AGLI Recortes de Prensa   Lunes 25  Noviembre  2019

No se queje el cadáver
Juan Manuel de Prada ABC 25 Noviembre 2019

Un amigo cándido y demócrata me aborda en la calle, pasmado de que la sentencia que castiga los latrocinios andaluces no haya producido ni la más mínima convulsión en las huestes sociatas, que han seguido tan pichis organizando sus votaciones búlgaras y sus conciliábulos para repartirse el botín del poder. Estos amigos cándidos y demócratas me producen un hastío insoportable; y, cuando los avisto en la calle, procuro cambiarme de acera, para que no me den la tabarra. Pero este me ha cogido desprevenido, así que lo despacho con aquella frase demoledora de Quevedo en La hora de todos y la fortuna con seso:

-El cadáver no se queja de los gusanos que le comen, porque él los cría.

Donde el cadáver no es, como mi amigo piensa (para su consuelo cándido y demócrata) el partido socialista, sino la sociedad que lo nutre de votos, y también el régimen político que lo prohíja, la sórdida partitocracia, cuyo fin último es, como explicaba Simone Weill, alimentar a las masas de pasiones sectarias y matar en sus almas el sentido de la verdad y la justicia. Dicho lo cual, añado que a mí me parece estupendo que los partidos saqueen los bienes materiales del pueblo (o, dicho más exactamente, de la ciudadanía, que es el pueblo convertido en cadáver agusanado) y que se los gasten en putas y cocaína; pues es lo mínimo que se merecen los pueblos que previamente se han dejado arrebatar (o, dicho más exactamente, que han entregado gustosos) sus bienes espirituales y morales. Cuando los gobernantes, con el aplauso de los gobernados, exaltan el mal y propagan el error, es lógico que acaben dedicándose a la rapiña. San Agustín lo afirmaba en La ciudad de Dios: «Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten, sino en bandas de ladrones?». Los partidos políticos, infaliblemente, terminan robando a manos llenas; y el destino natural de los pueblos que los aúpan es dejarse chulear por ellos, después de haberse dejado emputecer. Así que no debe extrañar que la condena por los latrocinios andaluces ni siquiera haya inmutado a las huestes sociatas. Y si en otras huestes tal condena ha causado escándalo no es porque haya conciencia de la destrucción previa de los bienes espirituales y morales, sino porque, como señalaba Simone Weill, los hinchas de las diversas facciones (o bandas de ladrones, en lenguaje agustiniano) «chocan entre sí con un ruido infernal que hace imposible que se oiga, ni por un segundo, la voz de la justicia y de la verdad».

Y, en medio de este ruido infernal, el doctor Sánchez organiza tan pichi sus votaciones búlgaras y reparte ministerios entre sus socios, como si repartiese un salchichón en una merendola. A mi amigo, tan cándido y demócrata, le preocupa que entre los socios del doctor Sánchez se cuenten los independentistas. Pero los independentistas no engañan a nadie; y, además, al menos defienden una causa, aunque sea una causa equivocada. En cambio, el doctor Sánchez es el prototipo del hombre perverso que jamás defiende causa alguna y que siempre engaña. El doctor Sánchez es una «voluntad pura» de poder a quien no importa destruir, pues la destrucción es el acto supremo de dominio. Y para saciar esa «voluntad pura» de poder hace cuanto sea necesario, desde repetir elecciones hasta pactar concesiones con quien pueda ayudarle a saciarla; aunque, desde luego, las concesiones que haga en tales contubernios carecen de valor, pues también engañará a quienes con él pacten. Pero quienes con él pacten, como quienes antes han entregado gustosos sus bienes espirituales y morales, no pueden después quejarse; pues son el cadáver que cría al gusano que habrá de comerlos.

Bruselas pide a España un ajuste de 10.000 millones y Sánchez calla
José María Rotellar Libertad Digital 25 Noviembre 2019

Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, quizás el elemento más vulnerable de la economía española es su alto nivel de endeudamiento público, que roza el 100% del PIB. Sin embargo, este hecho no parece preocupar mucho ni a Pedro Sánchez ni a la izquierda en general, pues sus propuestas, acuerdo de Gobierno incluido, se basan siempre en un importante incremento de gasto público, que termina desembocando en más déficit y más deuda.

Prueba de ello es que nada más llegar al Gobierno modificaron el objetivo de déficit para 2019, que pasaron del 1,3% al 1,8% para elevarlo después al 2,1%, aunque actualmente han ajustado la estimación al 2%, pero todas las previsiones nacionales e internacionales estiman que puede estar por encima de dicho 2%.

De hecho, Banco de España estima un 2,5% de déficit para el presente ejercicio. Es decir, que la desviación se elevará 1,2 puntos del PIB, equivalente a 14.500 millones de euros.

Con esa política de incremento de gasto público continuaron cuando acordaron con Podemos el fallido proyecto de Presupuestos. En el mismo, elevaba el techo de gasto no financiero en más de 5.000 millones de euros y el gasto consolidado en 23.000 millones de euros.

