AGLI Recortes de Prensa   Jueves 19  Diciembre  2019

España, un Estado polichinela
Agapito Maestre Libertad Digital 19 Diciembre 2019

Todo el mundo lo intuye y algunos lo decimos. La nación española, el Estado-nación, España, hoy es un barco sin rumbo. Pronto se consumará su deriva. Dicen que, antes de fin de año, Pedro Sánchez dejará de estar en funciones de presidente del Gobierno para ejercer el cargo de modo legal y, seguramente, más tiempo del que algunos creen. Asistimos al inicio del fin de la democracia española. Todo lo que venga, no lo duden, será agitación, propaganda y miseria. Un Gobierno de socialistas, comunistas y separatistas, más el apoyo de otros partidos secesionistas y localistas, no dejará pasar la ocasión de establecer un régimen político de carácter totalitario. Experiencia en la cosa tienen los socialistas y, por supuesto, hay precedentes en España y en el extranjero.

Por otro lado, no creo que la llamada derecha española, hoy por hoy, tenga fuerza, inteligencia e imaginación para detener lo que se nos viene encima. Todo será, pues, violencia institucionalizada contra la nación, que es, guste o no, el fundamento de toda democracia. Se protegerá, cuidará y mimará a quienes en Cataluña dieron un golpe de Estado. He ahí la principal prueba de que el golpe fue real y triunfó. España como nación está al final… Por si la cosa no hubiera quedado clara para alguien, los socialistas de Iceta y Sánchez, o sea los socialistas, ya han dicho que España tiene siete u ocho naciones. El Estado, pues, seguirá funcionando como un polichinela en manos de las castas políticas separatistas, comunistas y socialistas. De la derecha, pues, no digo nada, porque no se entera, o peor, está contribuyendo con su desidia, chulería e indolencia a que se instale en la Moncloa un gobierno que pisoteará todo lo que les da vida: la unidad de España.

De hecho, este Gobierno en funciones ya actúa con la arbitrariedad de quienes hacen del Estado-nación una Administración a su servicio… La reacción agresiva del Gobierno en funciones de Sánchez interviniendo las cuentas del mesogobierno andaluz es propia de unos gobernantes arbitrarios, o peor, dictatoriales. La ministra actual interviene las cuentas de Andalucía, sí, porque ella se saltó la legalidad cuando era consejera de Hacienda de la Junta. ¡Vivir para creer! Son gamberros y, además, hacen ostentación de la tropelía cometida con el peor grito de la España casticista y violenta: lo hacen porque les da la gana. No son, en verdad, gamberros. Son cruelmente casticistas.

Pero esa intervención represiva contra el Gobierno regional de Andalucía no es nada más que el inicio de una serie de actuaciones, prohibiciones y persecuciones que acabarán destruyendo lo poco que queda de democracia en España. Muerta la nación, sí, ahora matarán la principal regla de la democracia: el respeto a las minorías. A la oposición pronto empezarán a criminalizarla, incluso no descarten que algunos de sus partidos sean ilegalizados. Aquí no se respetará nada más que lo dictado por las mayorías formadas por separatistas, comunistas y socialistas. No crean que exagero. La arbitrariedad cerril de Sánchez será lo menos malo del Gobierno que nos espera. Preparémonos para lo peor. La nación está a punto de desaparecer, y en su lugar quizá, tengamos ocho, nueve o más naciones, tantas como les apetezcan a los señores que controlan el Estado-polichinela.

Separatistas, socialistas y comunistas conformarán un Gobierno del que desaparecerá formal y fácticamente España como Estado-nación. La unidad de España, muy pronto, ya no estará puesta en cuestión, ojalá, sino que se jugará con ella en función de los intereses de la élite en el poder. La cosa, ya digo, no es nueva. En España tiene una larga y trágica historia, incluso nos condujo a varias guerra civiles, aunque la más horrible de todas fue la del 36 al 39. ¿Ahora volvemos a estar como en el 34? Creo que no. Estamos mucho peor. Entonces todavía quedaba una izquierda que defendía la nación, ahora eso ha desaparecido por completo. Esa pequeña izquierda está escondida o dando grititos en los programas de la radio de los curas. Nada. Han triunfado, definitivamente, las tesis de Bosch Bimpera y la familia Carretero, las tesis del derecho a la autodeterminación de los socialistas de Surenes y los comunistas de Tamames del 75. El derecho de autodeterminación, la mayor irrealidad de la historia de España, y base de todas las andróminas de nuestra política política presente, hace furor entre los golpistas y los traidores a la unidad nacional.

Pero hay algo peor que todo eso, sí, mucho peor que el panorama que describo, es que nadie parece escandalizarse por que Casado y Abascal, los políticos que lideran la derecha, aprueben con su negativa a abstenerse un Gobierno al que le importa una higa la unidad de España. La señora Arrimadas ha hecho un intento de romper la dinámica de socialistas, comunistas y separatistas, pero nadie la he escuchado, porque su mensaje nace medio moribundo.

Y todavía mucho peor que esos fracasos es la pregunta que nos hacen muchos listos a Pedro de Tena y a un servidor: "¿Creéis de verdad que es necesaria la organización de una asociación de Resistencia de la Democracia Española?".

Los políticos que lideraron el desastre:
Nota del Editor  19 Diciembre 2019.

La situación actual se debe a la traición del PP, que desperdició todas las ocasiones que le fueron concedidas por los españoles para corregir los disparates del PSOE, y peor áún, siguió por el  camino del desastre vendiendo España a sus enemigos por un plato de lentejas.

La solución es votar a Vox, antes de que sea demasiado tarde. Y de momento confiar en algunos españoles que valoren más España que su PSOE y le sacudan al Dr Cum Fraude un sopapo en el congreso.

Del Gran Fraude al Gran Debate / Historia criminal (VII) Cuando el PSOE trató de hambrear a España
Pío Moa gaceta.es 19 Diciembre 2019

Necesidad de un gran debate
Usted termina su libro sobre el Frente Popular planteando un Gran Debate sobre el franquismo. ¿Da por terminado el debate sobre la guerra civil?
–El debate de la guerra está terminado hace mucho tiempo porque es imposible. Se ha planteado en relación con la democracia, que no jugó ningún papel, o con la “locura fratricida” y necedades así. La guerra fue un debate a tiros sobre si continuaría la nación española, la cultura cristiana, la libertad personal, etc. Y se hizo a tiros porque izquierdas y separatistas dinamitaron la legalidad republicana. Lo he explicado mil veces y es increíble que a estas alturas haya que insistir en ello. Enfocado así el asunto, se vuelve automáticamente inteligible, como se vuelven inteligibles los embrollos en el fondo bastante estúpidos de los Viñas, Preston y toda la legión de mistificadores. Como digo en el libro, sus historias no enseñan nada sobre la realidad histórica, pero sí bastante sobre lo que ellos entienden por democracia.

Entonces la gran cuestión sería la de una dictadura de cuarenta años.
– La cuestión, la gran cuestión es cómo el franquismo se mantuvo cuarenta años por así decir contra todo y contra todos, cómo consiguió evitar a España la guerra mundial, derrotar al maquis y al criminal aislamiento impuesto desde fuera, reconstruir el país con las propias fuerzas y, en fin, alcanzar unos éxitos políticos, sociales y económicos sin parangón en España durante siglos. Todo eso requiere un profundo estudio, reflexión y debate, porque casi todo lo que se ha dicho al respecto es pura farfolla. En Los mitos del franquismo y en Años de hierro he avanzado nuevos enfoques, pero hay mucho por hacer, porque se ha mentido tan descaradamente como sobre la guerra civil.

Si el problema de la guerra, desde el punto de vista intelectual, está resuelto desde hace bastantes años, y usted ha contribuido a ello, ¿no está de sobra este libro sobre el Frente Popular?
–No está de sobra, es más bien la conclusión general, a ochenta años vista y con enfoques nuevos. En suma, la república fue un régimen perfectamente caótico y el Frente Popular un régimen abiertamente criminal. No lo trato así en el libro, pero queda claro a partir de los hechos. Un tema que he tratado en otros libros es el de la responsabilidad de Alcalá-Zamora en todo ello. Cuando izquierda y separatistas emprenden la guerra civil en 1934 y son derrotados, la república pudo normalizarse y desarrollarse pacíficamente, aunque ello exigía la ilegalización y neutralización, al menos por un tiempo, de partidos guerracivilistas. Pero un cretino conservador ansioso de congraciarse con los insurrectos como Alcalá-Zamora, consiguió neutralizar precisamente a los que habían vencido a los insurrectos. Las elecciones fraudulentas del 36 no fueron “mérito” del Frente Popular sino de Alcalá-Zamora. En cierto modo este personaje me recuerda a Rajoy…

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La inquietud de la civilización europea.
La civilización europea se diferencia de cualesquiera otras conocidas por su especial inquietud moral, intelectual y política. Otras con las que se pudiera comparar resultan mucho más estables y estáticas. Muy habitualmente se encuentra la razón de ello en el impulso técnico, sobre todo desde la Revolución industrial. Pero mucho antes Portugal y sobre todo España habían emprendido la conquista de los océanos y el descubrimiento de lo que había tras ellos, el descubrimiento e interrelación del mundo propiamente, cosa posible técnicamente desde mucho antes y por otras culturas, pero que requería un impulso espiritual particular.

