AGLI Recortes de Prensa   Lunes 4  Noviembre  2019

¿Pueden, podemos, hacer algo los liberales a estas alturas?
Pedro de Tena Libertad Digital 4 Noviembre 2019

Es urgente porque, de lo contrario, ganará la demagogia barata de las izquierdas y sus separatistas agazapados.

No hacer cualquier cosa, no, por nuestras personas, por cada uno de nosotros, seres individuales libres y dotados de inteligencia y voluntad, capaces de elegir, de trazar un rumbo biográfico, de construir un proyecto de vida. ¿Dónde? En esta nación que se llama España, cuya Constitución vigente, a pesar de sus contradicciones y defectos, nos sirve de marco de convivencia, piense cada uno como piense, porque ha sido nuestro marco de reconciliación para convivir, y ha sido fuente de inspiración y de riqueza para el mundo entero, Europa, por supuesto, casi creación nuestra, que es una gran nación cuya lengua común comparten millones de personas. Nos quedan siete días escasos para votar, y en un solo año ya hemos votado varias veces y los andaluces, una vez más. ¿Tenemos fuerza para seguir así o estamos comenzando a rendirnos?

Hay una tonelada de estructuras consolidadas sobre nuestras personas, sobre nuestras libertades, sobre nuestra inteligencia y nuestra voluntad. Ninguno de nosotros puede conocer todas las leyes existentes, todos los hechos de la historia que nos importan, todos los acontecimientos que nos pueden afectar, todas las ideas que se aportan para resolver algún problema… Los grandes medios de subsistencia parecen estar controlados por poderes exteriores a los que no podemos siquiera descifrar. Luz, agua, gas, teléfono, internet, ferrocarriles, aviones, dinero, comunicación, educación… Todo está organizado, poseído, distribuido por entes públicos o privados que nos superan. ¿Qué coño pinto yo, una persona física, ante una urna tratando de decidir cuál es el camino de toda una democracia española?

Perdonen, pero hoy no estoy de humor. He estado en Madrid este puente de Todos los Santos y Difuntos y he paseado, he observado, he tratado de darme cuenta. Lo de darse cuenta es lo más importante de la vida. Uno nace como persona cuando empieza a darse cuenta. En la Puerta del Sol he visto a una cría de 20 años escarneciendo, desafiando, provocando, vamos, a los partícipes de un tenderete de Vox con frases como: "Los capitalistas me habéis jodido la vida y vuestra herencia fascista me impide vivir". Muchos mirábamos hacia los alrededores por si había alguna cámara esperando una reacción defensiva que pudiera convertirse en arma electoral ofensiva.

O, por ejemplo, en Parla, vaya ONU popular de etnias, razas, religiones… yo qué sé, dénse una vuelta si están cerca, todos juntos y diversos conviviendo como pueden, buscándose la vida y resistiendo y donde, fíjense, ni por esas el PSOE ni Podemos son capaces de mandar del todo. Ciudadanos, Vox y PP, por ese orden, reciben el voto de un 45 por ciento de su gente.

Lo que quiero resaltar en este día plúmbeo es que alguien me explique en qué se diferencia en discurso de un liberal, liberal conservador o liberal social, que dice creer en las personas concretas individuales, que dice querer darles poder y capacidad de decisión frente a los que animan esta confusión de estructuras superpuestas para que al final sea un poder supremacista y definitivo el que nos pueda someter a todos al yugo de la eficacia y del gato que caza ratones, sea blanco o negro o ni siquiera sea gato. Y que alguien me explique por qué tengo que seguir creyendo en que España es una nación integradora en la que merece la pena vivirse, con una identidad compartida, con una esperanza de futuro, con unos valores morales y políticos de los que seamos defensores conscientes.

Este es uno de los problemas principales de nuestro discurso. ¿Cómo hacemos comprender a muchos, sean españoles de origen o inmigrantes sobrevenidos quién sabe por qué causa, que sus personas, sus decisiones, sus querencias, sus libertades, son decisivas para algo, desde la educación de sus hijos al destino y gobierno de sus impuestos, desde sus iniciativas de riqueza y bienestar a sus problemas de seguridad social cuando se dé el caso? Todo eso debe poder verse con claridad. ¿Se ve? ¿Dónde? Díganme dónde, por favor. Es urgente porque, de lo contrario, ganará la demagogia barata de las izquierdas y sus separatistas agazapados.

Carta a un votante del PSOE
Pío Moa gaceta.es 4 Noviembre 2019

Munición para la artillería. ¿Habrá muchos artilleros?
Dice usted que vota al PSOE porque defiende los intereses y derechos de los trabajadores, pero no acabo de creerlo. Si usted tiene memoria y una poco de cultura histórica, sabrá que cuando el PSOE tuvo poder, en la república, sus medidas aparentemente favorables a los obreros elevaron el desempleo, el hambre y la miseria mucho más que antes. Y que en el Frente Popular sus políticas trajeron la mayor hambre que haya sufrido España en el siglo XX, bastante peor que la de los años 40. Y que cuando el PSOE volvió al poder con Felipe González dejó un saldo de tres millones de parados mientras cultivaba la “cultura del pelotazo”. Y con Zapatero el paro llegó a los cinco millones. Sabe que Andalucía es la región con más paro (y corrupción, junto con Cataluña) y mayor estancamiento económico después de varios decenios de gobierno socialista. Cuando se mencionan estas cosas, el PSOE siempre sabe echar a otros las culpas, pero si presta usted más atención a los hechos que a las palabras tendrá que concluir que hay algo extraño en esa retórica de “defensa de los trabajadores”. Le creería más si dijera usted que votaba al PSOE por no votar a los señoritos cutres del PP. De acuerdo, pero es como elegir entre el tifus y el cólera.

Y empleo esa expresión “tifus o cólera” para subrayar la gravedad de la situación a que nos han llevado los dos partidos, con dos regiones vaciadas de estado central, en golpe de estado permanente y en riesgo grave de disgregación entre propagandas de odio a España. La tendencia, cultivada durante años, ha sido esa. Usted entiende seguramente que la nación es la base de una convivencia pacífica y libre entre españoles, mientras que de su disgregación, ya en proceso avanzado, saldrían unos cuantos estaditos impotentes y hostiles entre sí, juguetes de potencias exteriores. ¿Quién en su sano juicio puede desear tal cosa? Esto es mucho más importante que si los impuestos suben o bajan uno o dos puntos. Observe también que tanto el PSOE como el PP vienen entregando progresiva e ilegalmente la soberanía española a la burocracia LGTBI y multicultural de Bruselas. Políticas que se manifiestan, entre otras cosas, en la promoción masiva del aborto (cien mil al año) y al mismo tiempo de una inmigración salvaje, usando para ello pretextos tan sentimentalmente humanitarios como falsos. ¿A quién le conviene que se eliminen cien mil vidas de españoles y entren otros tantos o más inmigrantes que en su inmensa mayoría no van a integrarse en España, entre otras cosas porque la cultura difundida hoy en España es precisamente antiespañola?

Se habla mucho últimamente de la historia criminal del PSOE, y sospecho que usted vota a ese partido fundamentalmente porque no la conoce. Es criminal porque ha provocado repetidamente el enfrentamiento violento y armado entre españoles, porque destruyó la legalidad republicana en unas elecciones fraudulentas, entregó a Stalin las reservas financieras españolas convirtiendo al genocida soviético en verdadero amo del Frente Popular, porque organizó chekas y crímenes brutales durante la guerra y expolió bienes públicos y privados, a ricos y a pobres. Esto está ampliamente documentado, y lo he expuesto en varios libros y vuelvo a recordarlo en otro próximo a publicarse. Fíjese en que lo más grave fue aquella destrucción de la legalidad, porque el respeto a la ley democrática es lo que permite la convivencia entre los distintos intereses y aspiraciones que existen en la sociedad. En esa destrucción está la causa profunda de la guerra civil.

Bien, dirá usted, también los contrarios cometieron crímenes, y en todo caso es agua pasada. Pero no es agua tan pasada, porque el partido al que usted vota quiere imponer por ley que creamos una versión partidista de los hechos, a su conveniencia. Y esto es un nuevo ataque a la legalidad, a la actual Constitución y a la democracia, porque socava las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Es gravísimo y se quiere hacer pasar, empezando por el PP, por un asunto de poca relevancia. En una democracia, la historia no se impone por ley desde el poder, eso solo ocurre en tiranías como la de Corea del Norte o la actual de Venezuela. En ningún lugar se impondría por ley que Colón descubrió América o que Roma latinizó Hispania. ¿Por qué, entonces, se ha impuesto esa ley de memoria histórica? Porque su versión de la historia es completamente falsa y solo puede sostenerse mediante la coacción y las subvenciones del poder. Esto es un verdadero crimen que se está cometiendo ante nuestros ojos sin que muchos quieran verlo.

