AGLI Recortes de Prensa   Lunes 23  Diciembre  2019

El contradiós
Juan Manuel de Prada ABC 23 Diciembre 2019

Mucho más que errar en sus pronósticos, al profeta le duele acertarlos. Pues, si los errara, le restaría el consuelo de pensar que vive entre hombres más clarividentes que él. Pero, cuando acierta, la tristeza del profeta es doble; pues, además de comprobar que las desgracias que anticipó se han cumplido, sabe que vive entre necios que nada harán por combatirlas allá donde conviene hacerlo, que es atacando sus causas.

En esta modesta tribuna llevamos años advirtiendo que el problema catalán no hará sino enconarse mientras pensemos que sus remedios son un ente amoral como la Unión Europea y una Constitución envenenada ab initio de nihilismo que luego se ha desarrollado a través de un sórdido barrizal positivista. España estaba inerme ante un órdago separatista porque la Constitución no lo contemplaba; porque a quienes la perpetraron sólo les preocupaba el cambalache y el soborno a los separatistas. Por eso consagraron un régimen territorial por completo ajeno a nuestra venerable tradición política que, inevitablemente, iba a fomentar la proliferación de centralismos autonómicos. Y así ha sido: en las regiones donde no había conciencia nacional histórica, ese régimen ha generado desapego hacia el proyecto común; y en aquéllas donde tal conciencia existía no ha hecho sino alimentar la secesión. Pero, además de consagrar un régimen territorial que iba a ser disolvente de la comunidad política, la Constitución española, que en tantos extremos es un plagio descarado de la Ley Fundamental de Bohn, se abstiene (¡mira por dónde!) de incorporar algo parecido a sus artículos 9 y 21, donde se declaran prohibidos los partidos y asociaciones que subviertan el orden constitucional. Inevitablemente, de una Constitución nihilista sólo podía desprenderse un barrizal positivista. Y así, por ejemplo, cuando se reformó el Código Penal, los delitos de rebelión y sedición se concibieron únicamente para castigar alzamientos militares; pues a sus redactores (que consideraban que bastaban los sobornos y cambalaches pactados en la Constitución para combatir el separatismo), únicamente les preocupaba que algún generalote pudiera venir a quitarnos esta democracia fetén que-los-españoles-nos-hemos-dado. La cruda realidad es que el cínicamente llamado «Estado de Derecho» no tenía otros instrumentos para combatir el órdago separatista que la discrecionalidad (o sea, el artículo 155) y el macaneo jurídico (o sea, la aplicación analógica de tipos penales que fueron concebidos para otras acciones, la contorsión leguleya, la interpretación libre de los jueces, etcétera). Esta discrecionalidad alcanza una de sus expresiones más chuscas (aunque no más graves) en la cuestión que ahora ha provocado el varapalo luxemburgués: nuestro ordenamiento nihilista primeramente permite que procesados por delitos graves contra la comunidad política (que, sin embargo, no se hallan debidamente tipificados) puedan presentarse como candidatos a unas elecciones; y luego, una vez que esos candidatos han resultado elegidos, se trata de impedir que puedan asumir su cargo.

Y, en fin, para completar la astracanada, se pretende que un tribunal de la Unión Europea (un ente amoral al servicio del Dinero, creado para disolver la conciencia de patriotismo entre los pueblos europeos) remedie el nihilismo constitutivo de nuestro ordenamiento. Es como si acudiésemos al Polo Sur para curar un resfriado. Pero mucho peor sería, por ejemplo, que los condenados hicieran notar ante los tribunales europeos que se les ha castigado aplicando un tipo penal pensado para alzamientos militares. Si no fuera trágico, este contradiós causaría hilaridad.

La culpa es nuestra
Pedro de Tena Libertad Digital 23 Diciembre 2019

Recuerdo que, cuando éramos muy jóvenes e inexpertos, dábamos gran importancia a las asambleas de base, llamadas así porque de ese modo la "base", esto es, la reunión de todos los afectados por un problema –de empresa, de partido, de organización, de escuela, de administración, de hospital o de lo que fuese–, parecía decidir sobre la solución del mismo en igualdad de condiciones. Naturalmente, ni asistían todos los convocados (si es que lo habían sido, porque a veces se olvidaba emplazar a los hostiles a las soluciones preferidas por los manipuladores), ni todos tenían idea alguna sobre cual debía ser la mejor solución porque no sabían o no se esforzaban, ni todos eran átomos simples y limpios en un fluido social, sino que algunos de ellos ya habían formado moléculas bien organizadas en células que conducían a la la asamblea soberana a los fines predeterminados por quienes sí tenían una idea previa del rumbo que debía seguirse. De hecho, bastaba situar a cuatro agitadores en los puntos cardinales de una asamblea e incitar al aplauso, cuando convenía, o al pataleo, cuando no, para desbaratar las nobles intenciones de quienes actuaban por buena voluntad.

Era el imperio de la consigna y la disciplina sobre la ingenuidad de los bultitos, nombre popular que se daba a la carne de cañón que siempre han sido, son y serán las masas, entidad inconsciente e intelectualmente amorfa ya estudiada por Gustave Le Bon a finales del siglo XIX, anotada por Freud algo después e interpretada profundamente por Ortega. Por ese carácter maleable, las masas, en el lenguaje y la práctica del marxismo-leninismo, luego asumidos por todos los totalitarismos nacionalistas y nacional-socialistas, deben ser dirigidas por una minoría profesional e implacable que sabe qué es la realidad, qué es es la historia y qué interesa a las masas, el objeto perfecto requerido por sus dictaduras. Esas masas son todo lo contrario al conjunto de sujetos políticos de una democracia liberal en que cada persona debe ser libre y capaz de labrarse un proyecto personal de vida desde su peculiar y única perspectiva del mundo.

En esta España nuestra, desde el principio, el régimen constitucional surgido de la transición democrática olvidó su obligación moral y política de combatir la estrategia de anulación y adoctrinamiento diseñada por las células contrarias a la democracia que existen y existirán en los partidos totalitarios separatistas o socialcomunistas. La democracia los admite en un ejercicio de tolerancia loable pero que jamás ha sido recíproca y que ha sido traicionada deliberadamente. Poco a poco las diferentes células hostiles a la democracia han penetrado y ocupado espacios relevantes en la educación, en la administración (de la justicia preferentemente), en muchas entidades civiles, en los medios de comunicación e incluso en algunos Gobiernos, de modo que están a punto de lograr la conquista del Estado y la nación españoles para su desmembración y debilitación.

Ante este plan ahora ya evidente, ni los partidos demócratas, desde conservadores a socialdemócratas, ni la sociedad civil ni nadie han tomado iniciativa suficiente para la defensa de la democracia y la libertad de los ciudadanos. Es más, han colaborado de un modo u otro con los enemigos de la España abierta y los demás hemos callado atendiendo a nuestros asuntos como si España no fuera el principal de ellos. La culpa ha sido nuestra y ahora se impone una resistencia democrática de los vasallos que nunca hemos tenido buen señor, salvo el rey Felipe, que se ha ganado su majestad constitucional y al que las castas han dejado solo.

Los ciudadanos españoles, no las masas amorfas que sólo existen en la cabeza de los totalitarios, debemos resistir para impedir el cataclismo nacional, que será el de nuestras libertades. Hay que ponerse a ello. Ya.

Moncloa desafía a la UE: disparará el gasto dando por hecho que Bruselas no le sancionará
Carlos Cuesta okdiario 23 Diciembre 2019

Pedro Sánchez está dispuesto a lo que sea con tal de gobernar y, entre ese ‘lo que sea’, se encuentra incluso el hecho de desafiar a la Unión Europea (UE) diciendo que va a cumplir con los compromisos de control del gasto y del déficit e incumpliendo posteriormente sus compromisos.

Esto es literalmente lo que ha prometido el PSOE: mantener una apariencia de lealtad a Europa y hacer, acto seguido, lo que le exijan sus socios en materia de gasto público con tal de contentar a todos los potenciales aliados que necesita el candidato socialista para mantenerse en el Palacio de la Moncloa.

Así de rotunda es la explicación que han dado los propios negociadores internamente a Podemos. La exigencia de los hombres de Pablo Iglesias ha sido literalmente la de que se debe gastar en la próxima legislatura lo que exijan los anuncios electorales lanzados en materia de pensiones, vivienda social, garantía de suministro eléctrico a persona de bajos ingresos, becas, ayudas a víctimas de violencia de género, etc. Y, sí, efectivamente, Bruselas dice lo contrario, así que desafiarán a la Unión Europea (UE).

El PSOE, por su parte, lo ha aceptado como premisa de la negociación con Podemos y afirma internamente, además, que con un segundo parámetro adicional: el de que con el Brexit, la situación de Italia, las barreras comerciales de EEUU, y una crisis internacional llamando a las puertas, Bruselas no se atreverá a sancionar a España por el impacto de imagen que supondría para toda la UE.

Un desafío abierto y en toda regla que Bruselas empieza a temerse. La UE, de hecho, ya ha advertido a Sánchez del peligro de los pactos que cierra y negocia en estos momentos con Podemos y los separatistas. Sin embargo, Iglesias no sólo no se ha bajado de su carta a los Reyes Magos, sino que, además, ha reclamado dinamitar los mecanismos generales de control del gasto pactados con la UE: de forma genérica y, en especial, cargarse los “techos de gasto” para pasar a tener “suelos de ingresos”. Es decir, que su derroche no sea controlado, sino financiado.

El plan de Podemos afecta a las comunidades autónomas: pasa por “reformar el sistema de financiación autonómica para hacerlo más justo y que exista un suelo de ingresos efectivos para financiar servicios públicos dignos en toda España”. De este modo, el sistema de financiación autonómica que Iglesias reclama a Sánchez “se diseñará en diálogo con todas las comunidades autónomas, de manera vinculada a una reforma fiscal y a la solución del problema de las deudas autonómicas producidas por la infrafinanciación”.

Así, el nuevo sistema deberá garantizar, según Podemos, que se alcancen, al menos, tres condiciones. La primera de ellas es que “en lugar de estar basado en un «techo de gasto», que impide que los derechos de la ciudadanía sean efectivos por la vía de limitar los recursos de las Autonomías para prestar servicios públicos, se basará en un suelo de ingresos”. Un hecho que "permitirá financiar servicios públicos dignos en toda España” –todas las comunidades autónomas deberán recibir más financiación que la que reciben en la actualidad– y se reducirá “la desigualdad territorial en cuanto a financiación”.

En resumen, más dinero para todas las autonomías y menos control para el propio Gobierno español y, sobre todo, para Bruselas. Sin embargo, sus exigencias afectarán, además, a todo el conjunto del Estado porque Iglesias quiere desafiar un artículo de la Constitución. Concretamente, el artículo 135, el mismo que garantiza que España acata lo que diga la Unión Europea (UE) en materia de control del gasto y de reconducción del déficit.