Entre medias, Sánchez adoptó medidas de incremento de gasto a través de lo que llamó "viernes sociales" y que la oposición consideró que, realmente, eran "viernes electorales". Con independencia del nombre, sí que adoptó una serie de acuerdos que comprometieron el gasto público, con importantes aumentos a futuro, hasta sumar 9.025 millones de euros, tal y como muestra el siguiente detalle:

Igualdad: 1.000 millones.
Estiba: 225 millones.
Flexibilización del gasto de corporaciones locales: 6.200 millones (la suma del superávit de las corporaciones locales, que ahora, con la flexibilización, permitirá gastar).
Ayuda a mayores de 52 años de paro de larga duración: 1.600 millones.

¿Y qué ha producido todo eso? Una mayor tensión de gasto y una elevación permanente del endeudamiento. Desde que gobierna Sánchez, la deuda se ha incrementado en 49.960 millones de euros.

Sólo en el último mes disponible –septiembre– la deuda aumentó en 7.021 millones de euros. Es cierto que durante el año hay oscilaciones en el volumen de deuda por el ritmo de emisiones y de amortizaciones, pero la tendencia es claramente creciente. De esa manera, desde que gobierna Sánchez la deuda se incrementa en 102,03 millones al día, pero en el último mes ese incremento es de 234 millones de euros diarios.

Ante esto, Bruselas ha contestado al plan presupuestario remitido por el Gobierno hace unas semanas. En él viene a decir que el contenido de dicho plan es endeble, que considera que el gasto va a ser mayor y que no se va a poder recaudar lo estimado por el Gobierno y que, por tanto, existe riesgo de incumplimiento de los objetivos de déficit y deuda.

De esa forma, Bruselas considera que en lugar de un déficit del 2% en 2019, se elevará tres décimas más, hasta el 2,3%, y que en 2020 será del 2,2% en lugar del 1,7% que estima el Gobierno. Por ello, considera que el Gobierno no está siendo lo suficientemente consciente del nivel de endeudamiento sobre el PIB que tiene España, que ha interrumpido su bajada desde que gobierna Sánchez.

Eso llevará a que la deuda no cerrará en el 94,6% del PIB en 2020, sino en el 96,6%, según estima Bruselas.

Por ello, Bruselas le pide al Gobierno un ajuste del déficit estructural de 8 décimas del PIB, alrededor de 10.000 millones de euros, que el Gobierno deberá detallar. Sin embargo, su preacuerdo con Podemos para formar gobierno van en sentido contrario, puesto que apuesta por el incremento de gasto a la luz de las medidas que propone en su decálogo y del acuerdo que, en su día, firmaron sobre los presupuestos.

España tiene que ser consciente del nivel elevado de endeudamiento que tiene, que no puede seguir gastándose más de lo que se ingresa, que la solución no es subir impuestos, sino bajarlos y destinar el gasto a los servicios esenciales, y procurar el impulso de reformas profundas que agilicen la economía y generen, así, actividad económica y empleo. Es todo lo contrario de lo que parece que será el gobierno entre PSOE y Podemos, a la vista de sus programas electorales, especialmente el de los comunistas, que contiene medidas populistas de incremento de gasto que, de aplicarse, provocarán un importante daño a la economía y al empleo.

El PSOE, corrupción y subversión
Pedro de Tena Libertad Digital 25 Noviembre 2019

He pasado algunos minutos escuchando al exministro del Interior de un Gobierno de Felipe González, José Luis Corcuera, en una intervención televisiva que invito a todos a ver aquí. Y no es la única por la que merece la pena escucharlo. Tampoco es la única intervención de socialistas históricos que claman contra la vuelta al marxismo, ahora en versión castro-bolivariana, que, de hecho, está protagonizando Pedro Sánchez y el desconocido sancta sanctorum de personalidades socialistas y comunistas que impulsan, amparan, avalan y bendicen su estrategia política de mentiroso compulsivo.

No tengo duda alguna de que el gran mentor que anima las desenfrenadas posiciones políticas de Sánchez es José Luis Rodríguez Zapatero, personaje al que cortejan los dictadores y sátrapas de Iberoamérica, que manipuló un atentado terrorista contra el Gobierno legítimo del momento, que pervirtió la idea de reconciliación nacional y la sustituyó por la patraña de la memoria histórica de parte y que, fundado en movedizos discursos sobre la existencia de varias Españas que nos está recordando estos días Agapito Maestre, ha puesto en la bandeja de los separatistas la cabeza de su patria, España. Seguramente hay otros personajes en el claroscuro de la intriga y la fullería, españoles o no.

