AGLI Recortes de Prensa   Jueves 26  Diciembre  2019

Reales discursos
Juan Carlos Girauta ABC  26 Diciembre 2019

La hermenéutica de los discursos reales es casi un género periodístico. Valga decir que Felipe VI ha puesto muy fácil el acceso a esa especialidad, que dejó de presentar dudas interpretativas el 3 de octubre de 2017, cuando por fin todo el mundo entendió para qué sirve un Rey.

Todo el mundo menos Ada Colau, la alcaldesa nini, que, como es costumbre, no se entera y va diciendo que la monarquía no sirve para nada. Mire, Colau, si servirá, que desde aquel octubre les ha resultado imposible a los ingenieros sociales del nacionalismo colarles a los incautos que Cataluña tiene una sola voz. Ha de ser duro aceptarlo para la munícipe que, tras el atentado de las Ramblas, organizó la encerrona al Rey y a las autoridades de los tres poderes; encargó el servicio de orden a la ANC y diseñó una disposición en la marcha que colocaba por delante de la fila de autoridades a otra fila, supuestamente compuesta por bomberos, enfermeros... Servidores públicos que, de repente, se giraron exhibiendo carteles contra el Rey en su cara. Estuve allí. Fue una encerrona vergonzosa. Yo no me olvido, excelentísima nini.

La otra utilidad del discurso de octubre fue ponerles para siempre las cosas en sus términos a la bandada de pájaros zascandiles que han venido graznando al oído de los últimos monarcas. Operaron las afiladas palabras reales como esos ahuyentadores de los aeropuertos. Hacía falta un ingenio tal para los cucos que gustan de compaginar sus negocios, y una cierta proximidad a La Zarzuela, con su apoyo al plan secesionista. Ya fuera porque lo financiaban, ya porque se financiaban. Tengo para mí, sí, que la bandada fue despejada sin contemplaciones dos días después de la declaración de independencia, y que el tenor de las palabras de Felipe VI les habrá disuadido de continuar con su juego traicionero. Básicamente porque el Rey simboliza lo contrario de lo que ellos realizan. Y en esa ocasión constó para siempre que el Jefe del Estado iba en serio. Tan fuera de duda está, por tanto, su utilidad que desde entonces la España anti 78 ha colocado a la institución en el centro de la diana.

Puesto que el secesionismo es la peor amenaza de todas, fue la firmeza contra el golpe la que ha fijado la prioridad histórica de Felipe VI. Y como el elefante está en el salón, en el mensaje navideño le bastó con mencionar una sola vez a Cataluña, y hacerlo como «preocupación». Una bola con efecto. El gobierno en funciones ha guardado un silencio incómodo, desabrido sobre el breve y estructurado texto. Mientras, los socios de Sánchez echaban pestes, como corresponde a un club de separatistas y radicales de izquierda cuyos fines pasan por derrocar al Rey y volver a la república -régimen que tan bien ha funcionado en España las dos veces que se ha intentado-, destripar el modelo territorial y, en resumen, liquidar el sistema del 78. Al resto nos plugo. Lo mejor, lo de la revolución tecnológica.

Contra aventureros, un rey
Agapito Maestre Libertad Digital  26 Diciembre 2019

¿Qué puede esperarse de una sociedad que acepta como normal la inexistencia de la nación? Necio sería el que no se alarme por la pregunta, pero tonto ilustrado, doblemente imbécil, será el que hallara algún valor en una sociedad sin nación. Poco, nada, diría yo, puede esperarse de un conglomerado de seres humanos que niega la nación. Vivimos, pues, instalados en una comunidad tribal sin otro objetivo que llenar la andorga, que acepta de buen grado, o peor, con estulticia resignada ser dirigida por unos aventureros sin otro oficio que vivir de la dividinal palabra democracia. La administración de esta palabra, hasta convertirla en el principal tótem de la tribu, es el principal trabajo de los brujos que ofician los rituales falsamente políticos. Son rituales tribales. Eso es hoy España como nación. En manos de aventureros el país no es nada. Todo es tribal.

Pero aún queda, no sabemos por cuánto tiempo, la cáscara de la nación, la envoltura, también casi podrida, de ese conglomerado de autonomías que llaman Estado. Salvo una, no crean que exagero, todas las instituciones clave de esa pieza emancipatoria de la humanidad, el Estado de Derecho, están tocadas, dañadas y enfermas de gravedad en España. Sí, sí, la institución tan social como imaginaria, y quizá la más radicalmente libre y democrática, de las sociedades abiertas y plurales, de la separación de poderes desapareció de España hace casi tres décadas. Muerta esa institución, fácil es describir el devenir de la cosa judicial, legislativa y ejecutiva.

Sí, ya nadie habla de separación de poderes, sino de cómo el Poder Judicial puede servir mejor al jefe en funciones de la tribu. Lo decisivo es cómo los chamanes del derecho, de lo supuestamente jurídico, de la ley, pueden facilitar la tarea del Chamán-Aventurero. ¿Qué decir del Poder Legislativo? Lo sabido. El Parlamento no tiene otra función que legitimar al jefe de la tribu. La señora que preside la cosa del Parlamento está a la entera disposición de lo que mande su patrón, el señor de la Moncloa, y por eso ha habilitado los días de vacaciones para llevar a cabo la tarea de la investidura presidencial. Quizá se aplace esta movida institucional, pero lo importante es demostrar a los súbditos quién manda… Aunque sospecho, como sospechan otros millones de españoles, que mandar, lo que se dice mandar, el señor de la Moncloa manda menos de lo él mismo cree. Mucho más que él, el gran Aventurero del socialismo español, mandan los comunistas bolivarianos y los separatistas encarcelados.

