AGLI Recortes de Prensa   Viernes 25  Octubre  2019

Cuando haces propaganda electoral con los muertos
OKDIARIO 25 Octubre 2019

Nadie puede discutir la cuestión de fondo, que un dictador como Francisco Franco no puede gozar del privilegio de ocupar un  lugar destacado en el mausoleo que le rinde homenaje en el Valle de los Caídos. Pero si cabe discutir, y OKDIARIO lo hace de forma absolutamente crítica, el modo en el que el Gobierno de Pedro Sánchez ha instrumentalizado la exhumación para obtener un rédito electoral evidente. Es ese rentismo  que demuestra el jefe del Ejecutivo en funciones, al convertir a Franco en la piedra angular de su campaña ante los comicios del 10-N, lo que resulta una obscenidad. Es la permanente estrategia de sacar rédito personal al traslado de los restos del dictador lo que resulta indigno. Es la petulancia supina de Sánchez al asegurar que la exhumación completa el proceso democrático español lo que no resulta aceptable.

La democracia española, con sus virtudes y defectos, no se completa con el traslado de los huesos de Franco, porque su plenitud deviene del esfuerzo de conciliación nacional que izquierda y derecha hicieron a la muerte del dictador y que dio paso a una etapa de prosperidad encarnada en la monarquía parlamentaria que es la expresión misma de la democracia. No, señor Sánchez, usted no ha completado ni perfeccionado la democracia; usted ha pervertido la esencia de las democracia al utilizar la exhumación de Franco como eje de su campaña en una actitud propagandística que le retrata como un dirigente político interesado y mendaz.

No, señor Sánchez, usted no se fijó como objetivo la exhumación del dictador para hacer justicia ni para reparar la dignidad de las víctimas -que las hubo en los dos bandos-, sino para garantizarse la continuidad en el poder. Franco, señor Sánchez, fue su coartada, su palanca electoral, hasta el punto que hoy es su única baza propagandística, lo que le queda para tratar de invertir el curso de las tendencias que marcan las encuestas. Franco, señor Sánchez, es su ardid, su carta marcada. Triste y rastrera utilización de un muerto.

Sánchez utiliza el comodín de Franco para intentar tapar sus enormes fracasos
EDITORIAL ESdiario_com   25 Octubre 2019

Transformar lo que debiera ser el último acto de reconciliación nacional en un acto de campaña electoral y propaganda a tres semanas del 10N lo dice todo de la altura política de Sánchez.

A tres semanas de las Elecciones Generales, hay que estar muy ciego o ser muy prosélito de Sánchez para no ver en la exhumación de Franco un impúdico acto de propaganda electoral. La fastuosidad dada al momento, con 22 cámaras de televisión grabando, señal wifi y el probable traslado de los restos en un helicóptero; termina por demostrar que el único objetivo del candidato socialista es concederse a sí mismo una de sus habituales campañas de autobombo.

Hasta Pablo Iglesias, firme partidario de la exhumación y de la reconversión del Valle de los Caídos, ha denunciado la operación publicitaria del líder del PSOE, que se sirve de un objetivo razonable, compartido y recogido en el dictamen del Comité de Sabios compuesto ya hace años por todos los partidos, para promocionarse a sí mismo rompiendo ese sano consenso.

La delicadeza que requieren este tipo de decisiones no obedece a complacencia alguna con la figura de Franco, sino al exigible cuidado que hay que poner en todo aquella que altere el fenomenal trabajo de reconciliación que hizo España en 1978 para tranformar el dolor previo en el combustible fraternal de la nueva democracia.

Sánchez convierte la exhumación de Franco en el "acto central" de su campaña
Alterar ese equilibrio modélico por la necesidad de desviar la atención sobre las verdaderas emergencias democráticas que sufre España, especialmente en Cataluña, es lamentable. Tanto como no cerrar las heridas pendientes que aquella etapa dejó en las generaciones subsiguientes. Los protagonistas lo entendieron; y sus sucesores tienen la obligación moral, ética e histórica de cuidar de ese legado.

El Valle de los Caídos debe ser, para coronar el salto del 78, en un espacio de concordia y memoria desde la premisa de que los muertos ya no tienen bandos y de que su martirio es un testimonio de refuerzo de la democracia vigente, no un trampolín para atentar contra esa convivencia ni una excusa para no adentrarse en los espacios oscuros que aún procedan del pasado.

Nula altura
Precisamente por eso ningún presidente hizo por las bravas lo que Sánchez ha hecho a su manera, sustentándose en una decisión del Supremo que no podía ser de otra manera: una vez se le consulta, su fallo tenía que ser necesariamente a favor de los planes del Ejecutivo, pues lo que se enjuicia son sus potestades y no en qué las emplea en concreto.

Convertir en protagonista del presente a un personaje nacido en el siglo XIX mientras la crisis económica golpea y el conflicto en Cataluña no se detiene, resulta lamentable y definitorio de la calidad político del aspirante socialista. Nadie ha hecho más por resucitar a Franco que él; y nadie ha hecho menos tampoco por culminar la conciliación entre españoles con una mínima altura.

Españoles: Franco ha muerto (otra vez)
 La Razon 25 Octubre 2019

Si el presidente del Gobierno en funciones tenía en mente hacer un espectáculo de la exhumación del cadáver de Francisco Franco, ciertamente, lo ha conseguido. Retransmitido el acto por la Televisión pública, con un despliegue de cámaras y medios técnicos apabullantes; con la presencia seria, incluso circunspecta, de la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, en su papel de Notario Mayor del Reino; con el féretro a hombros de sus familiares, cubierto con el guion militar de la Casa del Caudillo, estandarte que empezó a utilizarse en 1940, y trasladado al cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, en un helicóptero del Ejército del Aire, la ceremonia adoptaba rasgos de un funeral de Estado, efecto, suponemos, que no era el que buscaba el candidato socialista.

Tal es así, que el dirigente peneuvista Aitor Esteban se despachaba, entre la ironía y el sarcasmo, con un «buen trabajo», tras denunciar la, en su opinión, exaltación franquista de la jornada. Pero el guión de este comienzo de la campaña electoral socialista no estaba completo sin la intervención estelar del candidato Sánchez, en «prime time» del informativo de TVE, en la que no sólo parafraseó la frase franquista «españoles, perdonad, pero no olvidéis» con un «España es fruto del perdón, pero no del olvido», sino que llegó a vincular la supuesta dignidad herida de nuestra democracia, consolidada y fecunda en libertades, con un acto meramente partidista.

Por lo demás, el cadáver de Francisco Franco reposa ahora en un panteón de El Pardo, propiedad de Patrimonio Nacional, sin que haya despertado mayor interés en el conjunto de la ciudadanía. Sin embrago, debemos dejar constancia de que el Partido Socialista –que estuvo directamente implicado, y no, precisamente, dando ejemplo de bondad y respeto democrático, en la tragedia de la Guerra Civil–, actuando por cálculo político, no ha tenido escrúpulos a la hora de desenterrar la vieja dialéctica maniquea de buenos y malos, para tratar de identificar a los partidos del centro derecha con el franquismo.

Que no haya tenido éxito en su política guerra civilista habla más de la madurez del pueblo español que de las declaradas intenciones reconciliadoras de la izquierda. Como hemos reiterado en estas mismas páginas, no creemos que esta estrategia vaya a obtener los réditos electorales buscados, ni siquiera con la inestimable colaboración de los dirigentes de VOX, prestos a buscar votos entre quienes, más que ser partidarios de Franco, ven en la acción socialista una relectura falsa y llena de hipocresía de su papel en la historia reciente.

Porque no es sólo que la mayoría de los votantes, cuarenta y cuatro años después, tengan descontada la dictadura franquista, –pese a la matraca con la memoria histórica, el PSOE sigue cosechando muy malos resultados en las urnas– es que las preocupaciones ciudadanas se acrecientan con cada mal dato, con cada mal pronóstico que llega, sobre la deriva de nuestra economía –ayer, sin ir más lejos se hizo pública la peor EPA de los últimos siete años–, y con cada sobresalto incendiario en Cataluña. Lo cierto es que, a la postre, el candidato socialista, Pedro Sánchez, tendrá que dejar de hablar de Francisco Franco para enfrentar preguntas incómodas sobre la política fiscal que pretende aplicar para pagar la vuelta a la barra libre con el dinero público de su programa electoral, y el consecuente incremento de la presión impositiva, y sobre su indefinida estrategia para frenar a un separatismo catalán del que ya dependió en su día para llegar a La Moncloa, moción de censura mediante, y, previsiblemente, según las encuestas, volverá a depender si quiere superar el pleno de investidura. Todo, políticamente, está abierto hasta que no hablen las urnas el próximo 10 de noviembre y, ahí, Franco tiene poco que decir.

Mirar al futuro, no al pasado
Editorial ABC 25 Octubre 2019

La exhumación y posterior reinhumación de los restos de Francisco Franco, desde el Valle de los Caídos hasta el cementerio de Mingorrubio en El Pardo, se basa en una decisión política que Pedro Sánchez convirtió en el primer anuncio de su frustrada legislatura y que después ha sido reafirmada por los tres poderes del Estado. Pese a los legítimos intentos de la familia Franco por evitar su exhumación, lo cierto es que tanto el Gobierno como el Congreso y, finalmente, el Tribunal Supremo han avalado esa decisión ajustándose a Derecho. Desde esa perspectiva, solo puede acatarse y respetarse la exhumación porque la legalidad se impone por encima de cuestiones ideológicas, intenciones políticas o tentaciones revanchistas. España pasa así definitivamente una página de la historia que la izquierda mantiene abierta desde que en 2007 Rodríguez Zapatero promoviese la ley de memoria histórica, ahora ampliada por Sánchez con el único ánimo de centrarla en Franco como hito de su paso por la presidencia del Gobierno. Aunque la izquierda haya celebrado la exhumación como un triunfo de la democracia sobre la dictadura, lo cierto es que ningún partido político respaldó ayer con su presencia en Mingorrubio a los nostálgicos del franquismo que acudieron a censurar su exhumación. Es señal de que una inmensa mayoría de los españoles sí pasaron página y de que nunca, en 44 años, concibieron este episodio como una prioridad. Ni siquiera como la resolución de una deuda moral pendiente contra el régimen de Franco, porque de eso ya se había encargado la Transición cerrando unas heridas que si ahora se han reabierto es por un interés de la izquierda en provocar fracturas en la sociedad.

Hace mucho que España dejó de ser franquista o antifranquista. Porque, en efecto, hace mucho que España apostó por fórmulas democráticas ejemplares y modélicas para regir su futuro. A tenor de las encuestas, los españoles no parecen querer anclarse en una concepción sesgada, divisora y conflictiva de la memoria histórica. Prefieren -y necesitan- mirar al futuro. La exhumación de Franco se ha producido en plena precampaña electoral, y a partir de ahora seguir saldando cuentas con el pasado carece de lógica política. Además, es evidente que tras el acto de ayer subyace un notorio interés electoralista del PSOE. La prueba más sólida es la división en la izquierda al respecto y, en concreto, la indignación de Unidas Podemos con el interés propagandístico de los socialistas. El dato objetivo es que España afronta unas elecciones esenciales marcadas por la fragmentación política, la amenaza de una profunda crisis económica y un sistemático bloqueo institucional. Eso es lo verdaderamente preocupante. Franco, en el Valle de los Caídos o en Mingorrubio, es pasado desde hace tiempo.

