AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 27  Noviembre  2019

Pablo Iglesias, el de los ERE
Liberal Enfurruñada okdiario 27 Noviembre 2019

Ni aunque a Pedro Sánchez se le descubriera una cuenta en un paraíso fiscal con la mitad del dinero robado por el PSOE en Andalucía, Pablo Iglesias y su pareja, Irene Montero, renunciarían a su cartera ministerial. ¡Con lo que les ha costado llegar hasta aquí! Los que no tuvieron vergüenza para comprarse un ‘casoplón’ en la sierra valorado en casi un millón de euros, después de haber presumido de vivir en un pisito de Vallecas y de haber criticado “este rollo de los políticos que viven en chalets” y a los ministros que se compraban un ático de 600.000 euros; no van a renunciar ahora a sentarse en el Consejo de Ministros por otra contradicción más. Ni siquiera cuando por dichas contradicciones ya han aceptado pagar con la mitad de los votos y de los diputados que obtuvieron hace apenas cuatro años.

Los líderes de la izquierda siempre han usado la corrupción como una herramienta que permite desprestigiar al contrario y alcanzar el poder a los suyos. No tienen el menor sentido del ridículo cuando, después de exigir la moción de censura para Rajoy por el ‘caso Gürtel’, sale la sentencia de los ERE del PSOE y hablan de “cosillas” de otra época que, gracias a ellos, ya no volverán a pasar. Los millones de euros que debían ir a los parados andaluces se los gastó el partido con el que pacta Pablo Iglesias en droga, en burdeles y en comprar ese voto cautivo que los mantuvo durante 40 años en el poder. Pero eso a Pablo no le importa, como no le dio importancia a las transferencias de Hugo Chávez, ni a los chanchullos fiscales de Monedero, ni a la beca ‘black’ de Errejón, e igual que tampoco le importó el doctorado cum fraude de Sánchez. Todo por un ministerio.

El Podemos que salió de las protestas del 15-M contra la corrupción de la casta ya se ha instalado como uno más entre ellos. Pablo Iglesias se abraza al líder del partido del que acaban de condenar a dos de sus ex presidentes y a una veintena de sus cargos. Podemos se alía con el PSOE de los 680 millones de euros malversados, el que gracias a ese dinero instauró un régimen clientelar que convirtió Andalucía en el granero electoral que le permitió gobernar España, utilizando los presupuestos públicos de manera fraudulenta y sin ningún tipo de control administrativo, para favorecer los intereses del PSOE. Y sabiendo que esto no ha hecho más que empezar ya que ésta es sólo la primera sentencia de un caso que sigue su curso con cientos de piezas separadas en fase de investigación o pendientes de juicio, a pesar de los esfuerzos de la jueza Núñez Bolaños.

Posiblemente el comunista Pablo Iglesias piense que una vez que consiga llegar al poder ya no nos lo quitaremos de encima ni con agua hirviendo, como ocurrió en Venezuela, en Cuba, en China o en Corea. Lo explicó en una charla celebrada en Zamora a principios de diciembre de 2012 en la que, analizando las condiciones de posibilidad de la política, dijo que "la política en última instancia es acumular poder… hacer política supone cabalgar contradicciones”. Para conseguir más poder la izquierda jamás ha tenido escrúpulos, todo le vale. Y probablemente tiene razón. Por eso es que los españoles nos jugamos tanto en este envite del que puede salir un nuevo régimen socialista-comunista dominado por los independentistas. Por eso pedimos a los líderes sensatos que aún puedan quedar en el Partido Popular y en Ciudadanos que hagan lo que esté en sus manos para evitar que Pablo Iglesias, el de los ERE, se enganche al poder.

El mapa de la desolación
Mientras nos distraen con la Guerra Civil y Vox, España está en peligro
Luis Ventoso ABC 27 Noviembre 2019

Parafraseando el título de aquel célebre ensayo de Umberto Eco, diríamos que ante la actual encrucijada política los españoles se dividen en dos facciones: apocalípticos e integrados. Los supuestos apocalípticos somos tachados por el «progresismo» de histéricos y catastrofistas. Nuestro pecado consiste en alertar de que el país se encuentra en riesgo, pues están aflojándose aceleradamente las costuras de lo que desde hace siglos llamamos España. Los integrados nos consideran una panda de cavernarios cuasi franquistas. Ellos abogan por solventar el problema que ha abierto unilateralmente el separatismo dándole todavía más alas. ¿Peligra la continuidad de la nación española? La insólita solución que proponen es reconocer la «nación» catalana y dialogar en una mesa Cataluña-España con un partido recién condenado por sedición.

Voy a intentar dibujar el mapa de la desolación. Resumir las razones por las que creo que España está en una situación comprometida, escamoteada por la tele ferrerista y los medios pro PSOE con una amplificación exagerada de temas secundarios, como los desbarres de Ortega Smith o las polémicas artificiales sobre una guerra de hace 80 años.

-Tenemos un presidente del Gobierno abonado a la mentira. No es una descalificación. Es un hecho. Hace un mes y pico prometía que no gobernaría jamás con Podemos, pues le quitaban el sueño con su postura pro separatista y su ligereza económica. Mentía. Ya ha firmado con ellos. En el debate previo al 10-N prometió reconducir TV3, recuperar como delito la convocatoria de consultas y se mostró duro con los separatistas. Mentía. Tres semanas después abjura de todo aquello.

-Tenemos un aspirante a vicepresidente que va a por el Rey. Podemos, partido que va a cogobernarnos, está organizando actos contra la Monarquía y su líder la calificó la semana pasada de «sinónimo de corrupción».

-Tenemos un nuevo desafío sedicioso en marcha. Ayer, choteándose del TC y de la legalidad española, el Parlamento catalán aprobó otra vez la autodeterminación y la reprobación del Rey, burlando una advertencia expresa de nuestro más alto Tribunal. El Gobierno calla, la fiscal general se abanica y el PSC le resta toda importancia. Lastra y Rufián preparan su mesita.

