AGLI Recortes de Prensa   Jueves 31 Octubre  2019

  31 Octubre 2019

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Editorial ABC

Vuelta a las andadas federalistas

No es momento de reintroducir en la opinión pública la incertidumbre sobre la capacidad del Estado constitucional de sobreponerse a los desafíos secesionistas

 

El PSOE ha incluido a última hora en su programa electoral la apuesta por un modelo de Estado federal basado en la plurinacionalidad de España. Lo confirmó ayer Pedro Sánchez en una entrevista, dando así satisfacción a los sectores de su partido que están activamente comprometidos con políticas filonacionalistas, como sucede en Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana y Baleares. Más sangrante fue para el líder socialista que horas después Miquel Iceta, del PSC, se jactase públicamente de haber doblegado a Ferraz. La apuesta del separatismo catalán por la vía violenta, ya sea defendiéndola, induciéndola o contemplándola, parecía haber llevado a Sánchez a un repliegue de propuestas que, como la federalista o la plurinacional, encierran el reconocimiento de que los nacionalismos tienen razón cuando afirman que la Constitución de 1978 está agotada. El discurso que quiere el separatismo de los partidos constitucionalistas es el de la pérdida de autoestima y seguridad en el orden constitucional y en el Estado de Derecho. El PSOE se equivoca de nuevo al regalar a los nacionalistas la idea de que los conflictos con el Estado se resuelven cambiando la Constitución, pero no exigiendo lealtad a los que quieren romper el orden constitucional. No es momento de reintroducir en la opinión pública la incertidumbre sobre la capacidad del Estado de sobreponerse a los desafíos secesionistas, porque, en Cataluña, la Constitución no es el problema, sino la solución.

 

Los socialistas se enredan otra vez en el laberinto de una propuesta federalista confusa y difusa, que nunca se concreta en un modelo que permita contrastarlo con el sistema constitucional vigente para saber en qué lo mejora. La eficacia del debate vacío sobre el federalismo la encuentran los separatistas en ese principio de plurinacionalidad, que desborda el concepto de «nacionalidades» establecido en la Constitución como precio coyuntural que fue al apoyo -desleal- del nacionalismo al pacto constituyente. La plurinacionalidad es hoy la enmienda a la totalidad de la soberanía del pueblo español, pero también la excusa partidista que encuentran los socialistas valencianos y baleares, en el ejercicio del poder autonómico, para socavar la igualdad entre españoles y quebrarla por los flancos de la lengua, la historia y la cultura, como unos nacionalistas más.

 

No es posible sostener, más que en el doble lenguaje del sectarismo de Sánchez, que el socialismo es la ideología de la igualdad y la fraternidad y, al tiempo, promover la división ciudadana por razones lingüísticas y culturales. El nacionalismo es un movimiento visceral que halla su sentido en la lucha contra las ideas ilustradas, contra la igualdad y el principio de legitimación democrática. A ese nacionalismo le conviene que el PSOE siga jugando con el fuego del federalismo y la plurinacionalidad.

 

 

OKENCUESTA 10-N

Vox también da el ‘sorpasso’ a Podemos y logra ser tercera fuerza en escaños

La formación de Abascal es la única del centroderecha que mejora su representación con respecto a la anterior oleada

Colau vetó a Vox hasta en dos enclaves distintos de Barcelona alegando razones de seguridad

Segundo Sanz okdiario

 

El ascenso de Vox le sitúa ya como tercera fuerza en escaños, por delante de Unidas Podemos y de Ciudadanos, que ocupó tal posición en las elecciones generales del pasado 28 de abril. Así lo apunta la séptima oleada de la encuesta realizada por Hamalgama Métrica para OKDIARIO.

 

El partido de Santiago Abascal obtendría 35 escaños de celebrarse hoy los comicios previstos para el próximo 10 de noviembre, once más que los cosechados hace medio año en su irrupción en el Congreso. De esta forma, superaría a la formación de Pablo Iglesias y sus confluencias, que quedarían con 32 diputados, diez menos que en abril.

