AGLI Recortes de Prensa   Sábado 21  Diciembre  2019

Sánchez se hunde, saldremos a flote
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 21 Diciembre 2019

¿Y ahora qué, Sánchez, cuál es tu nuevo plan de ruta, seguir en las nubes o remar en la arena? No hay nada peor que elegir socios gafes para que las puertas del nirvana se cierren. ¿Con quién celebrarás las Navidades? ¿Junqueras descorchará el cava, Iglesias pelará las uvas y los presos de ETA saldrán de prisión decididos a trinchar el pavo? ¿Habrá bacanal separatista en Moncloa? ¿Queda en tu hueca alma, algún sentimiento lúcido que no apoye el insano proyecto de presidir una España plurinacional? ¿Desestimaste la muy noble costumbre de decir la verdad y te aferraste a la pasión por mentir? No respondas, sabemos que, a expensas de gafes, tu torpeza intelectiva se acentúa. Ahora eres un pelele en manos de incultos. Nadie te asiste, ni blinda. ¿Habrá campanadas de gloria, en palacio, para recibir el 2020?

El sujeto en cuestión, cambia de piel como las serpientes y todas sus palabras parecen verdaderas. Aprendiz de brujo, cada decisión que toma resulta nefasta, cuando no catastrófica. Sus socios, gafes todos, insurrectos que mastican marisco en el club de polo de Barcelona, comunistas con chalet en Galapagar e inoperantes ricos de provincia que se dan a la dolce vita, le jalean. Dicho está, tales corruptos a sus órdenes, pretenden seguir robándole millones de euros al Estado. Por eso le vitorean, mientras urden un sórdido complot para borrarle del mapa político. Serán incultos y aprovechados, pero son bastante menos estúpidos que el cisne ególatra que nada plácidamente en los estanques de la Moncloa, aguardando a que le hagan presidente. Quien nace idiota, traga halagos y no se apea de la idiotez.

Sánchez, ¿por qué no te vas y dejas en paz a los españoles que creen en la Constitución y el Rey? ¿Alguna vez en tu ramplona, plagiada vida, has pensado en alguien, que no seas tú? De verdad, Sánchez, seriamente hablando, ¿piensas que España merece tener un maniquí, tan vulgar como tú, de presidente? Ni tú lo crees, ni nadie lo imagina.

Esos gafes, ayer amigos y hoy enemigos, proclives a la traición, van a dejarte en la estacada, Sánchez.

Sánchez, la economía y la CEOE
José María Rotellar García okdiario 21 Diciembre 2019

Esta semana, el presidente del Gobierno en funciones se reunió con patronal y sindicatos dentro de la ronda de contactos que ha decidido iniciar para explicarles sus proyectos de cara a lo que sería su acción de gobierno en el caso de que, finalmente, lograse sacar adelante la investidura, cosa que hasta el momento no ha logrado en ninguna de las ocasiones en las que ha sido propuesto por S.M. el Rey como candidato a la presidencia del Gobierno, ya que perdió las votaciones de investidura en 2016 y en 2019. Si es presidente del Gobierno fue por aquella moción de censura que derivó en destructiva, pues más que apoyar a un candidato, quienes votaron a favor de la misma, en realidad votaron contra el Gobierno anterior, por el odio que tienen hacia el centro-derecha.

Ahora bien, Sánchez parece dispuesto a todo, más que nunca -y eso es muchísimo- para ser investido presidente. De ahí su acuerdo con Podemos en menos de 48h desde la celebración de las elecciones y su cortejo a los independentistas, cuyos principales líderes están o en la cárcel, condenados por el intento de golpe de Estado bajo la tipificación de sedición, o huidos de la Justicia, por mucha inmunidad que los tribunales europeos esgriman. Por eso, que Sánchez logre formar gobierno sigue siendo la opción más probable, el escenario central en el que tenemos que movernos, sabiendo que, no obstante, puede suceder cualquier cosa.

Pues bien, si se confirma ese escenario central y Sánchez forma gobierno, su programa político es terrible, y, dentro del mismo, la parte económica es aterradora. El pacto con Podemos encerrará, a buen seguro, una política radical de izquierdas, que ya se avanzaba en el proyecto de Presupuestos fallido: salario mínimo estratosférico que enviará al paro a muchas personas, especialmente a las menos cualificadas, derogación de lo esencial de la reforma laboral, aumento de gasto que elevará déficit y deuda peligrosamente y una subida de impuestos que esquilmará a los contribuyentes. Todo ello, supone un grave riesgo para la actividad económica y el empleo.

A la CEOE, para disimular, Sánchez le ha dicho que no tocará el salario mínimo sin hablar con los agentes sociales y que no entregará ningún ministerio económico a Podemos. ¿De verdad la CEOE va a creer esto? Cuando subieron el salario mínimo en la anterior ocasión, Sánchez no consultó con nadie, y cuando repasaron los puntos que quería derogar de la reforma laboral, se reunió con los sindicatos, pero no preguntó a la CEOE. La patronal debería tener claro que Sánchez no es de fiar. Una cosa es que por respeto institucional se reúna con él, lo escuche y atienda, lógicamente, pero debe aprovechar esas reuniones para expresarle su rechazo frontal, firme y rotundo a todas esas potenciales medidas que Sánchez y Podemos pueden llegar a aplicar, rechazo que deberían también escenificar en sus comparecencias ante la prensa tras dichas reuniones, porque si no lo hacen, si no son firmes y van a tratar de ser comprensivos, el daño a la economía será mucho mayor, porque el Gobierno aplicará esas medidas dañinas, pero hasta que se vea su efecto tratará de vender que incluso tienen el consenso de la patronal. La CEOE sabrá muy bien qué es lo que tiene que hacer, por supuesto, y decidirá qué posición adoptar, pero si no se muestra firmemente en contra de este intervencionismo económico radical, las consecuencias que sufrirá toda la economía española serán todavía peores que las que ya de por sí veremos con este futuro Gobierno.

Casado y Abascal: dos ceros a la derecha
Jose Alejandro Vara. vozpopuli  21 Diciembre 2019

En aritmética, los ceros que cuentan están a la derecha. Suman, son determinantes. En política, no siempre. Tenemos un caso claro. Pablo Casado y Santiago Abascalson dos derechas de suma cero. No figuran, no existen, se han evaporado. Optaron por quitarse de en medio, por echarse a un lado del camino para no ser arrollados por Pedro Sánchez en su alocada carrera rumbo al inevitable precipicio.

Casado y Abascal, líderes, respectivamente, del segundo y tercer partido de nuestro país, han asumido el papel de convidados de piedra en un momento particularmente dramático de nuestra historia. El líder del PP tiene razón al recordar que Sánchez no se ha dignado plantearle una negociación en serio. Ni siquiera se le puso al teléfono en la noche electoral. Ahora, el líder socialista, todo insolencia y petulancia, le reclama una abstención gratis. Abascal tiene razón en que Vox ha expresado siempre con claridad su rechazo frontal y categórico a cualquier gesto hacia los socialistas, origen de todos los males pasados y presentes. Nadie puede reprocharles, por tanto, que actúen en consecuencia. Pero...

En el PP hay voces que sugieren otra actitud, que lamentan que Casado no diera un paso al frente cuando se pudo, no se plantificara ante Sánchez con un plan alternativo, concreto y firme. Una oferta en el minuto uno, una propuesta desde el arranque, aunque no tuviera posibilidades. "Nunca juego de farol", responde el líder de los populares ante estos reproches. Además, siempre estuvo convencido de que la opción de Sánchez ha sido Frankenstein y no había nada que hacer. Cualquier movimiento habría sido inútil y peligroso. Vox acecha. Núñez Feijóo, barón de barones, se muestra más dúctil: "Si Sánchez nos llama y quiere hablar de verdad con nosotros, el acuerdo está garantizado. Pero no se puede hablar si pones a Iglesias en la vicepresidencia". Es la 'vía Arrimadas' de los 221 escaños. Todo es posible sin Podemos en el Gobierno.

Propuestas e iniciativas
La líder de Ciudadanos se mueve. Por necesidad, por espíritu de supervivencia. Pero se mueve. Va más allá de los gestos. Plantea opciones, algunas ya intentadas, otras imposibles, pero se mueve. Ha aprendido la lección. Rivera se hundió porque su partido dejó de ser útil. Arrimadas huye de esa imagen como de la peste. Hay quien ya se la ha endosa a Casado. "Está haciendo un Rivera".

Sánchez está a punto de cerrar un modelo que nada tiene de constitucional. Un modelo de España radicalmente opuesto al que emergió de la Transición. Un cambio de régimen. Atención Zarzuela que habrá turbulencias. Desde la II República no se sentaban los comunistas en el consejo de Ministros. Ahora tendrán cuatro carteras y una vicepresidencia. Nunca hasta ahora un presidente de Gobierno español había entregado a los separatistas la carta magna para que la usen cómodamente de felpudo.

Hay quien los ve como dos ceros a la izquierda, dos pasmarotes, hieráticos e inmóviles, plantados a sendos lados del camino, a la espera de que Sánchez se precipite al vacío. Una estrategia fría, quizás errada. El problema es que el artefacto que conduce se llama España.

Los ceros del PP
Nota del Editor 21 Diciembre 2019

El PP tiene que desaparecer. Durante cuarenta años han demostrado su inutilidad y traición. Meterse contra Vox, que ha surgido contra la inutilidad y traición del PP es otra traicion a España.
De momento la única solución es que en el PSOE queden aún algunos "españoles" y tumben al Dr Cum Fraude. Mientras hay que seguir votando Vox.

Había escrito lo anterior antes de leer el artículo y me encuentro con el "barón de barones" de Galicia, que es la demostración del teorema de que el PP tiene que desaparecer.

Sánchez emporcará otra vez a la Abogacía del Estado
Carlos Dávila okdiario 21 Diciembre 2019

El temor, más aún que la sospecha, es que Pedro Sánchez vuelva a utilizar a la Abogacía del Estado para que se pronuncie a favor del preso Oriol Junqueras y apoye su salida de la cárcel en la que está condenado, no se olvide el dato, a trece años de reclusión. Los juristas, también los políticos, incluido alguno del PSOE, coinciden, según lo que apuntan, en que es muy probable que Pedro Sánchez, que ya se ha colocado directamente a beneficio del ex-vicepresidente de la Generalidad, empuerque por segunda vez a la Abogacía del Estado, en contra de la opinión de los fiscales del Supremo y de un par de magistrados que lo han hecho ‘off the record’.

La Fiscalía no va a cambiar de ningún modo su postura, aunque las presiones sobre sus miembros sean, que lo son, prácticamente insoportables, pero la Abogacía del Estado hará lo que se le pida desde La Moncloa. Como dice un colega de oposición: "Consuelo Castro no ha nacido para llevarle la contraria ni a su jefa, la ministra de Justicia, Dolores Delgado, ni mucho menos al propio presidente del Gobierno".

Si el temor, que es más fuerte todavía que la sospecha, se hace carne, se confirma, y la Abogacía en otra pirueta más que dejaría a la institución fuertemente desprestigiada, se aviene a completar por la vía de juridicidad la apuesta de Sánchez por el "diálogo y la negociación", como adelantó OKDIARIO apenas sabida la decisión del Tribunal Europeo, estaríamos ante un mayúsculo escándalo del que solo se congratularían los independentistas de ERC que exigen esa cesión para volver a sentarse con los monaguillos de Sánchez. Fuera del debate técnico en el que ahora mismo, hay que reconocerlo, hay pareceres de todo jaez, en el ámbito estrictamente político se puede avisar de esta constancia: el "caso Junqueras" no va a impedir que Sánchez siga apostando por un acuerdo de investidura con el partido del preso. Eso de ninguna manera.