-Tenemos un Gobierno dispuesto a negociar con un partido condenado por sedición hace solo 44 días. Una ERC dirigida por un delincuente condenado a 13 años de cárcel, que no muestra arrepentimiento y se jacta de que volverá a alzarse contra el Estado. Una ERC que impone a Sánchez como condición irrenunciable para «dialogar» que conceda «el derecho de autodeterminación» (eufemismo de independencia forzosa, pues no existe mayoría social para ella, según reconoce hasta la propia encuesta sesgada del Gobierno separatista).

-Y tenemos unos partidos constitucionalistas que dan pena. PSOE, PP y CS suman 253 escaños en un Parlamento de 350. Pero son incapaces de ponerse de acuerdo y están dejado el país en manos de comunistas y separatistas, un plan de suicidio programado único entre naciones de nuestro nivel.

Haber votado a Vox
Nota del Editor 27 Noviembre 2019

Si estamos en esta situación ha sido por las sucesivas traiciones del PP y Ciudadanos. Si hubieran votado a Vox, ahora tendríamos mas posibilidades de solucionar muchos problemas.
Lo único que le queda a Vox son los tribunales y la llamada a la sociedad civil para volver a demostrar su valía en la calle.
Y de los tribunales, a ver quién puede fiarse, tiene razón el dicho (¿ gitano ?) de que ! tengas pleitos y los ganes, porque si encima los pierdes ¡

Autonomías
Ignacio Ruiz-Quintano ABC 27 Noviembre 2019

España ha sustituido el fervor religioso del Corpus por el fervor constitucional de las Autonomías. Donde colgaban tapices y damascos cuelgan ahora los banderines de la aldea.

-Las Autonomías son sagradas -dice la portavoz centrista de la Derecha, Álvarez de Toledo, de lo que se deduce que no sabe quién, cómo, dónde, cuándo ni para qué fueron colocadas las Autonomías en el belén de la Constitución.

Cuando el ministro Pacordóñez quitó la fiesta del Corpus, Gustavo Bueno, que conocía el motivo de la inquina de la Iglesia contra Galileo (¡el atomismo, no el egocentrismo!), temió una revolución…

-¡Y no se han dado cuenta!

Como Santayana dijera del Corpus, el encantador misterio de las Autonomías brilla sobre su plano espectacular: el prodigio les es intrínseco, como el de las estrellas, y su explicación lo devaluaría. Disentir es incurrir en herejía. ¡Somos constitucionalistas! Constitucionalistas no de cualquier Constitución, sino de la que nos ha metido en el «cul de sac».

Más contitucionalistas que Álvarez de Toledo son los Founding Fathers, que lo inventaron por escrito. En la primera Constitución que escribieron, confederal, pusieron las Partes por delante del Todo… como en el 78 hicieron en España el ingeniero agrónomo y el director teatral. Pero los Founfing Fathers, más modestos, reconocieron su pifia y rectificaron escribiendo la segunda Constitución, federal, que pone el Todo por delante de las Partes. Hoy son la primera economía mundial, y su gasto porcentual es de 15 (ayuntamientos), 15 (estados) y 70 (gobierno federal). Con una deuda nacional del 98 por ciento del PIB, el gasto administrativo de España, que juega a federal, es de 15 (ayuntamientos), 15 («gobierno federal»)… y 70 (autonomías). Esto no es centrismo. ¡Esto es centrifuguismo! Pero levantar una ceja ante el Consenso te hace tan reo de fascismo como, según Foxá, levantar la mano para parar un taxi en el Madrid del Frente Popular, que, por cierto, vuelve a casa por Navidad.

La estampita de la militancia
Carmelo Jordá Libertad Digital 27 Noviembre 2019

De un tiempo a esta parte los partidos políticos han descubierto con alborozo a la militancia. Como siempre pasa, tras los políticos hemos llegado los periodistas para hacer la loas y los cantos a la militancia, a las consultas, las primarias y todo aquello que sea pedir el voto de los militantes para esto o para lo otro.

Yo, como en tantas otras cosas, no comparto ese entusiasmo. Es más, soy bastante más que escéptico respecto a las virtudes de la militancia y de los militantes: en general, el mero hecho de que alguien milite en un partido político hace que automáticamente se me encienda una luz de alerta y que mi opinión sobre él o ella sea un poco peor: con la cantidad de clubes, asociaciones, cofradías, hermandades, fallas, filás y peñas en las que puedes entrar, meterte en un partido es estrambótico y sospechoso.

Además, si el militante individualmente me mueve a la desconfianza y me parece, en general, un ser poco fiable, "la militancia" como grupo más o menos organizado ya directamente me genera un rechazo profundo y algo parecido al miedo. Primero, porque los he visto y sé del servilismo arrastrado del que son capaces; segundo, porque ya nos han demostrado lo que votan.

Y es que la militancia vota lo que le echen, ahí están los resultados de los últimos años en los muy democráticos y estupendos referéndums o elecciones que se han puesto en sus manos. En el PSOE han votado a Pedro Sánchez; han votado el pacto con Iglesias y el pacto con Rivera. En Podemos, los "inscritos" han votado toda la bazofia que en algún momento se les ha propuesto, fuese lo que fuese e incluyendo lo de dar el visto bueno al chalet de Galapagar, ¡ni más ni menos! Y en el PP han votado, no lo olvidemos, a Soraya Sáenz de Santamaría, que ganó la primera parte de aquella fórmula de relevo inventada por los populares...

En resumen: allí donde ha sido llamada a votar, la militancia ha votado fervorosamente por la peor opción, en todos los partidos y en todas las ocasiones. Hasta cuando parecía que acertaban han acabado errando: son infalibles, pero al revés.

