AGLI Recortes de Prensa   Domingo 24  Noviembre  2019

La ‘manada de los ERES’ camino de la cárcel
Carlos Dávila okdiario 24 Noviembre 2019

Este jueves venidero, si no se produce una maniobra dilatoria de última hora, que todo puede ocurrir, están llamados de nuevo a la Audiencia Provincial de Sevilla cuatro de los condenados por el escándalo de los ERES. Son los protagonistas de las penas máximas, siete años y pico de cárcel que, en todo caso, tendrán que ser revisadas por el Tribunal Supremo. Viera, Fernández, Guerrero y Márquez deberán comparecer personalmente (nada de escudarse tras sus abogados) para una vistilla de la que pueden salir muy perjudicados, tanto que casi todos los juristas consultados piensan que los cuatro, la manada más cutre del caso del latrocinio mayor de la historia de España, pueden entrar en la Audiencia por su pie y salir en furgón para la prisión más próxima.

Y es que el juez que podrá tomar una decisión como esta no es ya María Núñez Bolaños, la sustituta de Mercedes Alaya. Núñez, en todo el tiempo en que ha dirigido la instrucción, no ha hecho otra cosa que aplazar las piezas del sumario porque, como aseguran en la nueva dirección de la Junta de Andalucía, "no es una magistrada independiente, es una dependiente del PSOE”. Será otro juez, Ignacio Vilaplana quien en esa vistilla o bien enviará a los citados al trullo o, en el mejor de los casos para los penados, les impondrá rigurosas medidas de control no vaya a ser que se cumpla una amenaza que un día, con el mayor de los desparpajos posibles, anunció uno de los encausados, concretamente aquel director de Empleo, de apellido Guerrero, que se gastaba el dinero de los parados en casas de prostitución. “Esto -dijo Guerrero en una ocasión acosado por periodistas- es para largarse cuanto antes”. No es fácil que ahora pueda cumplir con su deseo.

El juez Vilaplana tiene sobre su mesa de Instrucción nada menos que 180 piezas separadas que en su momento también podrán ser objeto de juicio. Son piezas que afectan a los ya castigados y que inciden en dos delitos: la prevaricación y la malversación. También en el tráfico de influencias. Son delitos que han sido probados en el gran juicio de la llamada, mal llamada desde luego, “trama política” de los ERES y que han afectado también a los que fueron presidentes de la Junta socialista, Chaves y Griñán. Sorprende que aún no haya sido llamado a rebato judicial el ex ministro de Trabajo con Felipe González, pero según todas las impresiones si los encausados infrascritos marchan esta semana caminito de la cárcel de Jerez, pongamos por ejemplo, Griñán les acompañará en breve. Ahora bien: también puede ocurrir que la primera remesa, la manada de los cuatro condenados, sólo reciba esta semana apercibimientos con medidas cautelares. ¿Por qué? Pues porque el juez Vilaplana ha aceptado de antemano ampliar el plazo para que los abogados defensores planteen sus recursos antes el Supremo.

Curiosamente y sobre los letrados de las defensas es sorprendente que nadie se esté preguntando hasta ahora quién va a pagar sus minutas. Ya se sabe que la anterior presidenta de la Junta, Susana Díaz, bochornosamente, se retiró, como institución perjudicada, de las acusaciones lo que ahora, en opinión de algunos juristas, entorpece la posibilidad de que sea la propia Junta la que se haga cargo de las referidas minutas. De forma no oficial los servicios jurídicos de la entidad autonómica han reconocido que ya han recuperado una parte mínima de los 680 millones de euros robados pero, al tiempo, advierten que será casi imposible la devolución de la cantidad total, entre otras cosas porque, como en el caso de Griñán, los penados no se encuentran en situación de pagar lo sustraído que, en su momento, benefició a centenares de militantes del PSOE, a sus familiares y a una tribu de amiguetes que jugaban con aquel dinero como si fuera la herencia de un antepasado cercano.

El juez Vilaplana les está cercando a todos con singular presteza y ya hecho públicos autos por los que se procesa a varios empresarios receptores de ayudas procedentes de la Consejería de Empleo. Es decir que aún quedan muchos meses, probablemente años, para desmontar la trama de las diferentes manadas que sisaron el dinero de los parados para fines claramente ilegales, desde luego para instalar todo un montaje destinado a hacer del PSOE un partido imparable en Andalucía. Sánchez, con una desvergüenza inenarrable, ya ha avisado, por boca de su peculiar portavoz Celaá, que no tiene la menor intención de ofrecer explicaciones sobre el robo socialista. Veremos qué hace cuando sus antiguos compañeros de partido, incluido Griñán, vayan entrando en la cárcel. Veremos hasta dónde quiere llegar la oposición, hasta ahora muy débil en sus requerimientos.

La izquierda embrujada
Álvaro Vargas Llosa ABC 24 Noviembre 2019

La decisión repentina de Pedro Sánchez de pretender formar gobierno con Pablo Iglesias calza con una tendencia internacional peligrosa. La izquierda socialista está embrujada, una vez más, por el maleficio del fanatismo ideológico. En España, el PSOE, baluarte de la Transición, olvida las lecciones de décadas para llevar a la cúspide a la izquierda carnívora y dar gran poder de presión, por no decir chantaje, al nacionalismo. En lugar de intentar construir una Gran Coalición (independientemente de si el PP la aceptaría), sucumbe a la tentación del abismo. El espíritu de Largo Caballero y Prieto anima hoy al socialismo español en detrimento del de Besteiro, que prevalecía desde los 70 gracias a Felipe González y compañía. En el Reino Unido, nada está ayudando más al populista Boris Johnson que la delirante candidatura de Corbyn, cuyo programa haría palidecer al laborismo antediluviano de un Michael Foot. En Chile, el Frente Amplio, que recoge a una mitad de votantes de lo que fue la Concertación, coalición de democristianos y socialistas que dio estabilidad a Chile y preservó un exitoso modelo con modificaciones razonables, pretende matar a la gallina de los huevos de oro en vez de ampliar sus beneficios. Ha alentado la violencia del último mes y pide una nueva constitución de inspiración «bolivariana» (con disimulos).

En medios de Europa y Estados Unidos, felizmente ya no tantos, hay quienes han defendido lo indefendible con respecto a Bolivia, justificando que un demagogo que llegó al poder con un mandato de cinco años pretendiera, tras catorce años, eternizarse mediante fraudes electorales y violencia. En la izquierda del primer mundo hay una fascinación creciente por el socialismo prístino, revolucionario, de los tercermundistas. Ya no por condescendencia, como antes, sino porque algo de eso quisieran aplicar en casa. También pasa en países del tercer mundo que se suponía iban dejándolo atrás: en la OEA, el Gobierno de México, cuya economía es más grande que la de España, ha votado en contra de que Bolivia realice elecciones limpias junto a… ¡Nicaragua y San Vicente y las Granadinas! La izquierda socialista abandona la socialdemocracia y se acerca a la idea revolucionaria y estatista, estirando los límites del sistema y el electorado. El espíritu de Bernstein, que tanto luchó hace un siglo para apartar al SPD, gran referencia del socialismo europeo, de la idea revolucionaria y casarlo con el reformismo, se va disipando entre los socialdemócratas de hoy.

Son muchas las causas. El fracaso electoral de varios socialistas; el resurrecto nacionalpopulismo le da coartadas para adoptar parejo desprecio por la democracia liberal y la globalización; el aumento de la prosperidad ha parido una generación que olvidó sus causas y lo que costó conseguirla. No veo otra solución a esta deriva que una reacción desde las filas del propio socialismo, como la hubo en su día en España, el Reino Unido, Chile y otros países.

Regreso a Pedralbes
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli 24 Noviembre 2019

Una vez más, en monótona y frustrante repetición de un escenario que empieza a ser melancólicamente irritante, Pedro Sánchez intenta configurar una mayoría parlamentaria que le facilite la investidura cosiendo mimbres de urdimbre inverosímil. Empeñado en formar un Gobierno con comunistas dogmáticos para desarrollar un programa contrario a la racionalidad económica y a los fundamentos políticos de la democracia occidental, el éxito de esta empresa absurda depende a mayor abundamiento del consentimiento de fuerzas separatistas. Como es lógico, aquellos cuyo propósito indeclinable es la desaparición de España como Nación se afanan en aprovechar la ocasión que tan irresponsablemente se les brinda para avanzar en su disolvente objetivo. En este contexto disparatado, ha surgido un nombre evocador de otra pretensión fallida: Pedralbes. De hecho, el vicepresidente del Gobierno catalán, Pere Aragonés, ha declarado que “Pedralbes” podría ser un “buen punto de partida” a la hora de estudiar su apoyo al candidato socialista.