En fin. Aquí no se salva nada más que el Jefe del Estado, quien otra vez, y cada día que pasa más solo que la una, se atrevió a pronunciar que España es una nación. Ojalá su esperanza, ese resto de libertad rescatado de la fatalidad, sirva para mantener erguida la palabra España. Sí, el Jefe del Estado, más aislado que nunca, tuvo el valor de decir que él seguirá hasta el final defendiendo España como nación. ¿Para cuándo una manifestación popular diciéndole a este hombre que no está solo? ¿Bastaría que unos cuantos millones de españoles, de personas que creen antes en la nación que en la tribu, saliéramos a la calle para decirle a este hombre, al Jefe del Estado, que estamos con él para detener a este atajo de aventureros? No lo sé. Pero he ahí una razón más para apoyar a Resistencia Democrática Española.

La crisis del PSOE y la aparente soledad del Rey
EDITORIAL republica  26 Diciembre 2019

Algunas de las imágenes que TVE emitió durante el discurso de Navidad del Rey Felipe VI mostraron al monarca solo y sentado en una sencilla butaca de un salón del Palacio de la Zarzuela. Ni la Reina Letizia ni sus hijas la princesa Leonor y la Infanta Sofía aparecen en el acto aunque sí en el reportaje previo a la transmisión del discurso.

El sexto discurso del monarca desde su ascenso a la Jefatura del Estado donde ha vivido más de cinco años convulsos, con cuatro procesos de elecciones generales y un intento fallido de golpe de Estado en Cataluña, al que le han seguido las turbulencias violentas de la sentencia del Tribunal Supremo.

Un tiempo de fin de época, o de fin de la Transición, donde lo más grave que ha ocurrido y de lo que ahora mismo está pasando es ver, bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, la ruptura del PSOE con la coherencia constitucional de España frente a su trayectoria impecable en los años de la transición.

Preocupa y mucho al Rey, aunque no lo diga, que Pedro Sánchez, el líder del PSOE y presidente en funciones del Gobierno, esté ahora negociando su investidura como Presidente del Gobierno de España con ERC, cuyo líder Oriol Junqueras está cumpliendo condena por sedición y malversación en la cárcel, y su secretaria general Marta Rovira esta fugada en Suiza.

Lo que no solo incluye la humillación de España y del PSOE a los pies del golpismo catalán al que se prepara a hacer toda clase de concesiones para lograr su abstención en la investidura -mientras Miquel Iceta líder del PSC baila como un bufón a las puertas de la cárcel de Llenoders- incluyendo un lenguaje y unas cesiones que denigran y desbordan el marco y el espíritu de la Constitución.

Sino que transmite a Europa que la ruptura de la unidad de España es viable y a los tribunales europeos, como ha ocurrido con el de Luxemburgo de la UE que el Gobierno de España no acata ‘de facto’ discrepa de la sentencia del Tribunal Supremo, porque está negociando el futuro gobierno con los delincuentes encarcelados. Que es lo que está haciendo Pedro Sánchez.

Y ¿alguien piensa que el Rey, como muchos millones de españoles, no está preocupado por ello aunque no lo dijera en el discurso de Navidad? El PSOE y su incierta deriva es la mayor preocupación del momento español. Y no sabemos si este impresentable comportamiento de Sánchez solo se debe a una ciega ambición o si tiene algún compromiso o un proyecto en contra de la España de la Transición contra la que pretende provocar un nuevo cambio de Régimen.

Como podría avalarlo el hecho de los pactos con ERC y también el pacto del Gobierno de coalición con Podemos, partido que niega que España sea una Democracia y Estado de Derecho cuando su líder Pablo Iglesias afirma que en este país ‘hay presos y exiliados políticos’. Y que se declara a favor de la autodeterminación en Cataluña y afirma, como dice Iceta, que España no es una nación sino un conjunto de naciones.

O Sánchez está ciego de ambición para renovar su presidencia y dispuesto a todo con tal de lograrlo o quiere cargarse el Régimen de la Transición y el modelo de Estado hacia una Republica. Y ¿que piensa y hace el PSOE y sus más destacados dirigentes ante esta dramática deriva de Sánchez.

Pues de momento nadie hace nada y todos callan y otorgan a pesar de tener do lo que está en juego y que, lamentablemente, la Oposición (muy débil en liderazgo) no sabe explicar al conjunto de la ciudadanía, convocando a los máximos representantes de la Sociedad Civil española que sí que están muy preocupados con el entreguismo de Sánchez al soberanismo catalán y con el silencio de un PSOE incapaz de reaccionar.

En esta situación y ante la aparente soledad del Rey podemos decir que hay una gran mayoría de españoles que está con él y con lo que representa y lo que también y con firmeza debe defender.

Sánchez está a tiempo de rectificar
Pablo Sebastián republica  26 Diciembre 2019

Las descalificaciones -ya habituales- de los dirigentes nacionalistas del País Vasco y de Cataluña contra el discurso del Rey Felipe VI de Navidad son un nuevo aviso para Pedro Sánchez, candidato a la investidura de Presidente del Gobierno, de lo que le espera si pacta con ERC la mayoría parlamentaria en la que va a sustentar su mandato político en la nueva legislatura.

Una mayoría inestable y bajo continua amenaza como se aprecia en las actuales circunstancias de continuo chantaje de ERC a Sanchez y al PSOE para que someta a los intereses del delincuente Junqueras el dictamen que la Abogacía del Estado presentará ante el Tribunal Supremo en relación con la sentencia del Tribunal de Luxemburgo de la UE donde que se le reconoce a Junqueras ‘inmunidad’ de euro parlamentario.

Y ello como una cuestión previa a la publicación del texto del acuerdo entre el PSOE y ERC, donde Sánchez aceptará con un lenguaje soberanista toda una serie de concesiones a los separatistas catalanes entre las que incluirán los indultos a los condenados por el Tribunal Supremo, aunque semejante decisión no figure escrita como tal, sino camuflada en los aparados de los presos condenados por el Tribunal Supremo o de lo que los soberanistas de ERC llaman ‘represión judicial’.

