AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 4  Diciembre  2019

 El dinero robado por los socialistas en el caso de los ERE ascenderá hasta rozar los 1.000 millones
Carlos Cuesta okdiario 4 Diciembre 2019

Hasta ahora se ha cuantificado en 680 millones de euros el dinero robado por los socialistas en el caso de los ERE. Una cifra que convierte ya el escándalo en el mayor fraude y corrupción de la democracia española. Pero, pese a lo elevado de esta cifra, lo cierto es que no será ni de lejos la cuantía definitiva. Porque las causas aún abiertas con casos particulares en los que se utilizó la mecánica de los ERE harán que esta cuantía se eleve hasta rozar los 1.000 millones de euros, según fuentes del equipo jurídico del PP.

El abogado del PP en esta causa, Luis García Navarro, advierte de que los 680 millones de euros estimados hasta el momento sólo se han centrado en el periodo 2000 al 2009. Eso significa que falta por cuantificar el año 1999 y los ejercicios 2010 y 2011. Por si eso fuera poco relevante, aún faltan por sumar a esa cifra las cuantías robadas en las piezas donde se deben enjuiciar aún las comisiones a intermediarios y demás. Y, por todo ello, el importe final robado no bajará de 900 millones y se acercará a los 1.000 millones. Los cálculos de los juristas del PP no parecen nada desencaminados.

Especialmente porque este mismo martes, la Justicia ha decidido volver a imputar al ex presidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y al ex consejero de Presidencia Gaspar Zarrías por una de esas piezas particulares derivadas de la misma mecánica de fraude de los ERE pero no juzgada en la causa principal o causa política: la que afecta al préstamo de 5.829.817 euros que el Gobierno la Junta de Andalucía en manos del PSOE concedió en 1999 a la empresa Campocarne Andalucía -más conocida por su nombre anterior de Hijos de Andrés Molina-.

La Justicia lo ha hecho después de que Chaves y Zarrías hayan sido condenados previamente por prevaricación a 9 años de inhabilitación en la sentencia de la pieza política de los ERE dictada por la Audiencia de Sevilla. Lo que implica que los jueces son conscientes de que las penas que se puedan imponer a partir de ahora se irán acumulando para los condenados. Y que, por lo tanto, también serán acumulativas la cuantías defraudadas.

Los abogados del PP estiman que, teniendo en cuenta los casos que quedan aún abiertos y los antecedentes de la primera sentencia de los ERE, la cifra rozará esos 1.000 millones citados provenientes de fondos públicos.
Porque en todos esos casos ni se identificaron a los beneficiarios de las subvenciones, ni se comprobaron si éstos cumplían los requisitos necesarios "para acceder a las ayudas". Los socialistas al frente de la Junta de Andalucía, condenados en la sentencia de los ERE, adjudicaron los más de 680 millones de euros de fondos públicos para parados, y empresas en dificultades, a discreción. Y esa misma mecánica se repitió en caso particulares diseminados por toda Andalucía.

Beneficiarios sin identificar
La Justicia, apoyada en una Instrucción de la Dirección General de Presupuestos del ente autonómico, ha puesto de relieve ya cómo los miembros del Gobierno del PSOE y más de una veintena de altos cargos incumplieron, "claramente", su obligación legal "de identificar a los beneficiarios de las subvenciones y de acreditar su legitimidad para acceder" a las mismas.

A lo largo de los más de 1.700 folios que conforman el fallo, los tres magistrados de la Audiencia Provincial de Sevilla vinculan directamente la concesión de las ayudas a la Consejería de Empleo que prescindió "de forma total y absoluta" del procedimiento administrativo establecido.

Una irregularidad que fue posible gracias a las "transferencias de financiación", mecanismo diseñado por los responsables socialistas de la Junta de Andalucía -entre los años 2000 y 2011- "que imposibilitaba la fiscalización previa" de las citadas subvenciones.

Pero esa "absoluta falta de control" que observan los magistrados en la concesión de las ayudas, dado que lo único que se vigilaba era que se hiciese efectivo el pago de las mismas, aparece ahora en tal cantidad de casos que, el volumen de dinero robado se disparará hasta situarse como un caso récord en el entorno nacional e internacional.