En uno de sus discursos ha dicho Corcuera que hace cuarenta años, con la renuncia al marxismo, el PSOE se hizo socialdemócrata. Pero tal aserto es una falacia. No sólo porque una tradición de años, política, organizativa y moral, no desaparece con una declaración política. También porque la práctica desarrollada por el PSOE desde 1982 en los Gobiernos a los que accedieron, el nacional, los autonómicos y los municipales, dejaron constancia indudable de que seguían vinculados a las viejas prácticas de la conquista, vía ocupación, del Estado. Si hasta 1996 un modo corrupto de funcionar que anidaba en muchas autonomías y ayuntamientos evidenciaba su falta de fe en las instituciones y su legalidad, valores y prácticas democráticas, lo que vino después ha sido peor.

Desde 2004 se puso en marcha lo que el recordado César Alonso de los Ríos llamó la "subversión tranquila", cuyo origen situaba en el 20 de noviembre de 2011, cuando el PP ganó las elecciones generales por mayoría absoluta, consolidando una hegemonía política nunca vista antes en el Gobierno y en casi todas las comunidades y municipios de España. Pero fue la subversión animada desde 2004 por un inexplicable Pérez Rubalcaba que convirtió un atentado terrorista en un ariete contra un Gobierno democrático su manifestación original.

A partir de ahí, conscientes de que el PSOE nunca volvería a ganar unas elecciones sin los nacionalismos, recuperó algunas andanzas de Suresnes y la autodeterminación de las regiones españolas, dando alas a los pactos de Zapatero con los separatistas, abrazando una teoría de las Españas que luego dieron paso a la nación de naciones de ahora (León incluida, claro está, desde hace unos días).

O sea, que el PSOE, como ya hizo en la Segunda República, ha vuelto a cuestionar la legalidad democrática –lo del caso ERE en Andalucía es una muestra de la falta de respeto a la igualdad ante la ley incluso entre los trabajadores– y sus normas de convivencia. Pero en esta ocasión está llegando más lejos que nunca en la conversión de la unidad nacional y constitucional en moneda de cambio político.

Sigo creyendo que el PSOE tiene modos de reaccionar para no hundirse en los abismos con los que juguetea, pero para ello es preciso que, con claridad, con publicidad, con decisión y con convicción, abrace de una vez la socialdemocracia española que puede y debe representar. Ya no le queda mucho tiempo. De lo contrario, nos obligará a todos los demás, que creemos en la España que fue capaz de coronar una más que difícil transición, a defender la legalidad democrática y la unidad nacional en una España reconciliada, ahora en peligro por la irresponsabilidad del mentiroso compulsivo que los dirige.

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Sánchez pone a España en manos de ERC
EDITORIAL Libertad Digital 25 Noviembre 2019

Por si no era bastante humillación que el futuro Gobierno de España quede supeditado a una consulta interna de la formación antiespañola ERC, Pedro Sánchez ha adelantado los tiempos de su chalaneo con el separatismo creando directamente una mesa de negociación con el partido de Oriol Junqueras, condenado por sedición y otros graves delitos como cabecilla del golpe de Estado secesionista.

Las intenciones de Sánchez han quedado perfectamente claras al aceptar no solo esa negociación, sino que el capo negociador de ERC sea Josep Maria Jové, mano derecha de Junqueras en la Consejería de Finanzas de la Generalidad y procesado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como uno de los principales cerebros de la consulta ilegal del 1-O. Jové es también el autor de las anotaciones de la famosa agenda en la que se detallaba toda la estrategia del proceso independentista, y cuyo hallazgo por la Guardia Civil permitió sustanciar la acusación contra los promotores del procés liberticida.

Sánchez, sí, negociará con un sedicioso, y para mayor escarnio lo hará en pie de igualdad, humillación sin precedentes de un presidente en funciones a todos los españoles que permitirá al ala más radical del independentismo imponerse en la lucha abierta por el poder en Cataluña.

Por otro lado, esa denigrante mesa de partidos demuestra también que la consulta a los militantes del PSOE fue una farsa orquestada para ocultar la verdadera negociación con ERC, sobre la cual a los socialistas no les ha sido dado opinar. Cada vez resulta más evidente que el acuerdo con lo peor del supremacismo –y los chavistas de Iglesias, actuando de mediadores– es una realidad que solo busca ir cubriendo las etapas necesarias para que los socialistas acepten un escándalo político de tanta gravedad.

Sánchez es un personaje sin el menor escrúpulo, capaz de humillar a España ante una banda de golpistas ante el silencio de unos barones del PSOE dispuestos a convertirse en cómplices de la mayor crisis política de la democracia.

Aupar a Sánchez, humillar a todos
Editorial El Mundo 25 Noviembre 2019

El PSOE debió preguntar si quieren entregar el Gobierno a ERC

Hubiera dado igual si en las sedes socialistas no hubiesen contado las papeletas. Porque seudoconsultas con respuesta inducida como la que el PSOE ha realizado para avalar el pacto de Gobierno con Podemos no sirven sino para subirle el ego al líder y rendir cualquier posibilidad de crítica interna. El 92% de síes, aunque nadie sepa realmente qué es lo que se votaba, es la confirmación de cómo este partido -le ocurre también a otros- ya está al servicio exclusivo de una persona, Pedro Sánchez. Ni cuando decía que quien se mueve no sale en la foto pudo soñar Guerra con esta mansedumbre.