En Diciembre de 2018, Pedro Sánchez y Quim Torra acordaron una Declaración bautizada con la denominación de este elegante barrio barcelonés en la que se manifestaron dispuestos al diálogo para resolver el “conflicto sobre el futuro de Cataluña” que ambos reconocían debía ser abordado para darle una “solución democrática”. En aquel breve texto, donde la palabra “Constitución” fue reemplazada por la indolora y blanda expresión “seguridad jurídica”, se comprometían a crear un doble nivel de interlocución, una mesa de partidos y otra de carácter institucional. En este doble foro las partes en presencia debían aportar propuestas que desembocaran en una fórmula aceptada por todos que, mediante las reformas legislativas oportunas, desatascase el enquistado conflicto. Por supuesto, el esquema planteado era tan claudicante -la inclusión de la figura de un relator fue la guinda de este pastel incomible- y encerraba tantos peligros para la unidad nacional que ni siquiera se puso en marcha ante la oleada de indignación que suscitó en las formaciones constitucionalistas y en la opinión pública en general.

Ahora volvemos, un año después, a la casilla de arranque, sin que ninguno de los obstáculos que entonces imposibilitaron este viscoso enjuague haya desaparecido, sino que, por el contrario, se han agravado considerablemente. Curiosamente, los tres actores principales de la función, el PSOE, UP y ERC, han perdido votos y escaños en las recientes elecciones del 10-N, lo que no refuerza precisamente su autoridad para llevar adelante el pretendido acuerdo. Nadie sensato puede estar en contra del diálogo como método de hacer política, es más, la confrontación argumentada de ideas es una base imprescindible de la democracia. Sin embargo, hay negociaciones que, con independencia de su plasmación práctica, nacen viciadas por su propio contenido. Se puede discutir esta o aquella competencia, este o aquel tributo, esta o aquella infraestructura, pero hay cosas, pocas, pero esenciales, de las que no procede ni tan sólo hablar porque el mero hecho de ponerlas en cuestión resulta inaceptable.

Al borde de la inconstitucionalidad
Una mesa de partidos que busque caminos para que en Cataluña se celebre un referéndum de autodeterminación, que esta y no otra es la pretensión de los separatistas, no puede ni debe ser admitida por ninguna instancia que se quiera mantener dentro del orden constitucional y legal vigente. Hay cuestiones que no se prestan a la duda ni a la especulación, se asumen, se defienden y se respetan, sin más historias. El Estatuto de Autonomía de Cataluña actualmente vigente ya hubo de ser objeto de pulimiento por parte del Congreso y del Tribunal Constitucional y se encuentra en el límite de la inconstitucionalidad, por lo que cualquier extensión de su ámbito de autogobierno transformaría España en una desmembrada confederación en clara violación de nuestra Ley de leyes y de su existencia misma como entidad jurídico-política reconocible. Por tanto, si Sánchez resucita Pedralbes no podrá contar con la participación de partidos que representan el 45% de los escaños del Parlamento nacional y diez millones y medio de votantes, lo que convierte la operación en inútil.

La verdadera y aconsejable solución pasa por un pacto de partidos constitucionalistas que afronte la ofensiva separatista mediante la aplicación rigurosa e implacable de la legalidad y trace y ejecute un plan a largo plazo de desintoxicación de la sociedad catalana del veneno supremacista y totalitario que el nacionalismo fanático ha venido inoculándole desde hace cuatro décadas en las escuelas, en los medios domesticados, en la televisión y la radio públicas y en el riego de subvenciones. Todo lo que no sea el reconocimiento de la auténtica naturaleza del problema y el coraje para aplicar los remedios necesarios será perder el tiempo y poner en riesgo nuestra paz, nuestra prosperidad y nuestra libertad como españoles.

Perversas consultas para que los líderes lo decidan todo
Editorial El Mundo 24 Noviembre 2019

Las consultas a la militancia lanzadas por PSOE, Podemos y ERC bajo la falsaria apariencia de acatar la opinión de sus bases acerca de una posible investidura de Pedro Sánchez ahondan en una reinvención plebiscitaria de la política cuyos beneficios, si es que existen, están por demostrarse. Ya es dudoso que las primarias, importadas de una cultura presidencialista ajena a nuestro sistema parlamentario, se hayan revelado como un mecanismo capaz de decantar los liderazgos más meritocráticos; más bien es el perfil más demagógico el que acaba imponiéndose. Y esta deriva plebiscitaria funciona como una coartada tramposa para legitimar las decisiones tomadas de antemano y en solitario por el jefe de la sigla.

Tras su regreso a la secretaría general a lomos de un discurso populista, Sánchez redondeó el círculo vicioso que acabamos de describir rehaciendo los estatutos del partido para no tener que someter sus decisiones personales al examen de los órganos internos Así fue cómo en la misma noche electoral, constatada la pérdida de 760.000 votos, y ante el miedo a que empezara a cuestionarse la idoneidad de su candidatura, Sánchez decidió pactar con Podemos aunque ello supusiera una enmienda a la totalidad de su discurso. Se movió tan rápida y discretamente que la mayoría de sus compañeros de partido -incluso de Gobierno- se enteró por los medios del pacto de coalición con Iglesias. Posteriormente, dicho acuerdo, se ofreció a la aprobación de la militancia, que ayer tuvo que responder a una pregunta en la que ya se inducía la respuesta invocando un progresismo genérico al que nadie puede negarse. Todo ello sin aportar la información clave: la dependencia de una ERC tan crecida que, después de saberse que obligará a los socialistas a sentarse en una mesa de negociación con el arquitecto del 1-O, subió aún más la apuesta y reclamó nada menos que un diálogo "entre gobiernos".

En Podemos, un partido reducido a la diarquía que forman Pablo Iglesias e Irene Montero, se ha pervertido toda la lógica plebiscitaria desde que tomaron a sus inscritos como rehenes para chantajearles con su dimisión si no aprobaban la adquisición de su lujosa vivienda en Galapagar. Pero del partido de Ramón Rubial y Felipe González cabía esperar algo más de resistencia a la laminación sanchista.

En cuanto a ERC, el sesgo en la literalidad de su pregunta a la militancia en su consulta de mañana parece buscar una negativa que permita a los de Rufián excusarse en las bases ante Sánchez e Iglesias y la vez no pasar por colaboracionistas del españolismo ante la opinión pública separatista en un probable contexto electoral. En todos los casos, nos encontramos ante un modelo cobarde de ejercer el liderazgo, alérgico a la reponsabilidad, temeroso de la confrontación de ideas y favorecedor de un caudillismo infantil que aleja a los dirigentes de las decisiones sopesadas. Así es como va erosionándose la democracia.

Sol-Moncloa
Antonio Burgos ABC 24 Noviembre 2019

Aunque suene a tal, no es el trayecto de una línea del Metro de Madrid. Es el camino recorrido por Pablo Iglesias en menos de nueve años: de las tiendas de campaña en la Puerta del Sol en la protesta de los indignados del 15 de mayo de 2011, en el histórico y ahora hemos comprobado que fatídico 15-M, al Gobierno socialcomunista y bolivariano de coalición en La Moncloa. A formar parte de lo que entonces era la mezcla de todos los males sin mezcla de bien alguno, que llamaban como a un personaje de zarzuela: La Casta. (La Susana no estaba, pero también ha hocicado ante Sánchez, el mendaz socio que ha llevado a Iglesias de Sol a Moncloa en menos de horas veinticuatro, como las musas de Lope.)

