AGLI Recortes de Prensa   Domingo 12  Enero  2020

Vox exhibe hoy su fuerza contra Sánchez con una gran protesta
Convoca a los españoles ante todos los ayuntamientos para defender España
Paloma Cervilla ABC 12 Enero 2020

Vox hará hoy su primera exhibición de fuerza contra el pacto de Gobierno de Pedro Sánchez con Podemos y el apoyo de los nacionalismos secesionistas. La convocatoria de la plataforma «España existe», vinculada a Vox, llamando a los españoles a concentrarse a las doce de la mañana de hoy ante sus ayuntamientos, supone tomar el pulso al malestar que ha generado este acuerdo en los votantes de centro derecha. Desde esta formación política no se atreven a hacer previsiones sobre el número de personas que atenderá el llamamiento de esta plataforma. Sin embargo, los cerca de quince mil ciudadanos que se concenraron el martes en la Plaza Colón de Madrid, en una convocatoria de carácter personal de un ciudadano anónimo, les hace ser optimista sobre el respaldo que puedan conseguir.

Vox no ha querido estar detrás de esta convocatoria, sino que ha preferido que sea iniciativa de esta plataforma, ya que «es un llamamiento a todos los españoles, hayan votado a lo que hayan votado. Nosotros renunciamos a nuestros planteamientos políticos. No ocultamos que la plataforma la impulsamos nosotros, pero no tenemos necesidad de acapararla y el manifiesto que se va a leer no será ideológico», aseguran a ABC fuentes de esta formación política. Hasta ayer, tan solo el partido que preside Abascal es la única que se ha adherido a la convocatoria, mientras que el PP y Ciudadanos han preferido quedarse al margen. En este sentido, han mostrado su «respeto total» a la decisión de estas dos formaciones.

En todas las concentraciones se dará lectura al mismo manifiesto y los principales dirigentes de Vox se trasladarán a las ciudades más importantes de España. En Madrid, será el presidente de este partido, Santiago Abascal, el que de lectura a un texto en el que se le exigirá al Gobierno «que respete la soberanía del pueblo español y la Constitución» y que «combata a los enemigos del orden constitucional». Igualmente le pedirán a Pedro Sánchez que, «como el mismo prometió, traiga detenido al golpìsta Puigdemont y detenga al condenado Quim Torra».

La izquierda «estafada»
En este manifiesto se afirma que «lo que hoy nos une no son las ideologías, lo que hoy nos une aquí es España, nuestra soberanía y nuestra Constitución» y, además, hacen un llamamiento «en defensa de la concordia nacional a todos los votantes de todos los partidos. También a los de formaciones históricamente de izquierdas, porque ellos son hoy los más estafados. una gran mayoría de izquierdas no quiere que su voto sirva para romper España».

Las fuentes de Vox consultadas por ABC afirman que esta formación política ha secundado la concentración para «dar continuidad a la promesa que Santiago hizo en la investidura de estar atento y de exigir al Gobierno que cumpla la Constitución». Otra de las razones ha sido «el empuje de la gente de todas las provincias, que quería salir a la calle a protestar. Nos lo estaban demandando nuestras propias bases».

Al margen de esta movilización, Vox no tiene previsto convocar otra como partido, «de momento, no», aunque advierte de que «estaremos atentos a sí se traspasan otras líneas rojas. La plataforma tiene la vocación de aglutinar, por encima de los partidos».

Diván frente a un Gobierno multipolar
Editorial larazon 12 Enero 2020

El presidente del Gobierno nos ha endosado la composición de su nuevo gabinete a cucharadas como si fuera un jarabe del malo. El trago amargo se ha estirado hasta la tarde de ayer en otro de esos jeribeques propagandísticos tan del gusto de los estrategas de la mercadotecnia monclovita que no deja de ser una muestra más de una dolosa interpretación de la transparencia y el rigor en lo comunicativo y la institucionalidad en un régimen liberal. El primer gobierno de coalición de nuestra democracia ha resultado un ejercicio contorsionista y funambulesco en el que las piezas del engranaje en que se fundamenta todo Ejecutivo encajan mal y además chirrían. De las dificultades para conformar una arquitectura coherente y consistente nadie puede sorprenderse. El propio Pedro Sánchez abundó en las razones por las que no convenía invitar a Unidas Podemos a formar gobierno. Hasta que eso cambió. El fruto del insomnio y de la ambición excedentaria ha cristalizado en el gabinete más caro de nuestra historia y el segundo con mayor número de carteras desde Suárez. Con todo, y seguimos con el presidente, ya se nos advirtió en su día que con el partido de los círculos en la Moncloa habría dos gobiernos y no precisamente por el precio de uno, sino por el de varios.

Los nombres elegidos con la bendición de Pedro Sánchez así lo corroboran. Los perfiles de los nominados retratan un conjunto poliédrico cuyas aristas no parecen precisamente inocuas. El mejunje de socialdemócratas, socialistas, comunistas, populistas, tecnócratas, catalanistas e independientes es un cóctel de digestión pesada en el mejor de los casos, con evidentes taras de identidad y coherencia, y de shock anafiláctico en el peor por incompatibilidad con el interés general. De por sí ha sido y es complejo, casi migrañoso, acompasar racionalmente el devenir de una figura como la del presidente del Gobierno, capaz de versionarse a sí mismo en múltiples presentaciones sobre un mismo particular, pero aventurarse a encontrar una explicación mínimamente aceptable a un equipo ministerial con José Luis Escriva y Alberto Garzón o Arancha González Laya e Irene Montero, es una misión siquiera imposible para los exégetas de Pedro Sánchez. De hecho, a la vista de los nombres elegidos, auguramos que la insólita comisión de seguimiento del pacto de coalición y su estricto procedimiento de supervisión tendrá trabajo a destajo.

Al líder socialista le ha preocupado, dentro de lo posible, controlar los desperfectos por la onda expansiva dentro y fuera del país que supondrá la irrupción en la gestión pública de un partido antisistema de credo castrista y bolivariano. La contención de daños será clave porque el estropicio pinta inevitable a la vista de lo que preparan y de quienes lo ejecutarán. De ahí, la apuesta por algunos perfiles técnicos en áreas concretas y sensibles que envían además un mensaje a Bruselas y a los mercados con los Presupuestos en el horizonte que tendrán que consagrar un recorte de casi 10.000 millones por exigencia europea. Aunque todo eso sea sobre el papel, porque la realidad es que la inflación de renglones torcidos en el gabinete es bruma sobre niebla para un futuro sombrío.

Y luego, por supuesto, es el gobierno del tetris con las cuotas territoriales y de género, especialmente del PSC (ese filósofo como ministro de Sanidad es todo un hallazgo homeopático), los favores de puertas para dentro del PSOE y los guiños a los separatistas vascos y catalanes con apuestas poco combativas y melifluas en alguna cartera específica. No creemos que sea el Ejecutivo que necesita nuestro país ni el que responde al criterio del bien común, que es lo que precisan los españoles, sino al muy particular del presidente y por extensión de la marea de cargos que se abren paso a empujones hacia el sillón y el sueldo público. Anda sobrado de incongruencias y de polaridad en cuanto a su identidad (bi, tri o tetrapolar) y marcado por esa divergencia, por lo que no nos genera ni confianza ni expectativas esperanzadoras.

Desenmarañamos las decisiones del Supremo que arrinconan a los golpistas Junqueras, Puigdemont y Torra
Miguel Ángel Pérez Libertad Digital 12 Enero 2020

El Tribunal Supremo ha adoptado esta semana varias decisiones judiciales cruciales que han conseguido arrinconar a los golpistas Oriol Junqueras, Carles Puigdemont y Quim Torra. Libertad Digital analiza y desenmaraña este embrollo jurídico.

Resolución sobre la inmunidad como eurodiputado de Junqueras
La Sala Penal del Tribunal Supremo que preside Manuel Marchena resolvía este jueves en dos autos las consecuencias de la sentencia del TJUE sobre la inmunidad de Oriol Junqueras como eurodiputado. También sobre el recurso de súplica que presentó el exvicepresidente catalán cuando el Alto Tribunal rechazó concederle un permiso penitenciario para presentarse ante la Junta Electoral Central JEC. El Supremo decidió plantear una cuestión prejudicial sobre estos asuntos ante el Tribunal de Justicia de la UE con sede en Luxemburgo.

En el primer auto, el Supremo seguía la tesis defendida por la Fiscalía y rebatía la postura de la Abogacía General del Estado, diciendo "no" a Junqueras en todas sus pretensiones. La Sala Penal decía no a la inmunidad como eurodiputado, no a su excarcelación para acreditarse como eurodiputado en el Parlamento Europeo, no a repetir el juicio sobre el 1-O, no a anular la sentencia sobre el 1-O y no a pedir un suplicatorio para proceder contra Junqueras, ya que está condenado ya en firme a 13 años de prisión y 13 de inhabilitación por delitos de sedición y malversación.

Además, el Supremo acordaba ejecutar la inhabilitación de Junqueras, que se encontraba en suspenso a la espera de que el TJUE resolviera la cuestión prejudicial. Por último, el Alto Tribunal remitía su decisión al Parlamento Europeo y a la Junta Electoral Central.

En el segundo auto, el Alto Tribunal reconoce que Oriol Junqueras adquirió la condición de eurodiputado el día 13 de junio de 2019. "No existe en el derecho europeo un precepto que dé cobertura a una forzada conversión de la inmunidad -tal y como ha sido definida por el TJUE al interpretar el párrafo segundo del art. 9 del Protocolo- en una exención jurisdiccional que blinde de forma inexorable a un acusado frente a la sentencia que ha de poner término al procedimiento que le afecta", concluía el Supremo.

Resolución sobre la suspensión cautelarísima de la inhabilitación de Junqueras
La Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo desestimaba el jueves la petición de Oriol Junqueras para suspender de forma cautelarísima (sin escuchar a las partes) el acuerdo de la Junta Electoral Central JEC del pasado 3 de enero, que le retiraba su condición como eurodiputado.

La Sala concluía por unanimidad que debe ponderarse en el otro lado de la balanza la sentencia penal del Tribunal Supremo sobre el golpe del 1-O. La existencia de esa resolución condenatoria determina que no se pueda dar lugar a la petición del recurrente. Según la Sala, es preponderante en este momento la circunstancia objetiva de que se ha dictado la sentencia firme de 14 de octubre por la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Ahora, la Sala estudiará si procede la medida cautelar ordinaria de suspensión del acuerdo de la JEC, que a diferencia de la cautelarísima abre un plazo para que las partes presenten alegaciones. En este caso se ha reducido a 5 días, la mitad del plazo normal de 10 días que establece la Ley.

Resolución sobre la afectación de la sentencia del TJUE en Puigdemont
El magistrado instructor del 1-O en el Tribunal Supremo, Pablo Llarena, emitía este viernes dos autos para resolver la afectación de la sentencia del TJUE sobre la inmunidad de Oriol Junqueras en los fugados Carles Puigdemont y Toni Comín.

Llarena decidía mantener las euroórdenes de detención y entrega contra Puigdemont y Comin y pedía al Parlamento Europeo que suspendiera su inmunidad. También solicitaba a Bélgica que dejase sin efecto los plazos para resolver sobre las euroórdenes hasta que el Parlamento Europeo decida sobre los suplicatorios.

El instructor ratificaba también la orden de detención en territorio español, donde si son arrestados no les alcanzaría la inmunidad al estar ya procesados y no se requeriría suplicatorio. Para alzar la inmunidad, el magistrado argumentaba que los hechos imputados a ambos son muy anteriores a su elección y no guardan relación alguna con su actividad en la Eurocámara.

Por último, Llarena inadmitía de plano la recusación formulada contra él por Puigdemont y Comin, en dos de los motivos por ser extemporánea y además haber sido desestimados con anterioridad. En el tercer aspecto sobre la supuesta falta de imparcialidad del juez por no haber reconocido su inmunidad como eurodiputados, "por no ser apreciable en supuestos en los que el instructor puede revisar su decisión como ha sido el caso".

Resolución sobre la suspensión cautelarísima de la inhabilitación de Torra
La Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo decidía este viernes mantener de forma cautelarísima (sin escuchar a las partes) la inhabilitación como diputado de Quim Torra. La Junta Electoral Central adoptó esta decisión, después de que el TSJC le condenase a un año y medio de inhabilitación por un delito de desobediencia.

El Alto Tribunal rechazaba la petición de medida cautelarísima solicitada por Torra al no apreciar las razones de especial urgencia que se requieren para una suspensión de ese tipo, que se hace sin escuchar a la administración cuyo acuerdo se recurre, en este caso la Junta Electoral Central, ni al Ministerio Fiscal.

La Sala al igual que en el caso de Junqueras estudiará si procede la medida cautelar ordinaria de suspensión del acuerdo de la JEC, que a diferencia de la cautelarísima abre un plazo para que las partes presenten alegaciones. En paralelo, la Sala Penal del Supremo tendrá que confirmar en firme la sentencia contra Torra de inhabilitación.

Póngase en contacto con nosotros en investigacion@libertaddigital.com

España bajo el yugo de la hoz y el martillo
“Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos, o quien fuere, pero estos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco” Manuel Azaña
Miguel Massanetdiariosigloxxi 12 Enero 2020

Bien, señores, no ha sido necesario que pasase un mes, ni una semana ni tan siquiera unos pocos días para que quedase patente un hecho que, no por descontado, tiene menor repercusión para España. La alianza de conveniencia, este joint venture político convenido entre los socialistas y los comunistas de Podemos, esta conjura a tres entre comunistas, socialistas y separatistas, para repartirse el poder, facilitar el desmembramiento de la nación e imponer la tiranía que siempre la historia nos ha de mostrado ser el resultado de los gobiernos de la extrema izquierda, donde las prácticas democráticas no tienen cabida y las libertades individuales se convierten en recuerdos a los que aferrarse bajo el yugo de quienes oprimen, con mano de hierro, a aquellos mismos que les ayudaron a encumbrarse al poder; ya ha empezado a demostrar la fragilidad y la endeblez de las bases, presuntamente fundamentadas en la similitud de ideologías, sobre las que se ha construido. Los primeros cracs del armazón sobre el que se ha construido esta alianza han empezado a sonar y las miradas de reojo, los síntomas de desconfianza y las alertas de traición ya han comenzado a justificar el hecho de que se firmara un protocolo, presuntamente para intentar blindar el difícil equilibrio entre ambas formaciones de la izquierda, convenio por el que se comprometían a que los trapos sucios que se producirían, necesariamente, entre unos y otros, los iban a lavar en casa, mediante la creación de un protocolo de un bloqueo, una línea roja y un hermetismo informativo con los que se pretendía evitar que el pueblo llano, la ciudadanía, pudiera llegar a enterarse de lo que verdaderamente tenía lugar en el arcano “sagrado” de este nuevo Politburo, que se ha constituido en el actual círculo de poder que se ha formado en torno al poderoso club de los que pretenden establecer un nuevo soviet en nuestra nación.

Estamos, por desgracia, ante la culminación de un proceso que ya llevaba tiempo maquinándose, fruto de las intrigas de un personaje, Pedro Sánchez, que se ha venido revelando como un alumno aventajado de aquella desgracia nacional que nos llevó hasta el límite de la quiebra como nación, que fue el señor Rodríguez Zapatero, hasta ahora el peor presidente que ha tenido España, precisamente en unos momentos y unas circunstancias donde hubiera sido necesario tener a una persona capaz de enfrentarse, con éxito, a una crisis de los pueblos de occidente capaz de provocar una de las sacudidas económicas y sociales más graves desde que finalizó la segunda Guerra Mundial. Al menos, esto era lo que pensábamos hasta hace poco, porque la realidad en la que basamos este comentario, nos lleva a pensar que las actuaciones del señor Sánchez, sus martingalas, sus formas de desdecirse de sus promesas y juramentos, su astucia maligna, sus engaños y, por encima de todo, su impavidez, cara dura, desfachatez y falta de escrúpulos a la hora de barrer hacia casa; vienen convirtiendo a este personaje en uno de los mayores peligros, para la democracia española, que haya podido parir el PSOE de aquel Pablo Iglesias Posse, tipógrafo de profesión, que fue quien lo fundó.