Mirar al futuro, díganselo al Dr Cum Fraude y a sus quates del quinto frente
Nota del Editor 25 Octubre 2019

Para mirar al futuro hay que reparar el pasado. No se puede caer en la trampa de dejar que el quinto frente siga ganando y cuando pierde en algún lance, no se corrijen sus disparates.

ASÍ FUE LA EXHUMACIÓN DE FRANCO
La improvisación de Sánchez: los enterradores tuvieron que sacar el ataúd con radiales y a mazazos
Carlos Cuesta okdiario 25 Octubre 2019

La exhumación de Franco anunciada por Pedro Sánchez ya se ha llevado a cabo. Pero no tal y como se prometió. Porque si los trabajos de exhumación se suponía que estaban ensayados y que todo estaba previsto para llevar a cabo un trabajo rápido y fácil, lo cierto es que la extracción del féretro del dictador de la Basílica del Valle de los Caídos se convirtió en la mañana de este jueves en todo un ejercicio de lucha contra las losas y piedras de mármol y granito. “Más de una hora de mazazos y cortes de piedra con radiales”, señala a OKDIARIO una de las personas que sí pudo acceder a la cripta donde se encontraban, hasta hace bien poco, los restos de Franco.

Los nietos y bisnietos del dictador se encontraban presentes en el acto desde primera hora. Pero sólo dos de ellos pudieron pasar a la carpa que protegía, dentro de la propia Basílica, la zona donde se encontraban los enterradores dispuestos a sacar a la superficie el féretro de madera que cobija el ataúd de zinc donde están los restos mortales del dictador. Estaban allí prácticamente todos los familiares directos a excepción de dos bisnietas: Cinthya Rossy, hija de Carmen Martínez-Bordiú, y Leticia, hija de Merry. Y todos vestidos de riguroso luto y con lazos rojigualda en la solapa.

Fuera y dentro un contingente, según la estimación de la familia, que entre el Valle de los Caídos y El Pardo, podía rondar los 300 agentes de la Guardia Civil y hombres del Gobierno.

Sin embargo sólo dos familiares de Franco presenciaron realmente la exhumación dentro del espacio de la carpa interior de plástico que protegía de cualquier mirada los trabajos. Allí, in situ, la ministra de Justicia en funciones de notaria mayor del Reino, Dolores Delgado, supervisaba directamente los trabajos de exhumación. Y en el momento de retirar la lápida, tan sólo Cristóbal y Merry, dos de los siete nietos del Caudillo, contaron con el permiso de la ministra para presenciar la escena. Cristóbal, "por ser militar", y Merry (cuyo nombre real es María del Mar), "por ser la más valiente de todos los hermanos", tal y como afirmó más tarde Francis, el nieto varón mayor. Merry, de hecho, no tardó en dejar constancia de su indignación ante la ministra: “Profanación, es una profanación”, señalaba ante una Dolores Delgado que mostraba su rictus más serio e hierático.

El sonido ensordecedor de los golpes y cortes se apoderó del lugar. Y es que, lo que se prometió como un acto rápido y limpio, chocó con las losas de mármol y las piedras de granito. “Más de una hora de cortar y romper piedra. Con dos radiales y mazos. El ruido era horroroso. Y aguantar allí, más, mientras se veía como se destrozaban las losas que rodeaban la tumba para poder sacar el féretro”, señala la misma fuente.

Nerviosismo
El nerviosismo de los hombres del Gobierno y agentes era evidente. Luis Alfonso de Borbón aprovechaba el momento para rezar y en ese momento se disparó una polémica sobre si su reloj llevaba oculta una cámara y si estaba grabando. El reloj, de hecho, le fue retirado entre gritos e introducido en una bolsa para ser entregado a la salida. El féretro, tras más de una hora de lucha contra las piedras y de romper losas, salía a la luz.

Se observaba como el fondo de madera estaba húmedo y curvado. Se duda de su aguante. Y los hombres del Gobierno insisten en uno de sus empeños planteados ya en los últimos días: cambiar el féretro exterior de madera.
Los nietos se niegan en redondo. Lo refuerzan con bridas y ponen una tabla de madera para evitar que se rompa.

El Gobierno y sus enviados insisten: quieren cambiar el féretro de madera. De hecho, fuera aguardaban más agentes del Gobierno con un segundo féretro para sustituir al actual. Porque habían sido enviados con la orden de cambiar ese féretro de madera.

La clave: un intento de retirar el ataúd exterior -el de madera- y de acceder al segundo, el de zinc. Porque el de zinc tiene un visor -una ventana de cristal del tamaño de un folio- a la altura de la cara del dictador que permite comprobar la estancia efectiva y estado del cuerpo de Franco. Los nietos se niegan de forma rotunda. Y logran que el deseo de Sánchez no se cumpla.
Pero no sin pelea. La primera de ese día.

Tras la larga pelea de los enterradores, el féretro ha salido. Está ya fuera de la Basílica. Y se dirige hacia su nuevo destino: el cementerio de El Pardo. Y hacia los nuevos encontronazos que se produjeron entre la familia y los enviados del Gobierno.

Exhumación de Franco
Sánchez consuma el gran acto de su campaña electoral exhumando a Franco 44 años después
Los restos de Franco han sido trasladados en el mismo ataúd en el que fue enterrado en 1975
Sánchez elige al forense que avaló la excarcelación de Bolinaga para supervisar la exhumación de Franco
Agustín de Grado okdiario 25 Octubre 2019

Casi 44 años después, y en plena campaña electoral, los restos de Francisco Franco han dejado de descansar junto al altar de la Basílica del Valle de los Caídos. Amparado en un decreto de urgencia avalado por el Tribunal Supremo, el Gobierno socialista ha hecho efectiva la exhumación que Pedro Sánchez convirtió en el proyecto estrella de su mandato hace más de un año. En el momento material de la exhumación sólo han estado presentes la ministra de Justicia, Dolores Delgado, en calidad de Notaria Mayor del Reino, y dos nietos del dictador, Cristóbal y Mariola Martínez-Bordiú.

Tras una breve ceremonia religiosa, tal y como había solicitado la familia, los descendientes del que fuera Jefe del Estado de 1939 a 1975 han transportado sus restos a hombros hasta la salida de la basílica. El féretro, el mismo en el que Franco fue enterrado hace 44 años, estaba cubierto por un pendón con el escudo de la familia y sobre él había una corona de laurel adornada con cintas con los colores de la bandera española.

En ningún momento se ha exhibido la bandera de España, pese a que uno de los nietos, Francis Franco, entró a la basílica con una bandera con el escudo anterior al actual. El Gobierno denegó a la familia la petición de colocar sobre el ataúd una bandera nacional, con o sin escudo. Los restos del dictador tampoco han recibido ningún tipo de honor militar. El silencio del momento sólo ha sido roto por el grito de "Viva España, viva Franco!" que han lanzado los nietos con el féretro ya en el coche fúnebre.

Uno de los dos helicópteros de la Fuerza Aérea que habitualmente utiliza Sánchez para sus desplazamientos, modificado para la ocasión, ha trasladado el féretro hasta el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, donde los restos de Franco descansarán a partir de ahora junto a los de su mujer, Carmen Polo, en un panteón familiar. En el camposanto están enterrados también otros jerarcas del franquismo, como Carlos Arias Navarro y Luis Carrero Blanco.

El carácter electoralista de la exhumación ha sido denunciado incluso por aquellos que, como Podemos, la han defendido desde siempre. Consciente de que su determinación para sacar a Franco del Valle de los Caídos ya le ha reservado un lugar en la historia, Sánchez ha liberado hoy su agenda para seguir desde La Moncloa un acontecimiento que dará la vuelta al mundo gracias a las 22 cámaras que TVE colocó para su retransmisión. "Se ha puesto fin a una anomalía", ha proclamado Sánchez en una declaración institucional desde La Moncloa minutos después de concluir la inhumación de Franco en Mingorrubio.

Júbilo socialista
Algunos socialistas, como su portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, llevaban días expresando con júbilo partidista con tuits como éste, que ha levantado los reproches de los usuarios de las redes sociales.

José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno que impulsó la ley de Memoria Histórica, también ha celebrado la exhumación: "Hoy, en perspectiva histórica, nuestra democracia va a ser más perfecta".

Ganada la batalla a los huesos del dictador 44 años después de su muerte biológica, el Gobierno socialista deberá hacer frente ahora a adversarios con la vida en todo su esplendor, como el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que mantiene abierto su desafío al Estado en Cataluña, y la crisis económica que se avecina. Hoy, coincidiendo con la exhumación, la Encuesta de Población Activa (EPA) ha ofrecido el peor dato desde 2012.

Del franquismo residual que supuestamente intoxica la convivencia en España, ni rastro en un día tan importante. Apenas un puñado de personas a las puertas del Valle de los Caídos y no más de dos centenares en El Pardo para recibir los restos del dictador.

ASÍ FUE LA INHUMACIÓN DE FRANCO
Los Franco pusieron el himno de España y los agentes de Sánchez intentaron cachearlos entre empujones
Carlos Cuesta okdiario 25 Octubre 2019

La mañana comenzaba en el Valle de los Caídos con fuertes encontronazos entre los enviados del Gobierno y los familiares de Franco. Y seguía de la misma manera en la inhumación en el cementerio de El Pardo, el destino final de los restos mortales del dictador. Unos encontronazos que se multiplicaron después de que la familia, ya dentro de la cripta de Mingorrubio, sacase un altavoz bluetooth e hiciese sonar el himno de España en plena inhumación. Y después de que, al ver a Francis Franco con el móvil, pretendieran los enviados de Pedro Sánchez chequear si el teléfono había captado imágenes del acto sin su permiso.

Las escenas de tensión no cesaron en Mingorrubio. Y alcanzaron su apogeo cuando los hombres del Gobierno encerraron a los familiares en la cripta para comprobar los móviles. Francis se negó en redondo. El abogado de la familia Luis Felipe Utrera Molina reaccionó contra los intentos de cacheo. Y los familiares decidieron salir de la cripta “a empujones ante el intento de mantenernos en la cripta para comprobar lo que llevábamos y cachearnos”, señala uno de los asistentes.

Los familiares de Franco y Utrera Molina no dejaron de recordar en medio de aquellas escenas y ya dentro del panteón, que el Gobierno les había prometido una ceremonia íntima. Que así lo había plasmado en sus compromisos: una ceremonia familiar.

Pero lo cierto es que nada de lo ocurrido, ni en el Valle de los Caídos, ni en el cementerio de El Pardo puede ser calificado de íntimo ni familiar. Los medios de comunicación convocados no dejaban de multiplicarse. Y la presencia dentro de la cripta de los hombres del Gobierno convirtió la escena en cualquier cosa menos en algo familiar.

A las 13:57, el helicóptero que transportó el féretro de Franco tomó tierra en el campo de tiro de la Guardia Real, muy cerca del cementerio. Tras un vuelo de poco más de un cuarto de hora, la ministra de Justicia, el secretario general y el subsecretario de Presidencia descendieron del aparato justo por delante de la familia y su representante legal.

