AGLI Recortes de Prensa   Viernes 24  Enero  2020

Reformar el Código Penal para imputar a Pedro Sánchez
OKDIARIO 24 Enero 2020

«Además del Código Penal, existen códigos éticos y políticos. No sé cuál sería la tipificación en el código político, pero sería grave. A lo mejor algún día incluso se podía discutir si llevar al Código Penal la tipificación para el que hace exactamente lo contrario de lo que promete. Eso, que realmente suele tener una condena, que es electoral, en un momento determinado, y en otros países les lleva al sometimiento de juicios». Quien así se ha pronunciado no ha sido un dirigente del centroderecha ni de esa «extrema derecha» a la que Sánchez se refiere cada vez que alguien le lleva la contraria, sino el mismísimo presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page.

No hay que ser muy sagaz para adivinar a quién se está refiriendo: al presidente del Gobierno y jefe del partido en el que milita el presidente autonómico. Sí, a Pedro Sánchez. Page, sobre la propuesta del Gobierno socialcomunista de rebajar la pena por el delito de sedición -para que Oriol Junqueras y el resto de golpistas puedan salir pronto de prisión-, ha dicho que con el Código Penal no se mercadea.

Sánchez prometió endurecer el Código Penal en campaña electoral introduciendo el delito de referéndum ilegal para hacer frente al independentismo, pero una vez investido presidente del Gobierno lo que va a hacer es reformar el Código Penal para aligerar las penas de los sediciosos catalanes. O sea, exactamente lo contrario. De ahí que Page haya dicho eso de «se podría llevar al Código Penal la tipificación para el que hace exactamente lo contrario de lo que promete». Page señala a Pedro Sánchez y entiende que las mentiras flagrantes del jefe del Ejecutivo podrían ser susceptibles de una condena penal si se reformara el sistema punitivo.

El ataque del presidente castellano manchego a Pedro Sánchez no tiene precedentes. Tiene toda la razón, pero la lástima es que le faltaran arrestos -a él y otros dirigentes socialistas- para tratar de impedir que alguien que ha hecho de la mentira su principal acción de Gobierno fuera investido presidente. A buenas horas, mangas verdes.

Blanco y en botella
OKDIARIO 24 Enero 2020

En plena investigación por la financiación de las narcodictaduras a las formaciones de extrema izquierda -la Fiscalía de Bolivia estrecha el cerco sobre Podemos-, el partido de Pablo Iglesias ha organizado un acto de homenaje en favor de Evo Morales en el que se ha proyectado un vídeo bajo el sugerente lema de «Evo Morales, fuiste y serás el mejor presidente de Bolivia. Gracias hermano».

Lo de gracias se entiende por los favores prestados, pues no en vano la empresa Neurona Consulting, que trabajó en las últimas campañas electorales de Podemos, recibió 1,8 millones de dólares por ensalzar el régimen dictatorial de Evo Morales. Los responsables de la empresa y los ex altos cargos del Gobierno boliviano implicados en esas adjudicaciones a dedo se enfrentan hasta a 8 años de cárcel, según la denuncia de la Fiscalía Anticorrupción del país iberoamericano.

El Ministerio Público boliviano pretende esclarecer las relaciones de determinados cargos del Gobierno de Evo Morales con el narcotráfico y el destino de ese dinero y de otros fondos al pago de iniciativas políticas de extrema izquierda. Las pruebas de la conexión entre la narcodictadura boliviana y dirigentes de Podemos resultan evidentes, pero a falta de cerrar las investigaciones por parte de la Fiscalía de Bolivia lo que resulta obvio es que los lazos de Podemos con Evo Morales son tan estrechos que, coincidiendo con el «Día del Estado Plurinacional de Bolivia» (22 de enero), la formación de ultraizquierda ha secundado los actos organizados en Madrid por la filial del MAS, el partido de Evo Morales.

La secretaria de Feminismos de Podemos Madrid, Dina Bousselham, ejerció de anfitriona y pronunció un discurso en el que dijo que «tenemos que ser conscientes quienes defendemos la libertad y la justicia en América Latina y Europa que hay que señalar a todos aquellos oligarcas, que son los mismos en América Latina y en España, que están haciendo la vida imposible a la gente trabajadora».