Los militantes pueden comulgar con ruedas de molino. Lo que no cabe es insultar a la inteligencia ajena. Y cuando el PSOE pregunta a sus bases si está de acuerdo en una coalición con la formación de Pablo Iglesias, algo presentado hasta hace poco más de una semana como la peor de las pesadillas posibles para los españoles por el propio presidente en funciones, qué menos que hubiera desgranado algunas de las medidas que ello comporta. Y no solo eso. En realidad, lo que debiera haberse preguntado a los militantes socialistas es si respaldan que, para ser investido, Sánchez vaya a sentarse con la misma ERC que tiene a su líder en la cárcel condenado por un proceso golpista e inhabilitado, y que ahora se enseñorea humillando al PSOE advirtiéndole de que guarde lugar preferencial en la mesa al mismo preso.

Ni siquiera a los barones que siempre han criticado que el futuro de la Nación pueda estar en manos de quienes quieren romperla les sale ahora la voz. Como tampoco parecen tener que decir nada quienes en 2016 marcaron las líneas rojas a Sánchez cuando ya sometió a la militancia a otra consulta para intentar una primera investidura imposible. Se dijo entonces que el diálogo empezaba y acababa con quienes aceptan las reglas del juego y el marco constitucional. Ahora, en cambio, se da carta blanca al líder mesiánico para que empiece a coser el Gobierno Frankenstein.

Las bases de ERC también están convocadas hoy a otro plebiscito adulterado que permitirá a sus líderes hacer lo que mejor les convenga. Pero, al menos, los independentistas votan con el conocimiento de las exigencias que ya se están trasladando a Moncloa. Tanto se ha subido el órdago que se impone un diálogo "entre dos gobiernos", con interlocutores como el arquitecto del 1-O o el propio Junqueras y con demandas como la "amnistía" para los condenados. Representa todo tal sinsentido y tal humillación para los españoles que es imprescindible que todas las fuerzas constitucionalistas asuman la responsabilidad ante un momento tan delicado. Como dice hoy en nuestras páginas el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, "el Gobierno de España no puede depender de Torra y Junqueras", pero "tampoco se puede ir a terceras elecciones". Moverse es urgente.

Vamos derechos al Frente Popular
¿Queda algún socialista a quien le repugne echarse en brazos de Iglesias Junqueras y Otegi? Ninguno que se atreva a abrir la boca
Isabel San Sebastián ABC 25 Noviembre 2019

Pedro Sánchez amenaza con hacer bueno a José Luis Rodríguez Zapatero… ¡Que ya es decir! Si aquél entabló un proceso de negociación política con una banda terrorista a la que ofreció ominosas contrapartidas a cambio de que nos perdonara la vida, éste se dispone a humillarse y humillarnos aceptando las condiciones de un partido independentista llamado Ezquerra Republicana de Cataluña, cuyo máximo dirigente está en la cárcel por los delitos de sedición y malversación. Un partido frontalmente opuesto a la Constitución por la que nos regimos y a la Nación consagrada en esa Carta Magna. Un partido que va de la mano en Europa con los filoetarras de Bildu, encabezados por un terrorista que jamás ha condenado el sanguinario historial de la banda. Un partido corresponsable de haber arruinado Cataluña propiciando la fuga masiva de empresas y un enfrentamiento civil que ha dañado la convivencia hasta el punto de romper familias. A esa tabla de salvación va a agarrarse con tal de conservar la poltrona.

En tres años nuestro presidente en funciones ha liquidado tres de las cuatro siglas del partido que encabeza. O, mejor dicho, dos, puesto que la «O» de «obrero» era ya antes de él una mera concesión al romanticismo nostálgico. Resistían a duras penas la «E» de «español», que Sánchez está a punto de sacrificar definitivamente al separatismo, entregando nuestra soberanía y nuestra dignidad en pago por el alquiler temporal del Gobierno, y la «S» de «socialista», trocada por la «R» de «relativista» en función de lo que convenga. Permanece vigente la «P» de partido, puesto al servicio de un líder pagado de sí mismo, de ambición ilimitada, sin el menor escrúpulo en lo tocante a los medios necesarios para alcanzar o conservar el poder y sin más estrategia política que la precisa en cada momento con la vista puesta en La Moncloa.