La historia criminal del partido al que usted vota, repito, no es cosa del pasado. Volvió al poder en 1982, con el lema de “cien años de honradez” – tan poco honrado con la verdad, e insisto en que es preciso a todos conocer la historia–, y declaró la muerte de Montesquieu, es decir, de la independencia judicial. Esta independencia es sin embargo un fundamento radicalmente necesario de la democracia, pues sin él la arbitrariedad y la tiranía se van imponiendo inexorablemente. Y acabamos de ver algunos efectos de esa muerte de Montesquieu en la sentencia del Supremo sobre los golpistas separatistas y en la sentencia sobre la profanación de la tumba de Franco, un acto arbitrario y tremendamente ofensivo para millones de españoles, un acto contra la paz y la democracia.
Democracia que de ningún modo se debe al PSOE, cuya tendencia se manifiesta precisamente en la ley citada y la ofensiva contra Montesquieu. Ni siquiera el PSOE puede jactarse, al revés que los comunistas, de haber hecho oposición al hombre de quien cuarenta y cuatro años después quiere vengarse de manera inauditamente ruin y cobarde. Ya es bastante significativo que el PSOE coincida con los separatistas, los comunistas “venezolanos” de Podemas, con el PP de los señoritos cutres, con la ETA legalizada, con los parlanchines de Ciudadanos, en ese odio feroz a Franco. Esa mera coincidencia dice mucho más que largos discursos.

Y yo le digo, votante del PSOE: votar sin conocimiento al menos general de la historia y sin otra información que la verborrea infame de los partidos mencionados, es contribuir a un proceso de destrucción de la democracia, de la convivencia en paz y en libertad de los españoles, y de disgregación de la nación española, sin la cual nos acechan los males del pasado. Decía el filósofo Santayana que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla. A repetir lo peor de ella. Le ruego que tenga usted esto en cuenta a la hora de votar. Hoy ha surgido un partido distinto, al que llaman “de extrema derecha” los de la memoria totalitaria y la muerte de Montesquieu. Creo que es más bien de extrema necesidad, en un momento histórico, y que debemos darle una oportunidad.

El miedo al facha
José García Domínguez Libertad Digital 4 Noviembre 2019

Contra lo que siempre nos quieren hacer creer todos esos grandes gurús de la publicidad, los charlatanes que viven de sacar los cuartos a los partidos vendiéndoles humo mágico, las campañas electorales son algo muy sencillo y rutinario que se fundamenta en dos principios tan básicos como universales, a saber: meter todo el miedo posible en el cuerpo a los nuestros para que vayan a votar, el primero. Y tratar de desanimar todo lo posible a los contrarios para que no lo hagan, el segundo.

No hay más misterio que ese. Porque ahí empieza y acaba cuanto hay que saber sobre una campaña eficaz. Lo que a partir de hoy toca, pues, es lo del miedo. Miedo que la derecha seguirá intentando proyectar en un PSC transmutado en poco menos que el submarino amarillo del independentismo. Y miedo que los socialistas azuzarán con otro clásico: la llamada de alerta general ante la arribada inminente de los fachas de Vox. O sea, lo de siempre. Así las cosas, uno de los instrumentos más resolutivos a fin de fabricar estados de ánimo entre el electorado son, como resulta bien sabido, las encuestas.

Las encuestas, esos juguetes tan onerosos y de vida útil tan efímera que alguien tiene que pagar para que otro alguien los fabrique. Unas encuestas, tanto la cara de Tezanos como las de baratillo que costea la prensa, que, contra lo que pudiese parecer a primera vista, coinciden todas en componer una fotografía estática que resulta en extremo beneficiosa para los intereses de los grandes partidos tradicionales del sistema, PP y PSOE.

¿Qué dice en síntesis Tezanos? Pues dice que hay que votar al PP y al PSOE porque son los dos partidos que obtendrán los mejores resultados con diferencia en todas las circunscripciones, algo que les confiere la exclusiva compartida del voto útil en el conjunto de España. ¿Y qué dicen, también en síntesis, todos los otros, los del low cost? Pues lo mismo, solo que otra manera algo más alambicada. Porque tanto el extraño y repentino crecimiento exponencial que muchas catas demoscópicas andan atribuyendo a Vox, sobre todo en la última semana, como el no menos extraño desmoronamiento radical, absoluto y sin paliativos que las mismas encuestas vaticinan para Ciudadanos, ambas proyecciones, redundan en beneficio de PP y PSOE.

A esos efectos, resulta algo chocante la coincidencia de la atonía en las estimaciones de escaños para el PSOE, consecuencia evidente de la relativa desmovilización de los suyos, con el repentino dispararse de los pronósticos sobre Vox. Si alguien pensó en Ferraz que procedía activar por el procedimiento de urgencia el miedo al facha, las cosas no le han podido salir mejor. Y si otro alguien barruntaba en Génova sobre cuál pudiera ser la vía más rápida a efectos de darle la puntilla definitiva a Rivera, tampoco el azar le podría haber sonreído más tras la publicación de los últimos sondeos de encargo. No obstante, algo chirría en todas esas previsiones, algo que no termina de encajar con la lógica política. Porque si el factor explicativo de los grandes movimientos en el tablero es Cataluña, ¿cómo entender ese derrumbe apocalíptico de Ciudadanos? Es demasiado raro que Vox se dispare gracias a Cataluña y que, al tiempo, Ciudadanos, un partido de origen catalán y con posiciones muy duras frente a los separatistas, se hunda en el fango pese a Cataluña. A mí no me cuadra. Lo dicho, algo falla.

La división lastra al centro-derecha
Editorial ABC 4 Noviembre 2019

A una semana del 10-N, la encuesta señala que el centro-derecha aventaja en 800.00 votos a la izquierda, pero al estar dividido resulta infructuoso para alcanzar la mayoría. España Suma era una muy buena idea

A una semana de las elecciones generales, las cuartas en cuatro años, parece que se estabiliza la foto que la encuesta de GAD3 para ABC viene ofreciendo de la parrilla electoral, con el PSOE estancado en un porcentaje que no pasa del 28 por ciento, un PP que le acecha con casi un 22 por ciento de los sufragios y Vox como marca que más crece, con ya un 14,9 por ciento de apoyos, consolidado como tercera fuerza política del país. Se queda igual que estaba Unidas Podemos hace una semana, en formato ni fu ni fa, y Ciudadanos, lejos de remontar pierde aún más porcentaje respecto a la semana pasada. Malos tiempos, por tanto, para la llamada «nueva política» que, vistos los vaivenes en sus resultados en estos cuatro años no ha conseguido estabilizar una base de apoyo sobre la que sostener su crecimiento para ser las fuerzas mayoritarias en sus respectivos espectros ideológicos. Primero Pablo Iglesias y luego Albert Rivera soñaron con el sorpasso, incluso lo dieron por hecho, y hoy los vemos a tanta distancia de PSOE y PP que, si los pronósticos se cumplen el próximo domingo, deberían ambos hacer una reflexión seria sobre su estrategia y liderazgo. No son los únicos, naturalmente, porque si Sánchez no consigue despegar en estos seis días y se mantiene en los niveles que le pronostica el sondeo de ABC, tendría que dar un paso al lado y dejar que otro político intente sacar a España del bloqueo político. Porque no hay que olvidar que nos hallamos en esta complicada tesitura porque Sánchez fue incapaz de cumplir con el mandato que le dio allá por mayo el Rey para que formara Gobierno, igual que se vio obligado a convocar elecciones porque fue incapaz de que el Congreso le aprobara los Presupuestos. Hasta el momento, Sánchez es una calamidad para la gobernabilidad de España.

La encuesta, por otra parte, otorga al bloque de centro derecha más de tres puntos de ventaja sobre el de izquierda (en torno a 800.000 votos más), si bien la traducción a escaños de esa superioridad (casi un 45 por ciento del total que se estima) no les daría para alcanzar la mayoría absoluta de la Cámara Baja. Vuelve a demostrarse el error de Vox y Ciudadanos al no aceptar el proyecto España Suma que le ofreció el PP con el fin de evitar un nuevo mandato de Pedro Sánchez, cuyos aliados potenciales suponen en mayor o menor medida un peligro para España, bien por el comunismo desfasado que Unidas Podemos representa (letal para el desarrollo económico y la prosperidad de los ciudadanos) bien por la amenaza a la unidad de la Nación que conlleva volver a echarse en manos de las formaciones separatistas. Queda una semana, de los españoles depende que se resuelva el jeroglífico en el que se ha convertido la gobernabilidad de España.

La división del PP y la multiplicación de Vox
Nota del Editor 4 Noviembre 2019

Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, decía algún tipo de que el diablo guarde en su seno. Pero un error repetido otra vez, o sea votar al PP, sigue siendo un error. Hay que votar a Vox para podercomenzar a corregir los errores cometidos.

