AGLI Recortes de Prensa   Sábado 30  Noviembre  2019

Socialismo-populismo comunista-independentismo: riesgo de implosión nacional
OKDIARIO 30 Noviembre 2019

Lo que se nos viene encima se va configurando día a día: la retroalimentación de intereses entre socialismo, populismo de corte comunista e independentismo amenaza con volar la unidad nacional. No hay jornada en la que el PSOE no deje alguna pista de cuáles son sus intenciones. Ya lo intentó en su día Rodríguez Zapatero, pero la crisis económica hizo trizas su estrategia de arrinconamiento sistemático de la derecha. Ahora, Pedro Sánchez lo intenta de nuevo, con el agravante de que el nacionalismo ya se ha quitado la careta y exhibe sin complejos su carácter meramente separatista.

Su objetivo es romper las costuras del orden constitucional; son conscientes de que están ante una oportunidad histórica, con un Pedro Sánchez debilitado y necesitado de su apoyo para lograr su objetivo de mantenerse en La Moncloa, aún a costa de quebrar los fundamentos más elementales del actual marco institucional, los que permitieron apuntalar una Monarquía parlamentaria que hoy es cuestionada por todos y cada uno de los potenciales apoyos del socialismo.

La última prueba del nueve es la decisión del Gobierno balear de la socialista Francina Armengol de crear la denominada Oficina de Defensa de los Derechos Lingüísticos, organismo inspirado en los modelos que ya funcionan en el País Vasco y Cataluña, que blindará el uso del catalán en las islas en detrimento del idioma español. Un paso más, con la lengua como ariete, de avanzar hacía el viejo objetivo independentista de constituir los Países Catalanes.

Esa retroalimentación de intereses entre el socialismo, el populismo de corte comunista y el independentismo se va configurando lentamente y supone la mayor amenaza a la unidad de España desde el comienzo de la democracia. La traición y deslealtad del PSOE hacia los intereses nacionales es una evidencia que se ve ratificada cada día. Sánchez está a punto de culminar la venta de España a quienes pretenden desmembrarla desde dentro, una implosión letal. El daño será inmenso, pero él se mantendrá en La Moncloa apoyado por quienes buscan destruir lo que somos como pueblo.

ERC tiene ya a un PSOE sin Borrell y entregado al PSC
Editorial El Mundo 30 Noviembre 2019

Sánchez asume el 'conflicto político' en sus cesiones al secesionismo

No deja de resultar reveladora la coincidencia entre la salida de Josep Borrell del Gobierno en funciones y el comienzo de la negociación entre el PSOE y ERC para la investidura de Sánchez. El ya ex ministro de Exteriores se mantenía como uno de los pocos baluartes del constitucionalismo en Moncloa. No en vano era una de las escasas voces a las que el presidente no pudo acallar, y su firmeza en defensa del ordenamiento legal en Cataluña le convirtió en la bestia negra del independentismo. De "ministro más indigno de la historia de la democracia española" le tachó el hoy crecido Rufián, aunque al menos evitó escupirle como hizo uno de sus conmilitones en el Hemiciclo según el propio Borrell. El mismo que inicia mañana su mandato como jefe de la diplomacia comunitaria y que en su despedida de la política doméstica dijo bien claro que ERC no es «una fuerza progresista», velada alusión a lo mucho que se le llena la boca a la socialista Lastra con la necesidad de que España tenga un gobierno así etiquetado. También pidió al PP un gesto que evite que el Ejecutivo de la nación sea un títere en manos del secesionismo golpista.

Ya de salida, Borrell se atreve a deslizar una enmienda a la totalidad de lo que está haciendo su partido, entregado a las exigencias de ERC de un modo tan humillante que ayer la portavoz del Gobierno anunció que les cortejarán todo el tiempo que quieran, descartando que Sánchez se atreviera a someterse a una investidura que pudiera resultar fallida. Desde la cárcel, Junqueras somete el lenguaje de un presidente, que de momento ya se ha desdicho de su discurso de campaña. En su proceso de rendición al independentismo, ya ha adoptado esa perversa jerga según la cual en Cataluña hay "un conflicto político" y no un "problema de convivencia", como venía defendiendo.

Tampoco se puede pasar por alto que, en su desmedida ambición por ser investido como sea, Sánchez ha doblado también la cerviz ante las exigencias del PSC, que deja de ser un partido asociado al PSOE para convertirse en otro actor nacionalista más que marca el rumbo a La Moncloa. Adelantamos en nuestras páginas que Iceta se ha salido con la suya al imponer la "España plurinacional" y se ha alineado con muchas de las tesis de los separatistas en plena negociación para la formación de Gobierno. Y tras la reunión con ERC del jueves, se consumó el estrambote con un comunicado conjunto de PSOE y PSC para dar cuenta de la misma como si fueran, insistimos, dos agentes distintos. Algo así ocurre sin que nadie ose alzar la voz en el centenario partido que fundara Pablo Iglesias Posse.

Y mientras los españoles asistimos atónitos a un proceso que conlleva ya de entrada el vaciamiento de un concepto político tan fundamental como el de nación, en el que está incardinado el de soberanía, han de venir desde fuera en defensa de la unidad constitucional. Así lo hace hoy en EL MUNDO la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, resaltando la necesidad de respetar los cimientos constitucionales y señalando que el nacionalismo "tiene la intención de dividir y destruir la UE".

No nos cansaremos en esta coyuntura crítica de apelar a Sánchez para que recapacite y escuche el llamamiento de tantos antiguos dirigentes, muchos de su partido, que le conminan a abrazar el interés general y a formar un gobierno con apoyos constitucionalistas. España no se merece otra cosa.

La izquierda y los conflictos
Jorge Mestre okdiario 30 Noviembre 2019

Izquierda y conflicto son dos términos que no pueden permanecer disociados. La izquierda necesita la existencia de conflictos para garantizar su supervivencia del mismo modo que la OTAN necesita a Rusia para no sucumbir. Los peores años de la izquierda en todo el mundo fueron precisamente tras el final de la Guerra Fría, pero no por el hecho de que quedara huérfana ideológicamente, sino por la inexistencia de enfrentamientos entre el llamado bloque occidental -adalid del capitalismo- y el bloque oriental -heredero marxista-. Más letal para el derrumbe del comunismo fue el tratado INF sobre fuerzas nucleares intermedias de 1987 entre Reagan y Gorbachov que la caída del Muro de Berlín en 1989 porque evidenció ante los ojos de la izquierda que podía existir entendimiento sin recurrir al uso de la fuerza. La izquierda occidental renunció al marxismo, pero no a la conflictividad dentro de las sociedades.

