AGLI Recortes de Prensa   Jueves 10  Octubre  2019

Apuntes electorales (III)
Carlos García Mateo okdiario  10 Octubre 2019

La política española, que algunos se empeñan en animar, quizás esté entrando en una suerte de síndrome. Síndrome del extranjero, aquella distancia de uno consigo mismo y el entorno con que Camus documentó una trama existencial. Les hablaba hace siete días sobre la italianización de nuestro hábitat, en el sentido de gobiernos breves y elecciones cada cuatro días, y no cada cuatro años como Dios manda. Las diversas crisis solapadas (el independentismo catalán y la irrupción de las huestes antisistémicas) han provocado tal caudal de acontecimientos y relatos que no sorprende el alejamiento ciudadano. Cabría al respecto otra breve reflexión: retratado el presidente en funciones como cesarista, gran apasionado del poder, podríamos quedar atrapados en un purgatorio político hasta que volemos bien, o sea, hasta volver al añorado bipartidismo. Perenne provisionalidad, con Sánchez de director de orquesta. No voy a decir del Titanic, algunos comentaristas llaman a esta insólita situación “país bloqueado”, a todas luces una exageración. Quizás al presidente, un seductor con falta de escaños, agrade la vida eternamente momentánea. Goza de un cargo que, por provisional, está hecho a la medida de sus capacidades. Es decir, se representa en las televisiones, vuela en el amado Falcon y charla de vez en cuando con gente importante. Algo así como aquel miembro de un consejo de administración que va a la junta anual, saluda, firma, aprovecha para quedar a jugar a golf y se larga, hasta nueva convocatoria, con el deber cumplido. Pudiera resultar que el cambio de Régimen ansiado por la izquierda fuera tener un presidente socialista con Presupuestos Generales de la derecha. De hecho, vivimos al día bajo las cuentas del antiguo ministro Montoro, ejemplo de pervivencia después de la muerte (política). Hablando del más allá, el tema del general Franco da ya para una novela shakesperiana con toque tragicómico español.

Nuestro largo veraneo político puede traducirse (así lo señalan las encuestas) en una baja participación. Decepción, divorcio o cansancio, a los españoles no parece gustarles que se les tenga tanto en cuenta. En la vecina Portugal, no votó el 45% del censo en las elecciones legislativas del domingo y aquí hay quien ha aprovechado para dar la voz de alarma. Los partidos, muy sensibles a lo que se comenta por ahí, temen que les caiga la bronca (en forma de abstención) y se echan la culpa de la repetición electoral. Hay rumores de desaceleración económica, pero los socialistas (y amigos mediáticos) silban mirando a otro lado. Mientras, Casado está contento; en el partido los rumores apuntan a una posible victoria. Iglesias sigue enfadado con el mundo, o más bien con el IBEX, esa fuerza oscura que habría frustrado su maleta ministerial. Idus de marzo para el de la dacha en Galapagar: ¿Tu quoque, Errejón? En Vistalegre, VOX ha vuelto a escenificar una nostalgia por algunas cosas que la derecha descuidó con Rajoy, vaciándose ideológicamente. El partido de Abascal se reafirma gendarme de la civilización cristiana y azote del gobierno mundial (en la sombra) de Soros y sus afectos. Observando el acto de Vistalegre y los pronunciamientos allí emitidos, cabe pensar en VOX como un partido melancólico. Y esto no siempre es improductivo: la melancolía puede ser una energía formidable. A excepción de las demás, la formación verde podría no verse afectada por aquel síndrome del extranjero al que aludíamos.

La frase de la semana: “Los gallegos somos ordenados y no andamos en la política de egos que hay en España.” (Núñez Feijóo)

¿De qué se extraña Pedro Sánchez?
Editorial ABC 10 Octubre 2019

La reacción del presidente del Gobierno en funciones a la exclusiva publicada ayer por ABC sobre la compra de votos en la localidad sevillana de Huévar de Aljarafe -«Me extraña mucho», dijo- resume la hipocresía con que el PSOE se suele sacudir el lodo de sus propios escándalos. Pedro Sánchez, que se refirió a ABC como «ese medio de comunicación», prefirió hablar de «la honestidad y la ejemplaridad» de su partido, dos de cuyos presidentes están a la espera de que se haga pública la sentencia sobre el mayor caso de corrupción de la reciente historia de España, el del fraude de los ERE, y cuya cúpula andaluza, la de la presunta renovación, ha sido citada a una comisión parlamentaria para explicar la trama de la Faffe. ¿De qué se extraña Pedro Sánchez? Lo único sorprendente del caso publicado por nuestro periódico consiste en que los papeles que documentan la campaña de compra de votos por parte del equipo municipal de Húevar se salvaran de la quema, un fallo del sistema provocado por la avería de la trituradora de papel.

Negar las evidencias periodísticas, como insiste Pedro Sánchez, ya sea con el plagio de su tesis doctoral o con cualquier corruptela que afecte a su partido, no solo pone de manifiesto la doble vara de medir de quien llegó al Gobierno a caballo de un caso de corrupción y envuelto en la bandera de la ética, sino que proyecta un absoluto desprecio a la libertad de información -ABC es «ese medio de comunicación»- y un rechazo frontal a la labor de control al poder que la prensa ejerce en una sociedad democrática. A Sánchez, que tiene muy próximo el caso de la alcaldesa de Móstoles, le extraña la compra de votos de Huévar. Que a su alcalde y cacique lo nombrara Susana Díaz director general de Políticas de Empleo, en cambio, debe de entrar dentro de la normalidad del partido de «la honestidad y la ejemplaridad».

El periodismo en Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 10 Octubre 2019

La Junta Electoral de Barcelona ha solicitado a TV3 y al resto de los medios públicos de Cataluña que durante la campaña electoral se abstengan de llamar "presos políticos" a los golpistas presos y de usar el término exilio al referirse a Puigdemont y su corte de Waterloo. También les ha pedido que cuando hablen del Consejo por la República o de la Asamblea de Cargos Electos aclaren que se trata de entes "autoproclamados" y "autodenominados".

Tales directrices han causado gran espanto y profunda conmoción entre los afectados y en los medios privados afectos a la causa separatista, encabezados por la radio del Conde de Godó, el primer y único grande de España que financia medios de comunicación partidarios de colgar a quien concede el título de grande de España.