La inquietud e impulso de las culturas europeas se han atribuido a muchas causas. Spengler habla de un espíritu “fáustico”, cosa que recoge Díez del Corral ampliándolo precisamente al desarrollo técnico. Hitler –recogiendo una corriente mucho más amplia– dice cosas tan extraordinarias como esta: “Es ocioso discutir qué razas fueron depositarias de la cultura humana o fundadores de lo que entendemos por Humanidad. Pero es correcto hacer la pregunta en el presente, y aquí la respuesta es clara: la actual cultura humana, sus resultados en el terreno del arte, la ciencia y la técnica, son casi exclusivamente creación del elemento ario”. Esta idea estaba implícita o explícita en todas las teorías racistas, muy extendidas en Europa y Usa, y apoyadas a menudo en el darwinismo. Para los nazis, la cuestión de la cultura consistía básicamente en la ciencia y la técnica, siendo el arte una especie de adorno deseable pero no muy esencial de aquellas. Idea tecnicista y economicista, de carácter prometeico, que comparten, como digo, muchas otras explicaciones del que podríamos llamar “hecho europeo”.

En mi libro sobre Europa sostengo que la causa profunda de la inquietud europea está en la peculiaridad de la religión cristiana como tensión aguda entre razón y fe, entre “Atenas y Jerusalén” en expresión de L. Shestof. Aunque habría que señalar el papel de Roma y exponer las diferencias realmente profundas entre el Dios cristiano y el judío, un cierto abandono de Jerusalén. La teología es, como la filosofía en general, un desarrollo cristiano imposible en el judaísmo, e impulsora de una filosofía excepcionalmente intensa por comparación con otras civilizaciones.

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El PSOE intenta hambrear a España
Como vimos, una vez resuelta, con la marginación de Besteiro, la decisión de ir a la guerra civil, el PSOE se planteó dos orientaciones complementarias: la organización, armamento, infiltración en el ejército y otras medidas técnicas, por una parte, y por otra movimientos desestabilizadores contra el gobierno salido de las urnas.

La primera gran medida desestabilizadora fue la huelga campesina de junio de 1934, en el momento de la cosecha de los cereales. No todos los dirigentes estaban de acuerdo en ella, por temor de que la energía revolucionaria se derrochase antes del momento decisivo, pero la decisión de huelga era coherente con el ambiente creado en el partido.

Aquel año la cosecha iba a ser especialmente abundante, y dejar que se pudriera significaría extender masivamente el hambre, que ya había aumentado mucho con las medidas socialistas-republicanas del primer bienio, supuestamente beneficiosas para los trabajadores. Las cifras de muertos por hambre habían saltado e poco más de 109 bajo Primo de Rivera, a 260 en 1933. Debe tenerse en cuenta que para que una persona llegue a morir de hambre probablemente habría mil o más que sufrirían desnutrición seria. El pretexto para la huelga era una supuesta situación desesperada del campesinado, pero la realidad era muy diferente: los salarios en general habían aumentado y bajo los gobiernos de derecha la mortandad por hambre había iniciado un descenso leve pero significativo: 230 en 1934.

Hubo dos líderes e impulsores principales de la huelga: Margarita Nelken y su discípulo Ricardo Zabalza. La Nelken exhortaba así a unos campesinos no muy dispuestos, atribuyéndoles expresiones como estas: “”Queremos acabar de un balazo antes que morirnos poco a poco de hambre” Y quejas hacia la izquierda: “´¿Por qué no empezáis la revolución? (…) La culpa es vuestra, que no nos armasteis cuando estabis en el Poder”. Y la propia Nelken “razonaba”: “¿Habrá que esperar a que un día los campesinos se coman unos a otros para conmoverse?” (por cierto, esto sí ocurría en el sistema soviético a que aspiraban los jefes socialistas). Según ella los patronos “voluntaria y deliberadamente están asesinando de hambre a miles de hombres y mujeres y a sus familias por el solo delito de querer humanizar un poco sus vidas desgraciadas (ocurría también bajo el poder soviético). Que nadie se queje, que nadie se escandalice y proteste mañana si esos vientos provocan una tempestad de sangre”.

Claro que la Nelken no tenía reparo en desmentirse al hacer notar la amenaza de los jornaleros portugueses que “aprestábanse a invadir por millares los campos precoces de Extremadura y Andalucía”. Sería por solidaridad, para morirse de hambre en compañía de extremeños y andaluces.

La alarma del gobierno subió de punto. Salazar Alonso, ministro de Gobernación, clamó: “La cosecha es la República y hay que salvarla. La cosecha tiene carácter de servicio público (…) No sabemos con exactitud cuáles son los motivos de una huelga general de tal trascendencia (…) Los diputados socialistas solo citaron dos o tres casos –y quizá exageramos– de envilecimiento de los jornales. Sin embargo la huelga es decretada para toda España”. En realidad los jornales eran casi siempre iguales o superiores s los del bieno socialista-azañista. Ante las concesiones oficiales, los socialistas aumentaron su exigencias: prohibición de emplear maquinaria agrícola, supervisión de los contratos, impidiendo hacerlo a los propietarios, para introducir a sus agitadores, y que los jornales permanecieran igual el resto del año, lo que arruinaría a los propietarios pequeños y medios.

El 5 de junio comenzaba la huelga mientras el PSOE difundía rumores de un inminente ataque monárquico. El gobierno replicó con la ley de orden público de Azaña, imponiendo el estado de alarma, la censura y arrestando por unos días a varios miles de agitadores. Treinta o cuarenta ayuntamientos socialistas fueron suspendidos por su actividad subversiva. La huelga empezó a fallar. La Nelken trataba de mantener el optimismo informando en las Cortes: “A los propietarios de Jaén o de Sevilla que se han atrevido a sacar las máquinas al campo les han sido quemadas las máquinas o sus propietarios han sido muertos (el diputado Alcalá Espinosa: “Asesinados”). Muy bien, asesinados; como asesina también la Guardia Civil (…) De modo que a pesar de que no pasa nada, hay muchos muertos (el mismo: “asesinados”). Llámelo como su señoría quiera. ¡Al fin y al cabo a mí no me va a dar miedo”.

Abundaron las violencias, con 13 muertos y 200 heridos, en su mayoiría obreros agredidos como esquiroles por los socialistas. Pero el movimiento tuvo menos extensión de la esperada. De los 9.000 municipios españoles no más de 1.600 sufrieron alteraciones, y solo en 435 hubo paro real.

Por todos los conceptos, y especialmente porque habría provocado hambre masiva, la huelga fue una acción de especial criminalidad. Pero es interesante exponer cómo el PSOE transformó su fracaso en un acta de acusación al gobierno que había salvado al país de un desastre. La Nelken volvió a distinguirse en las Cortes con sus diatribas: “Los huelguistas, que utilizaban pacíficamente (días antes había dicho lo contrario) un medio de defensa previsto por la ley, viéronse perseguidos como insurrectos (…) Fueron encarcelados por millares. Más de veinte mil (…) fueron trasladados cual lamentable ganado humano, a las prisiones centrales de Castilla y del Norte. Los huelguistas eran conducidos a noventa kilómetros de distancia (…) atados unos a otros con una soga al cuello, con el riesgo de perecer ahogados a cada recodo (…) El pequeño Dollfuss (Salazar Alonso) restregábase las manos de gusto” “Lugares hubo en que todos los hombres, sin exceptuar al maestro, al médico, al farmacéutico o al sepulturero, fueron encarcelados”. Cada uno de esos datos era una mentira o una enorme exageración. Lo que no explica la Nelken es quiénes, en tal caso, recogían la cosecha.

Según aquella señora, tan elogiada por cierta historiografía de chiste, la censura –tan practicada también por Azaña– había impedido conocer “los hacinamientos en las cárceles (…), o que en la casi totalidad de las provincias las labores del campo se hallaban totalmente paralizadas y que una represión feroz pretendía someter a los campesinos al capricho inhumano de los amos de la tierra”. Se supone que serían los mismos amos los que se habrían encargado de la siega y la recogida. Pero no solo “se encarcelaba a los hombres válidos, sino también a las mujeres y a los ancianos (…). Una campesina manchega dio a luz en una celda, sobre el santo suelo; otra, en Madrid, fue separada de una hija de corta edad gravemente enferma; en un pueblo de Badajoz, un anciano paralítico fue sacado de su cama para ser llevado a una celda cuyas paredes chorreaban agua”. Cada frase era un embuste, y la Nelken no temía caer en las más brutas contradicciones ni nadie, al parecer, lo hacía notar. Pasa como con las “historias” de los Moradiellos, Casanova, Espinosa, Preston, Juliá y abundante compañía (Malefakis es bastante más prudente al tratar esta huelga).