Un artículo básico para evitar que España pueda entrar en riesgo en la próxima crisis y que Iglesias ha prometido a sus cuadros que erradicará. 
Podemos insiste en vulnerar esos mismos principios de control del déficit y el PSOE no está por la labor de frenar a los de Iglesias. Básicamente porque sin los morados, Sánchez no tiene Gobierno.

El general Coll, ex JEME, exige impedir la investidura de Sánchez
Carlos Dávila okdiario 23 Diciembre 2019

El general Fulgencio Coll, hoy en la Reserva y actual concejal del Ayuntamiento separatista de Palma de Mallorca, no es un militar cualquiera. Ha servido en todas las ocasiones a gobiernos de partidos distintos y a los socialistas muy ampliamente. Él mandaba a nuestras tropas en Irak cuando a José Luis Rodríguez Zapatero, de la mano de José Bono como ministro de Defensa, se le ocurrió la destructiva idea de traernos a nuestros ejércitos de aquel país donde habían acudido –esto nadie lo quiere recordar; es más, se miente sobre ello– no a participar en combate alguno, sino a cumplir con las resoluciones de la ONU que trataban de pacificar, ayuda humanitaria incluida, el Irak del post Hassan.

Coll, como no podía ser de otra forma en un militar, obedeció disciplinadamente, y tocó retirada, no sin antes informar, por los cauces reglamentarios, de los inconvenientes de aquella decisión, uno de los cuales lo estaba sufriendo él en propias carnes. Coll y sus muchachos recibieron nítidamente el rechazo de otras fuerzas que sí permanecieron allí, muy concretamente las de Estados Unidos que, como siempre, ponía el dinero. Un oficial de la Legión, muy enfadado dijo entonces al cronista apenas regresado de Bagdad: “Lo peor que se le puede llamar a un soldado es traidor y a mí me lo han llamado”. El que, tras la guerra, fue embajador de España en el aquel país, Ignacio Rupérez, ya muerto, se expresaba de común así: “El Gobierno nos dejó solos ante el peligro”.

Coll fue también el jefe de la Unidad Militar de Emergencias, la gran creación de Zapatero a la que envió para dirigirla a su general de mayor confianza, además, permaneció durante cuatro años, de 2008 a 2012, en la Jefatura del Estado Mayor del Ejército, coincidiendo exactamente con el tiempo en que el citado Zapatero fue presidente del Gobierno.

O sea, no podrá decirse de Coll que haya sido un general desafecto al socialismo; antes bien, ha colaborado siempre con este partido y que, se sepa, sin la menor crítica a su gestión. Sin embargo, hace unos meses fue conquistado por la facundia de VOX, se alistó -así fue su expresión- en la filas del partido de Abascal, y ya anunció entonces que lo hacía cumpliendo, a lo castrense, un deber, porque España, a su parecer se encontraba en peligro. No salió alcalde en las elecciones municipales, pero sí concejal del municipio palmeño. Y ahora -perdón, por el casticismo- se ha soltado el pelo con unas rudas declaraciones que sin duda sembrarán, primero polémica y después –ya lo verán– un cierto mimetismo.

Coll ha manifestado en síntesis, que, por patriotismo, hay que hacer todo lo que se pueda para impedir que Sánchez pueda gobernar gracias a su pacto con los sediciosos de ERC de Cataluña. Es de pensar que, además, con los leninistas de Podemos que, en absoluto tienen la defensa de la unidad de España en el frontispicio de su ideología o de su posición política. Las declaraciones de Coll se ajustan milimétricamente –el que no lo constate así es un enorme estúpido– a lo que encierra el artículo 102 de la Constitución que, en su Punto Segundo y hablando de la responsabilidad del presidente del Gobierno reza textualmente: “Si la acusación fuera por traición o por cualquier delito contra la Seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de una cuarta parte de los miembros del Congreso y con la aprobación de la mayoría absoluta del miso".

Recáigase en este pormenor: en su alegato, Florencio Coll se refiere inequívocamente a la “seguridad del Estado”, o sea, que verde y con asas. Como Coll no es precisamente un mindundi, es lógico pensar que sus declaraciones han sido autorizadas, tácita o expresamente por el presidente de su partido, Abascal. Nadie dice cosas como éstas sin consultarlas previamente. En todo caso, el exordio del militar precisa de varias preguntas: ¿Qué quiere decir exactamente Coll cuando pide que se “impida” la investidura de Sánchez? ¿Cómo sugiere él que sea efectúe esta operación?

Y, si se realiza, ¿cuál será su posición y naturalmente la de su partido? ¿acusarán directamente a Sánchez de atentar directamente contra la Seguridad del Estado? Quedamos a la espera de posteriores explicaciones ya en el borde mismo de una investidura que todo el mundo apunta como cierta. Lo seguro es que si alguien puede beneficiarse de la felonía política que prepara Sánchez es el partido del general Coll: VOX. Pactando con lo peor de la España democrática, con los separatistas encarcelados y con los leninistas que quieren volar España, Sánchez pretende matar dos pájaros de un tiro: continuar en La Moncloa incluso a este precio, y azotar al Partido Popular por la vía del engorde de VOX. Eso no hay quien lo dude. A Sánchez le han rellenado la cara pero la sigue teniendo igual de dura.

Nos humilla Sánchez, no Europa
Isabel San Sebastián ABC 23 Diciembre 2019

Culpar de los males propios al «enemigo exterior» es una vieja costumbre practicada desde que existe memoria, con resultados tan rentables a corto plazo como desastrosos a la larga. El «enemigo» en cuestión varía en función del contexto, pero el mecanismo defensivo perdura. Y ahora le ha correspondido a Europa el papel de «mala» en una película cuyo guión es responsabilidad de España, o más concretamente de su gobierno y su judicatura. No es la primera vez que nuestros vecinos del norte cargan con el sambenito que ahora les intentan colocar los disconformes con la sentencia emitida por el TJUE. Resulta mucho más sencillo achacar cualquier fracaso a la inquina ajena, el rencor histórico o la conspiración de presuntas fuerzas intrínsecamente perversas, que reconocer nuestra incapacidad para abordar y resolver un problema exclusivamente nuestro, cual es el empeño del separatismo por romper esta vieja Nación. Un anhelo pertinaz, obstinado, basado en propaganda falaz e inasequible a la razón, que desde hace lustros solo se topa con políticas apaciguadoras, claudicación ideológica, cobardía legislativa y debilidad judicial. Digámoslo claramente: El tribunal europeo ha resuelto conforme a Derecho una consulta del todo innecesaria, cuya única motivación fueron los temores del Supremo a perder un eventual recurso. O sea, sus complejos. Ha resuelto, además, un asunto referido a unos delincuentes condenados por sedición y malversación, con los cuales el presidente español en funciones está negociando no solo su investidura, sino su quehacer durante los próximos cuatro años. Y ha resuelto una cuestión de forma cuyo fondo es la existencia en nuestro país de unos partidos que abogan abiertamente por la destrucción del Estado español, sin por ello dejar de ser legales, se presentan a todas las elecciones con el auxilio de una ley electoral diseñada para beneficiarlos al máximo, gobiernan desde hace décadas sus respectivas comunidades autónomas, donde adoctrinan a su antojo, utilizando escuelas y televisiones, y emplean dinero público para hacer proselitismo dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Ustedes qué pensarían si fuesen un juez alemán o italiano?

La culpa del innegable éxito mediático alcanzado por Junqueras, Puigdemont y demás criminales afectados por la decisión del TJUE es nuestra y solo nuestra. De unos más que de otros, desde luego. El mayor mérito personal corresponde sin lugar a dudas a Pedro Sánchez, que ha demostrado carecer por completo de honor, dignidad, patriotismo, lealtad al cargo que ocupa y respeto por la función que desempeña, hincándose de hinojos ante los sediciosos de ERC y tragando con sus condiciones a fin de obtener su plácet para satisfacer su ambición. No le han arredrado ni las amenazas explícitas de Junqueras («otro referéndum es inevitable»), ni la chulería de sus negociadores, ni las humillaciones a las que lo están sometiendo, ni desde luego el altísimo riesgo que implica para España tener un Ejecutivo rehén de semejante ralea. Ha suplicado, se ha arrastrado, ha ofrecido lo que no está en su mano conceder y comprometido mucho más de lo que sabemos, con tal de alcanzar, al fin, la meta que ansía su desmedida egolatría. Los Reyes Magos nos traerán el gobierno Frankenstein por el que tanto ha penado, con consecuencias que pesarán sobre sus espaldas y las del Partido Socialista Obrero Español; no la Unión Europea, de la que España ha obtenido innumerables beneficios de toda índole. Ahora toca afrontar la realidad y construir una alternativa. Cuanto antes se pongan a ello PP, Vox, Cs y cualquier otra fuerza dispuesta a relegar sus intereses partidistas para defender la indisoluble unidad de la Nación española, antes empezaremos a resolver el problema.

Cuarenta años de humillaciones como ciudadano de quinta clase son da demostración de que el PP tiene que desaparecer.
Nota del Editor 23 Diciembre 2019

De que desaparezca el PSOE ya sigue el Dr Cum Fraude en ello, de Podemos el tipo del casoplón de Galapagar, de Ciudadanos el tipo que perdió los papeles y entre cuyos principios nunca tuvo el eliminar la obligación  de aprender lenguas regionales para los demás. En cuando al PP, Aznar hizo bastante, hablaba lengua regional en la intimidad, y el tipo lector del Marca le dió la puntilla.

Ahora quedan muchos "periodistas" que se dedican a resucitarlos porque creen que manteniendo sus "contactos" con los profesionales de la política, pueden seguir intoxicando a la ciudadanía para que persista en su despiste y siga dejándose pastorear.

Unas presiones intolerables
Editorial El Mundo 23 Diciembre 2019

La investidura de Pedro Sánchez, que el Gobierno pretende que sea antes de que acabe el año o, en su defecto, en vísperas de Reyes, solo depende del cumplimiento de la última exigencia de ERC. Esta formación pidió al PSOE una declaración pública de respaldo a la sentencia del Tribunal de Luxemburgo (TJUE) sobre la vulneración de la inmunidad de Junqueras. Además, exigen que la Abogacía General del Estado haga un pronunciamiento favorable a las tesis de la defensa de Oriol Junqueras, que reclama su excarcelación para que pueda recoger su acta de eurodiputado. Los socialistas, dispuestos a ceder en todo, no han dudado en satisfacer a sus potenciales aliados independentistas. De ahí que Carmen Calvo subrayara el sábado que el Ejecutivo está estudiando cómo "ayudar de la mejor manera" al cumplimiento del fallo del Tribunal de la UE.

