AGLI Recortes de Prensa   Sábado 23  Noviembre  2019

Las pruebas de la infamia socialista
OKDIARIO 23 Noviembre 2019

El PSOE, como informa OKDIARIO, fabricó el blindaje de José Antonio Griñán, condenado a 6 años de cárcel por malversación y 15 de inhabilitación por prevaricación continuada. No sólo se negó en los últimos tres años a reclamar los 680 millones robados en los ERE, sino que se encargó de proteger al ex presidente de la Junta de Andalucía y presidente del PSOE cuando exigió, citando su nombre y apellidos, que no se le reclamara la devolución del dinero , impidiendo así la actuación de la Fiscalía.

Todos los intentos de Pedro Sánchez por lavarse las manos se dan de bruces con la realidad, porque cuando el hoy presidente en funciones fue reelegido secretario general en 2017 pudo y no quiso instar a la Junta que por entonces presidía Susana Díaz a reclamar los 680 millones de euros. El equipo jurídico de los socialistas andaluces era el único habilitado para reclamar civilmente la devolución de la cantidad defraudada, tal y como ha confirmado ya la sentencia del caso. Pero los socialistas dieron orden a su equipo jurídico de bloquear cualquier acción de reclamación civil del dinero sustraído y, en concreto, de impedir que se le pudiera reclamar este dinero a José Antonio Griñán.

Según el documento que publica este diario, del juzgado número 6 de Sevilla, se desprende claramente la maniobra de blindar a toda costa al ex presidente de la Junta de Andalucía. El PSOE se reserva la acción civil para evitar que lo haga la Fiscalía, pero no hace nada y deja sin ejecutar la reclamación de las cantidades defraudadas. Es decir, optó por salvar a Griñán para que no tuviera que devolver ni un euro antes que recuperar el dinero de los parados andaluces. No cabe mayor indignidad.

Sánchez se pone ahora de canto, echa balones fuera y finge que no sabía nada, pero las pruebas son tumbativas. Este es el personaje que aspira a seguir gobernando España.

EL PSC, contra el artículo 2 de la Constitución española
OKDIARIO 23 Noviembre 2019

El PSC de Miquel Iceta le allana el camino a Pedro Sánchez con su apuesta decidida por considerar a Cataluña como una "Nación" y a España como un "Estado plurinacional". Así se recoge en el documento marco que los socialistas catalanes someterán a debate en el congreso que celebrarán del 13 al 15 de diciembre, fechas que casi podrían coincidir con la eventual investidura de Pedro Sánchez. Esto es, el socialismo se carga el artículo 2 de la Constitución, que "se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas".

La respuesta al órdago de ERC, partido que exige una ‘mesa de negociación’ sobre Cataluña como condición para apoyar la investidura, contemplará entre otras cesiones que España deje de ser una Nación para que las nacionalidades alcancen tal condición. Todo para asegurarse los votos republicanos (aunque sea por abstención), que son imprescindibles para que Sánchez se revalide en La Moncloa.

La influencia de Iceta es determinante para el candidato del PSOE a La Moncloa. En vísperas de las elecciones del 10-N, Sánchez ya se plegó a las exigencias del catalán de introducir la polémica "plurinacionalidad" en el programa, un concepto que genera mucha controversia en el partido y que, sin embargo, en el documento marco para su 14 Congreso, el líder del PSC lo tiene claro: Reconocer Cataluña como una Nación y España como un Estado plurinacional es nuestra manera de entender nuestra unión y la igualdad en la diversidad".

El problema es que la manera que tiene Iceta de entender España y Cataluña se da de bruces con la Constitución, por mucho que el socialismo se empeñe en hacer interpretaciones flexibles y tramposas de la Carta Magna. Puede que las añagazas del PSC den sus frutos y ERC se abstenga, pero una cosa es que Pedro Sánchez logre su ansiada investidura con cesiones de mayor o menor gravedad y otra que el Gobierno de España pueda vender la Constitución y la unidad de España. No puede y es el momento en que los españoles concernidos con el sentido más noble de la unidad nacional planten cara a un truhán que con tal de mantenerse en el poder es capaz de poner en cuestión la piedra angular sobre la que se sustenta nuestra propia existencia como Nación, que es solo una y es España.

Nunca como ahora se hace más necesaria una respuesta de esa parte mayoritaria de la sociedad civil que no está dispuesta bajo ningún concepto a que el presidente del Gobierno en funciones trafique con la patria común e indivisible de todos los españoles.

La negra Navidad de Pedro Sánchez
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 23 Noviembre 2019

Rara vez dejé de coincidir con la opiniones de Alfonso Guerra y su última declaración no es una de ellas: “El acuerdo entre el PSOE y Podemos que puede desembocar en un gobierno socialcomunista puede ser un drama”. Cada vez que Guerra introduce una duda (el puede) en sus sentencias significa que el hecho en cuestión se va a producir. Sea o no maquiavélico su augurio, el índice de error no supera el 1%. Por tanto, drama nobis habemus – drama tenemos y… tendremos –, fijo, sin lugar a dudas. El proyecto de poder personal e intransferible en el que se refugia el que pasa de los ERE como ganso por el cielo, va a estrellarse contra el futuro.

Hagan apuestas ganadoras. El Ejecutivo socialista terminará el año como está, en disfunciones y haciendo el ridículo. El ateo enrocado en La Moncloa, tragará uvas transformadas en piedras, y los Reyes Magos a lomos de sus camellos, suplirán las toneladas de carbón que merece el que ha traicionado a los constitucionalistas, trayéndole un saco rebosante de rica marihuana, recién cortada para que se coloque en condiciones y disipe sus falsos sueños, tan propios de un maniquí de almacén barato. Quien quiera presidir España, debe aportar otros laureles, aparte de la propensión al plagio y ser un inepto. Tras estas navidades – esperemos que así sea – no quedarán de él ni las raspas. Apuesten: año nuevo, vida nueva, nuevas elecciones.

Sánchez es una mera pelota de ping-pong flotando entre olas bravas de marejada. Con ERC, mantiene mucha confrontación, pero ningún diálogo. O le garantiza al separatismo una Cataluña independiente, o no hay más que hablar, se hunde. E Iglesias, el iluso, va dado si cree que el papanatas respetará la coalición que le ha ofrecido, con el único propósito de que aporte sus votos comunistas. Por bobo que sea el cisne, jamás tolerará que la hiena hinque sus garras de hiena en los dineros de la Seguridad Social. Según comenta el palmípedo entre los suyos, al carnívoro lo ha contratado en calidad de becario y se deshará de él, o traicionará, cuando crea conveniente. La política es un carrusel. Hoy te uso y mañana te mando a tomar por saco.

España anda en manos de un sociópata llamado Pedro que padece un trastorno muy, muy grave de su personalidad. La característica de este trastorno, según eminentes psiquiatras consultados, es un patrón general de desprecio y de violación de los derechos de los demás. Esperemos que lo retiren pronto de la circulación, antes de que nos vuelva majaras y arruine nuestras Navidades.

Bruselas censura a Sánchez
José María Rotellar okdiario 23 Noviembre 2019

Mientras Sánchez inquieta a los mercados y al conjunto de agentes económicos con la firma del acuerdo con Podemos para tratar de formar gobierno apoyado en los independentistas, a los que matemáticamente necesita para que la investidura prospere aunque sea en segunda votación, Bruselas censura su política económica a través de sus críticas al plan presupuestario para 2020 que el Gobierno envió a Bruselas hace unas semanas.

En su contestación a dicho plan, la Comisión Europea señala que con lo en él contenido se pone en grave riesgo el cumplimiento de los objetivos de déficit y deuda, tanto para 2019 como para 2020. Además, señala que no sólo no reduce el déficit estructural en las casi siete décimas que la UE indicaba, sino que lo incrementa en una décima.

Debido a ese desfase en el déficit estructural, Bruselas le pide al Gobierno que realice los ajustes pertinentes, en cuanto se constituya un gobierno con plenas capacidades, para acabar con esa diferencia. Ese importe es, ni más ni menos, que casi 10.000 millones de euros.

Por otra parte, la UE también entra a valorar el incremento de las pensiones ligado a la inflación propuesto por el Gobierno en dicho plan presupuestario, y le dice que debe buscar medidas de ajuste alternativas para compensar ese incremento en aras de garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones.

Es decir, que Bruselas llama la atención al Gobierno, y no es la primera vez, por el riesgo a una desviación en la senda de cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria. Tan importante es la presión del gasto, que la UE estima que apenas bajará el déficit sobre el PIB de 2019 a 2020, sólo una décima, para quedarse en el 2,2% el año que viene.

Toda esta presión de gasto y esta previsión de desfase presupuestario se produce sin que todavía se haya constituido el gobierno que han acordado Sánchez e Iglesias, donde las medidas populistas de estos últimos, que Sánchez parece aceptar de buen grado, tensarán todavía más el gasto. Adicionalmente, en una clara desaceleración económica como la que estamos, las subidas de impuestos previstas espantarán la inversión, al mismo tiempo que la subida del salario mínimo interprofesional perjudicará a la contratación, especialmente de los trabajadores con menor cualificación. Por último, la derogación de la reforma laboral, que se producirá a buen seguro, salvo que Podemos renuncie a ello, cosa que no parece muy factible, terminará de parar la creación de empleo, abriendo la puerta a una destrucción del mismo.

Si con una política económica socialdemócrata como la del PSOE Bruselas avisa y prevé ciertos incumplimientos de los objetivos de déficit y deuda, qué no pasará si se aplica una política todavía mucho más expansiva en el gasto, con tintes intervencionistas populistas como la que seguro que estará detrás del pacto que han sellado.

Distopía de los ERE
Ignacio Camacho ABC 23 Noviembre 2019

Una circular del Ministerio de la Verdad, profusamente divulgada por las cadenas de televisión, ha decretado para general conocimiento que el fraude de los ERE no es un asunto del PSOE. La Policía del Pensamiento vigilará en adelante para que ningún ciudadano caiga en la tentación de dejarse llevar por las apariencias que manipulan los enemigos del sistema, y retirará el certificado de progresista a todo el que cuestione las consignas de la Secretaría de Estado de Propaganda que desmienten el malentendido. Queda oficialmente proclamado que resulta falso de toda falsedad que la condena a dos expresidentes de un Gobierno del PSOE, que además fueron también presidentes federales del PSOE, por auspiciar o consentir una trama de ayudas falsas repartidas por altos cargos militantes del PSOE en comarcas y municipios gobernados por el PSOE, con la colaboración necesaria de sindicalistas e intermediarios del PSOE, tenga la más remota relación con el PSOE.

Asimismo el Gobierno, para mayor claridad pedagógica, ha ordenado impartir en las escuelas la asignatura obligatoria de Ciencias de la Corrupción. En ella se enseñará a los estudiantes desde que abandonen la Primaria que la derecha es intrínsecamente corrupta por naturaleza y por principio, mientras que la izquierda está adornada del singular privilegio de la limpieza de intenciones, actos y juicios. Cualquier episodio venal que pueda registrarse entre miembros del Partido debe atribuirse a la perniciosa influencia que ejercen las fuerzas reaccionarias del mal, que trabajan en la sombra para contaminar y pervertir la voluntad de elementos débiles de espíritu. Los alumnos aprenderán que en el momento en que un político (o política) sucumbe a la sugestión del enemigo pierde de inmediato su identidad ideológica y el derecho retroactivo a acogerse a la credencial de progresismo, salvo que su conducta irregular se haya traducido en repartos de carácter distributivo. En ese caso, el sujeto dejará de ser considerado de izquierdas pero podrá acogerse al paliativo de una disculpa moral por no haberse guardado los beneficios en su propio bolsillo.

El aparato del Estado se asegurará de desintoxicar a la opinión pública para evitar la expansión del bulo sobre la implicación del PSOE en la trama de los ERE trucados y desligar a su honorable nomenclatura del escándalo. A tal efecto, la población será sometida por el dispositivo mediático oficial a la repetición insistente del argumentario que exculpa de toda responsabilidad a la organización Alfa y señala la lamentable e incidental desviación de ciertos individuos aislados. La campaña será intensiva pero de corto plazo porque el asunto debe acabar cuanto antes en el Archivo del Pasado, donde el departamento burocrático correspondiente lo reescribirá según las coordenadas ortodoxas del Gran Relato antes de proceder a su definitivo carpetazo.

Por qué el PSOE no puede robar
Juan Carlos Girauta ABC 23 Noviembre 2019

El latrocinio del extinto régimen socialista andaluz ha quedado inmortalizado, marmóreo, por una sentencia judicial de aquí te espero. Aquí te espero pero no vendrás, como Godot, pues no asumir jamás responsabilidades es lo propio del progreísmo, que es al progresismo como la achicoria al café de Jamaica. Así, tan pronto como constó judicialmente lo que todo el mundo sabía, el periodismo de achicoria pintó en media hora una constelación de conjunciones adversativas que ponía las cosas en su sitio: la izquierda no roba, por definición, y si delinque lo hace a fuer de honrada.

La constelación se ha ido perfeccionando durante la semana hasta conformar una cúpula celeste de observatorio en miniatura donde poder seguir mirando al universo sin sobresaltos. Solo la derecha es corrupta, la hez socialista huele a jazmín, y los compañeros Iglesias y Garzón no se dejan engañar: un timo derechista merece moción de censura; un desfalco progre es la oportunidad de «pasar página».

Solo los muy duros de mollera nos empeñamos en aplicar a todos el mismo criterio, en llamar siempre rapiña a la rapiña. Solo los maniáticos tenemos que rascarnos cada vez que tropezamos con un «pero» o un «sin embargo» entre la aséptica información de una sentencia y la voluntariosa invocación de las buenas intenciones de los saqueadores. Eso es porque no pillamos el sentido de la historia como proceso dialéctico. No es nuestra única carencia; también estamos faltos de sensibilidad para la épica sindical. Yo mismo, lo reconozco, no consigo leer con normalidad las piezas de la prensa del bien; sus frases exculpatorias resuenan en mi cabeza como un megáfono.

