AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 1  Enero  2020

Feliz 1936
Cristian Campos elespanol 1 Enero 2020

Imaginen lo que una sola frase de inspiración luso-germana –"quedan prohibidos los partidos políticos de intereses o ámbito regional o que pongan en peligro la existencia de España"– habría hecho por la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos españoles en 1978. Quizá, es probable, la Constitución se hubiera aprobado con sólo un 80% de los votos en vez de con ese 91,81% que incluía también a buena parte del nacionalismo catalán y vasco. Pero ¿y qué?

¿Qué más da cuando la nueva Constitución republicana, socialista y federal que Pedro Sánchez acaba de imponer a los españoles por la vía de los hechos consumados tendría serias dificultades para llegar a un 50% de los votos afirmativos en un hipotético referéndum?

Y eso contando con el apoyo unánime de la extrema derecha nacionalista catalana, vasca, balear, asturiana, valenciana y gallega, hoy atrincherada en partidos nominalmente progresistas y de izquierdas. O con el apoyo del neocantonalismo leonense, turolense y soriano, esos machos beta del agrocarlismo que se conforman con chupar el cadmio de las cabezas de gambas que sus amos catalanes y vascos arrojan al suelo.

Quizá habría sido hasta buena cosa forzar el voto negativo del nacionalismo en el referéndum de la Constitución para evidenciar lo que hace cuarenta años era una sospecha y hoy es ya una certeza: que el proyecto del nacionalismo para España no es el de la democracia constitucional del 78, sino el de la España cainita de los republicanos de 1936, la peor generación de españoles jamás producida en este país.

Entre la independencia de su región junto a una España libre y en paz, y una simple confederación en el contexto de una España azotada por una guerra civil fría a la que sangrar por la vía del chantaje, el nacionalismo siempre escogerá la segunda opción. ¿Para qué darle el alta al huésped cuando el parásito puede vivir de él in sæcula sæculorum?

Porque el objetivo no es ya la secesión radical, sino el vasallaje del resto de los españoles. Cataluña y el País Vasco son inviables en solitario. Pero una Cataluña y un País Vasco ejerciendo de caciques de una Extremadura, una Andalucía y unas Castillas cautivas ya es cosa muy diferente. ¿Quieren una pista de por dónde van a ir los tiros? Ahí la llevan.

Y de ahí la investidura de Pedro Sánchez. "Una oportunidad para el independentismo" en palabras de esa misma ERC cuyo líder no sólo cuenta con un despacho personal en el ala de psiquiatría de la prisión en la que cumple condena por un golpe contra la democracia –"habrá que jurar que todo esto ha ocurrido", efectivamente–, sino también con los servicios personales de toda una Abogacía del Estado.

A China y a Pedro Sánchez hay que agradecerles, y entiendan aquí el verbo agradecer en el sentido más cáustico posible, haber fulminado dos de los axiomas políticos más duraderos de la historia contemporánea. El de que es imposible el progreso social, económico y tecnológico de una nación sin democracia. Y el de que las democracias consolidadas son sistemas autoinmunes capaces de depurar por sí solas sus afecciones más graves. Adaptando ese viejo chiste francés, desde la invención de China, de Pedro Sánchez y del bidet, ni el progreso sabe a progreso, ni la democracia sabe a democracia, ni nada sabe ya a nada.

Llevaban tanto tiempo los medios socialdemócratas atrincherados frente al supuesto auge del nazismo, de los populismos de extrema derecha, y hasta de Donald Trump, de Boris Johnson y de Viktor Orbán, que nadie vio llegar a Pedro Sánchez. Ese "octavo pasajero de la Constitución de 1978" según la brillante, pero sobre todo precisa, definición de Jorge Bustos.

Si el miedo era la llegada de un Vox que se apropiara de las instituciones, burlara la separación de poderes, sustituyera la acción de gobierno por la propaganda, devaluara la democracia y gobernara en contra de la mitad del país, habremos de vanagloriarnos entonces del advenimiento de un PSOE que se ha apropiado de las instituciones, burlado la separación de poderes, sustituido la acción de gobierno por la propaganda, devaluado la democracia y que se dispone a gobernar en contra de la mitad del país. La mitad demócrata, que coincide casi al 100% con la mitad productiva. ¿Qué puede salir mal?

Conviene no olvidar, en cualquier caso, que todo lo que ocurra a partir de hoy en España no será sólo consecuencia del capricho del más desolador de los presidentes de la historia de la democracia española, uno que hace bueno hasta a Fernando VII. Sino de la voluntad de esos diez millones de ciudadanos que el pasado mes de noviembre votaron por un gobierno que puesto en la tesitura de escoger entre la democracia y el golpismo escogiera al golpismo; entre Inés Arrimadas y Quim Torra, a Quim Torra; entre Pablo Casado y Arnaldo Otegui, a Arnaldo Otegui, entre la paz social y la confrontación, la confrontación; y entre la Constitución y los derechos de pernada cantonales, los derechos de pernada cantonales.

Bien. Es el país que los votantes de PSOE, Podemos y Más País han deseado durante tanto tiempo. No para ganar la Guerra Civil en diferido, como creen todavía hoy algunos inocentes, sino para finalizar el proyecto truncado de la Segunda República.

Es decir, el de la imposición de un régimen socialista revolucionario cuyo objetivo no es el progreso de España, sino su desmantelamiento total para el posterior modelado a imagen y semejanza de las herrumbrosas utopías adolescentes de un puñado de arribistas de la política cocido a fuego lento en la universidad con la peor ratio de licenciados/días cotizados de todo Occidente: la pública española. ¡Pero si su "programa de gobierno" ni siquiera sabe distinguir entre la facturación de las empresas y sus beneficios reales!

España tiene dos problemas. Una izquierda que considera la democracia como un medio y no como un fin. Y una derecha que todavía sigue creyendo en el excepcionalismo leyendanegrista español. Es decir, en la idea de que España es el único país del mundo en el que sólo es posible ganar las elecciones sometiéndose a ese marco ideológico socialdemócrata que en el resto del mundo se derrumba, elección a elección, para beneficio del verdadero progreso.

Este gobierno de socialistas, populistas, simpatizantes de ETA, sediciosos, malversadores, caballos de Troya del foro de Sao Paulo y ultraderechistas regionales no es un gobierno más. No pone en riesgo tal o cual derecho. Pone en riesgo la misma convivencia entre españoles. Y Pablo Casado, que no será ya jamás presidente de España, está errando tanto el diagnóstico como la receta. ¿A qué está esperando para romper todos los pactos –y todos son todos, caiga quien caiga– que mantenga el PP con el PSOE o con Podemos o con los nacionalistas en ayuntamientos, diputaciones y comunidades?

Es el PSOE el que se ha salido, con conocimiento de causa, del carril de la Constitución. Sólo faltaría que el PP le siguiera por esa deriva. Como en 1978, hay que volver a marcar la raya entre los demócratas y el resto. Porque el eje no es ya derecha-izquierda. Ni siquiera globalismo-soberanismo. Es democracia-autoritarismo. Es soberanía-vasallaje.

Pero mientras eso no ocurra y Pablo Casado siga actuando como si este fuera un gobierno más, sólo que levemente más radical de lo deseable, feliz 1936.

España entra en regresión
Editorial ABC 1 Enero 2020

En cuestión de días, la conformación de un nuevo Gobierno será un hecho. Será el primer Ejecutivo de coalición en democracia, con un partido de extrema izquierda insertado en la estructura de poder del Estado, y con mando en plaza en La Moncloa. Además, estará sostenido por partidos independentistas como el PNV y ERC, este último con varios líderes cumpliendo condena en prisión por sedición o huidos de la Justicia. De ellos va a depender la gobernabilidad en los próximos años, porque el PSOE se ha decantado por un abandono radical del bloque de partidos constitucionalistas, y porque el ala soberanista se ha adueñado de sus siglas ante el silencio cómplice de sus «barones». Pedro Sánchez ha optado por convertirse en rehén de partidos que pretenden la destrucción del concepto constitucional de nación que España se concedió en 1978, y ha desechado cualquier alternativa de acuerdo con el PP, Ciudadanos o Vox. Estos tres partidos tienen buena parte de la culpa de lo que ocurra en la legislatura que comienza dada su incapacidad para haber logrado acuerdos previos a las elecciones y concurrir en listas conjuntas que habrían permitido al centro-derecha una mayoría solvente de gobierno. En cierto modo, la fragmentación política y sociológica en la derecha es la responsable de que Sánchez haya fraguado un gobierno minoritario in extremis que utilizará para sentar las bases de una fractura irreversible del constitucionalismo.

Se avecina un Gobierno capaz de identificar varias «naciones» donde solo hay una, o de diseñar una ingeniería social basada en la pretendida superioridad moral de la izquierda para secuestrar conceptos como la igualdad, el progreso, el feminismo, la memoria histórica, o la «justicia social». Será un Gobierno manirroto, ajeno a las exigencias de cumplimiento del déficit y la reducción de la deuda, obsesivo en el gasto a base de incrementos masivos de impuestos, y con dudosa capacidad para generar empleo. España se asomará también a un proceso de revisión de los estatutos de autonomía en el País Vasco o Cataluña, con concesiones a partidos que siguen abogando por el inexistente derecho de autodeterminación. A cambio de una investidura pergeñada para gobernar con 120 escaños propios -algo inédito-, Sánchez ha sido capaz de vender a partidos separatistas con representación muy minoritaria en el conjunto de España las siglas de un partido centenario que hasta ahora representaba una socialdemocracia constructiva. Ahora, con Pablo Iglesias encaramado a las instituciones, Sánchez podrá dormir tranquilo, aunque no es eso lo que decía meses atrás. Y ahora, con un calendario concreto para la expulsión fáctica de la Guardia Civil de Navarra, o con un proyecto «nacional» avalado por el PSOE para el País Vasco y para Cataluña, Sánchez podrá aprobar sus primeros presupuestos del Estado. Lamentablemente, España entra en un periodo de regresión social, política y económica.

La culpa es del PP, no de los votantes de Vox
Nota del Editor 1 Enero 2020

La fragmentación política y sociológica en la derecha ha sido causada por la traición del PP, que tiene que desaparecer tras habernos engañado durante cuarenta años. Por su culpa, España carece de mecanismos para parar las tropelías de Dr Cum Fraude, como no sea la aparición de un halo de españolismo en algunos del PSOE que tumben al destructor de España.

