AGLI Recortes de Prensa   Viernes 1 Noviembre  2019

  1 Noviembre 2019

Todas las razones para evitar que Pedro Sánchez siga siendo presidente de España
EDITORIAL.  ESdiario_com

El líder del PSOE lleva cuatro años bloqueando el país por sus intereses personales y ha logrado además el triste récord de deteriorar la Economía y alentar el conflicto en Cataluña.

 Las cuartas Elecciones Generales desde 2015 suponen un monumental fracaso de la clase política en su conjunto, que la aleja de una ciudadanía agotada por el contraste de sus problemas, colectivos e individuales, y la impericia de quienes les representan y cobran para encontrar y aplicar soluciones. Cuando más falta hace la política como remedio para los desafíos vigentes en España, menos hace ésta para cumplir con su función y a los problemas preexistentes, le añade otros derivados de su mediocridad.

Pero las generalizaciones no son justas nunca y conviene ordenar las responsabilidades en ese descrédito, consagrado por todos los sondeos profesionales que miden la temperatura de la ciudadanía ante el comportamiento de sus dirigentes políticos.

Y a la cabeza del fenómeno aparece, sin duda, el mayor instigador de este bucle electoral eterno, que no es otro que Pedro Sánchez, desde hace cuatro años incapaz de entender que sus objetivos e intereses no pueden condicionarlo todo de una manera tan flagrante.

Sánchez se lía y se le escapa una reforma constitucional para incluir la "plurinacionalidad"
Lo hizo en 2015 pactando en toda España con Podemos, al que ahora denigra pese a esta más debilitado y menos populista que entonces, para lograr poder municipal y autonómico a cualquier precio. Lo hizo en 2016 tras bloquear un año España, rechazar el resultado de los comicios de diciembre del año previo y obligar a la repetición electoral.

Lo volvió a a hacer tras perder esas elecciones de nuevo e impulsar, en cuanto pudo, una nefanda moción de censura que prosperó exclusivamente por el respaldo del independentismo al que debía de ayudar a contener. Y lo ha vuelto a hacer ahora con otra convocatoria electoral tras negarse a negociar ni a acordar nada con nadie y limitarse a exigir un cheque en blanco para su investidura.

El frentismo de Sánchez
En este tiempo de sanchismo, la economía se ha deteriorado de forma galopante, el conflicto en Cataluña se ha disparado y el frentismo de las dos Españas se ha querido resucitar; arrojando por todo ello un balance nefasto, marcado además por la falta de transparencia, los escándalos personales y la utilización perversa de herramientas del Estado como RTVE y el CIS.

Hay razones sobradas, pues, para que los españoles decidan con su voto desalojar a Sánchez del Gobierno y optar por alternativas mucho más centradas y moderadas, capaces de verdad de dialogar, acordar y fijar sus prioridades en la agenda de problemas reales de los ciudadanos. La del líder del PSOE nunca es la correcta, pues atiende de manera casi monopolística a sus objetivos personales. El 10N los españoles tienen la oportunidad de decírselo con su voto.

Emilio Campmany LD
Tres tazas de federalismo

En Sánchez, la ignorancia no excluye la cara dura.

Es frecuente entre los mandados no preocuparse de saber qué finalidad tiene lo que se les ha ordenado. ¿Para qué se van a preocupar de averiguarlo si de todas formas lo tendrán que hacer? Por eso, Sánchez, apenas supo que había llegado a Ferraz la orden de Iceta, se puso firmes y se limitó a obedecer sin entender. Por otra parte, tampoco hay nadie en el Consejo de Ministros, ni siquiera la profesora de Constitucional, que le pueda aclarar lo que el federalismo que quiere el PSC implica.

Sin embargo, su ignorancia no deja de tener inconvenientes. El más frecuente es el de meter la pata por asumir como propio lo que no se entiende. Horas después de haber cambiado el PSOE su programa electoral a toque de corneta, o más bien de chirimía, el caballero de la faz picada defendió con ardor guerrero el federalismo del que ahora es abanderado. Sánchez sabe que Iceta exige además que se reconozca a Cataluña la cualidad de nación. Lo que no parece que sepa son las consecuencias de tal reconocimiento. No sabe por ejemplo que eso implica despojar de su condición de soberano al pueblo español para repartir la soberanía entre tantos pueblos como naciones reconozca la Constitución de Iceta. Y tampoco sabe que, cuando Cataluña sea una nación, tendrá implícito, tan sólo por serlo, el derecho a decidir unilateralmente su futuro. Patrocinar eso constituye una traición.

Sin embargo, no saber lo que se dice podría constituir una atenuante. Su orfandad de conocimiento es incuestionable. Lo prueba el que, después de haber defendido con notable brío la solución federal para España, la atacara con el mismo o mayor denuedo pasados apenas unos minutos. Cuando dijo que se proponía arrancar las competencias tributarias a Madrid para evitar el dumping fiscal, no se dio cuenta de que, para hacer esto, tendría que despojar de esas capacidades a todas las comunidades autónomas, incluida Cataluña, por supuesto. La proposición no puede ser más centralista, unionista y antiautonómica. Expuesta además por quien acaba de proclamarse furibundo federalista a órdenes de otro que, horas después, con maneras propias de una arenga militar, exigió no dar un paso atrás en el autogobierno. El de Cataluña, naturalmente. O sea, que mientras el Gobierno de aquella región se levanta en rebelión, a quien hay que meter en cintura por sus excesos en el uso de las facultades transferidas es a Madrid. Desde luego, la ignorancia no excluye la cara dura.

La igualdad de los españoles ante la ley, empezando por la fiscal, exige devolver a la Administración central todas las atribuciones en materia de impuestos, comprendidas las de País Vasco y Navarra. Pero si eso no se quiere hacer, que es obvio que el PSOE de Sánchez e Iceta no quieren, tendrán que aguantarse y dejar que el PP, en Madrid o cualquier otro sitio, baje los impuestos todo lo que las injustas leyes que padecemos les permitan. ¿No quieres federalismo? Toma tres tazas.

EDITORIAL LD
¿Sánchez e Iceta contra el separatismo?

Sánchez ha vuelto a exhibir su falta de escrúpulos dando un aparente nuevo giro a sus relaciones con el separatismo.

El único ámbito en el que el Gobierno de Pedro Sánchez ha demostrado cierta capacidad y, sobre todo, mucho interés ha sido el de la propaganda. No ha habido grandes proyectos legislativos, la elaboración de los Presupuestos fue un cúmulo de despropósitos y la gestión prácticamente no ha existido en nada que no pueda utilizarse como arma arrojadiza en la batalla electoral. Pero ha sido tal la avalancha de agitprop que, de creer en las últimas encuestas, está perdiendo eficacia.

