AGLI Recortes de Prensa   Sábado 7  Diciembre  2019

¿Celebrar la Constitución? ¿Y qué tal cumplirla?
EDITORIAL Libertad Digital  7 Diciembre 2019

Sin ser perfecta, ni mucho menos, la Constitución de 1978 fue un enorme logro de los españoles y ha demostrado ser un instrumento útil y eficaz, que ha dado a España unas décadas de paz y prosperidad como pocas veces en nuestra historia. Además, y esto es muy importante, aún con esos defectos las probabilidades de que actualmente se lograse redactar una mejor y, sobre todo, que disfrutase de un consenso similar son inexistentes.

Sin embargo, lo cierto es que la celebración del Día de la Constitución este 6 de diciembre, que realmente podría ser una ocasión para rememorar ese gran acuerdo que la hizo posible y reafirmar su vigencia, ha estado marcada por la inmensa hipocresía de la mayor parte de una clase política a la que se le llena la boca defendiendo la Carta Magna ante los micrófonos, pero que en la práctica la respeta poco o nada.

No es la primera vez que la fiesta discurre en estos términos, desde luego, pero probablemente sí ha sido la celebración en la que más grosera ha sido esa disonancia entre lo que se escucha en los canales oficiales y que lo que se hace en los oficiosos.

Así, mientras el presidente del Gobierno y otros destacados representantes del PSOE hablan en elogiosos términos de la Constitución no tienen ningún problema en buscar alianzas con aquellos cuyo propósito confesado es destruirla y destruir con ella la nación que decidió hace 41 años dotarse de esa Ley Suprema.

Ellos, los separatistas, son los únicos que exhiben públicamente sus intenciones sin ningún recato y hablan sin tapujos de "una Constitución heredera del franquismo" y de "tumbar el régimen del 78". Ciertamente, hay que agradecerles esa sinceridad, a pesar de la cual muchos siguen negándose a ver la verdad.

Más vergonzosa es la posición de Unidas Podemos, el partido que desde su propio nacimiento ha hecho bandera de su intención de acabar el régimen de libertades que consagra el texto constitucional, pero que ahora se permite citar párrafos escogidos de la Carta Magna que aparentemente acercan el ascua a su sardina populista. Sin embargo, aunque se pasa la vida recitando artículos de la Constitución Pablo Iglesias olvida sistemáticamente el más importante de todos: aquel que dice que "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado" y que, además, define "la forma política del Estado español" como una "Monarquía parlamentaria".

Por otro lado, tampoco resulta muy esperanzador comprobar cómo aquellos de los que se podría esperar una defensa cerrada de la Carta Magna y de la nación, parecen estar más preocupados por su propia batalla política cortoplacista, sin darse cuenta de que al paso que van las cosas de tanto preocuparse por el corto plazo puede que no lleguemos al largo, al menos con el sistema y el país que conocemos.

En resumidas cuentas, la realidad más allá de las festividades es este viernes se ha celebrado, como si no pasase nada, una Carta Magna que consagra derechos fundamentales que no se respetan en partes importantes de España, que ha sido víctima de ataques terribles en los últimos años -por ejemplo la aprobación de leyes claramente inconstitucionales como la de Violencia de Género o la de Memoria Histórica, básicamente, un texto revanchista que de facto la ilegitima- y que todo indica que se va a ver sometida a ataques aún peores en los próximos años.

Pero como casi nadie quiere darse por enterado, que siga la fiesta.

Las pruebas que salpican a Carmen Calvo
OKDIARIO 7 Diciembre 2019

El fraude del caso de los ERE se ha estimado en 680 millones de euros, pero la cosa no termina ahí. OKDIARIO viene informando desde hace días sobre la investigación que se está llevando a cabo sobre la concesión de créditos por parte de la Junta socialista de Andalucía a un nutrido grupo de empresas que recibieron cantidades millonarias sin que la Administración del PSOE les reclamara su devolución. Un fraude en cadena que podría situar la cantidad total en torno a los 1.000 millones de euros, un agujero contable de proporciones gigantescas que vino acompañado de un rosario de trampas e irregularidades que constituyen un siniestro plan de reparto entre afines al margen de cualquier tipo de control.

Se saltaron todos los trámites, se llevaron a cabo las más pérfidas estrategias de ocultación y se burló la acción de la Justicia de una manera tan obscena y burda que seguir insistiendo en la honradez de Manuel Chaves y José Antonio Griñán resulta una indignidad tan grande como la cantidad defraudada.

OKDIARIO ofrece una muestra más del indecente comportamiento de los responsables del Gobierno socialista andaluz. Si hace días probábamos con documentos oficiales cómo la Junta mintió al esconder las pruebas que dejaban claro que todo fue planificado y acordado en las altas instancias del Ejecutivo autonómico socialista, hoy este diario prueba que la concesión de ayudas en las que está implicada la actual vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo -al formar parte del Consejo de Gobierno- se realizó sin cumplir con las exigencias de control más elementales.

Se omitió la pertinente celebración de la Comisión General de Viceconsejeros de manera que se aprobaron los préstamos de ayuda sin contar con tres informes totalmente necesarios para garantizar la limpieza de las subvenciones: el del gabinete jurídico, el informe sobre consignación presupuestaria y el informe de los interventores en materia de fiscalización presupuestaria. En suma: a eso se le llama tirar por la calle del medio y saltarse, intencionadamente, las normas y la ley. Todo muy honradamente.

La RAE, Asale y el español sin fronteras
Gonzalo Santonja ABC 7 Diciembre 2019

En estos tiempos, que no son precisamente de oro, lo normal es que este y aquel no pueden reunirse y, de hacerlo, resulta habitual que el encuentro se convierta en un diálogo de sordos o, como diría Unamuno, en sendos monodiálogos. Mucho mejor nos iría si unos y otros nos midiéramos en el ejemplo que acaban de brindarnos la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale).

Me refiero a su XVI Congreso, recién celebrado en Sevilla. Qué realidad tan espléndida la del español y las academias, sin parangón ni de cerca ni de lejos en las demás lenguas universales, ya el inglés, el francés, el hindí, el árabe, el bengalí, el ruso, el chino mandarín o el idioma del sursuncorda, con cada país y cada institución caminando por su lado. Ahí están, verbidesgracia, los casos de «Inglaterra y Estados Unidos, dos países separados por un idioma común», como hace más de un siglo advirtiera Benard Shaw, y el del portugués, cada vez más distanciado el europeo del brasilero.

Nada similar a eso sucede en el mundo ancho y plural del castellano, que siempre ha caminado por libre, sin el respaldo de los poderes políticos, más bien al contrario. Así lo ha demostrado Santiago Muñoz Machado en «Hablamos la misma lengua» y tal se verifica a diario en Estados Unidos, con el idioma de Cervantes, Neruda, Octavio Paz, Vallejo o Borges, también de hispanounidenses como Tomas Rivera, Óscar Hijuelos o Ronaldo Hinojosa-Smith, eliminado de la web de la Casa Blanca, medida que en el fondo solo denota la inquietud de su actual inquilino, mientras no deja de crecer en la calle.

En cuanto a la unidad del español, fue decisiva la constitución de Asale en el I Congreso de la Lengua, celebrado en México del 23 de abril al 6 de mayo de 1951 por iniciativa del presidente Miguel Alemán Valdés, político de contrastes hirientes, y bajo la conducción de Alejandro Quijano, director de la Academia Mexicana, pionero en el «Elogio del idioma español» (1933) y en el estudio de «Los diccionarios académicos» (1950). A ese gran cónclave fundacional asistieron ciento quince delegados de las diecinueve academias que entonces existían, porque la Academia Puertorrriqueña y la Academia Norteamericana son posteriores, respectivamente de 1955 y 1973, en tanto la Academia Ecuatoguineana nació en 2013 y la Academia Nasionala del Ladino está dando los primeros pasos, y no sin dificultades.

Precisamente solo faltó la Real Academia Española, ausencia no voluntaria sino forzada «por la superioridad», como certificó su secretario, Julio Casares, autor de un «Diccionario ideológico» que fue una herramienta de trabajo imprescindible hasta finales del siglo pasado. El régimen franquista no mantenía relaciones diplomáticas con México, país que apoyó hasta el final la causa de los exiliados, y en aquella coyuntura esa cerrazón cayó sobre el español en las costillas de la Real Academia, que eran (y son) las de todos.

Entonces se sentaron las bases de la actual política lingüística panhispánica, concertadas las academias en el fin de la cohesión bajo el lema ejemplarmente claro de «Una estirpe, una lengua y un destino». Y para que no quedase ninguna duda de esa vocación integradora por encima y al margen de las circunstancias pasajeras de la política, los ciento quince delegados fijaron la sede de Asale en Madrid, asignaron su presidencia al director de la RAE y decidieron que sus congresos tendrían lugar cada seis años, afirmando desde el principio que unidad y diversidad formaban las dos caras, y ambas enriquecedoras, del español que nos une.