La izquierda cantonal
Si Iceta ve naciones como el niño de «El sexto sentido» veía muertos, por qué no iba a reclamar León su rango de Reino
Ignacio Camacho ABC 1 Enero 2020

Tenía que llegar. Si una parte de los catalanes, ni siquiera la mayoría, puede aspirar a separarse de España y el Gobierno los prima con consideración de socios preferentes, por qué no iban los leoneses a pedir la secesión de Castilla. Si Iceta ve naciones por la noche como el niño de «El sexto sentido» veía muertos, qué les impide al PSOE y a Podemos encontrar en la historia de León la huella pionera del viejo Reino. Si Teruel existe y Cantabria también, y ambas pueden conseguir inversiones con el voto en alquiler de un diputado, por qué no van otras provincias a soñar con autodeterminarse en solitario. Qué tiene que ver León con Valladolid, sostienen los leonesistas. Y por las mismas, qué pinta Cartagena compartiendo con Murcia la autonomía. O Cádiz con Jerez, o Cuenca con Toledo, o Gran Canaria con Tenerife, o Málaga con Sevilla. Ya es hora de rectificar a Javier de Burgos, un afrancesado que se inspiró en las prefecturas jacobinas, y al fin y al cabo la Constitución no fijó número ni nombre a unas comunidades que aún no existían. La pluralidad es el nuevo mantra mágico de un sedicente progresismo siempre atento al latido de las identidades colectivas. Y ensoñar, como dice el Supremo, no es ningún delito aunque la fantasía haya provocado un levantamiento golpista. Cuando Ángel Expósito bromea con que «Cuatroca es una nación» sólo está dando voz al pálpito sentimental del alma castiza. Pero cuidadín con la coña porque cualquier día sale una asociación barrial dispuesta a erigirla en reclamación legítima.

Estaba escrito en alguna parte que aquel «carajal autonómico» de Borrell acabaría en desparrame. Cómo no va a crecer Vox, con su propuesta de cortar por lo sano, en medio de este cúmulo de disparates tribales al que la izquierda se suma con reivindicaciones victimistas que vienen a sustituir a la superada conciencia de clase. Éstos son los nuevos progresistas, capaces de defender, al mismo tiempo y sin autorrefutarse, la igualdad de los ciudadanos y las diferencias territoriales. Les vale cualquier cosa que pueda justificar la cultura del agravio, versión contemporánea del descontento proletario. Entre el añejo comunismo autodeterminista, el moderno socialismo identitario y el nacionalismo insurreccional republicano han forjado la triple alianza para refundar -léase destruir- el Estado. Fueros, privilegios, localismos, cantones, fielatos: la receta histórica del fracaso para los pueblos que no aprenden las lecciones del pasado.

En otro contexto político, la salida de pata de banco de los socialistas leoneses podría ser una simple anécdota de segregacionismo provinciano que la dirección «federal» reconduciría de un plumazo. Pero quién puede tener fuerza moral para desautorizarlos cuando ésta es la hora del nuevo año en que su líder está cerrando un pacto con los genuinos separatistas que dieron un golpe contra el Estado.

España, un estado en descomposición
Los mayores recordamos nombres como Azaña, Largo Caballero, Pietro, Negrín etc. Pero las nuevas generaciones, ni eso, porque para ellos la Historia no existe. Y así nos va
Miguel Massanet diariosigloxxi 1 Enero 2020

Cuando Companys declaró la independencia de Cataluña, fue arrestado y enviado a la cárcel, y esto sucedió en tiempos de la II República. Estamos en el Siglo XXI y, si no se produce un verdadero milagro político, nos encontramos a las puertas de la mayor villanía nunca perpetrada contra España, los españoles, su reconocimiento internacional y su legado como aquella nación que atravesó el Atlántico con tres naves de vela, tres carabelas, que se atrevieron a enfrentarse a lo desconocido y sus amenazas, para llevar a cabo una de las mayores proezas de la historia del mundo: el descubrimiento de América. Y esto ocurrió en el año 1492, cuando las coronas de Castilla y Aragón, gobernadas por Isabel y Fernando, habían establecido, por primera vez, la unión que convertía a todos aquellos reinos en uno sólo, que se cobijó bajo el nombre de España. Y, desde entonces, hasta ahora.

Desde el momento en que nos libramos de Rodríguez Zapatero con el triunfo, por mayoría absoluta, de don Mariano Rajoy del PP, muchos españoles sentimos que, por primera vez en muchos años, España estaba a las puertas de volver a reconocerse a sí misma, resurgir de la depauperación en la que la dejaron los socialistas, recobrar su propia estima, integrarse con más fuerza en Europa y volver a situarse entre las grandes potencias europeas que, por su tamaño, su cultura, su laboriosidad, su proyección en Hispanoamérica y su excelente situación estratégica en el flanco Sur de la UE, se venía mereciendo. Sin embargo, sucedió lo que ya se ha convertido en costumbre endémica entre los españoles que, al parecer, no somos capaces de aguantarnos los unos a los otros y, cuando tenemos la ocasión de dar un paso de gigante para consolidar una situación que nos beneficia a todos, surge la maldita mala sangre que algunos parece que se precian de guardar dentro de sí mismos; este pecado endémico tan propio de aquellos que han sido incapaces de esforzarse en labrarse un porvenir; este reconcomio insensato y obtuso que se ha ido trasladando de padres a hijos desde que los rojos fueron derrotados por Franco en la Guerra Civil, convenientemente alimentado, dirigido y resucitado, por aquellos políticos arteros, valiéndose de la supina ignorancia de las nuevas generaciones de españoles respecto a las circunstancias que, verdaderamente, dieron motivo al levantamiento del general Mola en 18 de julio de 1936.

Sin embargo, en la persona de don Mariano persistían dos factores, el uno su galleguismo elevado a la máxima potencia y otro, un sentido práctico respecto a la situación económica, financiera y social, en que la habían dejado a la nación española los disparates de Zapatero que, como es de todos reconocido, le impulsó a afrontar, con gran pragmatismo que, lo primero que se debía hacer, era evitar tener que ser rescatados por la UE y asumir, de forma inmediata, que no era posible aplicar sus promesas de bajada de impuestos en aquellos momentos y que era, de todo punto inevitable, tomar una serie de medidas correctoras que iban a implicar recortes duros para los españoles, aunque nunca tan perjudiciales y opresivos como se hubieran tenido que implantar si, los famosos hombres de negro, se hubieran hecho cargo de aplicar un correctivo como el que implantaron en otros países ( véase lo que sucedió en la Grecia del señor Psipras) en los que se vieron obligados a intervenir. Por desgracia, en el aspecto político, el gobierno del PP no estuvo a la altura de lo que los españoles (digo los de verdad, no aquellos que estuvieron trabajando para intentar conseguir el hundimiento del país) y los evidentes éxitos que obtuvo en sacar del atolladero a la nación española, situándola en situación de poder afrontar el futuro con optimismo; en otros temas de vital importancia para el país, no solamente se dejó engañar por nacionalistas vascos y catalanes, se dejó aconsejar por ministros más partidarios del llamado “diálogo”, pensando, equivocadamente, que inundando Cataluña de millones ( algo que les dio réditos en sus tratos con el País Vasco) conseguirían que dejaran de pedir su independencia o dejando que los separatistas chantajearan al Gobierno de forma descarada e impunemente, permitiendo y tolerando que infringieran las leyes, que se burlaran de las resoluciones de los tribunales de Justicia, que implantaran sus propias leyes contrarias a la Constitución; hasta llegar a un punto de ser incapaces ( por falta de información, de conocimiento y confiando en que los líderes nacionalistas catalanes a última hora se arrugarían) de impedir que se celebrara una consulta, largamente anunciada por sus organizadores que, aunque que fue claramente un fiasco de los organizadores, la falta de entendimiento ( evidentemente provocada por las autoridades catalanas) respeto a las actuaciones de las fuerzas del orden que debían evitar que se abrieran los centros electorales que, no obstante, si se abrieron y, con dificultades pero en suficiente número, lograron instalar las urnas y recoger papeletas. Rejoy, teniendo mayoría absoluta y el apoyo de la mayoría de los españoles no tuvo el coraje de coger al independentismo por los cuernos y retorcerle el cuello. Estuvo en sus manos, pero no se atrevió.

Y, de aquellos polvos estos lodos. Desde la moción de censura presentada por Pedro Sánchez, en colaboración con toda la izquierda y los independentistas, no se han dejado de producir alarmantes signos de que, la degradación del Estado de derecho, era un hecho incontestable; de que el señor Sánchez lo que buscaba, únicamente, era alcanzar el poder y que para ello, si fuera necesario, no le importaba acudir a alianzas, por raras y antinaturales que fueran, siempre que, con ellas, obtuviera los apoyos precisos para neutralizar la fuerza de la oposición, dividida y postergada por el interés tanto de socialistas, como comunistas y soberanistas, de que les dejara el camino libre para poder acabar con la Constitución de 1978, que es el único obstáculo verdaderamente importante que se les opone a su objetivo de convertir nuestra nación en una república bananera, a semejanza de las que ya existen en los países sudamericanos.

La enumeración de las “cacicadas” utilizadas por Sánchez para satisfacer a sus presuntos apoyos sería demasiado larga para exponerlas en este comentario, pero basta nombrar la última de ellas, que clama al cielo y ha bastado para dejar el prestigio de los abogados del Estado, hasta ahora un cuerpo intachable y respetado por todos los españoles, a la altura del betún. Todo el episodio por el que el gobierno ha estado presionando, durante una serie de días, utilizando todos los recursos del poder, para que estos abogados, en teoría un cuerpo destinado para defender al Estado en los casos de reclamaciones formuladas contra sus instituciones, en esta ocasión le proporcione una coartada para avalar la tesis de que, el señor Junqueras, tiene inmunidad ( no impunidad) al objeto de allanar el tortuoso camino que ha tenido que recorrer para que los de ERC se avengan a abstenerse en la votación de la investidura de Sánchez. Es evidente que, aunque la fiscalía no se ha dejado comprar por el Ejecutivo y ha emitido un informe pidiendo que no se permita la libertad a Junqueras y solicitando que el TS se apresure a enviar al Parlamento de la UE una petición de suspensión de la inmunidad de Junqueras, para despojarle de todos los atributos que le concede el figurar como miembro del Parlamento europeo.

