AGLI Recortes de Prensa   Sábado 16 Noviembre  2019

La economía, en manos de gente como Pablo Iglesias e Irene Montero
EDITORIAL Libertad Digital 16 Noviembre 2019

El ex insomne Pedro Sánchez va poner la economía nacional en manos de una yunta de fanáticos bolivarianos que no ha trabajado en su vida. Por dormir a pierna suelta en su célebre colchón monclovita, el socialista ex antipopulista va a echarse en brazos de quien ha llegado a decir que lo que hacen los "gobernantes decentes" es "expropiar" y que expropiar es "lo más democrático" que cabe concebir.

Trabajo es la cartera que la banda de Pablo Iglesias quiere a toda costa. Un ministerio de gran peso económico desde el que dinamitarán la tímida pero exitosa reforma laboral del PP, lo que tendrá el tremendo efecto de encarecer la contratación y dar un poder formidable a la tan destructiva mafia sindical. Justo lo contrario de lo que necesita el rígido mercado laboral español. Con Podemos en el Gobierno, el paro volverá a dispararse en cuanto se apliquen medidas liberticidas e insensatas muy de su gusto, como obligar a las empresas a seguir subiendo el salario mínimo sin tener en cuenta la productividad, implantar la semana laboral de 35 horas sin recorte de sueldo o prohibir los contratos temporales de menos de un mes.

Los de Iglesias no sólo van dañar gravemente las relaciones laborales, también pretenden atentar contra el ya maltrecho derecho de propiedad con propuestas que podrían provocar una funesta argentinización de la economía. Así, están decididos a "recuperar la participación pública en sectores estratégicos como el naviero o el metalúrgico" y en aquellas empresas que sean "una fuente crítica o fundamental de empleo" pero planeen llevar a cabo despidos. Estas medidas espantarán a cualquier inversor digno de tal nombre y darán a la casta socialcomunista un poder pernicioso sobre el mundo empresarial.

"El interés general" será también la excusa de estos miserabilizadores chavistas para proceder a la nacionalización de Bankia. Con la aberrante excusa de recuperar el dinero del rescate bancario, quieren retomar lo que, precisamente, ocasionó el rescate: el control político del sector. Así podrán conceder créditos, según ha prometido la potentada neocomunista sin asomo de vida laboral Irene Montero, a "esos pequeños comercios que la banca privada no apoya por no considerarlos rentables".

El expolio fiscal podemita va a afectar al conjundo de la economía. IRPF, Sociedades, Sucesiones, Patrimonio; la Tasa Google, la Tasa Tobin, el IVA al lujo... Será la mayor subida de impuestos de la historia reciente e irá destinada a costear un aumento del gasto descomunal.

Como partido cordialmente liberticida que es, Podemos pretende intervenir los precios, especialmente en los campos de la vivienda y la energía, con lo que el marasmo puede ser formidable. Es lo que pasa cuando dejas la economía de uno los países más importantes del mundo en manos de una banda de indocumentados que no ha hecho otra cosa en la vida que fanatizarse con ideas especialmente tóxicas y parasitar el Erario.

Normal que este Gobierno socialcomunista dé pánico antes incluso de echar a andar.

El peligro económico que acecha
José María Rotellar okdiario 16 Noviembre 2019

El acuerdo que han firmado PSOE y Podemos para formar gobierno es muy preocupante en todos los sentidos, también en materia económica. Puede que una buena parte de los ciudadanos todavía no sean conscientes del peligro que entraña, pero, sin lugar a dudas, si se materializa, constituye un gran problema para la estabilidad presupuestaria, la sostenibilidad de la deuda, la actividad económica, la generación de empleo y la prosperidad de la economía española.

Debido a que múltiples medios de comunicación han normalizado a Podemos dentro de la estructura política española, muchas personas saben de su extremismo pero creen que su estancia en el ejecutivo no supone un riesgo. Del mismo modo, mucha gente considera que no habrá inestabilidad económica porque, al fin y al cabo, Bruselas ejercerá como dique de contención de los deseos expansivos de gasto de la coalición entre socialistas y comunistas.

Desgraciadamente, se equivocan. Es cierto que Podemos concurre a las elecciones y que los resultados que obtiene son democráticos, eso nadie lo discute, pero también es cierto que su ideología es la que ha generado más regímenes totalitarios en el mundo, que ellos mismos están en contra de la economía de mercado, de la monarquía constitucional y, en muchos aspectos, del régimen de la Constitución de 1978.

De la misma manera, aunque es verdad que es positivo el hecho de que la Unión Europea pueda suponer un freno, al tener que rendir cuentas presupuestarias los distintos gobiernos nacionales ante la Comisión Europea, también lo es que Grecia también se encontraba en dichas circunstancias e incumplió reiteradamente los objetivos marcados por Bruselas y la aplicación de muchas de las medidas impuestas por la UE. También hemos podido ver cómo Italia ha combatido para ir más allá de los límites que le marcaba la Comisión Europea. Por tanto, ¿qué nos hace pensar que un partido como Podemos, que quiere acabar con el artículo 135 de la Constitución, el que consagra la estabilidad presupuestaria, que no está de acuerdo con el pacto de estabilidad y crecimiento, y que sus postulados y programas electorales se apoyan en un desmedido incremento de gasto público, desde sugerir una renta universal hasta subir casi sin límite el salario mínimo, va a considerarse frenado por las instituciones europeas? Lo obvio sería responder que sí que la UE supondría un freno al estar el PSOE en el Gobierno, pero este PSOE parece dispuesto a arriesgarlo todo con tal de permanecer en el poder.

Al pactar con Podemos, Sánchez está haciendo un flaco servicio a España, porque debilita nuestra economía y a España como país. El incremento de gasto, las subidas de impuestos, que espantarán la inversión y empobrecerá a las familias, y que frenarán la actividad económica y el empleo, la derogación de la reforma laboral y la introducción de un fuerte intervencionismo en la economía, como nunca antes hubo, cercenarán nuestro crecimiento económico y expulsarán del mercado de trabajo a muchas personas.

Nos acecha un gran peligro económico, hemos de ser conscientes de ello, y el primero que debe ser consciente de esto es el PSOE, que debería rectificar y no condenar a España a un gobierno donde los comunistas pueden traer la ruina económica, entre otras muchas adversidades.

La izquierda no puede repartir culpas
 El Mundo 16 Noviembre 2019

Desde el mismo momento en que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, firmaron ante las cámaras de televisión el pacto para una coalición de Gobierno de corte radical, nada puede reprocharse al resto de los actores políticos y, especialmente, al presidente del Partido Popular, Pablo Casado, quien, dicho sea de paso, todavía está a la espera de que el presidente del Gobierno en funciones le devuelva la llamada que le hizo la misma noche electoral. Si nos parece preciso recalcar la evidencia, es porque desde algunos sectores de la izquierda española, incluso, del propio partido socialista, que observan con preocupación la deriva hacia la radicalidad y el populismo del próximo Ejecutivo, se trata de corresponsabilizar a los populares de las nefastas consecuencias de la estrategia de poder de Sánchez. Pero no es posible repartir las culpas.