Soy un perfecto fascista feliz
Miguel Ángel Belloso www.vozpopuli.com 4 Diciembre 2019

El viernes pasado me dio por aprovechar el Black Friday. Compré un ordenador portátil con un notable descuento y me sentí realizado y feliz... hasta que leí el editorial del diario El País, el Pravda español, ese periódico que manejan unas feministas furibundas que dictan lo que es plausible pensar, lo que se puede permitir y aceptar públicamente sin pecar. Este periódico completamente vaticanista, puritano y radical, en la línea del peronista Francisco, decretó el sábado pasado que el Black Friday es “el día del gran despilfarro”, el inicio de una carrera por el consumo frenético que hay que parar a toda costa porque nos deshumaniza, perjudica a los pequeños comercios y es esencialmente nocivo. Estos indigentes intelectuales han llegado a escribir: “La implantación de un consumo masivo espasmódico, movido por grandes descuentos, produce cambios económicos, sociales y urbanísticos que convendría analizar. El consumo concentrado y masificado acumula un coste energético incompatible con el proyecto a largo plazo de una sociedad guiada por el principio de bajas emisiones a la atmósfera”. ¿Se puede evacuar un excremento de tal calibre y mantener la cabeza erguida?

Hace ya un tiempo que me declaré en esta misma columna como negacionista. No porque piense que el clima no varía, pues así lo ha hecho a lo largo de la historia del planeta, incluso de la reciente -cuando Virginia Wolf escribió su ‘Orlando’ a principios del siglo XX nos cuenta cómo el Támesis estaba helado-, sino porque estoy convencido de que no hay evidencia empírica alguna de que la acción del hombre tenga un impacto notorio al respecto. Por eso no podía por menos que rendir honores a la cumbre ambientalista que se celebra la presente semana en España reiterando mi posición. El cónclave de estos días tendrá algunos efectos positivos como producir importantes ingresos al sector de los hoteles y restaurantes de Madrid, dado el número colosal de visitantes y la seguridad de que la mayoría tiran de una tarjeta de crédito gratis total que finalmente acabaremos pagando nosotros, pues lo que está sucediendo esta semana es como el fraude de los ERE andaluz a escala planetaria.

La egolatría del presidente
Las contrapartidas, en cambio, serán muy costosas. Tendremos que padecer a toda la retahíla de idiotas del mundo esgrimiendo sus discursos apocalípticos, sufriremos la presencia de la repelente niña Greta Thunberg pagada con cargo al erario público a fin de expiar la deriva de su enfermedad, así como servir el afán de enriquecimiento de sus padres, y comprobar una vez más el prurito ególatra de nuestro desalmado presidente del Gobierno en funciones, que será catapultado por los medios serviles, que son casi todos, al podio mundial como el político más verde del orbe y más determinado a combatir la emergencia.

Al tiempo que está ocurriendo este espectáculo pomposo y pueril, el mismo presidente intenta fraguar un próximo gobierno con los comunistas de Podemos, que en sus diversos programas electorales han planteado la salida de la Unión Europea y del euro, el abandono de la OTAN, subir escandalosamente los impuestos, abrir un proceso constituyente para cancelar la Carta Magna, eliminar el FMI, el Banco Mundial y la Organización del Comercio, controlar los medios de comunicación, establecer una jornada laboral inferior a la de 35 horas, elevar estratosféricamente el gasto público, nacionalizar los sectores industriales, animar la violencia callejera como método para conseguir el cambio social y no recuerdo qué otras cosas más. Bueno sí: el partido de Pablo Iglesias no tiene pudor alguno a la hora de lucir símbolos ultras como el Che Guevara, uno de los principales asesinos de la historia, sigue apoyando a Maduro y a Morales, dos sátrapas corruptos y criminales, y también es antisemita.

Con ser la alianza entre Sánchez e Iglesias un atentado brutal al sentido común, el presidente en funciones está negociando la investidura con los independentistas de Esquerra, que no reconocen ni la monarquía ni la Constitución ni las leyes dictadas por la democracia parlamentaria que hemos disfrutado estos años. Si confiamos en que Europa sea un dique de contención frente a las ambiciones secesionistas de una parte de España, debe resultar inquietante para las instituciones comunitarias que el próximo Gobierno de Madrid tenga que depender de un partido que postula la partición del territorio nacional, aupado por algunos magistrados del Tribunal Constitucional que avalan a los sediciosos, y que a diario esté obligado a lograr la mayoría necesaria para dirigir el país con partidos insensibles a la higiene presupuestaria y la estabilidad económica. Si este es un juego de fuerzas incomprensible para un nativo no es difícil imaginar que debe ser una auténtica pesadilla para cualquier funcionario o político europeo.