Por si fuera poco el contenido del informe de la Abogacía del Estado se ha filtrado con anterioridad de darlo a conocer públicamente; de ahí que los señores de ERC ya conocían de antemano los términos en los que ha sido redactado y, en consecuencia, ya han decidido que los favorece (especialmente en lo que se refiera a sus recursos ante el TJUE) para promocionar su imagen ante Europa que, según deducen de los últimos acontecimientos, no parece que sean muy favorables a los intereses de España en esta cuestión algo que, por lo visto, no les importa a todos estos falsarios que, al parecer, no les importa traicionar los interés de España con tal de salirse con la suya. Lo sucedido en Bolivia, esta intromisión en un tema que no debería haberles importado; con el envío de GEOS a la embajada de Méjico, no sabemos con qué fines pero, indudablemente, una intromisión fracasada que deberá explicarnos la señora Robles a la que, al parecer, le resulta demasiada tarea el tener que compaginar con sus otros trabajos el ministerio de Asuntos Exteriores. El caso es que el incidente ha provocado las iras del actual gobierno Bolivariano que ha amenazado con expulsar del país a todos los diplomáticos españoles. Todo ello no es más que una evidencia de que los de Podemos ya están empezando a mover pieza y que, es muy probable que no tardemos en tener que aceptar que, su presencia en el Ejecutivo del gobierno, puede llevarnos a enfrentarnos a una batalla para ir aumentando los impuestos, los servicios, los controles, la disminución de libertades y lo que puede ser el culmen de toda esta movida hacia la izquierda extrema: la propia vulneración del derecho a la propiedad que, como ya se está viendo, parece que cada día se va estrechando el cerco de leyes y cargas fiscales atentatorios contra lo que debería ser el derecho pacífico y sin trabas del uso y disfrute de los bienes conseguidos a través del ahorro, el trabajo y la inteligencia de los contribuyentes.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos llegando a un punto en el que nos estamos apercibiendo de que, nuestro sistema legal, se está aguantando con alfileres y que, estos señores que se están apoderando del gobierno, pretenden apropiarse de la gobernabilidad de España con fines espurios para que, cuando estén situados en la cumbre, se van a aprovechar para utilizar todas las maquinaciones, trucos, ilegalidades, artificios y maldades, con el único objetivo de vaciar de contenido nuestra actual Constitución,; si es que llegan a la conclusión de que no les queda la salida de modificarla. Y una de las primeras actuaciones que van a poner en marcha, a petición de Podemos, va a ser (como ya han empezado a poner en práctica) ir limitando todas las actuaciones de la familia real hasta dejarla convertida en una mera sombra de lo que fue la institución, llegado un momento en el que, seguramente, van a justificar su eliminación, alegando que ya no tiene utilidad alguna. Como decía Séneca en su “Hércules furens”, desconfiemos de estos que nos hablan desde sus púlpitos de demagogia: “Las tinieblas de Tártaro están llenas de los que hablan de forma grandilocuente”

Entre abrazos y estrechones de manos dejan España hecha añicos
“Todos los asuntos públicos en el Congreso ahora se tratan con intrigas, y no hay peligro mayor de que todo el gobierno vaya a degenerar en una lucha de camarillas” John Quincy Adams
Miguel Massanet diariosigloxxi 1 Enero 2020

Ni en los peores momentos de la crisis económica, ni cuando se produjo la moción de censura en contra del señor Rajoy ni en aquellos momentos en los que los independentistas catalanes pusieron en un brete al Gobierno de la nación proclamando, aunque solo fuera por unos momentos, la república catalana; hemos tenido la ominosa sensación de que España estaba a punto de dar al traste con la democracia, de arriar la bandera de la patria para izar la de la rendición, junto al sentimiento descorazonador de que, por vez primera desde que concluyó la Guerra Civil, en abril de 1939, hasta este momento, nuestra nación hubiera estado ante la evidencia de que su unidad corriera peligro, de que los derrotados en aquella contienda fratricida volvieran a estar en condiciones de imponer las doctrinas del comunismo soviético, como lo intentaron hacer en tiempos de Negrín, aunque entonces no lo consiguieron. Y, todo ello, ante la inexplicable, culpable, cobarde, acomodaticia y cómplice impasibilidad del pueblo español, una vez más incapaz de ver lo que tiene ante sus ojos, adormecido, obnubilado, confiado y pasivo, que ha preferido optar por la postura más cómoda y menos comprometida, dejándose guiar por los cantos de sirena de aquellos extremistas que tienen como objetivo cargarse la democracia española, antes que dejarse convencer por aquellas voces sensatas que han intentando hacerles ver que, en este mundo, nada sale gratis y que el adoptar actitudes, muchas de ellas contrarias a la Constitución y a las vigentes leyes por las que nos hemos regido hasta ahora los españoles, sólo sirve para dejarse arrastrar a una suerte de anarquía cuyo único resultado será dar al traste con todos los avances de los que nos hemos ido dotando durante los últimos diez años. Es tanto como atarse una piedra de cien quilos al cuello y lanzarse al mar con ella. Un verdadero suicidio.

La España tradicional, la del orden, la de la división de poderes, el respeto por los derechos de los ciudadanos, el de propiedad, el libre comercio, la libre iniciativa, el trabajo como fuente de riqueza, el esfuerzo personal y conseguir la perfección como la mayor aspiración de todo español a contribuir al avance de la nación, manteniendo el respeto a las instituciones y a la Constitución que entre todos aceptamos y que nos ha venido ayudando a mantener el progreso desde el mismo año 1978 en el que entró en vigencia: Parece ser que la Carta Magna constituye un grave obstáculo para aquellos que se han valido de todas las artimañas, procedimientos, ilegalidades, engaños, injurias, calumnias y cualesquiera otros procedimientos, sin olvidarnos de las prevaricaciones de las que se han venido valiendo para alcanzar a cualquier precio, incluso traicionando a la nación española y recurriendo a procedimientos arteros, lo que nunca, desde que la democracia se implantó de nuevo en España ( ya no hablemos durante la jefatura del Estado español por el general Franco) ningún español hubiera sospechado que podríamos volver a vivir: la ocupación del poder en España por los mismos que fueron los causantes directos por los crímenes que cometieron, por el caos que organizaron, por las torturas que aplicaron y por su venalidad permitiendo que los comunistas rusos entraran en España para luchar contra los otros españoles y culpables de que, una parte de España, se levantara contra tanto oprobio, ilegalidad, inseguridad en las calles y el poder omnímodo que se les otorgó a los sindicatos que fue causante de que nadie que fuera de derechas, los religiosos ( estos que ahora se muestran tan favorables a la independencia de Cataluña o el País Vasco ) o los que, simplemente, eran católicos y asistían a misa, podía permanecer tranquilos en su domicilio o salir a la calle para acudir al trabajo sin exponerse a que, la CNT y la FAI, entre otros, en Barcelona o los Ángeles de la Muerte, en Madrid, les dispararan un tiro o se los llevaran a las checas importadas de la Unión Soviética, donde los torturaban hasta morir.

La España tradicional, la de las personas de orden, del respeto por las instituciones, del cumplimiento de las leyes y la que está siendo humillada por todos estos arribistas de izquierdas que ahora dicen que, el periodo de recuperación de España, la enorme labor de modernización del país, el de la contención del poder sindical (los verdaderos responsables de la destrucción de los empleos, la caída de muchas empresas o de la falta de entendimiento y posibles acuerdos de los trabajadores con sus patronos), la aplicación de una reforma laboral ( impulsada por la UE) gracias a la cual los últimos años, precisamente los que coinciden con el tiempo que el PP ha ostentando el poder, el desempleo haya ido reduciéndose a medida que las empresas salían de su letargo, la productividad aumentaba y la iniciativa privada, junto a la modernización de los sistemas productivos, iba consiguiendo avances espectaculares que contribuyeron a que la competitividad de nuestras industrias fuera capaz de imponerse en el extranjero, juntamente con el incremento de nuestras exportaciones; todo ello en definitiva según su absurdo criterio no ha servido de nada y que ellos son los que con su entrada en el gobierno van a sacar a España de “semejante situación de desastre”. Precisamente, ha sido en el periodo en que los socialistas han recobrado el poder, cuando se ha empezado a frenar la recuperación, ha ido reduciéndose la contratación del personal (un hecho directamente coincidente con el absurdo aumento del salario mínimo, un tema que, al parecer, no ha quedado cerrado ya que se habla de volverlo a incrementar, insensatamente, hasta los 1200 euros) el endeudamiento público ya ha motivado serios avisos de las autoridades europeas; a la vez que han señalado su preocupación para que el enorme incremento del gasto público impida que los objetivos de déficit público y privado se disparen respecto a los límites que estamos obligados a respetar.

Lo que contiene el documento que, con tantos aspavientos, parabienes, abrazos y apretones de manos se ha firmado y celebrado por los dos verdaderos gestores de todo este estoconazo a nuestra democracia; los que han sido los artífices de este desguace larvado de nuestros principios constitucionales, desde el más puro hermetismo y falta de información al resto de los españoles, para que nadie tuviera ocasión de opinar hasta que, sin permitir la asistencia de la prensa, hayan decidido darle publicidad, como el mayor engendro comunistoide que nunca se haya visto desde los tiempos del señor Largo Caballero. El señor Sánchez con su habitual desfachatez, les dijo públicamente a todos los españoles que no hubiera podido dormir bien si, en su gobierno, hubiera un miembro de Podemos. No sabemos cómo va a poder dormir en su colchón de la Moncloa, ahora, apenas unos días después de aquella contundente afirmación, cuando va a tener que intentar dormir, no con uno, sino con cuatro miembros de aquel partido del que no quería saber nada. No le arriendo la ganancia si ahora tiene que convivir con ministros como Garzón, un comunista de la vieja guardia o Montero una feminista de pata negra o con el ahora paciente, señor Pablo Iglesias que, con toda seguridad nos va a dar días de gloria si, como parece ser, se le da voz en este futuro gobierno que nos tienen preparado.

