesiones, de actuar como si debiéramos algo a los nacionalistas, de relacionarnos con ellos como si fuéramos culpables hasta de sus desdichas personales, sólo han conseguido envalentonarlos y que se comporten fuera de toda responsabilidad ciudadana. Sabe que el incipiente terrorismo independentista en Cataluña nada tiene que ver con el que conocimos y padecimos durante decenas de años protagonizado por ETA, pero ve un peligro gravísimo en el amparo de las instituciones catalanes a estas acciones terroristas, abortadas por la Guardia Civil, y adivina que la irresponsabilidad institucional generará un estado de anomia que antes o después se expresará en un aumento de la delincuencia o en una acción terrorista con posibilidades de arraigar. Sabe el reformista que la seguridad legal y ciudadana son base y garantía de una sociedad libre y que su ausencia a quien más perjudica es a los más desfavorecidos. No haría del artículo 155 de la Constitución una bandera electoral, exigiría al resto de los partidos constitucionales un diagnóstico común y una acción pactada en Cataluña, enfrentando al independentismo a una política inamovible, dando igual quién gobierne.

El reformista no comparte el buenismo de los que proponen puentes para solucionar las migraciones provocadas por la miseria o por las represiones religiosas, políticas o identitarias. También sabe que ante la desesperación humana no hay muros suficientemente sólidos que impidan la huida masiva y dramática de quienes ven cerca un mundo promisorio. Analiza la capacidad de integración que tiene la sociedad en la que vive y exigiría a la Unión Europea un esfuerzo proporcional a la tragedia, que consiste desde luego en ayudas económicas, pero también en una fiscalización política y moral de los dirigentes de esos países. Si no se actúa con responsabilidad y valentía, el miedo, la inseguridad, la indiferencia o el buenismo pondrán la gobernación de este gran reto en las manos de quien cree que con muros o puentes todo se solucionará.

El reformista ve en la Unión Europea una gran oportunidad de ser protagonistas de la historia como lo hemos sido en los últimos 2.000 años. Supone la Unión Europea una gran esperanza de concertación política, económica, cultural y social, realizada por vías pacíficas y libres, por actos de libérrima libertad de sus socios. La culminación de esta aventura política, desconocida en la historia, supondría el mejor ejemplo, la representación más excelsa de la civilización. Pero es que convertirnos en un sujeto más de la acción política internacional no es una opción, es una imperiosa necesidad si queremos seguir siendo un centro de progreso económico, cultural y ético. En el caso de fracasar, cada país por su cuenta dejaría de ser relevante ante la aparición de grandes naciones que ya nos llevan la delantera en los ámbitos económicos y científicos, a pesar de que algunos de ellos carezcan de libertad o no hayan podido extraer de la máxima pobreza a grandes sectores de su población. Están apareciendo con fuerza y legitimidad formas de gobierno iliberal, populistas, que desprecian las convenciones democráticas y que exhiben por miedo al futuro que llama a nuestra puerta un proteccionismo nacionalista, y frente a esa alternativa deshumanizada se encuentra la de la Unión, basada en el humanismo, la libertad individual, la solidaridad y la democracia representativa. ¡Vaya si merece la pena esta gran aventura!

La educación, la crisis demográfica, el cambio climático, el paro endémico que afecta a los más jóvenes... ¡son tantos los retos que se plantan ante los ojos de los reformistas! Todos difíciles, todos apasionantes; igualmente todos con posibilidades de solución empleando la razón y un temple moderado que nos aleje de esos extremos que tantas desgracias causaron en el pasado. Estamos muy cerca de las elecciones, miren los amables lectores quien se acerca más a este esbozo tan incompleto como inaccesible del reformista y actúen en consecuencia, depositando su voto, porque esa España valiente y generosa existe, sólo es necesario que favorezcamos su aparición. Esa España completa, sin amputaciones, capaz de mirar un futuro que ha derribado con estruendo nuestra puerta porque siente orgullo y afecto por las páginas que ha escrito en la historia de la humanidad, está ahí.

Nicolás Redondo Terreros es miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Diez razones para el pánico
Félix Madero. vozpopuli  8 Octubre 2019
Sánchez asegura, burlonamente, que el pánico hace milagros. No es cierto. Ni en política ni en la vida. He aquí una decena de pistas sobre esta realidad

Hay dos realidades que hemos de aceptar de forma inexorable. La primera es que, pase lo que pase, no habrá después del 10 de noviembre otras elecciones. Cuatro generales en tan poco tiempo son suficientes y han servido para que los partidos noten la cólera, el inmenso desapego y cabreo de los españoles, probablemente en forma de abstención. La segunda consideración es que con mucha o poca participación el PSOE de Pedro Sánchez, el "jefe de la banda" que decía el Rivera de antes que ya no es el de ahora, gane las elecciones. Con algún recelo hablaría de una tercera realidad: Unidas Podemos no sabrá a qué huele la sala del Consejo de Ministros hasta dentro de mucho tiempo. Puede que nunca. Todo pasará desde estos supuestos. No hay otra opción ganadora que el PSOE, por mucho que la verdad demoscópica anuncie un buen resultado para el PP de Pablo Casado.

Sánchez, ¿firme y prudente? (Y dos huevos duros)
En defensa de Rivera (ma non troppo)

Si no hay la más mínima posibilidad de unas quintas elecciones, -la mera enunciación provoca escarnio y afrenta-, es que no habrá lugar para el bloqueo, y por eso ahora todos los partidos están en modo desbloqueo. Quiere desbloquear Casado, que, con la ayuda de Núñez Feijóo, anuncia su disposición para el pacto. Y en honor a la verdad habría que reconocer que este es un movimiento desde la coherencia porque Casado fue el único que ofreció al PSOE, si no un pacto, sí acuerdos puntuales para gobernar España.
El juego del desbloqueo

Quiere desbloquear también Ciudadanos, pero esto no es más que una broma de un partido que sueña con lo que fue y pudo hacer, pero no quiso. O no supo. El que haya votado al partido de Rivera y vuelva a hacerlo ahora, ¿cómo olvidará que hace unos meses la suma de su partido más la del PSOE daba una holgada y hermosa mayoría suficiente para gobernar? ¿Cómo ha llegado un partido llamado hace un par de años a gestas políticas importantes a estar luchando por evitar la marginalidad? ¿Cómo entender que las encuestas anuncien que su sitio estará el día 11 a la par de Vox? Sólo se me ocurre la respuesta que don Juan Belmonte dio para explicar cómo había llegado un banderillero suyo a gobernador civil en Huelva: degenerando, fue la respuesta. Pues eso. Y equivocándose mucho. Y con unas dosis de soberbia que hoy pasan factura. Al final no hará falta que Rivera vaya a ver a Sánchez, ¿no era eso lo que deseaba y de lo que se jactaba? Pues a punto está de conseguirlo. Es lo que va de la promesa al recuerdo; de la esperanza a la decepción. Iban a ganar al PP. Rivera iba a ser el jefe de la oposición.

Pedro Sánchez, que no ve con malos ojos los guiños que le lanzan desde el PP, pero que debe criticarlos con chulería para no hacerle la campaña a Podemos, ha dicho eso de que el pánico hace milagros. Bueno, el pánico no hace milagros, más bien miedo y temeridad. Si bien se estaba refiriendo a Rivera, el pánico es un estado del que casi ningún partido está al margen. No creo que acierte Aitor Esteban cuando dice que la carambola le puede salir mal a Sánchez, y menos ahora que emerge con más fuerza de lo habitual el presidente en funciones sin escrúpulos y mete en campaña la subida de las pensiones. Está bien que la Junta Electoral vele por la limpieza de la campaña y mande retirar los lazos y las fotos de los políticos presos, pero que haya que soportar semejante descaro resulta ofensivo.

En fin, el pánico hace milagros. En todos sitios.