¿Qué no es sino el reconocimiento de la existencia de un conflicto en Cataluña? Es la expresión que da pie al nacimiento artificial de un problema del que sólo espera sacar rédito político. Las consecuencias de la existencia de un conflicto son de dos tipos, exógenas y endógenas. En el primer caso se está reconociendo la existencia de una problemática a la que se le quiere dar la categoría de trascendente para internacionalizarlo, para conceder la oportunidad de la existencia de una mediación y para que haya gente de fuera que se entrometa en el diseño constitucional español. Las consecuencias endógenas implican el reconocimiento de la existencia de dos bandos, la existencia de contrarios. Y visto desde el prisma que la izquierda constantemente ha empleado para analizar un conflicto supone la existencia de opresores y oprimidos. La banda terrorista ETA fue contemplada por la izquierda en tiempos de Franco, aunque asesinara a inocentes, porque ejemplificaba la lucha contra la dictadura. Sin embargo, con el paso a la democracia, una gran parte de la izquierda cayó en la cuenta de que se trataba de una banda de criminales que tenían que ser llevados ante la justicia y ser juzgados por los asesinatos cometidos.

En el caso de Cataluña, el PSOE comete un grave error al dar por buena la existencia de un conflicto político. Los conflictos se construyen y destruyen en función de los intereses de las partes. Recuerdo como unos meses antes a la irrupción de la guerra en el Este de Ucrania, los mismos ucranianos que se desuellan en la actualidad no fueron capaces de presagiar la inminencia de un enfrentamiento bélico. La razón hay que buscarla en que la mecha de la guerra que se ha cobrado miles de muertos fue prendida artificialmente por intereses espurios. Lo mismo ocurre ahora en Cataluña, desde donde la izquierda pretende sacar tajada de las miserias de una clase política independentista que pretende esconder su incompetencia por resolver los problemas diarios de los catalanes y su ignominioso saqueo de las arcas públicas.

La izquierda es la mano en puño sostenedora de la rosa de espinas que esconde el conflicto. La conflictividad laboral, por citar otro ejemplo, fue una expresión acuñada por la izquierda y sus satélites sindicales para tensionar la calle y protagonizar manifestaciones. La crispación en la calle que necesitaba el PSOE cuando Zapatero lo admitía ante Iñaki Gabilondo, sin saber que los micrófonos abiertos lo estaban traicionando, es la misma que Pedro Sánchez persigue ahora. “Nos conviene que haya tensión” decía entonces Zapatero y las acciones y palabras de los negociadores socialistas lo corroboran también ahora. La lucha dialéctica hegeliana o lucha de contrarios que enarbola el PSOE, afortunadamente para quienes somos gente de orden, suele encontrar algún “cisne negro” por el camino que echa por tierra todos sus planes. Y sino, que se lo pregunten a Zapatero.

Confidencias de un amigo indepe
Juan Manuel de Prada ABC 30 Noviembre 2019

Sabemos de sobra que el doctor Sánchez es más falso que un billete de tres euros, una mentira con patas capaz de decir una cosa y la contraria en cuestión de minutos con tal de mantenerse aferrado a la poltrona, una «voluntad pura» de poder, como tú mismo has escrito recientemente, recuperando una expresión hegeliana (pero no creo que a Hegel le hiciese gracia que sus teorías se encarnen en personajillos así). Pero, como ha señalado Rufián, se sabe débil y derrotado. Quiere quedarse en La Moncloa a toda costa y sabe que otra convocatoria de elecciones sería catastrófica para él; y, como voluntad pura de poder que es, carece de principios. ¡Pues miel sobre hojuelas! Esto lo convierte, a los ojos indepes, en el interlocutor idóneo. Sería trágico que no aprovechásemos esta coyuntura. Y te confieso que lo hacemos con lástima; pues de veras nos apena que los españoles hayáis elegido a un tipo tan vacuo como Sánchez; pero, como comprenderás, no vamos a dejar pasar esta oportunidad, por mucha pena que nos deis.

A nosotros nos interesa perdonarle la vida al doctor Sánchez, al menos durante unos meses, a lo sumo un par de años, para poder entretanto atajar las divisiones internas y diseñar una estrategia común y un frente cohesionado para cuando gobierne la derecha, que será cuando vuelva la lucha encarnizada. Como no nos chupamos el dedo, sabemos que este gobierno de zurriburri que esta montando el doctor Sanchez para seguir en La Moncloa es altamente inestable; y no precisamente porque nosotros vayamos a boicotearlo (aunque, desde luego, algo haremos, cuenta con ello). El doctor Sánchez va a depender constantemente de seis o siete grupúsculos políticos, cada uno de los cuales estará amenazando con retirarle el apoyo si no le garantiza sus caprichines paletos; y, además, tendrá a la vieja guardia de su partido jodiendo, tendrá a las instituciones europeas impidiendo alegrías presupuestarias, tendrá a la plutocracia rabiando, tendrá a los medios de comunicación de la caverna bramando… Y tendrá, sobre todo, una recesión galopante que provocará un trasvase de voto a la derecha de magnitudes incalculables. Este gobierno de zurriburri de Sánchez dejará arrasados los graneros del voto socialista en Castilla (o, si lo prefieres, en las dos Castillas, Extremadura y Andalucía), favoreciendo -una vez finiquitados los pedorrillos de Ciudadanos- que pueda gobernar una alianza del PP y Vox. ¡Y cuidado esa alianza de las derechas no la comande Vox!

Pero, entretanto, nosotros recuperaremos la unidad interna y sacaremos alguna tajada, como el indulto de nuestros líderes encarcelados. Por supuesto, sabemos que todo lo que ahora firmemos con los tarugos y tarugas que nos ha mandado el doctor Sánchez es papel mojado, pero nos da lo mismo. Pues lo que nosotros pretendemos es instaurar la dinámica de la bilateralidad, que proyecta al exterior la imagen de una Cataluña oprimida que se sienta a negociar con el Estado opresor. Desde las instituciones europeas, desde los observatorios políticos exteriores, llegarán a la conclusión que los españoles sois una panda de nostálgicos del franquismo, a los que os pone cachondos dar leña a los catalanes. No entenderán que hayáis despotricado y zurrado tanto a los indepes, unos tipos responsables que colaboran con el Estado, que facilitan la gobernabilidad, que se avienen a hacer concesiones, que se dejan engañar ingenuamente por un vendedor de crecepelos como el doctor Sánchez. Así, cuando gobierne la derecha y vuelva la leña a las calles, estas instituciones y observatorios inclinarán sus simpatías hacia la causa indepe; y tal vez lleguen a la conclusión de que Cataluña merece la anhelada independencia.

«Por qué el Frente Popular perdió la Guerra Civil»: Pío Moa enciende el debate
El historiador publica un ensayo sobre un conflicto que considera que «aún no se ha asimilado»
Juan Beltrán larazon 30 Noviembre 2019

Sostiene Pío Moa en su ensayo «Por qué el Frente Popular perdió la Guerra Civil. Causas y consecuencias históricas» (Actas), que «ochenta años después de terminada, la guerra sigue obsesionando la conciencia histórica de España». La continua «pugna no solo en las ideas y versiones, sino, más peligrosamente, en la política generando leyes y acciones de partidos», tiene su causa en que «aquel conflicto no ha sido aún asimilado por la sociedad, pese a la imponente bibliografía que ha engendrado». Y no lo ha hecho «porque las tergiversaciones, enfoques ilógicos y cargados de emocionalidad han alcanzado un volumen asombroso: se ha dicho que es quizá el suceso sobre el que más falsedades se han contado y siguen contando». Según indica Moa en su prólogo, «el objetivo del libro es contribuir a poner algún orden en el actual maremágnum bibliográfico».