Serían muchos los temas que podríamos comentar si tuviéramos espacio y tiempo, respeto al contenido de este acuerdo que hoy ha salido a la luz. Tendremos tiempo, por desgracia, para ir viendo en lo que acaba toda esta actividad subversiva, sin duda muy favorable a los separatistas, tanto catalanes como vascos que no han tardado en felicitarse por haber conseguido, de un plumazo, todo aquello que tantas vidas ha costado al pueblo español, alguna de las cuales, por cierto, eran miembros del partido socialista aunque, los socialistas de ahora, aquellos que han querido recordar a sus muertos de la Guerra Civil y que tanto se han empeñado en desenterrar al general Franco del Valle de los Caídos, no parecen tener escrúpulos respecto a que el País Vasco intente anexionarse Navarra, se expulse de él a la Guardia Civil y se les otorgue a los vascos hablar en nombre de Navarra. ¿Cuánto tiempo piensan ustedes que va a seguir la Guardia Civil en Cataluña? y ¿cuánto tiempo van a tener que esperar los catalanes para que se les trasfiera todas las competencias en materia de Justicia, de modo que sean los tribunales catalanes los únicos en los que sean juzgados los independentistas?

Lo que es evidente es que, es posible que el tema de la investidura del señor Sánchez sea lo que se podría calificar como un simple hito. Un momento en el que, después de muchos retrasos, complicaciones, cesiones verdaderamente lamentables y acuerdos que, en muchos casos, son de cuestionable legalidad; le van a llevar a presidir un gobierno que, en este caso, se formará después de que el partido socialista haya perdido 700.000 votos y algo parecido podemos decir de Pablo Iglesias, otro perdedor que ha sido quien más ha ganado en todo este maremágnum de confusión, en busca de los apoyos para la investidura, porque es evidente que su posición, dentro de Podemos, después de las últimas elecciones de noviembre pasado, estaba más bien cuestionada y corría serio peligro de que lo expulsaran de la dirección del partido. Pero ahora llegará el momento de tener que gobernar, apoyar leyes, tomar decisiones económicas importantes, enfrentarse a las críticas que vengan de la UE. ¿Va a poder controlar don Pedro a sus socios de gobierno? Como el mismo ha dicho, ahora va a tener que pelear con sus socios cada día y por múltiples cuestiones. ¿Qué le ha prometido a Junqueras para que lo apoyen los de ERC? ¿Está dentro de sus capacidades como presidente del Gobierno presionar a los tribunales, a la Justicia como ha hecho con la abogacía del Estado? ¿Tienen los presos insurrectos de la cárcel de Lledoners, en Cataluña, garantizado su indulto? Muchas cuestiones que los españoles desconocemos y de las que van a tener que darnos cuenta a quienes, como pueblo, no estamos dispuestos a que se nos priven de nuestros derechos constitucionales.

Necesariamente vamos a tener que reservarnos nuevas cuestiones para comentarlas en otras ocasiones pero lo que es indudable es que hemos entrado en una situación que se va a tener que seguir día a día porque el peligro que corremos de que la Constitución se convierta en un mero papel sin importancia, en manos de esta gente, es algo más que probable. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, creemos que hoy ha sido un día negro para España, para los españoles y para la misma Europa, que se va a encontrar su flanco sur en manos de un neocomunismo que en nada la va a favorecer, con el peligro de un naciente populismo de izquierdas que ya se está empezando a notar en países como Francia, con sus chalecos amarillos o Italia donde el nuevo gobierno parece que está empezando a flaquear. Una fecha infausta para la Historia de nuestra nación que habrá que superar.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿De qué no es capaz Pedro Sánchez, el Felón?
Liberal Enfurruñada okdiario 1 Enero 2020

Fernando VII es considerado el peor Rey de la historia de España, lo que le valió los apelativos de Fernando Vil y el Rey Felón. Fue un gobernante hedonista, falso, sin palabra, incapaz, populista, vengativo y traidor a su patria, características todas que tan bien definen a nuestro presidente en funciones Pedro Sánchez, de quien ya nos preguntamos hasta dónde va a ser capaz de llegar para conseguir ser investido, cuál será el próximo compromiso que incumplirá, qué institución será la próxima que arrastrará, quién el siguiente al que traicionará, con qué mentira nos engañará, cuánto mal será capaz de infligir a España. Antes de llegar al punto de descaro en el que ahora mismo se encuentra, en el que parece que ya se ha liado la manta a la cabeza y lo mismo le dan ocho que ochenta, ya había dado sobradas muestras de su felonía.

Su carácter ambicioso y vengativo quedó al descubierto con su reacción tras ser defenestrado del PSOE por intentar pactar con podemitas y secesionistas en 2016; tras ganar las primarias reformó los estatutos del partido para quitarle poder al Comité Federal y dejó sin cargo a todos los que se le habían enfrentado. Su falta de dignidad y apego a la verdad quedó patente por la desvergüenza con la que reaccionó cuando conocimos el fraude de su tesis doctoral; incluso una vez demostrado científicamente que una gran parte era plagiada y hasta puesta en duda su autoría, se negó a dimitir insistiendo en sus mentiras. Y su hedonismo y fatuidad quedó fuera de toda duda con sus continuos desplantes al Rey Felipe VI y cuando se fue de marcha a Benicasim en el Falcon oficial con su mujer, porque él se lo merece y a ver quién le dice que no.

Pero lo que estamos viviendo estos días nos hace incluso dudar de que pueda tener ningún límite. Sánchez no sólo ha incumplido su promesa electoral de no negociar con podemitas, independentistas y bilduetarras, sino que acaba de cargarse para siempre la institución de la Abogacía del Estado haciendo que el hasta ahora prestigioso cuerpo funcionarial caiga tan bajo como Zapatero hizo arrastrarse al Tribunal Constitucional, consiguiendo que anulara la sentencia del Supremo que ilegalizaba a Bildu, como parte de su negociación con ETA. Con todo el descaro, sin intentar siquiera disimular, Sánchez ha logrado que firmen un informe en el que los Abogados del Estado contradicen sus tesis anteriores y que los expertos en derecho consideran una aberración, se lo ha filtrado a Junqueras antes de que lo conociera el Tribunal Supremo y cuando el de ERC le ha dado el visto bueno, lo han hecho público. Como la mujer de César que además de serlo debe parecerlo, la justicia española difícilmente se recuperará de esta ignominia.

Y como guinda del pastel tenemos un vídeo en el que cuatro agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional fueron sorprendidos armados y encapuchados tratando de acceder a la residencia de la embajadora de México en Bolivia en la que se encuentran asilados una decena de ex cargos del Gobierno de Evo Morales, entre ellos, ex ministros procesados por acusaciones de terrorismo. La excusa de su presencia en dicho lugar era una visita oficial que se estaba produciendo de madrugada por parte de la Encargada de Negocios española y nuestro cónsul. Si ya resulta sospechoso el horario intempestivo del desplazamiento no lo es menos que los pasaportes de los cuatro policías fueron expedidos apenas cuatro días antes. Y mientras nuestro Gobierno crea una comisión que investigue lo sucedido, que es como en lenguaje administrativo se dice “no hacer nada”, el Gobierno de Bolivia acusa a Sánchez de tratar de facilitar la evasión de unos colaboradores de Evo Morales que podrían dar información sobre el dinero "criminal” recibido por el partido morado. Sánchez no tiene freno ni límite, no existe ninguna infamia de la que no sea capaz con tal de ser investido como el Presidente Felón.

Editorial: La flecha ya ha sido lanzada
ERC reúne a su Ejecutiva en plena negociación de la investidura
Editorial larazon 1 Enero 2020

Para entender los pasos que está dando el PSOE en su negociación con ERC hay que partir del hecho de que los socialistas no buscan solucionar el “conflicto catalán”, sino conseguir el apoyo de los independentistas en forma de abstención para investir a Pedro Sánchez. Es fácilmente comprensible: si el PSOE hubiese conseguido una mayoría suficiente con la suma de Unidas Podemos –aunque fuese con el apoyo de un diputado regionalista cántabro- no habrían negociado en la manera como lo está haciendo con ERC. Por lo tanto, todos los pasos que se están dando por parte de los socialistas para satisfacer en lo posible las exigencias de los independentistas tienen un único objetivo: salir del interinaje para instalarse definitivamente en La Moncloa, aunque por el tiempo que quiera Oriol Junqueras. El tiempo de uno y de otro está unido por la permanencia en la cárcel de Lledoners del principal líder del golpe de octubre de 2017.

La historia se repite, pero no siempre como farsa. A veces, vuelve con los mismos actores, aunque empolvados prostibulariamente, e idénticos objetivos. Así como Companys apoyó una insurrección contra la República en octubre de 1934 y fue puesto en libertad nada más ganar las elecciones el Frente Popular de izquierdas, en enero del 36, Junqueras querría ser agraciado por el mismo gesto generoso del nuevo frentismo populista. No tanto por el sacrificio personal que le supone a Junqueras y al resto de condenados –la inmortalidad en el santoral catalanista la tienen asegurada-, sino porque representa la quiebra del Estado, su derrota, y eso es mucho para un partido tan históricamente destructivo como ERC. “Reconozcamos que Cataluña tiene esta virtud imponderable: la de convertir a sus revolucionarios en puros símbolos, ya que no puede hacer de ellos perfectos estadistas”, escribió Manuel Chaves Nogales, que siguió el cortejo que devolvió al Palacio de la Generalitat a Companys, donde seguiría gobernando fatídicamente.

Siguiendo la perversión de las lecciones del pasado por las que se guía ERC, la propuesta de realizar una votación -¿entre quiénes?- para aprobar las conclusiones de una mesa de diálogo -¿cuál?- en la que participan el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña no interesa tanto por las conclusiones a las que se podría llegar –la sociedad catalana está saturada de reconocimientos simbólicos, incluso identitarios-, sino por romper el tabú de que, efectivamente, podría hacerse una consulta, un referéndum, que suponga dar por acabada la Constitución del 78 y lo que haga falta. ¿Votar sobre qué? Eso es lo de menos. Lo fundamental es que cada bando –sí, cada bando- interpretará su voto en el sentido que cree defiende los intereses de la mayoría. España contra Cartaluña. Derecho a decidir contra centralistas. Demócratas contra fachas.

Debería saber Pedro Sánchez –si Miquel Iceta todavía no se lo ha explicado- que la solución al “conflicto catalán” sin tener en cuenta a los catalanes que están fuera del orden, la doctrina y la cultura nacionalista sólo servirá para dejar huérfana a la mitad de la ciudadanía catalana. Es decir, para que la fractura sea aún más profunda, para ahondar el conflicto.

El frentismo nacional-populista ha lanzado la fecha.