La presidencia del Gobierno de España que tanto ansía Sánchez no vale la pena con este trágala de por medio con el que se ataca a España, a la que Sánchez ya hizo mucho daño al abrir negociaciones con el preso Junqueras, lo que a la vista de los gobiernos y de los Tribunales Europeos constituye una flagrante desautorización de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe catalán del otoño de 2017 y de la Justicia española en general.

Hechos todos ellos muy graves que deben alarmar al resto de dirigentes y de diputados del PSOE para exigirle a Sánchez -que aún está a tiempo de rectificar- un frenazo y un vuelco de la situación. E incluso obligarle a ello con públicas denuncias y votos de sus diputados en su contra para romper los infamantes pactos y negociaciones con ERC.

Y si el PSOE no se mueve, por temor a un autocrático y represivo Sánchez, está claro que el candidato a la investidura (que nunca exploró ni quiso un acuerdo alternativo con PP y Cs, ni ahora ni tras las elecciones del 28-A), seguirá su camino de la mano de Iglesias y Junqueras hacia nadie sabe donde y arrastrando por el suelo la reciente historia democrática del PSOE en los años de la Transición

Las autonomías adeudan ya 180.000 millones al Estadoº
Desde hace 10 años se financian casi solo con ayuda del Tesoro. El pasivo total de las comunidades se ha duplicado desde 2011, con Cataluña muy destacada sobre el resto
Jesús Rivasés. Madrid larazon  26 Diciembre 2019

De cero al infinito y, además, gratis. Y todo en poco menos de diez años. Las 17 comunidades autónomas españolas tenían 136.151 millones de deuda pública en 2011 pero, en la práctica no debían nada al Estado. Los bancos les habían prestado más de 73.000 millones y, además, habían colocado bonos en los mercados por importe de otros 62.000 millones de euros. Nueve años más tarde, las comunidades han duplicado su deuda, que ahora llega a los 298.077 millones de euros, según los últimos datos del Banco de España, correspondientes al final del tercer trimestre de 2019. Y lo que al principio, en 2012, se planteó como una solución para aliviar la situación de las comunidades ante el cierre de los mercados en los momentos más duros de la crisis, se ha convertido en una forma de financiación recurrente, que alcanza la cifra de 180.081 millones de euros. Es lo que las 17 comunidades deben, al 0% de interés –todo un chollo incluso en tiempos de tipos por los suelos–, al Tesoro Público, al Estado en definitiva. El resto, unos 118.000 millones, lo adeudan a bancos españoles y a los inversores –sobre todo institucionales– que compraron sus bonos, sobre todo antes de la crisis económica, y que siguen vivos.

«Nada es gratis»
«Nada es gratis». Kenneth Rogoff fue el autor al inicio de la Gran Recesión, junto a Carmen Reinhart, de «Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera». El libro repasaba las grandes quiebras financieras de los Estados y explicaba cómo los políticos siempre dicen que esta vez es diferente. Nunca lo ha sido. Ahora Rogoff, en un artículo en Project Syndicate, recuerda que la deuda «no es comida gratis», que es la expresión que se utiliza para decir en inglés que «nada es gratis». En España, algunas comunidades, sin duda las más endeudas con el Estado, quizá piensan que sí es gratis. Desde luego, no hay planes sobre cómo devolver esa deuda que, además, aumenta todos los años. En 2012, bajo la fórmula de Fondo para la Financiación de Pagos a los Proveedores (FFPP), dejó a 14 de las 17 autonomías un total de 17.694 millones de euros. Las comunidades con un régimen fiscal especial, País Vasco, Navarra, no recibieron nada y ese año tampoco Galicia. Aquel año, la Comunidad Valenciana se «endeudó» con el Tesoro por 4.351 millones de euros, bastante más que Cataluña, que lo hizo por 2.020 millones de euros. Destaca que aquel ejercicio Castilla-La Mancha obtuviera 2.916 millones de euros de financiación gratis pública. Nueve años después las cifras se han multiplicado de forma exponencial. Los 17.694 millones de euros se han convertido en 180.881, que son los que adeudan las comunidades, con la excepción de País Vasco y Navarra, al Tesoro, a través del Fondo de Financiación a las Comunidades, heredero y sucesor del FLA (Fondo de Liquidez Autonómico). Cataluña, con 59.212, es la más endeudada con el Estado, seguida de la Comunidad Valenciana, con 40.660. En el primer caso –Cataluña–, la dependencia de la financiación pública se ha multiplicado por 29,3 y en el segundo –Comunidad Valenciana–, por 9,3 millones.

El incremento desmesurado de la deuda de las comunidades autónomas con el Estado coincide con la reducción de la financiación bancaria y de la colocación de bonos –deuda– en los mercados. En 2011, por ejemplo, las 17 regiones –aquí si están incluidas País Vasco y Navarra– debían a los bancos que operan en España un total de 73.133 millones de euros. En 2019, esa cifra ha descendido hasta los 64.313 millones de euros. La explicación es simple y doble. La financiación del Estado es prácticamente gratis, aunque con algunas condiciones, mientras que la bancaria hay que pagarla desde el principio. La evolución de las relaciones crediticias de las autonomías con los bancos en este periodo ofrece algunos datos llamativos. En 2011, las entidades financieras españolas tenían concedidos 11.021 millones de euros en préstamos a Cataluña, una cifra que en 2019 ha bajado hasta los 5.834 millones euros. Madrid, País Vasco y Navarra, por el contrario, han aumentado de forma significativa su financiación bancaria española. Significa, obviamente, que las entidades financieras se fían más de unas comunidades que de otras. Todavía más espectacular es la reducción de la financiación bancaria internacional a las comunidades autónomas, que ha pasado de 26.060 millones en 2011 a 21.897. En la práctica, lo que ocurre con los préstamos bancarios a las autonomías es que las entidades financieras, salvo excepciones, no hacen nuevas operaciones. Renuevan las existentes y cuando tienen oportunidad intentan reducir –cobrar el principal del préstamo– su exposición a ese mercado.

