AGLI Recortes de Prensa   Sábado 2  Noviembre  2019

Tres bailarines plurinacionales
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 2 Noviembre 2019

La Constitución y las instituciones que más respeto merecen, han sido agredidas, o subestimadas, durante los últimos meses, por ese maniquí en funciones que vive atrincherado en la Moncloa, carente de conocimiento válido para gobernar a una gran nación conocida por España. Obviamente, hablo de Pedro Sánchez, quien parece no haber asimilado el Artículo 2: “La Constitución se fundamente en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común/indivisible de todos los españoles”. Tan incoherente maniquí, en disfunciones graves, propias para ser admitido con urgencia en un psiquiátrico, se apunta al ritmo cachondo del mambo que le marca el bailón, Iceta, su erótico profesor de danza que le lanza a flipar y soñar con un país promiscuo y chévere, repleto de plurinacionalidades.

Entre bobos anda el juego (sucio) y como no hay dos, sin tres, se suma al futuro triunvirato, otro danzarín plurinacional fuera de sus cabales, el muy cobarde en fuga, Puigdemont. Traidores todos, a las normas constitucionales. El loco de Waterloo, insulta a nuestro país mientras medita y baraja – con tal de eludir la justicia que lo meterá entre rejas cuando pise suelo patrio – largarse a Thailandia, tierra de opio y prostitución, para difundir allí el cuento chino de que España es un estado opresor, o sostener aquí, en la alegre Bruselas, que no regresa a Cataluña por temor a ser fusilado. Menuda mierda de líder tenéis los separatistas para llevar a cabo una revolución. Así os va.

A tres primos hermanos, y bailarines, Iceta, Puigdemont y Sánchez,  por orden alfabético, nadie más les cree, pues hace muchos años que perdieron toda credibilidad. Entre otras razones, porque Sánchez no cree en lo que dice: “Cuando digo las cosas, las cumplo”. Y porque Iceta, el blando de cadera, ni tan siquiera cree en sí mismo. Y porque el furtivo Puigdemont, subsiste a duras penas, recaudando fondos de unos incautos a los que estafa para sobrevivir. Los tres bailarines plurinacionales, que se estremecen y gozan con la idea de una futura nación subdividida, como si España fuera un queso que se reparte en porciones, pueden irse a buscar el orgasmo a otra parte.

En el desfile de las Fuerzas Armadas el director del ballet apareció a cuerpo valiente, sin sus bailarines de máxima confianza, a los que sólo presenta venida la hora de atenazar votos. El trilero, Sánchez, fue recibido con pitos y despedido con gritos de “¡hijo de puta!”. Al ser un ególatra de extenso recorrido, un lerdo con coraza, recibió las afrentas como vítores. Según su adivino personal, este mindundi nos llevará a una ruina peor a la que nos arrastró el iluminado de ZP.

Ahora sí que otra vez no
Javier Somalo Libertad Digital 2 Noviembre 2019

Pedro Sánchez se ha ganado a pulso que, si fuera necesario pactar con el PSOE, sea condición sine qua non que él no esté al frente.

Nos han acostumbrado a que ningún partido puede ganar unas elecciones generales con mayoría absoluta. De momento, esa es la única certeza y punto común de todos los candidatos. Por eso, todo el interés se concentra en los pactos postelectorales, siempre incógnitas al no haberse consolidado coalición previa alguna.

El juego de la campaña electoral consiste pues, en dirigirse al votante ajeno para advertirle de que su voto podría servir a intereses contrarios y que, para evitar rodeos, lo mejor es votar al que les habla en ese momento, único garante de una salida sensata ante tanto partido. Sucede por igual en los dos bloques ideológicos pero creo –si los jefes de campaña no lo estropean mucho– que será más dañino en el de la izquierda.

En un acto electoral del PSOE en Vitoria, Pedro Sánchez ha dicho:
"Escucho a Iglesias decir que tenemos que impedir la gran coalición entre PSOE y PP. Le voy a lanzar a él y a todos los que le votan un compromiso, y cuando digo una cosa la cumplo: no vamos a hacer ninguna gran coalición con el Partido Popular".

A primera vista parece una estrategia hábil porque permite presuponer que a Pablo Casado no le importaría e incluso que lo valora como opción. que, con la frasecita conseguiría contentar a sus devotos, molestar a los votantes indecisos del PP y despreciar por innecesario al partido de Pablo Iglesias. Pero es que a Sánchez no le hace falta que Casado o Iglesias tengan planes. Ya se los hace él para luego poder echárselos por tierra antes de que abran la boca. Es como si, de pronto, un desconocido te espetara: no pienso aceptar que me invites a cenar. Si no eres muy rápido, se te puede quedar cara de imbécil y eso es lo que buscan los partidos que lo fían ya todo al debate televisado y concienzudamente tuiteado y retuiteado del próximo lunes.

En el plano ideológico, Sánchez lleva tiempo trabajándose "la España de las nacionalidades" que, bajo la apariencia de un patriotismo ecuménico, esconde toda nuestra historia en una reinterpretación delirante que va a parar a un falso federalismo de los pueblos, que son las españas. Como su tesis doctoral, el bodrio no tiene nada suyo y nada nuevo porque ya fue desarrollado en los años 40 por Pere Bosch-Gimpera y plasmado por Anselmo Carretero en una especie de interminable manual de prehistoria aplicada titulado "Las nacionalidades españolas". Pero Sánchez dice que es lo que reza el artículo 2 de la Constitución española y que está dispuesto a cumplirlo para vender novedades a los separatistas que finjan arrepentimiento.