Lo que es más inquietante, tengo la incómoda sospecha de que esta página podría ser de mal gusto. Por obsoleta. Por superada. Sí, lo sé, esta misma semana la Justicia ha condenado, entre un puñado de hombres y mujeres de progreso, a dos expresidentes del PSOE y de la Junta que te junta. Sé que el desvío de fondos que idearon costó a los contribuyentes 680 millones de euros. Una enormidad. Y aun así... uno nunca sabe si va a ser oportuno. ¿No estaré molestando con el temita? Dentro de nosotros vive un pusilánime sometido al progreísmo, a sus muros éticos y cortafuegos morales. Pero acallemos a nuestro enano interno y dispongámonos a observar el declive de la consternación. Si no hoy, ¿será mañana o pasado mañana cuando la opinión pública dé por amortizada la merienda de negros de la PSOE? ¿Poseemos tanta holgura de gaznate como la tragasables del Circo Price? ¿O, por el contrario, esta vez los guardianes del imaginario patrio no hallarán modo de borrar la infamia?

No sé. He aprendido a esperar muy poco de un sistema que convierte en normal, y aun en deseable, cada paso dirigido a su voladura. Y solo Dios sabe cuánto me he empeñado en aportar mi cuota en la única lucha que vale la pena a estas alturas de la disipación: la búsqueda de sentido. Pero, por desgracia, lo que avanza es una fuerza sombría y plural revestida de ilusiones emancipatorias, redistributivas, ajustadoras de la historia. Para verle alguna ventaja a la demolición del edificio del 78 -que es lo único que llevan en cartera los componentes del próximo gobierno y sus apoyos externos- no solo hay que ser un insensato; también hay que resultar muy permeable a las emociones artificiales. Pero, ¿qué hacer si la piel de elefante le incapacita a uno para tales infiltraciones?

Aquella fuerza sombría y plural arrastra, en confuso montón, los mohínes de Greta y el llanto de la Colau al evocar sus propios méritos, la quema de Barcelona y los jueces por la democracia y por el Frente Popular, los incendiarios negociando bilateralidades con «España» y la desconcertante sintaxis de Calvo, los selfies con Otegui y el muestrario cantonalista del próximo Congreso. El doctor Sánchez que no concilia el sueño si los Iglesias ministrean, que anuncia la esperada vuelta de Puigdemont esposado, que promete recuperar el delito de referéndum ilegal; el señor Hyde que se abraza al líder neocomunista y que fía su permanencia en La Moncloa a quienes exigen el derecho de autodeterminación y la suelta de los golpistas.

Impulsos dispares u opuestos, entrelazados en una hermandad heteróclita que solo es capaz de encontrar coherencia con ayuda del ilusionismo opinativo, los hinchas que se suman a todas las campañas del sanchismo. Juegan la gran baza -acaso la única- del traje vacío que capitanea el PSOE y sacan a pasear por enésima vez el recurso más aburrido, falso y pernicioso de su vieja caja de juegos reunidos: ya saben, hay dos Españas y una es de progreso, justa y respetuosa con nuestras identidades nacionales; la otra es peligrosa, ladrona, tiende al fascismo y en realidad ha causado el problema catalán.

Del amasijo, y de la tajante línea divisoria, se deduce que los socialistas, incluso cuando roban, no roban. En cuanto a «las derechas» de su caricatura, ya lo habrán adivinado: cuando roban, roban; y cuando no roban, también roban, pues, a la que pueden, gobiernan. ¡Como en Andalucía!

Robaron Andalucía
Alberto García Reyes ABC 23 Noviembre 2019

El PSOE y toda su farfolla mediática quieren evadirse de los ERE por la rendija. «Ninguno ha robado nada ni se enriqueció personalmente» es la consigna escrita en algún teclado de Ferraz, donde el departamento de propaganda difunde también entre tertulianos y pregoneros de la causa otro lema sentimentaloide: Chaves y Griñán son muy buenas personas. Este truco forma parte de la idiosincrasia andaluza. Yo le llamo el «síndrome del buenagentismo». Funciona así:

-Fulano no sabe hacer la o con un canuto.
-Ya, pero déjalo, que es muy buena gente.

El PSOE trata de llevarse a su terreno el ardid de la conmiseración con el afligido.
-Chaves y Griñán crearon un sistema de desvío de fondos públicos para utilizar el dinero a su antojo y dirigir Andalucía con total nepotismo.
-Ya, pero son muy buenas personas, pobrecitos.

Por culpa del «buenagentismo», que es una estrategia de seducción trasnochada consistente en disfrazarse de simpático para tapar desmanes inconfesables, Andalucía está sumida en un atraso endémico del que tardará en salir décadas. Me duele decirlo, porque nada hay más hiriente que tirar puñados de tu propia tierra al abismo de la rabia, pero los andaluces hemos sido sometidos durante décadas a un régimen devastador que no permitió progresar a los mejores, sino sólo a los compadres aunque fueran inútiles. Lo que describe la sentencia de los ERE es exactamente eso. La construcción de una toparquía. Se obvió la ley para convertir lo que es de todos en una herramienta al servicio de los mesías para controlar voluntades y pudrir las urnas con papeletas-diezmo. Yo te salvo, tú me votas. El caso tiene muchos detalles nauseabundos, pero creo que con este será suficiente. Los popes del socialismo mantuvieron durante más de una década en el sillón del reparto de los fondos a un señor, Francisco Javier Guerrero, con el que yo mismo me iría de juerga, un jovial seductor que distribuía la pasta en el reservado de un bar de copas, llamado Caramelo, por el que pasaban los empresarios afines a coger su parte entre gin-tonics. La historia sería inverosímil en una novela, pero en Andalucía ha sido real.

El PSOE lo dominaba todo entonces. Sabía, como han demostrado los papeles de Huévar, a quién votaba cada vecino. Daba medallas a mindundis de la cuerda y se las escatimaba a eximios científicos que no hocicaban. No hacía falta tener otra ideología. Bastaba con no adular a los poderosos para caer en el más denigrante ostracismo. Mientras tanto, se falsificaban los datos sobre la calidad de la educación, que aún se imparte en caracolas en muchos pueblos del Sur. Se ocultaban las vacunas y las listas de espera en la sanidad. Se enchufaba a familiares que no habían dado un palo al agua en su vida. Se subvencionaba a asociaciones creadas por militantes socialistas y a empresarios que otrora habían sido alcaldes del gran mapa rojo. Se pagaban putas con los remanentes de tesorería. Y dicen que no se enriquecieron. ¿Acaso adulterar el sistema y crear pobreza para hacer depender a los demás de ti y de tu omnipotencia no es enriquecerte? ¿Dar los fondos públicos a tus prosélitos negándoselos a tus opositores no es enriquecerte? ¿Crear una administración paralela para hacer funcionarios a tus parientes sin oposiciones no es enriquecerte? Lo que no entienden algunos es que hay dos lugares a los que los corruptos desvían el dinero: a una caja fuerte en Suiza o a su sillón vitalicio. Pero el latrocinio de los ERE no sólo consiste en que los condenados y el partido se beneficiaron perpetuándose en el poder. Es mucho peor. La sentencia confirma que estas buenísimas personas que hacían listas negras sonriendo nos robaron, cordialmente, la Junta. El sistema. La igualdad de oportunidades. Andalucía.

La verdadera corrupción
El Gobierno ignora la sentencia de los ERE
Salvador Sostres ABC 23 Noviembre 2019

Es hermoso que Celaá diga que la sentencia de los ERE no tiene nada que ver ni con el presidente ni con el Gobierno, porque ella nunca hubiera llegado a La Moncloa si no hubiera sido por exagerar una sentencia que se ha probado que era fraudulenta y que tenía realmente poco que ver con el presidente Rajoy, aunque los suyos la utilizaron para derrocarlo. Yo entiendo lo que quiere decir Celaá. Lo que no entiendo es de dónde saca el nervio para decirlo.

De todos modos, y subrayada la habitual desfachatez socialista -por no hablar de cómo Pablo Iglesias ha pasado de puntillas por la sentencia-, lo verdaderamente corrupto, si llega a producirse, y no tengan ninguna duda de que llegará a producirse, es el pacto del PSOE con Podemos. Lo verdaderamente corrupto es la incompetencia y esta suerte de prevaricación ideológica -por así decirlo- con que Pedro Sánchez quiere incluir a ministros de Podemos en el Gobierno, sabiendo el daño que las recetas de este partido han hecho en los desdichados países donde se han aplicado. La verdadera corrupción es dinamitar el sistema democrático y empobrecer a los españoles a sabiendas, con el único objetivo de mantenerte en el poder. La verdadera corrupción es limitar las libertades fundamentales de tus conciudadanos confiándole a un partido de raíz totalitaria una parte del Gobierno.

El problema de usar la corrupción como arma arrojadiza es que la calderilla de Gürtel hace mucho más ruido que la fiabilidad de unos gobernantes, que es lo significativo. El PSOE usó la calderilla de Gürtel para echar a Rajoy y ahora lo de los ERE -que es bastante más que calderilla, pero ya me entienden- nos distrae de lo esencial, que es la destrucción exprés de nuestro bienestar y de nuestro modo de vida libre mediante una coalición funesta con los herederos -ellos mismos reivindican tan penosa herencia- de los que sembraron de miseria y muerte en la parte del mundo que controlaron a mitad del siglo pasado y que hoy lo hacen en Irán, Cuba o Venezuela.

Celaá es fruto de una mentira, la misma mentira que los suyos dijeron hace un año y a la que hoy ella intenta darle la vuelta para seguir mintiendo. Esto es cierto. Pero no es lo peor. Lo peor -como suele suceder con la izquierda- es la parte del drama que no vemos y que es con la que el socialismo nos acaba invariablemente destruyendo.

Breve guía para la autodestrucción pepera
Juan Manuel de Prada ABC 23 Noviembre 2019

Me preguntas, querido Orugario, qué debes hacer para dejar hecha unos zorros esa facción política llamada Partido Popular en la que has logrado infiltrarte. Atiende las instrucciones de tu amantísimo tío Escrutopo.

Primeramente, debes mostrarte firme partidario del «cordón sanitario» a la facción política llamada Vox, a la que debes referirte siempre como «ultraderecha». Recomienda a tus líderes que veten a los mozos de Vox en todos los órganos en los que su presencia dependa de vuestro voto; incítalos a sumarse a su demonización sin ambages, para que se perciba que sois los tontos útiles de la izquierda; y, por supuesto, aconséjales que se allanen ante todos los «consensos» progresistas sobre cuestiones de género, histerias climáticas, inmigración, etc. De este modo, vuestros votantes os percibirán como unos cobardes grimosos.

Es también necesario que, como todos esos carcamales sistémicos que han salido a la palestra en estos días, te muestres dispuesto a facilitar una investidura sociata. Rememora con nostalgia campanuda los pactos de la Transición, invoca con machaconería de disco rayado una «alianza de partidos constitucionalistas». Conviene que vuestros votantes perciban que sois una patulea de benigüigüis encargados de garantizar los intereses de las élites financieras y que os la envaináis sin rechistar en toda disputa ideológica de fuste, con tal de que las élites financieras puedan dormir a pierna suelta. Debéis defender que los sociatas son un mal menor (¡no te olvides de mencionar mucho el mal menor!), siempre que no vayan acompañados de los zarrapastrosos de Podemos. De este modo, vuestros votantes concluirán que votaros a vosotros es lo mismo que votar a los sociatas; y desviarán su voto a los mozos de Vox (a los que, entretanto, debéis seguir demonizando, para que el desvío sea más copioso).

También es muy importante que los peperos se conviertan en una formación residual en aquellas partes de España que sólo podrán seguir siéndolo si su diversidad se integra en la unidad. Ya sabes que nuestro verdadero Rival creó todas las cosas con una vocación de unidad armoniosa; pero las creó todas diversas. A nosotros nos corresponde fomentar la uniformidad, una unidad de hormiguero (¡no dejes de repetir maniáticamente «libres e iguales»!) que fomente la cizaña y los odios recíprocos. Procura, pues, que el líder del Partido Popular carezca de una visión tradicional de España, donde pueblos distintos se vincularon en un proyecto común. Y hazle creer que podrá alcanzar el poder mandando candidatos separadores a esas Españas heridas de muerte por el separatismo. Hazle creer que se puede gobernar España sin que te voten los catalanes o los vascos, con tal de que te voten mucho los castellanos o los andaluces. Fomenta en él esta visión política alicorta que, a la vez que estimula los odios entre las Españas, es la más infalible fábrica de separatistas.

Y, en fin, querido Orugario, ante todo tienes que conseguir que, en todos sus vaivenes, se perciba que los peperos carecen de principios. Que cuando levanten el tono lo hagan para ocultar con estridencias esta carencia; y que, cuando lo bajen, aflore enseguida el tufillo hediondo de la inanidad. Pues lo que a nosotros más nos interesa es que se perciba que ciertos principios (sobre todo aquellos que están inspirados, siquiera remotamente, por nuestro Rival) no se pueden defender con actitud bienhumorada, con retórica brillante y seductora, con verdad que nace del alma y no del aspaviento. Que esos principios, en fin, son «ultraderechistas»; y que nuestro Rival también lo es.