Mecanismos de liquidez
Las regiones, tradicionalmente, recurrían a los mercados para financiarse, mediante la emisión y colocación, sobre todo, de bonos. Sin embargo, los mecanismos extraordinarios de liquidez que puso en marcha para ellas en 2012 el Gobierno de Rajoy prohibían acudir a los mercados a las que no cumplieran las metas de déficit, deuda y regla de gasto. Otra forma de controlar las cuentas autonómicas y evitar aumentos descontrolados del gasto. El máximo de financiación procedente de los mercados se alcanzó en 2012, con 65.686 millones. Desde entonces ha descendido hasta los 45.267 millones actuales. En este caso, es Madrid la que está más endeudada con los mercados, con hasta 18.480 millones de euros, con el País Vasco en segundo lugar, con 4.772 millones.

Precisamente Madrid y País Vasco, junto con Navarra, Asturias y Castilla y León, son las únicas autonomías que en 2019 se han financiado exclusivamente a través de los bancos y los mercados, es decir, inversores ya sean institucionales o particulares. El resto de las comunidades siguen enganchadas a los fondos estatales y, según un informe de Analistas Financieros Internacionales (Afi), citado por el diario El País, en 2020 pedirán otros 37.000 millones de euros, que será nueva deuda que habrá que añadir a la existente. Rogoff ha explicado con detalles por qué no hay «deuda gratis». Sin embargo, los responsables de algunas regiones trabajan para encontrar fórmulas para no devolver nunca esa deuda al Tesoro público y que sea «gratis» para sus respectivos Gobiernos, aunque nunca será «una comida gratis» para los ciudadanos, que son quiénes pagarán todo, como siempre.

Los 5 gráficos del sorpasso económico de Madrid a Cataluña
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital  26 Diciembre 2019

Cataluña no solo pierde su ventaja frente a Madrid, sino que también tiene hoy una renta menos aventajada respecto al resto de España.

El PIB de la Comunidad de Madrid supera al de Cataluña
En los últimos días se ha hablado mucho del sorpasso económico de Madrid frente a Cataluña. En efecto, la publicación de las series de contabilidad regional que elabora el Instituto Nacional de Estadística ha permitido constatar que la región madrileña produce hoy un volumen de PIB mayor que la autonomía catalana, a pesar de que su población es inferior en 939.000 habitantes.

Si tomamos como referencia el PIB de ambas regiones y expresamos su trayectoria en un mismo gráfico, podemos comprobar que el acoplamiento de ambas economías se produjo con el estallido de la crisis, lo que indicaría que Madrid aguantó mejor el impacto de la gran recesión. Por otro lado, la fuerza de la recuperación ha sido mayor en la autonomía gobernada por Isabel Díaz Ayuso que en la región gestionada por Quim Torra, lo que terminaría por explicar el proceso de sorpasso.

En el año 2000, el PIB catalán superaba al de Madrid en unos 8.000 millones de euros. Dicha brecha se mantuvo más o menos constante en los ocho años siguientes puesto que la trayectoria de crecimiento de los dos territorios era prácticamente equivalente. Sin embargo, el diferencial se esfumó entre 2008 y 2012, hasta el punto de que se produjo un primer sorpasso en 2012, cuando la producción económica madrileña fue superior a la catalana. Aquel hito fue muy comentado por la prensa pero empezó a revertirse un año después… hasta que la trayectoria volvió a invertirse en 2016, coincidiendo con el inicio del pulso separatista, que ha tenido un impacto negativo en el crecimiento de Cataluña. En 2018, último dato con cifras finales del INE, el PIB madrileño fue de 230.794 millones, frente a los 228.682 millones de Cataluña.

Si se mide la aportación de ambas comunidades al PIB nacional, podemos comprobar mejor el declive relativo de Cataluña frente a Madrid. En el año 2000, la región de la capital generaba el 17,7% del PIB español, frente al 18,9% de Cataluña. Dieciocho años después, estos porcentajes habían subido en ambos casos, pero el resultado de Madrid era ahora mayor que el de Cataluña: genera el 19,2% frente a 19% de Cataluña. Desde el año 2000, el peso de Madrid sobre el PIB aumenta 1,5 puntos, mientras que el de Cataluña solo gana una décima.

Centrando el tiro en el PIB per cápita de los dos territorios, podemos ver que siempre hubo una diferencia favorable a Madrid, que en el año 2000 aventajaba a Cataluña en unos 2.000 euros por ciudadano. Sin embargo, este diferencial ha subido con fuerza desde entonces y hoy alcanza ya los 4.615 euros, puesto que el PIB per cápita madrileño es de 35.041 euros y el de Cataluña se sitúa en 30.426 euros. Por tanto, la brecha de renta se ha ensanchado en 2.600 euros.

Si se expresan estos datos como porcentaje de la renta nacional, queda de manifiesto que ambas comunidades son claramente más ricas que el promedio, pero de nuevo hay matices interesantes, puesto que el PIB per cápita madrileño ha crecido del 133,8% al 136,2% de la renta nacional media, mientras que Cataluña ha sufrido una caída del 121,7% al 118,3%.


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La humillación no se negocia
Javier Caraballo elconfidencial  26 Diciembre 2019

La humillación no se negocia, mucho menos cuando se trata de instituciones a las que alguien representa coyunturalmente. No les pertenecen y mañana ellos serán historia, como lo fueron otros ayer y como lo serán los que vendrán mañana. La humillación no se negocia cuando el objeto de burla es la dignidad de un país, la dignidad de sus instituciones conformadas por el voto libre de todos los ciudadanos, el pueblo soberano. La humillación no se negocia ni puede ser objeto de compraventa o de intercambio, nada existe en un país democrático más valioso que la defensa de los poderes del Estado y la resolución de ningún conflicto, de ningún problema por grave que pueda ser, merece la pena si el coste que conlleva es el deterioro de aquello que nos protege y nos representa.