Las palabras de la vicepresidenta en funciones se pueden interpretar como una intolerable forma de presionar a la Abogacía del Estado para que respalde la doctrina del TJUE. Tal como revelamos hoy, el Gobierno espera que la Abogacía haga público hoy su dictamen, pese a que el plazo dado por el Supremo a las partes vence mañana. Es inadmisible que Sánchez siga usando las instituciones del Estado para satisfacer sus intereses partidistas. Máxime cuando, como es el caso, se ventila la respuesta de los tribunales españoles ante una sentencia que ampara a un condenado por sedición y a un huido de la justicia tras el golpe del 1-O. En lugar de socavar la posición del Estado ante el desafío soberanista, Sánchez debería adoptar las medidas oportunas para elevar el peso de España ante los organismos y tribunales comunitarios. Puigdemont y Comín van a pasar de no ser recibidos por nadie de la Comisión Europea o del Consejo, ni tampoco por ningún embajador o alto funcionario, a ser ratificados como eurodiputados en el Pleno del próximo 13 de enero. Ello erosionará la imagen de España, ya lastrada por las ataduras de La Moncloa y por la merma de influencia de nuestro país. Ni Sánchez goza de los apoyos de Rajoy entre las nuevas autoridades europeas, ni Madrid ha movilizado los recursos necesarios -pese al despliegue diplomático ordenado por Borrell- para contrarrestar con suficiencia la propaganda secesionista en el corazón de la UE.

A ello se suma la crisis política por el bloqueo en la investidura, lo que ha obstaculizado aún más la solidez del Gobierno a la hora de combatir el relato separatista sobre los "presos políticos" o la falta de independencia del poder judicial español. Nadie en Europa entiende que los dirigentes a los que el Reino de España lleva acusando de golpistas desde hace dos años, ahora se conviertan en socios del próximo Gobierno, coacciones incluidas a la Abogacía del Estado. No estamos ante cesiones políticas, sino ante una traición nacional.

Ni el Banco de España confía en Sánchez: las claves de la desaceleración económica
José María Rotellar Libertad Digital 23 Diciembre 2019

El aumento del gasto público hará que el déficit ni siquiera disminuya respecto a 2018. La merma de actividad económica tiene su reflejo en el empleo.

Con cada dato o previsión que se publica, se confirma la ralentización de la economía española. Hace tiempo lo advirtieron el FMI, la OCDE y la Comisión Europea. Adicionalmente, el INE rebajó el crecimiento estimado, especialmente del último trimestre, y los datos de empleo, tanto los de EPA como, sobre todo, los de paro registrado y Seguridad Social son los peores de cada mes en junio, julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre, muestran que la economía española no tiene el vigor de los últimos años.

Junto a ello, se está dando un incremento del gasto público que genera tensiones deficitarias, con una evolución de la deuda que está repuntando en cuanto a su intensificación.

Ese repunte provoca que no pueda seguir absorbiéndose el incremento absoluto de deuda, originada por la existencia de un mayor déficit, por el crecimiento nominal del PIB, de manera que la Comisión Europea estima un nivel de deuda sobre el PIB para 2020 superior en 2 puntos a la estimada por el Gobierno de Pedro Sánchez.

Pues bien, recientemente el Banco de España ha publicado una actualización de sus proyecciones macroeconómicas 2019-2022, en las que ratifica esta desaceleración económica, especialmente más profunda cuando se analizan los datos más allá del texto publicado.

Así, en ellas, confirma la desaceleración de la economía española con un crecimiento del 0,4% en el tercer trimestre de 2019, que el Banco de España espera que se pueda mantener y no vaya a más a lo largo del año. Para ello, se basa en una buena base patrimonial de hogares y empresas y en el tono acomodaticio de la política monetaria del BCE. De la misma manera, considera que el sector exportador debería ir recuperándose a lo largo del próximo año y la economía española mantener, así, un crecimiento todavía superior al potencial, para intentar ir absorbiendo el elevado desempleo que el Banco de España reconoce que existe todavía. Hasta aquí, en su introducción, no parece muy intenso el diagnóstico negativo.

Sin embargo, al avanzar podemos ver cómo prevé en el medio plazo una desaceleración gradual del PIB, desde el 2,9% de 2017, que ya descendió al 2,4% de 2018 y que ahora prevé el Banco de España que será del 2% en 2019, del 1,7% en 2020, del 1,6% en 2021 y del 1,5% en 2022.

Es decir, la economía española va perdiendo dinamismo. Sin reformas estructurales sólo la inercia es lo que mueve la actividad económica española. De esa manera, en menos de cinco años, se habrá reducido la intensidad del crecimiento económico a la mitad.

Señales preocupantes
¿Y a qué se debe esa ralentización? Tanto a una menor demanda externa como a una menor demanda interna. Así, en la demanda externa, las importaciones cobrarían más fuerza, de manera que habría una contribución negativa al crecimiento económico.

Por su parte, la demanda interna se ralentizaría debido a que el consumo de los hogares no crecería, en gran parte por expectativas, que les lleva a los hogares a incrementar su tasa de ahorro, basada esa decisión, en gran parte, en la desaceleración del empleo. Adicionalmente, ese descenso del consumo se da por disminución de la financiación recibida para la compra de bienes duraderos. No deja de ser el citado descenso en la financiación recibida un empeoramiento de expectativas en la economía, pues las entidades perciben que la capacidad de repago empeora y limitan la financiación otorgada.

De hecho, si analizamos en profundidad el consumo, podemos observar cómo se mantiene gracias al incremento del gasto público, que crece del 1,9% de 2018 al 2,2% de 2019, mientras que el consumo privado pasa de crecer un 1,8% en 2018 al 1,2% en 2019, es decir, seis décimas menos. Por tanto, el sector productivo real, que es el privado, crece menos que antes, que nos aproxima a la realidad de la marcha del conjunto de la economía si la aislamos del crecimiento que le produce la decisión de impulsarlo con mayor gasto público.

El Gobierno no reducirá el déficit
De hecho, ese mayor gasto público hará que el déficit, según el Banco de España, no disminuya respecto a 2018 y sea del 2,5% del PIB, es decir, medio punto peor de lo que el Gobierno tiene como objetivo y 1,2 puntos peor que el objetivo que estaba acordado con Bruselas antes de la moción de censura. De esa manera, el ritmo de reducción del déficit no será importante y todavía en 2022 será del 1,4% del PIB.

De igual manera, el Banco de España considera que la inversión también se desacelerará respecto a años previos, que recoge también así unas peores expectativas empresariales. Es más, la inversión tiene un componente más volátil que el consumo, con lo que anticipa siempre de manera mucho más acusada el cambio de expectativas.

Así, la formación bruta de capital fijo pasa de crecer un 5,3% en 2018 a un 2,7% en 2019, es decir, se reduce casi a la mitad, síntoma del empeoramiento de expectativas y de la mayor desconfianza existente entre el sector empresarial.

Y si hablamos de la inversión en construcción, el menor crecimiento es mucho más intenso: pasa de crecer un 6,6% en 2018 al 1,4% en 2019, elemento también importante al actuar siempre la construcción como indicador adelantado, máxime la inversión en ella.

Esa merma de actividad económica tiene su reflejo en el empleo, como comentábamos antes al recordar los registros de junio a noviembre de este año. De esa manera, con este empeoramiento de expectativas y su reflejo en la disminución de la actividad económica, la creación de empleo pasará de incrementarse un 2,5% en 2018, al 2% en 2019, al 1,3% en 2020, al 1,4% en 2021 (un mínimo repunte) y al 1,2% en 2022 (año en el que vuelve a disminuir el crecimiento). Es decir, que la evolución de la creación de empleo se reducirá a la mitad.

De nuevo, incorporamos un indicador o previsión, en este caso se trata de las proyecciones macroeconómicas del Banco de España, que muestra que la economía sigue parándose y que sólo cabe acometer reformas estructurales por el lado de la oferta que dinamicen la economía, para solventar mejor la parte bajista del ciclo y crecer con más fuerza después. Sin embargo, nada de eso parece estar en el pensamiento del futuro Gobierno -si se forma, que parece que sí-, sino todo lo contrario: incrementar gasto, subir impuestos, relajar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad e intervenir más la economía. Si el futuro es así, su horizonte se vuelve, entonces, muy complicado.

La caja de Pandora se ha abierto sobre España
Los doctrinarios el separatismo no han dejado pasar ni un minuto antes de que hayan dado una versión absolutamente inexacta sobre la decisión del tribunal de Justicia europeo
Miguel Massanet diariosigloxxi 23 Diciembre 2019

“Una mentira puede dar media vuelta al mundo antes de que la verdad hay empezado siquiera a calzarse las botas” (Ley de Murphy). Una de las cualidades innegables que se les pueden atribuir a las izquierdas políticas, extensible a estos “patrioteros” separatistas de la comunidad catalana, es la rapidez de reacción ante cualquier incidencia, fuere importante o no tanto, de la que se puedan valer para apoyar su causa. Antes de que la maquinaria, siempre enmohecida, de los partidos del centro o la derecha, haya tenido tiempo de empezar a ponerse en movimiento, la agilidad de las izquierdas, su rápido sistema de difundir las noticias, los innumerables medios de comunicación que están a su servicio y la enorme capacidad de envolver cada noticia con el revestimiento político que más favorable les resulta, siempre les proporciona una ventaja notable sobre sus rivales conservadores.

Mientras en España todos estábamos pendientes del espectáculo, entre denigrante y golfante, de las negociaciones entre los socialistas de Pedro Sánchez y los señores de ERC esperando, con el corazón pendiente de un hilo, que todo acabara en agua de borrajas para librarnos de un gobierno, a todas luces incapaz de gobernar como es debido la nación y esperar que, una aberración, como es la de tener que volver de nuevo a las urnas, produjera el milagro de evitar tener que bebernos el acíbar y someternos a la humillación de volver a aquellos tiempos ingratos y tumultuosos de la II República, que precedieron, en los años 30 del siglo pasado, al levantamiento del 18 de Julio de 1936.; no ha sorprendido la noticia de que, desde Europa, la Europa que, en teoría, debería velar con más cuidado por evitar brotes de xenofobismo, revueltas intestinas dentro de las naciones adscritas a la unión, intentos de acabar con la democracia, actuaciones de tipo subversivo promovidas por el comunismo o el anarquismo con intención de minar las bases de la UE.

No obstante, fuere por el hecho de que en muchas de las naciones que forman la comunidad, pese a los siglos transcurridos, no han sido capaces de olvidar aquellos tiempos de los Austrias, de procedencia Alemana, pero reinantes en España; cuando ocupaban con sus ejércitos, entre ellos los famosos Tercios de Flandes, prácticamente toda Europa. Era una época del esplendor de los reinados de Carlos I y Felipe II. Tanto Holanda como Bélgica no parecen haber conseguido superar aquellas épocas en las que estuvieron dominados por los ejércitos, ciertamente duros y correosos, de los reyes españoles. Sin duda, más recientemente, los años en los que el general Franco estuvo como Jefe del Estado, después de ganar la guerra civil, tampoco se puede decir que contribuyeran en demasía a granjearse las simpatías de muchas de las naciones que, luego, estuvieron comprometidas en la segunda Guerra Mundial y que no le perdonaron a España que no se hubieran aliado con ellas para luchar contra Hitler y Mussolini.