Francis Franco, nieto del dictador, junto a Luis Felipe Utrera Molina, abogado de la familia e hijo del ministro secretario general del Movimiento José Utrera Molina, bajaron de la aeronave justo después. Sin mezclarse. Mostrando en todo momento la tensión y frialdad entre ellos. Mientras, el convoy de vehículos con el resto de miembros de la familia Franco llegaba al cementerio de El Pardo desde Cuelgamuros.

A las 14:21 horas el ataúd salió del interior del helicóptero, fue cargado en un coche fúnebre, y partió hacia la cripta familiar. Nada más llegar, algunos de lo congregados en las cercanías del cementerio gritaron: "¡Franco! ¡Franco!”· La ministra de Justicia, Dolores Delgado, volvió a estar presente dentro de la cripta y de la pequeña capilla del panteón, dando fe de la inhumación. Y lo hizo a mayor pesar de la familia.

Tensión
La tensión estalló cuando la familia sacó un altavoz bluetooth e hizo sonar el himno de España a modo de homenaje. Y aún más se crispó el ambiente cuando los hombres del Gobierno sospecharon que Francis usaba su móvil para grabar lo que allí pasaba.

Francis no permitió los intentos de control y de requisar su móvil. “Si queréis detenerme, hacedlo”, afirmó Francis, dejando claro que no iba a permitir que le quitaran el móvil. La tensión llegó al punto en el que Utrera Molina señaló: “¿Qué delito estamos cometiendo? ¿Esto es España o Venezuela?”.

Justo después de esas escenas, los hombres de Sánchez, en un intento de controlar a los familiares, optaron por encerrarles en la cripta cerrando la puerta hasta comprobar los móviles. “No nos lo pongan más difícil”, afirmó uno de los representantes de la Administración.

Y en ese momento, Francis afirmó: “Yo me voy”. Una frase que fue seguida por toda la familia, que se abalanzó hacia la puerta y forzó su apertura a empujones, pese a los intentos de los hombres de Sánchez de proceder al control de los teléfonos de los nietos de Franco.

Los familiares no han dudado en calificar la ceremonia de inaceptable y de violación de sus “derechos fundamentales”. Y así se lo han trasladado a OKDIARIO en medio de calificativos como “indignante” e “inaceptable trato”. Un colofón que cerraba lo que ha supuesto más de un año de pugna judicial entre el Gobierno y la familia. Y que promete ya continuar.

Exhumación de Franco
Los Franco acusan a Sánchez de convertir la «profanación» en un «impúdico circo mediático»
Sánchez consuma el gran acto de su campaña electoral exhumando a Franco 44 años después
OKDIARIO 25 Octubre 2019

La exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, donde sus restos han reposado desde 1975, años de su muerte, supone un hito histórico que ha soliviantado a sus descendientes. La familia Martínez-Bordiú Franco ha emitido un durísimo comunicado contra el Gobierno socialista minutos después de concluida la inhumación en el cementerio de Mingorrubio.

Aseguran los herederos del dictador que "el Gobierno, con el aval de los demás poderes del Estado y de la jerarquía eclesiástica, ha consumado la profanación del sepulcro de nuestro abuelo Francisco Franco con grave atropello de nuestros derechos fundamentales".

La crítica al Gobierno socialista por la exhumación de Franco es descarnada. "Lo que el Gobierno presenta como una victoria de la democracia -dice el comunicado, no es más que un impúdico circo mediático, que sólo busca propaganda y rédito electoral".

"Pero estamos aquí -añade- por encima de miserias y mezquindades, porque ha primado nuestra firme decisión de no abandonar jamás a nuestro familiar cuya dignidad y memoria hemos defendido siempre, y ahora más que nunca".

Los Franco agradecen "de corazón a los miles de españoles que durante todo este tiempo nos han hecho llegar emotivas muestras de apoyo, aliento y lealtad a su memoria. Y muy especialmente a la Comunidad Benedictina que ha custodiado digna y heroicamente sus restos durante 44 años".

El comunicado concluye agradeciendo a los medios de comunicación que les han tratado con respeto y consideración "durante todos estos meses en los que hemos sido objeto de tan graves insultos y calumnias por el mero hechos de ejercer los derechos que nos concede la ley".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha protagonizado una comparecencia institucional desde el palacio de la Moncloa en la que ha asegurado que con la salida de Franco del Valle de los Caídos, se pone "fin a una anomalía en una democracia" y se ha atribuido acabar con una "afrenta moral". "Hoy España cumple consigo misma", ha celebrado.

Pasando por encima de cuatro décadas, Sánchez ha considerado que la democracia empieza este jueves. "La España de hoy es lo opuesto a entonces. Donde había represión y dictadura, hoy hay libertad. Donde había imposición hoy ha diversidad territorial. Donde había machismo y homofobia, hoy hay tolerancia".

Exhumación Franco
Vox mete presión a PP y C’s: pide también derogar la leyes de memoria histórica autonómicas
La formación de Abascal sostiene que estas normas pretenden "ir liquidando paulatinamente el régimen constitucional"
La brutal respuesta de Abascal al "carroñero" Sánchez y "sus milicias": "A los muertos se les respeta"
Segundo Sanz okdiario 25 Octubre 2019

Vox ha registrado en aquellos Parlamentos autonómicos donde tiene representación una iniciativa en la que insta a los Gobiernos regionales a la derogación de las leyes de memoria histórica que estén vigentes en esas comunidades. De esta manera, el partido de Santiago Abascal buscará retratar en el trámite parlamentario a PP y Ciudadanos, después de que tales formaciones no exijan tal supresión donde son oposición y no terminen de revocar dichas leyes allí donde gobiernan.

En el día en que el Ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez ha exhumado a Francisco Franco 44 años después de su muerte y en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, Vox ha querido hacer este anuncio en la escalinata del Congreso de los Diputados con una comparecencia de su portavoz adjunta y secretaria general, Macarena Olona, y el eurodiputado y portavoz del comité de campaña para el 10-N, Jorge Buxadé.

Olona ha acusado aquí a los populares de "legitimar" la ley impulsada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en 2007, ya que, según ha expuesto, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy dispuso de mayoría absoluta entre 2011 y 2015 no planteó ninguna modificación en la Ley de Memoria Histórica y menos aún se planteó eliminarla. Lo que sí hicieron los populares fue poner fin a las subvenciones ideológicas para exhumaciones y colectivos de memoria histórica.

Por su parte, Buxadé ha declarado que "es el momento de recuperar la tensión de una España viva, una España unida y una España en la que cada uno de los españoles tiene su propia memoria personal, familiar, municipal, local, pero no hay una verdad oficial que se imponga sobre otras y que haga a unos españoles de peor calidad que otros"

De esta forma, Vox tiene previsto llevar a los Parlamentos autonómicos la esencia de una iniciativa que ya presentó en el Congreso de los Diputados el pasado septiembre para derogar la ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de Zapatero.

El portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, criticó entonces dicha norma por considerarla un texto "liberticida" que supone un "ataque directo a la libertad ideológica individual", ya que busca "señalar a buenos y malos" en la Historia de España y, persigue "ir liquidando paulatinamente el régimen constitucional".

"Enfrentar y dividir"
Para Vox, la norma impulsada en su momento por el Ejecutivo de Zapatero, reformada luego por el Gobierno de Sánchez para exhumar a Franco, y que replicaron en su día diferentes comunidades autónomas, es un "atentado contra la libertad política, de pensamiento y de cátedra" y "un instrumento para enfrentar y dividir a los españoles con una visión obligada de buenos y malos".

Desde el partido de Abascal sostienen que los socialistas buscan de este modo "blanquear" su imagen, ocultando "su historia antidemocrática", como su "responsabilidad en el asesinato de líderes de la derecha" o en las "barbaridades de la revolución del 34".

Barcelona 2019
Paco Sande  Periodista Digital 25 Octubre 2019

La actual rebeldía de la Generalidad de Cataluña contra el Estado Español, nos hace asistir a un espectáculo mas triste que la misma rebeldía: el de la indiferencia del resto de España, agravada por la traición de los partidos, como el socialista, que han pospuesto la dignidad de España a sus intereses políticos.
Mientras los nacionalistas catalanes caldean el ambiente de Barcelona, no hay en Madrid nacionalistas españoles que proclamen a gritos la resuelta voluntad de mantener unida a España.

Lo anterior lo firmaba José Antonio Primo de Rivera, en 1930, pero podría pasar por haber sido escrito ayer por la tarde.
Y, a pesar de lo que ha quedado escrito sobre aquellos años, la mayoría de los españoles no acaban de comprender lo que fue aquello, el ambiente que reinaba en aquellos días en la Comunidad Catalana.

Pero para todos ellos, para que lo comprendan, sirva de muestra los acontecimientos que se han desarrollado en estos últimos días en Barcelona.
Aquí se han sobrepasado con creces todos los límites de la razón, la convivencia pacífica, la ley y el orden, y la democracia, además de el más grande sentimiento de vergüenza ajena viendo a un Gobierno de España, que ni sabe, ni quiere, poner coto a los desmanes y resolver la situación.
Hemos asistido a través de los medios de comunicación, al desenfreno de una turba, una chusma aullante y amenazadora, -puesto que la “Rebelión de las Sonrisas” se transformó en el grito de las hienas- que lanzó a la policía toda clase objetos a modo de misil o arma, desde adoquines a bolas de acero, bombonas de gas, moto sierras e incluso bengalas contra un helicóptero.

Hemos visto quemar contenedores, cerrar calles, colegios, autopistas, estaciones de tren y aeropuertos.
Hemos visto asaltar, robar y destrozar, supermercados y centros comerciales.

Hemos visto como la policía, en inferioridad de condiciones, con un valor y un arrojo sin precedentes, trataba de imponer el control en aquel despropósito.
Y hemos visto como esa misma policía, agotada y sin medios, ni material, acababa muchas veces, pugnando, no por restituir en orden en las calles, sino simplemente, por salvar la vida.

Mientras, a solo trescientos metros, dos mil guardias civiles, se veían impotentes de prestar ayuda obligados por imperativo de las órdenes de no intervenir de un Gobierno, que, sin vergüenza ni pudor alguno, asistía impávido ante todo aquello.
Mientras, y para rematar la faena, ese “joker” que hace las veces de Ministro del Interior, el señor Grande-Marlaska –“Grande” ¡que ironía!- declaraba en una rueda de prensa que, lo que estaba ocurriendo en Barcelona, era “normal”.

Aunque todo esto valió la pena, puesto que hoy, nuestro Presidente, al frente de su Gobierno, en un alarde de magnificencia, sabiduría y buen hacer, ha cambiado los restos Francisco Franco Baamonde, del Valle de los Caídos, al cementerio de Mingo rubio, El Pardo.
Y esto lo cambia todo. Desde este momento se han acabado las penurias, las calamidades y las desdichas, de todos los españoles.

Desde hoy, y gracias a tan Magno Hombre, todos los españoles seremos felices y comeremos…
“Nuestra democracia se autodestruye porque ha abusado del derecho de igualdad y del derecho de libertad, porque ha enseñado al ciudadano a considerar la impertinencia como un derecho, el no respeto a las leyes como libertad, la imprudencia en las palabras como igualdad y la anarquía como felicidad” (Isócrates 350 aC)

El reality de la profanación
EDITORIALLibertad Digital 25 Octubre 2019

El exceso propagandístico ha sido tan evidente que incluso muchos de los que están a favor de la medida habrán sentido este jueves no poco rechazo.

