AGLI Recortes de Prensa   Viernes 22  Noviembre  2019

Una sombra de 680 millones de euros planea sobre Sánchez
OKDIARIO 22 Noviembre 2019

Pedro Sánchez pudo y no quiso obligar a la Junta de Andalucía, presidida entonces por Susana Díaz, a que reclamara la cantidad defraudada -680 millones de euros- en el caso de los ERE. La explicación es sencilla: el Gobierno andaluz solicitó en 2016 el archivo de la causa penal en la que estaba personado. El juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla solicita poco después al Ejecutivo socialista andaluz que se pronuncie sobre su disposición a ejercer la acción civil para poder reclamar las cantidades presuntamente defraudadas -cifradas entonces en 741 millones de euros-. En el caso de que la Junta hubiera decidido no reservarse dicha acción civil lo habría hecho la Fiscalía en virtud de la denominada pluralidad de partes, pero la Administración andaluza, como perjudicada, no permitió la actuación del Ministerio Público porque el caso se le habría escapado de las manos. Gobernaba el PP y no convenía que el asunto quedara fuera de control

Desde el momento en que Sánchez es reelegido en primarias secretario general -21 de mayo de 2017- podría haber instado a Susana Díaz a que ejerciera dicha acción civil que el equipo de Gobierno andaluz se había reservado. Nadie en la Junta movió un dedo y Pedro Sánchez, que ahora trata de ponerse de canto, no puso empeño alguno en que la Administración andaluza reclamara la multimillonaria cantidad defraudada, por lo que el actual presidente en funciones también tiene que asumir su responsabilidad.

El PSOE jamás pensó que perdería el Gobierno andaluz. Lo tenía todo controlado, pero las elecciones autonómicas le cambiaron el paso. La pregunta es sencilla: ¿por qué no reclamó Susana Díaz la cantidad sustraída? La respuesta es obvia: porque se trataba de proteger a los suyos. Sánchez consintió y el resultado es que las posibilidades de recuperar dicha cantidad son prácticamente nulas. Esta es la historia, en resumidas cuentas, del mayor caso de corrupción política de la historia de España. El PSOE puso todas las trabas posibles para que la Justicia no llegara al fondo del asunto, pero cuando lo hizo, el socialismo salió en apoyo de los hoy condenados y dejó de reclamar los 680 millones de euros. Y Sánchez, como secretario general del PSOE desde mayo de 2017, pudo evitarlo. ¿Por qué no lo hizo?: porque no quiso.

Sánchez pudo exigir la devolución de los 680 millones robados en los ERE y no lo hizo

Carlos Cuesta okdiario 22 Noviembre 2019

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, pudo reclamar que se devolvieran los 680 millones de euros robados en el caso de los ERE. Sin embargo, Sánchez no lo hizo. Es más, el PSOE puso todas las trabas posibles al proceso judicial de los ERE de Andalucía hasta el punto de que en 2016 directamente solicitó su archivo, como ha publicado OKDIARIO con los documentos judiciales acreditativos.

El PSOE intentó en febrero de 2017 ir más allá en la protección a los que ahora han sido condenados por el robo de cientos de millones de euros públicos destinados a los parados andaluces: exigir que sólo los abogados de la Junta de Andalucía pudiesen reclamar la devolución de lo robado.

El importe asciende al menos a 680 millones de euros, según la sentencia penal. En febrero, el equipo jurídico de los socialistas exigió esa reserva de la acción civil para que la Fiscalía, bajo el Gobierno nacional del PP en aquel entonces, no pudiese reclamar la devolución. Pedro Sánchez no era en esa fecha el secretario general del partido, pero sí se convirtió en líder del PSOE unos meses después tras ganar las primarias el 21 de mayo de 2017. Y, pese a contar con ese poder, Pedro Sánchez mantuvo hasta el final la reserva de forma que la reclamación de lo robado nunca se llegó a efectuar.

El documento que hoy publica OKDIARIO prueba esa maniobra del PSOE para impedir que la Fiscalía reclamara no sólo penas de prisión o inhabilitación. También el dinero robado.

El escrito esta fechado el 14 de febrero de 2017. Y en él se señala que “LOS LETRADOS DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA en la representación que por su cargo ostentan y que tienen acreditada en el procedimiento de referencia, ante el Juzgado comparecen y como mejor proceda en Derecho D I C E N” lo siguiente: en primer lugar, “que en fecha 14 de febrero de 2017, les ha sido notificada Providencia de fecha diez de febrero de dos mil diecisiete por la que se concede a esta parte plazo de tres días, para manifestar lo que a su derecho convenga en relación con el ejercicio de la acción civil”. Porque eran ellos los que tenían que decidir en última instancia sobre la reclamación de los 680 millones. ¿Por qué? Pues porque el dinero había salido de las arcas de la Junta de Andalucía y, por lo tanto, son ellos los encargados de reclamarlo.

El documento aclara en ese punto “que dentro del plazo concedido, esta parte manifiesta que se reserva expresamente la acción civil para ejercitarla ante la jurisdicción competente, una vez finalizado el juicio penal, si a ello hubiere lugar”. Esta afirmación supone una grave consecuencia directa: que si la Junta, perjudicada por el latrocinio, no renunciaba a reclamar civilmente el dinero robado, la Fiscalía no podía ejercer esa potestad. Una jugada que ataba de pies y manos a la Fiscalía bajo el Gobierno del PP de Mariano Rajoy.

El documento recalca este punto y señala que “en su virtud, SOLICITAN AL JUZGADO tenga por presentado este escrito, se sirva admitirlo en tiempo y forma, y conforme a lo manifestado tenga por hecha la reserva expresa de esta parte en orden al ejercicio de la acción civil”.

Las primarias del PSOE
Todo ello ocurrió ese febrero de 2017 mientras el PSOE se acercaba, bajo mando de una gestora comandada por Javier Fernández, a la fecha en la que se elegiría en primarias al nuevo secretario general socialista. De esas primarias saldría un flamante nuevo líder, Pedro Sánchez, quien podría haber reclamado desde su cargo de máximo exponente del Partido Socialista la reactivación de la acción civil, la anulación de la reserva para que la Fiscalía pudiese reclamar lo robado en los ERE, o, al menos, haber denunciado lo que ocurría para presionar a Susana Díaz, la gran derrotada en aquellas primarias, para que permitiera recuperar los 680 millones de euros. Pero el ahora presidente del Gobierno decidió no hacer nada de eso.

Porque el PSOE, que asegura que el caso de los ERE fue cosa de una cúpula política ya pasada, torpedeó el proceso judicial para impedir que los futuros condenados tuvieran que devolver los 680 millones de euros robados. Lo hizo en 2017 y, ya previamente, en el año 2016 a través del equipo jurídico de la Junta de Andalucía de Susana Díaz, la líder del PSOE en esta comunidad autónoma. Este equipo jurídico era el único habilitado para reclamar civilmente la devolución de los cientos de millones de euros robados, tal y como ha confirmado ya la sentencia del caso. Pero es más: ese importe realmente podría ser superior, porque a lo robado habría que sumar el daño ocasionado, y esa suma también fue bloqueada por el PSOE durante el proceso.

La Fiscalía Anticorrupción había elevado ya en 2016 a 741 millones de euros el importe del fraude de los ERE provocado por los sucesivos Gobiernos andaluces socialistas entre 2000 y 2010.

El PSOE de la Junta de Andalucía, con pleno consentimiento de Ferraz, se había personado como acusación en el caso. Pero lo hizo para reventar el proceso y solicitar el archivo, tal y como ya ha publicado OKDIARIO.