El sentimiento, especialmente en la Europa del Norte, de desconfianza hacia la reciente democracia española ha pesado mucho a la hora de que se aceptase nuestro ingreso en la UE, en la OTAN. Parece que hay países que todavía dudan de que en España tengamos una verdadera democracia y los hay que siguen pensando que son los franquistas los que siguen al frente del gobierno español.

El ejemplo, lo tenemos en estos absurdos retrasos que naciones como Bélgica y Alemania, vienen provocando en la entrega de los sediciosos catalanes refugiados en sus territorios, reclamados por España por el procedimiento de la “orden europea de detención ” (Euroorden), un sistema que se aprobó para evitar los retrasos producidos por los habituales sistemas de extradición entre naciones, siempre farragosos, lentos, sujetos a una serie de decisiones de la justicia local y muy poco práctico cuando se trataba de la reclamación de presuntos delincuentes, perseguidos por la justicia española. Sin duda, la intención de poner en funcionamiento el procedimiento de la “euro orden” tenía por finalidad que, tratándose de una unión de países que se reconocían mutuamente cono naciones democráticas y, como tales, gozando de las garantías de que su sistema judicial gozara de la plena confianza de las demás; la utilización de la “euro orden” permitía reducir al mínimo los trámites si los delitos imputados a los reclamados eran contemplados como tales en la nación que debía conceder la entrega de la persona del presunto delincuente. Pese a ello, en la práctica, el sistema no ha funcionado, especialmente, porque a la hora de aplicarlo muchos de los jueces, que debían entender de la entrega solicitada, decidían entrar en consideraciones que no les correspondían; peticiones de informes adicionales a los tribunales emisores de la orden; dudas sobre si los delitos por los que se solicitaba la correspondiente entrega coincidían o no con los propios de la nación que debía hacer la entregaba; de modo que, en los casos en los que los tribunales españoles reclamaron la devolución de dos de los presuntos delincuentes acusados de sedición, los tribunales extranjeros han denegado la petición.

Ahora, para acabar de complicar la situación en España y fruto de que, al parecer, el hecho de tener una Justicia europea, que está por encima de la de cada nación, en lugar de simplificar la aplicación de las leyes y agilizar la detención de los delincuentes, da la sensación de que prefieren entrar en jardines que desconocen, fiarse de una serie de leguleyos de gran fama, precisamente por ser expertos en la defensa de estas personas acusadas de delitos; tomar acuerdos sin que tengan una información adecuada del desprestigio que sus decisiones puede causar en los órganos de gobierno, en los tribunales nacionales o en el legislativo cuando, precisamente, han sido ellos los que, ante una situación en la que la unidad de una nación ha sido puesta en duda y ha existido el peligro de una ruptura traumática y con el propósito de intentar evitarlo, se han visto obligados a aplicar nuestra Constitución para frenar lo que, si se hubiera permitido que continuara, hubiera podido dar lugar a actuaciones probablemente mucho más severas y con un número de víctimas elevado.

Parece inadecuado e inoportuno que ahora vengan ellos, los tribunales europeos y, con sus decisiones, en lugar de apaciguar la situación, fortalecer el Estado de derecho; reforzar las instituciones y evitar que Europa se pudiera ver comprometida en un grave contencioso con respecto a una parte de un país que pretende separarse del resto que, seguramente, desde dichos tribunales no serían capaces ni podrían solucionarlo. No queremos pensar en lo que ocurriría si, como consecuencia de la inyección de optimismo que la decisión del Tribunal Europeo ha provocado entre el separatismo catalán y vasco, los más extremistas decidieran aumentar la presión sobre el Gobierno y utilizaran medios más extremos para continuar reclamando la independencia. Todo tiene un tope y nuestra Constitución, plenamente legal y aprobada por más del 80% de los españoles, tiene remedios extremos para mantener la unidad de la nación que, en un momento determinado, podrían usarse, con la aprobación de tribunales europeos o sin ella, para garantizar que nuestra nación no iba a ser pasto de terroristas o independentistas que quisieran ir en contra de su propia unidad.

Y una aclaración para aquellos que no han dudado en dar una información manipulada respeto a la sentencia emitida por el Tribunal de Justicia Europeo. Habla exclusivamente de la presunta impunidad del señor Oriol Junqueras, como consecuencia de haber sido nombrado para un cargo en parlamento de la UE, desde el momento en el que fue designado para el cargo. Nada más ni nada menos. Se podrá hablar sobre si se le debe dejar en libertad, si se le deberá permitir seguir en su cargo (no olvidemos que está inhabilitado) o si su estancia en el parlamento Europeo supone la interrupción de la condena que le fue fijada por el TS. Pero para nada supone que la condena que se les aplicó no fuera la adecuada, que la pena no fuera la justa ni de que todo el impecable proceso que tuvo lugar, bajo la dirección del juez Marchena, no estuviera avalado por todos los elementos de garantía de que disfruta cualquier delincuente en nuestro país. La inmunidad sólo supone que durante los años que esté ocupando su cargo en el Parlamento de la UE gozará del derecho a no poder ser imputado de ningún delito, lo que no supone que, si persistiera en su actitud de rebeldía respecto al España y el resto de españoles o se dedicara a emprender nuevos intentos de alterar el orden o de seguir promoviendo, mediante actos ilegales, el conseguir la independencia de Cataluña; el propio TS podría formular el correspondiente suplicatoria ante el Parlamento Europeo para que pudiera procederse a iniciar el juicio correspondiente para juzgarle y en su caso, condenado, pese a su condición de aforado.

O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, no podemos menos, como es habitual que se diga, de acatar la sentencia del tribunal europeo, pero es evidente que discrepamos de ella, no porque pensemos que no ha sido dictada conforme a derecho, pero sí por aquello de que, en ocasiones, la práctica nos aconseja seguir aquel aforismo romano que, bajo la expresión “summum ius summa injuria”, quiere expresar que, en algunas ocasiones, la aplicación estricta de la norma tiene efectos no deseados que, en lugar de solucionar el problema lo empeoran y lo convierten en insoluble. Y, ante esta posibilidad, más vale tomar precauciones.

¿Reaccionarán algún día PP, Vox y Ciudadanos?
OKDIARIO 23 Diciembre 2019

A la sorprendente inacción de la Fiscalía a la hora de investigar las irregularidades en Podemos que OKDIARIO viene denunciando desde hace semanas -ahora, tras los sobresueldos "en B" del tesorero, le toca el turno a la gerente y, por si fuera poco, desvelamos que la formación de izquierda radical encargó cursos de autodefensa para mujeres a los escoltas contratados ilegalmente- se une la pasividad supina de PP, Vox y Cs a la hora de denunciar y exigir responsabilidades a la formación de Pablo Iglesias. Es incomprensible esta actitud de indolencia política, toda vez que la formación comunista no ha dejado de atacar cualquier atisbo de conducta presuntamente irregular en la derecha hasta el punto de pedir la ilegalización del PP por ser una "organización criminal".

Por decirlo de una manera más clara: la izquierda radical muerde cuando encuentra un flanco débil en la derecha, mientras la derecha no pasa del amago cuando las irregularidades (que son muchas) afloran en Podemos. Estamos ante un duelo desigual en el que los primeros atacan hasta demoler políticamente a su rival y los segundos exhiben una candidez insoportable.

¿A qué esperan PP, Vox y Cs para exhibir músculo ante el cúmulo de casos que evidencian la existencia de prácticas irregulares en Podemos? ¿No les parece suficiente con lo que viene publicando OKDIARIO para pasar políticamente a la ofensiva y colocar a Pablo Iglesias frente a su responsabilidad? ¿A qué están esperando?

Si al hecho probado de que las terminales mediáticas de la izquierda multiplican los efectos de la corrupción de la derecha se une la pasividad evidente de PP, Vox y Cs a la hora de arremeter políticamente contra Podemos por sus innumerables irregularidades, el resultado es que unos salen siempre achicharrados (la derecha) y otros (la izquierda) se van siempre de rositas.

Lo de Podemos es un escándalo en toda regla, pero Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas están demostrando una absoluta falta de reflejos. Luego se quejan de que la izquierda tiene bula. La tiene, es cierto; y por eso hay que redoblar esfuerzos.

«Ciudadanos» contra la libertad / Importancia de los visigodos / El mamífero sentimental (XI)p
Pío Moa gaceta.es 23 Diciembre 2019

Leo que el pleno del ayuntamiento de Majadahonda debatirá sobre la presentación de mi libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra en la biblioteca municipal. Creo que la iniciativa ha partido de C´s, unos «ciudadanos» que quieren ocultar la verdad sobre lo que fue aquel régimen, por la sencilla razón de que ellos forman parte del nuevo frente popular zapateril. El FP de los años 30 fue una alianza de totalitarios y separatistas más algunos golpistas como Azaña en el papel de «demócratas» bailando al son de los otros. Esta realidad casi obvia queda plenamente clarificada en mi libro, y por eso recurren a la ley de memoria histórica para censurarlo, para impedir que la gente conozca la historia reciente de su país. Porque a la chita callando y con apoyo del PP, esos partidos han montado un nuevo frente popular, el régimen zapaterista, con sus leyes tiránicas, su impulso a los separatismos, su rescate de la ETA, sus «chiringuitos» lgtbi, abortistas, antiespañoles, etc., que obligan a pagar a todos, su corrupción connatural…

Dentro de esa amalgama, el caso de C´s tiene un matiz: en apariencia se oponen a los separatismos. Pero lo hacen con el designio de disolver la soberanía y la cultura españolas en lo que llaman «Europa» y que ni ellos mismos saben de qué se trata. «My future, Europe», así se presentaba el cantamañanas que fundó y dirigió ese partido hasta hace poco. Aprovecharon la abyecta miseria política del PP para presentarse como lo que no eran, y por fortuna han terminado desenmascarados. En su oportunismo cree que mostrándose más «antifranquista» que nadie podrán rehacerse. Más que C´s deberían presentarse como G´s, con «g» de gilipollas, dicho sea en lenguaje popular algo vulgar, pero descriptivo.

Ha llegado la hora de la verdad en el campo de la historia, que es la de la política actual. Pues todas las fechorías del frente popular zapateril se fundan en un antifranquismo de pandereta que presentan como democracia. Pero la farsa debe acabarse de una vez, y creo que mi libro será una contribución importante a ese fin.