Llego el día de la gran profanación y lo ocurrido ha superado con creces la peor de las previsiones: sí, este 24 de octubre pasará a la historia como han repetido incansablemente el Gobierno y sus medios afines -hoy, más que nunca, prácticamente todos-, pero será a la de la infamia.

Lo primero que conviene recordar que este no es un acto de reparación y justicia como quiere vender la propaganda oficial: es una vergonzosa operación de revisionismo histórico cuyo objetivo final es minar las bases del régimen del 78 y de la Constitución que permitió, esa sí, con la ejemplar Transición la superación de las rivalidades y las tragedias de la Guerra Civil y el inicio de una etapa de reconciliación y democracia.

Una etapa en cuyos inicios, por cierto, habría sido impensable el repugnante show propagandístico que nos han servido el Gobierno y sus terminales mediáticos, porque quizá los medios de comunicación no eran mejores entonces que ahora, pero desde luego sí tenían un mínimo sentido del pudor que está claro que hoy se ha perdido.

Tampoco conviene olvidar que este mismo Gobierno fue el que prometió que toda la operación se desarrollaría "de forma decorosa, discreta y digna", pero a la hora de la verdad ha orquestado un bochornoso y desvergonzado reality televisivo en torno a los restos de una persona que murió hace ya 44 años y para mayor humillación de una familia que, tenga los antepasados que tenga, no merecía el inédito castigo de que el Estado, con el infame papel del Tribunal Supremo y su sentencia tan unánime como repugnante, le expropiase un cadáver, algo que no ha ocurrido ni en las peores dictaduras.

Como decíamos, no se exhuma a Franco para tapar la EPA, cuyos malísimos datos se han hecho públicos este jueves, y tampoco para ganar las elecciones, no obstante está claro que el Ejecutivo ha tratado de aprovechar las circunstancias para intentar lograr ambas cosas. El problema con el que probablemente se encuentre el PSOE es que la obscenidad del exceso propagandístico ha sido tan evidente que incluso muchos de los que están a favor de la medida habrán sentido este jueves un rechazo instintivo que, desde luego, generará cualquier cosa menos entusiasmo electoral. No sería la primera ocasión en los últimos meses en que los socialistas ven como pasarse de frenada en la escenificación publicitaria da el resultado opuesto al buscado: el show de la fallida negociación con Unidas Podemos en lugar de impulsar al PSOE a los 150 diputados como esperaban los asesores monclovitas en realidad marcó el inicio del declive que desde hace unas semanas vienen sufriendo los socialistas en las encuestas.

Por último, este aciago día guarda otra lección más que algunos deberían aprender, concretamente aquellos que han decidido cobardemente mirar hacia otro lado –con mención especial al Partido Popular y la Iglesia Católica— ante este atropello y esta afrenta a las generaciones pasadas y a las bases del periodo más largo y fructífero de democracia de la historia de nuestro país. Porque seguramente la cobardía de algunos nacía, al menos en parte, de la esperanza de que este fuese el final de una cuestión que les resulta incómoda electoralmente. Sin embargo, ya podemos estar seguros de que una vez reinhumado Franco el revisionismo histórico desde la extrema izquierda no se va a frenar: Pedro Sánchez no ha esperado ni un día más y ya ha señalado los próximos pasos, que pasan por las fosas comunes y, por supuesto, por los propios enterrados en el Valle de los Caídos, que está claro que a partir de ahora no va a ser el símbolo de reconciliación, sino que seguirá siendo una herramienta para agitar el guerracivilismo de una izquierda que vive en el rencor.

Correctores de anomalías
Cristina Losada Libertad Digital 25 Octubre 2019

Se trata de trastrocar la reconciliación que hubo por la ruptura que, entonces, no quiso nadie.

Entre los impulsores y partidarios del espectáculo exhumador hay, grosso modo, dos tipos de actitudes. Están, de un lado, los que se sienten vindicados y siguen el asunto con redoble de pasión. La mayoría no conocieron el franquismo ni el antifranquismo. Es la situación de la socialista Adriana Lastra, que el día antes ponía trepidante en Twitter: "23 horas para sacar al dictador". La diputada asturiana es muy representativa de este subgrupo. No sacaron al dictador en vida –no lo sacó nadie en vida, en realidad–, pero el traslado de sus restos les provoca entregarse a juegos de fantasía sustitutiva. Lo dice todo, impúdicamente, la fórmula utilizada: "Sacar al dictador".

En el caso de Lastra y próximos hay que tener en cuenta el peso específico de una ausencia, la del PSOE de la oposición activa, dentro de España, a la dictadura de Franco. Salvo por grupos y figuras testimoniales, los socialistas no estuvieron. Prácticamente no se les vio el pelo hasta el final, cuando el antifranquismo estaba a punto de pasar de la clandestinidad a la semilegalidad, y de ahí a la legalidad plena. Para aquellos cuarenta años de vacaciones –en frase célebre de los comunistas– también hay ahora compensaciones. Por ejemplo, representar la exhumación como si requiriera gran coraje y determinación hacerla, como si fuera algo heroico. Es otra fantasía con la que sustituir las pocas heroicidades que puede atribuirse el PSOE bajo la dictadura de Franco. Aunque la fantasía final, la del lujo y la lujuria más excitantes, sea naturalmente la de ganarle la guerra civil ochenta años después.

La segunda actitud visible entre impulsores y partidarios está, aparentemente, desprovista de emoción. No hay una pasión insatisfecha en busca de fantasías con las que reemplazar lo real, sino el seguimiento de un dictado democrático para corregir una serie de anomalías que tendría la democracia española, y que la hacen menos democracia (muy atentos aquí a cómo nos ven desde fuera, al qué dirán). Esas extrañas anomalías las veían ahora representadas, casi perfectamente, en el Valle de los Caídos, pero antes fueron otras y después serán otras. Porque la principal anomalía que molesta a este subgrupo, más académico, es el origen impuro de nuestra democracia. De donde proceden residuos como el propio Valle.

Menos apasionados y fantasiosos, estos delineantes de los planos de la democracia están, sin embargo, en contradicción, incluso en combate abierto con la realidad: con la realidad histórica y con las claves fundacionales de nuestra democracia. No una democracia abstracta, sacada de los tratados, sino ésta, con su origen impuro y su propia tradición. Pero no podrán verla, no querrán, si insisten en definir la democracia española sólo por oposición a la dictadura franquista. Si hacen nacer la legitimidad de la democracia del enfrentamiento con aquélla. No digamos si la transportan a la II República. Lo cual nos lleva a uno de los aspectos cruciales de la reconciliación, que pierden de vista los correctores de anomalías. Aquello significaba también dejar atrás todo lo del segundo republicanismo que condujo o provocó la guerra civil. No se hubiera llamado reconciliación si sólo contaban los pecados de la derecha. Pero este es el asunto. El hilo conductor. Y se trata de trastrocar la reconciliación que hubo por la ruptura que, entonces, no quiso nadie.

Vencedores y vencidos
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Octubre 2019

A liberales y conservadores tan sólo les queda decidir si quieren rendirse o librarla.

Está claro que Sánchez trata de detener su caída en las encuestas exhibiendo a escarnio público el cadáver de Franco. Sin embargo, no es sólo esto. Cuando dicen querer cerrar la Transición es porque consideran que sigue abierta. Y, en la medida en que el franquismo sea trasunto de la Guerra y la Transición hija de la dictadura, pueden no dar por terminada del todo la Guerra y de esa manera intentar ganarla. Es la única forma de hacer que los derrotados sean ahora los vencedores, porque no se puede ganar una guerra que ha terminado. Los supuestos vencidos, los buenos, no pueden admitir la reconciliación en su día ofrecida por los malos. Si la aceptaron en su momento fue por razones tácticas. Ahora es el momento de desdecirse e imponer al fin la victoria que no alcanzaron en 1939. Y para lograrlo hay que hacer muchas más cosas que sacar a Franco o cambiarles los nombres a las calles o erigir monumentos a personajes tan indeseables como Largo Caballero, Negrín e Indalecio Prieto. Todo esto no pasa de ser simbólico.

Para que los vencidos sean ahora vencedores hay que transformar el régimen de 1978 en el heredero de la Segunda República, enlazando de algún modo con ella. En esa genuina democracia hacia la que nos dirigimos, socialistas, comunistas y nacionalistas serán los vencedores. Y a los herederos del franquismo, que serán a su pesar liberales, conservadores y españolistas, les cumplirá el papel de vencidos.

Para ganar esa guerra civil, que ellos no consideran del todo acabada, hace falta reducir a los españoles de derechas a la condición de ciudadanos de segunda. Y quien quiera ser tratado de igual a igual, que se convierta al socialismo o, al menos, aunque quiera seguir llamándose de derechas, que comparta el grueso de las ideas de la izquierda. Esto es algo que ya hicieron algunos líderes del PP, cuando aplicaron políticas socialistas a pesar de haber vencido con los votos de la derecha. En el régimen al que nos dirigimos, cualquier programa político de derechas carecerá de legitimidad, por mucho respaldo que tenga en las urnas, y será tachado de autoritario –si se refiere a la seguridad–, acusado de fomentar la desigualdad –si es aplicable al ámbito económico, sanitario o educativo– o directamente fascista –si trata de poner coto al disparate autonómico–. En esta España que viene, la derecha no podrá aplicar su programa aunque gane. Socialistas, comunistas y nacionalistas decidirán qué ideas de la derecha son tolerables y cuáles no.

El dilema está pues en el campo de la derecha, que, por no sentirse sucesora del franquismo, no se da por aludida. Pero la verdad es que el régimen que se está fraguando va a tener como vencidos no sólo a nostálgicos a los que les guste cuadrarse brazo en alto mientras se envuelven en una vieja bandera, sino a toda la derecha. Esta guerra no se combatirá desde las trincheras con el máuser en la mano. Tampoco habrá sacas ni paseos. Pero será una guerra con vencedores y vencidos. Así la quieren los socialistas. Y a liberales y conservadores tan sólo les queda decidir si quieren rendirse o librarla.

Una exhumación electoralista
Editorial El Mundo 25 Octubre 2019

Incumpliendo su compromiso de ejecutar la exhumación de Franco en el Valle de los Caídos mediante un acto íntimo y discreto, el Gobierno orquestó ayer un espectáculo de propaganda electoral con el traslado del cadáver del ex jefe del Estado desde Cuelgamuros hasta el panteón del cementerio de Mingorrubio (Madrid). Si lo que pretendía Pedro Sánchez era desposeer de honores al dictador, lo que consiguió es proporcionar una extraordinaria plataforma de exhibición franquista. La Moncloa descartó rendir honores de Estado en un acto que se presumía privado. Sin embargo, la solemnidad de una comitiva en la que estuvo presente la ministra de Justicia, la expectación mediática, el desproporcionado dispositivo de seguridad dispuesto por el Ejecutivo y, finalmente, la concentración de nostálgicos crearon una escenografía de exaltación de un régimen que ya forma parte del pasado de nuestro país. Lo que podía haber sido un ejercicio de reparación nacional derivó en un necroshow, tal como ayer lo calificó Díaz Ayuso.