El fiscal José Enrique Egocheaga, como consecuencia de todo ello, tuvo que eliminar una parte fundamental de su escrito de acusación, justo la relativa a las responsabilidades civiles, estimadas en aquel momento y de forma concreta en 741.596.545 euros que se les exigía a los ex altos cargos de la Junta acusados de malversación.

El fiscal tuvo que frenar en su intento de recuperar el dinero teniendo en cuenta que la Administración andaluza, como perjudicada directa por el robo de los ERE, era la que estaba legitimada para pedir las responsabilidades civiles en este juicio. El artículo 108 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal es rotundo sobre este aspecto: "La acción civil ha de entablarse conjuntamente con la penal por el Ministerio Fiscal, haya o no en el proceso acusador particular; pero si el ofendido renunciare expresamente a su derecho de restitución, el Ministerio Fiscal se limitará a pedir el castigo de los culpables". No la devolución del dinero robado.

Latrocinio progresista
María Claver okdiario 22 Noviembre 2019

Una de las anécdotas más famosas y difundidas de la presidencia de Roosevelt fue la frase pronunciada por su secretario de Estado, Cordell Hull, sobre el dictador y aliado entonces del gobierno estadounidense, Nicolás Somoza, “puede que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. A los líderes políticos les ocurre con la corrupción de sus partidos lo que a Estados Unidos con el sátrapa nicaragüense: puede que sea corrupción, pero es nuestra corrupción. Y a seguir con la función.

El pasado martes conocimos la sentencia de los EREs. Hace ya más de 48 horas desde que se hiciese público el fallo y el actual secretario general del partido socialista permanece mudo. Ni una palabra. El problema es que Pedro Sánchez es hoy presidente en funciones gracias a una moción de censura orquestada con la corrupción como coartada. Como apuntó el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, el caso Gürtel fue el “fuego de la vida” buscado por el doctor Victor Frankenstein (en la obra de Mary Shelley) a través del cual logró dar vida a un monstruo creado a base de retales de cadáveres. Lo más escandaloso de aquel experimento es que estaba encabezado por algunos de los partidos que, en ese mismo momento, soportaban bajo sus siglas los casos de corrupción más graves de los últimos tiempos (como los EREs, el caso Pujol o, peor aún, el golpe de Estado en Cataluña). No obstante, aquel extraordinario ejercicio de cinismo pasó por ser una cuestión de emergencia nacional.

De lo dicho por aquel entonces, ya no queda nada. No obstante, sí sabemos algunas cosas. Sabemos que a los/as de Unidas Podemos les importan un bledo “los/as de abajo” desde que han saboreado los coches oficiales, el servicio doméstico, los escoltas y los casoplones de lujo; y cómo, por seguir en la pomada, son capaces de adoptar como propios a los corruptos del PSOE sin que se les mueva un músculo de su twitter. También sabemos que el PSOE había organizado en Andalucía (20 por ciento del socialismo español) una estructura delictiva que, durante los años más graves de la crisis económica, robaba a los parados para untar a sus amiguetes y compañías nada recomendables. Y sabemos que a la izquierda española en general le sigue pareciendo muy bien y muy progresista que semejantes caraduras conformen un gobierno que promueva… ¿la justicia social?

Algunos todavía se preguntan si Pedro Sánchez tiene que dimitir. Tiene gracia.

«No es lo mismo»
Cristina Seguí okdiario 22 Noviembre 2019

“No es lo mismo” es la locución adversativa que mejor nos está dando la medida moral de los analistas de la izquierda en los últimos días tras las condenas de dos presidentes del PSOE, un secretario general, 3 ministros y un ex vicepresidente del Gobierno de España a sendas penas de cárcel e inhabilitación por los ERE de Andalucía. Todos al unísono y colocados en las mesas de debate de las principales cadenas. En apariencia, con la erudición y el compás del tenor del Mesías de Haendel, pero en el fondo en la misma versión cutre y adocenada de esos limpiadores de basura que han estado heredando su oficio municipal de su padre o de su cónyuge durante los últimos 37 años.

Una de esas periodistas de cuota socialista que va de rubia, y es rubia, escribió ayer un artículo en un subvencionadísimo medio amarillento de Torra titulado así: “No es lo mismo”, su recurso estilístico para negar que los 680 millones de euros malversados en una de las piezas de las 182 abiertas de la macrocausa, que podría superar en mucho los 2.000 millones, hubiera servido para enriquecer a Griñán o a Chaves en contra de lo que sí ocurrió con el Crespo o el Correa de la Gürtel. Luego, para nuestro canteranismo periodístico feminista, llevarse la pasta al cantón de Ginebra para meterse un cabrito a la Ticinesa entre pecho y espalda en Chamonix es mucho peor que esnifarse el dinero de los parados de la región más pobre de Europa o que quemar látex en La Ruta del Bacalao andaluz. Tienen razón. No es lo mismo.

"No se han llevado ni un euro al bolsillo". Cierto, porque eran generosos, no avaros caciques guardándoselo como un tesoro, sino que compartían enriqueciendo a los pobres que conocían siendo manirrotos con vendedores de estupefacientes y chulos de meretrices de Baeza y Jerez de la Frontera. "No es lo mismo que Gürtel", repiten los socialistas de plató y de ejecutiva como José Bono, que se sienta cada semana en el duopolio televisivo para decir que aún “cree a pies puntillas en de la honorabilidad de los expresidentes de la Junta", pero que no contesta nada porque nada se le pregunta sobre su patrimonio inmobiliario visible de 11 millones euros, sus hípicas y el curso de la primogénita en Lausane a 70.000 el curso.

Otra puntualización de Bono y de algunas de las rubias televisivas: no existe la financiación ilegal, y por eso, no es lo mismo. Porque no es lo mismo la financiación ilegal de un partido que el reparto ilegal de dinero público para comprar votantes, vender adjudicaciones y ejercer el chequismo mediático de sus canales públicos. Y en la prensa progre están convencidos de que lo que Vladimir Errejón llamaba la red de resistencia, trufar las instituciones y empresas públicas de las familias para aguantar tiempos peores, no es el algo malo, pues ellos mismos llevan de 20 a 30 años viviendo del parasitismo partidista en lo público y los otros de la servidumbre periodística.

Como se podría calificar al atraco a un banco con una AK-47, El País describía ayer el mayor caso de corrupción de la historia de España y, posiblemente de Europa, como "un sistema heterodoxo de agilización de pagos", legitimando que el robo a los andaluces desde los 80 era ni más ni menos que un ejercicio de beneficencia fiscal y, en la foto que el periódico de Soledad Gallego indexada de la noticia, colocaba los caretos circunspectos de Crespo y de Correa. Corrupción periodística de la peor ralea. El pago del tributo de ese periodismo que tiene que cancelar su deuda con Sánchez. La misma versión cutre y adocenada de esos limpiadores de basura que han estado heredando su oficio municipal de su padre o de su cónyuge durante los últimos 37 años en una región de España donde, gracias a los socialistas y a sus voceros, la escoba se hereda, pero las herencias legítimas son robadas.

La desfachatez de Susana Díaz con los EREs en Andalucía que tanto toleró
EDITORIAL ESdiario  22 Noviembre 2019

La dirigente andaluza debe dimitir con urgencia: se benefició y tapó todo lo que pudo la mayor trama de corrupción de España, con saqueo de dinero público a costa de los parados.

Susana Díaz debía de haber dimitido nada más conocerse la durísima sentencia de los EREs contra sus mentores en una organización en la que ya estaba cuando todo ocurrió y de la que se benefició para alcanzar la presidencia de la Junta de Andalucía.