El comunismo es bueno
Esa va a ser la sintonía de este otoño del tertulianismo amigo
Luis Ventoso ABC 23 Noviembre 2019

Será la tonada estelar de este otoño: el comunismo es bueno. Los tertulianos de cuerda socialista han tenido una semana épica, digna de admiración por las tareas que imposibles han asumido. Primero les tocó explicar que un tinglado de mangancia de 680 millones, organizado durante más de una década por un Gobierno del PSOE para alimentar redes clientelares del propio PSOE, en realidad nada tiene que ver con el PSOE. Una vez completada esa proeza argumental, ahora han iniciado su segunda misión: defender que el comunismo es bueno. Ayer ya se aplicaban a ello un par de leales tertulianos sanchistas. Desde la televisión del PSOE, léase TVE, ironizaban sobre el intento de la derecha de satanizar al comunismo «como si fuese a salir azufre de debajo de la mesa del consejo de ministros». Para defender la presencia de Podemos en el Gobierno, argumentaron que el Partido Comunista «fue clave para la llegada de la democracia, mientras que la extrema derecha la boicoteaba». El guion de todo el discurso era obvio: España está amenazada por una peligrosísima galerna fascista (Vox), y ese es el gran problema, no Podemos.

Ese razonamiento hace agua. Vox es un partido nacionalista español de estrategia populista. Pero no se trata de una formación fascista, pues es ajena a los dos elementos distintivos de esa ideología: el uso de la violencia como medio político y la meta manifiesta de vulnerar y destruir la democracia. Vox no está por la violencia ni por acabar con las libertades. Su única propuesta chirriante respecto al orden constitucional es suprimir las autonomías, pero no proponen hacerlo derogando la Carta Magna, sino sacando adelante una reforma (algo que tal y como está el reparto de fuerzas jamás conseguirán).

Por el contrario, Podemos sí es un partido comunista: lo tienen a gala. Y el comunismo es junto al nazismo y el fascismo la ideología más pestilente de los dos últimos siglos. El PCE de Carrillo colaboró con el Rey Juan Carlos en el tránsito a la democracia, cierto. Pero nunca tocó poder, no llegó a mandar. La última vez que el comunismo se sentó en un Ejecutivo fue en el del Frente Popular (todo un éxito: resultaron incapaces de hacer cumplir las propias leyes de la República y llevaron al país al caos).

Iglesias tiene una agenda contra la monarquía. El jueves, en una charla en la Complutense con estudiantes de izquierda radical, señaló que «es símbolo de corrupción, de imperio, de elecciones amañadas y de límites al desarrollo democrático». Ayer Podemos promovió un acto en Madrid contra la monarquía. ¿Por qué la tienen en su diana? Porque saben que el prestigio de la institución, y el personal de Felipe VI, se yerguen como un último dique que resguarda la unidad de España y nuestras libertades. Seamos sinceros: Podemos es un partido felón con su país. Defienden el engendro conceptual de una «nación plurinacional» y están dispuestos a saldarla en consultas de ruptura. No creen en la libertad económica, ni en el derecho de los católicos a educar a sus hijos como quieran, ni en la prensa plural.

El comunismo es bueno, nos predica ahora el sanchismo. En efecto, pero solo para los dirigentes comunistas.

Sánchez y Montero quieren obligar a Madrid a ser la Andalucía de Chaves y Griñán
EDITORIAL Libertad Digital 23 Noviembre 2019

PSOE y Podemos están gestando la mayor subida de impuestos de la historia. Si el Gobierno social-comunista llega a la Moncloa, cualquier atisbo de riqueza quedará secuestrado por sus peores enemigos. Incrementarán el IRPF, las cotizaciones, el Impuesto de Sociedades, la tributación del diésel, impondrán la tasa Google, la tasa Tobin… La lista del expolio al contribuyente que planean estos dos partidos de izquierda radical es infinita, pero hay una idea cuya autoría hay que atribuírsela en exclusiva al PSOE: la armonización fiscal.

Armonizar es el eufemismo que utilizan los socialistas para obligar a elevar su fiscalidad a las regiones que menos impuestos cobran. Con la excusa de "homogeneizar" la tributación, quieren hacerse con el poder de los impuestos autonómicos para aumentar los gravámenes en media España. Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, AJD o el tramo autonómico del IRPF son los tributos que pretenden arrebatar a las regiones para someterlos al yugo de Pedro Sánchez y María Jesús Montero, el por así decir cerebro de la trama.

La ministra de Hacienda en funciones lleva queriendo aniquilar la competencia fiscal entre autonomías desde que fuera consejera de Hacienda en la Andalucía del robo socialista a gran escala. Por aquella época, Montero reunió a un ejército de barones socialistas para cargar contra Madrid, la región con la fiscalidad más atractiva del país y por eso su gran bestia negra. Desde sus infiernos fiscales, clamaban por poner fin a unas políticas de impuestos bajos del PP acompañadas de estabilidad presupuestaria y gasto público controlado. Todo lo contrario que en sus feudos, que se sostienen sobre el despilfarro y el incumplimiento constante de los objetivos de déficit y deuda.

Y esas siguen. Mientras, Isabel Díaz Ayuso ha anunciado otra bajada fiscal "histórica" en Madrid, que ha vuelto a sacar de quicio a esos partidos de izquierda copados por haraganes que no han trabajado en su vida. "Paraíso fiscal", "deslealtad tributaria", "independentismo fiscal", claman sin vergüenza unos indeseables que lo único que quieren es exprimir al contribuyente con total impunidad.

Montero busca la argucia legal que le permita hacer realidad el sueño de machacar a impuestos a las regiones del PP. Ojo, pues, a los movimientos de la correligionaria de Chaves y Griñán.

La derecha roba, la izquierda reparte
Javier Somalo Libertad Digital 23 Noviembre 2019

Si con dinero de todos se consigue un beneficio electoral que reporta un incuestionable beneficio económico, hay financiación ilegal.

Para conocer en su verdadera dimensión la corrupción del PSOE en Andalucía es obligado leer a Pedro de Tena. Sus artículos en Libertad Digital y su libro –manual de instrucciones, más bien– La tela de araña andaluza. Hilos de un régimen, escrito con Antonio Barreda, describen con nombres propios, cifras y fechas –o sea, con hechos– lo que supone la corrupción como sistema de gobierno. La sentencia de los ERE es sólo una parte de un capítulo pero merece la pena detenerse a observar cómo ha sido recibida por el PSOE.

El 6 de junio de 2016, Pedro Sánchez decía: "Chaves y Griñán son personas honestas. Yo confío en su inocencia". Ahora que conocemos mejor al presidente vemos en aquellas palabras una deducción de testimonio letal para sus defendidos. Él, que llegó al poder a lomos de una moción de censura argumentada en la corrupción del PP, no quiere recordarlas y, sobre todo, se niega a que se la recuerden. Por eso, tras tantos días en el escaparate electoral, vuelve a huir de la prensa.

Otros, con menos que perder, tienen también menos vergüenza. Es el caso de José Bono, escapista del PSOE que está en todas partes y de todas consigue desaparecer a tiempo y que va defendiendo a los reos con pretendida contundencia: por Chaves y Griñán "pongo la mano". Como bien señala Federico Jiménez Losantos, Bono elude el fuego que suele completar el ritual de compromiso ciego por el prójimo. Pero es que "poner la mano", en la Andalucía socialista, era el gesto de rigor, casi un saludo de partido, remunerado, por supuesto. ¡Cuántos pusieron la mano por y con Chaves y Griñán! Mano siempre abierta pese al puño cerrado.

La propia Susana Díaz demostró también su apuesta al retirar a la Junta de Andalucía de la acusación en el proceso y pedir el archivo de la causa por la que ya han sido condenados dos presidentes del PSOE nacional y de la Junta y varios consejeros. En una visita de urgencias a la consulta de fisioterapia de La Sexta, con Antonio Ferreras, llegó a negarlo: "No es verdad", así sin más. Resulta que la Junta se retiró de la acusación por cosa de los abogados porque, lo que es ella, quería llegar hasta el final.

"Yo no estaba… El PSOE no aparece en ningún sitio, no hay financiación ilegal del PSOE… No ha habido enriquecimiento de Pepe ni de Manolo", dijo una cariacontecida Susana Díaz ante Ferreras. Así que no hicieron nada malo pero ella, por si acaso, no estaba.

La ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, fue mucho más categórica este viernes:
"El caso de los ERE no afecta de ninguna de las maneras al Gobierno, ni al PSOE ni a Pedro Sánchez".

Dicho pausadamente, con los ojos entornados, deteniendo el tiempo en cada palabra, a media luz y balaceando suavemente un péndulo… quizá llegue a convencernos de que es posible que el caso ERE sea cosa del PP. Repitan conmigo: "El caso de los ERE no afecta de ninguna de las maneras…". Sólo Celaá es capaz de convertir la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en una sesión sobre magnetismo, hipnosis y sugestión.

Pero sin duda alguna, el mayor mérito se lo lleva, una vez más, la tesis del diario El País y de sus columnistas. Merecedora del Premio 1984 a la mejor explicación alternativa de la realidad, dicha tesis sobrepasa la negación del hecho y entra sin ambages en su justificación.

Como señaló Pilar Díez en su afilada revista de prensa de Libertad Digital, la clave de todo para El País es que el mazazo judicial se lo lleva la antigua cúpula del PSOE andaluz. "Antiguo y andaluz, que quede claro".

El editorial de El País en el día de la sentencia sentó cátedra para los socialistas sin experiencia. Superando con creces el "despido en diferido" de Bárcenas acuñado por Cospedal, la opinión orgánica del diario del PSOE atisba en la trama de los ERE:
"…un sistema heterodoxo de agilización de pagos que vulneraba el procedimiento establecido y esquivaba los controles económicos y de la Intervención".

Y, recuerda a los alarmados ciudadanos otra premisa que deben grabar a fuego si quieren sobrevivir al escándalo:
"Ciertamente, no es lo mismo malversar enriqueciéndose personalmente o beneficiando al propio partido al que pertenece el reo que dilapidar sin control el dinero del contribuyente".

¿Y en qué se dilapidaba sin control ese dinero? Pues ahí llega lo mejor: en ayudar al necesitado.

Destaca Pilar Díez dos bellos ejemplos en el diario de Prisa: el de Luis Barbero, para quien la trama de los ERE fue "una forma de gobernar para conseguir la paz social en una comunidad azotada por el paro", y el de Eva Saiz, cuya versión es que Chaves "impulsó el sistema de ayudas de los ERE para reducir los efectos de la crisis".

Andalucía era pues, el bosque de Sherwood. Una comunidad autogestionaria promovida por el intrépido Robin que se servía del dinero de los señores para repartir entre los humildes, siempre familia. Pero una familia condujo a otra y, entre vástagos, primos lejanos, allegados y consortes se terminó tejiendo esa gigantesca tela que, el día que toca, vota. Y cuando vota el bosque de Sherwood tiembla toda Inglaterra. Campos, cooperativas, industrias, medios de comunicación y algunas partidas más alejadas del círculo habitual para calmar eventuales arranques de indignación son o eran el respaldo electoral más arraigado del socialismo. Pero, según El País y el PSOE, todo fue por un bien mayor y nadie se llevó nada pese a que el dinero voló.

Pues si con dinero de todos se consigue un beneficio electoral que reporta un incuestionable beneficio económico, hay financiación ilegal. Indirecta, como la propia trama de los ERE, pero financiación e ilegal. Eso sí que era economía circular aunque el círculo siempre fuera el mismo. Y así durante casi cuatro décadas.

Pero el intento de establecer grados de criminalidad según lo que se haga con el dinero robado no consigue borrar el hecho corrupto. Tampoco los GAL fueron un caso de financiación ilegal. Con todo, la presunta eximente la esgrimen los del PSOE de Filesa, Malesa y Time Export que luego se fueron a la Expo de las cenizas carabelas, a los ERE, a Mercasevilla, a la Faffe, a Estepona… Y de aquellos polvos, estas Aguas Teñidas, donde la hija de Manuel Chaves recibió privilegiadas ayudas mientras la hoy ministra en funciones María Jesús Montero era consejera de Hacienda. Allí estaban también Magdalena Álvarez y Carmen Calvo, ministras socialistas.

Tanto andan diciendo que lo de los ERE no es financiación ilegal que parecen estar excusando anticipadamente –acusatio manifesta– episodios venideros que sí afecten directamente a las arcas del partido o a las manos de los arqueros. Insisto en la necesidad de leer o repasar a Pedro de Tena.

Pero, de momento, a los socialistas no parece molestarles demasiado que "sólo" se usara dinero de todos para estimular el voto piramidal. Al PSOE, claro. A quién si no. Un partido de pago y bastante caro. Hoy se puede ya calcular a cuánto sale el voto socialista en el mayor granero del partido. El problema es que no lo costearon los votantes agraciados.

Si cualquier descreído o voluntariamente desinformado ciudadano quisiera hacerse una idea de las dimensiones corruptas del caso ERE, sólo tiene que sustituir a los condenados por políticos del PP. Es entonces cuando hay que parar las rotativas, editar números especiales, alterar la programación televisa y radiofónica, llenar las calles de lemas, suscribir manifiestos "intelectuales" junto a actores y cantantes y promover una moción de censura para cambiar el Gobierno de la nación. El PP roba. El PSOE reparte. No hay ecuación que haya funcionado mejor.

Pablo Iglesias, condescendiente, ve el episodio como uno de los males del bipartidismo –lo que haga el PP es por culpa del PP, lo que haga el PSOE es por el bipartidismo– pero, en todo caso, es agua pasada que ya no mueve su molino. Hay un abrazo con mejillas juntas que sella para siempre –o hasta nueva orden– la cueva de Alí Babá con todos los buenos ladrones dentro.