«La guerra se dio en un país socialmente muy polarizado por ideologías y políticas que agitaban casi toda Europa». Fue pues, ante todo, «una guerra ideológica y desde ese ángulo debe enfocarse, cosa que no ha sabido hacerse explícitamente», afirma el autor. Para éste, la República que perdió la guerra era muy otra que la instaurada en 1931, por tanto, «es hora de eliminar el término “república”, porque eso sugiere continuidad y genera mil distorsiones. Lo que hubo realmente –afirma– fue una alianza de partidos en un Frente Popular que, si bien destruyó la legalidad de la II República, no tuvo tiempo de consolidarse con verdadera legalidad propia debido a su derrota y a las ásperas divergencias entre sus componentes». El programa que había unido a fuerzas tan diversas tenía como objetivo impedir que unas nuevas elecciones dieran el poder a la derecha, como ya había ocurrido en 1933. Por tanto –afirma Moa–, ello suponía anular la Constitución y la concepción inicial de la II República.

Es hora de eliminar el término “república”, porque eso sugiere continuidad y genera mil distorsiones

El avance en Europa del fascismo de Hitler o Mussolini, provocó una oposición radical de la izquierda europea que creó una política de frentes populares. En España, Prieto y Azaña se aliaron para a crear una nueva coalición socialista-republicana, a la que se unieron el partido comunista PCE, los marxistas del POUM y los partidos republicanos de izquierda. Los separatistas vascos y catalanes no lo hicieron, aunque dieron su apoyo. Tampoco se sumaron los anarquistas (lo harían en plena guerra, como el PNV), pero apoyaron la coalición en las elecciones de febrero de 1936. «El punto programático común a todos –afirma Moa– era obtener electoralmente el poder para excluir definitivamente a la derecha de él, lo que suponía eliminar, de alguna manera, la anterior legalidad republicana. Por eso puede hablarse del Frente Popular como un nuevo régimen, aunque no llegara a consolidarse».

Este partía con ventaja en recursos al comienzo de la guerra. «El dinero, la flota, la aviación, los hombres, el territorio los recursos, agropecuarios e industriales, eran del Gobierno y la situación inicial geoestratégica tampoco beneficiaba a los sublevados. En tales circunstancias, de no rendirse los rebeldes, la guerra quedaba decidida prácticamente a favor del Frente Popular y, a pesar de ello, perdieron. Moa apunta varias observaciones clave sobre por qué el Frente Popular perdió la guerra: como la lucha por aire y mar, que favoreció a los nacionales, o el factor moral y psicológico, clave para la victoria de Franco. Por el contrario, el Frente Popular tuvo que bregar con la desmoralización, el germen de vacilaciones, las querellas internas y las traiciones. Además del problema político de tratar de forjar una unidad de estrategia y acción entre partidos muy opuestos.

Importancia comunista en la guerra
Pío Moa gaceta.es 30 Noviembre 2019

De las cuatro partes de Por qué el Frente Popular perdió la guerra, la más explicativa creo que es la cuarta, que explica en líneas generales las ideologías en conflicto, ya que se trató de una guerra de ideologías: no operaban simples intereses económicos o meras luchas por el poder, sino concepciones generales de la vida, del mundo y de la propia nación. Por eso lo que se jugaba era mucho más fundamental que cualquiera de aquellos intereses parciales a los que ha querido reducir la contienda una vasta y mediocre historiografía. Ello queda intuido, pero por lo general poco aclarado, cuando se señala el extraordinario interés moral que la guerra despertó en gran parte del mundo.

Cabría deducir de ahí que la causa de la derrota estaría en las diferencias entre las ideologías del Frente Popular, que multiplicaron las divisiones internas, impidiendo al conjunto sacar el mejor partido de sus recursos; pero no fue así. También los nacionales tuvieron que afrontar ese problema. Ciertamente lo resolvieron mejor, en parte por el prestigio de Franco y sobre todo porque todos estaban más o menos de acuerdo en dos puntos básicos, la unidad nacional y el catolicismo. Pero el Frente Popular necesitó un proceso más largo en varias fases, dirigido por el Partido Comunista, único con una verdadera estrategia. Este proceso es de lo más interesante y generalmente no se ha examinado bien, sea porque no interesa a la historiografía de izquierda, ya que perjudica a su versión de un Frente Popular democrático, o porque la de derechas apenas se ha fijado en él.

Dejando aparte el factor de la habilidad estratégica de Franco, solo un dominio más fuerte de los comunistas dentro del FP habría podido dar la victoria al conjunto. Y ese dominio, partiendo de un partido comunista muy débil, se iba consiguiendo ya en la última fase de la lucha. Claro que para entonces la guerra ya estaba prácticamente perdida, y ante esa perspectiva resultaba imposible controlar el pánico y las intrigas de los demás partidos y políticos, que actuaban como gallinas descabezadas.
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Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:
Los Mitos Del Franquismo (Historia)
Los no muy ejemplares protagonistas de la Transición: https://www.youtube.com/watch?v=VzfX4MK5UJY&feature=youtu.be

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Ábalos y Sánchez, voceadores de feria
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 30 Noviembre 2019

“El Gobierno de la Nación…”, así inicia sus arengas Ábalos – la voz de su amo – cada vez que intenta dárnosla con queso. ¿Pero de qué gobierno y nación habla el mercader valenciano, o será Sánchez el ventrílocuo que miente? No, por supuesto que no, nos engañan al unísono. Ya tuneado su número de voceadores de feria, ambos nos dan gato por liebre. Uno da la cara, mientras el otro se esconde. Pero las consignas son fotocopias. Que hablamos de un par de tramposos dignos de figurar con luces de neón en el Guinness World Records. Como dijo Quevedo: “entre dos reúnen más trampas que una araña”.

“El Gobierno de la Nación…”, amañado por unos zafios que se tiran el pegote de dirigir España, aún en disfunciones, trola tras trola e indecisión tras indecisión, sólo demuestra una cosa: que andamos en manos de peligrosos ineptos, por no definirlos como infradotados de manual, ¿Adónde vamos con un mercachifle y un maniquí, cuyas oscuras pretensiones son cargarse la Monarquía y reventar España? O no soy adivino, o van a meterse la Tercera República en el orto. Siendo grandes ilusos, sueñan con un estado plurinacional y pactan con comunistas, etarras y catalufos. La frase más repetida, por todo cronista con luces, sea diestro, sea zurdo, es esta: “A Sánchez sólo le obsesiona mantenerse en el poder a cualquier precio”, Habemus un ego bobo, 100% insustancial, parapetado en Moncloa.

