AGLI Recortes de Prensa   Sábado 14  Diciembre  2019

Estado fallido
Juan Manuel de Prada ABC 14 Diciembre 2019

Los pensadores políticos clásicos distinguían tres tipos de gobernantes dañinos: el inepto, el prepotente y el perverso. El gobernante inepto tiene pocas luces y pocas dotes de mando; pero, con el tiempo, se vuelve mandón y aspaventero. El gobernante prepotente quiere perpetuarse en el poder mediante intrigas y mentiras y se rodea de una camarilla corrupta que hace irrespirable la convivencia. El gobernante perverso, por último, es una «voluntad pura» de poder que se sirve de las instituciones para imponer sus designios; y que no vacila en resucitar odios ancestrales y en pactar oscuros contubernios con los enemigos del pueblo, al que entretanto corrompe y envisca.

Ciertamente, el doctor Sánchez, reuniendo rasgos del inepto y del prepotente, es sobre todo un gobernante perverso que se sirve de las instituciones para saciar su «voluntad pura» de poder. Pero en cualquier comunidad política sana las instituciones actúan como baluartes de defensa contra los gobernantes dañinos, dificultando o haciendo imposibles sus designios. Así que, si el doctor Sánchez puede servirse de las instituciones para mantenerse en el poder, es porque España se ha convertido en un Estado fallido. Entiendo que aceptar tal evidencia no es plato de gusto para nadie, y mucho menos para el español pancista que vive plácidamente, repitiendo como un lorito los eslóganes memos del lugarcomunismo zombidemócrata.

Que España es un Estado fallido lo prueba, por ejemplo, el papel de «dontancredo» que se asigna al Rey. Pensemos en la reciente y estrambótica «ronda de consultas» en Zarzuela. El Rey ha encargado al doctor Sánchez que se presente a la investidura sabiendo que no ha reunido los apoyos suficientes; lo ha hecho sabiendo que los apoyos que el doctor Sánchez reclama son de partidos que no lo reconocen como Jefe de Estado (y que, desdeñosos, en algunos casos ni siquiera se dignan asistir a esta «ronda de consultas»); y lo ha hecho sin conocer la letra pequeña del pacto que el doctor Sánchez pretende alcanzar con estos partidos (letra pequeña que ni el propio doctor Sánchez conoce, pues es capaz de cambiar cada día de caligrafía). Toda esta chapucería grotesca, en donde la perfidia y la improvisación hacen coyunda (y en la que, además, se hace mofa de la monarquía), es propia de un Estado fallido.

La cruda realidad es que en España no hay gobierno estable desde hace cuatro años. La cruda realidad es que nuestro sistema político ampara la floración y perpetuación de gobernantes perversos que utilizan las instituciones en su beneficio. La cruda realidad es que estos gobernantes perversos pueden tranquilamente ser investidos por aquellos partidos que anhelan la destrucción de la comunidad política. La cruda realidad es que los pactos políticos los determinan desde su celda o desde su exilio dorado presidiarios y prófugos de la Justicia (que, por cierto, en unos días podrán dejar de serlo si a una parodia de tribunal luxemburgués así lo desea). Pretender que el doctor Sánchez es el culpable de este desaguisado (que, además, podría prolongarse eternamente) es puro pancismo zombidemócrata. El doctor Sánchez es un advenedizo que ha descubierto que se vive mejor cuando uno se puede permitir parrandas en el Falcon y sesiones de chapa y pintura para Begoñísima. Pero el doctor Sánchez es tan sólo un gobernante perverso que se aprovecha del derrumbe de un Estado fallido. Y detrás de ese Estado fallido hay -nunca nos cansaremos de repetirlo, «por más que con el dedo, / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo»- una Constitución nihilista.

Esto pasa por pactar con el diablo
OKDIARIO 14 Diciembre 2019

Estamos ante un auténtico juego de truhanes: Quim Torra responde a Pedro Sánchez con el mismo argumento que utilizó el presidente en funciones. No podrá cogerle el teléfono cuando el jefe del Ejecutivo tenía previsto llamarle, el próximo martes a las 10.30 de la mañana, porque a esa hora estará reunido con su gabinete. La situación política es surrealista. Sánchez se pliega a la exigencia de ERC y decide contactar con Torra, enmascarando la llamada en una ronda de consultas con todos los presidentes autonómicos, pero el presidente catalán le paga con la misma moneda y obliga al presidente del Gobierno a alterar el orden de llamadas previsto. ¿Nos merecemos a un jefe de Gobierno que, con tal de mantenerse en el poder, se ha subido a lomos de una estrategia suicida para los intereses nacionales? ¿España se merece tamaña indignidad? ¿Se puede aceptar que el Gobierno dependa de un grupo de golpistas empeñados en humillar al Estado? ¿Que el futuro de la Nación se juegue con las reglas de los separatistas?

La degradación de la democracia española no tiene precedentes. Sánchez está sometiendo a España y a los españoles a una humillación intolerable. El episodio del cruce de teléfonos entre el presidente del Gobierno y el separatista que gobierna en Cataluña es el retrato de un país sometido a los caprichos y ambiciones personales de un jefe del Ejecutivo dispuesto a ciscarse en la dignidad nacional, un iluminado que va entregar el Estado a los enemigos de España, un vende patrias sin reparos.

Sánchez utiliza a España como mercancía y sus negociaciones con los separatistas catalanes revelan el grado de desvergüenza de un dirigente político que se ha enfrascado en una aventura de alto riesgo, una estrategia suicida que cursa cada día entre los desplantes de los independentistas. ¿Dónde está el umbral de la decencia de Sánchez? ¿Hasta dónde es capaz de llegar para seguir en La Moncloa? Tristemente, la respuesta es de lo más sencilla. Hasta donde sea necesario para ser investido presidente del Gobierno, aunque haya que pactar con el mismísimo diablo. Ha perdido la honra y ha denigrado a España, convertida en rehén de su infinita ambición personal.

Saqueo a manos llenas
OKDIARIO 14 Diciembre 2019

El PSOE salió en tromba a defender la honradez de Manuel Chaves y José Antonio Griñán nada más conocerse la sentencia de los ERE. Su argumento fue que no hay pruebas de que se llevaran un euro ni de que estuvieran al tanto de lo ocurrido. Lo que sucedió -dicen- es que hubo un puñado de gente desleal, pero el plan de ayudas se diseñó por necesidad social. El argumento del PSOE llevaba implícito un desafío: que enseñen las pruebas del delito, pedían.

Pues aquí están. OKDIARIO ofrece el documento -hay muchos más- del siniestro plan diseñado por el PSOE andaluz: el robo de los ERE no quedará en 680 millones de euros, porque ya se ha descubierto toda una red de ayudas ‘pitufeadas’, inferiores a 450.000 euros cada una de ellas y debidamente fraccionadas con el propósito de saquear la Junta de Andalucía con contratos pequeños de forma que no hicieran saltar las alertas de los organismos interventores y de la propia Justicia.

El documento -el convenio de subvenciones concedidas a Pickman La Cartuja: un contrato de 1,8 millones de euros que, sin embargo, fue troceado -‘pitufeado’- para que las cifras no despertaran el ánimo controlador por lo elevado de la cuantía- demuestra cuál era el proceder, la manera tramposa de burlar la Intervención. En este convenio de Pickman, firmado a partir de 2004, las cuantías aún fueron ligeramente superiores a ese umbral de 450.000 euros debido a que, por esas fechas, los socialistas de la Junta consideraron que bastaría con ese fraccionamiento para librarse del chequeo judicial. El contrato se partió, con ese fin, en tres bloques: de 625.000 euros (firmado en 2004), de 600.000 euros (en 2005) y de 575.000 (en 2006).