Este jueves Sánchez ha vuelto a exhibir su falta de escrúpulos dando un aparente nuevo giro a sus relaciones con el separatismo presentando como una gran decisión un decreto que no supone ni mucho menos acorralar a los separatistas, tal y como se ha tratado de difundir desde Moncloa y Ferraz.

Por supuesto, y pese a las advertencias de la Junta Electoral Central, el presidente no ha dudado en volver a hacer un uso espurio de las instituciones: primero, concediendo una nueva entrevista en Moncloa tras haber sido expedientado por ello; luego, aprovechando como escenario el Consejo de Ministros, con detalles que rozan el ridículo, como el de llevar en mano el decreto ley aprobado para darle importancia, tal y como hizo con el referido a la exhumación de Franco.

Es positivo que se tomen medidas legislativas para evitar el abuso que el separatismo hace de internet en su guerra contra el Estado y contra los catalanes no supremacistas. Pero en la situación que vive actualmente Cataluña esa debería ser una medida entre muchas, y no la primera: así, antes habría que retomar el control de las calles y universidades del Principado, poner a los Mozos al servicio del Estado y no al servicio del golpe e impedir que los medios de comunicación de la Generalidad sigan promocionando el golpismo, por poner sólo unos ejemplos.

Por otro lado, si algo define la relación del PSOE con el separatismo y su reacción al golpe de Estado no es este decreto ley que, sino la forma en que se ha vuelto a plegar a los dictados del PSC en su programa electoral para defender, una vez más, los postulados antiespañoles y en contra de la soberanía nacional que los socialistas catalanes llevan años promoviendo… tradicionalmente, con el voto de los castellanohablantes.

Por mucho que el Gobierno y Sánchez hagan teatro a sólo diez días de la cita con las urnas, lo cierto es que la verdadera respuesta al desafío separatista la está marcando y la va a marcar Iceta. Y ya se sabe lo que eso significa: una total carencia de principios y el desprecio más profundo a todo lo que pueda parecer español. Así ha sido desde hace muchos años y así será mientras un personaje tan siniestro como el secretario general del PSC marque el camino a otro su semejante Sánchez.

Cataluña: insurrección y limpieza étnica
Vicente Gil esdiario

Cataluña vive un proceso de insurrección, larvado desde los 80. El objetivo es la eliminación social de quien se sienta español: una limpieza étnica. Pujol ya lo escrito en el Programa 2000

Veo en TV a unos supuestos "estudiantes" en las universidades públicas catalanes tapándose las cabezas con pañuelos negros. Solo se les ve los ojos. Parecen esos terroristas del ISIS que cortan cabezas en Youtube. Los rectores les apoyan.

Cataluña vive un proceso de insurrección. Llamemos a las cosas por su nombre. Reconocer un problema es el primer paso para solucionarlo. Una insurrección que emplea contra España todo el aparato de la administración autonómica, pagado por nosotros.

Como los serbios con la administración federal yugoslava: una minoría, bien colocada, muy bien pagada, regada de dinero en todos los escalones, manejando los hilos de la administración (en aquel caso, también el ejército) con la finalidad supremacista de eliminar al que no fuera serbio. El resultado: Bosnia y Croacia.

El objetivo en Cataluña viene de lejos y se ha ido ejecutando silenciosamente: la "muerte civil y social" (por ahora) de todo aquel que no sea independentista. Apartarle, expulsarle, anularle socialmente, disminuirle, deprimirle, empujarle a que se vaya o a que se calle.

La Cataluña interior es un insoportable ejemplo de lo imposible que es vivir en libertad, sintiéndote y manifestándote español. Fue en la Serbia rural donde Milosevic encendió la llama de la guerra.

Llamemos también a esto por su nombre: limpieza étnica, apartheid.

El "Programa 2000" de Pujol
28 de octubre de 1990. El Periódico de Cataluña publica el Programa 2000. Un documento atribuido "a las máximas alturas". Citar a Jordi Pujol en un medio, si no era para alabarlo, ya tenía consecuencias.

El Periódico dice que el documento "circula por las consellerías y las altas esferas de Convergència i Unió" y que son propuestas "para aumentar la conciencia nacional de Cataluña".-

Un "catálogo de intenciones" -señala- aunque el subtítulo tiene tufo a la "raza aria" del doctor Mengele, el siniestro "médico" del régimen nazi. Habla de "la potenciación del modelo familiar para garantizar la sustitución biológica". La estafa histórica ha sido tan enorme, que hoy ya conocemos cuál era el "modelo familiar" de los Pujol: robar a manos llenas, en nombre de Cataluña

¿A quién le extraña hoy ver a abuelos, padres, hijos y nietos con ese nivel de fanatismo? En apenas tres generaciones se ha pasado del mero desapego sentimental a España a un odio visceral y cada vez más violento.

El Programa 2000 es un Mein Kampf a la catalana donde estaba todo y no quisimos verlo. Su primer punto se llama "Pensamiento" y es una declaración de intenciones del lavado de cerebro que pretendía.

Todo aparece, por secciones, con un detalle que asusta.

Controlar la escuela y la familia, una prioridad
El "modelo de familia", la "llengua" como elemento de separación y supremacía, la "creación y difusión de conceptos" sobre la superioridad de los catalanes, el "memorial de agravios de la nación catalana" para el victimismo frente a España a base de mentiras históricas y su expansión en Valencia y Baleares, el "fomento de la mitología nacional", el "impulso del sentimiento nacional de profesores, padres y estudiantes en las escuelas", "la formación de los profesores en el sentimiento nacional de Catalunya", "la creación de un cuerpo de Inspectores educativos que vigile de cerca (este plan)", "el nombramiento de nacionalistas en las direcciones de los colegios", la manipulación de los tribunales de oposición, el control de las asociaciones de padres …

    El P2000 es un Mein Kampf a la catalana donde estaba todo y no quisimos verlo

Todo un programa para el adoctrinamiento infantil y familiar regado de dinero público. El P2000 incide en que hay que "subvencionar" filólogos, historiadores, lingüistas, geógrafos, escritores, artistas … editoriales, medios de comunicación … y asociaciones y entidades culturales, sociales, lingüísticas y hasta de ocio en Cataluña, Valencia y Baleares para expandir los Països Catalans.

Con "Universidades e Investigación", el mismo control que en las escuelas "potenciando (subvencionando) las asociaciones nacionalistas de alumnos y profesores … y a personalidades de ideología nacionalista en los rectorados".