Editorial: La flecha ya ha sido lanzada
ERC reúne a su Ejecutiva en plena negociación de la investidura
Editorial larazon 1 Enero 2020

Para entender los pasos que está dando el PSOE en su negociación con ERC hay que partir del hecho de que los socialistas no buscan solucionar el “conflicto catalán”, sino conseguir el apoyo de los independentistas en forma de abstención para investir a Pedro Sánchez. Es fácilmente comprensible: si el PSOE hubiese conseguido una mayoría suficiente con la suma de Unidas Podemos –aunque fuese con el apoyo de un diputado regionalista cántabro- no habrían negociado en la manera como lo está haciendo con ERC. Por lo tanto, todos los pasos que se están dando por parte de los socialistas para satisfacer en lo posible las exigencias de los independentistas tienen un único objetivo: salir del interinaje para instalarse definitivamente en La Moncloa, aunque por el tiempo que quiera Oriol Junqueras. El tiempo de uno y de otro está unido por la permanencia en la cárcel de Lledoners del principal líder del golpe de octubre de 2017.

La historia se repite, pero no siempre como farsa. A veces, vuelve con los mismos actores, aunque empolvados prostibulariamente, e idénticos objetivos. Así como Companys apoyó una insurrección contra la República en octubre de 1934 y fue puesto en libertad nada más ganar las elecciones el Frente Popular de izquierdas, en enero del 36, Junqueras querría ser agraciado por el mismo gesto generoso del nuevo frentismo populista. No tanto por el sacrificio personal que le supone a Junqueras y al resto de condenados –la inmortalidad en el santoral catalanista la tienen asegurada-, sino porque representa la quiebra del Estado, su derrota, y eso es mucho para un partido tan históricamente destructivo como ERC. “Reconozcamos que Cataluña tiene esta virtud imponderable: la de convertir a sus revolucionarios en puros símbolos, ya que no puede hacer de ellos perfectos estadistas”, escribió Manuel Chaves Nogales, que siguió el cortejo que devolvió al Palacio de la Generalitat a Companys, donde seguiría gobernando fatídicamente.

Siguiendo la perversión de las lecciones del pasado por las que se guía ERC, la propuesta de realizar una votación -¿entre quiénes?- para aprobar las conclusiones de una mesa de diálogo -¿cuál?- en la que participan el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña no interesa tanto por las conclusiones a las que se podría llegar –la sociedad catalana está saturada de reconocimientos simbólicos, incluso identitarios-, sino por romper el tabú de que, efectivamente, podría hacerse una consulta, un referéndum, que suponga dar por acabada la Constitución del 78 y lo que haga falta. ¿Votar sobre qué? Eso es lo de menos. Lo fundamental es que cada bando –sí, cada bando- interpretará su voto en el sentido que cree defiende los intereses de la mayoría. España contra Cartaluña. Derecho a decidir contra centralistas. Demócratas contra fachas.

Debería saber Pedro Sánchez –si Miquel Iceta todavía no se lo ha explicado- que la solución al “conflicto catalán” sin tener en cuenta a los catalanes que están fuera del orden, la doctrina y la cultura nacionalista sólo servirá para dejar huérfana a la mitad de la ciudadanía catalana. Es decir, para que la fractura sea aún más profunda, para ahondar el conflicto.

El frentismo nacional-populista ha lanzado la fecha.

Annus horribilis
Juan Ángel Soto okdiario 1 Enero 2020

El 2019 llega a su fin de la misma forma que comenzó: movidito. Eminentemente, en dos áreas: la política y la economía. En lo político, entramos en 2019 con media España en shock por los resultados obtenidos por Vox en Andalucía y el PP simuló una refundación que al final no fue en la convención nacional más liberal que se recuerda. En el plano económico, las opciones de estrategia parecen haberse reducido a dos. Por un lado, la intervencionista, que aumenta el esfuerzo fiscal de trabajadores y empresas, dificulta la creación de empleo y lastra el crecimiento económico, y la liberal, más respetuosa con la libertad individual y centrada en la creación de riqueza, en lugar de estar obsesionada con su redistribución. Pues bien, hoy, a punto de dar las campanadas, el panorama es bastante similar. Media España sigue en shock (la otra media) a la vista del pacto de investidura que se traen entre manos Sánchez y sus compinches, y esa dicotomía en lo económico se inclina por la opción liberticida, que encuentra su único (y más necesario que nunca) contrapeso en los bastiones autonómicos liberales como Madrid, Andalucía o Murcia.

Este año, que alguna bondad habrá tenido, ha sido en general fatídico; un año en el que las doce plagas que asolaron Egipto, según reza la tradición antiguotestamentaria, parecen haberse ensañado con España. Y así pudiera haber parecido con el azote inmisericorde de una DANA tras otra y la visita de la niña-profeta del ecologismo más sacro, Greta Thunberg. Sin embargo, el peor de los castigos no ha venido del cielo, sino de La Moncloa, pues dos elecciones no han bastado para desalojar al inquilino de tan ilustre residencia. Lo de Pedro Sánchez en verdad es un manual de resistencia. Él ha sido el gatillo o el catalizador de los sucesos más nefastos del año, dependiendo de su participación activa o su intromisión como acelerador de la combustión. Ejemplos de lo primero son el uso de las instituciones del Estado para fines partidistas, como la politización de la justicia en el caso del Procés o de la exhumación de Franco. En cuanto a instancias de lo segundo, destaca la ruptura del centroderecha o que ardiese Cataluña tras la sentencia del Tribunal Supremo.

El lunes se conoció el pacto del PSOE con ERC, y se comunicó el acuerdo con el PNV. A todo esto, EH Bildu ha propuesto a sus bases abstenerse para facilitar el camino al candidato socialista. Claro que sí, ya no falta ni uno sólo de quienes desean liquidar nuestro país. El año que comienza promete, y quienes dicen amar España habrán de trabajar más y mejor, pues, como podemos comprobar, quienes desean romperla no descansan. A más de uno se le atragantarán las uvas esta noche y, por lo pronto, la Noche de Reyes los republicanos darán el golpe. Feliz Nochevieja y próspero (hachazo fiscal mediante) 2020.

Juan Ángel Soto
Director de Civismo

La parálisis suicida
Sólo los más sectarios pueden decir que la Constitución de 1978 no ha representado un éxito radical para España
Ramón Pérez-Maura ABC 1 Enero 2020

Concluir el año con un Congreso de los Diputados que no ha aprobado ningún proyecto de ley remitido por el Gobierno, pero tampoco ninguna iniciativa legislativa surgida de los grupos parlamentarios, es una manifestación evidente de la parálisis suicida a la que ha llevado al país el afán de «ampliar la democracia» y dar voz a los que supuestamente no la tenían cuando en el Congreso de los Diputados había seis o siete grupos parlamentarios en lugar de los diez que hay ahora en los que se integran veintitrés partidos diferentes. La crónica publicada el pasado lunes en ABC por Ana I. Sánchez detallando esa parálisis debe ser motivo de reflexión para todos. Porque ésta es una vía más para desmontar el pacto de la Transición que engendró la Constitución de 1978.

La Carta Magna que pactaron los siete padres constitucionales creó un sistema parlamentario basado en el bipartidismo imperfecto. Un sistema que ha dado a España casi cuarenta años de estabilidad parlamentaria con mayorías alternantes y gobiernos monocolores que, con frecuencia han tenido que buscar el apoyo en partidos minoritarios. Es revelador pensar en cómo el mayor defecto de ese sistema y de la ley electoral es el desproporcionado peso que han dado a los nacionalismos vasco y catalán. Algo que siempre han aprovechado para pedir más -jamás para dar algo a cambio- y así ir minando el equilibrio de la democracia.

Pero lo peor de todo es que cuando el sistema ha entrado en crisis, no lo ha hecho por el desproporcionado peso de esos nacionalismos. Antes al contrario, en el nuevo escenario tienen mucho más peso todavía. No hay más que ver dónde está hoy Esquerra Republicana. Y la fuerza de esos independentistas se agranda con la entrada en las Cortes de otras formaciones nacionalistas minoritarias, ya sean valencianas o aragonesistas -en su momento- como turolenses o cántabras hoy en día, por no hablar de las facciones en que se divide Podemos. No hay más que ver a cuántas personas recibe el Rey en la ronda de consultas, incluso ahora que algunos deciden no acudir.

España entra en los años 20 del siglo XXI con su democracia en crisis. Podría decirse legítimamente que la Constitución requiere una reforma, el problema es que las constituciones que son fructíferas son las que se hacen desde la moderación y el consenso. Virtudes que hoy brillan por su ausencia en la política española. Sólo los más sectarios pueden decir que la Constitución de 1978 no ha representado un éxito radical para España. Por algo nos convertimos en un modelo de referencia para todos los países que salían de un sistema totalitario. Pero eso no es un activo para muchos de estos nuevos partidos rupturistas porque para ellos la imagen positiva de España es algo malo.

El problema no está sólo en los partidos rupturistas, también está en quienes han intentado acabar con el bipartidismo desde partidos de ámbito nacional. Podemos lo es al menos nominalmente, porque después nos encontramos con que en su grupo parlamentario hay tres partidos diferentes. Pero quien sin duda lo es es Vox, cuya unidad de discurso en toda España es incuestionable. El problema es que sus legítimas pretensiones pueden llevar a que el voto del centro derecha dividido mantenga a España en manos de quienes quieren destruirla.

Pocas veces ha habido tantas razones para el pesimismo sobre el futuro de España a 1 de enero de cualquier año. Veremos si el próximos 31 de diciembre tenemos que decir que nos equivocamos. Ojalá.

Voto traidor a España
Nota del Editor 1 Enero 2020

El voto al PP es un voto de traición a España. Han demostrado en todas las ocasiones su incapacidad para corregir los disparates del PSOE.

El único grupo que puede replantear la situación es Vox, y de momento, solo el voto en contra de algunos que aún tengan algo de español en el PSOE.

El desguace del Estado
 vozpopuli.es 1 Enero 2020

Por si alguien tenía alguna duda, este lunes 30 de diciembre ha quedado claramente acreditado que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, está dispuesto a desguazar España con tal de mantenerse en el palacio de la Moncloa.