Se puede decir por otra parte lo siguiente: los llamados barones socialistas, aún timoratos a la hora de expresarse en público, están extraordinariamente enfadados, todavía más: están muy preocupados por la deriva del secretario general de su partido. Así se expresa Emiliano García Page, así lo hace Javier Lambán con todas sus variaciones episódicas, y así lo hace el presidente extremeño que no sabe a ciencia cierta cómo comportarse.

En estos momentos Pedro Sánchez es consciente de que no puede aspirar a otra cosa que no sea un tímido acuerdo de investidura, no desde luego, a un pacto de legislatura más o menos amplio. Ahora lo tiene todo perdido y depende de los sediciosos de ERC Tan cierto es esto que ya ha urdido un plan para volcar sobre los dos partidos de centro derecha, PP y Ciudadanos, la responsabilidad de unas terceras elecciones que hoy mismo ya no se ven imposibles. En las dos entrevistas que Sánchez mantuvo este lunes con Pablo Casado e Inés Arrimadas, no se ocultó nada, les vino a decir textualmente: "Si no me apoyáis os haré responsables de la celebración de unas terceras elecciones". El dato de la amenaza está perfectamente comprobado en los dos partidos citados,

El penúltimo movimiento de La Moncloa (el últimos puede estar realizándose ahora misma) ha parecido francamente ridículo. El miércoles por la noche, los filtradores oficiales del presidente, esos que se dedican a abroncar a los periodistas como si estuvieran en Rusia o en Venezuela, expandieron la especie de que, fracasado el intento de investidura para los días 26 y 27 de este mes, se podrían señalar los días 2 y 3 de enero y el 5, en plenos Reyes, para adornar a Sánchez con la vitola de la Presidencia efectiva.

Esta especie ya ni siquiera es contemplada después de que ERC se haya envalentonado y haya situado a Sánchez en disparadero. O Sánchez se desnuda del todo y ofrece a ERC bilateralidad, referéndum, nuevo estatuto y cesiones mil, o los discípulos de Junqueras, con Gabriel Rufián de maestro ciruela, no se volverán a sentar con los enviados del presidente. Ni siquiera es seguro que si Sánchez, utilice como se prevé, malévolamente a la Abogacía del Estado para dar la razón a Junqueras, los colegas de éste se presten no ya a abstenerse en una investidura, ni siquiera a ponerse otra vez en situación de negociar. Como afirma un socialista de los que denuncian el escándalo actual sin muchas ganas de salir a la palestra: "Que nadie se engañe; Sánchez no ha llegado aún a su máximo nivel de perversidad".

España pende de un preso
Editorial ABC 21 Diciembre 2019

Tras una intensa semana de negociaciones opacas para la conformación de una investidura, no es fácil definir si el panorama se ha enredado o aclarado para Pedro Sánchez tras la decisión del Tribunal de Justicia de la UE favorable a los intereses «inmunitarios» de Junqueras y Puigdemont. Es cierto que la ronda de contactos de Sánchez con partidos y presidentes autonómicos ha sido una pantomima. Incluso lo son también los contactos «públicos» con ERC, porque lo relevante es lo que Sánchez y Oriol Junqueras siguen escondiendo a la opinión pública: las condiciones reales de una alianza-chantaje que tienen prácticamente cerrada. Las negociaciones con ERC no se estancan o se aceleran por lo que sus representantes dan a conocer. El supuesto intercambio de papeles y pareceres es irrevelante. Lo relevante es la decisión final de Junqueras, basada únicamente en intereses tácticos y estratégicos para ERC, y en su ansiedad por gobernar en Cataluña para iniciar otro proceso de proclamación de la «república» catalana. Junqueras lo volvió a repetir ayer, y la gobernabilidad de España es únicamente un instrumento para que el separatismo venza con Pedro Sánchez como cooperador necesario. El dato objetivo es que el futuro de España, la presidencia del Gobierno, y la gestión política de la nación dependen exclusivamente de un condenado en firme por sedición que tiene que tomar su decisión desde una cárcel. Todo lo demás, incluida la resolución dictada desde Luxemburgo, puede contribuir a modular más o menos la negociación. Pero España depende de la decisión que adopte un recluso, cuyo reconocimiento de inmunidad parlamentaria no afecta a su condena penal. Lamentablemente para el constitucionalismo, Sánchez ya ha tomado su decisión, y está basada en una claudicación a lo que exija un sedicioso. Y en ese sentido, el papel de una Abogacía del Estado sumisa al Gobierno socialista es crucial en la justificación de una mentira flagrante, como es la falsa identificación que hace el separatismo del fallo de Luxemburgo con la excarcelación de los condenados por sedición.

La realidad es que Junqueras y Sánchez están decididos a colaborar, aunque considerar fiable al independentismo es un riesgo que el PSOE jamás debería asumir. Lo único que puede condicionar realmente a Junqueras y a la dirección de ERC es que sus bases se opongan a renunciar a la vía unilateral como método para proclamar la independencia. Es decir, que haya una resistencia activa entre el separatismo de base a investir a Sánchez. Por lo demás, ni siquiera Puigdemont sería necesario para Sánchez, pero es cierto que sigue teniendo la llave de la convocatoria de elecciones en Cataluña, y eso sí podría modificar el parecer de ERC favorable a Sánchez. Todo es confuso. Todo menos la evidencia de que España pende de un condenado entre rejas.

Sánchez no tiene escapatoria
Pablo Sebastián republica 21 Diciembre 2019

Sánchez tiene mucha prisa en lograr la investidura y se tragará como un fakir todo lo que ERC le ponga por delante, y lo que exija Podemos también. No vano en La Moncloa saben o deberían saber lo que pasará en el Parlamento Europeo (PE) cuando la Justicia española recurra a esa Cámara para pedir los suplicatorios de los golpistas catalanes que allí entren como diputados.

Y cuando la Justicia española pida al Parlamento Europeo el suplicatorio para la extradición de los delincuentes Junqueras, Puigdemont y Comín, a fin que Junqueras cumpla su condena y los prófugos sean extraditados a España ¿qué harán entonces el Gobierno de Pedro Sánchez y el PSOE en la Eurocámara? ¿Votar contra España, proteger a los golpistas en el seno de la UE y aceptar así la declaración independencia que el soberanismo catalán impuso en Cataluña en octubre de 2017?

Si el PSOE, para salvar la investidura de Sánchez y a su pretendido socio Junqueras, vota en contra de la Justicia de España en el PE y le secunda una mayoría del Parlamento Europeo ello se convertirá en un acto de traición de Pedro Sánchez a España. Y abrirá en el seno de la UE la puerta a las declaraciones regionales de independencia de manera unilateral, como puede ocurrir en la Padania, Córcega, Baviera etc, dinamitando la UE.

Y con semejante deriva en España crecería el anti europeismo de manera exponencial, porque la UE estaría poniendo en peligro la unidad nacional y denostando la soberanía española, y eso sería el principio del fin de la UE.

Sánchez, en estas circunstancias, podría optar por conceder indultos a los golpistas presos y condenados en el Tribunal Supremo pero eso empeoraría más aún la situación (bastante daño han hecho negociando con Junqueras) y abriría en España una bronca nacional que abundará en favor de la ruptura y la centrifugación de la UE.

De manera que mucho cuidado con las consecuencias del pretendido pacto de investidura de Sánchez con Podemos -que también quieren destruir la UE- y con ERC, porque los efectos verdaderos y definitivos de la sentencia de la Corte de Luxemburgo son más graves y complejos de lo que a simple vista parece. Y lo que, por lo que se ve, no han entendido en Moncloa ni en el Consejo de Ministros.

Sánchez y el PSOE tienen la obligación política, moral y legal de actuar ante el Parlamento Europeo en defensa de la Justicia española, de la unidad del España y de la soberanía nacional. Lo que constituye el compromiso con la Constitución que Pedro Sánchez prometió ‘guardar y hacer’ ante el Jefe del Estado y la ministra de Justicia, en su condición de notaria mayor del Reino de España.

Cuidado, pues con el pacto de investidura con ERC que en este momento es pura dinamita que puede estallarle a Sánchez (y al PSOE) en las manos con suma facilidad. Sánchez cree que si logra la investidura después tendrá las manos libres para hacer lo que quiera e incluso cambiar de opinión.

Pero eso sería como jugar a la ruleta rusa. Porque se puede engañar a unos cuantos pero no a todos a la vez. Como parece creer Sánchez y, si es así, se va a equivocar y meterá España en un laberinto del que no se podrá salir hasta que Sánchez desaparezca de la política nacional.

Moncloa: silencio, mentiras y, ahora, apaños
Editorial ABC 21 Diciembre 2019

Tras las obligadas excusas ofrecidas ayer por el secretario de Estado de Comunicación, que días atrás calificó a los informadores que cubren la agenda de La Moncloa de «actores políticos que trabajan como periodistas» y de «tertulianos», Isabel Celaá terció en la polémica para defender, sin demasiado acierto, el modelo comunicativo del Gobierno socialista. Las palabras de Miguel Ángel Oliver, simplemente matizadas -«pido disculpas si he ofendido a algún periodista», señaló-, representan una clara agresión a la libertad de prensa. El Gobierno del plagio, las mentiras y el silencio no solo hostiga a los medios que cubren su actividad, sino a la propia sociedad de nuestro país, objetivo último y primera víctima de su política de ocultación. Los perjudicados por esta estrategia no son solo los periodistas, simples mediadores, sino una opinión pública que el sanchismo pretende modelar a través del mutismo y la manipulación. La ministra Celaá quiso impartir ayer una lección magistral sobre las relaciones entre prensa y poder, ignorando de forma premeditada la primordial función de control que los medios han de ejercer sobre la esfera pública. A l contrario, Celaá abogó por un modelo comunicativo donde es el Gobierno el que decide «lo que le parece importante para la ciudadanía» y que se basa en una siniestra relación simbiótica: «La prensa -señala- necesita a la política y nosotros necesitamos de ustedes».

Nada hay más falso. La portavoz del Gobierno consagra el pasteleo, la obediencia debida y la docilidad como elementos de su modelo comunicativo, una farsa que exterminaría el buen periodismo. El periodismo cobra su razón de ser cuando cuenta al público las verdades que son incómodas para el poder. Y eso, precisamente, es lo que no soporta el sanchismo.

Convertir cuatro provincias en una nación
«Sesgos cognitivos son lo propio del homo sapiens llevándolo a incurrir en irracionalidad decisoria. A ello hay que añadir la violación recurrente de los principios básicos de la racionalidad»
Juan José R. Calaza ABC 21 Diciembre 2019

Todas las personas están dotadas de razón, pero no todas se comportan racionalmente. La racionalidad debe sostenerse en un sistema lógico (formal o informal) coherente/consistente, no contradictorio, derivado de unos cuantos axiomas. Por ejemplo, el de transitividad: si prefiero B a C y C a D, coherentemente debo preferir B a D. Las decisiones corrientes de cualquier genio o peatón de la vida son irracionales si violan alguno de dichos principios o requisitos. Pero lo normal es que se violen, dado que la forma idealizada de racionalidad sería más propia de un ordenador o robot programado con inteligencia artificial que de un ser humano. Que un sistema lógico sea no contradictorio es de la máxima importancia; de no ser así podría probarse que las proposiciones A y no-A son simultáneamente ciertas. Cuatro provincias no pueden haber sido parte consustancial de una metrópoli colonial (A) y al mismo tiempo colonias (no-A). Para A. Tversky y D. Kahneman ni siquiera esas exigencias axiomáticas mínimas, requeridas en las decisiones de toda persona racional, se respetan en la práctica. Entre las irracionalidades decisorias observadas, causadas por sesgos cognitivos, está la que deriva del efecto de encuadre (framing). No solemos tomar la misma decisión o proponer la misma respuesta u opinar idénticamente si nos presentan un problema bajo dos enfoques diferentes. Otra irracionalidad, tan llamativa como la anterior, proviene del sesgo cognitivo llamado anclaje (anchoring): dificultad en deslastrarse mentalmente de las primeras impresiones. Ambos sesgos potencian casi irreversiblemente las creencias por adoctrinamiento inculcadas en la infancia y adolescencia.