Pero lejos de presentar su renuncia, optó por callarse durante un día entero para reaparecer, a las 48 horas, bien lejos de Sevilla y de los andaluces, para intentar limpiar su imagen en una entrevista en televisión que hizo todo lo posible para ayudarle en el empeño.

Es simplemente inadmisible el comportamiento de Díaz, a la que solo mueve un afán de supervivencia en cargo público, posiblemente motivado por la ausencia de alternativas laborales fuera de la política, a la que se ha dedicado toda su vida, profesionalizando ad eternum una dedicación por definición temporal.

Conviene destapar, pues, el cinismo de la expresidenta y lideresa vigente del PSOE andaluz, que pretender a la vez apoyar a "Pepe y Manolo" y desvincularse de la trama corrupta más contumaz habida en la política española.

Para empezar, las escasas posibilidades que tienen los ciudadanos de recuperar el dinero saqueado son achacables a su Gobierno, que renunció a emprender la acción civil indispensable para, al menos, tener una opción de reintegrar una parte del insólito botín defraudado por su partido a costa del presupuesto público y de los parados.

Y para proseguir, conviene recalcar que Díaz ya estaba en el PSOE cuando todo empezó, que sus padrinos eran los cabecillas de la trama, que una vez desvelados los hechos hizo todo lo posible por boicotear la investigación parlamentaria y proteger a los acusados o que, como desveló ESdiario, llegó a ocultarle a la Guardia Civil documentación fundamental para reconstruir, nada menos, el dispendio en burdeles de sus compañeros de partido.

Susana Díaz estuvo dos años escondiendo a la Guardia Civil los derroches de la FAFFE de los puticlubs

La complicidad de Sánchez con ella atiende, por supuesto, a que sin Díaz el actual líder socialista no lo hubiera sido nunca: ella le aupó desde Andalucía para ganarle las primarias a Eduardo Madina hace cinco años, y esa complicidad por taparse mutuamente explica la omertá recíproca en el caso de los EREs.

Una vergüenza para ambos y para su partido, por mucho que la práctica totalidad de las televisiones intenten blanquearlo.

El mazazo de la culpabilidad
El Tribunal dice que lo sabían y que les parecía muy bien
Carlos Herrera ABC 22 Noviembre 2019

En ABC se ha escrito ya casi todo acerca de la sentencia de los ERE falsos, el fondo de reptiles y el régimen clientelar andaluz. Pero a este columnista le ha cogido a tres días de su escrito semanal y no tiene más remedio que pedir disculpas por incidir de nuevo en el asunto. Ustedes sabrán disculparme. Hace poco más de año y medio escribí en esta misma página -y perdón por la autocita- un suelto titulado «¿Responsables o Culpables?»: tenía dudas de si la conducta de Chaves y Griñán estaba guiada por la torpeza como administradores o la intención malsana de malversar dinero público en beneficio de los intereses electorales de su partido. Advertí ser cercano humanamente a ambos, personas de afabilidad y austeridad personal ciertamente contrastada: Chaves y Griñán, añadía, no son Pujol, que se ha enriquecido, ha evadido capitales, ha defraudado a Hacienda y ha fracturado la sociedad catalana de forma no sé si reversible. Los presidentes andaluces no manejaron un 3% de todo lo que pasara por sus manos, vine a decir. Solo cabía dilucidar si se trataba de responsables políticos que incumplieron la obligación de saber lo que se movía bajo sus pies, que no detectaron ni cortaron de raíz un fraude masivo, que no supieron lo que pasaba siendo su obligación saberlo todo o si fueron consentidores y autores, y por lo tanto culpables, de un manejo pervertido de recursos públicos en beneficio de la presencia electoral todopoderosa del PSOE en la tristísima Andalucía clientelar.

Las evidencias han llevado al Tribunal a dar respuesta categórica: son culpables. La responsabilidad no era solo política: también lo era penal, ya que los jueces no conciben que un manejo de ese calibre pudiera realizarse a espaldas de los máximos responsables de la Administración. Desde ese momento, la situación de ambos es bien distinta: Chaves ha sido condenado a inhabilitación para el desempeño de unas funciones a las que jamás planeaba volver a postularse, con lo cual solo le pesa la erosión en el prestigio personal, que no es poco, pero Griñán ha sido condenado a seis años de cárcel, a expensas de que el Supremo lo confirme o no.

Ambos han recibido solidaridad humana de sus próximos, pero saben que están solos y que hoy son el objeto de todo tipo de invectivas, muchas humanamente exageradas. Pero lo cierto es que lo que el Tribunal ha venido a hacer es condenar una forma de gobernar, la soberbia de creerse inexpugnables después de más de treinta años de poder y la acción calculada y consciente de más de una ilegalidad. Esa soberbia de saberse ganador una y otra vez a la que me refiero conduce, en ocasiones, a despreciar los mecanismos de intervención y control que toda Administración posee. Y ese fue el gran error que impide hoy a los responsables juzgados y condenados a argumentar su inocencia: el Tribunal dice que lo sabían y que les parecía muy bien. En la Andalucía que tantas glorias electorales ha dado al socialismo patrio merodeaba un sentido de impunidad del que pocos quisieron deshacerse, sabedores de que no había más reproche público a sus repetidas conductas que los llevados a cabo por un puñado de resistentes al acomodaticio papel de la mayoría de medios de comunicación, debidamente regados en función de sus posturas más o menos críticas.

La sentencia deja en lugar políticamente comprometido a diversos actores del teatrillo local y nacional. Por mucho que Pedro Sánchez quiera esconderse o que Susana Díaz advierta que con ella no va la cosa, la decisión de los jueces es un volquete de basura vertido sobre sus predios. Ciertamente lo que les acaezca a ambos nunca significará una milésima parte de lo que puede significar en prestigio o libertad para varios socialistas aturdidos por un mazazo considerable.

El PSOE, nacido para robar
Vicente Torres Periodista Digital 22 Noviembre 2019

Por supuesto que me doy cuenta de que hay dirigentes y, sobre todo, votantes socialistas muy honrados y muy dignos, pero ahora se sabe que el aparato del PSOE está hecho para robar.

Se dirá que eso era, o es el caso de la Junta de Andalucía, no del PSOE, pero es que es en esta región en donde pensaba perpetuarse indefinidamente en el poder y en donde el voto cautivo le da una gran ventaja en las elecciones generales.

El PSOE ha venido ganando fraudulentamente las elecciones en Andalucía, y mejorando sustancialmente sus resultados en las elecciones generales a lo largo del tiempo. Ni que decir tiene que la región más perjudicada por esta actividad es Andalucía. Costará mucho revertir esto, si es que se consigue, porque el daño estructural está hecho y muchos andaluces están habituados a votar en contra de sus propios intereses.

La reacción de los actuales dirigentes del PSOE, haciendo gala de un desparpajo y de una desvergüenza que no por conocidos resulten menos asombrosos, demuestra que no son inocentes.

Sánchez, nuestro Doctor Ful, en lugar de reconocer la gravedad de los hechos, y de avergonzarse, le quita importancia al asunto, se desmarca, porque dice que no va con él, intenta aprovecharlo para hundir a Susana Díaz, cuando es evidente que sin esos votos cautivos andaluces el suyo no sería el partido más votado en España. Si fuera un tipo de honor comprendería que el daño causado a los trabajadores es inconmensurable, pero no, a él eso no le importa nada. El prójimo le importa tan poco como a Iglesias, el pájaro de cuenta al pretende hacer vicepresidente. Por otro lado, la televisión que embrutece Mateo, con la misma desfachatez, le viene quitando hierro al asunto.