La historia ha establecido que se trató de un cónclave sobremanera fructífero. O sea, lo contrario de lo habitual. Porque quien más, quien menos, aquí y ahora estamos condenados a un aluvión de convocatorias, sobre tediosas, inútiles. Siempre recordaré el momento en que, instado por un amigo común, recordé a Rafael Alberti que sus camaradas andaban quejosos de su absentismo asambleario, ya que el autor del «Visto y no visto», elegía a la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, el diestro que aglutinó a la Generación del 27, se saltaba a la torera las numerosas convocatorias de los infinitos comités a cuya asistencia lo daban por obligado. «Gonzalo», me dijo, «comunica a mis camaradas que yo estoy por un mundo sin reuniones». Reunirse por reunirse, uno de los males retóricos de nuestro tiempo, es lo contrario a las prácticas de Asale.

El reguero de pruebas está ahí: el «Diccionario de la lengua española», la «Ortografía de la lengua española», el «Diccionario panhispánico de dudas» o la Escuela de Lexicografía Hispánica, algunas de estas iniciativas sacadas adelante con el apoyo del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua: un apoyo debido, porque desde Castilla y León, el solar del castellano y donde Nebrija forjó la primera gramática de una lengua romance, se reconoce el liderazgo intelectual de la RAE. Un liderazgo en esta ocasión intensificado a través de un programa cultural que registró una aceptación clamorosa.

Entre otros muchos proyectos ya convertidos en espléndidas realidades, Ignacio del Bosque (RAE), Alicia Zorrilla (Academia Argentina de Letras) y Juan Carlos Vergara (Academia Colombiana de la Lengua) presentaron en este Congreso de Sevilla un muy esperado «Glosario de términos gramaticales», coeditado con la Universidad de Salamanca, la universidad de referencia en el mundo del español, mientras Francisco Rico ponía de largo una edición magna de las Obras Completas de Cervantes o el director Santiago Muñoz Machado anunciaba en la sesión de clausura, presidida por sus Majestades los Reyes, el imposible vencido de LEIA (Lengua Española Inteligencia Universal), proyecto compartido por la RAE y Asale con los gigantes de la tecnología (Telefónica, Microsoft, Google, Amazon, Twitter y Facebook) a través del cual se habría empezado a ganar la batalla del futuro.

«Si el cielo de Castilla es tan alto, es porque lo levantaron los campesinos de tanto mirarlo», escribió Miguel Delibes. Para la RAE y Asale, ese sería el único espejo del español sin fronteras.
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Gonzalo Santonja es Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

Historia criminal del PSOE (II): De la derrota electoral al terrorismo
Pío Moa gaceta.es 7 Diciembre 2019

Las elecciones de noviembre de 1933, después de dos años de caos y violencias izquierdistas, dieron una abultada mayoría a la derecha, representada sobre todo por la CEDA y el Partido Republicano Radical de Lerroux. Los partidos republicanos de izquierdas se vinieron abajo, y el PSOE cayó de 115 a 59 escaños. La lección que extrajeron los socialistas (salvo Besteiro, a quien marginaron Prieto y Largo Caballero) fue que había llegado la hora de imponer la «dictadura del proletariado», es decir, del propio PSOE, para implantar un régimen de tipo stalinista, muy admirado entonces los socialistas. Largo Caballero, principal líder del partido, comenzaría a ser llamado el Lenin español.

Parte del plan de acción consistió en el terrorismo, a cargo de las Juventudes socialistas. A principios de febrero, la dirección de estas envió a sus secciones una circular: «Estamos en pleno período revolucionario (…) Nuestras secciones tienen que colocarse en pie de guerra». En adelante las circulares debían interpretarse como «órdenes», y la primera de ellas consistía en organizar «milicias juveniles armadas» con «disciplina rígida e inflexible», pues «la revolución se organiza como una guerra», de la que las juventudes serían «la principal fuerza de choque». Informaba de la decisión de «articular un movimiento revolucionario de acuerdo con la dirección de Partido Socialista» y por la «implantación del poder totalitario del proletariado». La revista de las Juventuides Renovación repetía machaconamente: «¡¡Estamos en pie de guerra!! ¡Por la insurrección armada! (…) La guerra civil está a punto de estallar sin que nada pueda detenerla». Etc.

Cuatro meses antes, en octubre del 33, se había fundado la Falange por José Antonio Primo de Rivera. Este era un joven abogado de 30 años, buen prosista, con cierto espíritu poético y un escepticismo intelectual poco adecuados para un líder fascista. No muy admirador de Mussolini, y menos aún de Hitler, creía que la época liberal tocaba a su fin en el mundo, y que algo parecido al fascismo libraría a España de una revolución bolchevique y le abriría una nueva época de gloria e influencia. Su escasa convicción se mostraba también en su reiterada disposición a ceder el papel de caudillo regenerador del país a Gil-Robles o incluso a Prieto o Azaña. A su juicio, el país estaba enfermo y decaído por falta de espíritu patriótico, y él insistía en su mensaje por un especial sentido del deber.

Su programa tenía más contenido estético que práctico, y había de realizarse por voluntad de una élite rectora ejemplar, con espíritu «mitad monje, mitad soldado». Trató también de formar una élite intelectual, literaria y de pensamiento. Sumó pocas adhesiones. En 1934 se unieron a la Falange las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) fundadas por Ramiro Ledesma Ramos, , joven matemático e intelectual, este sí resueltamente fascista. Pero ni separados ni juntos lograron hacerse con un espacio político significativo, y pronto se dio una lucha por el poder de la que Ledesma salió expulsado.

A pesar de su debilidad, o por eso, la Falange fue elegida por los socialistas como blanco preferente de su terrorismo, hasta crear una espiral de violencia. Si uno atiende a las versiones históricas difundidas por los Preston, Juliá, Tuñón de Lara, Sheelagh Ellwood y compañía, los causantes de esa espiral habrían sido los falangistas, de quienes se invocan frases como «la dialéctica de los puños y las pistolas (cuando se ofende a la justicia o a la patria)», ocultando cuidadosamente los propósitos anteriores socialistas de extrema violencia en pro de un régimen a la soviética. Tagüeña lo explica algo mejor: «Las calles se ensangrentaban con motivo de la venta de FE, órgano de Falange Española, ya que grupos armados socialistas estaban dispuestos a impedirlo. Hubo algunas represalias (…) pero los falangistas llevaron, al principio, la peor parte». Los socialistas asesinaban para impedir la expresión ajena. Actualmente se contentan con planes para multar y encarcelar.

Ya durante la campaña electoral de noviembre del año anterior, un joven de las JONS había muerto acuchillado en Daimiel por socialistas, y José Antonio había salido ileso de un atrentado que había dejado un muerto y una mujer herida grave. En enero, nuevos atentados aumentaron el número de víctimas, con asesinatos como el de un joven de 18 años por vérsele comprar el periódico FE. Sistemáticamente, los socialistas envolvían sus atentados en denuncias victimistas de supuestos crímenes «fascistas». El socialista Hernández Zancajo era particularmente agresivo en las Cortes, y José Antonio le replicó el 1 de febrero: «Frente a esas imputaciones de violencias vagas, de hordas fascistas y de nuestros asesinatos y nuestros pistoleros, yo invito al señor Hernández Zancajo a que cuente un solo caso con nombres y apellidos. Mientras yo, en cambio, digo a la Cámara que a nosotros nos han asesinado a un hombre en Daimiel, otro en Zalamea, otro en Villanueva de la Reina y otro en Madrid, y está muy reciente el del desdichado capataz de venta del periódico FE, y todos estos tenían nombres y apellidos, y de todos se sabe que han sido muertos por pistoleros que pertenecían a la Juventud socialista».

Los atentados continuaron. En enero y febrero cayeron otro falangista en Éibar y uno más en Madrid, aparte de varios heridos. José Antonio trataba de frenar el ansia de venganza de sus seguidores: «Una represalia puede ser lo que desencadene en un momento dado (…) una serie inacabable de golpes y contragolpes. Antes de lanzar así sobre un pueblo el estado de guerra civil, deben los que tienen la responsabilidad del mando medir hasta dónde se puede sufrir y desde cuándo empieza a tener la cólera todas las excusas». El gran problema era que el gobierno, pese a estar en manos del centro-derecha, no cumplía su responsabilidad elemental de investigar y perseguir a los agresores, con los que estos adquirían una gran sensación de impunidad y las víctimas quedaban desamparadas.

La respuesta de Falange se limitó a peleas a puñetazos, asaltos a locales de la FUE, colocación de banderas de Falange en sedes socialistas, etc. El 9 de febrero un militante del PSOE asesinó a Matías Montero, jefe del sindicato universitario falangista. La crispación subió de tono, pero tampoco entonces estalló la represalia. Los monárquicos alfonsino incitaban a la Falange ridiculizando las siglas FE como «Funeraria Española» y a José Antonio como «Juan Simón», por la conocida copla. Trataban de empujar a la Falange a hacer el «trabajo sucio». Ellos habían dejado caer sin resistencia a Alfonso XIII, de hecho lo habían empujado a huir, y poco después conspiraron con plena ineptitud contra la república. En marzo de 1934 planearían con apoyo de Mussolini un golpe armado que quedaría en agua de borrajas. Dada su escasa afición al riesgo, los alfonsinos trataban de apoyar otros movimientos desestabilizadores (incluso anarquistas, según el monárquico Sainz Rodríguez). Para su frustración, José Antonio declaró oficialmente que Falange «no se parece en nada a una organización de delincuentes ni piensa copiar los métodos de esas organizaciones».