Lo he pensado viendo el mérito que tiene otra formación política, justamente en el otro extremo: Vox. Los 52 diputados de Vox se han hecho una foto de familia (de momento bien avenida) ante los sevillanos leones de la puerta de las Cortes. Y poco antes de que viésemos esa foto de los 52 diputados que tenían la esperanza de muchos españoles y la llave de un gobierno de la derecha que no se pudo abrir, Santiago Abascal difundió una imagen que es, mutatis mutandis, como la del 15-M que circula por ahí, del otro con el puño cerrado entre los indignados de la Puerta del Sol que pedían «Democracia real ya». En esa fotografía de los comienzos de Vox, está Santiago Abascal más solo que la una, subido en un banco no del Ibex 35, sino callejero, con un megáfono como de animador de manifestación en la mano, dirigiéndose a un público que, si existía, no aparece por parte ninguna. Sí, predicación en el desierto. Pasar a 52 diputados desde ese púlpito sin feligreses, megáfono en mano, como el que vende naranjas o fresas con una furgoneta por las esquinas de los barrios, no me negarán que tiene su mérito.

Pero le considero más todavía al de Sol-Moncloa. Santiago Abascal, que yo sepa, no ha tenido que renunciar a ninguno de los principios que pregonaba como mercancía de esperanza con su solitario megáfono de bandolera, subido a un banco y tras las verdes letras silueteadas de su entonces desconocido partido. Pero el otro, el de la coleta que le disimula la chepa, el Marqués de Galapagar, sí ha tenido que renunciar a mucho. A igualar con la vida el pensamiento entre otras cosas, con la compra de ese «casoplón», que cómo será, que la Real Academia ha admitido la voz en el Diccionario nada más verlo. Ya no hablan de La Casta, porque han pactado con el partido de La Susana. Estos señores se han tenido que dejar muchas cosas en el camino: los principios que no tienen. ¿Tiene algo que ver este Iglesias de la coalición socialcomunista de gobierno en La Moncloa con aquel de la Puerta del Sol del 15-M? ¿Es el mismo? Habilidad sí hay que tener, para sumar mareas y círculos y aglutinar con la ayuda de Venezuela e Irán a la izquierda indignada con los partidos tradicionales, los que formaban el bipartidismo surgido de esa Constitución de 1978 que seguro que van a por ella, como van a por todo un sistema de valores. Ya veremos en qué acaba esto.

Sin que yo esté comprado por esos dineros bolivarianos que dicen que fueron la escalera para alzar a Podemos donde está, la verdad es que hay que reconocerle un mérito innegable a un antiguo pequeño partido surgido ayer por la mañana, el de los 4 diputados en las europeas de 2011, que ha logrado ponerse a la misma altura de los 140 años que el PSOE tiene en su historia y gobernar en coalición con él. Y en este punto, me dicen:

-Pero eso es un peligro: van a poner a España como media Venezuela...

Y le matizo:
-No, más bien como tres cuartos de Venezuela bien despachados.

Los 15 trucos más originales del 'pedrettismo' para blanquear la corrupción del PSOE
El mayor caso de corrupción de la historia de la democracia ha estimulado la imaginación de los simpatizantes del socialismo hasta extremos tan sorprendentes como ridículos.
Cristian Campos elespanol 24 Noviembre 2019

1. "Pon una foto de los condenados por el caso Gürtel, nadie se dará cuenta"
Ojalá haber asistido a esa reunión de redacción en El País en la que se decidió ilustrar la información sobre la sentencia de los ERE con una foto de los procesados por el caso Gürtel. Para disfrutar de la sutileza de los argumentos con los que se justificó una decisión como esa, digo. Algunos pensábamos ya que El País no volvería a producir jamás una pieza de inversión de la responsabilidad tan redonda como aquel El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush regurgitado tras el atentado del 11-S contra las Torres Gemelas. Pero es obvio que nos equivocábamos.

2. Robáis mal
En el mismo artículo del punto anterior se esconde una segunda joya. Puede que el PSOE haya robado, pero lo ha hecho "sin enriquecerse". Vamos a dejar de lado el hecho de que eso es mentira, como demuestra una simple lectura de los fragmentos clave de la sentencia. Lo llamativo es esa fabulosa excrecencia de la superioridad moral progresista que les lleva a creer a muchos de ellos, de forma sincera, que es posible malversar 679.412.179,09 euros sin que eso "enriquezca a nadie". Con Francisco Camps no tuvieron tantas dudas.

3. El corrupto de Schrödinger
Ocurrió "bajo un gobierno del PSOE" y todos los procesados pertenecen, militan o han mantenido vínculos con el PSOE, pero si hemos de hacer caso al PSOE, el PSOE no tiene nada que ver con el caso. Como ocurre con el gato de Schrödinger, los corruptos del PSOE tienen la virtud de pertenecer y no pertenecer simultáneamente al PSOE en función de las necesidades de la propaganda del partido. Son del PSOE cuando ganan elecciones, pero se representan sólo a sí mismos cuando son condenados por corrupción.

4. El mundo en vilo a la espera de las represalias de Pérez-Royo
De "jurídicamente monstruosos" ha calificado Javier Pérez-Royo los argumentos del tribunal que ha condenado a los altos cargos socialistas por el caso de los ERE. Y como la mejor defensa es un buen ataque, el catedrático de Derecho –qué mal está la universidad española– ha dicho que él se querellaría contra los tres magistrados que han dictado la sentencia. ¡Pero cómo se atreven a condenar a unos buenos socialistas!

5. Miremos al futuro
No habían pasado ni 24 horas desde la publicación de la sentencia cuando Adriana Lastra ya andaba suplicando que habláramos de futuro y no de pasado. Una petición que no rige en el caso de Francisco Franco, que a pesar de llevar cuarenta y cuatro años muerto continúa siendo materia de indudable actualidad. Pero, oigan: hagamos caso a Lastra y hablemos de futuro. Por ejemplo, de los 146 juicios pendientes de la macrocausa de los ERE que quedan por delante.

6. ¡Que llega la derecha!
¡Qué perfidia la de esa derecha que aprovecha el mayor caso de corrupción de la historia de la democracia española para pedir responsabilidades al líder del partido implicado! No es ese el caso del PSOE, que con un enorme sentido de Estado se limitó a presentar, por un caso de corrupción mucho menor que el de los ERE, una moción de censura para cuya aprobación hizo falta el voto a favor de simpatizantes del terrorismo, populistas de extrema izquierda y fascistas del nacionalismo periférico. ¡Todavía hay clases!

7. ¿Corrupción? ¿Qué corrupción? A mí que me registren
Seguimos esperando la opinión de Pedro Sánchez acerca de la sentencia de los ERE. Aunque sólo sea porque el nombre del partido al que pertenecían los condenados coincide con el del partido que él lidera: el PSOE.

8. La culpa la tiene el bipartidismo
La culpa no es del PSOE. Es del bipartidismo. O quizá del capitalismo, el heteropatriarcado, la globalización, el neoliberalismo, el cambio climático, la desigualdad, la casta, los ricos, Amancio Ortega, Rafael Nadal, Fernando Alonso, el PP, Ciudadanos, Vox, Francisco Franco, Miguel Primo de Rivera, Albert Rivera, Inés Arrimadas, Cayetana Álvarez de Toledo y Bertín Osborne. De cualquiera menos del PSOE, vaya.

9. No es comparable
"El caso ERE en ningún caso es comparable a la Gürtel", dijo la tertuliana Esther Palomera. Hay que reconocer que ahí lo clavó Palomera. Porque el caso ERE es infinitamente más grave –tanto por la cantidad malversada, como por el número de implicados, como por la importancia de estos en la jerarquía del PSOE– que un caso Gürtel que apenas benefició al PP en, atentos que vienen curvas, 245.492,8 euros. Y hasta dónde yo sé, 680 millones es una cantidad ligeramente mayor que 245.492,8 euros.

10. Creando empleo de calidad
Según algunos opinadores, los 680 millones malversados por el PSOE sirvieron para que "empresas andaluzas de nombres muy conocidos" pudieran esquivar el cierre y evitar el despido de sus empleados. ¿Se referirá al Don Angelo? Como excusa, me parece insuperable: "María, me voy de gintonics con los amigos a una 'empresa andaluza de nombre muy conocido' que necesita evitar el cierre y el despido de sus empleadas".