Alegan que no se han quedado nada para sí mismos. Han robado, han ganado elecciones gracias a esos robos y se hacen los inocentes.

Corrupción en España… «Y lo del martes en Sevilla»
Antonio García Fuentes Periodista Digital 22 Noviembre 2019

El pasado martes, se hizo pública la sentencia de parte de ese “monstruoso” caso de corrupción política, denominado como “el de los Eres”; en el que desde a dos ex presidentes autonómicos andaluces, hasta una veintena de “altos cargos políticos de la región”; la Audiencia Regional condenan a diferentes penas, que yo considero demasiado “benignas”, para el daño que han hecho a la sociedad andaluza. ¿Pero dicho ello, que podemos decir los indefensos súbditos sobre tan descomunal hecho y donde se han perdido muchos cientos de millones de euros y de los que apenas se han recuperado una insignificante cantidad? Podemos decir lo que creamos justo o más apropiado a los hechos, pero no servirá para nada, como siempre ocurre en este desgraciado país, “aún denominado ESPAÑA”. Opinemos pues, ya que “la palabra es la mejor arma con que cuenta la inteligencia… y la verdad es la herida que más duele y que nunca cicatriza, por duro de mollera que sea el que la tiene que aguantar”.

Lo preocupante es que el partido (“socialista y español”) es el culpable de todo ello, puesto que llevando más de cuarenta años “mangoneando al denominado Cortijo Andaluz”; por lo visto, se llegaron a considerar como “dueños del territorio y como tales, libres para hacer lo que les diera la gana”. Pero a pesar de todo ello siguen consiguiendo cantidades enormes de votos; y tan es así, que aún no con la cuantía necesaria, en este momento “mangonean España; y pretenden seguirla mangoneando aún a costa de aliarse con los nuevos vikingos”; por lo tanto el porvenir que se nos presente a los españoles es de “rechupete”; ya que además lo que nos dan a “elegir” en las elecciones, no convence a los españoles y como lo demuestran las varias y últimas elecciones; “y el potaje” que resulta tras ellas, donde destaca la enorme abstención; por lo que todo, es un drama.

No olvidemos que la corrupción en España llega a todo o casi todo el territorio peninsular e insular, “salvo peñones e islas tales como el de Ifach, Dragonera, Chafarinas, el Perejil y otros territorios donde sus seres vivos o habitantes, o no necesitan dinero, o no lo necesitan para vivir”.

Recordemos igualmente “el terrorismo español”, el que puede ser que proceda de “los mercenarios de siempre”; y que lo mantuvieron y mantienen “archivado”, no disuelto, por si acaso hay que imponerlo de nuevo… o ya en activo como ocurre en Cataluña, “donde los altercados, rebeldías y revueltas”, deduzco se producen por los que teniendo que rendir cuentas a la justicia de cosas similares a las que se han sentenciado en Sevilla, movieron y mueven todo este follón revolucionario, esperando que ganen tiempo e inmunidad; como por ejemplo, “los pujoles y pujoleros”, que también es un asunto enorme y que no se juzga o sentencia en tiempo que se debiera… ¿Por qué tanto retraso?

Ya estamos en similar época en que aquel muy inteligente sabio, cual fuera “Diógenes el Cínico”, saliera en pleno sol estival en Atenas, con un candil o linterna de aceite, “buscando al hombre íntegro que no encontraba”.

Finalmente les copio lo publicado hace ya bastantes años sobre “un beneficiario de la corrupción de los ERES”; lean y comprueben pues les dejo la dirección del periódico; y luego piensen y deduzcan… ¿Cuántos miles y miles de estos beneficiarios hubo y hay en España y cuántos jefes de los mismos y cuanto se llevaron? Puesto que algún político, dice que los “ayer sentenciados en Sevilla” no se han llevado dinero a sus bolsillos, pero… ¿Cuánto derivaron hacia familiares, nepotes, allegados, correligionarios, o vete a saber? Puesto que tantísimos millones fueron ¿a dónde?

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Pedro de Tena 2013-06-04: Si el dinero de los ERE hablara, tendríamos ocasión de saber la fascinante historia de esta delincuencia política. El dinero iba y venía en sobres que salían o entraban de la Junta de Andalucía y del Parlamento andaluz a los bares cercanos. Tanto dinero había que los padres del ex sindicalista Juan Lanzas dijeron a la Guardia Civil que había dinero hasta para «asar una vaca», pero se negaron a confesar dónde estaba escondido. Los sobres se entregaban en la puerta de la Consejería de Empleo, en presencia de personas que luego entraban en dicha Consejería según declaración del imputado Juan Francisco Algarín. Además, se producían pagos en bares cercanos a la Junta o al Parlamento andaluz, como por ejemplo los que se hacían en cafeterías de la avenida de Hytasa, sede de la Consejería de Empleo. Otras veces se hacían en el local de la Cafetería Ochoa, junto a la sede de la Dirección General de Trabajo de la Junta. También se pagó en sobres en la cafetería de Mercasevilla, incluso en presencia de Daniel Ponce, imputado y condenado en el caso Mercasevilla. Otras, se entregó dinero a Juan Lanzas en hoteles o en pubs de estilo inglés del centro de Sevilla, concretamente en su Plaza Nueva.

Juan Lanzas correspondía a las amabilidades de Guerrero con viajes a China y Egipto. Vacas, jamones y la familia de Lanzas: Consta en el sumario que Juan Lanzas se hizo pasar por secretario del ex director general Francisco Javier Guerrero en una reunión en Empleo ante representantes de la Caja Rural de Granada y el Grupo Dhul para tramitar un ERE con esta empresa. Pero más sorprendente aún es el caso de la familia de Lanzas, cuyos padres conocían perfectamente el tráfico de dinero que se traía su hijo. Hasta tal punto era su conocimiento que su madre dijo a la Guardia Civil, durante el registro de sus domicilios y fincas en Albánchez de Mágina (Jaén), que había dinero «hasta para asar a una vaca». «Aquí sí hay dinero, pero ese no lo vais a encontrar», dijo el padre, antes de aclarar que era una broma y negarse a decirles dónde estaba porque si lo decía se lo llevaban. Tras su negativa, los agentes registraron la casa con el perro Aris y un geo-radar. En un armario encontraron 81.100 euros y la madre de Juan Lanzas reconocía que su hijo le metía dinero en la cuenta todas las semanas a razón de 20 o 25.000 euros por semana, Los padres afirmaron asimismo que Lanzas tenía una cámara llena de jamones de pata negra, afirmación corroborada por su hermana y su cuñado. Según consta en uno de los atestados, las cuentas bancarias de Lanzas y su mujer tuvieron entre 2001 y 20012 movimientos de casi tres millones de euros cada uno. De hecho, se compraron dieciséis casas, algunas de ellas pagadas en metálico”. https://www.libertaddigital.com/espana/2013-06-04/la-madre-de-lanzas-mi-hijo-tiene-dinero-pa-asar-una-vaca-1276491944/

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

VOX y la democracia
Pío Moa gaceta.es 22 Noviembre 2019

Estos textos y otros pueden encontrarlos en «Más España y más democracia», www.piomoa.es
En Una hora con la Historia: el verdadero Franco, reflejado en sus palabras: https://www.youtube.com/watch?v=Ev1joWze594

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VOX corre actualmente dos peligros derivados de su rápido crecimiento: convertirse en un PP bis, un poco más radicalizado, y derivar hacia la extrema derecha. Los demás partidos, una vez ha fracasado el muro de silencio sobre VOX, tratan por todos los medios de asimilarlo amenazándolo con el estigma de ”extrema derecha”, y esa presión es muy peligrosa, porque llega también desde la Unión Europea, revestida de “democracia”. La realidad es que hoy VOX es el único partido democrático en España. Y lo es porque rechaza las leyes totalitarias impuestas por los demás, rechaza las corrientes disgregadoras de la nación impuestas y alimentadas por los demás contra la Constitución, y preconiza la aplicación de la ley contra su inaplicación sistemática frente a los separatismos, y contra el asesinatos de Montesquieu por los otros partidos. La democracia se demuestra en los hechos, no en palabrería embaucadora por no decir estafadora. En el reciente debate, Abascal dijo que allí había solo un representante totalitario, el comunista de Unidos Podemas. Eso fue un error. Quienes han traído y aplicado leyes totalitarias son precisamente el PSOE y el PP. Ese y no otro ha de ser el argumento. De otro modo se terminará cayendo en las redes que los corruptos antidemócratas le están tendiendo.