El proceso de evaluación o análisis considerado racional debe ser objetivo, lógico y mecánico. Si una persona (agente racional) es influida, incluso ligeramente, por emociones, sentimientos, instintos, normas culturales, fobias, filias, códigos morales, etcétera, el análisis o evaluación se considera irracional debido a la injerencia de sesgos. El homo sapiens real no se comporta con racionalidad teórica idealizada y axiomatizada. Paradójicamente, la irracionalidad decisoria poco tiene que ver con la inteligencia o la capacidad intelectual. Hasta a las personas dotadas con grandes recursos mentales les resulta muy difícil cuestionar lo que, a priori, dan por sentado. Numerosos experimentos sostienen esta afirmación. Verbigracia, Kahneman preguntó a estudiantes de la costa Este (viveros de la crema intelectual estadounidense e internacional) si el encadenamiento proposicional siguiente con la conclusión que sigue al «por tanto» está lógicamente justificada: a) todas las rosas son flores, b) algunas flores se marchitan rápidamente, por tanto, c) algunas rosas se marchitan rápidamente. La inmensa mayoría de estudiantes consideró que el encadenamiento era lógicamente correcto. No lo es. Nada permite deducir a partir de las proposiciones a) y b) que algunas rosas se marchitan rápidamente. Es cierto que algunas rosas se marchitan rápidamente, pero no como consecuencia inevitable de a) y b). Ese «por tanto» no puede tener fuerza de implicación. El siguiente encadenamiento lógico sí es correcto (obsérvese la diferencia, de calado, con el anterior): a) todas las rosas son flores, b) algunas rosas se marchitan rápidamente, por tanto, c) algunas flores se marchitan rápidamente. ¿De dónde proviene el error de estudiantes que a buen seguro pasaron tests lógicos mucho más difíciles para acceder a universidades tan selectivas como Harvard? Simplemente, porque la conclusión es creíble. Todo el mundo cree que algunas rosas se marchitan rápidamente. A partir de ahí, a partir de la aceptación de que esa afirmación es cierta, la mayoría de personas no se toma el trabajo de la verificación lógica del encadenamiento. Si creemos por adoctrinamiento que cuatro provincias son una nación será muy difícil que cambiemos de opinión, aunque nos lo demuestren con impecable lógica.

No obstante, un encadenamiento lógico correcto no garantiza que la conclusión sea verdadera. Por ejemplo: a) todas las brujas son mujeres, b) las brujas vuelan en escobas, c) algunas mujeres vuelan en escobas. Aunque existan escobas y aunque existan mujeres, la conclusión es falsa, y las premisas también: una verdad parcial no lleva a una verdad general. Aunque exista el derecho a la autodeterminación para las colonias, no se aplica a las cuatro provincias más ricas partes intrínsecas de una vieja nación europea otrora metrópoli colonial. Anclaje mediante, algunos creen incoherentemente en el derecho a la autodeterminación como otros en brujas voladoras.

No confundamos sesgos con falacias. Determinados sesgos llevan a incurrir en falacias, pero no son lo mismo. Alguien afectado por sesgos racistas o supremacistas será proclive a caer en las falacias de relevancia. Las falacias de relevancia se dan cuando las premisas tienen poco que ver con las conclusiones. Este tipo de falacias frecuentemente incorpora trampas de distracción que desvían la atención del núcleo del problema. A estos argumentos a veces se les califica non sequitur, del latín «no se sigue». Si bien las pretensiones de los independentistas apuntan más al lucro fácil que al sudoroso esfuerzo, no se sigue que los catalanes sean fenicios. Las falacias de relevancia incluyen asimismo varias modalidades tal los argumentos contra la persona. Los argumentos ad hominem atacan directamente a la persona por su edad, carácter, familia, género, origen étnico o social, estatus económico, personalidad, apariencia, forma de vestir, comportamiento o por la afiliación profesional, política o religiosa. Sin ir más lejos, en jerga supremacista, el español es lengua de criadas.

Hay que cuidarse de sesgos y ser muy respetuosos con las reglas de la lógica para no incurrir en abusivas simplificaciones. Veamos: 4x0=0; 1x0=0. Por tanto, 4x0=1x0. Simplificando, queda 4=1. Eso es lo que hace la chusma de tramposos simplones.
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Juan José R. Calaza es economista y matemático

Montero castiga a Andalucía... y va a por Madrid
EDITORIAL Libertad Digital 21 Diciembre 2019

Como es bien sabido, esta semana María Jesús Montero ha intervenido las cuentas andaluzas. Castigar a Andalucía por el descalabro que generó ella misma como consejera de la nefasta Susana Díaz es una felonía especialmente grave y rastrera. Con el PSOE gobernando la región, Andalucía terminó 2018 con un déficit de 813 millones de euros, el 0,5%, cuando el objetivo comprometido por las CCAA para ese año era del 0,4%. Las cuentas de 2018 eran las últimas que ejecutaría una Junta socialista, por lo que ese desfase no sería más que otra prueba de la pésima gestión del partido de la megacorrupción y el atrasismo. No estaríamos ante nada nuevo… hasta que llegó la carta de la vergüenza.

Por sorpresa, Hacienda informó al Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla de que las cuentas de la Junta quedaban intervenidas por no haber cumplido "el objetivo de estabilidad presupuestaria, deuda pública y regla de gasto del ejercicio 2018". Sin vergüenza, Montero castigaba a quien se había visto obligado a asumir su tóxica herencia.

Montero no ha dudado en cambiar radicalmente de discurso ahora que es, sin ningún merecimiento, ministra de Hacienda. Cuando afligía a los andaluces desde la Consejería de Hacienda, la chabacana socialista presumía de ser el azote del entonces ministro del ramo, Cristóbal Montoro, y no dudaba en arremeter contra las normas de gasto y disciplina presupuestaria que ahora exige a la Junta. Y eso que Montoro, con su nefasta política fiscal, incentivaba que las regiones siguieran incumpliendo y cargaba sobre el bolsillo de los ciudadanos el despilfarro de las más manirrotas... como la Andalucía de la incompetente Montero.

Montero tuvo incluso el cuajo de proclamar que respetar los objetivos de déficit sería "demoledor para el Estado del Bienestar". Incluso arremetió contra el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) por estar al servicio de la "usura". Verdaderamente, es de no creer. Qué desfachatez. Qué manera de castigar a una autonomía que, ahora que no está sometida al socialismo monteresco, ha sido la primera en aprobar los Presupuestos de 2020, en los que contempla un déficit cero por primera vez en su historia.

Con su incalificable intervención, Montero pretende imponer un castigo colectivo a los andaluces. Obligar a Andalucía a financiarse a través del FLA, en lugar de permitirle buscar financiación en los mercados con libertad, es un atropello que pone la región de nuevo bajo el control de quienes no hicieron otra cosa que expoliarla durante cuarenta años.

Andalucía es una pieza de caza mayor. Pero Montero y su amo Sánchez no se pararán en Despeñaperros. Su objetivo final es Madrid, la región más próspera y dinámica, y por extensión todas las comunidades gobernadas por el centro-derecha. Como buenos socialistas, lo que quieren es imponer un mismo molde a toda la Nación y someter la ciudadanía a sus políticas liberticidas; hacerla depender de su asistencialismo caciquil y corruptor, tan perjudicial para la economía y las libertades.

Pedro, es mejor que no
Luis Algorri. vozpopuli  21 Diciembre 2019

Pedro, de verdad, déjalo. Yo creo que lo que te ocurre es que no puedes hacer casi ninguna otra cosa, porque lo que tienes a la derecha (haciendo una salvedad con las cosas que ahora dice Arrimadas) se parece muchísimo a las hienas que salían en la peli El rey león, y lo que tienes a la derecha de esa derecha son hienas de verdad. Y en esas condiciones ¿qué puedes conseguir?

¿Un Gobierno de progreso, como no dejas de repetir? No, eso no será un gobierno de progreso. Eso será otra cosa. Un ring, una cena de empresa (por Navidad) de los Corleone con los Barzini, el plato de lentejas que Esaú le compró a Jacob a cambio de su futuro, yo qué sé. Pero no un Gobierno de progreso, porque ese Gobierno lo que tendría que hacer es gobernar, y tú, si te sale lo que intentas, no vas a poder, te pongas como te pongas.

Independencia de Cataluña
Fíjate que estoy dando por supuesto (que ya es suponer, ¿eh?) que Iglesias y los suyos van a continuar, durante el tiempo que haga falta, transmutados en frailes cartujos, que son callados, obedientes y hacen jabón de olor, por lo menos los de Miraflores. Pero los otros, Pedro, la gente con la que llevas negociando tú sabrás qué desde hace semanas, los nacionalistas de ERC… ¿De verdad te crees que van a apuntalar tu “Gobierno de progreso” sin avanzar claramente hacia lo que quieren, que es la independencia de Cataluña? Puede que ahora les convenzas de que esperen un poco, tampoco creas que demasiado, pero ¿has llegado a creer, siquiera por un momento, que van a renunciar a su sueño? ¿En serio?

Como en aquel cuento siniestro de la rana y el escorpión, hay cosas que están en la naturaleza de las personas, o mejor aún, de las personas que se dejan embriagar por sueños y utopías. Tú pareces convencido de que los nacionalistas de ERC son, antes que nacionalistas, gente de izquierdas. No es verdad. Te equivocas, Pedro. El “nacionalismo de izquierdas” es una de las leyendas urbanas de la Transición, como lo de la Coca-Cola que disuelve la carne o los dientes. Un verdadero nacionalista, y estos lo son, es nacionalista antes que ninguna otra cosa. Porque a una posición política (izquierdas, derechas) se llega por muchos motivos, pero antes o después es indispensable usar la razón, plantearse preguntas, calibrar, comparar, elegir. Al fin y al cabo, son ideas lo que se baraja, ideas y poco más.

Pero el nacionalismo no se nutre de ideas sino básicamente de sentimientos, Pedro, y los sentimientos no se eligen: se tienen o no se tienen, y ya está. Ser nacionalista de cualquier sitio es parecido a ser del Atleti, o del Barça, o taurino, o fan de Pavarotti o de Justin Bieber. O fanático de algunas religiones: te crees en posesión de la verdad absoluta y cualquiera que no comparta tu pasión debe ser condenado. Es algo muy difícil de evitar, si se vive en el entorno adecuado, y todavía más difícil de cambiar. Bien lo saben los propagandistas de los medios nacionalistas catalanes, que llevan años atizando no la razón, sino los sentimientos de la gente; que siempre hablan de “pueblos” y nunca de ciudadanos, que se cuentan de uno en uno y piensan; que se esfuerzan tanto (y lo hacen bastante bien) en crear héroes o mártires, en tremolar banderas, en cantar a cada paso los himnos de rigor y en fomentar la burla, el desprecio y, en fin, el odio hacia el “enemigo”.

Y tú formas parte de ese enemigo, Pedro, no te hagas ilusiones porque es así. No puedes evitarlo porque no eres “de allí” (eso que tanto repiten siempre los nacionalistas de todas partes, el valor supremo de la nacencia, la pureza de sangre) y además porque tú crees sinceramente en el progreso común, en el trabajo de todos juntos, en la armonía… y en la ley. Tú sabes bien que la democracia no consiste en hacer referendos, que esos los hacía Franco cada vez que se le antojaba, sino en el respeto y el cumplimiento de la ley.