Lo cierto es que estamos advirtiendo que, entre la cantidad de nombres que estos días se citan como posibles ministrables o para ocupar cargos de responsabilidad en los distintos ministerios, (20 si no nos han engañado), por encima de los 16 del gobierno anterior; aparte de las jugarretas que Pedro Sánchez le tenía preparadas a su "compañero del alma”, objeto de sus achuchones y encajada de manos, señor Iglesias, cuando lo ha sorprendido nombrando a otras tres vicepresidentas, con la evidente idea de neutralizarlo, lo que sí hemos apreciado, con no poca zozobra, es el entramado, una peligrosa maniobra si conocemos los métodos de infiltración del PC, de miembros de Podemos que parece que van a estar metidos como directores generales, subdirectores y otros empleos, dentro de la Administración; todos ellos sometidos en cuerpo y alma a las directrices de su partido y con la misión de ir preparando su particular revolución desde las entrañas mismas de las instituciones del Estado.

Tenemos la impresión de que, en el caso del gobierno que va a elegir el señor Sánchez para sustituir al actual en funciones, va a estar en peligro la paridad y, al mismo tiempo se van a repetir, a reenganchar y consolidar en sus actuales puestos, a aquellos que se han mostrado como más fieles, capaces de seguirle y apoyarle en su aventura de adoctrinamiento, engaño, descalificación del adversario y su facilidad para mentir y traicionar, en lo que ha demostrado ser muy ducho y que, innegablemente, tan buenos resultados le viene proporcionado en su cruzada en contra de la derecha, sus intentos de aislarla y su evidente intención de conseguir, con la colaboración de toda la izquierda establecer, por segunda vez, aquel vergonzoso e ilegal cordón sanitario que ya pusieron en funcionamiento mediante aquel triste y repugnante Pacto del Tinell, un ejemplo de cómo la democracia puede ser burlada cuando, los comunistas y la extrema izquierda, juntan sus fuerzas para conseguir escabullirse de las leyes.

Y en medio de toda esta amalgama de desconcierto político, el separatismo sigue jugando sus cartas, arremetiendo contra la Justicia española y pretendiendo que el Gobierno (el señor Sánchez los ha venido alentando con sus cesiones continuas y sus promesas imposibles de cumplir) se siga humillando aún más de lo que lo ha estado haciendo en el Congreso, ante las andanadas del señor Rufián que, por mucho que pueda resultar una conclusión facilona, tiene la desgracia de que, sus actuaciones y desplantes, le acercan cada día más al significado que el diccionario de la lengua atribuye al incómodo apellido que le ha tocado llevar. Ahora ERC, enfurecida ante el resultado de sus intentos de convertir una resolución del TJUE, respecto a la inmunidad de los señores Junqueras y Puigdemont en un arma arrojadiza en contra del TS y el Estado español, utilizando salvas de pólvora, intentos de descalificación de la Justicia española y pretendiendo asignarle un contenido, a la resolución del tribunal europeo, que no se avenía en absoluto con el texto emitido; resulta que el TS pone cada cosa en su sitio, para desesperación de la jauría separatista. De momento, Junqueras seguirá en prisión y tampoco se trasladará a recoger su acreditación para el Parlamento Europeo. Quedará por ver si el TS emite el correspondiente suplicatorio para que nos entreguen, para ser juzgados, al señor Puigdemont y a su compañero de peripecias señor Comin, algo que reconciliaría a muchos españoles, no separatistas por supuesto, con la justicia europea que, hasta el momento no ha hecho otra cosa que intentar rechazar todo lo que nuestros tribunales han intentado hacer para acabar con la rocambolesca aventura de fuga, perpetrada por estos que pretenden salirse de rositas después de haber intentado, y siguen en sus trece, acabar con la unidad de España.

Y una curiosidad que, esta vez, atañe a nuestras FF.AA. Se sabe que el señor Pablo Iglesias cuenta para esta nueva etapa de su vida política con el apoyo de general de los JEMAD, Julio José Rodríguez, que si quieren recordar fue el que abandonó su cargo como Jefe del Estado Mayor de Defensa para ponerse a las órdenes del comunismo español. Ya sabemos que se está llevando a cabo por el actual gobierno una campaña para desactivar la cúpula de mandos del Ejército, para retirarles el mando a aquellos generales que les puedan resultar sospechosos de seguir fieles a España y a su Constitución. No pueden olvidar que, uno de los escollos con los que se pueden encontrar en su intento de descuartizar la unidad de la nación española es, sin duda, el Ejército, al mando del Jefe del Estado, cuya misión es precisamente, como se establece en el Artº 8º de la Constitución, la de actuar para evitar que la unidad de España pudiera ser atacada, tanto desde fuera de España como desde dentro de ella. Neutralizar a nuestro ejército poniendo al mando de él a personas, como el general Rodríguez, sin duda, es algo prioritario para el nuevo gobierno que, como de todos es sabido, tiene promesas que cumplir y acuerdos secretos que va a tener que satisfacer si, como espera, quiere aguantarse al frente de la nación durante los cuatro años de la legislatura; incluso en el caso de que se atreviese a actuar en contra de lo dispuesto en nuestra Carta Magna. La traición es un arma que el comunismo sabe cómo manejar y mediante ella es como ha conseguido en Venezuela, Bolivia, Cuba y otras naciones, sujetas a gobiernos totalitarios, mantenerse en el poder pese a que, los ciudadanos, siguen en la miseria y privados de sus libertades individuales.

En estos momentos acabamos de enterarnos de una notica importante, que no puedo dejar de incluir en este comentario, por la gran trascendencia que tiene para España y para su Justicia que, una vez más, ha conseguido salir airosa de todas las presiones, propagandas, descalificaciones, amenazas e intentos de chantaje que diversos partidos políticos, especialmente los independentistas, han intentado ejercer sobre ella para torcer el imperio de la Ley en favor de sus intrigas políticas, de sus egoísmos de partido y de la estabilidad de la nación española. Una espléndida noticia: “El Parlamento Europeo ha retirado este viernes su reconocimiento del líder de ERC, Oriol Junqueras como eurodiputado, después de que el Tribunal Supremo haya determinado que perdió su inmunidad como tal al ser condenado en firme a 13 años de prisión e inhabilitación por el referéndum ilegal de 1-O.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, por primera vez en muchos meses, como mínima esperanza en momento de tanta pesadumbre, por el negro porvenir que se nos presenta, en manos de comunistas y socialistas radicales; tenemos el gozo y la satisfacción de que la Justicia haya salido, una vez más, vencedora de los intentos de algunos partidos que buscan legitimar a los separatistas y a sus proyectos de independizarse de España. Se les acabó la aventura europea. Y es que, como dice el aforismo romano: “Affirmanti incumbit probatio” y esto es lo que no han podido hacer los que acusaron, injustamente, a nuestra Justicia de parcialidad.

¿Hay salida a este desastre?
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  12 Enero 2020

No hay que encogerse cobardemente ante los desafíos, hay que encararlos con coraje y con pasión

El flamante presidente del Gobierno pronunció en un hemiciclo crispado la palabra “Apocalipsis”, ustedes son la coalición del Apocalipsis espetó a las bancadas de la oposición constitucionalista, utilizando una técnica tan mendaz como eficaz, acusar al adversario político de dibujar un panorama catastrófico inexistente con el fin de aparecer como moderado y sensato mientras se practica la radicalidad más peligrosa y se cae en el extremismo más intransigente.

Todo en este Gobierno que ahora nace es falsedad, mentira, revanchismo, dogmatismo e incoherencia. Gobernar una Nación apoyándose en los que quieren destruirla, blanquear a los asesinos que han matado a tus propios compañeros de partido, construir una campaña electoral sobre unos planteamientos y llevar a cabo exactamente los contrarios una vez ocupada LaMoncloa, pactar un programa trufado de medidas irrealizables o ruinosas con un socio al que hace pocas semanas se denigraba, reinventar la Historia de forma maniquea y pretender consagrarla como verdad oficial, pisotear la Constitución que se promete para acceder al cargo, toda una serie de bajezas, indignidades y desatinos que revelan una voluntad diabólica de alcanzar el poder a cualquier precio. El Apocalipsis, en efecto, y respaldado además por una mayoría parlamentaria dispersa, heterogénea, fragmentada y erizada de sectarismos únicamente atados por dos odios destructores: el odio a España como proyecto colectivo y comunidad de libertades y derechos y el odio a los valores de la sociedad abierta. Salta a la vista que sobre semejante ciénaga nada se puede construir que sea duradero, seguro y viable.

Por consiguiente, se puede vaticinar sin miedo a errar que este Ejecutivo monstruoso e inflamable tendrá una vida corta. Su destino inevitable es el que tuvo el Gobierno de Rodríguez Zapatero en 2011, la derrota sin paliativos, el descabalgamiento del líder y la victoria abrumadora de la alternativa. Y aquí está el quid de la cuestión. Hace ocho años, cuando los socialistas se hundieron en un abismo de paro, amenaza de intervención europea, déficit incontrolado y prima de riesgo disparada, existía una opción aparentemente sólida y fiable hacia la que volverse y por eso el PP dispuso durante cuatro años de mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado, la alcaldía de cuarenta capitales de provincia y el gobierno de trece de las diecisiete Autonomías.

Nunca desde Felipe González en 1982 había dispuesto una formación política de tanto poder. Armado de semejante artillería, ¿emprendió Rajoy la batalla de las ideas, se tomaron posiciones de ataque en los medios de comunicación, se garantizó la independencia de la Justicia, se hicieron las reformas estructurales en los campos social y económico para hacer de nuestro sistema productivo un ejemplo de competitividad, se redujo el gasto público eliminando el grueso tejido adiposo del Estado evitando así subir los impuestos, se neutralizó con resolución, energía y la ley en la mano el separatismo catalán? En absoluto: Se desperdició una legislatura completa con una mezcla de tecnocracia ramplona, desideologización aséptica y pasividad indolente.

Como es lógico, el electorado, abandonado a la propaganda y al dominio de la creación de opinión del secesionismo golpista y del izquierdismo demagógico, cambió de bando mientras el espacio liberal-conservador se dividía en tres y al PSOE le nacía también un competidor en su propio caladero que le ha desplazado hacia el revisionismo de la obra de la Transición.

La pregunta relevante es ahora si España dispone de una alternativa debidamente preparada para tomar el relevo en el momento, que no tardará demasiado, en que Sánchez caiga con toda la frágil tramoya que ha montado. Es la obligación de los tres partidos constitucionalistas trabajar sin demora para ponerla a punto. La primera operación debe ser la absorción por el PP de lo que queda de Ciudadanos al igual que hizo en su día éste con UPyD. Después del relevo generacional y se supone que doctrinal que significó la llegada de Pablo Casado y la desaparición del rajoyismo-sorayismo, las diferencias entre los dos son irrelevantes y no se entiende que estén separados.

Ciudadanos tuvo sentido frente a un PP rendido ante el separatismo y minado por la corrupción, pero en la actualidad su persistencia sólo sería un empecinamiento inútil. En cuanto a Vox, es previsible que continúe creciendo en el panorama desolador en el que estamos atrapados, pero, sin renunciar a la contundencia y la nitidez de sus principios, ha de evitar un exceso de confrontación con el que habrá de ser su socio de gobierno a medio plazo.

Esta alternativa, que se debe cimentar con inteligencia y patriotismo, ha de aprender de los flagrantes errores cometidos a lo largo de las últimas cuatro décadas por la UCD primero y el PP después, y partir de la evidencia de que en los regímenes de opinión gana el que convence y que para convencer hay que cimentar el propio convencimiento. Si el adversario, y no digamos si el adversario se erige en enemigo, se apodera del lenguaje y de las emociones, los argumentos resultan impotentes. No hay que encogerse cobardemente ante los desafíos, hay que encararlos con coraje y con pasión, no hay que permitir perezosamente que los líos se enmarañen, hay que desenredarlos con habilidad y determinación.

España (ir) reconciliable
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Enero 2020

La llegada de los socialistas al poder a través de una política frentista, o sea de ruptura del pacto constitucional entre los "grandes" partidos políticos, convierte en actual la gran cuestión que discutieron en la postguerra autores como Laín y Sánchez Albornoz: la superación de las dos Españas. Desdichado mito acuñado por Larra en su celebre epitafio: "aquí yace media España; murió de la otra media". La guerra civil latente o explícita entre dos bandos enfrentados, que pensábamos había sido resuelta en 1978, ha regresado por la incapacidad de nuestras elites políticas, económicas e intelectuales. Y, por supuesto, por un "pueblo" que hoy se nos antoja tan populacho y ovejuno como en nuestro peor pasado. Los políticos han vuelto a fracasar. Han despreciado a la Nación. La democracia como forma de vida que nos permite convivir con el enemigo está en cuestión. La Nación está dividida. Vivimos otra vez en el fracaso de España. El gran tema intelectual tratado por Laín Entralgo y Sánchez Albornoz, la superación de las dos Españas, sigue abierto en canal. Hoy como ayer nuestro gran problema nacional es la cuestión de España.

España como problema, título del libro de Laín, engloba y señala bien nuestro principal asunto político e intelectual. También para el propio Laín fue su obra más importante entre toda su ingente producción intelectual. Fue su obra predilecta a la que volvería una y otra vez, e incluso al final de su vida [1] tuvo que referirse a ella para revisar algunas de sus tesis. Laín revisó y replanteó, rectificó y corrigió, siempre su posiciones intelectuales y políticas. Sin embargo, jamás cambió las últimas páginas de su libro, aunque su argumentación estuviera patrocinada por José Antonio y Franco; más aún, dejó constancia en una nota a pie de página que su idea de España era una combinación entre José Antonio, que tomaba de Ortega la idea de nación como un "sugestivo proyecto de vida en común", y la "política de misión" de Eugenio d´Ors tal y como era interpretada por el libro que Aranguren (primero y, seguramente, el mejor libro de este autor, entre otras razones, porque fue supervisado por el propio d´Ors) había dedicado al grandioso Xenius catalán [2].

Pero, sobre todo, Laín nunca rectificó que España tenía que superar el enfrentamiento entre las dos Españas que se venía dando desde el siglo XVIII. Ésta sí que era la tesis fundamental del libro y, por supuesto, la principal lección que deberíamos extraer de la reciente Guerra Civil. Había pocas diferencias entre la "voluntad de integración" de Laín y la posición intelectual de Sánchez Albornoz en su España, un enigma histórico, quien también consideró deber fundamental la integración de esas "dos Españas gemelas, pero por extraña aberración mortalmente enemigas. Cada una buscó armas contra la otra allí donde pensó hallarlas: una en la etapa gloriosa del ayer nacional, y otra en la Europa ultrapirenaica, cuyo poder y cuya riqueza le seducían con su brillo. Y por ello hemos vivido durante dos siglos pendientes de lo que ocurría más allá del Pirineo; ora para copiarlo, ora para estigmatizarlo, rara vez para repensarlo y adoptarlo como habíamos sabido hacer antaño" [3].