Por supuesto, esto no es casual: las cúpulas de los partidos han venido usando la militancia para cerrar los debates y arrasar con los discrepantes y, así, los procedimientos aparentemente democráticos han servido, precisamente, para acabar con la democracia interna y con toda posibilidad de que se creen corrientes o grupos que influyan de alguna manera. Con tanta llamada a la militancia, se ha eliminado cualquier tipo de contrapeso a la figura del líder todopoderoso, que hace lo que le da la gana sin que nadie pueda chistar, porque… ¡cómo te vas a oponer a lo que ha votado la militancia!

Esta es la cruda realidad que muy pocos quieren ver: que la tan cacareada democracia interna, las primarias y las "consultas a la militancia" sólo han sido el último timo de la estampita de las cúpulas de los partidos para mandar todavía más. Y casi todo el mundo se lo ha tragado.

El laberinto español
Félix Madero. vozpopuli 27 Noviembre 2019

Sabemos que el 'Gobierno Frankenstein' no es una opción y tampoco los son unas nuevas elecciones. Por lo tanto, el PP no puede permanecer inactivo

Tomo el título de este artículo de un maravilloso libro de Gerald Brenan, don Geraldo, que así le llamaba Carlos Cano en una de sus coplas. Ya querría yo que viviera y pudiera decirnos qué nos pasa. Ojalá esta gente ágrafa y sin lecturas que nos gobierna hubiera subrayado algunas páginas de semejante obra, aunque sólo fuera para ilustrar su Twitter.

En eso me encontraba cuando pensaba que quienes gozamos del privilegio de tener un micrófono o poder escribir unas notas en un periódico solemos analizar las cosas como quisiéramos que sean y no como son para otros que viven en el mismo país, incluso en la misma ciudad o el mismo edificio. ¿Qué es lo que necesita España? La pregunta es simple, y sin embargo es probable que un gallego conteste de forma distinta a un vasco y un vasco de un madrileño.

Democracia imperfecta y blanda
Aun así uno tiende a creer que hay una realidad, o varias, que la gran mayoría podemos compartir. Que España sea la nación que es. Que hay un tipo de patriotismo constitucional muy recomendable en estos tiempos que nos ampara a todos, y cuya apelación nos daría también la respuesta segura cuando nos preguntamos o nos preguntan qué somos. Que nuestra democracia, aun siendo imperfecta y blanda con sus enemigos, nos está dando las mayores satisfacciones de nuestra historia. Y sin embargo nunca estaremos tranquilos. Somos ese país de todos los demonios del que habló Jaime Gil de Biedma: (…) “Como si el hombre/ harto de luchar con sus demonios/ decidiese encargarles el gobierno/ y la administración de su pobreza”.

Bien pensado no deja de ser vergonzoso que estemos preguntándonos si somos españoles, si tenemos nación o una plurinación. Humilla este debate en el que para que otros reafirmen sus sueños han de negar una realidad, compleja y desestructurada, pero que es una página nítida y bien escrita en los libros. Y, sobre todo, empieza a escandalizar que haya dirigentes que con tal de seguir viviendo en palacio estén dispuestos a traicionar a un pueblo que, a lo que se ve, no sabe votar.

La debilidad de Sánchez
No quiero gastar mi tiempo ni que pierdan ustedes el suyo hablando de Pedro Sánchez. Está todo dicho. Y si faltaba algo por decir ya habla él sólo a través de sus mentiras, rectificaciones y mediocridad. El lunes pasado alguien muy importante en los últimos años y cuya imagen no hace más que crecer cuando lo comparamos con lo que tenemos decía:

Lo peor no es la clase política que tenemos, no hace falta analizarla porque hay lo que hay. Lo peor es que nadie con preparación y con ideas se quiere dedicar a esto. Y esto ha quedado en manos de gentes sin preparación, sin estudios, sin experiencia laboral. Y sin presencia. Sin todo esto es imposible sacar a flote a un país como este. Y vienen tiempos malos. Estamos muy entretenidos con la mesa de negociación y tal, pero lo que hay no sirve para contener la crisis económica que viene. Vamos a tener un vicepresidente, Pablo Iglesias, que o cambia su estética o habrá que decir que no puede representar a España con esa pinta distraída que parece anunciar que, como aquí dice Cacho, le falta ducha y jabón. Así no se puede ir por las cancillerías europeas. Vamos a dar por bueno que en el mismo gobierno ese mismo vicepresidente mande en una ministra que resulta que es la misma señora con la que duerme cada noche.

¿Nos tenemos que callar?
Y yo digo que no. Que no nos tenemos que callar. Es lo único que podemos hacer sabiendo que no servirá de nada. Pero el silencio es culpable. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos. Vendrán más años ciegos y nos harán más malos. La premonición de Rafael Sánchez Ferlosio se cumple. ¡Si al menos Sánchez supiera quién es y lo leyera! Si alguien, pongamos Adriana Lastra -y no se rían, señores-, tuviera el detalle de ir a una librería y regalarle el libro que cito, igual le hacía pensar y evitaba lo que nos va a pasar. Lo que no tiene nombre.

La debilidad de Pablo Casado
Sordo y ciego se quedará también Pablo Casado. Y lo mismo Inés Arrimadas, esta señora tan aparente y discreta que cree que le sobra tiempo para salvar a un partido que pide a gritos que alguien haga algo y no esperar al congreso de primavera. ¿Está segura Arrimadas de que Ciudadanos aguanta cuatro meses en la UVI? Podemos dibujar todos los movimientos y estrategias. Ya sabemos que Vox está ahí, pendiente de que Casado se equivoque. Pero sucede que sólo hierra el que arriesga.

Que no haga nada, que se quede quieto es lo mejor que puede hacer. Cuando la gente vea que el PP puede ganar y tenga expectativas de tener 110-115 diputados la gente dejará a Vox y votará al PP, que ganará las elecciones.

De Gobierno a Gobierno. España al mismo nivel que Cataluña. No quieren ser solo una nación, quieren ser un Estado
Eso me decía este señor tan principal que, precisamente hoy y viendo lo que sale en la tele, parece Winston Churchill. Y pudiera ser como me cuenta, pero el problema es que no hay tiempo y yo no veo, ni noto ni espero el desgaste de Vox. Puede que desde el pasado 10 de este mes siga engordando y podría tener más de 52 escaños. No me gusta la ecuación porque es falsa, pero se vende bien: cuanta menos España más Vox.