Si desde estas mismas páginas hemos defendido la idea de un gran pacto de Estado que incorporara a los dos grandes partidos españoles, en las circunstancias actuales no se puede exigir a Casado que asuma un papel de simple comparsa. Ciertamente, el líder del PP ha cometido errores, algunos clamorosos a la hora de elegir ciertos cabezas de lista, pero en esta ocasión el único reproche que cabe hacérsele, y no es menor, es el inexplicable silencio de estos días. Un error que desde el propio Partido Popular se le recriminó a Inés Arrimadas en Cataluña, cuando su victoria electoral en las elecciones autonómicas no se tradujo en acción política alguna, y que está repitiendo Pablo Casado, al no plantear ante la opinión pública otras alternativas, que, si bien, se reputan azarosas, no son imposibles.

En cualquier caso, no se puede dar la callada por respuesta a un acuerdo tan lesivo para los intereses generales de España como el que ha firmado el PSOE. Lo que nos lleva a nuestro primer argumento: la responsabilidad única es del presidente del Gobierno en funciones y, en segundo lugar, de esos mismos sectores de la izquierda moderada española que, pese a comprender la gravedad de lo que está ocurriendo, no reaccionan con la contundencia que cabría esperar. Las quejas de antiguos dirigentes socialistas, desolados, sólo sirven para cubrirse la espaldas si no vienen acompañadas por actuaciones concretas.

Porque, como parece inexorable, el Gobierno de coalición con Unidas Podemos no sólo es un riesgo en sí mismo para la recuperación económica de España y su estabilidad, sino que abre preocupantes incógnitas sobre el mantenimiento de nuestro andamiaje constitucional, desde el momento es que va a depender, no sólo para la investidura, de los partidos separatistas catalanes, cuyas condiciones son sabidas. Son, por cierto, los mismos partidos que ya le tumbaron a Pedro Sánchez sus Presupuestos Generales, –todavía están vigentes las últimas cuentas públicas que aprobó Mariano Rajoy– forzando el final de la anterior legislatura. Desde esa experiencia, que debería ser definitiva para cualquiera, y como hemos reiterado desde estas mismas páginas, no son de recibo los intentos del candidato socialista de trasladar la servidumbre de un Gobierno como el que se prepara a los partidos del centro derecha. Por supuesto, no dejaremos de insistir en el asunto, es posible una alternativa a la conjunción de la extrema izquierda populista con el separatismo, como admiten dirigentes caracterizados del Partido Popular y, aún, del PSOE, pero para ello es imprescindible llevar al ánimo de Pedro Sánchez la convicción de que está obligado a dar un primer paso en esa dirección y a plantear, al menos, unos puntos de acuerdo básicos. Porque, luego, si el error se consuma, no quedará mucho margen de maniobra.

Democracia Netflix
Juan Manuel de Prada ABC 16 Noviembre 2019

Cuando quiero pulsar el grado de deterioro cognitivo que padece nuestra generación, le pido a un amigo que me pase tal o cual serie televisiva de moda, a ser posible de las que el cretinismo cultureta califica de «obras maestras» (que vienen a ser, aproximadamente, una cada semana). Fuera de la lectura del Apocalipsis, no creo que exista mejor diagnóstico de la decrepitud de la civilización occidental que la contemplación de uno de estos engendros, infestados siempre de los clichés ideológicos que conviene implantar en el cerebro de las masas cretinizadas. También resulta muy aleccionador estudiar los desafueros narrativos de los engendros, las paparruchas e inverosimilitudes que ensartan sus guionistas, las digresiones y morcillas que vetean la trama, las postizas complejidades que no son sino indecorosos barulletes argumentales (siempre irresueltos), las incongruencias ubicuas y sonrojantes. Pero acaso el rasgo más característico (e irrisorio) de tales engendros sea la inconsistencia de sus personajes, que en un capítulo se muestran bondadosos y en el siguiente malvados, en uno intrépidos y en el siguiente cobardones, en uno ingenuos y en el siguiente taimados (o viceversa), según convenga a la deriva oligofrénica de la trama. Personajes desquiciados y saltimbanquis que resultan irreconocibles de un capítulo a otro, personajes inaprensibles, caleidoscópicos, contradictorios, a veces abstrusos en su incoherencia (¡personajes posmodernos, al fin y al cabo!), como formados de añicos que no casan entre sí; pero que a nuestra generación se le antojan el no va más de la sofisticación, precisamente porque en su inconsistencia psicológica, en su falta de densidad moral, en su imprevisibilidad esquizoide encuentra aliviada un refrendo de su propio cretinismo.

La democracia funciona hoy como una de estas series. Es lo que podríamos llamar «democracia netflix», donde diversas hordas de zombis (o parroquias de adeptos) contemplan complacidas los cambios acelerados de opinión de sus líderes, que se desenvuelven como los personajes de las series televisivas, diciendo hoy una cosa y mañana la contraria, prometiendo hoy lo que mañana escatiman, proclamándose hoy liberales y mañana socialdemócratas (o viceversa), repudiando hoy el populismo y mañana abrazándolo amorosamente, enchironando hoy a los indepes y mañana copulando con ellos, etcétera. Y, en la democracia netflix ninguna de estas veleidades verbeneras provoca el hastío o enfado de los zombis de su parroquia, que contemplan con fruición esta ensalada de inconsecuencias, aunque, por supuesto -como le ocurre al adicto a las series-, al día siguiente ya no se acuerden de lo que su líder ha dicho el día anterior, porque en la democracia netflix la sucesión de los capítulos instala a las audiencias en una perenne suspensión de la incredulidad y en una suerte de placentera amnesia, en donde la incoherencia, la inconsecuencia, la contradicción llegan a convertirse en el hábitat natural donde los zombis demócratas chapotean felices. Si mañana sus líderes mantuviesen su palabra, cumpliesen sus promesas, fuesen fieles a sus alianzas o sostuviesen sus vetos, los zombis aullarían indignados. Sería como si a un botarate nutrido con series televisivas le pusieras de repente un ciclo de Tarkovski.

Me han enternecido las acusaciones que en estos días se han lanzado contra el doctor Sánchez, que ayer no podía dormir pensando en la posibilidad de que Podemos formase parte del gobierno y hoy le hace hueco, lamerón y genuflexo, en la cama. Hay gentes ingenuas y desfasadas que aún no entienden las fórmulas narrativas y las técnicas de composición de personajes que triunfan en la democracia netflix

Contorsiones sobre el alambre
Fernando Díaz Villanueva vozpopuli.es 16 Noviembre 2019

A excepción de los firmantes y su círculo más cercano, a todos nos pilló por sorpresa el acuerdo entre Sánchez e Iglesias. Andaba todo el mundo con el pactómetro en la mano, unos hablando de un Gobierno en solitario tolerado por el PP y cogido con alfileres, otros con una gran coalición a la alemana, algunos con una inminente repetición de elecciones porque la confusión creada por los comicios era mayor que la que venía a corregir. En estas estábamos cuando, de repente, a media mañana del martes se anunció que el pacto ya estaba listo, un pacto que nadie esperaba: PSOE y Podemos con apoyos externos perfectamente reconocibles.

