AGLI Recortes de Prensa   Viernes 15  Noviembre  2019

Destronar al fatuo estafador
Zoé Valdés Libertad Digital 15 Noviembre 2019

¿Qué esperaban ustedes de un tipo que junto a su mujer y demás miembros del partido que lidera (PSOE) canta todavía a estas alturas puño en alto La Internacional, ese himno que lleva la ignominia y la sangre de más de 100 millones de víctimas en su historia? Nunca esperé nada del fatuo Pedro Sánchez. Jamás. Allá los que creyeron en él. Siempre olfatee la necedad detrás de la supuesta habilidad.

Así supe desde el primer instante que no sólo era un deshonesto de mucho cuidado, un fraudulento en la mismísima línea de los peores comunistas que han asolado este mundo, que además y por encima de todo su propósito es hundir España, conducirla junto con los de Unidas Podemos al fracaso más rotundo que podamos imaginar. Esto es inadmisible. Como resulta inaguantable que gentuza de semejante calaña, aferrada a la idea de desmembrar el país por cualquier vía, mediante pactos con terroristas y golpistas, siga controlando casi toda la prensa y manipulando las rectorías de encuestas de votos. Hay que frenar esto de una vez.

Urge que la derecha –toda la derecha– tome conciencia de la necesidad inmediata de exigir –como hizo la UE– no sólo la eliminación de los símbolos comunistas, además de despojar de poder y de cargos a los comunistas camuflados tras insignias y nombres de nuevos partidos que respondan al comunismo y al terrorismo en cualquiera de sus ideologías y formas de enmascaramiento.

Autoproclamar candidatura, cargo y Gobierno, en ausencia del Rey, jefe del Estado, como ha hecho Pedro Sánchez (entre otras cosas, para eso mandó al Rey a Cuba), es una burda traición de quien acaba de cometer deslealtad de las más bajas, alevosas y rastreras que un político se autorice a perpetrar contra el pueblo que le ha votado.

Los verdaderos socialistas españoles deben saber ampliamente lo peligroso que es este personaje para el PSOE y para el país, porque será, mancillando el nombre de ese partido, que guiará vilmente el destino de España a remolque de convertirla en una Cuba, en una Venezuela o en una Nicaragua.

Todos los demócratas españoles deben actuar con rapidez exigiendo su dimisión. Dimisión, reitero, no cabe otra solución. Ya bastante cancha y espacio se le ha dado a este burdo fantoche que no ve más que a través de su imagen en el espejo, a este Tartufo trepador sin palabra y sin vergüenza que hace a diario de la ya muy precaria realidad española su trampolín y pedestal para colocarse como protagonista ambicioso de una siniestra obsesión: rebajar al país a coste de su jactanciosa e injustificable superioridad.

No permitamos que nos roben la libertad ni la posibilidad de cambiar esta deplorable situación, todavía estamos en condiciones de impedir que cumpla con sus nefastos planes.

Corredor Central Transpirenaico
Antonio Robles Libertad Digital 15 Noviembre 2019

Es preciso tomar conciencia de lo que nos viene encima.

Pedro I de Rusia ha pasado a la historia como Pedro el Grande por su espíritu innovador, científico, ilustrado, que llevó a su país a la modernización, importando tecnología y educación europeas. Estábamos entrando en el Siglo de la Luces, la época de la Ilustración, esa voluntad de dotarnos de la herramienta de la razón para relacionar lenguaje y realidad con coherencia.

Si Pedro el Grande logró llevar de Europa a Rusia educación, ilustración y modernidad, desgraciadamente, nuestro Pedro exportará a Europa el virus populista latinoamericano y la infección nacionalista. No sólo. Si Pedro el Grande se apasionó por la verdad, Pedro el Mentiroso la detesta. O la desconoce. Si Pedro el Grande fue un modelo para su país, Pedro el Mentiroso será una influencia nefasta para nuestros jóvenes, porque habrá hecho de la mentira, la contradicción, el fraude, la falta de escrúpulos o el desprecio a la palabra dada un modelo de éxito.

Y de socio, a Pablo el Pelotas de Vallecas, o sea, el que hacía apología de la "violencia masculina, con cojones". Vaya par de impresentables compitiendo a ver quién miente mejor o se contradice más veces.

Es preciso tomar conciencia de lo que nos viene encima. Pongamos sobre la mesa las debilidades de la nación: el diálogo, la seducción, la pluralidad, el plurilingüismo, las cesiones, los eufemismos democráticos, la federación o la confederación, nación de naciones o la voluntad del pueblo, el derecho a decidir, y los temas tabúes de los que no se puede disentir… También el miedo a los interminables enfados nacionalistas, a su fuerza y sus chantajes, el miedo a su violencia callejera, o nuestro propio complejo a la hora de utilizar todas las armas constitucionales necesarias para defender el Estado de Derecho y nuestra propia historia.

Ya está bien de quejarnos de los cortes de carreteras o del cierre de la frontera con Francia. Si España tiene hoy dos únicos pasos hacia Europa (La Junquera e Irún), es porque durante 40 años hemos estado más preocupados por seducir a quienes nos despreciaban que a mimar a quienes nos amaban. Si España hubiera destinado sus recursos por razones de Estado (las que garantizan la igualdad de ciudadanos y territorios y aseguran la fortaleza internacional), hoy nuestros camioneros podrían llegar a Francia por el corredor central transpirenaico sin ver arruinada su hacienda ni maltratados sus derechos.

En su hoja de ruta a la secesión, el nacionalismo contempla utilizar la situación geográfica de Cataluña como arma geoestratégica para chantajear a los restos de España con un cierre de fronteras. Tomar a broma el atrevimiento es seguir negándose a actuar como Estado. No sólo tendríamos resuelto el secuestro del paso a Francia hoy, sino logrado un equilibrio mayor entre territorios superpoblados y ricos y la España vaciada.

Hoy la costa mediterránea está superpoblada, seguir invirtiendo todo en el Corredor del Mediterráneo es seguir extrayendo población, recursos y futuro tierra adentro.