La exhumación de Franco constituye una medida avalada por los tres poderes del Estado. Este periódico ha defendido la pertinencia de esta decisión. Sin embargo, la irrefrenable tendencia del PSOE a agitar la memoria histórica como un arma partidista frustró un acuerdo político de amplio alcance. Sánchez, quien ayer anunció más desentierros durante una oportunista comparecencia, usa la exhumación de Franco para inhumar los problemas que de verdad inquietan a los españoles, como el desafío separatista o la desaceleración económica, antes del 10-N. El empeño de Sánchez de reactivar -vía decretazo- la reinhumación de Franco impidió el consenso, si bien cabe consignar el inmovilismo y la falta de voluntad política de PP y de Cs a la hora afrontar la batalla ideológica alrededor de la memoria histórica. Rajoy evitó derogar la ley impulsada por Zapatero. Ello ha consolidado una legislación revisionista que los socialistas desempolvan a conveniencia electoral.

No obstante, en la forma de proceder del Gobierno subyace una ulterior pretensión. El PSOE, que fue uno de los ejes políticos del tránsito de la dictadura a la democracia, alimenta ahora posiciones revisionistas. Sacar a Franco del Valle no puede convertirse en un instrumento de deslegitimización del proceso reformista que culminó en la Constitución de 1978. Sánchez no cerró ayer la Transición; orquestó un ejercicio circense de tinte electoralista al que, para mayor escarnio, amenaza con dar continuidad revisionista con "las miles de fosas dispersas por nuestra geografía". Bien está que Franco no disponga de una tumba de Estado. Pero aún hubiera sido mejor aprovechar este trámite para renovar el pacto fundacional de nuestra democracia. Su éxito no reside en corregir agravios del pretérito, sino en la libertad y la prosperidad alcanzadas a lo largo de las últimas cuatro décadas

 Encuesta de Población Activa
La EPA que quería ocultar Sánchez con Franco: el peor dato de paro desde 2012
Calixto Rivero okdiario 25 Octubre 2019

La desaceleración se está notando, y mucho, en el mercado laboral español. Los datos desestacionalizados, que descuentan el efecto de las vacaciones en las estadísticas, revelan que el paro en España vuelve a subir y que el empleo está estancado, según las cifras publicadas este jueves por la Encuesta de Población Activa.

El número de ocupados ha aumentado en 69.400 personas en el tercer trimestre de 2019 respecto al trimestre anterior (un 0,35%) y se sitúa en 19.874.300. Es la peor cifra desde 2012, cuando se destruyeron 90.800 puestos de trabajo en el trimestre, según el Instituto Nacional de Estadística. En términos desestacionalizados la variación trimestral es del 0,09%, lo que indica que el mercado laboral se encuentra estancado como consecuencia de la desaceleración económica.

El desempleo crece en términos desestacionalizados, descontando el efecto del calendario, una clara muestra del enfriamiento que sufre la economía española. Aunque el número de parados baja este trimestre en 16.200 personas (–0,50%) y se sitúa en 3.214.400 personas, en términos desestacionalizados la variación trimestral es del 1,72%. En los 12 últimos meses el paro ha disminuido en 111.600 personas (–3,36%).

La EPA que quería ocultar Sánchez con Franco: el peor dato de paro desde 2012
Además, el descenso del desempleo en los datos sin desestacionalizar es inferior al registrado en todos los terceros trimestres de los últimos siete años, de forma que hay que remontarse hasta el tercer trimestre de 2012 para encontrar un dato peor: el que arrojó un aumento del paro de 93.200 personas.

Por otro lado, el empleo ha crecido en 346.300 personas (un 1,77%) en los 12 últimos meses, lejos del crecimiento de más de medio millón de personas que se producía en términos anuales en los mejores momentos de la recuperación económica.

La ocupación aumenta en el tercer trimestre trimestre en 34.200 personas en el sector público y en 35.200 en el privado. En los 12 últimos meses el empleo se ha incrementado en 285.200 personas en el sector privado y en 61.100 en el público. Los datos del trimestre revelan que prácticamente ha creado el mismo empleo la Administración que el sector privado.

Mientras tanto, continúa la tendencia de la temporalidad. Los asalariados aumentan este trimestre en 101.700. Los que tienen contrato indefinido se incrementan en 25.100 y los de contrato temporal en 76.600.

La ocupación aumenta este trimestre en los Servicios en 87.700 personas y en la Industria en 51.200. En cambio, en la Agricultura desciende en 63.000 y en la Construcción en 6.500. En el último año el empleo sube en los Servicios (248.600 ocupados más), en la Industria (90.100) y en la Construcción (29.700). En cambio, baja en la Agricultura en 22.200.

Con todos estos datos, la tasa de paro se sitúa en el 13,92%, lo que supone tan solo una décima menos que en el trimestre anterior.

Entre las primeras reacciones a los datos del paro se encuentran las del presidente de ATA, la principal asociación de autónomos, Lorenzo Amor, que habla en Twitter de una "decepcionante EPA". "El frenazo en la creación de empleo es mayor de lo que se preveía… Se pierden autónomos, se crea menos de la mitad de empleo que el año pasado y el paro baja diez veces menos que en el tercer trimestre de 2018. O se reacciona pronto o vendrán lamentos", avisa.

Vergüenza
Jaime Gómez Márquez  La voz 25 Octubre 2019

Cataluña es (o era) una comunidad próspera, en un entorno natural privilegiado, a la vanguardia de Europa en muchos ámbitos y con unas señas de identidad culturales (idioma, tradiciones, símbolos) absolutamente respetadas por la democracia española. Barcelona es una gran ciudad, con las mejores universidades, hospitales y centros de investigación, a la vanguardia del arte y la cultura, sede de importantes congresos, etcétera. Muchos españoles hemos admirado a Cataluña por el espíritu emprendedor de sus gentes y el fuerte apego a su identidad cultural. Pero ha empezado ya a no ser así.

Una prolongada operación de ingeniería social ha ido inoculando el virus del nacionalismo más radical, el independentismo, en la sociedad catalana. Un nacionalismo excluyente, a veces violento y con ribetes fascistas, que cercena la libertad, falsario porque es capaz de tergiversar la historia y la realidad, que señala al que no es como ellos (¿recuerdan como hacían los nazis con los judíos?), que desprecia todo lo español. La ideología independentista ha ido ocupando estratégicamente los centros de poder y adoctrinamiento de la sociedad catalana y ha silenciado a los que no piensan como ellos. ¿Qué hemos hecho los españoles para que muchos catalanes nos odien así? Como no existe el gen nacionalista, la respuesta está en el sistemático lavado de cerebro de la población catalana con el «detergente mix» de la educación, los medios de comunicación afines y la política más sectaria.

Es una vergüenza ver cómo algunos políticos catalanes han robado a mansalva y no pasa nada, cómo los siniestros señores Torra y Torrent (y muchos otros) están agitando a los catalanes contra los españoles y amenazando con desobedecer las leyes y no les pasa nada, cómo arden las calles de Barcelona, se cortan autopistas, se invaden aeropuertos y se agrede a ciudadanos con gran impunidad, cómo para muchos políticos catalanes exigir el respeto a la legalidad es -pásmense ustedes- una forma de represión por parte del Estado español, cómo se permite que una autonomía pueda utilizar dinero público para hablar mal del Estado del cual forma parte, cómo un club de fútbol se posiciona ante sentencias judiciales que nada tienen que ver con ese deporte, cómo se despilfarran recursos públicos en seudoembajadas en vez de dedicarlos a servicios sociales (por ejemplo), cómo impresentables personajes catalanes salen en los medios de comunicación poniendo a España como un estado bananero y como otros famosos se ponen de perfil, cómo el cobarde y carota de Puigdemont está fugado en un país de la UE sin que España de un puñetazo en la mesa y denuncie esta burla a la euroorden y a la soberanía nacional, cómo se abusa de los privilegios penitenciarios para los del régimen, cómo los socialistas son maestros del desvarío, y cómo nuestro Gobierno no hace nada, solo proclamas estériles como si la violencia y la ilegalidad se combatiesen con buenas palabras y advertencias que nadie se cree. La gente está ya muy harta de «lo catalán».

Tienen que acabarse los paños calientes con aquellos que no cumplen la ley y desafían al Estado, el diálogo de sordos entre independentistas y constitucionalistas, y el discurso peligrosamente ambiguo y fatuo de políticos como Colau, Iglesias, Errejón, Sánchez o Iceta; desde luego, prefiero a los políticos claros y directos como Junqueras, Guerra, Cayetana, los Jordis, Arrimadas o Abascal. Ahora hay tres alternativas: futuro referendo legal (votaríamos todos), supresión sine die de la autonomía (artículo 155), o seguir como estamos con lo cual el problema se irá agravando hasta llegar a un callejón sin salida y entonces cualquier cosa podrá pasar, con gravísimas consecuencias para Cataluña y España. La solución ya no está en el diálogo beatífico perfectamente inútil, sobre todo porque no hay lealtad constitucional, está en el respeto a la Ley y en la Política con mayúsculas. Puedo estar equivocado pero es lo que pienso.

24-O, el efecto Abascal
Vox es el partido que junto con los socialistas podría rentabilizar en las urnas los fastos del Valle, a dos semanas de las elecciones.
C.S. Macías.  Madrid. La razon 25 Octubre 2019

La exhumación de Franco ha entrado en la campaña electoral del 10-N. Así lo quiso el gobierno, que públicamente dice que no quiere que afecte, pero que internamente considera que su promesa electoral cumplida le puede dar réditos en las urnas. Pero la política es un boomerang y puede que sí, o no...

Quien sigue subiendo en las encuestas es el partido que lidera Santiago Abascal. Algunos politólogos encuentran este incremento en el desafío indepenmdentiosta, su defensa de la unidad de España, o su oposición a la Ley de Memoria Histórica y sus críticas a la exhumación de Franco. Jorge Vilches considera que en la contienda política también «rentabilizaría» este hecho arrastrando «un voto positivo contra Sánchez»; el de la indignación. Aunque destaca que la subida de Vox en las encuestas obedece a otros factores porque al votante de centro derecha «no le importa tanto salvo a un grupo de ultras. Otra cosa sería que les importe el electoralismo de Sánchez y su arbitrariedad», pero este aspecto genera más un voto en contra de los socialistas, un voto emocional e indignado que podría ir para los de Abascal. La cuestión de Franco, destaca el politólogo permite a Vox «tener más visibilidad e introducir sus mensajes además de llamar más la atención».

El líder de Vox , Santiago Abascal tuiteaba ayer sobre la exhumación. «Sánchez va más allá de la telebasura con este show electoral y necrófago» y advirtió de que «el carroñero de La Moncloa ha iniciado una campaña de odio. El Gobierno debería hacerse la misma foto que se hicieron sus admiradas milicias. A los muertos se les respeta, se llamen Franco o Pasionaria» y se preguntó si ahora irán a por la Cruz. Además, atacó el «silencio cómplice» de Cs y PP que tildó de «vergüenza». En una entrevista a LA RAZÓN criticó al PSOE que con su Ley de Memoria Histórica pasó de «enterrar con dignidad a los muertos a querer desenterrarlos y decir a las familias que tienen que enterrarlos donde el Estado diga».

Ya por la tarde, el traslado de los restos a Mingorrubio, Vox indicó que la exhumación constituía «un ataque a la familia» y a la «libertad ideológica» y anunció una ofensiva parlamentaria para pedir la derogación de todas las leyes de Memoria Histórica, no sólo la nacional de 2007, sino también las autonómicas; de manera que todos sus diputados iniciarán una «acción conjunta» para pedir dicha derogación en concreto en los parlamentos de Andalucía, Baleares, Aragón o Murcia.