La cuestión es que los Junqueras y los Puigdemont saben que cualquier alternativa distinta que no pase por tener a Sánchez en la presidencia siempre será peor. Y saben, porque lo notan todos los días, que el presidente está debilitado, que ha perdido escaños y cientos de miles de votos. Con este pelele político es con quien los separatistas van a sentarse. De tú a tú. De Gobierno a Gobierno. España al mismo nivel que Cataluña. No quieren ser solo una nación, quieren ser un Estado. Y eso Pedro Sánchez no lo va a parar.

Los únicos que tiene en su mano una solución son aquellos que a esta hora hacen sus cuentas para el día después de que Sánchez se la pegue. Casado no se mueve, espera. No habla, sugiere. No ofrece nada, pide que lo hagan los demás. Si cree que así eludirá su parte de responsabilidad en lo que se nos viene encima se equivoca. Si el 'Gobierno Frankenstein' no es una opción y tampoco los son unas nuevas elecciones el PP no puede permanecer inactivo. Ya sabemos que dejar a Vox en la oposición tiene sus riesgos. Vale. Bastantes menos que este espectáculo en el que literalmente nadie, ningún partido (N-I-N-G-U-N-O), está pensando en España. Viva el cálculo, la estrategia y los votos. Pobre España, sorda, ciega. Y llena de demonios.

La gente votará a Vox
Nota del Editor

Al PP se le cedieron millones de votos y siempre los desperdició. Su hora ha terminado, es la hora de Vox, el único grupo que piensa primero en España.

Una muerte odiosa, pero impune
Editorial ABC 27 Noviembre 2019

La sentencia que condena a penas mínimas al antisistema Rodrigo Lanza es uno de esos fallos que fuerzan a la opinión pública a preguntarse por el papel de la Justicia frente a determinados episodios. Mientras la primera sentencia contra La Manada causó un revuelo nacional, la condena a cinco años de prisión impuesta a Lanza por matar «imprudentemente» a un ciudadano que llevaba tirantes con la bandera nacional apenas ha causado polémica. En menos de un año, Lanza, que ya dejó en silla de ruedas de por vida a un guardia urbano, puede estar en la calle. Según el veredicto del jurado -consentido por el magistrado que lo presidía- Lanza «se abalanzó por la espalda y sin posibilidad de defensa» sobre su víctima, Victorino Laínez, «dándole un golpe seco por detrás en la cabeza». El acusado, por imprudencia, según los inefables jurados, «dio una patada en la cara» a la víctima, que ya estaba en el suelo; y, a continuación, también imprudentemente, «se colocó encima siguiendo propinándole puñetazos en la cabeza y múltiples golpes». Este relato de hechos probados demuestra, para este ofensivo jurado, que «la intención de Lanza sólo era lesionar a Victorino Laínez, habiéndose causado su muerte por la imprudencia de Rodrigo Andrés Lanza».

Dejando a un lado la desastrosa sintaxis del veredicto, la decisión del jurado es un insulto a la sociedad y a la víctima. Lo que describe es una conducta asesina, motivada por el sectarismo ideológico del acusado y casi disculpada por unos ciudadanos metidos a jueces sin conciencia de su responsabilidad. El veredicto es un monumento a la impericia, pero también a la pasividad de un magistrado que tuvo en su mano devolver el acta para que se corrigieran todas esas contradicciones y no lo hizo. Este despropósito lo debe enmendar el TS de Justicia de Aragón y, en última instancia, la Sala Segunda del TS.

Las dos decisiones judiciales que pueden dinamitar la causa del 1-O
Miguel Ángel Pérez Libertad Digital 27 Noviembre 2019

Dos resoluciones pendientes sobre Junqueras en el Tribunal de Justicia de la UE y en el Tribunal Constitucional podrían beneficiar a Puigdemont.

Dos resoluciones del Tribunal de Justicia de la UE y del Tribunal Constitucional amenazan con dinamitar la causa del 1-O instruida por el Tribunal Supremo. En la sentencia sobre el golpe conocida el pasado 14 de octubre, los líderes golpistas eran condenados por un delito sedición, aunque la Fiscalía solicitaba una condena por rebelión.

Ahora, tras conocerse la sentencia, se espera una resolución fundamental del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, TJUE. El Supremo decidió presentar una cuestión prejudicial ante el citado tribunal sobre la inmunidad como eurodiputado del exvicepresidente catalán, Oriol Junqueras, tras constatar que algunos magistrados del Tribunal Constitucional estaban maniobrando para amparar un eventual recurso del líder de ERC encarcelado.

El pasado 12 de noviembre, el abogado general del TJUE, Maciej Szpunar, concluía que el tribunal ya "no es competente" para analizar la cuestión prejudicial sobre la inmunidad parlamentaria del golpista Junqueras, tras ser condenado por el 1-O. "Cuando el litigio principal pierda su actualidad, el Tribunal de Justicia dejará de ser competente porque su respuesta tendría carácter hipotético", aseguraba. El informe del abogado general de la UE no es vinculante, aunque el TJUE suele seguir su línea marcada, aunque se espera que en esta ocasión suceda lo contrario.

La resolución que adopte el TJUE previsiblemente no afectaría a Junqueras tras ser condenado por el Supremo a 13 años de prisión por sedición. Sin embargo, dicha resolución sí podría favorecer y mucho al expresidente catalán fugado, Carles Puigdemont, ya que se le podría otorgar una inmunidad inmediata como eurodiputado electo.

Puidemont podría viajar a España y, tras ser detenido, sería puesto en libertad inmediatamente. De esta forma, podría pasearse libremente por Madrid y acceder al Congreso de los Diputados para jurar su cargo como diputado del Parlamento Europeo. Todo ello, mientras el magistrado instructor del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, solicita el suplicatorio ante el Parlamento Europeo para poder actuar penalmente contra él.