Es importante, repito, ver cómo una acción claramente criminal y antidemocrática era transformada por la propaganda del PSOE en una legítima defensa contra supuestas injusticias intolerables, agravadas por unas represiones enloquecidas, sádicas e innecesarias. Es una táctica de permanente actualidad.
Insisto a mis lectores en la necesidad de hacer llegar el conocimiento de estas cosas al mayor número posible de personas. Si quedan solo en conocimientos testimoniales no servirán para oponerse a las amenazas actuales a la nación y la libertad. Es preciso conocer la historia criminal del PSOE porque, como decía Cicerón, la ignorancia del pasado infantiliza y corrompe las conciencias.

Portada
El primer crimen del PSOE: la huelga revolucionaria de 1917: https://www.youtube.com/watch?v=zM8RRXvuXC0

Revolución del bilingüismo en las aulas de la Comunidad de Madrid
Rocío Ruiz larazon 19 Diciembre 2019

Los cerebros de los bebés son las mejores máquinas de aprendizaje jamás creadas. Es parte de la conclusión de un estudio realizado por investigadoras del Instituto de Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington que, en parte, está sirviendo de base para diseñar lo que será la revolución del sistema bilingüe en los centros educativos de Comunidad de Madrid que dará más peso al aprendizaje del inglés en la etapa de cero a seis años y disminuirá carga lectiva en inglés en etapas superiores, como la Secundaria obligatoria. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ayer avanzó durante su intervención en el desayuno informativo del «Fórum Europa» que se hará una «reorganización del bilingüismo» en esta legislatura, lo que convierte a Madrid en la primera región en aplicar esta nueva fórmula de aprendizaje de idiomas que supone un replanteamiento del sistema.

Actualmente, los alumnos de centros públicos madrileños bilingües estudian el 30% de las asignaturas en inglés, algunas de ellas materias troncales, excepto matemáticas y lengua, que se estudian en castellano. Asimismo, los alumnos de la modalidad de «programa», con menor carga en idioma, estudian, además de la hora de inglés, una asignatura adicional a elegir entre las que no son troncales. En Bachillerato, sin embargo, todas las materias se estudian en castellano. «La cuestión ahora es ver cómo organizar cuántas horas menos en inglés tendrán los escolares en etapas superiores con la nueva reorganización», asegura un portavoz de la Consejería de Educación.

Expertos del Ámbito educativo, como Ismael Sanz, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y ex director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa considera que «la Comunidad de Madrid acierta con la extensión del bilingüismo en las guarderías». Las últimas tendencias pedagógicas propugnan las bondades del aprendizaje de idiomas desde la más tierna infancia. Hay ya literatura científica en este sentido y estudios como el realizado por las investigadoras de la Universidad de Washington en 2016 en Madrid avalan esta teoría. En concreto, el programa piloto se hizo en cuatro escuelas infantiles. Se trataba de ver la capacidad de aprender idiomas en ese tramo de edad entre los siete meses y los tres años. Participaron 280 bebés y niños de familias con diferentes niveles de ingresos. Recibieron una hora de inglés al día durante 18 semanas con un programa basado en el juego impartido por nativos americanos que previamente habían sido formados sobre cómo realizarlos. Cuando concluyó, los niños eran capaces de pronunciar 74 palabras por hora. «Sus cerebros nunca serán mejores en el aprendizaje de un segundo idioma que entre los 0 y 3 años», concluía una de las investigadoras, Patricia Kuhl. Ahora se ha vuelto a repetir la investigación ampliando la muestra de alumnos de cuatro a 19 centros y los resultados preliminares apuntan una conclusión similar.

Xavier Gisbert, presidente de Enseñanza Bilingüe, cree, sin embargo, que «el planteamiento que está estudiando la Comunidad de Madrid es un error tremendo porque no se disponen ni de los medios ni los recursos necesarios para llevar a cabo este cambio en infantil. No es una propuesta realista. Si lo que quieren es que los niños sean bilingües lo que tienen que hacer es llevárselos temporalmente a otro país. Los niños deben adquirir su lengua materna de la manera más correcta posible y el aprendizaje de una lengua extranjera no tiene por qué buscar el bilingüismo sino elevados niveles de competencia lingüística», asegura.

Otro debate es si estudiar algunas materias troncales en inglés puede influir en el rendimiento de los alumnos. Pero la duda también quedó despejada en otro estudio realizado entre alumnos que estudian en centros bilingües de la Comunidad de Madrid que concluía que no afecta a su rendimiento. Las notas no son mejores sólo en Inglés, sino también en otras asignaturas como Lengua Española y Matemáticas, dos materias troncales que se imparten en castellano. Así quedaba reflejado ene el último informe de Evaluación del Programa de Enseñanza bilingüe que se realiza cada dos años. Se deshacía así el mito de aquellos que piensan que un niño que estudia Geografía e Historia en inglés durante la ESO no sabe lo mismo que uno que cursa la misma materia en castellano.

Durante este curso, más de 13.650 alumnos de 3 a 6 años estudian dentro del programa bilingüe de la Comunidad de Madrid en centros públicos, con lo que son ya 91 los colegios públicos que ofertan el bilingüismo en el segundo ciclo de Educación Infantil, 29 más que en 2018-2019. Además, otros 8.640 niños de 129 centros concertados de la región estudian este curso con este sistema que incluye el aprendizaje del inglés desde las edades más tempranas.

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Sánchez debe explicar qué pacta con ERC
ERC avisa al PSOE que el chantaje no funcionará y pide concreciones
Editorial larazon 19 Diciembre 2019

La exigencia de mantener la más absoluta discreción en torno a los pormenores del pacto de investidura entre el PSOE y ERC parte de una lógica apabullante: se trata de una negociación que no aguanta la menor luz y, mucho menos, los taquígrafos, porque, para que tenga éxito, una de las dos partes, los socialistas o los republicanos, está obligada a una renuncia mayor de sus presupuestos políticos e ideológicos muy difícil de aceptar para sus respectivos votantes.

No hay que buscar más trasfondo en la trifulca que, ayer, enfrentó al ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, y a la portavoz separatista catalana, Marta Vilalta, a cuenta del calendario de la investidura. En efecto, parece acertado atribuir un alto grado de veracidad a las palabras del ministro Ábalos, que, al fin y al cabo, es miembro destacado del equipo negociador, cuando afirmaba en una entrevista en una Televisión pública que ERC había renunciado a la vía unilateral hacia la independencia de Cataluña, que ambas formaciones ya estaban intercambiándose papeles y que, en consecuencia, era perfectamente posible convocar el pleno del Parlamento antes de que terminara el año, más precisamente, entre el 27 y el 30 de diciembre, eso sí, una vez que el congreso nacional de Esquerra, que se celebra el próximo sábado, ratificara el contenido del acuerdo.

La agria reacción de los republicanos, que llegó por medio de la citada Marta Vilalta, que negó la mayor –ERC no había renunciado a ninguna vía para conseguir la independencia de Cataluña– y puso el acento en que su partido no estaba negociando una simple investidura, sino la arquitectura de un proceso que «resuelva el conflicto político», revela el temor al rechazo de sus votantes que embarga a los dirigentes de la formación que preside el recluso Oriol Junqueras, ante cualquier acuerdo que pueda interpretarse, no ya como cesión, sino, en clave del imaginario separatista, como una traición a la causa de la presunta república catalana, que, sin duda, sería inmediatamente aprovechada por el partido del fugado Carles Puigdemont ante un probable adelanto de las elecciones autonómicas en el Principado.

De ahí, la vehemencia de la portavoz Vilalta a la hora de asegurar que se estaba lejos de un acuerdo con el PSOE, que las negociaciones no avanzaban y que la cuestión de la autodeterminación y el referéndum estarán presentes en la futura mesa bilateral con el Gobierno. Por supuesto, no es cuestión de especular qué parte de puesta en escena había en la intervención de Marta Vilalta y qué parte de verdad, pero sí debemos advertir de la imposibilidad fáctica de que un Gobierno democrático en España se avenga a negociar, ni siquiera en un plano meramente diversivo, cuestiones como las que planteaba la portavoz de ERC, que entran de lleno en la ruptura constitucional. De ahí que, pese a las dificultades objetivas, el PSOE y, más directamente, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, estén obligados no sólo a poner bajo los focos de la opinión pública qué se está negociando con los separatistas catalanes, sino a que el contenido completo y exacto del hipotético acuerdo de investidura, que el ministro Ábalos ve ya tan próximo, se haga público en toda su extensión.