Y eso es lo peor de todo, Pedro. Estos contertulios tuyos, con los que tanto estás negociando, se creen de verdad la milonga del “mandato del 1 de octubre” (hace años era el día del caudillo, por cierto; a lo mejor es casualidad), y se cabrean muchísimo cuando tu amigo José Luis Ábalos, sobre cuya cabeza Dios nuestro Señor no derramó el don de la prudencia, se viene arriba y suelta en la tele que, en su opinión, ellos, los de ERC, han renunciado al “unilateralismo”. Ni han renunciado ni renunciarán jamás, porque entonces dejarían ser ser lo que son. Pero llevan semanas tratando de convenceros de que “por ahora” van a colaborar con vosotros hasta que se den mejores condiciones… para la secesión. Lo que les hace aullar es que tal cosa se diga y, encima, que lo diga el lenguaraz de Ábalos, porque eso les pone a los pies de los caballos ante sus propios ultrasur. Lo que se dice en las negociaciones debe ser secreto hasta que estas terminan, eso lo sabemos todos.

Negociar con la ley
Pero de ahí nace la preocupación de millones de personas, Pedro. A muchos nos gustaría saber de qué coño estáis hablando exactamente. A muchos nos gustaría conocer qué estás poniendo sobre la mesa, qué estás ofreciendo, y para cuándo, a cambio del plato de lentejas envenenadas. Porque hay cosas con las que no puedes negociar, Pedro, supongo que lo sabes, quiero creer que lo sabes tan bien como lo sabemos todos. No puedes negociar con la ley que nos hace a todos iguales. No puedes. Con una reforma de la Constitución, España quizá se convierta un día en un Estado federal; y eso, en mi opinión, sería un gran paso adelante que reflejaría una realidad social y cultural evidente. Pero quienes están negociando contigo no quieren eso. Quieren su propio Estado, su sueño, su utopía. Y nada más. Y nada más, ninguna otra cosa, Pedro. Pueden regatear con la longitud del camino y con el tiempo que se tarde en recorrerlo, pero nunca renunciarán al punto de llegada. Nunca. Y tú deberías saberlo mejor que nadie.

Tú sabrás lo que haces, Pedro. Supongo. Imagino. Pero ahora, cuando parece que lo único que falta para firmar el acuerdo es la fecha de la investidura, sigo pensando que es mejor que no lo hagas. El riesgo es altísimo. Vas a poner a los pirómanos a conducir el camión de los bomberos, Pedro. Vas a conseguir que el Gobierno de España, su estabilidad y su funcionamiento, dependa de tener contentos a quienes lo consideran un Gobierno extranjero y opresor y tal y cual. Es una locura, caramba. Digan lo que digan ahora en las negociaciones, te irán apretando más y más, a medida que pase el tiempo. Y un día te dejarán caer: repetirán lo que hicisteis con Rajoy, pero esta vez la cara de bobo la pondrás tú. Y todo estará –todos estaremos– mucho peor que entonces. No habrá Gobierno de progreso. No habrá Gobierno. No habrá nada, salvo las hienas de las que te hablaba antes.

Es verdad que ellos también se juegan bastante en esto. Se juegan su apoyo social, su prestigio, que lleva años sin dejar de crecer. Pero tú te juegas un país entero, Pedro. Es demasiado. No lo hagas, Pedro, es mejor que no. Busca otra solución. Aprende de lo que hacen, en estos casos, los alemanes. Escucha a Arrimadas, que muy probablemente tiene parte de razón, aunque ya no tenga votos porque se los ventiló el otro cantamañanas. Envía a alguien (alguien que no sea Ábalos ni Redondo, no fastidies) a hablar con Feijóo, por ejemplo, o con Alfonso Alonso; no sé, con alguien menos fantasma y menos prisionero de sus propias y lamentables petulancias que Pablo Casado. Algo se podrá hacer. No puede ser imposible. Aunque el objetivo ya no sea tu “Gobierno de progreso” con la soga al cuello (al cuello de todos) sino un Gobierno sólido y capaz de capear el temporal. Muchos nos conformaríamos con eso por unos años.

Pero lo que estás a punto de hacer, Pedro, a mí me da mucho miedo, qué quieres que te diga. Yo creo que mejor no. Es preferible dejar tu propio sueño para otra vez. Porque como te salga mal (y yo no veo forma de que te salga bien, por más vueltas que le doy) no es que te vayas a enterar tú; es que nos vamos a enterar todos. Repasa el manifiesto que firmaron muchísimos diputados de la legislatura constitucional, y de todos los partidos, que merece la pena releer eso.

El vergonzoso silencio de Sánchez ante la "ocupación" marroquí del mar canario
ESdiario 21 Diciembre 2019

Silencio y más silencio. Esa ha sido la respuesta que se ha lanzado por parte del Gobierno de Sánchez ante la decisión unilateral del Gobierno de Marruecos de expandir sus fronteras marítimas hacia las Islas Canarias, aprovechando la incertidumbre política y la inexistencia de un Gobierno en plenas facultades de actuación. Esta decisión se conoció hace unos días pero aún no ha sido contestada de manera formal por ningún miembro del Ejecutivo.

Solamente un representante socialista, ni si quiera del Gobierno, el secretario de Relaciones Internacionales del PSOE, Héctor Gómez, y a través de un comunicado, ha tratado este asunto, intentando, además, quitarle importancia asegurando que "es una cuestión que se debe tratar, como hasta ahora, a través del diálogo".

Sin embargo, han tenido que ser los partidos canarios los que pongan el acento en este atropello contra la soberanía española. De hecho, el diputado de Nueva Canarias en el Congreso de los Diputados, Pedro Quevedo ha exigido decisiones al Ministerio de Asuntos Exteriores ante la ONU, incluida la denuncia por "apropiarse" de las aguas del Sáhara Occidental, y el diputado regional Luis Campos ha hecho un llamamiento a la unidad de acción en torno a una resolución u otro tipo de pronunciamiento consensuado entre todos los grupos canarios.

Los nacionalistas han expresado su "más enérgico rechazo" a la decisión del reino aluita que, aunque "carente" de legalidad, ahonda en la política de "hechos consumados" practicada por el país vecino. De esta manera han expuesto Luis Campos y Pedro Quevedo la "extraordinaria preocupación" suscitada en el seno de NC ante la "conflictiva" decisión de Marruecos, que presenta tres vertientes, "cada cual más alarmante por no respetar a Canarias, al Estado español y al pueblo saharaui", criticaron.

Se refirieron a las consecuencias geoestratégicas, a las implicaciones económicas derivadas de las importantes reservas de minerales del fondo marino afectado, muy apreciadas en las industria de la tecnología digital, y por la "ocupación, de facto", de las aguas del Sáhara Occidental.

Pero este intento de ampliar las fronteras marítimas por parte de Marruecos tiene un trasfondo que va más allá de lo puramente territorial. De hecho, las 350 millas a las que aspiran ampliar su frontera servirán para reclamar, al igual que lo hace España, la propiedad de los recursos naturales de Tropic, un monte submarino rico en minerales como el telurio o el cobalto, que son vitales para la construcción de coches eléctricos y paneles solares, por lo que serán claves en el desarrollo tecnológico y económico del futuro.

'Delirios mortales': los programas de desradicalización de Europa
Giulio Meotti lagaceta.eu 21 Diciembre 2019

Fue una tragedia de buenas intenciones. "Jack Merritt murió en el ataque en el Puente de Londres. No olvidemos lo que él representaba", escribió Emma Goldberg en The New York Times. Merritt fue una de las dos víctimas de Usman Jan, un terrorista islámico que atentó en el Puente de Londres el 29 de noviembre. La otra víctima fue Saskia Jones, una estudiante que acudió a la conferencia que era objetivo del yihadista. Ambos soñaban con trabajar para salvar y proteger a su asesino.

Londres había acogido el quinto aniversario de Learning Together, un evento que reunía a expresidiarios, empleados, estudiantes y expertos criminólogos de todo el país para celebrar el éxito de su iniciativa para desradicalizar a los yihadistas. Jan había acudido como modelo del programa de recuperación. En 2012, Jan fue condenado a prisión por planear volar por los aires la Bolsa de Londres, primero, luego al alcalde de Londres de la época, Boris Johnson, y después la noria London Eye. Según el The Daily Telegraph, Learning Together utilizó a Jan como "caso de estudio" sobre cómo funcionan los programas de reinserción en la sociedad. Incluso había escrito un poema y una nota de agradecimiento a los organizadores, en un ordenador que le habían facilitado sus tutores.

Merritt, una de las dos víctimas, había trabajado con él cuando Jan estaba entre rejas en Cambridgeshire. Las imágenes del Fishmongers' Hall unos minutos antes del atentado atestiguan toda la buena voluntad del programa de rehabilitación. Merritt fue la primera persona que intentó detener a Jan durante su matanza. Momentos antes de atacar, Jan fue fotografiado sentado tranquilamente en una sesión de la conferencia. Muchos lo consideraron una especie de "alumno estrella" del programa de desradicalización.

También se habían recogido unas palabras de Jan en uno de los boletines de noticias de Learning Together, donde decía que la organización tiene "un lugar especial en su corazón":

"Es más que una organización, al ayudar a proveer el aprendizaje de materias académicas sueltas. Para mí, el principal beneficio es que une a las personas mediante el aprendizaje. Learning Together consiste en abrir mentes y puertas y dar voz a los que son acallados y escondidos del resto de nosotros. Ayuda a incluir a los que son por lo general excluidos. Eso es lo que Learning Together significa para mí."

Jan también dio una entrevista a la BBC, donde condenó la estigmatización que estaba sufriendo:
"Nací y me crie en Inglaterra, en Stoke-On-Trent, en Cobridge, y toda la comunidad me conoce y sabrán, si les preguntan, sabrán que se nos ponen estas etiquetas, como terrorista, esto, aquello, sabrán que no soy un terrorista."

El último atentado en Londres fue una mezcla letal de disimulo religioso e ingenuidad occidental. También, espera uno, entierra todas las ilusiones británicas de desradicalizar a los yihadistas. Como informó el Times, el Equipo de Comprensión del Comportamiento (BIT, por sus siglas en inglés), también llamado "unidad de empuje", antiguamente parte de la Oficina del Gabinete, analizó 33 programas de desradicalización de todo Reino Unido y descubrió que sólo dos habían sido supuestamente exitosos. El criminólogo británico Simon Cottee ha culpado a los "delirios mortales de los profesores de izquierdas respecto a curara los terroristas".

Francia ya lo había intentado. Un informe bipartidista del Senado francés había condenado el programa de desradicalización francés calificándolo de "fiasco total", en palabras de Philippe Bas, senador del partido Los Republicanos, de centroderecha. Cuando las senadoras Esther Benbassa y Catherine Troendlé, ambas al frente del grupo de trabajo, visitaron el centro de desradicalización albergado en el Château de Pontourny, se encontraron que sólo había un residente en el centro.

Francia también ha sufrido durante el fracaso del mecanismo de vigilancia. Muchos atentados de los últimos años han sido llevados a cabo por yihadistas que ya estaban señalados en la base de datos antiterrorista especial de Francia: el atentado en el mercado navideño de Estrasburgo, el de la iglesia en Normandía y el del supermercado en Trèbes, por recordar sólo algunos. Hace poco, tuvo lugar un ataque yihadista en el cuartel general de la policía en París. El terrorista, Mickaël Harpon, trabajaba, de hecho, en la unidad que seguía la pista de terroristas.