El Partido Socialista, junto a Podemos y el resto de las formaciones que apoyaron a Sánchez en la moción de censura, disfrutando del aliento constante del Pravda español, han desarrollado una intensa campaña, finalmente frustrada, para impedir que Vox tuviera presencia en la Mesa del Congreso de los Diputados, tal y como le corresponde por ser la tercera fuerza de la Cámara y contar nada menos que con 52 escaños. La campaña se ha construido con todo tipo de insidias y falsedades sobre la honorabilidad personal y profesional de algunos de los miembros de Vox, y en particular contra Iván Espinosa de los Monteros y su esposa, Rocío Monasterio, cuya competencia, probidad e inteligencia están fuera de duda y por eso inquieta a las huestes presididas por la mediocridad que les rodean.

Ni qué decir tiene que este intento alevoso por establecer un boicot a un partido perfectamente constitucional como Vox es una más de las señales del espíritu totalitario y vil que anida en gran parte del arco parlamentario, y que ha sido santo y seña de la izquierda socialista desde el infausto Pacto del Tinell en la época del indeseable Zapatero. En el fondo, ni la izquierda ni los nacionalismos retrógrados soportan un pensamiento que no se ajuste al canon de la corrección política, que es el canon de nuestro tiempo.

Vox y los chiringuitos
En julio pasado, cuando todavía era director de Actualidad Económica, entrevistamos a Axel Kaiser, un intelectual y profesor chileno que enseña en la Universidad de Standford, California. Kaiser, su pensamiento y sus libros son toda una obra maestra en contra de la progresía internacional, el mismo ánimo que comparte Vox y buena parte de la derecha española, no la ‘marianista’, acomplejada y sierva del consenso socialdemócrata de los ‘sorayos’, los ‘feijóos’ o los ‘alfonso alonsos’, sino la que creo que representa mejor Pablo Casado. Decía Kaiser en aquella entrevista que en los tiempos que corren “si criticas la discriminación positiva en favor de la mujer, eres un machista, si no crees que los grupos de LGTBI tengan que recibir privilegios o ayudas especiales -como es el caso de los chiringuitos que critica Vox y que están pegados como lapas a las instituciones y administraciones públicas para vivir del cuento- eres un homófobo, si defiendes a los empresarios eres un explotador, o si pides que la inmigración sea ordenada eres un xenófobo”.

Y si eres todas estas cosas pues serás tildado irremisiblemente de fascista con un desparpajo, una facilidad y una falta de escrúpulos alarmante, que no ha tenido lugar jamás antes en la historia. No es fácil, ni mucho menos cómodo, llevar en voz alta la contraria a la cofradía progresista de la izquierda, pero es precisamente esta enorme y colosal dificultad la que exige más determinación y perseverancia que nunca. Vox está en ello, ha nacido para ello, producto de la frustración de tanta gente del PP con un partido que, hasta la llegada de Casado, había perdido el nervio y cualquier interés por disputar el debate ideológico y la guerra cultural declarada por la izquierda universal. Yo espero que el PP, al que siempre he votado, en esta nueva etapa con Pablo Casado busque los puntos de encuentro que sean precisos con Vox, que asimile a Ciudadanos y que de esta manera sea posible expulsar de La Moncloa a la izquierda totalitaria, apoyada por los nacionalismos anticonstitucionales y retrógrados. Hay que perder el miedo a que te llamen fascista. Así me ocurre. Me considero un fascista perfecto y feliz, capaz incluso de aprovechar el Black Friday para disgusto de la nueva religión inquisitorial, progre, pero en el fondo declaradamente puritana y conservadora.

Vox: la estéril derecha
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN El Espanol 4 Diciembre 2019

Este martes ha empezado a andar la nueva legislatura con la constitución de las Cortes Generales. Al margen de la sensación de incertidumbre con la que los partidos afrontan esta etapa, la jornada ha servido para que Meritxell Batet sea elegida de nuevo presidenta del Congreso y Pilar Llop, del Senado.