Vaya una radiografía de la última obscenidad promovida por tales mercaderes: la reunión de dos bandas. ERC y PSOE, sin taquígrafos. Se echa de menos, para que la orgía sea total, una decena de putas y farlopa a granel, según se estilaba en aquellos impunes y muy lindos tiempos de los ERE, cuando los sociacas rifaban millones de euros. Y la, inexcusable, participación de Tezanos, ese mago, mitad brujo, mitad fulero que adultera cualquier encuesta que le encomienden los voceadores de feria. Sin Tezanos, la credibilidad no existe, valga la ironía. Por eso Rufián, charnego duro de roer, no traga y mantiene el NO de ERC, frente a los folklóricos cantos de sirena que le promete Ábalos, hasta que su alter ego garantice al fanático la independencia de Cataluña. Cosa que partiría al país en dos.

Siguen las conversaciones, “todo va bien” comenta, miente Ábalos, cosa habitual en él. Así está nuestra querida España, en manos de voceadores de feria. Espero que les salga fatal el arrebato y que las Navidades, nos traigan nuevas elecciones, la única solución para expulsar, ya definitivamente, a ese tarado de la Moncloa y clarificar el panorama.

Sánchez, escondido, secuestra al PSOE
Editorial ABC 30 Noviembre 2019

Sin dar una explicación a los españoles y parapetado tras los muros de La Moncloa, el líder socialista negocia una legislatura con quienes se proponen demoler del sistema constitucional

El PSOE es ahora mismo un partido desnortado, al frente del cual está un secretario general, Pedro Sánchez, que ha decidido poner en jaque todo un patrimonio político de más de cuarenta años de democracia al servicio del constitucionalismo. Mientras Sánchez guarda un irritante silencio ocultando a la opinión pública todas sus maniobras para ceder ante el separatismo como condición que garantice su investidura, otros dos antiguos secretarios generales -y presidentes del Gobierno- demuestran ese total desconcierto. Felipe González admitió ayer estar «incómodo» por la deriva emprendida por Sánchez ya que España está abriendo su «propia grieta» con el fomento de una «política de bloques» radicalizada, y muy alejada de las cuatro décadas de consensos en los que el PSOE fue un partido esencial. En cambio, Rodríguez Zapatero legitimó a Arnaldo Otegui, un terrorista convicto y confeso que aún permanece en el listado internacional de criminales, que sigue inhabilitado por sus delitos y que tiene una estremecedora hoja de antecedentes penales. Según Zapatero, el PSOE debe negociar con Bildu porque «fue una promesa democrática» que él le hizo a ETA, y añadió que Otegui, «para la historia y para la verdad, fue un político decisivo aunque lo hiciera porque no tenía alternativa». En menos de 24 horas, el PSOE de Sánchez ha tildado de «conflicto político» el golpismo separatista de Cataluña, y ha convertido a Otegui en un «político decisivo», y no en lo que realmente es. El ejercicio de bilocación es, en este sentido, descriptivo: Zapatero es más sanchista que el propio Sánchez, y Sánchez es más zapaterista que Zapatero. Acalladas quedan las voces de relevantes dirigentes socialistas de otra época como Guerra, Leguina, Redondo Terreros o Rodríguez Ibarra, que están denunciando el error histórico que se dispone a cometer su partido sin que nadie en la dirección del PSOE, diseñada a la medida de Sánchez, tenga la valentía de alzar la voz.

Es alarmante que el PSOE se disponga a negociar una legislatura con quienes se han propuesto la demolición del sistema constitucional. En Navarra, pactando unos presupuestos con Adolfo Araiz, dirigente de la antigua «mesa» de HB; en el Congreso, blanqueando a Bildu y a Otegui de una manera que, como ya avisó la familia Pagazaurtundúa, estará helando la sangre a muchos socialistas; en prisión con Junqueras, y en Cataluña con Jové, imputado por el TSJC como cerebro gris del 1-O. El elenco de socios a los que apela Sánchez es demostrativo de la ética política que anida en Ferraz, que además ha utilizado a su militancia a conveniencia con una encuesta convertida en un fraude.

Apenas un leve consuelo en tan increíble y vergonzoso silencio de Sánchez en estos días cruciales. Al menos, así no miente a la cara a los españoles. De quien ha acumulado semejante colección de embustes no cabe esperar nada más que no se regodee volviendo a insultar la inteligencia de los ciudadanos.

PSÁNCHEZ versus PSOE
La Razón 30 Noviembre 2019

El PSOE ha gobernado en España más de veinte años, ha estado en la oposición, ha sido partícipe en la elaboración del consenso constitucional de 1977, ha luchado y ha sido víctima del terrorismo de ETA, ha sido un actor leal que ha permitido la estabilidad política y ha atendido a los asuntos de Estado cuando se le ha reclamado y defendido la Monarquía parlamentaria. Ha estado inmerso en casos de corrupción –como también lo ha estado el PP–, ha habido críticas y debates feroces contra sus políticas, en sede parlamentaria y en la calle, como también él ha dirigido las suyas contra sus adversarios, populares, especialmente, como mandan las reglas democráticas. Pero, por encima todo, sabíamos cuál era su posición en los asuntos fundamentales que afectan a la gobernabilidad del país.

Desde la llegada de Pedro Sánchez a la secretaría general puede decirse que este partido se ha convertido en un aparato hecho a la medida de los objetivos estratégicos de su líder y no al revés. Es otro partido. Es decir, sin límite alguno ni control orgánico. En la resolución del Comité Federal del 25 de diciembre de 2015 –siendo ya secretario general Sánchez– se dice que el partido rechaza «de manera tajante, cualquier planteamiento que conduzca a romper con nuestro ordenamiento constitucional y que amenace así la convivencia lograda por los españoles». En la misma reunión se acordó no emprender contactos con Podemos si no retiraba su propuesta de realizar un referéndum en Cataluña. El partido de Pablo Iglesias no sólo no lo ha retirado, sino que ha sido el mayor impulsor de una acuerdo con los independentistas. Una vez conseguido el poder absoluto en el partido –gracias a su victoria refrendada en la militancia–, Sánchez negocia un gobierno de coalición con Iglesias y pide a ERC que se abstenga para su investidura. Ningún dirigente en activo dentro del PSOE o barón ha alzado la voz contra una decisión política de alto riesgo y descrédito al propio partido y al conjunto de país: negociar el Gobierno con los que dirigieron un golpe contra la legalidad democrática.