Desde la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea existe una campaña intensa, constante y progresiva del independentismo catalán en contra de España, de la dignidad de España, y no se oye a nadie en el Gobierno en funciones que salga a defenderla, como están obligados a hacer. Como ha sucedido en otras muchas ocasiones, acaso desde el principio de la democracia, el bombardeo constante de mentiras y de manipulación por parte del nacionalismo y del separatismo catalán no encuentra una réplica simétrica de quienes tienen encomendada la defensa del Estado español, con lo que solo se acaba oyendo una voz, como si fuera la única existente. Luego se quejarán del relato, ‘ha fallado el relato’, dirán, y con ese eufemismo querrán disimular su peligrosa negligencia.

En otras ocasiones, se ha insistido aquí mismo en la necesidad imperiosa que tenemos todos de dejar de caer en las trampas de la provocación independentista. Se trata de conseguir que no nos toquen los cojones; saber ponerlos en su sitio y atribuirles la importancia precisa, sin exageraciones ni ceguera. Son expertos en eso y tendríamos que haber aprendido ya a no prestarles más atención de la debida, que es solo la que se deriva de sus actos, no de sus insultos. Que ladren ellos, los rufianes de banderita, que los demás seguiremos cabalgando, avanzando. Pero aunque esta recomendación debería extenderse a todo el mundo, lo que no puede ocurrir es que quienes representan a las instituciones del Estado miren para otro lado cuando les escupen.

El presidente de la Generalitat de Cataluña o el del Parlamento de aquella comunidad, cargos públicos que representan al Estado, no pueden decir que "España es un Estado en Europa que vulnera los derechos humanos" y que, como eso es lo que ocurrió durante el juicio del 'procés', el Tribunal Supremo debe anular la sentencia y dejar en libertad a todos los presos, porque lo exige el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El común de los españoles podemos, y debemos, hacer oídos sordos ante esas provocaciones, por lo que se decía antes, pero quienes defienden las instituciones no pueden permanecer callados. Pedro Sánchez, en los muchos meses que lleva de presidente en funciones, tiene tiempo para todo menos para esto; de forma inmediata, hace un hueco para recibir a un equipo de deportistas ganador de alguna competición o a un grupo de jóvenes que luchan contra alguna enfermedad. Está muy bien que hable, en nombre de España, a los soldados que están en misiones en todo el mundo y que pasarán lejos la Navidad. Pero, qué pasa, ¿acaso no es suficientemente grave lo que está ocurriendo para que encontrar otro hueco?

Cuando se ataca así el prestigio de la Justicia española en toda Europa, ¿no está justificada una comparecencia pública del presidente del Gobierno de España para salir en su defensa? No es admisible que se esconda lo única verdad de lo sucedido, la verdad literal de esa sentencia, mientras que se propaga la falsedad de que la Justicia europea ha ordenado la libertad inmediata de todos los presos independentistas.

Cataluña, como se ha dicho otras veces, es un callejón con salida y esa solución tiene que llegar, necesariamente, a través del diálogo, como ha planteado del PSOE, para que Esquerra Republicana abandone la unilateralidad y se avenga a negociar, de nuevo, dentro del marco constitucional. Saben muchos líderes de ERC que existe un sentimiento creciente de hastío entre quienes han venido acompañándoles durante el ‘procés’ y que, antes o después, esa será la única posibilidad de normalizar de nuevo Cataluña: pueden defender las ideas que consideren oportunas, incluyendo la modificación de la Constitución, porque es la propia Constitución la que contempla esa posibilidad, pero con el respeto escrupuloso de la ley y de las instituciones del Estado al que pertenecen.

A partir de esa aceptación, todo lo demás se puede plantear, incluyendo las peticiones de indulto para los condenados por la sedición de octubre de 2017. Pedro Sánchez, como líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, es el único que tiene la capacidad política para comenzar a desenredar el enorme embrollo catalán, pero se equivoca profundamente si piensa que el silencio ante los ataques a la Justicia española, a la dignidad de los poderes públicos, favorecerá el entendimiento. Y aunque lo hiciera, ese precio es inasumible para la democracia española.

Ningún acuerdo merece la pena si el resultado es que las condiciones impuestas por Esquerra suponen la descalificación del Tribunal Supremo y el desprecio de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. La humillación no se negocia, que no. Hay una salida, pero si Esquerra no asume la derrota del 'procés', si no lo entierra definitivamente, pues nada, que sigan adelante, dando vueltas por su laberinto de mentiras, complejos y locuras. Ya se arrepentirán.

Sánchez no se da por aludido

Editorial El Mundo  26 Diciembre 2019

Con Gabriel Rufián y Quim Torra atacando al Rey, el Gobierno en funciones calla para no malograr su expectativa de poder

Las reacciones al discurso navideño del Rey no se han hecho esperar. Suelen sirven para revelar la posición de cada partido en función de sus intereses. Un mensaje vertebrado por la defensa de la unidad y de la moderación como fundamento de progreso no puede gustar a ninguna fuerza política empeñada en desbordar la Constitución. Por eso no cabe sorprenderse de las reacciones de Gabriel Rufián y Quim Torra a las palabras de Felipe VI. El portavoz parlamentario de ERC, fiel a su bufonesca manera, comparó en Twitter el mensaje de la Corona con un mitin de Vox. En cuanto al todavía presidente de la Generalitat, aprovechó la tradicional ofrenda floral a la tumba de Francesc Macià, en el cementerio de Montjuïc, para arremeter contra la democracia española esparciendo una vez más su propaganda insidiosa, según la cual España es un "Estado que vulnera los derechos humanos, que incumple las resoluciones de los tribunales de justicia europeos y que niega a los catalanes su derecho inalienable a ejercer la autodeterminación". Ni una sola de esas afirmaciones es cierta, pero ya sabemos que el procés básicamente es el despliegue de una monumental mentira.