Luz, taquígrafos y documento escrito es lo menos que los españoles pueden reclamar a quien pretende gobernarles con el apoyo de un partido que busca la destrucción de la nación. Porque no se trata de repartirse las carteras ministeriales y subir más o menos los impuestos, caso del pacto de Podemos, sino de garantizar que no se pone en cuestión ninguno de los principios fundamentales de la Constitución, como son que la soberanía residen en el conjunto de los ciudadanos y que España es indivisible, patria común de todos los españoles.

Fábulas sobre la inmunidad
ABC 19 Diciembre 2019

La expectación generada por la decisión que hará pública hoy el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la posible inmunidad de Oriol Junqueras como europarlamentario está justificada en términos políticos, pero es más discutible que lo esté desde el punto de vista jurídico. Junqueras no ha adquirido la condición de parlamentario europeo -la Eurocámara consideró que era un asunto sometido a las leyes españolas-, fue procesado y acusado antes de que se celebraran las elecciones europeas y está condenado en firme por la Sala Segunda del Tribunal Supremo a trece años de prisión y otros tantos de inhabilitación por delitos de sedición y malversación. El abogado general del TJUE, aunque informó a favor de su inmunidad parlamentaria, con unos razonamientos manifiestamente débiles, apuntó al final que la decisión del tribunal habría perdido su objeto como consecuencia de la condena en firme impuesta al exvicepresidente de la Generalitat. Con estas condiciones jurídicas, el escenario de condena firme y permanencia en prisión es inalterable para Junqueras, al menos desde la perspectiva de la legislación de la UE. En todo caso, será el Tribunal Supremo el que decida cómo aplicar la resolución del Tribunal europeo.

Tampoco está predeterminado que la decisión del TJUE, aunque deje a Junqueras como está -condenado, inhabilitado y preso- pueda beneficiar a Carles Puigdemont en su doble pugna judicial por evitar ser entregado a España, en virtud de la euroorden emitida por el magistrado Pablo Llarena, y por obtener la condición de parlamentario europeo que le denegó la propia Eurocámara. Puigdemont está procesado por sedición y malversación con anterioridad a la celebración de las elecciones europeas, por lo que en caso de que se le reconociera inmunidad no debería tener efecto retroactivo, menos aún por hechos que nada tienen que ver con la actividad del Parlamento europeo. La única expectativa de Puigdemont si vuelve a España es ser detenido e ingresar en prisión para ser juzgado por la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Parece necesario aclarar estas obviedades, que están siendo distorsionadas continuamente por efecto de la negociación política entre el PSOE y los partidos separatistas catalanes, como si las decisiones de los tribunales de Justicia fueran mercancía reversible en el mercado de los pactos. Ni socialistas ni separatistas deben conjugar en sus planes el curso de los procesos judiciales, porque no está en su mano alterarlo, salvo que el PSOE esté dispuesto a quebrar los pilares del Estado de Derecho en esa dinámica de hacer «lo que sea» para lograr el apoyo de ERC, como pidió expresamente Miquel Iceta. Y en «lo que sea» ya se sabe que el PSOE es capaz de muchas cosas.

La izquierda tiene bula para mentir
Editorial ABC 19 Diciembre 2019

Definitivamente, la izquierda tiene bula para la mentira en España mientras se condena a la derecha a no gozar siquiera de presunción de inocencia. Da igual que sea una tesis falseada del presidente del Gobierno, un plagio masivo del presidente del Senado -que objetivamente nunca dimitió por el escándalo- o un burdo engaño en plena sede parlamentaria del presidente de la Generalitat valenciana. Da igual porque no hay castigo político, no hay exigencia de ejemplaridad y no hay ética política que deba corregir esos abusos. En la España política impera la ley del embudo. Casos similares como el del socialista Ximo Puig -pagar con dinero público campañas de autobombo personal- han supuesto la imputación penal de cargos del PP. El caso de la exconsejera de la Comunidad de Madrid Lucía Figar es paradigmático, y precisamente en la Comunidad Valenciana se orquestó una cacería contra Francisco Camps por haber recibido como obsequio varios trajes por valor de 11.000 euros, caso del que resultó absuelto. Pero él fue forzado a dimitir y Figar fue estigmatizada. En cambio, Puig, por una mentira y por 43.000 euros de publirreportaje en un diario extranjero solo recibe parabienes y justificaciones de la izquierda. Es la insoportable asimetría de la moral pública y la doble vara con la que se mide el alcance de la mentira.

Nadie miente más a la opinión pública que Pedro Sánchez, y sin embargo se ha normalizado esa conducta sin que ocurra nada. Manuel Chaves y José Antonio Griñán siempre serán inocentes en el ideario progresista, aunque haya una sentencia que los declara culpables. Y Camps siempre será culpable aunque su sentencia fuese absolutoria. ¿La conclusión? Puig podrá seguir mintiendo sin mayor problema.

Tomar TV3 o cerrarla
José García Domínguez Libertad Digital 19 Diciembre 2019

Acaso la paradoja más chocante de esta nueva época caracterizada por la ubicua hipertrofia mediática que nos ha tocado estrenar, un tiempo en el que la información, la pseudoinformación, la desinformación y la simple propaganda ocupan la atención errática y volátil de las audiencias masivas durante 24 horas al día y de forma indiscriminada, es que la prensa resulta ser más poderosa que nunca antes en la Historia y, al mismo tiempo, también más impotente que nunca antes en la Historia. Más poderosa porque la tecnología facilita hoy llegar a públicos potenciales antes inalcanzables mediante inversiones relativamente económicas. Y más impotente porque la consecuencia última de esa súbita avalancha de nuevos canales, todos en principio susceptibles de alcanzar audiencias muy heterogéneas, ha consistido en justo lo contrario de lo que se pudiera esperar. Así, cuantos más medios, más fragmentación en burbujas comunicativas aisladas, monolíticas en lo ideológico y autorreferenciales. Hoy, un lector de periódico puede vivir alojado en una pequeña comunidad autista virtual que única y exclusivamente le haga llegar conocimientos sobre la realidad circundante a través del filtro doctrinal de su preferencia. Única y exclusivamente. Algo, el repliegue informativo absoluto de las comunidades que comparten idéntica adscripción política, que nunca antes había sido posible. Al punto de que los habitantes de una misma ciudad, también los de un mismo barrio, ya pueden vivir durante toda su existencia alojados en mónadas comunicativas independientes, superpuestas e inconexas, planetas distintos y distantes que, sin embargo, ocupan un mismo espacio físico en el mundo real.

A ese respecto, el conflicto catalán constituye ahora mismo un laboratorio sociológico de primer orden. Y ya hay estudios empíricos que certifican la evidencia estadística de la correlación entre los cambios de lealtades nacionales de una parte significativa de la población y la exposición cotidiana de esa misma parte de la población a los medios institucionales bajo control directo de la Generalitat. En el independentismo catalán, que no es para nada un nacionalismo cívico tal como le gusta presentarse a sí mismo, el factor explicativo clave, de sobra resulta sabido, es la lengua de uso habitual combinada con el origen geográfico de la familia paterna y materna. Esa es la variable fundamental de un particularismo esencialmente étnico, aunque no se quiera reconocer. Pero, tras la lengua, el formar parte en calidad de sujeto pasivo de la burbuja comunicativa alumbrada y teledirigida por la Administración regional, una flota cuyo buque insignia es TV3, supone el otro gran factor explicativo de la rápida transición hacia el separatismo en el sentimiento identitario de su audiencia. Hasta 2010, apenas el 20% de los catalanes se proclamaban independentistas, un porcentaje que, más o menos, había sido el mismo a lo largo de todo el siglo XX. Ese 20% creció de repente hasta el 30% en 2011. Y llegaría a alcanzar su nivel histórico máximo, un 45%, en 2012. A partir de ahí, ha ido bajando, si bien muy poco a poco.

Hoy, grosso modo, ronda el 40%, un nivel similar al de los que se muestran partidarios de la unión con el resto de España. Crecimiento exponencial, ahora estabilizado, que ilustra de modo paradigmático esa contradictoria combinación de fuerza e impotencia que caracteriza a los medios de comunicación en la era digital. Porque lo que las pesquisas estadísticas constatan es la gran capacidad de los medios bajo tutela de la Generalitat para influir en el rápido cambio de la lealtad nacional de la audiencia catalanohablante que constituye su público exclusivo. Y, a la vez, su absoluta y definitiva incapacitación para influir, ni siquiera lo más mínimo, en el resto de la población local, la que a su vez mora de forma exclusiva dentro de la otra burbuja mediática, la españolista integrada por los medios de alcance nacional con sede en Madrid. Algo, esa evidencia fáctica, que también viene a certificar la pareja inanidad práctica de todo el esfuerzo propagandístico que se viene haciendo desde los medios antinacionalistas. En un mundo de burbujas, lo que ocurra en la burbuja de al lado, simplemente, no existe. De todo lo cual solo cabe inferir una conclusión, a saber: hay que tomar TV3 al asalto. O cerrarla.