No era casual que nadie hubiese apostado por un acuerdo así. Ambos habían tenido seis meses para suscribirlo en incluso mejores condiciones y no lo hicieron. Sánchez llegó a decir que imaginar a Iglesias en el Gobierno le quitaba el sueño. Quería los votos de Podemos, claro, pero sin dar nada a cambio o dando muy poquito.

El anticipo electoral llegó en buena medida a causa de este conflicto dentro de la izquierda. Sánchez pretendía dinamitar Podemos y quedarse con parte de sus votos para así alcanzar sus anhelados 150 escaños que le permitiesen gobernar en solitario con relativa tranquilidad. Pero no ganó escaño alguno, perdió tres y 750.000 votos. Podemos también salió magullado del 10-N, pero mantuvo el tipo y 35 escaños que le permiten seguir con vida y con grupo parlamentario propio.

Candidato de consenso
El nuevo escenario obligaba a Sánchez a actuar rápido para que no le moviesen, una vez más, la silla en Ferraz. Corría por los mentideros de la Corte la especie de que estaba ya amortizado y que quizá lo mejor era apartarle y poner en su lugar a un candidato de consenso, una vaca sagrada tipo Josep Borrell o Felipe González para forjar un Gobierno de concentración con el PP y Ciudadanos. Podemos tampoco estaba para muchas fiestas. Es la historia del partido menguante. En menos de cuatro años ha pasado de 71 a 35 diputados, justo la mitad. Empalma una crisis interna con otra, ha tenido varias escisiones y muchas confluencias de los primeros días desconfluyeron hace tiempo.

Tanto el uno como el otro andaban con urgencias. Pero el poder lo cura todo, transforma los males en bienes y hace que se olviden los fracasos. No quedaba otra que abrazarse y hacer de ese abrazo algo bien visible. Pero un abrazo no basta. Un acuerdo de Gobierno tiene que sustanciarse en algo tangible. Como 48 horas es muy poco tiempo sólo atinaron a consensuar diez puntos que son simple palabrería, un monumento a Perogrullo. Casi cualquier partido político suscribiría algo así con mínimas modificaciones. Se dejaron no ya la letra pequeña, sino la esencia misma del acuerdo.

No dicen, por ejemplo, qué van a hacer con la reforma laboral, ni si habrá control de precios en los alquileres, ni cuánto, cuándo y a quién le van a meter el previsible rejón fiscal, ni cuántas tasas verdes se van a inventar para luchar contra el cambio climático, ni de dónde van a sacar el dinero para hacer política social con la deuda pública disparada y una recesión en ciernes. Y así podríamos continuar un buen rato. La política se nutre de hechos, no de gestos.

De todos los puntos el más esperado y en el que previsiblemente saltarán chispas es el noveno. Hablan de abordar el problema en Cataluña dentro de la Constitución, pero es precisamente la Constitución lo que molesta a los independentistas, que en tan buena sintonía están con Iglesias y su partido. No parece que vaya a haber mucho diálogo a no ser que ERC se convierta por arte de magia en un partido autonomista y se olvide de la independencia. Quizá algunos de sus líderes estarían por la labor, pero no sus bases y, mucho menos, sus votantes.

La tupida red clientelar de la izquierda
Parece una cuestión baladí pero no lo es en absoluto. PSOE y Podemos suman 155 escaños, necesitan 21 para la mayoría absoluta con la que podrían, por ejemplo, aprobar los Presupuestos anuales. Para ello necesitarán el concurso de ERC y no menos de dos aliados más a elegir entre 12 ó 13. De manera que el noveno punto del acuerdo, el relativo a Cataluña, será motivo de roces continuos dentro y fuera de la coalición y terminará por hacer naufragar la legislatura. Porque al final, no nos engañemos, todo pasa por resolver la cuestión catalana y hacerlo dentro de la legalidad.

Ahí ambos tendrán que hacer contorsiones encima de un alambre porque no está en su mano cambiar el marco legal. Reformar la Constitución requiere muchos más apoyos de los que dicen tener Sánchez e Iglesias. Luego no sería de extrañar que este Gobierno "de progreso" que llega con tanta fanfarria se quede en simple usufructo del poder, colocación de afines en cargos de confianza y consolidación de una tupida red clientelar sobre la que apoyarse de cara a las próximas elecciones que, según pinta la cosa, serán mucho antes de lo que Pedro Sánchez espera.

En defensa de la panhispanidad
José Manuel Vera Santos*. El Mundo 16 Noviembre 2019

A principios de este mes de octubre, Su Majestad el Rey Felipe VI presidió la reunión del Patronato del Instituto Cervantes. Durante el almuerzo con los miembros del mismo, al que se unieron los embajadores acreditados de los países hispanoamericanos –representantes de esa «comunidad histórica» a la que alude el artículo 56 de nuestra Constitución– nuestro Jefe del Estado destacó su deseo de que «en las próximas décadas las generaciones (...) hereden un legado −el español y la cultura panhispánica que se expresa a través de él− que, con el trabajo y el compromiso de todos, crecerá y se fortalecerá en beneficio de todas nuestras sociedades».

En estas fechas en las que acabamos de ¿celebrar? la Fiesta Nacional, y en las que se vuelven a reeditar los sucesos de 1934 y 2017 en la región catalana, escribo este artículo –cuyo título aggiorna el de la obra más conocida del alavés Ramiro de Maeztu, ayer asesinado y hoy mancillado en sus descendientes– para destacar el llamamiento regio a la responsabilidad de España y de los países hispanoamericanos en la potenciación del legado y la actualidad de los lazos que nos unen. Delante de los representantes de unos hombres y mujeres que, no hace tanto, eran aquéllos españoles de «uno de los dos hemisferios» a los que aludía el artículo 1 de la primera Constitución que reconocía derechos y libertades, allá por 1812, alude Su Majestad a un concepto, la panhispanidad, que mixtifica todas las aportaciones, históricas y actuales, se refiere a una realidad que aúna la globalidad cultural, política y económica que hoy encarnan no solo la veintena larga de Estados hispanohablantes, sino los cientos de millones de personas que utilizan el idioma español para amar, para reír o para rezar.