A Dina Bousselhan habría que recordarle que quien hace la vida imposible a la gente trabajadora son las dictaduras populistas que mientras se forraban con el dinero del narcotráfico, financiaban a organizaciones de extrema izquierda para que ensalzaran el totalitarismo que cercenó la democracia y trajo la miseria a naciones como Venezuela o Bolivia. Se entiende, en todo caso, que le esté agradecida a Evo Morales. Como para no estarlo.

"Diga lo que diga el Supremo"
Carmelo Jordá Libertad Digital 24 Enero 2020

Cuando Pedro Sánchez habló en su sesión de investidura de "desjudicializar" la situación en Cataluña, muchos tuvimos claro por dónde iban los tiros; pero es de agradecer que, en esta nueva etapa socialcomunista, el del PSOE ni siquiera se esté preocupando de disimular un poco.

Es de agradecer por un lado, así todos sabemos con quién nos estamos jugando los cuartos, y por el otro es preocupante, no tanto por el descaro en sí, sino por la velocidad a la que se está perpetrando todo: si todo esto lo hacen las cuatro primeras semanas de Gobierno, da miedo pensar para qué van a tener tiempo en cuatro años de legislatura.

Y es que en menos de un mes el Gobierno se declara en abierta rebeldía contra el Supremo y sigue considerando un interlocutor válido al inhabilitado Torra, imagino que, entre otras razones, porque Puigdemont es un interlocutor aún más incómodo. Desjudicializar al final era eso: pasarse las resoluciones de los tribunales por el arco del triunfo, hacer como si las leyes no existiesen y, de paso, en cuanto sea posible cambiarlas, para que se adecuen a las necesidades políticas más cortoplacistas.

Digno de la peor de las dictaduras bananeras.
Ese desprecio a los jueces y la Justicia va a ser, me temo, una de las claves de los próximos tiempos. Este jueves también lo ha dicho el diputado Baldoví –uno de los votos imprescindibles de Sánchez que ha permitido que se forme Gobierno, no lo olvidemos–, que recomendaba a algunos jueces"ir al cuarto de pensar", en una llamada casi demasiado evidente a la reeducación de los magistrados antes de que les dé por aplicar las leyes, qué ocurrencias.

Pedro Sánchez y sus socios llegan al poder y son conscientes de que la oportunidad es única y de que para perpetuarse en él, que al fin y a cabo es su único proyecto político, deben desmontarlo todo: a la oposición, a los medios críticos y, por supuesto, a la Justicia, "diga lo que diga el Supremo", que no es mi frase sino la suya.

Se avecinan malos tiempos.

Penoso plantón de Sánchez
Una vergüenza que no quiera ver al que hace un año reconocía como presidente venezolano
Luis Ventoso ABC 24 Enero 2020

Pocos recuerdan a sir George Downing, político, diplomático y espía, un angloirlandés fullero muerto en 1684, con 59 años. Pero quien tenga curiosidad por esta figura menor descubrirá a un trepa codicioso, que murió forrado. Precursor de una escuela política que hoy podría denominarse «sanchismo», Downing se caracterizó por su habilidad para cambiar de ideas y aliados tan raudo como lo requería su necesidad de mantenerse a flote. A pesar de su pésimo cartel, siempre tendrá un hueco en la historia, porque da nombre a una de las calles más famosas del mundo: Downing Street. Los primeros ministros británicos duermen allí desde 1735. Cuando entras en la residencia sorprende que no es demasiado espaciosa. Algunos de sus recovecos resultan estrechos y parece gastada, como casi todo en Inglaterra. Pero al ascender por su escalinata, con las imágenes de Pitt, Disraeli, Churchill, Thatcher... mirándote desde las paredes, vas sintiendo el abolengo de una vieja democracia. Los británicos arrastran sus defectos, pero hay principios que tienen claros. Entre la libertad y la tiranía no dudan. Por eso el martes Boris Johnson recibió en el Número 10 a Juan Guaidó, el presidente encargado de Venezuela. Guaidó encarna la esperanza aperturista frente a una narcodictadura que ha provocado el éxodo de 6,5 millones de venezolanos, una inflación de 1.700.000% y un destrozo económico que ha sumido a un país riquísimo en la miseria. Hoy se espera que Macron reciba también a Guaidó. Los grandes mandatarios europeos no pastelean con un régimen que según Foro Penal, la asociación de abogados venezolanos que informa a la ONU, asesinó a cincuenta opositores el año pasado. Pero nuestra «coalición de progreso» tiene otra filosofía, con Ábalos viéndose a escondidas el fin de semana con un ministro del grotesco dictador comunista.