La Guardia Civil investigó este asunto en 2015. Y las conclusiones de la UCO fueron obvias: que la concesión de una única subvención de 1,8 millones de euros a la fábrica de loza sevillana Pickman La Cartuja se diseñó "eludiendo" la ratificación del Consejo de Gobierno, que era el "procedimiento legal establecido" al ser superior a 1,2 millones de euros.

¿Querían pruebas?: pues aquí las tienen. ¿Seguirán defendiendo la honradez de Chaves y Griñán?

La misión de los indecentes
Rafa Gallego okdiario 14 Diciembre 2019

El cambio de alianzas en política – que solo busca defenestrar al Jefe del Estado – es la última moda radical. Desleales, zafios y demás especies, que confunden bajezas con dignidades, se obstinan en no respetar los tres primeros artículos de la Constitución y, menos aún, honrar la historia de España y sus reyes. La permuta de sortijas se ha convertido en la única misión de los indecentes que creen ser, sin saber ni jota de cómo va el baile, los amos del mambo. Semejantes bandas de desaprensivos pretenden cargarse la monarquía. Les urge. Según sus muy ineptos y muy tramposos líderes, ahora toca bailar al desafinado son del socialcomunismo, que suena a gato “pisaó”.

Grosso modo, los artículos aludidos dicen: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. La forma política del Estado es la monarquía parlamentaria”. Pero tales zotes no han leído, o no han asimilado, los conceptos vertidos. De lo contrario evitarían menospreciar a quien se asienta en el trono de la Nación, Felipe VI, con plena legitimidad. Aunque tratándose de torpes, de la talla intelectual de Iglesias, Junqueras, Puigdemont, Sánchez y Torra – por riguroso orden alfabético – todo es posible. No obstante, el rey, sin inmutarse, escucha, con la educación de la que hace gala, a cuantos infradotados le mienten y desean verle sin corona y camino del exilio.

El águila, símbolo de reyes y animal fuerte, inteligente y poderoso, no caza moscas. Felipe VI se limita a recibirlas, y a espantarlas, regalándoles una sonrisa por respuesta a sus traiciones. Conviene recalcar, a las tan diversas tribus de bicharracos pertenecientes a los dípteros, que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y que el castellano es la lengua española oficial del Estado”. Estos insectos no comprenden en qué consiste realmente la monarquía, ni el altísimo vuelo del águila, pues cada mosca tiene su sombra, como dice el refrán, y la sombra les impide ver los asuntos cruciales con claridad. Están demasiado ocupados en chupar sangre.

Seamos optimistas. Los cerebros vulgares nunca se apropiaran del trono de España, por mucho que se empeñen y lo intenten, les atrae más la rica mierda. Aparte de que antes se mataran entre ellos y que, en diciembre, la mosca muere. El castellano está lleno de dichos que alegran la Navidad.

El PSOE, contra el Rey y la Ley
Javier Somalo Libertad Digital 14 Diciembre 2019

Es un hecho, que el plan de Sánchez, tal y como parece planteado, es incompatible con la democracia de 1978, "régimen", para Iglesias por intento de comparación con el franquismo.

Casi todos, menos el Rey, presumen de lo que se ha hablado en las rondas de consultas en el Palacio de la Zarzuela. Y eso que algunos ni siquiera sabían cómo se llegaba a El Pardo y han descubierto por primera vez ese gran pulmón natural de la capital de España. Felipe VI ya tiene más experiencia que su padre en esto de encomendar la formación de gobiernos, al menos por el tipo de encomiendas que le está tocando vivir, y sólo él sabe de veras lo que ronda por la cabeza de los líderes que han girado, una vez más, visita a Palacio. Debe saberlo, cuando las intenciones con más posibilidad de formar gobierno son incompatibles con la Constitución y, para más señas, republicanas en su peor versión antimonárquica.

El valor de la monarquía parlamentaria española es su carácter moderador no gobernante, lo que no impidió que Juan Carlos I –seis años después de la muerte de Franco– se viera obligado a cortar el golpe de Estado del 23-F, o que su hijo, Felipe VI, supiera dirigirse a la nación como lo hizo el 3 de octubre de 2017, tras el golpe de la Generalidad de Cataluña. No son momentos políticos similares por contexto histórico pero son idénticos en el riesgo subyacente.

El fiscal Fidel Cadena fue extraordinariamente claro al decir que en la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe del 1 de octubre "falta el discurso del Rey en los hechos probados". Porque nunca unos "hechos" fueron tan "probados" y tan públicos: un vibrante discurso televisado que llevó a una manifestación masiva e inédita en Barcelona. Y añade Cadena que aquello "fue una realidad" en contraposición a la Suprema "ensoñación" del magistrado Luciano Varela. "El orden constitucional corría peligro", zanjó Cadena hablando en su nombre, en el de los fiscales Javier Zaragoza, Consuelo Madrigal y Jaime Moreno y presumo que en el de millones de españoles. Pero, por lo visto, no hay político dispuesto a devolverle el favor al Rey.

Con una sentencia como la del Supremo ante un golpe de Estado sin sofocar –error original ya sin remedio–, los "cauces de expresión" de Sánchez cobran tintes realmente peligrosos porque hacen posible lo que es, a todas luces, ilegal. Pues este viernes se ha dado un paso más o, para ser más exactos, como señala Ketty Garat, se ha vuelto con ahínco a los peores pasos: al Pacto de Pedralbes. El marco ya no es la Constitución sino la "seguridad jurídica" y "las leyes democráticas". No digas "atentado", di "accidente". No creo que este paso al vacío haya sido comunicado al Rey como fórmula válida para formar gobierno pero conviene apuntarlo también como un "hecho probado" aunque sólo sea para cargar de razón nuestra amargura.

Pedro Sánchez hablará con el "xenófobo" Torra bajo la excusa de una ronda con presidentes autonómicos que le permita ocultar la ignominia en el paraguas del diálogo. Pero el presidente provisional ya ha dejado claro que prefiere a Oriol Junqueras, del que evita toda crítica. Mejor el frente carcelario que el fugitivo, que tiene donde elegir. Y para Podemos, mucho mejor el frente republicano con denominación de origen y marca registrada que el separatista a secas. En todo caso, para todos ellos la Constitución es un obstáculo y, por contagio, la monarquía es un incordio. La teoría acordada del "conflicto catalán" nos quiere llevar a un conflicto monarquía-república y a dinamitar una Constitución que unió a todos los españoles. Este era pues, el famoso "encaje" de Cataluña en España: que lo de menos era España. Lo sorprendente es que, llegados a este punto, nadie quiere hacer reformas constitucionales de fortalecimiento de la nación, de la democracia parlamentaria: el camino tomado, parece que sin oposición activa, es hacer realidad la metafórica quema de ejemplares de la Carta Magna… y de las imágenes del Rey.