Gran coalición como única vía

Opinión El Mundo 4 Noviembre 2019

El próximo lunes, PSOE y PP estarán obligados a sentarse en una mesa para abordar con altura de miras una gran coalición que permita a España echar a andar de nuevo y acabe con la ingobernabilidad. Eso, o estaremos ante otro día de la marmota, sumidos en una exasperante inestabilidad que podría tener gravísimas consecuencias, para empezar en el terreno económico ante la desaceleración que ya ha comenzado. No hay más escenarios. Así de claro lo dice la encuesta que hoy publicamos, según la cual los socialistas llegan al 10-N exhaustos y perdiendo votos respecto al 28 de abril, aunque volverían a ganar con el 27,9%, seguidos por los populares que acaparan el 20,3% de las papeletas. El sondeo refleja que sólo una alianza de ambos partidos -sumarán más de 200 escaños en el Congreso- permitiría salir del actual bloqueo. Y sería, además, la salida más razonable para que las dos grandes fuerzas puedan abordar de una vez asuntos de Estado que España necesita reformar con urgencia y suficiente consenso. Sánchez sólo podría reeditar un Gobierno Frankenstein con toda la izquierda radical y los partidos nacionalistas y separatistas en el caso de el PSOE y Podemos lograran el máximo de escaños en la horquilla presentada -126 y 40, respectivamente-, algo altamente improbable.

Sánchez tuvo la soberbia de pedir a los españoles que hablen "más claro" cuando les conminó a volver a votar. Pues bien, el mensaje empieza a sonar claro: la inmensa mayoría apuesta por el constitucionalismo sin ambages; y la pérdida de apoyos que sufren los socialistas, aun siendo primeros, es un evidente rechazo a que vuelvan a echarse en brazos de los nacionalistas. Así las cosas, el presidente en funciones debe abandonar el electoralista veto al PP que anunció el viernes porque, con este resultado, ello nos sumiría en una parálisis interminable y nos llevaría a terceras elecciones. Confiamos en que no se plantee semejante irresponsabilidad.

Podemos sufrirá una ligera caída respecto al 28-A, pero podría verse superado por Vox, que experimenta un avance espectacular y se convertirá en la tercera fuerza, con hasta 44 escaños. En el lado opuesto, la debacle de Cs, por debajo de los 20 diputados, obligará a la formación naranja a una completa catarsis. En cuanto al nuevo partido de Errejón, se ha de conformar con entre tres y cuatro escaños, muy lejos de sus expectativas.

Dicho lo anterior, el debate entre los principales candidatos de hoy se antoja determinante en un escenario en el que los bloques de izquierda y centroderecha están tan igualados. Según el CIS, en abril hasta el 7% de los electores se decantaron por su opción tras ver los debates. Con una volatilidad tan alta como ahora se detecta y con un 35% de indecisos, los candidatos se juegan mucho esta noche. Convendría que empiecen por no encastillarse en unos vetos que el próximo lunes no debieran darse.

El Gobierno debe garantizar la libertad de voto en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 4 Noviembre 2019

Sánchez será responsable de lo que ocurra el 10-N en los colegios electorales catalanes, especialmente en las zonas donde la dictadura del miedo separatista es más opresiva.

La Familia Real visita Cataluña este lunes con motivo de la entrega de los Premios Princesa de Gerona, acto muy significativo que la canalla separatista tratará de boicotear. Es de temer que los CDR y Arran, responsables de buena parte del terrorismo callejero que padece Cataluña, hagan de este lunes una suerte banco de pruebas para el próximo domingo, día de las elecciones generales.

Hay que recordar que la Generalidad está en manos de un hatajo de golpistas que no hacen más que envenenar la convivencia y atizar el fuego del enfrentamiento con su infame respaldo a los grupos que siembran el terror separatista en las calles catalanas.

En tales circunstancias, no es admisible que Pedro Sánchez hable de la responsabilidad compartida entre su Gobierno y el del golpista Quim Torra en lo relacionado con la seguridad durante la jornada electoral del próximo domingo en Cataluña. Tal y como acertadamente ha advertido Pablo Casado, Sánchez será responsable de lo que ocurra el 10-N en los colegios electorales catalanes, especialmente en las zonas donde la dictadura del miedo separatista es más opresiva.

Ha de redoblarse la presión sobre el Gobierno para que actúe con firmeza en Cataluña y garantice que todos los electores catalanes puedan votar con plena libertad. Sánchez será el mayor responsable si se reproducen desmanes liberticidas como la ocupación separatista de colegios electorales.

Vergüenza y desvergüenza
Nota del Editor 4 Noviembre 2019

El desgobierno del Dr Cum Fraude es una vergüenza. Que haya que reclamar poder ejercer el voto es inadmisible. El PSOE es  el mayor desastre que España sufrió y sigue sufriendo.

Irrealidad política

Gabriel Albiac ABC 4 Noviembre 2019

La realidad no cuenta en política. Que es arte de manipular humanos. Y la mente humana es un coágulo sólo de fantasías; de cuentos, en mayor o menor medida, complacientes; de leyendas, que tienden un grato manto de imágenes cursis sobre la pesada aspereza de la vida. Triunfa, no el político que cuenta la verdad: la verdad es ingrata y de ella debe huir el que aspira al mando. Triunfa aquel que detecta en qué anhelan los siervos ser engañados. Y cómo. Al final de La tempestad, Shakespeare daba la cifra de eso: «Estamos hechos de la materia de los sueños». No nos despierten: acúnennos en cálidas comedias.

Considerada en frío, la escena política española es de una simplicidad desoladora. Dos factores determinan cualquier votación: ley electoral y fantasmagorías de los votantes. Siempre es así. Bien lo saben los beneficiarios del juego, los partidos políticos, toda cuya artesanía se articula sobre esos ejes: una ley favorable y un votante bien saturado de fantasmas a medida.

La función de la ley electoral vigente es clara: multiplicar la traslación a escaños del número de votos en el País Vasco y en Cataluña; ése era el precio que se pagaba al PNV y a los nacionalistas catalanes por su benevolencia hacia el poder central. Se buscó, además de eso, garantizar un bipartidismo, en el resto de España, que impidiese sorpresas ariscas: la alternancia en el gobierno genera complicidades a dos, que dan mucho más peso, en el límite, a los intereses comunes que a los bastante minúsculas desacuerdos de partido. ¿Por qué eso no funciona desde hace ya cuatro años? ¿Por qué eso no volverá a funcionar en la España que viene?

En primer y determinante lugar, porque el catalanismo ha completado su metamorfosis en independentismo. Y porque el PNV, sin atreverse a jugar tan arriesgadamente con fuego, ve en el juego catalán ahora la ocasión de extraer los mismos beneficios que de la amenaza de ETA extrajo durante cuatro décadas.

En segundo lugar, porque, en el resto de España, la verosimilitud del juego a dos bandas entre «izquierda» y «derecha» es, cada vez más, vista por el común de los ciudadanos como una soberana tomadura de pelo. La economía se decide en Bruselas. Por suerte. Y el eje «izquierda» / «derecha» fue, desde el siglo XIX, una función rigurosamente ligada a la postura de los sujetos sociales en materia de economía. No hay hoy, en ningún país de la UE, la menor diferencia partidaria en lo que a la política económica se refiere.

¿Qué queda para configurar el teatro de «izquierdas» y «derechas» en una sociedad como la nuestra? Ninguna realidad. En su lugar, fantasías. A la medida de los gustos de la clientela. Retóricas bien calculadas. Mitos. Imágenes que sirvan de espejo a los míos frente a los otros. La política aquí es ya sólo mercadotecnia: venta de marcas. Sus asesores podrían igual vender detergentes. No hay diferencia. Ninguna.

¿Dónde la realidad en esto? Ésa comparecerá sólo el día en que nos rompamos la crisma. Pasa siempre.

Dolor ante una profanación legalizada
Luis Felipe Utrera-Molina Gómez. Abogado. larazon 4 Noviembre 2019

He querido serenar mi ánimo para expresar el sentimiento de dolor que me produjo ser testigo de la profanación legalizada de la sepultura de Francisco Franco. Y utilizo el término profanación porque nadie que presenciara lo que aconteció puede calificarlo de otro modo, por mucho que estuviera amparada por una disposición legal y bendecida por los Tribunales Supremo y Constitucional.

Sigo estremecido por el infernal ruido de las radiales, los secos golpes de las mazas y el ruido de cadenas, que el eco de aquél gigantesco templo convertía en estruendoso sacrilegio. Retengo en mis retinas las lágrimas de algunos de sus nietos, lágrimas de dolor y de impotencia que hice mías y la tristeza infinita en la mirada perdida de un dignísimo Prior al que le acaban de negar la compañía de sus monjes en tan infame jornada. Mientras escuchaba los compases de tan macabra melodía, dirigí la mirada al magnífico Crucificado de Beobide recordando las palabras del Prior: para alcanzar la resurrección hay que pasar antes por la Cruz. Sentí pena y dolor.