Pánico número 1. Todos los líderes políticos sin excepción que mostraron incapacidad para desbloquear la política española vuelven a presentarse. Ninguno hizo bien su trabajo, que las arcas del Estado pagaron convenientemente. El fracaso no se castiga en España.

Pánico número 2. El que tiene Pedro Sánchez, a quien alguien le dijo que convocando elecciones tendría el 10-N 150 escaños, pero las encuestas lo dejan igual o con menos. En el PSOE hay quien cree que es un error de libro envolverse ahora en la bandera de España sabiendo que llegó a la presidencia con los votos de aquellos que quieren romperla. Tontos puede; desmemoriados, no.

Pánico número 3. El que sienten los votantes de Ciudadanos ante el nuevo giro de Albert Rivera, que ahora se muestra favorable a pactar con “la banda” de Sánchez.

Pánico número 4. El de los que ya saben que serán exvotantes de Ciudadanos y no saben qué harán ni a quien votar. Sin ganas algunos irán al PSOE, al PP y con más devoción a la abstención.

Pánico número 5. Lo peor que le puede pasar a un partido es que nadie desde dentro pueda responder a una pregunta como esta: ¿para qué sirve, qué utilidad tiene?

Pánico número 6. ¿Y si esa misma pregunta la hacemos en Cataluña cuál sería la respuesta? ¿Para qué sirve hoy Ciudadanos en Cataluña, el partido que ganó las elecciones y nadie lo noto allí?

Pánico número 7. El que vive Albert Rivera en este momento. Tenía hace año y medio unas expectativas de voto del 28%, hoy tiene el 10%, a la altura de Vox. Lo llaman morir de éxito, señor Rivera.

Pánico número 8. El que ha debido sentir Pablo Casado con tanto adorno florido en sus candidaturas. Rectificar no es de sabios, es de pragmáticos y de aquellos que han aprendido que la apariencia, por mucho que pesen los apellidos, no da votos. Sigue siendo un disparate que Adolfo Suárez, cuya utilidad política es la misma que la de un cenicero en una moto, ocupe el número tres por Madrid. Que sea Ana Pastor su número dos en Madrid envía mensajes de claridad a aquellos que se lo están pensando de cara al 10-N. Casado ha entendido el mensaje: vale ya de mediáticos, tertulianos y toreros.

Pánico número 9. El que provoca Santiago Abascal hablando de manadas y asegurando que el fin último de la exhumación de Franco es acabar con Felipe VI.

Y pánico número 10. El que sentimos todos los españoles sin excepción, que vemos con sorpresa cómo el 11 de noviembre podemos estar igual, con los mismos bloques, los mismos líderes, las mismas obsesiones.

Y podríamos seguir con un “pánico” más adjudicado al Rey Felipe VI ante el mapa político, pero dejémoslo ahí, que es mejor no tocar lo único sensato que este país tiene en los últimos dos años.

Apocalipsis
Nota del Editor 8 Octubre 2019

Si Abascal provoca pánico por defender España y a los españoles, y muchos siguen empeñados en que el PSOE siga con la guerra civil, esto es el apocalipsis.
El último que apague la luz. Yo, antes, votaré otra vez a Vox, por si acaso.

La barba de Mariano
Julio Ariza eltorotv.com 8 Octubre 2019

Mariano no es el señor de las viñetas de Forges, aunque podría serlo, si quisiera. (O no). Ayer Santiago Abascal dio una nota de ingenio en el mitin de Vistalegre. “Se ha dejado barba” (en referencia a Pablo Casado) pero no es como “mi barba” ni como “la barba de Iván”, sino como la “barba de Rajoy”. La barba de Rajoy es todo lo contrario de la barba de Abascal.

Rajoy se mesaba la barba en permanente duda (aquel “chico, qué lío”, terminaba siempre por resumir sus altos pensamientos estelares y zanjaba sus conversaciones) y era un escéptico de sí mismo y de sus ideas, y por eso las sustituía siempre por ocurrencias, algunas ingeniosas. De duda en duda, acabó apolillado en la indecisión, y entonces llegó la censura, el bolso en el escaño, la sentencia infame. Un hombre paralizado deja de ser un hombre para la política. Cuando cayó, ya había dejado caer antes a once millones de votantes. Y por eso cayó.

A Santiago Abascal no se le sube nadie a las barbas, que se sepa, es decir, que no se la deja mesar por nadie. Tiene algo hondo cuando habla y algo que da seguridad a los suyos. Cuando habla, cree en lo que dice, y aunque dude como todo el mundo, la duda no le atenaza, ni le paraliza, ni le convierte en pelele de nadie. Se siente libre y eso se nota. Los medios de la izquierda ya no saben qué hacer con él.

Mariano es débil porque no cree más que en sí mismo, y Santiago es fuerte porque cree en las ideas que defiende. Para uno todo es relativo, incluso el ser humano, y para el otro no, porque el hombre está dotado de una especial naturaleza que lo hace único.

Uno no se atreve a decir lo que piensa y el otro se atreve a pensar todo lo que dice, y lo dice. Abascal se ha atrevido a pensar esas cosas que muchos habían dado por perdidas. Y se atreve a saber (¿recuerdan el sapere aude de Kant?) lo que los otros prefieren ignorar, por ejemplo, la otra memoria histórica, la historia criminal, golpista, genocida de la izquierda.

Rajoy era un hombre paralizado por el miedo, por el lío, por el pasteleo. Abascal avanza, avanza para llegar a puerto. Uno es un táctico y el otro es un líder.

El mitin de Vox en Vistalegre fue todo un éxito. La intervención de Abascal, espléndida. Pero lo importante, lo decisivo en su figura política no es eso. Lo decisivo es la honda convicción de lo que dice.

Pablo Casado se ha puesto la barba de Mariano y se le nota postiza.

La de Iglesias apenas tiene tres pelos, no vale para nada, es pelusa de camuflaje tras la que aguarda agazapado el comunista malvado.

Rivera y Sánchez son barbilampiños, como Errejón, que va para muñeco diabólico.

Santiago tiene la barba recia que necesita el español de a pié para salir adelante y confiar en algo y en alguien y para sentirse seguro, o sea, libre. Pese a la distorsión y a la deformación que hicieron de él los medios de la facción progresista, ha dejado de dar miedo y ha comenzado a dar seguridad. Abascal no asusta más que a los malvados. A la gente de a pie, le da seguridad.

(Última hora: la barba de Mariano, la postiza, la que le han puesto a Casado, ha resultado ser Ana Pastor. No tienen remedio).

¿Reaccionará España al intento de Sánchez de trocear el país?
“Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla” Nicolás Maquiavelo
Miguel Massanetdiariosigloxxi 8 Octubre 2019

No sabemos cuáles fueron las intenciones del señor Pedro Sánchez, el actual presidente en funciones del gobierno de la nación española, cuando provocó la ruptura drástica con el partido comunista -con sus continuas negativas a aceptar las ofertas, cada vez más humillantes para el señor Pablo Iglesias, de Podemos – cuando, durante meses lo había considerado su aliado preferido para formar un coalición que le permitiera gobernar el país. Es fácil pensar que las encuestas, que siempre se le presentaban favorables, los consejos de sus asesores deslumbrados por lo prometedor de las cifras de votos que parecía que, cada día que pasaba, eran más optimistas para el PSOE o las excelentes noticias que recibía sobre los pobres resultados de los partidos de la oposición a los que les auguraban resultados muy mediocres; le hicieran reconsiderar sus primeras intenciones de compartir, de alguna forma, un gobierno de izquierdas o, al menos, apoyado por las izquierdas; para pretender abarcar aún más, aspirando a obtener una mayoría suficiente para que, si no conseguía la mayoría absoluta, al menos no verse obligado a tener que pactar más que con unos pocos socios a los que podría comprar sin más que darles algunas ventajas económicas con las que taparles la boca.