Tradicionalistas y europeizantes -concluía el sabio historiador- tenía análogos deberes de integración ante Europa.

Sí, era casi idéntica la voluntad integración de los ganadores y los perdedores de la Guerra Civil. Fue la guía de estos dos autores durante toda su vida. Para Laín era necesario "resolver definitivamente, en cuanto atañe al pensamiento, la irresuelta polémica entre el progresismo antitradicional y el tradicionalismo inactual o antiactual (…). Enseñar, integrar y aprender han sido , durante varios años de ardiente zozobra, las tareas cotidianas de unos pocos españoles sedientos de perfección y de España. Por lo que a mí toca, ahí quedan (…) los cuadernos de la revista Escorial, mis libros en torno a la "generación del 98" y al pensamiento de Menéndez Pelayo, los miles y miles de palabras (…) con que he pretendido opportune et importune nuestra voluntad de integración" [4].

Por parte de don Claudio la cuestión de las dos Españas no tenía mejor solución que la reconciliación, es decir, "dejar de mirarse con odio como fuerzas enemigas, unilateralmente responsables de los males de la patria común, sin posible concordia y, a lo que creen, obligadas en interés propio y en interés de la España única, a la supresión de la facción hostil y culpable. Histórica y vitalmente ninguna está libre de responsabilidad; y vital e históricamente son complementarias. No es imposible su pacífica y jurídica convivencia (…). ¡Ay de las dos Españas y de la España única si prolongásemos el tiempo de la tragedia que hace más de un siglo las aparta, y más aún si una de ellas fuese definitivamente aniquilada! (…). Cuando no es posible el libre juego de las ideas contrapuestas, al extinguirse la libertad de pensamiento, la comunidad nacional llega a ser a la postre irremediablemente infecunda"[5].

Aunque sobra extenderse sobre la identificación entre la opinión de un exiliado, Sánchez Albornoz, y un hombre del régimen de Franco, Laín, acerca del problema de España y su solución, es menester reconocer la valentía que tuvo el segundo para decir en esa época, los años cuarenta del franquismo, que España seguía teniendo una terrible falla para su propia existencia colectiva. La Guerra Civil, en efecto, no había resuelto lo que nos llevó a ella: dos Españas enfrentadas. España seguía siendo un problema. El diagnóstico de Laín sin embargo adolecía de graves defectos. El fundamental tenía que ver con su valoración, o mejor dicho, la desvalorización de las conquistas que la Restauración había traído a España. En este punto, decisivo para romper con el pesimismo y el derrotismo de cierta filosofía de la historia de España, Sánchez Albornoz disiente de Laín y, en cierto sentido, se aparta de la Generación del 14, la de Ortega, que tan crítica había sido con Marcelino Menéndez Pelayo. El maestro republicano cuestiona con muchísimo tacto intelectual la dramática explicación que ofrece Laín sobre esa supuesta, jamás real e histórica, "incapacidad para el libre vuelo del pensar, para la pura creación científica, para las realizaciones de la técnica"[6].

A pesar de reconocerle a Laín que no es "mala pista" seguir las explicaciones de Menéndez Pelayo, Ganivet y Unamuno para justificar la "falta de constancia para la lenta labor que la creación científica y técnica requiere" [7], Sánchez Albornoz no está dispuesto a admitir la crítica que vierte el historiador de la medicina sobre la defensa de la "ciencia española" hecha por Menéndez Pelayo:

"De autoengaño inteligente y amoroso califica Laín Entralgo el intento de Menéndez Pelayo (…), porque, en verdad, en sus días España carecía de ciencia y técnica. El argumento no basta a convencerme. Podía no existir ciencia y técnica a fines del siglo XIX y haber los españoles poseído ciencia y técnica en otras etapas de su historia (…). No puede dudarse sin embargo de que cantaron los gallos a la aurora de una ciencia hispana durante el siglo XVI" [8].

Por ahí, por esa puesta en cuestión de la capacidad crítica de los españoles, Laín estaría cayendo en el mismo derrotismo, pesimismo, o peor, complejo de inferioridad que Sánchez Albornoz ve en Américo Castro, cuando negó no sólo la ciencia española del siglo XVI, sino que ha "negado la mismo capacidad para objetivarse en pensamientos y en cosas y haya escrito palabras que ni los más feroces enemigos de España han osado escribir" [9].

En verdad, el entusiasmo que Laín puso en en su voluntad integradora no se vio recompensado en la España de su época ni por los exiliados ni por el detestable eslogan franquista de la "España y anti-España". Pero el fracaso de Laín, en mi opinión, no debería explicarse tanto por el contexto, al fin y al cabo la salida religiosa y patriótica que él proponía poco difería de la de Calvo Serer, como por su interpretación de los grandes autores de las Generaciónes del 98, el 14 y el 27. La Generación del 36, la de la Guerra Civil, que capitaneaba Laín no fue capaz de ver el defecto clave de los autores intelectuales de esas generaciones. Todos ellos habían repudiado, sí, la Restauración. Todos tenían la voluntad de romper con el espíritu de "reconciliación" que Canovas del Castillo trajo a España, y que consiguió un larguísimo período de paz. Todas esas generaciones, sí, tenían en común un espíritu extraordinariamente crítico con el régimen de la Restauración y, consecuentemente, con el intelectual más grande de ese período don Marcelino Menéndez Pelayo.

Laín Entralgo no fue capaz de salir de los esquemas categoriales de la denominada "literatura del Desastre". Voluntad integradora y pesimismo crítico no eran compatibles, seguramente, porque a Laín, en 1948, le preocupaba más la lucha por la hegemonía cultural y política, dentro del régimen franquista, que descubrir las verdaderas causas de nuestro mal nacional. No fue capaz de ver, por decirlo con un nombre propio, el de Juan Valera, la mayor aportación de Menéndez Pelayo a la historia intelectual y política de España. Apenas consiguió hacerse eco de la gran verdad que descubrió Juan Valera, el intelectual liberal más importante de España en el siglo XIX, en la obra de don Marcelino: "Antes de él los españoles no nos conocíamos". Sí, Laín había dedicado un libro a Menéndez Pelayo, sin duda alguna, muy importante para conocer nuestro pasado intelectual, pero olvida lo esencial del sabio polígrafo de Santander: su identificación con el régimen de la Restauración. Olvida que Menéndez Pelayo, como el propio Cánovas, Valera y Pérez Galdós, no sólo luchan contra el patrioterismo empalagoso y declamatorio del XIX, sino que trata de conciliar esas "dos Españas". El propio Cánovas, en una obra juvenil [10], trata de dar al traste con esa división. Olvida, pues, el espíritu doceañista y liberal de las Cortes de Cádiz que traspasa toda la Restauración. Y, además, también olvida la evolución de Cánovas que lo llevan a criticar no sólo el mal gobierno de los monarcas sino la irresponsabilidad de los gobernados:

"la historia debe ser útil ya, no sólamente para los reyes, como Bossuet pensaba, sino tanto o más para los pueblos (…). No nos cansemos de repetirlo; Dios da a cada nación a la larga lo que se merece en el mundo".

Laín no capto, en fin, el espíritu liberal de la Restauración de Cánovas. No pudo entender hasta el final de sus días lo escrito por Juan Valera sobre Cánovas a raíz de su asesinato:

"Y no sacaba de continuo a relucir nuestros laureles del Garellano, Pavía, San Quintín, Otumba y Lepanto, para ensoberbecer vanamente al vulgo y para hacerle creer que nuestra decadencia y postración de ahora dependen sólo de unos cuantos malos gobernantes que hemos tenido. Cánova creía que las raíces del mal eran más hondas y que las naciones tienen de ordinario, ni más ni menos, que el gobierno que merecen"[11].

Repudió, pues, la gran obra de Cánovas y con ello no alcanzó a ver la máxima aportación de Menéndez Pelayo. Y eso no sólo lo digo yo sino también el historiador Carlos Seco Serrano, quien reconoce que, a pesar de considerarse a sí mismo un "modesto discípulo" de Laín, le hizo cambiar de opinión al final de su vida:

"Repudio que hoy hemos de reconocer que implicaba una radical injusticia, polarizada concretamente en la figura y la obra de Cánovas. Porque es el caso que cuando Laín elogia la evolución de las ideas de don Marcelino Menéndez Pelayo, desde la posición integrista expresada en el 'brindis del Retiro' y desplegada en la Historia de los heterodoxos…, a la abierta y ajustada actitud presente en la Historia de las ideas estéticas, olvida que, en esa evolución, el gran sabio y maestro se identificaba con la templanza que inspiró el auténtico liberalismo encarnado por la Restauración: la Restauración que había empezado por rechazar las exigencias e imposiciones de la llamada Unión católica y las pretensiones reaccionarias de los antiguos moderados (…). Don Marcelino y don Antonio coincidieron en un mismo talante abierto: fueron excelentes amigos, y sería Cánovas quien llevase a Menéndez Pelayo a la Real Academia de la Historia. En el seno de la ilustre Corporación, y en el plano de una misma vocación integradora, don Marcelino acabaría reflejando, como contrapartida de su inicial orientación integrista, los mismos ideales de paz generosa y civilista que habían informado la Restauración: esto es, el eclecticismo basado en una cristiana actitud de transacción y de consenso civilizado con los discrepantes. ¿Pero no era ésta, precisamente, la vocación asuntiva e integradora anhelada por Ridruejo y por Laín?"[12]

Perdóneme, querido lector, esta larga cita de Seco Serrano sobre la evolución de Laín, pero nos permitirá analizar en una próxima entrega, lo que muchos no sospechan, a saber, la "idea" de España como "nación de naciones" podría haber sido aceptada no sólo por el historiador Seco Serrano sino también por el propio Laín. ¡Ver para creer! Pero esto lo dejo para otra semana.

[1] Cfr. LAÍN ENTRALGO, P. y SECO SERRANO, C. (Eds.): España en 1898. Las claves del desastre. E. Círculo de Lectores, Barcelona, 1998.

[2] LAÍN ENTRALGO, P.: España como problema, t. II. Círculo de Lectores, Barcelona, 2005, pág. 392. LAÍN ENTRALGO, P.: España como problema. Seminario de Problemas Hispanoamericanos, Madrid, 1948, pág. 145.

[3] SÁNCHEZ ALBORNOZ, C.: España, un enigma histórico, t. IV. Edhasa, Barcelona, 1991, pág. 1385.

[4] LAÍN ENTRALGO, P.: España como problema. Seminario de Problemas Hispanoamericanos, Madrid, 1948, págs. 146 y 149.

[5] SÁNCHEZ ALBORNOZ, C.: España, un enigma histórico, op. cit., pág. 1386.

[6] Ibídem, pág. 1205.

[7] Ibídem, pág. 1206.

[8] Idem.

[9] Idem.

[10] CÁNOVAS DEL CASTILLO, A.: Historia de la decadencia de España, desde el advenimiento de Felipe III al trono hasta la muerte de Carlos III, en Obras Completas, I. Fundación Unicaja. 1996.

[11] VALERA, J.: Estudios críticos sobre Historia y Política (1896-1903). O.C., t. 40. Madrid, 1914, pág. 256.

[12] Seco Serrano, C.: "Introducción a España como problema", pág. 9, en LAÍN ENTRALGO, P: España como problema, op. cit.

Dos estampas nacionales de Galdós: de Trafalgar a Alma española tras el 98
Pedro de Tena Libertad Digital 12 Enero 2020

Pocas cosas son más sólidas y macizas que los Episodios de don Benito Pérez Galdós, que no se apellidan “nacionales” por casualidad.

Los Episodios se desarrollan en cinco series, 46 entregas diferenciadas, casi cuarenta años de la vida del escritor canario y varios personajes que intervienen como hilo conductor de los hechos que se cuentan. A través de su narración, se transmitió a los españoles una impresión sólida de nación y de patria.

Por eso, hablamos de estampas. Una estampa es a un episodio lo que un momento a un día, lo que un fotograma a una película, lo que una imagen a un ser real, lo que un relámpago en la noche a un día de sol. Pero la estampa es capaz de absorber alguna esencia, alguna cualidad característica y constitutiva de lo que quiere representar. Por eso, he elegido dos. Una estampa de la todavía neblinosa nación política española que terminaría de concretarse en 1812 en Las Cortes de Cádiz y otra de la nación española en la desgracia de los acontecimientos de 1898.

"Opongamos briosamente este propósito al furor de los ministros de lo muerto nacional, y declaremos que no nos matarán aunque descarguen sobre nuestra cabezas las más fieros golpes; que no nos acabará tampoco el desprecio asfixiante; que no habrá malicia que nos utilice ni rayo que nos parta. De todas las especies de muerte que traiga contra nosotros el amojamado esperpento de las viejas rutinas, resucitaremos."

Esto clamaba Galdós en el primer número de una revista titulada precisamente "Alma Española", una publicación más militante española que literaria pensada para regenerar la nación tras el desastre de 1898, según el juicio de algunos. "Alma española" duró poco, desde el 8 de noviembre de 1903 al 30 de abril de 2004 y logró publicar 23 números. Su primer editor fue Gabriel Ricardo España y su número inaugural contó con el artículo de Benito Pérez Galdós titulado "Soñemos, alma, soñemos", al que pertenece el párrafo antecedente.

Los números de la revista están disponibles para ser leídos e incluso descargados en la Biblioteca Nacional, sección Hemeroteca Digital. En la revista escribieron muchos autores, desde Pío Baroja a Azorín, desde Ramón Pérez de Ayala a Ramiro de Maeztu y otros muchos. Incluso Miguel de Unamuno firmó artículo en su último número defendiendo la libertad contra la imposición: "No hay nada, absolutamente nada, que no deba decirse y que debe oírse con respeto" aunque luego se refute o se combata.

En el primer número de la revista, Galdós, invitado de honor a la publicación, animaba a conocer lo que estaba muerto y lo que no lo estaba en el alma española. Algo que debía desaparecer de la vida nacional es la pobreza.

"Detestamos el frío y la desnudez; anhelamos el bienestar, el cómodo arreglo de todas nuestras horas, así las de faena como las de descanso. Creemos que la pobreza es un mal y una injusticia, y la combatiremos dentro de la estricta ley del "tuyo y mío". Trabajaremos metódicamente con el despabilado pensamiento, o con las manos hábiles, atentos siempre a que esta pacienzuda labor nos lleve a poseer cuanto es necesario para una vida modesta y feliz…", escribió.

Galdós se rebela contra el pesimismo nacional, similar en cierto modo al que ahora nos invade.

"El pesimismo que la España caduca nos predica para prepararnos a un deshonroso morir, ha generalizado una idea falsa. La catástrofe del 98 sugiere a muchos la idea de un inmenso bajón de la raza y de su energía. No hay tal bajón ni cosa que lo valga."

Tras conceptuar como haría después Ortega a las revoluciones como superficiales, hace una dura crítica del Estado, de ese entregarse en manos del Estado, de dejarse dominar por él:

"El ser doméstico, digámoslo así, de nuestra raza, pobre y ociosa, sin trabajo interior ni política internacional, se caracterizaba por la delegación de toda vitalidad en manos del Estado. El Estado hacía y deshacía la existencia general. La sociedad descansaba en él para el sostenimiento de su consistencia orgánica, y el individuo le pedía la nutrición, el hogar y hasta la luz."

Y retrata a un tipo de sociedad que hoy volvemos a temer:

"Las clases más ilustradas reclamaban y obtenían el socorro del sueldo. Había dos noblezas, la de los pergaminos y la de los expedientes, y los puestos más altos de la burocracia se asimilaban a la grandeza de España. Un socialismo bastardo ponía en manos del Estado la distribución de la sopa y los garbanzos del pobre, de los manjares trufados del rico. Al olor de aquella sopa y de los buenos guisos acudía la juventud dorada, la plateada y la de cobre... Va siendo general la idea de que se puede vivir sin abonarse por medio de una credencial a los comederos del Estado".