En cuanto a “extrema derecha”, como “fascismo” o “neofranquismo”, apenas pasan de ser insultos en el perturbado lenguaje de la izquierda, al que quiere sumarse el PP. Pero hay una realidad por debajo: se trata de grupos que rechazan la democracia desde posiciones conservadoras o revolucionarias anticomunistas heredadas de la gran crisis europea de los años 30. Estas ideas, obviamente, automarginan a sus defensores, porque la democracia viene del franquismo, no habría sido posible sin el franquismo y fue decidida por abrumadora mayoría en 1976, sin ruptura con aquel régimen y contra los nostálgicos del Frente Popular. VOX no puede abandonar la bandera de aquel referéndum decisivo, cuyo olvido deliberado abona todas las demagogias que identifican falsariamente democracia con antifranquismo. Reivindicar aquel referéndum que pronto empezó a traicionarse, es absolutamente esencial.

El franquismo se formó precisamente en respuesta a un enorme fracaso de la democracia en los años 30, a manos de los partidos disgregadores y totalitarios que formaron el Frente Popular y que hoy constituyen informalmente uno nuevo. Fracaso que venía ocurriendo en gran parte de Europa por las mismas razones. El franquismo intentó ser una alternativa a la democracia liberal y al marxismo, y lo consiguió en la práctica hasta cierto punto: sus grandes logros fueron salvaguardar la unidad nacional, la cultura cristiana, la propiedad privada, la libertad personal, la familia y la libertad de mercado, y promover una prosperidad nunca vista hasta entonces. Pero no logró articular una doctrina suficiente para mantenerse de forma indefinida. Se trataba de articular cuatro doctrinas discordantes: la falangista próxima al fascismo, las dos monárquicas –liberal y carlista– y la católica-política. De articularlas en torno a dos ideas genéricas: el patriotismo y el catolicismo. Este conjunto de ideas y los partidos o familias inspirados por ellas solo podía sostenerse sin encontronazos demasiado graves mediante el predominio de una, la católica, más la autoridad de Franco y el ejército, incuestionada hasta el final.

Ya sabemos lo que ocurrió: el Vaticano II propició la rápida descomposición de aquellas ideas y familias. La nueva actitud de la Iglesia pudo abocar a un derrumbe traumático e incierto, parecido al del salazarismo en Portugal. Si no fue así se debió a que bajo el franquismo se había creado una sociedad próspera, moderada y reconciliada, ajena a los viejos odios, fuera de grupos muy minoritarios.

Todo el enorme fraude que sufrimos en torno s la democracia proviene de la falsedad histórica sobre la guerra civil y el franquismo. En Por qué el Frente Popular perdió la guerra creo haber dejado claro definitivamente qué fue aquel régimen que perdió la guerra, y por qué sus nostálgicos de hoy son precisamente los mayores enemigos de la libertad, la concordia y la convivencia pacífica. Me permito sugerir a VOX y a cuantos amen la verdad y la continuidad de España, la utilización más intensa posible de este libro, un torpedo intelectual contra la línea de flotación del régimen zapaterista que recupera lo peor de nuestra historia.

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He oído un poco a Cayetana Álvarez con una demagogia desenvuelta parecida a la del Doctor, hablando del PP como la alternativa que VOX a echado a perder y comparando a VOX con los separatistas y la extrema derecha. Nadie la ha puesto en evidencia recordando lo que es y ha hecho el PP. Y uno se pregunta: ¿Cómo es posible que el discurso político haya caído tan bajo?

**El PP ha sido el mayor puntal de los separatismos, más incluso que el PSOE. Y no por complejos, sino por una afinidad ideológica esencial entre todos ellos, heredada de la democracia cristiana común.

**El PP ha sido el partido más entreguista de soberanía a la burocracia de Bruselas. Más aún que el PSOE.

**El PP, no menos que el PSOE, ha impulsado o aplicado las leyes totalitarias, la doble política de aborto masivo e inmigración salvaje, y la satelización militar de España.

**El PP, no menos que el PSOE, se declara amigo y aliado de la potencia que invade el territorio español en un punto estratégico.

En la medida en que VOX no denuncie de forma contundente y clara la política del PP, en esa medida se acercará a ser fagocitado por ese partido.

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Dimisión ya
Zoé Valdés Libertad Digital 22 Noviembre 2019

Urge que Pedro Sánchez abandone el poder, por el enorme peligro a las libertades que representa, teniendo a tantos comunistas en equipo, a tantos corruptos, a tantos seguidores de tiranos.

¿No les parece que Pedro Sánchez –así como algunos de sus ministros y su propio partido– acumula muchísimas razones concretas para exigirle la dimisión, como se la exigió él a Mariano Rajoy, al que acabó expulsando del poder mediante una moción de censura? A mí me lo parece, es más, estoy convencida de que sobran.

No entiendo entonces a qué esperan los partidos españoles, absolutamente todos, para reclamar la dimisión en pleno de este Gobierno cuyo presidente es un auténtico fraude, sin vergüenza de ningún tipo, con ministros fraudulentos y evasores del fisco de igualmente bajísima calaña y moral, y además y para colmo acaba de salir la condena por la mayor prueba de fraude y robo que ha existido en España, la del caso de los ERE en la Junta andaluza del PSOE.

No acabo de comprender por qué los partidos no buscan ya la manera más expedita de sacar a este Gobierno como se hizo con el del PP, ahora partido opositor; aunque en la actualidad con mayores y más sólidos argumentos.

Es hora también de que la señora Inés Arrimadas termine de darse cuenta de que Ciudadanos no puede seguir por la vía del centro-izquierda, o por esa vía tan veleta que escogieron al final. ¿Por qué? Pues porque el centro no existe más en España. Y no intenten, por favor, acatar los consejos del camarada Manuel Valls, que con el tiempo se fue convirtiendo en un representante de la mutación del Partido Socialista Francés en otro nuevo partido llamado En Marche!, liderado por Emmanuel Macron, y que no ha servido más que para fragmentar las tendencias políticas, dejando paso a los extremismos. Que aquí en Francia sí que son peligrosos porque nada tienen que ver con Vox. Tienen que ver con el clan Le Pen (entre los que yo salvo a Marion Maréchal Le Pen) y con el paquetero ultraizquierdista Jean-Luc Mélénchon, en el extremo de los extremos, tipo Nicolás Maduro.

Urge esa demanda de renuncia. Urge que Pedro Sánchez abandone el poder, por el enorme peligro a las libertades que representa, teniendo a tantos comunistas en equipo, a tantos corruptos, a tantos seguidores de tiranos, a tantos ladrones, y a tantos fraudulentos; siendo él mismo un representante de todo eso al encabezarlos. La prueba más reciente y contundente, su evasiva frente a la prensa en el caso de los ERE.