En cierto modo, la sentencia ha servido de pequeña venganza póstuma a Mariano Rajoy, que durante la moción de censura, y antes de echar su suerte a copas, espetó a Sánchez si dimitiría tras una condena judicial a Chaves y Griñán. Venganza pequeña porque no supo hacerla grande. Como casi siempre, el PP nacional se achica en la batalla por ese endémico complejo de la derecha y su atávico temor a que un reproche se dé la vuelta y les atice en el cogote. No hablan de la represión de la Segunda República y del PSOE de 1934 por si les llaman franquistas aunque no coincidan las fechas. No levantan la voz ante los ERE por si les sacan la Gürtel. Resulta que el PP es heredero de Franco pero el PSOE ya no lo es siquiera de Manuel Chaves y José Antonio Griñán… Manolo y Pepe.

Al menos en Andalucía, gracias al cambio de régimen, el PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox llevan un año limpiando telarañas. Detrás de ellas ya asoma una Andalucía brillante que lo tiene todo para ser uno de los principales motores económicos nacionales, sobre todo ahora que en Cataluña es donde está la verdadera "España vaciada" que necesita acomodo, progreso y seguridad.

Tras casi cuarenta años, hemos asistido a la primera exhumación del régimen socialista andaluz, que es el socialismo en España. Y los ERE, son apenas el primer nicho.

Además, hemos visto al PSOE en su versión más cobarde. Manolo y Pepe son buena gente pero, de no serlo, nada tienen que ver con nosotros. Socialismo.

Santiago Abascal: "El nuevo Gobierno intentará subvertir el orden constitucional"
En su primera entrevista en prensa escrita tras el 10-N, el presidente de Vox alerta sobre la creación de un nuevo "Frente Popular"
Maite Loureiro Libertad Digital 23 Noviembre 2019

Santiago Abascal nos recibe en su nuevo despacho situado en un edificio de cuatro plantas del barrio de Chamartín justo después de recoger su acta de diputado. Es la segunda vez en un año que el partido cambia de sede debido al crecimiento experimentado en los últimos meses y que les ha permitido ser ya la tercera fuerza política del país. En su primera entrevista después del 10-N, el presidente de Vox hace balance de lo ocurrido tras las elecciones, avanza algunos de sus proyectos para la próxima Legislatura y advierte de la grave situación a la que se enfrenta España ahora que se asoma al abismo de tener un partido comunista en el Gobierno.

PREGUNTA: Se ha hablado mucho de su éxito el pasado 10-N pero ¿en qué lugares les queda todavía trabajo por hacer?
RESPUESTA: La fortaleza de Vox está en su identidad. La fortaleza de Vox es que tiene un mismo discurso en toda España, un discurso muy claro, muy inequívoco, que no va cambiando en función del territorio y eso hace que en los lugares donde el separatismo ha estado más presente, donde hay un discurso particularista incluso, aunque no sea separatista, como ocurre en el caso de Galicia, sea más difícil la penetración del discurso de Vox. Por eso es tan dispar nuestro resultado, con porcentajes que superan ampliamente el 20 por ciento en el sur de España, en la zona mediterránea... y, por otro lado, con porcentajes más bajos en esas regiones donde ha habido separatismo o localismo.

Nuestra tarea es hacer que nuestro discurso entre precisamente también en esos sitios, en Galicia, en el País Vasco y en Cataluña, donde ya tenemos representación en la circunscripción de Barcelona. Pero estamos muy motivados porque creemos que precisamente por esa razón, porque nuestros porcentajes son bajos, tenemos todavía mucho margen para crecer.

P: ¿Pueden tener fuerza en el País Vasco partidos que se oponen al cupo vasco?
R: No tengo ninguna duda de que es posible. Es más, con los resultados de las elecciones generales entendemos que habíamos entrado en Cataluña, en Galicia y en el País Vasco, en los parlamentos autonómicos. Y vamos a demostrar que se puede estar en los parlamentos regionales impugnando el Estado de las autonomías, que es lo que ha hecho Vox. Por supuesto, respetando las normas, respetando el orden constitucional y no aspirando a cambiarlo ni a derribarlo, más que utilizando los procedimientos de reforma que la propia Constitución impone. En ese sentido, nosotros somos un partido legalista y estamos muy satisfechos de haber entrado también en los parlamentos regionales para ofrecer una visión distinta: la de todos esos españoles que piensan que las autonomías nos han separado, nos han hecho desiguales y que hay otra manera de gobernar España.

P: ¿A pesar de que las autonomías pueden hacer ahora de contrapeso al futuro Gobierno de Sánchez e Iglesias?
R: Nosotros nunca diremos que el Estado de las autonomías es útil para asistir a un Gobierno de la nación, sea del signo que sea. El Estado de las autonomías es malo para los españoles y nuestra posición es de oposición a ese modelo territorial y de transformación del mismo. Lo que sabemos es que hace falta una reforma constitucional agravada con grandes mayorías que no existen. Mientras tanto, planteamos que se haga lo posible que es la recuperación de algunas competencias, las de Educación, Sanidad, la de Justicia y las de Interior.

P: ¿Aspiran a liderar la oposición a Sánchez?
R: Tenemos que ser prudentes y lo primero que tenemos que hacer es cumplir con los españoles que nos han dado un gran apoyo: más de tres millones 600 mil españoles. Y lo que queremos es que esos españoles estén satisfechos con lo que han votado, que vean que lo que hemos dicho en la campaña electoral es lo que hacemos en nuestra acción parlamentaria. No estamos pensando ahora en los sorpassos, en ver a quién ganamos, a quién superamos.

Nuestro objetivo, entiendo que como el de otros partidos políticos, y lo dijimos también durante la campaña, era ganar las elecciones. No las hemos ganado y hemos dicho que lo intentaríamos en las próximas convocatorias electorales. Nuestro objetivo no es ganar al PP, nuestro objetivo es ganar al PP, al PSOE y a todos los partidos. Ser la primera fuerza política de España, ser una alternativa patriótica que sea capaz de unir a muchos españoles que hasta ahora estaban dispersos o que incluso pensaban distinto en algunas cosas. Mientras tanto, lo que tenemos que hacer es cumplir con nuestra obligación, que es representar a los españoles que nos han dado soporte.

P: Precisamente por eso, por el hecho de tener ahora mayor responsabilidad, ¿no deberían hacer algún gesto, más allá de quedarse en la oposición, para que los españoles tomen conciencia de esa grave situación que se avecina con el futuro Gobierno?
R: La gente ya ha tomado conciencia. Los españoles están muy asustados, están muy preocupados, pero nosotros no queremos engañarles, no queremos ofrecerles un imposible y sobre todo no queremos hacer lo contrario de lo que dijimos en las elecciones. Absolutamente todos los mítines de la campaña electoral, mítines muy multitudinarios y por lo tanto ante muchas personas que pudieron escucharnos, dijimos que Vox ni por acción, ni por omisión, ni con un voto a favor, ni con una abstención, participaría en dar el paso, en facilitar la entrada de un gobierno socialista o de un gobierno con participación socialista.

Nosotros no vamos a participar de ninguna operación que permita que el Partido Socialista esté en el poder y ahora mismo no hay ninguna mayoría alternativa. Las únicas mayorías posibles son las de esos que comparten la defensa del Estado de las autonomías, las políticas de género, de memoria histórica y yo creo que hay un amplio campo de acuerdo posible entre el PSOE, PP y Cs.

P: ¿Y por qué no verlo como una operación para sacar a Podemos del Gobierno?
R: Nosotros no somos necesarios para esa operación. Esa operación tiene los votos suficientes del PSOE y del PP, tiene muchísimos votos, más de 200 escaños. Es irrelevante lo que haga Vox. Lo que sí ha dicho Vox es que no atacará al PP o a Ciudadanos si deciden una abstención para evitar un gobierno de Podemos pero Vox no es necesario y Vox no va a contradecirse, no va a hacer nada en contra de lo que dijo en la campaña electoral.

P: Si la entrada de Podemos en el Gobierno es una amenaza para el actual sistema ¿cómo van a combatir esa amenaza desde la oposición donde su labor estará más limitada?
R: Nuestra labor estaba limitada con 24 diputados, con 52 sigue siendo limitada, pero es una labor mucho más amplia. Somos mucho más capaces de resistir y de impugnar las políticas liberticidas y totalitarias. Tenemos capacidad de recurrir ante el Tribunal Constitucional las leyes que se aprueben. Tenemos capacidad, por tener más de 50 diputados, de recurrir los Estatutos de autonomía que aprueben los parlamentos regionales y yo creo que esa es una gran capacidad.

P: ¿Qué leyes van a recurrir ante el Tribunal Constitucional?
R: Las leyes que estamos en plazo de recurrir, las leyes que se aprueben a partir de ahora. No tenemos ninguna duda de que si se pone en marcha un Gobierno del Frente Popular con el apoyo separatista, es muy posible que haya una vuelta de tuerca en las políticas totalitarias de la izquierda y, por lo tanto, ellos nos dirán cuáles son las leyes que vamos a tener que ir recurriendo pero nos podemos esperar lo peor. Yo creo que va a haber un intento de subvertir el orden constitucional. Hay una mayoría parlamentaria en estos momentos del socialismo corrupto, del comunismo chavista y del separatismo en España. Si son capaces de ponerse de acuerdo, no tengo ninguna duda de que lo harán y de que Vox estará para resistir y para acudir al Tribunal Constitucional cuando sea necesario.

P: ¿Temen que intenten ilegalizarles como partido?
R: Nosotros no despreciamos nunca al enemigo. Son capaces de cualquier cosa y de hecho están creando el caldo de cultivo para que exista un debate social sobre la ilegalización de Vox. Entendemos que es un absoluto ridículo porque Vox es un partido que defiende el orden constitucional, que defiende el sistema democrático, que defiende la separación de poderes... es un partido que no se ha corrompido, que defiende los derechos y las libertades de los españoles y creo que otros no pueden decir lo mismo. Ahora mismo estamos asistiendo a una operación de triple blanqueo: el blanqueo mutuo, por un lado, Podemos tratando de blanquear la corrupción socialista, por otro lado el PSOE blanqueando el comunismo totalitario y ambos blanqueando a su vez el separatismo golpista. Ellos sí tienen que mirar si alguna de esas fuerzas políticas debe ser ilegalizada, como los partidos separatistas que han dado un golpe de Estado.

P: ¿Qué responsabilidad tiene que asumir Sánchez por el caso de los ERE?
R: Yo ya pedí la dimisión de Pedro Sánchez la semana pasada como consecuencia del fraude electoral a los españoles. Pedro Sánchez compareció ante los españoles, en unas elecciones que no debían haberse convocado nunca porque ya tenían mayorías como la que ahora quieren poner en marcha, diciendo que no iban a pactar con Podemos. Lo dijo de todas las maneras posibles, incluso alertando de que Podemos representaba las cartillas de racionamiento y el comunismo chavista y realmente ha hecho lo contrario. Nosotros ya le hemos dicho a Pedro Sánchez que tiene que dimitir, que si tuviera un mínimo de dignidad y si tuviera escrúpulos, si tuviera vergüenza, habría presentado su dimisión.

Esto de los ERES es un añadido más respecto a Pedro Sánchez, pero sí es verdad que nos sitúa ante un PSOE retratado ante los españoles, ante un partido que utiliza las instituciones a su servicio. Es verdaderamente delirante y un insulto a los españoles que el señor Ábalos haya dicho que esto no tiene nada que ver con el PSOE o que nos digan que no se han enriquecido. No, han enriquecido a muchos de los suyos robando el dinero a otras personas que sí lo necesitaban y además se lo han gastado en prostitución y en drogas en muchos casos.

P: ¿Corre peligro la Monarquía con el futuro Gobierno del PSOE y Podemos?
R: Creemos que sí, vimos banderas republicanas en la celebración de Pedro Sánchez la noche electoral, algunas en los mítines de Podemos, vemos el intento de deslegitimar la Transición y creemos que hay en el fondo un intento de deslegitimar la Corona. Pero creo que lo que más riesgo corre, sin ninguna duda, no es la Corona, es la unidad nacional. Y lo que está ocurriendo en Cataluña es algo que preocupa a la inmensa mayoría de los españoles, creo que está detrás también de nuestro gran resultado electoral.

Hemos detectado en toda España cómo provincia a provincia, pueblo a pueblo, realmente lo que más preocupaba a los españoles que acudían a nuestros actos era lo que estaba pasando en Cataluña, más incluso que los problemas personales que podían tener con la administración. Hemos detectado ese patriotismo de las personas que han confiado en nosotros y la preocupación por la restauración del orden constitucional en Cataluña. Y teniendo en cuenta que necesitan los votos de los que han dado el golpe de Estado, nos podemos temer lo peor.

P: Uno de los aspectos que más destacan de su resultado electoral es que han conseguido ser primera fuerza en las zonas menos ricas de España. Su programa económico apuesta por una drástica reducción de impuestos y de gasto público ¿se definen como un partido liberal?
R: No, nosotros no vamos a buscar una etiqueta política, ni liberal, ni conservador, ni socialdemócrata. Creemos que muchos españoles, y cada vez más, no se identifican con esas etiquetas propias de los comunicadores, propias de los frikis de los partidos, de los estudiosos de la ciencia política. Creo que la mayor parte los españoles, cuando se miran al espejo, no miran si son muy de izquierdas, muy de derechas, si son de extremo centro como algunos o si son liberales, conservadores o liberal-conservadores. Nosotros hemos presentado un programa político que está consiguiendo el apoyo de muchos españoles, independientemente de que se defina de alguna de esas maneras o independientemente de que no se definan de esa forma porque no se detienen a pensar en eso.