No estamos en condiciones, como creo que ninguna persona, de predecir los resultados que puedan salir de las urnas el día 10 de noviembre próximo, día en el que están convocadas, una vez más, las elecciones legislativas de las que se supone tiene que salir la solución de este enredo que, la multitud de partidos que concurren a los comicios y una ley D´Hont empeñada en complicar las cosas, nos dejaron a los españoles; retrasando de una forma poco conveniente para la nación española la formación de un gobierno mínimamente estable, fiable y capaz de poder resistir toda una legislatura sin acabar rompiéndose en mil pedazos. Pero sí hay algunos datos verdaderamente sorprendentes que nos permiten, siempre con las cautelas que las cosas de la política nos obligan a tomar, prever algunos posibles cambios que, con toda seguridad, no entraban en los planes del señor Pedro Sánchez y sus consejeros, cuando tomaron la decisión de acudir de nuevo a las urnas.

Empezando por la entrada en la lid electoral de una fracción de Podemos encabezada por Iñigo Errejón (ha esperado pacientemente la hora de la venganza por el trato que recibió de su jefe de filas, Pablo Iglesias), que ha buscado la ocasión más propicia para hacerle el mayor daño posible a su antigua formación política, aunque de una forma elegante con la que pretende disimular el estoconazo que le ha proporcionado a un Pablo Iglesias en evidentes horas bajas, al hablar de “una fuerza de la izquierda potente”. No hay duda que la aparición de Errejón no estaba prevista en el primitivo plan de Sánchez. Es evidente que Errejón no aparece como tan extremista como Iglesias; que se ha ocupado en mantener un tono bajo en las críticas a sus posibles adversarios políticos; que ha mantenido en su alianza con la alcaldesa de Madrid, la señora Carmena, un tono amable y de colaboración que le ha dado una imagen de persona responsable, en los meses que ha ocupado su escaño.

Sabe Sánchez que, en la parte más radical de su partido, el PSOE, el señor Errejón tiene posibilidades de arrebatarle votos, como también es posible que los consiga de los más extremistas de la izquierda del partido de Ciudadanos, hoy en una situación que, si debemos de hacer caso de las encuestas que están apareciendo en los medios de comunicación, están pasando por una de las peores crisis y, además, en el momento más inoportuno para los intereses de un señor Albert Rivera, que no aparece acertar en sus últimas apuestas políticas, de manera que se está granjeando numerosos enemigos entre los miembros de su propio partido, aparte de los que ya han decidido abandonar Ciudadanos.

Pero ha sido el propio señor Pedro Sánchez el que ha decidido dar un viraje hacia lo que podría considerarse como el centro derecha, en un intento de dar la sensación de ser un individuo capaz de afrontar lo que parece que no le ha preocupado hasta ahora, las advertencias que el Banco de España y todos los economistas y expertos, tanto españoles como extranjeros, vienen haciendo respecto a un evidente enfriamiento de la economía, una disminución de las previsiones de crecimiento de la industria europea, un estancamiento de la producción algo que ya se ha venido notando de una forma especial en la venta de artículos no esenciales, como es el caso de la industria automovilística, afectada por un retraimiento de la demanda interna. Es evidente que la ciudadanía no comparte las, por otra parte absurdas, conclusiones de los ministros españoles, entre ellos la propia Nadia Calviño, empeñados en no reconocer que se acercan momentos en los que les va a resultar muy difícil mantener estas disparatadas promesas electoralistas, que empezaron con los viernes del consejo de ministros de los que salieron multitud de decretos para comprar los votos de los ciudadanos, sin tener en cuenta que iba a costar miles de millones, de los que carecemos, para poder atender unas mejoras sociales que España, como nación, no está en condiciones de poder asumir por muy interesantes que fueran.

Han bajado las inversiones del extranjero en España; el anunciado “brexit” ya se ha valorado en una pérdidas millonarias para la economía española, con el turismo a la cabeza; el señor Trump no ha tenido inconveniente en devolvernos la pelota de las muestras de “simpatía” que ha recibido de la prensa, los políticos y el mismo Gobierno de España, dándonos un sablazo consistente en un aumento del 25% de las tasas de las exportaciones de productos esenciales para España, como es el caso del vino, las aceitunas y el aceite y otros productos que ya han anticipado unas pérdidas de mil millones de euros. No es, pues, la situación más favorable para que un gobierno conducido por el PSOE, como fue el caso de la crisis del 2008, cuando el señor Rodríguez Zapatero estaba al frente del gobierno (se negó admitir que la crisis de las hipotecas sub-prime americanas, que afectaron a toda Europa, también nos afectaría a nosotros, lo que significó de que no se tomaron las medidas oportunas para afrontar la crisis hasta que ya fue tarde para evitar que, sus efectos, nos cogieran desprevenidos) lo que acabó por obligarle a convocar elecciones para entregar el testigo al PP, cuando España estaba al borde de la quiebra nacional y a punto de tener que solicitar el rescate de la UE.

Y ante una situación tan evidente, unos momentos en los que la necesidad de que España tenga un gobierno sólido, con personas capaces de afrontar momentos que pueden ser delicados para el país y sus ciudadanos, nos encontramos en que lo que, lo único que tenemos es un gobierno en funciones, que nos miente acerca de los peligros del futuro que nos acechan, que sigue empecinado en repartir el dinero de los españoles a espuertas para garantizarse el voto de los beneficiarios de semejante despilfarro y que sólo espera que, su viraje político, en el que se ha involucrado directamente el señor Pedro Sánchez, pronunciando cientos de veces una palabra que no había utilizado apenas en los años en los que lleva en la política, debido a que el hablar de España le resultaba incómodo cuando sus socios preferidos eran las izquierdas y los separatistas, a los que el nombrar a España era como, para los andaluces, hablar de la “bicha”.

Por el contrario, cuando ha querido buscar sacar votos de Ciudadanos o incluso del PP sus consejeros parece que le han recomendado que intente mostrarse poco crítico con sus endémicos rivales y dar la sensación de que están en condiciones de mantener la economía a salvo pese a que sus programas ( en la actualidad frenados por mor de la necesidad de prorrogar los Presupuestos Generales del Estado a causa de los problemas electorales que no les ha permitido someterlos a la aprobaciones de las Cortes). Un situación que no es precisamente aquella en la que ningún gobierno y, en especial, en funciones, querría encontrarse en vísperas de unas elecciones legislativas, por muy buenos que hubieran sido los pronósticos que les indujeron a someterse a las urnas. Las encuestas van reflejando un aumento vertiginoso de las posibilidades de sacar un resultado espectacular al PP del señor Casado a la vez que hablan de una debacle en Ciudadanos y, por raro que pudiera parecer en vista de lo que, hace unos meses, se hablaba sobre VOX, es muy posible que no sólo se mantenga, sino que incluso sacara algún escaño de más; de modo que podría quedar muy igualado con el partido de Rivera, Ciudadanos.

No estamos muy seguros de que Podemos, del señor Iglesias, sea tan castigado como algunas encuestas parece que intentan pronosticar. Es evidente que va a perder una parte de sus votos que se irán a Errejón, al que algunas encuestas ya le asignan 10 escaños, pero no se puede despreciar el gancho del señor Pablo Iglesias que, llegado el momento, arrastra a los votante de izquierdas con su verbo fácil y convincente, algo que le permite superar situaciones muy difíciles, sin salir excesivamente trompicado de ellas.

O así es como, señores desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la impresión de que, así como hace apenas un mes parecía que todo estaba decantado hacia una victoria sin paliativos del PSOE, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta que le permitiera gobernar sin llegar a acuerdos de gobierno con ningún otro partido; a lo más concertando algunos acuerdos de legislatura con sus rivales más potentes; ahora parece que la piel de oso todavía está cubriendo a su legítimo poseedor, el plantígrado y, en consecuencia, lo que se está valorando es si, en realidad, el PSOE del señor Sánchez se va a encontrar en una situación tan favorable como se pensaba o sí, llegado el momento, va a continuar teniendo dificultados para gobernar si sus socios naturales, las izquierdas, no sacan los buenos resultados que les permitan sumar para conseguir la mayoría absoluta en el Congreso y el Senado, unos votos que les hacen falta para garantizar la legislatura. Si ello no se produce, entraremos en una nueva crisis de la que, es muy posible, que España salga tocada por mucho tiempo. Y una cita final del gran Marco Tulio Ciceron: “Quien olvida la historia está obligado a repetirla”.