La secretaria general del grupo de Vox, Macarena Olona explicó que esta iniciativa da continuidad a que emprendieron en la Cámara Baja donde Vox pidió su derogación. «La historia para los historiadores. Ningún político con fines electoralistas puede violentar y vulnerar el Estado de la transición», indicó. También el eurodiputado de Vox, Jorge Buxadé aseguró que la Ley de Memoria Histórica busca extender una visión «sesgada» de la historia y una nueva «verdad oficial» que se sustenta en el «odio» y solo supone «reabrir heridas» en España.

Vox lanzó también un dardo hacia el PP por «legitimar» la ley inicial de Zapatero porque, cuando Rajoy dispuso de mayoría absoluta no planteó ninguna modificación en la Ley de Memoria Histórica ni se planteó eliminarla.

Mientras, PP y Cs intentaron no hacer mucho ruido con lo que estaba ocurriendo en el Valle e incluso mostraron cierto desinterés. Casado acusó a Sánchez de «hacer coincidir los datos de la Encuesta de Población Activa con otras cuestiones para las que se han desplegado todo tipo de medios audiovisuales». Esas «otras cuestiones» son la exhumación de Franco. Por su parte, Rivera tuiteó: «No debe ser prioridad de un Gobierno los huesos de Franco, muerto hace 44 años» cuando «España tiene el paro más alto de Europa, un desafío separatista que hace arder las calles en Cataluña, la segunda natalidad más baja de la UE».

Ortega Smith acusa al PSOE de remover la historia para enfrentar a españoles
Redacción gaceta.es 25 Octubre 2019

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha calificado como «un gran acto de propaganda» la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos y ha acusado al PSOE de «remover la historia» para «volver a enfrentar a los españoles» y «rescatar el pasado con un ansia de revancha y odio».

En un acto público de su partido en Badajoz, ha señalado que «el 10 de noviembre se exhumará políticamente a Pedro Sánchez de la Moncloa» porque los españoles «saben distinguir entre quienes les llaman por una causa noble y quienes lo hacen para el enfrentamiento».

«Se dejará muy claro, igual que a los separatistas, que quien ataca a la unidad de España tiene que pagar las consecuencias, en las urnas, en las calles, en los tribunales y en la historia, porque las generaciones futuras sabrán quienes fueron los traidores que quisieron enfrentar al país», ha añadido.

También ha querido recordar a aquellas personas que para acudir a los actos de Vox «en Bilbao, Lérida o Tarragona deben realizar un acto de heroísmo», debido a la presión de los separatistas.

En su visita a Badajoz no ha dejado pasar la oportunidad de referirse a diversas reivindicaciones extremeñas, como la necesidad de la llegada del Tren de Alta Velocidad (AVE).

El número uno de la formación al Congreso por la provincia de Badajoz, Víctor Sánchez del Real, ha lamentado que el Gobierno «no» le haya respondido durante la pasada legislatura a cuestiones como el AVE y el déficit de Extremadura en carreteras, entre otras.

Francis Franco, tras la exhumación: "El PP y la Iglesia tenían que retratarse y el retrato no ha sido bueno"
El nieto de Franco ha sido entrevistado en En Casa de Herrero, donde ha profundizado en detalles de lo que ha vivido en la exhumación de su abuelo.
esRadio Libertad Digital 25 Octubre 2019

Francis Franco ha sido entrevistado en En Casa de Herrero, de esRadio, donde ha explicado alguno de los detalles sobre lo que ha supuesto para él y su familia el espectáculo de la profanación de la tumba de su abuelo.

El nieto de Franco ha confesado sentir "tristeza y frustración", aunque admite que las cosas han ido "mejor" de lo que esperaba. Además, ha elogiado el papel de los representantes del Gobierno en el acto: "Se han comportado muy dignamente", ha dicho de la ministra Dolores Delgado, el Subsecretario Estado de la presidencia, Antonio Hidalgo, y Félix Bolaños, Secretario General de la presidencia del gobierno.: "Se han comportado muy dignamente".

"O me detienen o me voy"
En cambio, el nieto del dictador sí ha criticado el tratamiento recibido por la familia, especialmente cuando han sido retenidos en el cementerio de Mingorrubio, momento en el que ha explicado que ha llegado a decir "o me detienen o me voy". "Parecía que si pasaba algo en Mingorrubio iba a ser nuestra culpa", asegura Francis Franco visiblemente molesto.

Sin embargo, para él ese no ha sido el peor momento: "Me he derrumbado al oír la sierra cuando cortaba la piedra", ha explicado.

También ha contado para qué llevaba una libreta que ha llamado la atención: "He querido escribir mis emociones y vivencias y ser riguroso, para mis hijos o por si el día de mañana quiero escribir un libro".

El PP y la Iglesia, mal
"El PP y la Iglesia se han tenido que retratar y el retrato no ha sido bueno ni uno para el otro" ha asegurado Francis Franco, "pero a Sánchez le ha ido bien, aunque quizá menos de lo que creía", ha dicho, comentando que el presidente en funciones ha sido "hábil como un trilero" en esta cuestión.

En cualquier caso, Francis Franco ha asegurado estar "muchísimo más enfadado" con el Gobierno, y ha explicado que "los enemigos de mi abuelo fueron el comunismo y los masones, no le pueden perdonar que derrotase al comunismo y persiguiese a los masones" y que este asunto "ha habido muchos masones".

Finalmente, el nieto de Franco ha comentado que lo ocurrido hoy "no es un hecho histórico y sería mejor que no lo fuera para los que han participado en él", porque se trata de "una profanación".

Vox propone en todos los parlamentos autonómicos derogar las leyes de Memoria Histórica
El partido presenta una propuesta conjunta para acabar con la "interpretación sesgada de la Historia"
Maite Loureiro Libertad Digital 25 Octubre 2019

Concluida ya la exhumación de Franco y apenas tres horas después de que Pedro Sánchez compareciera en La Moncloa para prometer abrir las fosas del Valle de los Caídos, Vox ha anunciado que han registrado de forma "coordinada" una propuesta en todos los Parlamentos autonómicos donde tienen representación para pedir la derogación de las leyes de Memoria Histórica regionales.

Así lo ha anunciado este jueves el eurodiputado, Jorge Buxadé, a las puertas del Congreso, acompañado por la diputada y secretaria general del grupo, Macarena Olona. "Se trata de leyes que vulneran el principio de igualdad entre todos los españoles" ha criticado Buxadé que ha explicado que la proposición de ley presentada por su partido se refiere a las normas aprobadas por las comunidades autónomas para desarrollar la Ley de Memoria Histórica del año 2007.

"No hay una verdad oficial que se imponga sobre otras que haga españoles de peor calidad", ha defendido asegurando que son leyes que atentan contra la "libertad de expresión, de opinión e incluso de Cátedra" para imponer una "verdad oficial". El partido ya presentó otra propuesta en el Congreso para derogar de la Ley impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y aprobada por las Cortes.

Olona ha asegurado que esto es "sólo el principio" y ha anunciado que en la próxima legislatura llevarán a cabo más iniciativas como esta para intentar acabar con estas leyes. La diputada de Vox ha insistido en criticar la exhumación de Franco que tiene por objetivo, ha dicho, "derrocar la Monarquía y derribar la cruz del Valle de los Caídos" y ha defendido que los familiares que quieren encontrar a sus restos queridos "tienen el legítimo derecho de hacerlo" pero no pueden convertirse en la "excusa" para imponer "políticas sectarias y partidistas".

La batalla de Vox
Esta iniciativa se suma a las que Vox puso en marcha nada más conocerse que el Tribunal Supremo daba su visto bueno para la exhumación de Franco en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. El partido registró una propuesta en la Asamblea de Madrid para que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ejerciera sus competencias autonómicas e intentara parar el traslado al no contar con el permiso sanitario que requeriría la exhumación de cuerpos embalsamados.

Después recurrieron ante la Junta Electoral Central por considerarlo un acto de propaganda electoral. El organismo les derivó a la justicia ordinaria y rechazó su petición apenas unas horas después de presentarla. Vox recurrió entonces al Tribunal Supremo con el mismo argumento pero obtuvo la misma respuesta negativa.

Este miércoles, los principales dirigentes del partido han salido a criticar duramente el "show" promovido por el Gobierno de Pedro Sánchez para sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos y trasladarlos al cementerio de El Pardo-Mingorrubio.

Exshowmación
Editorial. vozpopuli 25 Octubre 2019

Iba a ser, de acuerdo con el compromiso públicamente adquirido por Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno en funciones, un acto “discreto, respetuoso, sin periodistas”. Un mero trámite, aséptico y administrativo. Sería en la madrugada del domingo al lunes, para no disturbar a la congregación religiosa que en el Valle de los Caídos reside. “Cuando os levantéis, ya habrá acabado todo”, aseguraban en La Moncloa.

Nada de lo anunciado se ha cumplido. El Ejecutivo de Pedro Sánchez tiene enormes problemas para hacer realidad sus promesas y se desenvuelve con mayor soltura por el territorio de la falsedad. Así ha sido desde el primer día: promovió la moción de censura contra Mariano Rajoy para convocar inmediatamente elecciones generales, no iba a pactar con los secesionistas, iba a publicar las listas de amnistiados fiscales, no iba a gobernar por decreto…

El proceso de exhumación de los restos de FranciscoFranco consuma esta heterodoxa legislatura. El traslado de los huesos del dictador desde el Valle de los Caídos hasta el cementerio de El Pardo para dar cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica ha derivado en un ‘show’ vergonzante, con ribetes casi circenses y con un indisimulado cariz electoralista: quinientos periodistas acreditados; un dispositivo policial de medio millar de efectivos, superior incluso al que días atrás hizo frente a la barbarie revolucionaria que asoló las calles de Barcelona; un despliegue apabullante de la televisión pública...

Ha sido, por tanto, un grosero incumplimiento de lo prometido que ha dado como resultado un espectáculo entre lo bochornoso y lo cutre. Nada se ha evitado. Ni la fecha elegida, a dos semanas de la cita con las urnas, ni la desvergonzada aparición de Sánchez en mitad de los telediarios. “España cumple consigo misma”, sentenció ante las cámaras, en una declaración pomposa y afectada.

Pero no, señor presidente en funciones, no. España cumplió consigo misma mucho antes de que usted tuviera uso de razón. Lo hizo con la Ley para la Reforma Política (Ley 1/1977, de 4 de enero), aprobada el 18 de noviembre de 1976 por las Cortes franquistas con el apoyo del 81% de sus 531 procuradores y respaldada por un referéndum posterior que logró el 94,17% de los votos a favor con la participación del 77% del censo.

España cumplió de sobra consigo misma con la reconciliación entre vencedores y vencidos (los herederos de Franco, con Adolfo Suárez al frente, y el Partido Comunista de España de Santiago Carrillo, la única oposición que tuvo el franquismo en su larga vida) plasmada en la Constitución de 1978, esa carta magna que ha proporcionado a España el mayor periodo de paz y prosperidad de su historia.