Como la providencia no incumbe a los medios privados/subvencionados del separatismo, estos se están hinchado a decir "presos políticos" como los niños dicen "caca" y "culo", mientras que en TV3, tele pagada por todos los ciudadanos, incluidos quienes creen que los golpistas son golpistas, se exhibía y se exhibirá durante toda la campaña un cartel con la leyenda de que la Junta Electoral prohíbe utilizar los términos exilio y presos políticos y obliga a calificar de "autoproclamados" y "autodenominados" los antecitados consejo y asamblea. Un drama. Ni en Turquía, según los más afamados analistas de la libertad de prensa a la catalana. Peor que en Corea del Norte, ha puntualizado Puigdemont, periodista de oficio y pastelero de tradición.

De modo que los periodistas de TV3, pobres, no pueden decir "presos políticos". Tremendo. Sin embargo, y en la misma Cataluña hay periodistas que no pueden decir nada, ni presos, ni políticos ni pollas en vinagre porque a la que enseñan el micro se les viene encima la marabunta cívica, festiva y pacífica, sobre todo pacífica, del independentismo a escupirles en la cara eso de "prensa española manipuladora", "fachas" y "fuera de Cataluña".

Claro que esos periodistas no importan, no cuentan, no son nadie. Y si se quejan se les utiliza, incluso con el acomplejado consentimiento de algunos de ellos, para condenar la violencia "venga de donde venga" porque la última agredida es una reportera de Telecinco pero una vez a un equipo de TV3 en una manifestación no independentista le pasó lo mismo que a los de las teles españolas en las manifestaciones independentistas. Teniendo en cuenta el número de unas y otras, cualquiera que no vea TV3 se puede hacer una cabal idea de qué tipo de periodistas corre más riesgos o algún riesgo en ese paraíso de la propaganda y la manipulación que es Cataluña. Pero el problema es que los compañeros de TV3 no pueden decir "presos políticos".

Comprar votos, eternizar la pobreza
José García Domínguez Libertad Digital 10 Octubre 2019

Otra historia sórdida y cutre en la prensa, la enésima, de compra de votos rurales para el PSOE a cambio de algunas limosnas a cuenta de los presupuestos municipales. Lo de siempre en Andalucía, aunque no solo en Andalucía. Desde la irrupción de Podemos en la escena española, se ha convertido en un lugar común usar y abusar del término populismo a fin de describir ciertas formas particularmente demagógicas de la acción política. Como si el genuino populismo, un añejo invento sudamericano que carga con más de un siglo de historia a sus espaldas, se redujera a una simple cuestión formal, de estilo. Demagogos y charlatanes prestos a embaucar a la plebe ignara con quincalla retórica que seduzca sus oídos los ha habido toda la vida, como toda la vida los habrá. Pero el populismo, el genuino populismo, es otra cosa. El populismo verdadero es lo que lleva haciendo el PSOE de Despeñaderos para abajo, aunque no solo de Despeñaderos para abajo, desde hace cuarenta años. Porque el populismo, el auténtico populismo, es un modo específico de concebir la acción política e institucional indisociable de la pobreza.

Los genuinos populistas, así el PSOE andaluz, necesitan la pobreza (de los demás) tanto como el aire para respirar. Y es que un cuasi régimen fundamentado únicamente en la corrupción no hubiera durado tantos años como el que apenas acaba de ser desalojado del palacio de San Telmo, en Sevilla. Aquí y en Lima, cuando el electorado perdona el nepotismo y la inmoralidad generalizada en la cosa pública, diríase que de modo sistemático, es siempre por algo y a cambio de algo. Porque, a diferencia de la simple y vulgar corrupción, en los sistemas políticos populistas, verbigracia el imperante en el campo andaluz, pero no solo el imperante en el campo andaluz, el saqueo general e institucionalizado de los fondos públicos posee una dimensión comunitaria y redistributiva. El verdadero populista, así tantos socialistas meridionales, pero no únicamente los meridionales, no solo hurta los caudales públicos para sí mismo y su familia más directa, sino que reparte el botín con su clientela electoral.

De ahí la muy íntima e indisociable asociación entre el genuino populismo y la pobreza. También de ahí su éxito contrastado en las urnas pese a las inútiles denuncias de sus prácticas delictivas. Porque comprar a los pobres sale siempre muy, muy barato (un trabajito temporal de poca monta en algún ayuntamiento, una subvención de cuatro perras con la excusa que sea, la promesa de un enchufe para algún hijo en la Junta…). Los ricos, en cambio, tienen un precio prohibitivo. El voto de los ricos se cotiza en todas partes a unas tarifas demasiado onerosas para el populista pata negra. Y ese es el único secreto, porque no hay otro, de que el populismo clásico funcione solo en determinados territorios y no en otros. Me gustaría equivocarme, pero va a resultar en extremo difícil que el nuevo Gobierno regional logre expulsar del cuerpo social y político de Andalucía esa enfermedad crónica sin antes caer en ella. Esperemos errar, no obstante.

Voto robado
Gabriel Albiac ABC 10 Octubre 2019

No era voto cautivo. Era voto comprado. Robado, en esa misma medida, a todos cuantos ciudadanos confiaban en la igualdad universal de los depositarios de papeleta en urna. La compra -el robo, pues- del voto anula la democracia. Porque hace bazofia de los sueños. Y de las ilusiones, carroña. Y todo lo trueca en triste pitanza de esclavos: ¡come y calla!

Lo de Huévar del Alfaraje, que fue documentado ayer por ABC, no es, desde luego, nuevo. Y eso es lo grave: que sea la normalidad andaluza, desde que el PSOE instalara allí un monopolio político que Felipe González soñaba iba a durar, al menos, medio siglo: acertó, casi. Y que, a lo largo de cuarenta años, ha impuesto allí cuanto le vino en gana. No ha habido ley, a lo largo de esas cuatro décadas en Andalucía. Ha habido un bandolerismo que maquillaba cínicamente su cara diciendo ser una bondadosa expropiación para mayor beneficio de los pobres. Claro está que ese tipo de discurso encubre siempre a los peores ladrones. Y así, decenios antes de que los pícaros de Pablo Iglesias descubrieran la rentabilidad del modelo Evita Perón, Alfonso Guerra clamaba en la depauperada campiña andaluza por la redención celestial de sus descamisados. Daba risa, desde luego, a quien no fuera demasiado sinvergüenza o demasiado tonto. Daba risa. Pero funcionaba. Cuarenta años de voto invulnerable son la prueba.