A qué no renunciarán Sánchez y los golpistas
EDITORIAL Libertad Digital 19 Diciembre 2019

Claro que resulta indignante ver cómo el actual cabecilla del golpe de Estado en Cataluña, Quim Torra, desde un Parlamento regional autoproclamado en rebeldía, alienta las salvajes protestas políticas que, tal y como era previsible, han convertido el encuentro entre el F. C. Barcelona y el Real Madrid en un violento y subversivo aquelarre al servicio de la causa secesionista. Sin embargo, mucho más ofensivo debería resultar ver al Gobierno español mintiendo y ocultando la persistente independencia de facto que impera en aquella región desde que sus mandatarios decidieran en 2012 hacer caso omiso a cuantas leyes y a cuantas resoluciones judiciales se opusieran a su pretensión de que Cataluña sea reconocida formalmente como un Estado independiente.

Naturalmente que resulta lamentable el compromiso de ERC con la secesión de Cataluña, pero mucho más bochornosa es la descarada y colosal mentira del secretario de organización del PSOE, José Luis Ávalos, que ha tenido la desfachatez de maquillar a la formación golpista al afirmar que había "renunciado" a la "unilateralidad" como vía para lograr la independencia. A este respecto, no haría falta recordar las innumerables veces que los representantes de ERC, ya con Junqueras en la cárcel, han reiterado dicho compromiso. Tampoco hacía falta que la portavoz de ERC, y miembro del equipo negociador con el PSOE, Marta Villalta saliera inmediatamente a la palestra para insistir: "Nosotros no renunciaremos a ninguna vía para conseguir la República Catalana, pues la independencia es nuestro objetivo". Bastaba ver el temblor con el que Avalos pronunciaba sus palabras para darse cuenta perfectamente de que constituían una grosera mentira sólo creíble para idiotas o cómplices.

Esto no significa, naturalmente, que ERC no pudiese estar encantada –como lo estaría JuxCat o la CUP– en transitar una vía bilateral hacia la independencia de Cataluña en la que también participara el Gobierno español. Y lo estaría, como lo estarían los batasunos de Bildu respecto del Pais Vasco, entre otras cosas porque sin el reconocimiento del Reino de España, la independencia de facto de Cataluña difícilmente podría derivar en independencia de iure con reconocimiento internacional.

En cualquier caso, ya está bien de que la Liga española de fútbol celebre partidos donde no impera el orden constitucional español. Ya está bien de que Madrid maquille a los separatistas y lo que sucede en Cataluña, ya sea por cobardía, tal y como sucedía en los funestos tiempos de Rajoy, o para apoyarse en ellos a fin de mantenerse en la poltrona, tal y como sucede ahora con Sánchez.

Lo cierto es que, aunque los separatistas puedan admitir diversos ritmos en su consecución, el compromiso del partido de Junqueras con la república catalana y el bochornoso espectáculo político que iba a ofrecer el partido entre el Barcelona y el Madrid han llevado al PSOE a retrasar el anuncio del acuerdo con Esquerra. Y es que, de la misma forma que Sánchez puede retrasar las negociaciones pero no renunciar a la poltrona, los de Esquerra podrán postergar pero no renunciar a su objetivo de una república catalana.

Pedro Sánchez y sus socios del insomnio
Editorial El Mundo 19 Diciembre 2019

Por mucho que el PSOE haga piruetas verbales para justificar lo injustificable, la realidad es que se dispone a sacar adelante la investidura de Sánchez de la mano de aliados políticamente tóxicos para la unidad de la nación. Tanto ERC como Bildu son partidos que hasta hace poco quitaban el sueño al presidente del Gobierno en funciones, tal como él mismo admitió antes del 10-N. Ahora, en cambio, todo el PSOE parece dispuesto a transigir con un acuerdo multipartito, gestado con la opacidad propia de quien tiene algo que esconder, entre los principales enemigos de la Constitución. Algunos especialmente radicales. Como demuestra el extraordinario dispositivo de seguridad que fue necesario desplegar anoche con motivo del Barça-Madrid, la deriva violenta del separatismo sigue lejos de ser frenada.

Ábalos y otros portavoces socialistas se han esforzado por normalizar ante la opinión pública el pacto con formaciones que repudian el pacto constitucional del 78. La realidad es que resulta irresponsable e inexplicable que un partido sistémico como el socialista siga lanzado a consumar la formación de gobierno de la mano no solo de un pandemonio de fuerzas de tintes cantonalistas, sino de partidos que tienen como prioridad desbordar el marco constitucional. Tal como revelamos hoy, la ponencia que ERC evaluará en su congreso de este fin de semana amparar la voluntad de alcanzar la autodeterminación mediante una estrategia que fuerce al Estado a negociar un referéndum. Esto quiere decir que ERC aprobará la vía unilateral antes de abstenerse para permitir a Sánchez gobernar con Podemos. A ello se une la negociación abierta entre el PSOE y Bildu, que no es fruto solo de la precariedad parlamentaria de Sánchez sino de un proceso de blanqueamiento de la izquierda abertzale por parte de los socialistas. Basta recordar la reunión de Patxi López con la dirección de Batasuna en 2006 pese a que este partido seguía ilegalizado y sin condenar la violencia, la foto de Idoia Mendia brindando en la navidad pasada con Otegi o la alianza del PSN con Bildu para auparse al poder en Navarra.

La coacción de organizaciones como Tsunami Democràtic durante el clásico en el Camp Nou -solo el despliegue policial impidió que pasara a mayores- acreditan que el independentismo sigue dando cobertura a una actividad filoterrorista. El propio Torra jaleó estas movilizaciones al día siguiente de que Sánchez restaurara la interlocución con un dirigente que sigue sin condenar la violencia posterior a la sentencia del procés. Por tanto, no hay ningún síntoma de vuelta a la normalidad en Cataluña que justifique apoyarse en los separatistas para gobernar España.

Sánchez traspasa todas las líneas rojas negociando de nuevo con Bildu
EDITORIAL ESdiario 19 Diciembre 2019

El líder socialista pisotea la memoria de su partido aceptando pactar con Bildu: ya se benefició de la nueva Batasuna en la moción de censura y luego en Navarra. Ahora más.

La lista de socialistas asesinados por ETA es larga, con nombres ilustres que simbolizan, como tantos otros, la resistencia cívica, política y personal al horror, el chantaje y el totalitarismo. Pero con el partido que asume las ideas de la nada terrorista, y que no ha condenado de verdad su historial, se ha reunido en sede oficial el PSOE de Pedro Sánchez.

Bildu está encabezada por un individuo condenado en varias ocasiones por pertenecer a ETA, Arnaldo Otegi, y no ha variado ninguno de sus objetivos. Todo ello junto debiera haber sido suficiente para que un PSOE con memoria y dignidad hubiese rechazado todo contacto con semejante partido.

Pero no nos engañemos, la relación entre ambas formaciones ya viene de lejos: Bildu ayudó a Sánchez en su moción de censura en 2018 y los socialistas gobiernan en Navarra gracias a sus votos, por acción u omisión: sin su abstención, la socialista María Chivite -perdedora de largo en los comicios autonómicos-no estaría al frente de la Comunidad Foral.

Sánchez ha normalizado desde 2018 entenderse con Bildu, a un precio incierto pero alta que pagará España

No hay dignidad alguna, pues, pero tampoco sorpresa en las negociaciones y pactos de Sánchez: toda su carrera está edificada gracias al independentismo, catalán o vasco, y además en el momento de mayor auge de ambos. Otro indicio de por qué ERC o la nueva Batasuna están dispuestos a respaldar al líder socialista: nada les estimula más que un presidente dependiente de ellos.

Un bochorno
Que con ese contexto la maquinaria propagandística de Sánchez pretenda además esparcir la idea de que todos estos pactos son achacables al PP y Cs, partidos constitucionalistas a los que insulta constantemente con la etiqueta de "trifachito", es bochornoso pero útil.

Se trata de maquillar la lamentable deriva de un PSOE que conculca toda su trayectoria y traspasa las líneas rojas más sagradas por un afán personal. El precio que pagará España por todo ello es ahora una quimera. Pero temer que será alto no es ninguna osadía.