Ayer, Josep Borrell, el todavía ministro en funciones de Exteriores, a la espera de tomar posesión como Alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, dijo que ponía en duda que ERC fuera «una fuerza progresista» y que consideraba una anomalía que la investidura tuviese que depender de un político independentista condenado por sedición. Así de grave es la situación. Pero también es cierto que se esperaba más de Borrell, una actitud más determinada, sobre todo cuando Sánchez aceptó la reunión bilateral con Torra en aquella vergonzosa cumbre de Pedralbes. No sólo entraba en contradicción con lo que ha expresado en otras ocasiones (en la histórica manifestación del 8 de octubre de 2018, en Barcelona dijo: «Todos tenemos un poco de culpa de haber estado callados demasiado»), sino porque esta pusilanimidad de ahora ha dejado hacer a un Sánchez dispuesto a pactar con ERC o Bildu para conseguir su investidura.

Este último ejercicio de funambulismo político sin red –a costa, claro está, del futuro de todos los españoles– se está llevando a cabo sin más trabas que la crítica de la oposición. Hay algunas voces discordantes desde la autoridad moral de haber sido diputados constituyentes capaces de forjar consensos que preservaran la convivencia y la unida territorial. El manifiesto «Carta a los españoles», firmado por ex dirigentes a izquierda y derecha –Guerra, Marcelino Oreja, Virgilio Zapatero, Enrique Múgica, Saavedra, García Margallo, Ramón Tamames, Soledad Becerril, Sáenz Cosculluela, Rodríguez Ibarra o el histórico dirigente de UGT Nicolás Redondo– viene a sumarse al de hace unos días –«La España que reúne»– contra un pacto con los independentistas que han llevado a España a una «hora difícil».

El zombi de Bambi
Javier Somalo Libertad Digital 30 Noviembre 2019

ERC es ahora el atentado de Barajas convertido en "accidente" por Zapatero porque así se había pactado. Pacto de términos, pacto de gestos. Rendición.

Nada de lo que está sucediendo suena a nuevo. Todo se ve igual y huele igual que algo que ya hemos vivido, más bien padecido. Y cuando nos asalta esa extraña y desagradable sensación de estar pateando una y otra vez el mismo camino, de llevar demasiado tiempo andando en círculo sin llegar a sitio alguno, nos topamos, una vez más, con él: el bucle, la marmota, el tormento de Sísifo… Zapatero, el peor episodio de la democracia.

Dice Josep Borrell que "ERC está en las antípodas de una posición progresista". Pues no es así. En las antípodas del progresismo –según proclaman sus líderes– está Vox y no pone en peligro la democracia aunque sea el enemigo de moda y la coartada perfecta. El problema es que ERC está en las antípodas de la legalidad, de la Constitución, en las antípodas de la democracia y de España. Porque un golpe de Estado a una democracia es la negación del orden y la ley, de la política y del Estado. Pero eso no lo quiere decir el bueno de Borrell porque para él, "Cataluña… is a nation, of course", como le dijo, temeroso, a la excelsa y siempre antiespañola BBC, la tele de los documentales chulos que llama "activistas vascos" a los etarras y acusa de torturas sistemáticas a la Guardia Civil. También está en la antípoda progresista el separatismo catalán, católico y de derechas, que prestaba su apoyo a gobiernos del PP y el PSOE desde Cataluña y el País Vasco. Y no es ese el problema aunque Borrell pretenda deslizar con su frase que lo único democrático es lo progresista.

De poco sirven también las advertencias de Felipe González o Alfonso Guerra porque nunca podrán presumir de haberlo advertido antes. En parte de la izquierda, la jubilación siempre busca la absolución. Bien es cierto que otros socialistas como Nicolás Redondo Terreros despertaron en el ejercicio de sus funciones y trataron de impedir la infamia que hoy tienen derecho a denunciar con la cabeza alta. ¿Qué les sucedió? Que los conversos sobrevenidos les cortaron la cabeza y votaron por el Estatuto de Cataluña que el insigne Zapatero colocó en los cimientos de España con mecha larga. Cuando los viejos socialistas que ven con vértigo el negro destino común reconozcan sus culpas, se escuchará más clara su voz.

Más acertada que Borrell, sin saberlo, ha estado Carmen Calvo al calificar a ERC como "la otra izquierda histórica". Desde luego que lo es. Y allí estaba en 1934, al lado del PSOE, dando un golpe de Estado contra la República y proclamando de paso el estat català. Siempre juntos en los momentos convulsos que ellos mismos provocan. Como cuando, en pleno conchabeo de Zapatero con ETA, ERC se ocupó de que no hubiera muertos en Cataluña. Se encargó personalmente de ello Josep Lluis Carod Rovira, amiguete de Pasqual Maragall, en un pacto sellado con la banda terrorista en Perpiñán adonde viajo en coche oficial de la Generalidad. Nadie pagó penalmente por ello. Es "la otra izquierda histórica", claro que sí.

Pero Carmen Calvo, buena alumna de Zapatero, no sacó a su izquierda golpista para hacer un ejercicio de justicia histórica sino para presentarla en sociedad, con la cara lavada, como aval de un nuevo gobierno. Ya no hay un "problema de convivencia" en Cataluña sino un "conflicto político". Así que ERC es ahora el atentado de Barajas convertido en "accidente" por Zapatero porque así se había pactado. Pacto de términos, pacto de gestos. Rendición. No había que detener etarras mientras se negociara y si, por un despiste de algún guardia civil, se cometía un error, había un teléfono rojo –el etarra Yurrebaso lo llevaba apuntado– para aclarar las cosas. Si el plan funcionó entonces, ¿por qué no ahora si, además, ya no hay manifestaciones masivas en contra?

Y quedaba Bambi por hablar para recordarnos que nada de lo que denunciamos fue una "ensoñación" como la que vio el juez Luciano Varela en el golpe de Estado del 1 de octubre. En Antena 3, Zapatero ayudó esta semana a recobrar la memoria a los que recuerdan más de Franco que de ETA reviviendo su estrecha relación con Otegi, un etarra recién salido de prisión, que ahora puede ayudar a Pedro Sánchez, el zombi de Bambi, a formar gobierno con los asesores de Hugo Chávez si el partido golpista de Junqueras y sus escamots se avienen a un pacto. Eso sí, a ser posible, antes de Navidad para que en Nochebuena el Rey pueda pronunciar un discurso tranquilo que no se emitirá, como es tradición, en las teles públicas vascas y catalanas.

Zapatero habló maravillas del "hombre de paz". Dice que cuando negociaron charlaban "de los orígenes de ETA y su trayectoria" y que él le recordó al etarra que "todavía tenían que sentirse mucho más cerca del dolor de las víctimas" cuando lo más cerca que está un verdugo de su víctima es a cañón tocante, como cayeron tantos.

Le faltó enseñar fotos con Arnaldo merendando, con Arnaldo en bicicleta, con Arnaldo viendo el amanecer, aquí otra dando de comer a las truchas, esta otra cuando casi matan a Gabi Cisneros… mira, aquí fue cuando me dijo lo que significaba para él la paz. ¡Qué tiempos!