Paralelamente, el presidente en funciones ha puesto en marcha una estrategia electoral de aparente mano dura contra el separatismo que ha incendiado Barcelona sin llegar a admitir jamás que se trate de un golpe de Estado, ha suspendido un partido Barça-Real Madrid por cuestiones de seguridad pero ha invitado al mundo de Greta a una cumbre sobre el clima, porque en Chile está la cosa que arde, y no duda en animar a los españoles de Cataluña a votar con absoluta normalidad en un colegio electoral que todavía huele a gasolina y que promete apestar. El juego de las contradicciones de Sánchez todavía puede reservarnos alguna desgracia de última hora.

En resumen, el lema del PSOE bien podría ser "Para un roto y para un descosido, vota PSOE", traducción popular del oficial "Ahora, sí" que, de momento, ha empezado en "Con Casado, no", secuela del coreado "Con Rivera, no" que se plasmó en el "contigo no" a Iglesias y que confirma el único legado intelectual de Sánchez: "No es no". Y, en su afán regresivo tras la exhumación de Franco, no descartemos que adopte también aquel "De entrada, no" dedicado a principios de los ochenta a la OTAN por el PSOE de Felipe González y que culminó, en 1986, con ese "En interés de España, vota sí", lema del ya presidente González para el referéndum de permanencia en la misma Alianza Atlántica. Quieren borrar la Transición pero no hacen más que recordárnosla en versión cutre.

Pedro Sánchez, el "doctor No", es la nada más peligrosa para España, puro vicio por el poder y auténtico vacío de poder. Lo único probado es que llegó a él gracias a la más cuidada extracción de los declarados enemigos de España. ¿Les dirá también a ellos que no? Pues no.

En todo caso, Pedro Sánchez se ha ganado a pulso que, si fuera necesario pactar con el PSOE, sea condición sine qua non que él no esté al frente. Puestos a jugar con las negaciones afirmativas o viceversa sería como un rocambolesco pero oportuno "sí es no".

Pero si Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal consiguen localizar al adversario, ahora sí, Pedro Sánchez se iría a su casa. Porque si el bloque del centro derecha alcanza números para gobernar, aunque en campaña primen los lemas sobre el interés general, lo terminará haciendo. Y esa ventaja no la tiene la izquierda.

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P.S. Según los corresponsales políticos de Libertad Digital, que están cubriendo de forma ejemplar esta campaña, el debate de portavoces parlamentarios celebrado en TVE ha tenido dos claras protagonistas: Cayetana Álvarez de Toledo y Adriana Lastra. Y, según parece, en el PSOE sólo confían en que un viernes de Todos los Santos la cosa haya tenido poca audiencia. Aun así, la brillante intervención de Cayetana ha terminado cayendo en el último minuto en lo que señalaba al principio de este artículo, escrito antes de que concluyera el debate: "Votando a Sánchez no habrá Gobierno, pero votando a Cs o a Vox, tampoco. Sólo habrá Gobierno si gana Pablo Casado. Por eso, pido que no tiren su voto". Pues no son tiempos para ortodoxias de partido.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

¿Es Cataluña el motor económico de España?
Mikel Buesa Libertad Digital 2 Noviembre 2019

El Principado perdiendo fuelle desde hace más de un cuarto de siglo. Parece que la consecución de los mayores niveles de autogobierno le han sentado mal.

En una reciente carta a Jean Claude Junker, presidente saliente de la Comisión Europea, el regidor de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, después de aludir a "la respuesta represiva del Estado español" –referida a la reciente sentencia del Tribunal Supremo, condenatoria de los dirigentes secesionistas catalanes–, afirmaba que "Cataluña es el motor económico del Estado", para inmediatamente añadir que, pese a ello, "sigue claramente maltratada por el Estado español". Esto del motor económico lo acaba de recordar también, hace unos días, la ministra Calviño, preocupada por que Cataluña crezca por debajo de la media nacional y y deseosa de que se recupere "cuanto antes" el "entorno de normalidad, estabilidad y de calma deseable para la toma de decisiones en el futuro", pues, según ella, el resultado económico de Cataluña hubiese sido superior de no haber registrado una situación de "tensión social" y de "conflicto" en los dos últimos años.

No sé de dónde sacan Canadell y Calviño sus conclusiones —más allá de sus convicciones o conveniencias políticas—, porque lo cierto es que, siendo Cataluña una de las regiones económicamente más importantes de España, lleva perdiendo fuelle desde hace más de un cuarto de siglo. La autonomía parece que le sentó bien a la economía catalana durante su etapa inicial, pero desde que a mediados de los noventa, tras el Pacto del Majestic, completó su nivel competencial, dando así la oportunidad a que Jordi Pujol empujara definitivamente su proyecto nacionalista, entró en una deriva inversa que le hizo perder importancia con respecto a la economía española.

Una primera aproximación a este fenómeno la podemos ver reflejada en los datos del cuadro siguiente, donde se muestra la contribución de Cataluña al crecimiento económico real de España desde 1980 hasta nuestros días. Aclaro al lector poco avezado en los términos económicos que la alusión al crecimiento real se refiere a la variación del PIB medido a precios de 2010 –y, por tanto, descontando el efecto de la inflación– a lo largo del tiempo. He dividido el período en cinco etapas, que se corresponden con las diferentes coyunturas por las que ha atravesado dicha dinámica durante esas casi cuatro décadas, destacando la singularidad de la correspondiente a la crisis financiera –entre 2008 y 2013–, por ser la única en la que el valor del PIB experimentó un descenso. Y para hacer más comprensibles los números incluyo los casos del País Vasco —por ser también una región con presiones independentistas— y Madrid —por ser la única autonomía de dimensión económica parangonable con Cataluña—.