 

Este sorpasso de Vox a Unidas Podemos sería de momento en escaños, pues los morados todavía estarían por delante en votos, con un 12,6% y 3.121.000 papeletas, frente a un 12,1% y 2.998.000 sufragios de los de Abascal. Apenas medio punto de distancia y 123.000 votos.

 

Así, Vox sigue siendo el partido que más crece desde la anterior oleada, publicada el pasado lunes, donde ya registraba 33 escaños. En los últimos días ha conseguido crecer cuatro décimas y dos diputados. Esta oleada fue realizada a partir de 1.000 entrevistas entre el 25 y el 29 de octubre, es decir, coincidiendo con la resaca de la exhumación de Franco y la marcha constitucionalista de Barcelona del domingo, a la que se sumó Vox pese a no tener invitación formal de Societat Civil Catalana (SCC), organizadora de la marcha, para estar en la cabecera de la misma.

 

 

En el bloque de centroderecha, que empataría a 158 escaños con la izquierda, Vox es el único partido que mejora su representación con respecto a la sexta oleada del estudio de Hamalgama Métrica, ya que tanto PP (22,5% y 102 diputados) como Ciudadanos (9% y 19 actas) pierden uno y dos escaños, respectivamente. Esto es, retroceden dos décimas cada organización.

 

Reforzadas

En términos de fidelización electoral, el PP está a la cabeza reteniendo el 88,5% de sus votantes del 28-A. Le sigue a corta distancia Vox, con el 86,2%, erigiéndose ambas en las dos candidaturas que más se verían reforzadas el 10-N. En tercer lugar se coloca el PSOE, con el 81,8%, y en cuarto, Unidas Podemos (75,5%). Ciudadanos tiene el menor porcentaje de lealtades con el 48,7%. La participación sube cuatro décimas, pasando en estos días del 67,2% al 67,6%.

 

 

 Campaña Vox

Vox llena a reventar en Cataluña su primer acto de campaña a pesar del boicot de “la tramposa Colau”

Raquel Tejero. Hospitalet de Llobregat okdiario

 

Vox ha abierto su campaña electoral en un acto en Cataluña que ha tenido que celebrarse en Hospitalet de Llobregat por la imposibilidad de hacerlo en otro lugar más cercano a Barcelona. Hasta el encuentro se ha trasladado el presidente del partido, Santiago Abascal para acompañar al líder de la formación en Barcelona, Ignacio Garriga. Según cifras de la organización, 3000 personas han arropado a la formación.

 

Garriga ha comenzado su discurso felicitando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El líder del partido en Barcelona ha “criticado a los partidos de siempre” por “echarse las manos a la cabeza” con las barricadas y los disturbios cuando “siempre han dado la mano a los separatistas”.

 

“Tenemos que ver como empresarios salen de Cataluña haciendo que vosotros tengáis más dificultad para encontrar un trabajo, tenemos que ver como los partidos en el Parlament suben las pagas a los menas mientras nuestras viudas cobran una pensión ínfima”, se ha quejado.

 

"Queremos dar voz a esos españoles que quieren soluciones a los problemas diarios y a todos aquellos que están pidiendo que se establezca el orden constitucional y civil en Cataluña", ha asegurado Garriga.

 

El último turno ha sido el de Santiago Abascal que entre gritos de “¡Presidente, presidente!” ha asegurado que “lleva semanas recorriendo toda España y tenía muchas ganas de llegar a Cataluña”.

 

“No estáis solos y nunca lo estaréis”, ha declarado. “El PSC en Hospitalet ha traicionado a los españoles. El mayor patrimonio que tenéis se llama España y no vamos a permitir que nos la arrebaten”, ha aseverado.

 

Intento de boicot

El partido ha reconocido que el espacio elegido se contrató a última hora por la falta de disponibilidad en otros lugares. Según la formación la idea principal era realizarlo en la Plaza Sant Jaume, frente en el Ayuntamiento de Barcelona y el Palau de la Generalitat, pero no se les permitió.