Dolor como católico, por una jerarquía eclesiástica que ha dado un triste ejemplo de sumisión al poder e ingratitud hacia quien tantos servicios le prestó en vida. De falta de caridad, abandonando a una familia cristiana que luchaba unida e inerme contra lo que consideraba una infame profanación, solo amparada por una Comunidad Benedictina que ha defendido, en solitario y con enorme dignidad, la inviolabilidad de los lugares de culto, verdadero pilar de la libertad religiosa, que ha quedado hecha jirones, al arbitrio del poder establecido. Resulta difícil entender cómo la Iglesia-institución ha consentido la violación por el Estado, entre otros, del Canon 1210 del Código de Derecho Canónico: «En un lugar sagrado solo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar» y del Canon 1213: «La autoridad eclesiástica ejerce libremente sus poderes y funciones en los lugares sagrados». Grave es su complicidad con una profanación, pero más aún, si cabe, no defender con claridad el derecho de una familia a enterrar a su abuelo en el lugar cedido por la propia Iglesia a cambio de una generosa donación.

Dolor como jurista, porque resulta difícil asumir que el Tribunal Supremo haya podido, de forma unánime, dictar una resolución netamente positivista que hace saltar por los aires los resortes de la seguridad jurídica; que con indisimulada hostilidad a los recurrentes ha acompasado el ritmo de un meteórico procedimiento a los intereses electoralistas del gobierno y ha ido más allá del contenido de los Acuerdos recurridos, alterándolos para remover el obstáculo principal que podía impedir la exhumación, que no era otro que la necesidad de contar con la preceptiva autorización eclesiástica para acceder al lugar sagrado. Llegó a declarar –en una pirueta jurídicamente sonrojante– que ésta ya no era necesaria por haber decaído las razones de la negativa anterior, es decir, convirtiendo el no rotundo del Prior en un sí sin mayor explicación. Y, finalmente, asumió una insólita posición activa en la ejecución de los acuerdos, rebasando los límites de la jurisdicción.

Dolor como ser humano. La profanación de los sepulcros, la falta del debido respeto a los muertos es hecho infamante que siempre repugnó al espíritu humano. En el Imperio Romano se castigaba con la pena capital la profanación de sepulcros, y también en las Partidas del Rey Alfonso X el Sabio: «Maldad conoscida fazen aquellos que quebrantan los sepulchros, e desotierran los muertos, por fazer deshonrra a sus parientes, (...), que qualquier que lo fiziesse a sabiendas maliciosamente, que ouiessen demanda contra el, los parientes del muerto, también los que fuessen herederos, como los que non lo fuessen...»

Y finalmente, pena y dolor como español. Porque no es lícito mirar al tendido cuando desde el Gobierno se legisla para imponer un relato mendaz de nuestra historia. Decía Albert Camus que la libertad consiste, en primer lugar en no mentir y que allí donde triunfa la mentira se anuncia la tiranía. La inicua legislación de «memoria histórica» tiene un claro propósito liberticida que institucionaliza la mentira, para volver a enfrentar a los españoles ofendiendo a aquella España que no se resignó a morir y en la que fueron salvajemente asesinados más de 10.000 religiosos y seglares por su fe. No menor es la responsabilidad del PP, que no solo mantuvo intacta dicha normativa, sino que colaboró activamente con la profanación legalizada, primero a través de la Comunidad de Madrid, que, saltándose su propia normativa, dio el plácet a una exhumación sin la preceptiva autorización sanitaria pese a tratarse de un cadáver embalsamado y después, desde Génova 13, dando instrucciones al abogado encargado de preparar recurso de inconstitucionalidad contra el Real Decreto Ley de Exhumación de no interponerlo el día antes de que venciera el plazo.

Algunos dirán que mi dolor es el propio de un perdedor y no negaré que lo soy. Pero nuestro ha sido el honor de la pelea y de otros la comodidad del silencio. Se nos ha dicho que contestábamos a la democracia cuando nos limitábamos a ejercer los derechos y libertades que la representan. Seguiremos luchando hasta el final, porque estamos convencidos de que nos asiste la razón y el derecho, sabiendo que, como escribió Borges, a veces la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce.

El arte de hacer y de leer encuestas
Amando de Miguel Libertad Digital 4 Noviembre 2019

En España contamos con la peculiaridad del CIS, fundado por Manuel Fraga Iribarne en los amenes del franquismo.

Quiero decir "el difícil y placentero arte de levantar y de interpretar encuestas", que eso es leerlas. Por desgracia, la acción de leer está perdiendo su auténtico significado. En el latín nutricio, legere acarreaba un sentido de estar atento a la información percibida, que incitaba a pensar. Hoy, por el contrario, cuando se leen las pantallas de los móviles, tabletas u ordenadores, se trata más bien de una visión rápida, efímera. Pasó el tiempo en el que los viajeros de un vagón de ferrocarril o de metro pasaban el rato del trayecto con un libro o un periódico en las manos. El equivalente actual es la consulta obsesiva a una pantalla con textos e imágenes en constante movimiento. La unidad de la comunicación escrita actual equivale a 140 caracteres.

Un cambio tan radical en la actividad lectora afecta también a la información que proporcionan las encuestas. Se trata de echar un golpe de vista a unos porcentajes, a ser posible trasladados a gráficas. Pero eso no dice gran cosa, sobre todo cuando los porcentajes (como es sólito) se escriben con un decimal. Es más, tal aparente precisión suele ser un síntoma de que la encuesta se encuentra falsificada por algún lado. Baste recordar que el error estadístico de muestreo, inevitable en todos los sondeos, supera ampliamente el uno por ciento. Por lo que el decimal añadido a un porcentaje entero confunde más que aclara.

Tuve el privilegio de estudiar en uno de los centros donde se realizó la innovación de las encuestas con un criterio científico: la Universidad de Columbia en Nueva York. Allí recibí la instrucción de uno de los inventores del género, Paul F. Larzarsfeld. Al tiempo, trabajé cotidianamente durante tres años con Juan J. Linz, otro profesor de la Columbia, analizando los datos de las primeras encuestas que habíamos levantado en España. Tras ese privilegiado aprendizaje he tenido la oportunidad de levantar cientos de encuestas en España.

La conclusión práctica es que, en un sondeo bien hecho, no interesa tanto la altura de los porcentajes totales como la relación que se establece entre esos resultados y otras variables. Son las que se refieren a los factores biográficos o de actitud de los entrevistados. De esa forma se llega a precisar lo verdaderamente interesante y fecundo: cómo y por qué determinados individuos expresan unas u otras opiniones.

Pues bien, ese análisis detallado es lo que suele faltar en la difusión de los resultados de las encuestas al uso. Sobre todo en las electorales, parece que lo que priva sea averiguar cuántas personas van a votar a este o al otro partido. Pero ese dato es poco interesante, aparte del error estadístico que puede acarrear. El interés reside en determinar, con el mayor cuidado posible, la relación que se puede predicar entre uno u otro tipo de entrevistado y su opinión política. Por desgracia, tal precisión es la que casi nunca se transmite en las encuestas electorales al uso. Sospecho que la mayor parte de los encuesteros no saben hacerlo mejor. Si se esmeraran un poco más, no encontrarían lectores de sus sondeos. Por eso suelen dar los porcentajes con un decimal, una especie de tocomocho de la Sociología empírica.

En España contamos con la peculiaridad del CIS, fundado por Manuel Fraga Iribarne en los amenes del franquismo. Es el encargado oficial de levantar encuestas. A pesar de ser un centro oficial, en su ejecutoria ha predominado la profesionalidad, muy por encima de la afiliación política. Tal constancia se ha roto ahora por primera vez con el actual presidente del CIS, que es un destacado miembro del aparato socialista. Dejo al lector inteligente que saque sus conclusiones. El mínimo consejo es que, al leer las encuestas, trate de redondear los porcentajes con un decimal al entero más cercano.

El mejor aliado de Sánchez es el cipotudo Abascal
La encuesta que publica hoy El Confidencial y el debate de esta noche consolidan la siniestra conexión entre el PSOE y Vox
Rubén Amón elconfidencial 4 Noviembre 2019

La desesperación de Pedro Sánchez frente a la utopía demoscópica de Tezanos explica que el líder socialista haya recurrido otra vez al pavor de la ultraderecha para movilizar el voto de la izquierda y debilitar al PP. Abascal es, de nuevo, el mejor aliado del PSOE, el dique que neutraliza la subida de los populares.