Espero que los representantes de VOX en el ayuntamiento de Majadahonda sepan poner a esa gente en su sitio, sin dar explicaciones a unos fiscales cuyo lugar debe estar en el banquillo como antidemócratas, totalitarios y estafadores. Me gustaría que VOX supiera hacer de este incidente, menor pero muy significativo, una acta de acusación contra el nuevo frente popular. E invito a mis lectores a difundir este blog lo más ampliamente posible.

El primer crimen del PSOE: https://www.youtube.com/watch?v=zM8RRXvuXC0

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil
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Para entender la transcendencia del papel histórico de los visigodos, debemos pensar que Hispania pudo haber seguido el destino de Italia o de Inglaterra tras la caída de Roma: división durante siglos en poderes diversos en continua guerra entre ellos. Y no estuvo lejos de ser así. En cambio los godos españoles se identificaron a partir de Leovigildo con Hispania y prosiguieron tenazmente una política de unificación. De los reinos eurooccidentales salidos del derrumbe de Roma, el español fue el más estable, firme y pacífico, aun con sus continuas pugnas por el poder; el de instituciones más avanzadas y mayor cultura después de Italia. Es cierto que cayó con aparente facilidad, debido a la conjunción de circunstancias muy adversas y una división interna episódica, pero decisiva en su momento. Aun así, su recuerdo bastó para inspirar la Reconquista y la reunificación de la mayor parte de la península. El desdén historiográfico por los visigodos solo encubre la hispanofobia hija de l leyenda negra.

Aunque Escandinavia ha tenido un papel bastante marginal en la historia europea, sus gentes han sido las fundadoras políticas de tres grandes estados: España, Rusia e Inglaterra. En los tres casos abandonaron su propia cultura y adoptaron la del país donde se asentaron. No deja de ser un fenómeno histórico llamativo.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))
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Resumiendo hasta ahora: los sentimientos más básicos son probablemente el amor, el odio, el temor y la angustia (esta última un temor inconcreto, pero que llega a ser muy intenso y paralizante y exige alguna salida a un tiempo sentimental, racional e imaginativa). Esos sentimientos, muy variables, combinables y mezclables, proceden de la percepción del yo (como contrapuesto, de entrada, a los demás), de la sociedad inmediata y más amplia, y del entorno físico. Todo lo cual va relacionado con la posición erecta, la liberación de los brazos y la mirada frontal y abarcante con enorme amplitud y hacia el firmamento, lo que permite el sentimiento del mundo como conjunto ajeno y no solo en relación con las necesidades elementales (nutrición, sobre todo).

Es decir, los sentimientos resultan del impacto de la capacidad de percepción del ser humano. Esto parece obvio en relación con el exterior, pero también se da en relación con el propio yo, percibido de una forma inmediata e íntima pero también por la comparación y presión de otros yoes. Así, el amor al propio yo es un sentimiento predominante, pero que no excluye el odio (autoodio) ni el temor a sí mismo, a los «espíritus» del animismo que se apoderan de él y le llevan a algún mal grave. Y también el sentimiento de angustia se adscribe al yo: de él nace la pregunta filosófica «¿quiénes somos?» (¿quién soy?). Gran parte del pensamiento humano trata de entenderse a sí mismo a partir de ese sentimiento angustioso. Sin él, la razón no tendría un objeto claro y no se movilizaría en un esfuerzo que, a juzgar por la historia, tiene cierta semejanza con el de Sísifo.

El sentimiento del yo es también en el ser humano el sentimiento de la muerte, de por sí angustioso y que le puede llevar a la desesperación («el destino del hombre y del perro es el mismo», viene a decir el Eclesiastés) o a plantearle cómo vivir el tiempo que le haya sido concedido (¿Por quién? ¿Por qué?) y que ignorará hasta casi el último momento. Cómo conducirse en la vida, en suma. Y este sentimiento es precisamente el fundamento de la moral, más allá de la conveniencia social.
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Asunto: Necesitamos tu ayuda contra un invierno demográfico cada vez más intenso

En la Fundación Renacimiento Demográfico necesitamos ayuda económica. Nos ocupamos de un problema de enorme importancia social -el suicidio demográfico por falta de niños- pero apenas tenemos medios, aunque hagamos muchas cosas sin casi dinero, como se ve en el archivo adjunto, con un listado no exhaustivo de nuestras actividades públicas desde nuestra constitución a mediados de 2013. Pedimos a los que estén preocupados por el invierno demográfico que nos hagan alguna donación, o nos ayuden a buscar donantes.Lamentablemente, el hundimiento de la natalidad se intensifica. En España, en 2018 murieron 54.300 personas más de las que nacieron, y hubo 131.700 muertes más que nacimientos de españoles “autóctonos” (diferencia entre bebés con madres nacidas en España y defunciones de personas nacidas en España). Los datos parciales de nacimientos de 2019 auguran nuevos desplomes en España y muchos más países. Fuera de España, un gran número de países tocaron sus mínimos históricos de fecundidad en 2018 (entre ellos, EEUU, Finlandia, Noruega, Irlanda, Luxemburgo, Ucrania, Turquía, Nueva Zelanda, Puerto Rico, Colombia, Argentina, Corea del Sur, Singapur, México, Irán, Tailandia, etc.).

O la sociedad española reacciona -y en otros países, algo parecido-, o la decadencia demográfica y social es inevitable. ¡Ayúdanos a intentar que no sea así!

Las donaciones a la Fundación Renacimiento Demográfico tienen considerables beneficios fiscales (deducciones en cuota de IRPF para particulares del 30% al 75%, según la cuantía y la comunidad autónoma, y del 35% en impuesto de sociedades para empresas). Se pueden hacer mediante transferencia bancaria a 0128 0037 59 0100034146 (para transferencias desde fuera de España, el código SWIFT es BKBKESMMXXX)., o mediante tarjeta de crédito en https://www.renacimientodemografico.org/hagase-amigo/donacion.

Muchas gracias y Feliz Navidad.

Alejandro Macarrón Larumbe
Director General
Fundación Renacimiento Demográfico — www.renacimientodemografico.org

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La europuñalada
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2019

La resolución del TJUE es lo que parece: una tremenda puñalada a España, cuya daga fue bobamente entregada por Marchena a una instancia que no ha dudado en ponerse a favor del golpe de Estado contra uno de los miembros más importantes de la UE, aunque hoy sin ningún peso en ella.

Como a la gente le cuesta admitir que los males de España vengan de otro sitio que de sí misma, que así estamos de tibetanizados, recordemos lo que Emilio Campmany publicó en LD, apenas conocida la canallada: nunca jamás ese tribunal había discutido que cada país tiene su norma interna de toma de posesión de las credenciales como representante electo, y nunca, repito, nunca, se había puesto en cuestión el respeto de la UE a este trámite.

El Supremo, un protectorado de la UE
El miramelindo Marchena y sus eurocomplejines unánimes, fiados en ese precedente legal y no en la costumbre europea de ayudar a etarras, golpistas y otros enemigos de España y la Libertad en las últimas décadas, elevó sin necesidad una cuestión prejudicial al TJUE precisamente porque nunca se había discutido a ninguno de los países miembros esa formalidad y para cerrar la puerta a la reclamación ya anunciada del Golpista en Jefe. En realidad, no cerraba esa puerta sino que la abría, vanidosa y neciamente.

Como en todo el desarrollo del juicio al Golpe de Estado, Marchena y sus cuates se colocaron en una situación de protectorado legal europeo, como si España no tuviera legitimidad por sí misma para juzgar un golpe a su soberanía, a su integridad nacional y a su régimen constitucional. O sea, como si estuviéramos en la UE de favor, y no como si le hiciéramos a la UE el favor de pertenecer a ella. Que se lo hacemos, más que casi nadie.

Esto último parecerá engreído incluso a los euroescépticos, que hasta ese punto hemos interiorizado un suicida complejo de inferioridad. Pero así es: España ha tenido, tiene y debe tener más importancia que, al menos, 23 países de los 27 que quedan en la UE tras el Brexit. Y si no tuviéremos un Gobierno rata entregado a comunistas y separatistas y, algo aún peor, una oposición lombriz que serpea trabajosamente en los surcos del politiqueo de fortuna, la reacción de los partidos políticos habría sido de indignación, amenazando con abandonar la UE. Pero si la sentencia consensuadamente corrompida del Supremo que, de hecho, absuelve a los golpistas apenas ha sido criticada por Vox, ¿qué cabe esperar de los demás? Estupor y silencio. ¡No vayan a ilegalizarnos a todos Alemania, Francia, Bélgica y la Sextapo!

Un tribunal contra su propia ley y contra España
Durante dos días, el grupo Libertad Digital ha sido el único que sostuvo la tesis de la europuñalada en el artículo tempranísimo de Emilio Campmany. Cabían dos posibilidades: que una vez superado el soponcio los demás nos dejaran por embusteros o que los pocos medios que se oponen al golpismo sanchista y al gobierno socialcomunista en ciernes consultaran a los expertos y publicaran la opinión respaldando la nuestra. Ayer, El Mundo publicaba una encuesta de Marisa Cruz entre expertos en la jungla legal de la UE; y todos, sin excepción, sostenían la misma tesis: nunca se había aplicado a nadie el bofetón de fondo que, acomplejadito, pidió como caricia el Supremo. De hecho, el TJUE había actuado contra legem, es decir, contra su propia ley. También contra su costumbre, que incluía la española entre las muchas legítimas para adquirir la credencial de eurodiputado. También la escandalosa inmunidad para ciertos delincuentes.

Pero debe quedar claro para tantos eurocomplejines atónitos que lo que ha respaldado inequívocamente el TJUE es la actividad golpista contra España en un aspecto esencial, que es el del respaldo internacional. Y lo ha hecho tan decidida y escandalosamente que no ha dudado en cambiar toda su jurisprudencia anterior para respaldar a Junqueras, Puigdemont y demás. Nunca debió haberse pedido ayuda para aclarar lo que no se había discutido jamás en la UE: que cada país aplica su norma para convertir al votado en electo. Pero, cuando se ha hecho, no debería creerse que lo que ha hecho el TJUE no es una puñalada a España, porque lo es y miente el que lo niegue.

La raíz del eurocomplejo español
La legitimidad española es muy superior a la europea. De hecho, la UE es legítima por la legitimidad que le confieren sus estados miembros. Ni su legitimidad es anterior ni puede ser superior, desde el momento en que cualquiera de los ahora 27 Estados que la forman puede abandonarla.