El TS rechaza practicar pruebas pedidas por los benedictinos contra la exhumación de Franco
La Sala de lo Contencioso-Administrativo da por terminada la tramitación del proceso y señalará la deliberación.
María Peral elespanol 8 Octubre 2019

Sánchez envía 5 cartas a la Iglesia y los benedictinos para que acaten el fallo judicial sobre Franco

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo ha dado por concluida la tramitación del proceso sobre la exhumación de Francisco Franco promovido por la comunidad benedictina que gestiona la basílica del Valle de los Caídos, donde reposan los restos de quien fuera jefe del Estado.

La Comunidad Benedictina de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos presentó un recurso -paralelo al de la familia y al de la Fundación Francisco Franco- contra los acuerdos tomados por el Gobierno el 15 de febrero y el 15 de marzo pasados. En el primero de ellos el Ejecutivo acordó la exhumación y dio 15 días a la familia para que señalara un lugar de reinhumación. En el segundo se fijó el 10 de junio para la salida de los restos del Valle de los Caídos y su entierro en el cementerio de Mingorrubio (El Pardo, Madrid).

En una resolución conocida por EL ESPAÑOL, la Sección Cuarta de la Sala -que el pasado 30 de septiembre desestimó el recurso de los nietos de Franco y avaló la exhumación en los términos acordados por el Gobierno por aplicación de la Ley de Memoria Histórica- acuerda "no haber lugar a recibir a prueba" el proceso iniciado por los benedictinos, que habían solicitado abrir ese trámite señalando cuatro puntos de hecho sobre los que debía versar la prueba. En primer lugar, la "verdadera finalidad perseguida" por los acuerdos del Ejecutivo.

En segundo término, el reconocimiento por el Estado del "carácter imprescindible de la autorización eclesiástica necesaria para proceder a la exhumación de los restos que yacen en un lugar sagrado como es la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos".

En tercer lugar, el carácter de la exhumación como “acto de culto” y finalmente, la "inexistencia de situación de extraordinaria y urgente necesidad" para acordar la salida de los restos mediante un real decreto ley.

El abogado del Estado, en su escrito de contestación a la demanda de la comunidad benedictina, no hizo ninguna manifestación en relación con el recibimiento a prueba solicitado.

Los recurrentes, por su parte, manifestaron que, dado que en el escrito de contestación a la demanda no se aporta ninguna alegación novedosa respecto a las ya realizadas durante la tramitación del expediente administrativo y que la prueba propuesta era exclusivamente documental y ya está aportada, considera innecesario el trámite de conclusiones.

La Sala, por tanto, ha declarado concluida la tramitación del procedimiento, que queda sólo pendiente de señalamiento para deliberación y fallo.

Sánchez busca ahogar económicamente a la Comunidad de Madrid
OKDIARIO 8 Octubre 2019

El retraso del pago de los anticipos de la financiación autonómica por el Gobierno de Pedro Sánchez discrimina claramente al principal feudo del PP. La Comunidad de Madrid, que preside Isabel Díaz Ayuso, no puede acceder a ninguna vía de financiación adicional por la sencilla razón de que no está en el sistema de rescate, el denominado Fondo de Liquidez Autonómica. Sin embargo, Cataluña ya ha solicitado sus necesidades de fondos por este mecanismo: nada menos que 8.044 millones en todo 2019.

Hacienda le debe a Madrid 1.237 millones de euros. De ellos, 733 millones cuentan con el consentimiento del Gobierno de Pedro Sánchez para ser abonados a la Comunidad de Madrid, pese a que aún no ha dado la orden el Gobierno socialista de pagarlos. Pero sobre el resto ni tan siquiera existe un consenso sobre cuándo serán pagados.

Estas son las cifras. A nadie se le escapa que la política económica del PP encuentra en Madrid su gran laboratorio de pruebas. También lo sabe Pedro Sánchez. En la situación actual, esos 1.237 millones de euros son vitales para que el programa de medidas anunciado por la presidenta madrileña, muy especialmente las que tienen que ver con la reducción de impuestos, pueda empezar a hacerse realidad. Pero mientras Hacienda no abone las cantidades pendientes, la Comunidad de Madrid, la joya del PP, estará atada de manos. Un dato: con sólo 200 millones de euros de los 1.237 pendientes de ingresar, el Ejecutivo de Díaz Ayuso podría anunciar el objetivo del déficit cero. A día de hoy no puede hacerlo a causa de la demora del pago de los anticipos del Estado.

En estas circunstancias, la estrategia del Gobierno socialista pasa por mantener la situación de bloqueo, consciente de que este modo el Partido Popular difícilmente podrá pasar de las promesas en materia económica a los hechos. No sólo el retraso discrimina a Madrid y a los madrileños, sino que paraliza o dificulta de manera extrema las posibilidades que el PP tiene de demostrar las bondades de su programa económico. Así se explica que Sánchez esté utilizando la financiación autonómica como instrumento electoral.

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La doblez del PSC desnuda a Pedro Sánchez
Editorial El Mundo 8 Octubre 2019

En el enésimo bandazo de su trayectoria,Pedro Sánchez ha decidido plantear su campaña para el 10-N cultivando un perfil alejado de cualquier veleidad con los nacionalistas. Pese a que el independentismo fue pieza clave de la moción de censura que aupó a Sánchez a La Moncloa, ahora trata de desmarcarse agitando la aplicación del artículo 155 o incluso recurriendo a la Ley de Seguridad Nacional. Sabemos que Sánchez es capaz de cualquier giro con tal de apuntalar su continuidad en el poder, pero los hechos son tozudos y se empeñan en contradecir la retórica del líder del PSOE. La moción de censura que ayer presentó Ciudadanos en el Parlament, aunque aritméticamente era inviable, tuvo la virtud de dejar al descubierto -una vez más- las dobleces del PSC. Iceta no solo se desmarcó de esta iniciativa, en un ejercicio de equidistancia que abochorna después de constatarse la deriva violenta del procés, sino que se permitió tildar de «totalitarios» a los dirigentes de Cs y del PP.

La moción auspiciada por Lorena Roldán, líder de Cs en Cataluña, no solo es pertinente sino que resulta oportuna después del encarcelamiento de siete miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) acusados de planear atentados terroristas. Que el movimiento independentista, que no ha dudado nunca en usar la presión de la calle para la consecución de sus objetivos políticos, derive ahora en amenaza para la seguridad del Estado constituye un motivo de peso para esperar de los socialistas un comportamiento a la altura de un partido con sentido de Estado. Sin embargo, Sánchez ha vuelto a incurrir en un ejercicio de hipocresía que, por otro lado, acredita el peso excesivo del PSC en Ferraz.

La posición de Sánchez ante el desafío separatista carecerá de credibilidad mientras no asuma la necesidad de sumar fuerzas con el bloque constitucionalista. Sin ambages ni subterfugios. Máxime teniendo en cuenta la voluntad de confrontación del Gobierno catalán y la imperiosa necesidad de frenar la tutela que el independentismo ejerce en el sistema educativo. De hecho, el inspector que derrotó judicialmente dos veces al Govern sostiene hoy en este periódico que la Inspección catalana no solo no vigila el adoctrinamiento, sino que es connivente con él. A ello se suma la necesaria unidad con la que los principales partidos deberán reaccionar a la previsible respuesta independentista a la sentencia del 1-O, que el Tribunal Supremo (TS) dictará en los próximos días. El fallo del TS afectará no solo a los 12 líderes secesionistas que se sentaron en el banquillo, sino a los otros seis que huyeron de España. No habría motivos, por tanto, para no reactivar la euroorden sobre Puigdemont tras la sentencia. Llegó la hora de hacer justicia.