Así que el ex presidente concluye que, aunque en la caverna nos neguemos a verlo, todos los españoles están "satisfechos de verlos -a los etarras- en las instituciones" en vez de en la cárcel de por vida por haber asesinado a políticos, militares, policías, guardias civiles, ertzainas, padres, madres y niños. Mucho mejor con cartera y acta que con pistola y amonal, dónde va a parar. Otegi, en suma, marcó la vida política de Zapatero: "Es un hecho objetivo que fue un político decisivo", zanjó en la entrevista.

También dijo, sin lugar a dudas, que "no está juego la unidad de España". Si lo sabrá él, que no le importa un bledo porque la nación es un término "discutido y discutible". De ahí, y de la pasividad anterior e intermedia con mayorías absolutas del PP, viene todo. Y Pedro Sánchez está decidido a culminar la infamia. De momento, es Otegi el que negocia los presupuestos navarros –él entenderá, por supuesto, que lo son ya de Euskal Herria– con la socialista María Chivite.

"No iremos a una investidura fallida", ha dicho este viernes la ministra portavoz Isabel Celaá después de calificar la Cumbre del Clima que organiza España como "catalizador de adrenalina positiva". No sé qué frase es peor porque las dos son de Celaá. El caso es que, aunque "trabajamos para tener un gobierno antes de Navidad", si la cosa se atascara habrá que esperar a enero para que una eventual repetición electoral, como ha explicado Ketty Garat, no nos pille en Semana Santa. Parece como si las efemérides católicas persiguieran a la ministra. En todo caso, a lo que vamos directos es a un Estado fallido que empezó a construir un político llamado José Luis Rodríguez Zapatero y que ahora quiere culminar Pedro Sánchez.

Y todo esto sucede mientras la derecha formada por tres siglas en continuo movimiento de vasos comunicantes espera un desenlace que puede dejarla en dique seco varios trienios. ¿A qué esperan? ¿A cobrarlos?

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

Una de cal
Si la izquierda ha podido encalar cuatro décadas de asesinatos no le será difícil blanquear un golpe contra el Estado
Ignacio Camacho ABC 30 Noviembre 2019

Salvo que un día me saltara la lectura de los periódicos y me perdiese la firme condena de la violencia armada por parte de Bildu, ésta es la hora en que aún no se ha producido. Sí vi, en cambio, aquella entrevista televisada en que Otegui desperdició todas las oportunidades que le ofrecieron para expresarla y mostrar un ápice de arrepentimiento aunque fuese ficticio. Sus convicciones filoterroristas están tan arraigadas que ni siquiera por conveniencia fue capaz de negarlas; quizá carece del cinismo oportunista de Sánchez para sostener en horas veinticuatro y sin inmutarse una cosa y su contraria. Todavía en junio -que debe ser el Pleistoceno para un hombre que cambia varias veces al día de criterio-, el presidente negó que su partido fuese a negociar nada, ni en Navarra ni en ningún sitio, con los legatarios etarras. Zapatero, por ejemplo, es mucho más congruente consigo mismo: sigue defendiendo la contribución de los batasunos a la pazzzzzzz que él pactó con la banda y felicitándolos por su integración en las instituciones democráticas. Ayer admitió la promesa que hizo en tal sentido, y que hace diez años negaba. Nos vamos aclarando: no se trató de una rendición sino de un quid pro quo en el que el Estado ha cumplido su parte con puntualidad aquilatada.

Y estamos, con el molesto paréntesis del sexenio marianista, en la segunda fase del plan frentepopulista diseñado en el zapaterato. A Sánchez se le atascó un poco al principio, cuando su partido no compartía las cuentas sobre su «histórico» resultado, pero poco a poco ha ido desbloqueando obstáculos. Ya tiene a punto de caramelo el Tinell 2.0 y a Bildu metiendo mano en los presupuestos navarros. Hay un detalle incómodo que es el procés y la declarada propensión separatista a reanudarlo, pero con algo de suerte y la ayuda de Podemos convencerá a los republicanos de que dilaten los plazos. Lo importante es elaborar un «relato». Si la izquierda ha podido enjalbegar la memoria de cuatro décadas de asesinatos cómo no va a lograr diluir la importancia de un golpe contra el Estado. Las alianzas progresistas siempre lavan más blanco.

Si el independentismo no se deja llevar por su impulso irredento habrá una legislatura cuando menos para desarrollar el inacabado proyecto de deconstrucción constitucional que ZP dejó en el alero. La división de la derecha facilitará su aislamiento; el cordón sanitario empezará envolviendo a Vox y a poco que el PP se descuide quedará también dentro. Los etarras que quedan en la cárcel irán cumpliendo condena con el tiempo y la Generalitat aplicará la progresión rápida de grado a los independentistas presos a la espera de que resuelva el Tribunal europeo. Con un trabajo propagandístico bien hecho, los años de plomo y la insurrección catalana serán a no mucho tardar un borroso recuerdo frente a la realidad resplandeciente del Gobierno de progreso.

Las cesiones de Sánchez a PNV y Bildu les permitirán crear un estado paralelo ‘a la catalana’
Carlos Cuesta okdiario 30 Noviembre 2019

Pedro Sánchez negocia con todos los separatistas en distintas plazas. Pero las recetas se empiezan a trasladar peligrosamente de uno a otro lado, de una a otra región contagiada por el nacionalismo. A los catalanes les ofrece un fraccionamiento de la Justicia; y a los vascos, también. A los catalanes, les ofrece un cupo camuflado; y casualmente procede del modelo vasco.

Y ahora, a los vascos Sánchez les ofrece una eliminación de los controles sobre sus organismos y movimientos financieros; y es justo esa concesión la que permitió -de facto y sin estar plasmada legalmente- a los separatistas catalanes fabricar lo que denominaban las “estructuras de Estado”: el origen del golpe separatista del 1-O. Y todo ello lo hicieron mientras el departamento de Hacienda del entonces ministro Cristóbal Montoro aseguraba que no se había destinado “ni un euro” de dinero público a financiar el referéndum ilegal del 1-O.

Hoy ya no hay misterio: el Tribunal Supremo ha condenado por malversación a los autores del golpe separatista del 1-O. Por lo tanto, queda claro que se destinó dinero público -y no por valor de un euro- a fabricar ese golpe y a financiar ese referéndum ilegal.

Pero, pese a esa evidencia, lo cierto es que Sánchez quiere fraguar legalmente en el País Vasco lo que en el pasado fue una cesión de facto: dejar a los separatistas el poder de ocultar lo que hacen. En Cataluña operó esa cesión de facto por el miedo a actuar y las dudas durante largo tiempo. Un tiempo que se extendió hasta el tramo final de los preparativos del golpe del 1-O, momento en el que el Ministerio de Hacienda decidió por fin intervenir las cuentas y exigir el control inmediato a la interventora catalana.