Frente a la contumacia desleal de los separatistas, el constitucionalismo agradeció la llamada a la confianza contenida en las palabras del Rey. "Felipe VI ha vuelto a defender la vigencia de la Constitución y la unidad de España", destacó Pablo Casado, mientras que Inés Arrimadas calificó el discurso de "atinado y pertinente"; ambos secundaron la necesidad de confiar en España como en los mejores momentos de nuestro pasado reciente. Por su parte, Santiago Abascal aplaudió "la sensatez y templanza" del mensaje, evitando la autocrítica que debiera inspirarle la apelación de Su Majestad a la serenidad que huye de la polarización: "No debemos caer en los extremos, ni en una autocomplacencia que silencie nuestras carencias ni en una autocrítica destructiva". En cuanto a otros partidos nacionalistas o radicales como PNV, Bildu o BNG, sus críticas al discurso resultan perfectamente previsibles, tratándose de formaciones abiertamente alineadas contra la unidad nacional que la Corona encarna como símbolo de permanencia.

Lo que llama poderosamente la atención es el silencio mantenido por PSOE y Podemos. Los socios de la hipotética coalición -y por ello primeros interpelados por el Rey- dejaron pasar el tiempo sin pronunciarse; cuando al fin salió Narbona, hizo un ejercicio de escapismo. Podemos se privó de atacar al jefe del Estado como otros años no porque Iglesias o Garzón hayan descubierto las ventajas de la monarquía parlamentaria, sino que camuflan su radicalismo para no malograr el poder que ya sienten tocar con los dedos. Expectativa que quita al sueño a la inmensa mayoría de españoles, como bien dijo el hoy silencioso Sánchez. El socio de ERC que no quiere darse por aludido.

Incomprensión lectora del nacionalismo
 larazon  26 Diciembre 2019

Aunque previsible, la reacción de los partidos nacionalistas al discurso navideño de Su Majestad Don Felipe VI, bien pudiera atribuirse a un problema de falta de comprensión lectora de unos políticos incapaces de entender nada que no forme parte de su sectaria realidad. No se explica de otra forma que un presidente de la Generalitat de Cataluña, como es Joaquín Torra, considere inaudito que el Jefe del Estado apele a la Constitución, a la unidad y a la fortaleza de una nación democrática ante unos ciudadanos que aguardaban con interés las palabras del Rey, en unos momentos de inocultable preocupación por el futuro de España, no sólo sumida en una crisis política complicada, sino enfrentada de nuevo al desafío separatista catalán.

Porque, dejando a un lado la puerilidad, que se pretende ingeniosa, de algunas intervenciones, como la del diputado Gabriel Rufián, sorprende que unos partidos que se han fortalecido política e institucionalmente bajo el paraguas de la Monarquía parlamentaria y al amparo de las leyes de un país democrático, pretendan que la caricatura que hacen de España sea percibida como cierta por el resto de sus, mal que les pese, compatriotas. Es decir, por unos ciudadanos que reconocen perfectamente cuáles son las amenazas que penden sobre su convivencia y a los que Don Felipe quiso transmitir el ánimo que merece una sociedad libre, solidaria y unida. En definitiva, la confianza de que el Estado democrático prevalecerá sobre quienes quieren destruirlo.

Así, el Rey, que no eludió, aunque fuera sucintamente, ninguno de los problemas presentes, planteó un discurso que fue, en sí mismo, una reivindicación de la fortaleza de España como país y como sociedad, y un recordatorio de que sólo los españoles en su conjunto, somos los responsables y los artífices de nuestro porvenir. Que, en esencia, las dificultades que atravesamos, ni menores ni mayores que las que tuvieron que superar anteriores generaciones, se salvarán desde la unidad y la ambición de ser mejores. Que, para ello, la sociedad española cuenta con un instrumento poderoso como es la Constitución y que tan inútil es caer en la autocomplacencia como en el desaliento de una crítica autodestructiva que niega lo que hemos construido entre todos.

Lo que los nacionalistas son incapaces de aceptar es que, en las propias palabras de Don Felipe, vivimos en un Estado Social y Democrático de Derecho que asegura nuestra convivencia en libertad. Un país moderno, que garantiza las prestaciones sociales y los servicios públicos esenciales, bien equipado en infraestructuras de comunicaciones y transporte, seguro frente a la delincuencia, integrado entre las naciones más libres y prósperas del mundo. Lo logrado es fruto del esfuerzo común, pero, también, de la voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza. En resumen, los principios de solidaridad, igualdad y libertad que vertebran la sociedad española, pero que no podemos dar por supuestos y olvidar su fragilidad.

Sabe el Rey, y así lo expuso, que existe un deterioro de la confianza de muchos ciudadanos en las instituciones, pero que esa desconfianza no debe hacernos dudar de la solidez de nuestro Estado. Si nunca está de más inyectar un poco de optimismo cuando las cosas se complican, es mucho más necesario cuando, además, ese optimismo se sustenta en el hecho incuestionable de que hablamos de los problemas, serios, sin duda, de un gran país. De una de las pocas naciones del mundo donde arraiga la libertad en toda la extensión del término y que, no hay que dudarlo, sus ciudadanos sabrán defender.

El candidato que se creía presidente
Emilio Campmany Libertad Digital  26 Diciembre 2019

Lo que podríamos llamar el estilo Sánchez de negociar una investidura es cuando menos peculiar. Olvida el secretario general del PSOE que él no pasa de ser el candidato que ha propuesto el rey para ser investido presidente del Gobierno. Como tal, puede comprometerse con las fuerzas políticas que lo investirán a hacer lo que aquéllas quieran a cambio de su voto. Pero no puede, con carácter previo, hacer cosas que sólo un presidente del Gobierno puede hacer. No puede porque negocia en calidad de candidato y porque, aunque formalmente sea presidente, está en funciones. Si ya hubiera sido investido y alguna fuerza política le exigiera algo a cambio de apoyar por ejemplo los presupuestos generales, la demanda podría ser inmoral o ilegal, pero al menos se habría dirigido a quién está en condiciones de satisfacerla. Sánchez, en la medida en que todavía no es más que un candidato, a lo más que puede comprometerse es a cumplirla una vez haya sido investido. Y eso, con independencia de la inmoralidad o ilegalidad de lo que la Esquerra le exija, que es, como casi todo en el independentismo catalán, muy inmoral y muy ilegal.