En una insólita humillación para un país con 500 años de historia, Sánchez está bailando al son que dicta desde la cárcel un condenado por el Tribunal Supremo por un delito de sedición. Así, el presidente en funciones, con el silencio cómplice de todo el PSOE, se está arrastrando patéticamente y modificando las fechas de su propio debate de investidura en función de los tiempos y el calendario que marca la Esquerra Republicana (ERC) de Oriol Junqueras.

La dirección del partido independentista ya ha anticipado que propondrá a sus bases dar vía libre al Gobierno de Sánchez porque "hay que aprovechar esta oportunidad", si bien ha dejado la decisión definitiva para el día 2 de enero en una nueva burla a Sánchez, que esperaba la fumata blanca para este lunes 30. ERC habla de "oportunidad" y de un acuerdo que a día de hoy sigue sin conocerse, a pesar de que el líder del PSOE había prometido hacerlo público.

Lo que sí tenemos ya son los acuerdos suscritos con Podemos y con los nacionalistas vascos. Con los primeros se ha pactado un texto de medio centenar de páginas en donde, aparte de prometer el desmantelamiento de los siete años de gobierno del PP, anuncian una serie de medidas económicas que llevarán a España al desastre, pues ya se han probado en el pasado: fin de la reforma laboral, subidas de impuestos generalizadas, limitación del precio de los alquileres y, por supuesto, innumerables subvenciones y "bonos sociales" que nadie explica cómo se pagarán sin romper la disciplina presupuestaria exigida desde la Unión Europea.

El pacto con Podemos era previsible, pues buena parte de las medidas contenidas en el mismo ya estaban incluidas en los programas electorales de los dos partidos firmantes. Por eso lo verdaderamente preocupante es el texto del acuerdo con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), donde en dos folios no sólo se acepta sin ningún tipo de escrúpulo la retórica chusca del vasquismo (CAV, TAV...) sino que se promete que habrá selecciones deportivas que competirán internacionalmente y que se "adecuarán las estructuras del Estado" para dar encaje a "los sentimientos nacionales de Cataluña y el País Vasco", aparte de ceder 37 nuevas competencias, desde los paradores hasta los puertos, aeropuertos, Seguridad Social...

Lo acordado con el PNV es un diseño territorial totalmente ajeno a cuanto se recoge en nuestra Carta Magna y abre la puerta al desmantelamiento de la Nación. En este terreno, las concesiones de Sánchez han llegado más allá de lo razonable, pues se otorga al PNV carta de naturaleza como interlocutor político en Navarra al aceptar la práctica expulsión de la Guardia Civil de esa comunidad foral.

Para que todo esto fructifique, ya sólo falta el sí definitivo de ERC y los acuerdos con Coalición Canaria (CC), Partido Regionalista de Cantabria (PRC) y Teruel Existe, formaciones que siguen desaparecidas y sin dar explicaciones. ¿Dónde está la aguerrida Ana Oramas que despotricaba contra Podemos hace no tantos meses? ¿Dónde el supuesto patriotismo de Miguel Ángel Revilla?

Una investidura 'escondida'
Y, para colmo, colocan la investidura los días 4, 5 y 7 de enero. ¿Por qué? Porque a unos y a otros les da vergüenza lo que están haciendo, y por eso quieren secuestrar un debate de tanto calado ubicándolo cuando media España está de vacaciones, en pleno fin de semana y con el día de Reyes de por medio. Será una investidura clandestina y vergonzante.

¿Qué hace mientras la oposición? Indignarse y advertir de los males que se avecinan. Sin embargo, todavía hay una última oportunidad para el Partido Popular, Ciudadanos e incluso Vox. Si de verdad se dicen patriotas, deberían aprovechar la sesión de investidura para ofrecer sus votos a Sánchez a cambio de que renuncie a sus pactos con el independentismo, el nacionalismo y el comunismo. Seguramente el presidente del Gobierno desprecie esa última oferta, pero merece la pena intentarlo, aunque sólo sea para salvar la cara en los libros de historia cuando se hable de esta negrísima etapa por la que atraviesa la democracia española.

Y todo ello ocurre a la vez que se producen flagrantes atropellos democráticos, como filtrarle un escrito de la Abogacía del Estado a un preso antes de que lo conozca el propio Tribunal Supremo o como eludir cualquier rueda de prensa, pregunta o incluso contacto con los periodistas para no tener que dar ninguna explicación sobre lo que está pasando.

España se adentra pues en un escenario inquietante, cuyos parámetros se mueven entre la demolición del régimen constitucional tal y como hasta ahora lo hemos concebido y la creación de otro modelo radicalmente opuesto al perfilado en la Transición. Se ha puesto en marcha un arriesgado cambio de régimen, con un aventurero a la cabeza, auspiciado y respaldado por todas las fuerzas que pretenden acabar con la Nación.

Abogacía ¿del Gobierno?
Cristina Losada Libertad Digital 1 Enero 2020

El separatismo estará contento. No necesariamente por el resultado, pero sí por el daño hecho en el procedimiento. Nada le complace más que debilitar nuestras instituciones.

El 19 de diciembre, la portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, lo dijo con toda la claridad de la que es capaz: "No está previsto que desde ERC nos volvamos a sentar con el PSOE hasta que no sepamos lo que piensa el PSOE sobre esta sentencia y qué valoraciones hace, qué dice y qué hará la Abogacía del Estado". Cuando el partido separatista del que pende la investidura de Sánchez establece, copulativa mediante, que el partido gubernamental ordena y manda en la Abogacía, lo suyo es despejar de inmediato la duda que siembra la cópula. Sencillo era. Bastaba decir lo contrario de lo que Sánchez dijo sobre la Fiscalía.

Entonces dijo con mala uva: "¿La Fiscalía de quién depende? ¡Pues ya está!". Aquí había que decir: "La Abogacía del Estado no es la Abogacía del Gobierno. Ya está. No hay más que hablar". Puestos a dar lecciones, algo que al socialismo suele gustarle, podía haber exhortado a los de la Esquerra a aprenderse, de una vez, que las instituciones de un Estado no son muñecos de ventrílocuo del Gobierno de turno. Esto, en modo suave. Lo razonable era mandarlos a freír puñetas. Y si con ello se mandaba al mismo lugar a la investidura, valía la pena. Preservar el crédito de las instituciones que sostienen el entramado normativo de un Estado democrático es más importante que formar Gobierno.

Diez días pasaron. En vano. Ni una aclaración, ni un desmentido. Se estaba presentando en sociedad a la Abogacía del Estado como Abogacía del Gobierno en funciones; más aún, como Abogacía de la Investidura de Sánchez, y ni una sola palabra socialista se destinó a deshacer el equívoco. ¿O no era equívoco? Nada hubo, salvo la nada con sifón de la portavoz Celáa, negando presiones a última hora, cuando el pescado ya estaba vendido. Tan vendido que el lote se le dio a conocer a la Esquerra antes de mostrarlo en público para ver si compraba. Ábalos dice que no se filtró. Pero después de dejar correr la especie de la sumisión de la Abogacía al Gobierno, quién podrá creerle.

El separatismo estará contento. No necesariamente por el resultado, pero sí por el daño hecho en el procedimiento. Nada le complace más que debilitar nuestras instituciones. Cuando reclaman que el Gobierno eche atrás decisiones judiciales, cuando exigen que el poder político dé instrucciones a los Tribunales, a la Fiscalía o a la Abogacía del Estado no lo hacen por ignorancia. No sólo. Quieren, y es lógico que lo quieran dado su proyecto disruptivo, que cunda el desprestigio de las instituciones. Quieren demostrar a su público, y al resto, que en España el Estado falla o es, directamente, Estado fallido. Y quieren demostrar su poder. Que son capaces de doblar el brazo de las instituciones. Que pueden doblar el brazo del Estado, doblando previamente el más accesible y flojo del Gobierno.

Al permitir que se representara que la Abogacía está al ordeno y mando del Gobierno, los socialistas han satisfecho todos y cada uno de esos deseos separatistas. La institución perjudicada en el cambalache es una, sólo una, por lo que podrán pensar en el Gobierno en funciones, y en el partido sin función, que es un precio módico por la abstención de Esquerra. Pero no se engañen: el deterioro afecta siempre al conjunto. Aunque poco importará desde la óptica partidista dominante, donde las instituciones son algo así como el servicio.

Por quién doblan ‘las campanadas’
Pablo Sebastián republica 1 Enero 2020

Las ‘campanadas’ del reloj de La Puerta del Sol de Madrid que anuncian el final de 2019 y la llegada del nuevo año de 2020 no repican (en sus cuartos) de alegría sino que, visto lo que Pedro Sánchez ha pactado con ERC, más bien doblan por España y sobre todo por la Transición y la Constitución.

Porque cuando todavía no habíamos salido del asombroso informe de la Abogacía del Estado al preso Oriol Junqueras (lo recibió con euforia antes que el Tribunal Supremo) pidiendo su libertad, ya van saliendo a flote como la suciedad, los puntos secretos del acuerdo que el PSOE y ERC han sellado para que la Esquerra se abstenga en la segunda votación del 7 de enero y Pedro Sánchez resulte elegido Presidente del Gobierno.

Según ha desvelado ERC, Sánchez propiciará desde el Ejecutivo y como parte de su programa, una ‘Mesa entre Gobiernos’ de España y Cataluña (sic) para abordar ‘el conflicto político catalán’. A lo que se añade el nuevo compromiso -que anunció Iceta- de Sánchez de convocar una ‘consulta’ en Cataluña -referéndum camuflado- para avalar los acuerdos que emanen de dicha Mesa de Gobiernos.

Y sobre los que no podrán opinar el conjunto de los españoles que son los depositarios y legítimos dueños de la soberanía nacional. A los que Sánchez ha excluido de su programa para rendición del Estado en Cataluña del que se van conociendo datos alarmantes, ‘flecos’ le llaman ellos.

Aunque todavía faltan algunos más y en especial la alusión a los presos del ‘procés’ como primer paso hacia los indultos que serán imprescindibles para que Junqueras, la estrella del momento, sea candidato a la presidencia de la Generalitat.

Sánchez pudo haber logrado la investidura ‘gratis total’ el 25 de julio pero no quiso en la creencia de que ganaría por goleada (unos 150 diputados) en los comicios del 10-N. Pero Sánchez erró y ahora en España, ya semidesnuda como la Pedroche en ‘las campanadas’, los ciudadanos españoles deberán pagar a escote el precio de la investidura de Sánchez, a su sola y mayor gloria personal.