Ecológicamente es un desastre para la línea de costa, e injusto desde un punto de vista de la desigualdad económica, para la España vaciada.

A veces, propuestas políticas nuevas, por no estar atadas a viejos privilegios de los partidos viejos, deberían ser escuchadas. Como la propuesta de vertebración del territorio auspiciada por dCIDE, que ayuda a equilibrar población, recursos y oportunidades y salva al Estado de monopolios de poderes territoriales.

Sería preciso añadir al actual plan de infraestructuras la creación, entre otros, de tres ejes fundamentales para una mejor vertebración del territorio: el eje o Corredor Central Transpirenaico, que abra una vía rápida de comunicación con Francia y Europa por Algeciras, Madrid, Zaragoza y Huesca (hacia Toulouse y París); el Eje Valencia-Zaragoza-Huesca, mucho más corto que el Valencia-Portbou, y el Eje Transversal, que potencie las comunicaciones con Portugal, desde Lisboa a Madrid, y con el puerto de Valencia (y su conexión con el Corredor Mediterráneo). Igualmente, se debería empezar a estudiar la necesidad de construir un túnel para comunicarnos con el Norte de África, dada la enorme importancia comercial futura vinculada con el desarrollo de los países árabes.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Los separatistas se frotan las manos
EDITORIAL Libertad Digital 15 Noviembre 2019

Los golpistas ven llegado su momento con un Gobierno en minoría dirigido por un personaje con la falta de escrúpulos de Sánchez y coordinado por un comunista con un odio inextinguible a España y a la libertad.

Al día siguiente del abrazo de la vergüenza de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el presidente en funciones ha dejado claro que su proyecto de someter el Gobierno de la Nación al fielato de sus mayores enemigos va muy en serio. Solo así pueden entenderse sus evasivas en rueda de prensa para no cerrar la puerta a un pacto con ERC, organización inmersa de lleno en el golpe de Estado separatista.

Preguntado al respecto, Sánchez se limitó a felicitarse por su pacto para un Gobierno de coalición con los bolivarianos (que hasta hace unas semanas le horrorizaba) y no descartó ninguna concesión a los separatistas catalanes y a los proetarras para garantizarse, al menos, su abstención en la sesión de investidura.

El partido del sedicioso Oriol Junqueras ya se ha mostrado taxativo en sus condiciones para permitir –vía abstención– un Gobierno socialcomunista, que pasan por retomar la reunión de Sánchez y Torra en Pedralbes, donde ambos acordaron la humillación de la democracia española comprometiéndose a buscar la mediación internacional para el conflicto catalán. ERC quiere que Sánchez vuelva al redil y se arrodille nuevamente ante Torra en presencia de Pere Aragonés, vicepresidente de la Generalidad y hombre de confianza de Junqueras en el Ejecutivo regional, para culminar el golpe a través de una delirante mesa de negociación.

Los proetarras que lidera Arnaldo Otegi reclaman también el derecho de autodeterminación del País Vasco para facilitar los planes de Sánchez, otro frente abierto contra la democracia y el orden constitucional al socaire de la ofensiva separatista desatada en Cataluña.

Los golpistas ven llegado su momento con un Gobierno en minoría dirigido por un personaje con la falta de escrúpulos de Sánchez y coordinado por un comunista con un odio inextinguible a España y a la libertad. Ambos están dispuestos a poner la estabilidad nacional en manos de condenados indeseables como Junqueras y Otegi, sin que en el PSOE haya surgido una reacción significativa contra el Gobierno Frankenstein. Cuánta cobardía y cuánta infamia.

Un tahúr en el ala oeste de La Moncloa (*)
Antonio Cabrera Periodista Digital 15 Noviembre 2019

A los muchos alias que por méritos propios acumula el aún presidente Sánchez -Falconeti, Okupa de La Moncloa, Profanador, Cum Fraude…- habrá que añadirle uno más. El de trilero. O quizás mejor el de tahúr.

Y es que lo suyo es engañar al personal. Mentir compulsivamente y sin descanso. El fin como justificante de los medios. Jugar con ventaja, engatusar, confundir, distraer, mentir sin límite utilizando los medios públicos a su alcance -o sea, todos- para conseguir sus objetivos personales. Es decir, el Poder, así, con mayúsculas. La tiranía disfrazada de voluntad popular para más inri.

Su último trile tuvo lugar ayer mismo, en la jornada de reflexión. Perdida su bolita en el cubilete de la exhumación de Franco, la nueva bolita del tahúr de la Moncloa, el nuevo trile, fue convocar en plena jornada de reflexión al Comité de Coordinación para el seguimiento de la situación en Cataluña. No tanto porque el Tahúr se ocupe de estos hechos -algo deseable, de ser cierto- sino porque no lo es. Porque, como buen tahúr, lo de Sánchez es puro teatro. Acciones vacuas de cara a la galería. Buscar el rédito electoral en su papel de estadista ejemplar, entregado y responsable, aún en la jornada de reflexión -ahora España-, convocando a la prensa obediente para abrir telediarios mientras el resto de partidos deben permanecer callados. Otra desvergüenza más.

Sin embargo, cuando hace un mes estallaron los gravísimos disturbios que paralizaron Cataluña, con las turbas independentistas quemando y arrasando cuanto encontraban a su paso, el Ejecutivo estuvo ausente. Inexistente. Nada de aplicar el artículo 155, ni la ley de Seguridad Nacional. Ni siquiera convocó el manoseado Comité de Coordinación. Incluso llegó a quitar importancia a la extrema violencia independentista que inundaba Cataluña: apenas algunos incidentes aislados de orden público, mentía con su habitual desfachatez Grande-Marlaska. Todo con el objetivo de contemporizar con ERC, JxCat y el resto de partidos independentistas -también el PSC- y no enfrentarse al sedicioso Torra y sus acólitos. Otra bolita perdida. Y eso, a pesar de la miserable hoja de ruta de Sánchez, que impuso al Supremo la infame sentencia exculpatoria de rebelión para los golpistas del procés. Luego, como quien visita a las víctimas de un accidente de tráfico, el todavía presidente en funciones se fue a ver a los policías nacionales heridos (uno muy grave) ingresados en diversos hospitales de Barcelona, víctimas de los besos y las flores con que les obsequiaron la chusma de los CDR y de la CUP en las jubilosas y pacíficas manifestaciones independentistas que asolan Cataluña.

