AGLI Recortes de Prensa   Jueves 17  Octubre  2019

Cataluña sin control
EDITORIAL Libertad Digital 17 Octubre 2019

Carreteras cortadas durante larguísimos periodos de tiempo, infraestructuras básicas de primer orden como un gran aeropuerto a merced de las acciones de los vándalos, líneas férreas saboteadas de forma habitual, dos noches consecutivas de disturbios en el centro de la capital regional con barricadas e incendios… Por mucho que nos hayamos acostumbrado a que en Cataluña se vivan situaciones excepcionales, lo que viene ocurriendo desde el lunes es intolerable, inaceptable e impropio de un país europeo civilizado.

Esta situación de descontrol y rebelión violenta es el destape final de la verdadera cara de un separatismo que siempre ha utilizado diversas formas de coacción e intimidación y que, pese a presumir de pacifismo los 365 días del año, ni ha renunciado nunca a los métodos violentos ni ha dado la espalda a los que los usaban, como tampoco lo está haciendo ahora: por tres veces ha evitado Torra condenar las acciones violentas de los manifestantes, por mucho que se lo han pedido varios ministros y a última hora el propio presidente del Gobierno.

Y no lo hace porque es evidente que no estamos ante las acciones de unos pocos exaltados, sino ante un plan de imposición a través del terror y la violencia que se desarrolla al amparo de las instituciones regionales. Hoy es más obvio que nunca que nos encontramos ante una nueva etapa de un golpe de Estado que no ha cesado, aunque se hubiese interrumpido en su día y aunque las máximas autoridades políticas y judiciales no lo quieran ver.

En este sentido, la actitud del Gobierno de Pedro Sánchez es absolutamente lamentable y el papelón que está haciendo el ministro Grande-Marlaska será recodado como uno de los momentos más penosos de la historia de la política española. El Ejecutivo ha sido engañado –una vez más– por los separatistas, ha sido incapaz de prever algo que era perfectamente previsible y ahora no sabe ni calibrar la gravedad de la situación ni ponerle remedio, más bien al contrario se dedica a poner palos en las ruedas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que se están enfrentando a los violentos.

Pero además de ineficaz, la reacción de Sánchez y los suyos es tremendamente inmoral: no sólo están mintiendo a diestro y siniestro sobre lo que está ocurriendo en Cataluña y su significado, sino que además el presidente convoca a los líderes de la oposición para, en teoría, consensuar una respuesta a los hechos y, en lugar de contar con un partido como Vox que está inequívocamente por la defensa de la legalidad vigente y la unidad de España, cuenta con Podemos, que ha apoyado, apoya y apoyará al nacionalismo siempre, en cualquier circunstancia y en cualquier lugar. Todo porque, incluso en estas circunstancias tan complejas, Sánchez prefiere seguir haciendo electoralismo barato.

De hecho, en su tardía comparecencia televisiva el presidente del Gobierno se limitó a juegos florarles verbales sobre "la fuerza de la moderación", aunque sin ofrecer un plan claro para una situación que él mismo empieza a reconocer que es grave, pero que cada hora que pasa está más claro que no sabe cómo afrontar.

Por último, no podemos dejar de reseñar cómo lo que está ocurriendo en Cataluña pone en solfa la lamentable sentencia del Tribunal Supremo contra los golpistas, fruto evidente de una voluntad de hacer un gesto político al separatismo que los independentistas han despreciado violentamente, y nunca mejor dicho. Una vez más, la Justicia se ha subordinado a la oportunidad política y, una vez más, no es que no haya servido para nada, sino que ha empeorado las cosas.

Catalanes que sueñan tiranos
JORGE BUSTOS El Mundo 17 Octubre 2019
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Cuando supe de la unánime apuesta del Supremo por el poder de las ficciones, recordé la descripción que hace Hannah Arendt del súbdito ideal de un régimen totalitario: "No es el nazi convencido o el comunista convencido, sino personas para quienes la distinción entre hecho y ficción, entre lo verdadero y lo falso, ya no existe". Sujetos banales, ebrios de emociones y capados de razón cuya propia inconsciencia es el aceite que engrasa la maquinaria del mal. Son operarios robotizados en la cadena de montaje de su república en conserva, y no pueden levantar la cabeza de la mercancía que manipulan y con la que comercian desde hace años. Pero cuando la maquinaria de las mentiras se detiene, pongamos que al topar con la ley, los súbditos más ingenuos -que son siempre los más violentos- acusan el golpe contra el principio de realidad. Toda herida sirve para cobrar conciencia, en este caso la de haber sido engañados. Y entonces se ponen a buscar culpables, incapaces por su propia banalidad de reconocerse a sí mismos como los estúpidos necesarios para el éxito de cualquier timo. Y ahí los tenemos, tomando conciencia en las calles a su manera, que es la manera primitiva de la especie recién separada del mono: descubriendo el fuego.

Por eso es infame comparar los disturbios de Cataluña con los de Hong Kong. En esta esquina democrática del Mediterráneo unos sujetos totalitarios que ignoran que lo son luchan por destruir un sistema pluralista para instaurar un monocultivo identitario. En aquella esquina autoritaria del Pacífico unos sujetos celosos de sus libertades luchan por conservarlas contra el avance de un régimen de partido único. Pero siendo esto así, la sucursal catalana del PSOE aún funambulea entre pluralismo y nacionalismo, entre libertad e identidad, entre España y China. Es el mismo partido que llamaría montapollos a los demócratas hongkoneses como hace con Ciudadanos, que tuvo que fundarse para amparar el derecho a la existencia en Cataluña de catalanes españoles traicionados por el PSC.

A la luz de Arendt, la sentencia de Marchena recibe un brillo insospechado: diagnostica a todos los que tragaron el señuelo como tontos útiles de una tiranía. Un totalitarismo amarillento para débiles mentales que confundieron la propaganda con la realidad. El problema es que esa alucinación domina la política nietzscheana de un tiempo en que no hay hechos sino interpretaciones. Y nos obliga a concluir que estamos rodeados de soñadores culpables que se mueren por someterse a un nuevo amo porque no saben gobernarse a sí mismos.

Peor que hace dos años
Pablo Planas Libertad Digital 17 Octubre 2019

A Mariano Rajoy se lo llevó por delante el separatismo. Aquella pereza, esa espesura de Soraya dejándose sobar el lomo por Junqueras y los sabios consejos de quienes les decían que en Cataluña no pasaba nada, que los nacionalistas solo querían más dinero. Le puede ocurrir lo mismo a Pedro Sánchez si persiste en restar importancia a que las turbas de Torra asalten el aeropuerto de El Prat y le peguen fuego al centro de Barcelona y a las calles de Gerona, Lérida y Tarragona.

Grande-Marlaska está haciendo el Zoido. Puede que de juez impresionara mucho, pero de ministro da la risa. Después de que se tuvieran que anular más de cien vuelos, de que miles de pasajeros se vieran atrapados en el aeropuerto, de que miles de conductores tengan que esperar horas a que grupos de niñatos despejen las carreteras y de que el centro de todas las ciudades de relieve de Cataluña se haya convertido en pasto del independentismo que no tiraba ni un papel al suelo; después de todo eso lo que no es normal es que el ministro del Interior diga que tranquilos, que no pasa nada. No hombre, no. La paliza que un grupo de independentistas dio a un hombre que trataba de apagar unos contenedores con un extintor debería ser suficiente como para que los representantes del Estado dijeran punto y hasta aquí hemos llegado.

Desde la cobardía se puede entender que alguien diga que el hecho de que le peguen a una mujer por agitar una bandera de España entra dentro de lo normal. Menuda provocación, ¿verdad? Pero hay que ser algo más que un cobarde para decir que la situación está bajo control cuando a un ciudadano se le ha propinado una paliza salvaje por intentar apagar un fuego debajo de su casa. ¿A qué está esperando el Gobierno? ¿Es que necesita muertos para intervenir en Cataluña?

Cierto es que no se ha proclamado ninguna república. Si algo han aprendido los líderes separatistas es a tirar la piedra y esconder la mano, pero la situación en las calles de Cataluña es mucho más grave que hace dos años. En aquel otoño, a muchos independentistas les interesaba no infundir miedo. Ahora les da igual. Por eso no se cortan y pegan a ciudadanos con la bandera de España, a ciudadanos que blanden un extintor para apagar una hoguera o a mujeres policía que se quedan descolgadas de sus compañeros. Van a por todas y van a por quienes no piensen como ellos, a por quien oponga la más mínima resistencia, a por quien no se deje avasallar por los Torra que niegan la violencia, los Guardiola del Tsunami criminal y los CDR terroristas.

El Gobierno agrava la tragedia catalana
Carlos Dávila okdiario 17 Octubre 2019

De ello escribiré líneas abajo, empiezo sin embargo por lo inmediato: Casado y Rivera acudieron a la llamada de Sánchez con pocas esperanzas esperanza en ser atendidos. El presidente ni siquiera entró en la discusión de una exigencia, perfectamente coherente, que le planteó el líder del PP: "Apoyo total a tu Gobierno pero rompe también totalmente con tus acuerdos con los independentistas en las instituciones catalanes".

El aún jefe del Gobierno hizo algún aspaviento facial y replicó con más morro que Los Platters cantando el imperecedero "Only you", que eso era cosa del PSC, que es un partido autónomo y que él no puede hacer nada al respecto. Tampoco en Navarra. O sea, otro desahogo presidencial. Lo más que sacaron del aún presidente es una promesa de "mucha firmeza" si las cosas aún se ponen peor. Casado encontró a su interlocutor "sobrepasado". Está más que eso; está agravando la tragedia catalana.

Rivera iba dispuesto a sacar a su interlocutor el 155 pero también se quedó con las ganas. Dos colaboradores de ambos líderes significaban que fue otra ocasión perdida, que Sánchez pretende vender que la respuesta del Estado en Cataluña está siendo "proporcional", o sea adecuada a la violencia extrema desatada en el territorio. Y como está siendo tan estupenda la réplica a los terroristas ni siquiera defiende al Rey de Torra. Sánchez no quiere ni oír hablar de la "monserga" (palabrota de Moncloa) del 155 o de la iniciativa de Casado de poner en marcha la Ley de Seguridad Ciudadana. Ya se sabe: Sánchez tiene sus propios métodos. Pero ninguno de los dos opositores se esperaban, dicho sea con toda certeza, alguna respuesta o decisión más rigurosa del aún presidente.

Dos de sus ministros le habían preparado el camino. La vicepresidenta -¡inefable Calvo ¡qué vamos a hacer sin ti!- se descolgó matinalmente con unas declaraciones pidiendo moderación a las partes y en una acto de desvergüenza política sin precedentes, alentando al país entero a votar al PSOE porque, son sus palabras, "es el único que puede garantizar la estabilidad de España". Sin precedentes.

Marlaska por su lado dio un paso más en el asesinato de toda su carrera anterior de juez respetado, y se complació del tino con que se estaba lidiando la algarada monumental, violenta y extendida de Cataluña; "Es una minoría", vino a decir el nuevo prócer del socialismo hispánico. Por no hablar del patético Ábalos. O no sea, por no hablar.