La esperanza de Galdós en el alma nacional española se fundaba en que "los españoles han crecido; comen, ya no maman. Aceptamos al Estado como administrador de lo nuestro, como regulador de la vida de relación; ya no lo queremos como principio vital, ni como fondista y posadero, ni menos como nodriza. ¿No es esto un gran progreso, el mayor que puede imaginarse?"

Hay quienes aún siguen sin entenderlo y sólo quieren Estado y más Estado.

La nación española existe y un ser que está "debajo de esta corteza del mundo oficial, en la cual campan y camparán por mucho tiempo figuras de pura, quizás necesaria representación, y la comparsa vistosa de políticos profesionales". La nación es "una capa viva, en ignición creciente… realzado, con débil empuje todavía, por la virtud de sus propios intentos y ambiciones, vida inicial, rudimentaria, pero con un poder de crecimiento que pasma. Un día y otro la vemos tirar hacia arriba, dejando asomar por diferentes partes la variedad y hermosura de sus formas recién creadas."

Entre estas formas, señala Galdós el esfuerzo de la ciencia, la industria en pequeñas y grandes manifestaciones, el arte que pretende acomodar las formas arcaicas al pensar amplio, el sentir generoso y también la libre conciencia, el respeto, la disciplina, el orden mismo, la vieja espada que los tiempos pasados legan a los futuros. Pero nada de revoluciones:

"No quiera Dios que esta capa de formación nueva en parte somera, en parte profunda, suba por súbita erupción. Subirá por alzamientos parciales y consecutivos del terreno, sin sacudidas violentas, para subsistir al suelo polvoroso y resquebrajado en que tiene su secular asiento en nuestro país."

Y resume, a lo Costa, "instrucción para nuestros entendimientos, y agua para nuestros campos." Pero ni tenemos hoy día un proyecto de instrucción y educación consensuado ni siquiera un plan hidrológico nacional.

El cerebro español necesita más que otro alguno de limpiones enérgicos para que no quede huella de las negruras heredadas o adquiridas en la infancia. Y, concluye, "cada cual, en su puesto, cada cual, en su obligación, con el propósito de cumplirla estrictamente, será la redención única y posible, poniendo, sobre todo, el anhelo, la convicción firme de un vivir honrado y dichoso, en perfecta concordancia con el bienestar y la honradez de los demás. ¿Es esto soñar? ¡Desgraciado el pueblo que no tiene algún ensueño constitutivo y crónico, norma para la realidad, jalón plantado en las lejanías de su camino!"

La descripción de la nación española en Trafalgar (1873)
Galdós no confía en personas de alcurnia, condición social o experiencia militar para explicar qué es la nación española. Galdós asume la visión de un gaditano del barrio de la Viña llamado Gabriel de Araceli.

"Yo nací en Cádiz, y en el famoso barrio de la Viña, que no es hoy, ni menos era entonces, academia de buenas costumbres. La memoria no me da luz alguna sobre mi persona y mis acciones en la niñez, sino desde la edad de seis años; y si recuerdo esta fecha, es porque la asocio a un suceso naval de que oí hablar entonces: el combate del cabo de San Vicente, acaecido en 1797."

De todo lo que acaece en este gran Episodio Nacional, creo que lo fundamental es cómo sobreviene la idea de la patria, de la nación a Gabrielillo de Araceli. Dice él mismo:

"Por primera vez entonces percibí con completa claridad la idea de la patria, y mi corazón respondió a ella con espontáneos sentimientos, nuevos hasta aquel momento en mi alma. Hasta entonces la patria se me representaba en las personas que gobernaban la nación, tales como el Rey y su célebre ministro, [139] a quienes no consideraba con igual respeto. Como yo no sabía más historia que la que aprendí en la Caleta, para mí era de ley que debía uno entusiasmarse al oír que los españoles habían matado muchos moros primero, y gran pacotilla de ingleses y franceses después. "

Esto es, para él, de cultura de las calles y playas de Cádiz, más que patria había un país, ciertamente valiente, tanto que no se imaginaba uno la derrota que luego sobrevino en Trafalgar, "pero el valor que yo concebía era tan parecido a la barbarie como un huevo a otro huevo. Con tales pensamientos, el patriotismo no era para mí más que el orgullo de pertenecer a aquella casta de matadores de moros."

Pero Galdós describe un memorable descubrimiento espiritual justo en el momento en que precedió al combate naval y explica cómo la idea de nacionalidad, de nación, se abrió paso en el espíritu de Gabriel, el de la Viña, "iluminándolo y descubriendo infinitas maravillas, como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso paisaje:

"Me representé a mi país como una inmensa tierra poblada de gentes, todos fraternalmente unidos; me representé la sociedad dividida en familias, en las cuales había esposas que mantener, hijos que educar, hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un ataque de fuera, y comprendí que por todos habían sido hechos aquellos barcos para defender la patria."

Y añade que la nación española es "el terreno en que ponían sus plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivían sus ancianos padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su embarcación fatigada del largo viaje; el almacén donde depositaban sus riquezas; la iglesia, sarcófago de sus mayores, habitáculo de sus santos y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos; el hogar doméstico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de generación en generación, parecen el símbolo de la perpetuidad de las naciones; la cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de los nietos; la calle, donde se ven desfilar caras amigas; el campo, el mar, el cielo; todo cuanto desde el nacer se asocia a nuestra existencia, desde el pesebre de un animal querido hasta el trono de reyes patriarcales; todos los objetos en que vive prolongándose nuestra alma, como si el propio cuerpo no le bastara."

Y culmina:
"Mirando nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor representan al fuego, sentí que mi pecho se ensanchaba; no pude contener algunas lágrimas de entusiasmo; me acordé de Cádiz, de Vejer; me acordé de todos los españoles, a quienes consideraba asomados a una gran azotea, contemplándonos con ansiedad; y todas estas ideas y sensaciones llevaron finalmente mi espíritu hasta Dios, a quien dirigí una oración que no era Padre-nuestro ni Ave-María, sino algo nuevo que a mí se me ocurrió entonces. Un repentino estruendo me sacó de mi arrobamiento, haciéndome estremecer con violentísima sacudida. Había sonado el primer cañonazo."

Hace unos días Pablo Iglesias, probable y presunto flamante vicetodo del gobierno mecano, puzzle o sánchezstein que aún no se ha constituido, recomendaba leer más a Pérez Galdós. Pues ahí lleva dos estampas sobre España de uno de los escritores que más ha contribuido a defender, crítica y ardorosamente, la realidad y entidad de la nación española.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Ante el Frente Popular Separatista, ¿qué puede hacer la derecha nacional?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Enero 2020

Si Casado, Abascal y Arrimadas no son capaces de enfrentarse con él de forma conjunta, ellos se irán al guano, pero antes nos habrán descalabrado a todos.

Lo más difícil ante una enfermedad es hacer un diagnóstico acertado, a partir del cual se puede buscar el remedio. Esta semana echará a andar, o mejor, a tropezar, el Gobierno más peligroso de la España contemporánea. Pero ¿en qué consiste ese peligro? ¿Qué cabe temer a corto y medio plazo? ¿A qué nos enfrentamos? Y una vez identificada la naturaleza del peligro que nos acecha, ¿cómo afrontarlo y, si es posible, cabe intentar resolverlo?

Entre el viernes y el sábado se han hecho tres análisis por parte de tres personas especialmente cualificadas, en tres entrevistas: Jaime Mayor Oreja en esRadio, Mikel Buesa en El Mundo y Jon Juaristi en Vozpopuli. Los tres son vascos, siempre han estado en la acción y la reflexión política, y no tienen ningún lazo en común, salvo dos esenciales: buscan entender lo que nos está pasando y la mejor manera de defender España y la Libertad.

Un proceso revolucionario
Mikel Buesa, cuyo hermando Fernando fue asesinado por ETA, militó en el PSOE, fundó y abandonó UPyD y entre sus últimos libros destacan ETA S.A. y La pachorra conservadora, responde así a Fernando Palmero, en una gran entrevista, a la pregunta clave:

-¿Estamos ante un proceso constituyente?
-Estamos a las puertas de un proceso revolucionario. Lo de constituyente es un eufemismo para ocultar que estamos ante un cambio constitucional fuera del cauce que establece la Constitución. Y a eso se le llama revolución. Creo que no va a ser violento, pero no descarto totalmente la posibilidad de que lo sea. En cualquier caso, ese proceso revolucionario, si finalmente se va asentando, no va a ser un proceso de ruptura en un momento, sino de pequeñas rupturas que en su conjunto conducirán a una situación completamente distinta. Por ejemplo, de combatir las noticias falsas, como dicen que van a hacer, a tener censura previa o autocensura, que es todavía peor, hay un paso.

Juaristi no está de acuerdo -yo tampoco- con la opinión positiva que Buesa tiene de Rubalcaba, pero comparte su preocupación ante un proceso poco claro salvo en lo que tiene de temible. Preguntado por Karina Sáinz Borgo, contesta:

-Tenemos Gobierno de coalición. ¿Qué opinión tiene al respecto?
-Muy mala. Habrá que esperar a que se produzca la catástrofe, para no ponerse la venda delante de la herida. Esta situación, que antes parecía privativa del País Vasco y después de Cataluña, es decir, sociedades antagonizadas y divididas, ya es una realidad general en toda España gracias a los socialistas. Pero esto es un proceso largo que comenzó con Rubalcaba el 13 de marzo de 2004, cuando lanzó a sus bases al asalto de las sedes del PP en la jornada de reflexión electoral. Continuó luego con Zapatero y hemos llegado hasta aquí. Es terrible, pero aún no sabemos cuáles serán las consecuencias." (…)

Los consensos básicos ya habían saltado por los aires en 2004. Lo que sí es nuevo es la radicalización extrema del PSOE, que se ha convertido en un partido populista de izquierdas, vamos, un partido bolivariano. Lo ha hecho por mimetismo con respecto a Podemos. En lugar de desplazarse hacia el centro, el PSOE ha optado por la radicalización que ya había comenzado con Zapatero. Convendría recordar que él se refirió a sí mismo como el más rojo de todos.

La duda de la Derecha sobre sí misma
Lo esencial en la reflexión de Juaristi es definir la naturaleza del PSOE. Recuérdese que, hasta el raudo abrazo de Sánchez e Iglesias tras las elecciones generales, muchos en el PP y Cs situaban al partido de Sánchez en el campo constitucional, pese a la evidencia de su pacto con comunistas y separatistas en autonomías y ayuntamientos, incluyendo Navarra. Es como si la Derecha no se atreviera a plantar cara al Golpe de Estado catalanista en solitario, sin ayuda de la Izquierda, léase PSOE. La realidad ha destruido esa quimera, que no expresaba certeza sino miedo. Y la permanente duda sobre su propia legitimidad, sin esa forma de pedir permiso para existir a la Izquierda que es la manía del consenso.

Esto tiene consecuencias decisivas al plantear la oposición a un Gobierno que es social-comunista en su composición y separatista en su vocación. Si las Derechas se ven frente a un todo, un Frente Popular para destruir España, han de agruparse y prescindir de los tres liderazgos insuficientes: PP, Cs y Vox. Decía este sábado Rafa Latorre en un brillante análisis que comunistas y separatistas, unidos en el Poder, tratarán de convencernos de que lo que está unido es toda la Oposición, que en el fondo es Vox hablando por sí mismo y a través de PP y Cs. Sucede justo lo contrario: por encima de sus diferencias, todas las extremísimas izquierdas y las extremísimas derechas separatistas, se han unido para gobernar. En cambio, los tres partidos de centro-derecha siguen desunidos en la Oposición.

Bastaba ver este fin de semana a Ciudadanos manifestándose contra Díaz Ayuso junto a los comunistas para comprobar que el centro sigue idiotizado y se cree capaz de presentar, no se sabe desde dónde ni a través de qué medios, nada menos que una alternativa. El PP no deja de declinar ciegamente el verbo liderar. Y Vox sigue creyendo la propaganda que hace contra ellos la Izquierda, viéndola como un anuncio de un triunfo futuro, que le vendrá a las manos por los errores del Gobierno, que no es un Gobierno sino un nuevo régimen revolucionario, que no se sabe cuántos pasos precisará para alcanzar su fin, la destrucción de España, pero que, evidentemente, no tiene otro camino que seguir dándolos y a toda prisa. Es decir, que cada partido sigue pensando sólo en sí mismo, cree que basta acudir a su electorado, real o supuesto, por separado y dejar los acuerdos para cuando se aclare su único problema: no quién gobierna sino quién mandará en la Oposición.

Tres citas electorales a vida o muerte
Y entramos en el análisis de Jaime Mayor Oreja en La Mañana: la base del nuevo Gobierno, que no es un Gobierno sino un Proceso que supone la extensión del Prusés a toda España, son ETA y ERC. Con el respaldo de los demás partidos separatistas, de los comunistas, y, con una estrategia más gradualista, del PSOE. El núcleo duro de este Poder en proceso, o de esta revolución en marcha, no está en el PSOE, sino en la izquierda separatista y Podemos, que no duda, estando ya prácticamente en el Gobierno, en manifestarse en favor de los asesinos etarras y de los golpistas catalanes. Es un proceso cuyo fin lo marcan los extremos y en el que no hay guion: cada cuál desafinará del modo más tele-estridente que pueda.

Esto obliga a PP, Cs y Vox, explicaba Mayor, recordando aún la ruina de UCD, de la que le costó salir 14 años a la derecha, a llegar en sólo 14 meses a diversos acuerdos, según las características en cada lugar, para salvar los tres obstáculos que afrontan las fuerzas nacionales y constitucionales: las elecciones gallegas, vascas y catalanas. Si en ese terreno minado son incapaces de llegar a ningún pacto electoral -siquiera PP y Cs-, porque los post-electorales no valdrán, la derrota de esta oposición ratonera está asegurada. La ruina de España, también.

Estoy de acuerdo en lo sustancial con los tres análisis citados: estamos ante un régimen en marcha cuyo fin último es liquidar la Nación en cómodos plazos, a través de la permanente y sistemática violación de la Constitución. Si Casado, Abascal y Arrimadas no son capaces de enfrentarse con él de forma conjunta, ellos se irán al guano, pero antes nos habrán descalabrado a todos.

Se cargaron UPyD y ahora quieren cargarse Vox, en vez de  cargarse al PP por cuyas traiciones estamos dejando que destrocen España
Nota del Editor12 Enero 2020

Ya estoy harto de oir eso de la unión de las derechas. El PP tiene que desaparecer, es el causante del desastre que la izquierda y los separatistas están infligiendo a España. El PP dilapidó todas las oportunidades para tratar de corregir el avance del quinto frente de la guerra civil y hemos perdido. Hay que apoyar a Vox y dejarse de cometer más errores, cuarenta años repitiendo el mismo error: confiar en el PP.