 

“Por esa alcaldesa prevaricadora y tramposa llamada Ada Colau”, ha criticado también Abascal. “Ya nos impidió ir al Palau para que estuviésemos a merced de los que os agredieron” “Hemos tenido q convocar esto con apenas unos días porque no encontrábamos una plaza donde poder acudir”, ha afirmado recordando los incidentes que se provocaron el pasado mes de marzo.

 

Que no deje de tronar la artillería

Pío Moa GCT

 

Desde hace días me llegan audios de YouTube de una carta abierta mía al gobierno del Doctor y la Marimacho, escrita en este blog el 16 de julio del año pasado. La había leído en voz alta,  y de ahí el audio,  en el programa de Luis del Pino “Sin complejos”,  donde los sábados (a veces los domingos), entre las 10,30 y las 11.00 suelo tener una intervención de entre cinco y diez minutos.  Tenía medio olvidado el comentario, y ayer me abordó en un bar un profesor que se dijo votante del PSOE y que también había recibido el audio. Obviamente no estaba de acuerdo conmigo, pero me reconoció con ecuanimidad que estaba bien argumentado y era convincente.

No sé de quién o quiénes habrá partido la iniciativa de hacerla circular, pero viene inmejorablemente al caso ante la campaña electoral.  Llevo mucho tiempo señalando que los comentarios políticos o históricos del blog o de Una hora con la Historia  son munición argumentaria que procuro hacer contundente, contra el proceso destructivo de España y la democracia en marcha.  Pero la munición sirve de muy poco si quienes la reciben se contentan con verla y no la utilizan a fondo, que es lo que ocurre casi siempre. Por eso me ha sorprendido muy felizmente la iniciativa de quienes han decidido convertirse en artilleros y emplear a fondo la munición.

La pasividad mayoritaria parte de la idea de que quienes deben hacer la política son los partidos, que disponen de los medios necesarios, y que otra cosa es un esfuerzo inútil. Esto podría ser así en tiempo de normalidad y estabilidad, pero no, desde luego, en tiempos peligrosos como los que vivimos. Hoy es preciso que cada cual se convierta en “artillero” y no cese de disparar esta munición política, no sea que termine siendo necesario disparar otra. Y debe hacerse llegar a amigos y enemigos, procurando que la acción se extienda como una mancha de aceite. Muchos piensan que es inútil enviarla a votantes de izquierda o a separatistas, pero es lo contrario. En su gran mayoría rechazarán el mensaje, pero de momento lo han conocido, y solo eso ya  es  importante. Y si les llega por diversos canales, tanto mejor. Un mensaje no es asimilado si no llega de modo insistente, máxime en unos tiempos de infinita proliferación de mensajes contradictorios  o irrelevantes, que desconcierta y marea a la gente.

Ante nuestras narices, unos puñados de déspotas corruptos, de “doctores”, tiorras y  golpistas están amenazando la integridad nacional, base de toda posible convivencia, construida durante siglos por muchas generaciones con esfuerzo y sangre. Y esas pandillas amenazan la libertad de todos, se proponen multar y encarcelar a quienes no aceptemos sus versiones de la historia, cimentadas en el embuste descarado y la “estupidez canallesca”, que diría Marañón; y fundamento de sus políticas actuales.  Es preciso que sean ellos, los tiranos,   quienes en todo caso vayan a la cárcel.

En frase de Julián Marías, “no debíamos pensar tanto en lo que va a pasar, sino en lo que podemos hacer”.  Que es mucho, si nos lo proponemos. Y en esta importantísima campaña electoral cada uno debe hacer cuanto esté en su manos. “España espera que cada cual cumpla su deber”, diríamos, imitando otra frase célebre. Con su infame profanación, el Doctor, la marimacho  perturbada, y los separatistas, han declarado la guerra a quienes defendemos la nación y la libertad. Y es preciso replicarles en el terreno en que hoy se plantea el desafío, porque a todos nos concierne. En estas semanas la artillería debe tronar sin cesar un minuto.

 

https://www.youtube.com/watch?v=f7AM2_TxUDM

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Editorial EM

La perversión de la Universidad

 

No va quedando en Cataluña un solo ámbito que escape a la ola insurreccional eufemísticamente denominada "tsunami democrático"

Pintada en el aparcamiento de la Facultad de Letras de la Universidad Autònoma de Barcelona.