Esto es obvio para cualquiera que se asome a la historia de Europa y la UE, la más ambiciosa y, en muchos sentidos, exitosa, de las asociaciones nacionales y estatales del viejo continente en dos milenios, básicamente a partir de Roma y el Cristianismo. Sin embargo, la idea de que España es más legítima que Europa, que es como genéricamente llamamos a la Unión Europea o a los países ultrapirenaicos, estoy seguro de que sorprenderá a muchos españoles, jóvenes o viejos. Es que hemos interiorizado hasta tales extremos la conciencia de inferioridad, hija de una inducida ilegitimidad, de la nación española y su Estado que nos parece llamativa semejante obviedad. España es uno de los grandes estados, con Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, Portugal y Rusia, que han creado en quince siglos esta Europa recreada a partir del Imperio Romano y que ha trasplantado sus instituciones a toda América y Oceanía, y a buena parte de Asia y Africa.

Sin embargo, el poder mediático y cultural de la Izquierda, que ha hecho causa común con el separatismo antiespañol desde el franquismo y, muy especialmente, en la democracia, ha conseguido que los ciudadanos españoles seamos una especie arrugadita, sin estirar, que parece tener que demostrar cada día que está a la altura de la que carecemos pero queremos alcanzar; la famosa "homologación" europea, como si estuviéramos recién llegados en patera a las riberas de una civilización que siempre fue nuestra.

Es verdad, como decía ayer Javier Somalo en su antológico "Europa Republicana de Cataluña", que nada de lo que nos hace la UE dejamos de hacérnoslo nosotros, desde juzgar un golpe sin concluir, que se mantiene y es financiado por el Estado agredido, hasta depender voluntariamente de los golpistas para formar Gobierno, como hace el architraidor Falconetti. Pero yerran los que ven en la miserable actuación del TJUE y Sassoli, socio del PSOE, un episodio pasajero del rompecabezas burocrático de la UE, que solventaremos mal que bien y pasaremos a otra cosa. Es el comienzo de la legitimación del golpismo catalán, hasta ahora fracasada. No importa lo que diga y después matice la sentencia. Lo que no tiene matices es la bofetada a España y el respaldo legal y político a los que quieren destruirla.

Los eurodiputados de centro-derecha han estado más ágiles que los líderes de sus partidos, que, con la excepción de C´s, siguen a la espera de que se forme el gobierno del Frente Popular Separatista para hacer algo. No hace falta ser euroescéptico para hacerse cargo de la canallada del TJUE. Los eurofanáticos podrían decir que los que apoyan a los golpistas son los enemigos de Europa, y que van a convertir a España en un problema muy serio para toda la UE. Pero no: siguen atenazados por sus complejos y se limitan como decía Somalo, a proyectar en Vox lo que temen y en el fondo desean: plantar cara a esta gentuza que no vacila en humillar a una nación cuyo mayor defecto, amenaza con ser mortal, es el de confiar a los demás lo que debe hacer por sí misma.

Cuenta atrás para el Gobierno Infame
EDITORIAL Libertad Digital 23 Diciembre 2019

Pedro Sánchez se presentará a la investidura a primeros de enero, tal y como avanzamos en Libertad Digital y confirmaron posteriormente fuentes socialistas. El deseo de Sánchez de formar Gobierno con la ayuda de comunistas, proetarras y golpistas está más cerca de convertirse en realidad tras la celebración, este fin de semana, del congreso de ERC, en el que el partido separatista ha reafirmado su interés en que el presidente en funciones continúe en la Moncloa, pues considera que es la mejor manera de hacer avanzar su empresa liberticida.

Los acontecimientos de la pasada semana van precisamente en la dirección que fijaron los golpistas para entregar sus votos a Sánchez. El fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconociendo la inmunidad del golpista preso Oriol Junqueras fue una traición de la UE a España, pero facilitada y puede que hasta instigada por un Sánchez que pretende seguir vinculando su estancia en el poder a sus tratos con los peores enemigos de la Nación. Si unos sujetos condenados por la Justicia española nada menos que por sedición son los interlocutores oficiales del Gobierno de España, ¿quiénes son los jueces de un tribunal europeo para deslegitimar esas conversaciones de la vergüenza?

El Gobierno de Sánchez no solo ha puesto en bandeja a los jueces europeos ese fallo ignominioso, sino que su portavoz, Isabel Celaá, ha tenido la desfachatez de decir que la sentencia del procés es una judicialización intolerable de un problema político. Lo que es un problema político de primer orden es que esta indeseable sea ministra del Gobierno de España.

La posición de fuerza de los golpistas de ERC y las urgencias de Sánchez por conseguir su investidura abocan a España a uno de los episodios parlamentarios más ominosos de su historia democrática: el de la investidura de un político sin escrúpulos dispuesto a todo para permanecer en el poder, empezando por plegarse a los dictados de los peores enemigos de la Nación.

Sánchez sí traicionaría a España arrodillándose ante el separatismo por un cargo
EDITORIAL ESdiario 23 Diciembre 2019

Si el PSOE doblega a la Justicia para contentar a ERC y lograr la investidura de su líder, estará entregando la democracia española a unos sediciosos por un interés personal.

Todo indica que el PSOE se ha consagrado a traducir el fallo del TSJUE sobre Junqueras en una excusa para enterrar la sentencia del Tribunal Supremo referida al llamado procés catalán. Con muy poco disimulo, y fruto de las urgencias de Sánchez para ser investido, algunos de los principales cargos socialistas ya se han lanzado en tromba a ello.

La clave la ha dado Carmen Calvo, portavoz de los deseos de Sánchez, apostando por "ayudar" al Supremo a interpretar la sentencia europea o anunciando que la política debe sustituir a la Justicia en la gestión del conflicto en Cataluña, lo que significa simplemente que el Gobierno está dispuesto a hacer de todo para contentar a sus acreedores.

El espectáculo es bochornoso y lesiona gravemente la separación de poderes, o lo que es lo mismo el tuétano de la propia democracia. Si ya resulta indigesto que el próximo presidente de España dependa del partido que de manera más contundente y frontal defiende la desaparición de la España constitucional creada por todos desde el 78; que además se consienta algo así sobre la base de consolidar ese desafío y no de lograr la renuncia, es inaceptable.

Es inaceptable que un Gobierno depende del separatismo, pero mucho más si con ello, lejos de renunciar a ese objetivo, se legitima y refuerza

Lo que está haciendo Sánchez, aunque suene muy grueso decirlo, es vender al país que quiere gobernar para garantizarse ese objetivo, alimentando a quienes tienen por hoja de ruta la independencia y derribando, de forma caciquil, cualquier obstáculo que se le ponga en el camino.

Forzar a la Abogacía del Estado a interpretar la sentencia europea, que en ningún caso ha enmendado la sentencia del Supremo, en la clave requerida por ERC, es una vergüenza de proporciones siderales que menoscaba la imagen, los intereses y la dignidad de España.

Sí, es traición
Y que preludia algo aún peor. La restitución del separatismo como una víctima del sistema, el blanqueamiento de todos sus abusos y la legitimación de todos sus objetivos. Porque la única "salida política" que podría justificarse sería una que partiera de la renuncia del soberanismo a sus planes y la aceptación de la estructura constitucional de España, garante de la convivencia entre distintas opiniones.

Pero lejos de ser esa la idea, se intenta imponer lo contrario: avalar lo que haga falta, se puede ejecutar ahora o a medio plazo, a cambio de perpetuarse en el poder. Calificar esto de traición, en un sentido al menos metafórico, no es ningún exceso. Sánchez se está ganando ese título perverso a fuer de sacrificarlo todo por un interés estrictamente personal.

Sentencia del TJUE: jaque a Sánchez

Fernando Primo de Rivera elconfidencial 23 Diciembre 2019

La concesión de inmunidad parlamentaria a favor de los cargos electos ahora condenados por sedición por parte del TJUE ha levantado enorme polvareda y, en general, se ha precipitado una interpretación a la altura del histrionismo político de los tiempos. Vox, siempre pronto a tirar de tripas, ha llegado a hablar de injerencia en la soberanía nacional e, incluso, algunas facciones, de salida de la UE. De otro lado, el cambio aparente de criterio para la concesión de condición de eurodiputado —de recogida del acta a mero recuento de votos—, que ha cogido por sorpresa también a todo el elenco comunitario, Parlamento Europeo y Comisión, es sospechoso. Pero lo debe ser en un sentido mucho más constructivo, finalista y de propósito que las lecturas iniciales de apoyo al 'procés' parecen concluir, para disgusto seguro del separatismo. Son raras las puntadas sin hilo por parte de instituciones europeas.

Con toda probabilidad el curso procesal de los frentes abiertos llevará la cuestión al mismo Parlamento Europeo a través del suplicatorio del TS para que se elimine la inmunidad del fugado Puigdemont y se pueda juzgar aquí. En esa Cámara podría quedar expuesta toda la extorsión y manipulación de principios y criterios, toda la desvergüenza y falta de escrúpulos, toda la incoherencia febril con la que Sánchez fundamenta el recabo de apoyos a la investidura entre secesionistas en prisión y un Iglesias encastado. Literalmente no dan crédito. El mérito eventual de esa sentencia, al margen del rigor garantista sobre derechos políticos del individuo, contra toda apariencia, es convocar un foro donde dar merecida y definitiva cuenta a la subversión institucional que el desaguisado de la política sanchista está sembrando. El suplicatorio abre el melón europeo de una cuestión catalana que ni España ni Europa se pueden permitir.

A ver si tiene huevos Sánchez, a pesar de ser el PSOE el partido con más miembros en el grupo social demócrata, para argumentar y pedir al centro izquierda de la Cámara europea que mantenga la inmunidad del fugado y satisfacer así la condición 'sine qua non' de desjudicialización de su pretendido socio de gobierno, ERC. Ahí se resuelve el debate entre cuestión judicial o política. Toda la humillación y desprecio al consenso constitucionalista —y a la mayor parte del pueblo español—, todo el blanqueo irracional de la deriva de investidura, y quizá de gobierno, espera en esa Cámara europea las hazañas felonas de Sánchez. La extorsión a la democracia fuera de la ley es el factor común del populismo y Europa conoce al enemigo.

En rigor, el pronunciamiento previsible del Parlamento Europeo además de anular la inmunidad de Puigdemont, no podrá abjurar de los principios de un Estado de Derecho de un país miembro, nuestra Constitución. Y no podrá acoger con beneplácito una iniciativa política tan ilegal como contradictoria en sus derivas centrífugas con el espíritu de la creación de Europa. No es un conflicto político de España frente a Cataluña, es ya una cuestión europea de una Cataluña con pretensiones secesionistas minoritarias en un Estado de derecho miembro en el siglo XXI.

Ante la impresión inicial de desacreditación institucional del Estado español que ciertas interpretaciones iniciales de la sentencia han suscitado —que también—: ¿a qué Estado se le ocurre alimentar durante décadas la insaciabilidad de un nacionalismo anacrónico? La invitación a Sánchez a dar consistencia y coherencia a todo el argumentario quimérico de investidura —un desproyecto para España y Europa—, en un foro en el que se debate, mucho, pero raramente se concluyen tonterías, puede resultar un revulsivo irrefutable de la deriva del susodicho y un argumento definitivo contra el separatismo. Si no atienden a razones aquí, las explicarán allí.