Aquella reconciliación selló el abrazo entre dos bandos que se habían perseguido con saña a través de la II República, la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. Nunca más una guerra entre hermanos. Ese fue el regalo de concordia que se dieron los españoles, gracias a la extraordinaria generosidad de vencedores y vencidos. Vive y deja vivir. De modo que usted, señor Sánchez, no ha reparado nada. En la historia de España, y a menos que acontecimientos futuros nos desmientan, usted es un don nadie, un oportunista sin escrúpulos, un vividor de la política que no ha tenido empacho en utilizar esta ‘exshowmación’ para hacer propaganda partidista a dos semanas de la jornada electoral del 10 de noviembre.

Y lo peor es que su insensata puesta en escena ha servido para desenterrar esos demonios familiares históricos, tan peligrosos para la convivencia, que tantos españoles creíamos enterrados para siempre. Basta ver la reaparición de esos nostálgicos del régimen franquista que han aprovechado la ocasión para hacerse notar, a pesar de que, afortunadamente, ya sólo son una marginal minoría de la sociedad española. Poner en riesgo la convivencia por mor de ganar para los libros de historia una guerra que los Largo Caballero, Negrín, Prieto y compañía perdieron en los campos de batalla es una tremenda irresponsabilidad.

Pues bien, ya está Franco fuera del Valle de los Caídos. Ya hemos acabado los españoles con los problemas que nos afligen. Ya hemos solventado el envite que el separatismo catalán le ha planteado a la unidad, que es tanto como decir a la convivencia y la prosperidad, entre españoles. Ya hemos acabado con las cifras de paro (alarmantes los últimos datos, que es lo que en última instancia pretendió ocultar el 'show' de marras), ya está resuelta la obscena politización de la Justicia y también la quiebra anunciada del sistema de pensiones… Cuestiones todas que son las que de verdad preocupan a la mayoría de los ciudadanos. Pero Sánchez, por su parte, ha anunciado que seguirá sacando huesos del Valle de los Caídos. Ese es su auténtico programa electoral: seguir tirando de Franco hasta la náusea para hacer realidad sus expectativas políticas.

¡Prensa española, manipuladora!
Antonio RoblesLibertad Digital 25 Octubre 2019

No sé si es peor su violencia o su ignorancia.

Es estremecedor ver a esa generación de adolescentes con sobredosis de TV3 canturrear ante cualquier micro o cámara: "¡Prensa española, manipuladora!". La cara desencajada, la ira en los ojos, esa sensación de estar en la verdad absoluta. Lo de menos es si la consigna ha sido diseñada, o si es más falsa que un telediario de TV3, lo impresionante es que la repiten todos a una al menor estímulo mediático extranjero con la misma secreción salivar de los perros de Pavlov ante el sonido asociado a la comida. Allí, en el fondo de la caverna, ya están incapacitados para ver otra realidad que no sea la suya.

Ni siquiera reconocen a sus hijos en las llamas de la ciudad. Uno de los suyos, Vicent Partal, director del digital independentista Vilaweb, les restriega la impostura por los morros:

    Basta de mentiras: son nuestros muchachos, los hijos del 1-O, quieren ganar y merecen nuestro apoyo (…) sois vosotros quienes los llevasteis a todas las manifestaciones, cogidos de la mano, prometiéndoles un país nuevo donde se viviría con dignidad y que estaba a punto de llegar. Si les habéis comprado las camisetas y las banderas. Sí, la negra también. Si les enseñasteis vosotros mismos a gritar "¡1-O, ni olvido ni perdón!". Si os vieron gritar indignados el día del referéndum, encendidos de ira con la misma policía que ahora los apalea a ellos.

¿Cómo salir de esos barrotes de TV3 si viven encerrados en su propaganda? ¿Cómo ser ecuánimes si no distinguen La Sexta de Intereconomía, El País de La Razón, Onda Cero de esRadio? ¡Prensa española, manipuladora! Toda, al mismo nivel. Ni siquiera sospechan que la prensa, toda la prensa, es perspectiva, toda hija del punto de vista. Calibrar el punto de vista… esa es la cuestión. Solo los dogmáticos confunden su punto de vista con la neutralidad y la objetividad. Por eso son capaces de agredir a periodistas y dar lecciones de libertad de expresión a la vez.

Han perdido toda relación con la realidad. Los últimos acontecimientos propios del fanatismo revelan algo aún más terrible: las nuevas generaciones no sólo han sido fanatizadas, son ante todo ignorantes. Ignoran lo que es un Estado de Derecho, toman por democracia sus deseos y no saben discernir los límites de la libertad. No es sólo propaganda. De serlo, ya en sí sería terrible. Es aún peor, las nuevas generaciones viven en una historia paralela contada por sus profesores y carecen de los conocimientos básicos de cómo funciona una democracia. Dos ejemplos bastan para visualizarlo: una editorial de Carlos Alsina poniendo el alma en explicar a Gerad Piqué con argumentos elaborados lo que el futbolista reduce a la simpleza esa de "¿qué hay de malo en querer votar?". Una sociedad que se precie no debe renunciar nunca a hacer pedagogía, y más cuando los daños colaterales son visibles al venir de un engreído con dinero y fama y un entrenador ladino con ínfulas de Honorable. Muy recomendable el audio.

El otro ejemplo es un vídeo de dos minutos donde unos alumnos con pasamontañas quieren imponer a la rectora de la Rovira i Virgili de Tarragona el cierre total de la universidad por "huelga general". El rifirrafe entre los alumnos y la rectora tiene un final apoteósico a grito pelado de uno de los alumnos: "¡No se ampare en las leyes! ¡No sirven de nada!". Es el grito de un estudiante con una estelada cubriéndole la cara, ignorante de hacer de Millán Astray en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca frente a Unamuno. Los aplausos y los gritos de la turba que le siguieron hacían las veces de los estudiantes brazo en alto del Paraninfo. No se lo tomen en serio, la comparación es ridícula, como la farsa diaria de sus mayores.

Si en un Estado de Derecho no nos amparamos en las leyes, ¿en qué deberíamos ampararnos? Estudiantes universitarios poseídos por la verdad del pueblo de una república inexistente. No sé si es peor su violencia o su ignorancia. O quizás ésta preceda a la otra. ¿Dónde ha quedado la Dinamarca del sur? Para meditar.

 El culpable del frenazo del empleo tiene nombre y apellidos: Pedro Sánchez
Daniel Lacalle el espanol 25 Octubre 2019

"No way, why don’t you get a job?" Dexter Holland

Mientras otros países de la eurozona y de la OCDE se enfrentaban a la ralentización fortaleciendo el empleo, atrayendo inversión y bajando impuestos, alcanzando las cifras de paro más bajas en décadas, el gobierno de España decidió conscientemente llevar a cabo la política contraria: negar el frenazo y poner todos los escollos y amenazas posibles a los creadores de empleo. El resultado no podía ser más deprimente, como confirma la encuesta de población activa del tercer trimestre del año.

¿Qué es lo que ha evitado un desplome mayor de la creación de empleo? Que se haya mantenido la reforma laboral y que el gobierno no ha sido capaz de subir los impuestos como pensaba hacer. Los desastrosos datos de la EPA hubieran sido devastadores si el gobierno llega a implementar las rigideces y subidas impositivas anunciadas.

Pero el impacto de la brutal subida de impuestos al trabajo escondida bajo el subterfugio del SMI es evidente. El desempleo y la ocupación registran su peor dato desde 2012 y 2013 respectivamente. Es el segundo trimestre consecutivo de aumento de paro en términos desestacionalizados. Esto no ocurría desde la crisis.

En datos desestacionalizados, el paro ha subido un 0,74% en el segundo trimestre y un 1,72% en el tercero. En el acumulado de los tres trimestres de 2019 el paro ha aumentado también en términos desestacionalizados.

Ocho comunidades autónomas ya destruyen empleo neto y otras dos aumentan el empleo en menos de un 0,5%.

La creación de empleo en el sector privado se ha desplomado. Solo se han creado 35.200 empleos. En los últimos años se creaba hasta el triple. De los 69.400 nuevos ocupados de este trimestre, 34.200 son del sector público. En los últimos 12 meses los empleados públicos han crecido en 61.100 personas, el 55,97% en este trimestre.

La contratación del sector privado en el tercer trimestre de 2019 es casi cuatro veces inferior a la del mismo periodo de 2018 (35.200 comparado con 134.200 en el tercer trimestre de 2018).

Estos datos son francamente decepcionantes y no muestran una ligera ralentización, sino un frenazo que no se corresponde en nada con los datos que están publicando otros países de nuestro entorno.

Mientras los medios gubernamentales nos hablan de una desaceleración “en línea con lo previsto” e intentan desviar la atención a otros países como los culpables, Alemania publicaba su cifra de desempleo más baja en 30 años, Reino Unido el paro más bajo en 75 años y Estados Unidos también el nivel más bajo de paro en 50 años. Hasta Francia publicaba el dato de paro más bajo en 10 años. Culpar al enemigo exterior y otras incertidumbres es simplemente faltar a la verdad.

El frenazo del empleo en España tiene nombre y apellidos: Pedro Sánchez.

No caigamos en la complacencia de pensar que la recesión es global y otros están peor. España no tiene el colchón de Alemania y otras economías. Cuando España entra en crisis destruye empleo a gran velocidad, por eso hay que tomar medidas urgentes: reducir la burocracia, facilitar la inversión, la contratación y bajar impuestos

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 Cien años de honradez
Juan Francisco Martín Seco republica 25 Octubre 2019

Acompañando al nacimiento en España de nuevas fuerzas políticas, ha surgido el fenómeno de que algunos partidos, cuyas siglas provienen de otras épocas anteriores a la Guerra Civil, tales como el PSOE, Esquerra Republicana o el PNV, han sacado pecho y se vanaglorian de sus muchos años de historia. Antes que nada, habrá que convenir en que no todo tiempo pasado fue mejor. En la historia de las organizaciones, al igual que en la de las naciones o en la de las personas, no todo es bueno, hay de todo, claroscuros, actos y realidades de los que sentirse orgulloso y otros de los que avergonzarse.

En las primeras elecciones democráticas tras el franquismo, el PSOE escogió como eslogan electoral “100 años de honradez”, al que los militantes del partido comunista añadieron con cierta sorna e ironía “y cuarenta de vacaciones”, haciendo referencia a su escasa presencia durante la dictadura, en contraposición a la actuación del partido comunista. Presiento que de Esquerra Republicana y del PNV se podría predicar algo parecido, mucho más presentes en el exilio que en el interior, por más que ahora, cuando Franco ha muerto hace más de cuarenta años, estén dispuestos a luchar contra franquistas imaginarios que ven por todas partes. Tampoco se puede decir que estos dos últimos partidos tuviesen un papel muy lúcido durante la Segunda República y la Guerra Civil.

No hay por qué dudar de los cien años de honradez del PSOE, pero no se puede decir lo mismo de los que vinieron después. El partido socialista tiene poco que reprochar al PP en materia de corrupción. En ambas formaciones políticas ha surgido con largueza cuando y allí donde gobernaban. La memoria de los ciudadanos es frágil y es posible que hayan olvidado lo que sucedió en los últimos años del felipismo, y cómo la corrupción se expandió de tal manera por todas las Administraciones que en 1996 hizo perder el gobierno al PSOE. Y con toda probabilidad muchos tampoco recordarán que fue en el Ayuntamiento de Madrid, a principio de los ochenta en un contrato de limpieza licitado por el gobierno municipal del PSOE, donde se ensayó por primera vez la financiación ilegal de un partido político.