El lector puede comprobar que, en el conjunto del período, la contribución de Cataluña al crecimiento español se cifró en el 18,9 por ciento, un poco por debajo de la de Madrid y, lógicamente –por ser una región muy pequeña– muy por encima del País Vasco. Cataluña y Madrid son regiones importantes para la economía española, aunque no se puede olvidar que la España identificada residualmente en el cuadro aportó más de la mitad de ese crecimiento –concretamente, el 54,7 por ciento–. Durante la primera etapa (1980-1985, que corresponde a la salida de la crisis industrial que provocó la subida de los precios del petróleo tras la guerra del Yom Kipur), la aportación catalana y la vasca fueron mínimas, no en vano ambas regiones se vieron severamente afectadas por la desindustrialización, algo que también se produjo en Madrid, aunque menos intensamente por estar su economía más diversificada hacia los servicios. Pero esto se corrigió en los años siguientes (1986-1992), en los que España se integró en la Comunidad Europea, de manera que Cataluña contribuyó al crecimiento español por encima de su participación en el PIB; y lo mismo pasó con Madrid, aunque muy atenuadamente; pero no con el País Vasco, donde los efectos del terrorismo lastraron su dinámica económica. Como los lectores saben, 1992 se cerró con una severa crisis de pagos internacionales que condujo a tres devaluaciones sucesivas de la peseta, lo que sirvió para recuperar la competitividad perdida en los años precedentes –gracias a la insensata política de sobrevaluación cambiaria que propició el ministro socialista Carlos Solchaga– y, de esa manera, entrar en una larga etapa de crecimiento que se vio, además, favorecida por el ingreso de España en la zona del euro. En esta última (1993-2007) Cataluña redujo claramente su dinamismo y sólo pudo aportar el 18 por ciento al crecimiento español, ahora por debajo de su tamaño económico relativo. Sin embargo, el País Vasco mejoró algo su rendimiento –pero aguantando todavía el lastre del terrorismo–, mientras Madrid lo hacía con un ímpetu imparable que situó su contribución más de dos puntos por encima de su tamaño regional, superando a Cataluña –algo que, desde entonces, se ha convertido en una constante hasta nuestros días–. Pero entonces se desencadenó la crisis financiera y la economía española vio decrecer su PIB real en casi 100.000 millones de euros entre 2008 y 2013. Las cifras de Cataluña fueron en esta época muy negativas y, por ello, aumentó su participación porcentual a la regresiva trayectoria nacional, cosa que no ocurrió ni con el País Vasco ni, sobre todo, con Madrid, pues en estas regiones la caída del PIB fue mucho más moderada. Y llegada la recuperación post-crisis (2014-2018) los números se arreglaron para todos, pero ha de anotarse que Madrid siguió superando a Cataluña en cuanto a su aportación al crecimiento español; y que el País Vasco, ya libre del terrorismo, contribuyó –en este caso, por primera vez– por encima de su participación en el PIB nacional.

Todo esto ha cambiado el mapa económico regional de España, muy lentamente, eso sí, pues en la economía no suele haber revoluciones y las mutaciones se configuran poco a poco, siguiendo unos impulsos que apenas son perceptibles en el corto plazo, pero que resultan inexorables y muchas veces irreversibles en el largo plazo. Es lo que se puede observar en el gráfico de arriba, donde se refleja el papel de Cataluña, Madrid y el País Vasco en la economía española a lo largo de esos casi cuarenta años a los que antes me he referido. Y ahí se ve con claridad que durante la década de 1980 tanto Cataluña como Madrid tuvieron estabilizada su participación en la economía española, cosa que no ocurrió en el País Vasco –que la redujo, aunque sólo un poco–. Pero con la llegada de los noventa Cataluña mejoró su posición relativa mientras Madrid apenas se movió y el País Vasco entró en una trayectoria decadente. A mediados de los noventa Madrid empezó a repuntar –seguramente debido al impulso que imprimió a su economía el cambio político propiciado por la sustitución de Joaquín Leguina (PSOE) por Alberto Ruiz Gallardón (PP)–, y ello le introdujo en un recorrido incremental que llega hasta nuestros días. En cambio, en Cataluña –que con el mencionado Pacto del Majestic aumentaba su influencia sobre la política nacional– pasó lo contrario, de manera que hasta ya entrada la crisis financiera de la primera década del siglo XXI perdió posiciones en España. En 2011 el PIB madrileño se igualó con el catalán, y desde entonces Madrid se configuró como la primera región española por su tamaño económico. El motor económico de España se residenció en el centro de la península, dejando a Cataluña en el segundo plano con una participación estabilizada. Entretanto, el País Vasco, con el final del terrorismo, dejó de perder cuota e inició un lentísimo avance que, a día de hoy, solo le ha permitido recuperar una décima parte de lo que en todos estos años dejó por el camino.

El PP y el PSOE lo sabían
Jesús Laínz Libertad Digital 2 Noviembre 2019

No se puede olvidar la tremenda responsabilidad de unos gobernantes del PP y el PSOE que dejaron hacer y que han llevado a España a la gravísima situación actual.

José Bono publicó en 2012 sus recuerdos, titulados Les voy a contar. Entre otras anécdotas, relató la conversación que a principios de los ochenta mantuvo su correligionario Francisco Fernández Ordóñez con Jordi Pujol, flamante presidente de la Generalidad. Así explicó al ministro socialista su proyecto político a largo plazo:

    La independencia es cuestión de futuro, de la generación de nuestros hijos. Por eso, los de la actual generación tenemos que preparar el camino con tres asuntos básicos: el idioma, la bandera y la enseñanza.