11. Esos corruptos de los que usted me habla
A un paso estuvo José Luis Ábalos de atribuir el caso ERE a la oposición. Un poco más y responde "los condenados ni siquiera están afiliados al PSOE. ¿Están ustedes seguros de que no son militantes del PP o de Ciudadanos? Deberían investigarlo. ¿O es que no son ustedes periodistas? Hagan su trabajo y dejen de tocarme las narices con minucias".

12. ¿Dónde está la pelotiiitaaa?
Esta es mi preferida. El diario El País publica el obligado editorial sobre la sentencia del caso ERE y lo hace sin escribir una sola vez la palabra "PSOE". La prueba, en la foto inferior: buscas "PSOE" en el texto y el resultado es "no encontrado". Creo que al pobre redactor-contorsionista del editorial le habría resultado más fácil escribirlo sin las letras E, A, O, S, R y N, las seis más utilizadas en español, que sin las siglas del PSOE.

13. Sistema heterodoxo de agilización de pagos
Otra maravilla extraída del editorial de El País. Ahora a la malversación de 680 millones de euros públicos se le llama "sistema heterodoxo de agilización de pagos". Hay que reconocerle el mérito, porque la cosa suena a algo que te gustaría que tu banco hiciera con tu nómina. "Te vamos a adelantar las nóminas de los próximos cincuenta años, Cristian. A fondo perdido y sin necesidad de que nos lo devuelvas jamás. Lo llamamos sistema heterodoxo de agilización de pagos".

14. Se buscaba la paz social
Dicho de otra manera. Robar es la paz social, ser honrado es la guerra social, el PSOE es solidaridad, los ciudadanos a los que el PSOE ha robado son el odio. Ni George Orwell habría sido capaz de imaginar algo así.

15. Palmo más, palmo menos
¿Cómo convertir 680 millones de euros en sólo diez? Ah, amigos, eso es magia y los trucos de magia pierden la gracia cuando se explican. Eso sí: si yo fuera el director financiero de La Sexta, aprovecharía la pasión de mis periodistas por la contabilidad creativa a la hora de abonarles la nómina. "Si, ya sé que en tu contrato pone que cobras 3.500 euros netos al mes. Por eso te entrego este cheque de 12 euros. Aquí todos somos tan pedrettes como tú".

Las dos España redivivas
Amando de Miguel Libertad Digital 22 Noviembre 2019

Es verdaderamente caudaloso el número de obras que tratan de la cuestión de "las dos Españas", surgida a fines del siglo XIX y que continúa hasta hoy (ahora se dice "a día de hoy"). No me refiero tanto a una oposición territorial (que, por otra parte, también cuenta) como a la específicamente ideológica; para simplificar, la derecha y la izquierda. Lo característico de tal enfrentamiento es la intolerancia de un bando respecto a otro. O más bien, la imposición de las tesis del bando siniestro, seguramente porque ha sido el que ha dominado la intelectualidad y los medios de comunicación a lo largo de toda la Transición. Aquí también, como en el análisis del espectro lumínico, del movimiento de las galaxias, se observa un constante corrimiento hacia el rojo.

Se podría suponer que, tantos años después de la guerra civil del 36, se habría atenuado la contraposición ideológica que digo. No es así. Es más, en estos días que vuelan se encona la animadversión de los progresistas hacia todos los demás, que, por tanto, se intenta que aparezcan como retardatarios o regresivos. En definitiva, se les ve desde la izquierda dominante como franquistas o fascistas, una apreciación que resulta incompatible con el rigor histórico. La ocasión ha sido el desentierro (se dice "exhumación", que parece más fino) de Franco del Valle de los Caídos. Ha sido una operación que se ha llevado a cabo sin público, lo que indica la mala conciencia de los organizadores. Esa es una razón para suponer que la ceremonia no ha sido todo lo decidida que se suponía. Antes bien, la macabra operación ha sido solo el aviso de otra mucho más ambiciosa: arrasar todos los símbolos del Valle de los Caídos, incluyendo la cruz monumental. En el fondo se trata de una magna operación contra la Iglesia Católica. Aunque se puede rastrear la existencia de algunos progresistas católicos, no suelen estar entre los que mandan.

El desmantelamiento del Valle de los Caídos (habrá que volver a llamarlo Cuelgamuros) no es más que un anticipo un tanto vergonzante de otra iniciativa de más altos vuelos políticos. Se trata de convencer a la población de que la guerra civil del 36 la ganaron los republicanos, al menos moralmente. Es lo que transmiten casi todas las películas que se han rodado durante los últimos 40 años de democracia en España. Anotemos que han sido subvencionadas por todos los Gobiernos, de la derecha y de la izquierda. He aquí el éxito de la operación que digo. Se ha podido llevar a efecto porque, con prescindencia del color del Gobierno, los grandes medios de comunicación en España se han orientado decididamente del lado progresista. El cual significa realmente reavivar el conflicto ideológico entre las dos Españas.

Otra iniciativa en la misma dirección es la estrafalaria doctrina de la memoria histórica, que más parece sacada de 1984, la magnífica novela de Orwell. En este caso es todavía más claro que es necesario convencer a los españoles de que solo existe la Historia de la España republicana. Por ejemplo, habrá que exaltar todavía más la figura de Federico García Lorca (fusilado por los nacionales), pero ocultando la de Ramiro de Maeztu (fusilado por los republicanos). Se recordará el bombardeo de Guernica por la aviación alemana aliada de Franco, pero se borrará de la memoria el bombardeo de Cabra por los republicanos.

Al comienzo de la Transición pareció que había llegado el momento de la reconciliación de las dos Españas. Acaso fuera ese su mayor acierto. Fue una doctrina que se expandió en los amenes del franquismo. Pero ahora mismo, con el progresismo rampante, se vuelve la mirada atrás con resentimiento. Se resalta otra vez el histórico enfrentamiento de los españoles contemporáneos y la exaltación de la izquierda.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Cómo venció Franco a los Aliados
Pío Moa gaceta.es 24 Noviembre 2019

En Una hora con la Historia: el verdadero Franco, reflejado en sus palabras: https://www.youtube.com/watch?v=Ev1joWze594
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—En tu novela tratas algo que no he visto en otras, aunque puede que lo haya, y es el ambiente en España después de la guerra mundial. Después de haberse salvado de ella, el país estaba expuesto a una nueva, a la invasión por los vencedores.
–Es cierto. Y no solo no hay, que yo sepa, literatura adecuada de la época, es que el análisis histórico es igual de flojo, por no decir falseado. Fue un período de grandes dificultades y vacilaciones. Hasta Serrano Suñer recomendó a Franco congraciarse con los Aliados sacrificando para ello a la Falange. Franco hizo algún arreglo cosmético, pero desde luego mantuvo a la Falange y al Movimiento. No se dejó intimidar.

–No, pero para ello tuvo que arriesgar mucho.
–El franquismo venció a los Aliados en esta guerra, que no llegó a tener lugar o solo a medias (maquis y aislamiento eran verdaderas acciones de guerra). Los venció por tres razones: porque el principal sector del régimen, con Franco a la cabeza, se mantuvo firme y advirtió que lucharía contra cualquier agresión. Y saber que se necesitaría una nueva guerra para derrocar al franquismo tenía sus riesgos para quien lo intentase. Esto es lo fundamental, porque sin esa voluntad de vencer todo lo demás está de sobra.

—¡No me digas…! Las posibilidades de Franco de resistir a los ejércitos que acababan de doblegar a Alemania eran casi inexistentes.
–La cosa no era tan sencilla para los Aliados. Franco se percató antes que nadie de que la alianza entre anglosajones y soviéticos era entre socios desleales, y por tanto no podría durar. Y de que una nueva guerra en España con gran parte de Europa en ruinas y con hambre expandiría los conflictos por otros países como Francia e Italia, con ganancia para los comunistas. Esta es la segunda razón de la victoria franquista, la clarividencia de Franco, y por eso los anglosajones tuvieron que envainarse progresivamente sus intimidaciones, chantajes e intrigas.