Pero la situación empeoraba. Las juventudes socialistas recibían entrenamiento paramilitar en las afueras de las ciudades y organizaban paradas como una en San Martín de la Vega, reseñada el 10 de julio en El Socialista: «Uniformados, alineados en firme formación militar, en alto los puños, impacientes por apretar el fusil (…) Un poso de odio imposible de borrar sin una violencia ejemplar y decidida, sin una operación quirúrgica».

En marzo y abril perdieron la vida más falangistas en diversos puntos del país, quedaron heridos por bomba cinco obreros de la imprenta que tiraba FE, y el propio José Antonio escapaba por los pelos de un nuevo atentado. Y la lista siguió alargándose. Entonces el líder falangista encargó a Juan Antonio Ansaldo, un aviador monárquico de reciente afiliación, la formación de grupos armados. El 3 de junio, Ansaldo revistaba a 800 jóvenes dispuestos: «El entusiasmo que reinó aquel día fue inigualable. La sensación de triunfo que produjo en aquellos hombres desafiar en modo abierto y decidido leyes y fuerzas republicanas, se les reflejaba en los semblantes y miradas de orgullo y esperanza», recuerda Ansaldo. Así nació la «Falange de la sangre». Y comenzaron las represalias..

(Todas las citas en Los orígenes de la Guerra Civil, ed. Encuentro).

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**VOX es el único partido que se ha opuesto a la liberticida ley de memoria histórica. Por eso creo que debería apoyar el manifiesto expuesto en este blog y reproducido más abajo, dar la mayor difusión posible a la historia que iremos exponiendo aquí y al estudio Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Porque señalar como criminal la historia del PSOE es un paso, pero en ese libro está fundamentado intelectualmente, y de poco serviría si solo accedieran a él unos pocos.

** VOX debiera tener en cuenta que su mayor enemigo es el PP, y cometería un gran error si aceptase la «división de votos» que se les propone: los «moderados» o de centro, para el PP, los radicales para VOX. Esa trampa es peligrosa. El centrismo del PP nunca ha significado otra cosa que la estafa a sus votantes para seguir las políticas del PSOE y de los separatistas. Nunca dejó de ser así, año tras año, década tras década. Es tan solo el auge de VOX, que quisieron impedir a toda costa y finalmente en vano, lo que mueve al PP a intentar todo tipo de manejos y mañas, como el de la mesa del Congreso, trampas en que han caído muchos comentaristas. El PP, partido de señoritos resabiados e indecentes que han vivido del voto más inútil, emplea y empleará contra VOX las maniobras más viles, que nunca osó aplicar al PSOE y los separatistas. El PP quiere recuperar a cualquier precio su poder y sus dineros y sabe muy bien que quien los pone en peligro es VOX. Hacer caso de sus nuevos cantos de sirena sería fatal para la única alternativa actual al régimen zapaterista.

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Manifiesto contra una ley tiránica y por la regeneración democrática
La exhumación de los restos de Franco se presenta como un acto de democracia, pero el mero hecho de que se justifique en una llamada ley de memoria histórica radicalmente antidemocrática, revela por sí solo la realidad política e histórica del designio. Dicha ley pretende imponer a la sociedad una versión partidista del pasado español, pretensión solo compatible con regímenes del tipo de Corea del Norte, la Cuba castrista o la Venezuela de Maduro. Constituye una ofensiva contra las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra garantizadas por la Constitución. Ofensiva que el actual gobierno, presidido por un Doctor ficticio, pretende completar con persecución penal a cuantos discrepen de sus extraños conceptos de la democracia y la historia.

El contenido de esa ley es una valoración negativa del régimen anterior y de su principal figura, Francisco Franco. Quizá sea demasiado pronto para tener una perspectiva histórica ecuánime sobre Franco y su tiempo, pero no debe ocultarse que las valoraciones de la ley proceden sobre todo de propagandas del antiguo Partido Comunista –el mayor enemigo del franquismo y única oposición real a él, que no la tuvo democrática significativa– y de grupos separatistas. Tampoco debe olvidarse que el comunismo ha perpetrado crímenes monstruosos y aplastado las libertades más básicas. Y lo hizo, cabe recordar, en nombre de un peculiar concepto de democracia, llamada “socialista” o “popular”. Estos datos permiten calibrar la solvencia de sus valoraciones, que ahora intentan implantarse como dogmas desde el poder. Intentan imponer un viejo totalitarismo so pretexto de “combatir” a un régimen finado hace cuarenta años, y que ya es parte de la historia de España

Hemos podido comprobar en estos años efectos de dicha ley tales como la utilización manipuladora y emocional de las víctimas de un solo bando y el ensalzamiento de auténticos asesinos como defensores de la libertad; el impulso a los despotismos, ilegalidades y golpismo separatistas; exigencias de censura en los medios contra la libertad de expresión; adoctrinamiento ideológico totalitario en las escuelas; incentivación de odios sociales reminiscentes de los que desgarraron la república, manifiestos en ofensas y ataques a locales, iglesias y sentimientos religiosos de gran parte de la población; justificación de los crímenes de ETA e incremento de agresiones, asaltos, incluso ya algún asesinato ultraizquierdista; y, en general una perturbación creciente del ambiente social y político.

Desde hace años se oyen en la sociedad clamores de regeneración democrática frente a evidentes abusos y degradación política, condensados precisamente en la citada ley. Por todo ello, y en nombre de la necesaria regeneración, los abajo firmantes exigimos la urgente derogación de una ley tiránica, incompatible con la libertad y la igualdad de todos los españoles. Es preciso acabar con esta peligrosa anomalía, hija de una propaganda totalitaria y falseadora de la historia, que amenaza gravemente la convivencia cívica en paz y en libertad.

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Constitución y mentiras
Editorial ABC 7 Diciembre 2019

Pedro Sánchez utilizó ayer el aniversario de la Constitución para exigir al resto de partidos que se subordinen a sus demandas para poder conformar una investidura, en lugar de elogiar a la Carta Magna como la auténtica herramienta que ha permitido la convivencia en España durante 41 años. Sánchez apeló al «pacto entre diferentes» y al «espíritu de entendimiento», pero solo como coartadas sentimentales para que el resto de fuerzas políticas le permitan gobernar a capricho con solo 120 escaños. Cuando Sánchez defendió ayer la «vigencia y fortaleza» de la Constitución, debió ser más convincente y menos retórico. Primero, porque si es cierto que la Carta Magna está vigente -y por suerte para España, así es-, Sánchez tiene un auténtico problema con el PSC, que pretende recuperar el «derecho a decidir» y la consideración de Cataluña como «nación». Y en segundo lugar, porque si, además de estar vigente la Constitución está «fuerte», Sánchez debería recordar que el artículo 155 existe, que su negociación de gobierno se basa en tres partidos como ERC, PNV y JpC con proyectos rupturistas de España, y que no hace falta ningún «relator» para dar fe de la proclamación de absurdas repúblicas. Ayer, a la misma hora que Sánchez elogiaba la Constitución, los CDR, la nueva «kale borroka» a la catalana, quemaron en público ejemplares de ella. Debería ser suficiente indicio para él del chantaje que pretenden imponer Torra, Puigdemont, Urkullu y Junqueras, con quien se sigue negociando la investidura entre barrotes. Utilizar la Constitución como coartada argumental para blanquear a quienes desprecian la Carta Magna y desean la fractura de la nación es un ejercicio de cinismo, porque por mucho intento que haga el PSOE para maquillar la realidad, lo que proponen los separatistas no cabe en la Carta Magna ni con fórceps.

En la misma línea se pronunció ayer la presidenta del Congreso, la socialista catalana Meritxell Batet, durante su discurso con motivo del Día de la Constitución. Su apelación a «integrar» en la Constitución a todo aquel que se sienta «excluido» resultó casi enternecedora. El PSOE pretende hacer creer que es capaz de domar al independentismo con tal de gobernar a toda costa. No ha aprendido aún de los errores pasados de Zapatero y del propio Sánchez. Pero ahí empezaron y acabaron las expresiones de generosidad política del PSOE ayer. Lo demás sigue siendo ocultación y falta de transparencia sobre sus cesiones al separatismo para asegurar la investidura. Una mentira. Por eso Batet recurrió a reivindicar mantras de la izquierda como la exclusión social, el feminismo o el medio ambiente con tal de desviar la atención. El PSOE se ha propuesto hacer vivir a los españoles en una ficción y sojuzgarlos con sus inquietantes maniobras de ingeniería social y fractura ideológica.