Hubo un Sánchez que opinaba como Johnson y Macron. Era el de febrero del año pasado, que en declaración solemne en La Moncloa reconoció a Guaidó como «presidente encargado», prometiendo «aportar todo nuestro esfuerzo» para llevar la democracia a Venezuela: «España no va a dar un paso atrás en este empeño», remarcó. Ahora llega Guaidó a Madrid y Sánchez le da la espalda como a un apestado. Y es que la «coalición de progreso» es un jaleo. No podemos molestar a los ministros comunistas, que llamaban «golpista» a Guaidó y asesoraron a la dictadura de Chávez (con buenos estipendios). Tampoco cabe irritar a nuestros socios separatistas. Así que si el Supremo inhabilita a Torra hay que hacerse el loco y tolerar que el presidente catalán se atornille al escaño y se chotee del más alto tribunal español. Un preso sedicioso decidirá si este Gobierno dura o no, así que urge suavizar el delito de sedición -penado durísimamente en toda Europa- a ver si lo sacamos pronto a la calle y Sánchez puede seguir en La Moncloa.

El feo a Guaidó, el desplante a la causa por la libertad en Venezuela, es una vergüenza moral, que además hará daño económico a España, al empeorar las ya pésimas relaciones del sanchismo con Estados Unidos.

Una placa no basta
25 años sin Gregorio Ordóñez
Hughes ABC 24 Enero 2020

Se cumplieron 25 años del asesinato de Gregorio Ordóñez. Al hablar de una figura así lo primero es presentar los respetos a sus familiares y amigos, cosa que hago asumiendo por un instante la primera persona. Después, evitar fraseología hueca. El «murieron por la libertad, la igualdad, la convivencia...». Sí, y por España. Los más de 800 muertos no murieron solo por unos ideales elevados pero vagos, sino también por algo muy concreto. ¿Cómo consiguieron que recordar a un muerto sonara a trámite?

Se dice que Ordóñez podía haber llegado a alcalde de San Sebastián. Su capacidad de comunicar conectaba con la gente y sus ideas concitaban la adhesión del tradicional liberalismo no necesariamente nacionalista de la ciudad. Pero eso se le eliminó. Fue eliminado de raíz, y con ello su poder de arrastre y galvanización. Algunos asesinatos de ETA fueron especialmente estratégicos.

Hemos vivido en España cosas atroces que ahora se quieren superar, es decir, olvidar, con una placa y un lenguaje postizo y confuso. Se vivió aquí un intento de exterminio humano y político. Lo primero es irrecuperable, y solo cabría exigir justicia para los crímenes no resueltos, algo a lo que el PSOE se negó esta semana en Europa; el exterminio político, la persecución de ideas, el exilio o el silencio, ¿cómo se recuperan? ¿Cómo se indemnizan?

Los muertos no merecen olvido, se dice, aunque es lo que van teniendo, pero ¿basta solo con recordar? ¿Basta con el momento político del recuerdo, con la efeméride y el comentario oficial? ¿No merecerán lealtad los muertos, que se vea su obra hecha, su ideal cumplido?

Ahora que algunos plantean una segunda transición fundada en el rencor cainita de la Guerra Civil (no pocas veces hijos o patrimonios salidos del franquismo), y que sobre los muertos del lado republicano quiere sustentarse un «Nuevo Tiempo» «antifascista», esos más de 800 muertos de ETA quedan como un interrogante, como un enorme paréntesis mudo en la historia. ¿Y ellos? ¿Qué significan? Puestos a la superación de un momento político, ¿no son los suficientes y lo suficientemente importantes para que lo nuevo, si ha de haberlo, se fundara sobre ellos?

La sangre derramada en un auténtico martirio de libertad y españolidad ni merece olvido ni merece la ausencia de sentido. Sobre su recuerdo y reconocimiento permanentes (de lo humano, lo cívico y lo político) debería elevarse una mejor España. Pero intuimos que nos llevan en la dirección contraria.