—Pero no tienes en cuenta que en España había también mucha hambre, represión y descontento y que no todo el mundo iba a apoyar al régimen.
–Precisamente esa es la tercera razón. Había serias estrecheces, como en el resto de Europa. Pero apenas había descontento con el régimen, al contrario había una gran adhesión a él, con más o menos grados, pero muy mayoritaria. Y esta es la tercera razón. La gente sabía lo que había sido el Frente Popular, sabía lo que había sido la guerra mundial, y sabía a quiénes se debía el haberle librado del comunismo y de la guerra europea. Por eso apoyaron a estos.

—Es fácil decir que lo apoyaron, olvidando el terror y la represión
–Había una fuerte represión lógicamente, ante las amenazas exteriores y la intrigas interiores, no podía haber debilidades. Los Aliados pudieron organizar el maquis y el aislamiento, pero el franquismo derrotó a ambos, y eso no habría ocurrido sin la adhesión muy mayoritaria de los españoles.

—Aun así, España perdió la ocasión de tener democracia como en el resto de Europa occidental.
–Digamos dos cosas: casi nadie quería una democracia impuesta por los tanques anglosajones e indirectamente por los soviéticos. Y la experiencia del Frente Popular había desacreditado la democracia para muchos años. España tenía que reconstruirse y construir una sociedad muy distinta de las epilepsias supuestamente democráticas de la república y el Frente Popular. Esto es lo que, aunque de manera confusa, percibía la gran mayoría. Por eso el maquis no arraigó y por eso la gente soportó sin demasiadas quejas el “ajuste del cinturón” forzado por el aislamiento. Si el maquis hubiera cuajado, por ejemplo, e insisto en que las condiciones objetivas parecían excelentes para ello, la historia habría sido muy diferente. Pero nadie consiguió crear un ambiente de rebeldía en la población, a pesar de que las condiciones objetivas parecían tan favorables por las estrecheces, la represión y el poder abrumador de los ejércitos aliados al otro lado de los Pirineos y del protectorado marroquí. Por parte del gobierno fue necesario, desde luego, un temple muy especial para desafiar todo eso y salir adelante. Casi nunca se reflexiona al respecto.

—Puede decirse que el franquismo venció a los Aliados, entonces?
–Ciertamente los venció, primero al impedir una guerra y luego al derrotar al maquis y al aislamiento, como vengo diciendo. Pero sin la voluntad de resistir de los dirigentes, empezando por Franco, el régimen pudo derrumbarse y dejar paso a una nueva edición de una monarquía enferma y de las demagogias pasadas y probablemente de más guerra civil. La actitud de las democracias fue particularmente miserable, pues mucho debían a la neutralidad de España, y siguieron hostigando al régimen español hasta el final, recuérdese sus moviientos solidarios con los comunistas y el terrorismo.

–No cabe duda de que es un enfoque muy novedoso. Pocos lo creerán.
— Quizá lo crean pocos, pero es la verdad y terminará imponiéndose. Fue una consecuencia histórica fundamental de la derrota del Frente Popular. Sin ella, entre otras cosas España habría entrado en la guerra mundial, habría quedado mucho más arrasada y bajo un poder comunista… Lo he expuesto desde la perspectiva histórica en Años de hierro, y de modo más completo en Los mitos del franquismo. Y también lo he novelado un poco en Sonaron gritos y golpes a la puerta en relación con el maquis. Un personaje comenta que si Franco hubiera vacilado, todo el aparato del régimen se habría venido abajo. Y en la lucha contra el maquis, otro señala la importancia de no dejar dudas a nadie sobre la voluntad de vencer, pues si se crease la impresión de flojera o de que podría vencer el maquis, muchas personas se le habrían sumado, inevitablemente. Casi nadie quiere estar con los perdedores.

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El programa de Gobierno Sánchez-Iglesias es la libreta de Junqueras-Jové
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Noviembre 2019

La táctica de Sánchez, su monaguillo y sus acreedores es acelerar y presentar como hecho consumado lo que no pasa de hipótesis legalmente inaceptable.

Algún sobrino de Arriola ha debido trasladar a la cúpula muda del PP y a la desmochada de Ciudadanos la cómoda ensoñación de que ERC hará imposible el Gobierno del Frente Popular social-comunista, inviable sin el apoyo de los separatistas, sueltos, presos o fugitivos de la Justicia, aunque fugitivo de la Justicia es todo verdugo de la nación española y su régimen constitucional, cuya derogación negocian ya el Presidente en funciones de enterrador y el libretero del preso por resucitar. Anteayer, las redacciones se llenaban no ya de deducciones sino de indiscutibles averiguaciones que tenían la virtud de aliviar la preocupación en el PP, Cs y hasta en Vox. Pero ayer se confirmaba lo que la historia reciente y el sentido común abonaban como más probable: Sánchez, con Pablenin de testigo, van a convertir la moleskine o libreta de apuntes golpistas de Jové, segundo de Junqueras, en el verdadero programa de Gobierno que votarán las Cortes.

PP, Cs y la propaganda necesaria
Olvídense, pues, las derechas de que ERC impedirá la investidura de Sánchez, porque lo normal es que la facilite, con Podemos como apoderado del golpismo en el Consejo de Ministros y prepárense a explicar, si es que pueden, por qué, ante la inminencia del Frente Popular Separatista, ni Casado ni Arrimadas han ofrecido una mayoría de Gobierno a Sánchez. No digo que la fuera a aceptar, pero los que presumen de representar el "centro constitucional" -sólo para aislar a Vox como predica el fiable Valls- tenían y tienen la obligación de presentarla a la ciudadanía, siquiera para evitar el destino de Rivera, condenado en las urnas por inútil. Y por pasarse de listo.

A mi juicio, eso es lo que están haciendo Casado y una Inés varada entre la dulce espera y la amarga cosecha de deserciones. Se han pasado de prudentes porque se pasan de listos, escondidos y a la espera del fallo del contrario, como hizo Rajoy con Zapatero. Pero, ojo, el hoy mayordomo favorito de Maduro y los narcotiranos tenía treinta escaños más y un golpe de Estado menos. Y cayó por negar la crisis económica. Si llega a depender de la fiera oposición de Cobardiano, seguiría en Moncloa. Casado, Inés y también Abascal tienen ante sí una situación terrorífica, con un Gobierno salido del Golpe de Estado y un Golpe que ha tomado los altos del Poder.

La naturaleza de Moleskine Jové
Para entender la gravedad del caso, basta leer el retrato que Libertad Digital hacía ayer del hombre clave en esta negociación: Josep María Jové:
"Jové es uno de los nombres clave del proceso separatista, una pieza fundamenta en el engranaje que condujo a la celebración de la consulta del 1-O y la posterior declaración unilateral de independencia. Detenido el 20 de septiembre de 2017 por orden del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, la Guardia Civil halló en el registro de su domicilio dos documentos imprescindibles para ilustrar el llamado "Procés", una agenda "moleskine" con apuntes sobre las reuniones del "comité estratético" que dirigió el golpe de Estado y unos papeles con el título de "Enfocats" en los que se definían los pasos a seguir para lograr la independencia.

En aquel momento, Jové era el secretario general de la consejería de Economía y Vicepresidencia y mano derecha de Junqueras en un cargo sin ninguna proyección pública. Se le atribuía el papel de primer estratega de ERC, el hombre que movía los hilos entre bambalinas para hacer realidad los deseos y encargos de su jefe, un tipo discreto y eficaz y un grafómano impenitente que lo anotaba todo en la referida agenda, desde las fechas de las citas a los comentarios claves de los personajes principales del proceso, de Puigdemont a Mas pasando por Carles Viver Pi i Sunyer (el cerebro jurídico, exvicepresidente del Tribunal Constitucional) y otros miembros del denominado "Estado mayor" del proceso.

La documentación incautada a Jové resulta fundamental para comprender el "Procés". En "Enfocats" se decían cosas como que "si queremos hacer tortillas hay que romper huevos y los huevos se deben romper cuando el aceite esté caliente" y se teorizaba sobre el control efectivo de las instituciones, la necesidad de obtener reconocimiento internacional o la de redimensionar estructuras como los Mossos, el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información o los servicios autonómicos de Hacienda una vez proclamada la república."