En este noviembre de 2019 acaban de llegar a las librerías las memorias de Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior de Rajoy. En ellas, tituladas Cada día tiene su afán, cuenta una conversación tan interesante como la anterior. En diciembre de 1990, seis meses antes de la breve guerra que desencadenó la sangrienta desmembración de Yugoslavia, el presidente esloveno Milan Kucan visitó Barcelona, donde fue animado por Pujol a jugar fuerte para conseguir la independencia. A Fernández Díaz, a la sazón presidente del Partido Popular en Cataluña, las palabras de Pujol le parecieron inaceptables, así que se entrevistó con él en su despacho. Ésta fue la explicación de Pujol:

    Tengo que reconocer que, efectivamente, antes nunca hubiera pensado que las fronteras surgidas de Yalta tras la Segunda Guerra Mundial y consagradas en Helsinki en 1975, que dividían Europa en un mundo bipolar, desaparecerían. ¿Quién iba a pensar que, sin dispararse un solo tiro entre la Alianza Atlántica y el Pacto de Varsovia, pudieran caer el Muro de Berlín, el Telón de Acero y la Unión Soviética y que las repúblicas bálticas se independizaran de la URSS? Eso era absolutamente impensable. Yo tengo que intentarlo por lo menos. Cuando se aprobó la Constitución, no pensaba en la posibilidad de una Cataluña independiente de España porque, entre otras cosas, tenía muy claro que habían quedado sacralizadas y esculpidas en piedra las fronteras en Europa. Pero estamos viendo lo que está pasando y, por tanto, sé que tengo pocas posibilidades, pero tengo que intentarlo.

Por si esto fuera poco, dos meses antes de la visita del presidente de Eslovenia la prensa publicó el documento interno de CiU que circulaba por los despachos de los gobernantes y altos funcionarios catalanes. Se trataba del plan de nacionalización que los ideólogos del partido de Pujol habían pergeñado para conseguir la hegemonía política, ideológica y social. Entre otros elementos se encontraban los siguientes:

    – Impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes.

    – Elaboración de un plan de formación permanente y de reciclaje del profesorado que tenga en cuenta los intereses nacionales.

    Catalanización de los programas de enseñanza. Análisis previo y aprobación del contenido por parte de personas responsables y de confianza.

    – Promover que en las escuelas universitarias de formación del profesorado de EGB se incorporen los valores educativos positivos y el conocimiento de la realidad nacional catalana.

    – Reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza. Vigilar de cerca la elección de este personal.

    – Incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas.

    – Velar por la composición de los tribunales de oposición.

    – Estimular el sentimiento nacional catalán de los estudiantes y profesores.

    – Potenciar a personalidades de ideología nacionalista en los órganos rectores de las tres universidades catalanas.

    – Lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalidad sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán. Para ello se utilizará y difundirá de forma clara los conceptos relativos a la identidad nacional catalana.

    – Incidir en la formación inicial y permanente de los periodistas y los técnicos de comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana.

    – Introducir a gente nacionalista de una elevada profesionalidad y una gran cualificación técnica en todos los lugares claves de los medios de comunicación.

    – Creación de una agencia de noticias catalana de espíritu nacionalista y de gran solvencia.

    – Catalanizar las actividades deportivas y lúdicas.

    – Reconocimiento del papel fundamental de las entidades culturales y del movimiento asociativo en general, dándoles soporte económico, técnico e institucional para su desarrollo.

    – Incidir especialmente en las zonas más desnacionalizadas de nuestro territorio. También es necesario velar por la formación de los animadores socioculturales y de las nuevas profesiones en los campos del ocio, educación social, cultura y vida asociativa.

    – Fomentar y ayudar al asociacionismo juvenil y cultural con vocación de hacer país.

Así pues, nadie podrá acusar a Jordi Pujol de mentiroso. Los gobernantes españoles, en aquel entonces socialistas y posteriormente populares, tuvieron conocimiento de sus planes y le permitieron llevarlos a cabo durante cuatro décadas, con el resultado de la construcción de un régimen totalitario enquistado en una región de un Estado definido como democrático y de derecho. De aquella aberración ha salido la sociedad catalana actual, fanática, irracional, violenta y enloquecida hasta los extremos que podemos ver todos los días.

Los grandes culpables han sido, por supuesto, Jordi Pujol, Pasqual Maragall, José Montilla, Artur Mas y sus sucesores en la Generalidad, pero no por ello se puede olvidar la tremenda responsabilidad de unos gobernantes del PP y el PSOE que dejaron hacer y que han llevado a España a la gravísima situación actual.

Así que ya sabe, bienamado lector: a seguir votándoles.
www.jesuslainz.es

No hay más salida que el desbloqueo
 La Razon 2 Noviembre 2019

Lo único cierto que puede adelantarse sobre las elecciones del próximo 10 de noviembre es que nadie ganará por mayoría absoluta. Es decir, que el más votado necesitará del acuerdo de uno o varios partidos para que el candidato a la presidencia del Gobierno salga elegido. Parece una obviedad, pero en las circunstancias políticas actuales, tras cuatro elecciones en cuatro años y sin capacidad de alumbrar un acuerdo sólido entre las formaciones, parece que es más un inconveniente.

Nadie quiere pactar con nadie, nadie quiere comprometerse a dar su apoyo –o su abstención– a su adversario, aunque sea por la responsabilidad de hacer posible la apertura de la legislatura, pero tampoco nadie está dispuesto a asumir el coste de tener paralizado el Gobierno, el Parlamento y el país. Ha empezado la campaña –afortunadamente, de una semana– y en vez de enseñar sus cartas y decir cuáles son los pactos que estarían dispuestos a facilitar, los candidatos amagan con falacias propagandísticas que no es precisamente lo que necesitamos ahora.