Que Sánchez, el candidato, deambule por el escenario político nacional con aires de estadista y ademanes serios no le convierte en lo que no es. Y es inquietante que los medios de comunicación no lo denuncien, deslumbrados unos con la enormidad de las concesiones que Sánchez hace y empeñados otros en defenderle en todo lo que ceda con tal de ver a su engreído correligionario investido presidente. El debate acerca de hasta dónde puede o no comprometerse el candidato es primordial y en eso puede haber, como de hecho hay, diversidad de opiniones. En lo que no puede haberla es en que, sea lo que sea a lo que se comprometa, sólo podrá cumplirlo cuando sea presidente del Gobierno tras ser debidamente investido, no antes.

El empeño de Esquerra de llevar al insensato socialista a este terreno no es por supuesto inocente. Está, por un lado, la duda de si Sánchez cumplirá lo que promete. Es una duda más que razonable, habida cuenta de los antecedentes. Pero está también el trasladar a la opinión pública española la imagen de que quien negocia hoy con Esquerra no es el candidato Sánchez, sino el Gobierno de España, a quien Junqueras está obligando a hincar la rodilla. El que Sánchez esté dispuesto a usurpar el cargo de presidente en un ámbito en el que sólo puede intervenir como candidato es inaceptable. Pero lo peor es que los medios no lo pongan de manifiesto.

Cataluña ha pedido al Estado 8.000 millones de euros en 2019, un 20% más de lo anunciado por Torra

Borja Jiménez okdiario  26 Diciembre 2019

Cataluña se ha financiado a través de los distintos mecanismos de financiación autonómica que ofrece el Estado en 8.000 millones de euros, frente a los 6.700 millones que anunció la Generalitat de cara a este 2019. De este modo, la región que controla Quim Torra ha solicitado al Estado un 20% más de los prometido.

Un dato que la propia Generalitat de Cataluña admite en un escrito enviado a inversores con carácter semestral, y que Quim Torra prefiere no hacer público. Teniendo en cuenta que Cataluña solicitará otros 10.000 millones de euros más en 2020, todo apunta a que el monto total final será, por lo menos, de cerca de 12.000 millones de euros.

90% de la deuda
La Generalitat de Cataluña tiene previsto pedir en 2020 otros 10.000 millones de euros más al Fondo de Facilidad Financiera (FFF), dependiente del ministerio de Hacienda. El propio Gobierno de Quim Torra reconoce en un documento enviado a inversores que en los próximos meses un 90% de la deuda de la región catalana será con España. Paradójicamente, justo cuando con algunos quieren que Cataluña sea independiente de España, es cuando más dependiente es del Estado.

A día de hoy, Cataluña ha devuelto algo menos de 15.000 millones de los 90.000 millones de euros que debe al Estado. Un pasivo que sigue aumentando, toda vez que lo que la deuda saldada es prácticamente la misma cantidad que la Generalitat espera pedir a España en 2020.

Cabe recordar que Cataluña sigue gestionándose con los presupuestos prorrogados de 2017, y todo apunta a que se volverán a prorrogar una vez más en 2020, toda vez que el acuerdo entre la Junts per Catalunya del fugado Carles Puigdemont y la ERC de Oriol Junqueras no logran cerrar un acuerdo con los comunes de Ada Colau. Por el momento, eso sí, se ha acordado una subida de impuestos a las rentas más altas así como en sucesiones.

Abascal amenaza con «sentar en el banquillo» a la Abogacía del Estado
Juanan Jiménez okdiario  26 Diciembre 2019

Santiago Abascal ha sido muy claro. "A los traidores lo sentaremos en el banquillo más pronto que tarde", ha dicho este miércoles el líder de Vox en relación con el dictamen de la Abogacía del Estado si éste sirve "para apaciguar a los golpistas y conseguir que Sánchez sea investido".

Durante los próximos días saldremos de dudas sobre la interpretación que hace la Abogacía del Estado de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la inmunidad de Oriol Junqueras. El criterio que el Cuerpo de Abogados estatal defendió en junio era que Puigdemont podía salir de prisión para recoger su acta de eurodiputado. En aquel momento el golpista ex vicepresidente de la Generalitat no había sido condenado por el Tribunal Supremo por el golpe de Estado del 1-O.

Pedro Sánchez ya utilizó a la Abogacía del Estado en su momento para cambiar el criterio de la acusación a los golpistas, lo que implicó la salida de Edmundo Val, al defender a capa y espada que hubo rebelión y no sedición. Si se impone de nuevo el criterio que beneficia a Pedro Sánchez, Abascal amenaza con llevar ante los tribunales a los responsables.

"Si la Abogacía del Estado se convierte en instrumento para apaciguar a los golpistas y conseguir que Sánchez sea investido, la traición ya no será solo del presidente y del PSOE", ha dicho Abascal en su cuenta de Twitter, respondiendo a un mensaje de Jorge Buxadé, eurodiputado de Vox. Santiago Abascal ha avanzado que "a los traidores los sentaremos en el banquillo más pronto que tarde", ha concluido Abascal.

En estos momentos, la investidura de Pedro Sánchez parece encarrilada. Tiene el sí de Podemos, su socio en el próximo Gobierno socialcomunista. El PNV también ha negociado con el PSOE para facilitar la Presidencia de Sánchez. Así que el último escollo para que Sánchez siga en La Moncloa pasa por el sentido del voto de los 13 diputados de ERC. Y ellos son los que esperan el "gesto" de la Abogacía con su líder, encarcelado en Lledoners cumpliendo pena por sedición y malversación.

Lección de Historia en tres juicios
Daniel García-Pita Peman ABC  26 Diciembre 2019

Si excluimos los levantamientos puramente militares, en nuestra historia del último siglo destacan por su indudable trascendencia pública tres procedimientos judiciales por delito de rebelión. Su comparación resulta, creo, de interés.