Ha pasado de todo en esos años. Andalucía era un territorio virgen al inicio de la transición post-franquista. O, más bien, podía haberlo sido. Hablábamos entonces -¡pobres ingenuos!- del horizonte verosímil de una California española. Y no era, en sí, un delirio. Todo se reunía allí para empezar de cero y alzar una economía de vanguardia. Todo: la apertura a nuevas explotaciones agrarias intensivas, que, al cabo, sólo se produjeron -¡y con qué éxito!- en Almería; la inversión estatal destinada a impulsar en aquella autonomía núcleos de las industrias de alta tecnología que se atisbaban ya como el único horizonte rentable del capitalismo moderno; la red de comunicaciones que acabase con la última cesura peninsular entre sur y norte… Sólo esta última promesa fue cumplida: los señoritos de Sevilla, que gobernaban en Madrid, necesitaban un AVE cómodo para volver a casa cada fin de semana. ¿Lo demás? Lo demás quedó, por supuesto, como siempre. Ninguna modernización productiva fue consumada. Las ruinas de la Expo sevillana -y las sucias fortunas amasadas a costa de ella- debieran ser un día monumento a la Andalucía, a la España, que debió ser y que no pudo.

Había dinero. Lo hubo casi sin límite durante tres decenios. Dinero de la Unión Europea, fondos a través de los cuales se buscaba completar el proyecto de una homogeneización del tan heterogéneo continente. Con aquellas cifras, el proyecto de una nueva Andalucía estaba al alcance de la mano. Sólo hacían falta gestores eficaces. Y que no robaran. No los hubo.

A cambio de eso se descubrió algo tan viejo como el sórdido caciquismo del siglo XIX. Se resume en una operación sencilla: yo te limosneo y tú me votas. Y en eso se fue el dinero de Europa. En una mastodóntica versión del modelo mafia siciliana. PER, EREs, cursos de formación fraudulentos, múltiples denominaciones de lo mismo: céntimos para ti, fortunas para el partido, pellizcos para aquellos dirigentes que tenían bajo el colchón «dinero p’assá una vaca». Y, en contrapartida, voto. Unánime. Blindado. No, no era «voto cautivo». Voto comprado, sí. Comprado a la pobre gente, robado a todos.

Andalucía: oligarquía y socialismo
Jorge Vilches. vozpopuli  10 Octubre 2019

Queda demostrado que el PSOE iba dopado a las elecciones andaluzas. Un enchufe, un voto. Todo ha funcionado así durante cuatro décadas

¿Cómo era posible que el PSOE mantuviera la hegemonía política en una región que año tras año seguía en la cola de casi cualquier indicador de progreso? Podía ser que no hubiera una alternativa creíble, pero resultaba una anomalía democrática.En cualquier régimen representativo sometido a elecciones periódicas existe un atisbo de alternanciaen el poder. Esto no ocurría en Andalucía a pesar de que la oposición conseguía alcaldías importantes. La solidez y fidelidad del voto socialista era inédita e incluso emblemática. Era la reserva espiritual del PSOE, la región roja por excelencia.

Sociólogos y politólogos se empeñaban en evacuar sesudas teorías interpretativas. Unos hablaban del espíritu izquierdista del andaluz como si fuera algo natural e inamovible. Otros de la recompensa a la decidida actitud del PSOE por la autonomía en el referéndum de 1980. Alguno se aventuraba a defender el voto clasista: el PSOE era el partido de la clase obrera, campesina y jornalera, y el PP el de los señoritos.

Trama corrupta
Los análisis servían también para catalogar o anatematizar a la oposición. Era una alternativa absurda, fuera de su lugar y de su tiempo, con candidatos impotentes incapaces de convencer a la opinión pública. Esto afectaba al PP andaluz, claro. ¿Qué se podía hacer? Todos sabían que existía una trama corrupta -los famosos PER que ahora retoma el descarado Sánchez-, y más después de tanto tiempo de hegemonía. Los populares se miraban a sí mismos y cambiaban eslóganes, nombres y estrategia.

Del mismo modo, lo que ocurría en Andalucía, ese dominio socialista inalterable, afectaba a la interpretación de la vida política nacional. Los estereotipos sobre el andaluz y su gobierno, aquella casta que se repantingaba en el poder, corrían por los discursos y marcaban la dirección del marketing electoral. ¿Cuántas campañas electorales autonómicas y nacionales estuvieron condicionadas por la hegemonía histórica del socialismo andaluz?

Porque Andalucía es una región decisiva en cualquier consulta electoral al Congreso. De hecho, Teresa Rodríguez, de Ahora Andalucía, amenazó al otrora poderoso Iglesias -por cierto, ¿quién no ha amenazado últimamente al vecino de Galapagar?-, con tener grupo parlamentario propio.

El efecto andaluz ha sido muy importante. No en vano, el vuelco dado en su Parlamento con motivo de las elecciones de diciembre de 2018 supuso un quebranto histórico. En realidad, ese cambio, el que ahora allí gobiernen el PP y Cs con el apoyo de Vox, ha condicionado la política nacional. El caso marcó la campaña y la convocatoria del 28-A, y suejemplo ha servido para articular argumentaciones a favor de gobiernos de coalición con el auxilio de los de Santiago Abascal, tras las locales y autonómicas del 26-M.

Ahora ha quedado documentado que el PSOE iba dopado a las elecciones andaluzas, que la trama era cierta. No solo es lo que se está destapando con el asunto de los ERE, sino que existía un control a nivel municipal de cada uno de los vecinos. Era una especie de Stasi, aquella policía de la RDA que elaboró seis millones de fichas sobre los alemanes del Este. Casi todo germano oriental tenía un dosier con su nombre, dirección, apodo, amistades, ideas políticas, creencias religiosas y costumbres. Cualquiera era un informante y un denunciado. Ni un comunista sin su expediente preparado para la autocrítica, por favor.

El PSOE estableció en Andalucía un sistema de oligarquía y socialismo. Todos aquellos malos gobernantes iban dopados a las elecciones. No es que los otros, la alternativa, fueran mejores, es que no concurrían a las elecciones en igualdad de oportunidades.

Más allá del Código Penal
Los socialistas se dedicaron a establecer un régimen clientelar comprando la voluntad de los votantes y de las familias concediendo puestos y subvenciones. Es más; solamente el conocimiento del sistema generaba una expectativa en los demandantes que mantenía el intercambio. Un enchufe, un voto.

El asunto, esos papeles encontrados en una localidad andaluza, cuyo responsable fue colocado por Susana Díaz como director general de Políticas de Empleo de la Junta de Andalucía -qué casualidad, de empleo-, trasciende al Código Penal. Hablamos de la dignidad de la democracia, de una cuestión moral que, lejos del chiste fácil, debería poner a cada uno en su sitio.

Y mucho más cuando está semana comienza la comisión de investigación en el Parlamento andaluz sobre el dinero público gastado por socialistas en prostíbulos, cubatas, juergasen la Feria de Sevilla y joyas. Qué buena novela caribeña le saldría a Vargas Llosa.