NUEVA TIRANÍA: Dos meses de prisión para un intelectual francés que denuncia la inmigración como una invasión
LA GACETA www.radiocadenaespañola.com 24 Enero 2020

No estamos en otras épocas de control y censura evidentes y celebradas. Estamos en la hipotética era de la libertad de expresión y las libertades. Sin embargo no se pueden decir las verdades más evidentes sin riesgo de ir a prisión.

Esto es lo que le ha ocurrido al intelectual francés Renaud Camus ha recibido una sentencia de prisión de 2 meses por decir que la inmigración masiva en Europa representa una “invasión”. Camus solo evitará la cárcel pagando 1800 euros a dos organizaciones “antirracistas”, SOS Racisme y LICRA (Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo).

El escritor, autor de Le Grand Remplacement (El Gran reemplazamiento), fue acusado de “incitación pública al odio o la violencia por su origen, origen étnico, nacionalidad, raza o religión”. La condena se deriva de un discurso de noviembre de 2017 en Colombey-les-deux Eglises al Consejo Nacional de Resistencia Europea en el que Camus declaró: “La inmigración se ha convertido en una invasión”. “La colonización irreversible es la colonización demográfica, por el reemplazo de la población”, “La sustitución étnica, el gran reemplazo, es el evento más importante en la historia de nuestra nación desde que existe; como con otras personas, si la historia continúa, no será la de Francia”.

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La insostenible posición de Sánchez ante el independentismo y acaba de empezar
EDITORIAL ESdiario  24 Enero 2020

No se puede gobernar España gracias a un preso, un inhabilitado y un exterrorista: lo que Sánchez se quiere permitir, es inadmisible para el país al que debe proteger.

La decisión del Tribunal Supremo de mantener la inhabilitación de Quim Torra como diputado, un requisito indispensable para ser presidente de la Generalitat según el propio Estatut, agrava la insostenible situación de Pedro Sánchez, encerrado en una brutal paradoja que él mismo ha generado.

Porque lograr la investidura, como antes la presidencia de la moción de censura, gracias al voto de partidos y dirigentes que o bien están en prisión o bien no pueden ejercer legalmente su puesto y en ambos casos defienden lo opuesto a cualquier presidente sensato; es simplemente una locura.

Que Sánchez haya incurrido dos veces en ella no la normaliza, por mucho que sobren televisiones y medios dispuestos a simularlo, sino que agrava el problema hasta que se choca con una doble realidad sencillamente escandalosa. De un lado, la que marca la Justicia española, ajena a las lamentables injerencias políticas en lo relativo, al menos, al Tribunal Supremo.

Y de otro, los propios independentistas, que lejos de dejar de serlo por arte de magia, lo son más que nunca, conscientes de la dependencia que de ellos tiene el titular de La Moncloa. Es una combinación tremenda que exigiría una rectificación del PSOE, pero está provocando lo contrario.

Asalto en rebajas: en el pecado de Sánchez va a estar su penitencia diaria
Cuando los hechos son opuestos a sus intereses, los socialistas los ignoran o intentan moldearlos a su antojo, ora designando a un ministro como Fiscal General del Estado, ora negando la dimensión de la factura que el soberanismo le pasa, cada día, a cambio de su respaldo.

Es una peligrosa huida hacia adelante que no lleva a ningún sitio y, sin embargo, destroza la separación de poderes, coquetea con los límites del Estado de Derecho y de la Constitución y se sustenta, por último, en una gran mentira a los ciudadanos y electores.

Porque el mismo Sánchez que intenta deformar el Código Penal, apoyarse en Junqueras, resucitar a Puigdemont, negociar bilateralmente con una Comunidad, estudiar alguna fórmula de referéndum o reunirse en breve con un inhabilitado Torra (que estará fuera del todo cuando la sentencia sea firme); se presentó ante las urnas presumiendo de que iba a hacer lo contrario.

Un engaño al elector
Los españoles fueron a votar sabiendo de Sánchez lo que él mismo prometió: poner a Puigdemont ante la Justicia española, crear un nuevo tipo legal para perseguir los referendos ilegales, rechazar todo acuerdo con el soberanismo e incluso endurecer el Código Penal para que el delito de rebelión quedara aún más claro.