La ponencia de Xiol en el Constitucional
Sin embargo, la futura resolución del TJUE no es el único palo en la rueda para el Tribunal Supremo y la causa del 1-O. El siguiente obstáculo se encuentra si salir de casa, concretamente en el Tribunal Constitucional de España.

Esta semana, el Constitucional votará en su pleno una resolución del magistrado 'progresista' catalán Juan Antonio Xiol que permitiría a Carles Puigdemont, ser nombrado presidente de la Generalidad de Cataluña aunque se encuentre en prisión provisional por el golpe del 1-O. Previamente, tendría que ser entregado a España.

Se trata de un borrador de sentencia que pretende dar amparo a un recurso presentado por Oriol Junqueras. El juez instructor Pablo Llarena declaró en un auto de enero de 2018, la incapacidad de Junqueras para asistir a los plenos del Parlamento catalán para participar en las votaciones. También, instaba a la Mesa de la Cámara a arbitrar el procedimiento para que delegase su voto mientras permaneciese en prisión preventiva a la espera del juicio y de la posterior sentencia.

Tal y como publicaba Libertad Digital, si el pleno del Constitucional aprueba la ponencia del magistrado Xiol sobre el recurso de Junqueras, Carles Puigdemont podría ser nombrado presidente de la Generalidad y desarrollar su labor si se encontrara en prisión provisional, hasta que fuera inhabilitado por sentencia firme.

Además, si se aprueba la propuesta de Xiol en el TC, el rey Felipe VI tendría que firmar el nombramiento de Puigdemont como presidente estando en la cárcel y el expresidente catalán fugado podría realizar sus reuniones de Gobierno con sus consejeros en prisión y solicitar "conducciones" (salidas de prisión vigiladas) para llevar a cabo trámites y actos como presidente de la Generalidad en los que fuera imprescindible su presencia.

La votación de la ponencia se producirá entre hoy y mañana, aunque todo apunta a que la propuesta de Xiol será desestimada. En estos días, el PSOE de Pedro Sánchez negocia el apoyo del partido del exvicepresidente catalán, ERC, para gobernar. Precisamente, la renovación de 4 magistrados del Tribunal Constitucional se encuentra atascada a la espera de que se forme Ejecutivo. La presidencia del Alto Tribunal también será renovada y Xiol es uno de los 4 candidatos al puesto.

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Presidente derrotado, España en riesgo
Editorial larazon 27 Noviembre 2019

Mañana, jueves, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, y el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, abrirán la primera ronda de negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez. Ese mismo día, otro de los apoyos que necesita el presidente del Gobierno en funciones para mantenerse en La Moncloa, el PNV, votará en el Parlamento de Vitoria junto con los proetarras de Bildu una moción política que supone, lisa y llanamente, el reconocimiento de la autodeterminación del País Vasco, mediante la vía del derecho a decidir.

En la misma línea de presión, los socialistas de Navarra han tenido que apoyar una moción de Bildu que exige la reagrupación de los presos etarras, por supuesto, sin contrapartida alguna por parte de unos asesinos que se niegan a colaborar con la Justicia en el esclarecimiento de sus crímenes, mientras la Cámara catalana aprobaba una resolución contra la Monarquía y por la autodeterminación, reiteradamente prohibida por el Tribunal Constitucional.

Y sobrevolando este escenario desolador, ayer, resonaban las palabras, no exentas de verdad, del negociador separatista Rufián: «Como es un Sánchez derrotado, se le puede sentar a hablar» y «somos un partido que pone y quita gobiernos». En efecto, desde los nacionalismos periféricos se ventea la debilidad de un futuro Gabinete de España sin los apoyos parlamentarios suficientes y, además, condicionado por sus socios de coalición, Unidas Podemos, para aprobar unos Presupuestos Generales expansivos en el gasto público que cubran su programa populista. Se puede especular sobre hasta qué punto estaría dispuesto ERC a estirar la cuerda –los de la Esquerra no pierden de vista la posibilidad de que se adelanten las elecciones autonómicas en Cataluña, conscientes de que un pacto con el PSOE les perjudica frente al partido de Carles Puigdemont–, pero se nos antoja un ejercicio inútil porque, en cualquier caso, el precio que se verá obligado a pagar Pedro Sánchez por su investidura y, luego, por la estabilidad parlamentaria, será inaceptable para la dignidad de la democracia española y para los intereses de la gran mayoría de los ciudadanos.

Esta situación de riesgo no puede obviarse por más que desde el PSOE y desde la extrema izquierda de Pablo Iglesias se promueva un proyecto de Gobierno que, en realidad, sólo se sostiene desde un pueril voluntarismo. Porque la caída en votos y escaños sufrida por las dos formaciones que intentan armar el futuro Ejecutivo no ha hecho más que reforzar la posición de fuerza de los nacionalismos lo que, en pura lógica política, significa mayores exigencias.

Existen, por supuesto, otras opciones que el candidato socialista debería explorar y que, desde luego, no pasan por lanzar globos sonda sobre una repetición electoral que, en cualquier caso, no cambiaría decisivamente el escenario. Con una advertencia. Que Pedro Sánchez no puede imponer su candidatura al Partido Popular y a Ciudadanos utilizando a España como rehén. La responsabilidad es absolutamente suya y las consecuencias de lo que suceda, también. Por otra parte, conviene tenerlo presente, los electores castigaron en mayor medida a los partidos que, en la percepción general, provocaron la repetición de las elecciones y nada indica que no vuelva a ser así. Comprendemos las dificultades objetivas del presidente del Gobierno en funciones, que, además, ha comprometido el voto de su militancia, para desdecirse del acuerdo con Podemos y buscar apoyos en el centro derecha, pero parece la mejor salida a la actual situación de bloqueo y creemos que sería perfectamente factible. Y, sobre todo, evitaría pagar a los separatistas un precio inasumible para el futuro de España.