Es un hecho pues, que el plan de Sánchez, tal y como parece planteado, es incompatible con la democracia de 1978, "régimen", para Iglesias por intento de comparación con el franquismo. ¿Quejas? Nada cabe esperar de los lamentos de Emiliano García Page –que usará su grosera vaselina sin rechistar– o de los pellizcos de monja de Javier Lambán, requinto de Los Panchos del PSOE que dice que "lo deja todo" si Pedro dice "ven" y que será capaz de darle también sus momentos más ocultos. No es tiempo de ironías, escudo casi siempre de las peores cobardías, pues sirven para acomodarse a cualquier situación. Si ERC resulta ser un "partido indeseable" para Lambán, si Miquel Iceta ha pasado a ser un "supremacista", si "de España hablamos todos", como dice el de la vaselina… no sé qué hacen en el PSOE de Pedro Sánchez, pero estoy seguro de que allí seguirán buscando coartadas para no parecer culpables.

Las desgracias sucederán en tiempo récord, sin margen para hacer política porque las revoluciones no la necesitan y, a este paso, pillarán a los "constitucionalistas" durmiendo en Pearl Harbor. Dijeran lo que dijeran Pablo Casado o Santiago Abascal –Arrimadas ya es más clara que Rivera– sobre un eventual rescate de emergencia a Sánchez, una foto en pijama sobre los escombros resultará mucho más difícil de explicar que cualquier cambio en una promesa electoral, devaluada ya por la gravedad y velocidad de los acontecimientos. Siempre será mejor repetir los aciertos históricos evitando los dramáticos errores que, en algunos casos, condujeron a la determinación. Y eso sólo es posible anticipándose al enemigo y tomando conciencia inequívoca de que el camino que emprende Pedro Sánchez con comunistas y separatistas supone un cambio de régimen irreversible. Sin turno de respuesta, por ingeniosa que la presuman. Sin segunda parte. Con las ensoñaciones convertidas en norma.

Hay 151 diputados que representan a muchos millones de españoles y que están obligados a enviar un mensaje de esperanza y tranquilidad sin pararse a medir su impacto electoral, porque a lo mejor tardan mucho en llegar otras elecciones y, de suceder, puede ser a lomos, no de la Constitución que conocemos sino de la veleidosa "seguridad jurídica" y "las leyes democráticas" de Pedro Sánchez. O sea, de nuevo cuño.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

Vox evoluciona para atraer al votante de izquierdas
El partido moldea su discurso para dirigirse a la izquierda "menos ideologizada"
Maite Loureiro Libertad Digital 14 Diciembre 2019

Después del éxito cosechado el pasado 10 de noviembre, Vox se enfrenta ahora al reto de intentar ensanchar su base sin renunciar a los principios que le han permitido ser tercera fuerza política. Una tarea complicada en un país muy polarizado que no ha visto nunca rota la tradicional barrera que separa a la izquierda de la derecha.

Los principales dirigentes de la formación presumen de haber conseguido provocar una brecha convirtiéndose así en un partido "transversal" gracias a los 300.000 votantes que el pasado 28 de abril confiaron en el PSOE de Pedro Sánchez y que en las últimas elecciones generales se habrían pasado a Vox. Un trasvase que presentan como el primer paso para lograr su ansiado objetivo de arrebatar votos a la izquierda.

Un importante cargo de Vox explica que han crecido todo lo que podían por la derecha y que será difícil seguir "pescando" votos entre los descontentos con el PP. "Nuestros adversarios son el PSOE y los separatistas", asegura marcando distancias en su labor de oposición con los de Pablo Casado. "PP y Vox son complementarios, nos va mejor por separado", insiste.

Para seguir avanzando en esa línea, Vox explotará todavía más la estrategia puesta en marcha durante la anterior campaña electoral con el objetivo de lanzarse a por el conocido como 'voto obrero', centrando buena parte de su discurso en la inmigración ilegal, la vivienda, la okupación o el paro. "Los problemas que de verdad preocupan a la gente y que la izquierda ha abandonado por estar más preocupada en hablar de Greta y la ideología de género", asegura un miembro del partido.

Según analizaron después del 10-N, esta línea de acción les ha permitido convertirse en primera fuerza política en los cinco municipios más pobres de España en contraposición a los cinco más ricos donde el partido más votado fue el PP. De esta forma explican también su crecimiento en el llamado "cinturón rojo de Madrid" y municipios de la periferia como Leganés o Getafe. Un fenómeno similar al ocurrido en Andalucía, donde disputan ya su plaza al PP, o también en la Comunidad Valenciana.

Fuentes del partido aseguran que el objetivo son los votantes de izquierdas menos ideologizados para "convencerles" de que hay otra alternativa. De hecho, el eurodiputado de Vox, Jorge Buxadé, portavoz de campaña el pasado 10-N, se dirigía al votante que en las últimas generales confió en el PSOE: "Sin reproches. ¡Ganas de conocerle, estrecharle un abrazo y decirle que sí, que hay futuro, que hay alternativa social al engaño socialista", escribía en redes sociales.

Hacia las políticas sociales
En este camino emprendido, el partido ha comenzado también a suavizar algunas de sus propuestas. El portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, defendió durante los actos de celebración del día de la Constitución la necesidad de "simplificar" el Estado autonómico. Aunque en su programa mantienen la propuesta de eliminarlo, su discurso se dirige más a pedir la recuperación de competencias que no requiere de una reforma constitucional y resta argumentos a los adversarios que les sitúan fueran del sistema.

Ya en su programa económico del pasado 10-N rebajaron algunas de sus iniciativas más liberales. El 28-A apostaban por una reforma del sistema de pensiones para transitar hacia uno mixto de capitalización que sería obligatorio para los menores de 25 años. Algo a lo que renuncian ahora al proponer que sea de carácter voluntario para toda la población, restándole así efectividad a la propuesta.

En abril pedían reformar la sanidad para ofrecer la posibilidad de que puedan "descolgarse" del sistema público quienes opten por uno privado. Ahora ya sólo hablan de que el Estado central recupere esta competencia.

Tampoco proponen ya abaratar todos los despidos a 20 días por año trabajado ni priorizar las negociaciones individuales en las empresas frente los convenios sectoriales o colectivos. En noviembre también eliminaron su propuesta para vender todas las empresas públicas que generaran pérdidas o privatizar compañías nacionales como AENA.

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Lo que pasa cuando se claudica ante golpistas
Jesús Laínz Libertad Digital 14 Diciembre 2019

El Gobierno mendiga apoyos y se sienta a negociar la liquidación de lo poco que queda de España con el partido golpista, cuyo líder está entre rejas.

El 17 de agosto de 1930 se reunieron en San Sebastián algunos próceres republicanos para organizar el asalto final, por vías tanto legales como ilegales, a una monarquía que se tambaleaba desde la dimisión de Primo de Rivera siete meses antes.

Tras la fracasada insurrección militar de Jaca y Cuatro Vientos en diciembre, varios asistentes a la reunión donostiarra y otros dirigentes golpistas (Alcalá-Zamora, Maura, Largo Caballero, Casares Quiroga, de los Ríos y Albornoz) fueron juzgados por el golpe de Estado. Otros como Prieto y Martínez Barrio pudieron escapar al extranjero. Y el tembloroso Azaña se escondió en Madrid para no salir a la superficie hasta el 14 de abril.

Durante los tres meses de su estancia en la cárcel Modelo, se formaron grandes colas de gente deseosa de manifestar su apoyo a los presos. Pero lo más importante fue que sus declaraciones, aireadas diariamente por la prensa, influyeron decisivamente en las medidas gubernamentales de aquellos meses. Así lo recordó Alcalá-Zamora:

Desde allí pesábamos con decisivo influjo sobre las decisiones, que frustrábamos e imponíamos, del gobierno del rey. Nuestra oposición a admitir las Cortes ordinarias anuló el decreto de convocatoria, derribó al gobierno Berenguer y abrió inequívoco un periodo constituyente, aceptado ya forzosamente por los partidos monárquicos. Y para todo esto bastó un suelto de unas ocho líneas dictado por mí, desde la reja del locutorio, a un redactor del periódico La Voz.