De hecho, la encuesta de IMOP Insights para El Confidencial relativiza la euforia con que Casado (19%, 86 diputados) aspiraba a cuestionar la victoria del presidente en funciones o a encabezar la alternativa del bloque conservador. Sánchez va a ganar cómodamente las elecciones (28%, 122 diputados). Nadie va a disputarle el primado ni la balconada de Ferraz, aunque el escarmiento del 10-N —peor aritmética de la que tenía— lo devuelve a la angustia del bloqueo y al territorio inflamable del desgobierno. No ya porque Iglesias (11,5%, 32) es un aliado tan insuficiente como incendiario, sino porque el discurso patriótico y la gestión de la crisis catalana malogran el entendimiento de Sánchez con los tahúres del soberanismo.

No se concibe otra salida política que la responsabilidad y entendimiento del bipartidismo, aunque el PSOE y el PP necesitan la última semana de campaña para alejarse de la gran coalición; atraer a los votantes desnortados de Ciudadanos (10,1%, 21 diputados), y gestionar la pujanza de Santiago Abascal (13,9%, 47). Pablo Casado le ha cedido la bandera del 'hooliganismo' patriótico y la ferocidad de las soluciones castrenses, mientras que Sánchez ha logrado estimular la división de la derecha gracias a la exhumación del caudillo y a la respuesta moderada en los disturbios de Cataluña.

Abascal convierte en espada la cruz del Valle de los Caídos. Y se erige en garante de la unidad territorial manejando cipotudamente la crisis de Barcelona. Vox necesita de los estados de psicosis para inocular el discurso autoritario y resolutivo. Es un partido no de ideas sino de emociones, de calentones. El miedo al inmigrante, la congoja de la inseguridad, los designios conspiranoicos de Bruselas, la persecución al macho ibérico han encontrado en el fuego de Cataluña el mejor pretexto de un revulsivo movilizador que explica la pujanza de la ultraderecha y el entusiasmo con que Sánchez se jacta de su propia irresponsabilidad de estadista.

Hubieran preferido los dos ausentarse del debate de esta noche. Es verdad que les conviene polarizar el 'partido', retroalimentarse en el antagonismo de salón, exponer su perfecta aversión en el juego siniestro de la pinza, pero el líder socialista tiene que responder de sus abundantes incongruencias, y Abascal nunca ha experimentado una verdadera confrontación.

Iglesias, Casado y Rivera están obligados a desnudar la incompetencia de Santiago Matamoros fuera de su espacio de comodidades viscerales —economía, pensiones, política exterior, cambio climático—, aunque no está claro que las 'boutades', extravagancias y testosterona del condotiero de Vox vayan a perjudicarle. Necesita confortar a quien lo observa como un antipolítico. Como un tipo distinto e incorrecto. Como un machote que dice lo que piensa. Santi no hubiera ahorrado los tanques para disipar la rebelión de Barcelona ni hubiera permitido la 'profanación' del generalísimo.

Abascal representa la gran novedad del debate televisivo y encarna al candidato menos abrasado entre los aspirantes a la Moncloa. La encuesta de El Confidencial sostiene que Vox es el partido del que están más orgullosos sus votantes. Tiene sentido la adhesión por la novedad, por la carga ideológica y porque los muchachos de Abascal ni gobiernan ni se desgastan en el prosaísmo administrativo, pero el salto cualitativo y cuantitativo que le auguran las encuestas no se explica sin los votantes que objetan a PP y Cs la traición del españolismo y la pusilanimidad en Cataluña. Abascal se los quiere atraer para convertirse en la tercera fuerza política de España. Debe estar orgulloso Sánchez de la dieta proteica con que ha criado al monstruo.

Vas de culo con Vox
Nota del Editor 4 Noviembre 2019

El mejor aliado del Dr Cum Fraude es el vacío neuronal de muchos tipos sin tipo.

Miedo
La vanguardia armadadel secesionismo gobernanteen Cataluña pretende impedirel normal desarrollo de la jornada electoral
Isabel San Sebastián ABC 4 Noviembre 2019

En el día de hoy, exhumado el cadáver de Francisco Franco...

Es, sin lugar a dudas, la emoción que mueve el mundo y especialmente éste nuestro, porque desde hace tiempo en España se expande a una velocidad preocupante. Lo fomenta quien debería combatirlo. Se utiliza desde el poder para perpetuarse en él. Se azuza utilizando las pantallas. Se impone a pedradas en las calles. Se alimenta con amenazas por personajes siniestros con poder institucional. Se amplía hasta lo infinito en lo que atañe al qué dirán y hay quien sucumbe a él sin mostrar vergüenza alguna, porque ser miedoso está bien visto ahora que lo llaman «prudencia».

El miedo a lo que pudieran hacer unos cuantos independentistas violentos ha alterado la agenda del Rey y de la Princesa de Asturias en Cataluña, después de provocar el humillante aplazamiento del partido que debían jugar en la Ciudad Condal el Barcelona y el Real Madrid. Los actos vandálicos que planeaban esos indeseables deberían haber sido impedidos recurriendo a la fuerza cuyo monopolio ostenta el Estado, pues precisamente para eso está. En lugar de actuar con firmeza, empero, el Gobierno ha preferido plegarse a la intimidación y agachar la cabeza. El miedo ha podido más que la dignidad, la razón o el cumplimiento de un deber elemental. La fortaleza democrática ha cedido ante la coacción, con el argumento falaz de actuar con «moderación» (eufemismo empleado por Sánchez para referirse a la cobardía), a fin de no incrementar la tensión.

¿Logrará ese mismo miedo impedir que los no independentistas acudan libremente a votar el próximo día 10? Es evidente que ésa es la pretensión de quienes agitan su fantasma en esta recta final de la campaña, hablando de ocupar los colegios y organizar «actividades culturales» en las proximidades de esos centros durante el sábado de reflexión. Después de incendiar las ciudades, bloquear las comunicaciones e imponer una huelga salvaje en las universidades, la vanguardia armada del secesionismo gobernante se dispone a impedir el normal desarrollo de la jornada electoral, sembrando el terror en las almas de cuantos no comulgan con sus delirantes «ideas». ¿Cuántos valientes se atreverán a desafiar el peligro de ser agredidos por esos vándalos? ¿Cuántos se arriesgarán a verse envueltos en algún jaleo si es que las fuerzas de seguridad se ven obligadas a intervenir para garantizar que se cumpla la Ley? Si el mismísimo Gobierno de España retrocede ante su chulería, sea por falta de gónadas, sea por necesidad de complacer a sus socios y obedecer lo que manda Iceta; si la principal autoridad autonómica encabeza la banda de los matones y los jalea para que «aprieten»; si a los policías les ordenan aceptar mansamente que les agredan y a la Guardia Civil le impiden hacer su trabajo, ¿cómo pedir a unas personas de cierta edad, o a una familia con hijos, o a cualquier ciudadano decente, que se deje el miedo en casa y acuda a votar a quien le plazca? Muchos lo harán, como ya hicieron en el pasado, recurriendo a un coraje enormemente meritorio. Pero otros, demasiados, optarán por la cautela. Son numerosos los que ya se han ido, igual que del País Vasco, en busca de una vida «normal», alejada de la violencia y el odio. Fueron más de doscientos mil, cuyos hijos y nietos no han regresado. Los venció el hartazgo. Desistieron. Y el miedo acabó ganando por falta de masa crítica dispuesta a plantarle cara.

La historia se repite ahora ante nuestros ojos, mientras los responsables de evitar que acabe del mismo modo andan muy ocupados propagando el miedo a Franco, a ver si arañan papeletas. Ellos no dan miedo. Dan asco.

El Consejo de Estado tendrá que dictaminar sobre las tesis plagiadas
El responsable de Universidades de Madrid quiere saber hasta qué punto puede actuar para tomar medidas
Enrique Delgado Sanz ABC 4 Noviembre 2019

El Consejo de Estado tendrá que pronunciarse sobre los distintos escándalos de tesis plagiadas que ha destapado ABC. El consejero de Universidades de la Comunidad de Madrid, Eduardo Sicilia, propondrá en el próximo consejo de gobierno de la región que se eleve una pregunta al máximo órgano consultivo del Estado, con el fin de saber hasta dónde puede llegar la labor fiscalizadora de la Administración en los casos de fraude universitario.

El sistema educativo madrileño ha sido golpeado, recientemente, por varios escándalos de corrupción académica y, por el momento, las consecuencias no van más allá de investigaciones internas acaban en nada. Por ello Sicilia, según ha podido conocer ABC, quiere que el Consejo de Estado aclare cuáles son las competencias que tienen las universidades en materia de títulos, además de detallar cuál es el ámbito de actuación de la Administración.

De esta forma, el consejero de Universidades, que forma parte de la cuota de Ciudadanos en el gobierno regional que dirige la popular Isabel Díaz Ayuso, toma la iniciativa a la hora de buscar y depurar responsabilidades en escándalos tan notables como el de la tesis de Pedro Sánchez; o el de la de la exdirectora general de Educación Concertada de la Comunidad de Madrid, Concepción Canoyra, ambos desvelados por este diario y, ambos circunscritos a la Universidad Camilo José Cela.