La coalición primaria

Ignacio Camacho ABC 27 Noviembre 2019

Antes de coaligarse con los ocho partidos que ha elegido para armar su investidura (que son diez si se cuentan los integrados en Coalición Canaria y Más País, y trece si se añaden las franquicias regionales de Podemos), Sánchez tiene que pactar con el suyo. No con la militancia que le come en la mano de sus consultas plebiscitarias, ni con ese grupo de lúcidos ex dirigentes que llaman desdeñosamente «la vieja guardia» y que son el último depósito de una verdadera socialdemocracia, sino con el PSC, su propia marca catalana, que le pone condiciones, le exige ministros de confianza, le reclama el reconocimiento de la «plurinacionalidad» -qué diablos significará eso- de España y, en definitiva, se le sube a las barbas y lo trata como si fuera una facción ajena y no una teórica organización hermana. El presidente le ha entregado a Miquel Iceta la batuta de esa orquesta heterogénea que es más bien una banda, una amalgama de intereses dispersos que sólo puede interpretar partituras desafinadas y a cuyo son, como no podía ser de otro modo, el Gobierno va a bailar a pie forzado una sardana.

Ya es significativo que Iceta haya empezado exigiendo que en el Gabinete se siente gente «cien por cien PSC», es decir, de su núcleo duro, del círculo íntimo. Nada de tipos como Borrell, que tenía perfil autónomo, marcaba su estilo y no resultaba grato a los separatistas por las lecciones que les daba en sus momentos intempestivos. Necesita colocar en Madrid interlocutores fluidos que respalden sin fisuras ni resquicios la estrategia del futuro tripartito: soberanistas en Barcelona y en Madrid lo bastante ambiguos para defender los mantras del diálogo o del federalismo y, llegado el caso -que llegará- la libertad de los presos sediciosos y la apertura de nuevos «cauces políticos». Ministros, en suma, disciplinados ante las exigencias del independentismo.

Porque el PSC es desde hace tiempo un partido nacionalista más; no rupturista por ahora pero claramente alineado con el proyecto identitario. Su líder ha llegado incluso a sugerir una secesión a plazos. Ése es el instrumento que Sánchez precisa para tender puentes de complicidad con Esquerra manteniendo una cierta apariencia de lealtad al Estado. Está por ver aún que esa treta logre convencer a los radicales republicanos, pero es su única esperanza de incorporarlos al pacto. Llevan meses hablando, con la mutua aversión a Puigdemont y Torra como punto de acuerdo básico, y con la oferta de un trato que supondría para todo el procès una amnistía moral y política de facto.

Queda la Constitución, ese pequeño detalle. Nada que no pueda burlarse con legitimidades paralelas, privilegios parciales, mesas de negociación y leyes habilitantes. Iceta lo sabe. Por eso la alianza del PSOE con sus correligionarios catalanes se ha convertido en la condición primaria para la nueva coalición Frankenstein.

Acorralado por el independentismo
Editorial El Mundo 27 Noviembre 2019

La arrogante y torpe estrategia de Pedro Sánchez de repetir elecciones, en contra del criterio de algunos de sus colaboradores, ha situado al Gobierno en una posición tal de debilidad que lo ha dejado a merced de los independentistas vascos y catalanes, que no están dispuestos a vender barato su apoyo a la investidura. Se lo recordó ayer Rufián, fiel a su estilo frentista y sin ningún tipo de disimulo, cuando a 48 horas de la primera cita de la negociación PSOE-ERC que se celebrará mañana afirmó que la condición de "derrotado" del presidente del Gobierno lo convierte en rehén de sus aspiraciones. Que pasan por un compromiso firmado, un abrazo público como el que se dieron Sánchez e Iglesias y una mesa de negociación entre los dos gobiernos de igual a igual. Pero también Roger Torrent subió el tono del desafío al permitir que se votara en el Parlament una resolución suspendida por el TC el 5 de noviembre, en la que se rechaza la sentencia del procés, se reprueba a la Monarquía y se defiende la secesión.

El chantaje a Sánchez no se limita en esta ocasión a sus posibles socios catalanes. Según ha podido saber este periódico, la reforma del Estatuto que prepara el PNV supone de facto la salida de España del País Vasco y su independencia. En el texto articulado encargado a una "comisión de expertos" al que ha tenido acceso EL MUNDO se especifica, contrariamente a lo que dicta la Constitución, que todas las competencias que "los poderes del Estado no se hayan reservado expresamente" las asumirán, autoasignándoselas, las instituciones vascas. Además, en la ponencia -que sólo de Podemos y PNV comparten en su totalidad- se reconoce el derecho a decidir "pactado con el Estado", lo que ha provocado el rechazo de Bildu, quien sí estaría a favor de la llamada "consulta habilitante" mediante la cual, también en contra de la Constitución, el nuevo Estatuto sería votado por los vascos antes de pasar por las Cortes, lo que añadiría mayor presión al poder legislativo.

Los españoles no se merecen que la integridad territorial, la seguridad y el bienestar de todos queden a merced de las ambiciones de un líder que ha demostrado que solo le obsesiona mantenerse en el poder a cualquier precio. Desde diferentes sectores de la sociedad se está alertando sobre los riesgos de un gobierno de coalición con la izquierda radical dependiente de los independentistas. Ayer, La España que Reúne, un colectivo de ex dirigentes del PSOE, de UPyD y de Cs, así como de personalidades de la sociedad civil, advirtió de la posible "balcanización" y "destrucción" del régimen de libertades nacido en 1978. Y hoy, en nuestras páginas, John de Zulueta, presidente del Círculo de Empresarios, denuncia la fuga de capitales y califica de "humillación a los españoles" un acuerdo frente al cual serían preferibles unas terceras elecciones. Sánchez está aún a tiempo de rectificar.