Espero que los españoles oigan a los que sabemos –porque lo hemos vivido en carne propia– lo que es el comunismo y su destrucción criminal de todo lo que sea prosperidad. Porque de lo que se trata es de prosperidad y de capitalismo, que es lo único que se ha probado que ha funcionado socialmente hasta ahora, con sus aciertos y errores.

Toda esa verborrea de "progreso" y "progresismo" no se esconde más que lo contrario: miseria y descalabro. Para que España prospere es necesario sabotear toda ese comecoco del falso progresismo con banda sonora de La Internacional, y luciendo puñitos alzados hacia el desabrido sol del engaño y del inmovilismo perpetuo.


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Nacionalismo, una epidemia
Juan Francisco Martín Seco republica 22 Noviembre 2019

El nacionalismo es contagioso. A Rajoy solía echársele la culpa de casi todo. A menudo se le ha hecho responsable del incremento del número de independentistas. Esta acusación ha podido ser de gran utilidad a los sanchistas (me niego a llamarles socialistas) como lenguaje dialéctico, para justificar su postura permisiva, cuando no complaciente, frente a la rebelión, pero no se sostiene ante el menor análisis serio. El invocado aumento del separatismo es únicamente nominal porque obedece tan solo a la radicalización de CiU y con la de esta formación política, la de casi todos sus votantes. Los que antes eran nacionalistas ahora son secesionistas. No es el número lo que ha cambiado, sino el extremismo de sus planteamientos.

Ese tránsito desde el nacionalismo al independentismo y después al golpismo desmiente la tesis de que la solución del problema nacionalista pasa por las concesiones. La historia del nacionalismo catalán desde la Transición hasta el momento actual es un proceso continuo de concesión de privilegios y de traspaso de competencias, tal como ha puesto de manifiesto González Urbaneja el pasado 14 de noviembre en este mismo diario digital. Sin embargo, ello no ha servido para calmar sus pretensiones. Cada escalón alcanzado ha remitido a uno nuevo más alto. Cuanto más se concedía, mayores eran las reivindicaciones; hasta llegar al momento actual en el que lo que se reclama es lisa y llanamente la secesión (la pretensión última de todo nacionalismo), secesión que están dispuestos a conseguir unilateralmente y pasando por encima de la Constitución, del Estatuto y de cualquier ley que se oponga a ello.

Llegar a esta última posición solo ha sido posible tras la creación de una estructura, construida a base de concesiones, y que ha permitido que la sociedad fuese sometida a muchos años de adoctrinamiento, basado en el victimismo, en las mentiras y en las quimeras. No es por casualidad que el tránsito del nacionalismo al secesionismo y después al golpismo haya coincidido con la llegada a los cargos directivos de los partidos de aquellos que han crecido, se han formado y madurado en estos últimos cuarenta años.

He estado revisando los resultados electorales desde 1980 al parlamento catalán y he calculado el porcentaje de votos obtenidos por la totalidad de las fuerzas políticas que se denominan nacionalistas: 1984, 51’21%; 1988, 50’18%; 1992, 54’79%; 1995, 50’92%; 1999, 46’8%; 2003 47’38%; 2006, 45’55%; 2003, 47’38%; 2006, 45’55%; 2010, 45’47%; 2012, 47’83%; 2015, 44’37%; 2017, 47’50%. Si algo se puede deducir de estas cifras es que el número de nacionalistas no se ha incrementado; más bien, con altibajos, se ha ido reduciendo, y precisamente en proporción inversa al tránsito del nacionalismo al secesionismo. Al mismo tiempo, aun cuando no haya transcrito los datos para no resultar tedioso se produce también una reagrupación dentro de sus filas, un traspaso continuo de votos de CiU a Esquerra y, a partir de 2012, de estas dos formaciones a la CUP.

Podríamos pensar, por tanto, que, al no incrementarse el número, no es posible hablar de contagio, solo de radicalización, de aumento de dogmatismo en sus posiciones. Ahora bien, quizás sí se ha producido un contagio en otro sentido. Nos engañaríamos si supusiésemos que tantos años de mentalización y lavado de cerebro solo han surtido efecto en los que se proclaman independentistas. El supremacismo y cierta comprensión de las posturas de los secesionistas están más interiorizados en la sociedad catalana de lo que pensamos. La historia ambivalente del PSC y de Iniciativa per Catalunya da buena prueba de ello. Muchos de sus antiguos afiliados militan hoy en el independentismo o en sus aledaños. Incluso, ambas formaciones presentan posiciones muy ambiguas en los momentos presentes.

El contagio se ha producido sin lugar a dudas en el empresariado. Independientes, independientes, ciertamente solo unos pocos (por cierto, habría que preguntarse por la rama económica del golpe y la razón por la que no se la ha perseguido); pero son muchos los empresarios que durante demasiado tiempo han vivido callados y contentos porque los chantajes del nacionalismo repercutían positivamente en su bolsillo. Ahora están asustados y se quejan de los problemas económicos que se pueden derivar de la rebelión, pero incluso cuando en la actualidad proponen la solución -según dicen para pacificar la situación-, es más de lo mismo, conceder a la Generalitat el pacto fiscal, es decir, el mismo sistema privilegiado de concierto económico que mantiene el País Vasco, y otorgar a Cataluña la denominación política (no solo cultural) de nación, con lo que se darían argumentos a los independentistas para que volviesen a reclamar la secesión.

Pero no son solo los empresarios. En otros muchos sectores ha calado el victimismo nacionalista y son multitud los que sin ser independentistas participan de la creencia de que Cataluña ha sido maltratada y reclaman diálogo, lo que en la práctica significa, amén de premiar a los golpistas, conceder más privilegios a Cataluña o más competencias a la Generalitat, con lo que se facilitaría que un futuro golpe tuviese éxito.

Es frecuente escuchar voces en la parte de población que se confiesa constitucionalista quejándose de que están solos y de que el Estado les ha abandonado. Hay una parte de verdad en ese lamento. Los partidos nacionales, a menudo, han dado patente de corso al nacionalismo en su territorio a cambio de sus votos para consolidar su gobierno en la administración central. Pero no es menos cierto que tal vez muchos de los que se hacen tal reproche han adoptado con frecuencia una postura pasiva, de cierta comodidad, dejando el campo libre a los separatistas, esperando que cualquier solución viniese de fuera. Ha funcionado además una especie de síndrome de Estocolmo. La dialéctica de los secesionistas ha terminado calando en ellos y su finalidad en muchos casos se ha cifrado en ser admitidos en el otro bando o, al menos, en participar de parte de sus reivindicaciones, lo que resultaba tanto o más atrayente en cuanto que el chantaje nacionalista al gobierno central ha situado a Cataluña como Comunidad privilegiada frente a otras regiones.

Solo cuando las cosas han pasado a mayores y el nacionalismo ha desafiado al Estado, la mayoría silenciosa, al igual que los empresarios, se ha dejado oír, aunque con mucha menos fuerza que los independentistas, y solo una pequeña proporción ha adoptado rotundamente una postura de enfrentamiento. La gran mayoría permanece en una gran indeterminación, debatiéndose entre echar la culpa de todo a Madrid o esperar de Madrid la solución. Solo así se explican los resultados en Cataluña de las elecciones del pasado día 10, en las que de los 25 escaños conseguidos por las fuerzas no independentistas 19 lo han sido por el PSC o por el partido de Colau, formaciones que de forma evidente mantienen una gran ambigüedad frente al nacionalismo.