Boadella propone "intervenir" ya en TV3 porque es una televisión "golpista"

Leer el apartado de "Medios de Comunicación" es entender lo que ha sido TV3, estas décadas, como elemento estratégico para rematar, en cada casa, este plan de adoctrinamiento y manipulación impulsado desde las escuelas, la administración, los espacios públicos y los lugares de trabajo.

TV3 sigue siendo, hoy, un medio de propaganda para inflamar peligrosamente los sentimientos que, en aras de la paz, debería ser intervenido cuanto antes. En el P2000 se adelantaba la rotulación en catalán en negocios y empresas de "letreros, indicadores, tablones de anuncios, impresos, publicidad, documentación comercial …", la "proyección exterior de los Països Catalans", el control total de las infraestructuras y el transporte colectivo (carreteras, trenes … ¿les suena?) y la ocupación total de la administración.

Y hay una prioridad que hoy cobra todo su sentido: "Incidir -dice- sobre la administración de justicia y de orden público con criterios nacionales". Verde y con asas: control de jueces y policía.

Cataluña, un caso de manipulación colectiva
Cataluña es un caso de manipulación colectiva inmenso, como otros -trágicos- en la historia. Ver todavía en TV3, dos semanas después, a gente llorando por la sentencia me recuerda a esas imágenes de histerismo oficialista que nos llegan de Corea del Norte.

Cataluña es España, pero millones de ciudadanos viven secuestrados física y emocionalmente y se sienten extranjeros en su tierra. La Constitución es papel mojado. Primero, pues, la ley y el orden y después … Churchill: "En la guerra, resolución; en la derrota, desafío; en la victoria, magnanimidad y en la paz, buena voluntad".

Veo a esos "estudiantes" universitarios ataviados, casi, de terroristas del ISIS. Son la versión 3.0 del Programa 2000 de Pujol y pienso que a los Països Catalans podrían darle hoy un toque de actualidad y llamarles Califato de Cataluña. Sería más acorde a su nivel de fanatismo.

El PSOE es el Concorde
Cristina Seguí okdiario

Dicen que Miguel Iceta ha forzado a Sánchez a modificar su programa electoral en menos de 24 horas para incluir la reforma federal de la Constitución y la Plurinacionalidad. Es que le estoy viendo ahora mismo; Miguel reprimiéndome mientras lee este artículo mío porque: "oiga, mi nombre es Miquel. Lo de ‘Miguel’ es cosa de su nacionalismo español". No es un menester ‘facha’, Miguel. Es más bien porque usas lo de ‘Catalunya’ en todos tus artículos y comparecencias en castellano, y se dice ‘Cataluña’.  Lo de ‘Catalunya’, como lo de ‘plurinacionalidad’ y ‘federalismo asimétrico’ es la excentricidad que sólo se pueden permitir los líderes metropolitanos del PSC que se han pinchado en vena, y de buen grado, el Síndrome de Estocolmo.

Adoptar el relato y la retórica separatista es como si Iceta, Torra, Carlos Sastre, y Oriol Junqueras, ahora rebautizado como ‘autonomista’ por los medios nacionales mientras le dice a Sánchez desde el economato carcelario que "se meta el indulto por el culo" (sic), pagaran la bacanal golpista a pachas.

Los nacionalistas, anarquistas, abuelos cebolletas de Terralliure,  controlan el poder y los chutados del PSC, débiles por ‘el Síndrome’, doblan la rodilla para pillar cacho y continúan contribuyendo a las cuentas domésticas de Puigdemont pagándole a Marcela Topor los 6.000 mensuales desde la Diputación de Barcelona.

Nada hay de nuevo en el aval sanchista desde Madrid a este discurso.

El PSOE  sigue cometiendo las peores fechorías contra España gracias a un salvoconducto democrático que, en lo toca al respeto a la integridad de la nación, sólo fue merecido durante el felipismo. Cuando escucho a los directores de los periódicos hablar de la necesidad de un gran pacto de los tres partidos constitucionalistas, PP, C´S y PSOE, me viene a la cabeza de forma fulminante el accidente del Concorde que se estrelló con 113 personas abordo en Gonesse, Francia, hace casi 20 años, porque lo que hacen esos ‘líderes’ de opinión cuando confían el futuro y las posibilidades de 47 millones de españoles al PSOE nacionalista que ya gobierna con ERC y JxCat en 40 municipios catalanes, equivale a garantizar que ese avión de pasajeros siga funcionando como uno de los más seguros del actual escenario.

Con todos los respetos a mis amigos de la Meseta Central; si pensáis que el nacionalismo es sólo cosa de Sánchez e Iceta es que no os enteráis nada porque nunca habéis vivido en la Comunidad Valenciana o Baleares, donde las nutridas hemerotecas de los periódicos regionales ya abrían con titulares como el del periódico Las Provincias del año 81: "El PSPV asegura que jamás impedirá la idea de los países catalanes". Todos los nacionalismos periféricos han sido cosa del PSOE desde que Iceta se pensaba que ‘Federalista’ era Tom Selleck disfrazado de poli castigador en Magnum.

Los universitarios y los niños de temprana edad ya son consumidores del nacionalismo en las comunidades autónomas elevadas por los socialistas al rango de nueva comunidad lingüística por el mero hecho de tener más de una lengua oficial. En Baleares gracias a Armengol y en la Comunidad Valenciana gracias a Puig, quienes dan pico y pala a los niños para la construcción de su nueva nación segregacionista, retrasada y clientelar que, de vez en cuando, en pleno centro de Valencia, ya copia a los nazis de las bragas subidas hasta la nariz que campean a hostias a los críos en las universidades catalanes. El PSOE es ese Concorde.