El PSOE cae, el PP se frena, Más País se desinfla y Vox se dispara y sorpasa a Ciudadanos
Mientras el PSOE cae y cada día tiene más difícil formar gobierno, en la derecha Vox sube con fuerza y Ciudadanos no se recupera.
Libertad Digital 10 Octubre 2019

El PSOE sigue bajando en las encuestas: en sólo cinco día ha perdido un punto en intención de voto y cinco escaños, según el traking electoral de Sigma Dos que publica este jueves El Mundo, que sitúa a los socialistas en un 27,9% –también ocho décimas por debajo de su resultado en abril– y 124 diputados.

En segunda posición estaría el PP que, sin embargo, frena la evolución muy positiva que ha venido mostrando en las últimas semanas: los de Casado sólo ganan una décima en los últimos días y se quedan en el 21,3% y en los 98 diputados que ya pronosticaba el anterior sondeo.

De confirmarse este resultado los populares ganarían 32 diputados y más de cuatro puntos y medio respecto de lo logrado en las elecciones de abril.
UP se mantiene, Más País se desinfla

Por su parte, Unidas Podemos mantiene el tercer puesto e incluso experimenta una pequeña mejoría, si bien no aprovecha toda la caída del PSOE: los de Pablo Iglesias ganan cuatro décimas para llegar al 12,6% de intención de voto y lograrían 35 diputados. Esto supondría perder siete escaños y 1,7 puntos si lo comparamos con su resultado el 28-A.

Lo que sí podría estar recogiendo el partido morado es la bajada de Más País, que se empieza a desinflar de una forma importante: si los de Errejón marcaban hace sólo cinco días un 4,6% y lograban 10 diputados, ahora se quedan un 4,3% y esas pocas décimas les hacen perder 4 escaños.
Vox sorpasa a Ciudadanos

Ciudadanos sigue siendo el protagonista negativo del sondeo: los de Albert Rivera pierden una décima más en estos días –aunque quizá esto significa que están frenando su caída– y se quedan en un 10%, lo que significaría que logran sólo 22 diputados, muy lejos del 15,9% y los 57 escaños que lograron en abril.

Por el contrario, Vox se dispara impulsado por el éxito del gran mitin celebrado en Vistalegre el pasado fin de semana: sube un punto y llega al 10,2%, a sólo una décima del resultado que obtuvieron en abril. Además, los de Abascal pasan en cinco días de 22 a 28 diputados, lo que serían cinco más que los que ha tenido la formación en la pasada legislatura.
El Gobierno, cada vez más difícil

Con estos datos, la formación de un gobierno después de las elecciones del 10-N se hace aún más complicada: si en la encuesta de hace cinco días PSOE, Unidas Podemos, Más País y PNV llegaban a la mayoría absoluta en esta se quedan bastante lejos: los tres partidos de izquierdas tienen 165 diputados en lugar de 169 y los vascos mantienen sus seis.

Por el otro lado, los partidos de centro derecha se siguen quedando muy lejos de poder formar una mayoría: se quedan en 148 escaños.

Del ‘aChesino’ Guevara
Zoé Valdés Libertad Digital 10 Octubre 2019

El Che Guevara no fue más que un fracasado en todo.

Del aChesino Ernesto Guevara de la Serna ya hay poco que decir, aunque cada año, alrededor de estas fechas, debamos refrescar la memoria de los nostálgicos del horror guerrillero y terrorista, como es el caso de Pablo Iglesias y compañía, dentro de Unidas Podemos.

Casi todo se ha dicho, en efecto, como en este documental de Luis Guardia, producido por Pedro Corzo, titulado Guevara: anatomía de un mito, donde historiadores, personas que frecuentaron al Che durante la lucha armada y familiares de las víctimas del argentino que más cubanos asesinó con el cañón en la nuca manifiestan sus puntos de vista.

A esos testimonios súmenle los del documental del realizador exiliado cubano Agustín Blázquez: Guevara: el verdugo de Castro, el libro El canalla, del investigador argentino Nicolás Márquez, entre otros… Existe mucho material acerca de esa poderosa y "fría máquina de matar" en la que se convirtió este monstruo símbolo omnipotente de la izquierda y tan amado por ella, que exigía que sus secuaces y los militantes comunistas se convirtieran, por supuesto al igual que él, en esa "fría máquina de matar".

Reconocido homófobo y racista, en sus propias palabras, no sólo se burlaba de los africanos, tildándolos de gente sucia y vaga, además odió y despreció desde lo más profundo de sus entrañas a los homosexuales, lo que hizo que enviara a una enorme cantidad de cubanos desviados (así se les llamó en la época a los homosexuales) a campos de concentración bajo las siglas de las UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción), tampoco dudaba en comentar por carta a su padre que la sola visión de la tortura y de la sangre le provocaba placeres inimaginables e insuperables.

Pese a estas y otras confesiones, estos hechos incuestionables, el guerrillero y para nada pacifista de izquierdas Guevara, el de "fusilaremos y volveremos a fusilar", cuyo discurso en la ONU ha sido citado hasta en una canción de Gotan Project resaltando lo de "queremos paz" y obviando con toda intención este fragmento donde el argentino conmina a seguir fusilando, ha sido siempre muy bien tratado por políticos en general, tanto de izquierdas como de derechas, así como por artistas internacionales, modistos, creadores, homosexuales y hasta actrices afronorteamericanas, como ha sido el caso reciente de Lupita Nyong’o; llegándolo a comparar con la figura de Marilyn Monroe. Lo que no sólo es un insulto a la belleza del ícono hollywoodiense, además lo es a la idea del placer y de la limpieza que asistía a la rubia vaporosa. Si bien Marilyn declaró que dormía arropada solamente con el aroma de Chanel Nº 5, los que conocieron al Che han declarado en innumerables ocasiones que el mal olor que emanaba de su cuerpo no se podía aguantar ni a varios metros de distancia. Fue confirmado por uno de sus fotógrafos oficiales, que afirmó que cuando debía hacerle una foto cercana al rostro prefería insertar el lente más largo que tuviera a la cámara para evitar la pestilencia guevarista.

Es cosa de gente muy estúpida o muy poco informada, de gente muy rastrera y de una bajeza sin igual, que hoy algunos africanos y homosexuales vayan por el mundo ostentando la imagen de este criminal en sus vestimentas y atuendos, e incluso lo citen como referencia democrática. Pero lo es más que todavía existan coterráneos que comenten a favor de uno de los más altos responsables del exterminio cubano bajo Castro, de la destrucción de su economía, y de ese país.

El Che Guevara no fue más que un fracasado en todo, para parafrasear a Jean-François Fogel: un médico que no ejerció, un padre que abandonó a sus hijos, un esposo que abandonó a su esposa, un ministro de industria que destruyó la industria, un revolucionario sin revolución propia, y finalmente un guerrillero que acabó atrapado en su propia ideología del terror, de la violencia, de la tortura y de la muerte.