Los representantes de los partidos catalanistas, con el esquerrista Rovira i Virgili a la cabeza, comprendieron la oportunidad extraordinaria que se les ofrecía para avanzar en sus reivindicaciones, dieron al gobierno nacional por inexistente y se presentaron en la cárcel para negociar con los que consideraban los verdaderos gobernantes.

El hecho transcendental, sin embargo, fue que José Sánchez Guerra, encargado por el rey de formar gobierno tras la destitución de Berenguer, se presentó ante los golpistas presos para rogarles que accediesen a ser sus ministros. Rechazado el ofrecimiento, a Sánchez Guerra sólo le quedó declinar el encargo del rey, que designó al almirante Aznar como presidente del que sería su último gobierno. No cupo mejor prueba de que la monarquía ya estaba muerta antes de las elecciones municipales de abril de 1931.

Y por si fuera poco, los golpistas fueron condenados a la insignificante pena de seis meses y un día de prisión, pena que, además, fue sustituida por la libertad condicional, lo que se efectuó inmediatamente entre la aclamación de la multitud.

Cinco años más tarde se celebraron las elecciones que darían el triunfo, entre incontables irregularidades, pucherazos y violencias, al Frente Popular. Esta coalición de partidos izquierdistas y separatistas llevó como primer punto de su programa la amnistía de los condenados por el golpe de Estado de octubre de 1934, que había provocado dos mil muertos. Es decir, la sumisión de la ley a los intereses políticos del partido gobernante.

Así se hizo, lo que comportó la excarcelación de cientos de personas, muchas de las cuales habían sido condenadas por delitos de sangre, la reincorporación a sus puestos de trabajo de miles de funcionarios y trabajadores que los habían perdido por sus actividades delictivas, el regreso de Companys a la Generalidad y la reactivación del estatuto que había sido suspendido.

Este último extremo preocupó especialmente al presidente Alcalá-Zamora durante las últimas semanas de su mandato, pues tenía fresca en su memoria la conspiración de Companys contra el Estado ya desde meses antes del fatídico octubre de 1934. El general Batet le había informado de que la Generalidad había adquirido armamento de guerra en el extranjero, armamento que tenía escondido en depósitos clandestinos. Y lamentó el inteligente y fiel militar que, dada la transferencia de las competencias de Justicia a la Generalidad, si se hubiera cometido la imprudencia de denunciar el delito, habría sido el propio Companys el que se habría encargado de trasladar las armas a otro lugar para seguir ocultándoselas al gobierno nacional.

Efectivamente, varios meses más tarde llegaría la rebelión de la Generalidad, cuyos responsables, condenados a largas penas de prisión, fueron puestos en libertad tras la victoria frentepopulista. El presidente anotó en su diario su preocupación y la de Azaña por la impaciencia de "Companys y sus socios" para "apoderarse de la Generalidad y restablecer el régimen del estatuto apoyado en la imposición popular". Y declaró su rechazo a devolver las competencias estatutarias dada "la imposibilidad moral de entregar otra vez el orden público a un poder regional desconsiderado, desleal y rebelde, que lo utilizó para sublevarse contra el Estado". En los últimos días de la presidencia de Alcalá-Zamora, cuando se maniobraba en los pasillos para designar sucesor, la Generalidad se inclinó por Ángel Ossorio y Gallardo, abogado de Companys, ya que, como explicó el expresidente, "creen que se lo entregaría todo, incluso el orden público".

Hoy, ochenta años después de aquel prólogo de la gran tragedia española de 1936, el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia bochornosa para adecuarse a las necesidades del gobierno socialista. Y ese gobierno socialista mendiga apoyos y se sienta a negociar la liquidación de lo poco que queda de España con el partido golpista, cuyo líder está entre rejas condenado por sedición y cuyas huestes prenden fuego a las calles catalanes con el beneplácito del gobierno regional y ante la indiferencia del nacional.

Por si alguien fuera capaz de comprender, la claudicación de los monárquicos ante los golpistas de 1930 provocó el fin de la monarquía. La claudicación de los republicanos ante los golpistas de 1934 provocó el comienzo del fin de la Segunda República. La claudicación ante los golpistas de 2017 provocará…

Sánchez está cruzando el Rubicón constitucional
Pablo Sebastián republica 14 Diciembre 2019

El presidente en funciones del Gobierno y candidato a la investidura Pedro Sánchez está jugando con el fuego de la ruptura de la unidad de España y la ruptura del PSOE, por su empeño en ser investido Presidente al precio que le impone desde la cárcel el delincuente Oriol Junqueras.

Un golpista a quien ahora apoya el líder del PSC Miquel Iceta camino de lo que puede empezar a llamarse un nuevo ‘golpe blando’ en Cataluña.

Y está grave e inconstitucional deriva de Sánchez (y del PSC) impedirá que Pablo Casado e Inés Arrimadas consideren a Sanchez apto para liderar una alternativa de Gobierno con PP y Cs, distinta a su proyecto de un gobierno de coalición con Podemos y con el apoyo externo y la abstención de ERC.

Pedro Sánchez está cruzando el Rubicón de la legalidad constitucional e incorporando el lenguaje de Junqueras al hablar de: ‘seguridad jurídica’ para no mencionar la Constitución Española; ‘conflicto político’ para ocultar la ausencia de legalidad en Cataluña; y ‘Mesa de diálogo’ para camuflar la exigencia de ‘bilateralidad’ o negociación entre los Gobiernos de España y Cataluña, como exige Junqueras.

Y como lo avala Miquel Iceta desde el PSC. El que además niega que España sea una sola nación y pide que el Estado no intervenga en Cataluña. Lo que ha sido duramente respondido por el Presidente y líder del PSOE en Aragón Javier Lambán que llamó a Iceta ‘supremacista’, apoyando al presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, quien hace poco ha rechazado el lenguaje de ‘vaselina’ de Pedro Sánchez en Cataluña.

Revuelta en el PSOE de Lambán y Page que constituye sólo la punta del iceberg de un creciente malestar entre dirigentes socialistas. Lo que podría derivar en rebelión contra Sánchez de una parte del Grupo Socialista del Congreso de los Diputados, lo que tumbaría la investidura de Sánchez.

El presidente en funciones que, a la orden de Junqueras, aceptó llamar a Torra el próximo martes. Una llamada que Torra ha calificado de ‘estéril’ al tiempo que le pide a Sánchez que la suya sea ‘la primera llamada y ¡a las ocho de la mañana’. Y un Sánchez que ha frenado a la fiscalía para que no denuncie la desobediencia del Parlament y no descarta los indultos a los golpistas para que Junqueras pueda presentarse a las elecciones catalanas de la próxima primavera.

Sánchez corre el triple riesgo de quedar aislado por discrepancias con ERC, rechazo infranqueable de PP y Cs y creciente malestar en el PSOE que ya está prácticamente roto en Cataluña por la deriva soberanista del PSC.

Y si esto sigue así y Sánchez fracasa por tercera vez en la investidura, tanto el PP como Cs le exigirán al PSOE otro candidato para pactar un gobierno de corte democrático y constitucional. O, de lo contrario, iremos hacia unas terceras elecciones que para Sánchez podrían convertirse en una trampa mortal.