En Bruselas, tras las semanas de barricadas de la turba en la calle, han tomado buena nota, máxime cuando la 'balkanización' está fresca en la memoria. A nadie se le escapan —y en Bruselas se lee mucho—, las similitudes siniestras del perfil de apoyos planteados a la investidura contra consenso mayoritario constitucionalista, con los episodios pretéritos más aciagos de nuestra Historia. Y, de paso, también las pretensiones de singularidad histórica irresoluta que ceba a nuestro frívolo 'monclovita' —el cuento de Franco—, repudiando el entendimiento de una mayoría constitucionalista con absoluto apoyo popular. En definitiva una frivolidad e irresponsabilidad absoluta en un momento histórico de integración sobre la que Europa mejor opine expresamente.

Quizá la naturaleza subversiva de los planteamientos ahora 'políticos' de Sánchez con la cuestión catalana no sea directamente neutralizable por nuestro marco institucional en esta coyuntura. No dudo que lo fueran si hubiera voluntad explícita y férrea de hacerlo. Pero si la codicia y ambición personal, la desvergüenza de la palabra quebrada y la irresponsabilidad pública de un cargo tal, pueden verse truncadas por los efectos colaterales de esta decisión judicial del TJUE —en un formato suplicatorio y pronunciamiento del Parlamento Europeo—, bienvenida sea. El foro europeo es el canal ideal, y probablemente único en esta coyuntura, para primero contener y luego revertir, toda una tendencia endémica generacional que se sembró décadas atrás al amparo de una voluntad de concierto, la Transición. Un pronunciamiento expreso, al tenor de la inmunidad, sobre la cuestión catalana puede ser el antídoto más eficaz a una deriva que en estos lares se apunta laberíntica.

Queda por ver el juego de tiempos de estos procesos en paralelo, el tratamiento de la inmunidad tras un suplicatorio por parte del TS (que no debe tardar en producirse para dar coherencia a los efectos jurídicos de la sentencia del TJUE y la condena por sedición por parte del TS), y el propio proceso de investidura, antes en velocidad exprés, ahora en proceso de estupefacción. Sánchez entrando a la trampa. Esa listeza rastrera que caracteriza a Sánchez seguro le alcanza para ser consciente que lo que se ha permitido estos meses en este país y el desprecio supino a la mayoría constitucionalista, ahora con los 221 de PSOE, PP y C’s —todo ese contubernio felón y sofista al amparo de “sudokus” en escaños—, en el Parlamento Europeo no será posible a no ser que tenga las claves para subvertir la social democracia continental a designios secesionistas y comunistas. En la capacidad de persuasión que pueda darle su inglés, visto el tenor de su discurso patrio: 'Good luck!' Pobre Iratxe, portavoz del grupo parlamentario socialdemócrata en la Cámara europea.

Que nos puedan querer asistir para sacar las castañas del fuego —de los dislates patrios sanchistas—, debiera interpretarse como una interpelación a la coherencia y a la comunidad de propósito, con perspectiva, desde la afinidad. Es la antípoda de una interferencia “humillante” al tenor de la derecha radical, lunática e histérica. Tanto le va a España solucionar su cuestión catalana, como a Europa abortar en seco cualquier atisbo de deriva centrífuga secesionista. Si dejar a Puigdemont sin inmunidad para ser juzgado aquí requiere al Parlamento Europeo salir de su zona de confort y hacer búnker fuera de tibiezas en torno a socialdemócratas, liberales, y populares, bien. Si además el Jano Sánchez está obligado a exponer todas sus vergüenzas y el corte de 'estadista' que lleva encima, mejor aún.

Se trata de conjurar con el mismo sentido y unidad de propósito —España y Europa—, el mismo fuego. Ahora que con toda probabilidad el Parlamento Europeo tendrá que pronunciarse sobre la cuestión catalana en España dentro de esta Europa que aspira a refundarse —'Conferencia sobre el futuro de Europa' para el 2020—, lo hará a favor de la ley, incluida nuestra Constitución. Cualquier otro planteamiento es un certificado de defunción y supone repudiar el proceso de conformación ascendente de soberanía europea en ciernes, cebando nacionalismo de toda índole, habidos y por haber: el caos de la fragmentación. Hacer del riesgo oportunidad, en eso estamos, España y Europa.

Jaque a Sánchez con los efectos colaterales de la sentencia, jaque a su doble felonía, a España y a Europa. Pobre Iratxe.

*Fernando Primo de Rivera es abogado, economista e inversor.

La ensoñación represora
Luis Herrero Libertad Digital 23 Diciembre 2019

Todos los medios de comunicación que he consultado en las últimas 48 horas coinciden en pronosticar que la investidura de Sánchez ya solo depende de que el abogado del Estado le pida al Supremo que aplique la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la inmunidad de Junqueras tal y como el independentismo catalán interpreta que debe aplicarse. El lote completo incluye la solicitud de nulidad de lo que ellos llaman el "juicio de la vergüenza" y la liberación inmediata del presidente de ERC. Según parece, sin embargo, bastará con que pida el segundo artículo del pack —la excarcelación— para que los republicanos se den por satisfechos y accedan a abstenerse en la votación que convertirá a Sánchez en presidente del Gobierno. En Moncloa se frotan las manos y ya han prevenido a la presidenta del Congreso para que el debate pueda producirse el día 2, la primera votación el día 3, y la segunda y definitiva el día 5. O sea, que ya venden la piel del oso… ¿antes de haberlo cazado? Esa es la duda. ¿Ya han dado por buena la interpretación de que la sentencia europea exige la puesta en libertad de Junqueras? ¿Ya han le han dado la orden al abogado del Estado para que actúe en consecuencia? ¿Ya se ha puesto el hombre —en este caso, la mujer— en primer tiempo de saludo? ¿Ya tienen la garantía absoluta de que bastará ese gesto final para obtener la abstención de Esquerra? Habrá respuesta a todas esas preguntas en las próximas horas y todo parece indicar que será afirmativa.

A partir de ese momento —inminente, insisto—, todas las miradas se volverán de nuevo sobre la sala segunda del Tribunal Supremo. ¿Qué hará Marchena? ¿Se inclinará por aceptar la petición de la abogacía del Estado o seguirá el criterio de la fiscalía, que se ha apresurado a solicitar la ejecución inmediata de la inhabilitación de Junqueras? Si está inhabilitado no puede ejercer cargo público, si no puede ejercer cargo público no puede ser eurodiputado, si no es eurodiputado no tiene inmunidad, y si no tiene inmunidad tiene que seguir en la cárcel. En otras circunstancias me atrevería a decir que la conducta del magistrado sería concordante con el criterio de casi todos los juristas de reconocido prestigio que se han manifestado sobre la cuestión. Prácticamente todos —excepto los bizcochables habituales— han respaldado el criterio del fiscal. Sin embargo, los razonamientos del Supremo dejaron de ser eminentemente jurídicos desde el momento en que fundamentó su sentencia en el criterio de la "ensoñación", que tiene de jurídico lo que tengo yo de boixo noi. Si sigue por ese camino, puede pasar cualquier cosa. Cuando una toga con tantas puñetas en la bocamanga se convierte en garante de los presuntos intereses del Estado antes que del estricto cumplimiento de la ley (como si el estricto cumplimiento de la ley no fuera el principal interés del Estado) no hay pronóstico que valga. Y eso es lo grave. Si ya no podemos pronosticar a ciencia cierta de qué lado estará el Tribunal Supremo —si del de la ley o del de la política— apaga y vámonos.

Superados los escollos iniciales de la negociación entre ERC y el PSOE (mesa de Gobiernos donde se pueda hablar de un derecho que no existe —el de autodeterminación—, con calendario estricto y garantías de cumplimiento), ha llegado la hora de enfrentarse a la última reivindicación del partido de Junqueras: "el fin de la represión". Traducida a román paladino, esa demanda significa evitar que la justicia interfiera en el proceso que se ha puesto en marcha. Que los jueces y los magistrados del Tribunal Constitucional dejen de tocar las narices, vaya. Que el Gobierno no impugne las iniciativas inconstitucionales del Parlament, que no se procese a los independentistas que desobedezcan la ley, que se libere a los presos "injustamente" encarcelados, que las sentencias europeas se interpreten a su conveniencia… En definitiva, que se acabe con la separación de poderes y que el Ejecutivo le diga al Judicial lo que puede y no puede hacer, de qué forma y en qué circunstancias. Cualquier Gobierno decente hubiera mandado esa demanda a hacer puñetas (nunca mejor dicho), pero el de Sánchez no es un Gobierno decente y su primera reacción ha sido la de recordar que los procedimientos en curso forman parte de la "herencia recibida" de Rajoy. Es decir, que con ellos en el poder la justicia no hubiera interferido. A Marchena le vendría muy bien tener en cuenta lo que está en juego antes de decidir si avala ese discurso con decisiones equívocas. ¿O es que el Gobierno que viene es otra ensoñación independentista?

El tránsito del PSOE hacia el abismo
Editorial ABC 23 Diciembre 2019

La naturalidad con la que el PSOE está negociando con Esquerra Republicana de Cataluña la investidura de Pedro Sánchez es algo más grave que un ejercicio de oportunismo táctico. Representa una desnaturalización constitucional de la izquierda española, quizá definitiva, para consumar una alianza con el separatismo que garantice el acceso y la permanencia en el poder durante varias legislaturas. Las coartadas esgrimidas por el PSOE para justificar lo injustificable -la culpa es del PP, como suele sentenciar Carmen Calvo- sólo acentúan el tránsito de este partido a un espacio político compartido con lo peor que ha generado la democracia española desde 1978. Un espacio en el que acampan los herederos de ETA, cada día más convencidos de la legitimidad de la violencia terrorista; el populismo comunista, defensor de las dictaduras más execrables y avalista de cuanto agrede el orden constitucional y la unidad nacional; y el separatismo delincuente, que observa con indisimulada satisfacción cómo el PSOE se humilla con tal de acceder a un poder precario y espurio. Comportamientos como los del PSOE son los que se estudian en la historia de las democracias como los causantes de crisis institucionales y sociales de consecuencias imprevisibles. Los españoles deben ser conscientes de que si Sánchez es presidente del Gobierno gracias al apoyo pactado con Esquerra Republicana, la democracia entrará en una etapa que obligará a defender activamente valores que hasta ahora se creían compartidos por izquierda y derecha. El PSOE debería no olvidar que también en democracias no militantes, como la española, hay bandos: está el de los que desprecian la ley, incumplen las sentencias, promueven la violencia, rompen la igualdad y siembran odio; y el de los que creen en los valores de la solidaridad, la libertad y la igualdad entre españoles y la unidad de la nación española. Quien pacta con Esquerra Republicana o busca los votos de Bildu no puede, al mismo tiempo, definirse como un partido constitucionalista. Es una contradicción indigerible incluso para las amplias tragaderas de Pedro Sánchez y Carmen Calvo.