¿Por qué elige Sánchez, con Iglesias de monaguillo, al imputado Jové como interlocutor? Obviamente, porque no lo elige él. Lo elige Junqueras. La diferencia de nivel entre Jové, Villalta y Rufián de rufián, frente a Ábalos, Lastra y un tal Illa, apocopejo de Icetilla, es la que hay entre el que aspira a Jefe de un Estado independiente y el que quiere seguir de ministro. Madrid se rinde a la superioridad del ADN de los golpistas, para engañar a la opinión. Ya se encargará Barcelona de que el engaño salga, como siempre, a su favor.

Las fanfarronadas de la Esquerra
Sin embargo, el nivel de abajamiento, limosneo y humillación del PSOE será superlativo. De ahí la oportunidad y la necesidad de que el PP y Cs hagan públicamente una oferta de Gobierno que Sánchez no pueda rechazar y que, sin embargo, rechazará. Ayer, ERC dijo, por boca de Marta Villalta, del trío negociador de Jové, tal porción de insensateces que, si el Presidente en funciones de enterrador y el marqués asaltatumbas no les dan con la puerta en las narices es porque lo que dicen que van a negociar está ya negociado, y sólo quieren escenificar un tira y afloja para vender a sus clientelas, sobre todo a la separatista, que debaten algo más que un proyecto de demolición del régimen del 78, idea tan genérica que no puede pasar de proyecto y que deberá examinarse en las Cortes ante la oposición española.

Dijo el ser de género privilegiado por la Viogen que "la negociación deberá ser entre gobiernos, no entre partidos", y además "de igual a igual". ¿Pero cuál es el Jefe del Estado y cuál es el Estado de la parte esquerrana? Si es la República, no existe (idiota); y si es la Monarquía, no os representa. Así que, salvo que ERC reconozca como presidente de su Republiqueta al forajido de Waterloo, no puede haber negociación "de igual a igual".

En cuanto a esa "igualdad entre Gobiernos", ¿de qué gobiernos habla? ¿Del actual de Torra, del que venga tras las elecciones -en manos del mismo Torra, no ERC- de no importa qué gobierno futuro, a saber de qué partido, o de cualquier gobierno separatista que pueda existir en el futuro, aunque a lo mejor ya no exista el de Sánchez? ¿Parten de la base de que España es y será una república balcánica? Hipótesis aventurada. ¿De que el próximo gobierno catalán será de la Esquerra con el PSC y el de España, del PSOE con ERC, y ambos con Podemos? Habrá que verlo. ¿De que ya no habrá elecciones y lo que se pacte deberá obligar, no se sabe cómo, a quienes no participen de ese diálogo bilateral que sólo es de partidos, ni de Gobiernos ni de Estados?

En realidad, lo único que pueden pactar son dos delitos: la amnistía y el derecho de autodeterminación. La primera, prohibida por la Constitución; y el segundo no existe (idiotas). Sánchez puede unirse al Golpe de Estado, que eso supone la propia negociación con los golpistas, pero lo que pacte no tendrá ningún valor legal, no puede ser reconocido en la legalidad española, aunque la Banda de los ERE le tuerza el brazo al Constitucional y le rompa el espinazo al Supremo, que ya vienen torcido y roto, respectivamente. Este teatro de una negociación ilegal, que el PSOE presentará como "diálogo dentro de la Ley" y ERC como la rendición de España ante los sediciosos, es un éxito simbólico de Junqueras, pero no real. Para ser real debe haber una autoinmolación de las Cortes, sede de la soberanía nacional española, como la de las Cortes franquistas para facilitar el paso a la democracia. Imposible.

Ante la farsa, la legalidad y la realidad
En fin, el acuerdo de Gobierno social-comunista-separatista está tan obligado a saltarse la Ley, además de necesitar continuas improvisaciones, que si la Oposición es capaz de transmitir a la opinión pública la realidad de esa ilegalidad, el hecho de que el Gobierno de España se ha puesto en manos de golpistas y comunistas, dispuestos a destruir el régimen constitucional sin intentar siquiera su reforma, que sería acatar la ilegalidad del separatismo, pondría ante tales dificultades esta legislatura que apenas podría despegar.

Paradójicamente, el gran obstáculo viene de la costumbre derechista de hacer suya la palabrería izquierdista. Dos vocablos mostrencos, "bloqueo" y "gobernabilidad," impiden el cerco a un Ejecutivo cuya base sólo puede ser la asunción por el Gobierno de España de su destrucción definitiva para que Sánchez pase una temporada más en La Moncloa y los Señores de Galapagar no deban utilizar siervos que les calienten sus coches en las mañanas, porque el Estado se hará cargo de sus infinitas necesidades despótico-domésticas. La táctica de Sánchez, su monaguillo y sus acreedores es acelerar y presentar como hecho consumado lo que no pasa de hipótesis legalmente inaceptable.

Por primera vez desde las elecciones y el Abrazo de la Vergüenza, la derecha debe tomar la iniciativa; primero, ante la opinión pública, y después en las instituciones representativas, empezando por las Cortes, sin esperar a la sesión de Investidura. Claro que, si el PP cae en la tentación de dejar fuera de la Mesa del Congreso a Vox, tercera fuerza política nacional y segunda constitucional, Casado habrá investido como jefe de la Oposición a Abascal. Y la demolición del centro-derecha, tan necesaria para el Golpe, se acelerará.

El arte de odiar (a España)
Ignacio Camacho ABC 24 Noviembre 2019

En pleno bicentenario del Museo del Prado, el rechazo de los grupos separatistas a la apertura de una franquicia de la pinacoteca en Barcelona es una metáfora, colateral pero significativa, del punto de demencia al que el nacionalismo catalán ha llevado su pulsión antiespañola. Tratándose de una de las primeras colecciones pictóricas del mundo, a la que numerosas ciudades de primer nivel requieren préstamos de sus joyas, una repulsa así ya no puede entenderse siquiera desde el supremacismo sino desde la más irracional y primaria de las fobias. Entienden con razón los objetores -ERC y JpC- que el Prado representa la esencia de España, su tradición histórica de mayor esplendor y gloria, y ante un símbolo tan potente de la unidad para ellos odiosa no dudan en privar a sus conciudadanos de la oportunidad cultural y económica -por su incuestionable impacto en el turismo- de incorporar a su patrimonio obras de Zurbarán, Velázquez, Madrazo o Goya. Esta delirante negativa incluye la inevitable referencia sucursalista a la consideración de colonia con que los independentistas suelen camuflar su acomplejada renuencia a convivir con sus compatriotas: semejante suspicacia descarta de manera categórica cualquier posibilidad de entendimiento con una mentalidad tan prejuiciosa.

Con esta clase de gente está intentando Pedro Sánchez armar por enésima vez un acuerdo, inmune a la evidencia de repudio y desafección que ya tuvo ocasión de comprobar cuando le tumbaron el presupuesto (y la legislatura) pese a sus reiterados esfuerzos de acercamiento. El presidente parece decidido a recorrer, de la mano de Podemos, el itinerario disolvente que caracterizó el mandato de Zapatero: el tripartito, la plurinacionalidad confederal, el Tinell para aislar a la derecha, la reforma del modelo territorial por vía de hecho, la consideración de socios preferentes de Gobierno otorgada a unos partidos empeñados en destruir al mismo Estado que trata de aplacarlos con relaciones de privilegio. Aquella etapa obsequiosa puso los cimientos de la insurrección que diez años después trató de reventar el marco constitucional desde dentro; hoy, con la experiencia conocida de la revuelta golpista recién sentenciada por el Supremo, la contumacia en ese proceso ya no puede interpretarse como un oportunismo aventurero más o menos ingenuo sino como la voluntad explícita de acabar con los consensos que a trancas y barrancas han constituido la base de nuestro orden parlamentario moderno. Es decir, como fruto recurrente de un proyecto estratégico y de poder que el líder socialista ha albergado desde el primer momento, cuando su propio partido tuvo que intervenir de forma abrupta para abortar sus aspiraciones a costa de un grave daño interno.