El Estado de derecho, valladar ante el desafío separatista
Editorial El Mundo 12 Enero 2020

Si hubo un poder del Estado que cumplió con diligencia sus obligaciones a raíz de la insurrección independentista en otoño de 2017 fue la Justicia. Tres años después, con la Generalitat instalada aún en el desacato y con un Gobierno cómplice de los separatistas, el Estado de derecho sigue ejerciendo de valladar ante quienes mantienen su desafío a la soberanía nacional. Los dos últimos reveses en los tribunales muestran el fracaso de la estrategia judicial del independentismo. La ratificación por parte de la Junta Electoral Provincial de Barcelona de la inhabilitación de Quim Torra por desobediencia -después de que el Tribunal Supremo rechazara su suspensión cautelar- y la retirada a Oriol Junqueras de la condición de eurodiputado en el Parlamento Europeo -acatando así la decisión del Supremo respecto al líder de ERC, condenado a 13 años por sedición- constituye una victoria del Estado de derecho en un contexto en el que el Gobierno de Sánchez se inhibe por oportunismo. A ello se suma la petición de suplicatorio cursada al Parlamento Europeo por el juez Llarena para que suspenda la inmunidad de Puigdemont y Comín.

Después de que la Junta Electoral Central (JEC) inhabilitara a Torra, Adriana Lastra cuestionó las competencias de este órgano y Alberto Garzón, futuro ministro de Consumo, tachó al poder judical de "brazo reaccionario" de la derecha. Ahora, en cambio, el Gobierno guarda un ominoso silencio que se debe a la dependencia de la coalición PSOE-Podemos de ERC. De ahí que sea improcedente que Sánchez emplace al presidente catalán a una nueva reunión. Torra, pese al respaldo recibido del presidente del Parlament, ya no es diputado. La Junta Electoral declaró vacante su escaño. Por tanto, no puede seguir ejerciendo como presidente autonómico. Y, en consecuencia, no debe ser reconocido como interlocutor institucional por parte del presidente del Gobierno. Máxime teniendo en cuenta que Torra ya ha amenazado con rebelarse pese a que el Supremo rechazó las medidas cautelarísimas planteadas por la defensa de Torra para paralizar el procedimiento. De incumplir el acuerdo de la JEC, Torra incurriría de nuevo en desobediencia.

En el caso de Junqueras, Estrasburgo admitió que éste no puede ser diputado, enmendando así la posición adoptada por la eurocámara el pasado 19 de diciembre tras el fallo del Tribunal de Luxemburgo sobre la nueva doctrina en materia de inmunidad. Pese al intento constante de desbordar el marco legal, el imperio de la ley resulta implacable a la hora de frenar la unilateralidad del independentismo. Lo lacerante es que el Gobierno, atado a los intereses partidistas de Sánchez, haya declinado dar esta batalla. El nombramiento de Juan Carlos Campo como ministro de Justicia no parece que vaya a corregir este rumbo errático. Al contrario, Sánchez le sitúa en esta cartera para coadyuvar en la estrategia de distensión con el secesionismo.

La ambigua sonrisa del destino
La hipertrofia del Gabinete no va a impedir que Podemos imprima en él su sello político: suya es la agenda rupturista que Sánchez ha aceptado y compartido. Quizá también a él, como a la portavoz de ERC, la gobernabilidad de España le importe un comino mientras pueda aguantar en precario equilibro
Ignacio Camacho ABC 12 Enero 2020

De un modo casi generalizado, los analistas de los medios han avalado la tesis de que Sánchez ha diseñado un Gobierno que tanto en su hipertrofia de carteras como en la selección de sus miembros muestra el claro propósito de diluir el efecto de la presencia en él de Podemos. Y sin duda así es al menos en la medida en que el presidente ha tenido la intención de hacerlo. Pero la política es un sistema de ocupación de espacios, de aprovechamiento de huecos, y eso lo suelen hacer mejor los activistas que los técnicos porque tienen un discurso más vibrante y más fiero, un talante más enérgico, una ambición más potente y una mayor capacidad de movimiento. Si hay algo que Pablo Iglesias ha demostrado es un fondo de aguante férreo para sobrevivir tanto a sus propios errores como a los ataques ajenos. Conviene no infravalorar su correosa, casi iluminada fe en su proyecto.

En ese sentido, el perfil de socialdemocracia ortodoxa de la mayoría de los ministros no parece a priori suficiente garantía para contener el presumible brío de un Iglesias decidido a imprimir a su participación en el Gabinete un definido sello político. El líder comunista tendrá que atenuar en parte su radicalismo pero en modo alguno va a renunciar a que se note la impronta de su partido. Y además de que está sobrado de instinto de poder, de olfato y de empuje comunicativo para sortear la vigilancia de la guardia pretoriana del sanchismo, él también se ha rodeado de un círculo de confianza constituido por su núcleo más íntimo con el objetivo de delimitar un contorno nítido. El riguroso protocolo funcional de la coalición que ambas formaciones han suscrito revela los recelos socialistas hacia un socio en cuyo carácter cimarrón atisban un serio peligro. Sin embargo, si ya resulta ingenua la idea de que un simple documento pueda lograr que dos grupos tan distintos articulen un solo equipo, roza la candidez pensar que a un ego tan descomedido lo vaya a embridar la igualdad de rango con personalidades templadas como las de Teresa Ribera o Nadia Calviño. La única contención posible será la que él mismo se imponga por disimulo, astucia o pragmatismo. Es poco probable que de momento, recién alcanzada la meta que tanto ha perseguido, dé lugar a fisuras o tensiones susceptibles de poner en duda su compromiso. Lo hará cuando lo considere preciso. Hasta tanto, la apariencia de disciplina siempre fue un componente esencial de la vieja táctica del entrismo.

A este respecto, y aunque la estabilidad del Ejecutivo dependa de un separatismo que lo vigila desde fuera, el usufructo del poder servirá de argamasa para su cohesión interna. Podemos no va a arriesgar a bote pronto su importante cuota de influencia. Su principal éxito es que el PSOE haya aceptado por necesidad propia gran parte de su agenda tras haberla despreciado de mala manera. Iglesias supo esperar porque entendió que Sánchez, al renunciar a ofrecer un acuerdo a Ciudadanos, sentía pavor a perder el liderazgo de la izquierda y era cuestión de tiempo y de paciencia que se aviniese a aceptar la correlación de fuerzas que rechazaba por pura soberbia. Una vez abierta esa puerta, el dirigente morado no pondrá pegas a que el presidente haga gestos tranquilizadores para que la alta empresa y la opinión europea aflojen sus reticencias. Él se reserva el papel de ariete contra la oposición, el que en la Transición desempeñó el ahora supermoderado Alfonso Guerra. El de adalid de una guerra de ingeniería cultural y social contra los valores de la derecha, el primer paso de la hegemonía ideológica que a medio plazo le permita aflojar los «candados» del sistema. Y el jefe del Gobierno se lo cederá sin problemas porque le evita desgaste y le sirve de aval en la imprescindible interlocución con Bildu y Esquerra. Cuando tras las elecciones se envainó por supervivencia todas sus razonables cautelas, Sánchez sabía que estaba condenado a la esquizofrenia de aparentar moderación mientras los extremistas le marcan la estrategia.

Porque son Podemos y los soberanistas quienes han fijado las grandes líneas de su discurso programático. La investidura no se la otorgaron para luchar contra el cambio climático, ni para subir las pensiones, ni siquiera para continuar aventando una revancha retroactiva contra el fantasioso legado de Franco, sino para que facilite su aspiración desintegradora del Estado. Y ése es el modelo extraconstitucional por el que Iglesias lleva tiempo apostando: la mesa «de diálogo», la «desjudicialización del conflicto», la consulta para validar acuerdos extraparlamentarios, el progresivo ninguneo de la Corona como antesala de la deslegitimación del régimen monárquico. Todo ese paquete rupturista es lo que el PSOE, ahora Partido Sanchista, con convicción o sin ella, ha comprado, y lo que trata de disimular con el nombramiento de ministros tecnocráticos o de rasgos mesurados que amortigüen la alarma del electorado ante un consorcio de fuerte tinte sectario. Sólo que mientras Moncloa iba anunciando con su habitual efectismo el goteo de agraciados, Torra se declaraba en rebeldía ante una decisión del Supremo sin que nadie le saliera al paso y Podemos apoyaba una marcha a favor de los presos de ETA en el País Vasco. Para cohabitar con esta clase de aliados Sánchez tendrá que firmar primero un pacto con sus propios escrúpulos democráticos, lo que vistos sus antecedentes de coherencia personal no parece que le vaya a resultar muy complicado.

La dificultad de dormir en promiscuidad con un enemigo la descontó en el instante mismo en que aceptó compartir con él «la sonrisa del destino» en el marco de desafío de narcisos; tahúr consumado como es, confía su aventura a sus múltiples trucos y recursos propagandísticos, en cuyo manejo ventajista goza de renombrado prestigio. La alianza con Iglesias no estará exenta de trastadas y pellizcos, pero durará el tiempo que a ambos les proporcione recíprocos beneficios, a sabiendas los dos de que el futuro de la coalición, y de la nación entera, está en las manos poco fiables del independentismo. Tal vez también al presidente, como a la portavoz de ERC, le importe un comino la gobernabilidad de España en sentido estricto, en tanto sea capaz de mantener los precarios equilibrios que le apuntalen al frente del Ejecutivo.

Matar mereció la pena
EDUARDO INDA okdiario 12 Enero 2020

Mi infancia son recuerdos de un País Vasco en el que ETA mataba a troche y moche. Memoria de unos años en Bilbao que fueron tan felicísimos en lo particular como durísimos en lo general. Secuencias de esos años de plomo en los que con apenas cinco años tuve la desgraciada oportunidad de presenciar algunos de los golpes más duros de la banda terrorista, como la voladura del Marítimo del Abra, el club más chic de la capital vizcaína. O el cadáver cubierto con una manta de un policía asesinado a quemarropa por la espalda en las cercanías de mi casa. O el drama de los Ybarra, cuyo padre murió tras un mes de secuestro en el que la familia no logró reunir los 1.000 millones de pesetas que les exigía la mafia de los nuevos socios de Pedro Sánchez.

Siendo navarro, habiendo vivido hasta los nueve años en Bilbao, veraneando en San Sebastián desde que nací (cosa que ya no puedo hacer por obvias razones de seguridad personal), a mí nadie me va a decir ni me va a contar lo que representan cuantitativa y cualitativamente los 50 años de matonismo etarra. Que se resumen tétricamente en 856 asesinatos, dos mil y pico huérfanos, cientos de viudas y viudos, miles de heridos, un sinfín de mutilados, cerca de un centenar de secuestrados, decenas de miles de extorsionados y 250.000 exiliados (eso sí que es un exilio y no lo del delincuente Puigdemont) del País Vasco y Navarra. Entre otros, los cinco miembros de mi familia, que aterrizó en Madrid a finales de los 70 como consecuencia de la invivible presión del mafioso mundo etarra.

ETA no cayó por las cesiones del Gobierno de Zapatero, tampoco por la legalización de su brazo político en una vomitiva sentencia del Constitucional que revocó otra ajustada a Derecho del Supremo, ni desde luego por las fisuras que provocó en sus filas el crimen de Miguel Ángel Blanco tras una terrible agonía que duró 72 horas. Esa panda de malnacidos pasó a mejor vida porque la Policía y la Guardia Civil hicieron un trabajo impecable y porque las fuerzas políticas democráticas permanecieron unidas sin una sola fisura, incluida la Izquierda Unida del ahora podemita Julio Anguita, ante el mal. En fin, lo que prescribe la lógica moral más elemental.

Adolfo Suárez y Calvo-Sotelo no cejaron en la lucha antiterrorista pese a que en aquellos tiempos ETA llegó a segar la vida de un centenar de personas al año. Siempre tuvieron claro que la banda era el MAL ABSOLUTO. Felipe González, el de “los etarras se pudrirán en la cárcel”, jamás puso en duda la catalogación moral de estos malnacidos. De Aznar qué quieren que les cuente que ustedes no sepan. Lo normal en alguien decente que, para más inri, habla de la banda terrorista con más auctoritas que ningún otro político de primer nivel. Salió con vida del bombazo que le pusieron en la calle Silva de Madrid por milésimas de segundo y por el blindaje de su Audi. Si el terrorista hubiera accionado el explosivo un pelín antes, el que meses después fue cuarto presidente de la democracia no lo hubiera contado.

Zapatero fue el primero que empezó a pervertir el lenguaje y, consecuentemente, a blanquear consciente o inconscientemente a los pistoleros. Primero, calificando de “hombre de paz” a Arnaldo Otegi, jefe de los asesinos y antes secuestrador de Javier Rupérez y asesino frustrado de Gabriel Cisneros. Y después sembrando cizaña talonario de dinero público en mano entre las asociaciones de víctimas que hasta entonces habían permanecido unidas y capitaneadas por la AVT. Tan cierto es que bajo su mandato ETA dejó de matar como que para conseguir ese objetivo no era necesario elogiar a seres diabólicos como Otegi ni mucho menos legalizar a sus tentáculos políticos.

De la catadura moral de Pedro Sánchez teníamos más que intuiciones. Albergábamos certezas en forma de doctorados robados, mentiras infinitas, uso del dinero público rayano con la malversación y coqueteo permanente concluido en boda con quienes perpetraron un golpe de Estado hace dos años y tres meses. Pero lo que nunca pensamos es que pudiera romper todos los consensos habidos y por haber manifestando en sede parlamentaria que “no hay vascos buenos y malos”. Como si Josu Ternera fuera igual que los añorados Fernando Múgica y su tocayo Buesa. Como si no hubiera diferencias entre la multiasesina Idoia López Riaño, alias La Tigresa, y Marimar Blanco o la viuda de Gregorio Ordóñez. O tal que si el hijo de Satanás de Arnaldo Otegi estuviera en la misma dimensión ética que Nicolás Redondo Terreros, María San Gil o esa Bea Fanjul que es ahora mismo la gran esperanza blanca del PP vasco.

Si me llegan a vaticinar que todo un presidente de un Gobierno democrático iba a dar las gracias al señuelo político de ETA desde la tribuna de oradores, hubiera pensado que el mundo se había vuelto tarumba. Idéntica conclusión extraería si hace tres o cuatro años me hubieran avanzado que algún día un diputado sería aupado a La Moncloa por quienes defendían en las instituciones los asesinatos de los terroristas. Sucedió en la moción de censura, con el “sí” de los bilduetarras a su ahora íntimo Pedro Sánchez, y se repitió la historia con el voto pasivo del martes.

Más allá del golpe de Estado encubierto que supone romper los consensos del 78 pactando con proetarras y golpistas, me preocupan hasta el infinito y más allá las consecuencias que provocará este repugnante relativismo moral. Relativismo moral que se traduce en la equiparación del bien y el mal, de los terroristas y sus víctimas, de quienes asesinan y de quienes son asesinados, de secuestradores y secuestrados, de quienes extorsionan y de quienes tienen que pagar para salvar la vida, de quienes campan a sus anchas en el País Vasco y Navarra y de quienes siguen teniendo que llevar escolta para que no les partan la cabeza, de los “terroristas de Alsasua [Fiscalía dixit] y de los guardias civiles apaleados en el bareto del mal. Eso significa que todo vale. Eso implica que no se distinga entre el bien y el mal. Eso provoca que en el imaginario colectivo quede la sensación de que para conseguir lo que quieres tan legítimo es hacerlo por las buenas como por las malas. Si matar mereció la pena a ETA y sus satélites, ¿quién nos asegura que nadie intentará repetir la estrategia para lograr sus fines políticos o de cualquier tipo? La ley de la selva es la antítesis de la democracia. Sánchez, la historia te condenará.