Quien esto escribe, muy orgulloso de ser español, lo está también de la obra cultural y civilizatoria realizada por nuestra Patria. Eso ha sido, es y será la Hispanidad. Cultura y civilización que, afortunadamente, se nos devuelven hoy por nuestros países hermanos corregidas y aumentadas, haciendo posible esta alianza entre todos los que hablamos, los que escribimos y pensamos en español. Eso es la panhispanidad. Por eso abogo por un panhispanismo que entiende y defiende el ser mexicano en México, colombiano en Colombia, panameño en Panamá y cómo no, el ser español en España. Sí sí... ser español en España, aunque algunos traten de impedirlo o imposibilitarlo –me refiero a «nazionalistas» por acción y a otros políticos por omisión–. De lo contrario muy difícilmente se podrá lograr unir, apuntalar algo que no existe en la raíz. Resulta, pues, necesario, la existencia de un sentimiento que nace de «quererse a uno mismo» para posteriormente reconocerse como parte integrante de un todo cultural, idiomático o social.

Aludía el Monarca a cuestiones que, indubitadamente, nos unen a tantas y tantas personas: el idioma español y la cultura que conlleva su uso. Y, si siempre es momento adecuado, hoy, además, se hace necesario recordar la relación existente en este indisoluble binomio idiomático cultural. Por eso hemos de luchar denodadamente para que no arrinconen la lengua novelesca de Cervantes, que se hace mística con Santa Teresa o San Juan de la Cruz, que se convierte en trágico sentimiento con Unamuno; la misma lengua por la que transita el realismo mágico del colombiano García Márquez, que se hace novela en las manos del peruano Vargas Llosa y que se trasforma en poesía con el chileno Neruda o el uruguayo Benedetti...Y es que, la postergación del idioma español, limpio en la prosa azoriniana, gongorino y modernista en los versos de Rubén Darío, conllevaría, sin duda, la desaparición paulatina de la cultura panhispánica.

Cierto es que encontramos a diario actuaciones que atentan contra este doble vínculo idiomático y cultural. Los ataques a España asumiendo la leyenda negra –rechazando la historia real, incompatible con la primera, argumentando de manera bastarda un indigenismo falso y trasnochado– supone el paradigma de lo criticado desde el ámbito cultural. Y si miramos lo que ocurre en España, observamos decisiones políticas que contrarían el vínculo panhispánico que nos recuerda Su Majestad. La desustanciación del castellano como lengua vehicular en la educación ¡qué pesados los políticos defensores del inglés como tal, error craso donde los haya por la meritada unión entre lo lingüístico y lo cultural! constituye uno de los más graves ataques. La tan políticamente correcta defensa del trilingüismo (inglés, castellano e idioma regional), trampantojo que oculta la vergüenza de defender el idioma común patrio y darle el lugar que corresponde según establece el artículo 3 de nuestra Constitución, como lengua oficial del Estado que debe ser conocida por todos los españoles que tienen también el derecho a usarla, no queda a la zaga. Ni qué decir tiene que la desaparición fáctica del castellano en la cotidianeidad administrativa de varias regiones españolas –preterición que avanza lamentablemente desde el País Vasco hacia Navarra; desde Cataluña hasta Baleares, pasando por la región valenciana y que va enraizando en Galicia– constituye el mayor ejemplo de irresponsabilidad política.

Escuchemos al Rey. Trabajemos por nuestro futuro fortaleciendo un panhispanismo atemporal, trascendente, radicado en nuestras sociedades y, sobre todo, en lo íntimo de la persona, recordatorio vívido de lo que fuimos, espejo de lo que somos y ejemplo de lo importante que resulta avanzar unidos por lazos que nos identifican y engrandecen. Forjados como estamos por un idioma y una cultura envidiables de las que somos meramente depositarios, como en la evangélica parábola de los talentos, deberemos dar cuenta a las posteriores generaciones del encargo realizado, respondiendo cada uno según las responsabilidades sociales, políticas o económicas que nos toca gestionar. Quien tenga oídos, que oiga.

*Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Rey Juan Carlos y editor de www.constitucionparatodos.com

Un torpedo a la línea de flotación del régimen zapaterista
Pío Moa gaceta.es 16 Noviembre 2019

https://www.youtube.com/watch?v=hm7TZCxQ9X8&t=120s&fbclid=IwAR1YC9L9IB0RxqQl3XO0R_JMFnH8JpS6V0U7vkSyPwH5nDVVSUaxyz514GM

Mi libro sobre el Frente Popular, ya hoy en las librerías, está concebido como un torpedo a la línea de flotación del frente popular informal de hoy. Todo el discurso político de izquierda y separatistas, y del propio PP se basa en la falsificación de la guerra civil. El Frente Popular sería el régimen legítimo y democrático hundido por unos fascistas o reaccionarios; por lo tanto sus atrocidades serían simples errores o excesos justificados por el ataque sufrido, mientras que los aciertos de los nacionales agravarían sus culpas. Sobre ese «Himalaya de falsedades» intentaron sabotear en 1976 la transición de la ley a la ley. Fallaron entonces, pero han persistido hasta hacer de esa versión un tópico aceptado con más o menos matices por casi todos los medios y políticos. Esto se debió a haber conquistado fácilmente la universidad, por abandono de la derecha, siendo de la universidad de donde salen precisamente esos nefastos políticos y periodistas que dominan el ambiente social.

Es ese discurso el que les permite a su vez presentarse hoy como demócratas con especiales derechos, y en función de ello han sometido moral y políticamente a la derecha (el PP), que se esfuerza en demostrar su democratismo escupiendo sobre la tumba de sus padres, los que oficialmente se sublevaron y vencieron a la «democracia republicana». Salir de esa inmensa charca de miseria moral, intelectual y política no será fácil, porque se manifiesta de mil maneras y ha avanzado sin apenas obstáculo durante decenios. Pero por eso mismo hay que contraatacar el punto clave de lo que llaman hiperlegitimación o superioridad moral de la izquierda y los separatistas. Y ese punto es su versión del Frente Popular y la guerra. Destruyendo su leyenda legitimadora se desmoronan sus pretensiones, harán que la gente vea más claro y que el panorama político se normalice.

Después de su fracaso en el referéndum del 76 los autoconsiderados herederos del Frente Popular desarrollaron una tenaz propaganda con el objetivo de deslegitimar el franquismo y con él la transición la democracia salida de ella y la monarquía. Esa propaganda culminó con Zapatero, que de hecho transformó el régimen mediante sus medidas totalitarias y proseparatistas. Por entonces, se recordará, escribí Contra la balcanización de España e intenté impulsar un movimiento en defensa de la Constitución, es decir, de lo que la Constitución tiene de demócrata y garante de la unidad de España. También puede recordarse su completo fracaso. Ni el PP ni nadie se enteró ni quiso enterarse entonces de que se estaba produciendo una segunda transición basada en el rupturismo, un verdadero cambio de régimen, como digo, cuyos rasgos he analizado y expuesto hasta el cansancio.

Es preciso, antes de llegar a enfrentamientos peores, plantear una tercera transición, representada ahora por VOX, para recuperar las libertades y asegurar la unidad nacional. Y en esa labor tiene importancia decisiva, como política de fondo, demostrar el carácter liberticida, antiespañol y directamente criminal del Antiguo Frente Popular, hoy resucitado de hecho, aun si no de derecho. Algunos creen que «ya saben» ese carácter de «la república», pero la inmensa mayoría de los que creen saber, saben muy poco, tienen un argumentario tosco o endeble, y finalmente no hacen casi nada al respecto, porque no entienden su transcendencia actual.