Todo el voto de la derecha es útil
 LR

De nuevo, España está en campaña electoral. Oficialmente, porque desde hace cuatro años estamos en un permanente estado de movilización política, tan estéril como insistente. Cuatro elecciones en cuatro años es someter a la sociedad a una presión innecesaria para que elija la forma de gobierno deseable para cada partido, lo que es imposible. Los ciudadanos han votado y deben ser los políticos los que administren de la mejor manera el resultado, es decir, en beneficio del conjunto de la ciudadanía y preservando el orden constitucional. Pero no es así. La pasada legislatura fue un ejemplo de ineptitud política de la que no se debería abusar y que debe situarse como línea roja que no se debe volver a traspasar. Algo anómalo ha saltado a la escena política española que impide desbloquear una situación que, de prolongarse, tendrá efectos en una parálisis de los grandes proyectos de país, un retroceso imperdonable en un momento clave, y es que el patrimonio de la izquierda ya no lo tiene el PSOE y la derecha no es propiedad exclusiva del PP. Ya no vale invocar el voto útil, como si les perteneciera y sólo ellos pudieran rentabilizarlo y darle contenido político. Eso corresponde a una etapa lejana de cuando los grandes partidos tenían la mayoría absoluta. Eso lo sabe Pedro Sánchez y lo debería saber también Pablo Casado. Reivindicar como propio todo el voto de la derecha no tiene ningún sentido cuando además es contraproducente para la movilización de su electorado. En primer lugar, porque los populares ya no son el único partido que ocupa este espacio y se han abierto otras opciones con propuestas diferenciadas en materia fiscal, territorial y de derechos civiles. Cs y Vox, con diferencias, aunque con conexiones entre sus electorados, se perfilan como dos fuerzas fundamentales a la hora de sumar en este bloque. Casado no puede negar la evidencia: no tiene opciones para gobernar en solitario y no habría nada más estéril en su estrategia que reclamar en exclusiva la representación de la derecha. Si no quiere que el PP se hunda en la posición que lo dejó Rajoy en su última etapa debe entender que la derecha también es plural, No se corresponde con la realidad de los sondeos, ni el líder de los populares está en condiciones de olvidar que el poder que administra su partido –en Andalucía, Castilla y León, Murcia, Madrid o en el ayuntamiento de la capital– es gracias a los partidos de Albert Rivera y Santiago Abascal. En este bloque tiene un papel fundamental Cs, que pasa por un momento delicado tras su posición al negarse a facilitar la investidura de Sánchez, pero que de manera especial el PP no debería dar por acabado. Aun cumpliendo la ley de que todo voto perdido acaba encontrando un lugar, no sería bueno para el bloque de centro derecha una hemorragia incontenible de votos en las filas naranjas. Se equivoca Casado si piensa que esos electores elegirán las listas del PP, porque es un voto disputado también por el PSOE que, de situarse en la izquierda, debilitaría a la derecha que él quiere liderar. Pero por encima de todo, el objetivo debería ser desbloquear la situación y poner en marcha la legislatura sobre unos acuerdos de Estado sólidos. Todo indica –según los sondeos– que será Pedro Sánchez quien deba formar Gobierno, aunque su situación parlamentaria puede seguir siendo precaria, por lo que sólo el crecimiento del bloque de centro derecha puede facilitar una negociación seria sobre unas bases que estabilicen la situación política y den salida a los problemas más acuciantes. Dar respuesta a la recesión económica, pacto de una reforma educativa duradera, abordar una reforma constitucional y reconducir el desvarío nacionalista en Cataluña son tareas prioritarias que sólo podrán acometerse desde un pacto de Estado.

Cuarenta años de errores
Nota del Editor

Editorial ABC
Cuatro campañas en cuatro años

La campaña girará en torno cuestiones sobre las que ABC tiene un criterio nítido: la defensa de la unidad de España, el reforzamiento del constitucionalismo y la rebaja de impuestos

España comienza hoy su cuarta campaña de elecciones generales en cuatro años gracias a la incapacidad de los partidos políticos para alcanzar acuerdos de gobernabilidad. Los últimos cuatro años han sido de una inestabilidad inédita en democracia, han supuesto el fin de la hegemonía del bipartidismo tradicional, y ha retratado a los partidos emergentes con vitola de regeneradores como los causantes de un bloqueo institucional dañino para la credibilidad del sistema. Ahora se hallan ante una nueva oportunidad. Pero las encuestas pronostican que el panorama postelectoral no cambiará sustancialmente, y que será tan difícil de gestionar como el que culminó en septiembre. Incluso, ese panorama podrá complicarse más porque crecerá la fragmentación parlamentaria, y porque la izquierda y la derecha están igual de debilitadas por un cainismo destructivo que parece irreversible. La fallida intentona del PP de promover junto a Cs la coalición electoral «España Suma» es una evidencia de que donde un bloque ideológico podría sumar, restará, incluso aunque se anulen mutuamente. En la izquierda ocurre igual y a Unidas Podemos le ha salido una facción, Más País, incapaz de generar expectativas ilusionantes.

Más allá de las diatribas tácticas y estratégicas de cada partido en detrimento del interés general, la campaña girará en torno a dos cuestiones sobre las que ABC tiene un criterio editorial nítido: la defensa de la unidad de España junto al reforzamiento del constitucionalismo frente a los ataques del separatismo y el populismo radical; y la amenaza de una crisis económica severa. Y fiel a la defensa del libre mercado, de un capitalismo constructivo y del derecho a la propiedad frente al intervencionismo estatal que siempre promueve la izquierda acompañado de subidas masivas de impuestos, ABC defiende las rebajas fiscales como herramientas dinamizadoras del mercado, el consumo y el empleo. Los españoles no necesitan más cargas fiscales sobre sus hombros, ni más «políticas de armonización», como plantea la izquierda con sus clásicos subterfugios dialécticos biensonantes pero mentirosos. España necesita crear empresas, y no penalizarlas; asegurar las pensiones y no frivolizar con ellas; y garantizar la creación de empleo, en lugar de destruirlo. Más aún, no es posible convertir al Estado en un multiplicador sistémico de subsidios que nos aboquen a un abismo financiero. Además España no es plurinacional, como pretende hacer creer el PSOE, siempre inmerso en su confuso conflicto interno sobre el modelo de Estado. Y en este sentido, el nuevo desafío que plantea la Generalitat en forma de chantajes, desobediencia, violencia y odio a la nación española es preocupante porque los intentos de apaciguamiento o de pactos oblicuos e inconfesables con el separatismo estarán siempre abocados al fracaso.

Líbranos de esta pesadilla, Dios mío
Cuba y el Tesoro norteamericano manifiestan el alineamiento de España con las tiranías. Gran gestión, Borrell
Ramón Pérez-Maura ABC

Recrodarán ustedes que uno de los nombramientos más celebrados del Gobierno salido de la moción de censura fue el de Josep Borrell, el socialista modélico que tan contundentes ejemplos de fuerza dialéctica había demostrado contra la sedición catalana. Después hemos visto su deriva, que fue muy otra. Baste recordar que no impidió la reapertura de las «embajadas» catalanas o que cuando se le ha examinado para el puesto de Alto Comisionado para la Política Exterior de la Unión Europea ha dicho que el tema catalán es un asunto interno -de lo que cabe deducir que lo considera fuera de sus competencias-. Si yo fuera Puigdemont, soñaría con tener rivales así.