Creemos que estamos respondiendo a problemas concretos de los españoles en defensa de la unidad nacional, y eso llama a españoles de izquierda y de derecha; en defensa de las libertades frente a determinadas leyes de la izquierda, y creo que eso también ha conseguido, sorprendentemente, llamar a muchas personas que habían votado antes a la izquierda; en defensa de nuestras fronteras, en defensa de la inmigración legal y ordenada y eso también ha permitido el concurso de la alternativa de Vox para muchas personas que anteriormente habían votado a la izquierda. No vamos a etiquetarnos, ya nos etiquetan bastante los demás.

P: Pero es evidente que están más cerca de posiciones conservadoras. En ese sentido sí hay una etiqueta.
R: Evidentemente no estamos en la izquierda, pero estamos defendiendo políticas que personas de izquierdas pueden apoyar.

P: ¿Es necesario una refundación del centro derecha español para lograr una mayoría alternativa a la izquierda que es capaz de sumar sus votos a los de los separatistas mientras que la derecha no?
R: Es necesario que Vox, como alternativa patriótica, como alternativa social, como alternativa en defensa de la libertad, obtenga la mayoría absoluta. Una alternativa clara. Vox no puede pactar para desdibujarse, no puede llegar a acuerdos con esos que a la mínima de cambio se abrazan al PSOE y a las políticas de la izquierda más totalitaria.

P: Pero es difícil ensanchar esa base para lograrlo.
R: También era difícil que Vox pudiera tener 50 diputados. Era impensable hace meses y los tenemos, y nuestro objetivo es ensanchar la base con nuestra oferta política. Quizá otros puedan llegar a acuerdos entre ellos. Están todo el día peleados en la melé del centro. Quizá sean capaces de llegar a un acuerdo y nosotros podemos tener interlocución con ellos, pero tenemos un programa político muy definido y muy diferenciado del que tienen ellos.

P: Presumen de haber conseguido atraer a votantes socialistas ¿es ese ahora su objetivo?
R: Nos han votado personas que han votado al PP, a Cs, que estaban en la abstención crónica, casi 300.000 que habían votado al PSOE y nuestro intención es seguir llamando a todos los españoles sin distinción, independientemente de lo que hubieran votado. Yo creo que muchos españoles que tradicionalmente habían votado al PP porque pensaban que defendía la unidad de España, que defendía la igualdad de los españoles, se han sentido decepcionados. Han visto que la izquierda, cuando tiene el poder, lo primero que hace es gastarse el dinero de los contribuyentes en prostíbulos y drogas mientras permite que el pueblo viva en la miseria, que es lo que ha pasado precisamente en Andalucía, a la que el socialismo ha llevado a la peor situación económica y de paro que ninguna región tenga en toda Europa. Y yo creo que eso hace que muchas personas se giren hacia una alternativa como la de Vox.

P: ¿Cuál será su primera propuesta esta Legislatura?
R: No lo hemos decidido todavía, más allá de cuál sea nuestra primera iniciativa en concreto, para nosotros lo más importante es la restauración del orden constitucional en Cataluña, sin ningún género de dudas. Es absolutamente impensable para nosotros e inaceptable que al frente de la Generalidad todavía haya un golpista que está siendo juzgado por el menor de los delitos que ha cometido: por desobediencia. Tememos que realmente Torra está al frente de un golpe de Estado, está en plena rebeldía, debe ser detenido. La primera medida de cualquier Gobierno tendría que ser la puesta a disposición judicial de Torra y su detención inmediata.

P: ¿Qué está fallando entonces para que eso no haya ocurrido?
R: Hay mecanismos, muchísimos, lo que yo creo es que hay un Gobierno cómplice del golpe en Cataluña, un Gobierno que necesita los votos de los golpistas. Hay un Gobierno que hizo una moción de censura basándose en una sentencia, por cierto, que luego ha sido matizada, y que tuvo que alcanzar esa mayoría en la moción de censura apoyándose en los que acaban de dar un golpe de Estado en Cataluña. Ese Gobierno, ese partido, otra vez vuelve a ser el primero en las elecciones y vuelven a necesitar a los golpistas.

Es imposible perseguir al golpismo separatista si a la vez tienes que pactar con él. Y eso es lo que le pasa al PSOE. Por eso entendemos que cualquier otra alternativa entre el PSOE sin Pedro Sánchez, entre el PP y Ciudadanos, quizá pueda permitir la restauración parcial del orden constitucional en Cataluña. Digo parcial porque para nosotros hay que suspender la autonomía de Cataluña inmediatamente y hay que detener a Torra y ellos nos han mostrado de qué eran capaces con aquel artículo 155 blando, aplicado durante un corto espacio de tiempo y que sólo pretendía la convocatoria electoral que nos ha vuelto a llevar al mismo lugar de partida.

P: Denuncian un cordón sanitario a Vox impuesto por algunos medios pero impiden la entrada a sus actos a esos medios ¿no están señalando a sus periodistas?
R: ¿En qué sentido?

P: Se producen abucheos en sus mítines a algunos periodistas.
R: Si no van, no les dejamos entrar.

P: Pero sí a prensa que puede acceder y es de izquierdas.
R: No me preocupa nada, nuestra gente es muy pacífica, lo máximo que se ha producido es algún abucheo y hemos perdido en nuestros actos respeto a los trabajadores de los medios de comunicación pero vamos a seguir defendiéndonos de quienes mienten sobre nosotros y de quienes hacen editoriales diciendo que hay que aplicarnos un cordón sanitario. No entiendo qué legitimidad tienen, por ejemplo, el diario El País o la Ser para decir que a Vox no se le puede tratar como a otro partido y para pretender que los tratemos a ellos como a cualquier periodista. No lo vamos a hacer. No vamos a ceder en eso.

P: Pero sus trabajadores no elaboran esos editoriales y eso les sitúa en la picota.
R: Ellos nos sitúan a nosotros, y a la gente que nos vota, en la picota. A la gente que sale con una mesa informativa de Vox a repartir publicidad y a Nerea Alzola le dan dos patadas en el estómago precisamente por eso, porque hay quien nos sitúa como un peligro para la sociedad. Vierten el odio sobre nosotros y lo único que hacemos para defendernos es decir que esos señores que nos señalan de esa forma no entran en nuestros actos, es lo mínimo que podemos hacer.

P: ¿No temen la imagen que pueda dar del partido?
R: Teníamos 24 diputados y tenemos 52. Y hemos obtenido los 24 y después los 52 con la inmensa mayoría de los medios de comunicación en nuestra contra. Hemos demostrado a los españoles que nosotros no obedecemos a El País ni a los medios de comunicación de la izquierda y por lo tanto creemos que eso nos da una buena imagen y nos hace ser confiables para muchos españoles que están hartos de la dictadura de la corrección política impuesta desde los partidos de la izquierda y de los medios de comunicación de la izquierda.

El PSC plantea por primera vez revisar la inmersión lingüística
El partido cambia de criterio y reconoce el «uso partidista» que se ha hecho del catalán
Àlex Gubern ABC 23 Noviembre 2019

El PSC rompe el tabú de la inmersión lingüística. Tras décadas de apoyo al modelo educativo catalán, el PSC abandona el «consenso» respecto al blindaje de la lengua en la escuela y en el documento marco que presentará en su 14 Congreso (13-15 de diciembre) cuestiona el sistema y admite abiertamente que el «pacto de convivencia en materia lingüística» que ha funcionado hasta ahora en Cataluña se ha roto por la «instrumentalización» política del idioma por parte de los nacionalismos -en plural-, el proceso independentista y el uso «partidista» que se ha hecho del catalán «especialmente en las aulas».

En un giro en su política lingüística, el PSC aboga por un modelo «plurilingüe» de «convivencia» y respeto entre las dos lenguas oficiales, más «flexible» que el vigente en las aulas, donde la lengua hegemónica es la catalana. La propuesta de modular la inmersión, adelantada ayer por «La Vanguardia», y a falta de que se presenten enmiendas y de su ratificación en el congreso, implica un cambio en el PSC, cuya histórica defensa de la inmersión, entre otros motivos, fue el germen del nacimiento de Ciudadanos.

«Nos sentimos orgullosos de haber promovido la inmersión y de su utilidad, pero la sociedad es distinta y es oportuna una revisión», explica a ABC la portavoz del PSC en el Parlamento catalán, Eva Granados. «Entendemos que el modelo lingüístico debe ser un instrumento para que los niños dominen el catalán, el castellano y el inglés. Lo que no debe ser es un objetivo en sí mismo», defiende Granados. «La lengua ha quedado a merced de los nacionalismos. Por un lado hemos tenido un ministro que decía que había que españolizar a los niños catalanes, y por otro aquí se ha querido hacer de la escuela un elemento para la construcción nacional», añade. «Sin renunciar a que el catalán, que aún debe ser protegido, siga siendo el centro de gravedad del sistema educativo, hay que aplicar el sentido común», concluye Granados, cuyo partido defiende también el «reconocimiento y preservación del plurilingüismo» en el ámbito estatal.

Incumplimiento
Actualmente, la presencia del castellano es de dos horas a la semana en la Educación Primaria y de tres en la Secundaria. La propuesta de los socialistas pretende en realidad aplicar de manera efectiva el modelo teórico que defiende el Govern de que sea «la realidad sociolingüística de los centros» la que marque el proyecto lingüístico.

Eso, sobre el papel y en relación al castellano, supone que en los colegios en entornos mayoritariamente catalanohablantes hay vía libre para reforzar el castellano. En la práctica, y según demuestra la revisión de los proyectos lingüísticos que presentó el pasado año la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), «esto se incumple y solo un 7,7 por ciento de los colegios y un 0,2 por ciento de los institutos imparten alguna asignatura no lingüística en español», apunta en declaraciones a ABC Ana Losada, responsable de la AEB.

Losada ve en el giro de los socialistas «una puerta de esperanza», aunque expresa sus recelos respecto a que esa realidad acabe materializándose en las aulas. «Para que eso ocurra y haya una convivencia y un respeto entre las dos lenguas oficiales deben darse más horas de castellano y cambiar muchas cosas que dudo que vayan a cambiar», apunta la responsable de la AEB, que ve con desconfianza algunos puntos del documento. «En el apartado 35 del texto, el PSC advierte del riesgo de que una lengua materna acabe siendo un factor de división social. Está claro que el tiempo verbal se ha usado mal porque esto lleva años sucediendo. Lo que ahora plantean los socialistas es simplemente que se cumpla la ley después de años de incumplimientos», aclara Losada. Interpreta también que el socialismo debería reproducir ese «cambio de rumbo» en su política lingüística en otros territorios con dos lenguas oficiales como Baleares o Valencia.

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La perversión del derecho a decidir
Jesús Laínz Libertad Digital 23 Noviembre 2019

Los resultados de las elecciones generales han vuelto a evidenciarlo. Dado el perpetuo éxito electoral de los separatistas vascos y catalanes, se oyen por ahí algunas voces que, resignadas desde la derecha y encantadas desde la izquierda, admiten que el problema quizá no tenga solución y que, antes o después, habrá que aceptar que vascos y catalanes decidan unilateralmente la secesión siempre que vote a favor de ella una mayoría cualificada. Sobre dicha mayoría este gurú propone un porcentaje, aquel gurú propone otro diferente y el de más allá, otro, como si se tratasen de magnitudes determinables científicamente.

Pero, si pusieran en sus manos durante cuatro décadas la maquinaria totalitaria de adoctrinamiento masivo de la que gozan los separatistas gracias al Estado de las Autonosuyas, este mediocre juntaletras se compromete a convencer a vascos y catalanes de que son alienígenas mutantes. Y una vez creada la nueva nación mediante la agitación de tan especial identidad colectiva y de los derechos históricos de ella derivados, les convocaría a que decidieran en las urnas la separación de España, la anexión de Tailandia o su incorporación al orden de los coleópteros. Las masas nunca tienen opiniones propias; siempre opinarán lo que los ingenieros ideológicos de cada lugar y época decidan que tienen que opinar. Sólo es cuestión de televisión y tiempo. No hay más que ver TV3.

Abandonados los mil argumentos constitucionales, históricos, económicos y morales que demuestran la absurda pretensión de los separatistas, éstos han conseguido vencer por aburrimiento a quienes están dispuestos a admitir que lo único que al final cuenta es la voluntad de la mayoría: los catalanes y los vascos tendrían derecho a la independencia porque la mayoría de ellos insiste en quererla. Otro inmenso absurdo. Responda con sinceridad, democratísimo lector: si una mayoría desease reinstaurar el delito de adulterio, la incapacidad de la mujer para enajenar sus bienes sin autorización del marido, la pena de latigazos, la hoguera para los homosexuales o la esclavitud de los negros, instituciones todas ellas de milenaria tradición y enraizadas en los textos jurídicos y religiosos fundacionales de nuestra civilización, ¿tendrán derecho a decidirlo en las urnas mediante el voto de la mitad más uno?

Sigamos con eso de la voluntad. Mediante un singular paralelismo, algunos que se creen el colmo de la ocurrencia sostienen que, igual que un divorcio es la ruptura voluntaria del vínculo matrimonial, la independencia sería la ruptura voluntaria del vínculo nacional. La clave está en Rousseau. Si no hay contrato social no hay nación. Parece impecable.

Pero de impecable no tiene nada: si la voluntad hace el contrato, una voluntad viciada lo anula. Los tres vicios que pueden ser inducidos en la voluntad del contratante, según la milenaria tradición jurídica española y europea continental, son la violencia, la intimidación y el dolo. No hay mejor modo de explicar lo que ha sucedido en Cataluña y el País Vasco en las últimas cuatro décadas.

La violencia del terrorismo nacionalista vasco, y en mucha menor medida –hasta ahora– del catalán, ha acallado con tremenda eficacia muchas voces que, de haber habido completa libertad, habrían podido dar una respuesta al adoctrinamiento de masas que ha desembocado en el predominio de las opciones políticas que, por ser hermanas ideológicas de los asesinos, han tenido el campo libre para su actividad.