Doble error de Ortega Smith / Asesinatos en Madrid
Pío Moa gaceta.es 10 Octubre 2019

Hizo bien Ortega Smith en recordar las chekas. Pero sufrió un lapsus al adjudicar a las llamadas «trece rosas» el carácter de asesinas, torturadoras ¡y hasta violadoras! No se las sentenció a muerte por nada de eso, sino por una figura vaga de «solidaridad con el bando rojo y auxilio a la rebelión». Además, no tuvieron nada que ver con el asesinato de Gabaldón, pues estaban ya en la cárcel. Por lo tanto, la sentencia fue desmesurada y brutal, «terrible» como decía una explicación oficiosa de ella. Lo que habían hecho aquellas mujeres fue tratar de reconstruir el partido comunista, y al relacionarlas de forma implícita, pero irreal, con el asesinato de Gabaldón, se justificó la condena en la decisión de impedir que, apenas acabada la guerra, algunos quisieran volver a las andadas. Pero es la justificación de una evidente injusticia por lo desmedido de la sentencia.

A Ortega le faltó señalar algo fundamental, y es que la ley de memoria histórica y los nostálgicos de las chekas celebran como «defensores de la libertad y víctimas del franquismo» a los asesinos y torturadores chekistas y marxistas en general. Y en este caso a las «trece rosas» como mártires de la democracia. De la «democracia soviética» del GULAG y el genocidio, como hoy nadie puede ignorar. Podría haber señalado también que los chekistas torturaron, violaron y asesinaron a muchas más «rosas» sin juicio alguno.

El segundo error, más grave a mi juicio, fue decir que en la guerra «perdimos todos», como si hubiera sido cosa de cuatro locos que obligaron a los demás, según pretende el PP ahora. De acuerdo con eso, la victoria de Franco y los cuarenta años siguientes habrían sido absurdos. Pero en la guerra perdieron los que pretendían disgregar España, arrasar la cultura cristiana e imponer regímenes totalitarios de estilo soviético. Y ganamos casi todos los españoles, incluidos los que por engaños demagógicos defendieron al Frente Popular, se reintegraron y contribuyeron a reconstruir el país y mantener su idependencia. Un frente popular compuesto, debe recordarse siempre y casi nunca se hace, de marxistas totalitarios, racistas separatistas y golpistas. Esta gente destruyó la legalidad republicana y cualquier norma de convivencia en libertad, y con ello provocó la guerra, pensando en ganarla. La perdieron, y eso hemos salido ganando casi todos. La guerra tuvo ese sentido y en vez de lloriqueos ñoños como el de «perdimos todos» habría que destacar el valor y decisión de quienes se rebelaron, corriendo riesgos tremendos, contra la peor tiranía y la vencieron. Porque actualmente nos están volviendo a las mismas: cuarenta años después del franquismo, lo «combaten» unos miserables como cobertura para su ataque real a la democracia, a la ley, a la monarquía y, sí, también a la cultura cristiana, que la propia Iglesia parece empeñada en arruinar. Vivimos en tiempos de fraude y confusión generalizados, y por eso es más necesaria la labor aclaratoria.

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)
**Entender la transición: https://www.youtube.com/watch?v=1If68u97b1A
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Asesinatos en Madrid
El concienzudo investigador José Manuel Ezpeleta me facilita este informe:

En Madrid capital y su provincia fueron asesinadas por muerte violenta un total de 17323. En este número no entran las personas que murieron en hospitales por enfermedades contraídas en las cárceles o checas, Legaciones diplomáticas, suicidios como consecuencia de la represión, muertos por bombardeos de la artillería o bombardeos aéreos sobre la población civil, homicidios entre familiares o por violación, inanición, etc. Por supuesto que este número puede ir al alza o a la baja en función de revirar y cruzar aun dos archivos más.

En el cementerio de Paracuellos fueron asesinados 3005 personas entre el día 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, y nunca fueron exhumados. Esta cifra también puede ser modificada conforme cruce otros dos archivos que aún tengo pendiente de consultar.

El día 8 de noviembre de 1936 de la cárcel Modelo salieron cuatro expediciones de presos con destino a Paracuellos, pero antes de llegar fueron desviadas al término de Soto de Aldovea (Torrejón de Ardoz) donde fueron asesinados 414.

En la década de los años 40 y por medio de la entonces Asociación de los Caídos de Paracuellos, Torrejón, Madrid y su provincia se exhumaron todos los cadáveres de Soto de Aldovea (sólo se identificaron a 96) y fueron inhumados en la fosa número 7 del cementerio de Paracuellos con sus féretros y demás.

De otros cementerios y fosas comunes de diferentes lugares de la provincia, se exhumaron otros 407 cadáveres que también fueron inhumados en Paracuellos en dos pequeñas fosas junto a las demás.

En total: 3005, 414, 407: 3826 Personas que reposan en el Cementerio de Paracuellos, de los 17.323 en la capital y provincia.

El inglés como idioma nacional
Javier Burgos Baruel ABC 10 Octubre 2019

Fue en 1971, cuando llegué a Los Ángeles, California, tras haber finalizado mis estudios universitarios, que oí por primera vez la palabra «spanglish». Una palabra muy común entre los hispanoparlantes de California (en su mayoría mexicanos) para calificar, burlonamente, la «españolización» de palabras y expresiones americanas: «renta» (rent), «carro» (car), «troca» (truck), «marketa» (market), etcétera.

Recuerdo que me sentí orgulloso de ser español, de provenir de un país que era la cuna del español puro y auténtico, el «castilian spanish», como lo llamaban, casi reverencialmente, los americanos más cultos. «¡En España esto nunca pasaría!», me decía a mí mismo cuando oía los disparates lingüísticos que los locutores de los canales mexicanos decían sin pestañear.

Acabé viviendo en California durante 46 años. Durante los primeros 26, venía a España un par de veces al año, pero tras la muerte de mi madre, dejé de venir. Cuando finalmente decidí volver a la madre patria en 2017, no había pisado suelo español durante 20 años.

No hay palabras que me permitan expresar adecuadamente la decepción, el desasosiego, la rabia que he sentido en lo más profundo de mi ser al darme cuenta de que lo que actualmente se habla y escribe en España no tiene relación alguna con lo que era el idioma nacional, el castellano. El querido idioma de mi niñez y juventud ha desaparecido.

Reconozco que el hecho de ser español y estadounidense me ofrece una perspectiva privilegiada para poder juzgar con más conocimiento de causa lo que ha ocurrido en nuestro país. Trataré de enumerar los problemas que existen de la forma más concisa posible.