Pedro Sánchez dijo ayer que no hará ninguna «gran coalición» con el PP, algo que puede gustar oírlo a sus seguidores en caliente, pero que es más que coger el rábano por las hojas, ya que en la pasada legislatura pidió a los populares que se abstuvieran para permitirle formar Gobierno. A este respecto, Pablo Casado respondió que tampoco habrá una «gran coalición», pero también eludió dar respuesta a lo esencial de la cuestión, que, llegado el momento, ante el dilema de que Sánchez acabé reeditando un «Gobierno Frankenstein» –con Unidas Podemos e independentistas–, que es, según el líder popular, lo que quiere La Moncloa, si estaría dispuesto a abstenerse para que España no acabe en manos de los que precisamente ahora están empeñados en una gran operación de desestabilización del Estado.

Puede entenderse que en campaña electoral –aunque el votante haya perdido la inocencia– Casado quiera reservarse esa posibilidad, pero nos tememos que llegado el momento no tendrá más opción que desbloquear la legislatura. ¿O preferiría un «Gobierno Frankenstein»? Albert Rivera pone como ejemplo el papel de Cs en el gobierno de Andalucía junto a PP y Vox, pero no desvela qué pasaría si el bloque de centro derecha no suma lo suficiente y su apoyo, solo o junto al de los populares, pudiese abrir un pacto de Estado que asegure una salida de contención a la situación de Cataluña y otros acuerdos estratégicos. Si al final de la lamentable pasada legislatura, cuando el país se veía abocado a repetir las elecciones, aceptó llegar a un acuerdo con el PSOE, ¿qué ha cambiado para Rivera para no mantener ese ofrecimiento? Suponemos que una espectacular caída de votos.

Y, finalmente, Unidas Podemos sigue elucubrando sobre un Gobierno de izquierdas que rechazó en su momento, queriendo ahora hacer valer sus escaños que, con toda seguridad, serán menos. Por lo tanto, el panorama nos indica que nadie estaría dispuesto a desbloquear la situación, lo que, por el bien de la sociedad española, suponemos que es una mera artimaña electoralista. Hay tres partidos que, en el grado que le corresponda –PSOE, PP y Cs– tienen la responsabilidad de dar una salida a la situación, por lo que no hay más objetivo que desbloquear el embrollo, lo que debe ser transmitido a los votantes para aminorar dentro de lo posible una abstención que anuncia niveles muy altos. Está bien que estén en campaña y quieran marcar un perfil propio, pero en las elecciones del 10-N nos jugamos más: estabilidad política ante desafíos que no son menores. Si Sánchez no quiere tener pesadillas y dormir tranquilo no tiene más que descartar una alianza con UP e independentistas y Casado no tiene muchas más opciones si no consigue sumar todos los votos de la derecha.

La salida es la entrada de Vox
Nota del Editor 2 Noviembre 2019

PSOE y PP tienen que desaparecer. Hay que votar Vox para conseguir que España mejore.  Ya han transcurrido demasiados años de engaños, ineficacias, traiciones, robos, ilegalidades, acuerdos bastardos e interpretación traidora para que España despierte.

Entre cretinos anda el juego
Como nos enseña Bloy, vivimos en una época que exige el cretinismo del modo más riguroso
Juan Manuel de Prada ABC 2 Noviembre 2019

Han denunciado una campaña en las redes sociales que pretendía desmovilizar el voto izquierdista. Aunque algunos medios presenten tal campaña como una «trama de intoxicación» de altos vuelos, lo cierto es sus mensajes simplistas causan hilaridad a cualquier persona que dentro del cráneo albergue algo más que un cerebro reptiliano.

En las facciones de izquierdas se han puesto muy puretas y estupendos, denunciando el juego sucio (como si ellas no hubiesen recurrido mil veces a parecidas artimañas). Pero tales aspavientos de escándalo sólo pueden impresionar a las almas cándidas, pues -como nos enseña Castellani- el juego de los partidos acaba siempre en juego sucio. Decía Léon Bloy que «el sufragio universal es la inmolación frenética, sistemática y mil veces insensata de la conciencia en aras de la Cantidad»; y, para conseguir que las conciencias se inmolen a la Cantidad, hay que infiltrarse en ellas, como hacía DiCaprio en Inception, e implantar en ellas opiniones que los incautos implantados confundan con opiniones propias. A veces, tales opiniones se implantan a través de un vídeo con dóberman; otras veces, a través una campaña en redes sociales.

Así que campañas de este tipo constituyen el alma más auténtica de la democracia. Pues, como nos enseña el publicista Edward Bernays -que no en vano era sobrino de Freud- en su libro clásico «Propaganda», «la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones de las masas es un elemento fundamental en la sociedad democrática». Pero, como señalábamos más arriba, esta campaña que comentamos no se caracteriza, precisamente, por su inteligencia; es, más bien, una campaña urdida por zoquetes de derechas y dirigida a merluzos de izquierdas. Y aquí nos adentramos en el aspecto más oscuro de la democracia, también avizorado por el profético Bloy: «El culto a la noción de Cantidad -escribió aquel magnífico visionario- trae aparejado el odio a la noción de Calidad. Todo privilegio natural o toda superioridad adquirida, todo lo brillante, bello y grande -todo lo cualificado, en una palabra-, está destinado a perecer. ¡El idiota en lo sucesivo es el amo del mundo! Él es el requerido, el solicitado. ¡El cretinismo se exige del modo más riguroso!».