Pedro Sánchez escoltado por Pablo Iglesias está cruzando el Rubicón de la legalidad constitucional. Pero Sánchez debería recordar cómo acabó Cesar a manos de sus más fieles aliados. Aunque aquí estamos hablando de una presunta ‘muerte política’ que el líder del PSOE ve imposible porque cree tener controlado a su partido y confía que ese fatal desenlace nunca llegará. No en vano Sánchez se considera ‘el resistente’ y políticamente inmortal.

www.jesuslainz.es

El delirio pluripatiovecinal
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 14 Diciembre 2019

Cuando la izquierda y el racismo copulan y dan a luz patios de vecinos belicosos, se instala en los territorios el imperio de la irracionalidad.

Hace mucho tiempo que los capitostes del tinglado de izquierdas renegaron de sus antiguas invocaciones a la unidad de los parias del mundo y decidieron apoyar las demandas de los nacionalismos más atrabiliarios. Cuando los falsarios todavía enarbolaban aquella consigna, en el siglo XX, cantando "La Internacional" con el puño en alto y un pañuelo rojo al cuello, lo hacían a menudo para poner a los parias al servicio de los planes expansionistas del imperialismo comunista soviético o chino. Pero ahora, sin dejar de hacer guiños a los nuevos amos de las potencias totalitarias, estos tránsfugas escudados tras el cartel fraudulento del "progresismo", dedican todas sus artimañas a la fragmentación de las naciones para crear nuevos enclaves étnicos, conchabándose, sin vergüenza, con la ultraderecha identitaria movida por nostalgias medievales.

Prometen la barbarie
Así es como la comparsa ZISI (Zapatero, Iceta, Sánchez, Iglesias) ha desembocado en el gallinero de la nación de naciones, en sus dos versiones. La primera es la favorita de la comparsa ZISI: España es un Estado plurinacional dentro del cual viven, aisladas en sus respectivos enclaves, tribus marcadas por diferencias insalvables que se manifiestan en la historia, las costumbres, la idiosincrasia, la cultura, la lengua y la economía; la segunda es la que los sediciosos catalanes y sus socios sabinoaranistas y bilduetarras imponen como condición para el pacto de investidura: España es un conglomerado de Estados nonatos desprovistos de vínculos comunes cuya maduración les hará emanciparse levantando fronteras entre sus componentes y también con sus vecinos.

Ninguna de las versiones del gallinero es viable. Por una razón muy sencilla: vivimos en el siglo XXI, en una zona del mundo que todavía atesora los valores de la civilización, y aquí el aislamiento es imposible, so pena de volver a la barbarie que prometen, sin rodeos, los sublevados. El énfasis en las peculiaridades puede llevar a extremos grotescos, empezando por la fractura de esos nuevos Estados fundados sobre ficticias bases identitarias. Si nos guiáramos por ellas, Cataluña se convertiría en un mosaico ingobernable de taifas.

La doctrina de la pluralidad de naciones brotadas del interior de una misma nación originaria descansa sobre una base de estereotipos, que a su vez son producto de una matriz racista. Los inferiores no pueden disfrutar de los mismos derechos que los superiores y por lo tanto se los recluye en un territorio aparte. Lo cual llevaría en Cataluña, apelando a los estereotipos, a la creación de naciones de tarraconenses por un lado y gerundenses por otro, en tanto que, ateniéndonos siempre a los estereotipos, los barceloneses estarían más cerca de los parisinos o de los californianos. Luego vendrían las divisiones entre los barrios: la nación de Sant Gervasi opuesta a la del Raval.

Para nuestra tranquilidad
"En Barcelona se hablan más de 300 lenguas, según Linguapax" (LV, 28/11), o sea que si lleváramos la pluralidad de naciones hasta sus últimas consecuencias, convertiríamos España en un puzzle pluripatiovecinal, con los variopintos patios de vecinos de la repúblika catalana sepultados bajo los escombros de lo que fue una próspera autonomía.

La España pluripatiovecinal es un delirio, y ni la comparsa ZISI ni sus patrocinadores sediciosos podrán engendrarla. Aunque Josep Ramoneda, veterano emisario del Diplocat ilegal, declare caduca la Constitución ("L´aporia constitucional", El País.com., 7/12) y aunque doscientos gamberros (adoctrinados, desde que ingresaron en el parvulario, para odiar a su patria española) la quemen en la vía pública de Barcelona y Gerona en el día de su 41º aniversario, la Carta Magna sigue siendo el pilar que sustenta nuestra sociedad abierta, de ciudadanos libres e iguales, en un régimen de Monarquía parlamentaria, como estipula su artículo 2:

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Y reafirma, para nuestra tranquilidad, en su artículo 8.1:
Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Avergonzado del orate
"Indisoluble unidad (…) patria común e indivisible (…) Las Fuerzas Armadas (…) tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Un texto del que abominan quienes se han conjurado para desmantelar España y para promover la riña entre los patios de vecinos de los catalanes. Porque de esto se trata, de la confrontación entre catalanes que impulsaron los supremacistas, y no del conflicto político entre Cataluña y España que inventaron los esbirros de Pedro Sánchez y Oriol Junqueras.

El agitador Quim Torra lo tuvo claro cuando tomó partido, una vez más, por la confrontación entre los patios de vecinos y llamó a todo el independentismo a "escuchar atentamente" las reflexiones de Paul Engler, autor del Manual de desobediencia civil (Saldomar), quien exhortó "Si los catalanes queréis ganar debéis polarizar mucho más, escalar mucho más, y aceptar altos niveles de sacrificios" (LV, 29/11). Esta obsesión del presidente putativo de la Generalitat por desgarrar el tejido social de Cataluña, cuando él sólo representa a una minoría dentro de la minoría secesionista, provocó la reacción del predicador Francesc-Marc Álvaro, quien, avergonzado de compartir trinchera con semejante orate, les recuerda a Engler y a Torra ("El buen polarizador", LV, 5/12):

La mitad de los catalanes no son favorables a la secesión. Toda su argumentación sobre la polarización se limita a describir el pulso entre el independentismo y los poderes del Estado, sin contemplar la polarización interna de la sociedad catalana.

Llàtzer Moix, desde la orilla racional, sentencia, repudiando al polarizador ("La prórroga envenenada", LV, 8/12):
Al recomendar estas lecturas, dada la agitada coyuntura y dado su cargo representativo, Torra se comporta como un irresponsable y como el primer pirómano de Catalunya.

Y los catalanistas auténticos, angustiados por la confrontación cainita, rematan desde el colectivo "Treva i Pau" ("La legitimidad real del `procés´", LV, 6/12):
Desgraciadamente, Catalunya no es ahora un sol poble, y habrá que trabajar mucho, y con mucha delicadeza, para que vuelva a serlo.

En cuarentena
Cuando la izquierda reaccionaria y el racismo recauchutado copulan y dan a luz patios de vecinos belicosos en sustitución de la nación civilizada, se instala en los territorios el imperio de la irracionalidad, preñado de esperpentos. Es lo que sucedió cuando el Ayuntamiento del dúo dinámico Colau-Collboni puso en circulación un vídeo discriminatorio en el cual los comentarios machistas estaban en boca de los dos únicos castellanohablantes. Mucho peor y demostrativo es que el politburó etnocéntrico del "partido indeseable" (Javier Lambán dixit) ERC convierta a su único rufián de origen impuro en el payaso de las bofetadas que recibe los escupitajos, pedradas e insultos cuando un bando de la chusma supremacista se enfrenta con un rival de su misma ralea. Así funcionan las mentalidades pluripatiovecinales.