Sánchez solo dice "Ahora España" donde no hace falta: en Cataluña ayuda a Torra
EDITORIAL ESdiario_com 8 Octubre 2019

La negativa del PSOE a apoyar una moción de censura contra el presidente de la Generalitat confirma dónde está Sánchez siempre al final: más cerca del soberanismo que de España.

Mucho "Ahora España" pero allí donde realmente ese lema debe tener consecuencias prácticas, Pedro Sánchez lo olvida: desde Navarra hasta el País Vasco hasta llegar a Cataluña, el eslogan electoral del PSOE es un mero brindis al sol que sólo se hace en los lugares donde no hace ninguna falta.

Sí lo hacía en Cataluña, con una moción de censura más que merecida, por tintas electorales que obviamente tenga, contra Quim Torra: nunca hubiera prosperado, pero el mensaje de ver unidos a todos los partidos constitucionalistas en el reto de marcar al impresentable presidente de la Generalitat tenía un gran valor.

Y el PSOE se ha negado a salir en esa fotografía, a sabiendas de que su voto tenía un valor simbólico, pero no práctico: alegar, como ha hecho Miquel Iceta, que no se quería promocionar a la presidencia a Lorena Roldán, la aspirante nominal de Ciudadanos, es una burla a la gente.

Ni la firmante de la moción aspiraba a un cargo para el que necesitaba unos apoyos que no tenía, así que los socialistas tenían que limitarse a rubricar una actitud política ante el independentismo u otra. Y ha elegido la incorrecta, a todas luces incompatible con el mensaje electoral que adorna las pancartas de Sánchez.

Sánchez se ha vuelto a retratar como en Navarra o en la moción de censura: del lado del separatismo a la hora de la verdad

Su bochornosa abstención le retrata como lo que, en realidad, ha sido Sánchez todos estos años con respecto al independentismo, por mucho que al llegar la hora de votar endurezca el mensaje, amenace con el 155 y ondee la bandera española más grande posible.

¿Qué Sánchez toca?
Que no es otra cosa que un aliado, un cómplice, un benefactor y un beneficiario de un movimiento al que, lejos de aislar, ha dado alas a cambio de obtener su voto para llegar por vez primera a la presidencia. ¿Qué Sánchez se van a encontrar los españoles tras el 10N? ¿El que llega con ellos a La Moncloa o el que, poco antes, pidió un endurecimiento del delito de rebelión?

¿El que coquetea con los indultos o el que tilda de racista a Torra? ¿El que habla de la unidad de España o el que alimenta las tensiones territoriales apostando por la plurinacionalidad? Probablemente vean uno u otro en función de sus estrictas necesidades personales. Y esa certeza es lo suficientemente inquietante como para que lo tengan en cuenta antes de depositar su voto en las urnas.

La moción retrata otra vez a Sánchez
Editorial ABC 8 Octubre 2019

La moción de censura planteada por Ciudadanos contra el presidente de la Generalitat de Cataluña, Joaquim Torra, no tenía ninguna posibilidad de prosperar, pero era una deuda ética y emocional del constitucionalismo con sus electores. Si cabe algún reproche al partido de Albert Rivera es que esta maniobra política, aun siendo ineficaz a los efectos previstos por este tipo de mociones, se haya producido tarde y al hilo de la progresiva caída de las expectativas electorales de Ciudadanos. Al inicio de la legislatura catalana, ABC ya defendió que Inés Arrimadas debió plantear su investidura como líder del partido más votado en Cataluña, porque, aunque resultase fallida -la mayoría del separatismo en el Parlament es incuestionable-, era el momento de apuntalar el discurso de la libertad y de la ley donde solo se practican la imposición y el sectarismo. Más aún en una Cámara donde hace muy pocos días Quim Torra defendió y jaleó a los miembros de los CDR acusados de terrorismo, donde se ha planteado la aprobación de normas abiertamente inconstitucionales y donde se maltrata a la oposición constitucionalista sistemáticamente. Por eso, esta tardía moción tenía aún sentido. Y por eso, aunque se trate de un ejercicio táctico de Ciudadanos, encuadrado en la precampaña de las elecciones del 10 de noviembre, este partido no ha dejado de decir verdades como puños. Por ejemplo, que Torra es un «peligro público» y que «cuando el proceso entra por la puerta, las empresas salen por la ventana».

Esta moción no ha sido una «trampa», como interesadamente ha sostenido el PSC para abstenerse. Una trampa al constitucionalismo es ponerse siempre de perfil en virtud de cálculos oportunistas y carentes de principios. El socialismo catalán parece no recordar que la ambivalencia y la ambigüedad frente quienes desafían al Estado con rupturas unilaterales le llevó a sufrir el varapalo más severo de su historia en las urnas. Y cuadra muy poco con un partido que concurre a los comicios de noviembre con la palabra España en su eslogan y envuelto en la bandera nacional, como hizo ayer Pedro Sánchez al presentar su programa. La verdad es que el PSOE solo dedica a Cataluña un diminuto espacio al final de sus propuestas, y lo hace para reafirmarse en su defensa del Estado de las autonomías, que es exactamente la misma tesis que de modo sincero defienden Ciudadanos o el PP. Por ese motivo, ni Sánchez ni el PSC son creíbles, y menos aún después de haber elucubrado en los últimos días con aplicar el 155 o la ley de Seguridad Nacional. El PSOE divaga y confunde, evita comprometerse con el constitucionalismo y se niega a escenificar una unidad que, aunque no descabalgue a Torra, es esencial para España.

Pablo Iglesias y el terrorismo
Redacción eltorotv.com 8 Octubre 2019

En la primavera 2014, antes de irse a vivir a Galapagar en plan nomenklatura y ya subido al confort de la casta que gusta frecuentar los hoteles de lujo, Pablo Iglesias Turrión dio una charla en el Hotel Ritz de Madrid, un clásico cinco estrellas donde codearse con grandes millonarios. Allí afirmó que ETA «tiene explicaciones políticas» y que es necesario comprenderlas para «superar los problemas políticos y avanzar hacia soluciones democráticas». Era el tipo de legitimación ideológica esgrimida por el mundo abertzale y que conducía directamente al derecho de autodeterminación. Como eurodiputado (ya lo era) dijo que iba a llevar al Parlamento Europeo esas «explicaciones políticas», con lo cual anunciaba que se iba a erigir en el blanqueador ideológico del “relato” abertzale en Europa.

Apenas un mes después Fernando Lázaro firmaba una valiosa información en el diario El Mundo donde relataba la relación de Pablo Iglesias con Herrira, la estructura terrorista de apoyo a los presos de ETA. Para Herrira, Pablo Iglesias no era precisamente un desconocido. En la documentación incautada por la Guardia Civil a dicha organización aparecía el nombre de Iglesias como uno de los contactos de «referencia» de la organización abertzale en Madrid. En esa fecha, los agentes de la lucha antiterrorista llevaron a cabo una investigación, junto con la la Audiencia Nacional, que culminó con la detención de la cúpula de Herrira además de la suspensión cautelar de las actividades de la red de apoyo a los presos de ETA, el bloqueo de cuentas bancarias y las actuaciones contra su red de comunicaciones (casi 40 páginas web y más de un centenar de perfiles en Facebook y Twitter). Entre la documentación incautada figuraba una red de contactos con nombres de referencia de Herrira de fuera del País Vasco y de Navarra. En un documento denominado Balance y Valoración de la visita a Madrid se hacía referencia a un acto celebrado el 22 de diciembre de 2012 en Madrid, en el club Amigos de la Unesco. En el documento se desgranaba el programa elaborado por Herrira para preparar el encuentro de Madrid. En él se constataba una cena en la que estuvieron, entre otros, la compañera de Pablo Iglesias, Tania Sánchez, y se dejaba constancia de su número de teléfono móvil y de las formas de localizarla. También se citaba a «Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y conductor de La Tuerka» y se dejaba constancia también de su móvil y su dirección de correo electrónico.