La reelección de Batet es significativa por cuanto ha sido ungida con el respaldo de la izquierda y los separatistas, lo que de alguna manera supone un ensayo general para la teórica votación de investidura de Pedro Sánchez, cuya fecha se va postergando día a día.

Alianza fallida
El inicio de la decimocuarta legislatura de la democracia ha estado marcado también por la polémica composición de la Mesa del Congreso, en la que finalmente ha entrado Vox después de que no llegara a buen término la alianza promovida por el PP para repartirse con Cs y con el partido de Abascal los cuatro miembros que en un principio le correspondían al centro y a la derecha.

Al final, ese desacuerdo propicia que Podemos, con tan sólo 35 diputados en el Hemiciclo, ocupe en la Mesa del Congreso los mismos asientos (tres) que los que van a tener PP y Vox pese a sumar 140 parlamentarios. El resultado vuelve a mostrar el rol estéril al que se ha abonado la formación de derecha radical.

Revanchismo
En realidad, las posiciones maximalistas de Vox, su estrategia contraria a plegarse a cualquier entendimiento con el centroderecha y su afán de venganza sobre Cs han provocado que la izquierda domine con holgura la Mesa: hoy disfruta de seis miembros frente a tres. La pasada legislatura, cuando PSOE y Podemos contaban con tres diputados menos en la Cámara, la izquierda tuvo que conformarse con cinco puestos, por los cuatro que lograron PP y Cs.

Sánchez e Iglesias no sólo se han garantizado el control del órgano rector de la Cámara, responsable del gobierno interno del Congreso y de la organización del trabajo parlamentario, clave para la complicada legislatura que comienza. También han puesto de manifiesto que su alianza funciona, mientras enfrente sólo encuentran división y revanchismo.

Vox: oportunidad única para España. PP: todas las oportunidades desperdiciadas, tiene que desaparecer
Nota del Editor 4 Diciembre 2019

El PP no tiene principios ni credibilidad alguna. Ahora mismo estoy en una región donde el PP gobierna y como ciudadano español hablante no tengo derecho alguno. Toda la información autonómica y municipal la producen en la lengua regional, Si por alguna razón necesito algún documento en español, me puedo sentar a esperar. El úlrimo que pedí fué el plan de urbanismo, reclamé al defensor del pueblo y transcurridos no sé cuantos años, sigo esperando. Así que queda claro que el PP tiene que desaparecer.  Seguiré votando y apoyando a Vox porque es la única opción razonable para que España sea un lugar donde todos los ciudadanos podamos utilizar el idioma español y nuestros hijos no sean despojados de su riqueza mas valiosa, el español que los padres utilizamos para comunicarnos.

Sánchez saca petróleo de la división de la derecha
EDITORIAL  Libertad Digital 4 Diciembre 2019

Si, tras las elecciones de abril, PP y Ciudadanos obtuvieron dos puestos cada uno en la Mesa del Congreso, mientras que Vox quedó fuera a pesar de haber conseguido entonces 24 diputados, el más elemental sentido de la proporción estipularía que fuera ahora Vox quien se hiciera con dos lugares, al igual que el PP, y que un diezmadísimo Ciudadanos, con tan solo 10 diputados, se quedara sin representación.

Sin embargo, la inicial pretensión de los partidos de izquierda de aplicar un orwelliano cordón sanitario a Vox y la artera pretensión del PP de reducir el peso de la formación de Santiago Abascal han estado a punto de dejar a la tercera fuerza política del país sin presencia en la Mesa, sin que por ello el PP hubiera ocupado más posiciones y Cs consiguiera hacerse un hueco. De hecho, si no fuera por la tremenda falta de escrúpulos del PSOE, que por una poltrona más es capaz hasta de traicionar sus pretendidos principios prejuiciosos en contra de una formación constitucionalista a la que la izquierda sigue tachando de "fascista", Vox se hubiera quedado sin representación.