En los aledaños de Sánchez navegan incluso algunos marineros de bajura que se duelen, literalmente, de que desde aquí, desde Madrid, veamos la situación con mayor gravedad de la que se palpa en Barcelona y en toda Cataluña. "Nos dejamos llevar", afirman, por las imágenes de la televisión. Y es que estos mendrugos empiezan a constatar que lo prometido por el gurucillo Redondo y defendido por Sánchez está naufragando por seguir con este lenguaje propio de tsunamis y marejadas políticos.

"Las ‘huríes’ electorales se aglomerarán", dijo Redondo, en nuestras urnas, Pero, ¡ca! No están ocurriendo eso, así que lo último que se les está ocurriendo a tales bodoques es susurrar a los íntimos que las encuestas de caída que publican sus íntimos digitales, son una majestuosa argucia del citado gurucillo para movilizar al encamado votante progresista.

¿Quién defiende al Rey?
Pero la dura realidad retrata otro panorama. Los más sensatos socialistas critican durísimamente a Sánchez y le requieren a que corte todos los vínculos que le atan al secesionismo. Joaquín Leguina lo expresa coloquialmente así: "¿Cómo creer a un tipo que dice estar contra el independentismo y sin embargo gobierna con ellos?". El argumento es idéntico al que maneja el personal, un español de infantería que se alarma ante lo que puede ocurrir mañana con las marchas iracundas sobre Barcelona y que se teme -¡cuidado con este episodio!- y que se adelanta a la encerrona miserable que se le prepara al Real Madrid visite un estadio hostil preparado para la guerra por ese estúpido gobernante del Barcelona que se apellida Bartomeu.

El golpe de Estado de los secesionistas ha llegado a tal extremo de brutalidad y de incoherencia que, al tiempo que privan al Rey de cualquier autoridad le exigen que se reúna con Torra para entablar diálogo. Eso mientras las fotos de Felipe VI están en llamas o con la cabeza boca abajo guillotinada como la de un cualquier Luis XVI en Francia. La Casa del Rey guarda silencio sepulcral porque, encima, no hay quien defienda a Su Majestad. Ni siquiera su propio Gobierno que no se ha tomado la molestia de responder adecuadamente al golpista estúpido de Torra. A Sánchez le viene bien que también al Rey le estén atizando.

El aliento del maligno
Miquel Giménez. vozpopuli 17 Octubre 2019

Los que juegan a aprendices de brujo acaban por sucumbir, víctimas de fuerzas que no pueden manejar, llevándose todo por delante

Prisión de Berlín Moabbit, diciembre de 1944. Albrecht Haushofer, hijo del profesor Karl Haushofer, influyente personaje en el III Reich que llegó a ser consejero personal de Rudolf Hess, sabe que va a morir. Ocultista, como su padre, fue uno de quienes aconsejaron a Hess el viaje a Inglaterra para intentar llegar a un acuerdo de paz con los círculos británicos pro nazis. Desengañado del régimen, el joven Haushofer se pasó a la resistencia contra Hitler. Tras el atentado de Von Stauffenberg, la policía nazi lo detuvo, dando con sus huesos en aquel presidio del que difícilmente se salía con vida. Antes de su asesinato a manos de las SS en mayo de 1945 en la Invalidenstrasse, junto a sus camaradas Klaus Bonhoeffer y Rüdiger Schleicher, escribió en la terrible soledad de su celda los mundialmente conocidos Moabitter Sonete, ochenta sonetos cargados con la peculiar lucidez que da la certeza de tu próxima muerte.

En ellos se percibe claramente al intelectual que, fascinado por el ritual pagano del nacional socialismo, acaba dándose cuenta del horror que se escondía tras las marchas con antorchas, la apelación a la raza, al Volk, al destino histórico de Alemania. Era, recordémoslo, un ocultista avezado al igual que su padre, que acabó suicidándose según el ritual japonés del Seppuku. Conocía los entresijos del nebuloso universo de creencias en lo sobrenatural que animaba a dirigentes como Hess o Himmler, ese submundo integrado por la Thule, la Ahnenerbe, el castillo de Wewelsburg y todo un conjunto de creencias que no podían conducir a otra parte que no fuese a Auschwitz y la Shoah. Esto concede una especial relevancia al soneto que reproduzco traducido del alemán: “El destino había hablado por mi padre, de él dependía una vez más rechazar al demonio en su mazmorra. Mi padre rompió el sello, no sintió el aliento del maligno y dejó al demonio suelto por el mundo”.

Este retazo vivo de nuestra historia como europeos debería hacernos reflexionar acerca de lo que sucede cuando una parte de la sociedad se cree superior a la otra y, ante la debilidad de los líderes democráticos, despliega sus alas de soberbia y destrucción. Porque lo que acontece en Cataluña, igual que otras partes del viejo continente, no es más que el renacimiento de esa siniestra ave fénix del supremacismo, solo que ahora lo presentan bajo la capa de un supuesto pacifismo democrático que difícilmente puede engañar a quien conozca la historia y como, a través de ella, se arrastra secularmente la serpiente del mal, de lo perverso. Los políticos actuales, que niegan lo espiritual en público para entregarse privadamente a todo tipo de mancias, especulaciones esotéricas, o a la adhesión a ciertas asociaciones ritualistas de la mano izquierda, no quieren calibrar lo que significan los fuegos de la otra noche en Barcelona. Nos esconden el terrible simbolismo de ese fuego destructor, el fuego de Agni, que no sirve para iluminar sino para arrasar, para destruir, para eliminar un orden social con la única finalidad de sustituirlo por otro infinitamente mucho más oscuro, terrible, inhumano.

El mérito de Winston Churchill fue reconocer al maligno y plantarle cara con una valentía que jamás podremos agradecerle lo suficiente aquellos que defendemos los valores de la democracia, la libertad y la luz, la luz verdadera, la que emana de una biblioteca y no de una hoguera callejera. Lo digo claramente: el separatismo no es solo un problema político o de orden público. Voy más allá y lo inserto en la ola rugiente de totalitarismo que se abate sobre occidente desde Rusia, desde los neonazis alemanes, austríacos, húngaros, polacos, desde el integrismo islámico, desde los nacionalismos violentos, desde el protofascismo italiano. La revolución de las sonrisas se ha quitado la careta y hemos visto a mujeres golpeadas, a policías apaleados, a la masa arrasando con todo en pos de la consigna mágica de sus dirigentes. Porque el sentimiento separatista ha sido siempre, y ahora más que nunca, un pensamiento mágico, del tipo que denunciaron en su día Pauwels y Bergier, el que no atiende a más razones que su utopía macabra y distorsionada. Ese fuego que portan es el del odio y no hay más que ver sus rostros, sus miradas, para comprobarlo. Pretender hacerles frente con palabras o inacciones suicidas es igual de criminal que las tesis de Chamberlain en Múnich.

Se ha roto el sello, y dependerá de los responsables políticos saber calibrar el colosal envite que se le plantea a la democracia en la hora presente. Mucho me temo, por desgracia, que este instante crítico no disponemos de ningún Churchill. Escuchen a Sánchez, a Calvo o a Ábalos y me comprenderán.

El PNV se suma al chantaje de los golpistas catalanes
OKDIARIO 17 Octubre 2019

La amenaza del PNV, que se maneja como nadie en el arte del chantaje, es clara: si Pedro Sánchez decide intervenir Cataluña, el PSOE puede ir despidiéndose de sus votos en una eventual sesión de investidura. A nadie sorprende la actitud de los nacionalistas vascos, tan solidarios ellos con el "sufrimiento" del pueblo catalán. En el fondo, es comprensible: la única diferencia con los independentistas catalanes es que, después del Plan Ibarretxe (que se ha sumado a las marchas del secesionismo catalán compartiendo pancarta con Torra), el PNV se ha cuidado mucho de no ir más allá del límite constitucional y se ha dedicado a lo que mejor hace: a sacarle todo lo posible a los distintos Gobiernos de España. Comparte fines con los golpistas catalanes y, aunque se diferencia en los medios, su lealtad al marco constitucional es ninguna.

A Sánchez se le achican sus márgenes de maniobra. O se pliega a las exigencias del PNV y se pone de canto ante el clima de violencia y desacato institucional desatado por los separatistas catalanes o interviene en Cataluña enfrentándose a los mismos que le hicieron presidente del Gobierno. Será por eso que Sánchez se lo sigue pensando: no le salen sus cálculos electorales y el nerviosismo se extiende por Ferraz. El jefe del Ejecutivo en funciones sigue supeditando el interés nacional a su interés personal. Después de que el PNV haya movido ficha y advertido al Gobierno que no cuente con sus votos, Sánchez se encuentra en una encrucijada de difícil salida, por mucho que le quede la última baza de la exhumación de Franco para tratar de invertir la tendencia descendente que auguran las encuestas.

En realidad, Sánchez es un oportunista empeñado en ocupar el poder a toda costa, de modo que lo que haga en Cataluña -nada, poco o mucho- dependerá no del interés nacional, sino de lo que mejor le convenga. El PNV amenaza y Pedro Sánchez echa cuentas: no le salen y mientras trata de cuadrarlas, dice eso de que por el momento no se dan las condiciones para intervenir en Cataluña. Lo que pasa es que está dándole vueltas a su condición personal y hará lo que entienda que le resulta más rentable para seguir en el poder.

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La hora decisiva de Pedro Sánchez
Editorial El Mundo 17 Octubre 2019

Se viven horas críticas para Cataluña y para toda España. Sería un error dramático considerar la espiral de violencia organizada que está saboteando la convivencia en Cataluña como un episodio pasajero que se disipará en cuanto transcurran unos días más desde la publicación de la sentencia. En absoluto se trata de un punto final, sino de otro punto de partida para relanzar el desafío frontal contra el Estado. Dijeron que lo volverían a hacer y no mentían. Basta de ingenuidades reales o impostadas: el separatismo catalán que se enseñorea tanto de las instituciones como de la calle está aprovechando la sentencia para avivar el golpe y dirimir de paso la hegemonía de ERC o del partido de Puigdemont en el seno del movimiento. Los rehenes de este enfrentamiento son todos los ciudadanos de Cataluña, que están viendo arder sus calles, cortadas sus autopistas, boicoteadas sus universidades. Un turista francés que padecía del corazón ha muerto a consecuencia de un infarto provocado por los disturbios en El Prat. Los heridos y detenidos se cuentan por decenas. Los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) presumen de haber emprendido un «camino de no retorno» y convocan nuevas algaradas. Policías y Mossos, cuyo jefe dimitió antes de verse involucrado en otra insurrección, fueron desbordados por la turba incendiaria, cuando no son conniventes con los piquetes. La huelga programada para el viernes amenaza con desatar el caos. Y Quim Torra, el jefe de la revuelta, el mismo individuo que preside la Generalitat y el máximo representante del Estado en la comunidad autónoma catalana, arenga a los CDR y abandona las reuniones de gobierno para sumarse a cortar carreteras bajo el pretexto de que debe «estar al lado de la gente». De la gente que persigue la secesión por vías subversivas. Del lado de los catalanes no independentistas no ha estado jamás.