España no es un país pluripatiovecinal. Los padres de la Constitución reconocieron y garantizaron el derecho a la autonomía de nacionalidades y regiones dentro de un régimen de indisoluble unidad de la Nación española, patria indivisible y común de todos los españoles.

Quienes al ocupar su escaño en el Congreso asumen explícitamente el compromiso de servir a otro país nonato que no es aquel para el que van a legislar, o se jactan de profesar una ideología que los obliga a legislar copiando modelos espurios que ponen en peligro la cohesión social y los derechos humanos, deberían ser aislados, en cuarentena, con un cordón sanitario que les impida influir en la vida institucional del país del que reniegan. Para colmo si son perjuros como Gerardo Pisarello, que cuando le convino cumplió con el deber ineludible de jurar o prometer lealtad al Rey y obediencia a la Constitución y las leyes, como lo hicimos ante la justicia todos los argentinos y demás extranjeros que tuvimos el privilegio de acceder a la nacionalidad española. Al renegar ahora de ese juramento o promesa para subordinarse a la necrofilia guerracivilista de las Trece Rosas, Pisarello también ha abjurado de su segunda nacionalidad para reencontrarse con sus raíces peronistas. Con su pan se lo coma, pero que no venga a infectarnos con el virus del totalitarismo tercermundista.

Y quienes pactan con estos réprobos para eternizarse en la Moncloa se hacen igualmente acreedores al desprecio de la ciudadanía. Repito: fuck Pedro Sánchez y su corte de los milagros.

Sánchez no podrá acabar con España, aunque lo intentará
“Le tengo miedo a los idiotas porque son muchos y pueden elegir a un presidente” Facundo Cabral
Miguel Massanet diariosigloxxi 14 Diciembre 2019

Sin duda nos hallamos ante una situación que nunca pensamos que estaríamos viviendo pero que, por duro que nos pueda parecer, no podemos evitar que España haya caído en este cepo que hace tiempo que nos ha estado preparando el señor Pedro Sánchez y todos aquellos que le bailan el agua, esperando sacar rédito de este viraje de los socialistas hacia la extrema izquierda, que sólo está pendiente de que se acabe de rematar cuando termine esta representación perfectamente estudiada, ideada por los separatistas del señor Junqueras y los socialistas, con la inestimable colaboración del señor Iceta, un perfecto émulo de la Celestina en cuanto se trata de preparar matrimonios contra natura, sin importarle nada que, con ello, ponga en cuestión la unidad de la nación española.

El tándem Sánchez-Iceta hace tiempo que está intrigando para conseguir el apoyo de ERC aunque, en esta faceta de Pedro Sánchez de cambiar de opinión sin sentir el menor rubor por desdecirse de aquello que ha mantenido a capa y espada unas pocas horas antes, primero se negara a aceptar (aparentemente, por supuesto) el apoyo y la participación en su gobierno de los comunistas de Pablo Iglesias o de afirmar que iba a declarar ilegales todos los referéndums que intentaran los separatistas sin que se le cayeran los anillos cuando, al poco tiempo, cambiar de opinión y decir que agradece a ERC su “predisposición” a negociar con su partido ( no con España, por supuesto) el PSOE la forma de encontrar una fórmula con la que sortear el mandato constitucional, en beneficio de las aspiraciones del líder socialista de ser investido como presidente del gobierno y, al propio tiempo, poder ceder al señor Junqueras y su equipo de soberanistas catalanes, algunas de sus pretensiones como anticipo a, dentro de un tiempo, poder darles a los catalanes un estatus especial dentro de la nación española o, quién sabe, fuera de ella.

Empezó por admitir que el tema de las aspiraciones catalanas era un “conflicto político” y, ahora ya parece dispuesto a aceptar la constitución de una “mesa de diálogo” en la que España y Cataluña, de tú a tú y de igual a igual, fueran discutiendo las posibilidades de llegar a un acuerdo respecto a la forma de insertar a la “nación” catalana, como entidad autónoma e independiente en lo que, para ellos, sería un estado federal pero, a la vista de las pretensiones que vienen reclamando los independentistas, con la exigencia de tantas transferencias, al fin y al cabo, en nada se diferenciaría, más que en la nomenclatura, de una nación en la que las facultades de su gobierno serían, prácticamente, las mismas de las que gozaría cualquier nación independiente.

Entre tanto, seguramente para “ir haciendo boca”, el señor Pedro Sánchez ya ha empezado a ningunear a SM el Rey, comenzando por enviarle a Cuba para que no interfiriese en sus proyectos y designarse aspirante a ser investido antes que el monarca tomara la decisión oportuna, con lo que se autoproclamó a sí mismo como único aspirante a la vez que empezó a actuar como si fuera él quien tuviera la facultad de organizar, según su propia conveniencia, los tiempos para evitar que los plazos reglamentarios pudieran jugar en contra de sus aspiraciones, antes de que tuviera tiempo para conseguir, por los medios que fueran, incluso puenteando la Constitución, los apoyos precisos aunque, para ello debiera de recurrir a trucos, martingalas legales, y operaciones de camuflaje; como ha sido la de citar a todos los presidentes de las comunidades autónomas, a los que no les corresponde ningún papel en el tema de la designación de candidato a la presidencia del Gobierno, con la evidente, aunque chapucera, intención de poder entrevistarse con Torra, sin que ello se pudiera interpretar como un intento más de limar las asperezas que existen entre el PDECat y JxCat con el gobierno en funciones de los socialistas, sabiendo que las relaciones de Torra y Sánchez estaban, precisamente, rotas a causas de las anteriores declaraciones de Sánchez, respecto a la necesidad de actuar en contra del separatismo catalán. Se ha hablado de que el Gobierno en funciones planeaba la sustitución de la actual Fiscal General del Estado por diferencias de criterio y puede que estos cambios no sean más que los primeros síntomas de que las cosas en la fiscalía va a entrar en una nueva fase más de acuerdo con los intereses del partido en el gobierno y, quien sabe, si con posibles indultos u otras concesiones a los presos separatistas.

Sea como fuere, es evidente que España está a punto de entrar en un cambio de ciclo. El bipartidismo ha dejado de ser lo determinante que ha venido siendo desde la Transición y la irrupción de otras formaciones políticas de carácter nacionalista o de comunismo extremo, han conseguido una atomización del voto que, junto a los efectos de la Ley D´Hont, haya producido como consecuencia que, para gobernar el país, sea preciso juntarse con otros compañeros de viaje que han conseguido, una vez más, que España haya quedado dividida en dos bloques opuestos, con la particularidad de que, los que pueden conseguir la mayoría, lo han hecho a costa de la colaboración de una gran cantidad de partidos de izquierdas cuya fidelidad, a lo largo de la legislatura, se puede considerar altamente improbable.

Por otra parte la presión del grupo separatista sobre el Gobierno y la Justicia se empieza a hacer evidente y estamos contemplando como la propia fiscalía ha rectificado su criterio respecto a los CDR que fueron detenidos durante los pasados incidentes en Cataluña, de modo que, de los que debían permanecer en prisión parece que, al menos 3 de ellos, van a poder salir de la cárcel con cargos pero en libertad. Estos mismos fiscales parece ser que, en el caso de aumentar los permisos para que Urdangarín pueda dar clases, han manifestado su disconformidad sin que quede muy claro cómo, si concurren las circunstancias para que el yerno del Rey pueda gozar de tales beneficios, exista un interés tan particular de la fiscalía para impedirlo.