En toda Europa, ninguno de los programas de desradicalización ha demostrado ser eficaz. "No hay suficientes datos fiables para llegar a conclusiones definitivas sobre la efectividad a corto plazo, y mucho menos a largo plazo, de la mayoría de los programas de desradicalización existentes", concluyó un informe de RAND. Podría estar fuera del alcance de los Estados occidentales desradicalizar a personas que, como el terrorista del Puente de Londres, llevan un falso chaleco suicida para provocar que la policía los mate y convertirse en "mártires".

Así que, ¿qué hace uno con estos yihadistas? Confiar en ellos puede ser letal, como en Londres. Dejarlos en prisión podría significar que seguirán siendo parte de "uno de los lugares más importantes de radicalización". Europa no tiene una Bahía de Guantánamo, un limbo jurídico que, tras el 11-S, fue útil en la guerra estadounidense contra el terrorismo. Guantánamo también podría resultar útil ahora que Europa está lidiando con el retorno masivo de combatientes extranjeros del ISIS.

Según el informe anual de Europol, el 45% de los británicos que viajaron a Siria e Irak para unirse al ISIS ya ha regresado a su país de origen. De los 714 prisioneros detenidos en la Bahía de Guantánamo, 124 (16,9%) han retomado las actividades terroristas, mientras que la Agencia de Inteligencia de la Defensa sospecha que otros 94 han vuelto al terrorismo. Deportar a estos extremistas de Europa es sumamente controvertido para muchos políticos europeos. El líder del Partido Laborista de Reino Unido, Jeremy Corbyn, fue filmado mientras protestaba por la extradición de sospechosos de terrorismo británicos, entre ellos dos ayudantes de Osama ben Laden. Reino Unido ha luchado durante años con Europa por la deportación a Jordania del imam radical Abu Qatada.

Entonces, ¿cuál es la solución de Europa? Probablemente no nos podemos permitir cerrar los ojos y esperar lo mejor. Ya han muerto demasiadas personas en las calles de Europa.
"Ahora soy mucho más maduro y quiero vivir mi vida como buen musulmán y también como buen ciudadano británico", había escrito Jan antes de asesinar a dos jóvenes ciudadanos británicos.

Un reciente informe del Gobierno de Reino Unido advirtió de que los imanes británicos de 48 colegios islámicos habían promovido la violencia y la intolerancia. Es a la sociedad británica a la que hay que desradicalizar, no a los yihadistas. El predicador del odio británico más conocido, Anyem Chudary, fue excarcelado hace poco y ahora camina por las calles de Londres como un hombre libre. Recientemente, salió a la luz una imagen del terrorista del Puente de Londres, Usman Jan, con su "amigo personal", Anyem Chudary. El imán que presuntamente había radicalizado al terrorista que atentó contra el cuartel general de la policía en París reside en Gonesse y sigue predicando en libertad.

La desradicalización funciona sólo si desafía esta corrección política occidental abordando las verdaderas causas de este tipo de terrorismo, que se encuentran en los textos islámicos. "Mata a los no creyentes dondequiera que los encuentres", dice el Corán (9,5). Al parecer, Usman Jan vio a Jack Merritt y Saskia Jones como "no creyentes", y no como "rehabilitadores". Si no cambiamos nuestras reglas de enfrentamiento, seguirá pasando más de lo mismo.


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Sentencia de racimo
Juan Carlos Girauta ABC 21 Diciembre 2019

La última sentencia sobre Junqueras es un regalo para los demagogos. Suscita tantas cuestiones jurídicas y políticas que pide libro. Libro gordo. El tribunal europeo se aparta del criterio mantenido hasta ahora por las instituciones en un detalle donde, sin duda, está el diablo: ¿Cómo se adquiere la condición de eurodiputado? Pues, de ahora en adelante, por la mera proclamación de los resultados electorales. O sea, que jurar el cargo en Madrid, recoger el acta o presentarla en Bruselas es indiferente.

Nótese que el tribunal luxemburgués se ha pronunciado a solicitud del Tribunal Supremo. Cuestión prejudicial se llama esa petición. Bien, resuelta está, y parecerá discutible que el Supremo dictara sentencia sobre Junqueras sin esperar a la resolución de lo que él mismo había planteado. Lo que no es discutible es que Junqueras ya no es eurodiputado al estar condenado en firme. Y nada objeta Luxemburgo a esa circunstancia, ni mucho menos insta a la anulación del juicio o a la liberación del reo, que es la forma en que el afectado, sus abogados y su partido han decidido presentar la cosa al club de fans.

Es más, quien debe interpretar los efectos que produce la sentencia del TJUE es el tribunal español. Conviene recordar -seguro que el Supremo no lo olvida- que cuando se proclamaron los resultados electorales, o sea, cuando Junqueras adquirió la condición de eurodiputado, su caso ya estaba visto para sentencia. Antes de eso carecía de inmunidad; no había que pedir el suplicatorio para su procesamiento a una cámara a la que no pertenecía.

El lío jurídico marea al lego, pero ni jueces ni fiscales se van a perder, así que un poco de calma, porque para Junqueras no hay consecuencias prácticas; todo es una pompa de jabón que emboba y deslumbra a los niños. Aquí el ratón que parió la montaña: debió permitirse a don Oriol abandonar la prisión para jurar la Constitución (a su manera) y recoger el acta. Vale, gracias, Luxemburgo: Three points. Ahora Fiscalía pide la ejecución de la pena de inhabilitación, y listos.

Si Junqueras y sus abogados no aprovecharan la sentencia europea y el aparente laberinto jurídico para desacreditar la actuación de la Justicia española en su conjunto no serían Junqueras y sus abogados. Forma parte del ruido ambiente que los portavoces de ERC se permitan exigir al gobierno de España que «respete y cumpla las sentencias». El humor catalán.

Hasta aquí lo concerniente al interesado en sentido estricto, Oriol Junqueras. Y aunque sobre él y solo sobre él se ha pronunciado el TJUE, el que se va a beneficiar temporalmente de la movida es el excéntrico Puigdemont, señor del Castillo de irás y no volverás. Gobernante de mentirijilla es eurodiputado de verdad porque el Parlamento Europeo ha corrido a adoptar al criterio de Luxemburgo. Puigdemont está procesado, está fugado, pero no está condenado. Como parlamentario goza de inmunidad. Habrá que pasar por el suplicatorio y toda la mandanga.

Dado el contexto político español, las consecuencias de lo anterior son imprevisibles, como sucede con las bombas de racimo. Primer efecto: se han congelado cual frigopié las negociaciones PSOE-ERC. Notará el lector que la condición de la formación de Junqueras para regresar a la mesa suena modesta: que el gobierno controle a la Abogacía del Estado. Ni siquiera se han referido, cuando escribo estas líneas, a la Fiscalía, a pesar de la ligereza con que Sánchez se vanaglorió de mandar en ella.

Los maximalismos llegarán a puerta cerrada, seguro, pero a ERC se le presenta un problema de aspecto insoluble: sin maximalismos ante los micrófonos y las cámaras, Convergencia (no te escondas) les comerá pronto el terreno en la carrera hacia las elecciones catalanas; con maximalismos ante los micrófonos y las cámaras, al PSOE se le pondrá chungo seguir morreándose con golpistas. Por eso desde el jueves la investidura de Sánchez pinta mal. En su carta a los Reyes Magos, ERC se pide primero gobernar Cataluña; tener pillado a Fráudez viene como accesorio del juguete grande.

Y a ver cómo le ganas las catalanas a un Puigdemont crecido, inmune, de gira, ofreciendo ruedas de prensa diarias en el Parlamento Europeo, tomando la palabra desde su escaño para denunciar que Spain is a fascist State, incluso protagonizando la campaña desde Perpiñán... con tu jefe encarcelado. Puigdemont usará contra Junqueras la «injusticia» de la prisión de Junqueras, después de haberse escapado en el maletero del coche mientras el otro se quedaba a dar la cara.

Si las elecciones catalanas se presumían cercanas, mucho más ahora con Torra condenado a inhabilitación por desobediencia en sentencia no firme. Resolución que en otro momento habría dado combustible por un tubo a las tertulias, pero que ahora, con la acumulación de fenómenos extraños en la atmósfera política, es cosa segundona y enojosa. Torra lucirá a todas horas su condena como un galardón. «A mí no me inhabilitará un tribunal con motivación política», fanfarronea ya. Y entre los dos presidentes de la Generalitat le harán la cama a Esquerra.

A todo esto, en el país más europeísta de la Unión empieza la desafección, por imitar el término favorito de aquel separatismo vergonzante que alimentó el procés. Desde el golpe, han llegado de Europa demasiados sinsabores. En general, las instituciones y los principales Estados miembros han estado a nuestro lado. No podía ser de otro modo, el Tratado de la Unión (artículo 4.2) es inequívoco. Las decepciones son básicamente judiciales:

Las de Bélgica, que desatiende euroórdenes contra etarras sanguinarios; ¿cómo iba a atender las referidas a Puigdemont? Las de Alemania, donde un tribunal de tres al cuarto le enmendó la plana a nuestro Tribunal Supremo entrando en el fondo del asunto. Las de Escocia, donde no ven riesgo de fuga en la fugada Ponsatí. La reciente del TJUE, que no debió pronunciarse sobre una cuestión que ya no tenía consecuencias jurídicas para Junqueras y que estaba claro que iba a utilizarse como bomba de racimo en frentes que comprometen nuestra integridad territorial. Ojo con eso. España será la más europeísta, pero los amores unidireccionales se agotan.

Ganar en el lodo
Pero ahora, y sin siquiera ser determinante para la investidura de Pedro Sánchez, Puigdemont volverá a capitalizar su doble imagen de héroe del secesionismo y víctima de un Estado represor
Manuel Marín ABC 21 Diciembre 2019

A la espera de ser eurodiputado de pleno derecho con su acreditación definitiva ya formalizada, Carles Puigdemont ya lo es provisionalmente desde ayer. Sin embargo, su «euforia inmunitaria» solo puede producirle un triunfo emocional para el reconocimiento de un derecho que, en cualquier caso, no le permitirá pisar de nuevo España. Como mínimo, es muy dudoso que se atreva a cruzar la frontera porque, inmune o no, la orden de detención sigue tan vigente como sus aparentes delitos.

La inmunidad parlamentaria de Puigdemont, que no es sino la simbología de un éxito parcial de Oriol Junqueras que le ha alcanzado a él de rebote, no modificará sustancialmente ni el proceso penal que sigue pesando sobre él como una condena asegurada, ni la imposibilidad jurídica de que sea elegido de nuevo presidente de la Generalitat. A lo sumo la UE ha permitido dignificar su huida, algo demoledor porque Europa envía su enésima señal tóxica para rearmar a los euroescépticos, pero en ningún caso ha desmontado su condición de presunto autor de un delito de sedición.

El trámite a partir de ahora es complejo, y no dejará de ser un quebradero de cabeza para el «hard core» de la justicia española, a la que la UE se ha propuesto fustigar poniendo en tela de juicio incluso su independencia. Quizás el Tribunal Supremo debió ahorrarse la consulta a la justicia europea, y la opinión pública se habría ahorrado ahora la interpretación deliberadamente sesgada, y manipulada con inexplicables mentiras, que ha hecho el independentismo del fallo del Tribunal de UE.

Pero ahora, y sin siquiera ser determinante para la investidura de Pedro Sánchez, Puigdemont volverá a capitalizar su doble imagen de héroe del secesionismo y víctima de un Estado represor. Y todo, con el Supremo discutido y en mitad de una negociación política que condiciona la investidura de Pedro Sánchez; con la Abogacía del Estado forzada a actuar en función de intereses más políticos que jurídicos; con el Tribunal Constitucional inmerso en sus primeros conatos de fractura interna; y con la Fiscalía como herramienta en ciernes de Sánchez para facilitar un acuerdo de gobernabilidad con ERC.