Ante todo esto, nos preguntamos a qué espera Sánchez para actuar. Por qué emitió un comunicado donde reconocía el estallido de «violencia generalizada» y advertía de la firmeza en la respuesta «si es preciso», para correr a rectificar la posición media hora después retirando los vídeos de violencia que había difundido. Nos preguntamos para qué reclama Sánchez unidad si cuando la oposición se la brinda se queda parado. Por qué convoca, en un ejercicio de responsabilidad, a Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias y proclama que no descarta ningún escenario si al mismo tiempo Meritxell Batet, Fernando Grande-Marlaska y José Luis Ábalos salen a descartar categóricamente que el Gobierno vaya a aplicar el 155 o la Ley de Seguridad Nacional, o si el Ejecutivo se pliega de forma inaceptable a la presión para cambiar de fecha el partido de Liga entre el Barça y el Real Madrid. Nos preguntamos por qué Sánchez, tan amigo de teatralizar su poder, en la hora decisiva no es capaz de bajar de las musas al teatro y ejercer ese poder en aras de la libertad y la seguridad de los ciudadanos.

Se nos ocurre una sola respuesta a las dudas que exhibe Sánchez: teme el coste político de restablecer el orden público en Cataluña. Pero es presidente antes que candidato. Quizá pierda el apoyo de independentistas y populistas, los mismos que lo auparon al poder en la moción de censura y con los que gobierna en Navarra, Baleares y la Comunidad Valenciana. En Cataluña, la decisión de ayer de Quim Torra de ponerse al frente de las marchas de los CDR tuvo la virtud de visualizar que los mismos que alientan las protestas violentas son los socios del PSC en la Diputación de Barcelona y en 43 ayuntamientos. Casado y Rivera llevan meses pidiéndole a Sánchez que rompa con tan tóxicas compañías y regrese al constitucionalismo. Pero un constitucionalista no puede dudar de cuál es la vía correcta. Sánchez debe dejar ya de especular con el 10-N, porque ese exceso de cálculo es justamente la causa de su descenso en los sondeos, incluyendo el de EL MUNDO. Debe ofrecer seguridad y estar a la altura de las circunstancias.

España no puede esperar: frente al golpismo, artículo 155
OKDIARIO 17 Octubre 2019

Pese a los gravísimos incidentes que se están registrando en Cataluña, donde el mismísimo presidente de la Generalitat encabeza las marchas de protesta organizadas por el separatismo tras dos jornadas de violencia extrema desatada por los sectores más radicales del secesionismo, el Gobierno no cree que se den las condiciones para aplicar ni la Ley de Seguridad Nacional, ni los artículos 155 0 116 de la Constitución (este último, propuesto por Vox, regula los estados de alarma, excepción y sitio). De todos los instrumentos legales de los que dispone el Ejecutivo para hacer frente a los golpistas, no cree necesario, por ahora, utilizar ninguno.

La pregunta es obvia: ¿Cuáles son las condiciones que entiende el Ejecutivo de Pedro Sánchez que tendrían que darse en Cataluña para tomar alguna medida? ¿Qué más tiene que pasar para que el Estado haga valer su fortaleza ante los golpistas catalanes una vez comprobado que éstos han intensificado su desafío al marco constitucional tras la sentencia del Supremo?

Por ahora, el jefe del Ejecutivo ha amagado con adoptar medidas extraordinarias, pero lo más extraordinario es que no haya tomado ninguna, razón de más para exigirle que pase de una vez del campo de la retórica a los hechos. La defensa del ordenamiento jurídico y del Estado de Derecho no puede estar sujeta a estrategias partidistas, porque la inacción sólo sirve a quienes buscan subvertir el orden constitucional.

Bien está que Sánchez se haya reunido con los líderes del PP, Cs y Ahora Podemos -no se entiende que haya obviado a Vox, con 24 escaños y 2.677.173 votos)- para recabar sus opiniones sobre la situación que se vive en Cataluña, pero su respuesta sigue siendo la misma: "No descarta ningún escenario". Pues bien, el escenario actual, con Cataluña sometida a la violencia de los separatistas, jaleados por el presidente del Gobierno catalán, Quim Torra, obliga a pasar con urgencia de las musas al teatro y a dejarse de cálculos electorales, porque lo que está en juego no es el interés del PSOE en las elecciones del 10-N, sino el interés nacional. Frente al golpismo, artículo 155 ya.

Hay rebelión y debe haber cumplimiento íntegro
IGNACIO GORDILLO El Mundo 17 Octubre 2019

El autor es muy crítico con la sentencia del 'procés'. No comprende que, con los hechos probados, el Tribunal Supremo no haya apreciado el delito de rebelión ni siquiera en grado de tentativa

El pasado fin de semana nos despertamos con la noticia de que la Sala Segunda del Tribunal Supremo iba a condenar por el delito de sedición y no por el de rebelión. La filtración era de algún o algunos de los magistrados de la Sala y con evidente intención de obtener en su día algún beneficio del actual poder Ejecutivo.

El delito de sedición era lo que apoyaba la Abogacía del Estado y, por tanto, el Gobierno. Y en unos meses se deberán resolver por el poder Ejecutivo puestos importantes en el poder Judicial como los vocales del CGPJ, presidencias de Sala del Tribunal Supremo, nombramiento de magistrados eméritos, prórrogas de la fecha de jubilación... Más claro imposible. La filtración era interesada y, además, era una alegría para el actual Gobierno en funciones.

Después de leer la sentencia varias veces parece imposible que, tras los hechos probados, no se aprecie delito de rebelión. Hay alzamiento, es público, es violento y es para alguno de los fines que exige el Código Penal en el artículo 472: declarar la independencia de una parte del territorio nacional, es decir, declarar la independencia de Cataluña. La violencia existe claramente de la lectura de los hechos y es una violencia muy grave y permanente en el tiempo. Es violencia tanto física como psíquica. Sólo hay que recordar las declaraciones como testigos de varios miembros tanto de la Policía Nacional como de la Guardia Civil.

Pero lo más importante del delito de rebelión es la finalidad. En este caso, la declaración de independencia de Cataluña y la constitución de una república independiente. ¿Cómo puede llegar a decir la Sala Segunda que la Declaración de Independencia de Cataluña votada el día 27 de octubre de 2017 en el Pleno del Parlamento catalán es "simbólica e ineficaz"? Es increíble. La independencia no la consiguieron por la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y por la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Si no se adoptan estas medidas hoy la independencia sería una realidad. En todo caso, y jurídicamente hablando, podríamos estar ante una rebelión en grado de tentativa, al no haberse podido consumar al no conseguirse el resultado deseado. En este caso la pena se rebajaría uno o dos grados, es decir, la pena sería muy parecida a la que han sido condenados por sedición.

No nos engañemos ni equivoquemos a nuestros lectores: el delito de rebelión es contra la Constitución y contra los principales poderes del Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No es un delito de orden público ni mucho menos; es un delito contra el orden constitucional establecido.

Sabemos que es muy difícil condenar por rebelión consumada porque sería entonces enjuiciar a los vencedores por los vencidos. Pero la intención de los procesados en la causa que ha juzgado el Tribunal Supremo era clara y evidente: la independencia de Cataluña. En este punto, la sentencia de la Sala Segunda crea un precedente jurisprudencial peligrosísimo: sólo cabe la rebelión consumada. No en grado de tentativa ni conspiración. Y para eso sería mejor eliminarla del Código Penal. Tras la sentencia será imposible enjuiciar a nadie por rebelión cuando el resultado no se ha conseguido. Es un error del Tribunal Supremo con unas consecuencias impresionantes. Y lo peor es que al ser ya firme la sentencia crea jurisprudencia en dicho tipo penal.

El delito de sedición, por el que se les ha condenado, es un delito contra el orden público y no contra la Constitución. Sedición es toda algarada tumultuaria contra la Ley o contra la autoridad. Indudablemente toda sedición lleva consigo violencia: cortes de carretera, vías de ferrocarril, colapso de aeropuertos... Un ejemplo reciente de sedición es la ocupación del Aeropuerto del Prat por miles de personas, de forma pública, violenta y desobedeciendo al ordenamiento jurídico y a la autoridad. Mientras que la rebelión, como delito contra la Constitución, ataca a los poderes principales del Estado -Legislativo, Ejecutivo y Judicial-, la sedición es contra los poderes secundarios: incumplir la Ley o no respetar a la autoridad. Por eso en la Facultad de Derecho nos enseñaban que "la sedición es una rebelión pero en pequeño". La diferencia no está, por lo tanto, en la violencia, que en ambos delitos existe, sino en la finalidad que pretenden los responsables. Por lo tanto, estamos ante una rebelión de libro como dicen todos los juristas que opinan con plena libertad de expresión.

Como ha sostenido la Fiscalía desde el comienzo de la causa en la presentación de la querella por el entonces fiscal general del Estado, D. José Manuel Maza, estamos ante un auténtico golpe de Estado. La Fiscalía mantuvo que "lo que se enjuicia es un plan concertado, minucioso y pluriconvergente para llevar a cabo un alzamiento violento y público para desafiar el orden constitucional" y lo que pretendían era "expulsar la Constitución y el Estatuto por una legalidad paralela". Se puede discrepar de la Ley pero no se puede desobedecerla y menos los que están obligados por sus cargos a exigir el cumplimiento al resto de los ciudadanos.

El condenar por sedición ante la imposibilidad de conseguir unanimidad en los siete magistrados de la Sala no viene a justificar bajo ningún concepto la decisión de la Sala. Los magistrados están obligados a cumplir la Ley y los posibles votos particulares y discrepantes de otros compañeros no es motivo para cambiar la decisión de la mayoría a favor de la rebelión, tal y como justificaron en su momento al resolver los recursos contra los Autos de prisión y procesamiento.

Si ese es un punto importante y criticable de la sentencia, no lo es menos la no aplicación del artículo 36.2 del Código Penal que permite en los delitos graves esperar a conceder el tercer grado de cumplimiento penitenciario hasta que se haya cumplido al menos la mitad de la pena impuesta. La Fiscalía, que en este procedimiento ha tenido en todo momento una actuación ajustada a Derecho y con un nivel jurídico extraordinario, solicitó la aplicación de dicho artículo 36.2 del vigente Código Penal. Dicho artículo lo incluyo el legislador con la intención de que las penas se cumplieran en su totalidad o, al menos, una parte importante. Es decir, lo que pretendía la reforma era que el tercer grado no se acordase de forma rápida después de que se dicte sentencia y tras el cumplimiento apenas de una pequeña parte de la condena.

Pues bien, de forma inesperada, la Sala Segunda no ve necesario aplicar dicho artículo y confía plenamente en las autoridades penitenciarias. ¿Pero olvida la Sala que la única Autonomía que tiene transferidas las competencias en materia penitenciaria es la catalana?, ¿cómo puede dejar en manos de la Generalitat la aplicación del tercer grado a los condenados cuando son personas que tienen una evidente relación con los responsables penitenciarios de Cataluña?, ¿cómo explican esta situación de evidente desigualdad a los miles de presos en España que no pueden disponer de ese trato de favor que van a tener los condenados por la sentencia del Tribunal Supremo?, ¿para qué hablar de indulto cuando el cumplimiento de las penas depende precisamente de sus compañeros de la Generalitat? Es una total vergüenza. El Estado de Derecho no puede permitir este tipo de comportamientos tan favorables a unos presos. ¿No habíamos estudiado que la Ley es igual para todos? No podemos entender por que la sala no aprecie la aplicación de dicho artículo. ¿No será como piensan muchos que es la solución para el problema catalán hablando de consenso, pacto, acuerdo...?