Obedece así Sánchez a una recurrente aunque inexplicable tendencia que empuja a la izquierda a buscar complicidades con el nacionalismo desigualitario. Una proclividad que puede explicarse en Podemos, cuyo ideario nunca revocado defiende la autodeterminación y expresa el propósito de refundar el régimen democrático, pero que resulta difícil de entender en un PSOE que presume de su tradición de partido de Estado. Porque si algo rompe el principio de igualdad entre los españoles es el anhelo de crear sujetos políticos fragmentarios basados en derechos de identidad que no sólo son falsos sino radicalmente incompatibles con la realidad de un solo pueblo soberano. A este concepto diáfano en el plano teórico se suman numerosas contraindicaciones en el terreno práctico: ERC ha protagonizado y dirigido -tal como reconoce la sentencia en sus hechos probados- una sedición que no sólo pretendía destruir la integridad territorial sino expropiar la nacionalidad a la mitad de sus conciudadanos. Aliarse con una formación de contrastada deslealtad es una forma de autoengaño que descalifica a cualquier gobernante sensato, por más que el pacto en ciernes quede envuelto en el vaporoso y falaz mantra del diálogo. Aún en el supuesto de que una coalición de naturaleza tan inestable pueda sostenerse algunos (pocos) años, aflojará irremisiblemente los ya bastante sueltos pernos de la estructura plural del país y arrastrará su modelo de cohesión al fracaso.

Es la ausencia de una idea de España lo que empuja al sanchismo a buscar fórmulas de supervivencia inmediata a costa del suicidio colectivo que supone dejar la gobernabilidad de la nación en manos de sus declarados enemigos. La anécdota del Prado puede parecer trivial pero constituye el testimonio de un modelo de concordia fallido porque revela la determinación secesionista de no aceptar ningún detalle, siquiera simbólico, que revele la pertenencia a un espacio compartido. Significa la ruptura completa de la convivencia, un pensamiento excluyente de puro fanatismo. La fantasía de un bloque «de progreso» -léase frentepopulista- está condenada cuando se incluye en él a los xenófobos iluminados por la convicción del mito de su propio destino. Como decía esta semana Alfonso Guerra, la única esperanza frente a este designio de autodestrucción consiste en que un arrebato de radicalidad empuje a Esquerra al voto negativo que salve al sistema constitucional del oportunismo de Sánchez y a éste de sí mismo. Pero poco cabe esperar, en ningún sentido, de tipos capaces de estigmatizar la españolidad hasta en la resplandeciente inocencia de un cuadro de Murillo.

El tren de Strelnikov y el Gobierno constituyente
Pablo Sebastián republica 24 Noviembre 2019

‘La vida privada ha muerto en Rusia’ proclama el comisario del Ejército Rojo Strelnikov desde el pescante de la locomotora cubierta de banderas rojas del impresionante tren blindado que lo lleva a Moscú, tras haber arrasado la localidad de Mink. Y después de haber encontrado, en un alto del viaje, al doctor Yuri Zhivago, el médico y poeta enamorado de Lara, la esposa de Strelnikov.

Esa imagen del poderoso tren del Ejército Rojo, de la inolvidable película Doctor Zhivago, nos lleva a nuestro incipiente viaje hacia nadie sabe dónde en este otro tren de banderas rojas con Pedro Sánchez en el pescante.

El convoy en el que, después de exhumar la momia de Franco y abrir las puertas del Gobierno a los comunistas -no ocurría en España desde 1936 con Largo Caballero- viajan junto a Sánchez el líder de Podemos, Pablo Iglesias y Oriol Junqueras, jefe de ERC y máximo responsable del golpe catalán de 2017.

El mismo Junqueras que, a cambio de la abstención de ERC durante la investidura, será indultado por Sánchez de su condena en el Tribunal Supremo por los delitos de sedición y malversación. Lo que le permitirá presentarse de candidato a la presidencia de la Generalitat en los comicios catalanes de la próxima primavera.

En España, tras las elecciones del 10 de noviembre cabían dos opciones: el tren de un Sánchez que se había proclamado ‘el rojo’ en las primarias del PSOE de 2017 y que alcanzó el poder durante la moción de censura contra Mariano Rajoy en junio de 2018; y la coalición de partidos constitucionales PSOE, PP y Cs, para una legislatura constituyente donde debería blindarse la unidad de España y reformar la Ley Electoral para poner punto final al bloqueo político en favor de la estabilidad y la gobernabilidad del Estado.

Pero Sánchez ‘el rojo’, se creyó tocado por el destino y capaz de reconducir y domesticar al soberanismo rampante con las mágicas palabras de ‘diálogo y convivencia’ con las que pretende ocultar la violación continuada en el territorio catalán de la legalidad, el Estatuto y la Constitución.

Y todo ello por la sola ambición personal de un Sánchez que confunde la ‘convivencia’ con ‘connivencia’ con los fuera de la ley -los forajidos de la política-, que acaban de ensayar en Cataluña su capacidad de violentar la vía pública con desmanes anti democráticos contra de las libertades y los Derechos Humanos.

Lo vimos en el aún reciente caso de un niño de 10 años agredido en un colegio catalán por haber escrito en su cuaderno ‘¡Viva España’! junto a una bandera nacional. Y cuando se llega a esos niveles de ignominia contra un niño indefenso y español, y no pasa nada. Y callan la portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Isabel Celaá y Miquel Iceta desde el PSC, entonces sabemos lo que nos espera.

O lo que puede pasar durante el temerario viaje del gobierno de coalición PSOE-UP que está a punto de comenzar su travesía en un tiempo de crisis económica europea e internacional. La que Sánchez pretende afrontar no cumpliendo el objetivo de convergencia fiscal del UE y el artículo 135 de la Constitución que Zapatero reformó en un ataque de pánico.

De eso se encargará el vicepresidente Iglesias que, como Strelnikov, piensa que la vida privada en España se va a acabar, para recuperar la cultura del déficit y los impuestos a granel y para conseguir que inversores y grandes empresas cambien de país como ya ha ocurrido en Cataluña.

Es verdad que, si Sánchez ha escogido el que considera su único camino, también tiene una grave responsabilidad el desaparecido Pablo Casado. El líder de la Oposición y del PP que debió de haber ofrecido públicamente la ‘gran coalición’. Y que no hizo nada a pesar de las reiteradas advertencias de su padrino José María Aznar y de los avisos de Alberto Núñez Feijóo, cuya alargada sombra se proyecta sobre la sede central del PP.

Y así, con Sánchez en su rojo tren y Casado paralizado en el andén, este país se adentra en un sentimiento mayoritario de inquietud y de orfandad, mientras en La Moncloa se prepara una espectacular fiesta de Navidad.

Mordaza a la lengua oficial
Crece el acoso al castellano, lengua oficial del Estado a la que los nacionalistas no dejan de darle mala vida. Y nadie hace nada
Álvaro Martínez ABC 24 Noviembre 2019

«El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». Así reza el artículo 3 de la Constitución, el texto fundacional de la democracia española que fue aprobado por el 87,78 por ciento de los españoles hace 41 años, que no parece mal porcentaje viendo que ahora el candidato que gana las elecciones las pasa canutas para llegar a La Moncloa con el 30 por ciento de los votos. Hay que recalcar la referencia a «todos los españoles», porque el nacionalismo se esfuerza en que así no sea allí donde gobierna o es clave en la gobernación. Esta semana ha aportado los últimos ejemplos de ese sandio acoso al castellano. El Gobierno autónomo del País Vasco ha alumbrado un decreto que permite que los ayuntamientos de la región fulminen el castellano de las comunicaciones oficiales que dirijan a sus vecinos, es decir, que el que no sepa euskera ya puede buscarse un traductor cuando reciba una carta del Consistorio porque no va a entender lo que en ella pone. Todo ello pese a que según Eustat -el Instituto Vasco de Estadística- hay 1.583.000 vascos que hablan castellano en casa frente a 307.639 que lo hacen en vascuence. Cinco veces más de castellanohablantes que de euskaldunes no merecen, según Urkullu, que su ayuntamiento se dirija a ellos en la lengua oficial del Estado.

La siguiente ventanilla intolerante y afrentosa del castellano se ha abierto en el municipio balear de Sa Pobla, donde su ilustre ayuntamiento ha mandado la carta para la solicitud de guardería para el próximo curso en catalán y... ¡árabe! En Islas Baleares el castellano sigue siendo la lengua más hablada, casi el 65 por ciento lo utiliza en el día a día. Pero en Sa Pobla funciona uno de esos revoltijos políticos donde se unen todos contra el PP, que es quien ganó las municipales, victoria inútil tras la alianza de Proposta per les Illes, MÉS, Independents per Sa Pobla y -qué boda sin la tía Juana- el PSOE de Sánchez, que nunca tarda en acudir en socorro del nacionalismo.