Y esto debe cambiar. Por qué el Frente Popular perdió la guerra es, insisto, un torpedo dirigido a la línea de flotación del nuevo y corrupto frente popular, cuyo hundimiento permitiría alejar muchos peligros del panorama español. Pero para que el torpedo cumpla su misión es preciso que se lance. En otras palabras, el libro será efectivo si ustedes, lectores y oyentes, lo leen, lo difunden, lo citan y lo comentan o debaten por todos los medios a su alcance, que son muchos y requieren poco esfuerzo. Cuando escribí Contra la balcanización de España, donde explicaba y denunciaba lo que se venía encima, quedé asombrado por la actitud pasiva, por no decir hostil, del PP hacia la denuncia. Pronto pasé del asombro a la comprensión de lo que era ese partido nefasto. Hoy existe, afortunadamente, un clima distinto. En estos años la verdad ha sido muy poco defendida, y a menudo más con una mezcla de grandilocuencias, tópicos y lloriqueos. Pero vale más un gramo de acción que una arroba de quejas, y el libro es también una llamada a la acción.
********
** Para el Doctor tiene que haber sido una inmesa satisfacción ver cómo Podemos y el PP y C´s se han arrastrado ante él. Pablo Mansiones quejándose de que le habían ofrecido “la caseta del perro”, Casado lloriqueando que ni siquiera quiso ponérsele al teléfono. Hay algo de grotescamente grandioso en la farsa brutal que vive la España zapaterista.
************
Juicios pro y contra Franco, en Una hora con la historia:
https://www.youtube.com/watch?v=4vTedAZOkFg
Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España

El muro que se cayó
Jesús Laínz Libertad Digital 16 Noviembre 2019

Contaba el capitán Palacios a través de la pluma de Torcuato Luca de Tena que, durante el largo cautiverio de los divisionarios en los campos de concentración soviéticos, a veces los sacaban a trabajar más allá de las alambradas aprovechando el tiempo veraniego. En alguna ocasión pudieron charlar con las trabajadoras de un koljós de los alrededores, que nunca habían tratado con extranjeros, a los que veían como seres de otro mundo. Cuando los españoles, junto con otros prisioneros alemanes e italianos, comentaban sus anécdotas, enseñaban sus fotografías, hablaban de sus familias, de las novias que habían dejado atrás o de los lugares que habían conocido en sus viajes, las jóvenes rusas se echaban a reír porque pensaban que las estaban tomando el pelo para hacerse los interesantes. No eran capaces de comprender que en la Europa occidental las personas no estuvieran atadas a un koljós, que pudieran cambiar de trabajo libremente, que pudieran tener coche y, sobre todo, que pudieran viajar a donde quisieran, tanto dentro como fuera de sus países, sin pedir permiso a nadie, sin necesitar salvoconductos y sin ser perseguidos por estar escapándose. "¡Propaganda fascista!", reían despectivas aquellas campesinas que, por su juventud, no habían conocido otra cosa que el régimen comunista.

Fueron pasando los años de la posguerra, en los que fue quedando cada día más clara la diferencia entre un oeste próspero y un este depauperado. Como los alemanes fueron los que más fácilmente pudieron comprobarlo, uno de cada cinco ciudadanos de la RDA, alrededor de tres millones y medio, se pasó a la RFA. Para que el paraíso socialista no se les quedara vacío, sus dirigentes decidieron levantar un muro con la excusa de proteger a su población de elementos fascistas que conspiraban para impedir la construcción de un Estado socialista en la Alemania oriental. Recibió el divertido nombre de Antifaschistischer Schutzwall, Muro de protección antifascista. En sus veintiocho años de existencia, desde 1961 hasta el derrumbe del comunismo en 1989, decenas de miles de alemanes orientales intentaron escapar de aquella inmensa prisión saltándolo. Alrededor de cinco mil lo consiguieron. Se calculan en dos centenares los que, por disparos de los guardias o por explosión de las minas, dejaron su vida en el intento. Y miles fueron detenidos y encarcelados.

Setenta años de paraíso socialista dieron para muchas fugas, alguna de ellas épica, como la del oceanógrafo Stanislav Kurilov. Harto de la tiranía, decidió pasarse al mundo libre aprovechando un crucero de los que el Partido organizaba de vez en cuando para premiar a los funcionarios eficientes. Aquellos cruceros consistían en un viaje de ida y vuelta a los mares tropicales sin tocar en ningún puerto para evitar que los ciudadanos agraciados pudieran ver cómo se vivía en el mundo capitalista y les entraran ganas de no volver a embarcar. Kurilov estudió detenidamente vientos, corrientes y otros detalles de las aguas por las que iba a pasar el Sovetsky Soyuz en su travesía desde Vladivostok hasta el ecuador. Experto nadador, decidió que el punto más adecuado para saltar por la borda sería cuando pasaran por el mar de Filipinas. Y así lo hizo la tormentosa noche del 13 de diciembre de 1974. Tras tres días nadando en aguas agitadas plagadas de tiburones, y a punto de morir de extenuación, consiguió alcanzar las costas filipinas y la libertad.

Dos años más tarde, el piloto militar Víktor Belenko, que prestaba servicio en el extremo oriente ruso, aprovechó uno de sus vuelos para huir a Japón, tras lo que el gobierno de Gerald Ford le concedió asilo político. Cuando entró por primera vez en un supermercado estadounidense, le asombró la cantidad inmensa de productos y la ausencia de colas, situación opuesta a la de la URSS. Ignorante de la lengua inglesa, compró algunas latas sin saber bien qué contenían. Cuando probó una de carne, le pareció deliciosa. Hasta que un conocido le informó de que se trataba de comida para gatos. Belenko respondió que era mucho mejor que la carne enlatada que comían los humanos en Rusia. La consecuencia más importante de su deserción fue la limitación de combustible para los aviones que operasen en las zonas limítrofes de la URSS con el fin de evitar que a otros aviadores les tentase la idea de escapar, lo que ya había sucedido antes y seguiría sucediendo después, como durante la ocupación de Afganistán.

La semana pasada se cumplieron treinta años de la destrucción del Muro de Berlín por unos alemanes orientales hartos de la tiranía comunista, transcendental efeméride de la historia contemporánea que fue narrada por TVE, a las órdenes del Sóviet Supremo de la Moncloa, sin mencionar la palabra "comunismo". Para no contaminar la virginidad cognitiva con la que las nuevas generaciones salen de las aulas progresistas, la televisión supuestamente neutral, pagada por todos los españoles, informó de aquel acontecimiento de importancia universal sin mencionar cómo se destruyó el Muro de Berlín, por qué se destruyó, quiénes lo destruyeron y, mucho menos aún, quiénes lo construyeron y por qué. La idea transmitida a millones de televidentes fue que se trató de un muro que un día de 1989 se cayó.