Lo que Sánchez no preguntó
Emilio Campmany Libertad Digital 27 Noviembre 2019

Ya tiene el PSOE aprobada por su militancia, con mayoría soviética de más del noventa por cien, su estrategia de gobernar con Podemos. Naturalmente, nada se preguntó de los pactos que se alcanzarán con la Esquerra. Sin embargo, no es esa la más importante consulta que no se hizo. Lo que tendrían que haber tenido oportunidad los militantes socialistas de votar es el programa del PSC. Es ese programa el que hizo que sus tradicionales votantes se volcaran con Ciudadanos en las últimas catalanas. Aprendida la lección, el PSC vuelve a tratar de maquillar su sedicioso propósito para recuperar allí a los votantes del Cinturón Rojo de Barcelona, que ya no quieren saber nada de los naranjas tras comprobar que Rivera ha hecho de su partido una formación de derechas. Aprovechando el congreso que celebrarán en diciembre, los socialistas catalanes les van a decir a emigrantes extremeños y andaluces que el PSC sigue siendo, como siempre, su partido. Y propondrá que se deshaga la inmersión lingüística, se obligue a la Administración catalana a comunicarse con los catalanes que así lo pidan en castellano y se devuelva la imparcialidad a la televisión y radio autonómicas. Es como si la zorra les dice a las gallinas que a partir de hoy las visitas al corral serán para bailar sardanas juntos.

A lo que no renuncia Iceta es al reconocimiento de Cataluña como nación en la futura reforma federalizante de la Constitución que tiene en la cartera el PSOE. Lo hace en la convicción de que la mayoría de los catalanes, aunque no sean independentistas, consideran que en efecto Cataluña es una nación. Lo que no les dice es que detrás de ese reconocimiento están el derecho a decidir, la autodeterminación y un referéndum a medio plazo, tras el cual los votantes del PSC dejarán de ser españoles para quedarse en catalanes de segunda.

Cuando el PSOE insiste, frente a la negociación entre Gobiernos que exige Esquerra, en una negociación de partidos, no lo hace porque se haya dado cuenta de que el Gobierno de Sánchez es tan Gobierno de los catalanes como de cualquier otro español y no puede negociar de igual a igual con un Gobierno autonómico. Se empeña en lo de la mesa de partidos para que quien negocie sea Iceta, que lo que quiere es pactar con la Esquerra el Gobierno de Cataluña y, desde la Generalidad, ser el ejecutor de la unidad de España con la tolerancia, indulgencia y traición del PSOE de Sánchez.

A Sánchez e Iceta todavía no se les han caído las caretas, pero ya es posible vislumbrar, detrás de las que ocultan sus verdaderos rostros, las pústulas en la piel y el vitriolo en los ojos que no eran tan visibles el 10 de noviembre. Quizá por eso lo justo sea que haya unas terceras elecciones en las que los votantes socialistas de dentro y fuera de Cataluña sepan de verdad lo que están votando. No caerá esa breva.

Los socios de Sánchez, contra el Rey
Editorial ABC 27 Noviembre 2019

La nueva afrenta de los separatistas al TC en el Parlament, con ataque a la Monarquía y respaldo de la autodeterminación, debiera acercar más a Sánchez al 155 que a la mesa de diálogo con ERC

Distintas organizaciones de extrema izquierda a las que Unidas Podemos ofrece cobertura han emprendido una campaña contra la monarquía parlamentaria, y por tanto contra la Constitución, que sopesan culminar en mayo convocando una suerte de consulta sobre la hipotética desaparición de la Corona. No resulta extraño que traten de llamar la atención grupúsculos minoritarios empeñados en el revanchismo como herramienta política de ideologización republicana. Ayer mismo, el Parlamento catalán, en claro desafío al Tribunal Constitucional, aprobó una nueva resolución contra la monarquía, acompañada de otro brindis por la autodeterminación. Esta enésima afrenta del separatismo debería acercar más a Sánchez a la aplicación del artículo 155 que a la «mesa de negociación» a la que le está empujando ERC con el apoyo de Podemos, siempre partidario del referéndum separatista y al que el líder del PSOE quiere meter en La Moncloa.

Desgraciadamente, son estos los socios que Sánchez ha elegido para ser investido presidente del Gobierno. En el fondo de Podemos y ERC subyace un plan compartido para destruir lo que ellos llaman «el régimen de 1978» y forzar una regresión al republicanismo más nocivo de nuestra historia. Garante y símbolo de la unidad de España, el Rey es un obstáculo para sus intereses políticos.

Cabe preguntarse si un aspirante a ser vicepresidente del Gobierno como Iglesias puede permitirse respaldar debates públicos ofensivos contra Don Felipe o sobre la permanencia de la monarquía; si un miembro del Gobierno de la nación jurará o prometerá su cargo ante el Monarca que pretende derrocar; o si se comprometerá a cumplir y a hacer cumplir lo que establece, por ejemplo, el Título Segundo de la Constitución.

Podemos juega con dos barajas desde que nació. Primero, con ínfulas de apariencia revolucionaria y sobre los principios más rancios de la reciente historia política. Y segundo, con la demagogia por bandera. En dos años sus dirigentes se convirtieron en pequeño-burgueses acomodaticios, envueltos en purgas internas por un puesto en las listas electorales. Nunca nadie -a excepción de ERC, el tercer apoyo de Sánchez- demostró tanto fervor por la moqueta y el poder. La «institucionalización» de Podemos se produce en función de las propias ambiciones personales de sus líderes y dirigentes, y de su adaptación progresiva a la «casta» que antes denostaban. Por eso es de un cinismo inasumible que Podemos se disfrace de antimonárquico, salvo que su acceso al poder no sea la coartada de coliderar un «gobierno progresista», sino el paso previo a iniciar una demolición progresiva del entramado constitucional, empresa para la que cuenta con el apoyo de ERC y la condescendencia de Sánchez.