El freno que impide a la Administración tomar medidas en los casos flagrantes de corrupción universitaria, como podría ser el de José Luis Málaga, el directivo de la Camilo José Cela que se doctoró en la Universidad Complutense copiando la tesis -ya de por si plagiada- de Canoyra pero cuatro años después, es la autonomía universitaria. En cada centro es el rector quien disfruta de autonomía para tomar las medidas que considere oportunas, lo que cierra la puerta a la actuación política.

De hecho, el caso de Málaga es curioso: tras la investigación de ABC fue apartado cautelarmente por la Camilo José Cela y en la Complutense se abrió un procedimiento fiscalizador para aclarar cómo pudo «colar» una tesis doctoral plagiada y de un nivel muy pobre. Sin embargo, el rector de la Complutense, Joaquín Goyache, manifestó que, aunque finalmente determinaran que la tesis era un plagio, no iban a poder tomar medidas porque había prescrito el plazo de reclamaciones de un caso que data del año 2016. De esta forma, el directivo fue suspendido pero mantiene una tesis que está copiada.

De ahí que la cuestión que plantea Sicilia se antoje muy oportuna, ya que el Consejo de Estado tendrá que determinar si hay alguna posibilidad de que la Administración, ante casos así, pueda exigir responsabilidades o retirar títulos académicos aunque el rector de la universidad afectada se niegue. Quizá con medidas de este tipo se pueda enmendar el camino y apuntalar la maltrecha reputación de los programas de doctorado en universidades como la Camilo José Cela.

El ministro Duque sigue ausente
Y mientras el consejero de Universidades de Madrid, Eduardo Sicilia, insiste en la batalla contra los fraudes académicos -hay que recordar que solicitó una reunión urgente al rector de la Camilo José Cela, Emilio Lora-Tamayo, cuando trascendió el escándalo de la tesis de Canoyra-, el ministro de Universidades, Pedro Duque, continúa ausente. Si en el primer momento decidió guardar silencio, las medidas para evitar que se reproduzcan estos casos de corrupción académica siguen sin llegar. El ministro calla pese a los sucesivos escándalos con las tesis doctorales, que no sólo afectan a las universidades madrileñas. Como descubrió ABC, la juez María Ángeles Núñez Bolaños, encargada de investigar la trama de corrupción de los ERE en Andalucía, también plagió en su tesis doctoral, un nuevo caso que continúa desprestigiando la imagen de la universidad española.

Contra la «foralismofobia»
Iñaki Ezkerra ABC 4 Noviembre 2019

Uno de los grandes éxitos del PNV es el de haber logrado apropiarse de la institución del Concierto Económico hasta el punto de hacerlo pasar por una conquista suya. El éxito en esa operación es de tal magnitud que no se limita al País Vasco sino que ha conseguido vender su versión al resto de España y a la misma derecha, que ya no es capaz de reconocerlo como una conquista propia y un hito del reformismo liberal del siglo XIX. Al contrario, interpreta su defensa en nuestros días como un evidente signo de acercamiento y de entreguismo tácticos a los nacionalistas cuando no de identificación ideológica con estos y hasta como síntoma de una tibieza moral que lindara con la complicidad en la indulgencia ante la herencia política del terrorismo. De este modo, el desconocimiento en lo que se refiere a esa institución foral es doble. Lo es en cuanto a su Historia y en cuando a su significado. En el mejor de los casos se identifica como una reliquia de los Fueros carlistas y no como lo que fue en realidad: el acuerdo al que llegó Cánovas con el fuerismo liberal vasco en 1878, o sea dos años después de la abolición de los Fueros y de la derrota del carlismo en la tercera de sus guerras. Acuerdo que no tenía otra función que liquidar el Antiguo Régimen del modo menos traumático y tender un puente entre la tradición y la modernidad en sintonía con el espíritu reformista de la propia Restauración borbónica.

Se podrá hoy estar a favor o en contra del Concierto Económico Vasco pero no comprar la versión de un PNV que no nacería hasta 1895 ni desvirtuar su significado, que es la antítesis de los postulados de Arana y de los que sostiene en la actualidad el propio Urkullu, quien sigue viendo en él un paso hacia la independencia cuando es exactamente lo contrario: una institución nacida de la integración vascongada en la Nación española. Urkullu ve una conquista de lo que él llama «soberanismo» en una institución fiscal que tanto por su origen como por su destino no gira en torno a otro soberano que no sea el Rey de España. Urkullu ha llegado a hablar en nuestros días de «la nación foral», lo cual es un oxímoron y tanto como decir «la nación provincial» ya que los Fueros lo eran de cada provincia (el Fuero vizcaíno, el Fuero alavés, el Fuero guipuzcoano…) y ya que en realidad la expresión «los Fueros vascos» es una licencia literaria por esa razón misma.

Para quien desee entender el alcance de la tergiversación nacionalista de la herencia foral, Guillermo Gortázar acaba de publicar un libro, «El fuerismo liberal vasco», que se centra en la figura de Manuel María Gortázar y Munibe, el hombre que encabezó la negociación del primer Concierto Económico con Antonio Cánovas del Castillo y al que curiosamente el «foralismo peneuvista» le ha negado una calle en el Bilbao en el que nació. No es extraño teniendo en cuenta que llegaron a la contradicción más sangrante al llamar «Autonomía» a la misma calle que le quitaron a Gregorio Balparda, otro gran defensor del autonomismo liberal y fuerista que fue asesinado en la ría bilbaína en agosto de 1936.

En la polémica que hay en torno a los derechos históricos y que aflora en nuestra vida política de manera tan recurrente como superficial, a menudo se homologa el Concierto Económico con la escandalosa falta de transparencia que ciertamente existe en la actualidad a la hora de fijarse el llamado Cupo Vasco y que siempre responde a una opaca negociación de los gobiernos autonómicos con los centrales. Sin embargo, la historia y la naturaleza mismas de dicho tributo impositivo podrían perfectamente acudir en socorro de esa transparencia legítimamente reclamada ya que, como los propios Fueros, el Cupo, o mejor dicho, los Cupos se calcularon históricamente por provincias y no, como se hace ahora, por una oscurantista operación alquímico-económica en la Consejería de Hacienda del Gobierno Vasco. Si hablamos de derechos históricos, que sea la propia Historia la que nos dicte los procedimientos forales para ese ajuste impositivo y no los intereses circunstanciales ni el chantaje extemporáneo ante determinada coyuntura política.

La verdad es que el foralismo vasco, así entendido, sería totalmente compatible y, aún más, absolutamente coherente no ya con la letra de la Constitución sino con el espíritu de esta; con la lealtad a la Corona de la cual procede su legitimidad y con la denuncia de lo que se ha llamado justificadamente «el Cuponazo» por lo que tiene de deslealtad con la España justa y solidaria. Puede parecer contradictorio, pero hay para quienes tan irritante nos parece el grito que ponían en el cielo algunos en el País Vasco cuando Ciudadanos o UPyD postulaban la enmienda a la totalidad del Concierto como el desprecio que recientemente se ha mostrado hacia el PP vasco cuando éste ha reivindicado el fuerismo liberal como ideología. Y es que ambas reacciones viscerales son formas de eludir el verdadero debate mediante el autoritario recurso del tabú. Por una parte, UPyD y Ciudadanos tenían todo el derecho a cuestionar un mero régimen fiscal en una sociedad que considera legítimo y democrático el cuestionamiento de algo tan «sagrado» como la propia unidad nacional. Por otra parte, el PP vasco tiene asimismo todo el derecho a reivindicar sus particulares señas de identidad históricas y a explicar ideológicamente su apoyo a esa modalidad constitucional de fiscalidad. Resulta un tanto chocante la «foralismofobia» de cierta derecha que invoca a todas horas la Reconquista de don Pelayo y la Tizona del Cid Campeador. Aquí para algunos es más obsoleto el liberalismo ilustrado decimonónico que el «matamorismo» medieval. Aquí hay alguno que va de «¡Santiago y cierra, España!», pero de lo que está más cerca es del Don Mendo de Pedro Muñoz Seca.