Lo cierto es que tiene mérito. Pocos políticos sobreviven a una fetua como la que dictaron contra él sus propios compañeros en octubre de 2016, cuando el Comité Federal trató de salvar la honra y la identidad de la formación impidiendo a este iluminado trepar hasta la Presidencia con semejantes compañeros de viaje. Contra todo pronóstico, él solo venció a una organización centenaria, apoyándose en la misma militancia que ahora avala a la búlgara su pacto «progresista» con Podemos y, de manera tácita, el consiguiente acuerdo con ERC y Bildu, imprescindible para rematar la operación de «asalto al cielo». No hay más PSOE que esas bases y Sánchez es su profeta. Los órganos de dirección han muerto. La dirección colegiada no existe. El césar Pedro ordena y manda, al frente de su legión de doscientos mil afiliados, y quien discrepe, a callar, o ya sabe dónde está la puerta. ¿Queda algún socialista español a quien le repugne echarse en brazos de Iglesias, Junqueras y Otegi, tragando con sus condiciones? Ninguno que se atreva a abrir la boca, más allá de Rodríguez Ibarra o González, cuya influencia en el partido es a día de hoy nula. De los actuales, con voz y voto, no tenemos noticia. Si es que alguno se abochorna ante lo que está pasando, le faltan redaños para denunciarlo.

De modo que vamos derechos al gobierno de frente popular, con ministros comunistas en el Gabinete, una mesa de negociación bilateral encargada de tratar la «cuestión política catalana» al margen de las instituciones democráticas y un sistema de financiación privilegiado para Cataluña, que pagaremos a escote el resto de los españoles. Gracias, Sánchez, por tan alto servicio a la patria.

La traición del PSOE: el proyecto político de ETA llega a Moncloa con Iglesias

Vicente Gil esdiario 25 Noviembre 2019

El PSOE le ha entregado la llave para que con él entre el relato de los verdugos… el relato de los vencidos (que se supone que eran ellos)… y su proyecto totalitario de destrucción de España

Pocas cosas me sorprenden, pero el programa de Jon Sistiaga ETA, el final del silencio, en #0 de Movistar+, lo consiguió y le felicito.

En el programa, Iñaki García Arrizabalaga va a reunirse con alumnos de 4º de Derecho en Madrid. Tienen 21 y 22 años. Son hombres y mujeres a punto de salir al mundo laboral. No saben nada de la persona que va a visitarles. Forma parte del experimento.

Al entrar en el aula, Iñaki se presenta y les cuenta que ETA asesinó a su padre cuando él tenía 19 años, casi su edad. Era 1980 y recuerda cómo le sacaron de su clase de Derecho para ir a un monte a reconocer el cadáver con un tiro en la cabeza y maniatado por la espalda.

De golpe, les pregunta: “¿Sabéis quién es Miguel Ángel Blanco?”. El silencio es total. Se miran entre ellos desconcertados. Una chica “cree” que alguien que secuestraron. Otro, que “un político del PP”. Pero nadie más.

“¿Qué sabéis de Hipercor?”, les insiste después. Nadie, de nuevo. Solo a uno le suena un coche bomba.

Ninguno sabía nada de Miguel Ángel Blanco ni de lo que pasó el año que nacieron. Quedé petrificado ante la pantalla.

Al acabar el documental que les ponen sobre aquellos días de julio de 1997, los chavales están impactados. Hay lágrimas en alguno. Han comprendido la dimensión brutal de aquello. Reconocen que nadie les habló nunca de esto en el colegio.

El reportaje inserta en pantalla un rótulo demoledor: “El 47% de los jóvenes universitarios vascos no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco. No hay todavía encuestas fiables del resto de España”.

Iñaki comenta: “Algo hemos hecho mal en las escuelas”. Le escucho y pienso -para mí- que ese 47% de jóvenes vascos lo sabe -seguro- todo de Sabino Arana (ocultando que era un racista). Es la labor del PNV durante décadas sin contrapeso alguno, como CiU en Cataluña.

Nuestro sistema educativo ha dejado de lado el capítulo del terrorismo de ETA

Pero, ¿y en el resto de España? El programa de Sistiaga desnuda, realmente, al sistema educativo ante un capítulo tan esencial de nuestra historia reciente: el terrorismo de ETA. Otra muestra más de la dejación de funciones del Estado en materia de Educación.

Termina el programa. Confieso que quedé con una enorme sensación de vacío pensando en mis hijas y en el país que les espera si no hay reacción.

En las noticias, precisamente, hablan de Educación. Citan el ataque de la ministra Celáa a la educación concertada y el argumentario del PSOE negando el derecho de los padres a elegir colegio para sus hijos. Se dice que el ministerio de Educación podría quedar en manos de Podemos, ahora que Pablo Iglesias va a ser vicepresidente del Gobierno.

Con Iglesias llega al poder el proyecto de ETA y su relato
En Youtube siguen colgados los videos de Iglesias por las herriko tabernas vascas y navarras. En uno de ellos, 2013, poco antes de entrar en política, bromea con los proetarras que asisten a su charla: “Os echaremos de menos -les dice- cuando os vayáis de España”. Y todos se ríen.

Iglesias justifica y muestra, incluso, su admiración por el terrorismo: “solo la izquierda vasca y ETA se dieron cuenta, en la Transición, de que había derechos que no podían defenderse dentro de la legalidad española (la Constitución del 78)”.