Por cierto, el comunista con piscina que, según parece, va ser nuestro próximo vicepresidente del gobierno declaró hace seis años que "la caída del Muro fue una mala noticia para todos".

A disfrutar de lo votado, pues.
www.jesuslainz.es

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Primeros avisos inquietantes
Editorial ABC 16 Noviembre 2019

Se aproxima un Gobierno de extrema izquierda con comunistas trasnochados como Unidas Podemos o golpistas en activo como ERC

Para pactar con Unidas Podemos el Gobierno de la Nación y buscar pública e impúdicamente el apoyo de un partido golpista e insurreccional como Esquerra Republicana de Cataluña -y lo que este arrastre de Bildu y similares como la CUP-, el PSOE ha tenido que perder los más mínimos escrúpulos constitucionales. La Constitución no es sola una norma jurídica, sino un código de valores cívicos, muchos de ellos no escritos, esenciales para la convivencia pacífica de una sociedad. Los socialistas han certificado con su pacto con Iglesias que la democracia de 1978 ha entrado en cuarentena y que ahora comienza una etapa de demolición controlada de aquellos principios constitucionales que no requieren procedimientos formales de reforma, sino, simplemente, vías de hecho, tan del gusto de la izquierda extrema. La primera de esas vías ha sido homologar como socio de Gobierno a un partido eurófobo y antisistema como Unidas Podemos, que llega al poder con la apariencia bondadosa con la que siempre lo han hecho los partidos comunistas para luego, desde las instituciones, avanzar en la suplantación de la democracia representativa por el totalitarismo de izquierda. Nadie en su sano juicio puede pensar que el mismo personaje que abraza a los matones proetarras de Alsasua, se refiere a Junqueras como preso político, apoya la autodeterminación de Cataluña o se embelesa por las dictaduras cubana o chavista, se convierta desde la vicepresidencia del Gobierno en un respetable demócrata europeo.

La inefable portavoz del Gobierno, Isabel Celáa, ha dado un aviso de lo que se avecina para una España que habrá de acostumbrarse a defender lo que hasta ahora creía que eran derechos y libertades aseguradas. Cuando Celáa afirmó que «el derecho de los padres a escoger una enseñanza religiosa o a elegir un centro educativo no son una emanación estricta de la libertad de enseñanza reconocidas en el artículo 27 de la Constitución», realmente estaba definiendo el modelo de acción política que van a protagonizar Sánchez a Iglesias. Ayer intentó matizar sus palabras con explicaciones tan inútiles como su pretendida disertación jurídica sobre el derecho de los padres sobre la educación de los hijos. El problema no es el debate jurídico que quiso plantear Celáa, mal asesorada en este asunto porque el Tribunal Constitucional no avala sus palabras. El problema es la arrogancia política que hay que tener para poner en solfa un derecho fundamental de los padres en un país en el que la educación concertada es indispensable para la igualdad de oportunidades de los niños y jóvenes. En efecto, se aproxima un gobierno de extrema izquierda, que no puede ser más que de extrema izquierda porque si no es así no se puede pactar con comunistas trasnochados como Unidas Podemos o golpistas en activo como Esquerra Republicana de Cataluña. Celáa ha avisado. Tomemos nota.

Pacto PSOE - Podemos
La hora de la venganza

Jimmy Giménez-Arnau okdiario 16 Noviembre 2019

Esta vez, sí. Llegó la hora de la venganza. Iglesias tiene bien cogido a Sánchez por los huevos. El bolchevique podrá vengar cada una de las humillaciones a las que le sometió el diletante en otros comicios. Las fauces de la hiena Iglesias babean satisfacción, sabe que al cisne Sánchez no le queda mejor recurso que asumir su declive y pactar con él, auténtica fiera comunista de origen bolivariano. Tanto, tanto, tantísimo desea el ganso llegar a ser presidente, que ya no le inquieta jugarse a la ruleta rusa el penacho, aún sabiendo que el Ché Guevara de verbena se la guarda y lo va a desplumar.

Temeroso el cisne, la hiena jugará con él como un gato con un ratón. La estrategia que urde la dupla de feriantes se denomina, restadas las tristes cifras que cosecharon en las urnas el 10-N, desbloqueo. O sea, que para desbloquear la política y enturbiar el futuro, no han hallado más noble solución que formar un Gobierno indigno, compuesto por kamikaces, socios proetarras y demás separatistas de sucio recorrido, cuyo solo fin fue, es y será desestabilizar y dividir España. No hay como depender de grandes estadistas de la talla intelectual y moral de Sánchez e Iglesias, el uno heredero de ladrones épicos y el otro, de sicarios de Marx. ¡Qué fabuloso porvenir nos espera!

Felipe VI, si S.A.R.autoriza la licencia, debe estar buscando valium en dosis industriosas. Ni el Rey, ni los españoles, ni la economía, merecen tanto quebranto y despropósito, como propone este par de social-comunistas. Reproduzco lo que aseveró, el siempre lúcido, Joaquín Leguina. “Seamos sinceros, Sánchez ha metido a España en un lío y no quiere pagar el coste: marcharse”. A su declaración se suman barones de aquel PSOE auténtico, desde Felipe González, a Francisco Vázquez, sin olvidar a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que amenaza con salir del partido si el ganso hace efectivo su maléfico pacto con el carnívoro. Sanchismo, no es PSOE, ni por asomo. Un ególatra maniquí persiste en enlodar la imagen de sus antecesores.

Y como yo no sé decir, ni explicar, las cosas tan bien como lo hace Isabel San Sebastián, recurro a ella para poner punto y final a esta crónica de abusos políticos: “PACTO PARA LIQUIDAR ESPAÑA. Sánchez e Iglesias se abrazan, venciendo la repugnancia que se inspiran, antes de echarse en brazos del separatismo triunfante. En boca de Pedro y no digamos Pablo, “progresista” es a “progreso” lo que “carterista” a “cartera”. El pacto que han alcanzado esos dos boxeadores (tan, tan) sonados no tiene más propósito que salvarse mutuamente de la paliza recibida en las urnas”. Mil gracias, Isabel. (Los hijos de diplomático siempre no echamos una mano)

Page maniobra a la espera de que Sánchez se la pegue
OKDIARIO 16 Noviembre 2019

Hombres de confianza del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, han empezado a mantener encuentros con cuadros socialistas de Aragón y Extremadura para tener preparada una alternativa a Pedro Sánchez por si llega el momento en que los peligrosos compañeros de viaje elegidos por el presidente en funciones para mantenerse en el poder se vuelven en su contra y el eventual Gobierno de socialistas y radicales de izquierda, con el apoyo de los separatistas catalanes, salta por los aires entre el desafío a la Constitución y a la unidad de España y la llegada de la crisis económica .