Todas las mentiras de Sánchez: del plagio de la tesis doctoral al «yo traeré a Puigdemont a España»

M.A. Ruiz Coll okdiario 7 Diciembre 2019

Viajando en autobús con Susana Griso, al volante de su coche con Pepa Bueno, bromeando en El Hormiguero o sincerándose (es un decir) con Antonio García Ferreras en el Palacio de La Moncloa. Pedro Sánchez ha engañado a todos, y lo ha hecho en todas las franjas horarias. No hay promesa que no haya incumplido. El presidente en funciones ha construido su carrera política sobre un muro de mentiras. Este es el retrato de un hombre peleado con la realidad, a través de sus 15 mentiras más espectaculares:

1. "Ni antes ni después pactaré con el populismo"
Pedro Sánchez se mostró así de rotundo en una entrevista ofrecida a Antena 3 el 10 de septiembre de 2014: "Ni antes, ni después el PSOE va a pactar con el populismo. El final del populismo es la Venezuela de Chávez, la pobreza, las cartillas de racionamiento, la falta de democracia y, sobre todo, la desigualdad”. Tan sólo 48 horas después de las Elecciones Generales del 10-N, Sánchez firmó ante las cámaras su pacto para nombrar a Pablo Iglesias vicepresidente de un Gobierno de coalición en el que Podemos tendrá al menos tres ministerios.

2. Que dimita Màxim Huerta, pero ni uno más
“Si yo tengo en la Ejecutiva Federal de mi partido a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, esa persona al día siguiente estaría fuera de mi ejecutiva. Ese es el compromiso que yo asumo con mis votantes y también con los españoles”, declaró Pedro Sánchez en febrero de 2015, después de que Juan Carlos Monedero cobrara 425.000 euros del Gobierno de Venezuela a través de una sociedad interpuesta. Cazado por la hemeroteca, Sánchez obligó a Màxim Huerta a dimitir como ministro de Cultura pocas horas después de haberle nombrado. En cambio, no ha actuado con los ministros Pedro Duque, Nadia Calviño e Isabel Celaá, que ocultan su patrimonio a través de sociedades para pagar menos impuestos.

3. "Publicaré la lista de la amnistía fiscal"
A preguntas del público de La Sexta Noche, Pedro Sánchez aseguró en mayo de 2015 que sus tres primeras medidas como presidente del Gobierno serían derogar la reforma laboral del PP, aprobar un nuevo Estatuto de los Trabajadores y publicar la lista de beneficiados por la amnistía fiscal. Hasta en diez ocasiones realizó esta última promesa, que ha incumplido como las dos anteriores.

4. "En España hay divorcio gracias al PSOE"
Puestos a colgarse medallas, Pedro Sánchez aseguró el 2 de noviembre de 2015 en TVE que "hace muy poco tiempo, antes de ayer podríamos decir, en España no había divorcio. Y fue un Partido Socialista, en un Gobierno socialista de Felipe González, quien lo aprobó”. Por supuesto, no fue el PSOE sino el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo (UCD) el que aprobó en junio de 1981 la Ley del Divorcio.

5. "Un socialista no puede tener una offshore"
“Un socialista no puede tener una offshore, y por tanto sería expulsado. Otros tienen empresas en Bahamas y en Panamá, y por cierto no rinden cuentas”, afirmó Sánchez en abril de 2016. José Manuel Soria, ministro de Industria en el Gobierno de Rajoy, dimitió porque su nombre apareció en una empresa exportadora de su padre en Panamá. En cambio, el líder del PSOE no ha actuado contra la ex ministra de Zapatero y actual teniente de alcalde de Vigo Elena Espinosa, que es tesorera de una sociedad offshore en Panamá, tal como desveló OKDIARIO.

6. La memoria humillada de Ernest Lluch
Durante un acto del PSOE celebrado en Málaga, Pedro Sánchez afirmó el 27 de abril de 2016: “Ernest Lluch fue asesinado por aquellos que no pudieron soportar ese grito de libertad y de concordia. Nosotros, compañeros y compañeras del Partido Socialista Obrero Español, es el partido de la libertad. Y aquellos que hoy ensalzan a Arnaldo Otegi y le llaman hombre de paz convendría que recordaran las palabras y la memoria de Ernest Lluch”. El actual líder del PSOE humilla ahora la memoria de Lluch y de cientos de víctimas de ETA: su partido ya negocia los presupuestos del Gobierno foral de Navarra con los proetarras de Bildu, el partido de Arnaldo Otegi.

7. "Confío en la inocencia de Chaves y Griñán"
Pedro Sánchez lo dijo en una entrevista en Antena 3 y lo rubricó en su cuenta de Twitter: "Chaves y Griñán son personas honestas. Yo confío en su inocencia". No tan honrados. Chaves ha sido condenado a nueve años de inhabilitación y Griñán a seis años de cárcel por el robo de 680 millones de euros públicos con los ERE de la Junta de Andalucía. Aunque se trata del mayor caso de corrupción de la democracia (por cuantía económica, número de implicados y duración en el tiempo), ahora el PSOE dice que "no es lo mismo, no es lo mismo que la Gürtel". Es infinitamente más grave.

8. "España no merece un Gobierno con Iglesias"
“España no se merece el cambio que me está proponiendo Podemos, con Iglesias como vicepresidente del Gobierno controlando el CNI y el apoyo de los independentistas. ¿Sabes lo que me dicen ahora? Con Iglesias a ningún lado. Mis votantes tienen un cabreo con Iglesias que no te puedes imaginar". Se lo contaba Pedro Sánchez a Susana Griso mientras ambos viajaban en autocar, en el programa Dos días y una noche emitido el 14 de junio de 2016. Algo habrán hecho los españoles para merecer, ahora sí, a Pablo Iglesias como vicepresidente de un Gobierno "con el apoyo de los independentistas".

9. "Decían que iba a vender mi alma"
En conversación con la periodista de la Cadena Ser Pepa Bueno, Sánchez presumió de su integridad el 16 de junio de 2016, por haber rechazado la tentación de pactar con Podemos. Lo dijo así: “Se han escrito tantas cosas, se decía a principios de año que yo iba a vender mi alma para ser presidente del Gobierno e iba a aceptar el chantaje de Iglesias cargándonos la independencia de los jueces y fiscales, que íbamos a hacer descansar la gobernabilidad de España en fuerzas independentistas… Bueno, podría haber sido hoy presidente del Gobierno a un precio que ni yo creía en él ni tampoco creo que merecieran los españoles”. Tras las Elecciones del 10-N, Sánchez sólo tardó 48 horas en vender su alma por un precio que "no merecen los españoles".

10. "En Cataluña hubo claramente rebelión"
Sánchez se mostró convencido, el 17 de mayo de 2018 ante Susana Griso, de que los golpistas de la Generalitat habían cometido un delito de rebelión: "Clarísimamente ha habido un delito de rebelión en España. En consecuencia, deberían ser extraditados esos responsables políticos". Pero tras llegar a La Moncloa, la ministra Lola Delgado destituyó a Edmundo Bal (hoy diputado de Cs) como responsable de la Abogacía del Estado en la causa del 1-O, por negarse a rebajar de rebelión a sedición los delitos imputados a los golpistas. Ahora, Pedro Sánchez negocia su investidura con Junts per Catalunya, el partido que lidera desde Waterloo el prófugo de la Justicia Carles Puigdemont.

11. "Convocaré elecciones cuanto antes"
El mismo día que registró en las Cortes la moción de censura contra Rajoy, el 25 de mayo de 2018, Sánchez aseguró que su objetivo era convocar elecciones "cuanto antes". Pero tras llegar a La Moncloa, intentó atornillarse al cargo y el 19 de junio anunció: "Mi objetivo es agotar la legislatura". Finalmente, tuvo que rectificar de nuevo y convocar elecciones, al comprobar que no tenía mayoría suficiente para aprobar los Presupuestos del Estado.

12. "En Alemania dimiten por plagiar una tesis"
Sánchez lo dijo desde la tribuna del Congreso de los Diputados el 1 de junio de 2018: "Lo que hay en Europa son Gobiernos donde, por ejemplo, personas como en Alemania que han desempeñado responsabilidades ministeriales y se les ha descubierto que han plagiado una tesis. Lo que han hecho ha sido dimitir”. Pero Pedro Sánchez se ha negado a dimitir, después de que OKDIARIO acreditara que su tesis doctoral –que en realidad redactó un asesor del Ministerio de Industria, durante la etapa de Miguel Sebastián– es un interminable corta y pega con un valor académico nulo. A raíz de estas informaciones, Pedro Sánchez anunció una demanda contra OKDIARIO que sigue sin llegar.