Tipos de falsificaciones: 1) Lo primero que salta a la vista es la «españolización» masiva y sistemática del diccionario de la lengua inglesa. El «spanglish» que me horrorizó cuando llegué a California es un juego de niños comparado con las atrocidades que se han cometido con el castellano en España. Cientos y cientos de palabras, giros, expresiones, modismos, construcciones verbales e incluso interjecciones típicamente norteamericanas se han «españolizado», un eufemismo para no decir «robado» o «falsificado».

Esta infiltración se ha producido de una forma tan paulatina, sistemática y furtiva que ha conseguido que la mayoría de españoles (sobre todo los jóvenes) estén totalmente convencidos de que todas estas creaciones siempre han formado parte del castellano. Nadie parece haberse percatado de que son burdas falsificaciones.

Es por ello que a algunos lectores les saldrá espuma por la boca al leer estos ejemplos que consideran ser españoles de pura cepa: congratular, gratificante, equipamiento, recurrente, demonizar, procrastinar, resiliente, textura, controversial, falacia, interactuar, concernido, extrapolar, intimidar.

2) El uso masivo del gerundio inglés. El lema de un conocido banco dice: «Creando oportunidades». Y uno se pregunta, ¿quién las crea? Lo correcto sería «Creamos oportunidades». «Bailando con las estrellas». Lo correcto sería: «Baila con las estrellas».

3) El uso masivo de la voz pasiva y los tiempos progresivos ingleses. En castellano, la voz pasiva se usa muy raramente. Usamos la voz activa o la forma impersonal con «se». Lo mismo ocurre con la forma progresiva.

Como sea que los medios de comunicación consideran que las construcciones inglesas son más «guay», el resultado es que hoy en día la mayoría de oraciones están en voz pasiva: «Los estudiantes fueron preguntados». «Los cuerpos han sido encontrados». Y la combinación con el progresivo resulta en esperpentos como este: «Las mujeres no están siendo creídas».

4) La copia de toda clase de modismos, giros y expresiones, traducciones literales del original inglés «lo clavaste», «movió los hilos para conseguirlo», «estar contra las cuerdas», «estar detrás de algo (ser responsable)», «dejar algo/alguien atrás (abandonar, deshacerse de)», «tarifa plana», «caída libre», «haz que pase» (horripilante lema de un partido político que tradujo literalmente «make it happen»).

5) Además de las palabras copiadas directamente del inglés, también se han adoptado cientos de palabras inventadas que jamás habían existido: ahogamiento, infaltable, inentendible, ningunear, impresentable, medible, acabamiento, molestoso, irrepetible, desencuentro, perfectible, grupal...

6) Durante décadas, el leísmo se consideró incorrecto (porque lo es) y barriobajero. Hoy en día se usa en todos los ámbitos. «Le vi en la calle».

Lo que antecede es una minúscula muestra de un problema que es mortalmente serio, pero que podría solventarse en gran parte si tuviéramos el valor de salir del armario (otra expresión americana) y, de una vez por todas, adoptar el inglés como idioma nacional. Los restos moribundos de lo que solía llamarse el castellano, no tardarían mucho en expirar.

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Javier Burgos Baruel es Especialista en comunicación corporativa

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Un general decente y un Gobierno cobarde
OKDIARIO 10 Octubre 2019

"Nos mantenemos firmes en nuestro compromiso con España de trabajar para la libertad y la seguridad de todos los ciudadanos. Lo demostramos hace dos años, lo hemos hecho de nuevo recientemente. Y cada vez que sea necesario, lo volveremos a hacer", ha dicho el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, Pedro Garrido, durante su discurso con motivo de la celebración de la patrona de la Benemérita en la comandancia de San Andreu (Barcelona).

Las palabras de Garrido resultan reconfortantes por venir, precisamente, de quien en virtud de su cargo está llamado a defender el marco constitucional y la unidad nacional, conceptos que en Cataluña adquieren una dimensión diferente ante la amenaza permanente del independentismo al Estado de Derecho y el ordenamiento jurídico. El general de Brigada ha expresado públicamente el sentimiento de un Cuerpo sometido al hostigamiento creciente del secesionismo y ha subrayado, como no podía ser de otra manera, su compromiso irreductible con los valores constitucionales.

El jefe de la Guardia Civil en Cataluña no hizo un discurso político, por lo que sus palabras no pueden ser merecedoras del más mínimo reproche. Es más, si Garrido no hubiera dicho lo que dijo, podría censurársele que obviara el mandato que lleva implícito su cargo precisamente por una estrategia política. Hizo, en suma, lo que demanda su responsabilidad. Quede esto bien claro, por si algún equilibrista en el partido del Gobierno piensa que se excedió y plantea su relevo por aquello de contribuir a serenar el ambiente. Que la Delegada del Ejecutivo en Cataluña se disculpara ante los Mossos por las palabras del general resulta de una indignidad insoportable.

Como era previsible, las palabras de Garrido provocaron la airada respuesta de los dirigentes de los Mossos y de la Consejería de Interior de la Generalitat, que abandonaron el acto en señal de protesta. Prueba inequívoca del acierto del máximo responsable de la Benemérita en Cataluña. Lo contrario, que se hubieran deshecho en elogios y aplaudido su intervención, habría sido, en las actuales circunstancias, una muy mala noticia.

Garrido criticó a quienes "conciben la ley como herramienta sometida a la decisión previa de desobedecer", una referencia claramente dirigida a la actuación de los principales dirigentes de los Mossos en los sucesos de hace dos años. Impecable diagnóstico que sirve de consuelo y es un toque de atención a los pusilánimes o necios que han relativizado hasta la naúsea lo que significa la lealtad a España y su Constitución.

El discurso del general de la Guardia Civil en Cataluña sulfura a los separatistas
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 10 Octubre 2019

Exigen el cese y el arresto de Pedro Garrido por afirmar que el Instituto Armado volvería a frenar el golpe como en el 1-O.

La medalla póstuma al juez Juan Antonio Ramírez Sunyer, que fue el primero en investigar la organización del referéndum ilegal, el reconocimiento a la secretaria judicial del juzgado de instrucción número 13, la presencia del fiscal Javier Zaragoza y el discurso del general Pedro Garrido en el acto de celebración de la patrona de la Guardia Civil, Nuestra Señora del Pilar, en Barcelona este pasado miércoles han sulfurado al independentismo.

Se pide el cese y el arresto del general y se clama contra el Instituto Armado con mayor intensidad incluso que cuando por orden de la Audiencia Nacional desarticuló la célula terrorista de los Comités de Defensa de la República (CDR) el 23 de septiembre.