Para escenificar el trile de la jornada de reflexión, y los venideros -será por dinero- el Tahúr en funciones ha ampliado el faraónico complejo de la Moncloa. Sus instalaciones –Palacio de la Moncloa, ministerio de la Presidencia, edificios del Portavoz del Gobierno, de la Vicepresidencia y del Consejo de Ministros, entre otros-, se le quedan cortas. No basta que el búnker subterráneo que comunica los edificios del complejo acoja una sala de prensa y un estudio de radio con el fin de garantizar la comunicación del Gobierno en cualquier eventualidad, por grave que esta sea. Y todos los sistemas de seguridad imaginables. Sánchez ha ubicado también en el búnker la Sala del Comité de Coordinación, una especie de Sala de Seguimiento de Crisis, a imagen y semejanza de la existente en el ala oeste de la Casa Blanca.

Un Comité de Coordinación con un staff impresionante. A la altura -al menos sobre el papel- de su homólogo estadounidense. Presidido por Sánchez, está integrado por el Gabinete de la Presidencia del Gobierno; Vicepresidencia del Gobierno; Ministerio del Interior (Guardia Civil, Policía Nacional), Gabinete del Ministro, Gabinete de Planes de Coordinación, Subdirección de Sistemas de Información y Comunicación para la Seguridad y Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas (CNPIC), así como representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (Secretaria de Estado de España Global y gabinete del Ministro), Ministerio de Defensa (Ciberseguridad), Ministerio de Justicia, Ministerio de Economía, Ministerio de Fomento, Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y de la Secretaria de Estado de Comunicación, etcétera.

Esto, nada más y nada menos, reúne el Comité de Coordinación. El poder del Estado. Un derroche descomunal de medios humanos y materiales para que Torra y sus secuaces sigan actuando impunemente. Para permitir que partidos golpistas, separatistas y terroristas participen en las instituciones, atropellen la libertad, destruyan la convivencia y quemen y paralicen las ciudades. Para que la unidad y soberanía de España esté en gravísimo peligro. Para que en España la ley no obligue a todos por igual, y que no sea una nación de ciudadanos libres e iguales. O para que el golpista Puigdemont -de vacaciones pagadas en Bélgica- y el resto de fugados se sigan riendo de España y de los españoles.

El poder y grandeza del Comité de Coordinación maravillan. Pena que, como en los versos de Cervantes, sólo sea un espejismo: «Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada»

Post Scriptum (*)
Cuando publico este artículo, Sánchez el Tahúr acaba de perpetrar sorpresivamente su último y más espectacular trile, su engaño más descomunal: la firma -de nuevo luz y taquígrafos obedientes- del preacuerdo de gobierno de coalición con el marqués de Galapagar, alias el Coletas, posible vicepresidente del Gobierno y puede que hasta director de los servicios de inteligencia del Estado: el CNI, Centro Nacional de Inteligencia. Dios nos coja confesados.

(Continuará)

Antes rota que Vox
Pedro Insua elespanol 15 Noviembre 2019

Izquierda, democracia, progresismo, emancipación, lo social y el socialismo, etc. son una constelación de ideas políticas que, generalmente presentadas como opuestas a las ideas de derecha (asociada a la dictadura, capitalismo, reacción, privatización, individualismo, etc.), alimentan ciertas corrientes ideológicas, identificadas en general como de izquierdas, en torno a las cuales se forman grupos de un radio de acción muy amplio tanto a nivel nacional como internacional.

El activismo ligado a estos grupos de izquierda es, sin duda, mucho más extenso, amplio y beligerante que el activismo de los que se identifican, o puedan identificarse, con la llamada derecha.

Ahora bien, bajo dicha adscripción, la de izquierdismo, se encubren ideologías de muy diversa índole, muchas veces incompatibles entre sí (por ejemplo, el anarquismo y el comunismo), pero que en la noche oscura del izquierdismo (lo que Gustavo Bueno ha llamado “izquierda fundamentalista”) todas ellas se vuelven pardas al buscar su oposición -oposición maniquea- frente al derechismo o al extremoderechismo.

Izquierda y Derecha se han transformado así en la actualidad, una actualidad marcada fundamentalmente por la caída del muro de Berlín, en mitos oscurantistas y confusionarios, que ni siquiera gira su definición en torno exclusivamente a ideas políticas, sino que se conciben como visiones del mundo, como modos metafísicos de situarse ante la realidad, y que son vistas, desde el interior de cada una de tales mitologías, como absolutamente irreconciliables entre sí.

Pues bien, tras las elecciones del 10 de noviembre, PSOE y Unidas Podemos enseguida, en menos de veinticuatro horas, llegaron a un acuerdo de investidura para formar gobierno (repartiéndose carteras de vicepresidencia y ministeriales) en función de su sintonía ideológica en la izquierda y así, con la coartada del auge de los que llaman “extrema derecha”, formar un gobierno “de progreso”.

Atrás quedan las declaraciones hechas en campaña y precampaña, apenas unos días antes, según las cuales el candidato socialista, Pedro Sánchez, decía no poder conciliar el sueño con un ministro podemita en un Consejo de ministros que él presidiera, o las declaraciones de Pablo Iglesias diciendo que el PSOE utilizaba el tema catalán para firmar sotovoce un acuerdo de gobierno con el PP.