Tener un presidente que le debe el puesto a un preso, a un terrorista, a un inhabilitado o a un fugado es insoportable para España y peligroso para el Estado de Derecho. Y aunque en estos tiempos cueste más decir lo obvio que ampliar una mentira, hay que hacerlo. Porque no todo vale, y cada concesión de Sánchez a los adversarios de la democracia coloca a ésta en una situación más delicada. Aunque tantos lo callen.

Cabos sueltos
La izquierda necesita que ETA pase al olvido para diluir el principal factor de cohesión moral contra el nacionalismo
Ignacio Camacho ABC 24 Enero 2020

Un tercio aproximado de los crímenes de ETA -el cómputo oscila entre 323 y 379- está sin resolver, y por supuesto sin juzgar. Muchos, además, han prescrito. Esto significa que más de trescientas familias no sólo continúan sin recibir justicia sino que carecen del consuelo moral de saber quién o quiénes las convirtieron en víctimas de un drama que cambió para siempre el curso de sus vidas. Los presos de la banda que se benefician de excarcelaciones, acercamientos y otras medidas paliativas se niegan a cumplir el requisito de colaboración en las pesquisas de los juzgados o la Policía. Y como ETA se ha disuelto, aunque los herederos de su proyecto dispongan de notable influencia política, buena parte de la sociedad se ha desentendido de las heridas que quedaron pendientes de cerrar en la etapa posterrorista y ha ahogado el grito atormentado de Antígona en el silencio acomodaticio de un desinterés pancista, de un desistimiento abúlico, de una pasividad olvidadiza impropia de una comunidad digna.

Esta semana, justo en el vigesimoquinto aniversario del atentado mortal contra Gregorio Ordóñez, el PSOE, los nacionalistas y Podemos votaron en contra de que el Parlamento Europeo investigue siquiera simbólicamente -poco más puede hacer- esos asesinatos no resueltos. Prefirieron apoyar otras dos peticiones: una sobre problemas de integración en colegios alemanes y otra de una visita al mar Menor. Tal cual. Y como hasta ellos mismos debieron de avergonzarse del pretexto arguyeron que «el terrorismo se ha acabado» (sic) y que la misión interfiere unos procedimientos judiciales que en su gran mayoría quedaron paralizados hace mucho tiempo. Los muertos al hoyo y los vivos al bollo, que dice con crudeza el refranero. Con Otegui de aliado, los socialistas están dispuestos a cargar infamias al peso. No van a encontrar bastante cal para tanto blanqueo.

Pero no es sólo una cuestión de provecho táctico o de oportunismo político. La izquierda sabe que la memoria del sufrimiento es el principal elemento de cohesión moral contra el nacionalismo. Porque ETA no era un grupo de fanáticos religiosos ni de nihilistas enloquecidos: era una partida de nacionalistas radicales, de independentistas totalitarios que trataban de imponer su objetivo doblegando al Estado a base de bombas y tiros. Y todo lo que manifieste esa certeza resulta enojoso para esta alianza de conveniencia que necesita borrar las huellas de la tragedia, evitar que su recuerdo interfiera el intento de legitimar la herencia posetarra otorgando a sus beneficiarios un pasaporte democrático falso y una identidad nueva para que puedan sumarse a la Coalición Progresista y Benéfica.

En ese modelo no hay sitio para los cabos sueltos del pasado. El que pregunte por la verdad y otros conceptos abstractos será considerado un mal ciudadano, un elemento perturbador, un sociópata antipático.

Torra amenaza con pulsar ‘el botón nuclear’
Pablo Sebastián republica 24 Enero 2020

La nueva rebeldía de Torra tras la decisión del Tribunal Supremo y el plazo de 48 -un ultimátum en toda regla- dado por la Junta Electoral Central para que Quim Torra abandone el escaño y en consecuencia la presidencia de la Generalitat, echa por tierra en tan serias circunstancias el encuentro de Pedro Sánchez con Torra en Barcelona que estaba previsto para la primera semana de febrero. Y pone patas arriba este complicado tablero de ajedrez donde Sánchez y Junqueras se juegan los indultos y la legislatura.