Que Esquerra Republicana ponga como precio de su apoyo a Sánchez «un gesto» de la Abogacía del Estado en sus alegaciones al Tribunal Supremo sobre la sentencia europea de la inmunidad de Junqueras dice mucho de los términos de la negociación abierta entre separatistas y socialistas. Es hacer «lo que sea», como dijo Miquel Iceta, para lograr el apoyo de Esquerra Republicana. Las consecuencias de este pacto no se medirán sólo con términos relativos a la estabilidad del futuro gobierno. Lo que menos debe preocupar a los españoles es el futuro que espera a Sánchez. Lo grave, lo verdaderamente grave, es el futuro que le espera a España.

Tenemos que hablar de Vox
Nacho Cardero elconfidencial 23 Diciembre 2019

“La verdad es siempre más amplia de lo que hacemos nosotros con ella”
(‘Tenemos que hablar de Kevin’, Lionel Shriver)

Los analistas más emperifollados se mofaban de Boris Johnson, ese bufón ‘made in Eton’ que no se sabe si va o viene, y ahí está: primer ministro del Reino Unido con la mayoría absoluta más abultada que se recuerda para su partido desde tiempos de Margaret Thatcher y epítome de que hay vida más allá de la Unión Europea; las principales cabeceras norteamericanas tratan de doblar la cerviz a Donald Trump con sus ácidos editoriales y sus exclusivas sobre las prácticas de abuso de poder que ejerce desde la Casa Blanca, pero mírenle: con 'impeachment' o sin 'impeachment', volverá a ganar las elecciones.

En España sucede tres cuartas partes de lo mismo. La intelectualidad no para de meterse con Vox y Vox es cada vez más grande y cuenta con mayor apoyo popular. No es circunstancial. Es una tendencia que se ha instalado para quedarse, la de esos neoliberales globales que, como decía Esteban Hernández, han evolucionado a neoliberales nacionalistas y religiosos. Hay preocupación. No tanto en las izquierdas, que han alimentado el monstruo de la extrema derecha para obtener réditos electorales, como en los partidos tradicionales de derechas. En los cuarteles de Génova lo tienen claro: “Tenemos que hablar de Vox…”.

“Están madurando a una velocidad mayor de la esperada”, señala un destacado cargo del PP. “Lo estamos viendo en la Asamblea de Madrid. Son serios y trabajadores. Se han convertido rápidamente en un partido político, con todo lo que ello implica. Han dejado de ser una plataforma electoral, es decir, han dejado de ser una mera herramienta para conseguir votos, que es lo que todavía ocurre con Ciudadanos, y se han transformado en partido. Esto, lógicamente, supone un serio riesgo para nuestros intereses”.

La profesionalización resulta evidente. Desde mayo de 2018, la formación viene trabajando su discurso y la comunicación del mismo con consultores afines. Tienen una estrategia mejor hilvanada que la del Partido Popular. También está el capote que le proporciona el ‘enemigo’.

El enemigo es Pedro Sánchez. Con sus invectivas a la formación verde y su alerta constante a la expansión de la extrema derecha en España, el todavía presidente en funciones es quien más y mejor ha contribuido al éxito de Santiago Abascal ‘et alii’. Sánchez está manejando el escenario a su antojo sabedor de que no merece la pena hablar del futuro sino que resulta más práctico secuestrar el pasado.

Ha echado gasolina a Vox igual que el PP hizo con Podemos. El problema es que se le está yendo de las manos. El fenómeno se está haciendo enorme, difícil de parar.

Que el presidente del Gobierno adopta como propio el marco semántico de los independentistas, empieza a hablar de mesa de negociación bilateral España-Cataluña, se encama con ERC sin buscar previamente el apoyo de Cs y PP, y le da cuartelillo al inhabilitado Quim Torra… Son votos para Vox.

Que el PSOE se sienta a pactar con los radicales de Bildu, emprende una estrategia de blanqueamiento de la formación abertzale con objeto de convertirla en un socio natural de gobierno, y valora suprimir la política penitenciaria de dispersión de los presos de la organización terrorista ETA… Son votos para Vox.

Que los tribunales condenan en el caso Arandina a 38 años de prisión a cada uno de los tres acusados de un delito de agresión sexual cometido contra una menor al darse por buena la versión de esta última y, sin embargo, solo se condena a cinco años a Rodrigo Lanza por un delito de lesiones y homicidio imprudente por la muerte de Víctor Laínez en el conocido como ‘el crimen de los tirantes’… Son votos para Vox.

Que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pone del lado de Oriol Junqueras, Puigdemont se hace con su sillón de eurodiputado, Bélgica se chotea de la euroorden de Llarena y Alemania se niega a extraditar a un fugado de la justicia… Son votos para Vox.

De ahí que, según el pulso mensual de Metroscopia referido a este mes de diciembre, la formación de Abascal esté lejos de menguar. Más bien al contrario. El último sondeo le sitúa con un 16,4% de los votos, lo que mejoraría en 1,3 puntos (más de 100.000 votantes) el dato cosechado el pasado 10 de noviembre. A su elevada fidelidad de voto (79%), Metroscopia destaca los nuevos apoyos que recibiría de anteriores votantes del PP (6%) y Ciudadanos (3%).

Y la cosa no parece acabar ahí. Si el 'superfrankenstein' que está pergeñando Sánchez para ser investido presidente sale adelante, con Podemos dentro del Gobierno y ERC dando apoyo desde fuera, Vox tiene todas las papeletas para seguir subiendo porcentualmente. Los de Abascal capitalizarían el descontento de la ciudadanía hacia esta fórmula de gobierno. El voto de Vox no es sino el voto del cabreo.

Quien mejor ha sabido leer esta coyuntura es Inés Arrimadas, que está promoviendo el ‘acuerdo de los 221 escaños’, un acuerdo entre PSOE, PP y Ciudadanos que permita poner en marcha un Ejecutivo socialista en solitario pactando las grandes reformes del país entre estas tres formaciones. La condición indispensable sería que Sánchez no diera entrada en el Gobierno a Unidas Podemos, no se apoyara en ERC y, por ende, no proporcionara más altavoces a Vox.

Sánchez ha desestimado la idea. También Pablo Casado. No obstante, el líder de los populares se lo debería pensar dos veces antes de responder. En un Congreso como el descrito, el que más tiene que ganar es Abascal y el sorpaso imposible de hoy puede no serlo mañana.

Lo dicho: Tenemos que hablar de Vox…

Otras cuatro puñaladas europeas humillantes para la justicia española
Marta Arce Libertad Digital 23 Diciembre 2019

Las sentencias de la justicia europea y tribunales de países miembros han supuesto en ocasiones un varapalo para España con graves consecuencias.

La sentencia sobre la inmunidad de Oriol Junqueras lanzada como un obús el pasado jueves por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) contra el Tribunal Supremo no es la primera puñalada que recibe España por parte de la justicia europea o de los tribunales de los países miembros.

Posiblemente el varapalo más grave de todos es la anulación de la Doctrina Parot, que defendía que las reducciones de condena deberían aplicarse sobre el total de la pena impuesta y no sobre el límite máximo de cumplimiento que en España por aquel entonces era de 30 años.

En julio de 2012, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dio la razón a la etarra Inés del Río Prada y pidió al Gobierno español, presidido por Mariano Rajoy, que pusiese en libertad a la autora de 24 asesinatos condenada a 3.828 años de cárcel. El ejecutivo decidió recurrir al Tribunal de Estrasburgo, que volvió a dar la razón a la etarra. Y por esa misma puerta que abrió Inés del Río, salieron otros 63 terroristas y 15 asesinos y violadores. Muchos de ellos han reincidido.

La humillación alemana
Otro de los feos, tal vez el más humillante, vino por parte de la audiencia territorial alemana de Schleswig-Holstein con respecto la extradición de Carles Puigdemont.

El 23 de marzo de 2018, el juez Pablo Llarena cursó una euroorden de detención contra el expresidente catalán fugado, que ese día estaba en Helsinki. Dos días después, la policía alemana en colaboración con los agentes españoles lo detuvo en una gasolinera y Puigdemont quedó en arresto provisional en la prisión de Neumünster.

El 5 de abril, el expresidente salía en libertad bajo fianza mientras el tribunal de Schleswig-Holstein decidía si iba a ser extraditado. Finalmente optaron por entregarlo a España, pero por un delito de malversación, no de rebelión o sedición. Es decir, Puigdemont sólo podría ser juzgado en España por malversación.

Ante aquel revés, el Tribunal Supremo tuvo que rechazar la extradición y retiró la euroorden de detención. Por ese motivo, Puigdemont solo puede ser detenido si vuelve a España y mientras tanto, puede seguir de campaña separatista permanente manejando a Torra a su antojo desde Bélgica.

¿Sedición o problema de orden público?
Alemania no ha sido el único país que nos ha hecho un feo con los políticos catalanes fugados. También Reino Unido rechazó hace apenas un mes tramitar la orden de detención europea contra la exconsejera de Enseñanza Clara Ponsatí.

La Agencia Nacional Contra la Delincuencia de Reino Unido se negó porque en su opinión esa orden era "desproporcionada con arreglo a la legislación del Reino Unido" y consideraban que el delito de sedición era un problema de orden público. Llarena tuvo que aclarar la situación y finalmente el caso se ha aceptado aunque el tribunal de Edimburgo no le ha retirado el pasaporte a la exconsejera, que permanece en libertad provisional a la espera de que se resuelva su causa.

Bélgica, paraíso de 'la Pepona'
Bélgica, además de ser el hogar del fugado Puigdemont, también es el lugar donde reside la etarra Navitidad Jáuregi, alias Pepona, presunta autora material del asesinato del militar Ramón Romeo Rotaeche y coatura de otros cinco asesinatos como integrante del denominado Comando Vizcaya.

La justicia belga se niega a ejecutar las tres órdenes de busca y captura europea dictadas por la Audiencia Nacional contra ella y no extradita a la terrorista que lleva allí afincada desde los ochenta disfrutando impunemente de brindis con champán y mariscadas.

Hasta ahora se han dictado tres órdenes de detención contra la terrorista: dos de la Audiencia Nacional de 2004 y 2005 y la última, de 2015, todas desestimadas por jueces belgas que, de hecho, fueron condenados en julio de este mismo año por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo a indemnizar a los cinco hijos del teniente coronel Ramón Romeo. Pero ni con esas la justicia Belga va a extraditar a Pepona para que sea juzgada por sus crímenes en España.

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