En enero, cuando Puigdemont adquiera la condición plena de eurodiputado, el Supremo deberá tramitar un suplicatorio para que el Parlamento de Estrasburgo autorice su enjuiciamiento. De momento, inmune o no, sigue procesado en rebeldía en España, y aunque la decisión definitiva de autorizar su entrega a nuestro país a través de una euroorden seguirá dependiendo de una resolución judicial de las autoridades belgas, oponerse a entregarlo si Estrasburgo concediese el suplicatorio se convertiría en ese momento en algo mucho más difícil.

El triunfo de Puigdemont no es tan cristalino como lo vende, aunque es cierto que dejará de estar maniatado, contará con sueldo y financiación y, sobre todo, con una legitimidad que no debería tener. Ese es el auténtico dilema de Junqueras y de Joaquim Torra. Uno, por seguir en prisión, y otro por estar en el trance de ser inhabilitado. Sánchez depende de Junqueras… pero Junqueras depende ahora de Puigdemont y de que éste quiera o no forzar elecciones en Cataluña. Y si eso ocurriese, Sánchez vería dificultado el plácet de ERC. Solo Puigdemont gana en el lodo.

Que sean trece los justos
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 21 Diciembre 2019

Escribo desde la región de España que la banda ZISI (Zapatero, Iceta, Sánchez, Iglesias) está entregando, cautiva y desarmada, en un acto de rendición incondicional. a los mutiladores de la Nación. Los okupantes de Cataluña carecen de entidad jurídica, porque han renegado de la ciudadanía española que les corresponde por su lugar de nacimiento y que así figura en sus documentos, pero tampoco disfrutan de otra nueva, que se atribuyen arbitrariamente, porque se frustró su proclamación, rodeada de pantomimas tumultuarias, y porque tampoco ha sido reconocida por ningún gobierno del mundo.

Fenómeno involucionista
Los sátrapas de este peculiar enclave dejado de la mano de Dios usurpan las funciones propias de las autoridades legítimas de un Estado, y han implantado un régimen totalitario estrechamente emparentado con el que rigió en España durante los cuarenta años del franquismo: un modelo corporativo vertical que convierte las cámaras empresarias, colegios profesionales, sindicatos, entidades sociales, clubes deportivos, congregaciones religiosas, centros de enseñanza y medios de comunicación en apéndices del poder político hegemónico. Este fenómeno involucionista descansa sobre falsos estereotipos de diferencia étnica, que los políticos supremacistas esgrimen para movilizar a una parte minoritaria de la población e inducirla a discriminar a la mayoría de sus conciudadanos, víctimas de estos prejuicios arcaicos.

La traición que deja desprotegida a esta mayoría de ciudadanos habitantes de Cataluña que perseveran en su lealtad a la Constitución y a la Monarquía parlamentaria, la está consumando la banda ZISI mediante negociaciones secretas entre un partido que ha abjurado de su estirpe socialista, obrera y española, y otro que se jacta sin cesar de su xenofobia antiespañola más afín a la ultraderecha que a la esquerra que le sirve de disfraz. Con un amasijo de comunistas, asesinos terroristas mal reciclados y antisistemas en el papel de alcahuetes.

Nido de golpistas
La nueva etapa de la traición consiste en aceptar la ficción obscena de un diálogo entre gobiernos, cuando en realidad el interlocutor de las autoridades legítimas del Estado es el nido de golpistas instalado en la cárcel y en los trasteros de la Generalitat, y teledirigido por un prófugo de la justicia española ostentosamente apoltronado fuera de nuestras fronteras. La felonía del capataz de la brigada ZISI de demolición de España no conoce límites. Arrincona la obediencia explícita a la Constitución para sustituirla por una ambigua referencia a la "seguridad jurídica" y transforma el traumático enfrentamiento entre catalanes en un rutinario "conflicto político". La aberración de poner sordina a la Constitución durante las tratativas con los sediciosos se explica por el hecho de que la sola mención de la Carta Magna exorciza a estos delincuentes como una ristra de ajo a los vampiros del conde Drácula.

El panorama no podría ser más desolador. Ahí están Pedro Sánchez y Carmen Calvo riéndole las gracias a Miquel Iceta, el entreguista emboscado que promete repetir el contubernio del tripartito con ERC, una secta cuyos genes fascistas heredados de los escamots -ni de izquierda ni republicanos- son incompatibles con el bienestar y el progreso de Cataluña.

Este es el PSC que abraza el desguace plurinacional. El PSC que propone dejar la "flexibilización" de la inmersión lingüística librada a los caprichos de los docentes adoctrinadores, colonizados por el supremacismo más rancio. El PSC que proscribió en su XIV congreso la lengua y la bandera españolas, y mostró a Iceta haciendo el saludo comunista con el puño en alto (Dolça Catalunya, 16/12). El PSC que cogobierna con los independentistas en 40 ayuntamientos y en la Diputación de Barcelona, y con los antisistema en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal. El PSC pionero del indulto a los golpistas. El PSC que despotrica contra los socialistas irritados por la traición.

Disciplina peronista
Hasta aquí hemos llegado. Pere Aragonès, portavoz de los chantajistas que exprimen a los mercachifles socialistas, acaba de certificarlo a calzón quitado, después de exigir la autodeterminación y la libertad de los sediciosos presos (entrevistado por Isabel Garcia Pagan, LV, 15/12): "Con toda la modestia, ERC es la mejor herramienta para conseguir la independencia de Catalunya". Este es el alambre de espino que el cipayo Iceta promete utilizar para "recoser" Cataluña mediante una "amplia coalición". Estamos ante la versión descafeinada del racismo de Quim Torra, planificada para embaucar a los cándidos e inducirlos a votar, a ciegas, por la continuidad del apartheid antiespañol.

Javier Lambán, presidente socialista de Aragón, calificó a ERC de "partido indeseable". Y cuando Iceta tuvo la desfachatez de invitarlo a callar, respondió: "Estoy viendo que el supremacismo, por desgracia, está haciendo estragos en Cataluña". También el presidente socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, después de insinuar irónicamente su discrepancia con la claudicación de su partido, introducida con "vaselina", respondió a la insolencia de Iceta diciendo que en lugar de criticarle, este debería defenderle "ante tanto insulto y ataque" cuando apuesta por la unidad de España (LV, 14/12).

Tomamos nota, pero no basta. El PSOE ya no es el partido abierto a la discrepancia en el que Alfonso Guerra le plantaba cara a Felipe González. Ni el que apartó de la dirección del partido, con criterio profiláctico, a un individuo sin escrúpulos, y luego exageró la tolerancia hasta el punto de permitir que volviera a encabezarlo y se convirtiera en su verdugo. Pedro Sánchez y sus palanganeros le han inyectado una dosis castradora de disciplina peronista. Lo destapa la crónica diaria: "En el PSOE, en todo caso, no se romperán las costuras aunque se tensen. Sánchez reconstruyó todos los órganos de dirección y decisión a su medida. (…) También el comité federal del PSOE ratificará todo lo que tenga que ratificar, `por unanimidad´, si Sánchez logra garantizarse la investidura" (LV, 15/12). Para no desentonar con esta unanimidad sanchista, La Vanguardia castigó a García-Page y Lambán por su indisciplina con sendos semáforos en rojo (12 y 14/12).

Si son más, mejor
Es doloroso que la reacción dentro del PSOE contra la traición de sus cuadros dirigentes se circunscriba a las críticas de dos presidentes autonómicos que, para más inri, parecen haberse achantado después de recibir un rapapolvo del conducator Sánchez (Vozpópuli, 17/12). Los observadores ecuánimes no les imputan a los tránsfugas solo casos de corrupción o de incumplimiento de promesas electorales -que también los hay- sino la conspiración contra el Estado de Derecho y la complicidad con los sediciosos que fracasaron en su intento de amputar una parte del territorio español y prometen reincidir en sus delitos de lesa patria.

Según la leyenda bíblica, si hubiera habido diez hombres justos en Sodoma y Gomorra, estas se habrían salvado de la destrucción, como nos lo ha recordado Cayetano González (LD, 16/12). No los hubo. En la situación extrema en que nos encontramos bastaría, para salvar a España del Armagedón cainita, que en el grupo de diputados del PSOE haya trece hombres justos que pongan el cumplimiento de sus deberes cívicos y la lealtad a la Constitución por encima de la disciplina de partido y voten "No" a la investidura del felón, contrarrestando la abstención de los trece diputados antiespañoles de ERC obtenida con nocturnidad y alevosía. Es mil veces preferible que se rompa este Partido Sanchista Obsecuente Entreguista caduco y no España.

Bastará con que sean trece los hombres justos. Y si son más, mejor. La historia dictará el veredicto final.

España: unidad de destino en lo federal

Iván Vélez Libertad Digital 21 Diciembre 2019

El pasado 9 de diciembre, Toni Bolaño, periodista del periódico La Razón, formuló la siguiente pregunta a Miquel Iceta: "¿Cuántas naciones hay en España?". La respuesta del presidente del PSC, recientemente reelegido, fue precisa: "Las he contado. Según los Estatutos de Autonomía, ocho, y si sumamos el preámbulo de Navarra, nueve. Los Estatutos de Galicia, Aragón, Valencia, Baleares, Canarias, Andalucía, País Vasco y Cataluña dicen que son nacionalidades, o nacionalidades históricas. Nación y nacionalidad son sinónimos". Días más tarde, el barcelonés dio escala netamente catalana a su afirmación. A su decir, Cataluña, indiscutible nación, debe ser reconocida como un "sujeto político no independiente" dotado de un "autogobierno sin interferencias indebidas del Estado". Una nación que debería ver mejorada su financiación.

Sabido es que la deposición de Iceta pretende ser tan útil para las negociaciones que Pedro Sánchez, en su presidencial ambición, mantiene con las organizaciones facciosas que buscan la secesión de Cataluña, como para las ambiciones de su ego diminuto. Sin embargo, como ocurre a menudo, los finis operantis discurren por veredas alejadas de aquellas por las que transitan los finis operis. O lo que es lo mismo, el burdo argumento icetesco: la consulta de unos textos que utilizan fórmulas como "nacionalidad" o "nacionalidad histórica", nunca el vocablo "nación", no es un ingenuo pretexto sobre el que elevarse para dar cumplimiento a íntimos anhelos. El precio que todos habríamos de pagar para la consecución de esos deseos es inaceptable, por cuanto lo que está en juego tras esos floridos juegos semánticos es nada menos que la continuidad de la nación española, realidad política incompatible con otras de su naturaleza, que no puede estar sujeta a voluntarismos de escala regional ni a pretendidos derechos históricos o singularidades lingüísticas o geográficas. Las manifestaciones de Iceta, que bien pudieran haber suscrito el abad mitrado de Monserrat, Aureli Maria Escarré, son, sin embargo, congruentes con lo que hace dos años dijera Pedro Sánchez a propósito de la cuestión nacional. En efecto, en el curso de un desayuno informativo, el doctor por la Universidad Camilo José Cela afirmó que "al menos en términos históricos hay tres territorios que han manifestado su vocación de ser nación", en referencia a Cataluña, Vascongadas y Galicia, regiones que obtuvieron estatutos de autonomía durante la II República Española, periodo mitificado hasta extremos indecibles desde las filas del partido que antaño se identificaba por un puño -izquierdo- y una rosa. Regiones esas que, desde hace un siglo, han ofrecido material humano y político al proyecto GALEUSCA.