Me decía esta misma semana un embajador acreditado en Madrid, representante de un país de Oriente Medio con enorme influencia, que para él resulta incomprensible lo poco que hace España por defender su mensaje ante el mundo. Lo mal que combatimos el secesionismo y la pobre venta de nuestras posiciones allende nuestras fronteras. Por si eso fuera poco, ayer tuvimos dos ejemplos más de la máxima gravedad: Cuba y el Tesoro norteamericano pusieron de manifiesto en horas 24 el desnortamiento de España en el mundo. O quizá no sea desnortamiento sino alineamiento político consciente con las tiranías. Ambos hechos son frutos, por acción o por omisión de la gran gestión del ministro Borrell.

Así, el Gobierno norteamericano estudia sancionar a España por haber ayudado al régimen venezolano por medio del Banco de España, asunto del que ABC ya informó el mes pasado. Considerando que Washington nunca ha sancionado a un socio de la OTAN, el mero hecho de que esté valorando la posibilidad de hacerlo demuestra el desgobierno al que hemos estado sometidos en los últimos diecisiete meses. Líbrenos Dios -si dependemos de Sánchez y Borrell, estamos aviados- de que se confirmen unas sanciones que pueden terminar de hundir la economía en un periodo en que acecha una grave crisis económica que el Gobierno niega.

No contentos con este disparate exterior, nos encontramos con que Sánchez ha logrado su empeño personal de que el Rey de España haga una visita de Estado a la tiranía cubana. Y lo hace con toda prisa, no vaya a ser que surja una mayoría alternativa después del 10 de noviembre y opine que antes que celebrar aniversarios de la ciudad de La Habana hay que exigir el respeto a los Derechos Humanos que, no se sabe por qué, la izquierda nunca reclama en Cuba. Allí hay barra libre para el tirano. El Ministerio de Exteriores, que se llamó tradicionalmente el Ministerio de Estado, se caracterizaba por hacer una política no partidista. Hasta que llegaron los socialistas y al Ministerio de Asuntos Exteriores le añadieron la apostilla de «y Cooperación» que suele ser con lo peor de cada casa. La mayoría absoluta del PP tampoco quitó la apostilla, como tantas cosas que dejaron instaladas. Esta visita de los Reyes cuenta con la oposición de PP, Ciudadanos y Vox. No está mal. Menos mal que les queda Podemos. Y, como es previsible, el señor Borrell ha pactado que los Reyes no puedan ver a ningún representante de la oposición. Debe de ser que para Sánchez y Borrell en Cuba no la hay.

Pobre imagen de España en el mundo. Estamos alineados con los regímenes más represores de América y un Gobierno en funciones, con el rechazo expreso de la oposición, embadurna en ese fango a los Reyes de España. No paramos de mejorar.

La lengua propia
Patxi Andión REP

La gente sabe lo muchísimo que se ha escrito sobre la lengua. Ayer mismo, el gran Noam Chomsky recibió en su casa de manos del presidente del BBVA el premio que no pudo recoger en Madrid debido a su avanzada edad. Chomsky que se ha pasado la vida investigando sobre el lenguaje, ya saben que mantiene la tesis de que todos los seres humanos llegamos al mundo con una especie de pre instalación que nos permite reconocer los símbolos de la comunicación y aprender un lenguaje, en definitiva lo que nos acerca e instala entre los demás, lo que nos hace humanos. El lenguaje nos hizo humanos porque nos hizo sociales y el hombre solo, no hubiera podido llegar ni a la vuelta de la esquina. La naturaleza social del hombre es el puente de marfil que todas las culturas desarrollaron para construir su identidad. Es a través del instrumento comunicativo que nos construimos a nosotros mismos al trascender la individualidad y el conocimiento experiencial por el conocimiento vicarial. El lenguaje permite que “el otro” pueda transmitirnos lo que conoce y nosotros lo aprendamos sin necesidad de experimentarlo. A través del lenguaje, los pueblos, como decíamos han construido su identidad y por eso, nosotros somos herederos de todos los que nos precedieron en el uso del lenguaje, egipcios, griegos, chinos, uigures o euskaldunes. Con ello, hemos construido un nuevo conocimiento diferencial deudor de todos. Este nuevo lenguaje que contiene y utiliza términos “impropios” de otras lenguas, enriquece al individuo y desarrolla la lengua propia, proporcionando nuevos horizontes descubiertos en las experiencias ajenas. Esta aparente contradicción es la propia naturaleza del lenguaje.

Los investigadores paleo antropológicos no cesan de insistir en que el estudio de los restos de nuestros ancestros sólo proporcionan o mejor dicho, principalmente, proporcionan información sobre los cuerpos de las personas que estudian y solo apenas en los más recientes y a través de los objetos funerarios que se descubren con ellos, se llega a inferir algunos aspectos culturales, pero la mayor parte de estos son elucubraciones, cada vez mejor fundadas, pero elucubraciones al fin y al cabo. Por eso, Juan Luis Arsuaga, ese mago de la divulgación científica me contaba con una pasión desaforada la vez que encontraron un diminuto hueso del oído de un homo antecessor en Atapuerca. Habían encontrado la llave para abrir la puerta al otro lado.

Los escritos legados por las culturas que desarrollaron lenguas complejas nos dan una idea mucho más certera del pensamiento, las creencias y vigencias de ésas culturas nos hemos valido para experienciar las nuestras, porque hasta las mas aisladas y recónditas terminan siendo universales, es decir puestas a disposición de los demás.

Todo esto viene a cuento, de nuevo, del problema español catalán. Es a través de la lengua que las posiciones independentistas fueron forjando su actual estatus social, la enseñanza y uso del catalán fueron la base de la concienciación de la identidad catalana como algo propio y diferencial y por lo tanto susceptible de independizarse del resto. Pero la lengua catalana, siendo propia de Cataluña, no le pertenece a los catalanes en exclusiva, ni siquiera a valencianos y baleares. Es un tesoro universal que pertenece a la humanidad en pleno, es reduccionista considerarla con ese sentido provinciano y retrogrado que vemos usar a diario en el discurso independentista. Es cierto que en ella se refleja la identidad catalana como base de su realidad, pero la función principal de una lengua solo puede ser universal. Claro que para ello hay que creer en ello.

“Todas las marcas en la piedra dibujan el rostro de Tehut. Noviembre

**************

Opinión EM
El Gobierno debe proteger a los votantes el 10-N

Quim Torra no garantiza el mantenimiento del orden público en los colegios electorales el día de la votación

A medida que se acerca la fecha de los comicios del 10 de noviembre, crece la inquietud respecto de las condiciones en que la jornada electoral va a desarrollarse en Cataluña. En estos momentos la comunidad autónoma catalana vive instalada en la excepcionalidad permanente. La ola insurreccional que el separatismo ha desatado para relanzar el desafío contra el Estado pone en serio riesgo la celebración de las elecciones bajo la indispensable normalidad democrática. Como publicamos hoy, los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) preparan el despliegue de una estratega de coacción violenta que contempla la ocupación de los colegios electorales para impedir el soberano ejercicio del derecho al voto. Esa presión antidemocrática será especialmente virulenta en aquellos lugares donde la hegemonía independentista pretende convertir la decisión de votar a un partido constitucionalista en una heroicidad. Y eso no ocurre en países democráticos. Eso solo ocurre en sociedades degradadas por un nacionalismo excluyente que ha perdido el respeto a la ley y ha renunciado a la voluntad de la convivencia entre distintos.