No olvidemos que en un Estado de derecho los tribunales, todos los juzgados y tribunales, sólo deben aplicar la Ley, les guste o no les guste, sea o no favorable a su ideología política. Un juez cuando juzga sólo debe ser juez, dejando fuera todo tipo de creencias políticas, sociales, religiosas...

Por eso quizá sería conveniente que, ante los gravísimos errores de la sentencia de la Sala Segunda, la Fiscalía fuera quien acudiera al Tribunal Constitucional, o a los tribunales europeos competentes, para conseguir que la sentencia del pasado día 14 de octubre sea modificada y no forme parte de la jurisprudencia de la Sala Segunda del Alto Tribunal. Tenemos que devolver a los ciudadanos la confianza en el Estado de derecho y la primacía de la Ley.

Ignacio Gordillo Álvarez-Valdes es abogado y fiscal en excedencia.

La responsabilidad de los medios de comunicación

Cristina Seguí okdiario 17 Octubre 2019

Un turista francés de 65 años fallecido por el esfuerzo de intentar escapar del secuestro en el Prat y por el bloqueo de su ambulancia el pasado lunes, 72 agentes de policía heridos, 51 CDR detenidos, coches calcinados, fachadas de instituciones públicas en llamas, barricadas levantadas con neumáticos, ramas, contenedores y señales de tráfico prendidas con gasolina, cientos de vuelos y trenes cortados, profesores agitando a universitarios para ejecutar actos violentos como si fueran su propia bomba casera… Ciudadanos recorriendo a pie decenas de kilómetros de autovía como si la cosa formara fuera un maldito episodio postapocalíptico de Robert Kirkman. Esa es, tan sólo, una mínima parte del balance derivado de los tres días consecutivos de violencia terrorista organizada, financiada, arengada, homenajeada por Quim Torra y Puigdemont a través de “Tsunami Democrátic”, la nueva virguería y extravaganza nazi -la del presidente y la del cagari huido en el maletero. La terna política más racista de nuestra era política junto a la de Arzalluz y Jon Idigoras.

Tsunami, como la ANC y Omnium son SEGI y la nueva Koordinadora Abertzale Sozialista, KAS, aquellos engendros ideados para para coordinar las diferentes acciones de las organizaciones afines al Movimiento de Liberación Nacional Vasco, MLNV, aunque la modalidad catalana sabe que puede llegar mucho más lejos con la patina de la “No violencia”, que no es más que un disfraz de oveja diseñado por el Albert Einstein Institute y otros clusters financiados por el separatismo catalán y Soros.

¿Les suena algo de esto a los cuarentones con el cerebro triturado por el infantilismo y el crossfit que en la comida del domingo han venido repitiendo durante los últimos años “el terrorismo no existe. ETA es eso que necesita el PP” cuando hoy ven apalizados en el suelo por los CDR a una policía de las ARRO o a un hombre por intentar apagar con un extintor un contenedor quemado? ¿Podemos decir, de una vez, que existe el terrorismo Torrano cuando una masa de gentuza con pasamontañas se echa encima de un agente de los Mozos en el suelo al grito de “Matadlo, matadlo”?

Lo más grave es que todo lo ejecutado desde el centro de mando de la Generalidad durante estos tres días contra la mayoría de sus gobernados, a estas horas aún secuestrados por los comandos de un presidente autonómico libre del aliento del Estado y de la Fiscalía, ha sido legitimado de forma vergonzosa por medios de comunicación privados que están actuando como sus replicantes como si a alguno se le fuera a caer algún billete de esos 300 millones de euros anuales que TV3 recibe del Estado para equiparar el índice democrático de España al nivel del de Burkina Faso.

Las presentadoras de televisión “feministas” en Madrid, ideólogas del mantra del “terrorismo machista”. “Miembras” con el cerebro de Campanilla de esa brigada antipatriarcal cuando un hijo de puta mata a Laura Luelmo, pero tan dúctiles y palotes a la vez cuando se despliega toda la testosterona criminal segregada por los de Torra. Idos a cagar, guapas.

Una de ellas, que hace meses maldecía porque “el final de juego de tronos fue una confabulación machista contra Daenerys Targaryen”, decía sobre la señora tumbada por agitar la bandera de España durante la publi vespertina del lunes: “A la mujer le ha dado sin querer”. Le saltaba el muelle en el sillón cada vez que decías “terroristas” como si fuera un acto reflejo: “Son manifestantes con un derecho constitucional que hay que proteger”.

En una metáfora perfecta, ellas, junto a algunos de sus homólogos, forman parte de un elenco de desfasados que se han pasado un año entrevistando a embalsamadores del Valle de los caídos y persiguiendo a Tejero, a Armada y al club cebolleta del franquismo mientras, sin darse cuenta, se han convertido en el telón de acero que oculta y distorsiona la realidad para España y Europa. Junto al Estado, esos medios, han abandonado por voluntad propia a la mayoría de los catalanes, dado satisfacción al separatismo por pereza, cobardía, o simpatía contribuyendo con ello a la brutalidad del terror en una región española elogiando, repetidamente, la ilegalidad de las instituciones, de las patronales, de los sindicatos y hasta del PSC .

Medios que, en el nombre de la “tolerancia” y de la “pluralidad de ideas”, se han dedicado a arrinconar a los que hoy tienen miedo a salir de sus casas o a que les quemen el coche.

Los independentistas ganan ¿hasta cuándo?
José Manuel Sánchez Fornet okdiario 17 Octubre 2019

En Cataluña llevan 30 años adoctrinando a las nuevas generaciones en el odio a España. Condicionando y expulsando al Estado de su territorio (también en el País Vasco). El odio a la lengua y la bandera española es de una sociedad que hubiese estado oprimida, maltratada, sin libertades, instrumentalizado por élites y políticos que llevan toda su vida viviendo muy bien a cargo del Estado español y sus instituciones. Son una comunidad autónoma privilegiada desde hace 200 años hasta ahora para frenar sus demandas políticas y nada ha sido suficiente. ¿Hasta cuándo?

Responsables de esta situación han sido todos los gobiernos de España, del PSOE y del PP, que siempre han primado la diferencia ideológica izquierda – derecha sobre los intereses de la nación. Ambos han pactado con el PNV, CiU (hoy PDECAT), y ERC. Desde mediados de los 80 que al fiscal Jiménez Villarejo le ordenaron no investigar a Pujol por el caso Banca Catalana, todos los gobiernos de España han estado tolerando la corrupción del 3% a cambio de apoyo para formar gobierno y tener poder. Al destaparse la corrupción crónica con el informe UDEF, difundido a pesar de amenazas de cargos políticos de España en 2012, los independentistas ya habían iniciado su camino quitándose la máscara. En 2012 Artur Mas sufrió un retroceso de 10 diputados pero pronto los errores, la incapacidad, el miedo, la cobardía del Gobierno de España y la oposición, que en esto “tanto monta monta tanto…” PSOE como PP, devolvieron la ventaja a los fanáticos del odio.

Un 155 apresurado, sin control efectivo de los Mossos, sin control de TV3, sin intervenir la Generalitat y una convocatoria apresurada de elecciones fortaleció a los fanáticos y dejó inerte al Estado. Los independentistas apoyaron al Gobierno del PSOE en su moción de censura (quedará en la Historia del país) y Rajoy, por razones nunca explicadas, en vez de ceder el testigo a su vicepresidenta u otro miembro de su Gobierno o del PP se refugió en un bar durante las horas decisivas del debate. ¿Qué pretendía?

Así hemos llegado hasta aquí. Con una sentencia leve, de lo más favorable a los líderes de la secta supremacista catalana, que podrán disfrutar del tercer grado, ir a la prisión solo a dormir (que ni eso harán), habiendo cumplido dos años de condena porque el control de las prisiones compete a sus líderes independentistas. Comparados los 13 años de condena de Junqueras con los 14 a alguno de los extremistas de derecha que irrumpieron en la Diada de 2013 en un mitin electoral en la librería Blanquerna de Madrid, no parece que haya el mismo criterio en ambos casos. Estamos ante un Estado absolutamente impotente para garantizar que la ciudadanía de Cataluña pueda ir a trabajar, al médico, a la compra, de viaje… por el colapso de carreteras, calles, estaciones de tren, aeropuerto… mientras el Gobierno permanece ausente, impotente, ante una revolución en su territorio en el que se combate una sentencia judicial y se fanatizan aún más contra España, contra los españoles y contra sus símbolos. Que las UIPs de Policía Nacional hayan tenido que actuar con cargas en el aeropuerto de El Prat (junto con los Mossos) dice todo sobre la complicidad o incapacidad de la Policía autonómica para cumplir con la tarea encomendada.

En Cataluña hay personas que no son libres, abandonadas por el Estado, con miedo a colocar su bandera en el balcón o a que sus hijos hablen nuestro idioma, su idioma, en el recreo del colegio. Y eso no se resuelve con diálogo. ¿Hasta cuándo?

Apuntes electorales (IV)

Carlos García Mateo okdiario 17 Octubre 2019

Mientras escribo estas lineas, las universidades de Barcelona se han vaciado y sus cachorros (no todos, por cierto) han salido en desbandada para vivir otra jornada insurreccional: cortar alguna calle, colapsar el aeropuerto y tomarse unas birras antes de ir a casa a dormir. En esto ha quedado la revolución, o su último episodio, llamado procés. Según tradición, de un estudiante se espera que estudie un poco y haga también a veces el imbécil. Le acompañan las hormonas jaraneras y los acostumbrados tics, la sensualidad de ir contra algo o alguien de manera alocada. De un modo, digamos, tan elocuente como ignaro. La particularidad en nuestra actual revuelta, que llaman postmoderna aunque guarda memoria de cosas antes sucedidas, es su marco dialéctico: estúpido en grado novedoso. ¿Qué cosa es esta de que unos viejos poderosos y corruptos dirijan a voluntad a los universitarios? ¿A qué acomodaticio hábitat pertenecen esos bisoños que se conducen como zombies a merced de unas elites tan carrinclonas como ineptas? El ubú Torra, la vocera Rahola, el huidizo Puigdemont, la plañidera Llach, todo el ejército de frikis independentistas, a cual más feo y anodino, conforman el universo referencial de nuestros heroicos estudiantes. Miren, el Che fue un maoísta criminal (“sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando”, proclamó en la ONU) y gustaba de acudir a las ejecuciones a fumarse un puro; pero en la fotografía de Korda, la del famoso póster que los adolescentes colgaban en el dormitorio, salía poderosamente sexy. Comparen ahora con nuestro President, hombre gris puesto en el cargo por ciertas (y exhaustas) aristocracias del poder nacionalista. Si Pasolini estuvo con los policías que aporreaban a la juventud rebelde en los mayos del 68 (los auténticos obreros, observó el intelectual boloñés), no quiero pensar qué opinaría de estos actuales insurrectos por horas. Hijos de una sudoración patriotera, guiñoles de una traición a Cataluña, ya arruinada.