Como cabía esperar, y a pesar de la fiscalía que ya huele a ‘chamusquina’, el Tribunal Supremo ha confirmado la inhabilitación de Quim Torra en su cargo de diputado catalán, confirmando la decisión de la Junta Electoral Central, lo que llevará a Torra perder la Presidencia de la Generalitat.

Sobre todo porque este Tribunal Supremo confirmará en breve la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que condenó a Torra por delito de desobediencia y con penas de inhabilitación.

Y ¿qué dice este genio de Torra al Pedro Sánchez que pretendía ver pronto en Barcelona? Pues que a él los tribunales le importan -como diría ERC- ‘un comino’, que no piensa dejar el Parlament ni la Generalitat y que, si alguien le obliga, entonces apretará el ‘botón nuclear’ y adelantará las elecciones catalanas y el castillo de naipes de Sánchez se derrumbará.

¿Por qué? Pues porque si Torra adelanta los comicios catalanes a finales de marzo o a primeros de abril, Pedro Sánchez no tendrá tiempo para lograr la reforma del delito de sedición en el Código Penal y Junqueras no podrá, en dicho caso, ser el candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat tal y como tenía previsto (y pactado en secreto con Sánchez), salvo que Sánchez se atreva a concederle un indulto completo e inmediato.

Lo que pondría los pelos de punta a la gran mayoría de ciudadanos de este país y a muchos dirigentes del PSOE, entre los que figura el manchego Emiliano García Paje que ya ha empezado a abanderar la disidencia en el PSOE criticando la reforma ‘sanchista’ del Código Penal.

Y si hay elecciones catalanas inmediatas y Junqueras no puede ser en ellas el primer candidato de ERC, Sánchez correrá el riesgo de quedarse sin los Presupuestos de 2020, y en consecuencia sin legislatura.

Por ello está Torra confiado en que nadie lo moverá de la Generalitat ni del Parlament porque cree -como lo piensa Junqueras-, tener amenazado a Sánchez. Y además su jefe Puigdemont, que odia a Junqueras más que a España (y viceversa), parece convencido de que la presencia de Junqueras en las elecciones de Cataluña es malo para su partido JxCcAT y para él.

De manera que si el Tribunal Supremo aprieta y Puigdemont también en ese caso Torra pulsará su pequeño ‘botón nuclear’ y habrá adelanto electoral en Cataluña y a partir de ese momento cualquier cosa podrá pasar. Tanto en Cataluña como en el conjunto de España, porque el castillo de naipes de Sánchez es muy frágil y cualquier soplo de viento imprevisto, como el que mueven el Tribunal Supremo y la JEC, lo podría derrumbar.

El PSOE traiciona a los asesinados por ETA
EDITORIAL Libertad Digital 24 Enero 2020

Y todavía tendrán la odiosa desfachatez de proclamar no sólo que ETA está derrotada, sino que la derrotaron ellos. Cuánto traidor infame.


Pilar Ruiz Albisu, madre de Joxeba Pagazaurtundúa, escribió en 2005 una carta abierta a Patxi López que resumía su decepción con el líder socialista vasco en unas frases terribles:

Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!

Se cumplía el segundo aniversario del asesinato de su hijo a manos de ETA, y José Luis Rodríguez Zapatero ya había puesto en marcha el proceso de rendición ante la banda terrorista gracias al cual Bildu presume hoy día de quitar y poner presidentes del Gobierno.

Aquellas palabras de una madre indignada por la traición a la memoria de su hijo asesinado, perpetrada precisamente por los que más motivos tenían para defenderla, cobran estremecedora actualidad con por culpa de los eurodiputados socialistas que votaron este miércoles en contra de una resolución para investigar los casi 400 asesinatos etarras que siguen pendientes de esclarecer. No por casualidad, semejante infamia se ha perpetrado tras el apoyo de los bildutarras a la investidura de Pedro Sánchez y tan sólo un día después de que la socialista María Chivite pactara con ellos los Presupuesto navarros.

Difícilmente podría concentrarse tanta iniquidad en tan corto espacio de tiempo: el PSOE se está hundiendo en unas simas de indignidad de donde le resultará muy difícil salir. ¿No hay ningún socialista decente con mando en plaza que alce la voz en nombre de sus compañeros asesinados? Es una pregunta que quizá se hagan tantos españoles estupefactos.