Es más, lo que PSOE y UP no consiguieron en, al parecer, meses de negociaciones, lo consiguen ahora en unas pocas horas, y lo hacen en función, dicen ambos, de la “gobernabilidad del país”, siendo las únicas dos fuerzas -ha dicho Sánchez- que buscan una salida dialogada y dentro de la Constitución a la “crisis territorial” de Cataluña (en referencia a la cuestión del desafío catalanista).

Lo terrible es que, para un sector muy amplio de la población española, votantes de ambas formaciones, no le hace falta más explicación, para justificar este volantazo de ambos partidos, que la derivada de la necesidad de la unidad de la izquierda frente al auge de Vox. Ya no importa, ni para el presidente en funciones ni para sus votantes, que Pablo Iglesias, vicepresidente in pectore del Gobierno de España, hable de “presos políticos” en referencia a los presos responsables -con resolución judicial- de la sedición prosesista, ni tampoco importa que el líder de la formación morada, vecino de Galapagar, continúe defendiendo el “derecho de autodeterminación” de Cataluña. Asuntos estos que provocaron el veto previo de Sánchez a cualquier negociación con Iglesias, y que nos abocó, al final, según el propio presidente del Gobierno reconoció, a una nueva convocatoria electoral.

Parece ser que tampoco importa que el próximo gobierno pueda depender del separatismo, tras la apertura de una ronda de negociaciones de Sánchez con ERC (algunos de cuyos miembros permanecen en prisión condenados por sedición separatista).

Sánchez parece estar dispuesto a formar un gobierno de concentración antinacional (con el separatismo y el populismo metido en su seno) con tal de buscar el enfrentamiento, más aparente que real, con la derecha y la extrema derecha. Y decimos aparente porque, para buscar apoyos a ese gobierno, Sánchez no le hace ascos a tratar ni con la extrema derecha del PNV (cuyo aranismo sigue ahí, tratando de dar forma a lo que el socialista Prieto llamó “Gibraltar vaticanista”), ni con la herencia de la derecha pujolista de JpCat (con su supremacismo racialista procedente de Prat de la Riba, Pompeyo Gener y Bartolomé Robert) y que, junto con Esquerra, son también responsables del golpe prosesista del 1-O.

Bajo la cortina de humo del progreso, Sánchez prefiere, en definitiva, una España rota antes que azul (o, más bien, verde Vox), en abierto contraste con aquello del derechista Calvo Sotelo cuando decía preferir una España “roja antes que rota”. El izquierdista Sánchez es más beligerante en su ideología, más contumaz, esto es, más sectario que el derechista Calvo Sotelo. Sánchez prefiere una España rota antes que Vox.

El PSOE calla ante el error de Sánchez
Editorial ABC 15 Noviembre 2019

Llama la atención una vez más ese silencio cómplice y miedoso de muchos dirigentes del PSOE que en privado critican la arrogancia de Sánchez y su proyecto y en público callan

El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, reafirmó ayer su voluntad de pactar una investidura con ERC, erigida ya en una formación esencial para los intereses del PSOE. Por eso, la reunión que mantuvieron la portavoz socialista, Adriana Lastra, y el dirigente de ERC Gabriel Rufián, no fue sino el enésimo gesto mendicante del PSOE para atraerse a quienes han exigido un referéndum de autodeterminación, una «amnistía», la excarcelación de los sediciosos condenados por el Tribunal Supremo, y la creación de una «mesa de diálogo» en la que el Gobierno facilite la destrucción de la soberanía nacional consagrada en la Constitución. Por eso llama la atención una vez más ese silencio cómplice y miedoso de muchos dirigentes del PSOE que en privado se muestran escandalizados por la arrogancia con que Sánchez pretende claudicar ante el separatismo con tal de garantizarse una legislatura en La Moncloa. Pero es evidente que las advertencias de los sempiternos socialistas pragmáticos que apelan a la sensatez frente al secesionismo -Felipe González o García Page, ayer mismo- siempre caen en saco roto. Carecen ya de influencia alguna en una dirección del PSOE sumisa, diseñada a imagen y semejanza de Sánchez, y en la que ya no solo no cabe la disidencia, sino tampoco la más leve discrepancia. Desde que en el año 2000 José Luis Rodríguez Zapatero alcanzó la secretaría general del PSOE, y con la breve excepción del periodo liderado por Pérez Rubalcaba, en ese partido siempre ha triunfado el sector más radical y ferviente de la España «plurinacional». Son ya casi dos décadas de un PSOE soberanista que se impone sobre ese otro socialismo que siempre se agazapa y autoneutraliza frente a líderes como Sánchez o Zapatero, cuya idea de España como nación es «discutida y discutible».

No hay voces objetivamente críticas. Como mucho, discrepantes sojuzgados que asisten mudos y complacientes a un proceso de perversión de la senda constitucionalista, por la que el PSOE discurrió hasta hace dos décadas. Ahora, suplicando sus votos a ERC -o a Bildu, como en Navarra-, el PSOE demuestra que desde hace tiempo es el bisturí de la izquierda para abrir en canal el debate de la ruptura territorial. Y cualquier intento de La Moncloa para edulcorar su mensaje solo oculta una mentira y aboca a la melancolía. Sánchez domina el PSOE a capricho, y punto. Y si hoy el Gobierno de España va a depender del secesionismo y de su capacidad para imponer su chantaje, es porque el PSOE así lo necesita y quiere. El socialismo quiere apoyar a ERC en Cataluña para desbancar a Joaquim Torra, y ERC quiere apuntalar a Sánchez para celebrar una consulta. Pero nadie en el PSOE se atreve a plantarse.

El gobierno paleto-fascista
Cristina Seguí okdiario 15 Noviembre 2019

Díganme si el colmo de la mala hostia no es que, tres días después de que un despojo humano con cresta te empuje contra la valla metálica de un colegio electoral al grito de “alerta antifascista”, los “demócratas” que la decretaron va y te forman un Gobierno paleto-fascista con todas las fuerzas-fusión del nacionalismo y el socialismo que devora a España por los cuatro costados y se presentan como “progresistas” como coartada para emboscar a la mayoría en una calle, en una mesa de propaganda de partido o en un puñetero semáforo.