El enmarañamiento político, más acuciante si cabe tras la sentencia del Supremo, tiene además a sus entrañables embajadores. Se han puesto rápido manos a la obra. Denuncian que se judicializa la política, si bien ellos mismos, desconociendo el rubor, politizan la justicia con indisimulada grosería. Están en la izquierda, la que queda tras los métodos de tierra quemada, de miseria intelectual y descarada picaresca: Colau, Iglesias, Errejón. Uno piensa hace tiempo que su delicada misión -cargo, nepotismo y retiro asegurado- es erosionar el equilibrio y contrapeso de poderes en favor del que ostentan. Se comportan, especialmente en las palabras (área de permanente autopropaganda), como antisistemas dentro del sistema: no es un fenómeno inédito, recordemos el parlamentarismo suicida en el Imperio Austrohúngaro o, más recientemente, a Chavez en Venezuela. Política parasitaria: hallan mecanismos en el sistema para ejercer la deslealtad a costa del mismo.

El procés y sus amigos (los tiene en toda España) entona el último berrido y monopoliza esta rara semana electoral. Sería el canto del cisne, tengamos todavía algo de paciencia. Por otra parte, la crónica nacional tomó sus senderos: hubo desfile militar el día doce, Abascal acaparó audiencia televisiva y Franco sigue en su tumba y en los medios, no le hace falta ya un NODO. Más País, nueva y divertida aventura del niño Errejón para conquistar el cielo de los sillones, nos garantiza más demagogia. Todo en orden, por tanto.

La frase de la semana: “Ahora más que nunca a vuestro lado.” (Carles Puigdemont, desde el chalet de Waterloo, dirigiéndose a los condenados por el Tribunal Supremo.)

Sánchez elude su responsabilidad
 larazon 17 Octubre 2019

Nada más correcto, dentro de la lógica política, que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se reuniera ayer con los líderes de los partidos mayoritarios, pero, tal y como se plantearon los encuentros desde Moncloa, no deja de ser una imagen para la galería, electoral, en este caso, que nada aporta a la resolución de la grave crisis de orden público en Cataluña. Y esto es así, porque parece ocioso reclamar un apoyo de Estado a los rivales políticos cuando, en realidad, por parte del Gobierno no se ha puesto sobre la mesa estrategia operativa o ejecutiva alguna, más allá de enviar unidades policiales de refuerzo al Principado.

Eran, pues, previsibles las reacciones de los interlocutores, como la del presidente popular, Pablo Casado, reclamando acciones concretas para reconducir una revueltas callejeras impulsadas desde las propias instituciones catalanas y que tienen al presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, como principal avalista. Por supuesto, no queremos entrar en el tráfago de propuestas de medidas excepcionales con las que se han descolgado los distintos líderes de los partidos constitucionalistas, aunque sólo sea porque la elección de la respuesta legal es responsabilidad de quien ejerce el poder, pero sí advertir de que la opinión pública, justamente alarmada por la retransmisión en directo de un nuevo golpe de fuerza de los separatistas catalanes, reclama una acción política, la que sea, por parte del Ejecutivo que reponga la autoridad del Estado y devuelva el libre uso de la vías públicas y de las redes de transporte a sus auténticos propietarios: los ciudadanos que viven en Cataluña, sin distinción de ideologías.

Sinceramente, y pese a que nos hallamos en plena campaña electoral, creemos que el presidente del Gobierno tendría el apoyo de las formaciones del centro derecha para cumplir con este ineludible deber. Pero, insistimos, para ello tiene que presentar alguna línea de actuación plausible y abandonar la táctica pasiva de esperar y ver, que nunca es buena solución para nada. Porque, mientras, los grupos de revoltosos actúan en los diversos frentes, graduando la intensidad de la violencia, sin más cortapisas que las acciones sin solución de continuidad de las Fuerzas de Seguridad, cuya profesionalidad y espíritu de sacrificio no debería llevarse al límite.

Aunque sólo sea porque no se puede descargar toda la responsabilidad sobre las fuerzas policiales o, en su defecto, sobre los jueces de instrucción, como se está haciendo desde la presidencia del Gobierno. Pedro Sánchez tiene que tomar medidas políticas, que no son sólo aquellas que dan votos, y, como primera providencia, reclamar al presidente de la Generalitat el cumplimiento de las leyes a las que está obligado por su cargo o, en caso contrario, aplicar la medida que considere más adecuada de la amplia panoplia que le proporciona nuestro ordenamiento jurídico para restaurar el imperio de la ley.

No hace falta recordar que si el estado de alarma ya fue decretado por un Consejo de Ministros socialista para yugular una huelga de controladores aéreos, más justificación tendría ante una situación como la que hoy se vive en Cataluña, con presidente autonómico como Torra, inhabilitado de facto, que no sólo se niega a condenar las violentas algaradas, sino que desprecia las decisiones de los tribunales y ánima a la población a desacatarlas. Tampoco ayudan, precisamente, a tranquilizar a la opinión pública, las maniobras entre bastidores del propio Torra para socavar a los mandos políticos y profesionales de la Policía autónoma, que, hasta el momento, está cumpliendo con sus funciones razonablemente. El presidente del Gobierno no puede eludir su responsabilidad, mucho menos, cubrirla con reuniones electoralistas, que se pretenden de Estado.

Pacifismo en llamas
Ignacio Camacho ABC 17 Octubre 2019

Esa Barcelona en llamas no interpela sólo al Gobierno de la nación, ni a una Generalitat cuyo trastornado presidente es al mismo tiempo el jefe de los incendiarios y de los guardias. La bárbara kale borroka que ha convertido la ciudad en un campo de batalla plantea, o debería plantear, un problema de conciencia a la propia sociedad catalana, y sobre todo a esa burguesía nacionalista que gusta de presumir de moderada y de pragmática. Porque una parte de ella sigue pensando que en el fondo la culpa de esta combustión destructiva la tiene España, el Estado que reprime con mano autoritaria a un supuesto pueblo cautivo y secuestra su ficticia voluntad soberana. Y porque serán ellos, los ciudadanos de orgullo biempensante convencidos de vivir una bella utopía democrática, los que paguen el destrozo civil de la convivencia arruinada mientras no admitan que al independentismo se le ha caído la máscara, que son sus dirigentes quienes impulsan y agitan la violencia bajo sus retóricas proclamas de paz y tolerancia, que el sueño de la secesión ha engendrado un monstruo de odio y sembrado de cizaña el paisaje de una comunidad próspera y desarrollada. Que están, en suma, gobernados por una banda.

Ellos, los catalanes, saben como todo el mundo que estas noches de cristales rotos no surgen de un movimiento espontáneo. Que ni siquiera son sacudidas de ira popular sino un motín planificado al que las autoridades otorgan cobertura y amparo, en el benévolo caso de que no hayan participado en la gestación de una estrategia de sabotaje urbano. No se trata de un tumulto más o menos consentido que se les haya ido de las manos: es la expresión brutal, el reflejo extremado de esa pulsión rebelde de un separatismo que en su primaria imaginación se autoidentifica con un modelo revolucionario. Y todas las revoluciones, todas las tentaciones de subvertir el orden por asalto, acaban superando las expectativas de sus promotores para desembocar en el caos.

Habrá en Cataluña quien fantasee, por añoranza de lo no vivido, con la memoria trágica de la Rosa de Fuego. Habrá quien quiera ver un trasfondo de épica insurgente en esta vulgar secuencia de disturbios callejeros, quien encuentre en los contenedores ardiendo la mística tempestuosa de un esplendor fotogénico. Pero esto no es Maidán, ni Hong Kong, ni el París de los chalecos: es una triste parodia, un lastimoso remedo perpetrado por energúmenos insatisfechos y colegiales envenenados de adoctrinamiento. Es la consecuencia de la enajenación narcisista del procés y de su iluminado desvarío del destino manifiesto.

Y acabará mal, como todo delirio, pero antes dejará el tejido cívico y político catalán destruido. Cuando eso ocurra, y los independentistas están a punto de conseguirlo, no podrán culpar al resto de los españoles de un conflicto que se ha llevado por delante el mito de su sedicente pacifismo.

Jordi Pujol, padre de la patria
Ramón de España cronicaglobal 17 Octubre 2019

Intuyo que Jordi Pujol debe sentirse muy orgulloso ante el episodio de insania colectiva y suicidio social que estamos viviendo estos días en Cataluña a raíz de la sentencia del Supremo para los aprendices de golpista del 1 de octubre de 2017. A fin de cuentas, no deja de ser la culminación del duro trabajo por él emprendido desde que llegó a la presidencia de la Generalitat en 1980 y de ese Programa 2000 que hemos conocido recientemente: imponer los designios de media Cataluña (la suya; o sea, la buena) a la otra mitad (esos descreídos a los que les parecía perfectamente razonable ser españoles y catalanes a la vez y, como Antonio Machín, no estar locos), sin prisa pero sin pausa y contando con la colaboración de los Gobiernos centrales a la hora de mirar hacia otro lado cada vez que necesitaban los votos del jefe de la catalana tribu.

Puede que el prusés le pillara mayor y desprestigiado --esa posteridad que tanto le preocupaba no va a ser muy amable con el viejo mangante y su familia de delincuentes financieros--, pero su influencia se aprecia claramente en personajes tan lamentables como Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra, que sin él no serían nada, como aquel personaje de una canción de Amaral: un trepa de ciudad y dos iluminados de pueblo, siempre peor el nuevo que su predecesor, lo cual lleva a pensar que al sustituto de Torra habrá que ficharlo en el reino animal. Pero, aunque la tabarra máxima les haya tocado protagonizarla a estas tres lumbreras, el inspirador de sus delirios es claramente ese carcamal que, a este paso, la va a diñar sin haber pagado por sus daños morales a esa comunidad a la que tanto dice amar.

Las miradas de odio que se aprecian estos días en muchos de los manifestantes son fruto de un sistema escolar y de unos medios públicos de comunicación que se inventó el señor Pujol. Lo que no logró Franco --convencer a la gente de que sus chorradas eran la palabra de Dios--, lo ha conseguido Pujol en el mismo lapso temporal. Bastaba con fomentar desde la escuela el odio a España, de manera discreta y silenciosa y acusando de paranoico y facha a quien apuntara en esa dirección, y de convertir Catalunya Radio --desde donde ahora urgen a la rebelión sus presentadores mejor pagados-- y TV3 en un aparato de agitación y propaganda que ríanse ustedes de Goebbels, ese aprendiz. La juventud, que no se tragaba ni una patraña del Caudillo, se ha tragado todas las de nuestro primer y más relevante conducator. Mira que era fácil, visto desde ahora: sustituir profesores desafectos por buenos nacionalistas, colocar de rectores en las universidades a separatistas o pusilánimes --que ahora exhortan a sus alumnos a saltarse las clases para apuntarse a la revolución, con o sin sonrisas, casi mejor sin--, sobornar a los medios de comunicación privados --¿sobreviviría El Nacional sin la sopa boba mensual en forma de publicidad institucional o acceso directo al fondo de reptiles?-- y presionar a la sociedad hasta que viera que no hay vida fuera del nacionalismo. Tuvo más de 30 años para hacerlo, pues nadie lo vigilaba, y si no se llega a significar como independentista al final de su carrera político-criminal, seguiríamos sin saber nada de sus lucrativas trapisondas.