Y el PSOE callado como un muerto ante semejante degradación nacional que deja al Rey Felipe VI, el Jefe del Estado comprometido en tan precaria situación que pone en riesgo la convivencia nacional y el deteriorado marco constitucional.

Se nos dirá que no es para tanto, que la Mesa de Gobiernos parirá un ratón, que la consulta será simbólica y no vinculante y que los indultos benefician la convivencia en Cataluña. E incluso habrá en el Gobierno de Sánchez alguien (como Pablo Iglesias) que argumente que al recibir estos regalos ERC renunciará a declarar la independencia de Cataluña de una manera unilateral. Y que, una vez que Junqueras presida la Generalitat, Puigdemont quedará aislado de España como si fuera el Robinson Crusoe de Waterloo.

A este tipo de ensoñaciones, ajenas a la realidad y al origen de la razón de ser del separatismo catalán, en Francia las llaman ‘Castillos en España’. Unos castillos de naipes que se derrumbarán con estrépito a nada que el Gobierno de España rechace cualquier nueva petición de ERC en su ciega cabalgada hacia la independencia. O está se vea frenada por la Justicia o el Parlamento nacional, si es que el PSOE regresa a la senda constitucional.

‘Las campanadas’ de la media noche y entre dos años de La Puerta del Sol marcarán un antes y un después en la Historia de este país de que, como al parecer dijo Bismark, ‘es la nación más fuerte del mundo porque siempre ha intentado auto destruirse y nunca lo ha conseguido’. Aunque todo apunta a que esta vez Sánchez e Iglesias lo van a volver a intentar.

Las dos Cataluñas, como siempre
El independentismo, ni en las más favorables condiciones, ha logrado ser mayoría, ni siquiera llegar al 50% de los votos en 11 elecciones
Salvador Sostres ABC 1 Enero 2020

Cuando José Montilla fue presidente de la Generalitat, muy despreciado por no ser catalán, respondió así a una pregunta sobre estos asuntos: «Cataluña será lo que quiera ser». Las mayores expresiones de júbilo que tuvo Franco, las tuvo en sus visitas a Cataluña. Igualmente, el famoso concierto económico o «pacto fiscal» nunca lo tuvo tan a mano como con la industria que el Régimen procuró a Cataluña y con la consiguiente protección arancelaria de sus productos.

La parte de catalanes –minoritaria- que no era tan partidaria del Caudillo no hizo más que algunas canciones hermosas, nunca supuso una amenaza para nada ni para nadie, y no sólo Franco se les murió en la cama, sino que del cajón de la dictadura no salió ninguna obra de valor consignable y que en muchos casos la censura estilizó el genio obvio de los artistas y les ayudó a disimular su obviedad intelectual, tan panfletaria. Llamarles resistencia es una hipérbole.

Estas dos Cataluñas continúan vigentes aunque algo desdibujadas. La Cataluña ordenada no tiene –como tuvo hasta que Pedro Sánchez tomó La Moncloa– un Estado que la ampare, pero tampoco tiene el vigor que en otras épocas tuvo para defender el orden, el progreso y la libertad. Frente alfulgor independentista ha tenido más miedo que esperanza, más complejo que confianza en sí misma, y se ha dejado amilanar del modo más incomprensible cuando todo lo tenía a favor para liderar y continuar haciendo de Cataluña un espacio de creación de riqueza y de libertad.
Ensoñación

La burguesía no se comporta como tal, no ejerce su liderazgo y sólo son ricos protegiendo sus intereses concretos sin sentido de Estado ni de «padres» de su pueblo. Demasiado débiles y cobardes han creído que el amor era comprarle la siguiente dosis a su hijo y lo que es peor, por miedo a que le perjudique el negocio, le ha cedido las riendas cuando más colocado iba.

La Cataluña revolucionaria, desasosegada, que toma el patriotismo para justificar sus fracasos, sus limitaciones y sus impotencias continúa negando un presente de éxito para sumirse en la ensoñación de un futuro glorioso que no tiene ni imaginación ni talento para imaginar correctamente y que se busca a los socios para darle forma, para el total estupor de cualquier persona razonable por catalanista que sea, si es que aún no se ha contagiado del veneno populista ni de esa anestesiante dejadez de la culpa ajena. De un lado, son más que nunca. Del otro, ni en las más favorables condiciones para su propaganda, ha logrado el independentismo ser mayoritario, ni siquiera llegar al 50% de lo votos en ninguna de las ocasiones en que los catalanes hemos sido llamados a las urnas desde que el «procés empezó», en 2012, 11 en 7 años. De un lado tiene mayoría en el Parlament y, del otro, la CUP no permite casi nunca articularla y la guerra entre Esquerra y Convergència es el primer argumento de la política catalana, más que la confrontación con el Estado.

No estamos ante nada nuevo y siempre que Cataluña ha jugado al todo o nada ha perdido estrepitosamente. Esquerra quiere forzar las costuras por dentro con la idea de participar del juego político –y del pastel– mientras la independencia llega, si es que llega. Por eso intenta una cierta moderación en las formas y de ahí la investidura de Pedro Sánchez prácticamente gratis (lo de la Abogacía del Estado no ha sido un precio, sino una humillación). Este apaciguamiento formal le ha dado a Esquerra algunos réditos electorales, aunque a la hora de la verdad –que para ERC Y JxCat son las elecciones al Parlament– Puigdemont siempre gana, o más exactamente, Junqueras siempre pierde.

Este 2020 tendremos otras elecciones autonómicas. Puigdemont hace meses que dio por amortizado a Torra, que será inhabilitado en los próximos meses –o puede que semanas– y el expresidente fugado usará su victoria (de rebote) en el Tribunal de Justicia Europea para hacer una campaña de confrontación ruptura y burla de España, acusando a Junqueras de vendido por haber investido a Sánchez y, muy probablemente, arrebatándole la ansiada Generalitat en el último momento a Esquerra, pese a que las encuestas dan ahora mismo por seguros vencedores a los republicanos. A diferencia de Junqueras, Puigdemont opta y optará por la línea más incendiaria, artificera y desafiante con el Estado, para engañar a sus seguidores con la idea de que la independencia está ya muy cercana y presentándose como su abanderado.

Pésimo candidato
Pere Aragonès, el líder y candidato de ERC, es de Esquerra, piensa como los convergentes y actúa como el PSC, y aunque seguramente sería un presidente prudente, es un candidato pésimo, sin épica, enfrentado a unas elecciones muy emocional, caldo de cultivo para Puigdemont y sus circunstancias por mucho que todo el mundo sepa que por muy candidato que se autoproclame no podrá ejercer de presidente, aunque sólo sea porque en el mismo instante que recogiera su acta de diputado en el Parlament perdería su condición de eurodiputado y por lo tanto su inmunidad y podría ser detenido y procesado.

JxCat, ante la inminente inhabilitación de Torra tiene pensado relegar a Aragonès y nombrar a un vicepresidente primero de su partido para que asuma la presidencia en funciones. Puigdemont quiere a su fiel Jordi Puigneró, actual consejero de Políticas Digitales y Administraciones Públicas.

La vis irredentista, inevitablemente supremacista, está y estará siempre ligada al nacionalismo. Junqueras ha entendido que intentar saltar paredes que no puede saltar está más destinado a quedarse sin autonomía que a lograr la independencia. Probablemente Puigdemont lo haya entendido también, pero su horizonte no pasa por gobernar y la pirotecnia es todo lo que le queda; tal como el independentismo callejero se permitía ser pacifista mientras creía que ganaba, y la violencia de los últimos meses, pese a la aparatosidad, el peligro y los incendios hay que entenderla como un signo de inequívoca impotencia, de falta de camino y de estrategia, y de que se han dado cuenta de que lenta pero inexorablemente están perdiendo.

El informe de la Abogacía completa el plan de Sánchez para que Junqueras salga de la cárcel antes de verano
Rebelión en la Abogacía por la intromisión de Sánchez para contentar a ERC: dimiten dos consejeros
Carlos Cuesta okdiario 1 Enero 2020

El informe de la Abogacía del Estado sobre Oriol Junqueras ha incorporado el argumento clave de Pedro Sánchez para permitir la salida de prisión de Junqueras antes de verano. Se trata de uno de los compromisos estrella del PSOE con ERC exigido por Junqueras para sellar el pacto de investidura del candidato socialista.

Y ese compromiso se podrá cumplir bajo un argumento que es más político que jurídico, pero que ha sido favorecido por el informe de la Abogacía: el argumento es el de que, si el líder de ERC ha sido tratado supuestamente de forma injusta en el momento de recoger su acta de eurodiputado y a la hora de disfrutar de su inmunidad parlamentaria, lo justo ahora sería que se le deje desarrollar su trabajo en la Cámara europea.

Justo la disculpa que necesita Junqueras para poder disfrutar de permisos penitenciarios y salir de prisión de forma parcial y de manera inmediata.
Y ese es el pacto sellado por Sánchez y Junqueras: que el preso golpista pueda salir de forma parcial de la cárcel antes del verano.

El informe de la Abogacía afirma que debe permitírsele a Junqueras desarrollar el trabajo del europarlamentario, y que eso implica la asistencia a comisiones, a debates de grupo y otras actividades, que se extienden a lo largo de cuatro días semanales, de lunes a jueves.

La Abogacía ha dejado, de este modo, la puerta abierta a permisos puntuales o incluso a una libertad vigilada: justo lo que reclama Junqueras como exigencia para dar la investidura a Sánchez.

"A la mayor brevedad"
En el informe de la Abogacía se pide, además, al Tribunal Supremo que busque la fórmula para que Junqueras pueda cumplir con las responsabilidades que implica su acta al completo. La Abogacía es clara: Junqueras debe estar en libertad para ejercer su cargo hasta que se tramite la suspensión de su inmunidad, "a la mayor brevedad posible”.

El Alto Tribunal, considera la Abogacía, debe habilitar "las medidas de aseguramiento" necesarias para que "la libertad de movimientos que en su caso pueda requerir el ejercicio de las inmunidades reconocidas, no pueda dar lugar a la fuga del penado". Esas medidas pueden ser "consultadas" con la Eurocámara, se dice en el informe. Algo que, de nuevo, lleva a que la decisión del Supremo pase a tener una extraña colaboración externa: la del Parlamento Europeo.