Muchos han sido los errores cometidos por Ciudadanos, pero nadie le puede negar el mérito de ser la formación que desde hace muchos años combate abiertamente el independentismo y, pagando por ello costes significativos. Se puede entender hasta cierto punto el castigo electoral sufrido en toda España, pero resulta bastante incomprensible que este se haya producido también en Cataluña, a no ser que la ambivalencia frente al nacionalismo que mantienen Iceta y Colau esté mucho más extendida de lo que creemos en la sociedad catalana.

Desde luego, algo parecido a todo lo que se ha dicho hasta aquí se podría predicar también del País Vasco, pero esto ya es otra historia. De todas las formas no es únicamente en estos dos territorios donde se ha extendido la epidemia. Progresivamente, todas las Comunidades han tomado conciencia de las ventajas que representa tener partidos nacionalistas o regionalistas. Aun con pocos escaños, el chantaje funciona. No puede extrañarnos que este tipo de formaciones políticas comiencen a emerger como las setas. Las elecciones del día 10 lo dejaron perfectamente claro. Si no he contado mal, han sido trece formaciones políticas de este tipo las que consiguieron escaño, y supongo que serían algunas más las que se presentasen a las elecciones, aunque por el momento haya sido sin éxito.

La cuestión es que, tal como se presenta la investidura, todos estos partidos van a sacar tajada, lo que lógicamente estimulará la creación de otros nuevos. El contagio se puede extender de tal manera que cambie el signo de la lucha política y haga desaparecer la confrontación ideológica izquierda-derecha (aunque se mantenga el nombre), sustituyéndola por la contienda territorial. En realidad, es lo que ocurre ya en Cataluña y en el País Vasco, que partidos manifiestamente de derechas como el PNV y los sucesores de Convergencia van de la mano de los que se denominan de izquierdas.

La epidemia nacionalista se está extendiendo por toda España, pero es que, además, los acontecimientos de Cataluña están propiciando que emerja un nacionalismo que se encontraba casi desaparecido, enterrado: el español. Los independentistas catalanes y vascos están prestos a tildar de nacionalista español a todos aquellos que critican sus planteamientos y se oponen a sus pretensiones. En la mayoría de los casos el calificativo es radicalmente injusto porque se confunde el nacionalismo con la defensa de la unidad del Estado.

España será quizá uno de los países que menos conciencia nacional tiene o en el que, al menos, el orgullo nacional es más débil. Se carece totalmente de chovinismo. Solo hay que leer a nuestros autores de finales del siglo XIX y principios del XX para comprobar que si la sociedad española peca de algo es de autoflagelación. De forma quizás irreflexiva, hemos introyectado parte de la leyenda negra. Hay hasta un cierto complejo de inferioridad, pensando que los muchos errores y defectos que suceden en España no ocurren en el resto de los países. Esa frase tan socorrida de “En este país” a la que ya Larra dedicó un artículo, y que en la actualidad se continúa usando con frecuencia es la confirmación, en primer lugar, del desconocimiento que a menudo tenemos del extranjero y, en segundo lugar, de la mala opinión que mantenemos de todo lo español.

Es cierto que el franquismo, al igual que todo movimiento fascista, abrazó y pretendió exaltar el nacionalismo español, pero pienso que fue una planta que nunca llegó a arraigar en la mayoría de la sociedad. Es más, por esa identificación con la dictadura, despertó en amplias capas de españoles un rechazo incluso inconsciente a todo lo que se uniese a patriotismo y a símbolos nacionales, tan habituales, sin embargo, en otros países. Confirma lo anterior el entusiasmo con el que abrazamos la Unión Europea. Las encuestas han mostrado siempre que nuestro país se encuentra a la cabeza en la aceptación del proyecto europeo y los que lo criticamos y nos oponemos a él es precisamente por no constituir una verdadera unión política.

Tal vez es esta debilidad de la conciencia nacional de España la que ha originado a lo largo de los dos últimos siglos el alumbramiento de los nacionalismos periféricos. Así al menos lo contempló Ortega en su “España invertebrada”. Paradójicamente, sin embargo, es posible que en estos momentos el proceso se haya invertido y que la extrema proliferación de fuerzas centrífugas y, en concreto, el mantenimiento de un golpe de Estado que se mantiene vivo en Cataluña haya despertado un nacionalismo que estaba dormido. España era de las pocas naciones de Europa que no tenía un partido de extrema derecha. Pues bien, parece que ya lo tiene y que ha venido para quedarse. Los que se rasgan las vestiduras ante el crecimiento exponencial de Vox harían bien en preguntarse cuáles son las razones y las causas que lo han hecho posible.

www.martinseco.es
Las leyes injustas no hay que cumplirlas
Antonio Robles Libertad Digital 22 Noviembre 2019

Llevamos mucho tiempo en Cataluña socavando los fundamentos del Estado de Derecho con banalidades propias de parvulario, pero sostenidas por políticos nacionalistas. En lugar de reforzar las razones que sostienen el respeto a la ley, las degradan en nombre de su ideología. Así se construyen las sociedades totalitarias e ingobernables.

Quim Torra ha vuelto a las andadas hoy en RAC 1: su misión, dice, es "culminar el proceso de independencia". Pedagogía de la secesión. Nada nuevo que no sostuviera en su procesamiento y difundiera después desde los púlpitos mediáticos afines: "Las leyes injustas, moralmente, no se pueden obedecer". Se negó a retirar la propaganda secesionista de la Generalidad, a pesar de estar prohibido en período electoral, porque según él, como presidente de la Generalidad, está por encima de la JEC y sólo se debe a la ciudadanía que le votó.

Confunde la ciudadanía nacionalista con Cataluña y Cataluña con su persona. Y no contento con estas coces al Estado de Derecho se atribuye la soberanía de todos: "Sólo en el Parlament radica la soberanía de los catalanes, sólo el Parlament elige o censura a los presidents". De un plumazo y sin percibirlo, declara unilateralmente la independencia de nuevo, y se carga la separación de poderes. Ya en la constitución prevista por Puigdemont para Cataluña se preveía que a los jueces los nombrara directamente el presidente de la Generalidad.

Puede parecer una broma, pero la pedagogía de la ignorancia que destilan tales declaraciones es un flujo sordo e ininterrumpido de barbarie. Empieza a ser urgente explicar lo obvio para vivir en democracia. Hay decenas de miles de personas en Cataluña ya que confunden el cumplimiento de la ley con el sentido subjetivo que tienen de la justicia. Y confunden a ésta con su ideología nacionalista. Una sociedad idiotizada, incapaz de distinguir la ley de su subjetividad, camina hacia la arbitrariedad y el conflicto. Y, lo peor, esa pedagogía forma parte de la atmósfera creada por el nacionalismo.

Ada Colau es una más de las miles de víctimas de este virus de la ignorancia. Sostenía en 2015, a punto de tomar posesión como alcaldesa de Barcelona: "Estamos dispuestos a desobedecer leyes injustas". Es incapaz de ver, al igual que Torra, que es la opinión subjetiva de una colectividad lo que otorga legalidad. Si fuera como dice, la ley no serviría para nada, los más fuertes, los más numerosos, los más ricos, los que dispusieran de más medios, podrían imponer su voluntad al resto. La razón legítima no la da mi subjetividad, sino el respeto a las reglas democráticas que entre todos nos hemos otorgado.