Así se explica que los juegos sucios urdidos por las distintas facciones en liza se dirijan siempre a cretinos de derechas o izquierdas. Y estos juegos sucios los diseñan siempre esos asesores que los políticos cretinos contratan, que son un sucedáneo de los consejeros espirituales que antaño tenían los gobernantes. Pero a aquellos gobernantes les preocupaba la salvación de su alma, porque rendían culto a la Calidad; mientras que a estos políticos cretinos, adoradores de la Cantidad, sólo les interesa la salvación de su imagen. Y así, encargan a sus asesores que les diseñen juegos sucios que no la salpiquen. Pero el insignificante juego sucio que atribuyen al asesor del licenciado Casado palidece al lado del gigantesco juego sucio urdido por el asesor del doctor Sánchez, que sin embargo nadie señala. Tal juego sucio consistió en convocar unas nuevas elecciones por todo el morro, para que el doctor Sánchez pudiera acaparar el voto izquierdista, fingiéndose víctima de la intemperancia de Pablo Iglesias. Y para llevar a cabo su juego sucio, el doctor Sánchez y su asesor han utilizado, del Rey abajo, todas las instituciones del Estado y han dilapidado millones del erario público, además de tomar a todos los españoles por un rebaño de cretinos que, cuando les ponen una urna delante, empiezan a salivar de contento, como perros de Paulov. Y es que, como nos enseña Bloy, vivimos en una época que exige el cretinismo del modo más riguroso.


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 Sánchez y Torra están negociando
Segundo Sanz okdiario 2 Noviembre 2019

El último real decreto electoralista aprobado por Sánchez para hacer frente a la entelequia de la “República catalana online” no es más que puro artificio. Susto por Halloween. Un gesto de cara a la galería con el que trata de disfrazar de contundencia su complicidad con el separatismo institucional. Sí, el mismo con el que mantiene hilo directo la vicepresidenta Calvo. Porque por mucho que Torra se grabe en su despacho tratando de contactar con Falconetti, como si estuviera protagonizando un sketch de Polonia, el inquilino de la Moncloa y el ventrílocuo de Puigdemont siguen negociando a través de sus segundos de abordo.

Que la vicevogue haya confesado esta semana en Onda Cero que cada vez que la Generalitat (ERC y JuntsxCat) se burla del Estado de derecho, ella anticipa a Aragonés que habrá respuesta del Gobierno, es la prueba del algodón. No engaña. Y es que la vergonzosa Declaración de Pedralbes no sólo permanece colgada en la web monclovita, sino que todavía está sobre la mesa. Adelantar a los cabecillas de los golpistas encarcelados los flancos por los que actuará el Gobierno ante nuevos desafíos a la unidad de España no es sino dar ventaja al adversario y colocarse más cerca de los violentos CDR que del constitucionalismo.

Aunque Pedronono y los suyos vendan esta actitud como firmeza ante el separatismo, lo que esconden realmente se llama fragilidad, la de quienes ya gobiernan con los lazis en más de cuarenta instituciones en Cataluña y no cierran la puerta a tener su apoyo (por acción o por omisión vía abstención) para continuar en La Moncloa tras las generales del 10-N. Por eso, Sánchez y Torra están negociando a través de sus equipos y no han dejado de hacerlo para regocijo de Iceta y su tercera vía federalista.

Pero claro, del teléfono rojo de Calvo y Aragonés apenas se habla en esta campaña, porque los satélites mediáticos de la progresía gobernante están a lo suyo, a vender las bondades climáticas del Doctor Fraude y a poner el ventilador contra todo aquello que pueda hacer que se repita el aldabonazo andaluz del centroderecha. Esto es lo que verdaderamente quita el sueño al Obama de Pozuelo. La pesadilla de San Telmo. Y no las amenazas de los Tsunami secesionistas al orden constitucional, cuando debería ser al contrario.

Aunque todo llega, pues si en tiempos futuros la Justicia termina probando que el ‘comando Sabadell’ actuaba en connivencia con Torra y Puigdemont, en la hoja de servicios de Sánchez no sólo figurará haber sacado a paseo la momia del dictador Franco en vísperas de unas elecciones, sino también haber negociado y estrechado la mano de un colaborador con organización terrorista.

Sinaloa en Cataluña
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 2 Noviembre 2019

Cada voto constitucionalista perdido porque su titular se abstiene de depositarlo alegando escrúpulos puristas equivale a regalar un bidón de gasolina a los pirómanos alzados contra nuestra sociedad abierta.

Otra prueba de lo falaces que son los sediciosos antiespañoles de Cataluña la encontramos en su afán de compararse con los insumisos de Hong Kong. Esos insumisos se movilizan para recuperar las libertades de las que disfrutaban cuando eran súbditos de la Corona británica, perdidas ahora en el seno de la república dictatorial comunista china. En cambio, nuestros incendiarios, muchos de los cuales están infectados por las cepas chavista y maoísta del virus comunista, pretenden implantar en Cataluña su propia dictadura étnica, opuesta a los valores democráticos de la Monarquía constitucional española. El modelo de su rebelión no está en Hong Kong, sino en Sinaloa.

Patologías sociales
En Culiacán, capital del estado mexicano de Sinaloa, fue detenido Ovidio Guzmán, hijo del cabecilla del cartel de la droga de Sinaloa, el Chapo Guzmán, que está cumpliendo una sentencia a perpetuidad en una cárcel de Estados Unidos. La captura de quien se ha convertido en "el más famoso descendiente del Chapo" y en su sucesor al frente del cartel desató la ira de una parte de la población local, que vive sometida al liderazgo de estos delincuentes y les rinde culto con esa variante degenerada de la música folclórica que se llama narcocorrido.