Cuánto cuesta ser presidente
Cristina Losada Libertad Digital 19 Diciembre 2019

Cómo han cambiado las cosas. Las cosas de ser presidente, que es en lo que estamos. O no. Cuando Zapatero lucía el cargo, dijo en una entrevista de las distendidas que había "cientos de miles de personas que podrían ser presidente". Y, en aquel momento, era posible. No era difícil que los hubiera mejores. Lo difícil era encontrarlos peores. Pero, como decía Popper, que estos días ha tenido quince minutos de fama en las redes sociales gracias a gente que no lo ha leído ni lo leerá, "siempre debemos prepararnos para los peores dirigentes". Lo cual nos lleva a la tesitura de Pedro Sánchez, cuyo problema existencial se anuda de otra forma. Ya no con una afirmación ligera, sino entre pesados interrogantes: ¿cuánto cuesta ser presidente del Gobierno? Que admite también la exclamativa: ¡cuánto cuesta ser presidente!

Del optimismo antropológico de un socialista hemos pasado no al pesimismo de otro, como debería, ni al escepticismo, porque entonces se hubiera retirado, sino a una especie de optimismo de la voluntad, que es una cosa gramsciana que se cita mucho, pero que linda por un lado con el manual de autoayuda y por el otro con el mesianismo totalitario del triunfo de la voluntad, título de aquella película de Leni Riefenstahl, pura propaganda nazi. Pero es lo que hay: la voluntad y, con ella, la precisa voluntad de traspasar los límites.

Era "con Bildu, no" y ha sido "con Bildu, sí". Por ahí anda Rafael Simancas, coanfitrión con Lastra, lanzando la falacia de la falsa equivalencia entre el partido que representa el legado de la organización terrorista ETA y el partido Vox. Y es que si el PP pacta con Vox, por qué no va a pactar el PSOE con Bildu. Aunque, en realidad, no apuntan a la equivalencia, sino a la superioridad de Bildu sobre el partido de Abascal. Se entiende que superioridad política y moral, nada menos. Por lo demás, qué innecesario elevar a Bildu a los altares. Al PSOE le pierde el ansia por dispensar moralina, por dar la más alta nota moral a todo lo que hace, especialmente a lo más inconfesable. No pueden reconocer que se reúnen con Bildu porque no les queda otra. Han de decir que son los más impecables demócratas del mundo.

Igual con la Esquerra. No han podido negociar con el partido que llevó el peso de la organización del golpe del 1-O, como recogen los hechos probados de la sentencia del Supremo, al estilo de la Realpolitik. Podían haber dicho: vale, son golpistas, pero son nuestros golpistas. Pero no. Tenían que beatificarlos, darles pedigrí de progresismo y meterlos en la izquierda histórica con los procedimientos que usaba Procusto para encajar a sus huéspedes en el lecho. Total, para nada. Porque a ERC lo único que le interesa, y siempre le ha interesado, es el separatismo. Y, en este instante, ganar la batalla por la hegemonía en el separatismo.

De modo que ahí tenemos a Ábalos. Con su comentario sobre la renuncia de Esquerra a la vía unilateral no se ha ido de la lengua: avisaba de que puede hacer daño. Ya lo ha hecho. Han salido los de ERC a asegurar que, por supuesto, no renuncian a nada. Que siguen siendo los golpistas que eran. Le han devuelto el golpe a Ábalos. Pero qué mala suerte que le coincida otra vez al PSOE, en fechas delicadas, la salida del golpismo a las calles y al estadio del FC Barcelona. Su estadio y estado naturales. Allí estaban con ese lema de "Sit and talk" que recuerda a las órdenes para el adiestramiento de perros. Aunque algo tienen los golpistas con lo de sentar a la gente. "¡Se sienten, coño!", gritó Tejero en el Congreso. Ahora quieren sentar a Sánchez, que, ya sentado, calcula cuánto nos va costar que sea presidente.

Fotografía del abismo
En el sanchismo la lógica democrática la establece un aborto de ETA
Juan Carlos Girauta ABC 19 Diciembre 2019

Tragarse algún sapo, virar una que otra vez, son gajes del oficio político. Pero pactar con Bildu una investidura no es política, es un viaje sin retorno. No hace mucho, Lastra y Simancas habrían eludido la foto de un acuerdo con los de Otegui. Ahora existe para siempre, y lo dice todo: las sombras han engullido a los dos socialistas contactados. Sus figuras anuncian la derrota, cuentan una historia tristísima.

Al primer vistazo resulta evidente quiénes son los abducidos en el contacto y quiénes los alienígenas. Sobre los claros plafones de la pared, en la sala de donde unos salen humanizados y otros deshumanizados hasta el extrañamiento moral, los logos del PSOE hablan de Enrique Casas y Fernando Múgica, de Fernando Buesa y Joseba Pagazaurtundúa.

Sonrientes y blanqueados, los bilduetarras salen de la reunión valorando el «clima cordial». Cordialmente se ha procedido a la transmutación del socialismo español en otra cosa diferente y peor, lo que no era fácil. Dicen que ha habido respeto y sinceridad. ¿Cuánta sinceridad? ¿Han salido a relucir los entierros de los compañeros asesinados?

Los siniestros loan el «paso en la buena dirección» del PSOE. Supongo que «buena dirección» significa la contraria a la mantenida hasta anteayer, con la excepción de algún chivatazo, pues los faisanes ya venían volando en el sentido que los torcidos consideran recto. Explica Bildu que el encuentro «restablece la lógica democrática y el sentido común».

O sea, que en el sanchismo la lógica democrática la establece un aborto de ETA. Por clarificar el canon citan la revisión de la política penitenciaria. También, en plena consonancia con los deseos de ERC y Convergència (no te escondas), de Podemos y de Iceta, nos instruye Bildu en la necesidad de revisar «el modelo territorial construido durante la llamada transición democrática española».

Por española, no vale; por democrática, se descarta al no encajar en el canon; por transición... entenderán forzosamente esa etapa en la que unos patriotas se vieron obligados a sacrificarse y matar a centenares de civiles, militares, policías, concejales, diputados, jueces, fiscales, niños.

Lastra y Simancas se quedaron congelados en la sala de contactos, ateridos de ausencias entre la cartelería socialista. Ella presenta la inquietante expresión de las figuras de cera, salvo que algo vivo, una especie de grito, intenta escapar por el ojo derecho. Él aparece tan avergonzado que también huiría si no se hubiera quedado paralizado en el momento justo en que el ojo izquierdo busca la puerta de salida. La boca es una línea recta que trata de suspender toda señal, y aun la propia existencia, hasta que se marchen los extraños y los fotógrafos. Le traicionan los carrillos tensos y la desolación de las ojeras. ¿Os merece la pena seguir al capitán Ahab -la venganza, la egolatría, la monomanía encarnadas- hasta esa investidura, o es que el abismo llama al abismo?

Cierren ya TV3 y los medios nacionalistas
Teresa Giménez Barbat okdiario 19 Diciembre 2019

Todo el mundo veía la relación entre los medios nacionalistas, públicos o concertados, y el auge del procés. Ahora ya lo saben seguro: existe una relación causal. Directa. Lo vivido estos años en Cataluña ha sido una pesadilla, para los de esta comunidad y también para el resto de España. Aún esforzándose cuesta pensar en razones para el consuelo en esta situación de polarización obstinada. Que nuestro martirio no haya sido en vano podría ser uno: por lo menos que el cuerpo lastimoso de lo que queda de Cataluña pueda ser utilizado por la ciencia para curar a las generaciones venideras. Para lo único que puede servir todo el sufrimiento, económico, político, social y moral, es para que la investigación puntera en lo social abra caminos para dilucidar cómo empezó, cómo pudo crecer y cómo vamos a arreglarlo. Y que aprendan de ello los demás países.

Nadie más autorizado para ello que Josep M. Oller (UB), Albert Satorra(UPF) y Adolf Tobeña (UAB). Les invito a leer, si no lo han hecho ya, lo que no tengo reparo en calificar como un informe revolucionario sobre el inicio, auge, desarrollo y predicción de lo que se ha llamado procés en Cataluña. Y es revolucionario porque hasta ahora había habido una negligencia clamorosa en analizar fenómenos sociales, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera, con el microscopio de la ciencia. Y tenemos un trabajo que señala hallazgos que permiten encontrar los vectores culpables de la brecha entre ciudadanos no nacionalistas y los que sí lo son de forma inequívoca.

Basándose en la serie completa de datos de los sondeos oficiales del CEO (la agencia de sondeos del gobierno catalán), el informe “Evolución y legados de la aventura secesionista en Cataluña: fronteras lingüísticas, influencia de los “media” y estratos económicos en una sociedad dividida” nos muestra cómo han ido cambiando los sentimientos identitarios de los catalanes a lo largo del período 2006-2019. Pueden acceder aquí en castellano y ha sido publicado en medios tan prestigiosos como Policy Network, aquí se puede leer.