El vicepresidente del gobierno regional de Cataluña, el republicano Pere Aragonès, que pasa por ser un moderado, ha asegurado en el parlamento autonómico que las palabras del general Garrido le han causado "indignación". El máximo responsable de la Guardia Civil en el Principado afirmó en catalán que "nos mantenemos firmes en nuestro compromiso con España de trabajar por la libertad y seguridad de todos los ciudadanos. Lo demostramos hace dos años, y lo hemos hecho de nuevo recientemente. Y cada vez que sea necesario lo volveremos a hacer, porque tenemos la convicción de que la sociedad que servimos entiende y cree que no hay libertad ni seguridad fuera del marco de la ley".

"Ho tornarem a fer"
Que el general dijera en catalán "lo volveremos a hacer" (expresión idéntica al eslogan separatista "ho tornarem a fer") ha provocado una gran polvareda y malestar entre los separatistas. El secretario general de la consejería de Interior, Brauli Duart, el director general de los Mossos, Pere Ferrer, y el comisario jefe del cuerpo, Eduard Sallent, abandonaron el acto en señal de protesta al tiempo que los medios de comunicación del separatismo renovaban su campaña contra la presencia de la Guardia Civil en Cataluña.

Aragonès ha recogido el guante esta mañana en el hemiciclo regional y ha calificado de intolerable el discurso de Garrido, que también se refirió a la revolución de las sonrisas y a la deriva violenta del independentismo, aunque desvinculó ese movimiento del terrorismo. "No se puede decir que el independentismo sea terrorista del mismo modo que no se puede decir que todos los catalanes son independentistas", manifestó el general.

Según el dirigente republicano, mano derecha del preso Oriol Junqueras, "se pide neutralidad por parte de la Junta Electoral a unos gobiernos elegidos por la ciudadanía en base a unos programas políticos pero esta Junta Electoral calla ante unos comandantes de la Guardia Civil que toman partido a favor de una determinada ideología. Y es una vergüenza, es una vergüenza".

También ha comparado el lema de la Guardia Civil "todo por la patria" con el eslogan electoral del PSOE, "ahora España" y ha vuelto a pedir a la ciudadanía que salga a la calle a protestar contra la sentencia sobre el golpe de Estado.

Reacciones en TV3 y Rac 1
En TV3, el periodista Antoni Bassas, ha pedido directamente el arresto del general mientras que en la emisora del conde de Godó, Rac 1, su locutor estrella, Jordi Basté, ha entrevistado al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha evitado mostrar su apoyo al general Garrido. Basté ha pedido el cese del mando de la Guardia Civil ante lo que el ministro se ha salido por la tangente con la siguiente respuesta: "Estamos aquí para garantizar la coordinación, la convivencia, para no generar disfunciones y vuelvo a decir, hoy y como no podía ser de otro modo, que tanto los Mossos, como la Guardia Civil y la Policía Nacional son cuerpos totalmente responsables y profesionales que únicamente tienen dentro de su horizonte el garantizar la convivencia y en eso estamos, seguiremos y vamos a persistir de una forma denodada".

El ministro ha negado que haya dudas en el Gobierno sobre el papel de los Mossos de cara a la sentencia. "Los Mossos d'Esquadra trabajan de una forma auténticamente profesional. Es un lujo de cuerpo policial. No dudaría de la lealtad a la ley, a la Constitución, al Estatuto y al ordenamiento jurídico en su integridad ni de los Mossos, ni de la Guardia Civil ni de la Policía Nacional", ha abundado Grande-Marlaska.

El Gobierno pide disculpas a la Generalitat tras la defensa de la unidad de España del jefe de la Guardia Civil
Redacción eltorotv.com 10 Octubre 2019

La delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, mandos de los Mossos d’Esquadra y cargos de la cúpula de la Consejería de Interior de la Generalitat se reunieron la tarde de este miércoles tras la polémica en la celebración de la Patrona de la Guardia Civil en la comandancia de Sant Andreu de la Barca (Barcelona), han explicado a Europa Press fuentes conocedoras.

Dirigentes de los Mossos y de la Consejería se han marchado de la celebración ofendidos por el discurso del jefe del cuerpo en Cataluña, Pedro Garrido, que se ha referido a la inminente sentencia del Tribunal Supremo en el juicio del 1-O y ha felicitado a los guardias civiles por la operación en la que se detuvieron a nueve miembros de los CDR que presuntamente tenían sustancias que podían ser explosivas o incendiarias.

Garrido ha asegurado que el cuerpo «combatirá sin tregua ni pena» y pondrá «a disposición de la Justicia» a quienes opten por el «terror». «Esta brillante actuación nos enfrenta a todos a la verdad de que las pretendidas premisas revolucionarias se convierten con más facilidad de lo que cabe pensar o desear (…) en un rictus capaz de generar destrucción, dolor y sufrimiento», ha dicho sobre la denominada «Operación Judas».

También ha destacado que la Guardia Civil ha contribuido a la «cimentación» de la sentencia del ‘procés’, que se conocerá en los próximos días, con «un trabajo de investigación objetivo, riguroso y exhaustivo». Por ello, ha instado a los agentes a «no sentirse concernidos por el resultado concreto» de la sentencia porque, ha recordado, «ni la venganza, ni la adecuación a la demanda social, ni la resolución negociada de controversias son expectativas o condicionantes de las sentencias judiciales».

Posteriormente, se ha improvisado un encuentro pero que, según han explicado fuentes conocedoras, está «dentro de las relaciones habituales entre las instituciones y los cuerpos policiales».

Según fuentes de la Consejería, Cunillera ha trasladado a los responsables de este departamento sus disculpas y las del Ministerio del Interior por estos hechos, y ha pedido que no afecte a la colaboración entre los tres cuerpos policiales.

Al encuentro en el complejo Egara de los Mossos han asistido Cunillera; el secretario general de la Consejería de Interior, Brauli Duart; el director general de los Mossos d’Esquadra, Pere Ferrer, y el comisario jefe de la policía autonómica, Eduard Sallent.

La delegada del Gobierno se presenta en la jefatura de los Mossos
El Gobierno pide disculpas tras la defensa de la unidad nacional del jefe de la Guardia Civil en Cataluña
J.G okdiario 10 Octubre 2019

La delegada del Gobierno en Cataluña, la socialista Teresa Cunillera, ha visitado este miércoles por el complejo Egara, sede de los Mossos, para pedir disculpas a los mandos de los Mossos tras abandonar esta mañana el acto de la patrona de la Guardia Civil al sentirse ofendidos por el discurso del General de Brigada Pedro Garrido, jefe de la Benemérita en Cataluña. Cunillera ha reclamado a los Mossos que no abandonen la coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de cara a los próximos días.