Durante aquella jornada matinal, Sánchez añadió unas palabras en las que apareció la coartada –la "nación de naciones"- con la que trata de plegarse, involucrando a territorios que han actuado estatutariamente de forma mimética, a los dictados de las sectas catalanistas y vasquistas. La ampliación contable obrada por Iceta permitiría que tal sumisión fuera más llevadera en un tiempo en el que la fragmentación partitocrática y particularista ha aumentado notablemente. En concreto, Sánchez pronunció la siguiente frase culminada con una pregunta teñida de reproche y de coloraciones metafísicas: "Aquellos que niegan que España es una nación de naciones... ¿Qué están diciendo, que ser español es la única identidad posible?". Con la única oposición interna, en forma de amagos retóricos, de algunos barones socialistas, gracias a la bien engrasada maquinaria propagandística, el rótulo "nación de naciones" ha comenzado a ganar presencia junto a la fórmula que, pretendidamente, haría posible el genitivo reduplicativo denunciado en su día por Gustavo Bueno: la transformación de España de un Estado federal.

Solo arrojando veladuras federales, tan caras a determinados oídos, se podrían ocultar las enormes contradicciones que entraña la "nación de naciones", que deja en el aire numerosos interrogantes. ¿Acaso sus invocadores perciben a España como una suerte de Bolivia europea en cuyo seno estarían atrapadas un número indeterminado de naciones, al menos nueve, étnicas? De ser así, ¿no cabría añadir una, la gitana, acreedora de una tierra en la cual hacer ondear la bandera en la que flota la rueda de carro, señal de su errabundo devenir?, ¿quizá los creyentes en la "nación de naciones" son irredentos nostálgicos del Antiguo Régimen que añoran la tan histórica como estamental sociedad previa a las revoluciones francesa o española? No parece que sea esto lo que busquen los Iceta, Sánchez & Co., sino la consolidación de una España, administrada por sus marcas electorales, en la cual la diferencia entre españoles quede garantizada en virtud del terruño en el que estos estén avecindados.

La clave de esta maniobra se halla, tal nos parece, en el cultivo de un federalismo siempre de imprecisos perfiles, al que estarían convocadas las susodichas nueve naciones y del que se quedarían fuera, por ejemplo, una o varias Castillas, víctimas de sus austeridad estatutaria. Mediante el taumatúrgico federalismo, las nacionalidades, nacionalidades históricas o naciones –que todo se mezcla en el baile de San Vito terminológico de Iceta- hallarían acomodo tras atravesar el trance autonómico. Se culminaría de este modo la llamada segunda Transición.

La meta federal no es, por supuesto, un invento del tándem compuesto por las cabezas más visibles del PSOE y el PSC. La revitalización de esta idea comenzó a principios de los años 60 del siglo pasado como vía alternativa al influjo comunista y al franquismo más estatalista. Ejemplo de ello es el opúsculo Actualidad de la idea federal, obra de Fernando Valera publicada por el Centro de Estudios Sociales y Económicos de París, que recoge la conferencia pronunciada el 3 de noviembre de 1962, poco después de la celebración del dolarizado Contubernio de Múnich. Valera, que estiró la ficción segundorrepublicana como último presidente del Gobierno en el exilio, acudió a aquel encuentro y se mantuvo en la órbita de las instituciones federalizantes, entre ellas el Consejo Federal Español, fundado en 1944, activas en el extranjero. La idea que de lo federal tenía Valera hace más de medio siglo es muy parecida a la que manejan Sánchez e Iceta en la actualidad, como puede advertirse en estos párrafos:

La república federal, en los estados unitarios, ya constituidos y centralizados, supone rehacer el proceso histórico y reformar la estructura interna de la comunidad política, restaurando la libertad y autonomía de sus elementos: hombres, ciudades, comarcas y países o naciones.

La Federación así concebida no es, por lo tanto, el hecho histórico de agruparse varias regiones, comarcas o estados en una comunidad política más amplia y soberana, sino el proceso viviente de reorganizarse internamente esta comunidad política conforme al módulo de la libertad; es el reajuste y el renacimiento de todas las autonomías ahogadas por siglos de centralismo absoluto, sin que con ello peligre, como veremos luego, la unidad de la patria grande. La Federación es también el pacto perenne y voluntario de una convivencia libre de los pueblos, de manera que la confluencia e interpenetración de esferas de libertad se traduzcan en leyes e instituciones que las garanticen, armonicen e interpreten, desde el individuo, que es el hombre, hasta el universo, que es la humanidad.

Sazonada de una buena dosis de sostenibilidad y una pizca de terminología de género, lo reproducido encaja a la perfección con el producto que tratan de ofrecer Sánchez e Iceta. Una España federal sujeta a un telos muy concreto: su integración, en rigor, su disolución nacional, en Europa. Una España que bien podría calificarse como "Unidad de destino en lo federal".

Los aprendices de brujo y la escoba de España
Karina Sainz Borgo. vozpopuli 21 Diciembre 2019

Como en el poema de Goethe, andan sueltas las escobas de Sánchez llenando cada cubeta vacía con el agua de sus ocurrencias. ¿Quién las meterá en el armario?

Catorce estrofas necesitó Goethe para describir los desastres que produce el exceso de amor propio. Así le ocurrió al pupilo de un anciano mago, cuando, liberado de la supervisión de su maestro y movido por su arrogancia, decidió probar sus poderes insuflando vida a una vieja escoba, a la que concedió una cabeza y dos brazos para que esta le preparase un baño.

La escoba, tallada en sus reflejos de la repetición, no se limitó a llenar la bañera, sino cada cuenco que halló en su camino, hasta producir una inundación. Atrapado en su megalomanía o su estupidez, el aprendiz olvidó el conjuro que pudiera detener el hechizo y, desesperado,la emprendió a hachazos contra la escoba, que se multiplicó en dos aún más empecinadas y hacendosas.

Tocado por la misma petulancia del aspirante a hechicero, Pedro Sánchez ha conseguido una escoba propia que le permita permanecer en Moncloa. Su deseo, pueril como el baño del aprendiz de Goethe, lo ha llevado a oficiar un conjuro que ya no puede parar y que lo obliga a incurrir en sus más desesperadas ideas, incluida la de presionar a la abogacía para pagar el precio que ERC ha colocado a la abstoención tras la sentencia del Tribunal Europeo.

Secuestrado por sus propias escobas, Sánchez ha convertido en normales cosas que no lo son: llamar conflicto político a una reyerta secesionista, sentarse a negociar con un partido contrario a la estructura de España, permitir que sea un hombre juzgado y encarcelado quien gire la llave de la puerta de Moncloa, normalizar a la izquierda abertzale en la vida política, con alfombra roja incluida, y ya ni hablar de su uso ambiguo del lenguaje.

Hasta al fútbol llegó el hechizo. Esta semana, el sarampión amarillo rebrotó en el clásico Barça-Real Madrid, un encuentro que prometía desencadenar tsunamis, y aunque acabó en chirimiri, consiguió desplegar dentro del Camp Nou la pancarta: "España, siéntate y traga" -Carlos Alsina dixit-. Descarrila la investidura, astillada como el palo de una escoba.

A diferencia del poema de Goethe, en el que el mago regresa y salva de la hecatombe a su frívolo pupilo, no hay quien meta en el armario al ejército de escobas del sanchismo. Para muestra, el posado de Adriana Lastra junto a ERC y EH Bildu, un encuentro en el que hasta a Simancas se le quedó cara de bufón de Velázquez cuando oyó lo de autodeterminación, acercamiento de presos y plurinacionalidad.

Andan sueltas las escobas de Sánchez, llenando cada cubeta vacía con el agua de borrajas de sus ocurrencias . ¿Quién las meterá en el armario?

854 razones para no negociar con Bildu
Cristiano Brown okdiario 21 Diciembre 2019

Somos muchos los españoles que hemos tenido la gran suerte de nacer en democracia y bajo el régimen de la Constitución del 78. Todos los que hemos crecido con nuestros derechos y deberes fundamentales reconocidos en la Carta Magna aprendimos rápidamente de la existencia de una banda sanguinaria dedicada a asesinar vilmente a ciudadanos de bien. Mataban con varios objetivos: desde sembrar el miedo a imponer sus reglas, su concepto de ciudadanía ante una sociedad que, ni pensaba como ellos, ni se iba a dejar amedrentar por las amenazas terroristas.

El mero hecho de jurar o prometer la Constitución o garantizar que se cumplan sus preceptos en todos los rincones del Estado eran motivos suficientes para convertir a alguien en víctima de los asesinos.

En el verano de 1995, a mis 13 años, me mudé de Córdoba a Madrid. Pocos días antes de llegar, un agente de la Policía Municipal falleció por la metralla de un coche bomba en la calle del Carmen, en pleno corazón de la ciudad. En mis primeras navidades en la capital tuvo lugar el atentado del Puente de Vallecas. Ese 11 de diciembre, ETA mató a 6 personas e hirió a otras 17. Me acuerdo perfectamente del impacto que me produjo dicha noticia al escucharla en los diferentes medios de comunicación. Lo que no logro recordar es en qué momento uno adquiere conciencia de estar viviendo en una ciudad donde suceden atentados con cierta frecuencia y tampoco puedo precisar cuándo tomé conciencia política de lo que eso significaba.

Poco a poco uno se da cuenta de que la sinrazón terrorista no entiende de fronteras, ni ciudades, ni de territorios. Años después, a través de libros o personas cercanas, conocí más detalles de lo que suponía vivir en el País Vasco en los tiempos del plomo. Soy consciente de lo mucho que me queda por conocer; sin embargo, tengo muy claro mi agradecimiento presente y pasado a todos los que dieron su vida por nuestras libertades y derechos. Mi duda es, ¿estamos todos igual de agradecidos?

Hace unos días puse en twitter un mensaje manifestando mi descrédito y estupor al ver que socialistas como Adriana Lastra y Rafael Simancas se sientan, sin ruborizarse, a negociar la investidura con políticos de un partido organizador de homenajes a los terroristas. Estoy seguro de que todos los afiliados al PSOE, dado su interés por participar en una organización política, conocen o deben conocer el daño causado por ETA y no veo ninguna justificación para blanquear a sus herederos políticos en las instituciones. Si lo hacen para evitar unas terceras elecciones, por mí se lo pueden ahorrar. Como si tuviésemos que tener quintas, sextas o una decimonovena repetición electoral con tal de no tener que negociar con esta gente.

Parece que, en la época del postureo, de la incoherencia, de la ausencia de principios, de políticas de titulares, y de mediocridad generalizada, todo vale con tal de seguir adelante. Hay una ausencia de reflexión profunda sobre qué se esconde detrás de una foto o qué supone asumir el lenguaje de los que amenazan al Estado de Derecho. No estamos hablando de meras imágenes o palabras sueltas, hay mucho más en juego de lo que pueda parecer a simple vista. Hay pilares de nuestro sistema tambaleándose por dar pábulo a quiénes no tienen escrúpulos y creen que su fin, por absurdo que sea, justifica los medios para lograrlo. Un fin que se ha llevado por delante a 854 vidas, cuyos familiares, compañeros y amigos tienen que ver hoy a Lastra y a Simancas rogando una investidura, a María Chivite mendigando unos presupuestos o a Idoia Mendia rindiendo pleitesía a Arnaldo Otegui.

De Prada y la Fiscalía cumplen los deseos del Gobierno
OKDIARIO 21 Diciembre 2019

La decisión de poner en libertad a los CDR acusados de delitos de terrorismo es, en apariencia, inexplicable, aunque puede tener una sencilla explicación: uno de los jueces del tribunal de la Audiencia Nacional es José Ricardo de Prada, el mismo que metió la "morcilla" (luego desautorizada por la propia Audiencia) en la sentencia de la Gürtel que propició la moción de censura contra Rajoy. Entre los CDR puestos en libertad está Eduard Garzón, una de las personas más activas del grupo desarticulado en septiembre y, además, "coordinador" de otra célula preparada para llevar acabo un atentado inminente, según la investigación de la Guardia Civil.