Pero más allá del derecho a las extravagancias políticas o de lo poco sugerente que a muchos ciudadanos nos resulte el foralismo en nuestro fuero interno, creo que podemos mostrar la suficiente amplitud de miras como para comprender que el PP del País Vasco está abocado a dibujar una alternativa al nacionalismo que desmienta la versión nacionalista de la autonomía y a volver por sus Fueros. Y es que, sin ideología detrás, el Concierto Económico queda vaciado de sentido y suspendido en el aire institucional como un críptico y anacrónico tótem que nadie se atreviera a mover porque se halla blindado por la Constitución a la vez que humilla al constitucionalismo. Sin ideología, se olvida que el mayor argumento que avala la vigencia de la institución foral tanto en el País Vasco como en Navarra es el de esa estabilidad estructural y democrática que sirve de argumento para avalar la permanencia de la propia Institución Monárquica y que si lo desechamos para una lo estamos socavando también en lo que concierne a la otra. Sin ideología, la fiscalidad vasca se nos presenta como un antediluviano «trágala» cuando no como el logro que no es ni fue nunca del nacionalismo. Sin ideología, olvidamos que el Régimen de Conciertos Económicos fue una más de las piezas con las que el liberalismo más civilizado, posibilista y conciliador del siglo XIX trató de seguir el modelo británico con el propósito de conjurar los desafueros revolucionarios y contrarrevolucionarios que caracterizaron al modelo francés. Sin ideología foralista, en fin, queda sepultada la memoria de la propia derecha española y vasca anteriores a la Guerra Civil, que fueron autonomistas mucho antes que el PSOE de Prieto y no por intereses políticos ni bélicos.

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Iñaki Ezkerra es escritor

El mito prefabricado de la Pasionaria
Jorge Vilches. larazon 4 Noviembre 2019

Tres días después de la caída del Muro de Berlín murió la Pasionaria, el 12 de noviembre de 1989. No llegó a contemplar el derrumbe absoluto del socialismo real, de ese sistema tiránico y asesino por el que trabajó, y del que vivió siempre. Para entonces, Dolores Ibárruri ya era un mito fabricado por la factoría de propaganda soviética, cuya estela aún hoy se puede ver. Crearon su imagen y le atribuyeron eslóganes. La hicieron pasar por dura guerrillera revolucionaria, luego madre proletaria ejemplar, y después, en 1977, por demócrata. Durante la década de 1930, usada como propaganda de guerra, la llamaron «Dama de Elche del socialismo», «madre del sol de la mañana», o «segura estrella salvadora».

La frase «No pasarán» no es suya, sino del general Pétain, el presidente de la República francesa que colaboró con los nazis. «Prefiero vivir de pie a morir de rodillas», una ironía en boca de una comunista que apoyó sin fisuras la liquidación social que emprendió el estalinismo, tampoco es una frase suya, sino de Emiliano Zapata.

Incluso su nombre fue modificado por la propaganda. Sus padres la inscribieron en el Registro Civil, en diciembre de 1895, como «Dolores». El nombre de «La Pasionaria» se debió a que en 1918 firmó como tal su primer artículo en «El minero vizcaíno», ya que era Semana Santa. Su carrera política fue rápida. Comenzó en el PSOE, en Somorrostro, pero en 1920, junto a las Juventudes Socialistas, se separó del partido para fundar el PCE. Diez años después ya estaba en el Comité Central.

Repudió a la Segunda República. No en vano, el gobierno republicano-socialista la encarceló en dos ocasiones entre 1931 y 1933 por actividades subversivas. Marchó a Moscú, y participó en el congreso de la Internacional Comunista de julio y agosto de 1935, donde se decidió participar en la política del Frente Popular. Fiel servidora del estalinismo, fue elegida miembro del Presidium del Komintern. La militancia entonces de los comunistas era muy escasa, así como su peso político, de ahí que Indalecio Prieto, uno de los líderes del PSOE, tuviera muchas reticencias a que formaran parte del Frente Popular. Era una consigna de Stalin: formar frentes amplios con «partidos burgueses de izquierdas», para aprovechar su fuerza e infiltrarse en las instituciones.

Esto le permitió a La Pasionaria salir diputada por Oviedo, circunscripción segura para ella tras octubre del 34, en las elecciones de febrero de 1936. En su primera intervención parlamentaria, después de unas palabras de Calvo Sotelo, uno de los líderes de la oposición, dijo a los que estaban a su alrededor: «Este hombre ha pronunciado su último discurso». No era nada nuevo: su verbo iba destilando la violencia que luego se vio en la Guerra Civil. Salvador de Madariaga y Josep Tarradellas, diputado entonces de ERC, así lo corroboran en sus respectivas memorias. Calvo Sotelo fue asesinado días después.

La Pasionaria fue supuestamente la autora del comunicado del 19 de julio de 1936, en el que proclamaba el «No pasarán». A partir de ahí, y sobre todo cuando los comunistas, con Santiago Carrillo a la cabeza, organizaron las checas de Madrid y la liquidación social, su papel fue propagandístico, visitando el frente y marchando al extranjero. En marzo de 1939 se estableció en Moscú, donde pasó la mayor parte de su exilio. Después de luchar contra el fascismo, cambió de opinión en cuanto Stalin y Hitler pactaron el reparto de Europa. Bajo la protección rusa dio los artículos que justificaron la invasión nacionalsocialista y soviética de Polonia, y el consiguiente exterminio de la élite polaca. En la publicación «España popular» escribió que la derrota de la República era culpa de la socialdemocracia, de Francia y de Gran Bretaña. A esto añadió que el pacto de la URSS con la Alemania nazi aseguraba la paz, y que la «Polonia reaccionaria» debía ser eliminada. Luego tuvo lugar la masacre de Katyn, donde unos 20.000 miembros de la élite polaca fueron asesinados.

Pasionaria dirigió el PCE desde 1942. La estrategia fue intentar mantener la guerra viva en España a través de los maquis. La otra política que adoptó fueron las purgas internas. La «autocrítica» recayó incluso en el amante de Pasionaria, Francisco Antón, once años menor que ella. El hombre le dijo que se había enamorado de otra, y la líder comunista, enfurecida, lo acusó de ser un espía al servicio del imperialismo. Fue desterrado a Varsovia, donde trabajó como esclavo en una fábrica.

En 1960 fue apartada de la dirección del PCE y sustituida por Santiago Carrillo. No fue hasta 1977 cuando volvió a su país, junto a otros comunistas históricos. Fue entonces cuando España dio una lección de democracia a quien había defendido el totalitarismo casi toda su vida. Presidió la Mesa de Edad de las Cortes, y luego fue elegida diputada. Nadie le pidió rendir cuentas. Siguió siendo un símbolo, aunque sobrepasada por los tiempos. Hoy hay una estatua suya en Leganés (Madrid).

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El desastre que viene
Luis Herrero Libertad Digital 4 Noviembre 2019

No hay otro camino. O Casado se aviene a abstenerse en la investidura de Sánchez, o seguiremos como hasta ahora. Cuanto antes lo asumamos, mejor.

Para hacerse una idea aproximada del desastre que le aguarda al PSOE el 10 de Noviembre (según las encuestas de El País y ABC publicadas este fin de semana) no hay que fijarse solo en la asignación de escaños —uno o dos menos de los que tuvo en abril—, sino en la magnitud aritmética de los cuatro bloques que se mueven por el tablero parlamentario (izquierda, derecha, nacionalismo, independentismo) y en las posibles combinaciones para formar Gobierno.

Hace siete meses, Pedro Sánchez rechazó las dos salidas naturales que le brindaron las urnas para seguir sentado en la cabecera del banco azul: el pacto con Ciudadanos (mayoría absoluta) y el pacto con podemitas y nacionalistas (PNV, PRC y Compromís), auspiciado por la abstención de los independentistas. La segunda fórmula no le alcanzaba para llegar a la mayoría absoluta —lo que convertía la legislatura en un ejercicio de funambulismo sin red— y le exigía dos pagos demasiado onerosos: la entrada de Podemos en el Gobierno y un diálogo fluido con los presos de Lledoners. Sánchez se negó a beber ese cáliz y nos condujo a la repetición electoral, absolutamente persuadido de que los electores acudirían en su ayuda y le darían en noviembre la mayoría clara que le negaron en abril.

Iván Redondo le convenció de que los españoles estaban hartos del bloqueo y que las dos grandes amenazas que iban a poner a prueba este otoño la fortaleza del sistema —reacción en Cataluña a la sentencia del procés y freno de la economía— reforzaría la atracción de una "mayoría cautelosa" hacia las siglas del PSOE. Pero se equivocó por completo. Según las previsiones no tezanistas, el PSOE baja. Y lo que todavía es es peor: sus eventuales socios, también. Ahora mismo ya no caben ninguna de las dos salidas que perfilaron las urnas primaverales. Según ABC, la suma con Ciudadanos pasa de 180 a 137 (a 135, según El País) y la abstención de los independentistas, necesaria para permitir un Gobierno de izquierdas apoyado desde fuera por el PNV, suena a quimera con la que está cayendo en Cataluña después de la sentencia.

Para más inri, según ABC el bloque de la izquierda —PSOE, UP y Más País— va a perder 10 asientos en el Congreso (8 según El País) y el pacto que antes sumaba 173 (con PNV, PRC y Compromís), ahora suma 162 (164 según El País). Si Teruel Existe no se uniera al bloque nacionalista, la derecha —según ABC— podría tener el mismo número de escaños, 162, que Sánchez y Asociados, y el fiel de la balanza parlamentaria quedaría en manos del bloque independentista, que suma dos siglas más (CUP y BNG) a las ya conocidas de ERC, Junts y Bildu.