Pero la monopolización de los foros políticos y sociales no ha sido solamente consecuencia del asesinato de un millar de personas, sino también, y sobre todo, de la intimidación de muchísimos más que han preferido callar, ceder, resignarse o marcharse de su tierra para evitar mil problemas en la vida diaria o incluso la muerte. Sin la violencia etarra, el Título VIII de la Constitución y los estatutos de autonomía surgidos de ella habrían sido otros. Otegui se carcajea satisfecho de la ridícula representación política de los partidos de derechas en el País Vasco. Pero, ¿los resultados electorales serían los mismos y él se carcajearía igual si durante cuarenta años hubieran sido asesinados por la espalda novecientos de los suyos?

Por lo que se refiere a la "pacífica" Cataluña, sin la continua intimidación, y a veces incluso la violencia, sufrida durante cuatro décadas por quienes han osado oponerse a la dictadura nacionalista, ¿se habría implantado igualmente el pensamiento único en una sociedad digna del horror de Orwell?

Finalmente, sin la actitud escandalosamente dolosa de unos Gobiernos nacionalistas que han utilizado sus competencias para sembrarlo todo de mentiras, para adoctrinar a la población en un alucinante delirio histórico y provocar un odio sin causa, y, últimamente, para organizar golpes de Estado desde sus despachos, tantos millones de vascos y catalanes no desearían la secesión de España.

Bajo la violencia, la intimidación y el engaño no hay forma de contrastar pareceres con libertad, de reflexionar con mesura y de tomar decisiones sensatas. Bajo la violencia, la intimidación y el engaño no hay libertad, ni orden, ni justicia ni democracia.

www.jesuslainz.es

Un drama español: la izquierda, secuestrada por los nacionalismos
Desde el año 2018, los diferentes ejecutivos españoles han malvivido con la respiración asistida que les suministran los partidos nacionalistas, incluidos los anticonstitucionales
Ignacio Varela vozpopuli.es 23 Noviembre 2019

Desde que cambió en España el sistema de partidos, se han celebrado ya cuatro elecciones generales, suficientes para un primer balance del 'régimen de 2015'. Primero, algunos datos.

En estos cuatro años, la derecha de ámbito nacional se ha recompuesto internamente de forma drástica, pero su fuerza como bloque se mantiene estable, salvo el repunte de 2016. Comienza y termina el ciclo con una cifra próxima a 10,5 millones de votantes.

La izquierda de ámbito nacional (PSOE, Unidas Podemos y Más País) no ha cesado de descender. Arrancó en diciembre de 2015 con casi 12 millones de votos y cada resultado ha sido un poco peor que el anterior, hasta los 10,3 millones del 10-N. Cuatro puntos de bajada porcentual en cuatro años.

¿Quién ha ganado ese millón y medio largo de votantes que ha ido perdiendo la izquierda? A la vista está: el bloque de los llamados 'partidos territoriales', mayoritariamente nacionalistas. Comenzaron en el 7% y ya van por el 12% (una ganancia aún mayor si incluyéramos en ese bloque a Compromís y a los numerosos grupúsculos extraparlamentarios de 'viva mi pueblo'). Como se ve, la crecida de los partidos territoriales se intensifica en las dos elecciones celebradas con Pedro Sánchez en la Moncloa.

Considerando que una constante política del periodo ha sido la convergencia sistemática de la izquierda con los partidos nacionalistas (con preferencia por los más subversivos), la conclusión cae por su peso: con esa política de alianzas, la izquierda no resta un ápice de fuerza a la derecha, disminuye la suya y nutre de votos al espacio nacionalista. La estrategia consistente en crear una sociedad de socorros mutuos con los nacionalismos para deshacer el empate con la derecha proporciona a la izquierda gobiernos de ocasión, pero resulta electoralmente suicida.

Por esa vía se alimenta también la centrifugación del sistema político. En junio de 2016, había en el Congreso cuatro partidos nacionales y cinco territoriales. En la nueva Cámara, habrá seis partidos de ámbito nacional y 11 territoriales. Además, crecen más los más agresivos contra el orden constitucional: entre 2015 y 2019, las fuerzas abiertamente anticonstitucionales (ERC, JxCAT, CUP, Bildu) han ganado medio millón de votos y han saltado de 19 a 28 escaños en el Congreso.

El Govern pide diálogo al Estado porque "la represión solo amplía la brecha"

Desde 2018, el Gobierno de España malvive con la respiración asistida que le suministran los partidos nacionalistas, incluidos los anticonstitucionales. Ellos dieron vida al primer Gobierno de Sánchez y se la quitaron al tumbarle los Presupuestos. Ellos habrían sido decisivos en la extinta legislatura del 28-A si el PSOE y Podemos hubieran llegado a un acuerdo. En este momento, la formación de un nuevo Gobierno de Sánchez y su supervivencia durante la legislatura están en las manos de Esquerra Republicana, del PNV y de una constelación de siglas territoriales (Compromís, CC, BNG, PRC, TE), cada una de las cuales presentará su propia hoja de reclamaciones a cambio de sus votos.

¿Alguien cree que se puede construir así una política coherente para el país, aunque se disfrace con esa palabra taumatúrgica, 'progresista', que funciona como curalotodo y salvoconducto universal de cualquier desafuero?

Es incomprensible que el partido que se dispone a pilotar en Cataluña las próximas etapas del proyecto secesionista reciba como recompensa la llave de la política española. Será imposible explicar a los gobiernos europeos que el de España, tras pedirles su respaldo para hacer frente a un desafío contra su unidad territorial, entrega su propia estabilidad a quienes inspiran y dirigen ese desafío.

Pero siendo grave y autolesivo el secuestro político de la izquierda por los nacionalismos, escandaliza aún más su secuestro ideológico, igualmente consentido. Los nacionalistas no solo ponen y quitan gobiernos en España; además, han adquirido la patente para otorgar y retirar etiquetas de progresismo. En nuestro contaminado debate político, la unidad de medida para situar a alguien más a la derecha o más a la izquierda no es su pensamiento económico, social o sobre derechos y libertades, sino su proximidad o lejanía al nacionalismo.

Los políticos más combativos frente a los nacionalismos —llámense Cayetana Álvarez de Toledo, en el PP, Albert Rivera, en Ciudadanos, o Alfonso Guerra, en el PSOE— reciben el estigma fulminante de la derechización, sin atender a otro criterio que ese. Por el contrario, aquellos otros que incorporan los códigos y el vocabulario del nacionalismo y confraternizan con él tienen licencia para lucir palmito como campeones de la izquierda progresista. A la cabeza de ellos, el presidente del Gobierno y su próximo vicepresidente.

La izquierda española no solo ha entregado su cuerpo político al nacionalismo; le he entregado también su alma. Que el jurado que reparte credenciales ideológicas lo formen los Urkullu (demócrata cristiano), Torra (carlista cerril), Junqueras (meapilas insolidario) y Otegi (terrorista en paro) es algo peor que un insulto a la razón. Sostener, como ha sostenido la izquierda consecuente de toda la vida, que el nacionalismo en cualquiera de sus versiones es intrínsecamente reaccionario y peligroso, convierte automáticamente a quien lo haga en bulto sospechoso de connivencia con la derecha centralista.

A esta izquierda delicuescente le han robado la lucha de clases y se la han cambiado por la lucha de las naciones. Y se ha comido el cambiazo sin pestañear. La han puesto bajo vigilancia precisamente aquellos a quienes más hay que vigilar. Se está dejando desarmar el Estado a pedazos, olvidando aquello en lo que antaño creyó, que el Estado democrático es el único refugio de los débiles. Y está alimentando irresponsablemente al otro monstruo nacionalista, el que representan individuos como Santiago Abascal.

El producto estremecedor de tanta droga ideológica es esa joven energúmena, portavoz de Arran (sucursal de la CUP), asegurando: “No creemos en absoluto en los derechos individuales, solo son legítimos los derechos colectivos”. Avergüenza tener que recordar a quienes hoy agachan la cabeza ante el chantaje que muchos de ellos se hicieron de izquierdas justamente para combatir ese tipo de ideas totalitarias.

Mientras las fuerzas auténticamente progresistas del mundo entero libran una batalla feroz para frenar el resurgimiento de los nacionalismos destructores, en España, la sedicente izquierda de Iglesias y Sánchez se entrega, esposada, a nuestros nacionalismos domésticos. Este drama español se llama 'La Gran Estafa'.

Sánchez se rinde a ERC y humilla a los españoles
Editorial El Mundo 23 Noviembre 2019

A nadie podía sorprender a estas alturas del juego que el futuro Gobierno que pretende armar Pedro Sánchez con Podemos iba a depender de ERC. Pero lo que sí es del todo asombroso, bochornoso y peligroso es que esa dependencia ya haya mudado en sometimiento cuando ni siquiera se han cerrado las consultas internas que los partidos implicados han lanzado a sus militantes para fijar posición respecto a la investidura de Pedro Sánchez. PSOE y ERC acordaron ayer la formación de una mesa de negociación que supone, de facto, la claudicación del Gobierno a las condiciones de los independentistas: una triste reedición con los republicanos del vergonzante Pacto de Pedralbes. Qué conclusión extraer si no del hecho de que en el equipo de ERC se encuentre Josep Maria Jové, ex número dos de Oriol Junqueras e imputado en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por la organización del 1-O. Para explicar la dimensión que posee la inclusión de Jové, baste recordar que varios documentos aportados en la fase de instrucción del juicio lo señalan como el arquitecto del procés y del referéndum ilegal: él era, según los informes, quien anotaba en una agenda Moleskine todas las reuniones y encuentros donde se trazó la hoja de ruta. Una de las pruebas fundamentales que sirvió para sustentar las condenas del Tribunal Supremo.

La impudicia con la que este Gobierno continúa blanqueando a quienes reivindican que se saltaron el orden constitucional es una pésima noticia y un jarro de agua fría para los que pensaban que Sánchez había abandonado su conchabeo secesionista. Si per se ya configura un escándalo poner en manos de sediciosos la acción política de un Ejecutivo, aceptar en una mesa de negociación a la línea más dura de ERC, con un imputado por organizar el más grave atentado político, social y legal contra nuestra democracia de las últimas décadas, es una humillación que solo servirá para alimentar a los republicanos y fortalecerlos de cara a los suyos en la lucha de egos y radicalismo que libra el independentismo. La querencia de Sánchez a meterse en la boca del lobo solo por apuntalarse en el poder rebasa la frontera de todo lo admisible. Pero es que esta humillación evidencia, además, el paripé que PSOE, Podemos y ERC han simulado con las consultas internas que han activado. Las preguntas torticeras que han lanzado a sus militantes no son más que una coartada tramposa para enmascarar y legitimar las decisiones que tomarán o que ya han tomado de antemano.

Sánchez decidió pactar con Podemos aunque ello supusiera una enmienda a la totalidad de su discurso y estrategia de campaña. Lo anunció como si estuviéramos ante un pacto de Estado cuando lo esbozado no era más que un conjunto de generalidades bienintencionadas. Lo ofreció a la militancia mediante una redacción tramposa. Y todo ello sin aportar la información clave respecto del punto ciego del acuerdo que ahora ha explotado a la vista de todos: el sometimiento al independentismo. De Podemos cabía esperar que echase mano de todos los recursos populistas a los que nos tiene acostumbrados: desde la perversión de toda lógica plebiscitaria hasta apoyar sin decoro a aquellos que quieren hacer saltar por los aires los consensos que nos han garantizado 40 años de democracia plena. Pero es inadmisible que el PSOE adapte estos métodos: la presidencia de Sánchez no puede obtenerse a cambio de hipotecar el futuro del país.

Acuerdo PSOE-Podemos
Los socialistas se rinden al separatismo: el PSC aprobará «el reconocimiento de Cataluña como nación»
"Reconocer Cataluña como una nación y España como un Estado plurinacional es nuestra manera de entender nuestra unión y la igualdad en la diversidad", defiende el PSC en su programa marco para el congreso de diciembre
Luz Sela okdiario 23 Noviembre 2019

El PSC de Miquel Iceta confirma su apuesta decidida por considerar a Cataluña como una "nación" y a España como "Estado plurinacional". Así se recoge en el documento marco que los socialistas catalanes someterán a debate en el congreso que celebrarán los próximos 13 a 15 de diciembre, fechas que podrían coincidir con la eventual investidura de Pedro Sánchez. El presidente en funciones prepara en estos días una respuesta al órdago de ERC, partido que exige una ‘mesa de negociación’ sobre Cataluña como condición para apoyar la investidura. Los votos republicanos (aunque sea por abstención) son imprescindibles para que Sánchez se revalide en La Moncloa.

La influencia de Iceta es determinante para el candidato del PSOE. En vísperas de las elecciones del 10-N, Sánchez ya se plegó a las exigencias del catalán de introducir la polémica "plurinacionalidad" en el programa, un concepto que genera mucha controversia en el partido.

Sin embargo, en el documento marco para su 14 congreso, el líder del PSC se descubre, rotundo: "Reconocer Cataluña como una nación y España como un Estado plurinacional es nuestra manera de entender nuestra unión y la igualdad en la diversidad".

El documento marco, que vertebrará la acción del PSC en los próximos años, subraya que "tanto Cataluña como el resto de España son plurales y diversas", "un conjunto de pueblos con singularidad propia". "España es un país moderno -plurilingüe y pluricultural- que se fundamenta en la garantía del derecho de autonomía de los pueblos que la integran", defienden los socialistas.