En cualquier caso, es de lamentar el desencuentro entre dos partidos llamados a entenderse como son los que lideran Pablo Casado y su excorreligionario Abascal. La propuesta inicial (2+1+1) del PP, consistente en otorgar a Ciudadanos un puesto a costa de Vox, hubiera significado tratar injustamente igual a Cs y a Vox, a pesar de que éste ha quintuplicado en escaños a aquél. Ya no se trata de recordar cómo Ciudadanos ha venido tratando a Vox, con cuyos representantes no ha querido negociar ni para garantizarse la presencia en Gobiernos tan importantes como los de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. O la recentísima y bochornosa reprobación de Javier Ortega Smith en el propio consistorio capitalino por denunciar la aberrante Ley de Violencia de Género, reprobación en la que Ciudadanos se alió con el PSOE y la extrema izquierda. De lo que se trata es, simplemente, de ser conscientes de las muy magras fuerzas de Ciudadanos en el Congreso, tras su nula voluntad de moderar a Sánchez y de llegar a alianzas sólidas y equitativas con el PP y con Vox para desbancarlo.

En cuanto a la segunda y silenciada propuesta que, in extremis, hizo el PP a Vox (3+1), en la que los populares delataban que su interés no era tanto beneficiar a la semidifunta formación naranja como socavar a Vox, habría significado que un partido como el PP, que ni siquiera duplica en escaños Vox, tuviera el triple de puestos en la Mesa.

Ya resulta penoso que Vox –que no deja de ser, hasta cierto punto, una lógica escisión del irreconocible Partido Popular de Mariano Rajoy– no quiera o no pueda llegar a formar una coalición electoral con el PP de Casado. Pero que ni los verdes ni los azules tengan siquiera claro qué es lo que tienen que hacer juntos es algo que beneficia extraordinariamente al nefasto Sánchez, quien, con tal de conservar la poltrona, es capaz de todo.

Abascal responde con dureza a los reproches de Casado: «Pedirnos colaboración para excluirnos roza el insulto personal»
Juanan Jiménez okdiario 4 Diciembre 2019

La disputa por los sillones en la Mesa del Congreso se ha convertido en un cruce de reproches entre las diferentes fuerzas políticas. Especialmente, entre el Partido Popular y Vox. Pablo Casado ha culpado a los de Santiago Abascal de "dividir el centroderecha" y de preferir "tener a Podemos en la Mesa". La contestación del líder de Vox ha sido contundente: "Pedirnos colaboración para excluirnos roza el insulto personal. No todo vale, Pablo".

La aritmética parlamentaria ha propiciado que Vox haya conseguido una de las cuatro Vicepresidencias de la Mesa del Congreso tras la votación celebrada este martes en la sesión de constitución de las Cortes. El Partido Popular mantiene una Vicepresidencia y una Secretaría. El gran damnificado de las cuentas de los diputados ha sido Ciudadanos que, con 10 diputados, no ha recibido los apoyos suficientes para equilibrar la balance en el órgano del Congreso.

Así pues, el PSOE logra la Presidencia, una Vicepresidencia y una Secretaría, mientras que la ultraizquierda de Podemos suma otros tres sillones, equilibrando la balanza en favor de los actuales partidos llamados a conformar el nuevo Gobierno socialcomunista.

Mientras PSOE y Podemos celebraban el control de la Mesa del Congreso, el PP y Vox cruzaban todo tipo de reproches. Empezando por el líder de los populares, Pablo Casado, que ha criticado que los de Abascal vayan repartiendo "carnets de patriotismo y españolidad" pero luego "prefieran que Podemos tenga un puesto más" en la Mesa del Congreso. A su entender, el partido de Santiago Abascal "se ha equivocado" porque si tanto les "importa España" y quieren "sacar a la izquierda radical" de las instituciones hay que hacerlo "unidos".

En un tuit, Casado culpaba a Vox de que haya salido elegido Gerardo Pisarello, "el que arrancó la bandera de España a los concejales del PP en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona".

Por su parte, Santiago Abascal ha respondido al número 1 del PP a través de las redes sociales. A última hora de la noche, el líder de Vox ha lanzado una pregunta a Casado: "¿Me puedes dar una sola razón por la que 52 diputados tengan que apoyar a 10, y no al revés?". Una cuestión que ha respondido el propio Abascal asegurando que "yo no la he encontrado".

Régimen de criminales y ladrones
Pío Moa Gaceta.es  4 Diciembre 2019

Protagonistas de la Transición: “vida y destino”: https://www.youtube.com/watch?v=x8propQCOiU

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He escrito este libro, Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Causas y consecuencias históricas, y al explicarlo explico también qué fue aquel régimen, formado por partidos totalitarios y separatistas, que amenazaban la continuidad de España, de la cultura cristiana, de la propiedad privada y de la libertad más elemental.