IN MEMORIAM*
Jean-Serge Nérin – Carlos Enrique Sáenz de Tejada – Diego Salvá Lezaun – Eduardo Antonio Puelles García – Ignacio Uría Mendizábal – Luis Conde De La Cruz – Juan Manuel Piñuel Villalón – Isaías Carrasco Miguel – Fernando Trapero Blázquez – Raúl Centeno Bayón – Ambrosio Fernández Rico – Carlos Alonso Palate Sailema – Diego Armando Estacio – Bonifacio Martí­n Hernández – Julián Embid Luna – Jesús Lolo Jato – Domingo Durán Díez – Joseba Pagazaurtundúa Ruiz – Antonio Molina Martín – Juan Carlos Beiro Montes – Silvia Martínez Santiago – Cecilio Gallego Alaminos – Juan Priede Pérez – Ana Isabel Arostegi Lejarreta – Francisco Javier Mijangos Martínez de Bujo – José María Lidón Corbí – Francisca Eraunzetamurgil Alkorta -Justo Oreja Pedraza – José Javier Múgica Astibia – Mikel María Uribe Aurkia – Luis Ortiz de la Rosa – Santiago Oleaga Elejabarrieta – Manuel Giménez Abad – Froilán Elespe Inciarte – Santos Santamaría Avendaño – Iñaki Totorika Vega – Josu Leonet Azkune – José Angel Santos Laranga – Ramón Díaz García – Juan Miguel Gervilla Valladolid – Francisco Cano Consuegra – Jesús Sánchez Martínez – Jesús Escudero García – Armando Medina Sánchez – José Francisco Querol Lombardero – Máximo Casado Carrera – Antonio Muñoz Cariñanos – Luis Portero García – José Luis Ruiz Casado – Manuel Indiano Azaustre – José Ángel De Jesús Encinas – Irene Fernández Pereda – Francisco Casanova Vicente – José María Korta Uranga – Juan María Jáuregui Apalategui – José Marí­a Martí­n Carpena – Jesús María Pedrosa Urquiza – José Luis López de Lacalle – Fernando Buesa Blanco – Jorge Díaz Elorza – Pedro Antonio Blanco García – Manuel Zamarreño Villoria – Alfonso Parada Ulloa – Tomás Caballero Pastor – Alberto Jiménez-Becerril Barrio – Ascensión García Ortiz – José Ignacio Iruretagoiena Larrañaga – José Luis Caso Cortines – José María Aguirre Larraona – Daniel Villar Enciso – Miguel Ángel Blanco Garrido – Servando Rivas Pérez – Juan Manuel García Fernández – Luis Andrés Samperio Sañudo – Francisco Javier Gómez Elósegui – Modesto Rico Pasarín – Ángel Portugal del Alamo – Patxi Arratibel Fuentes – Domingo Puente Marín – Rafael Martínez Emperador – Eugenio Olaciregui Borda – Jesús Agustín Cuesta Abril – Serafín Apellaniz Pagola – Isidro Usabiaga Esnaola – Miguel Ángel Ayllon Díaz-González – Ramón Doral Trabadelo – Francisco Tomás y Valiente- Fernando Múgica Herzog- Luciano Cortizo Alonso- Josefina Correa Huerta – Manuel Carrasco Almansa – Santiago Esteban Junquer – José Ramón Intriago Esteban – Félix Ramos Bailón – Florentino López del Castillo – Martín Rosa Valero – Iñaki Mendiluce Etxeberri – José Luis González Villanueva – Enrique Nieto Viyella – Jesús Rebollo García – Eduardo López Moreno – Margarita González Mansilla – Mariano de Juan Santamaría – Gregorio Ordóñez Fenollar -Rafael Leiva Loro – Alfonso Morcillo Calero – José Santana Ramos – José Antonio Díaz Losada – Francisco Veguillas Elices – Francisco Martín Moya – César García Contonente – José Manuel Olarte Urresti – Juan José Hernández Rovira – Miguel Peralta Utrera – José Benigno Villalobos – Vicente Beti Montesinos – Fernando Jiménez Pascual – Leopoldo García Campos – José Santos Pico – Joseba Goikoetxea Asla – Dionisio Herrero Albiñana – Juvenal Villafrañe García – Domingo Olivo Esparza – Fidel Dávila Garij – Javier Baró y Díaz-Figueroa – José Alberto Carretero Sogel – Juan Romero Alvarez – Manuel Calvo Alonso – Pedro Robles López – Angel María González Sabino – Emilio Castillo López – José Ramón Domínguez Burillo – José Antonio Santamaría Vaquerizo – Miguel Miranda Puertas – José Luis Luengo Martínez – Ricardo González Colino – Antonio Heredero Gil – José Manuel Fernández Lozano – Juan Manuel Martínez Gil – Juan Manuel Helices Patiño -Joaquín Vasco Alvarez – Juan José Carrasco Guerrero – Enrique Martínez Hernández – Antonio José Martos Martínez – José San Martín Bretón – Eutimio Gómez Gómez – Julia Ríos Rioz – Antonio Ricondo Somoza – Angel García Rabadán – Juan Antonio Núñez Sánchez – Ramón Carlos Navia Refojo – Emilio Domingo Tejedor Fuentes – Francisco Carrillo Pérez – Antonio Ricote Castilla – Virgilio Mas Navarro – Juan Querol Queralt – Manuel Broseta Pons – José Anseán Castro -Arturo Anguera Vallés – José Antonio Garrido Martínez – Francisco Javier Delgado González-Navarro – José Javier Urretegui Aramburu – Pedro Carbonero Fernández – Fabio Moreno Asla – Juan Carlos Trujillo García – Eduardo Sobrino González – Francisco Carballar Muñoz – José Luis Jiménez Vargas – Víctor Manuel Puertas Viera – Francisco Cebrián Caberas – Alfonso Menchaca Lejona – Francisco Gil Mendoza – Carlos Pérez Dacosta – Pedro Domínguez Pérez – Luis Claraco López – José Luis Jiménez Barrero – Manuel Pérez Ortega – Jesús Sánchez Lozano – Donato Calzado García – Edmundo Pérez Crespo – Ricardo Couso Ríos – Andrés Muñoz Pérez – Valentín Martín Sánchez – Raúl Suárez Fernández – Enrique Aguilar Prieto – Juan Salas Piriz – Baudilia Luque, María Pilar Quesada Araque – Ana Cristina Porras López – Rosa María Rosa Muñoz – Vanesa Ruiz Lara – Ramón Mayo – Francisco Cipriano Díaz Sánchez – Juan Chincoa Alés – Nuria Ribó Perera – Francisco Álvarez Gómez, Francisco Robles Fuentes – María del Coro Villamudria Sánchez – José Manuel Cruz Martín – Manuel Echevarría Echevarría – Luis Aragó Guillén – José Edmundo Casañ Pérez-Serrano – Francisco Díaz De Cerio Gómez – Isidro Jiménez Dual – Luis García Lozano – Luis Alfredo Achurra Cianca -Vicente López Jiméne – Miguel Marcos Martínez – Ramón Díaz García – Juan José Escuredo Ruiz – Eduardo Hidalgo Carzo -Francisco Pérez Pérez – Juan Gómez Salar – José Francisco Hernández Herrera -Daniel López Tizón – Carlos Abreras Arroyo – José Manuel Alba Morales – Luis Alberto Sánchez García – Ignacio Urrutia Bilbao – José Luis Hervás Mañas – José Lasanta Martínez – Rafael San Sebastián Flechoso – Francisco Almagro Carmona – Miguel Paredes García – Elena Moreno Jiménez – Benjamín Quintano Carrasco – Ángel Jesús Mota Iglesias – Aureliano Rodríguez Arenas – Ignacio Pérez Alvarez – José Martínez Moreno – Ignacio Bañuelo Laso – Eladio Rodriguez García – Juan Pedro González Manzano – Mª Carmen Tagle González – Luis Reina Mesonero – Conrada Muñoz Herrera – José María Martín Posadillo – Ignacio Baraguas Argües – Luis Hortelano García, Gregorio Caño García – Manuel Jodar Cabrera – José María Sánchez García – José Antonio Montes Gila – Juan Antonio García Andrés – Juan Bautista Castellanos – José Calvo De La Hoz – Engraciano González Macho – José Antonio Barrado Recio – Jaime Bilbao Iglesias – Luis Delgado Villalonga – Andrés Marcet Balsells – Juan José Pacheco Cano – Julio Gangoso Otero – Cristóbal Díaz García – Ramón Bañuelos Echevarria – José Luis Barrios Capetillo – Martín Martínez Velasco – Pedro Antonio Fonte Salido – Antonio Fernández Álvarez – José Antonio Ferri Pérez – Patxi Zabaleta Aizpitarte – Sebastián Aizpiri Lejaristi – Francisco Espina Vargas – Antonio Gómez Osuna – Luis Azcaraga Pérez Caballero – Pedro Ballesteros Rodríguez – Emilio Capilla Tocado – Mª del Pilar Franco Muñoz – Rocío Capilla Franco – José Pino Arriero – María Carmen Fernández Muñoz – Silvia Pino Fernández – José Ballarín Gava – Miriam Barrera Alcaraz – Esther Barrera Alcaraz – Silvia Ballarín Gay – Ángel Alcaraz Martos – José Luis Gómez Solís – Antonio Mateo Melero – Mari Cruz Yoldo Orrardre – Vicente Montoya Salazar- Wenceslao Maya Vázquez – Federico Carro Jiménez – Manuel Ávila García – Cristóbal Martín Luengo – Rafael Mucientes Sanz – Antonio Ligero Geins – Antonio López Martínez – Pedro Gaznarres Barrera – Rafael Morales Ocaña – Teresa Daza Cecilia – Jorge Vicente Manzanares – Silvia Vicente Manzanares – María Carmen Mármol Cubillo – Susana Cabrerizo Mármol – Sonia Cabrerizo Mármol – Luis Enrique Salto Viñuelas – María Emilia Eyre Diéguez – Milagros Amez Franco – Matilde Martínez Domínguez – Mercedes Manzanares Servitja – José Valero Sánchez – Luisa Ramírez Calanda – Felipe Caparrós Ubierna – Consuelo Ortega Pérez – Mercedes Moreno Moreno – María Rosa Valdellou Mestre – Bárbara Serrer Cervantes – María Paz Diéguez Fernández – Javier Valls Bauzá – Carmen Pascual Carrillo – Félix Peña Mazagato – María Teresa Torrano Francia – Juan Fructuoso Gómez – Antonio González Herrero – María Luisa Sánchez Ortega – Manuel Rivera Sánchez – Ángel José Ramos Saavedra – Javier Biurrun Monreal – María José Teixeira Gonçalves – Genaro García De Andoain – Julio César Sánchez Rodríguez – Rafael Garrido Gil – Daniel Garrido Velasco – Daniela Velasco Domínguez de Vidaurreta – Ángel González Pozo – María Dolores González Catarain – José Picatoste González – José Miguel Moros Peña – Juan Ignacio Calvo Guerrero -Ángel De La Higuera López -Ignacio Mateu Isturiz – Adrián González Revilla – Javier Esteban Plaza – Jesús Jiménez Jimeno – José Joaquín García Ruiz – Antonio Lancharro Reyes – Andrés José Fernández Pertierra – José Calvo Gutierrez – Miguel Ángel Cornejo Ros – Carmelo Bella Álamo – Jesús María Freixes Montes – Santiago Iglesias Godino – Francisco Muriel Muñoz – Carlos Besteiro Pérez – Ricardo Sáenz de Ynestrillas Martínez – Francisco Casillas Martín -Antonio Ramos Ramírez – Manuel Fuentes Pedreira – Enrique Moreno Arguilea – Juan Carlos González Rentero – Vicente Javier Domínguez González – Juan José Catón Vázquez – Juan Mateos Pulido – Alberto Alonso Gómez – José Ignacio Aguirrezabalaga de la Granja – José Antonio Álvarez Díez – Cristóbal Colón de Carvajal y Maroto – Alejandro Sáenz Sánchez – Mario Leal Barquer – José Herrero Quiles – Rafael Melchor García -José Manuel Ibarzábal Luque -Isidoro Díez Ratón – Félix Gallego Salmón – Eugene Kent Brown- Clement Peret – José Expósito Afán – Fernando Amor Calvo – Fausto Escrigas Estrada – Agustín Ruiz Fernández de Retana – Esther Gijalba Gómez – Antonio Trujillo Comino – Juan Merino Antúnez – Estanislao Galíndez Llano – Ignacio Montes Abad- Eugenio Recio García – Vicente Romero González – Juan García Jiménez – Esteban Del Amo García – José Milarengo De Bernardo – Alfredo Aguirre Belascoain – Francisco Miguel Sánchez – José Martínez Parens – Moisés Cosme Herrero Luango – Francisco Rivas López – Máximo Díaz Barderas – Juan José Uriarte Orue , Luis Navarro Izquierd – Máximo Antonio García Freile -Jesús Ildefonso Garcia Padilla – Carlos Díaz Arcocha – Ángel Facal Soto – Ricardo Tejero Magro – Agapito Sánchez Angulo – José Larrañaga Arenas – Francisco Javier Fernández Lajusticia – Juan Enríquez Criado – Luis Alberto Asensio Pereda – Mohamed Amar Abderrahman – Joseph Couchot – Juan Sánchez Sierro – Vicente Gajate Martín – José Luis Veiga Pérez – Agustín Pascual Jove – Victoriano Collado Arribas – José María Martínez-Cubero – Juan Rodríguez Rosales – Antonio Torrón Santamaria – Alberto Aznar Feix – Manuel González Villar – Ángel Zapatero Antolín – Diego Torrente Reverte – Luis Hoyo Ochoa – Ángel Rodríguez Sánchez – Antonio Velasco Benito – José Ortiz Verdú -Jesús Alcocer Jiménez – Tomás Palacín Pellejero – Juan José Visiedo Calero – Bernardo Pérez Sobrino – José Naranjo Martín – Pedro Ortiz de Urbina Garayalde – Enrique Casas Vila – Mikel Solaun Angulo – Guillermo Quintana Lacaci – Eduardo Navarro Cañadas – Francisco Arín Urcola -Pablo Garraza García – Francisco Javier Collado Azurmendi – José Antonio Julián Bayano – Antonio de Vicente Comesaña – José Ángel Martínez Trelles – Manuel Carrasco Merchán – Lorenzo Mendizábal Iturrarte – Cándido Cuña González – Alberto Martín Barrios – Alfredo Jorge Suar Muro -José Reyes Corchado – Ángel Flores Jiménez – Juan José Pulido Pavón – Manuel Benito José – Pablo Sánchez César – Julián Alberdi Igartua – Arturo Quintanilla Salas – Manolo Peronie Díez – Rafael Gil Marín – Enrique Rúa Díaz – Ramiro Salazar Suero – Manuel Francisco García San Miguel – Jesús Blanco Cereceda – Emilio José Cánovas López – Juan Maldonado Moreno – Eduardo Vadillo Vadillo – Francisco Machio Martos -Antonio Conejo Jalguero – Fidel Lázaro Aparicio – Julio Segarra Blanco – Pedro Barquero González, Maria Dolores Ledo García- Aniano Sutil Pelayo – Ramón Ezequiel Martínez García – Luis Manuel Allende Porrua – Patricia Llanillo Borbolla – Benito Alonso Gómez – Ramón Iturriondo García – Aníbal Izquierdo Emperador – Miguel Mateo Pastor – Juan García Mencía – Manuel López Fernández – Juan Ramón Joya Lago – Carlos Manuel Patiño Casanova – César Uceda Vera – Víctor Lago Román – Francisco González