Según el documento, la cena tenía objeto centrar las vías para extender su mensaje en favor de los presos de ETA entre ámbitos de influencia de Madrid. El amanuense de Herrira, contaba Lázaro, se hacía eco de la buena sintonía de los que asistieron a dicho en relación al apoyo a los presos de ETA. Indicó que había constatado voluntad de ayudar, cada uno desde su ámbito: el universitario, el sindicato de actores, el político, o desde movimientos vecinales…

Entre la documentación incautada por la Guardia Civil a Herrira también figuraba una sobre sus actos en apoyo a los presos terroristas, como el del pabellón Anaitasuna de Pamplona. Pablo Iglesias intervino en ese acto enviando un vídeo en el que mostraba su apoyo a Herrira. La grabación fue introducida por Carlos Olalla, uno de los presentadores del acto, de la siguiente manera: «Mira, os he traído un mensaje del compañero Pablo Iglesias, presentador de La Tuerka. Adelante vídeo». Herrira, además, difundió por Twitter el mensaje grabado por Iglesias.

La cosa no era nueva.

Todos pudimos ver el video de youtube con la charleta que dio Iglesias Turrión en una herriko tarberna en junio de 2013. En ella Iglesias daba por segura la independencia futura del País Vasco: “cuando finalmente os vayáis y decidáis como pueblo, os echaremos mucho de menos y lo que sí nos gustaría es que dejarais a Pradilla como cónsul o embajador de algo”. Pradilla era el periodista del diario filoetarra Gara, organizador del evento. Iglesias Turrión aparecía en la imagen con una bandera republicana en su polo: “es la bandera de los españoles que defendemos el derecho de autodeterminación”. Unos meses después subiría al estrado del Hotel Ritz para hablar de “soluciones democráticas”.

Pablo Iglesias dijo coincidir con el diagnóstico abertzale de que lo que ETA había tenido enfrente es un estado fascista: “Quien se dio cuenta de eso desde el principio fue la izquierda vasca y ETA. Por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española, por mucho procedimiento democrático que haya, por muchas cosas que diga la legalidad española”. Es decir, que ETA era algo así como una organización de liberación antifascista.

El lugar escogido para respaldar el relato filoetarra no fue esta vez (13 de junio de 2013) un pabellón, sino una Herriko taberna, es decir, uno de los instrumentos de financiación del entramado etarra. Que Iglesias acudiera a una de ellas a dar una charla filoamiga se interpretó como un apoyo explícito y una presión política al juicio que en ese momento se estaba realizando contra ellas en la Audiencia Nacional. En efecto, finalizada la instrucción del sumario, la Audiencia Nacional estaba culminando la instrucción para declararlas parte del entramado financiero de ETA, cosa que Iglesias no podía desconocer en absoluto: fue uno de los debates judiciales de los últimos años, ampliamente cubierto por los medios. No solo eso: la Audiencia Nacional (Baltasar Garzón y el Sumario 35/02), instruía el sumario de las Herriko tabernas desde hacía once años, y ya entonces fueron identificadas como parte del entramado financiero etarra. El juicio oral comenzó el 17 de octubre de 2013. Desde el principio (una década antes) la Fiscalía sostuvo que las «herriko tabernas» estaban subordinadas a Herri Batasuna y que ésta, a su vez, estaba controlada por ETA; que eran empleadas para reclutar nuevos terroristas, guardar temporalmente armas y explosivos, y marcar posibles objetivos. El 12 de marzo de 2014 el «sumario 35/02» quedó listo para sentencia. En julio de 2014 la Audiencia Nacional dictó sentencia, aceptando la petición de la Fiscalía, al considerar acreditado que ETA se financió a través de las «herriko tabernas». ¿Era una casualidad que cuando estaba a punto de cerrarse la instrucción Iglesias apareciera dando su famosa charla? Joseba Permach, Rufi Etxeberria, Juan Cruz Aldasoro, Joseba Álvarez y Karmelo Landa fueron condenados a tres años de prisión por un delito de integración en organización terrorista, y se decomisaron 111 «herriko tabernas». En 2015 el Tribunal Supremo ratificó la sentencia. Pablo Iglesias nunca rectificó su presencia en el local etarra, ni pidió perdón por sus palabras, sus compadreos, sus guiños, sus amistades peligrosas.

Para Iglesias la Transición, la Constitución, la democracias española, todo, era una andamiaje del franquismo y ETA la organización que “se dio cuenta” de ello.

Debe recordarse que no eran, como ha comentado en alguna ocasión, pecados de juventud. Pablo Iglesias era en ese momento Eurodiputado.

En 2016, dos años después y ya como Diputado en Congreso, mostró una inmensa alegría por la excarcelación del terrorista Arnaldo Otegui, al que calificó como «preso político» encarcelado «por sus ideas. El tweet de Iglesias Turrión decía: “La libertad de Otegi es una buena noticia para los demócratas. Nadie debería ir a la cárcel por sus ideas.” (En 2011, después de que la Audiencia Nacional condenara a 10 años de cárcel e inhabilitación al líder «abertzale» Otegui y a Diez Usabiaga por la reconstrucción de la estructura de Batasuna «siguiendo instrucciones de ETA», Iglesias escribió que condenar a 10 años a «dos de los artífices de la paz» era «un escándalo»).

Pero el líder de Podemos no solo le ha defendido, sino se ha inspirado en él. Iglesias utilizó repetidamente, tanto en los debates como por redes sociales, una frase calcada a la que Otegi había lanzado desde la cárcel con reiteración: «Sonreíd porque vamos a ganar».

Muchos recuerdan (memoria histórica también al margen) la comparecencia del padre de la Constitución por UCD, Gabriel Cisneros, recordando en 2006 el historial criminal de Arnaldo Otegi, desde su incorporación «precoz» a ETA político-militar encabezando el «comando Calimocho», responsables de múltiples secuestros. Cisneros mencionó cómo Otegi fue «absuelto por falta de pruebas» por la comisión del delito de secuestro del entonces diputado Javier Rupérez en el año 1979. A continuación, el padre de la Constitución rememoró el intento de secuestro y asesinato que sufrió en sus propias carnes en el otoño de 1979 y en el que participó, así lo dijo, Arnaldo Otegi. Por ambos delitos, el líder batasuno fue juzgado en la Audiencia Nacional pero quedó en libertad por falta de pruebas.

En una vibrante intervención, Cisneros recordó que Otegi había participado en numerosos «disparos en la pierna a empresarios o a ciudadanos vascos que se negaran a pagar el impuesto revolucionario». Al final, el batasuno cumplió sentencia firme y pasó por la prisión del Puerto de Santa María. En este caso, por el secuestro de un empresario.

El diputado del PP también declaró que cuando «desaparece ETA político-militar, Otegi es de los que se niega a la disolución». Es decir, uno de los que se empeñó en que la actividad criminal de ETA continuara. A continuación, el batasuno se incorporó a los «milis» y huyó a Francia. «Pasados los años, lo vi reaparecido como estadista y como portavoz de Batasuna», se lamentaba Cisneros.