La preocupación aumenta cuando constatamos que la máxima autoridad del Estado en Cataluña, Quim Torra, no solo ampara la conducta de los violentos, abriendo investigaciones contra los policías que se enfrentaron a ellos y desautorizando a su conseller de Interior, sino que sus conexiones con los CDR están siendo investigadas por la Audiencia. Si de Torra depende el dispositivo de seguridad del 10-N, podemos apostar desde ya a que el día de la votación -el más importante en una democracia- está condenado a registrar graves anomalías. Los antecedentes del 1-O no invitan precisamente al optimismo, y todo apunta a que esta vez podríamos ver a los ciudadanos luchando por ejercer su derecho al voto en unas elecciones legales sin contar con apoyo institucional frente a los saboteadores. Los intolerantes ya han ensayado esa coacción en las universidades, en el aeropuerto, en las autopistas, en las calles; nada hace pensar que no lo repetirán el mismo 10-N.

Ante esta amenaza, los Mossos tienen ya diseñado un plan especial de actuación en coordinación con Policía Nacional y Guardia Civil, pero existe el riesgo cierto de que Torra lo boicotee desde el poder. Lo cual supone el reconocimiento implícito de que las advertencias de PP y Ciudadanos eran atinadas: la Generalitat por sí sola no garantiza hoy el mantenimiento del orden público. Preguntado por ello, Sánchez respondió que esa responsabilidad es compartida con el Govern, pero semejante alarde de confianza se nos antoja temerario cuando Torra ha dado sobradas muestras de su deslealtad.

El doble juego del PNV para gestionar el derecho a decidir
JOSEAN IZARRA. Bilbao. EM

Pacta con Podemos un texto en Bilbao y otro muy distinto con EH Bildu en el Parlamento

El PNV aprobó ayer junto a Elkarrekin Podemos en el Ayuntamiento de Bilbao una declaración política que expresamente condiciona el reconocimiento del derecho a decidir en un futuro Estatuto vasco a que «su ejercicio sea pactado con el Estado». La resolución entre ambos partidos fue la respuesta dada a una iniciativa registrada por el PSE-EE en el Parlamento Vasco, en las diputaciones forales y en los ayuntamientos vascos en la que el partido de Idoia Mendia destaca la importancia del Estatuto de Gernika en su 40 aniversario y reitera la necesidad de que cualquier reforma se enmarque en los límites de contenido y formales definidos por la Constitución y el Estatuto vasco. Pero los nacionalistas de Andoni Ortuzar ante la misma iniciativa del PSE-EE han decidido revitalizar su alianza con EH Bildu al presentar conjuntamente una declaración en la que se reiteran «las bases y principios» pactados por ambos partidos para impulsar un Estatuto soberanista que incluya el «derecho a decidir de la ciudadanía».

Los partidos políticos vascos se volcarán durante los próximos ocho días en reclamar el voto a los electores sin descuidar los últimos gestos del PNV sobre cómo pretende gestionar la elaboración del texto articulado encargado a un grupo de expertos que lidera el candidato al Congreso por Álava Mikel Legarda. Los cinco expertos designados por los partidos tienen hasta el 30 de noviembre para acordar un borrador en el que Legarda ha llevado la voz cantante y que ha vuelto a exhibir la brecha entre los partidos nacionalistas, por un lado, y PSE-EE y PP por otro. Elkarrekin Podemos, sin embargo, puede convertirse en el factor sorpresa en el tramo final del trabajo de expertos que deben alumbrar un texto articulado que posteriormente será remitido a la comisión del Parlamento Vasco.

Legarda, como adelantó EL MUNDO, ha incluido en su propuesta al resto de expertos que la referencia al «derecho a decidir» esté acotado a la condición de ejercicio «pactado» con el Estado. Una condición que no forma parte de las bases pactadas por Joseba Egibar y Maddalen Iriarte en la fase previa a la convocatoria del trabajo de los expertos. El PNV ha utilizado tanto en el Ayuntamiento de Vitoria -donde se debatió en primer lugar la propuesta del PSE-EE- como en Bilbao una declaración muy extensa con cinco apartados en el que se deslizan referencias calcadas al contenido propuesto por Legarda en el grupo de expertos. Así, en la declaración que ayer fue aprobada en el Consistorio bilbaíno se constata el «derecho que históricamente ha ejercido la ciudadanía vasca de gobernarse a sí misma» y la necesidad de que la propuesta de nuevo Estatuto que se apruebe en la ponencia parlamentaria «respetará la voluntad política democráticamente expresada por la ciudadanía vasca».

Elkarrekin Podemos consensuó en el Ayuntamiento de Vitoria y ratificó ayer en Bilbao esta declaración política que es fruto de una negociación liderada directamente por el equipo de Lander Martínez y que constituye un punto de encuentro entre una parte del PNV y el partido 'morado'.

Pero esta discreta 'cocina' que podría anticipar un acuerdo respecto al resultado final del grupo de expertos no termina de convencer a Joseba Egibar, el portavoz del PNV en el Parlamento Vasco y dirigente habilitado de hecho por Andoni Ortuzar y el lehendakari Iñigo Urkullu para gestionar la elaboración de un nuevo Estatuto. Egibar y Maddalen Iriarte registraron el pasado miércoles en el Parlamento Vasco una enmienda a la iniciativa de los socialistas en defensa del Estatuto que chirría respecto a la aprobada por el PNV en Vitoria y Bilbao. El popurrí que ambos grupos parlamentarios defenderán en la Cámara vasca cuando se reanuden los plenos ordinarios después de las elecciones generales del 10-N concluye con la reclamación como «imprescindible de un nuevo modelo relacional con el Estado» y alude expresamente a las «bases y principios acordados en la Ponencia de Autogobierno» que han sido descalificadas en su totalidad por PSE-EE y PP y que Elkarrekin Podemos sólo comparte en el apartado de los derechos sociales.

Pero ademas, PNV y EH Bildu aprovechan su posicionamiento sobre el Estatuto para denunciar los «ataques contra los derechos fundamentales realizados por algunos sectores y partidos políticos del Estado, que llegan hasta a pedir la ielgalización de las ideologías».