Hace quince años, un Patxi López lacayo de Zapatero hizo cosas que helaron la sangre a la matriarca de los Pagaza. Hoy, Sánchez sigue los pasos de su mentor y no sólo gobierna gracias al partido que jalea a los asesinos de Joxeba, sino que remata a los muertos a los que no se ha hecho justicia en pleno Parlamento Europeo. Y todavía tendrán la odiosa desfachatez de proclamar no sólo que ETA está derrotada, sino que la derrotaron ellos. Cuánto traidor infame.

Los compañeros de viaje filoetarras de Sánchez
Carlos Dávila okdiario 24 Enero 2020

El diario filoetarra ‘Egin’ contó durante muchos años como editora a la actual portavoz de Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua. Ella, durante su etapa al frente del periódico, hablo así del atentado contra Gregorio Ordóñez en enero de 1985: «Fue muerto por los disparos efectuados por un hombre». Así de ambiguo. Con esta mujer, y con el resto de escaños de Bildu, ha pactado Pedro Sánchez de cara a la legislatura iniciada hace escasos días. Con Bildu y otros compañeros de viaje, Sánchez, ha impedido que el Parlamento Europeo investigue los más de 300 asesinatos y atentados de ETA que todavía están sin resolver.

Ni diputado ni interlocutor válido
Editorial El Mundo 24 Enero 2020

No entendemos por qué Sánchez insiste en reunirse con Torra, que acaba de ser inhabilitado por el Tribunal Supremo

Como adelantó EL MUNDO en exclusiva, el Tribunal Supremo ha mantenido la inhabilitación como diputado del todavía presidente de la Generalitat, Quim Torra. Lo ha hecho contra el criterio de la Fiscalía, criterio que desde la elección de Dolores Delgado estará inevitablemente contaminado de partidismo gubernamental en cada una de sus decisiones. El Ministerio Público, en consonancia con la medida cautelar presentada por la defensa del todavía president, se había mostrado a favor de paralizar la ejecución del acuerdo de la Junta Electoral que declaró a Torra inelegible para cargo público e incompatible con el ejercicio de la condición de diputado en el Parlament. Pero el auto del Supremo es ejecutivo y despoja a Torra de su escaño. El presidente Roger Torrent debe obedecer si no quiere caer en la ilegalidad.

Tras la infame campaña de descrédito contra la Junta Electoral lanzada por el nacionalismo y la izquierda -desde Adriana Lastra hasta miembros del Gobierno como Alberto Garzón-, se impone ahora el necesario desagravio de una institución formada por juristas y magistrados de acreditado prestigio que se limita a aplicar la ley electoral vigente. Aquella campaña obedecía únicamente al pánico a que la investidura de Sánchez naufragara, pero no es culpa de la Junta Electoral que el candidato aspire a investirse con los votos de partidos afectados por graves delitos y procedimientos en curso. Por lo demás, conviene recordar que a Torra lo condenó por desobediencia un tribunal catalán, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, cuya decisión fue aplicada al estatus de Torra por el órgano competente y en el único sentido posible en que podía ser aplicada.

El inhabilitado, el todavía president Torra -que lo seguirá siendo hasta que la sentencia sea firme, pero cuyo voto ya no computa en las votaciones del Parlament, pues ya no es diputado-, se ha mostrado desafiante en público, negándose a acatar la autoridad del Supremo, al mismo tiempo que mantiene recurrida la sentencia en ese mismo tribunal, incongruencia que redunda en rasgos ya clásicos de cinismo y cobardía propios del separatismo catalán. Pero de Torra, político amortizado hasta para los suyos, quizá no quepa esperar nada más. De quien debemos esperar mucho más es de Pedro Sánchez, quien sin embargo ayer se negó a responder por este asunto a preguntas de los periodistas. La deriva iliberal de este presidente, que parece haber encontrado en jueces y periodistas los últimos frenos a su voluntad, empieza a resultar preocupante. Los españoles tienen derecho a saber por qué la inhabilitación de Torra como diputado no conlleva también su inhabilitación como interlocutor político a ojos del presidente del Gobierno.