La verdad es que Iglesias, Asens, Ugalde, la “portera” de Garzón, Otegi, y el resto de candidatos al nuevo ejecutivo de Sánchez, han sabido mezclarse con el pueblo, aunque con el más tétrico y negro de nuestra historia que, hábilmente, han introducido como el centro de la política nacional con la trampa eufemística de la justicia social y la visibilización de la “España vaciada” que, por cierto, no es ningún pueblecito de Murcia, ni de Soria, ni de Aragón, ni de Extremadura a los que les chorean los cuartos de los agricultores para financiar al Tsunami de Puigdemont. En las teles, Monedero consuela al pobre funcionario turolense jubilado de 64 años mientras Iglesias y Sánchez le meten la pasta a la forrada España batasuna de HerrikoTaberna en la que el interfecto daba mítines, a la pastosa España del laboratorio racial de la Sabino-Echea, y a la España cavernaria y meapilas de Torra.

Como Mussolini, la izquierda española neo-fascista ha sabido mezclarse con el pueblo. Y la han ayudado bien los medios iletrados y los políticos centristas perozosos han denominado “populismo” por falta de colmillo político.

Si el Duce conducía un automóvil y Chávez servía de chófer a Oliver Stone en un bodrio televisado, Iglesias llega a los debates del duopolio televisivo en el taxi del Peseto Loco. A falta de números, el futurible vicepresidente de Sánchez se ha convertido en el prematuro abuelo cebolleta de ese 20% de los de la perpetua revolución pendiente que la aplazarán hasta el próximo gobierno del PP a cambio de una oportuna subvención; periodistas, profesores universitarios, políticos, cineastas y hasta empresarios, del fascio izquierdista sin brújula, antiamericano, y antiisraelí afín al líder de Podemos que se lamentaba de la caída del muro de Berlín y que denominó al Holocausto judío el 28 de febrero de 2009, en su blog “El gesto de Antígona” y que oportunamente borró en 2014, “mero problema burocrático” (sic) al exterminio nazi de más de 6 millones de personas, incluidos 1,6 millones de niños.

Otro gran ejemplo de la inspiración fascista de este Gobierno y de su modelo social, basado en la conjunción de la islamización y los nacionalismos vascos y catalán, es el negociador de la coalición del ejecutivo Sánchez-Iglesias, candidato de Podemos en el ayuntamiento de Barcelona, y veremos si miembro del próximo Gobierno, Jaume Asens. Abogado etarras y del marroquí, Mohammed Mrabet, gerente de la mezquita de Vilanova y la Geltrú detenido en 2006 y condenado a siete años de prisión en 2009 por Audiencia Nacional por un delito de integración en organización terrorista yihadista.

Este separatista consta en el procedimiento del juzgado nº 13 de Barcelona por figurar en una conversación con los jefes del golpe de Estado del 1-O de 2017 en la que pone a disposición de los golpistas las instituciones y locales municipales de Barcelona para perpetrar la consulta ilegal. A su vez, el portavoz de en Comú Podem, acusa junto a la filial catalana del PSOE a la Policía Nacional de "apalear a personas indefensas por querer votar" mientras presume en los cenáculos, no tan privados, de su íntima amistad con el marido del juez del juzgado que mantiene la causa contra los mismos policías que Sánchez y Marlaska visitan en hospitales catalanes y en la Jefatura de Vía Layetana.

Y, para cerrar, nuestra postulante a ministra de Igualdad y Asuntos Sociales, que consistirán, sobre todo, en el bienestar pecuniario y conyugal de los Iglesias. Estoy ansiosa por ver a las feministas del coñazo del “techo de cristal” ungiendo al mérito de la bragueta y llamar empoderamiento al dedazo de la madame Ceaucescu.

¡Hagan lo que dice Esquerra!
Cristina Losada Libertad Digital 15 Noviembre 2019

Se acaba de publicar, como quien dice, un manifiesto de 235 académicos e intelectuales de distintas nacionalidades y regiones pidiendo que el Gobierno catalán y el Gobierno español, por este orden, acuerden "una ronda de negociaciones a fin de estudiar y pactar medidas que ayuden" y todo lo demás que es bien sabido. La pieza se publicita con los nombres de firmantes como el periodista Iñaki Gabilondo, Manuela Carmena, Noam Chomsky, Slavoj Zizek o Manuel Rivas. En el extraordinario popurrí están Gianni Vattimo, Anthony Giddens y Steven Pinker, y hay columnistas de La Vanguardia. Como viene siendo norma últimamente, y norma de agradecer, el manifiesto es breve, brevísimo, apenas 365 palabras en la versión en español, que seguramente la ha hecho un traductor automático. Pero lo que no ha habido en esa brevedad es un hueco para la verdad.

El escrito parte de una increíble omisión. Preocupados, al parecer, porque después de la sentencia del Supremo contra los sediciosos (a los que no llama así) haya altercados con la policía en las calles de Cataluña "por primera vez desde el inicio" del "procés soberanista", los firmantes dicen que el Gobierno autonómico catalán ha pedido de forma reiterada una negociación con el Gobierno español y que esa petición no se ha atendido. De lo cual se deduce que mal, muy mal por parte del Gobierno español, que cierra la puerta en las narices a los dialogantes. En cambio, no se deduce de ninguna parte del texto algo que es notorio y está perfectamente documentado: esos altercados que deploran los firmantes los ha alentado el Gobierno autonómico catalán. Es de ahí, de ese Gobierno, de donde han partido los llamamientos a protestar y a apretar en las calles contra la sentencia del Supremo.

No se deduce, sino que se oculta. No vamos a suponer que los 235 firmantes son todos unos perfectos ignaros y firman manifiestos sin tener ni la más remota idea del asunto. Pero tanto si se ignora como si se esconde, omitir que es el Gobierno catalán que pide negociación el que ha impulsado los disturbios, y aún más, que ese Gobierno se ha resistido a condenar la violencia –lógico, ya que la ha instigado–, invalida el manifiesto. Lo invalida como manifiesto de intelectuales y académicos y lo valida como instrumento de propaganda firmado por personas a las que en la jerga comunista se llamaba, con perverso realismo, "tontos útiles".