Pero va a más. Afirma que la monarquía y el régimen del 78 están en crisis, que hay que “aprovechar las debilidades del estado” y que ello “abre una oportunidad -dice- de que contrapoderes desde fuera inicien un proceso constituyente que lo replantee todo, empezando por el derecho a decidir”.

Iglesias pide ayuda a los proetarras: “Hay que establecer alianzas. Vivimos un momento histórico muy leninista que requiere audacia”.

Pablo Iglesias jamás pudo imaginar en aquel acto ante seguidores de ETA que solo 6 años después, sería el PSOE quien le haría vicepresidente del Gobierno para poder cumplir sus objetivos no desde fuera, sino desde dentro.

De Carlos Totorika a Pedro Sánchez: la traición del PSOE
En el reportaje de Jon Sistiaga, Iñaki García Arrizabalaga les dice a los chicos, al irse, que tienen “la obligación de hacer la lectura adecuada de lo que pasó” para reparar a las víctimas y no repetir los errores.Y aparece, también, Carlos Totorika, alcalde socialista de Ermua en 1997. Me impacta. Aún se adivina la muesca de dolor en su rostro. “Olvidar -dice- es volver a cometer errores gravísimos”. Y reconoce: “produce fatiga recordar, pero tenemos que hacerlo para defender nuestra libertad y la convivencia”.

Aquel alcalde del PSOE representó el Espíritu de Ermua, que supuso el principio del fin de ETA.

Hoy, el PSOE de Pedro Sánchez entrega a Pablo Iglesias la llave de la Moncloa para que entre, con él, incomprensiblemente, el relato de los verdugos … el relato de los vencidos (que se supone que eran ellos) … y su proyecto totalitario de destrucción de España.

Sánchez engañó a los votantes negando pactos con el separatismo que ahora acepta
EDITORIAL ESdiario  25 Noviembre 2019

El líder del PSOE miente a los españoles por segunda vez con el asunto más delicado: primero para llegar a la presidencia con la moción de censura y ahora para mantenerse en el poder.

Solo la poderosa maquinaria mediática a su servicio, la misma que le ha ayudado a tapar el plagio de su tesis, los nefandos socios de moción de censura o esta pasada semana la escandalosa sentencia de los EREs; explica que a Pedro Sánchez se le acepte ahora con tanta normalidad un pacto con el separatismo y, más en concreto, con Esquerra.

Aceptar una "mesa de negociación" en cualquier formato, sea en el Parlamento catalán o fuera de él, supone una intolerable concesión a un partido que puede decidir quién gobierna en España con su líder en prisión por intentar acabar con la Constitución y provocar el mayor conflicto de convivencia, político e institucional que se recuerda desde la Transición.

¿Cómo va a dar estabilidad a nada el partido de Junqueras, el más ocupado desde hace años en generar justo lo contrario? El eventual respaldo de ERC a la investidura de Sánchez, de manera directa o a través de la abstención como ya hiciera Bildu en Navarra, no atenderá jamás a un deseo de acabar con la tensión y aceptar las reglas del juego; sino a un cambio de estrategia para lograr los mismos objetivos sirviéndose de la dependencia de Moncloa.

Sánchez acepta como negociador a un imputado por encabezar la revuelta en Cataluña

Un escándalo enorme
Que Sánchez se plantee por ello siquiera negociar es un escándalo mayúsculo, anestesiado por ese tremendo apoyo mediático, pero inocultable para cualquiera que observe la naturaleza de lo que está pasando en España con un mínimo de decencia intelectual.

Y además es una mentira, colosal, una más de un dirigente que ha hecho de las trampas y las falsedades el epicentro de su acción política. No hace nada, en la campaña electoral, se presentó con el lema "Ahora España", amenazó con el 155 y se distanció, de manera reiterada y casi indignada por la duda, tanto del separatismo como de Podemos.

Mentiras constantes
Que serán sin embargo sus socios de investidura. Sin explorar otras alternativas, sin buscar el más mínimo diálogo con el resto de partidos constitucionalistas y, en definitiva, apostando de manera premeditada por las mismas formaciones a las que repudió antes del 10N con tanto ahínco.

Nadie debería llevarse a engaño tras el asalto a La Moncloa que protagonizó con los mismos compañeros de viaje, pero aún así acongoja comprobar de nuevo la clamorosa falta de respeto que el líder socialista comete con los ciudadanos. Quizá a él le estén saliendo gratis sus mentiras contumaces, pero es seguro que España paga y pagará un alto precio por cada una de ellas.