Su espíritu planea ahora sobre las histéricas manifestaciones organizadas por la ANC, Omnium Cultural, los CDR o el misterioso Tsunami Democràtic, surgido tal vez de la mente privilegiada de Puchi I de Waterloo. Es posible que el carcamal de Pujol esté ya con un pie en la tumba, pero puede reventar tranquilo: la Cataluña que soñó es ya la Cataluña en que vivimos; y Barcelona, esa birria de ciudad en la que ya no reconocemos a aquélla que, en los años 70, soñaba con ser, para algunos ilusos como el que esto firma, la Nueva York del Mediterráneo es también, en gran parte, obra suya. El hecho de que los encargados de cumplir sus designios sean un arribista y dos palurdos no creo que le inquiete demasiado, pues así puede brillar más él, el genuino Padre de la Patria, ese del que ya hay quien dice que, si ponemos en un plato de la balanza todo lo bueno que ha hecho por Cataluña y en el otro todo lo malo, el primero gana por goleada: cuando el ciudadano muta en fanático lleno de odio, puede pasar cualquier cosa.

Manicomio catalán
El loco mayor, Torra, blindado por la cobardía de Sánchez, apoya la insurrección abandonando a su suerte a los catalanes de bien
Isabel San Sebastián ABC 17 Octubre 2019

Cataluña se asemeja cada día más a la película «Asylum: el experimento», ambientada en una institución psiquiátrica donde los locos han tomado el control, mantienen encerrados a los auténticos profesionales y gestionan el establecimiento a golpe de terror, bajo la dirección del doctor Lamb (magistralmente interpretado por Ben Kingsley), que aparenta ser un eminente psiquiatra cuando en realidad padece una demencia peligrosa. El parecido entre Joaquín Torra y Lamb/Kingsley es tan extraordinario que merecería un guión adaptado a la Generalitat.

El mal que aflige a la mitad de la sociedad catalana no es una locura al uso, sino una mezcla perversa de supremacismo, odio, empecinamiento y ceguera política, cuyos efectos resultan tan devastadores como la peor de las patologías descritas en los tratados de medicina. Al igual que ocurre con éstas, existen distintos grados de afectación. Los casos más leves se traducen en la convicción de ser personas distintas y mejores que el resto de los españoles. Los más graves llegan a provocar conductas extraordinariamente violentas, como las manifestadas estos días en las calles de Barcelona y otras ciudades, con agresiones a miembros de las fuerzas de seguridad o a mujeres «culpables» de ondear la bandera rojigualda aborrecida por esos sujetos, cortes de vías de comunicación, bloqueo del aeropuerto, incendio de locales y mobiliario urbano e incluso la preparación de atentados terroristas, felizmente abortada por la Guardia Civil. Entre medias se sitúan los especímenes que en la película encarnan los ayudantes del doctor Lamb y en Cataluña ocupan puestos tan decisivos como los rectorados de las universidades públicas, desde donde secundan las algaradas estudiantiles al urgir a los pocos profesores responsables que aún conservan su puesto a desconvocar exámenes y apoyar de ese modo la huelga, privando de sus derechos a los alumnos deseosos de continuar con sus estudios; la televisión autonómica, dedicada las 24 horas del día a ensalzar y jalear cualquier iniciativa independentista, empezando por las más opuestas a la legalidad y la convivencia; la dirección de las prisiones locales, que ensayaron recientemente lo que se disponen a hacer con los sediciosos condenados, al soltar al corrupto Pujol mucho antes de cumplir su pena, o la gestión de los presupuestos, repartidos a manos llenas entre los múltiples colectivos que agrupan al resto de locos.

Capítulo especial merece el perturbado mayor, el «president» al mando de este manicomio donde quienes deberían estar a buen recaudo son los que imponen su autoridad a los cuerdos, exhibiendo un comportamiento que en cualquier situación de normalidad democrática le llevaría a ser apartado del poder y posiblemente recluido, ya fuese en una cárcel o en un centro para trastornados. Ahí está Torra/Lamb, el usurpador, apoyando con entusiasmo los llamamientos a la insurrección que denomina con desvergüenza «protestas pacíficas». Ahí está, tan campante, amenazando con perseverar en los delitos cometidos por su predecesor, huido de la Justicia. Ahí está, en su torre de marfil blindada por la cobardía de Sánchez, abandonando a su suerte a los catalanes de bien, deseosos de vivir en paz en una comunidad sujeta al imperio de la ley y el orden. Ahí está, atrincherado en la impunidad que le brinda un Gobierno rehén de sus socios separatistas, creando el marco perfecto para que Cataluña se hunda en la ruina.

Claro que acaso los locos seamos nosotros por creer en la Constitución y el Estado de Derecho. ¿No acaba de sentenciar el Supremo que el golpe de 2017 fue solo una ensoñación? Tal vez toda esta sinrazón sea también una pesadilla... O tal vez no.

Sánchez deja al Estado en funciones

Jorge Vilches. vozpopuli  17 Octubre 2019

¿Por qué Sánchez ha convocado a Casado, Rivera e Iglesias? Ya tenía decidido no activar la ley de Seguridad Nacional, y tampoco había pensado poner en marcha el mecanismo del artículo 155. La explicación oficial es que los Mossos están actuando correctamente, y que no es preciso unificar las fuerzas de seguridad en un único mando.

Y, además, a día de hoy, dicen los socialistas de Sánchez, la Generalitat no ha vulnerado la ley como para proponer el 155. Es más; hasta aseguran que Torra se está mostrando equidistanteentre los violentos y la ley, que ni apoya ni condena el vandalismo político organizado, a pesar de haberse sumado a la manifestación de ANC.

Lo lógico era haber convocado a todos a una reunión. Sentar en la misma mesa a los dirigentes del PP, Ciudadanos y Unidas Podemos. Debería haber sido una cita privada, sin cámaras, con planes. Pero ha sido todo lo contrario: un paripé para salir del charco, una muestra de falta de previsión y de responsabilidad. El propósito de Sánchez era aparentar que hace algo porque quiere desactivar a la oposición. Un falso gesto de hombre de Estado porque le atenaza el miedo. Tiene auténtico pavor a que el PSOE se quede sin socios en el Congreso, a que ERC y JxCat rompan con el PSC en los 40 ayuntamientos catalanes, sí, pero además hay otra cuestión.

A Sánchez le viene grande el Gobierno de España. Quizá valga para una administración menor, pero no para guardar y hacer guardar la Constitución, sacar al país de la incertidumbre y el marasmo, y encauzar la sociedad hacia el bienestar general. Ante la quiebra del orden público en Cataluña, este amago posmoderno de revolución, Sánchez, con la urna entre las piernas, ordena a la Policía que no utilice pelotas de goma ni botes de humo contra los violentos. Que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad reciban, una vez más; esa es la consigna. Mientras, Cataluñase hunde en la esquizofrenia: el gobierno de Torra jalea a los revolucionarios y al tiempo les envía a los Mossos para que los disuelva.

El presidente en funciones no soportaría una rueda de prensa en el extranjero donde, tras pasear palmito, le preguntaran por los falsos heridos de las 'performances', como en el 1-O. No aguantaría en España una campaña electoral donde tuviera que defender la represión legal y legítima y, al tiempo, alardear de buenismo progre y verde.
El señor doctor

Ahora estamos atrapados. Los independentistas presentarán la acción policial, sea cual sea, como una demostración, a su estúpido entender, de que España es un país que no respeta los derechos humanos. Esto les servirá para vender de nuevo la legitimidad de la independencia, de poner en marcha un referéndum, para hablar de diálogo político, no de vía judicial, y pedirán más Icetas. Pero, por otro lado, si el Gobierno no actúa, los sediciosos, y aquellos que no lo son, lo verán como una demostración de debilidad. Y tendrán razón.

El asunto es que Sánchez no quiere ser Rajoy, no desea que caiga sobre sus socialistas espaldas los insultos de “fascista” y “represor” por parte de los sediciosos. No quiere que el PNV le llame la atención, y menos aún Bildu, de quien depende el Gobierno de Navarra. Tampoco quiere decir adiós a los votos parlamentarios de ERC o de Unidas Podemos, sobre todo si las encuestas auguran tan mal resultado para el PSOE que necesite taparse la nariz y rebañar todo apoyo posible.

Sánchez ha dejado el Estado en funciones. Si hasta ahora no le importaba utilizar las instituciones para su campaña personal, ahora hará lo mismo con el Estado. El daño para el constitucionalismo, para la confianza en el funcionamiento del sistema, en sus dirigentes, en la justicia incluso, será difícilmente reparable. Esa es la verdadera tarea de un hombre de Estado: salvaguardarlo. Pero es evidente que el 'doctor'también en esto fue habilitado para algo de lo que carece de aptitudes.

Protestas pacíficas sin violencia ¿a quién miente, señor Torra?
“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados” Mark Twain
Miguel Massanet diariosigloxxi 17 Octubre 2019

Durante mucho tiempo los separatistas y soberanistas catalanes han pretendido presentar sus intentos de conseguir la independencia, desde el punto de vista de reclamaciones basadas en la voluntad mayoritaria de un pueblo pacífico, víctima de la injusticia del resto de los españoles, que daba a España más de lo que venía recibiendo de ella y maltratado por los distintos gobiernos de la democracia. Uno de los argumentos más manidos usados por sus líderes, ha sido el de que sus reclamaciones, peticiones, manifestaciones, convocatoria de multitudes y quejas de los catalanes se habían venido realizando de una forma ordenada, no violenta, pacífica y podríamos decir que familiar, porque a ellas no solamente asistían las personas mayores y los activistas sino que participaban, acompañándolos, multitud de mujeres, niños y ancianos como si, en lugar de ser una manifestación política, de protesta contra el supuesto mal trato que recibían del Estado y de reivindicación de unos supuestos derechos identitarios y soberanistas que se les negaban, se tratara de un gran picnic campestre, una festividad como las famosas Saturnalias romanas o las no menos relevantes Dionisias griegas de cuando empezaban y finalizaban las cosechas. Así las cosas, los políticos separatistas han intentado dar la imagen de un pueblo víctima de la opresión de la nación española e injustamente tratado por aquellos que le venían esquilmando, que se intenta levantar pacíficamente y sin violencia alguna para protestar por recibir el “peor trato” de quienes lo vienen explotando.

Y esta es, precisamente, la forma embaucadora, engañosa, falsa con la que el señor Puigdemont, el señor Torra y toda la comitiva de asesores, compinches, protectores, financiadores y fanáticos que intentan vender el separatismo catalán como algo justificado y necesario debido a la “explotación”, “el robo” y el desvalimiento en el que se encuentran ante el poder omnímodo y aprovechado del resto del Estado español; con la que pretenden vender su historia en el extranjero, vale decir que con escaso éxito hasta este momento, con la intención de que desde el resto del mundo y, muy especialmente, desde la UE hubiera alguna nación que decidiera prestarles apoyo.