El fenómeno, por tanto, crece por España siguiendo el «modelo Pujol» para Cataluña, donde hace décadas que, más que inmersión, el catalán es hegemónico en la esfera autonómica, desde la escuela (dos horitas de lengua española a la semana y ya) a los medios de comunicación, pasando por la portavoz de la Generalitat o el que manda en la Cámara de Comercio de Barcelona que no contestan preguntas en castellano. Todo ello pese a que también allí la lengua de Cervantes es la preferida por la gran mayoría de los catalanes. Según la propia Generalitat, 3,4 millones de catalanes tienen el castellano como lengua madre, y como tal la utilizan habitualmente, frente a dos millones que usa de común el catalán. Y unos y otros así lo hacen porque les apetece, pues el 94,4 entiende el catalán y el 85 por ciento lo lee sin ningún problema.

Igual una de estas décadas, alguien se entretiene en hacer que se cumpla el artículo 3 de la Constitución y detenga la infame y necia persecución. Alguna pequeña victoria hemos conocido últimamente, como la anulación judicial del requisito imprescindible del euskera para ser funcionario autonómico en Navarra, donde solo el 13 por ciento habla en vasco. Pero los sectarios corren más, todo lo que le deja la boina, la barretina o las alpargatas.

Melchor, Gaspar, Baltasar y Abel
Desde hace unos años, además de los turrones, el belén, el árbol, los reyes, la estrella y el Gordo de la Lotería, la Navidad tiene como uno de sus iconos a Abel Ramón Caballero Álvarez (Ponteareas, Pontevedra, 1946), el alcalde vigués que se ha empeñado en que la decoración navideña de la ciudad se vea desde Nueva York y, como le dejen, desde la Estación Espacial Internacional. Al menos eso afirma cada vez que, al llegar el Adviento, el personaje se merienda al propio Caballero, egregio representante del populismo consistorial, autoerigido en el señor de la Navidad. Diez millones de luces led, 2.700 arcos de luces, 465 árboles relucientes y 334 calles iluminadas de las 1.700 que tiene la ciudad, una noria gigante, nieve artificial... lo que haga falta, aunque en realidad el verdadero espectáculo es escuchar al alcalde subido en el escenario arengando al pueblo, con sus hipérboles y campechanías, y terminando el alumbrado con un «os quiero, Vigo, os quiero», como una estrella del pop cerrando un concierto. No solo en Navidad pierde Caballero la moderación, porque en él todo ha de ser a lo grande. Abel-Atón le llaman, como mente pensante y ejecutante de faraónicos proyectos y de otros muchos que cuenta con la aprobación de los vigueses. Y nada mal le va en ese papel. Es el alcalde de gran ciudad más votado de España. Todo en él es excesivo y de «un mirar para dentro» formidable de tal forma que, según él, su Navidad viguesa atrae más gente que el Camino de Santiago. No tiene abuela Caballero, que sostiene que fue el primer economista español doctorado en Cambridge, lo que contrasta con inglés modelo «Sergio Ramos» con el que se arranca para anunciar que en próximo belén a lo mejor serán cuatro los Reyes Magos: Melchor, Gaspar, Baltasar y Abel, y no por ese orden.

La socialista Armengol da 380.000 € al sindicato independentista de profesores de Baleares
M.A. Ruiz Coll okdiario 24 Noviembre 2019

El Govern balear, que preside la socialista Francina Armengol, ha inyectado durante los últimos cuatro años más de 380.000 euros públicos al sindicato independentista STEI, que se ha convertido en el mayoritario entre los profesores de las Islas.

En las elecciones autonómicas, apenas el 9% de los ciudadanos de Baleares vota al partido independentista de las Islas, Més per Mallorca. Sin embargo, el apoyo a las tesis independentistas se eleva por encima del 40% entre el colectivo de profesores, precisamente los encargados de educar a los más jóvenes.

En las últimas elecciones sindicales celebradas en diciembre de 2018, el 43% de los profesores de las Islas dio su voto al sindicato independentista STEI. Este porcentaje oscila entre el 39% en Mallorca y el 49% en Ibiza y Formentera.

Este sindicato, que apoya abiertamente la secesión de Cataluña y la creación de los llamados "Països Catalans", se ha beneficiado de ayudas que suman 380.000 euros concedidas por el Govern balear de la socialista Francina Armengol, quien preside el Ejecutivo autonómico mediante un pacto con Podemos y con los separatistas de Més.

Desde 2016, el Govern balear ha concedido al STEI 62.292 euros en subvenciones para desarrollar su actividad sindical y para poner en marcha un plan de fomento del uso de la lengua catalana entre los inmigrantes en Baleares.

Mensajes de odio contra España
Pero además, la Conselleria de Asuntos Sociales del Govern balear, que dirige la independentista Fina Santiago (Més per Mallorca), ha otorgado al STEI otros 318.000 euros públicos para desarrollar proyectos de cooperación en el Tercer Mundo : 54.950 euros en 2016, 111.700 euros en 2017, otros 77.300 euros en 2018 y 74.600 euros en el ejercicio actual.

Como ha informado OKDIARIO, el STEI desarrolla los proyectos de cooperación en el Tercer Mundo junto a la ONGD Ensenyants Solidaris (Maestros Solidarios), que aprovecha su presencia en varios países de Suramérica para alentar los mensajes de odio contra España y montar campañas contra las empresas españolas en la región.

Tras conocer la sentencia dictada por el Tribunal Supremo, el sindicato STEI emitió el pasado 17 de octubre un manifiesto de apoyo a los golpistas de la Generalitat condenados por sedición y malversación de fondos públicos: "Hoy es un día triste para la Democracia, porque lo que piensa una mayoría política y una gran masa social de Cataluña no se reconducirá metiendo en prisión a sus portavoces y representantes", afirmaba el sindicato financiado por el PSOE de Baleares.

Y dos días después, el 19 de octubre, el secretario general del STEI, Miquel Gelabert, mostraba su entusiasmo por la manifestación celebrada en Barcelona en apoyo a los golpistas condenados: "Este viernes Cataluña se ha vuelto a ganar la independencia. El movimiento social más participativo del mundo", escribió en su Twitter.

Para el líder del sindicato financiado con 380.000 euros por el Govern balear, el problema no es que los responsables de la Generalitat se colocaran al margen de la Ley e intentaran quebrar la Constitución aprobada por todos los españoles. El problema es el "nacionalismo español excluyente".

Miquel Gelabert lo explicó con estas palabras el pasado 8 de octubre: "El problema no es Cataluña, sino el nacionalismo español excluyente, que no acepta la diversidad lingüística y cultural y cuyos lemas son ‘a por ellos’ y ‘Una y grande’. ¿Quién no querría irse de un lugar en el que no te aceptan como eres?"

Y a raíz de los recientes altercados protagonizados por los CDR, que han incendiado las calles de Barcelona, agredido a los Mossos y saqueado comercios, el líder del STEI, Miquel Gelabert, se hacía la siguiente reflexión: "Me gustaría saber qué perfil humano ha de tener un mosso o un policía nacional de estos que pegan a las personas. No debe ser padre, y si lo es no ama. Ha de ser un violento y un amargado. Más próximo a un animal irracional. Un ogro". Este es el líder del sindicato mayoritario entre los profesores de Baleares.

El sindicato STEI encabezó la ofensiva contra el plan que impulsaba el entonces presidente del Govern balear José Ramón Bauzá para sustituir la inmersión lingüística en catalán por un plan de enseñanza trilingüe (en castellano, catalán de Baleares e inglés).

La huelga de profesores montada por el STEI y las dudas de un sector del PP balear, que apoya la inmersión lingüística en catalán desde los tiempos del corrupto Gabriel Cañellas, obligaron a Bauzá a dar marcha atrás y renunciar al trilingüismo en la enseñanza. Hoy Cañellas es el principal padrino político del nuevo presidente del PP de Baleares, Biel Company.
 


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