Inteligencia para salvar la educación
Jaime Mayor Oreja ABC 25 Noviembre 2019

Hay muchas formas de aproximarnos al problema de la educación en España que trascienden el debate técnico. Una de ellas, que pertenece a la experiencia común, son las «lecciones de vida». Permítanme, en este sentido, una anécdota elevada a la categoría. Estudié en el colegio Marianistas Santa María de San Sebastián y terminé mi curso de preuniversitario en 1968. Mis compañeros de colegio, entre otros, fueron: Eduardo Moreno Bergareche, un año mayor que yo, fundador de ETA político-militar, que posteriormente sería asesinado por miembros de ETA militar; Iñaki Saraqueta, dos cursos por delante de mí, el miembro de ETA que asesinó por vez primera a un guardia civil, Pardines, el 7 de junio de 1968 en Guipúzcoa, dos años después de haber abandonado el colegio; Francisco Letamendía Belzunce, siete años mayor que yo, sobrino de Juan María Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa, ametrallado por ETA en 1976, que fue el diputado del entorno de ETA VI Asamblea que en las Cortes Constituyentes, cuando terminó una de sus intervenciones, grito en el hemiciclo: «Gora Euskadi Askatuta».

La mayoría de ellos formaban parte de familias conocidas, tradicionales, de San Sebastián. Todos ellos compañeros de un colegio religioso, donde en aquellos años no se hablaba de política. Todos teníamos, como los jóvenes españoles en aquella época, una asignatura en nuestra educación reglada: Formación del Espíritu Nacional (FEN). Quiero dejar constancia que la educación reglada no parece que fuera determinante para aquellos compañeros de colegio. En broma añado que el único que parece que había aprendido algo de la asignatura anteriormente citada era yo.

La educación, que tiene como objetivo la formación integral de la persona, no sólo está determinada por las leyes, los reglamentos, los libros de texto. Ni siquiera, en ocasiones, la familia, la primera institución educadora, la institución de la verdad por excelencia, puede evitar la influencia del ambiente cultural de nuestra sociedad.

El cardenal Robert Sarah, en una excepcional conferencia con que abrió hace muy pocos días el Congreso de «Católicos y Vida Pública», nos lo recordaba al señalar que la contaminación está en el aire que respiramos, pero también en el ambiente cultural que viven los niños. Señalaba que «la educación y las estructuras escolares están impregnadas de esta atmósfera atroz o de indiferencia hacia las cuestiones religiosas o morales y de rechazo a la trascendencia del absoluto y de Dios». Y ponía un ejemplo magistral: «Pensemos en un acuario con peces. Regularmente se les da comida fresca. Pero el agua del acuario está sucia y es poco saludable. A medida que entra en el cuerpo de los peces, estos, a pesar de la buena comida que se les da regularmente, se envenenan poco a poco y mueren. Algo parecido ocurre en las escuelas y en las universidades».

Me pregunto si en España no sabemos, no podemos, no hemos sabido, no hemos podido, abordar el tratamiento del agua sucia del estanque que intoxica los peces. Tenemos que preguntarnos en qué momento nos encontramos, cuál es la consecuencia de esta intoxicación.

Se me permitirá que, en coherencia con nuestra situación cultural y moral, no pueda ni deba callar ante la extrema gravedad de las palabras de la ministra de Educación, Isabel Celaá, en días pasados durante el Congreso de Escuelas Católicas, referidas a la libertad de educación de los padres. Gravedad por su simbolismo, por lo que tienen de anticipo de una actitud cultural del próximo gobierno, del Frente Popular, populista, nacionalista.

Hasta ahora no habíamos sufrido en España una ideología extrema en el gobierno. Pero sí vivimos en un extremo relativismo moral, una pérdida creciente de referencias permanentes, una creciente socialización de la nada. El relativismo extremo encuentra en el silencio su principal aliado en orden a implantar su ingeniería social, pervertir las conciencias, intoxicar el agua de la pecera. La ideología de género, su implantación, el silencio con el que se está implantando, constituye el paradigma de lo que afirmo. La gravedad se acrecienta, en demasiadas ocasiones, con nuestro silencio cómplice.

La pregunta que debemos hacernos es si este desorden es casual o si, por el contrario, obedece a una causa o a varias. La enfermedad no es solo política, económica, financiera. No sólo es una crisis de representatividad. Es más profunda. Es una crisis de civilización, de dimensión marcadamente cultural, de falta creciente de referencias permanentes, de principios y valores, de fe, de carácter antropológico, es decir, derivado del concepto de la persona.

Es una crisis de la verdad. Huimos de la verdad como de la peste en casi todos los ámbitos de la vida. Hay una prevalencia de la mentira sobre la verdad, porque la mentira, por su propia naturaleza, es más cómoda que la verdad. En cierto sentido, la causa de las causas radica en nuestra comodidad. Buscamos siempre lo más cómodo, nos decantamos casi siempre por lo que los anglosajones denominan el «Wishfull Thinking», esto es, pensamos que al final va a suceder lo que más nos conviene. Esto nos aleja de la verdad, de la realidad. De tanto abrazar por comodidad el «mal menor», nos estamos encontrando de bruces con el «mal mayor».

La mejor demostración del carácter cultural, antropológico, de la crisis está en la concepción de la persona. Radica en que lo más obvio es lo más difícil de defender. Como brillantemente nos recuerda el pensador francés Fabrice Hadjad en su libro titulado «La suerte de haber nacido en nuestros días», cuanto más obvio, más difícil de defender.