Sin embargo, algo les ha fallado, no han sido tan listos como se imaginaban y pese a los “mecenas” que desde fuera o desde la misma Cataluña están invirtiendo capitales en este intento de dividir a España, lo único que han conseguido ha sido que el señor Puigdemont y sus adláteres se instalaran cómodamente en Waterloo ( Bélgica), viviendo a cuerpo de rey, bajo la protección de la Justica belga y recibiendo dinero a espuertas que, desde la Generalitat y otros orígenes más turbios que todavía no se conocen, le van remitiendo. Desde la seguridad de su castillo se dedica a poner de chupa de dómine a España y a los españoles, intentando crear una nueva leyenda negra en todos los lugares que visita y ante las escasas personas que se han prestado a escucharle.

Precisamente ha sido ahora, cuando el TS ha dado a conocer la sentencia por la que establece la culpabilidad de los líderes de la declaración de independencia y del referéndum ilegal que la precedió, el momento en el que aquellos hijos del trueno, que el separatismo extremo ha creado para crispar la situación y sustituir a aquellos fanáticos terroristas que integraron aquella banda criminal, Terra Lliure, o los del Exercit Popular Catalá que asesinaron al marqués de Bultó.

Estos nuevos imitadores de la ETA, los CDR, no parece que estén dispuestos a mantener la protesta pacífica y sin violencia de la que tanto se hablaba¸ antes bien, por lo que ha venido sucediendo en Barcelona y el resto de Cataluña estos últimos días de barbarie y destrozos, en los que parece que la Ley ha desaparecido de esta autonomía, para convertirla en una nueva en el Chicago de los años 20, donde las mafias y Al Capone se habían hecho dueños de la ciudad y las calles se convirtieron en lugares peligrosos para circular por ellas, mientras la anarquía reinaba en toda aquella insegura urbe americana.

Cuando un presidente de un organismo oficial, como es el caso de Quim Torra, presidente de la Generalitat, arenga a los ciudadanos catalanes para que incumplan las leyes, presionen al Estado, salgan a las calles a protestar y practiquen la desobediencia civil, eso sí “pacíficamente” y, este mismo señor, en un gesto de bipolaridad peligroso, demostrando un fanatismo rayano en la sicopatía, envía a los mossos de esquadra para que impidan que los ciudadanos hagan lo que el mismo, como inductor, les ha pedido que hicieran; deberemos pensar que Cataluña está en manos de un loco peligroso al que, las autoridades y los responsables del orden público, debieran de detener, acusarlo de instigar a cometer delito y enviarlo a que haga compañía a sus amigos, los condenados por el juicio del 1.O. en las cárceles catalanas.

Pero ¿qué es lo que ocurre en el Gobierno? Si debemos fiarnos de lo que una señora Carmen Calvo, con su habitual expresión inexpresiva, valga el oximorón, con una cara del material más duro que pueda existir en la lista de materiales duros, nos diga sobre lo que sucede en esta parte de España, cuando afirma que “lo que pasa en Cataluña no es preocupante” y que ya estaba previsto que sucediera y que, la normalidad reina en toda la región; uno, que pertenece a esta parte de la población catalana que se siente español de cabo a rabo, sólo puede pensar que esta señora no tiene idea de lo que sucede en esta parte de España o bien, que no le interesa asumir la responsabilidad que, como gobernantes, les cabe a los señores del gobierno en funciones, ante unos hechos tan preocupantes como los que ocurren en la Ciudad Condal. Si ya sabían lo que iba a suceder ¿cómo es que no lo han evitado y han permitido que Barcelona y otras ciudades de Cataluña, fueran ocupadas por los activistas que encendieron (¿dónde estaban los bomberos para apagarlos?), más de 150 hogueras para cortar la circulación, convirtiendo la ciudad catalana en un lugar intransitable?

Y, el señor Presidente, Pedro Sánchez ¿qué es lo que se trae entre manos, dejando que los acontecimientos discurran sin preocuparse más que de que, los centros oficiales, no puedan ser ocupados por los CDR? Muy fácil de entender, tenemos elecciones el día 10 del mes de noviembre y, aquellas estadísticas que elevaban el número de escaños que iban a conquistar los socialistas a más de 140 parece que, en virtud de los méritos que ha venido haciendo, a causa de que la previsiones económicas no son las que nos pintaba y que, con toda probabilidad, las promesas que ha ido haciendo a troche y moche, sin preocuparse de lo que iban a costar, le va a ser imposible poderlas cumplir y a que, los ciudadanos, se han enterado de que sobre sus espaldas van a tener que sufrir un aumento de la carga fiscal un 4’8% ( según el Plan Presupuestario 2020 que, el Gobierno español, remite a la Comisión Europea), superior al actual, cuando la que soportamos en la actualidad,( la señora ministra de Hacienda, nos dijo que los impuestos que soportábamos estaban en la línea de la media europea) resulta que está un 8% por encima de lo que pagan nuestros colegas de la UE.

Y volvemos al tema del famoso “diálogo” que nos intentan vender los separatistas y el actual gobierno en funciones, como si se tratase del elixir prodigioso capaz de arreglar un tema que ya llevamos años intentando recomponer y, sin embargo, se han tenido diálogos hasta el aburrimiento sin que nunca, ni una sola vez, hayan conseguido llegar al más mínimo acuerdo. Para que haya las condiciones para que un acuerdo se llegue a celebrar hace falta que, ambas partes, tengan algo que ceder para que la otra pueda, a su vez ceder. En el caso de la independencia de Cataluña de España, ni el gobierno de España puede ceder, debido a que la Constitución se lo impide y aún, en aquellos otros temas crematísticos que pudieran haber suavizado las tensiones, tampoco hayan tenido efecto debido a que los separatistas han puesto como condición si ne qua non la autogestión o independencia de Cataluña de España. No hay nada de qué hablar, ni diálogo alguno que, en estas condiciones, pueda llevar a unas conversaciones sobre esta materia, a un final feliz.

Mientras tanto, pese al optimismo de algunos sectores respecto a la solidez de nuestra economía, todas las noticas que se tienen respecto a inversión extranjera en Cataluña, la parte de España en la que más ha caído, y la confianza de los empresarios respecto al tema catalán es evidente que no ha cambiado desde aquella diáspora motivada por la inseguridad que motivó el intento de independizarse de Cataluña del 2017. El hecho es que, además de que no han regresado las más de 5.000 empresas que cambiaron su sede para trasladarla fuera de Cataluña; resulta que, en este pasado mes de septiembre, más de 360 empresas han seguido el ejemplo de aquellas, trasladándose a otras autonomías del resto de España.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, mucho nos tememos que este “bluff” de que la reclamación de la independencia catalana se realizaba sin violencia, ha quedado enterrado para siempre y que las fotografías preocupantes de los incendios provocados por los terroristas urbanos de los CDR, como las que han publicado los principales periódicos catalanes, van a correr Europa y el resto del mundo como demostración de que, lo de Cataluña, ha sido manipulado por los soberanistas para crear, fuera de España, una imagen de lo que sucedía en ella completamente distorsionada. Sin embargo, no parece que el señor Sánchez piense apretarles las clavijas a Torra y compañía porque, por encima de todo y de España inclusive, ha puesto sus propios intereses y, entre ellos, está el conseguir un buen resultado en los próximos comicios y los votos que pueda obtener el PSC del señor Iceta los necesita como el agua de lluvia para alcanzar la mayoría. Antes de cerrar este comentario nos enteramos de que, el ministro Grande Marlaska, ha prohibido a los antidisturbios, que luchan contra los independentistas, que usen botes de humo y pelotas de goma contra los alborotadores. Sí, señores, el Gobierno ha empezado, como es su costumbre, a ceder ante el independentismo.

El líder de los Mossos separatistas enseña a los golpistas cómo defenderse de las cargas de los Mossos
Pelayo Barro okdiario 17 Octubre 2019

Albert Donaire, el líder del sector independentista de los Mossos d’Esquadra, ha dado instrucciones a los radicales separatistas que se manifiestan estos días en Barcelona -y que protagonizan ataques contra las fuerzas de seguridad- sobre cómo protegerse y responder ante una carga de los Mossos d’Esquadra, sus compañeros.

Una auténtica paradoja: un mosso explicando a manifestantes cómo restar efectividad a las cargas de los Mossos. Albert Donaire ha vuelto a sumar una incongruencia a su proceder y un nuevo motivo de enfado para sus compañeros del cuerpo policial. "Es indignante que aún no se le haya apartado, esto ya es el colmo", explica un agente de los Mossos.

"Para evitar cargas, utilizad la lógica", les dice Donarie a sus seguidores en redes sociales. "Acercaos al máximo. La porra no es efectiva a corta distancia. No tiene recorrido para golpear", explica el agente.

El mensaje, que publicó unas horas antes de que Barcelona se convirtiese en un campo de batalla, con incendios callejeros y agresiones a los Mossos, alcanzó una difusión de 1.500 retuits. Esa noche, 72 agentes de UIP y Mossos d’Esquadra, compañeros de Donaire, resultaron heridos de distinta gravedad.

"Me dan mucha vergüenza las imágenes de las cargas de algunos mossos. Pero la DAI (la Dirección de Asuntos Internos) ve más grave que la gente opine en las redes sociales", se quejaba en el encabezado del mensaje.

Otras polémicas
Donaire reaccionó a la sentencia del 1-O pidiendo prisión para el juez Manuel Marchena, presidente del tribunal que ha juzgado a los golpistas.

Donaire colaboró durante toda la jornada en la difusión de los actos del ‘Tsunami Democràtic’, así como los llamamientos a ocupar El Prat donde sus compañeros de la Brigada Móvil (BRIMO) de los Mossos d’Esquadra se enfrentaban a miles de integrantes de los CDR que trataban de tomar el control del aeropuerto de forma violenta.
El líder de los mossos independentistas ha protagonizado recientemente otras polémicas, como cuando la semana pasada arremetió contra los miembros de Ciudadanos llamándoles nazis: "¿Hasta cuándo se permitirá a los mierdosos y maleducados de CiudaNazis como Girauta ir insultando a catalanes, tildándonos de ‘cerdos’ y de ‘terroristas’?, ¿De qué van?, ¿Libertad de expresión para todos, no?, ¿O no podemos decir "desgraciados" nosotros? A tu lado, Jair Domíngez", escribió Donaire en un mensaje colgado en su perfil de Twitter.

Unos días antes, Donarie desveló a través de sus redes sociales la existencia de un control de agentes antiterroristas de la Guardia Civil en Ripoll. El Instituto Armado abrió una investigación de oficio por si el agente hubiese podido cometer un delito de revelación de datos sobre operaciones policiales. “Controles de la Guardia Civil por el territorio. Me he encontrado uno esta tarde en Ripollés”. “¿Operación ‘Marcar Paquete’?” se preguntaba Donaire en su mensaje.

Botes de ácido, piedras y tuercas: así se enfrentan los radicales a policías y mossos en Cataluña
Los radicales independentistas se enfrentan a Policía y Mossos con piedras de gran tamaño y otros objetos que evidencian el grado de violencia de las protestas
OKDIARIO 17 Octubre 2019

Piedras de gran tamaño, tuercas o incluso, según aseguran agentes de los Mossos, botes de ácido. Son las armas que utilizan los radicales en Cataluña en sus protestas de los últimos días. También se utilizan clavos para deshinchar ruedas. Objetos que evidencian el grado de violencia de los disturbios que se suceden desde el lunes, en respuesta a la sentencia del ‘procés’.