13. "Los españoles no podrían dormir"
Pedro Sánchez volvió a renegar de Pablo Iglesias en una entrevista concedida a Antonio García Ferreras el 26 de septiembre de 2019 en el Palacio de La Moncloa: “Yo hoy podría ser presidente del Gobierno. Pero ese Gobierno sería un Gobierno de coalición donde el problema sería que habría tenido que aceptar que la Hacienda pública, la política energética o las de Trabajo estuvieran en manos de una persona del círculo cercano de Iglesias sin experiencia política o de gestión pública. Yo sería presidente del Gobierno y tengo que reconocerle que sería un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, junto con el 95% de ciudadanos de este país que tampoco dormirían tranquilos”. Pedro Sánchez ganó las Elecciones del 10-N prometiendo que no pactaría con Pablo Iglesias y sólo tardó 48 horas en incumplir su promesa.

14. "Será delito convocar un referéndum"
Fue uno de los compromisos de Sánchez en el debate electoral retransmitido por todas las televisiones el 4 de noviembre de 2019: “Vamos a incorporar en el Código Penal un nuevo delito para prohibir de una vez por todas la celebración de referéndum ilegales en Catalunya, como ha ocurrido cuando gobernaba el PP”. Olvidó recordar que fue el PSOE de Zapatero el que eliminó este delito del Código Penal, lo que dio alas para que primero Artur Mas y luego Carles Puigdemont convocaran sendos referémdum de independencia (el 9-N y el 1-O) que han puesto en jaque la democracia.

15. "Traeré a Puigdemont a España"
Es probablemente la promesa electoral más desvergonzada que se ha producido en democracia, porque no está en su mano cumplirla: "A ustedes, señor Casado, se les fugó Puigdemont, y yo me comprometo hoy y aquí a traerle de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia”, dijo Sánchez en el mismo debate electoral, dirigiéndose al líder del PP. Ahora Pedro Sánchez también reniega de esta promesa y negocia su investidura con los gopistas de ERC y Junts per Cataluña, los dos partidos que tienen a sus líderes en prisión o huidos de la Justicia. Si finalmente Sánchez cumple su promesa de traer a Puigdemont a España, será para nombrarle presidente del Tribunal Constitucional.

¿Cuántos constitucionalistas hay?
Javier Somalo Libertad Digital 7 Diciembre 2019

¡El PSOE pactando con Vox! (risas)… ¿Mejor con golpistas y ETA? (amargo llanto) ¿Quiénes son entonces constitucionalistas?

Como cada año por estas fechas, leemos, vemos y escuchamos contenidos especiales para conmemorar el aniversario de la Constitución Española. No nos engañemos, es como intentar celebrar el 4 de julio en Corea del Norte con Nicolás Maduro como maestro de ceremonias.

Aunque las Cortes están constituidas, de momento no hay posibilidad de Gobierno y el partido que ya lo está intentando, antes de que el Rey se lo proponga, necesita el visto bueno de otro, ERC, que no acudirá a la ronda de consultas en la Zarzuela. Tampoco lo hará Bildu. Será un protocolo, pero el no observarlo es ya un gesto ­–reiterado- de lo que opina Sánchez del sistema y de la monarquía. Entre las formas que el PSOE baraja para obtener el visto bueno de ERC está la de ofrecerles un "cauce de expresión" para que, según dicen, no se vean obligados a delinquir, que queda feo. Es complicado, pero tal cual lo explicó José Luis Ábalos, secretario de organización socialista:

Tenemos que buscar un cauce de expresión para que no sea necesario que nadie tenga que recurrir a vulnerar el ordenamiento jurídico.

Lo cierto es que Ábalos dice "nadie" y quizá esa indeterminación incluya a su propio partido porque no veo forma posible de negociar prebendas con golpistas que estén contempladas dentro del ordenamiento jurídico. Así que el PSOE empieza a contemplar el delito a sabiendas.

Según Pedro Sánchez, todo se hará dentro de la ley y en el marco de la Constitución. ¿A alguien se le ocurre qué se puede hacer en el marco de la Constitución con un partido independentista cuyo líder está en prisión por dar un golpe de Estado?

Laura Borràs, diputada imputada, ya ha dicho que ahí dentro se habla absolutamente de todo, sin tapujos, porque el cauce de expresión, ese que dicen que van a abrir, debe ser como el del Nilo. ¿Referéndum?, ¿autodeterminación? Pues claro. Todo cabe en el gran cauce cuya fuente original es un golpe de Estado a la Democracia perpetrado por la Generalidad de Cataluña. Teniendo ese punto de partida, todo lo demás parece posible, hasta legal.

ERC sabe que la única forma de llegar legalmente a sus pretensiones es la reforma constitucional. He ahí el único cauce posible. En su caso, al aspirar a la práctica extinción del texto, la propuesta requeriría una mayoría parlamentaria agravada, lo que supone tantos pasos como los que se dieron cuando se aprobó la propia Constitución: dos tercios de las dos cámaras para aprobar el principio, disolución inmediata de las Cortes, aprobación del nuevo texto por dos tercios de las nuevas cámaras y ratificación en referéndum. Un reto imposible de cumplir para ERC y otros partidos que no reconocen la Constitución. Por esa razón no hay un "conflicto político" sino simple rebelión de una parte contra el orden legal. Por eso queman ejemplares del texto, tal es su propuesta de reforma.

En España no hay mayoría absoluta disponible (176 diputados) para formar un gobierno de un sólo color y cuesta horrores encontrar una mayoría simple (más síes que noes entre los presentes) para conseguirlo en segunda vuelta de investidura. Ya hemos cómo el PSOE nos quiere hacer creer que no tiene más remedio que visitar el Averno, como si fuera un sacrificio gobernar con los que le llevaron a hacerlo con una moción de censura. Y también hemos asistido a las excusas del centro derecha para no obligarle a confesar que, en realidad, lo prefiere. De ahí no salimos, según parece.

¿Piensan los que se dicen constitucionalistas que un gobierno con Podemos avalado por ERC y Bildu es compatible con la propia Constitución? ¿Quiénes son, desde esa perspectiva, constitucionalistas?

Si los que presumen de ello quisieran reforzar y proteger nuestro sistema de partidos como ERC, que es golpista, o Bildu, que es la piel de ETA, saben cuál es la vía. Está en el Título X de la hipócritamente celebradísima Constitución, que permite su reforma. El artículo 167 de dicho Título dice así:

Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

La mayoría de tres quintos de cada una de las cámaras –210 diputados y 159 senadores– se quedaría al borde en el Congreso con la suma de PSOE (120) y PP (89), resultando en 209 diputados –no sería difícil sumar un diputado más, de hecho sobrarían– y superaría el corte en el Senado con la suma PSOE (92) y PP (84), resultando en 176 senadores.

La mayoría absoluta del Senado, condición indispensable para ir a los dos tercios del Congreso que se contemplan en el supuesto del punto 2 tendría también la suma de PSOE y PP. Conseguida, los dos tercios del Congreso suponen 233 diputados, lo que implicaría un acuerdo de PSOE, PP y Vox (261). Lógicamente, se sumaría Ciudadanos aunque sus diputados no serían necesarios pero tampoco suficientes sin el concurso de Vox. Es aquí cuando algunos se echan a reír cuando la cosa es para llorar: ¡El PSOE pactando con Vox! (risas)… ¿Mejor con golpistas y ETA? (amargo llanto) ¿Quiénes son entonces constitucionalistas?

Con estas sumas, la Constitución contempla muchas reformas, entre otras, la de su Título VIII, que recoge gran parte de los complejos derivados de precauciones lógicas de la Transición que ya deberían haberse resuelto hace muchos años. Pero no pidamos al legislador moderno riesgo alguno, habilidad administrativa suficiente o sentido de la responsabilidad histórica porque no la tiene. ¿Quiénes son, insisto, los constitucionalistas?

Cuatro décadas después, nuestros políticos están muy por debajo de la talla que dieron los gestores de la Transición. Si no fuera así, se sentirían capaces de enmendar los errores de aquellos o, más bien, de completar su proyecto: la salida a cuarenta años de dictadura, con una crisis económica galopante y ETA y los GRAPO matando sin parar. Entre los años 1975 y 1978, con especial brillo en 1976, se hizo una democracia representativa avalada por una Constitución partiendo de los propios cimientos del franquismo. Tras Franco no hubo continuismo ni ruptura sino reforma construida sobre una monarquía que fue vital para el proceso. Y supuso muchas renuncias en todas partes. Pero mereció la pena. Ningún otro país ha conseguido algo así.

Sin embargo, la propia Transición es hoy el edificio a derribar y ya parece que estuviéramos emprendiendo el viaje inverso, necesario para la demolición. Más partidos que nunca con más censura que ayer, heridas abiertas que habían cicatrizado y un republicanismo irresponsable que había aparcado hasta el PCE. Falta justificar el "atentado personal" en Cortes.

Dice Anabel Díaz en El País que "los partidos han aparcado la reforma de la Constitución para defenderla frente a Vox". ¿Los partidos? ¿Cuáles? Basta leer las primeras líneas de su supuesta noticia:

Los postulados rupturistas de Vox han alejado el debate sobre cualquier reforma de la Constitución y centrado el discurso de los principales partidos en su defensa y protección.