Los catalanes hemos asistidos estupefactos a una erupción secesionista que era irrelevante y minoritaria antes del 2010. A partir de aquí todo fue en aumento hasta hacer posible una "Declaración de Independencia" que acabó en la aplicación del 155. El trabajo de los autores se centra en, en primer lugar, en esta evolución de los sentimientos identitarios de la que hemos hablado entre los que tienen el catalán como lengua materna versus los que tienen al castellano como la suya. Como ya suponíamos, el secesionismo tenía su apoyo más alto entre los ciudadanos nacidos en Cataluña y también entre los que tenían, al menos, un progenitor nacido allí, con un máximo favorable (75%) para los individuos con una larga ascendencia nativa. También hemos ido descubriendo durante este tiempo que apoyar o rechazar la secesión dependía del nivel de ingresos, siendo más acentuado en las rentas más altas.

Todo esto lo pueden ver en el estudio, donde se resalta muy especialmente el efecto de la abrumadora presión social de la exposición ubicua de símbolos separatistas, en particular en las instituciones de todos. También del silenciamiento social de la mayoría catalana no secesionista. Pero quiero centrarme en la influencia de los medios separatistas: se halló que los cambios importantes en la evolución in crescendo de la identidad nacional "sólo catalana" dependían, por supuesto, de la lengua familiar/materna, pero también de haber sido expuestos o no a los medios públicos regionales. “La relevancia de esas co-variaciones se puso de manifiesto mediante contrastes estadísticos robustos”, se dice claramente

Esto debería llevar ya a acciones decididas contra unos medios que están rompiendo la sociedad catalana. Y lo que vemos con desaliento e indignación es a un presidente en funciones que, no sólo no tiene nada pensado al respecto, sino que planea aliarse contra los que han cometido esta atrocidad en Cataluña.

La impúdica hora Bildu: la última línea roja que traspasa Pedro Sánchez
Antonio Martín Beaumont esdiario  19 Diciembre 2019

Sánchez borra la memoria de su propio partido permitiendo que la heredera de Batasuna se sume a la "fiesta" de su investidura a cualquier precio.

El PSOE vive en una vorágine de incoherencias desde el 10-N, pero a base de “relato” mantiene entretenidas a sus huestes. Para surfear el panorama patrio, Pedro Sánchez ha recurrido una vez tras otra a la pura táctica. Unas veces tocaba sorber y otra soplar, incluso sorber y soplar a la vez: cualquier cosa si servía a la causa de seguir en La Moncloa.

En esto, sin duda, el “resistente” Sánchez saca a sus rivales un cuerpo de ventaja. Es un genio del travestismo político. Igual se presenta como el líder dispuesto a perseguir a Carles Puigdemont hasta su madriguera en Waterloo –ese Sánchez que arremetió con furia contra el independentismo durante la campaña electoral-, que trasmuta y se convierte en el armador de un Gobierno con Pablo Iglesias apoyado en la misma mayoría “frankenstein” de la moción de censura que lo aupó al poder. Esta vez, con el líder de ERC, Oriol Junqueras, condenado por los delitos de sedición y malversación.

Ahora mismo, el entorno de Sánchez ocupa ya los asientos, dispuesto a asistir al final feliz de la película "progresista" que empezó a rodar la misma noche electoral en la sede de Ferraz. Nadie sabe bien hacia dónde los dirige el "boss", a quien, con tal de mantenerse atado al cargo de presidente, no le ha importado saltar “líneas rojas” que parecían imposibles para el líder de un partido de gobierno en España.

Tanto le da "normalizar la interlocución" con Quim Torra como ningunear a PP y Cs. Pablo Casado e Inés Arrimadas tienen razones sobradas para sentirse burlados. No les concedió citas “preferentes” por que tuviese interés alguno en un acercamiento, sino para escenificar su decidida voluntad de transitar la legislatura de la mano de morados y secesionistas.

El as de Sánchez: así es el referéndum que está dispuesto a regalarle a ERC
Sin ser conscientes (o tal vez sí) de que formaban parte de un guión-trampa, Casado y Arrimadas al menos disiparon toda hipótesis sobre un giro del candidato hacia el constitucionalismo: los caballos para la carrera ya estaban elegidos y eran otros.

Por si faltase algo a la trama, llegó la impúdica “hora Bildu”. Incluso los filoetarras han explicitado a Adriana Lastra su predisposición a abstenerse. El desvergonzado oportunismo sanchista ha llegado a extremos difícilmente imaginables. Hablamos de blanquear a quienes no han condenado el terrorismo de ETA. Poco importa eso al PSOE. El círculo presidencial sólo ve más cerca la formación del Gobierno en Navidad. Y eso es lo importante para Sánchez.

El PSOE acepta regalar a ERC y PNV el control judicial en Cataluña y País Vasco
Pedro Sánchez necesita la abstención de los de Junqueras para el Gobierno de coalición de Podemos.
Carlos Cuesta okdiario 19 Diciembre 2019

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras ya tienen un gran pacto totalmente cerrado: el de entregar el control judicial a los separatistas en sus respectivas comunidades autónomas. El PSOE ha sellado el acuerdo e incluye fraccionar el Poder Judicial para que los independentistas puedan controlar a los jueces, liberar a sus respectivos delincuentes presos, y ejercer sin cortapisas su injerencia política hasta el punto de reducir la carga penal correspondiente a movimientos como los CDR o la ‘kale borroka’. El acuerdo no beneficiará sólo a ERC. PNV o Bildu se verán premiados igualmente por un acuerdo que desafía la sentencia del Tribunal Constitucional en el caso del actual estatuto de autonomía catalán.

El pacto incluye todo un proceso controlado de demolición del Poder Judicial. Un proceso que los separatistas quieren que nazca desde dentro y que cuente con su presencia directa en las sillas del Consejo General del Poder Judicial: con presencia de ERC y PNV en el Poder Judicial. Ambos partidos, además, quieren poder sobre la capa judicial para poder decidir, por ejemplo, sobre la aplicación de las penas de los golpistas del 1-O, entre ellos el jefe de los republicanos Oriol Junqueras.

Sánchez se ha comprometido con este fin en avanzar en el proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero de fraccionar el Poder Judicial para entregar a la Generalitat de Cataluña el control de los jueces de la región catalana. Como primer paso, el PSOE ha aceptado ya que ERC entre cuanto antes en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Rechazo del Constitucional
La entrada de ERC en el Poder Judicial, no sólo sería un gesto hacia los independentistas por parte del PSOE, sino que, además, permitiría ir trabajando en la dirección final que busca Esquerra y PSOE: esa estrategia exige una reforma de la legislación del Poder Judicial y debería sortear un grave problema: el hecho de que el fraccionamiento del Poder Judicial nacional ya ha sido rechazado por el Constitucional.

Y es, precisamente ahí, donde empezaría a jugar un papel importante la entrada de ERC, y de PNV, en el CGPJ porque este organismo tiene que informar sobre esa reforma y lo haría ya con la influencia de los separatistas. El PSOE ha ofrecido, además, a ERC y PNV una fórmula camuflada que permitiría avanzar por esta vía. Una fórmula que otorgaría, en primer lugar, influencia a estos partidos sobre los jueces de vigilancia penitenciaria –casualmente, los que deciden sobre la permanencia de los presos en las cárceles–.

El esquema base que se pretende tomar en esta negociación es el planteado ya entre el PNV y el PSOE en el marco del nuevo Estatuto Vasco. Allí los socialistas han comunicado ya su disposición a negociar la creación de un "Consejo de Justicia de Euskadi”, un camuflaje que permita empezar a arrebatar competencias únicas del CGPJ nacional.

El Constitucional anula las resoluciones del Parlament sobre la autodeterminación
EP REPUBLICA 19 Diciembre 2019

El Pleno del Tribunal de Constitucional (TC) ha acordado por unanimidad anular dos resoluciones del Parlament de Cataluña aprobados en julio y septiembre con las que reafirmaba su compromiso con el derecho a la autodeterminación y en la insistencia de reprobar al Rey Felipe VI. Lo ha hecho al estimar los incidentes de ejecución que el Gobierno de Pedro Sánchez presentó a principios del mes de octubre.

Por otro lado, el tribunal de garantías, que ha adelantado el fallo de tres de los cinco autos sobre los que ha debatido, ha declarado la extinción por desaparición sobrevenida de otro recurso del Ejecutivo que presentó contra el acuerdo aprobado el 26 de septiembre en la que ratificaba el objetivo de la independencia de Cataluña.

El TC anula varios puntos de las resoluciones del Parlamento de Cataluña aprobados el 25 de julio de 2019 “sobre las propuestas para la Cataluña real” en el que se reafirmaba el compromiso de la cámara parlamentaria con el derecho a la autodeterminación y se insistía en reprobar al monarca, pese a que el propio TC anulara una semana antes una propuesta del Parlament similar.