El intento por parte del grupo parlamentario del PNV para revitalizar su sintonía con EH Bildu llega al extremo de colar una referencia expresa sobre la situación de los presos etarras, una constante en los pronunciamientos de la izquierda abertzale. El texto pactado por los dos partidos nacionalistas reclama el acercamiento de los etarras presos y la puesta en libertad de quienes padezcan enfermedades graves e incurables.

A pasar por el embudo
Es casi asombroso cómo la izquierda sigue dominando el ámbito cultural
Luis Ventoso ABC

Cuando en España gobierna el centro-derecha, algo que solo ocurre cada vez que el PSOE deja la economía tiritando, los Ejecutivos conservadores tratan con un mimo exquisito a los creadores autodenominados «progresistas». Recuerdo que cuando Fraga presidía la Xunta los dos literatos nacionalistas gallegos en boga se dedicaban a despellejarlo en sañudos artículos y conferencias. Daba igual que los gallegos de carne y hueso le diesen libremente una mayoría absoluta tras otra. Para los dos intelectuales «comprometidos» y nacionalistas lo único relevante es que había sido ministro de Franco, hecho que preventivamente anulaba toda su obra. Pero resulta que a aquellos intrépidos santones les gustaba organizar «congresiños» literarios, cobrar de la TVG, apuntarse a las excursiones culturales a América organizadas por la Xunta. Y ahí desaparecían sus remilgos ideológicos. Sin rubor alguno llamaban a la ventanilla del denostado Fraga y le pedían subvenciones para sus cuchipandas culturales. Lo notable es que se las concedía. ¿Por qué? Pues porque gran parte de la derecha arrastra un complejo de inferioridad ante la izquierda y en la práctica acepta la presunta superioridad intelectual del mal llamado «progresismo» (recuérdese, por ejemplo, el perfil del secretario de Estado de Cultura de Rajoy).

Los Premios Nacionales que está concediendo este año el Ministerio de Cultura se han convertido en el festival del compromiso. El de Narrativa, para Cristina Morales, anarquista y ultrafeminista que aboga por cepillarse nuestra asquerosa democracia. El de teatro, para uno de los fundadores de Animalario, compañía de combate zurdo, ideóloga de la gala del Goya del «No a la guerra» o de una sátira sobre la boda de la hija de Aznar. El de Ensayo recayó en un profesor valioso, Núñez Seixas. Pero por un ensayo que, oh casualidad, denigra el patriotismo español tachándolo de nacionalismo rancio. Ayer, para que no falte de nada, Premio Nacional de Poesía para Pilar Pallarés, enrolada en la facción más disparatada del BNG, un vetusto partido comunista-nacionalista que aboga por la separación de Galicia de España (y que jamás gana unos comicios, porque los gallegos son un pueblo sabio y a diferencia de los catalanes no les da por suicidarse a plazos).

Imaginemos ahora que Cristina Morales escribiese exactamente las mismas novelas, pero que en su vida pública destacase por un rotundo discurso liberal y a favor de la unidad de España. No le caería el Premio Nacional ni en tres vidas. ¿Y si Animalario fuese una compañía satírica que se burlase de la izquierda? No lo olería. ¿Y si la poeta Pallarés en vez de ser del BNG trenzase los mismos buenos versos siendo de Vox? Una apestada. El jurado la vetaría. Parte del problema estriba en el apocamiento de los pensadores y artistas conservadores. Sabedores de que la izquierda manda en sus gremios se tientan la ropa y nadan entre dos aguas. Los jurados de los premios los domina la izquierda. En las universidades manda la izquierda. Las subvenciones culturales las monopoliza la izquierda. Incluso cuando las concede la derecha. La ley del embudo.

80 millones para sembrar rencor en Cataluña
Sergio Fidalgo okdiario

Querido lector,

Tiene todo el derecho del mundo a cabrearse, indignarse, flagelarse e, incluso desear retirarse a una isla desierta cuando sepa, sino es que lo sabe ya, que, dentro de la multitud de dinero público, el dinero de todos los españoles, que se ha destinado a sufragar a la casta que vive como rajás a costa del ‘procés’ hay un empresario, que se llama Toni Soler, que ha facturado a la televisión de la Generalitat, desde 2010, cerca de ochenta millones de euros.

Ochenta millones de eurazos, de esos que contribuirían a acabar con unos cuantos barracones escolares, para ver en la pantalla de TV3 como tratan a los Mossos d’Esquadra de “perros”, por defender la legalidad y no permitir que encapuchados independentistas asaltaran la Delegación del Gobierno en Cataluña o la Jefatura de la Policía Nacional en la ya mítica Vía Layetana.

Ochenta millones de eurazos, de esos que servirían para recuperar más de un ambulatorio médico cerrado por la crisis y nunca más vuelto a abrir, para ver en la pantalla de la televisión autonómica de la Generalitat como tachan a los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, que se juegan cada día la vida por nuestra seguridad, de paletos, cómplices de la ultraderecha, incultos, violentos y, en general, de gente muy desagradable.

Ochenta millones de eurazos, de esos que serían imprescindibles para dar de comer a familias en riesgo de exclusión social, para ver en la pantalla de la televisión pública catalana como denigran la imagen de los líderes constitucionalistas, tanto catalanes como del resto de España, y como se ridiculiza a los catalanes que no son independentistas, tachándoles de “fachas”.

Ochenta millones de eurazos, que vendrían muy bien para contratar a unos cuantos policías más, y reforzar unas plantillas que están muy justas de efectivos, para ‘disfrutar’ en la pantalla de ‘Tele-procés’ de un ataque continuo a las instituciones comunes a todos los españoles, desde la Justicia a la Jefatura del Estado, todo ello al servicio de un relato en el que se presenta a España como una democracia de baja calidad, de la que conviene librarse lo antes posible.

Pilar Rahola se lleva la fama de ser la principal beneficiaria de TV3 como máxima predicadora del ‘procés’. Aunque esta periodista, antaño diputada secesionista de Esquerra Republicana y hoy ‘cheerleader’ de Puigdemont, se lleva la fama, quién se lleva la lana, y a toneladas, es Toni Soler. Porque el que produce y reparte, se lleva la mejor parte. Y entre ser una tertuliana, aunque sea de lujo, y el ser ‘empresario’, no hay color. Y el independentismo siempre ha tratado muy bien a su clase ‘empresarial’. Por llamarles de alguna manera.