Ello por no hablar de la especial amistad de Pablo Iglesias con Katu Arkonada, marxista, leninista, cachorro proetarra y asesor de dictaduras como la de Venezuela, que abrió las puertas de distintos gobiernos latinoamericanos presentándose como amigo de Pablo Iglesias. Katu comenzó su carrera en los “Grupos Y”, los cachorros etarras que se dedicaban al terrorismo callejero en el País Vasco. Más tarde acabó viviendo en Sudamérica donde asesoró a personajes como Nicolás Maduro. ‘Katu’, el amigo y compañero de andanzas latinoamericanas de Pablo Iglesias, nunca ha dudado en mostrar su clara proximidad a la banda terrorista ETA. Un ejemplo tuvo lugar en 1998 cuando la policía detuvo a varios de sus compañeros por participar en actos de violencia y sabotaje. ‘Katu’ viajó hasta la Audiencia Nacional de Madrid para apoyar a los detenidos y terminó también retenido dos días. Luego emprendió su andadura latinoamericana y se integró en Askapena, la organización internacionalista de ETA. En el año 2015, y tras varios problemas en Bolivia, donde se hizo pública su vinculación con los terroristas vascos, el amigo de Iglesias acabó en México como representante de una fundación financiada por Maduro.

Hay muchas referencias más. Últimamente Pablo Iglesias ha intentado blanquear su pasado black, ha condenado el terrorismo y ha reconocido el sufrimiento de las víctimas. Pero ese oscuro objeto del deseo que imprime el comunismo (y que le unía ideológicamente a ETA) vuelve a salir a flote como una boya sumergida, como un subconsciente que no le dejara mentir ni desdecirse.

Ese oscuro objeto que late en el subconsciente de Pablo Iglesias y que le une sentimentalmente a la izquierda abertzale ha vuelto a aparecer con motivo de la detención de los CDR. Pablo Iglesias ha regresado, como quien dice, a la Herriko taberna, al pabellón de Pamplona, a las cenas y a los contactos con Herrira. Al parecer la querencia es tan fuerte que su cabeza no puede reflexionar de otra manera: ha dudado de la Guardia Civil (la misma que protege su mansión de Galapagar) y ha apostillado: “veremos a ver si efectivamente estaban fabricando bombas o no”.

Como es sabido, entre el material incautado por la Guardia Civil a los CDR se encontraron muchos elementos que se usan en para fabricación de explosivos. En los registros se intervinieron materiales para confeccionar explosivos de Goma 2 y plástico, así como termita ya mezclada y TATP (peróxido de acetona), sustancias ambas utilizadas en la fabricación explosivos. Los detenidos contaban además con una nota sobre la fabricación de cloratita y los componentes requeridos para fabricarlo. También hallaron los elementos necesarios para crear amonal, amosal y anfo. Contaban también con el material que se necesita para fabricar nitrato amónico: disponían de dos garrafas, de 25 litros cada una, de ácido nítrico y amónico. Si esta mezcla se combina con polvo de aluminio se puede lograr amonal. Y si a esto se le añade sal común se obtiene amosal. Al parecer, para Pablo Iglesias tener los manuales para fabricar explosivos y tener los ingredientes para hacerlo, no significa nada. Menos mal que este señor ni está en la Guardia Civili ni al frente del juzgado que instruye la causa.

La verdad es que, en la cuestión del llamado “relato”, siempre se ha sentido más cómodo en el discurso de bildu que en el de cualquiera de los demás partidos de la Cámara.

Cuando presentó la novela “Cal Viva” dijo algo significativo: “Mi padre, como uno de los protagonistas de la novela, fue de extrema izquierda en su juventud, estuvo en la cárcel, fue maoísta, luego se introdujo en el marxismo-leninismo… pero no se hizo nunca del PSOE, ni se compró una casa en Aravaca”.

A lo mejor la cosa viene de lejos y por eso él se la ha comprado en Galapagar, con la garita de la Guardia Civiles en la puerta, la misma de la que no se fía. (¿Qué decía Iglesias de la Guardia Civil en sus tiempos de tabernario?)

Por cierto, el padre de Pablo Iglesias militó, según ha reiterado el propio vástago con denodado orgullo, en el FRAP.

(Nota: como recordará el lector, el FRAP fue una organización de triste memoria histórica -la que no se cuenta- que en 1975 asesinó, en atentados terroristas, a dos miembros de las Fuerzas de Seguridad e hirió gravemente a otro, además de realizar otras acciones violentas).

Golpistas: un fallo para que lo vuelvan a hacer
Pablo Planas Libertad Digital 8 Octubre 2019

La sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado separatista se aborda en Cataluña con la misma frivolidad e inconsistencia que el no traspaso al Barça del futbolista Neymar. Se especula sin ton ni son con la fecha en la que se dará a conocer, con los cargos que se imputarán a los acusados, con los años de más y de menos y con la reacción del independentismo, asunto en el que se confunde la parte, los separatistas, con el todo, la sociedad catalana en general.

Los dirigentes separatistas aseguran que el Tribunal Supremo será inclemente, que el mazo de la injusticia caerá como una losa sobre los denominados "presos políticos", que el fallo reflejará con toda crudeza el sustrato vil, mezquino y totalitario del Estado del que se quieren separar. Así calientan el ambiente para conseguir que sus bases salgan a las calles a protestar contra una presunta dictadura que según sus descripciones convierte en una miniatura a la misma China comunista.

Sea cual sea el fallo, el separatismo tiene previsto tocar la pera, tomar las calles, cortar carreteras y encadenarse a las farolas. Ya sean sentenciados los golpistas por rebelión, sedición o conjura para la necedad, condenados a más o menos años, peor o mejor tratados en función de abstrusas consideraciones sobre el contexto político, la tensión o la distensión, los separatistas van a dar la brasa como si sus presos fueran a ser fusilados al amanecer.

No es una buena señal para el orden constitucional que el Tribunal Supremo vaya a prescindir de trasladar a los encausados presos a Madrid para la lectura del fallo. Abona la impresión de que se prepara una sentencia-componenda para que la Generalidad, de la que dependen las cárceles en Cataluña, les aplique la Doctrina Oriol Pujol y los ponga en la calle a la mayor brevedad. De ahí, por ejemplo, que los separatistas hayan convertido en mantra que lo volverán a hacer. Lo normal cuando delinquir es gratis y a la prisión de Lledoners se la conoce como el Gran Hotel.

De hecho, no cabe esperar una sentencia que se ajuste a la gravedad de los hechos cometidos por los golpistas en un sistema que permite que los presos esperen el fallo en una cárcel competencia de una consejera autonómica nombrada por ellos y que depende de ellos.

La UE condena los crímenes del comunismo y los fans de la ‘memoria histórica’ se enfadan
Redacción eltorotv.com 8 Octubre 2019

Tal y como recoge Elentir, autor del blog Contando Estrelas, el 19 de septiembre el Parlamento Europeo condenó los crímenes y genocidios cometidos por los regímenes totalitarios instaurados por el comunismo y el nacional-socialismo durante el siglo XX.

La resolución de condena (se puede leer aquí) fue aprobada dos días después del 80º aniversario de la invasión soviética de Polonia, prevista en el pacto secreto firmado por Hitler y Stalin en agosto de 1939 y por el que ambos dictadores se repartieron tanto Polonia como Lituania, Estonia, Letonia y Finlandia. La resolución recuerda que “los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”. Así mismo, el texto “condena en los términos más enérgicos los actos de agresión, los crímenes contra la humanidad y las violaciones masivas de los derechos humanos perpetrados por los regímenes comunista, nazi y otros regímenes totalitarios”. Condena, también “toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, en la Unión”.
La UE critica que Rusia siga “ensalzando el régimen totalitario soviético”

Por otra parte, la resolución afirma que “Rusia sigue siendo la mayor víctima del totalitarismo comunista y que su evolución hacia un Estado democrático seguirá obstaculizada mientras el Gobierno, la élite política y la propaganda política continúen encubriendo los crímenes comunistas y ensalzando el régimen totalitario soviético; pide, por tanto, a la sociedad rusa que acepte su trágico pasado”. Además, el Parlamento Europeo pide “que el 25 de mayo (aniversario de la ejecución del capitán Witold Pilecki, héroe de Auschwitz) sea declarado Día internacional de los héroes de la lucha contra el totalitarismo, que será una muestra de respeto y un homenaje hacia todos aquellos que, al luchar contra la tiranía, demostraron su heroísmo y su sincero amor por la humanidad”. Como ya expliqué en este blog, Pilecki fue miembro de la resistencia polaca contra la Alemania nazi y después contra la ocupación soviética de Polonia: fue ejecutado por los comunistas en 1948.
Los ‘Foros por la Memoria’ acusan a la UE de promover el anticomunismo