Según el escrito de la Fiscalía de la Audiencia Nacional remitido a la Sala, al que ha tenido acceso en exclusiva OKDIARIO, Eduard Garzón no era un miembro cualquiera en los CDR, sino el segundo integrante con mayor peso dentro de la organización criminal, según el Ministerio Público.

Es sencillamente inexplicablemente o de sencilla explicación, dado que como dijo Pedro Sánchez la Fiscalía "depende del Gobierno", el cambio del Ministerio Público. Más aún conociendo que Garzón dirigía otro grupo terrorista denominado "los Escamots", célula que se encontraba más avanzada en la confección de explosivos y que, según los agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil, estaba dispuesta a actuar a partir de diciembre, coincidiendo con las fiestas de Navidad.

La puesta en libertad de los CDR acusados de pertenencia a organización terrorista, especialmente Eduard Garzón, es imposible de defender jurídicamente, toda vez que la Fiscalía fue la que reclamó su ingreso en prisión en virtud de los informes de la Guardia Civil. El giro de 180 grados del Ministerio Público no se sostiene bajo ningún punto de vista y sólo se entiende por la dependencia de la Fiscalía de un Ejecutivo -lo dijo Sánchez- rendido a los separatistas. Por unas razones u otras, el juez y la Fiscalía han cumplido los deseos del Gobierno.

¿Flexibilizar la inmersión lingüística?

Sonia Sierra cronicaglobal 21 Diciembre 2019

Hace unas semanas pareció que, de repente, tras 40 años de defender la imposición del catalán en la Educación, el PSC se caía del caballo y veía la luz. Lanzaron toda una campaña publicitaria jalonada de artículos y declaraciones de sus portavoces que anunciaban a bombo y platillo la flexibilización de la mal llamada inmersión lingüística. Y digo mal llamada porque en el caso de casi la mitad de los catalanes --aquellos que tienen el catalán como lengua materna-- no es un sistema de inmersión sino, simplemente, un sistema monolingüe. A todos aquellos que llevamos años luchando para acabar con este sistema injusto y discriminatorio nos pareció una buena noticia pero, conociendo al PSC, no nos hicimos excesivas ilusiones.

De entrada, empezaron a explicar que lo que pretendían era “reforzar el catalán donde hiciera falta, el español donde hiciera falta y el inglés, en todas partes”. A cualquier persona razonable, este planteamiento le puede parecer de lo más lógico, siempre que desconozca cómo funciona el sistema educativo catalán. En Cataluña, hay 0 horas de español a la semana en educación infantil, dos en primaria y tres en secundaria. Con esta escasez de horas de lengua española, ¿cómo van a reforzar todavía más el catalán? ¿Erradicando del todo el español? ¿Quitando las escasas asignaturas en inglés?

En Cataluña se niega a la mayoría de los catalanes la posibilidad de educarse en su lengua materna que es el español. Esto es una aberración que produce un gran daño, ya que hay un consenso unánime en el ámbito científico internacional respecto a la importancia de la educación en lengua materna para el éxito académico y, muy especialmente, en la adquisición de la lectoescritura en esa lengua. Así, no es de extrañar que hasta tres estudios confirmen, a partir del análisis de las pruebas PISA, que los alumnos catalanes que tienen el español como lengua materna sacan peores resultados que los catalanohablantes en todos los estratos socioeconómicos. No hay duda de que el sistema educativo catalán perjudica a los castellanohablantes, pero es que también perjudica a los catalanohablantes.

Según la propaganda oficial, todos los alumnos catalanes salen dominando perfectamente el español y el catalán, pero la realidad es que basta ver las intervenciones de Meritxell Budó, portavoz de la Generalitat de Cataluña, y de Albert Batet, portavoz del grupo parlamentario de JxCat, para ver sus reticencias a contestar en lengua española a las preguntas de los periodistas y sus dificultades cuando finalmente acceden a hacerlo. ¿Cómo pueden sostener que todos los alumnos catalanes salen dominando el español, cuando ni tan siquiera sus portavoces son capaces de hacerlo? ¿O es que han escogido como portavoces a los únicos catalanes que no han salido con un buen nivel de español de su sistema educativo?

Pero es que, además, tampoco es verdad que salgan con un buen nivel de catalán, y basta hablar con cualquier profesor de cualquier instituto del área metropolitana para saberlo. Y no es que lo diga yo, es que lo reconoce hasta TV3. Aquí tenemos el titular: “Profesores y lingüistas denuncian que hay alumnos que no saben hablar catalán cuando acaban la ESO”. Si unos alumnos han estado recibiendo todas las clases en catalán desde que empezaron su escolarización obligatoria hasta que la acaban salen sin dominar catalán es que algo falla y, desde luego, no se puede hablar de “modelo de éxito”, como presume la propaganda oficial.

Y eso por no hablar del inglés. Los defensores de la imposición del catalán como única lengua posible en el sistema educativo han llevado a Cataluña a situarse a la cola de las comunidades autónomas en la enseñanza del inglés. De hecho, es la única que no da datos de asignaturas impartidas en ese idioma, y no los da por una sencilla razón: son testimoniales y nos dejan en evidencia con respecto al resto de España. Esto convierte al sistema educativo catalán en el más clasista y discriminatorio, porque solo las personas que tienen dinero pueden adquirir una buena formación en varias lenguas. Todos los centros privados de Barcelona ofrecen más de una lengua vehicular, mientras que toda la escuela pública y la mayoría de la concertada imponen el catalán como única lengua vehicular. Pese a esta tremenda injusticia, los defensores de la inmersión sostienen, sin ningún tipo de rubor, que este sistema es el único que garantiza la cohesión social. De no dar crédito.

La defensa de la inmersión lingüística se basa en decir que es un modelo de éxito reconocido internacionalmente, que hay un consenso unánime a su favor y que es la única manera de garantizar la cohesión social. Ninguna de estas tres afirmaciones es cierta, pero cualquiera que se atreve a cuestionarlas se encontrará rápidamente con una cascada de ataques y descalificaciones que, como no podía ser de otra manera, el PSC no ha sido capaz de resistir. Al final, en su 14º Congreso han acabado descafeinando todavía más su propuesta, reconociendo los supuestos méritos de la inmersión y ratificando el catalán como única lengua vehicular de la educación con la posibilidad de “flexibilizarla” para adaptarse a la realidad sociolingüística de cada centro. Un brindis al cielo, vaya. Más allá de que, como ya he dicho, difícilmente van a reforzar el catalán en algunas zonas porque todo es en catalán es que, sobre el papel, se supone que eso es lo que ya se está haciendo en Cataluña. Al próximo que se lo diga, le preguntan el listado de centros públicos que hacen asignaturas en español y le piden que le enseñe los libros de texto de cualquier asignatura en esa lengua. Y luego ya flexibilizamos.

Madrid supera a una Cataluña adicta al 'procés'
Editorial El Mundo 21 Diciembre 2019

La desaceleración de la economía catalana a consecuencia del proceso independentista tiene visos de empeorar

El nacionalismo no solo es la guerra, como sentenció Mitterrand: también es la ruina. El lustro de procés que ya padece Cataluña se traduce en una degradación institucional, un doloroso enfrentamiento social y una desesperante parálisis política; pero también en un empeoramiento económico que todos los indicadores registran ya. El último ha sido el del Instituto Nacional de Estadística (INE). En la revisión de la contabilidad regional que publicó ayer, el INE constata que el Producto Interior Bruto de la Comunidad de Madrid superó al catalán ya en 2018. La autonomía madrileña encabeza así el ránking de riqueza nacional, lo que supone un aval empírico al modelo liberal implantado con éxito en Madrid y sostenido en el tiempo frente a una gestión secuestrada por la obsesión identitaria que desde hace años promueve la Generalitat.

Sirva como penúltimo ejemplo de esta deriva perniciosa la campaña desplegada por Asamblea Nacional Catalana (ANC) para boicotear a empresas no afectas a la ideología independentista. Contra esta infame iniciativa interpuso Fomento del Trabajo una denuncia por los supuestos delitos de competencia desleal y alteración de la libre competencia; afortunadamente el juzgado mercantil número 11 de Barcelona ha atendido su protesta y la campaña de la ANC deberá anularse.

Durante años Cataluña ha sido la primera economía de España. Pero el ejercicio del INE demuestra que el frenazo de la economía catalana ha sido especialmente acusado: en 2018 apenas creció un 2,2%, por debajo el 2,4% que avanzó el conjunto del PIB de España y muy lejos del 3,1% que repuntó Madrid. Más notable es la revisión a la baja de los datos de 2017, año en el que se celebró el referéndum ilegal del 1-O; aquel año la economía catalana apenas repuntó un 2,5%, igualmente por debajo de la media nacional y madrileña.

Lo peor es que la desaceleración de la economía catalana a consecuencia del proceso independentista -que ha desincentivado la inversión, expulsado las empresas y contraído el turismo- no tiene visos de reconducirse a corto y medio plazo. Más bien lo contrario: al contexto de crisis general se le unirá el factor de riesgo endémico que el propio separatismo supone para la economía. La utilización partidista de la sentencia de Luxemburgo por parte de las formaciones independentistas que tienen el poder en Cataluña amenaza con perpetuar la inestabilidad, e incluso con redoblarla. La acreditación como eurodiputados de Carles Puigdemont y Toni Comín en el Parlamento Europeo supone en la práctica la rehabilitación política -que no judicial- de la facción más extrema y frontal del separatismo.

Ayer conocimos el dato del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat según el cual un 47,9% de los catalanes encuestados tras la publicación de la sentencia del 1-O rechaza la independencia de Cataluña, frente al 43,7% que la apoya. Sería deseable que el progresivo deterioro de la economía ayudase a muchos catalanes a comprender la gran estafa que se oculta bajo las promesas de prosperidad que difunde el secesionismo. Pero sobre todo sería deseable alcanzar un acuerdo de unidad constitucional en el Gobierno de la nación para garantizar no solo la igualdad de todos, sino también la prosperidad de todos.

Santiago Abascal pide que España no respete las sentencias de «quienes ataquen nuestra soberanía»
OKDIARIO 21 Diciembre 2019

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha pedido que España no acate "ninguna sentencia de quienes ataquen nuestra soberanía y seguridad". Esta durísima demanda del líder de Vox hace referencia a la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que da la razón a Oriol Junqueras sobre su impunidad.

Abascal ha lanzado un alegato muy contundente a través de su cuenta de Twitter. A la sentencia de Junqueras se une la indignación por la imagen que se ha producido este viernes. El golpista prófugo Carles Puigdemont y el ex conseller Toni Comín han recogida sus credenciales en el Parlamento Europeo. La Eurocámara levantó el mismo jueves el veto a los dos fugados de la justicia española tras conocerse la sentencia de Estrasburgo.

El líder de Vox ha recordado que "por culpa de tribunales de la UE, se excarceló a terroristas y violadores (que han vuelto a violar a mueres", rememorando la derogación de la doctrina Parot, a la que contribuyó la inacción del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

"Ahora nos abofetean haciendo eurodiputado a Puigdemont", continúa Abascal que ha mostrado su indignación y ha requerido al Gobierno que haga como otros socios comunitarios: "España (como hacen otros países) no debe acatar ninguna sentencia de quienes ataquen nuestra soberanía y seguridad".

Este jueves, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea respondió a una petición del Tribunal Supremo confirmando que Oriol Junqueras gozaba de inmunidad como eurodiputado cuando estaba en prisión preventiva por el golpe separatista del 1-O y poco antes de que el tribunal dictara la sentencia del caso.

 


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