Pero todo ese tiempo previo fue usado por los separatistas para destinar recursos a fabricar una Hacienda catalana, a desarrollar un censo con el que realizar la votación ilegal, a impulsar una presencia internacional propia de un Estado, a financiar cuerpos de los Mossos especializados en el espionaje a los constitucionalistas, o a costear campañas de imagen dentro y fuera de Cataluña, dentro y fuera de España, con el objetivo de impulsar el voto separatista y de buscar un apoyo internacional que no llegó.

Y ahora, con esa experiencia, Sánchez quiere repetir el esquema de cesiones pero en el País Vasco y, encima, con respaldo legal. Y es que el PSOE está dispuesto a dejar sin supervisión nacional al País Vasco. Un poder, el del Tribunal de Cuentas, que acepta trasladar a entidades controladas por el PNV y EH Bildu -dependiendo de quién mande en cada momento y organismo- a cambio del apoyo de ambos partidos a la investidura del candidato socialista. Y un poder que dejaría todo el control financiero y práctico del País Vasco en sus propios partidos e instituciones.

La Esquerra y los negros
José García Domínguez Libertad Digital 30 Noviembre 2019

Florilegio de deposiciones de Heribert Barrera, Àngel Colom y Oriol Junqueras.

"La inmigración es la principal amenaza de Cataluña. Conseguimos superar las avalanchas de andaluces, pero ahora el catalán está en peligro. A mí me gustaría una Cataluña como la de la República: sin inmigrantes". Al autor de la deposición anterior, que no fue otro que Heribert Barrera, primer presidente del Parlament en la Transición y secretario general amén de presidente de Esquerra Republicana de Catalunya entre 1976 y 1995, también le hubiera gustado una Cataluña no sólo limpia de andaluces, sino, ya puestos, en la que tampoco hubiera negros. Ni negros ni mestizos. De ahí otra de sus cogitaciones célebres a cuenta de la promiscua impureza racial que tenía que soportar cada vez que se daba una vuelta por las Ramblas. "Nadie me convencerá de que es mejor una Rambla con gente mestiza que otra en la que únicamente pasee gente de raza blanca". Y es que, para ese ilustre representante del otro gran partido histórico de la izquierda peninsular, Carmen Calvo dixit, el problema de los negros es que "tienen un coeficiente intelectual inferior al de los blancos". Incluso inferior al de los andaluces, le faltó añadir.

No obstante, pese a que los andaluces (y supongo que también los gallegos y los aragoneses) solo le parecían un poco menos lerdos, aunque solo un poco, que los negros, el hombre que durante más años dirigió la Esquerra en la época contemporánea tenía prevista su particular solución final para el problema andaluz. "La solución para el paro es expulsar a los inmigrantes que nos roban el trabajo", sentenció a propósito de ese asunto. Más nadie piense que muy llorado caudillo de la Esquerra (Satanás se lo llevó de este mundo en 2011 para que le hiciera compañía en el Averno) solo decía semejantes cosas en los lejanos y extraviados años treinta de la Europa criptofascista. Qué va. El difunto animalito verbalizó todo eso que otros catalanistas, también molt esquerrans como él, no se atrevan a decir en público ya en vísperas del cambio de siglo, cuando los muy engolados tontos con balcones a la calle de la derechona madrileña andaban nombrando "Español del Año" al otro, al Gran Ladrón. Hace apenas un cuarto de hora, como quien dice. Nadie se extrañe pues de que cuando traspasó ese benemérito izquierdista, las sedes de ERC se inundarán de compungidas lágrimas.

Àngel Colom, unos de sus sucesores en la dirección del partido, confesó consternado que el finado había dejado "una huella muy grande en el corazón de todos los catalanes" y que, tras su marcha, Cataluña había quedado "huérfana". Sí, sobre todo, los negros de las Ramblas. Por lo demás, Barrera no fue el primer racista de la Esquerra, ni el único racista de la Esquerra, ni tampoco el último racista de la Esquerra. Al respecto, a Carmen Calvo le convendría saber que su genuino padre político, cierto Pere Rossell i Vilar, en su día director del zoo de Barcelona y diputado de ERC durante la República, dejó escritos para la posteridad dos grandes tratados de racismo teórico. Uno titulado Diferencias entre catalanes y castellanos (1917). Y otro que llevaba por muy inequívoco título La Raza (1930). En este último, el fundador de la Esquerra y mentor de Barrera anota: "En las razas donde los mestizos son pocos, las alteraciones mentales del conjunto no tienen importancia y quedan ahogadas por la gran producción autóctona. Pero en las razas de fuerte contenido extraño, la producción mestiza puede ser abundante y la pureza mental resentirse". ¿Adivina el lector quién, a propósito de ese hijo de su padre, pontificó solemne: "Hoy su testimonio y su determinación debería servir de faro y ejemplo a seguir". Exacto, el siguiente de la lista, el orondo santurrón de Lledoners. Pero los racistas son los de Vox.

Es una ignominia que el Gobierno de España negocie con el cerebro del 1-O
OKDIARIO  30 Noviembre 2019

Josep Maria Jové, uno de los tres representantes de ERC en la mesa de negociación de Pedro Sánchez, fue el cerebro del 1-O y figura clave en la estrategia de subversión constitucional puesta en marcha por los golpistas catalanes. Secretario general de la Vicepresidencia de Economía y de Hacienda y número dos de Oriol Junqueras, es el que dejó constancia en sus propios mails -detectados en las investigaciones judiciales- de su conocimiento de las maniobras que se llevaban a cabo para evitar que el Gobierno de Mariano Rajoy tuviera conocimiento de que se destinaba dinero público a lanzar el 1-O.

Con este curriculum resulta sencillamente una indecencia que el Gobierno de España se siente a negociar con quien, según la Guardia Civil, "tuvo puntual conocimiento de todos y cada uno de los certificados que se emitieron desde Vicepresidencia para dar contestación a los requerimientos del Ministerio de Hacienda, certificados de los que se dio oportuna cuenta a la interventora de la Generalitat Rosa Vidal Planella”. La gravedad del hallazgo era elevada porque los informes de la Policía y la Guardia Civil, además, demostraron que esta interventora no favoreció el tránsito de información sobre el 1-O al Ministerio y, por lo tanto, tampoco a los jueces que investigaron el golpe separatista.

Y los mails de Jové prueban que era él quien estaba estaba al corriente de esta dinámica de ocultación de información al Gobierno de Rajoy para poder detectar qué ocurría con el dinero público y si se estaba destinando realmente al golpe separatista.

Es una ignominia que Pedro Sánchez no haya tenido la vergüenza, por respeto al cargo que ostenta, de evitar que los representantes socialistas en la mesa de negociaciones, miembros algunos del Gobierno de España, se sentaran con quien trató por todos los medios de burlar los controles del Estado durante el proceso de subversión constitucional. Es, sencillamente, una vileza, y la demostración de que está dispuesto a entregar la dignidad de España y los españoles por mantenerse en el poder.