Precisamente porque cada cual tiene en sus convicciones el sentido legítimo de la justicia ha de limitarse al derecho, a las leyes, a la Constitución, para no llegar a las manos con la legitimidad de quienes no participan de la misma subjetividad. Precisamente en la confrontación de ideas irreconciliables nació la necesidad de reducir cada una de las posiciones particulares a un pacto común, a unas reglas colectivas a las que todos nos comprometeríamos. Torra y Colau, convencidos de su superioridad moral por el mero hecho de estar defendiendo lo que creen justo, están dispuestos a incumplir leyes que consideran "injustas". Reparen que toman lo que está en cuestión, "la justicia", por su justicia, como el pilar desde donde habla la verdad. Ellos imponen el orden del discurso en lugar de la ley, nos suplantan a todos, se consideran más dignos, superiores al resto. Por eso pueden considerar a su visión de la justicia, la Justicia.

Imbuidos de estos efluvios totalitarios, van por la vida como dueños de la verdad, ofendidos y, últimamente, con ademanes agresivos y actos violentos. El virus lo está infectando todo. CCOO acaba de exigir la libertad de los presos condenados por sedición y el PSC se suma a la petición de los grupos secesionistas de expulsar de Barcelona a la Policía Nacional, y en el País Vasco a convertir el euskera en el único idioma de los ayuntamientos. Ya estamos en el río revuelto.

O periodista separatista, o ‘ultra’ y ‘terrorista informativo’
Sergio Fidalgo okdiario 22 Noviembre 2019

El separatismo más radical ha decidido que la libertad de información y de opinión sólo queda reservada a sus propagandistas, y que aquellos periodistas que no les bailen el agua no merecen ni ejercer su profesión, ni existir. Consideran a los medios de comunicación como una trinchera más de la guerra que han emprendido contra el Estado democrático español, y van a por todas. No les ha importado convertir los medios de comunicación de la Generalitat en pura propaganda, e intentan silenciar a los que les llevan la contraria.

Uno de los episodios más duros contra los periodistas que simplemente hacen su trabajo, y no propaganda, se produjo hace unos días, cuando a Joan Guirado y a otros cinco compañeros de profesión (Mayka Navarro, Laura Fábregas, Xavier Rius, Estefanía Molina y Xavier Sardà) les ‘señalaron’ al aparecer carteles con sus fotos en algunas calles de Barcelona acusándolos de “terroristas de la información al servicio del Íbex”, con el objetivo de que algún ‘patriota’ que se les encontrara por la calle les diera lo que estos vándalos coactivos consideran ‘su merecido’. Estos pasquines eran anónimos, sin el nombre de ningún grupúsculo que los revindicara.

Esta ‘fiesta’ continua contra los periodistas que critican al secesionismo tuvo este miércoles otro caso, aunque al menos iba firmado y al afectado no se llamaba “terrorista de la información”. ‘Sólo’ se le definía como “ultra” y como “uno de los muchos especímenes que campan alegremente por las teles españolas vomitando contra el procés“. También decían de él que “pregona su odio soterrado hacia el independentismo” y que “suelta barbaridades tabernarias, a pesar de su aspecto repeinado y engominado".

Fue en el digital secesionista ‘El Nacional’, que dirige el ex director de La Vanguardia Pepe Antich, uno de los medios más leídos por el secesionismo. El periodista insultado por osar criticar al separatismo fue Alfonso Merlos, conocido por sus intervenciones televisivas en diversos medios de comunicación. Y es que en la Cataluña separatista o eres como Pilar Rahola o eres un enemigo de la ‘patria’ que merece ser señalado y atacado.

Nada nuevo en Cataluña, dado que esta situación viene de lejos, con una afición tan nacionalista como la de elaborar listas negras de periodistas desafectos con el nacionalismo, que han sido continuas desde que se instalaron en la Generalitat en 1980. El entorno de la antigua convergencia pujolista convirtió esta práctica en un arte, y la cumplía a rajatabla. En esto hay que reconocer su eficacia, porque para el sectarismo son realmente meticulosos.

Esta lógica lleva a que altos cargos nombrados a dedo se dediquen a presionar a corresponsales extranjeros (recuerden la denuncia de Reporteros sin Fronteras), a acosar a los periodistas que hacen conexiones televisivas en directo (por ejemplo, Cake Minuesa, Ángela García Romero, Laila Jiménez) a reventar redacciones a martillazos (Crónica Global).

También a que Ada Colau pague estudios con fondos municipales a asociaciones de periodistas secesionistas para que digan barbaridades sobre OKDIARIO y otros medios que no le bailan el agua al secesionismo, para señalarlos como ‘fachas’, que es la etiqueta favorita del separatismo para intentar estigmatizar a los que les plantan cara. De hecho, en Cataluña no eres nadie en la lucha contra el totalitarismo secesionista si no te han llamado ‘facha’ medio centenar de veces. Y en esta lucha por la libertad este medio se está distinguiendo especialmente, de ahí las iras secesionistas.

Cuando se ha emprendido el camino del ataque personal y a la dignidad del periodista, el siguiente paso es la agresión física para dar un escarmiento al que sigue ‘molestando’. Si no se corta de raíz pasaremos del señalamiento a algo mucho más siniestro. Ojalá la cordura llegue a Cataluña para que no tengamos que lamentar alguna tragedia.

Los policías no se merecen el desprecio del PSC
Editorial El Mundo 22 Noviembre 2019

En medio de la polvareda levantada por la demoledora sentencia de los ERE, quizá no se ha prestado la debida atención a una decisión que retrata igualmente al PSOE. No se trata esta vez de su federación andaluza sino de su marca catalana, y no se trata de corrupción sino de mimetización soberanista, lo que no deja de encarnar una forma de corrupción ideológica: la traición al ideal igualitario en beneficio del privilegio identitario.

Nos referimos a la votación en sesión plenaria del Ayuntamiento de Barcelona de una moción que instaba a sacar la Jefatura Superior de Policía de su histórica sede en la vía Laietana. La alcaldesa Ada Colau ya deslizó esta sugerencia típicamente entreguista en plena ola de violencia callejera, que precisamente convirtió la Jefatura de Laietana en el blanco prioritario de sus agresiones. Para que Colau ceda ante el separatismo este no precisa coacción alguna: ella lo hace de buen grado y por convicción apenas disimulada. Pero lo bochornoso es que el PSC se sume a la humillante propuesta del populismo, que aparta el foco del reproche social de los totalitarios violentos y lo coloca sobre los policías, como si la presencia de la Jefatura en el centro de Barcelona fuera una provocación en sí misma. El voto del PSC legitima la paranoia del franquismo eterno que articula buena parte del discurso nacionalista -no solo en Cataluña-, y manda un mensaje de abandono a los agentes que se jugaron su integridad física en la contención de la violencia insurreccional que incendió la capital de Cataluña y que aún sigue causando graves disturbios.

Al partido de Iceta aún se le presuponía un vestigio de responsabilidad institucional inasequible al de Colau, pero tras el abrazo de la vergüenza entre Sánchez e Iglesias parece que deberemos acostumbrarnos a estas y otras claudicaciones. El acuerdo entre PSOE y Podemos con el aval de ERC en el Gobierno de España y un nuevo tripartito de comunes, socialistas y republicanos en la Generalitat de Cataluña: este parece ser el destino garrafal al que se encamina la estrategia del PSOE, que marca la pauta desde Moncloa con la única motivación de mantenerse allí. Si por el camino hay que adoptar posiciones propias del partidos antisistema, o incluso secundar la deriva de batasunización que en Euskadi lleva años exigiendo la expulsión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como si fueran invasores, pues se hace.

Preguntado por el traslado, Interior asegura que "de momento" no se lo plantea. El matiz temporal resulta poco tranquilizador tratándose de Marlaska, que ya ha dado suficientes muestras de virtuosismo en el arte de la contradicción cuando toca plegarse a la conveniencia partidista de Sánchez, voluble por naturaleza y por interés.
 


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