Curiosamente, ciertas entidades españolas que se han pasado años clamando por la llamada “memoria histórica” se han mostrado indignadas contra esa resolución de la Eurocámara. El pasado viernes, la Federación Estatal de Foros por la Memoria arremetía contra la resolución mediante un manifiesto en el que acusa a la Unión Europea de “promover burdamente el anticomunismo”, como si rechazar una ideología totalitaria y antidemocrática como ésa fuese algo malo. El manifiesto afirma que “en la lectura del texto nos encontramos con una serie de manipulaciones y tergiversaciones históricas de inspiración ultra-reaccionaria, en un intento de equiparar fascismo y comunismo, minimizando los crímenes del nazismo“. Esto último es mentira: la resolución cita cuatro veces el Holocausto y media docena de veces al nazismo, condenándolo expresamente.

Llaman ‘libertadores’ a los soviéticos que sembraron media Europa de dictaduras comunistas

Por si quedaba alguna duda, el manifiesto de los citado Foros acaba resultando ser una apología descarada del comunismo. Afirma, por ejemplo, que la resolución europea “pone al mismo nivel a invasores y a libertadores, a los SS que custodiaban el campo de aniquilación de Auschwitz con el Ejército Rojo, que lo liberó“. Esto es el colmo. Hay que recordar, puesto que estos individuos parecen haberlo olvidado, que el NKVD soviético instaló gulags en antiguos campos de concentración alemanes, como por ejemplo Sachsenhausen. Los gulags instalados por los soviéticos en las zonas que ocuparon no sólo encerraron a prisioneros de guerra alemanes o criminales nazis: también encerraron a socialdemócratas alemanes, por el mero hecho de ser rivales de los comunistas.

En Polonia los soviéticos apresaron, torturaron y asesinaron a muchos miembros de la resistencia polaca contra el nazismo, con masacres como la de Uroczysko Baran, en la que fueron asesinados entre 1.300 y 1.800 prisioneros polacos a manos del NKVD. A eso hay que añadir que Stalin impuso dictaduras comunistas en todos los países ocupados por el Ejército Rojo: la “liberación” consistió en cambiar la dictadura nazi por la dictadura soviética. De hecho, en países supuestamente “liberados” por la URSS, los soviéticos se portaron como una fuerza ocupante, demostrando cotas de crueldad tan elevadas como las plasmadas en la violación masiva de 100.000 mujeres y niñas polacas a manos de soldados del Ejército Rojo, motivo por el cual en Polonia recuerdan la ocupación soviética con la expresión “Czerwona Zaraza” (la Plaga Roja).
Los ‘Foros por la Memoria’ demuestran que no se han leído la resolución

Hay otros aspectos del citado manifiesto de los Foros por la Memoria que muestran hasta qué punto sus autores ni siquiera se han leído la resolución que critican. Por ejemplo, afirman que “la resolución interesadamente olvida los Juicios de Nüremberg”, pero la realidad es que cita dos veces esos juicios, primero en el punto E para recordar que “los crímenes del régimen nazi fueron evaluados y castigados gracias a los juicios de Núremberg”, y después en el punto 8 para pedir “la traducción de los procedimientos de los juicios de Núremberg a todas las lenguas de la Unión”.
La entidad izquierdista calumnia a Polonia y a las Repúblicas Bálticas

Más adelante el manifiesto izquierdista se adentra ya en el terreno de la calumnia, afirmando que en Lituania, Estonia, Letonia o Polonia se ha llevado a cabo “la rehabilitación y el elogio histórico del fascismo y la glorificación de los colaboracionistas con el nazismo”, una mentira grotesca, y más teniendo en cuenta, por ejemplo, que en Polonia se celebran cada año multitud de eventos para recordar a los patriotas polacos que combatieron a los alemanes, y que en ese país la apología del nazismo está prohibida por la ley. Es especialmente indignante ver una reacción tan furibunda contra una condena de crímenes de lesa humanidad en una organización que dice defender la “memoria histórica”, pero se la niega a las víctimas del genocidio comunista, muchas de ellas asesinadas por el régimen soviético, que sí que colaboró con los nazis -incluso mediate la entrega por el NKVD a la Gestapo de unos 4.000 judíos y comunistas alemanes que habían huido a la URSS-, y cuyo Ejército Rojo incluso desfiló con los alemanes en Polonia tras la agresión conjunta y coordinada de ambas potencias contra esa Nación.
El fundador de esa entidad es un militante del Partido Comunista de España

A decir verdad, esos Foros nunca han ocultado sus tendencias ideológicas. El fundador de los Foros es militante del Partido Comunista de España. Su actual presidente también ha sido militante del PCE, y hace sólo unos días participó en la fiesta de ese partido, celebrada el pasado fin de semana en Rivas Vaciamadrid. Por si alguien no lo sabe, el PCE es una formación de extrema izquierda que nunca ha condenado los crímenes de las dictaduras comunistas e incluso a día de hoy continúa apoyando a algunas de ellas, como es el caso de Cuba. Tal vez ese extremismo ideológico explique ciertas ocurrencias salvajes de dicha entidad. En 2010 esos Foros pidieron la voladura del Valle de los Caídos, equiparando la cruz cristiana de ese monumento con la esvástica nazi del estadio de Nüremberg: son los mismos que ahora se quejan de que se equiparen el comunismo y el nazismo… En enero de este año, la web de los Foros publicaba un artículo tachando de “mito” la persecución religiosa en el bando republicano durante la Guerra Civil Española, y eso a pesar de que está documentado el asesinato de miles de sacerdotes y religiosos por razón de su fe. Y luego grupos como ése se dedican a lanzar acusaciones de “negacionismo” y de “revisionismo”. Menuda cara. ¿Se dan cuenta de que por mucho menos que eso, ellos mismos piden ilegalizar a otros?

Jácome, pregonero en San Francisco: «Aquí casi ligué»
El alcalde prometió unas escaleras mecánicas y un párking aprovechando su pregón en las fiestas del barrio
La Voz. 8 Octubre 2019

«Vamos a hablar en español, que se entiende mejor que el gallego. Esto es para los del Bloque por si me están escuchando». Así arrancó Gonzalo Pérez Jácome, alcalde de Ourense, el pregón de las fiestas de San Francisco, que protagonizó la noche del sábado. Según admitió, asumir esa responsabilidad, aunque pueda parecer un «topicazo», fue para él un honor. «Me impactaran muchísimo las fiestas de San Francisco porque fue la primera vez en la que salía de noche cuando era pequeño, cuando tenía quince años», relató el regidor, que recordó que esos festejos eran «una cosa impresionante» en los años ochenta. Jácome explicó que existía cierta inquietud con respecto a la continuidad de esa cita, pero quiso disipar las dudas: «Yo como alcalde me comprometo a que estas fiestas tienen que permanecer y que van a seguir del modo que sea».
Jácome, sobre las bajas médicas de los funcionarios: «Hay que asumirlo, capear el temporal»

El alcalde contó una anécdota de su primera vez en estos festejos. «Aquella noche casi ligué. Hubo otras fiestas más adelante en las que casi ligué, pero las primeras en las que casi ligué fueron las de San Francisco», explicó el regidor, que añadió que lleva 35 años enamorado de una alumna de Carmelitas. Además Jácome aprovechó el pregón para prometer un sistema de escaleras mecánicas desde la calle Progreso hasta el Auditorio y un párking en la zona.
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