La educación, la formación integral de la persona, tiene hoy, como principal adversario, ese ambiente, esa moda dominante. El profesor y filósofo francés Remí Brague, uno de los referentes principales en la plataforma cultural «One of Us», nos recuerda que «liberar la inteligencia de los europeos de una moda dominante es nuestra principal tarea». La incomparecencia de nuestras convicciones más profundas durante demasiado tiempo en el ámbito cultural, parapolítico, constituye una de las causas de esta situación en Europa y en España. Hoy hay que saber sembrar más que recolectar, hay que saber reaccionar y decir, más que callar. Hay que saber resistir más que adaptarse y aceptar la moda dominante.
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Jaime Mayor Oreja es presidente de la Plataforma «One of us»

Cataluña, presa del bucle nacionalista
El sondeo de intención de voto en el Principado repite la foto fija entre los dos bloques, si acaso con una mayor radicalización de los partidarios de la secesión»
Editorial larazon 25 Noviembre 2019

La encuesta sobre la evolución de la intención de voto en la comunidad autónoma de Cataluña que ha realizado «NC Report» para LA RAZÓN confirma que, al menos en el campo de los separatistas, la radicalización de los mensajes por parte del presidente de la Generalitat, Joaquín Torra, está favoreciendo la recuperación de JxC a costa de las posiciones de ERC, cuyas expectativas de crecimiento han sufrido un brusco frenazo. Aunque la muestra del sondeo se llevó a cabo cuando apenas se apuntaba la posibilidad de que el partido que preside el encarcelado Oriol Junqueras pudiera facilitar la investidura del candidato socialista, parece claro que un sector de los votantes republicanos no ve con buenos ojos ese movimiento táctico.

De hecho, desde que se hizo publica la sentencia del Tribunal Supremo que condenaba a los responsables del «procés», los antiguos convergentes no han dejado de recuperar intención de voto, reduciendo la distancia con ERC en este último sondeo hasta dos puntos porcentuales, desde los once puntos que les separaba en la encuesta de septiembre. Sin embargo, la pugna entre JxC y la Esquerra no cambiaría la composición entre los dos bloques, separatistas y constitucionalistas, de la Cámara actual. Sumados ERC, JxC y la CUP, que ganaría los tres escaños que se deja el partido de Torra y Puigdemont, los nacionalistas obtendrían los mismos 70 diputados autonómicos que consiguieron en las elecciones de 2017. Los partidos constitucionalistas se mantendrían en 56 escaños, mientras que los Comunes de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ganarían un diputado, hasta los 9. Sobre voto popular, los independentistas están cinco puntos porcentuales por debajo de los contrarios a la independencia de Cataluña –aquí sí cabe sumar a los populistas de extrema izquierda–, pero el sistema electoral del Principado distorsiona esa realidad.

Por otra parte, se confirma la prevista caída de Ciudadanos que venían detectando anteriores sondeos, pero que tras las últimas elecciones generales –el trabajo de campo de la encuesta se realizó entre 18 y el 22 de noviembre– parece que se acentúa. En efecto, con respecto al sondeo del mes de octubre, el partido naranja pierde un 8 por ciento más de intención de voto, cae hasta el 11,6 por ciento, y obtendría 17 escaños, es decir, 19 menos de los que consiguió en 2017, cuando fue la primera fuerza política catalana con 36 diputados. Buena parte de sus antiguos electores se decantan ahora por el Partido Popular, que recibiría el 20,5 por ciento de los votos que pierde Cs; por VOX, que recibiría el 17,4 por ciento e irrumpe en el Parlamento catalán con 3 escaños y el 6,4 por ciento de los sufragios, y más débilmente por el PSC, que se llevaría un 10,2 por ciento. Aún así, Ciudadanos resiste mejor en Cataluña, donde surgió, que en el resto de España y su mejor o peor futuro va a depender de cómo resuelva el relevo de Albert Rivera y del resto de la dirección partidaria. Los populares catalanes, pese a que pierden posiciones por su derecha –un 23,7 por ciento asegura que va a votar a VOX– no sólo incorpora a antiguos votantes de Ciudadanos, sino a muchos simpatizantes que optaron por la abstención en 2017. El PP es el partido que más crece, pasaría de los 4 escaños actuales a los 12 que le otorga la encuesta, y recibiría casi doscientos mil votos más. Por último, el PSC subiría 7 escaños, hasta los 24, convirtiéndose en la tercera fuerza política en Cataluña, gracias al trasvase de votos de Ciudadanos y, en menor medida, de los Comunes.

En definitiva, nos hallamos ante la misma fotografía política de Cataluña, partida en dos bloques, pero con una mayor radicalización y enfrentamiento interno del sector independentista, donde los extremistas de las CUP casi doblan escaños. Un escenario de confrontación, con indudables consecuencias para un futuro Gobierno que precise de los apoyos nacionalistas.

 


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