Casi nadie en el PSOE pone en duda la capacidad de Pedro Sánchez de sacar adelante los acuerdos de investidura, pero hay barones muy escépticos sobre el futuro de un Gobierno tejido con compañeros tan poco recomendables. Lo más hipócrita es que ni desde Castilla-La Mancha, ni desde ninguna otra Comunidad se va a hacer un esfuerzo por evitar lo que ya se le prohibió expresamente a Sánchez en el pasado: pactar con los separatistas, porque todos colocan sus intereses particulares por encima de los intereses generales de España y prefieren esperar a que Sánchez se la pegue para erigirse en alternativa. Lo de siempre.

Nueve diputados dependen en el Congreso de los Diputados de García-Page y podrían bloquear si quisieran el pacto de Sánchez con ERC, EH Bildu, Podemos, PNV y el resto de fuerzas, pero eso no está en sus planes, entre otras cosas porque es consciente de que enfrentarse a Sánchez en estos momentos sería ponerse en contra a todo el partido. Temen que el desastre que puede organizar el Gobierno arrastre al PSOE, pero nadie quiere un motín. Page mueve sus fichas, pero si alguien espera que dé un paso al frente para evitar un Ejecutivo que representa una amenaza para España, puede esperar sentado. No es época de valientes.

Separatismo: a menos apoyo, más violencia
Editorial ABC 16 Noviembre 2019

En apenas seis meses han bajado más de seis puntos los afectos a la separación de España, que se quedan en el 41,9 por ciento de la población de Cataluña

Sigue imparable el descenso que las encuestas detectan respecto al porcentaje de catalanes que se muestran partidarios de la independencia. Los últimos datos de este fenómeno menguante adquieren más relevancia pues es un barómetro de la Generalitat secesionista el que los vierte. Así, en apenas seis meses han bajado más de seis puntos los afectos a la separación de España, que se quedan en el 41,9 por ciento de la población de la Comunidad. En marzo, la misma encuesta lo elevaba hasta el 48 por ciento y el pasado verano ya estaba en el 44. Que el último barómetro haya sido realizado después de la sentencia del «procés», condenatoria por sedición y malversación contra los promotores del golpe del 1-O, aún hace más relevante este descenso del separatismo, en el que seguramente haya influido también la violencia desatada por algunas facciones del entramado independentista. La estrategia victimista emprendida por los actuales promotores de la secesión están naufragando claramente, como pinchó la última «huelga de país» pese a la coactiva acción de los piquetes. Sean cual sean las causas, lo cierto es que la propia Generalitat de Torra -contando además con la sospecha del «cocinado» del sondeo a favor de obra- coloca al separatismo en su punto más bajo desde el 1-O, bastante inferior incluso del porcentaje de 2013, cuando Mas comenzó a agitar el avispero incapaz de afrontar serenamente la gestión de la crisis económica y echando la culpa al resto de España de las fatigas de los catalanes. Quizá este paulatino desfallecimiento tenga que ver en el incremento de la violencia que Cataluña vive durante el último mes, con los CDR a pleno rendimiento en el boicot y el sabotaje. Para hoy mismo hay convocada otra jornada de ira para colapsar la ciudad de Barcelona. Antes era «república por la buenas o por las malas». Ahora ya solo por lo segundo.

PNV: el mayor escándalo de corrupción nunca visto en el País Vasco
El PNV pone a Sánchez sobre la mesa una moción de censura en Pamplona para desalojar a Navarra Suma
Carlos Dávila okdiario 16 Noviembre 2019

El PNV apoyó la moción de censura contra Rajoy porque, en opinión de su presidente, Andoni Ortúzar, "El PP es protagonista del mayor caso de corrupción de la historia de la democracia". Ahora, según ha escrito Carlos Cuesta en este periódico, se dispone a ofrecer al hombre sin escrúpulos, Pedro Sánchez, sus seis escaños en el Congreso, a cambio de barrenar la Navarra foral y española de siempre. Un terrible atentado institucional y un ejercicio nacionalista de hipocresía y desvergüenza que sin embargo está pasando desapercibido. Porque verán: en un mes la Audiencia Provincial de Álava dará a conocer su sentencia por el mayor caso de corrupción que se haya producido jamás en el País Vasco: el ‘Caso De Miguel’.

Recuerdo el escándalo. Alfredo De Miguel era el diputado foral en provincia citada, Álava cuando, junto con otro miembro muy distinguido del PNV provincial, Aitor Tellería, presuntamente (vamos a dejarlo por ahora así) organizaron una extensísima red de cobros de comisiones ilegales y adjudicaciones irregulares de contratos públicos. Se lucraron presuntamente (vamos a dejarlo así hasta el 17 de diciembre) y engolfaron con ellos a otros veinticuatro encausados, la mayoría de los cuales, más de la mitad, empresarios entre extorsionados y cómplices, y el resto peneuvistas de conocida raigambre en el País Vasco. El PNV se lavó las manos y volcó toda la culpabilidad sobre el citado De Miguel, que desempeñaba sin embargo un cargo de absoluta confianza del Euskadi Buru Batzar, era el jefe del partido en Álava.

Pero hete aquí que el tal De Miguel se revolvió en la tumba política en la que le habían situado sus antiguos colegas, y amenazó, con filtraciones varias, con tirar de la manta. Y claro, asustó al personal porque resultó que este sujeto, un indeseable que espiaba a troche y moche, a cercanos y ajenos, se cansó, según dijo, de hacer de chivo expiatorio, e hizo saber que tenía "cosas" mas que comprometidas de los hijos de dos nacionalistas preclaros: Arzalluz y Atucha, "cosas de bolsillo", se llegó a insinuar. El PNV enmudó y no volvió a descalificar a su antiguo dirigente. Urkullu, con el mayor de los desparpajos, aseguró: "Aquí no hay corrupción vinculada al PNV".

Pero ¡vaya si la hay! Tanta que la Fiscalía de esa Audiencia tiene pedido para el tal De Andrés una cincuentena de años de prisión por los delitos de cohecho, apropiación indebida ilícita, blanqueo y trafico de influencias. Tellería y Ochandiano, otro miembro también del Araba Buru Batzar, la Ejecutiva del PNV en ese territorio, salen mejor despachados; la Fiscalía "solo" solicita para ellos treinta y dos años de trullo. En total, la Fiscalía que dirige Josu Izaguirre, suma para todos los procesados la friolera de ¡440 años de cárcel! Sobre Izaguirre en todo este tiempo de preparación de juicio ha sufrido presiones por doquier, pero se ha mantenido incólume demostrando además que no es que le tenga especial inquina al PNV, que contra quien la emprende es contra los delincuentes, sean éstos del partido que san. Izaguirre es conocido por ser, fíjense, también el "azote" del Partido Popular y del PSOE. O sea, que no hace distingos pero en este caso le tocó a las miserias del PNV. Y no se anda con chiquitas porque en su escrito de acusación dice literalmente lo siguiente: "Los imputados estaban perfectamente amparados por el establishment del PNV". O sea, por todos desde el mencionado Arzalluz hasta el actual lehendakari Iñigo Urkullu. Todo cómplices y beneficiarios según el fiscal.