Me permito citar un párrafo más para que cada cual llegue a su propia conclusión:

Cuando hoy [por el 6 de diciembre] se reúnan los líderes políticos para celebrar este 41º cumpleaños de la Constitución, se escuchará del PSOE, del PP, de Ciudadanos y de Unidas Podemos una defensa a ultranza del espíritu y la letra de la Ley Fundamental. También Ciudadanos e incluso Unidas Podemos creen que la presencia de los 52 diputados de Vox y su discurso contra aspectos fundamentales de la ley de leyes truncan cualquier posible debate sobre la reforma constitucional. Por otro lado, están los grupos independentistas, que no la consideran como algo propio.

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez defendiendo "a ultranza" la Constitución… y luego los otros, cuestión menor, que no la consideran propia y, según parece, están en su derecho y no representan una amenaza como la que nos acecha con Vox. Quizá por eso merecen ese "cauce de expresión" que nos aleje a todos del delito. Pues poco más cabe deducir sin perder el decoro.

¿Alguien duda de que ninguno de los cuatro partidos mencionados –no incluí a Podemos porque dejaron claro que querían derribar el "régimen del 78" aunque algunos pretendan que lo olvidemos- quiere abordar reforma alguna cediendo posturas fundacionales para lograr arrinconar a los separatistas con un refuerzo de la Ley suprema? El mero hecho de plantear algo parecido supondría empezar a hacer política a la altura de los tiempos y salir de la eterna y peligrosa campaña electoral en la que nos han sumergido. No quieren, no. Pero el PP debería intentarlo; Vox, comprenderlo y Ciudadanos apoyarlo. Dejaré para otro día el sueño de un PSOE que ponga en práctica lo que algunos de sus miembros dicen defender en privado.

La realidad nacional ha cambiado y ya no nos sirve la mera política administrativa bajo apariencia de normalidad. La normalidad se agotó. Pero los ¿constitucionalistas? siguen perdidos en las anécdotas, en las miserias diarias, en alcanzar la aritmética hipotecaria, sin responsabilidad alguna de Estado. Sin futuro por no atender debidamente al pasado. Sin gobierno porque hay que convencer a los que queman la Carta Magna para formarlo. Pero celebrando no sé qué ni por qué en el día que cumple años.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

El Día de la Constitución vilipendiada
Editorial El Mundo 7 Diciembre 2019

Quemas de ejemplares de la Carta Magna en Cataluña, con participación en el aquelarre de representantes políticos como los diputados de la CUP; lanzamiento de huevos, insultos y manifestación en Bilbao promovida por Bildu para tratar de reventar un acto en favor de la Ley Fundamental; boicot en el Congreso de todos los nacionalistas y de fuerzas a punto de integrar el Gobierno de la Nación, como Izquierda Unida, a la celebración institucional por el Día de la Constitución... Produce antes que nada enorme tristeza que el 6 de diciembre, un día de concordia y de afirmación de los valores democráticos que garantiza nuestro ordenamiento, se haya convertido en una jornada más de agravio al conjunto de los españoles por parte de los enemigos de la unidad y la convivencia. Siempre ha habido independentistas en España y odiadores profesionales de la Constitución. Pero nunca habían estado tan crecidos porque tienen la llave para la gobernabilidad de la Nación que buscan destruir.

Costaría hacérselo entender a un forastero. Y tampoco es que lo comprendamos bien aquí. Pero así lo ha decidido el todavía presidente del Gobierno en funciones, quien ayer volvió a mostrar el doble rostro de Jano. Así, en el acto de la Cámara Baja se llenó la boca apelando al "espíritu de entendimiento" que representa la Constitución, mientras sus lugartenientes cerraban la tercera sesión negociadora con ERC para la investidura el próximo martes en Barcelona, nuevo gesto de sumisión para aplacar la insaciable voracidad del independentismo. Quizá es que el presidente en funciones fuera el único español que no había escuchado a los prebostes de Esquerra tachar a la Carta Magna de "heredera del franquismo". En fin, a nadie sorprende ya que la retórica de Sánchez vaya por un lado y la práctica de sus decisiones por otro bien distinto. Pero nunca habíamos celebrado el Día de la Constitución con tanta inquietud como la que hoy despierta en tantos ciudadanos el hecho de que el Gobierno vaya a estar en manos de quienes quieren derribarla.

A la misma hora en que tenía lugar la celebración institucional en la Cámara Baja, en Bilbao la plataforma Libres e Iguales reivindicaba la Ley Fundamental, en unas circunstancias en las que no hay por desgracia nada ni más progresista ni más revolucionario que defenderla. Turbas independentistas que llevaban siendo azuzadas durante toda la semana por los proetarras de Bildu trataron de impedir el acto -qué amenazada está la libertad de expresión en algunos lugares de España- y arrojaron algún huevo a la salida de participantes como la diputada popularCayetana Álvarez de Toledo. A duras penas pudo realizarse el acto de Libres e Iguales, totalmente acordonado por la Ertzaintza con un dispositivo que parecía pretender repeler la asistencia de ciudadanos. En Cataluña, por su parte, radicales independentistas también boicotearon actos, en este caso de Societat Civil Catalana.

Los socialistas -un partido como el PSOE debiera ser mucho más que un líder mesiánico como Sánchez- están a tiempo de recapacitar y de asumir que España se la juega y necesita un Gobierno capaz de preservar con fuerza el marco de convivencia que nos dimos en el 78. Si no, que al menos abandonen el cinismo que ayer demostraron al afirmar que defender la Constitución equivale a "facilitar la formación de un Gobierno" cuando se ha apostado porque éste sea rehén de los sediciosos.

El ‘bloque de la censura’ va a dirigir el Estado
Pablo Sebastián republica 7 Diciembre 2019

En pleno aniversario de la Constitución el presidente Pedro Sánchez hace un llamamiento al ‘entendimiento’ mientras avanza hacia su investidura y hacia un modelo constitucional que sus socios y aliados pretenden controlar con el solo argumento del ‘peligro’ de Vox. Cuando el verdadero problema radica en la temeraria y la peligrosa alianza de los pretendidos socios de Gobierno de Sánchez que no solo esperan controlar la acción del nuevo Gobierno sino también la dirección del Estado.

Lo ha dicho Pablo Iglesias sin tapujos y a las claras: ‘el bloque de la moción de censura está llamado a asumir la dirección del Estado’. Se refiere Iglesias a los líderes del PSOE (Sánchez), Podemos (Iglesias), PNV (Ortuzar), ERC (Junqueras), PDeCAT (Puigdemont) y Bildu (Otegui). Esos son los miembros o dirigentes de ‘el bloque’.

O si se quiere del ‘Directorio’ que no sólo va a gobernar España sino que además pretende ‘dirigir el Estado’ según Pablo Iglesias, el vicepresidente ‘in pectore’ del Gobierno de España. Directorio del que por supuesto queda excluido el Rey Felipe VI que es, según la Constitución, el Jefe del Estado.

Y todo esto ocurre ante la preocupante complicidad del conjunto del PSOE y bajo el liderazgo cómplice de Pedro Sánchez a quien sólo le preocupa poner en marcha su investidura para renovarse en el poder a cualquier precio, y con toda clase de concesiones a los soberanistas vascos y catalanes.

Como la ya inmediata de no haber recurrido -para agradar a ERC- el último desafío al Tribunal Constitucional del Parlamento catalán desobedeciendo y burlando al TC. Y en cumplimiento del primer acuerdo pactado por el PSOE con ERC para la investidura de Sánchez.

No en vano en el comunicado conjunto firmado por ERC y el PSOE del pasado día 2 se reconocía ‘el conflicto político’ catalán -por más que tal conflicto no existe y sólo es de orden público y legalidad constitucional-, y se anunciaban ‘soluciones políticas’, lo que en el lenguaje soberanista quiere decir que: se excluye la vía judicial.

‘El que avisa no es traidor’ e Iglesias ha dejado clara cuál será la acción de Gobierno y de dirección del Estado del nuevo Ejecutivo de coalición entre PSOE y UP. Y ‘el que calla otorga’ y ese silencio ha sido la respuesta de Sánchez a la advertencia de Iglesias.

Dejando fuera de juego al Rey Felipe VI que es el Jefe del Estado. Y además implicando en la ‘dirección del Estado’ a los dirigentes golpistas Junqueras y Puigdemont, y al filo terrorista Otegui (al que acaba de elogiar Zapatero).

Y todo ello a la única y mejor gloria de un Pedro Sánchez que asegura que todo se hará ‘con transparencia y dentro de la legalidad’, a la que acaba de burlar él mismo no recurriendo al TC la desobediencia del Parlament.

¿Hacia dónde nos lleva Sánchez y como se va a desarrollar todo esto? son cuestiones que provocan gran inquietud. Como también inquieta ver al PP callado sin ofrecer alternativas y sin explicar a los ciudadanos el alcance y la gravedad de lo que está ocurriendo. Porque el blando y ciego liderazgo de Pablo Casado y la ausencia de denuncias ante la opinión pública ya están desfigurando la imagen y la función de lo que debería ser la respuesta clara y contundente de la Oposición.