Y todo ello favorece la cláusula más inconfesable del pacto entre ERC y el PSOE. Porque lo cierto es que ERC ha pactado una exigencia con Pedro Sánchez muy difícil de explicar ante la opinión pública. Una que no tiene nada que ver con Cataluña ni su pretendida independencia. Tiene que ver con el jefe de ERC en primera persona: con la salida de prisión de Oriol Junqueras, uno de los puntos que más preocupa al líder separatista, que evidentemente no quiere seguir en la cárcel. Por eso los equipos negociadores del PSOE y de ERC han pactado que Junqueras empiece a disfrutar de salidas parciales de prisión antes del verano. La fecha a partir de la que pretende ERC que se empiece a ver por las calles catalanas a Oriol Junqueras es a partir de Semana Santa.

Sánchez ha aceptado buscar la fórmula para que eso ocurra. Y pasa por una aplicación urgente de las competencias penitenciarias, en manos de la Generalitat catalana, para que apliquen todo tipo de mecanismos que permitan a Oriol Junqueras empezar a disfrutar de permisos para salir de prisión sin que haya recursos por la obvia y obscena aplicación política y arbitraria de estas potestades que preparan desde Cataluña. Sánchez se ha comprometido a esa parte: a presionar para que ni la Justicia ni la Fiscalía activen esas vías de examen legal.

La salida de prisión de Junqueras, además, es la primera condición de un plan que busca la visualización plena por la opinión pública del blanqueamiento de ERC por parte del PSOE. La fórmula elegida por los hombres de Oriol Junqueras pasa por un encuentro, como ya ha publicado OKDIARIO. Un cara a cara: directamente entre Sánchez y el propio condenado a sedición y malversación por el golpe separatista del 1-O. Un encuentro visible ante la opinión pública entre Sánchez y Junqueras.

Sánchez mendiga a contrarreloj los votos regionalistas: aún necesita atar un ‘sí’ para sacar la investidura
Pedro Sánchez se someterá a la investidura los próximos 4,5 y 7 de enero. A día de hoy, necesita aún negociar apoyos para mantenerse en La Moncloa
Luz Sela okdiario 1 Enero 2020

Ya hay fecha para la investidura de Pedro Sánchez -los próximos 4, 5 y 7 de enero- pero los apoyos aún no están cerrados. El ritmo frenético para atar las últimas negociaciones se ha precipitado una vez que ERC ha aceptado el acuerdo con el PSOE, tras el escrito de la Abogacía del Estado. El complejo pacto con los republicanos -en el que se recoge una mesa entre Gobiernos y un referéndum sobre los acuerdos alcanzados-ha centrado el esfuerzo de La Moncloa durante las últimas semanas. Sin embargo, la investidura recae ahora en los partidos minoritarios: los regionalistas canarios, el PRC de Miguel Ángel Revilla o Teruel Existe son clave para que Sánchez pueda mantenerse en La Moncloa.

Con la calculadora de pactos, a día de hoy, el candidato socialista cuenta con 163 votos a favor (PSOE, Podemos, PNV y dos de Más País, aún sin Compromís) por 163 en contra (PP, Ciudadanos, Vox, Junts per Catalunya y CUP). Sánchez tiene aún que resolver ese empate asegurándose un voto a favor, de entre las formaciones restantes. ERC apoyará la investidura, pero únicamente vía abstención.

El escenario es complejo, al menos, según lo que anticipan estos partidos. Pese a que sus votos se daban por asegurados, el acuerdo con ERC compromete extraordinariamente el apoyo de estas formaciones. Así lo expresó este mismo martes el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla (PRC), quien advirtió que su voto a favor de la investidura, a través de su diputado José María Mazón, no está ni mucho menos asegurado si el pacto del PSOE con ERC implica "acuerdos bilaterales" entre el Gobierno y la Generalitat para un referéndum en Cataluña. El PRC, dijo Revilla, no va a participar en un acuerdo "que pueda entrañar vulneración del principio de igualdad" entre españoles.

También se piensan su apoyo los partidos canarios. Desde Coalición Canaria se confirma que no hay una decisión tomada. Con Nueva Canarias, mantienen "intensos contactos" en los últimos días con la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, encargada de pilotar las negociaciones. Y esos contactos se aceleran también con Teruel Existe cuyo voto también puede ser decisivo.

Otros partidos, aunque no han expresado públicamente su decisión final, se decantan por mantener sus primeras posiciones. Es el caso de Junts per Catalunya, instalado en el ‘no’. El malestar en el partido de Carles Puigdemont es además evidente por el acuerdo entre PSOE y ERC con el que, advirtieron este martes, no se sienten "vinculados". "Este supuesto acuerdo que no conocemos no compromete a la mitad del Govern", aseveró la portavoz, Laura Borràs. Señalan que el pacto "no es ni una muestra de lealtad ni de respeto hacia el Govern ni hacia el presidente de la Generalitat". Junts per Catalunya se prepara para competir electoralmente con ERC por el control del separatismo, en caso de una convocatoria adelantada de elecciones, que podría anticiparse si, este viernes, la Junta Electoral Central (JEC) declara la inhabilitación de Quim Torra.

Otro partido que no respaldará la investidura es la CUP. Los radicales exigieron a Sánchez sus condiciones claras -amnistía y referéndum de autodeterminación, pero siempre se han mostrado críticos y arremeten contra ERC por lo que consideran un "giro a la centralidad" por su apoyo al PSOE.

Así, pues, las próximas horas serán determinantes. Sánchez acudirá al Congreso el próximo sábado para exponer su programa. El domingo se someterá a una primera votación -que resultará fallida ya que precisa de mayoría absoluta- y el martes, 7 de enero, a la segunda, para la que necesita de una mayoría simple. Es decir, más ‘síes’ que ‘noes’.

La intención de Sánchez era que el pleno comenzase ya el día 2 de enero, para poder ser investido la víspera de Reyes. Pero la decisión de ERC de consultar a su Consejo Nacional -convocado para ese mismo día- el acuerdo con el PSOE ha llevado a aplazar las fechas.

No obstante, la abstención de los republicanos se da por asegurada. Más aún, después de que se conociesen algunos términos del acuerdo, que incluye un referéndum entre catalanes para consultar lo que es negocie en la mesa de "diálogo" entre Gobiernos.

La derecha responde a Sánchez: “No les vamos a dejar respirar”
Carlos Dávila okdiario 1 Enero 2020

Para que todo salga disimulado. Pedro Sánchez, con la colaboración imprescindible de su acólita, la nacionalista Meritxell Batet, se ha valido de la prórroga de la Navidad para, contra todos los usos de la razón, convocar su investidura en pleno fin de semana. Ha tirado de su particular memoria histórica para, emulando lo que hizo Suárez con la legalización del Partido Comunista, convocar a rebato en fechas de vacaciones, para culminar una operación sólo concebida para su mayor honra y gloria. Sánchez quiere presentar su Gobierno la próxima semana para empezar su gran operación al más puro estilo marxista: destruir desde dentro.

Es muy improbable que la gente de infantería de este país se esté enterando realmente del plan revolucionario que ha pactado con los leninistas de Iglesias para revolcar nuestras instituciones, hasta el punto de que nada tengan que ver con lo que parieron nuestros constitucionalistas del 78. Es curioso, pero los socialistas de toda la vida, los que se mesan los cabellos ante las tropelías de su secretario general, sugieren ahora, acomodadamente, que lo importante es que se forme un Ejecutivo cuanto antes, lo de menos es cómo se haga y por quién esté formado; lo trascendente es que los ministros, vengan de donde vengan, se fotografíen en las escalinatas de La Moncloa.

Es más, quizá para tranquilizar sus conciencias políticas, piden moderación y sosiego porque dicen -esto es literal- que “Sánchez se va a cocer en su propia salsa, que pronto (también en lenguaje marxista) aparecerán las ‘contradicciones objetivas’ y que esto no podrá durar mucho”. Así se resignan porque, a mayor abundamiento, pretenden seguir los dictados de la calle. Y, ¿cuáles son estos? Pues verán; a juicio de estos caballeros ahora petrificados, la denominada “calle”, por mucho que en diversos cenáculos esté aterrorizada por lo que se viene encima, no está por la labor de comenzar una estrategia de acoso y derribo de los golpistas de Sánchez, Por eso, los Page, Lambán (no son la misma cosa, téngase en cuenta) apenas hablan en otro idioma que no sea el de la hipérbole o el de la metáfora. Que se nos entienda, pero no del todo, que sepan que no estamos de acuerdo, pero que no vamos a desenterrar el hacha de guerra.

Y a todo esto, ¿qué hace la oposición? Pues son muchos los observadores que piensan que Casado se está pasando de templado en sus críticas, que tampoco es receptivo a la gravedad del momento. Son unas críticas medidas que el PP, en su Dirección, responde aventurando que dentro de muy poco, todo a partir de este día 7 de 2020, no dejará títere con cabeza en el Gobierno de la ultraizquierda. Desde la Secretaría General del partido se anuncia un plan de ataque en el que el Parlamento que -según sugieren- se va a convertir en un auténtico campo de batalla. Dice el PP con más o menos convicción: “No les vamos a dejar respirar”. Habrá que ver en qué queda esto que, además, se adereza con otro plan de suma y sigue, con el de entenderse cuanto con Ciudadanos y a poder ser con los estilistas de la derecha de Vox para llegar a las elecciones catalanas, vasca y gallegas todos juntos en unión, algo que ahora sencillamente es solo un deseo. La derecha es especialista en asesinarse a sí misma.

O sea que, más o menos, todos otra vez a esperar la próxima acometida de Sánchez. Algunos ilusos propalan que sus programas máximos, los que ha pactado con los leninistas de Iglesias, con los “nacioindependentistas· del PNV o con la reticente, pero ya volcada en el menester, Esquerra, son, lo dicen y lo escribe con toda claridad, simples “cartas a los Reyes Magos”.

Con todo respeto: ¡qué grandes estúpidos. Sánchez pretende cambiar España de arriba a abajo, caiga quien caiga, porque sólo en un país sentado a la puerta de su tienda por si pasa el cadáver de su enemigo, puede perpetrar su único fin, su deseo acariciado al fuego con su señora al lado: permanecer en el poder a costa de lo que sea. Esto es lo que nos espera. Esto es lo que este país, nuevamente dormido, ni siquiera es consciente de lo que les está pasando. Como dice un ex-ministro del PP: “Nos están matando pero aún no nos lo creemos”.


Recortes de Prensa   Página Inicial