1. En 1917, en España, el Estado nacido en la Restauración sufría una crisis generalizada que condujo a la dictadura y a la guerra civil: insumisión militar de las Juntas de Defensa; división de los partidos que dificultaba la formación de gobiernos estables; radicalización de la cuestión catalana con la Asamblea de Parlamentarios y posterior retirada de los diputados catalanes del Congreso; por último, el 13 de agosto, una huelga general revolucionaria, fracasada pero con violencia y muertos en algunos lugares.

Los poderes del Estado reaccionaron con firmeza.
Intervino el ejército. En el domicilio de un obrero tipógrafo, la policía detuvo al comité de huelga del que formaban parte destacados dirigentes sindicales y socialistas. Según cuenta un periódico de la época, en el registro de la casa a Largo Caballero se le halló oculto en un colchón. Los detenidos fueron sometidos de inmediato a Consejo de Guerra y en poco más de un mes declarados culpables de delito de rebelión penado en el articulo 237 del Código de Justicia Militar y condenados a reclusión perpetua. La sentencia se reduce a un par de folios. Para su cumplimiento se trasladó a los condenados al penal de Cartagena.

La firmeza demostrada por el Estado resultó ser un espejismo.
La sentencia fue duramente criticada por las organizaciones de izquierda y por numerosos intelectuales. “Verdadero disparate” dijo Unamuno. En las elecciones de febrero de 1918 los líderes socialistas encarcelados fueron elegidos diputados. La presión de la calle consiguió que el nuevo Gobierno de concentración surgido de las elecciones sometiese al Congreso una ley de amnistía en mayo de ese mismo año.

Los condenados fueron excarcelados.

2. En el curso de la revolución de octubre de 1934 Lluís Companys proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. El incidente se resolvió con intervención militar y causó un número reducido de heridos y muertos.

Los poderes del Estado, de nuevo, reaccionaron con firmeza.
Companys fue detenido. Después de varios meses de prisión provisional, se celebró el juicio ante el Tribunal de Garantías Constitucionales. Tuvo una duración de una semana y media y Companys fue condenado por el delito de rebelión del artículo 237 del Código de Justicia Militar a 30 años de reclusión. La transcripción de la sentencia ocupa solo tres paginas de la Gaceta de 12 de junio de 1935. Para su cumplimiento se trasladó a Companys al penal del Puerto de Santa María.

La firmeza demostrada por el Estado volvió a ser un espejismo.
En el seno del Tribunal no hubo unanimidad y varios miembros formularon votos particulares. Las fuerzas de izquierda reclamaron la amnistía de todos los condenados por los hechos revolucionarios. La amnistía se acordó en febrero de 1936 después de las elecciones del frente popular.

Companys fue excarcelado.

3. Siguiendo una tradición que está a punto de convertirse en centenaria, en 2017 la Generalitat puso en marcha una serie de actuaciones, conocidas en su conjunto como el procés, dirigidas a proclamar unilateralmente la independencia de Cataluña.

El Rey intervino en un mensaje televisado con todo el rigor que le permite la Constitución. Los restantes poderes del Estado reaccionaron con firmeza matizada (proporcionalidad es la palabra mágica).

A instancias del Gobierno el Senado acordó una intervención limitada de la Comunidad Autónoma de Cataluña. No ha intervenido el ejército sino la policía antidisturbios. La Fiscalía formuló querella por delitos de rebelión y otros contra los principales instigadores del procés. Las diferencias con los juicios anteriores han sido notables: no se sustanció en un Consejo de Guerra como en 1917 ni ante un tribunal politizado como en 1935, sino ante la magistratura profesional e independiente del Tribunal Supremo de España. No se ha aplicado un Código de Justicia Militar sino el Código Penal común. No se ha despachado en unos días sino que ha sido largo y minucioso con una publicidad desconocida hasta ahora. La sentencia no se ha limitado a una descripción sucinta de los hechos sino que en más de 500 folios las pruebas se han desmenuzado, obviando juicios de intenciones y no convirtiendo conjeturas en hechos probados. Los fundamentos jurídicos exceden del habitual y austero razonamiento procesal para convertirse en un verdadero tratado de Derecho Constitucional comparado. Las condenas no han sido por el delito más grave solicitado y las penas pueden considerarse más que moderadas. Los penados han sido trasladados a una cárcel cerca de casa bajo gestión de la propia Generalitat. La sentencia se ha acogido favorablemente por la inmensa mayoría de la población y no se han levantado reclamaciones de amnistía ni de indulto como en 1917 y 1934. A diferencia de entonces, tenemos un régimen democrático sólido no sometido a la amenaza de un proceso revolucionario.

No habría motivo para temer que la firmeza del Estado -gracias a su «proporcionalidad»- sea de nuevo un espejismo. Sin embargo….
Sin embargo ¿qué?

En primer lugar, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha respondido favorablemente respecto de la inmunidad del principal condenado, contestando así a la cuestión que le sometió el Tribunal Supremo a pesar de la oposición tanto de la Fiscalía como de la Abogacía del Estado, que entendían que la inmunidad debía resolverse de acuerdo con el Derecho español. Así lo establece el Protocolo de privilegios e inmunidades de la Unión. Pero es que, además, el Tribunal Supremo ha reiterado el sometimiento después de dictada la sentencia definitiva, declarando que «la respuesta (del Tribunal de Justicia) tendría eficacia con independencia de la situación de prisión preventiva o penado que afectase al señor Junqueras Vies». Embrollo jurídico a la vista.

En segundo lugar, después de un pacto con la extrema izquierda en contra del sentir mayoritario del electorado, el señor Sánchez negocia ahora el apoyo de los condenados para su investidura.

No es descabellado temer que esto termine como siempre.
Mal rollo, que dicen los modernos.
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Daniel García-Pita Peman es miembro correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
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