Josep Bou pisotea la flor de loto
Antonio Robles Libertad Digital 24 Enero 2020

Con la crítica de Josep Bou a Cayetana Álvarez de Toledo se ha visualizado el alcance de la infección supremacista en la sociedad catalana:

El PP tiene que tener gente de aquí, que sea catalana, que tenga apellidos catalanes y que hable en catalán. (…) Presentar a Cayetana fue un error. Para Madrid, Ciudad Real o Toledo, sí, pero para aquí no, porque los catalanes queremos gente de casa. Esto funciona así.

Se ha visualizado mejor que nunca porque Josep Bou es concejal del PP. Precisamente por serlo, el supremacismo que supura resulta aleccionador. El que debería estar en las antípodas de ese discurso cae de bruces en él, sin conciencia de hacerlo. Ni siquiera advierte el racismo cultural que transpira. Incapaz de sospechar su alcance, toma el comentario como estrategia. Incluso como lección para esos de fora que no se enteran de qué va esto de Cataluña. Hasta ahí llega su ingenuidad, su candidez. Y eso es lo terrible, él no es así. Pero, precisamente porque no es así, su actitud desvela la atmósfera envolvente, tóxica del catalanismo, que llega a pasar desapercibida, pero que lo contamina todo y a todos. Como el pez que no aprecia su propia humedad porque la humedad es su medio.

"Esto funciona así", asevera Bou como quien descubre la sopa de ajo. Efectivamente, así funciona, y porque funciona así es preciso tomar conciencia de ello, abrir las ventanas, ventilar la estancia para que el gas no acabe asfixiándonos a todos. Lo que Karl Marx denunciaba como alienación.

El objetivo de Cayetana Álvarez de Toledo al presentarse por Barcelona fue, precisamente, acabar con ese virus antidemocrático que considera una anomalía que un español se pueda presentar en cualquier parte de España. Puro chantaje emocional de una casta de supremacistas acostumbrados a pastorear als de fora. En lenguaje mafioso, omertá.

Bou no ha entendido nada. No se trata de pedir permiso al Corleone de turno, ni de ir capeando el temporal camuflado en el paisaje para no irritar a los amos de la masía, sino de ejercer la libertad que la soberanía española garantiza a todos en todo el territorio nacional. Empezando por hacer pedagogía democrática. Esa anomalía es el problema, no el carecer de apellidos catalanes, o soñar en catalán: "Y aquí estoy yo como catalán, porque pienso, sueño, cuento, rezo en catalán (…) El PP ha de ser catalán, y sino es catalán no será". Vamos, como aquel otro integrismo religioso de Torras i Bages: "Cataluña será cristiana o no será".

Ante tanta obscenidad gratuita, déjenme recordarle a Josep Bou que a veces la inteligencia y la belleza surgen en la naturaleza de las situaciones menos propicias. Y las ennoblecen. Como la flor de loto, luz bellísima que del fango sucio de los estanques emerge sobre el agua, limpia y bella. Su persistencia y afán de vida llega a brotar de semillas dormidas con más de diez siglos de existencia. Como la libertad que Cayetana quiere revalorizar de nuevo en Cataluña. Libertad que, como una pulsión irreprimible, acaba siempre por volver; a sabiendas de que se ha de erguir sobre esa pocilga nacionalista que se revuelca corrupta en el fango del 3%, en el supremacismo, en el incumplimiento de las leyes, en el adoctrinamiento escolar, en el fanatismo de sus medios de comunicación, o en el odio a España y a nuestra lengua común.

Cayetana ha tenido el coraje de surgir de ese fango sin muletas identitarias ni apellidos medievales para sacar al Estado de Derecho a la superficie, limpio y hermoso como los pétalos de loto.

PS: Escribir sobre estas gansadas con lo que está cayendo es ridículo. Pero peor es la asunción por parte del presidente del Gobierno de las gansadas que durante las últimas cuatro décadas han ido creciendo al amparo del catalanismo. Y aún peor asumir como programa de gobierno todo el lenguaje y los objetivos del nacionalismo más xenófobo. Recuerden: "Por un clavo se perdió una herradura; por una herradura, un caballo; por un caballo, un general; por un general, una batalla; por una batalla, la guerra".
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