Se oculta una verdad relevante cuando se presenta la violencia que ha habido, y todavía hay, como resultado de una "tensión social" que de algún modo, de forma espontánea, ha derivado en altercados y se evita presentarla como el resorte deliberadamente utilizado por el independentismo en el Gobierno catalán para tensionar, violentar y forzar. Para lograr, mediante el uso de esa fuerza, su objetivo político. Objetivo que ahora mismo es idéntico al que predican estos firmantes: una mesa de negociación con el Gobierno central.

En sus magras líneas, el manifiesto reúne gruesos tópicos. La judicialización, por ejemplo. El conflicto: aunque en algún punto del texto lo ponen entre comillas, quizá lo único correcto del texto. O el implícito de que el Gobierno autonómico catalán es el genuino representante de la voluntad de todos los catalanes, colectivo del que hacen desaparecer a la mitad o más que no son separatistas ni votan por ellos. Nada nuevo bajo el sol. En realidad, lo único que llama la atención de este manifiesto es que coincida su difusión con el anuncio de las exigencias que hace Esquerra Republicana para apoyar la investidura de un Gobierno de Sánchez e Iglesias. Exigencias que se resumen en la misma extorsión que piden los firmantes: una mesa de negociación. Hubiera sido preferible que, en lugar de 365 palabras, pusieran sólo cinco, más los signos de exclamación: ¡Hagan lo que dice Esquerra! Y debajo, la recompensa que se obtendrá al hacerlo: Así habrá un Gobierno progresista.

El llavero
La llave de la investidura cuelga de un lazo amarillo. Es la misma que la de la cárcel de los sediciosos convictos
Ignacio Camacho ABC 15 Noviembre 2019

Entrarán, vaya si entrarán. En diciembre o más tarde, dependiendo de las circunstancias, y siempre haciéndose de rogar para no parecer fáciles. Pero Esquerra Republicana se acabará incorporando -en su caso mediante la abstención- a la amalgama multipartidista que va a investir a Pedro Sánchez. Por tres razones. La primera, que Pere Aragonés y otros dirigentes llevan tiempo tratando con Miquel Iceta una «entente cordiale», un acuerdo de mutua conveniencia sobre la base de reconducir el procés hacia una ruta alternativa por senderos confederales. La segunda, porque a ambos les conviene orillar a Puigdemont y Torra, y la tercera, acaso la más importante, porque ERC no tiene nada mejor a su alcance. La única incertidumbre de la operación reside en la calentura emocional con que el independentismo ha excitado a sus simpatizantes y los ha lanzado al sabotaje. Pero el apaño llegará salvo que el motín de los CDR, alentado por las propias élites negociadoras, se vuelva incontrolable. El Gobierno tendrá que ofrecer algo de su parte: bajo cuerda, Dios sabe, y en público alguna iniciativa de diálogo según la nunca desechada «vía Pedralbes». Si es necesario, Otegui colaborará ordenando a sus diputados que no estorben el desenlace. Junqueras tendrá la última palabra: esta investidura se va a resolver en una cárcel.

Resulta significativo al respecto que el presidente se haya negado siempre a descartar ese camino. Podía haberlo hecho en cualquiera de las ocasiones en que la oposición se lo ha requerido y después simplemente abjurar de lo dicho; está tan acostumbrado a rectificarse a sí mismo que esa clase de maniobras -antes llamadas mentiras- forman parte de su estilo. Sin embargo, no ha habido manera de que cerrase, siquiera de boquilla, la puerta al entendimiento con la cuadrilla del lazo amarillo; tenía en Cataluña muchos votos pendientes de que se mantuviese como mínimo ambiguo. Y siempre ha sido consciente de que la llave de su permanencia en el poder es la misma que la de la prisión de los sediciosos convictos. Iceta le ha dibujado un mecanismo de apertura que requiere la construcción a medio plazo de un doble tripartito, con Podemos y su franquicia catalana como cojinete político y con el objetivo provisional de una reforma encubierta de la Constitución al modo zapaterista, oblicuo y subrepticio.

Claro que Esquerra no firmará en barbecho. Su estrategia consiste en ir paso a paso, favorecida por una aritmética parlamentaria que le permite tomar de rehén a un Gobierno necesitado de su apoyo expreso para aprobar cada presupuesto. Y tiene mucho que pedir, y que obtener, a cambio de no ejercer su veto. El viejo chantaje nacionalista, sólo que ahora ha cambiado de método: la amenaza «de convicción» no es la de dejar caer al Gabinete sino la de elegir el momento de encender el intermitente que anuncia, ahora sí, ahora no, cada giro insurrecto.

La «independencia» de Torra y Junqueras es barbarie
Sergio Fidalgo okdiario 15 Noviembre 2019

Los autodenominados Comités de Defensa de la República, los CDR, han amenazado “a Pedro Sánchez, al Gobierno de la Moncloa, a Quim Torra, al Gobierno de la Generalitat, a los partidos independentistas y a la UE” con un lema que es bastante erróneo, el “independencia o barbarie”. Y es erróneo porque la secesión que defienden estos totalitarios ya es suficiente barbarie. De hecho, es a lo que se han dedicado estos radicales desde hace años, a sembrar odio y violencia.

La “independencia” que defienden los autodenominados CDR, Oriol Junqueras o Quim Torra es la que utiliza a TV3 como una herramienta de propaganda y de divulgación de rencor; es la que usa a los Mossos d’Esquadra como policía política para espiar a la oposición y para ayudar a los más radicales a que puedan cortar carreteras impunemente; es la que aprovecha las escuelas públicas para adoctrinar a los niños con una historia inventada, y difundiendo que Cataluña es un “país” que no tiene nada que ver con España.