Ardió Sinaloa. Columnas de campesinos armados hasta los dientes convergieron sobre Culiacán y pusieron en fuga a las fuerzas del Ejército que custodiaban al preso, sobre el que pesa una orden de extradición a los Estados Unidos. Cuenta el corresponsal Francesc Peirón (LV, 19/10) que Culiacán "vivió lo que allí se denomina una balacera que puso a los ciudadanos en situación de horror y de conflicto bélico". Ovidio Guzmán recuperó la libertad y otra treintena de presidiarios huyeron de la cárcel federal. Se calcula que hubo ocho muertos. Informa el corresponsal:

"No puede valer más la captura de un delincuente que la vida de las personas", replicó este viernes en rueda de prensa el presidente Andrés Manuel López Obrador, que avaló la decisión de dejar en libertad al perseguido. "Esta decisión se tomó para proteger a los ciudadanos, no puedes poner fuego sobre fuego", remarcó frente al aluvión de críticas.

¿Críticas? "Incluso se lo calificó de ‘Gobierno títere’ cautivo de los carteles", añade el corresponsal.

Por supuesto, los incendios de Barcelona están a una distancia sideral de las atrocidades de Sinaloa, pero lo que ambas patologías sociales tienen en común es el alzamiento de las masas contra la ley y la debilidad del Estado para hacerles frente. Debilidad que en algunos casos, como en el del demagogo de izquierdas López Obrador, linda con la complicidad. A lo que se suma el riesgo de que aquí la trasgresión de la ley llegue a extremos como el mexicano y nos encontremos con una Sinaloa en Cataluña.

Comportamiento autodestructivo
Visto lo que está sucediendo en Cataluña, indigna que el Gobierno en funciones no acompañe su retórica legalista con medidas prácticas para sofocar el motín que cuenta con el estímulo y la ayuda logística y económica de la camarilla instalada en las catacumbas de la Generalitat, desafiante correa de transmisión de la estrategia delictiva urdida por los huéspedes del alojamiento de cinco estrellas de Lledoners y por la factoría pro rusa de Waterloo ("Puigdemont carga con dureza contra la UE en un periódico ruso", LV, 28/10).

Y a esta indignación se suma la que provoca el comportamiento autodestructivo del sector de la burguesía catalana enquistado en las organizaciones patronales solidarias con los sediciosos y malversadores presos. Nadie exige a estas entidades burguesas exhibiciones de heroísmo. Sus capitostes llevan en los genes y en el patrimonio la herencia de quienes se enriquecieron colaborando con la dictadura franquista, mendigando prebendas a su paisano catalanohablante el ministro Laureano López Rodó, o navegando, como el padre de Jordi Pujol, por las turbias aguas del estraperlo consentido. Los Godó y el Barça no fueron los únicos que tributaron honores a quien entonces llamaban el Caudillo. Eran muchos los que lo acompañaban con unción patriótica española cuando marchaba bajo palio en la abadía de Montserrat. ¿A quién puede extrañar que los descendientes de aquellos burgueses serviles aplaudan al presidente de la central empresarial Cecot cuando pide que los delincuentes presos salgan a la calle para volver a hacer aquello por lo que los condenó la justicia: sedición y malversación (LV, 22/10)?

No dan pie con bola
Sin embargo, estos advenedizos no dan pie con bola. Dos centrales empresariales –Foment del Treball y Pimec– se reunieron para redactar un manifiesto conjunto que las dejara bien con dios y con el diablo y parieron un mamarracho. Los vándalos estaban levantando barricadas, incendiando coches y mobiliario urbano, bloqueando el transporte aéreo y terrestre, saqueando tiendas, apropiándose de institutos y universidades, arrancando el pavimento y, sobre todo, atacando con material pirotécnico, cócteles molotov, botellas con ácido, piedras y herramientas cortantes y contundentes a las fuerzas del orden, cuya misión consiste en defender la vida y la propiedad de todos los ciudadanos sin distinción de clases ni de ideas políticas o religiosas. O sea, las acémilas arrasaban con todo para reclamar lo mismo que el presidente de Cecot, aplaudido por sus consocios: la libertad de los delincuentes condenados por sedición y malversación.

El mamarracho firmado por las dos centrales empresariales, al que se adhirieron un centenar de chiringuitos pero no el Cercle d’Economia, celoso de su racionalidad, condena enérgicamente la violencia –faltaría más– pero… Pero rechaza la vía judicial y se pronuncia categóricamente por el diálogo político del Estado con los insurgentes. Lo que equivale a despreciar al juez Manuel Marchena y preferir como interlocutores a politicastros como la cabeza de lista de JxCat, Laura Borràs, que se conchaba con los depredadores y declama, arremetiendo contra quienes se juegan la vida para velar por todos nosotros: "Lo que me preocupa más es la violencia que ejercen los cuerpos policiales. A un policía le corresponde proteger a la ciudadanía, no agredirla" (LV, 18/10).

Civilización o barbarie
El mamarracho destila desprecio por la aplicación de la ley, avala el pacto con los sediciosos y malversadores y coloca al cacique desquiciado Quim Torra al mismo nivel que el presidente en funciones, por muy discutible que este sea. Así se entiende que más de cinco mil empresas hayan dado la espalda a estos burócratas claudicantes y hayan trasladado sus sedes sociales al resto de España, hacia donde se dirigen también un número creciente de inversores, turistas y los 5.000 pasajeros de los dos cruceros de la naviera alemana TUI que acaban de borrar Barcelona de su itinerario para dirigirse a Valencia (Hosteltur. com, 18/10).