Ruiz – Domingo Javier García González – Gregorio Hernández Corchete – José Giménez Mayoral – Alberto Toca Echevarría – Juan Carlos Ribeiro de Aguilar -Emilio Fernández Arias – Alfonso López Hernández – Jesús Ordóñez Pérez – Antonio Cedillo Toscano – Juan Serronero Sacristán – José Luis Barona Zorilla – Francisco Javier Angulo Fernández – Vicente Gómez Duarte – Miguel Garrido Romero – Alberto López Jaureguizar -Juan García González – José Aybar Yáñez – José Fernández Perna – Rafael Vega Gil, Daniel Herníquez García – Antonio Huegun Aguirre – Ángel Pascual Múgica – Antonio Pablo Fernández Rico – Vicente Luis Garcera López – Antonio Gómez García – Ramiro Carasa Pérez – Pedro Conrado Martínez Castaños – Enrique Cuesta Jiménez – Alfonso Maside Bouzo -Cristina Mónica Illarramendi Ricci – Agustín Martínez Pérez – Modesto Martín Sánchez – Benjamín Fernández Fernández – José Fragoso Martín – Benigno García Díaz – Pablo Garayalde Jaureguizábal – Manuel Hernández Seisdedos – Santiago González de Paz – Félix Galíndez Llano – Ovidio Ferreira Martín – Joaquín Gorjón González – Luis Miranda Blanco – Magín Fernández Ferrero – Antonio Murillo Chacón – Luis de la Parra Urbaneja – Ignacio Ibarguchi Erostarbe – Juan Manuel Martínez Castañares – María José García Sánchez – Esteban Alvarez Merallo – José Olalla de la Flor – Manuel Sánchez Borallo – Guillermo Tevar Saco – Antonio Noguera García – Manuel Rodríguez Taboada – Oswaldo José Rodríguez Fernández – Luis Cadarso San Juan – José María Latiegui Balmaseda – Francisco Francés Garzón – Vicente Sánchez Vicente – Juan Costas Otamendi – Ramón Romeo Rotaeche – José Luis Prieto García – José Luis Raimundo Moya – José María Ryan Estrada – Leopoldo García Martín – José Luis Oliva Hernández – Antonio Díaz García – Joaquín Martínez Simón – José Martín Sagardía Zaldúa – José Javier Moreno Castro – Ignacio Lasa de Rezola – Carlos Fernández Varcárcel – Miguel Garciarena Baraibar -Miguel Ángel San Martín Fernández – Aurelio Prieto Prieto – Juan García León – Vicente Zorita Alonso – Miguel Zunzunegui Arratibel – Alberto Lisalde Ramos – Sotero Mazo Figueras – Miguel Lasa Arrubarrena – Ángel Retamar Nogales – Arturo López Hernández – Modesto García Lorenzo – Julio César Castrillejo Pérez – Juan de Dios Doval de Mateo – José María Pérez López de Orueta – Carlos Fernández Aspiazu – Juan Manuel García Cordero – Jaime Arrese Arizmendiarreta – Felipe Extremiana Unanu – Lorenzo Motos Rodríguez- Carlos García Fernández – José Luis Vázquez Plata -Avelino Palma Brioa – Ángel Prado Mella – José Antonio Merenciano Ruiz -Sergio Canal Canal – Jesús Hernando Ortega – Ramón Coto Abad – Benito Morales Fabián – José Ignacio Ustarán Ramírez – Antonio García Argente – Mariano González Huergos – Miguel Fernández Espigares – Alfonso Martínez Bellos – José María Urquizu Goyonaga – Basilio Altuna Fernández – Antonio Fernández Guzmán – Jesús María Echeveste Toledo – Mario González Blasco – Antonio Contreras Gabarra – María Contreras Gabarra – Anastasio Leal Serradillo – Francisco López Bescós – Ramón Ledo Taboada – Aurelio Navio Navío – Antonio Gómez Ramos – Joaquín Becerra Calvente – Justino Quindós López – Elio López Camerón – Julio Muñoz Gran – Luis Hergueta Guinea – Julio Santiago Expósito Pascual – Jose Pablo García Lorenzo – Ángel Postigo Mejías – José Miguel Etxeberria – Francisco Ramón Ruiz Fernández – Francisco Puig Mestre – Ceferino Peña Zubia – Dionisio Villadangas Calvo – José Manuel Rodríguez Fontana – Jesús Holgado Sabio – Ramón Baglietto Martínez – Antonio Moreno Nuñez – José Maria Espinosa Viscarret – José Oyaga Marañón – Jesus María Vidaurre Olleta – Rufino Muñoz Alcalde – Luis Martos García – José Torralba López – Eugenio Lázaro Valle – Francisco Pascual Anchio – Florentino Lopetegui Barcajoba – José María Piris Carballo – Enrique Aresti Urien – Dámaso Sánchez Soto – José Arcedo Quiles – José Luis Ramírez Villar – Eugenio Saracibar González de Durana – Mario Cendán Geimonde – Ignacio Arocena Arbelaiz – Ángel Astuy Rodríguez – Miguel Rodríguez Fuentes – José Martínez Pérez-Castillo – Carlos José Gómez Trillo – José Gómez Mariñán – Alfredo Díez Marcos – Antonio Marín Gamero – Victorino Villamor González – Juan Manuel Román Moreno – Luis Domínguez Jiménez – Alfredo Ramos Vázquez – Liborio Arana Gómez – Manuel Santacoloma Velasco – María Paz Armiño Boran – Pacífico Fica Zuloaga – José Miguel Palacios Domínguez – Carlos Saldise Corta – Francisco Moya Jiménez – Jesús María Velasco Zuazola – Sebastián Arroyo González – Jesús García García – Juan Cruz Montoya Ortueta – Ángel García Pérez – Antonio Álex Martínez – Pedro Sánchez Marfil – Juan Luis Aguirreurreta Arzamendi – Fernando Rodríguez Espinola – Antonio Mesa Murillo – Manuel Fuentes Fontán – Germán González López – Carlos Sanz Biurrun – Eugenio Recio Guzmán – Manuel Pérez Comerón – Luis María Uríarte Alzaa – Santos Sampedro Lozano – Alfonso Vilariño Doce – Pedro Gori Rovira – Sixto Holgado Martín – Lorenzo González Valles – Carlos Seijas Fernández – Aurelio Pérez Zamora – Julián Ezquerro Serrano – Modesto Carriegas Pérez – José María Pérez Rodríguez – Aureliano Calvo Valls – Jose Manuel Juan Boix – Antonio López Carreras – Manuel Ferreira Simoes – Antonio Nieves Cañuelo – Juan Tauste Sánchez – Dionisio Gonzalo Rey Amez – Florentino García Siller – Dorothy Fertz – José Manuel Amaya Pérez – Juan Luna Azol – Jesús Emilio Pérez Palma – Guadalupe Redondo Villar – Moisés Cordero López – Antonio Pastor Marín – Miguel Ángel Saro López – Emilio López de la Peña – Jesús María Colomo Rodríguez – Santos Ainsa Cristóbal – Juan Ramón Albanell Córdoba – Cristóbal Albero Sánchez – Joaquín Antolín Berenguer – Serafín Ares Espiñeira – Begoña Álvarez Velasco – Louisa Laure Augusta-Farcy – Asunción Baeza Escolano – Carmen Ballaruelo Turón – Marta Bamala Duch – Teresa Berdor Labe – José Andrés Bonet Bofill – Emilia Bouza Álvarez – María Asunción Cabello Baeza – Ángel Cabello Iruela – Miguel Cárcamo Lastra – Blanca Iris Carllini de Castellini – Juan Castellini – Francisco Cosme Quer – Juan de Juan Martínez – José del Amo Villar – Eugenio Díaz Iglesias – Eugenio Díaz Montes – Francisca Diufaín de Alba – José Domingo Pujadas – Patrick du Breuil Anchagnon – Isabel Durán Milara – Rosa Mª Ezquerro Escribano – Kim Klaus Felmann – Inmaculada Fernández Caballero – José Fernandez Olive – Walace Foster – Ángel Fullana Llodrá – Jean Arthur Furnelle – Mª Concepción García Llorente – Genara García O’Neill – David Giménez Pérez – Amparo Gimeno Puyol – Francisco Gómez Quero – Santiago González Camiruaga – Pilar González Fuentes – José Giménez Gil – Ángel Hernández Pérez – Benita Leno – Ángel Martínez Torres – José Luis Martínez Muñio – Santiago Martín Pérez – Carlos Alberto Mauro Albricio – José Molina Campayo – Gonzalo Montes Martínez – Manuel Moro Hernández – Manuel Moya Jimeno – Fernando Noguero Noguero – Leocadio Olabarría García-Ribero – Mercedes Payol – Rodrigo Peñalosa Esteban-Infantes – Rodrigo Peñalosa López-Pin – Ana Mª Pérez Gimeno – Enrique Pérez Gimeno – Joaquín Ismael Peris Coret – Francisco Javier Puig Villaro – Alfonso Queipo de Llano Acuña – Tomás Revuelta García – Arnold Rivero – Vicente Ruber Chermay – Mª Fernanda Ruber Gimeno – Miguel Ángel Santos Álvarez – José Mª Sanz Herranz – Erosina Segarra Narváez de López – José Luis Serrano Sánchez – Francisco Sidera Casals – Jim Thaelman – Arabia Torres Bardo – Basilia Torres – Joaquín Valero Pérez – Mercedes Vega Neira – Karl Theodor Walle Yoris – Robert Waslow – Emeterio de la Fuente Aller – Francisco Medina Albala – Diego Alfaro Orihuela – Héctor Muñoz Espinosa – Ángel Baños Espada – Andrés Antonio Varela Rua – Luis Berasategui Mendizábal – Luis Gómez Ortigüela – Agustín Laso Corral – Jesús Abalos Jiménez – Luis Gómez Borrero – Antonio Pérez García – Jose Miguel Maestre Rodríguez – Antonio Peña Solís – Juan Antonio Díaz Román – Pedro Ruiz Rodríguez – Juan Bautista García – Dionisio Imaz Gorostiza – Ginés Pujante Garcia – Miguel Orenés Guillamón – Juan Bautista Peralta Montoya – Pedro Fernández Serrano – Antonio Recio Claver – José Maria Maderal Oleaga – Miguel Chávarri Isasi – Agustín Muñoz Vázquez – Sergio Borrajo Palacín – Benito Arroyo Gutiérrez – César Pinilla Sanz – Simón Cambronero Castejón – Vicente Irusta Altamira – José Antonio Vivo Undabarrena – Esteban Sáez Gómez – José Díez Pérez – Félix De Diego Martínez – José Fernandez Artola Goiciechea – Jesús Ulayar Liliaga – Francisco Mota Calvo – Francisco Gómez Jiménez – Miguel García Bayo – Ciriaco Sanz García – Antonio Ramírez Gallardo – Hortensia González Ruiz – Constantino Ortín Gil – José María Herrera Hernández – Francisco Berlanga Robles – José Luis Vicente Cantón – Lisardo Sampil Belmonte – Jose Maria Arrizabalaga Arcocha – Pedro Garrido Caro – Joaquín Azaola Martínez – Diego Fernández Montes Rojas – Saturnino Sota Argaiz – Juan Jiménez Gómez – Vicente Rubio Ereño – José María Serrais Llasera – Gabriel Alonso Perejil – Ángel Cruz Salcines – Manuel León Ortega – Alejandro Hernández Cuesta – Eliodoro Arriaga Ciaurriz – Elías Elexpe Astondoa – José Benito Sánchez Sánchez – Benjamín Sancho Mejido – Francisco Mateu Cánovas – Emilia Larrea Sáez de Adana – José Rodriguez de Lama – Lucio Revilla Alonso – Luis Candendo Pérez – Mariano Criado Ramajo – José Legasa Ubiría – Juan Cruz Hurtado Fernández – Rafael Recaola Landa – Ignacio Olaiz Michelen – Andrés Silverio Martin – José Benito Díaz García – Epifanio Benito Vidal Vázquez – Luciano Mata Corral – Luis Carlos Gancedo Ruiz – Alberto Villena Castillo – Ramón Muiño Fernández – Elías García González – Anselmo Durán Vidal – Ángel Pacheco Pata – Francisco de Asís Liesa Morote – Ramiro Quintero Ávila – José Zafra Régil – Lorenzo Soto Soto – José Antonio Ferreiro González – Amancio Barreiro Gens – Aurelio Salgueiro López – Alfonso Estevas-Guilman Muñoz – José García Gastiain – Antonio García Caballero – Juan Manuel Sánchez Ramos Izquierdo – Juan Antonio Pérez Rodríguez – Javier Jáuregui Bernaola – Domingo Merino Arévalo – Jesús Manuel Campos Rodríguez – José María Portell Manso – Francisco Martínez González – José Martín Merquelanz Sarriegu – Miguel Iñigo Blanco – Manuel López González – Juan Marcos González – Joaquín Vicente Val – Alberto Negro Viguera – Andrés Guerra Pereda – Esteban Beldarrain Madariaga – José María Acedo Panizo – Miguel Ángel Raya Aguilar – Joaquín Ramos Gomez – Manuel Lemos Noya – José Manuel Baena Martín – Julio Martínez Ezquerro – Joaquín Imaz Martínez – José Díaz Fernández – Augusto Unceta-Barrenechea Azpiri – Antonio Hernández-Fernández Segura – Ángel Antonio Ribera Navarrón – Valentín Godoy Cerezo – Javier de Ibarra y Berge – José María Basañez Jáuregui – Manuel Orceda de La Cruz – Antonio Galán Aceituno – Constantino Gómez Barcia – Félix Ayuso Pinel – Juan María de Araluce Villar – Alfredo García González – Luis Francisco Sanz Flores -Antonio Palomo Pérez – José María Elicegui Díez – Luis Carlos Albo Llamosas – Antonio De Frutos Sualdea – Miguel Gordo García – Ángel Berazadi Urbe – Jesús María González Ituero – José Luis Martínez Martínez – Vicente Soria Blasco – Manuel Albizu Idiáquez – Emilio Guezala Aramburu – Julián Galarza Ayasturi – Víctor Legorburu Ibarreche – Manuel Vergara Jiménez – Antonio Echeverría Albisu – Manuel López Treviño -Germán Aguirre Irazuegui – Jesús Pascual Martín Lozano – Juan José Moreno Chamorro – Esteban Maldonado Llorente – Demetrio Lesmes Martín – Francisco Expósito Camio – Carlos Arguimberri Elorriaga- Fernando Fernández Moreno – Ovidio Díaz López – Mariano Román Madroñal – Domingo Sánchez Muñoz – Fernando Llorente Roig – Andrés Segovia Peralta – José Ramón Morán González – José Díaz Linares – Luis Santos Hernández – Argimiro García Estévez – Jerónimo Vera García – Concepción Pérez Paino – Francisca Baeza Alarcón – María Ángeles Rey Martínez – Baldomero Barral Fernández – María José Pérez Martínez – Antonio Alonso Palacín – Maria Jesús Arco Tirado – Luis Martínez Martín – Antonio Lobo Aguado – Francisco Gómez Vaquero – Manuel Llanos Gancedo – Gerardo García Pérez – Martín Durán Grande -Manuel Pérez Vázquez – Gregorio Posada Zurrón – Luis Carrero Blanco – Juan Antonio Bueno Fernández – José Luis Pérez Mogena – José Humberto Fouz Escobedo – Jorge García Carneiro – Fernando Quiroga Veiga – Eloy García Cambra – Fermín Monasterio Pérez – Melitón Manzanas González – José Pardines Arcay.