También es la “independencia” que permite que al periodista Tomás Guasch le pinten la casa con mensajes ofensivos; que al dramaturgo Albert Boadella le talen árboles o le tiren bengalas a su jardín; que al presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, entren en el garaje de su domicilio y le vandalicen el coche; que al propietario de un restaurante en Blanes le hagan escraches y le intenten hundir el negocio por negarse a que pongan lazos amarillos en su local; que a la sede de Ciudadanos en L’Hospitalet la hayan atacado más de una docena de veces.

La “República” que los separatistas coactivos de Tsunami Democràtic anhelan es la que aplaude que una profesora agreda a una niña en Terrassa por dibujar una bandera de España, y que al final ha provocado que esta alumna haya cambiado de colegio; es la que riega con dinero público a asociaciones que se dedican a ‘señalar’ los comercios que atienden o tienen los rótulos en castellano, para que los multen o para que los vecinos no vayan a comprar allí por ser “poco afectos” a la causa secesionista; es la que llena los hospitales y los colegios de símbolos separatistas, sin importarles los sentimientos de los catalanes que se sienten españoles.

¿Independencia o barbarie? Es lo mismo. Basta con ver las imágenes del centro de Barcelona ardiendo, o las barricadas con fuego en autovías y carreteras. O la delegación de la Agencia Tributaria en Lérida en llamas. O el aeropuerto de Barcelona asaltado por una turba. O el bloqueo de la AP-7 en La Junquera. Detengámonos en esta última acción vandálica, y comencemos reconociendo que España tiene unos cuerpos de seguridad tan valiosos y tan eficaces como la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Pero una de las imágenes de la semana ha sido ver a los antidisturbios franceses actuar, con la contundencia justa, sin excesos, pero sin compadreos, para desalojar a los secesionistas coactivos de Tsunami Democràtic de su parte de la frontera. Un país que no defiende rápidamente su territorio no se respeta a sí mismo. Y España permitió durante demasiadas horas ese desmadre en un punto clave de su geografía.

Los políticos franceses, con todos sus defectos, defienden sin complejos su sistema democrático con las herramientas que la ley pone a su alcance. En España tenemos a parte de los Mossos d’Esquadra que, por culpa de sus mandos, la gran mayoría independentistas, y porque hay miles de agentes que son más activistas que policías – recordemos las imágenes del 1 de octubre de 2017-, a veces parecen más miembros de los CDR que miembros de las fuerzas de seguridad. Y en nuestro país también tenemos a una clase política acomplejada que no permite que la Guardia Civil y la Policía Nacional hagan su trabajo. No soy francófono, pero en el bloqueo de la AP-7 el país vecino nos ha dado una lección de cómo se han de hacer las cosas.

Sánchez vende Navarra a los proetarras
OKDIARIO 15 Noviembre 2019

Pedro Sánchez está dispuesto a todo con tal de ser investido presidente del Gobierno. Necesita al PNV y a Bildu y para ello está dispuesto a garantizar que el plan conjunto que mantienen las dos fuerzas vascas en Navarra se cumpla sin problemas. Por ello, el jefe del Ejecutivo en funciones se ha comprometido a permitir el avance de la euskaldunización plena de la comunidad foral y a no plantear recursos ante el Tribunal Constitucional frente a las normas que impulsen PNV y Bildu. O sea, abdicar de la defensa del Estado para asegurarse su permanencia en La Moncloa.

Entre las normas que permitirá Pedro Sánchez se encuentra el plan de eliminación de lo que se denomina como la zonificación del euskera en Navarra, con el fin de permitir que la implantación obligatoria del euskera se extienda por toda la comunidad autónoma. También se encuentra el denominado Mapa Local navarro: un plan diseñado por Bildu para permitir que los ayuntamientos dependan de un nivel administrativo superior controlado por los proetarras.

Lo que pretende la formación de Arnaldo Otegui es muy simple: impulsar su estrategia de adoctrinamiento nacionalista en Navarra a través de “convenios de colaboración" en materia “educativa, de euskera o de medios de comunicación”. La medida ha sido negociada en el Parlamento Vasco, no en el navarro. En realidad, todo ha sido negociado a espaldas de Navarra, mientras la socialista María Chivite ya ha creado un grupo de trabajo para estudiar la exigencia separatista de acabar con la “zonificación” del euskera en la Comunidad Foral.

En suma: quien dude de cuáles son las verdaderas intenciones de Sánchez, que observe los pasos que está dando para ganarse el voto del PNV y la abstención de Bildu. El presidente del Gobierno avanza a toda prisa en su intento de mantenerse en el poder a costa de reventar la unidad de España.

Sánchez promete a PNV y Bildu vía libre a la euskaldunización de Navarra a cambio del ‘sí’ a la investidur
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Carlos Cuesta okdiario 15 Noviembre 2019

Pedro Sánchez quiere contentar a los dos grandes exponentes del separatismo vasco para lograr su respaldo en la carrera hasta La Moncloa. Quiere evitar que PNV y Bildu bloqueen su investidura. Y para ello está dispuesto a garantizar que el plan conjunto que mantienen las dos fuerzas vascas en Navarra se cumple sin problemas legales ni jurídicos. Por ello, Sánchez se ha comprometido a permitir el avance de la euskaldunización plena de la comunidad foral y a no plantear recursos ante el Tribunal Constitucional frente a las normas que impulsen PNV y Bildu.

Entre las normas que permitirá Pedro Sánchez se encuentra el plan de eliminación de lo que se denomina como la zonificación del euskera en Navarra, con el fin de permitir que la implantación obligatoria del euskera se extienda por toda la comunidad autónoma. También se encuentra el denominado Mapa Local navarro: un plan diseñado por Bildu para permitir que los ayuntamientos dependan de un nivel administrativo superior controlado por los proetarras. Y, por supuesto, entre las medidas que aceptará el PSOE está el plan de expulsión total de la Guardia Civil de Navarra.