Con el mismo criterio, el tribunal también declara nulos los apartados de la resolución sobre la “orientación política general del Govern” aprobada el pasado 26 de septiembre en los que se repetían el compromiso con el derecho de autodeterminación.

Asimismo, el TC ordena notificar personalmente estas resoluciones al presidente del Parlament, Roger Torrent, y a los miembros de la Mesa para advertirles de nuevo de las consecuencias, incluso penales, en las que puedan que incurrir si no se abstienen, impiden o paralizan “cualesquiera actuaciones tendentes a dar cumplimiento” a los apartados declarados nulos.

El Constitucional admitió a trámite el pasado 10 de octubre el incidente de ejecución planteado por el Gobierno contra esta resolución y fue entonces cuando advirtió por primera vez a Torrent de las posibles responsabilidades penales. Hizo un segundo apercibimiento un mes después cuando admitió a trámite la impugnación del Ejecutivo de la resolución de septiembre, en la que además también advirtió al presidente de la Generalitat, Quim Torra.

El Gobierno recurrió estos acuerdos del Parlament al entender que eran contrarios a resoluciones del Tribunal Constitucional, como la del 2 de diciembre de 2015 en la que se declaró inconstitucional la Resolución 1/XI del Parlamento de Cataluña de 9 de noviembre de 2015 “sobre el inicio del proceso político en Cataluña como consecuencia de los resultados electorales de 27 de septiembre de 2015”, la primera iniciativa sobre el proceso independentista que fue admitida a trámite por la Mesa del Parlament.

Otra sentencia que el Ejecutivo considera que no se ha cumplido es la dictada el 13 de diciembre de 18, en la que se declararon nulos e inconstitucionales tres apartados de la Moción 5/XII del Parlamento de Cataluña, de 5 de julio de 2018, “sobre la normativa del Parlamento anulada y suspendida por el Tribunal Constitucional”, en la que se insistía en la consecución de la independencia.

Asimismo, el Gobierno entiende que tampoco se acata una tercera sentencia, la relativa a la dictada el pasado 17 de julio que declaró inconstitucional dos epígrafes de la Resolución 92/XII del Parlamento de Cataluña, de 11 de octubre de 2018, de priorización de la agenda social y la recuperación de la convivencia, con la que se acordó reprobar al Rey Felipe VI.

Corrupción vasca, ni más listos ni más guapos
Javier Caraballo elconfidencial 19 Diciembre 2019

Hace justo un año, el lendakari, Iñigo Urkullu, dijo algo que casi todo el mundo sabe pero que, a lo mejor, ignoran algunos vascos ultranacionalistas: “No somos más listos, ni más altos ni más guapos que nadie”. Era la fiesta de Navidad, la tradicional recepción a la sociedad vasca que ofrece el Gobierno vasco, y la relajada referencia del lendakari tiene gracia recordarla ahora, justo después de la sentencia que ha condenado a varios exdirigentes del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Con esa condena, se ha caído el último falso mito del nacionalismo en España; primero se vino abajo el ‘oasis catalán’ y ahora ha ocurrido lo mismo con el ‘oasis vasco’. El mito del nacionalismo catalán consistía en presentar la política catalana como algo ejemplar, por el imperio del sentido común y el pragmatismo. El oasis catalán era la exaltación el ‘seny’; frente a la gresca habitual de la política española, en Cataluña, entre los políticos catalanes, primaban la reflexión y el diálogo. Ya ven cómo acabó ese carácter especial de conciliación y entendimiento…

El mito del nacionalismo vasco consistía en la limpieza y en la transparencia; la política del País Vasco, a diferencia de la española, jamás se había visto salpicada por un caso de corrupción. Mientras que en España se sucedían los escándalos con la misma frecuencia que entraban y salían los gobiernos, nunca en Euskadi se conoció un episodio de corrupción política. En aquel discurso de Navidad del lendakari, Urkullu dijo a continuación, refiriéndose a aquella imagen mítica: “No somos isla ni oasis, pero debemos preservar los mimbres de nuestra forma de hacer política”. Pues lo que sabemos ahora es que en el País Vasco no existe una forma especial de hacer política, que los nacionalistas vascos cobran comisiones ilegales como han hecho otros partidos políticos en el poder, desde que el PSOE de los primeros años les enseñó a todos el camino.

El llamado caso De Miguel, que es el que ha puesto fin al mito del ‘oasis vasco’, consiste en una trama organizada en torno al Gobierno vasco para cobrar comisiones ilegales en la concesión de contratos públicos. Todo lo que se ha descubierto se conoce gracias a una empresaria, Ainhoa Alberdi, que se negó a pagar una comisión de 100.000 euros que le exigían. Como ocurrió también con otros denunciantes en otros escándalos, la empresaria les siguió el juego a los mangantes para poder grabar sus conversaciones y entregarlas luego en un juzgado.

Por esa actuación, la Audiencia Provincial de Álava ha condenado a 15 personas, entre ellas tres altos cargos del PNV en la época en que el Gobierno lo presidía Ibarretxe y el partido lo lideraba Iñigo Urkullu. Estos días, a raíz de la sentencia, que también supera los 1.000 folios, como la de los ERE, se han publicado varias fotos de los condenados por corrupción, sentados junto a Urkullu e Ibarretxe en algunos actos del PNV. Dice la sentencia que ha quedado demostrado que los condenados formaban una trama organizada para cobrar comisiones ilegales en concursos públicos del área de Cultura del Gobierno vasco, además de otras adjudicaciones a dedo por las que también cobraban. En resumidas cuentas, lo mismo que ya hemos escuchado en decenas de casos de corrupción.

Tras la condena por corrupción en Euskadi, el lendakari y otros portavoces del Gobierno vasco se han apresurado a decir que lo ocurrido nada tiene que ver con su partido ni, por supuesto, con el Gobierno vasco; son —dicen— “actuaciones particulares”, de un grupo de individuos que "actuaron en busca de su beneficio personal y pudieron valerse de su posición para lucrarse" y que, por supuesto, nada de lo ocurrido tiene que ver con ellos: “Se descarta toda vinculación partidista de los hechos”.

Es decir, lo mismo que dicen todos los líderes de partidos políticos que se han visto envueltos en casos de corrupción. Incluso este mismo mes: los dirigentes del PSOE han dicho que el fraude de los ERE no tiene que ver con el PSOE, y el sindicato UGT, cuando han procesado a todos sus exdirigentes en Andalucía, ha asegurado, sin ni siquiera sonrojarse, que “no es UGT de Andalucía, sino exdirigentes”. El lendakari vasco, lo mismo, con lo cual habrá que volver a repetirlo: en los procesos judiciales por corrupción política, jamás figura una organización completa sino el grupo de individuos que se dedica a esos menesteres, el cobro de comisiones ilegales.

Cuando estallan los escándalos, basta con señalarlos a ellos y repudiarlos. Y siempre quedará la misma duda: ¿cómo es posible que unos tipos, ajenos a todo, cobren comisiones por unos contratos que concede un Gobierno de un determinado partido político? Es decir, que cualquier espabilado podría pedir una comisión ilegal a una constructora por una obra pública, pero luego tiene que existir una decisión de gobierno en favor de esa empresa en concreto y no de otras que, con toda probabilidad, han podido presentar mejores ofertas. Como se comprenderá, una trama de cobro de comisiones es imposible que prospere si no existe una implicación efectiva del poder político, aunque luego no se pueda demostrar en un tribunal la participación de todos los eslabones de la cadena.

Se ha acabado, en fin, el mito de la transparencia y la limpieza de la política vasca y, para convertir esa imagen idílica en algo más grotesco todavía, ni siquiera pueden esgrimir los nacionalistas vascos del PNV el valor de haber sido ellos mismos quienes han descubierto la trama de comisiones ilegales. Este es otro de los grandes misterios de la corrupción política en España, todos los dirigentes políticos se dan golpes de pecho afirmando que siempre han perseguido la corrupción en sus partidos. “¡Tolerancia cero con la corrupción!”, afirman impostando el tono, pero resulta que ninguno de los grandes escándalos se ha conocido por una investigación interna o por una denuncia interna. ¿Cómo es posible que entre compañeros de partido no se observe el enriquecimiento repentino de alguno de ellos? ¿Cómo es que nunca han recibido ellos las denuncias de un funcionario o de un empresario? ¿No será que, en realidad, el cobro de comisiones en toda España es una práctica generalizada? En las conversaciones grabadas a los comisionistas de la trama de corrupción vasca, la empresaria denunciante le pregunta a otro empresario, afiliado al PNV, que cuánto tiene que pagar por la adjudicación del contrato y este le responde: “Bueno, dentro de lo normal. Teniendo en cuenta el volumen de lo que era, vamos…”. Hay que subrayar eso. En el oasis del País Vasco, pagar comisiones ilegales era ‘lo normal’. Se acabó el cuento.


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