Ha sido la propia delegada del Ejecutivo de Pedro Sánchez la que ha tomado la iniciativa de reunirse con los máximos responsables del cuerpo policial de la Generalitat, con el fin de rebajar tensiones ante la inminencia sentencia del juicio del procés. Hace varios días que la Consejería y el Ministerio del Interior trabajan conjuntamente para dar respuesta a una situación que puede ser muy crítica, y Cunillera no quiere que los Mossos abandonen la coordinación del dispositivo, que tiene a la policía catalana como principal baluarte de la defensa de la seguridad pública.

A la cita con Cunillera, por parte de los Mossos, han acudido el número dos del consejero Miquel Buch, Brauli Duart, el director político del cuerpo, Pere Ferrer, y el sustituto de Josep Lluís Trapero, Eduard Sallent. Precisamente los tres han encabezado la delegación de la Generalitat al acto que el instituto armado ha celebrado en el cuartel de San Andrés de la Barca, para conmemorar el 12 de octubre.

Además de las palabras del general Garrido, a los Mossos tampoco les ha gustado que, por segundo año consecutivo, desde la Benemérita no se hiciese ningún reconocimiento a la labor de la policía autonómica en Cataluña. La Guardia Civil ha reconocido entre otros la labor a título póstumo del titular del juzgado número 13 de Barcelona Juan Antonio Ramírez Suñer o la secretaria de ese juzgado que les acompañó en el registro de la sede de Economía del 20 de septiembre del 2017.

Durante el día de las Escuadras, fiesta de los Mossos, cada año se han agradecido y reconocido la labor de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Las calles no son suyas
Cristina Losada Libertad Digital 10 Octubre 2019

Ya se está hinchando el globo de la reacción. La reacción a la sentencia del Supremo sobre el golpe separatista del 1-O. Tal como lo están poniendo, va a ser lo nunca visto, el acabóse y el mundo en vilo a la espera de las represalias. Y no sólo andan en ello los muecines habituales, desde el presidente autonómico hasta ciertas organizaciones pantalla que llaman a movilizarse provistos de transistor, calzado cómodo y víveres, que más que el equipamiento para la guerrilla urbana parecen los pertrechos del típico dominguero.

Hinchan el globo los muy anunciados preparativos del Ministerio del Interior para hacer frente a lo que ya denomina "disturbios". Hay reuniones multilaterales como si estuvieran planificando la seguridad de una cumbre del G-7 y hay envío de refuerzos, pero, y esta es la cuestión, resulta que al mismo tiempo depositan plena confianza en la actuación de los Mossos. Unos Mossos cuyos mandos han protagonizado el primer disturbio en Barcelona al marcharse del acto de la patrona de la Guardia Civil de manera descortés e injustificada. Un gesto de protesta político para dejar claro a quién le son fieles: a los dirigentes separatistas procesados y a Trapero, el que puso la policía autonómica al servicio del referéndum ilegal.

El espectro del gigante separatista movilizado en las calles se alza de nuevo y, ocurra lo que ocurra, se presentará como una nueva demostración de su fuerza imbatible y otra prueba de la necesidad de plegarse a alguna de sus demandas. No a todas las movilizaciones en la calle se les confiere ese poder. Ha habido muchas a las que no se les hizo el menor caso. Pero cuando el independentismo saca sus coreografías de masas o monta sus disturbios, se multiplican las sinuosas llamadas al diálogo, porque, claro, son tantos, tantísimos que no se les puede dar la espalda ni se les puede responder con la ley.

Por eso el 8 de octubre de 2017 fue importante. La gran manifestación contra el golpe del 1-O que se hizo en Barcelona aquel día demostró vívidamente que el separatismo no era Cataluña, que Cataluña no era suya y que las calles, al contrario de lo que gritaban los partidarios del golpe, tampoco eran suyas. Así lo hicieron saber los cientos de miles de manifestantes, y lo hicieron sin coreografías ensayadas, sin gran organización, pero intensamente movidos por lo crítico y angustioso del momento. No hacía falta, en realidad, demostrar todo aquello. Era evidente. Pero hay ocasiones en que la verdad se ha sepultado bajo tal cantidad de escombro que hay que pugnar por sacarla a la luz.

Como otras personas de otros lugares de España, yo estuve allí. De un día para el otro, decidí irme a Barcelona para participar en un acto de cuya capacidad de convocatoria nadie se aventuraba a hacer cálculos. Daba igual. Había que estar. Nos concernía, porque el golpe del 1-O era un golpe contra todos. Y las calles de Barcelona son nuestras. También. Fue sintomático que cuando dije, en las redes sociales, que acababa de llegar después de catorce horas y pico de tren, muchos independentistas me respondieran que muy bien, vale, que me daban su plácet, pero que luego no se dijera que los manifestantes eran catalanes. Tenían tan arraigado en la mente que Cataluña eran ellos, que estaban seguros de que algo como el 8-O sólo podía nutrirse de gente de fuera. O así lo querían creer, no fuera a irse abajo todo el tinglado de la antigua farsa. Aunque el meollo del asunto no está en lo que crean las bases separatistas, sino en lo que creen o quieren creer las élites políticas españolas y sus dependientes élites intelectuales, culturales y periodísticas.

De hecho, la manifestación del 8 de octubre fue un mentís a las personalidades y personajes que habían sostenido, no siendo independentistas, la misma tesis del independentismo: España no convocaba a nadie en Cataluña; era de ilusos pensar que había allí una especie de españoles durmientes que despertarían para oponerse al separatismo; y no había nada que hacer frente a la imbatible fuerza movilizadora de aquel. Cada vez que alguna pequeña organización celebraba un acto en la calle, como ocurrió algún 12 de octubre, y asistían sólo unas miles de personas, confirmaban aquella percepción y trataban de imbéciles a los convocantes. Pero los que percibían mal –ahorremos lo de imbéciles– eran los que sólo medían la fuerza del independentismo por su fuerza en la calle. E inferían la debilidad de sus oponentes de la escasez de sus manifestaciones.

El error de tomar la fuerza en la calle como única medida no es sólo un error. Porque no es error cuando es deliberado. Pero se volverá a cometer ahora –el error y lo que no es error– con la reacción a la sentencia, cuando se pretenda, otra vez, que las calles y la fuerza son suyas. Habrá que recordar a los errados dos cosas. Una, el 8 de octubre. Otra, la principal, que el ciudadano que respeta la ley no tiene por qué salir a la calle para defender que la ley se respete. Para eso existen un Estado y unas instituciones. Para que hagan respetar la ley y las sentencias. Para que lo hagan, ahora, salgan cuantos salgan y salgan como salgan a bramar contra la sentencia.


 


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