*- Relación de las 856 personas asesinadas por ETA.

Los jueces catalanes denuncian que el «hostigamiento» de la Generalitat provoca 1 de cada 10 vacantes
Más de un centenar de magistrados han abandonado sus plazas desde el comienzo del 'procés', en 2017. Sólo en el último año, el doble de los que lo hicieron en el ejercicio anterior.
María Jamardo okdiario

Los magistrados catalanes denuncian que el «hostigamiento» institucional al que se ven sometidos desde la Generalitat de Cataluña está detrás del 10% de las plazas vacantes que la Administración de Justicia acumula en la comunidad autónoma.

Fuentes jurídicas confirman a OKDIARIO que en la actualidad, de las 820 unidades que conforman la planta judicial catalana, un total de 85 están desiertas. Esto es, 1 de cada 10 plazas creadas.

El éxodo de los magistrados destinados en Cataluña es un drama, además «de una situación anómala», lamentan desde la principal Asociación Profesional de la Magistratura en Cataluña (APMC). El hecho de que las competencias en materia de administración de Justicia «estén íntegramente transferidas» y que, por tanto, la Generalitat separatista gestione los recursos y el personal de los juzgados contribuye, en gran medida, a ello.

El «escenario político» hace imposible el desarrollo de la actividad judicial normal y ordinaria, sin presiones, apuntan desde la APMC. «Es una deslealtad de un poder del Estado a otro» que desde el Parlament se haya aprobado hace unos días «una resolución en contra de la sentencia del ‘procés'», añaden.

Traslados
Y es que las cifras son alarmantes. Desde que comenzase el ‘procés’, más de 48 jueces pidieron su traslado para salir de la comunidad autónoma, durante 2018 -el doble de los que lo habían hecho el año anterior- tal y como recogía la memoria anual del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Una cifra que se ha vuelto a incrementar, exponencialmente, hasta el centenar magistrados que han abandonado Cataluña por el «acoso» a que se ven sometidos y a las contantes «críticas» que reciben de los actores independentistas del Ejecutivo y del Legislativo de la comunidad autónoma presidida por Quim Torra.

Tal es así que las asociaciones profesionales de jueces sólo han mantenido una reunión, a iniciativa propia, con la actual Consejera de Justicia de la Generalitat de Cataluña, Esther Capella. «No nos ha convocado ni una sola vez desde que llegó al puesto», confirman a OKDIARIO desde la APMC.

Además, jueces y fiscales han sido, junto con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el rey Felipe VI los enemigos declarados de la causa sediciosa en Cataluña, desde el aciago otoño de 2017.

El juez Llarena
El máximo exponente de la presión a jueces en Cataluña son, hasta la fecha, los ataques de los radicales independentistas a la casa del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, instructor del juicio del ‘procés’. Hasta en dos ocasiones han aparecido pintadas en la fachada de su domicilio familiar en las que se puede leer “Llarena FDP” (Fill de puta), acompañadas de un lazo amarillo.

Las pintadas, de marzo de este mismo año, se localizaban en la vivienda familiar del juez en en San Cugat del Vallès.

De este modo los independentistas volvían a marcar la casa de Llarena después de que el magistrado sufriese, el año pasado, las consecuencias de liderar el juicio contra los separatistas catalanes.

Las facciones más radicales del ‘procés’ emprendieron una campaña de acoso a la familia Llarena que comenzó con pintadas en el que falsamente identificaron como el chalet de su propiedad en la localidad de Das, en la Baja Cerdaña (Gerona) y siguieron con mensajes amenazadores en las redes sociales para Gema Espinosa, esposa del juez.

BALEARES
La Policía Nacional rechaza cursos de catalán para 'integrarse'
RICARDO F. COLMENERO El Mundo 12 Enero 2020

Los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil pasan del catalán. Distintos sindicatos policiales (SPP, SUP, UFP y CEP) denunciaron ayer la «imposición implícita» del Ayuntamiento de Palma con sus cursos gratuitos para que aprendan catalán.

En una carta dirigida a la Concejalía de Educación del Ayuntamiento, los sindicatos aseguran que los agentes del Cuerpo Nacional de Policía «están totalmente integrados» en la sociedad que sirven. Y que de hecho siguen «siendo una de las instituciones mejor valoradas por la ciudadanía, cosa que a lo mejor no ocurre con la clase política».

Así responden a las manifestaciones del regidor de Educación, Llorenç Carrió, de la formación soberanista Més per Mallorca, al diario Última Hora, acerca del hecho de que «ningún policía» se haya apuntado a los cursos de catalán gratuitos organizados por el Ayuntamiento, para que tuvieran un mejor conocimiento de la lengua y «facilitar su integración».

El pasado mes de septiembre, Carrió remitió una carta a la Delegación del Gobierno en la que se ofrecían estos cursos, pero nadie se apuntó. Sin embargo, lejos de cejar en su empeño, el Ayuntamiento anuncia ahora una segunda convocatoria.

Los agentes responden que no van a «ser juguetes de nadie» ni se van «a dejar manipular». También que «quien quiera aprender catalán lo hará por sus propias convicciones y no por su imposición implícita».

El origen de los cursos fue el caso de supuesta discriminación lingüística sufrida el pasado mes de junio en el aeropuerto de Son Sant Joan por una trabajadora. Ella cuenta que, tras pasar el arco de seguridad, se despidió del agente de la Guardia Civil «dándole las gracias», que el hombre se «exaltó mucho» y que le respondió que «al agente de la autoridad se le habla español o no se entra».

El Ayuntamiento de Palma se quejó por carta a la Delegación del Gobierno, recordando que el derecho a utilizar el catalán está amparado en el Estatut d'Autonomia de les Illes Balears y que el Consistorio tiene como uno de sus objetivos «garantizar que todos los ciudadanos puedan disfrutar de seguridad lingüística plena». Luego ofreció los cursos para que «no se vuelvan a producir incidentes de discriminación lingüística».

Los sindicatos policiales recuerdan, por su parte, el caso de presunta «manipulación lingüística» con la edición de un cómic, On és l'Estel.la, dedicado «íntegramente a injuriar y calumniar a los policías» que trabajaron en Cataluña con motivo del 1-O.

El texto, de 28 páginas, fue denunciada en junio pasado ante la Fiscalía por los sindicatos de Policía CEP, SPP, UFP y SUP al considerar que su contenido «atenta gravemente contra los intereses de la policía».

En el libro puede verse a «un grupo de policías abusando sexualmente de una mujer, a la que tocan en sus genitales»; «agentes que bailan encima de sacos de fariña, haciendo referencia a la cocaína»; o «un agente de la Unidad de Intervención Policial, vestido de karateka, que salta sobre las partes íntimas de una mujer», entre otras imágenes.

Provocadores separatistas insultan y tratan de agredir a los manifestantes de Vox en Barcelona
Contramanifestación independentista en la plaza de San Jaime para intentar reventar la concentración de Vox.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 12 Enero 2020

Más de un millar de personas han participado en la manifestación convocada por Vox en la plaza de San Jaime de Barcelona, delante del Ayuntamiento y en el marco de la movilización general del partido por la Constitución y el respeto a la soberanía nacional. El dirigente del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, ha anunciado que plantearán "una batalla sin cuartel jurídica y política contra la administración catalana, que se ha declarado en rebeldía, para garantizar la libertad de los catalanes".

Garriga también ha exigido a Pedro Sánchez que ordene la detención del aún presidente de la Generalidad, Quim Torra, y que cumpla con su promesa de traer a España a Carles Puigdemont para que pueda ser juzgado.

Un grupo de separatistas autodenominados antifascistas convocados entre otras organizaciones por los Comités de Defensa de la República (CDR) ha intentado reventar la concentración de Vox. Han insultado y tratado de agredir a los simpatizantes de la formación, que lucían banderas de España y carteles con los lemas "Sánchez, traidor" y "España no se vende", entre otros. También han coreado gritos como "Puigdemont a prisión". Un importante despliegue de los Mossos ha impedido que manifestantes de Vox y los supuestos antifascistas provocadores llegaran a las manos en la plaza de San Jaime.

También en Gerona elementos separatistas con antorchas han intentado reventar la concentración de Vox frente al Ayuntamiento. Los Mossos han tenido que establecer un cordón para evitar agresiones.

También en Pamplona ha habido incidentes entre los concentrados y un grupo de proetarras. La Policía Nacional ha hecho un cordón policial para separar ambas protestas. Momento en que los participantes en ambas movilizaciones han comenzado a proferirse gritos e insultos. Así, los concentrados de 'España Existe' han gritado 'asesinos', 'terroristas' y 'fascistas', han coreado las consignas 'Navarra sí, Euskadi no', 'España unida, jamás será vencida' o 'Sin pistolas no sois nadie', y han cantado 'Yo soy español, español, español'.

Por su parte, los integrantes de la otra protesta han gritado 'Ni se os quiere, ni se os necesita', 'Iruña será la tumba del fascismo', 'cuneteros', 'Sin escoltas no sois nadie', o 'Alde hemendik, utzi bakean' ('Fuera de aquí, dejadnos en paz'), y han cantado 'Que se vayan de una puta vez, que aquí no os queremos ni ver'. Algunos han llegado a encararse.
"Exigimos a Sánchez que traiga detenido a Puigdemont"

Mientras, el líder del partido, Santiago Abascal, desde Madrid, ha exigido "al Gobierno de España que, tal y como prometió, combata a los enemigos del orden constitucional. Exigimos al presidente del Gobierno que, como él mismo prometió, traiga detenido al golpista Puigdemont".

Miles de personas han asistido a estas convocatorias frente a multitud de consistorios, ataviados con banderas de España. La concentración más relevante ha sido la de Madrid, donde Abascal ha procedido a la lectura de un manifiesto, que también se ha reproducido en el resto de movilizaciones convocadas por España Existe.

Manifestación contra el Gobierno
Vox ensaya en las calles su oposición "frontal" a un Gobierno "en manos del separatismo"
 ÁLVARO CARVAJAL. Madrid. El Mundo 12 Enero 2020

Manifestantes han sido increpados en Barcelona y Pamplona por miembros de los CDR y antifascistas al grito de "fuera" y "cuneteros"

Todo indica que ha sido la primera de muchas. Un ensayo general ante lo que se avecina. Vox ha sacado este domingo a decenas de miles de personas por toda España en la primera manifestación que convoca contra el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias por, según denuncian, haberse puesto "en manos del separatismo" y, en consecuencia, por "amenazar" con esos pactos la "unidad de España".

Esta serie de concentraciones, coordinadas y convocadas a mediodía delante de todos los ayuntamientos del país, supone el primer gran experimento de la estrategia de oposición "sin cuartel" que el partido de Santiago Abascal quiere desarrollar en tres escenarios diferenciados: el Congreso de los Diputados, los tribunales y las calles.

Es en este tercer ámbito donde Vox aspira a engrasar cuanto antes la maquinaria de las movilizaciones y responder con la presión de las calles a cualquier paso que dé el Gobierno en relación a Cataluña que pueda ser interpretado como una concesión al independentismo.

También en todo lo que tenga que ver con cambios de leyes sociales que Vox considere que "ataquen" las "libertades" o la moral. Aquí entra lo relativo a la Iglesia, la violencia de género, el aborto, la memoria histórica o la defensa de la educación concertada. Temas sobre los que el partido está en máxima alerta después de ver lo que dice el programa de gobierno presentado por el PSOE y Unidas Podemos, y que algunos de estos asuntos estén bajo el control de la vicepresidencia y los ministerios pilotados por Pablo Iglesias.

Lo de este domingo ha pretendido ser, en este sentido, un primer aviso o una puesta a punto. Y, pese a ser manifestaciones convocadas hace una semana, ha dado la casualidad de que han servido a Vox para acaparar una gran parte del protagonismo en el frente de la oposición en el día en el que Sánchez oficializa los nombres de sus nuevos ministros y explica cuál es el organigrama del Ejecutivo.
Cruce de insultos en Barcelona y Pamplona

Ha habido ciudades donde estas manifestaciones se han visto sorprendidas por grupos independentistas. Es el caso de Barcelona, donde unos 300 miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR), según la Guardia Urbana, se han concentrado en la plaza Sant Jaume para protestar por el acto de Vox, que ha congregado a unas 1.000 personas, según las mismas fuentes, informa Efe.

Un cordón policial ha tenido que vigilar para que la distancia entre ambas concentraciones fuera de aproximadamente unos cinco metros. Mientras, los miembros de los CDR han gritado consignas como "Fuera fascistas de nuestros barrios" y han cruzado insultos con los simpatizantes del partido de Abascal, que ha valorado el acto como "un éxito, pese a las vulneraciones de derechos y libertades de los de enfrente", en palabras del diputado de Vox en el Congreso Ignacio Garriga.

Una situación similar se ha producido en Pamplona, donde se ha producido un cruce de insultos entre los manifestantes de Vox y miembros de colectivo Euskal Herria Antifaxista. Bajo el lema "Por un gobierno que respete la Constitución y la soberanía", los simpatizantes de Abascal se han concentrado en la plaza del ayuntamiento portando banderas de España y carteles en contra del PSOE y de Pedro Sánchez. Agentes antidisturbios de la Policía Nacional han tenido que intervenir para evitar que los representantes del colectivo vasco llegaran a la plaza.

La tensión ha sido máxima. Se han escuchado insultos del tipo "cuneteros", dirigidos a los miembros de Vox, o "asesinos", en referencia a los jóvenes antifascistas, informa Efe. "Sin pistola no sois nada", han reprochado los miembros de Vox. "Sin escolta no sois nada", han respondido los integrantes del colectivo.

Sánchez con "los enemigos de España"
Frente a este Gobierno que echa a andar ahora, Vox quiere emplearse con toda la contundencia y beligerancia posibles. Pues está determinado a hacer una oposición "frontal y total" a un Sánchez al que acusa de gobernar de la mano de "los enemigos de España": los "comunistas" de Unidas Podemos y los partidos separatistas.

Madrid fue el principal escaparate de la manifestación múltiple de Vox. Frente al Ayuntamiento de la capital han estado, entre otros dirigentes del partido, el propio Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros o Rocío Monasterio. Unas 3.500 personas se han concentrado en la plaza de Cibeles, según fuentes de la delegación del Gobierno, con banderas nacionales.

Pero el interés ha estado también, por otras circunstancias, en Teruel, hasta donde se ha desplazado el secretario general, Javier Ortega Smith, para llevar toda la presión de su partido al representante de Teruel Existe, ahora mismo clave en la gobernabilidad del país y cuyo voto fue determinante en la investidura.

En Madrid y en Teruel, como en el resto de concentraciones, se ha leído un comunicado con el lema "España Existe", en el que se ha advertido a Sánchez acerca de sus pactos de investidura con el PNV o ERC, donde hay ciertos puntos que han despertado alarma en muchos sectores por sus posibles concesiones en materia territorial. Especialmente todo lo que tiene que ver con la mesa bilateral con la Generalitat y la posterior consulta exclusivamente a los catalanes.

Voz reclama respeto a la Constitución
Vox ha exigido a Sánchez "que respete la soberanía del pueblo español y la Constitución", hoy "amenazados", se recalca en el texto, "por un Gobierno en manos del separatismo". Del mismo modo, se urge al presidente del Gobierno a que "combata a los enemigos" del orden constitucional "tal y como prometió" durante la campaña electoral, igual que "traiga detenido" a Carles Puigdemont.

El manifiesto asegura que el miedo a los socios de Sánchez "une" ahora mismo a españoles de toda "ideología" y "condición". Por eso Vox trata de acercarse también a los votantes socialistas -"los más estafados" con lo que ha pasado, dice-, porque la mayoría de ellos "no quiere que su voto sirva para romper España".

"Nuestro amor por lo que somos y no pueden arrebatarnos. España existe y no es un mito; no somos fruto de ideas de un laboratorio", señala el manifiesto, que ha culminado con un "España existe y existirá" y "vivas" a España y el Rey.


Recortes de Prensa   Página Inicial