Como dijo Besteiro, uno de los muy escasos socialistas honrados y demócratas, el Frente Popular se asentó sobre un Himalaya de falsedades. Y el escritor liberal Gregorio Marañón, lo calificó de régimen de la estupidez y la canallería. Leyendo este libro comprenderán hasta qué punto son ciertas estas cosas, cómo el Frente Popular fue un régimen de criminales y ladrones.

Hoy, en el 80 aniversario de la guerra, ha resurgido un nuevo frente popular de hecho, compuesto por el PSOE, los comunistas de Podemos y los separatistas, ninguno de los cuales fue nunca demócrata y que han sumido al país en un golpe de estado permanente y amenazan la integridad nacional y la libertad de los españoles.

El nuevo Frente Popular funciona también con un himalaya de falsedades sobre la historia. Como esas falsedades no pueden sostenerse en un debate libre y abierto, han impuesto una ley totalitaria llamada de memoria histórica que atenta gravemente contra las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Y actualmente tratan de ampliarla para arruinar con multas o encarcelar a quienes defendemos la verdad sobre aquellos sucesos.

Considero que los españoles tenemos el derecho y el deber de conocer nuestra historia real, al margen de propagandas, a fin de cortar el rumbo disgregador y golpista que nos están imponiendo actualmente.
Por cierto, he enviado un ejemplar del libro al actual presidente con esta dedicatoria: “Al doctor Sánchez, por si sus ocupaciones le dejan tiempo para aprender algo de la historia de su país y de su propio partido”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La república sí existe
Carlos García-Mateo okdiario 4 Diciembre 2019

En diciembre de 2018, cuando la muchedumbre nacionalista protestaba en las calles, un policía antidisturbios le espetaba a un manifestante: “¡La república no existe, idiota!”. La frase se hizo célebre, pues ponía en evidencia la circunstancia (repetida muchas veces desde 2012) de calentura y ficción políticas de millones de catalanes. También porque el agente, con naturalidad y sentido común, advertía al atribulado un hecho constatable, que revocaba la lógica de su protesta: no había nada donde él veía una república, fuera del deseo político.

El fenómeno de la existencia es harto complejo. Si esa república catalana no existe ajustada a derecho, observamos sin embargo un torrente ideológico que ejerce su gobierno sobre el conjunto de la ciudadanía, sobre Cataluña entera. Hallamos demasiados indicios de una república, múltiples elementos. Algunos nuevos; otros a los que, de tan viejos, nos hemos casi habituado. Veamos, por tanto, las pruebas fehacientes de tal existencia.

La república existe en los niños adoctrinados. En la inmersión lingüística. En los libros escolares de texto. En los patios de los colegios donde se espía a los alumnos. En el acoso a los universitarios no republicanos. En el rectorado de la UAB que lo permite. En las presiones políticas sobre el profesorado desafecto. En todas las instituciones de la Generalitat. En la coacción ideológica a personal sanitario. En los bomberos que se enfrentan a la policía. En el menosprecio al castellano. En la rotulación sólo en catalán de los supermercados. En las cadenas de televisión y radio públicas catalanas. En las emisoras de Godó. En el informativo regional de TVE. En plaza Sant Jaume. En Waterloo. En las transacciones de la Generalitat a artistas, cineastas e intelectuales orgánicos. En los incontables chiringuitos acólitos. En las inversiones hoteleras de los Pujol en México. En sus cuentas de Andorra. En el Camp Nou. En los tejemanejes de Jaume Roures. En la cabecita de Iglesias. En los manifiestos que piden “diálogo”. En las calculadas equidistancias. En la labor de Otegui en Barcelona. En la extraordinaria picaresca de Rufián.

En las familias peleadas. En las cenas navideñas; prohibido hablar del procés. En las caceroladas que no dejan descansar a los vecinos. En los hijos de la burguesía que votan a la CUP. En las fachadas de cientos de ayuntamientos. En las listas negras de policías, periodistas y empresarios desafectos. En los escupitajos a Josep Bou, mientras se dirigía a los premios Princesa de Girona. En el puñetazo que Joan Leandro propinó a una señora que portaba la bandera del Reino de España. En los disturbios de octubre. En las brechas que los contenedores quemados han dejado sobre el asfalto de Barcelona. En los cortes de carreteras. En la ruina de muchos negocios. En la huída de más de 5.500 empresas. En la herida moral imperante en la sociedad catalana.