 

No va quedando en Cataluña un solo ámbito que escape a la ola insurreccional eufemísticamente denominada "tsunami democrático". Y que consiste en imponer de forma violenta la voluntad excluyente de una minoría radicalizada a la mayoría de ciudadanos de Cataluña. El último espacio público usurpado por el separatismo ha sido el universitario, donde el martes fue declarada una huelga ilegítima que pretende negarles de forma indefinida a todos los estudiantes su derecho a recibir clase. Que unos energúmenos embozados agrupados en una suerte de sindicato vertical cierren las aulas por la fuerza y monten guardia con piquetes agresivos para impedir el normal desarrollo de la actividad académica supone un paso más en el desafío antidemocrático que condena a Cataluña a la excepcionalidad permanente.

 

Pero más patética si cabe que la violencia de los cachorros independentistas contra sus propios compañeros -cabe aplaudir el coraje del colectivo S'ha Acabat!- ha sido la reacción de las autoridades universitarias. Pues la única contestación oficial por parte de los siete campus públicos a esta huelga infame ha consistido en la aprobación de siete manifiestos que piden la libertad de los "presos políticos", censuran la "represión policial", cuestionan el fallo judicial y reivindican el inexistente derecho de autodeterminación. La Universidad de Girona y la Politècnica de Cataluña exigen además una amnistía, y el claustro de la Universidad de Lleida ha declarado personas non gratas al Rey y al juez Marchena, e incluso ha instado a crear una comisión que estudie la retirada de contratos de servicios como agua o luz a empresas que no muestren su compromiso con la independencia. La insurrección, por tanto, se ha extendido al alumnado y encuentra la complicidad del profesorado.

 

En cuanto a la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, es difícil imaginar una cobardía mayor. No solo no ha salido en defensa de los estudiantes y profesores damnificados sino que, tras una condena genérica de toda violencia, excusa su inacción en la autonomía universitaria, ignorando que ese principio se inventó precisamente para proteger el derecho a impartir y recibir clase con libertad. En metáfora cabal de su aversión a la razón, el independentismo pervierte la naturaleza de la universidad e incurre en fraude al proponer la devolución de la matrícula a los estudiantes que practiquen el boicot, como si se tratara de un mérito académico. El agitador es recompensado y el estudiante responsable es castigado.

 

Igualmente decepcionante ha sido la reacción del ministro Pedro Duque, que primero se inhibió y por la noche se rectificó a sí mismo expresando su apoyo a los profesores críticos con los manifiestos de los claustros catalanes. La sensación de orfandad del constitucionalismo en Cataluña sigue agravándose bajo la contumacia del Govern y la pasividad del Gobierno.

 

La imposible "plurinacionalidad"

 LR

 