Según el buscador de contratos de la Corporación de Medios de la Generalitat Pilar Rahola ha cobrado en el 2019 un total de 52.500 euros por el programa ‘Tot es mou’. A lo que hay que añadir lo que percibe de la productora de Andreu Buenafuente por participar en el espacio ‘Preguntes freqüents’, que según fuentes periodísticas ronda los 1.500 euros por programa. En total, cien mil euros largos al año. Es mucho dinero por largar cuatro opiniones que contribuyen a profundizar la fractura social en Cataluña, pero comparado con lo que factura Toni Soler queda claro quién es el auténtico poder fáctico de TV3.

Soler ha convertido la teórica sátira política en una herramienta al servicio del secesionismo más excluyente. Sus programas, con guiones panfletarios, pero de una notable calidad televisiva – la propaganda si no está bien hecha no es eficaz – cumplen a la perfección con su misión de altavoz de los mensajes que buscan deshilachar los lazos entre millones de catalanes con el resto de compatriotas españoles. Y su incansable labor a favor de la ruptura recibe una generosa recompensa. Ochenta millones de recompensa, nada más y nada menos. Mientras ser secesionista sea lucrativo, el mal llamado ‘desafío catalán’, que en realidad es el ‘desafío separatista’, seguirá creciendo.

Adoctrinamiento estructural
Mercè Vilarrubias CG

La mayor parte de las escuelas de Cataluña han reaccionado a la sentencia del Tribunal Supremo (TS) como era previsible: profesores indignados, paralización de actividades lectivas, movilización de los alumnos para protestar, cantar canciones patrióticas en el patio, lazos amarillos o pósters de Llibertat presos polítics en todas partes. Ya nadie esperaba que las escuelas fueran neutrales cuando se anunciara la sentencia. La neutralidad es un imposible, porque la ideologización es estructural al sistema educativo.

El programa 2000, elaborado por el pujolismo en 1990 para la construcción de la nació diferenciada, dedicó los máximos esfuerzos a un sistema educativo al servicio de esta idea. Para ello había de configurarse un sistema educativo de fieles: tribunales de oposición compuestos por nacionalistas, inspectores nacionalistas, directores de centros nacionalistas, gestores educativos nacionalistas. La tela de araña se fue expandiendo y actualmente en 2019 podemos decir que la implementación del programa 2000 en la educación es una realidad inapelable.

Sin embargo, este sectario proyecto educativo tiene efectos dispares. Tal y como lo concibió Jordi Pujol, la escuela debía lograr la adhesión de prácticamente todos los alumnos a la idea de la nació diferenciada. Para ello, la escuela debía recordarles insistentemente a los alumnos y alumnas que ellos son catalanes y no españoles, que Cataluña es monolingüe, que en su día existió una esplendorosa Corona catalano-aragonesa y que ha habido más de 100 sabios y valientes presidentes de la Generalitat. Cada día, esto o variaciones de esto. No obstante, los estudios y las observaciones nos muestran que la escuela, por sí sola, no es suficiente para lograr la plena adhesión de las personas al ideario que se les quiere inculcar. Se necesita también un entorno que reme en la misma dirección.

Y este escenario, un entorno que rema en la misma dirección que la escuela, lo tienen efectivamente miles de chicos y chicas en Cataluña, todos aquellos que viven en las zonas catalanohablantes del interior. En estas zonas, todo encaja para ellos: los padres son independentistas, los amigos también, TV3 es el canal de referencia, las asociaciones juveniles y los esplais a los que asisten también son independentistas, los comercios donde compran cuelgan lazos amarillos en la puerta y la escuela es una escola catalana en lengua y contenidos. ¿Cómo no van a ser ellos independentistas también?

En el otro extremo, nos encontramos con aquellos alumnos y alumnas para los cuales la escuela es lo único independentista en sus vidas porque la familia, el barrio, el consumo mediático y el entorno en general es castellanohablante o bilingüe y no nacionalista. Lógicamente estos alumnos, al recibir diferentes inputs, no son tan propensos a adherirse a la nació. En medio de ambos puntos, las diferentes gradaciones. Por ejemplo, en Barcelona un joven puede ser muy independentista, serlo muy poco o no serlo nada; depende de las circunstancias de su vida. Así pues, el adoctrinamiento es estructural desde hace años, pero si no va acompañado de otros elementos en la misma línea, poco puede hacer por sí solo.

A ello se añade que, más allá de los perfiles sociológicos y las tendencias que estos determinan, está la persona individual y su siempre personal y singular reacción frente a lo que experimenta. En su libro Patria, Fernando Aramburu relata de manera muy ilustrativa este punto donde la decisión de adherirse a un ideario es, en última instancia, siempre algo subjetivo. Lo podemos observar en los personajes de Joxe Mari y Gorka. Son hermanos, viven en el mismo pueblo, mismos amigos, mismas vidas, pero el primero se siente destinado a salvar Euskal Herria y dedica su vida a ello mientras que el segundo, a pesar de todo el adoctrinamiento abertzale recibido, no entra en ello y huye del pueblo para poder optar por otras cosas.

De la misma manera, estos días hemos visto a muchos jóvenes mimados y privilegiados quejándose del Estado opresor, pero también hemos visto y seguro que escuchado en el entorno de cada uno de nosotros a muchos otros jóvenes cuyas aspiraciones no incluyen la nació y que viven con malestar y resignación la inestabilidad que nos rodea. Y a nivel político y social hemos vivido una gran satisfacción: las valientes acciones de los jóvenes de S’ha Acabat en las universidades durante la presente crisis y su enérgica defensa de los derechos de aquellos que quieren normalidad en las aulas. Ahora que el centro del relato independentista se ha situado en los jóvenes, es una apremiante necesidad la presencia pública y las palabras de los jóvenes de S’ha Acabat. Ellos permiten que se visualice que no todos los jóvenes son iguales, sino que existen unos que no callarán frente a la vulneración de sus derechos como estudiantes.

El adoctrinamiento es un grave problema político, educativo y ético y debería ser uno de los primeros temas a poner sobre la mesa en una hipotética mesa de negociaciones en Cataluña. Hay que cambiar las cosas sin ninguna duda y mientras, hay que seguir denunciando y reivindicando los derechos de todos los alumnos, empezando por el derecho a una educación digna, como lleva a cabo de manera ejemplar la Asamblea para una Escuela Bilingüe. Sin embargo, debemos ser conscientes también de que todo adoctrinamiento tiene un límite. Mal que le pese a Jordi Pujol, las personas somos más libres en nuestras elecciones de lo que él imaginaba y podemos decir que sí pero también podemos decir que no. Depende.

Nota del Editor


******************* Sección "bilingüe" ***********************


 


Recortes de Prensa   Página Inicial