Aunque la culpa mayor de todo esto la tienen Sánchez y la dirección del PSOE. Pero no sólo la Dirección del PSOE sino también la totalidad de sus dirigentes que están callados como muertos mientras su secretario general destruye la historia democrática y constitucional del PSOE durante los años pasados de la Transición.

No se negocia con quien niega a España
 larazon 7 Diciembre 2019

Los partidos nacionalistas, como viene siendo la norma, se autoexcluyeron ayer de los actos conmemorativos de la Constitución, la Ley Fundamental que, paradójicamente, ha conformado el marco democrático que ha permitido a esos mismos partidos desarrollarse políticamente durante las últimas cuatro décadas. Sin duda, debe tratarse de una anomalía específicamente española, pero que, al mismo tiempo, da testimonio de la alta calidad democrática de nuestra Nación y de la fortaleza de sus instituciones.

Anomalía tolerable, sí, pero siempre que esos movimientos nacionalistas, algunos de carácter xenófobo, no pretendan desbordar el ámbito constitucional y legal que constituye el fundamento del Estado. Valga este preámbulo para advertir de la incongruencia política que supone el mantenimiento de unas negociaciones de Gobierno –puesto que un proceso de acuerdo de investidura opera como tal– con quienes más activamente actúan contra la unidad de la nación y más conscientemente desprecian el principio de la soberanía nacional y de la igualdad entre todos sus ciudadanos.

Que ayer, un día festivo que debería ser motivo de celebración, todas la conversaciones en los salones del Congreso tuvieran como eje a los separatistas de ERC, los mismos que quemaban en Barcelona ejemplares de la Carta Magna y tildaban de franquista el Texto que nos ha hecho libres e iguales; el Texto que nos ha llevado a la mayor descentralización territorial de la historia de España y que nos ha proporcionado décadas de crecimiento, roza lo grotesco y da cuenta de la difícil y compleja situación por la que atraviesa la sociedad española en su conjunto. Incongruencia e incoherencia en unos políticos que, como el presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez, mantiene una pública defensa del marco constitucional, de cuya voluntad no queremos dudar, y al mismo tiempo pretende hacer descansar la estabilidad política de España, que es la de su Ejecutivo, sobre un partido que ha encabezado un golpe antidemocrático, que tiene a sus principales dirigentes en la cárcel, condenados en firme y con todas las garantías procesales, por sedición, y que mantiene públicamente su voluntad de reincidencia.

Cuanto menos, hay que presuponer que los términos de acuerdo entre las dos partes –el PSOE y ERC– se basarán en objetivos diametralmente opuestos. Porque ni siquiera es posible admitir unos presupuestos ideológicos, ejemplo de manipulación semántica, que parten de una supuesta búsqueda del «encaje político» de Cataluña y el País Vasco en el conjunto de España, cuando el modelo autonómico es, exactamente, eso: el encaje de las distintas regiones en el marco constitucional. Así, cuando desde el propio PSOE se mantiene que hay espacios de confluencia con los separatistas de la Esquerra, cabe preguntarse cuáles son, más allá de unas concesiones competenciales o de financiación que, a la postre, no colman las aspiraciones secesionistas. ¿Hablamos de los presos del procés? ¿De articular las demandas de secesión por la vía de una supuesta plurinacionalidad del Estado? Porque cualquiera de estas condiciones chocan o con la Ley Penitenciaria o con la propia Carta Magna. No en vano ha molestado a los dirigentes de ERC que el candidato socialista advirtiera desde Londres –con motivo de la cumbre de la OTAN– que la negociaciones se mantendrían en todo momento bajo el marco de la ley y con publicidad de su contenido y de los acuerdos que se adopten. Porque por muchos gestos que se hagan a los nacionalistas, y la próxima reunión en Barcelona es uno de ellos, nunca renunciarán al objetivo último. Todo lo más, se avendrán a ganar tiempo. Pedro Sánchez debería ser consciente de en manos de quién deja la gobernabilidad de España.

¿Está Ángela? Que se ponga
Jesús Laínz Libertad Digital 7 Diciembre 2019

Como todo el mundo sabe, nuestros infatigables separatistas llevan cuatro décadas sembrando el mundo entero de propaganda para conseguir apoyos foráneos. La mera existencia de las embajadas catalanas y vascas es la prueba de la naturaleza suicida del Estado de las Autonomías –¿alguien ha visto alguna embajada de Michigan, Jalisco, Baviera, Aquitania, Piamonte o Rajastán?–, que ha permitido la voladura de España desde dentro. Y mientras tanto, los gobiernos, de ambos partidos turnistas, en Babia.

Hace unas semanas se dio a conocer el último descubrimiento policial sobre tan divertido asunto: la carta "confidencial" que Artur Mas, entonces presidente de la Generalidad, envió a la canciller alemana Ángela Merkel solicitando una entrevista "discreta". Fechada el 24 de octubre de 2013 con el título "Solicitud de encuentro confidencial", con ella Mas pretendió conseguir una reunión "de carácter privado" y con la "máxima discreción", es decir, ocultándosela al gobierno español. Tras el guiño adulador de que "nuestro país fue fundado por Carlomagno y comparte valores e historia con los países de habla alemana", la excusa de la carta era, según Mas, que "más del 80% de la población de Cataluña" deseaba "poder decidir sobre su propio futuro como país a través de un referéndum". Y su objetivo consistía en hablar con la canciller alemana "sobre los orígenes de este deseo y las oportunidades que pueden surgir para la Unión Europea". Se ignora la respuesta de Merkel. Según informó la propia Generalidad unos meses después, en diciembre de aquel mismo 2013 se enviaron cartas a los ministros de Exteriores de cuarenta y cinco Estados y se organizaron entrevistas con medios de comunicación de toda Europa para promover el proyecto secesionista catalán.

Las acciones ante otros gobiernos europeos en busca de apoyos para su traición a España es una arraigada tradición de los dirigentes catalanistas. En 1898, por ejemplo, recién perdidas las provincias de ultramar, Prat de la Riba escribió una nota para explicar a periodistas y gobiernos extranjeros que la causa de la derrota había sido la preponderancia política de los castellanos. Y como entre ellos y los catalanes mediaban antitéticas diferencias de "raza, temperamento y carácter", la única solución posible era la secesión de Cataluña. Para ello propuso su anexión a Francia sugiriendo al gobierno del país vecino que si las corrientes descentralizadoras y federalistas que están naciendo hoy en Francia se desarrollan rápidamente y se traducen en reformas de la actual constitución unitaria y centralista de la República francesa, la idea anexionista tendrá muchas oportunidades de triunfar. Una situación, un momento propicio de la política internacional europea, y la anexión será un hecho.

Veinte años más tarde, una delegación catalanista se presentó en Versalles con la intención de sumarse al carro de las autodeterminaciones que los aliados se habían inventado para desmembrar el Imperio Austrohúngaro. Pero se volvieron con las manos vacías. "Pas d’histoires, messieurs!", se cuenta que les soltó un aburrido Clemenceau.

Pero como la historia da muchas vueltas, quince años más tarde la estrella ascendente era la alemana. En marzo de 1934, el periódico La Nació Catalana sostuvo que, dado que el territorio nacional catalán estaba repartido entre tres imperialismos, el español, el francés y el italiano (es de suponer que en este último caso se referían a la minoría catalanohablante de Alguer), y dado que los otros países occitanos (Auvernia, Gascuña, Lemosín, Languedoc y Provenza), "precisamente las tierras hacia las que se inclina nuestro espíritu racial y nuestro interés político", estaban "dominados" por Francia, era forzoso que la amiga natural de la futura Cataluña independiente fuese la Alemania hitleriana: "Con la esperanza (puente de plata que nos une al futuro) de una Cataluña libre, aliemos el Pancatalanismo al Pangermanismo".

Un año más tarde, los de Nosaltres sols!, una de las facciones de Estat Catalá, enviaron a Goebbels un memorándum en el que ofrecieron entregar al III Reich los puertos catalanes y baleares como bases en una futura guerra contra Francia. "Alemania es nuestra amiga por ser rival de Francia, tiranizadora de una parte de nuestro territorio nacional", arguyeron. Y concluyeron afirmando que "una Cataluña libre representaría para Alemania un paso definitivo en el desmoronamiento de Francia".

Pero tres años después, con la victoria de Franco a la vuelta de la esquina gracias en buena medida a la ayuda de Hitler, una comisión de nacionalistas vascos y catalanes propuso a los gobiernos británico y francés convertir unas repúblicas de Euzkadi y Catalanoaragonesa en protectorados de Gran Bretaña y Francia respectivamente. De este modo les ofrecieron, a cambio de la independencia, el control de la España al norte del Ebro –navarros y aragoneses, a obedecer– como territorio amigo entre ellos y la España franquista ante una posible guerra contra Alemania.