Recapitulando: si nos dejáramos guiar por las recomendaciones de los pactistas variopintos, nos desconectaríamos del Estado de Derecho que sustentó la convivencia en paz hasta que llegó la marabunta subversiva, copiaríamos la táctica derrotista del demagogo desmadrado López Obrador y sus imitadores progres españoles y fundaríamos en Cataluña una repúblika sin ley gemela de la tétrica Sinaloa.

El 10-N habrá que optar entre la civilización y la barbarie. Entre una Cataluña ilustrada, española y europea y una embrutecida Sinaloa tercermundista.

Cada voto constitucionalista perdido porque su titular se abstiene de depositarlo alegando escrúpulos puristas equivale a regalar un bidón de gasolina a los pirómanos alzados contra nuestra sociedad abierta. Y a regalar una sierra al PSOE para que cumpla su ratificada promesa programática de descuartizar España hasta convertirla en un quilombo plurinacional. La abstención será suicida.

PS: ¿Existió en la Alemania de Hitler un Sindicato de Estudiantes de los Países Germánicos encargado de fomentar la anexión de Austria y de los territorios europeos de habla alemana? Si no existió, quedaría demostrado que nuestros jóvenes racistas del Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes son más descarados que sus arquetipos nazis a la hora de dar a conocer su vocación expansionista.

Enmienda en el Parlamento vasco
PNV y Bildu ponen precio a su apoyo a Sánchez: todos los etarras a cárceles vascas y «derecho a decidir»
PNV y Bildu, posibles socios de Pedro Sánchez tras el 10-N, reafirman sus exigencias: 'derecho a decidir', traslado y excarcelación de etarras y una relación "bilateral" con el Estado
Luz Sela okdiario 2 Noviembre 2019

PNV y Bildu mueven ficha para presionar a Pedro Sánchez de cara a una eventual negociación tras el 10-N. Ambos partidos tienen claras sus reclamaciones al ahora presidente en funciones: se resumen en una actualización integral del Estatuto de Guernica para una nueva relación con el Estado, basada en un acuerdo "bilateral". En las exigencias destaca también la apuesta decidida por el ‘derecho a decidir’, el acercamiento de todos los etarras a las cárceles del País Vasco y la excarcelación de aquellos que padezcan enfermedades graves e incurables.

La propuesta se sintetiza en la enmienda conjunta presentada este jueves en el Parlamento vasco a una iniciativa del PSE. En dicha propuesta, los partidos endurecen sus posturas en un momento en que se saben influyentes para acabar condicionando el futuro Gobierno del país.

En la enmienda, las formaciones reclaman el "desarrollo íntegro" del Estatuto de Guernica, y exigen las competencias pendientes. Rechazan, asimismo, "los pronunciamientos políticos y estrategias que tienen como objetivo impedir, vaciar y condicionar el desarrollo del autogobierno vasco". En este contexto, exigen, de forma prioritaria, la derogación de la LOMCE, la reforma laboral y la ley de Seguridad ciudadana. A continuación, instan a "derogar la excepcionalidad que inspira la aplicación de la actual política penitenciaria": "Que se proceda al acercamiento y traslado a cárceles vascas de todas las presas y presos y a la puesta en libertad de quienes padezcan enfermedades graves e incurables".

Las formaciones consideran además que "la actualidad del autogobierno vasco" precisa de una actualización de las competencias "necesarias para garantizar los derechos de la ciudadanía vasca". En conclusión, reclaman "un nuevo modelo relacional con el Estado", basado en "la bilateralidad". "Además, igual que en otros países del entorno europeo, dará cauce al ejercicio del ‘derecho a decidir’ de la ciudadanía".

Ambos partidos ya firmaron ese ‘derecho a decidir’ en el preámbulo de su polémica propuesta para el nuevo Estatuto. En el mismo se destaca que el "pueblo vasco es una nación" y que "Euskal Herria es un pueblo con identidad propia".

Fecha clave: 30-N
Aunque el ‘derecho a decidir’ es defendido por ambos partidos, desde el PNV se ha enfriado en ocasiones, en función de las negociaciones con el Gobierno. Ahora en cambio, en un momento delicado en vísperas de unas nuevas elecciones, la exigencia se recupera con toda su fuerza. Y, además, de forma conjunta con Bildu. El próximo 30 de noviembre, el grupo de expertos de la Ponencia de Autogobierno deben presentar su propuesta para el nuevo Estatuto, y será entonces cuando el Parlamento Vasco inicie su tramitación. Es decir, en plenas negociaciones para la formación de Gobierno.

    El PSOE promete completar la transferencia de competencias al País Vasco y la actualización del autogobierno

La Proposición No de Ley presentada por los socialistas para su debate en el Pleno en el Parlamento Vasco destaca el Estatuto de Guernica como "instrumento de vertebración de la convivencia democrática en Euskadi y como fuente de bienestar para la ciudadanía".

A continuación, el PSE defiende "la voluntad de completar" su desarrollo "mediante el diálogo en el seno de la Comisión Mixta de transferencias, siguiendo el calendario pactado por los Gobiernos de Euskadi y Navarra".

El partido de Idoia Mendia insta además al Parlamento vasco a ratificar la "voluntad de abordar un proceso de actualización del autogobierno que garantice el encaje jurídico-legal de la reforma y tramitado de acuerdo con las normas y procedimientos legales vigentes, respetando el ordenamiento jurídico, los métodos democráticos y los derechos y las libertades de la ciudadanía, con el propósito de profundizar en la convivencia democrática y avanzar en la cohesión y la justicia social".

 

 


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