Y ya que estamos dentro del contexto de Cataluña y de sus problemas de independentismo, no podemos menos de comentar un acontecimiento que lleva trazas de ser problemático y del que se pueden valer todos estos grupos como los CDE o los Sunami Democratic, para provocar situaciones de máxima tensión; sin que parezca que, la directiva del Barsa, la que debiera manifestar más inquietud por lo que pueda tener lugar dentro del estadio o por la seguridad del equipo visitante, aparte de la rivalidad deportiva que existe entre ambos clubes; demuestre la más mínima inquietud por aquellas manifestaciones de tipo político, proclamas independentistas o la misma invasión del terreno de juego por parte del público algo que, según se dice, está previsto en la agenda de los señores que llevan la batuta entre estos terroristas callejeros que actúan bajo la denominación de Sunami Democratic. Cuando el propio presidente del club azul-grana se permite decir que “la reivindicación y el futbol podrán convivir” es lo mismo que dar carta blanca a los revoltosos para que usen el estadio del Barcelona como centro de reivindicaciones independentistas, con la aviesa intención de poner unas grandes pancartas en la que se pudiera leer la petición de que el gobierno de España se siente en una mesa a negociar la independencia catalana. Dicen que la seguridad dentro del estadio le corresponde al Club y a su directiva ¿qué es lo que les puede suceder si, a pesar de la seguridad manifestada por el señor Bartomeu, en el sentido de que no habrá graves incidentes, resulta que, efectivamente, se producen?

No sé si los distintos organismos deportivos que deciden sobre la materia han valorado las consecuencias de que, este partido, que ya tuvo que retrasarse en una ocasión debido a las posibilidades de que se produjeran graves problemas de seguridad; si se juega en el Camp Nou puede llegar a provocar incidentes que pongan en peligro la seguridad de los asistentes; si la tolerancia con los alborotadores pudiera permitir que se usara el campo para exhibir consignas en contra de España y a favor de los presos condenados o si, el fanatismo, el odio o el reconcomio de algunos más salvajes pudiera llegar a causar daños no sólo en las instalaciones del estadio sino en la propia masa de espectadores que, en un momento determinado, espantados por el comportamiento incívico de los activistas, llegaran a huir en desbandada, de modo que pudieran producirse aplastamientos, caídas, magulladuras, traumatismo o incluso víctimas graves entre las personas que intentaran salir del estadio.

No parece que los mossos catalanes se tomen muy en serio estas posibilidades, ya que se han manifestado convencidos de que no va a suceder nada y que, en todo caso están persuadidos de que lo van a poder solucionar todo si se diera algún tipo de desmán. Está claro que, por mucho que se quiera negar, existe la posibilidad de que, dada la situación de inestabilidad que tenemos en Cataluña, lo lógico sería esperar (los del Sunami Democratic, ya lo vienen anunciando desde hace días, convocando a sus militantes para manifestaciones en torno al estadio del Barcelona con la intención de impedir el paso a los jugadores, a los técnicos y árbitros etc.) que se congregue una gran multitud, muy motivada y con claras intenciones de impedir que el partido se pueda celebrar con normalidad. En todo caso da la sensación de que la más mínima prudencia aconsejaría suspender el partido o, aún mejor, incluso que celebrarlo a puerta cerrada, que el partido se celebrase en un campo neutral y en igualdad de condiciones, porque es evidente que la tensión para los jugadores del Madrid va a ser muy superior a la de los catalanes que saben que no van a ser objeto de ninguna clase de presión o acoso.

No parece que, existiendo un enfrentamiento tan manifiesto entre España y la autonomía catalana (ya no decimos entre el Gobierno de España y la autonomía catalana, porque es evidente que no existe), si de verdad lo que se intenta es evitar que los disturbios que se pudieran producir acabaran derivando hacia problemas mayores, lo que debería proceder es evitar que el partido tenga lugar en Cataluña y se celebre en cualquier otro lugar de España, donde el control de los que pudieran asistir con intención de crear problemas, sería mucho más fácil y el peligro de que la situación llegara a convertirse en incontrolable, mucho menor.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, pensamos que no es momento ni la situación del país lo permitiría, de que un simple enfrentamiento de dos aficiones de fútbol, caldeadas por cuestiones políticas, acabara por crear situaciones de las que todos pudiéramos acabar lamentándonos. Si se evita la tentación se evita el pecado, nos dijeron nuestros profesores de religión cuando todavía, a los niños, se les enseñaba esta asignatura.

La ideología lingüística de los 'comuns'
Mercè Vilarrubias cronicaglobal 14 Diciembre 2019

Es sabido que el enfoque lingüístico de los comuns no se diferencia en nada del enfoque que los nacionalistas hacen del tema. Desde que Ada Colau es alcaldesa de Barcelona, ciudad bilingüe y cosmopolita, las comunicaciones públicas, escritas y orales del Ayuntamiento son todas en catalán. Jamás ha expresado ni una mínima duda sobre algún aspecto de la política lingüística nacionalista. Los comuns son de izquierdas, pero se creen todos los mantras que ha construido el nacionalismo lingüístico.

Recientemente se han superado a sí mismos con unos videos donde se trata de manera ofensiva el tema lingüístico. Los videos en cuestión son parte de la campaña contra la violencia de género y se hicieron públicos el pasado 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Es una lástima que una campaña bien pensada para alertar sobre una problemática estructural y profunda haya quedado empañada y desacreditada por el mal manejo de la cuestión lingüística.

La campaña está protagonizada exclusivamente por hombres. Cada video sigue el mismo esquema: un hombre o varios realizan comentarios machistas y son recriminados por otro hombre.

Los videos van acompañados de publicidad en medios y organismos. Por ejemplo, en la estación de metro Cataluña, en el pasillo que conduce a los Ferrocarriles de la Generalitat, las paredes se encontraban cubiertas con pósters de la campaña durante unos días.

En principio, la campaña debía seguir la tónica lingüística de los Comuns: Catalan only. Así, pues, iba a pasar desapercibida desde el punto lingüístico, si no fuera porque esta vez hubo un cambio: en uno de los videos, unos hombres hablan en castellano.

Este video concreto empezó a correr por las redes sociales a la velocidad de la luz: no era de extrañar. El video muestra a unos machistas hablando en español, profiriendo groserías en un tono chulesco. De repente, aparece el buen chico, el valiente, el sensato, el que afea a los machistas su actitud y les conmina a ser hombres feministas: el chico catalanohablante.

¡Un video bilingüe del equipo de Ada Colau! Sí, con los malos hablando español y el bueno hablando catalán. ¿Se puede hacer algo más burdo? Viendo el video, era difícil creer que se pudiera llegar a este extremo. ¿No hay nadie con sensatez en el equipo de comunicación? ¿Nadie ve que se está estigmatizando al colectivo de catalanes castellanohablantes? ¿Tan ideologizados están?

Algunos sí fueron conscientes del problema y se lanzaron a suavizar las cosas. Eldiario.es salió en defensa de Colau publicando un artículo elocuentemente titulado “No, el ayuntamiento no ha hecho una campaña en la que los machistas solo hablan castellano”.

A partir de este artículo de Eldiario.es, muchos fuimos a mirar el resto de videos para comprobarlo. Y resultó que así es: en los otros dos videos aparecen machistas catalanohablantes. El ayuntamiento, efectivamente, no ha hecho una campaña donde los maltratadores solo hablan castellano. ¿Ningún problema, pues? ¿Todo en orden? ¿Los malos hablan en catalán y en español?