Últimamente ha estado muy presente en la prensa la formación del gobierno de la Comunidad Autónoma de Navarra. Lo que le ha dado ese carácter de extraordinario es que lo presida una socialista, apoyada en un conglomerado político muy heterogéneo entre los que se encuentran incluso los herederos de ETA. Lógicamente, esta forma de actuar ha suscitado muchas críticas en contra del PSOE. No obstante, hay quienes han pretendido explicar la postura del partido socialista navarro por el mono de poder, al llevar 23 años fuera del gobierno. Ningún medio, sin embargo, se ha preguntado por la razón de esta ausencia, que muy probablemente radica en el escándalo que protagonizaron los dos últimos socialistas que ocuparon el cargo de presidente de la Comunidad. Estuvieron procesados por corrupción. Uno de ellos incluso pasó varios años en la cárcel y el otro fue absuelto, pero tan solo porque había prescrito el delito.

Sánchez ha basado toda su oposición a Rajoy en el asunto de la corrupción. Incluso ha querido justificar la moción de censura ganada con el apoyo de los golpistas, con la excusa de una sentencia en la que se daba por probada la corrupción del PP. En realidad, la sentencia no afirmaba nada nuevo que no se conociese hace tiempo. Pero sirvió de coartada. Pedro Sánchez se ha creído legitimado para adoptar esa postura puritana de inquisidor inexorable, ya que no se sentía vinculado por los escándalos pasados de su partido. Esta actitud hasta cierto punto era coherente en un personaje que ha pasado por encima de todos los órganos de su formación política, hasta el extremo de configurar un partido prácticamente nuevo. Pero entonces, ¿qué sentido tiene que pretenda recurrir ahora a los 140 años de historia de los que no queda nada sino las siglas?

Al felipismo se le pueden achacar cantidad de errores y defectos. No seré yo el que los oculte cuando tantas veces los he censurado, pero ese PSOE, el de los años ochenta y noventa, nunca hubiese pactado en Navarra con los herederos de ETA, ni sus federaciones del País Vasco, Baleares y Navarra se habrían comportado tal como están actuando en los momentos presentes con la aquiescencia de Sánchez. Tampoco se hubiese hipotecado a los intereses del PSC, ni hubiese dejado que fuesen los planteamientos de esta formación política los que se impusiesen en todo el partido. Aquel PSOE, por mucho que le tentase el poder, jamás hubiese aceptado ponerse al frente de un gobierno Frankenstein, formado por un amasijo de fuerzas políticas dispares entre las que se encontraban aquellas que acababan de dar un golpe de Estado y que permanecían en las mismas posiciones. Es verdad que en los años ochenta y noventa tanto el PSOE como el PP pactaron con los nacionalistas, que cedieron a muchas de sus reivindicaciones, colaborando así, de forma quizás inconsciente, a que se fortaleciesen de cara a la traca actual. Pero entonces aún no habían mostrado su auténtica faz. Se trataba de nacionalistas, no de golpistas. No se habían sublevado, permanecían, al menos aparentemente, dentro del marco constitucional. La situación ha cambiado radicalmente.

Sí, Pedro Sánchez ha inventado un nuevo PSOE, y ha barrido casi en su totalidad a todos los que representaban algo en el antiguo, pero por eso resulta tan irónica -más bien hipócrita- la postura de la vicepresidenta pretendiendo disculpar los coqueteos del sanchismo con los batasunos amparándose en las víctimas que ETA ha causado al PSOE. Es precisamente esa historia del partido socialista frente al terrorismo la que censura con mayor dureza el comportamiento actual del sanchismo. Pedro Sánchez quiere usar el pasado del partido para lavar sus escarceos con golpistas y herederos de terroristas, pero curiosamente no se siente concernido con la parte oscura de la historia del partido, piensa que no le salpica la corrupción pasada y se cree legitimado para censurar duramente a la de los otros partidos.

Pero el hecho es que la corrupción del PSOE no queda confinada en el pasado, llega al presente. Como cabría esperar, se ha mantenido, allí donde ha venido gobernando, principalmente en Andalucía. Pedro Sánchez se ha desentendido de la corrupción de la Junta de Andalucía como si no fuese con él, un asunto exclusivo de Susana Díaz. Pero lo quiera o no, esa Comunidad Autónoma proporciona una parte muy importante de los parlamentarios del grupo socialista y en los que Pedro Sánchez ha venido apoyándose tanto en su acción de oposición como de gobierno. Él también se ha beneficiado del supuesto dopaje que ha usado el partido socialista de Andalucía. Pero es que, además, la corrupción de la Junta toca más directamente a Sánchez desde el momento en el que ha incorporado a su gobierno a altos cargos de esa Comunidad Autónoma; especialmente en el Ministerio de Hacienda, al que la ministra se ha traído a media Consejería, bloqueando e invadiendo múltiples cargos del Ministerio.

Hace pocos días surgió la noticia de que había dimitido el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), al ser llamado a declarar como investigado en el caso del yacimiento minero de Aznalcóllar. Se le imputaba participar en la adjudicación de un contrato en el que, según la Audiencia provincial, podría haberse producido malversación de caudales públicos, cohecho, tráfico de influencias, fraude y exacciones ilegales, y prevaricación.

Es un proceso más de los que afectan a los pasados responsables de la Junta de Andalucía. La relevancia del caso se encuentra en la imputación del presidente de la SEPI. Para los que no lo sepan, la SEPI es el holding propiedad del Estado y dependiente del Ministerio de Hacienda, que engloba a casi todas las sociedades estatales que han quedado sin privatizar. Resulta evidente la importancia del cargo, el poder económico que acumula y la cuantía de sus retribuciones. Haber designado para ese puesto a quien después ha resultado imputado no deja en muy buen lugar “in vigilando” a la ministra que lo ha traído de Andalucía.

Además, el ahora dimitido de la presidencia de la SEPI había ocupado previamente el cargo de Interventor General de la Junta de Andalucía, es decir, encargado de controlar la legalidad y correcta administración de los recursos públicos en todos los organismos, entes y consejerías de la Junta. Se supone que fue nombrado también por la actual ministra de Hacienda, entonces consejera de la Junta en la misma área. La trascendencia de estos nombramientos surge de que la Audiencia provincial ha mandado investigar si hay un posible delito de cohecho, por “ascensos” que pudieran haberse dado a modo de recompensa a las personas relacionadas con el concurso. Llueve sobre mojado, puesto que quien ocupaba el cargo de Interventor General de la Junta entre 2000 y 2010 se encuentra procesado en la actualidad en el caso de los ERE, porque conociendo la irregularidad de las subvenciones que se estaban tramitando no las impidió.

Quizás, la relevancia de todo lo anterior se encuentre de forma prioritaria en la alegría con la que algunos políticos usan y abusan de lo público. Una concepción del poder que cree que el gobierno puede apropiarse de la Administración, incluso de aquellas instituciones que como las intervenciones generales tienen que actuar con total objetividad e independencia, al margen de los intereses partidistas. Actitud que hasta ahora había anidado principalmente en las Autonomías, pero que con Pedro Sánchez puede estarse contagiando a la Administración central. Buena prueba de ello es la utilización espuria a la que se ha sometido a la Abogacía del Estado, primero haciéndole cambiar la calificación en el juicio del procés y últimamente con el informe acerca de los anticipos a cuenta a las Autonomías. Esto también es corrupción, y de las más graves. Qué papelón el de la Abogada general del Estado.

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Cataluña: perseguir al policía, defender al malhechor
Sergio Fidalgo okdiario 25 Octubre 2019

En Cataluña cada día se baten todos los récords de surrealismo, porque cuando uno piensa que ya no se puede ir más lejos, entonces ocurre. El secesionismo ya no sabe qué hacer para caer más bajo y demostrar que lo suyo es destruir, no crear nada que valga mínimamente la pena. El último ejemplo lo tenemos a cuenta de los disturbios que hace unos días asolaron Barcelona.

La segunda metrópoli de España se convirtió durante varias noches en un escenario de una batalla campal. Más que una urbe próspera de una democracia occidental consolidada parecía una ciudad de Oriente Medio en plena refriega. El centro estaba lleno de incendios, vándalos tirando piedras y bolas de acero a las fuerzas de seguridad, pillaje en tiendas, mobiliario urbano destrozado…

Cuando centenares de radicales secesionistas utilizaron un nivel de violencia desconocido en nuestro país desde hace muchos años, se supone que la máxima preocupación de la Generalitat debería haber sido identificar, detener y tratar que se pusieran condenas lo más duras posibles a los vándalos. Esto sería lo lógico en cualquier gobierno democrático del mundo, sea municipal, regional o estatal.

¡No! En Cataluña la máxima preocupación del Govern, de los partidos secesionistas, del Síndic de Greuges – el Defensor del Pueblo local – y de entidades sociales de gran tradición como ‘Piròmans per la República Catalana’ (nombre genérico que podría agrupar a docenas de entidades ‘cívicas’ que sí existen) es investigar, expedientar y empapelar a los agentes de los Mossos que intentaron impedir que la barbarie triunfara en Barcelona. ¿Su pecado? Trabajar codo con codo con la Policía Nacional para que se respetara la ley.

Escuchar al ‘president’, que teóricamente representa a más de siete millones y medio de catalanes, y que en la realidad solo tiene el apoyo de algunos CDRs y poco más, como persigue a unos agentes de policía por hacer su trabajo es la mejor prueba que en España hace falta, de una vez, que algún Gobierno de España se ponga las pilas para evitar que el país se autodestruya. No se puede permitir que haya personajes como Torra al frente de instituciones democráticas que lo único que buscan es destruir nuestro sistema democrático.

La dejadez durante décadas del Madrid político ha permitido que el nacionalismo catalán haya degenerado de tal manera que un personaje como Quim Torra sea el máximo representante del Estado español en Cataluña. Alguien que se ha dedicado desde su toma de posesión a asegurar que se iba a saltar las leyes, y que no respetaba a las instituciones comunes a todos los españoles, no es digno de ejercer el cargo.

Pero cuando se pasa de las declaraciones a cortar autopistas, como hizo él el pasado 18 de octubre en una de las autodenominadas ‘marchas por la libertad’, o se pide a los radicales que “aprieten”, es que estamos entrando en una fase mucho más peligrosa. La penúltima etapa de ese camino hacia el enfrentamiento civil que busca Torra es señalar y perseguir a los Mossos d’Esquadra que lucharon para que los vándalos no destrozaran Barcelona. Así manda un mensaje claro a todos y a cada uno de sus agentes.

La última etapa será, si nadie lo remedia, que los Mossos d’Esquadra más radicales sean directamente los que estén codo con codo con los CDRs luchando contra “España”. De momento parece un escenario inviable, y la gran mayoría de agentes del cuerpo no están por la labor. Pero hace unos años tampoco parecía que la deriva secesionista llegaría tan lejos, y hace una semana Barcelona estaba en llamas.

Así que esperemos que el 11 de noviembre, una vez ya no esté sobre la cabeza de los dirigentes de los partidos constitucionalistas la presión de la campaña electoral, que se pongan las pilas para evitar que la situación en Cataluña degenere aún más.
 


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