El PSC y la inmersión
José García Domínguez Libertad Digital  27 Noviembre 2019

El olor a cadáver obra milagros en política. ¿Cómo entender si no ese súbito cambio de opinión del PSC a propósito de la inmersión lingüística, el dogma más sagrado e incuestionable de la parroquia catalanista, la suya por más señas, a lo largo ya de casi un siglo y medio? Y es que no puede ser casualidad que Iceta, otro pequeño talibán lingüístico que nunca había expresado la menor duda a propósito de la expulsión del castellano de la vida civil e institucional de Cataluña, con la única excepción del ámbito privado, haya comenzado a insinuar la eventual pertinencia de una perestroika fonética en los colegios locales. Cambio, el del PSC, tanto más asombroso cuanto que Iceta clamaba en la tribuna del Parlament hace apenas unos meses, en febrero del año 18, que su partido jamás de los jamases permitiría que se separe a los escolares catalanes en las aulas por razones de lengua. Un argumento, por cierto, que debería servir para que todas las clases que se imparten en los centros docentes de la demarcación, absolutamente todas, se desarrollen exclusivamente en castellano, pues de sobra es sabido que el idioma mayoritario de los catalanes contemporáneos no resulta ser otro que ese. Y más todavía en el caso particular de los votantes del PSC.

Así, según acredita el Centro de Estudios de Opinión –el CIS catalán–, nada menos que el 77% de los electores del PSC resultan ser hijos de padre y madre no catalanes ambos. Algo que se traduce en que ocho de cada diez de ellos, en concreto el 82%, posean como lengua propia el castellano. Rasgo lingüístico que los votantes socialistas comparten también con los de Ciudadanos (85%), el PP (87%) y los Comunes de Colau (73%). Por cierto, el rechazo frontal a que se pueda estudiar en español (en español, no el español) dentro de Cataluña es un axioma que, contra lo que todavía siguen creyendo tantos habitantes desinformarnos del resto de España, también comparte Ciudadanos. De ahí que nunca haya defendido ese derecho. Nunca, tampoco cuando Inés Arrimadas ejercía de jefa de la oposición en el Parque de la Ciudadela. A Ciudadanos, como decimos en el país petit, instalar al castellano en el cuarto de la criada ya le iba bien.

Así las cosas, nadie se extrañe de que su portavoz parlamentario, Carrizosa, se opusiera en aquel mismo debate en el que intervino Iceta a la apertura de centros escolares que utilicen como lengua vehicular el español con el muy profundo argumento filosófico de que en ellos solo se matricularían "los raritos". Literal. Sí, desde Iceta a la heroica Arrimadas, pasando por la colla de los golpistas, estaban todos juntitos defendiendo la marginalidad testimonial del español en las aulas. Hasta ayer. Pero, ¡ay!, a la fuerza ahorcan. La herencia intestada que acaba de dejar el difunto Albert Rivera, ese millón y pico de votos ahora huérfanos en las cuatro provincias, es un botín demasiado goloso como para que el PSC no esté dispuesto a travestirse de lo que haga falta, incluso de lagarterana bilingüe, con tal de apropiárselos. Ciudadanos huele a muerto. E Iceta es muy vivo. De ahí, nadie lo dude, su inopinado milagro de Pentecostés. Con Ciudadanos de cuerpo presente, el PP irrelevante fuera de Pedralbes, la Bonanova y el Círculo Ecuestre, y Vox solo pendiente de sus guerritas culturales, el horizonte que se anuncia para los leales en Cataluña vuelve a ser una desgracia. Esa eterna, incurable y camaleónica desgracia que se llama PSC.

Putin y Cataluña
María Claver okdiario 27 Noviembre 2019

Tiene gracia que la administración de Putin, el gran represor de cualquier pulsión separatista dentro de las fronteras rusas, esté siendo investigada en la Audiencia Nacional por su colaboración con el independentismo catalán durante el ´procés´. Algo que, en realidad, no debería sorprendernos porque se trata de una estrategia calcada a la desarrollada por el Kremlin en Ucrania, donde los tejemanejes rusos forzaron a Kiev a negociar una descentralización en favor de las aspiraciones regionalistas prorusas. El presidente Putin alienta sin demasiado disimulo las aspiraciones de aquellos a los que aplastaría si tuvieran pasaporte ruso.

Conviene recordar el análisis que el propio Putin hizo del golpe de Estado bolchevique de 1917. En una intervención en el año 2016, el presidente ruso critico la represión llevada a cabo por Lenin, así como el asesinato del zar y su familia, en una intervención que levantó ampollas en el partido comunista. No obstante, el epicentro de su crítica se centró en lo que definió como “el error histórico” de incorporar en las constituciones soviéticas el derecho de autodeterminación de las distintas republicas. Para el mandatario ruso, la creación de autonomías nacionales puso “bajo el edificio llamado Rusia una bomba atómica que finalmente explotó". Y ello pese a que la propia Unión Soviética se constituyó como un `supraunión´ de repúblicas comunistas. En esa misma dirección, en 2015, fue noticia en todo el mundo la detención de la activista rusa, Daria Poliudova, partidaria de una mayor autonomía para la región de Krasnodar. Previamente, el gobierno ruso había aprobado una ley que contemplaba como delito “incitar a cualquier acción que amenace la propia integridad territorial del país”. El caso de Poliudova fue el primero de una larga lista de represaliados a raíz de la aprobación de esa ley.

Otro apunte biográfico interesante sobre Putin es su doctorado en Economía. Aunque su tesis sea más conocida por las sospechas de plagio que la rodean, su contenido es toda una declaración de principios. En ella, el líder ruso profundiza en el reposicionamiento geoestratégico de Rusia a través de sus materias primas. Putin es un halcón sin escrúpulos en el tablero internacional y, prueba de ello, es como sus tentáculos han llegado hasta Cataluña. Gran conocedor del terreno que pisa es consciente de que devolver a Rusia su hegemonía pasa por debilitar sin contemplaciones a sus enemigos y, más importante aún, preservar a toda costa la unidad nacional como un bien supremo. No me imagino a Putin sentándose a negociar un gobierno en coalición con, por ejemplo, los independentistas siberianos. No veo a Putin a lo Pedro Sánchez, sinceramente, no me lo imagino.


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