En el proceso ha sido la estrella invitada la abogada Ainhoa Artemi que, harta ya de ser chantajeada y exprimida, se negó a pagar directamente a De Andrés y Tellería más de cien mil euros ("Es para el partido, te lo agradeceremos") y se personó, creo, en el Juzgado de Guardia. Ella ha sido una valiente gudari que en el turbio escenario de la prepotencia penuevista, se declaró rebelde y aseguró en el juicio que se trataba del mayor caso de corrupción nunca visto en el País Vasco. En poco días sabremos pormenores de una sentencia que, según algunos observadores, no será especialmente generosa con el protagonismo del PNV en este escarnio, a no ser que las garras del citado establishment nacionalista hayan cuarteado la probidad del Tribunal, algo que ni siquiera puede sospecharse. El PNV, ese partido que corneó a Rajoy por corrupción después, eso sí, de sacarle hasta las entretelas, se enfrenta, como denunció Artadi, al más impresionante y extenso escándalo de corrupción que haya soportado nunca el País Vasco. Son los socios del gobernante sin escrúpulos, Pedro Sánchez.

Cuidado con los extranjeros
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 16 Noviembre 2019

Aquellos extranjeros de los que debemos cuidarnos son los que, nacidos en territorio español, reniegan de su origen y pretenden descuartizar el país.

No, no me he vuelto xenófobo. Todo lo contrario. Cuando llegué a España en 1976 yo también era extranjero y me apresuré a hacer todos los trámites legales para obtener la nacionalidad española. El día que la obtuvimos, mi esposa y yo, lo celebramos como si hubiéramos nacido de nuevo. Con estos antecedentes, me convertí en un firme defensor de aquellos inmigrantes que ingresan en España con la voluntad de trabajar honestamente y de aportar su experiencia vital al progreso de su país de acogida.

La nueva factoría
Aquellos extranjeros de los que debemos cuidarnos son los que, nacidos en territorio español, reniegan de su origen y, remontándose a mitos arcaicos y a rencores patológicos, pretenden descuartizar este territorio y convertir las regiones españolas donde habitan en repúblikas independientes. O sea que se sienten extranjeros en su patria y se proponen discriminar como extranjeros en la nueva factoría que han creado por la fuerza bruta a aquellos familiares, vecinos, compañeros de trabajo o estudio y otras personas de su entorno que siguen siendo leales a la nacionalidad que figura en su DNI.

Esta extranjerización voluntaria no pasaría de ser una excentricidad como la de los veganos o los hare krishna si no fuera estimulada por una logia subversiva que la idealiza para movilizar a cientos de miles o millones de crédulos. Como sucede en Cataluña y otras comarcas sometidas al adoctrinamiento supremacista a través de las escuelas, los medios de comunicación públicos y las redes sociales.. Ahora sí, inculcando sentimientos racistas y xenófobos. Esta es la verdadera ultraderecha autóctona que castiga con rigor a la mayoría de los catalanes libres de complejos racistas.

Inhabilitados para legislar
Lo peligroso para la salud de la sociedad es que estos extranjeros sobrevenidos continúan disfrutando dentro de España de todos los derechos que la Constitución garantiza a los ciudadanos del Reino, derechos que estos traidores pervierten para ejecutar sus operaciones de desguace institucional.

Hoy los tenemos instalados dentro del Congreso. Un bloque variopinto de enemigos declarados de España que han accedido a sus escaños con el compromiso explícito de desmembrarla. Ningún país civilizado de la época moderna tolera que los bárbaros lo invadan con tanto desparpajo. Si quienes se han confabulado públicamente para violar las leyes vigentes proponen una nueva, podemos tener la certeza de que contiene una bomba de relojería cargada contra el bien común. Estos intrusos deberían estar inhabilitados para legislar.

Sin embargo, sus votos fueron decisivos para aprobar la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy y para colar a Pedro Sánchez en la Moncloa. La maniobra puede repetirse. Esta minoría convertida en extranjera tiene una clientela ávida por coger su mercancía tarada. La componen la banda de Unidas Podemos, tentáculo en Europa de las satrapías comunistas de Nicolás Maduro e Ivo Morales y, sobre todo, los trepadores inescrupulosos del PSOE, predispuestos a negociar la capitulación y la condena a la servidumbre de millones de compatriotas, a cambio de una parcela de poder.

El tiro de gracia
El amancebamiento entre los trepadores inescrupulosos y la banda comunista pone en marcha la subasta de votos espurios. Antes de que se consumara el contubernio, Lola García ya pronosticaba ("Entendido el mensaje", LV, 12/11): "Falta situar a ERC y Bildu. Ambos se abstuvieron en la anterior ocasión (…) Durante la campaña los republicanos no han trazado líneas rojas hacia Sánchez". Solo falta que el jefe condenado por sedición y malversación, Oriol Junqueras, dé la voz de orden a sus quince secuaces antiespañoles apoltronados en el Congreso para disparar el tiro de gracia contra la integridad de España. Ironiza Enric Juliana (LV, 12/11): "ERC expresaba ayer una cierta disposición a hablar de investidura y a la vez estaba cortando el tráfico en La Jonquera, siguiendo la convocatoria de la plataforma digital Tsunami Democrátic, no muy distante de las orientaciones de Waterloo".

Toda la extranjería antiespañola está ofreciendo sus onerosos servicios a Sánchez e Iglesias, los candidatos a presidente y vice del Gobierno de la Gran Capitulación: 15 votos de ERC, 8 de JxCat, más 2 de CUP y 2 de EH Bildu para que no falten ingredientes de gamberrismo y sangre. Con los 7 del PNV esperando que caigan los frutos del árbol que otros sacuden.

Si Sánchez aprovecha la intermediación del alcahuete comunista para mendigar los votos de este bloque extranjero antiespañol, que okupa escaños en el Congreso, dará otra prueba -¡una más!- de su felonía.

Los números cantan
Bienvenidos los extranjeros que aportan su trabajo, su cultura y su voluntad de integración y convivencia bajo el imperio de la Ley. Pero cuidado, mucho cuidado, con los españoles que han abjurado de su nacionalidad para convertirse en fuerzas de okupación extranjera en provincias del Reino de España, sometiendo a la mayoría de su población a un inhumano régimen de apartheid. En Cataluña, los supremacistas han cosechado, como siempre, 1.641.000 votos, o sea un 41% de los 4.149.000 emitidos, y un 31% de los 5.348.000 inscritos en el censo electoral. Los números cantan quiénes componen la mayoría de la comunidad catalana que una turba de renegados fanáticos no cesa de tiranizar.

Solo la concertación de un Gobierno de Coalición Constitucional -sin el felón, por supuesto- podría rescatar de la ignominia a la secta política responsable del caos que nos está devorando. ¡Cuánta falta nos haces en este trance, Albert Rivera!
 


Recortes de Prensa   Página Inicial