Lo primero que habría que exigir a alguien que aspira a presidir el Gobierno de España –y está ejerciendo como presidente en funciones– es claridad. Más aún cuando se trata de un asunto de especial importancia, como es la estructura territorial del Estado. Pedro Sánchez no lo entiende así y, por lo que estamos viendo, no tiene claro que modelo quiere. O algo peor: lo modifica en función de sus intereses electorales, dependiendo del auditorio al que se dirige. En un primer borrador del programa socialista, no había referencia al modelo «plurinacional» que proponía en las elecciones de abril de 2019. Habían desaparecido las dos referencias que sostienen la política del PSOE en esta materia: las declaraciones de Granada (2013) y la de Barcelona (2017). El objetivo de esta última era «realizar una oferta política para que, en beneficio de todos los catalanes y catalanas, el choque de trenes del próximo 1 de octubre no se produzca». Como es sabido, el choque se produjo de manera más virulenta de lo previsto cumpliendo la hoja de ruta independentista, lo que obligó a la aplicación del 155 con el necesario apoyo del PSOE. Hay, por lo tanto, una cierta lógica en que dicha declaración desapareciera del programa y también la tiene que el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, exigiese su reposición en el programa definitivo, a lo que el presidente del Gobierno accedió de inmediato. Después de todo, a estas alturas, el sentido de ser del PSC es velar por el carácter plurinacional de España, no por el bienestar y libertad de los catalanes. Si Sánchez leyese en un mitin los puntos fundamentales de la reforma federal de la Constitución que propone su partido para resolver el problema abierto por el nacionalismo catalán, muchos de sus votantes se quedarían perplejos o directamente le retirarían el apoyo. La reforma constitucional que propone la Declaración de Barcelona se basa en este principio, entre otros: «Gran parte de la insatisfacción existente en Catalunya se deriva de la falta de reconocimiento de elementos simbólicos referidos a su identidad nacional y a su historia». No es ironía recordar la política de inmersión lingüística aplicada implacablemente por la Generalitat. A continuación, propone una Ley Orgánica «de reconocimiento y amparo de la pluralidad lingüística de España» para complacer a los que reiteradamente han incumplido sentencias de los tribunales y del propio Constitucional en dicha materia. Crear un consenso para una reforma constitucional –por cierto, PSOE y PSC quisieron iniciarla sin contar con el PP– en el sentido propuesto por los socialistas es imposible, ya que se basa en avances («unas nuevas reglas para el reparto competencial que mejoren el autogobierno de la Generalitat) que los dirigentes independentistas son incapaces de gestionar con lealtad. Hablar de «el reconocimiento de las aspiraciones nacionales de Cataluña» va en contra de lo esencial de la Constitución del 78, pues la elección de «nacionalidades» se fundamentaba en el carácter cultural de estas comunidades, lo que obligaba a la renuncia de una concreción política en la forma de Estado soberano, que es precisamente a lo que aspiran. Si con mucho menos el independentismo planteó un desafío mayúsculo y el Parlament aprobó en enero de 2013 una declaración de soberanía –anulada por el TC–, qué nuevos retos no se plantearían. El definitiva, la actual Constitución rechaza que el Estado español sea el resultado de un pacto entre naciones preexistentes. Sánchez debe aclararse y definir con precisión cuáles son sus planes de reforma constitucional, si es que los tiene. ¿Insiste todavía en incluir el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado en el artículo 2 de la Constitución? Mientras no despeje esta incógnita, sólo podrá decirse que Sánchez está actuando bajo un electoralismo muy peligroso. Nos tememos que su plan de reforma federal escrito en la Declaración de Barcelona no lo leerá en los mítines.

 

Editorial EM

La nación y el regionalismo

 

Gerald Brenan, en El laberinto español, definió a España como el país de la "patria chica". El apego a los orígenes y la marcada pluralidad territorial forma parte inveterada de nuestra identidad. De ahí que los constituyentes ampararan el modelo autonómico en 1978. Cuatro décadas después, puede concluirse que el grado de descentralización ni ha garantizado la cohesión regional ni ha atendido las demandas de aquellas CCAA que se ven perjudicadas, tanto en el sistema de financiación como en la dotación de infraestructuras, por el chantaje ejercido por los nacionalistas vascos y catalanes.

 

Esta situación, repetida de forma recurrente cada vez que PSOE y PP se encuentran en minoría parlamentaria, ha llevado a Teruel Existe a presentarse el 10-N. Su objetivo es rentabilizar sus escaños para satisfacer reivindicaciones locales, siguiendo los pasos de Revilla o Nueva Canarias. La incapacidad de los grandes partidos para alcanzar acuerdos y los efectos de una ley electoral que sobrerrepresenta al nacionalismo alimentan lo que en EEUU se conoce como pork barrel, que lleva a usar la representación parlamentaria para fines regionales. Este esquema erosiona la visión global que debe regir en las Cortes, donde se dirime el modelo de sociedad y la política general del conjunto de la nación. La prima del bipartidismo a los nacionalistas, insaciables en su voracidad presupuestaria hasta el punto de mostrarse profundamente desleales, ha generado una mezcla comprensible de enojo y frustración en la España interior. Desde luego, el equilibrio territorial debe ser una prioridad, pero no al coste de atomizar la sede de la soberanía nacional.