El PSOE renuncia al control financiero del País Vasco a cambio del apoyo del PNV y Bildu a la investidura
Carlos Cuesta okdiario 30 Noviembre 2019

El PSOE está dispuesto a dejar sin supervisión nacional al País Vasco. Un poder, el del Tribunal de Cuentas, que acepta trasladar a entidades controladas por el PNV y EH Bildu –dependiendo de quién mande en cada momento y organismo- a cambio del apoyo de ambos partidos a la investidura de Pedro Sánchez. Y un poder que dejaría todo el control financiero y práctico del País Vasco en sus propios partidos e instituciones.

La propuesta está ya respaldada, no sólo por los separatistas y proetarras vascos. Cuenta también con el apoyo del Partido Socialista en el País Vasco, el PSE. Y se ha plasmado en las negociaciones del que se pretende que sea el próximo Estatuto de autonomía de esta comunidad.

Los socialistas lo han incluido en el apartado “control de los poderes públicos vascos”. Y allí afirman que “tal y como proponen otros grupos, Socialistas Vascos comparte que ese control de todos los poderes públicos vascos sea reconocido estatutariamente al Tribunal Vasco de Cuentas Públicas y a la institución del Ararteko, cuya continuidad ha sido cuestionada en algunos momentos y que para el socialismo es una pieza esencial para garantizar los derechos de la ciudadanía desde el control de los poderes que deben garantizar dichos derechos”. Traducido: que se acabaría el control nacional para pasar a contar únicamente con la supervisión del propio organismo vasco.

Se trata de la última cesión de los socialistas en el País Vasco a cambio de cosechar apoyos a la investidura de Sánchez. Pero el catálogo de cesiones del presidente en funciones ante nacionalistas vascos y catalanes es ya inagotable. La negociación entre el PNV y el PSOE que se ha llevado a cabo para configurar el nuevo Estatuto vasco, el camino real hacia la "autodeterminación" como señala el texto, toca de lleno también a la Justicia. Los socialistas vascos ha comunicado ya igualmente su disposición a negociar la creación de un "Consejo de Justicia de Euskadi”.

El control de la Justicia es otra de esas grandes cesiones del Partido Socialista. Una tan delicada que bordea el espacio prohibido expresamente por el Tribunal Constitucional en su sentencia sobre el Estatuto de Autonomía catalán. Porque quien controle a los jueces podrá controlar no sólo las sentencias futuras, sino también, a través de los jueces de vigilancia penitenciaria, la estancia efectiva en prisión de los ya condenados a penas privativas de libertad. Entre ellos, por supuesto, los etarras.

Los socialistas aceptan abiertamente negociar puntos muy delicados de ese futuro Estatuto vasco. Un texto que se parece más a una Constitución de un Estado soberano que a una Ley Orgánica de desarrollo de las competencias autonómicas. Y es que ese texto asegura que el País Vasco es nación, que debe tratar de “igual a igual” a España, nunca bajo una “subordinación”, y que sus nuevas relaciones se deberán establecer bajo el principio de autodeterminación del “sujeto jurídico político” de la “nación” vasca.

A partir de ahí, el PNV detalla un completo vaciado de competencias españolas y una absorción plena por parte de lo que ellos consideran “nación”, eso sí, una “nación” que, por la propia conveniencia y libre determinación de los vascos, opta por mantener un acuerdo con España.
 Y la respuesta de los socialistas de Pedro Sánchez no ha sido un portazo. Todo lo contrario: están dispuestos a negociar, por ejemplo, un fuerte traspaso de competencias en materia de “gobierno de la Administración de Justicia”.

Y ahora, incluso una pérdida del control propio nacional sobre los organismos vascos para dejar toda esa información y capacidad de supervisión en manos exclusivamente autonómicas: del Tribunal de Cuentas de esta región.

Islas Baleares
La socialista Armengol aprueba el decretazo para crear una ‘Stasi’ del catalán en Baleares
El Gobierno balear de Francina Armengol (PSOE) aprueba un organismo público para dar cauce a las demandas contra los "derechos lingüísticos", una medida más en su política de imposición del catalán
Luz Sela okdiario 30 Noviembre 2019

El Gobierno balear de la socialista Francina Armengol ha aprobado este viernes el decreto que permitirá la creación de la denominada Oficina de defensa de los derechos lingüísticos, un ente público para, según el Ejecutivo autonómico, velar para que estos "sean respetados". En la práctica, el organismo forma parte de la política con la que se trata de potenciar el uso del catalán en las islas. La previsión del Gobierno balear -presidido por el PSOE, Podemos y Més- es que esa oficina se ponga en marcha a partir de febrero del próximo año.

Estará adscrita a la Consejería de Educación, Universidad e Investigación, a través de la Dirección General de Política Lingüística, e imitará el modelo que ya funciona en Cataluña o el País Vasco.

Según ha explicado el Ejecutivo balear, este organismo podrá intervenir no sólo ante presuntos incumplimientos lingüísticos en la Administración pública autonómica. También tendrá potestad sobre las instituciones con sede en Baleares e incluso sobre sujetos privados. Además, podrá actuar de oficio.

El propósito principal es, en definitiva, impulsar el reconocimiento y uso del catalán, en línea con la política lingüística que viene desarrollando el Gobierno de Armengol y que se ha impuesto ya, por ejemplo, en la enseñanza o en la atención administrativa.

La creación de este organismo se comenzó a esbozar en junio del año pasado.
En el Proyecto de decreto se afirmaba que el propósito era "garantizar el derecho de los ciudadanos a usar la lengua oficial que elijan, de acuerdo con el marco legal establecido".

El Gobierno de Baleares, se advertía en el texto, "tiene que garantizar el uso normal y oficial de los dos idiomas, tiene que tomar las medidas necesarias para asegurar el conocimiento y tiene que crear las condiciones que permitan llegar a la igualdad llena de las dos lenguas en cuanto a los derechos de los ciudadanos".

"El objetivo es crear un organismo que ayude a garantizar los derechos lingüísticos de los ciudadanos ante situaciones de vulnerabilidad lingüística", admitían los socialistas y sus socios, asumiendo así las tesis del separatismo.

Precisamente, hace unos días, OKDIARIO informaba de que el Gobierno socialista de Francina Armengol inyectó en los últimos cuatro años más de 380.000 euros públicos al sindicato independentista STEI, mayoritario entre los profesores de las Islas. Este sindicato respalda abiertamente la secesión de Cataluña y la creación de los llamados "Països Catalans".

De esta cantidad, 62.292 euros en subvenciones han ido directamente destinados a desarrollar su actividad sindical y poner en marcha un plan de fomento del uso de la lengua catalana entre los inmigrantes en Baleares.

El sindicato mostró su apoyo a los políticos condenados por el referéndum ilegal en Cataluña. Tras conocerse la sentencia del Supremo, emitió un comunicado en el que declaraba: "Hoy es un día triste para la Democracia, porque lo que piensa una mayoría política y una gran masa social de Cataluña no se reconducirá metiendo en prisión a sus portavoces y representantes".

 


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