Acuerdo entre fuerzas catalanas
En este contexto, Iceta reitera su propuesta ‘federalista’ para el "reconocimiento, autogobierno y gobierno compartido", para "una financiación justa y suficiente" y el "respeto a la pluralidad". La solución al órdago independentista, dice, pasa por "el diálogo, la negociación y el pacto", matiza, "desde un total respeto a la legalidad". "Un conjunto de reformas acordadas entre fuerzas catalanas y refrendadas por el conjunto de la ciudadanía".

El líder de los socialistas catalanes apuesta decididamente por el diálogo para superar "la división en bloques que no se miran". "El resentimiento sólo nos ha conducido al empeoramiento de la situación", advierte.

ERC someterá al escrutinio de sus bases, el próximo lunes, un eventual apoyo a la investidura. La pregunta de los republicanos es enrevesada: "¿Estás de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociación?". Una pregunta lo suficientemente ambigua -hay que tener en cuenta además que ese referéndum no es vinculante- para que la dirección pueda seguir avanzando en las negociaciones.

A las presiones de Iceta se añaden las de Pablo Iglesias. Quien será vicepresidente del hipotético Gobierno socialcomunista se erigió este jueves en mediador con los separatistas, al asegurar: "Vamos a tener un Gobierno que asuma el diálogo como eje fundamental de la acción política que afronte el problema de la plurinacionalidad en España y el diálogo en Cataluña".

En su maniobra de presión, los independentistas intentarán sacar el máximo rédito posible. ERC se encuentra además entre la espalda y la pared por la postura de Junts per Catalunya, más crítica con el acuerdo. El presidente catalán, Quim Torra, se mantiene instalado en el "derecho a la autodeterminación" y la liberación de los condenados por el ‘procés’.
"Supongo que no renunciarán a lo que han defendido toda la vida, el derecho a la autodeterminación y que hay presos políticos. Supongo que lo pondrán sobre la mesa en el Consejo de Ministros", dijo Torra, este jueves, sobre Podemos.

Y, sobre ERC, añadió: "No puedo imaginarme que ningún diputado independentista falte a sus compromisos previos a las elecciones".

El plan viene de lejos. El pasado diciembre, OKDIARIO ya reveló el documento del PSC ‘Catalunya 2019’, en el que se reconocía explícitamente el reconocimiento de "Cataluña como nación". Por entonces, Sánchez intentaba ganarse el favor de los secesionistas a sus Presupuestos.

Sánchez ofrece a los separatistas reconocer a Cataluña como nación a cambio del ‘sí’ a los Presupuestos

"La realidad es que Cataluña es una nación plural y diversa y España una nación de naciones", defendían los socialistas catalanes. En el documento, se equiparaba a Cataluña con España, al afirmar que sus "historias están entrelazadas" o que "la historia de Cataluña no se puede entender sin la de España en su conjunto y viceversa".

El partido de Iceta abrí también la crítica hacia la Constitución: "Hacemos un balance positivo de los 40 años del Estado de las Autonomías, pero consideramos que hay que corregir las disfunciones detectadas y adaptarlo a los nuevos tiempos. La vía del acuerdo es la única eficiente, viable y legítima para renovar nuestras reglas de convivencia y combatir la fractura social”.

En definitiva, los mismos argumentos que ahora recupera, en un momento crítico para Sánchez, determinado a ganarse el favor del secesionismo.

Fuck Pedro Sánchez
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 23 Noviembre 2019

Hoy no es Vox el que nos jode a los españoles, sino Pedro Sánchez.

Debemos agradecer a Rosalía que haya incorporado al léxico popular el término anglosajón fuck, aunque haya errado el tiro. No es a Vox al que hay que joder (este es el significado de la palabra), como sostuvo la cantante, porque hoy no es Vox el que nos jode a los españoles, sino Pedro Sánchez. Pedro Sánchez abrazado al enjambre de comunistas, filoetarras y la minoría ultraderechista étnica de la región catalana que lo utilizan como ariete contra España y su Monarquía constitucional. Fuck Pedro Sánchez.

Virus mortífero
Me he cansado de escribir que Manuel Valls se equivoca cuando repite que hay que levantar un cordón sanitario para aislar a Vox. Si cuando él era primer ministro de Francia una mafia sediciosa hubiese declarado la independencia de Córcega, Normandía, Bretaña, Vasconia o el Rosellón, no habría titubeado en sumar fuerzas con el lepenismo para preservar la integridad de su patria. Y esto es exactamente lo que ocurre en España, donde al peligro de balcanización se suma el de la gangrena chavista.

El Gran Felón ha obrado el maleficio, que no el milagro, de reproducir en España la fractura que la ultraderecha supremacista ha generado en Cataluña. Lo ratifica, sin subterfugios, Felipe González (LV, 15/11):

Si se consuma el despropósito de romper las reglas de convivencia, que ya están rotas en Catalunya, con el conjunto de España, yo nunca pasaré por eso.

Frente a un virus mortífero como el que engendra la cópula entre comunistas y secesionistas en beneficio del trepador que usurpa el centro de poder, se activa la reacción inmunitaria para recuperar la cohesión. La amenaza reside en ese virus y no en el espantajo que los engañabobos mediáticos sitúan en la plaza Colón de Madrid.

Reguero de sangre
Escribe el predicador tribal Francesc-Marc Álvaro ("Lo normal crece", LV, 14/11):
En España, la derecha extrema no puede dejar de ser franquista, es su tradición y su filiación.

Este veredicto lo dicta un militante del supremacismo étnico que no puede dejar de ser racista, discriminatorio y falaz, pues es su tradición y su filiación. Así lo retrata con rigurosa documentación Joan-Lluís Marfany en La cultura del catalanisme (Empúries, 1995), rico en citas de textos aberrantes de Valentí Almirall, Pompeu Gener (Peius) y otros adictos al mito de la supremacía aria. Y tampoco puede dejar de ser violento, pues es su tradición y filiación, como lo atestigua el reguero de sangre que dejó desde las guerras carlistas hasta las contiendas entre facciones radicales dentro de la guerra incivil, pasando por la Semana Trágica, los decenios del pistolerismo y el alzamiento de 1934. Hasta llegar a la actual eclosión de salvajismo tramada por los carroñeros, con bloqueos e incendios encaminados a producir la ruina de Cataluña independizándola de España y de Europa. Lo recomendó Toni Comin, un prófugo sin oficio ni beneficio.

Mistificación política
No es extraño, en este entorno de mistificación política, que muchos de los que no soportan la existencia de la Fundación Francisco Franco convivan alegremente con la Fundación Sabino Arana, que rinde homenaje al racista furibundo idolatrado por los nacionalistas vascos. Un troglodita cuyas diatribas contra los españoles harían palidecer las de Hitler contra los judíos, y cuyo nombre ensucia el callejero de Barcelona. El escritor vasco premiado Bernardo Atxaga dijo (Vozpópuli, 16/11): "Me enorgullece que Aitor Esteban no dé la mano a la extrema derecha". Ja, ja, ja. El PNV de Sabino Arana y Aitor Esteban es la extrema derecha que da la mano a su homóloga secesionista catalana, a la extrema izquierda chavista y al camaleón Pedro Sánchez.

Tampoco es extraño que el manifiesto de conciliación con los sediciosos catalanes, que suscriben, entre otros, Francesc-Marc Álvaro, Manuel Castells, Jordi Amat, Antoni Puigverd y Victòria Camps (LV, 14/11), lo encabece la firma del rabioso enemigo de la civilización occidental Noam Chomsky, quien inmediatamente después de la masacre de las Torres Gemelas vomitó la justificación de los asesinos (Noam Chomsky, 11/09/2001, RBA Libros, 2001): "Debemos reconocer que, en gran parte del mundo, Estados Unidos es visto como un conspicuo Estado terrorista. Y con sobrada razón". Arcadi Espada advierte (El Mundo, 17/11) que el científico Steven Pinker ha retirado su firma de esta "deposición".

Negociaciones clandestinas
Solo los muy ingenuos o los cómplices del fraude a la ciudadanía pueden atribuir una pizca de verosimilitud a la espontaneidad del abrazo entre los dos tahúres de la timba. El espectáculo estaba cuidadosamente amañado para culminar un largo proceso de negociaciones clandestinas. Pablo Iglesias y Jaume Asens –asiduo defensor de okupas y manteros agresores de policías– usufructuaban privilegiados canales de comunicación para cocinar planes secretos de desestabilización con el sedicioso mimado en el spa de Lledoners y con el prófugo y su corte de los milagros sobrealimentados en el palacete de Waterloo. Digan lo que digan, los cipayos ya han acordado vender parte del territorio de España, con sus habitantes españoles incluidos, a una minoría estrambótica erigida en nación fantasma. Todo a cambio de sus votos para la investidura del Gran Felón.

Lo cuenta eufórica la panfletista Pilar Rahola, que conoce las intimidades de los chanchullos áulicos ("Sí o sí", LV, 13/11):
Empieza a caminar, pues, si nada lo tuerce, el primer gobierno de coalición de la democracia española. (…) En ese aspecto, Catalunya gana por goleada. De momento, se han corregido algunos errores de bulto cometidos en las últimas negociaciones: (…) se ha blindado el secretismo, a diferencia del espectáculo mediático anterior, cuyas filtraciones constantes convirtieron la negociación en un vodevil. Las primeras líneas de este capítulo de coalición, que gobernará con geometría variable, parece que se escriben con buena letra.

Todo urdido con nocturnidad y alevosía. Álvaro se jacta del juego sucio arteramente oculto hasta que llegue la hora en que cumplirán la promesa de volver a hacerlo. ("El sabor de las rebajas", LV, 18/11):

El PSOE no acepta hoy hablar de un referéndum de autodeterminación ni de una amnistía, teniendo en cuenta que hay cosas que se podrían contemplar pero no se pueden anunciar para evitar precisamente que sean abortadas.

Un modelo racional
Visto lo visto, ¿alguien puede seguir pensando que el peligro reside en la incorporación de Vox a la Gran Coalición Constitucional defensora de la libertad y la igualdad de los ciudadanos, y de la seguridad, la convivencia y la integridad de España? Es posible discrepar con algunos puntos del programa de este partido –en mi caso, con los de sello confesional–, pero la sociedad abierta que defendemos es precisamente aquella que permite y facilita el debate enriquecedor entre personas con ideas distintas, y las estimula a todas a trabajar unidas por el bien común.

Con un añadido. Muchos opinadores reprochan a los candidatos del PSOE, PP y Cs que participaron en el debate televisado que no rebatieran con más contundencia las propuestas de Santiago Abascal. Solo lo hizo el candidato comunista, ostentosamente afín a los renegados de la nacionalidad española. Intuyo que los otros tres no lo hicieron porque íntimamente sabían que algunos de sus argumentos eran irrefutables. Sobre todo en lo que concierne a la inmigración ilegal y al Estado de las Autonomías, de cuyo efecto disruptivo tenemos sobradas pruebas todos los días. Pronunciarse contra el Estado de las Autonomías no es anticonstitucional si se apela a las cláusulas que la misma Constitución incluye, sabia y previsoramente, para facilitar su reforma.

El modelo del centralismo francés no es franquista ni lepeniano. Tampoco jacobino. Es sencillamente racional. Escribió Lluís Foix cuando los vándalos de los CDR bloquearon la frontera con Francia ("La libertad de los otros", LV, 14/11):
La reacción de la Gendarmería francesa fue expeditiva cuando decidió desalojar a los manifestantes que paralizaron la autopista por la vertiente francesa. En el largo conflicto con los chalecos amarillos, según informaba Le Monde el pasado día 8, el balance es de 10.000 detenidos, 3.100 condenados y 400 penas de prisión firme.

Reflexionemos
¿Quién puede rebatir el alegato contra el Estado de las Autonomías cuando uno de sus frutos es que, al cabo de cuarenta años de vigencia, un puñado de frikis pueden convertir impunemente la Plaza Universidad de Barcelona, durante 18 días, en un remedo en miniatura de lo que sería su repúblika si consiguieran parirla, peleándose entre ellos en medio de la basura, sembrando el pánico entre los vecinos, arruinando a los comerciantes, colapsando el tránsito y robando la urna con las donaciones?

Vociferan los más brutos de la manada: "Independencia o barbarie". El PSC del dúo dinámico Sánchez-Iceta ya cogobierna con estos neandertales en 40 ayuntamientos y la Diputación de Barcelona.

Reflexionemos hoy, aunque mañana no se celebren elecciones. Fuck Pedro Sánchez.

PS: En su Carta del Director (LV, 21/11), Màrius Carol invierte impúdicamente la archiconocida frase de Karl Marx "la historia ocurre dos veces: la primera como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa", y le hace decir exactamente lo contrario para calificar de tragedia la miserable farsa de la consulta de ERC a sus militantes sobre el apoyo a la investidura de Pedro Sánchez. La consulta es una miserable farsa, que comenzó con la gran tragedia para Cataluña del procés secesionista.a...

Las derechas mantendrán la defensa estricta de sus valores
“Los valores no son simplemente palabras, los valores son por lo que vivimos. Son las causas por las que defendemos y por lo que lucha la gente” John Kerry
Miguel Massanetdiariosigloxxi 23 Noviembre 2019

Queramos o no, no vamos a tener otro remedio que enfrentarnos a una situación, por supuesto no deseada, pero que tal y como se han dado las cosas y como se han comportado los ciudadanos españoles en su pasada visita a las urnas, nos va a llevar a una situación en la que la conjunción del PSOE, del señor Pedro Sánchez y Podemos, del señor Pablo Iglesias, va a constituirse en una alianza para llegar a la investidura del primero, (en el supuesto de que consigan convencer a ERC para que se abstenga en la votación o vote a favor, algo que parece más complicado) y, al menos aparentemente, parecen dispuestos a un reparto de ministerios. Lo verdaderamente curioso del caso es que, por lo que se está rumoreando, parece que va a ser un gobierno bicéfalo en el que los ministerios que cada uno de los dos partidos confabulados, parece que va a mantener una plena autonomía en las decisiones que adopten en aquellas parcelas de poder que cada uno de ellos se haya reservado, sin que necesite consultar con el otro las medidas que decidan tomar el ámbito respectivo. En este sentido parece que la ministra en funciones, de Hacienda, señora Calviño, ya le ha pedido a Sánchez que quiere actuar con plena independencia sin tener que dar explicación alguna a Pablo Iglesias que, si bien junto a la Calvo, quedarían de vicepresidentes, no obstante parece que ambos quedarían subordinados a la señora Calviño en todo aquello relacionado con la economía del país.