Lo cierto es que sí hay un problema, y grande. A pesar de la operación de salvamento de Eldiario.es y de los propios comuns en redes, los otros videos muestran aún de forma más descarnada la ideologización de la que son víctima los comuns. Porque cuando uno observa la campaña, los tres videos, la publicidad en medios de comunicación y estaciones ferroviarias, lo que se hace evidente es precisamente lo inimaginable, lo imposible de concebir.

El escenario imposible de concebir es este: que el machista hable en catalán y el feminista, en español. Esto es, sencillamente, imposible. Y todos los que vivimos en Cataluña sabemos que es imposible.

¿Qué diferencia hay entre esta posición lingüística de los comuns y el nacionalismo lingüístico más rancio? Ninguna.

Nos hemos cansado de oír a los comuns criticar a la derecha, a la cual tildan de hostil al catalán. Pero olvidan que ellos, con su política lingüística de uso exclusivo del catalán, son un espejo invertido de la posición de aquellos en la derecha que no sienten aprecio ni interés por lo que llaman despectivamente las lenguas regionales. Los hechos son los hechos: el ayuntamiento no usa el español en ninguna campaña, y una vez que sí lo hace es precisamente porque ellos mismos realizan esta inquietante asociación: hombres machistas, groseros y chulescos…. ¡un video en español!

Está claro que los comuns no pueden ofrecer aquello que muchos queremos: un ayuntamiento bilingüe, respetuoso con los derechos lingüísticos de los hablantes de las dos lenguas oficiales e inclusivo con las demás lenguas habladas en la ciudad, como el inglés, el tagalo o el árabe. Queremos un ayuntamiento que refleje el bilingüismo social mayoritario y que no escoja la lengua por nosotros. Porque la acción municipal necesaria y clave en el campo lingüístico es que todas las campañas municipales incluyan ambas lenguas, que en los discursos de la alcaldesa o en los actos municipales se utilicen ambas lenguas oficiales, el catalán y el castellano. Y la proporción no tiene que ser la misma. Puede y debe priorizarse el catalán, somos muchos que estamos a favor de ello y es lo que indica la legislación vigente. Pero priorizar el catalán no significa que deba excluirse el español. Y mucho menos, usarlo solo una vez para representar un comportamiento deleznable. El bilingüismo no va con los comuns. Lamentablemente, lo que sí muestran los podemitas catalanes es una saturación de ideologización lingüística.

Los espías de la Generalitat, solo trabajan en catalán y aranés
Convertir Cataluña en una ‘Smart Nation’ es uno de los objetivos contemplados en el documento estratégico de la futura Agencia de Ciberseguridad de Cataluña, donde el castellano está erradicado
María Jesús Cañizares cronicaglobal 14 Diciembre 2019

La Generalitat ha puesto el acelerador en la creación de un centro de inteligencia catalán, una antigua aspiración de los independentistas inspirada de el espionaje israelí --así lo demuestran los documentos elaborados por la propia Generalitat--. El Centro de Seguridad de la Información de Cataluña (Cesicat), reconvertido en Agencia de Ciberseguridad de Cataluña, ha sentado las bases de esa “estructura de Estado” en un documento estratégico donde se excluye la lengua castellana.

Estrategia de Ciberseguridad de la Generalitat de Cataluña 2019-2020 establece los pilares de la futura sociedad digital catalana y define las líneas de acción en materia de ciberseguridad en el ámbito de las administraciones públicas. El objetivo es convertir Cataluña en una Smart Nation, es decir, una “república digital”, en palabras del consejero de Políticas Digitales de la Generalitat, Jordi Puigneró.

Retribuciones de los altos cargos de Cesicat Categoría Total
Dirección General 75.795,91€
Directores/Área 316.038,11€
Responsables de seguridad de la información 405.115,07€
Responsables de línea de servicio 430.178,84€
Responsables de servicio 31.931,46€
Gestor de proyectos 45.894,20€
Técnico administrativo 25.905,54€
Administrativo 17.658,24€
Total 1.348.507,37€

El Gobierno español ha puesto el foco en la independencia digital que pretende el Govern que, a su vez, recela del decreto de medidas urgentes de seguridad pública en materia de administración digital aprobado el pasado 31 de octubre por el Ejecutivo. Es el llamado “decretazo digital”, cuya finalidad es intervenir y asumir la gestión directa de redes y servicios de comunicaciones electrónicas en determinados supuestos excepcionales que puedan afectar al orden público, la seguridad pública y la seguridad nacional.

Estrategia de Ciberseguridad 2019-2020 de la Generalitat
“Cataluña debe convertirse en una referencia internacional digital, una auténtica Smart Nation, donde la tecnología digital esté presente en los servicios públicos, fomente el crecimiento económico y social del país y, al mismo tiempo, permita implementar un país inteligente, sostenible, integrador y ciberseguro”, indica el citado documento estratégico. También incluye “preparar la cultura y la lengua para la era digital”. En este sentido, el documento contempla “dar apoyo al fomento del catalán y el aranés en el mundo digital y, en especial, en materia de ciberseguridad”. Asimismo, prevé “ampliar y actualizar de forma continua el canal terminológico del Termcat (consorcio dedicado a coordinar la actividad terminológica en lengua catalana) dedicado a la ciberseguridad”.

Apoyo a los CDR
Dicho de otra manera, la inmersión lingüística inspira ese futuro servicio de inteligencia catalán que dio apoyo a los miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR), detenidos y encarcelados por presuntas actividades terroristas, según explicaron ellos mismos ante el juez.

A principios de noviembre, la Generalitat aprobada los estatutos de la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña, un organismo que ya fue impugnado por el Tribunal Constitucional por vulnerar competencias. Este futuro organismo, según las previsiones de Puigneró, contará en 2022 con un presupuesto de 15,9 millones de euros, es decir, el doble de la partida que actualmente se destina a Cesicat. El consejero no aclara si los Mossos d’Esquadra estarán a disposición de esa Agencia. Porque en un pasado lo estuvieron.

Cesicat fue denunciado investigado por la Fiscalía por el seguimiento a activistas sociales y ciudadanos en las redes sociales, así como el uso de un programa espía en móviles de escoltas de los Mossos d’Esquadra. El entonces consejero de Empresa, Felip Puig --Cesicat dependía entonces de este departamento-- confesó que se habían hecho estos seguimientos. Este centro elaboró 50 informes de activistas y movimientos, basados en la red social Twitter, aunque precisó que siempre se hizo en base a “fuentes abiertas” y por petición de los Mossos.

Cesicat ha vuelto a ser objeto de pesquisas judiciales debido a su participación en la logística del referéndum secesionista. A Cesicat se atribuye el informe de 39 páginas que, en 2013, cimentaba la "Agencia Nacional de Seguridad" de la futura Cataluña independiente.

El informe llevaba el sello de la Generalitat, así como el logotipo de Cesicat, y contemplaba la incorporación de 300 mossos. La Agencia, indicaba el informe, estrecharía lazos con el servicio de inteligencia israelí "para conocer la organización de su agencia de Ciberseguridad. La Ertzaintza tiene buenos contactos con empresas y el mundo gubernamental israelí". También preveía contactos con el "Massachussets Advanced Ciber Security Center con el objetivo de conocer su funcionamiento, organización y actividades y plantear un posible marco de colaboración".


 


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