Botes de ácido, piedras y tuercas: así se enfrentan los radicales a policías y mossos en Cataluña

La situación fue especialmente grave este martes, sobre todo en Barcelona, epicentro de una batalla campal entre los independentistas, Mossos y Policía. 30 personas fueron detenidas, seis de ellas en la capital catalana. Además, 125 personas tuvieron que ser atendidas por los servicios de emergencia, entre ellos 54 mossos y 18 agentes de la Policía Nacional.

Este miércoles, las organizaciones separatistas han convocado cinco "marchas por la libertad", que han partido desde Gerona, Vic (Barcelona), Berga (Barcelona), Tárrega (Lleida) y Tarragona en dirección a Barcelona, a donde llegarán el viernes. Una de las manifestaciones ha contado con la presencia del presidente catalán, Quim Torra, junto al ex lehendakari, Juan José Ibarretxe.

Botes de ácido, piedras y tuercas: así se enfrentan los radicales a policías y mossos en Cataluña

Entre tanto, han continuado los sabotajes y barricadas, que han interrumpido autopistas y también el servicio del AVE entre Barcelona y Figueres.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha convocado este miércoles a La Moncloa a los tres principales líderes de la oposición para abordar la crisis en Cataluña.

No obstante, Sánchez renuncia a tomar medidas inmediatas. El presidente socialista ha trasladado que "no descarta ningún escenario" aunque no ha avanzado en ningún plan.

Según Casado, a Sánchez "le ha sobrepasado la imprevisión". El líder del PP ha instado al presidente en funciones a aplicar de inmediato la Ley de Seguridad Nacional y a activar el artículo 155 en Cataluña para intervenir la autonomía.

El ‘hombre’ de Soros en España hace de altavoz de las proclamas independentistas catalanas
Manuel Cerdán okdiario 17 Octubre 2019

El catalán Jordi Vaquer, el ‘hombre’ del especulador de las finanzas George Soros en Europa y director de su organización Open Society Initiative for Europe (OSIFE), se ha convertido a través de las redes sociales, durante los altercados violentos en Cataluña, en uno de los altavoces de los independentistas.

El responsable de la organización altruista del multimillonario húngaro-americano, que tiene su sede en Barcelona por decisión del propio Soros, ha retuiteado en su cuenta oficial las arengas del secesionismo catalán.

Vaquer, que desde su aterrizaje en la OSIFE en 2015 puso a disposición del independentismo a la ong de Soros, se limita desde su despacho en el distrito de Sant Gervasi a aplicar la línea estratégica diseñada por el filántropo multimillonario. Para ello, cuenta con una red clientelar en Europa y España, alineada con las posiciones separatistas, todas ellas financiadas por las arcas del multimillonario húngaro-americano.

Tras la publicación de la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo contra los políticos golpistas y la irrupción de los altercados callejeros, Vaquer ha hecho suyas algunas de las consignas de los intelectuales y correveidiles del independentismo catalán. Uno de los mensajes pertenece al profesor José Luis Martí, coordinador de la organización catalana Global Democracy Project, que niega el más mínimo atisbo de violencia durante el intento de golpe de 2017 y hasta califica de “legalmente incorrecta” la aplicación del delito de sedición.

Otro de los retuiteados es Hibai Arbide, un abogado barcelonés transformado recientemente en periodista freelance con base operativa en Atenas, que compara la sentencia del Supremo con la del golpe de Tejero del 23-F. Según el reportero, “en España es más grave convocar un referéndum que sacar tanques y entrar disparando en el Congreso”.

Los tanques que nunca existieron
Vaquer también se convierte en altavoz de los mensajes del filósofo y sociólogo César Rendueles, que así mismo se apunta a las comparaciones con el golpismo militar: “Por recordar algún precedente histórico a lo de hoy, en 1980 Ynestrillas fue condenado a seis meses por intentar asaltar en tanque el Palacio de la Moncloa”.

Se refiere a la conocida como “operación Galaxia”, que supuso poco más que unas charlas de salón de un grupo de militares que se reunía en una cafetería de un complejo comercial de Madrid, entre quienes destacaban Tejero e Ynestrillas, a quien ETA asesinó después. El complot fue desarticulado por agentes de los servicios secretos del CESID.

El hombre de confianza de Soros en España y Europa, a través de otro tuiter, calentaba motores en plan irónico el pasado 12 de Octubre, Día de la Fiesta Nacional. Entonces, publicaba una fotografía de un grupo de bolivianos desfilando por las calles de Barcelona con sus trajes típicos. Vaquer afirmaba: “Espectacular la toma del Passeig de Gràcia de Barcelona por la comunidad boliviana, desbordando música y color. Un acento distinto al 12-O y una demostración de músculo asociativo y reafirmación cultural”.

Váquer es el responsable de regar con dólares soristas a una serie de organizaciones europeas que componen una verdadera red lobista a favor del independentismo. Otro de los secesionistas catalanes de la trama es David Bondía, que ha recibido pingües subvenciones de la OSIFE. El presidente del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña (IDHC) se quejaba anteayer de los “recortes en derechos y libertades y las condenas”. Y escribía: “‘No hay democracia fuera del Estado de Derecho’, pág 215. Discrepo: ‘No hay Estado de Derecho fuera de la democracia’”.

La trama sorista
Con parte del dinero de Soros, Bondía pudo financiar el acto de presentación de Carles Puigdemont en Ginebra, en marzo de 2018, cuando el ex presidente, ya prófugo de la justicia española, se desplazó desde Bruselas a la ciudad helvética.

En aquella conferencia, Bondía y el prófugo Puigdemont denunciaron la regresión de los derechos humanos en España y el ejercicio de la violencia en la jornada del 1-O. Los convocantes aprovechaban el acto para internacionalizar lo que ellos denominaban, en terminología batasuna, el “conflicto catalán”, algo que desde hace años forma parte también de la estrategia de Soros.

Bondía fue así mismo el activista que interpuso una demanda contra España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para impedir, tras el intento del golpe, la aplicación del artículo 155 en Cataluña, aprobado por el Consejo de Ministros de Mariano Rajoy. Alegaba que suponía “un daño irreparable para millones de personas votantes y una grave erosión a los fundamentos del Estado de derecho”. Sus pretensiones no tuvieron ningún éxito.

Pero el laboratorio por excelencia de Bondia donde plasma su belicosidad secesionista es el IDHC, que dirige desde el 2015. El instituto es miembro del Observatorio DESC, lo mismo que la plataforma Iridia, ambas organizaciones también subvencionadas por Soros.

Iridia en un tuit se limitaba a destacar las cargas policiales y el uso de balas de gomas de los Mossos para frenar la violencia de los activistas independentistas de los CDR y de Tsunami Democratic: “Después de años de lucha, se logró erradicar las balas de goma en Cataluña. Todo apunta a que hoy, al igual que el #10, se han vuelto a utilizar por la policía. Si tenéis evidencias de su uso (más allá de salvas) poneros en contacto con nosotras”.

Las mujeres de Iridia, se olvidaban de los 400 contenedores de basura quemados, del uso de las señales de tráfico y vallas como armas arrojadiza, del destrozo de mobiliario urbano, de la rotura de escaparates, de las agresiones a policías con piedras y otros objetos….

Una agrupación del PSOE de Madrid apoya al Tsunami separatista: «La política se hace en las calles»

El PSOE confirma a OKDIARIO que tomará medidas sancionadoras según los reglamentos socialistas
Fernán González okdiario 17 Octubre 2019

Una agrupación de Juventudes Socialistas en Madrid ha apoyado expresamente el movimiento violento ‘Tsunami Democrático’ que está paralizando Cataluña tras la sentencia del Tribunal Supremo.

En un tuit de la cuenta Juventudes Socialistas de Madrid Noreste, estos militantes del PSOE han respaldado las manifestaciones secesionistas y han cargado contra la falta de escucha de los políticos españoles.

"Le pese a quien le pese, la política también se hace en las calles y a veces en circunstancias que no son agradables para nadie. Es lo que pasa cuando no escuchas al pueblo. #TsunamiDemocratic", publicaron en la mencionada red social. Un mensaje que, además, dieron a ‘me gusta’ cuando otro tuitero se lo re publicó para denunciarlo.

Se trata de un mensaje difundido este miércoles 16 de octubre cerca de las tres de la madrugada, a las 2:42, justo cuando Barcelona y otras muchas ciudades catalanes estaban en llamas por barricadas de contenedores ardiendo en las principales arterias de estos municipios.

Expediente del PSOE
Cuando a las pocas horas el PSOE madrileño ha detectado este mensaje y otros similares que estaban circulando en las redes han decidido borrar las publicaciones y abrir expediente sancionador a los autores.

Fuentes consultadas por OKDIARIO de Juventudes Socialistas Madrid explican tajantes que "para nada representa el sentir de las juventudes". "Somos conocedores de los tuits y como no nos representa en cuanto lo hemos conocido hemos pedido borrar los tuits y tomaremos las medidas correspondientes según nuestros reglamentos", puntualizan.

En este sentido subrayan que la cuenta que ha publicado los mensajes de coqueteo con el secesionismo "no son las juventudes de la Comunidad de Madrid, sino de un municipio". En efecto, se trata de la cuenta que representa desde Paracuellos del Jarama la zona noreste de la región. En este sentido, se describen en Twitter como: "En lucha para que Paracuellos y el Noreste sea un lugar mejor, en especial para los jóvenes junto al PSOE".

Se trata de una cuenta de reciente creación (junio de 2019) pero que tiene la validez del PSOE de Madrid. Cuentan con apenas 180 tuits publicados y su actividad habitual es apoyar el trabajo del PSOE de Paracuellos, del grupo parlamentario del PSOE en la Asamblea de Madrid y del Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, esta madrugada se ha descolgado con un tuit que rompe de pleno con la línea argumental marcada oficialmente por el partido.

Desde Juventudes Socialistas de la capital dicen que su posición respecto a los altercados en Cataluña es la siguiente: "Lo único que nos garantiza que seamos iguales, es el Estado de Derecho y el cumplimiento de sus leyes, si alguien se las salta debe ser juzgado. Esto es lo que ha ocurrido en Cataluña, se juzga el incumplimiento de las normas y la utilización del dinero público para sus fines, no se juzgan sus ideas políticas. Absoluta decepción por la supuesta izquierda de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón".

En este sentido cabe destacar que tanto Podemos como Más País no están alineados con el PSOE que contempla la aplicación de artículos excepcionales de la Constitución si se llegan a dar las condiciones para ellos. Sin embargo, desde la izquierda radical se muestran tajantes y no quieren apoyar en ningún caso un ‘155’ en la comunidad autónoma presidida por Quim Torra.

Además, algunos sectores de Unidas Podemos como Anticapitalistas están convocando a las protestas a sus militantes. Están organizando, del mismo modo, concentraciones de apoyo a los manifestantes separatistas por todo el territorio español.


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