Y, mientras tanto, estamos al albur de si, el señor Sánchez, dispone o no de los apoyos necesarios para ser investido. El protagonismo ahora se ha desplazado al partido del señor Junqueras que, desde la cárcel, se ha constituido en aquella persona, ahora le llamarían influencer que, pese a estar cumpliendo una condena por sus actuaciones delictivas en cuanto al referendo ilegal catalán, puede seguir moviendo los hilos de su partido, de modo que se produce la curiosa circunstancia de que el futuro nuevo gobierno de España dependa de su decisión. De hecho, no parece que la investidura este a la vuelta de la esquina ya que la consulta que parece que ha llevado a cabo ERC a sus afiliados, pidiéndoles opinión sobre la posibilidad de prestar apoyo al nuevo ejecutivo o si, para consentir en hacerlo, se les debería pedir contraprestaciones al Gobierno, tales como poner sobre la mesa el destino de los actuales presos que cumplen condena por los sucesos del 1.O del 2017, junto a una consulta a los catalanes sobre el destino que piden para Cataluña, fuera o dentro de España. Al respeto, no deja de ser significativa aquella encuesta que se ha celebrado en Cataluña, en la que ha quedado reflejado que ha descendido, de una manera notable, el número de ciudadanos que apoyan la independencia de España (un 42%) respeto a los que desean permanecer siendo españoles (un 48%).

Sin embargo, no podemos dejar de sentir una cierta inquietud respeto a la actitud del señor Casado con respecto al problema de la investidura de Pedro Sánchez y la posibilidad de que, para ser elegido, precise de un apoyo de los separatistas que, en alguna manera, supusiera una rectificación de la postura que oficialmente ha ido manteniendo el señor presidente en funciones, de no ceder a las peticiones absurdas de los soberanistas catalanes, en función de acceder en algunos aspectos si, con ello, se conseguía hacerse con el poder. Estamos de acuerdo que el darles alas a los separatistas; el ceder, aunque sólo fuera en una pequeña parte, a sus peticiones de más autonomía o simplemente, intentar conformarlos con aquello que, peligrosamente, ha vuelto a anunciar el señor Pablo Iglesias, un señor para el que la discreción no parece existir, cuando ha vuelto a sacar el tema de la “nación plurinacional”. Entiendo que dentro del PP existen distintas corrientes de opinión aunque, lo que ha sido evidente es que, alguna de ellas, ha conducido a la reprobación del señor Rajoy y al relativo fracaso de las últimas elecciones, en las que no se han conseguido recuperar a los votantes que hace años lo abandonaron, precisamente por considerar que el partido de Fraga no seguía las líneas que había marcado su fundador.

Sin embargo, sería bueno que el señor Pablo Casado no perdiera de vista que nuestras alianzas, nuestros apoyos y nuestros afanes como españoles y como ciudadanos, no están en conseguir ninguna clase de pactos con las izquierdas cuando sabemos perfectamente que, cualesquiera que fueran los pactos, grandes pactos de gobernabilidad del país, nunca tendríamos la certeza de que la entente Sánchez-Iglesias los fueran a cumplir cuando sus intereses les recomendaran adoptar otras decisiones, en sentido contrario. Sabemos perfectamente que el juego de las izquierdas está centrado en intentar enfrentar a los partidos representantes del centro y de la derecha españoles, sabiendo que si evitan que actúen juntos y coordinados, ellos se aseguran permanecer en el gobierno durante muchos años. Y, ante semejante tesitura, estimamos que sería preciso que, el señor Casado y sus asesores, tomaran en cuenta cuáles deberían ser nuestros presuntos aliados y cuáles no pueden serlo nunca. En muchas ocasiones nos hemos referido a la necesidad de mantenernos firmes en nuestras ideas, en nuestros valores y en todo cuanto nos una en lo que es fundamental, como es el rechazo frontal a todo el relativismo imperante, a la deshumanización de nuestra sociedad, a la tentación de volver a aquello de la II República que, desgraciadamente nos condujo a una Guerra Civil, al comunismo y al anarquismo que, en ciertos ámbitos de nuestra sociedad, parece que han vuelto a arraigar con el peligro que ello comporta para la convivencia y el buen entendimiento de todos los españoles algo que, hoy en día, parece estar amenazado debido es estas corrientes separatistas que vienen consiguiendo que, nuevamente, la sociedad española se divida en dos partes enfrentadas entre sí que se miran a cara de perro, con el peligro de que llegue un momento en que el odio se enseñoree de todos y surja la chispa que desate un nuevo enfrentamiento fratricida.

Entendemos como una grave equivocación dejarse arrastrar por aquellos interesados en frenar al partido VOX por ser, precisamente, un partido que constituye por sus ideas, valores y objetivos, a esta hegemonía que parece que pretenden conquistar las izquierdas que, últimamente, es evidente que están intentando resurgir de sus cenizas, si se tiene en cuenta los sucesos de Bolivia, o los de Chile en los que es evidente la intervención de agitadores profesionales empeñados en conducir a ambas naciones a una situación caótica que vuelva a darles ocasión, a los comunistas, de hacerse de nuevo con el poder. Es posible que la reprobación del aborto sea algo que les pone el vello de punta a todas estas feministas egoístas, desmadradas, insolentes y descastadas que desoyendo la llamada de la naturaleza no tienen inconveniente en asesinar, dentro de sus cuerpos, a los inocentes seres que han concebido; en muchas ocasiones por no tomar las precauciones precisas en un acto de plena inconsciencia; tampoco nos extraña que la homosexualidad o el lesbianismo, que a tantas personas afecta y que, en lugar de intentar que no se propagara, hoy en día, es una opción sexual a la que se alaba, se fomenta e incluso se prohíbe que, desde otras posturas religiosas o éticas, tales prácticas puedan ser denigradas como algo que va en contra de las leyes naturales. Sólo aquellos que desprecian el orden, que abjuran del sentimiento de patria, que se mueven solamente por instintos primarios o que prescinden de los derechos de los demás para imponer los suyos propios, pueden ser lo suficientemente intolerantes para sostener que VOX no tiene todo lo necesario para formar parte del arco parlamentario español. Una cosa capaz de llamar la atención si a partidos, como Bildu o ERC, o cualquiera de estos que abjuran de España para pedir su independencia, sin embargo, no se les ponen pegas, considerándolos como partidos constitucionalistas. Un absurdo detrás de otro.

Ciudadanos, un partido que se constituyó como único freno en Cataluña al separatismo galopante que la invadía, no ha sabido crecer y el gran error del señor Ribera no ha sido otro que, cuando se ha salido del ámbito local en el que su oposición al soberanismo local era suficiente para darle votos, al sobrepasar las fronteras de la autonomía catalana para hacerse grande e intentar comer el electorado al centro derecha o la derecha, sólo tuvo éxito cuando aprovechó los efectos del Gürtel para atraerse votantes del PP pero, en cuanto se ha renovado, ha dejado lastre y han surgido nuevos valores que lo han rejuvenecido aquellos que se habían ido, han vuelto porque no han encontrado en Ciudadanos más que un anti-catalanismo, sin que, aparte de ello, estuviera basado en una estructura moral, ética, económica, social que lo pudiera definir como un partido de ideas, algo que, sin duda, no se le puede atribuir a una formación que lo único que la caracterizaba era su obsesión, respetable evidentemente, contraria a cualquier tipo de corrupción; algo que convirtió en su única línea identificativa, una postura insostenible puesto que, la honradez y el cumplimiento estricto de las leyes de convivencias debería ser, por sí mismo, una cualidad innata y exigible a cualquier formación política por el mero hecho de serlo.

No obstante, últimamente, se ha producido un hecho que todavía no sabemos cuáles las consecuencias que, a medio o largo plazo van a tener para el PSOE. Hacía tiempo que no se veía al partido del señor Sánchez en una situación tan crítica. No es sólo que la Justicia haya dejado tocada gravemente su credibilidad como partido incorrupto, ejemplar y en condiciones de dar lecciones de moralidad al PP, con el que se ha estado ensañando durante años, sino que el famoso caso Gürtel, que tanto perjudicó al PP durante años, ha quedado como una simple anécdota, si lo comparamos con el gran fraude que ha tenido lugar en Andalucía, una comunidad que tradicionalmente y durante 40 años ha estado sometida al yugo del socialismo y cuyos gobernantes socialistas han conseguido despilfarrar la friolera de 680 millones de euros para llenarse sus bolsillos y los de su partido, el PSOE.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, seguimos manteniendo que, el PP al mando del señor Pablo Casado debe ser paciente, debe mantener por encima de todo el respeto de sus valores y la defensa de sus ideas de derecha moderada, y es evidente que, si nos empeñamos en volver a la línea pazguata, absurda y de suma tolerancia con la ilegalidad que estuvo manteniendo el gobierno del señor Rajoy durante la última etapa de su gobierno; es evidente que Casado y su equipo corren el peligro de que sus votantes vuelvan a abandonar el partido, para refugiarse en aquel otro que parece que está dispuesto a luchar, aunque fuere en minoría, a favor del respeto de la Ley, la equidad, la moral y los derechos individuales del ciudadano.

La España plurinacional... e invertebrada
Fernando Jáuregui diariosigloxxi 23 Noviembre 2019

MADRID, 22 (OTR/PRESS) Conviene releer a Ortega de cuando en cuando, especialmente en esos tiempos de crisis que, según la máxima ignaciana, aconsejarían no hacer mudanzas. Cierto que 'La España invertebrada' de Ortega y Gasset partía, en los no tan felices años veinte, del desánimo nacional ante la pérdida de la última colonia y, por tanto, partía de la conciencia de que el país, aquejado de todo tipo de nacionalismos y separatismos, se cuarteaba. Pero digo que hay que volver al adalid del novecentismo porque, tengo la impresión, debates a veces algo ignorantes sobre cuestiones que afectan a la esencia patria, como la plurinacionalidad, nos hacen ocasionalmente volver a pensar en ese país invertebrado, desalentado y despistado sobre su razón de ser que denunció el gran filósofo a partir de la enorme crisis de 1898.

Releer los artículos de 1920 sobre la situación catalana escritos por Ortega en 'El Sol' parecen hoy -cambie usted algunos nombres por otros- de rigurosa actualidad, aunque verdad es que lo que hoy ocurre en Cataluña, donde un preso gana elecciones y un fugado se autoerige en guardián de las esencias del fundamentalismo separatista, añade unos kilos de surrealismo a todo lo hasta ahora conocido. A veces uno no sabe qué más tiene que ocurrir en Cataluña, ese territorio en el que un partido como Esquerra Republicana ha protagonizado tantos desastres, incluido el de 1934, para que los ciudadanos reaccionen y levanten una voz más que airada: basta ya.

Los sondeos 'oficiales' en la Generalitat nos dicen que un 68 por ciento de los españoles prefieren el diálogo a la confrontación abierta, sea la de la mano dura de la derecha más intransigente o la de saltarse la Constitución de Torra y sus gentes. Y ese diálogo, dice una mayoría del 47 por ciento -obviamente, los porcentajes en Cataluña son diferentes--, tiene que ser, precisamente, dentro de los límites constitucionales. Difícilmente podrá Pedro Sánchez, suponiendo que se llegue a esa 'mesa de negociación' con ERC (y quizá con otros), saltarse esos límites, suponiendo que lo pretendiese, que no lo creo.

Pero empieza mal la cosa si quien se erige como portavoz oficioso, desde un aula universitaria, es quien se cree ya investido vicepresidente del futuro Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, si es que tal Gobierno sale adelante, que está por ver. De momento, Pablo Iglesias, lanzado por su cuenta una vez más -recuerden cuando fue, por libre, a ver a Junqueras a la cárcel--, ya ha empezado a hablar a su aire de plurinacionalidad, término que habría que precisar mucho más antes de lanzarlo así como así, a las ondas: está en juego el sustrato de España, ese país que algunos quieren, sin que sea del todo cierto, el más viejo de Europa. Otro gran tema en discusión, a estas alturas.

Y la cosa sigue mal si quien ha de negociar todo esto son gentes sin la formación suficiente, y pienso, para que nadie me acuse de ambiguo, en la socialista Adriana Lastra, como ejemplo más relevante. NO concibo cómo podría salir adelante esa 'mesa negociadora', que Esquerra quisiera casi 'de Estado a Estado' -suprema paradoja, gran locura--, con esos interlocutores que se sentarían en las sillas.

Figuro, desde luego, entre esa casi mitad de españoles que quieren un diálogo con el independentismo dentro de la Constitución, que es herramienta reformable, pero no prescindible. Pero ese diálogo ha de realizarse entre todas, todas digo, las fuerzas políticas, no dividiendo, en esa mesa que ERC quiere, a las dos Españas nuevamente, dejando al país cada día más invertebrado. No sé si la militancia del PSOE, de Unidas Podemos y hasta de Esquerra, en cuyas manos se quiere poner estos días el futuro de la nación, calibrará en toda su magnitud estas reflexiones: ¿hacia dónde llevan a España?
 


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