Con este paisaje, la gobernabilidad de España se antoja mucho más complicada que hace siete meses. O Sánchez se baja los pantalones ante Iglesias (aceptando un Gobierno de coalición que, según dijo, no le dejaba dormir) y logra a cambio de cosas que prefiero no imaginar la abstención independentista (en cuyo caso ganaría la investidura en segunda vuelta por una diferencia de 10 votos, según El País), o se baja los pantalones ante la derecha y busca algún tipo de pacto transversal. En todo caso llegará desnudo de cintura para abajo a la presidencia del Gobierno. La única alternativa es repetir las elecciones por tercera vez.

Puestos a elegir alguna de las dos opciones de un presidente medio desnudo, la del pacto transversal parece, de largo, la más razonable. La otra sería letal para los intereses de la unidad de España: requeriría la abstención independentista en la votación de investidura y —ojo al dato— el voto afirmativo de ERC a los Presupuestos Generales del Estado. ¿Qué pediría a cambio de ese doble compromiso el partido de Junqueras? La defensa de la Constitución, no, desde luego. La gran pregunta, por lo tanto, es la siguiente: ¿cabe un acuerdo PSOE-PP que permita la aprobación de los presupuestos y garantice algunos pactos de Estado en favor del sostenimiento del Régimen del 78? ¿Está en condiciones la clase política de propiciar la salida más razonable a lo que se nos viene encima?

Respuesta: ¡Uffff! ¿Con qué votos podría contar el PSOE para investir a Sánchez sobre la base de ese pacto transversal previo? Con los de la izquierda, no. Y con los independentistas, tampoco. ¿Alguien se imagina a Iglesias votando a favor de un presidente del Gobierno que haya pactado unos Presupuestos Generales con Pablo Casado? ¿O a los independentistas absteniéndose para hacer presidente a alguien que haya pactado mantener a raya el desafío del procés? Sánchez tendría que llegar a la Moncloa, necesariamente, con los únicos votos del PSOE y la abstención obligatoria del PP. La de Ciudadanos ya no basta y la de Vox es inimaginable. No hay otro camino. O Casado se aviene a abstenerse, o seguiremos como hasta ahora. Cuanto antes lo asumamos, mejor.

El desastre del PP
Nota del Editor 4 Noviembre 2019

El desastre del PP, agravado por Mr Marca tiene una sola salida: votar a Vox. Lo demás es repetir los mismos errores del pasado. Quien confíe en el PP, debería darse una vuelta por Galicia sin sufrir antes uns inmersión en la lengua propia que el PP implantó y sigue en ello para que el español siga siendo una lengua impropia.

Urge restablecer el orden en Cataluña
Editorial El Mundo 4 Noviembre 2019

Siendo notorio que son las autoridades autonómicas las que jalean y participan desde bambalinas en este caos, ¿a qué espera Sánchez para pasar de la denuncia de la violencia a ponerle coto?

El Gobierno que acusa a la Generalitat catalana de promover la violencia y de arriesgar "la seguridad de la gente", como denunció ayer en un mitin el ministro Ábalos, es el mismo que ha permitido que durante días los radicales se apoderaran de las calles de Barcelona sin hacer un uso legítimo de herramientas de las que dispone para afrontar esta grave situación. Es incomprensible, por ejemplo, que aún no se haya aplicado la Ley de Seguridad Nacional, una norma que permitiría al Ejecutivo mucha más eficacia para asegurar el orden público, como es su obligación.

Con la Familia Real en Cataluña para la entrega hoy de los Premios Princesa de Girona y con el 10-N en el horizonte, los radicales han amenazado con sembrar el caos también esta semana: los cachorros independentistas están organizados para "llenar las calles y echar al Borbón" y preparan disturbios también para la jornada de reflexión. Siendo notorio que son las autoridades autonómicas las que jalean y participan desde bambalinas en este caos, ¿a qué espera Sánchez para pasar de la denuncia de la violencia a ponerle coto? Es una irresponsable dejación de funciones que ante tanta excepcionalidad no se tomen medidas acordes para garantizar la seguridad en Cataluña.

La situación del español en la escuela catalana, en cinco documentos
La Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) envía sus informes sobre la discriminación del castellano en las aulas a los académicos de la lengua que se reúnen a partir del lunes en Sevilla
María Jesús Cañizares cronicaglobal 4 Noviembre 2019

La situación del español en las escuelas catalanas se resume en cinco documentos. Los que ha enviado la Asamblea por una Escuela Bilingüe en Cataluña (AEB) a los asistentes al congreso que la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) celebra en Sevilla del 4 al 8 de noviembre. “Si tuviéramos el presupuesto de Òmnium, nos habríamos desplazado a ese congreso. Por eso hemos enviado los documentos –algunos de ellos gráficos— con la esperanza de que los tengan en cuenta”, explica a Crónica Global Ana Losada, presidenta de AEB.
lenguas idescat

Usos lingüísticos en Cataluña, según Idescat
El dosier remitido quiere ilustrar a los académicos de “la grave situación de la enseñanza de la lengua española en Cataluña”. Y recuerdan que AEB es una entidad “sin reconocimiento, ni siquiera aliento, de las administraciones públicas competentes en la materia”.

1. El informe enviado al Relator de Naciones Unidas sobre discriminación del castellano
En enero pasado, la asociación envió al Relator de Naciones Unidas un informe sobre el régimen lingüístico del modelo educativo catalán, la discriminación del castellano, la cultura subvencionada solo en catalán y la instrumentalización del sistema educativo (Programa 2000 de Jordi Pujol), la escuela como estructura de Estado y el acoso a las familias de los miembros de las fuerzas de seguridad, entre otros aspectos.

“Cataluña es una sociedad bilingüe, las dos lenguas oficiales son también las dos lenguas mayoritarias de sus ciudadanos. Según los datos de la última encuesta sobre usos lingüísticos del Idescat de 2013, el 55,1% de los catalanes tienen como lengua materna el castellano y el 31%, el catalán”, indican en ese estudio.

2. Análisis de los Planes Lingüísticos de los centros escolares
En mayo, la AEB hacía público un exhaustivo estudio, basado en los planes lingüísticos de 2.214 colegios públicos. Entre las principales conclusiones, destaca que el castellano no es lengua vehicular en las escuelas catalanas –tal como reconocen varias sentencias judiciales--, pues ningún centro en Cataluña cumple con el mínimo del 25% de horas en castellano impartidas en asignaturas troncales y con el material didáctico en esta lengua.

Asimismo, el 98,5 % de los planes veta el uso del castellano en las comunicaciones orales dentro del centro educativo, así como pasillos, patio o comedor.

3. Informe elevado al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas
En julio pasado, AEB cursó un informe ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en el que se advertía de que “el sistema educativo catalán discrimina a la comunidad castellanohablante de Cataluña, a la que no reconoce los mismos derechos lingüísticos que a la comunidad catalanohablante”.

“Las denuncias relacionadas con la discriminación del castellano, adoctrinamiento o presencia de simbología política en los centros educativos –añade-- son reiteradamente desatendidas por la Generalitat, que opta siempre por el silencio, la negación de la evidencia o por la justificación de estos hechos como expresión de la libertad de expresión. En cambio, el Departamento de Enseñanza y el Síndic de Greuges defienden de forma proactiva todas las posiciones favorables a los intereses nacionalistas o catalanohablantes”.

4. Intervención en el Congreso de los Diputados
En septiembre, la presidenta de la AEB, Ana Losada, compareció en el Congreso de los Diputados, donde planteó el problema sociolingüístico como determinante de la fractura de convivencia entre catalanes.

Losada pidió nueva Ley de Educación en la que se recoja el derecho de todos los alumnos del país a estudiar en castellano, y expuso los informes elaborados por su asociación.

5. Manifiesto Koiné
Entre la documentación enviada por la asociación a los académicos figura el polémico Manifiesto Koiné, presentado en 2016 con las firmas de 50 miembros del Institut d'Estudis Catalans, catedráticos y profesores de secundaria, entre otros, en el que se rechaza el bilingüismo, pues tacha al castellano de “lengua de inmigración”.

Abundando en la “manipulación histórica del independentismo” relacionada con la lengua, AEB aporta dos hechos “poco conocidos pero comprobables”: el decreto de implantación de la enseñanza universitaria de filología catalana en 1944 y la aprobación en 1967, a iniciativa del Institut d'Estudis Catalans, de una hora diaria de enseñanza de catalán, voluntaria y gratuita en las escuelas de Cataluña, “tiempo superior al que ahora se dedica a la enseñanza del castellano”, afirma la asociación. Y recuerda a los asistentes al congreso sevillano los posicionamientos de uno de los académicos de la lengua española, Mario Vargas Llosa, sobre Cataluña.


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