 

Editorial EM

Sánchez, expedientado

 

Por primera vez desde su creación, la Junta Electoral Central ha abierto un expediente sancionador nada más y nada menos que al presidente del Gobierno. Tras varios apercibimientos al Ejecutivo por el uso electoralista de las instituciones públicas, el supervisor reprueba una entrevista que Pedro Sánchez concedió a La Sexta en La Moncloa el pasado viernes, entrevista que violaba la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.

 

La relevancia de este procedimiento no tiene precedentes, no tanto por las sanciones simbólicas que puede acarrear como por su significación política. El último dirigente en merecer este reproche ha sido Torra. Que además la Junta haya decidido sancionar de nuevo a Isabel Celaá añade bochorno a la noticia. Pues como hemos denunciado en varias ocasiones, la ministra portavoz ha pervertido las ruedas de prensa de los Consejos de Ministros, sirviéndose de ellas como escaparates de los viernes electorales de un Gobierno sistemáticamente entregado al partidismo. El abuso escenográfico de Moncloa para exhibir sin sonrojo el programa del PSOE bajo apariencia gubernamental revela una manera sectaria de concebir la política. Y el órgano encargado de velar por la escrupulosa neutralidad de las instituciones se ha visto en la obligación de expedientar al presidente

 

El impresentable comportamiento de los rectores y el abandono de sus alumnos

EDITORIAL     ESdiario_com

 

Es intolerable que el Estado no haga nada para proteger a los alumnos saboteados en sus facultades, con la complicidad de unos rectores indignos que deben ser relevados.

 

 

El boicot de los violentos a la enseñanza universitaria en Cataluña es una espléndida metáfora para entender la esencia del independentismo, ya definitivamente desnudo frente a su tétrico espejo: boicotear la educación resume la naturaleza sectaria, supremacista y alocada de un movimiento que cercena derechos tan esenciales como el de enseñar y el de aprender, bases de una civilización que obviamente desprecian.

 

Ver a decenas de encapuchados evitando a cientos de chavales entrar en su clase para proseguir con su carrera es un enorme y doloroso símbolo de lo que está ocurriendo en Cataluña, pasto de las peores bajezas e imposiciones, todas tuteladas -cuando no impulsadas- por las instituciones que deberían velar por la ley y proteger los derechos individuales y colectivos.

 

Cada encapuchado se siente, sin embargo, legitimado e incluso premiado por Quim Torra y la Generalitat, lo que en sí mismo debiera ser suficiente para proceder a su destitución con los mecanismos que recoge la ley: es intolerable que el primer responsable de la convivencia sea quien más haga por acabar con ella, ora animando a los violentos, ora instigando investigaciones contra su propia Policía autonómica.

 

El secuestro de los rectores

Pero también merecen un apunte los rectores, por lo general una casta de privilegiados que apelan en toda España a su autonomía para no dar explicaciones de la Universidad que dirigen -de escasa calidad según todos los ránking internacionales-, actuar con una opacidad sangrante y reclamar recursos económicos de cuyo uso no dan cuenta.

 

    Los rectores catalanes deben ser destituidos y el Estado debe velar por los alumnos saboteados en sus propias facultades

 

A esos males generales, los rectores catalanes le añaden un seguidismo inaceptable con el procés, que les ha llevado a abandonar a sus alumnos e, incluso, a incentivar la consecución de títulos o asignaturas para todos aquellos que participen en la huelga, inventándose un sistema de evaluación indigno de una academia de pueblo pero muy acorde con el desquiciamiento separatista.

 

Sabotaje

Aunque el ecosistema soberanista nos haya acostumbrado desde hace años a todo tipo de abusos y excesos liberticidas e ilegales en nombre de una democracia que en realidad pisotean pues rechaza su principal ingrediente -al existencia del distinto-; el sabotaje universitario supera casi todos los límites.

 

E invita al Estado a actuar, con toda la contundencia a su alcance legal y toda la autoridad que concede la causa democrática que está en juego. Relevar a esos rectores, miserables hasta la extenuación, debiera ser posible. Son indignos de representar valores como la palabra, el conocimiento y la convivencia. Pero nadie hará nada al respecto.


******************* Sección "bilingüe" ***********************


 


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