En efecto, la existencia o no de algo está sujeta a diferentes (y a veces divergentes) contingencias. ¿Quién puede negar, por ejemplo, la realidad de Macondo o de aquel planeta de baobabs en que vivía El Principito? Hay también ejemplos históricos de un idealismo desgarrador: los heroicos últimos de Filipinas que lucharon hasta el fin por una España ya rendida. Y episodios singulares: el 58% de los británicos cree que Sherlock Holmes realmente existió. Con todo, el voluntarismo ideológico y la obra del pujolismo durante cuarenta años ha conseguido una especie de existencia -la de la república catalana- no tan irreal como podría pensarse. Y si no, que le pregunten a Oriol Pujol.

Dos sentencias injustas o polémicas
Gabriel Moris  Libertad Digital 4 Diciembre 2019

En octubre de dos años distintos y distantes se emitieron dos sentencias que creo quedarán en la memoria histórica o colectiva del pueblo español; en mi opinión, deberían quedar en los anales de la judicatura española e internacional. Pido disculpas por mi osadía, pues –afortunadamente– no soy jurista.

Considero necesario recordar unas conversaciones mantenidas en Perpiñán por miembros de ETA y ERC, creo que tuvieron lugar en 2003. A la opinión pública se filtró el acuerdo, derivado de ellas, por el que los terroristas vascos se comprometieron a dejar de atentar en Cataluña.

Unos meses después se produjo en Madrid el mayor ataque terrorista de nuestra historia. Hoy, desgraciadamente, olvidado. En fechas previas al atentado, una furgoneta conducida por dos presuntos etarras fue interceptada –o entregada por los ocupantes– en Cañaveras. Contenía, al parecer, un cargamento de Titadyn y un mapa de la zona donde se cometieron los crueles atentados de los trenes de Cercanías.
***
Las sentencias a las que me refería al principio de este artículo datan del 31 de octubre de 2007 y del 15 del mismo mes de este 2019. En mi opinión, merece la pena reflexionar sobre ambas.

La primera fue la sentencia del 11-M, ataque terrorista que segó la vida de 192 personas y dejó a más de 1.850 con daños de por vida. Los vagones afectados se desguazaron sin los debidos permisos –contra toda ley y lógica–; salvo uno, que fue hallado años después pero no fue peritado como sería preceptivo en estos casos. Respecto al explosivo utilizado, no se pudo determinar su naturaleza y origen. Aun así, la sentencia afirmó que se empleó dinamita procedente de Mina Conchita.

Las enormes lagunas de la instrucción y las grandes irregularidades del juicio celebrado en la Casa de Campo de Madrid no fueron óbice para que la sentencia emitida condenara a un único autor material. No hubo autores intelectuales. Las querellas interpuestas tanto en la Audiencia Nacional como en la Audiencia Provincial de Madrid han sido archivadas sistemáticamente, como si un poder extraterrestre actuara para impedir que la verdad saliera a la luz.

Hoy, podemos afirmar que esa sentencia no sirvió para nada.

Por otro lado, este año ha tenido lugar el juicio por el golpe separatista de 2017. En este caso no hubo pérdida de vidas humanas. A los condenados se les han impuesto penas de prisión de entre 9 y 13 años, y además han sido condenados a inhabilitación para el desempeño de cargos públicos. El término rebelión no apareció en la sentencia.

Hasta aquí, una breve descripción de ambas sentencias. Creo pertinente recordar dos frases: "El pueblo español no está preparado para saber toda la verdad del 11-M" (Gómez Bermúdez); "Montesquieu ha muerto" (Alfonso Guerra). Ambas, siendo reales, no me parecen edificantes ni útiles para un Estado democrático de Derecho.

Para bastantes personas, medianamente informadas, hay relaciones más que probables entre los delitos juzgados en ambos casos y los efectos de ambas condenas. Una auditoría e incluso la revisión de las mismas por tribunales internacionales podrían llevarnos a conclusiones algo más fiables.


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