Continuando la tradición, en 2013 Jordi Molins, un estratega catalanista, lanzó en TV3 la idea de que, para impedir que una vez conseguida la independencia los franceses y los españoles volvieran a "invadirnos asesinando y violando a miles de catalanes", la Cataluña independiente debía aliarse con alguna gran potencia. Y propuso ofrecer a China los puertos catalanes como base para sus buques y submarinos. Así, ante la posibilidad de tener las armas atómicas chinas a sus puertas, la UE preferiría admitir a Cataluña en su seno incluso contra la voluntad de España y Francia.

Desde el proyecto de Prat de la Riba ha pasado un siglo, y con el han pasado también gobiernos y regímenes. Pero lo que sigue inmutable es la traición de los separatistas, siempre dispuestos a engañar y adular al aliado exterior que les parezca más oportuno en cada momento.

Ahora le ha tocado de nuevo Alemania, y en el futuro les tocará a otros. Pero da igual: con unos u otros, los gobiernos españoles, en el mejor de los casos, seguirán en Babia. Y en el peor, como ahora, colaborando en la destrucción de España.

www.jesuslainz.es

Autopsia del 'procés'
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 7 Diciembre 2019

Ahora, para salvar España, urge zurcir el cuerpo del constitucionalismo, que parece estar tan descosido como el de su adversario.

Nada más lejos de mi intención que el promover la venta de un libro publicado por una editorial conchabada con la lacra supremacista y escrito por periodistas que dejan patente en el texto su voluntad de rescatar de la morgue el procés independentista, adornando con afeites épicos el referéndum ilegal del 1-O y demonizando a la Monarquía constitucional.

Sin embargo, el orgullo profesional de los autores ha sido más fuerte que su compromiso sectario, y cuando hurgan en las entrañas del monstruo para insuflar aires de verosimilitud a su relato, la autopsia del cadáver insepulto que ellos practican de mala gana deja a la vista del lector las taras de la confabulación. Por eso pienso que es útil divulgar sin silencios cómplices los resultados repulsivos de dicha autopsia entre quienes todavía comulgan con las ruedas de molino de la tramoya, porque si esos prosélitos conservan una pizca de sensibilidad, los espantará la estulticia de los renegados que los embaucaron y la pestilencia de sus malas artes.

Dos caciques tribales
El libro al que me refiero es Tota la veritat (VV.AA., Ara Llibres, 2019) y sus protagonistas son dos caciques tribales -Carles Puigdemont y Oriol Junqueras- que se disputan impúdicamente el privilegio de expoliar a los habitantes de cuatro provincias del Reino de España, que ellos pretenden convertir en su feudo personal con el nombre de "república catalana".

La guerra sin cuartel entre estos dos caciques, acompañados por sus respectivos séquitos de cortesanos étnicamente puros (condición sine qua non en sus currículos), está prolijamente documentada en este libro y rivaliza, por su profusión de traiciones, puñaladas traperas, fugas, filtraciones, injurias y espionajes recíprocos con las ficciones más estrambóticas de los folletines decimonónicos. (En LV, 2/12, Enric Juliana compara al golfo Puigdemont con el conde de Montecristo, de Alejandro Dumas.) Con la salvedad de que lo que este libro describe sucede en la vida real en el siglo XXI. Y todo entre cofradías que simulan compartir un mismo objetivo patriótico, la independencia de Cataluña, cuando en verdad se trata de un puñado de fariseos a los que, una vez blindada la limpieza étnica, les importa un rábano el bienestar y la convivencia en Cataluña, España, Europa y el mundo civilizado.

El ciudadano domesticado por los trágalas de los dos contendientes que se disputan el territorio acotado descubrirá, atónito, que estos derrochan más dinero, tiempo y energías en intercambiar con sus competidores autóctonos los aguijonazos instintivos del escorpión que en zafarse del Estado por el que dicen sentirse oprimidos. Abundan en el libro las pruebas de que el odio cainita que desahogan entre ellos es tan encarnizado como el que derrochan contra sus hermanos españoles.

Ya en la página 27 los autores nos advierten que esta es la historia de un "tándem malavenido":
Contrariamente a lo que explica el relato público, el tándem Puigdemont-Junqueras chirría. No es que la relación entre los dos descarrile a mitad de camino, sino que todo se tuerce desde el mismo comienzo. Desde los primeros meses del Govern, se instala una profunda desconfianza entre ellos y también entre sus entornos.

Pacto espurio
Las semillas del pacto espurio que hoy madura se sembraron muy temprano. El 15 de marzo del 2016, Junqueras se reúne a espaldas de Puigdemont con el entonces jefe de la oposición, el felón Pedro Sánchez (pág. 29):

En el entorno del presidente se observan con desconfianza los viajes de Junqueras a Madrid para mantener contactos de alto nivel. Se aduce que el vicepresidente quiere aparecer ante los poderes estatales -y empresariales- como el hombre "razonable y sensato", en contraposición a los "imprevisibles" convergentes.

Sería aleccionador para los manoseados dos millones de catalanes que a lo largo del libro aparecen secundando el procés, enterarse de que mientras ellos salían a manifestarse, votaban sin fiscalización en urnas chinas introducidas de contrabando y se convertían en improvisados trasgresores de la ley, sus líderes andaban a la greña navegando en el limbo de su patología narcisista. Hasta el extremo de que cuando los autores ya están a punto de completar la autopsia, subrayan (pág. 304):

Además, la relación entre Puigdemont y Junqueras es más crítica que nunca. El exilio (sic) y la prisión han terminado de cortar la ya débil comunicación. El líder de JxCat le ha enviado una primera carta a Estremera (a él y a los otros presos a través de intermediarios) pero no tiene respuesta. Sus familias tampoco se comunican. La confesión que hará el cuñado de Junqueras en el programa FAQS de TV3, reconociendo que Puigdemont no había llamado a la esposa del presidente de ERC, ensanchará aun más el abismo personal entre los dos líderes.

Las cartas escritas y no respondidas se convierten en otro argumento de disputa.

Filtraciones y cotilleos
Quienes se han mantenido informados de las miserias del procés las encontrarán aquí confirmadas, paradójicamente, por los encargados de blanquearlas. Verán a Artur Mas actuando como componedor de chanchullos, a los Jordis inflamando los ánimos de los radicales, al espía antioccidental Julian Assange sumándose a la sedición y a Anna Gabriel pidiendo las cabezas de los blandengues. Llaman la atención las piruetas de Santi Vila, el camaleón que no ocultaba su discrepancia con la DUI pero mantenía una "relación privilegiada" con Puigdemont (pág. 54), quien lo utilizaba como correveidile con los"sorayos" de Madrid, a pesar de lo cual sus compañeros del Consell Executiu lo acusaban de "chivato" (pág. 64, en castellano) porque los menoscababa con filtraciones a la prensa y cotilleos con el mismísimo Puigdemont.

Precisamente la proliferación de filtraciones y cotilleos obligó a los máximos responsables del golpe a formar un Estado Mayor encargado de planificar y ejecutar primeramente el referéndum ilegal del 1-O y después la declaración unilateral de independencia en condiciones de secretismo y clandestinidad. Lógicamente, la aparición de este "sanedrín" (así lo llaman los autores) de élite, a cuyas reuniones y deliberaciones no tenían acceso los restantes consellers, provocó una escalada de conflictos en el seno de ese enjambre de trepadores que vivían enfrentados todos contra todos, intoxicados de celos, ambiciones y desconfianza.

Sedado en el frenopático
La primicia que corona el libro es el texto completo, hasta ahora inédito, del discurso que el entonces escriba subalterno Joaquim Torra redactó para que lo pronunciara el president Carles Puigdemont en el Parlament al declarar la independencia de Cataluña (págs. 165-180). Lamentablemente ese discurso quedó durmiendo en un cajón y el insurrecto leyó otro. Y digo lamentablemente porque si se hubiera dado a conocer el contenido insano del mamotreto y se hubiese revelado el nombre de su autor, hoy Joaquim Torra estaría sedado en un pabellón del frenopático y no suelto por ferias y carreteras de Cataluña, donde esparce la cochambre de sus delirios fermentados en ratafía y fomenta un tsunami de insidias y vandalismo que nos empobrece moral, social, cultural y económicamente.

Tota la veritat pretende transformar en epopeya el guiñol del procés difunto. Pero los embalsamadores del muerto no aparecen y este ha quedado abierto en canal, a la vista de todos. Y el espectáculo que brindan los parásitos instalados en sus entrañas es poco edificante. Si la buena gente que se dejó seducir por las patrañas de los timadores salvapatrias se acomoda a la realidad y quiere conservar un buen recuerdo de su fugaz desvarío, cerrará el féretro y lo sepultará antes de que esos parásitos hagan avanzar la descomposición. Que en paz descanse.

Ahora, para salvar España, urge zurcir el cuerpo del constitucionalismo, que a juzgar por lo que sucedió en la inauguración de la XIV Legislatura, parece estar tan descosido como el de su adversario.


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