El PSOE ha dado ya el visto bueno a un plan de adoctrinamiento en Navarra negociado íntegramente en el País Vasco. Un proyecto impulsado por PNV –en la Comunidad Foral esta formación se encuentra inmersa en Geroa Bai– y EH Bildu con el fin de disparar el adoctrinamiento nacionalista en Navarra a través de “convenios de colaboración" en materia “educativa, de euskera, o de medios de comunicación”.

El PSOE ha dado ya el visto bueno a un plan de adoctrinamiento en Navarra negociado íntegramente en el País Vasco.

La medida ha sido negociada en el Parlamento vasco, no en el navarro. Se ha llevado a cabo, además, sin presencia de ninguna fuerza representante de los navarros y se ha incorporado al desarrollo del nuevo Estatuto de Autonomía Vasco, no de ninguna norma navarra, gracias a la propuesta directa de los socialistas, PSE-PSOE. Es decir, todo ha sido negociado a espaldas de Navarra.

Alimentar la dependencia
El plan consiste en toda una red de colaboración entre las diversas administraciones vascas y navarras, de forma que vayan alimentando la dependencia de la Comunidad Foral del entorno vasco. Pero, si el incremento de los lazos entre las dos regiones puede ser una cuestión más previsible, lo que llama la atención especialmente es que el texto ponga el acento en cuatro frentes de colaboración.

El primero de ellos es la sanidad. Esta es la materia más sensible a ojos de la población y que resulta más normal que aparezca en un plan de reforzamiento de la colaboración diseñado en exclusiva desde el País Vasco. Sin embargo, los otros tres frentes no afectan a cuestiones como la empresa, la infraestructuras o el medioambiente, por poner algún ejemplo, sino que afectan a tres ámbitos puros de posible adoctrinamiento nacionalista: los convenios de colaboración en materia “educativa, de euskera, o de medios de comunicación”.

Los primeros pasos ya se han dado. La presidenta navarra, la socialista María Chivite, ya ha creado un grupo de trabajo para estudiar la exigencia separatista de acabar con la “zonificación” del euskera en Navarra. Traducido: que en toda la región se produzca la invasión escolar del vascuence así como la obligatoriedad de asistir a los ciudadanos y realizar todos los trámites administrativos en la lengua del País Vasco.

Esta medida supone, para empezar, un aumento exponencial del destino de fondos públicos a esta política y, además, la entrada de todo un potente contingente de vascoparlantes en la Administración Navarra.

Dentro de este plan figura la exigencia de garantizar el derecho de la ciudadanía a elegir “cualquiera de las dos lenguas propias de Navarra en las administraciones públicas”, en referencia al castellano y el euskera, pese a ser esta la lengua vasca. 
En segundo lugar, garantizar el acceso “a la enseñanza en euskera y del euskera” a cualquier alumno que lo solicite.
En tercer lugar, impulsar “el uso del euskera en la vida social”, lo que conlleva toda una campaña de lanzamiento con su correspondiente presupuesto.

La inmersión en el euskera no será, además, sólo a título particular y en los colegios. También lo será en el ámbito oficial. Para ello se garantizará que la Administración de la Comunidad Foral pueda atender en euskera a la ciudadanía que así lo solicite. La medida supondrá nuevas promociones de funcionarios con pleno conocimiento del euskera y la planificación de programas de formación en dicha lengua del personal al servicio de las administraciones públicas.

Todo ello bloqueará el acceso a plazas públicas de aquellos que no tengan conocimiento del euskera. Una maravillosa oportunidad que no desaprovecharán Geroa Bai y Bildu para colar a sus cuadros políticos en esas posiciones de control de la Administración.

Cataluña
Empresas independentistas ‘dejan de ser catalanas’ para evitar el boicot
Natalia Mateos Magariño okdiario 15 Noviembre 2019

La violencia que se está viviendo en Cataluña tras la sentencia del ‘procés’ ha llevado, un año más, a miles de ciudadanos a pedir un boicot a los productos de compañías catalanas, especialmente a las productoras de cava. Para hacer frente a esta situación, muchas bodegas están envasando sin etiquetado sus botellas y enviándolas fuera de Cataluña para venderlas desde otras ciudades, como es el caso de Valencia.

De este modo, las bodegas catalanas que llevan años sufriendo una caída de las ventas y las exportaciones se ven obligadas a camuflar sus productos y esconder la marca y procedencia . Y es que esta situación ya sucedió hace dos años tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, y cada vez son más las plataformas y cuentas en redes sociales que animan a consumir productos fabricados y comercializados fuera de Cataluña.

Un empleado de una de estas bodegas publicaba fotos de una jaula llena de botellas planas, sin etiquetas o rasgos que las pudieran hacer identificables, y se jactaba de que estas ya estaban preparadas para "enviarlas a Valencia listas para etiquetas como vino espumoso valenciano". Además, el usuario también destacaba que esto ya había sucedido anteriormente con un envío realizado a Extremadura.

El sector del cava reduce sus ventas un 12% en el mercado interior por el boicot

El sector del cava redujo el pasado 2018 su producción en un 3,2% respecto al año anterior, afectado principalmente por el hundimiento del mercado interior. El presidente del Consejo Regulador DO Cava, Javier Pagés, confirmó que "la bajada de la producción se había visto afectada por los efectos del boicot". Y es que las exportaciones no consiguen suplir la falta de demanda interna de cava catalán en España.

De nuevo se acerca la campaña de Navidad y algunas compañías están optando por actuar antes de que sea demasiado tarde y las ventas vuelvan a caer después de los acontecimientos de violencia en Cataluña. Los comentarios que pueden leerse estos días en las redes sociales se agrupan bajo el hashtag #BoicotProductosCatalanes y defienden ideas como que las empresas catalanas financian el separatismo o que el dinero recaudado es utilizado por la Generalitat para atacar a España. Y es que la campaña de Navidad, es un periodo de facturación importante para muchas empresas y supondría un duro golpe para la economía de muchas familias catalanas.

 


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